LA PERSECUCIÓN A LOS CRISTIANOS

Introducción.

No es mi costumbre polemizar o tratar los temas políticos o partidistas. Aquéllos que tocan temas “mundanos”, definidos por los parámetros y valores humanos y sociales limitados o temporales. Por ejemplo, las luchas políticas e ideológicas entre los liberales y los socialdemócratas. Que por muy actuales e importantes que resulten, no pasan de estar limitadas a determinados países y circunstancias y a un espacio histórico contemporáneo, limitado y corto.

Las virtudes como identidad y defensa de las sociedades humanas.

Pero se trata ahora de algo que afecta a una virtud humana.

Las virtudes son las bondades y cualidades de referencia, apreciadas y valoradas permanentemente por las sociedades y los grupos humanos. Las virtudes son muy resistentes y perdurables en el tiempo. Los valores, en cambio, son las bondades y cualidades humanas, estimadas de forma temporal y/o local por algunas sociedades y grupos humanos. Y lo son, principalmente, debido a su idiosincrasia, las condiciones de vida y las presiones recibidas desde el exterior. Estos valores culturales y sociales van evolucionando con las contingencias, los desplazamientos y las fortunas de las sociedades humanas.

Dentro de nuestra extensa cultura occidental, que alcanza a todos los continentes del Oeste y, en menor medida, a Asia, las virtudes son aportadas por las distintas iglesias cristianas y por los discursos de Cicerón y los Diálogos de Platón. Una de estas virtudes esenciales es el respeto y el culto a la divinidad. Como reconocimiento y veneración del Ser Necesario que nos crea, nos sostiene y, en algunos casos, nos ayuda. Esto se concreta según la educación, la cultura y el ambiente social. Así, la persecución multiforme a los cristianos atenta contra una virtud fundamental de nuestra civilización occidental.

La Persecución armada a los Cristianos en los Países Árabes.

Se están dando en los últimos meses diversos casos de persecución violenta a los cristianos, en países en los que predomina la religión musulmana. Son las tierras de dar el-Islam, donde la Umma o comunidad musulmana universal domina políticamente. Pero algunos no musulmanes que viven en dar el-Islam tienen un “pacto de protección” con ella. A éste tienen derecho teórico los judíos y los cristianos, como gentes citadas en el Corán y que detentan algunos de los Libros considerados también como proféticos por el Islam.

En Irak, al-Qaida ataca a los cristianos, como parte de su estrategia de triturar la sociedad civil iraquí. Generando el odio entre los distintos estamentos religiosos, étnicos y sociales. Y enfrentándolos violentamente entre sí. Las víctimas aquí son los siriacos y caldeos católicos iraquíes. Cuyo número es hoy sólo 1/3 de los que había en la época del infamado Sadam Hussein al-Tikriti. Tampoco el primer ministro, Nuri al-Maliki, que ha tardado casi nueve meses, desde las elecciones legislativas de marzo, en formar gobierno, ayuda a suavizar las cosas. En efecto, ahora está llevando a cabo una campaña de islamización en Bagdad. Y sus objetivos son los locales de esparcimiento masculinos, donde se vende alcohol, las joyerías y los cristianos bagdadíes.

Desde que en 1999 se implantó la sharia, como consolidación del poder musulmán, en 12 estados de la federal Nigeria, los muertos en las luchas étnico religiosas que sobrevinieron, ascienden a más de 12 mil personas. Sólo en marzo de 2010, los ganaderos de la etnia fulani (musulmanes) realizaron diversos ataques contra los agricultores cristianos, que causaron unos 500 muertos. En la víspera de la Navidad de 2010, un grupo nuevo radical fundamentalista violento islámico, autodenominado Jama atu Ahlu “SUNNA” Lidda Awati Wal “YIHAD” realizó un ataque simultáneo múltiple en un barrio cristiano de la ciudad de Jos. Hicieron explosión 9 o 10 artefactos en sus calles y el mercado, buscando las mayores concentraciones de personas, causando cerca de 90 muertos y 190 heridos cristianos.

En Pakistán, los grupos locales de Tehkrit-e-Taliban Pakistán y afines atacan las iglesias cristianas y a los fieles a los que pueden acusar de algún desliz verbal o de una conducta impropia. Aquéllos están establecidos al oeste del Indo, desde Quetta, en el Baluchistán pakistaní, hasta más al norte del valle del Swat, conectando con los independentistas musulmanes de la Cachemira india, a los que se les atribuyeron los ataques terroristas en Bombay. En Egipto, los cristianos coptos son exprimidos por el régimen dinástico republicano oligarca de los Mubarak (Hosni y su hijo Gamal). Así, por ejemplo, se les niega el derecho a sustituir o reparar sus locales de culto. Esto ha provocado algunas revueltas cristianas locales. Todo con la aquiescencia de los omnipresentes e ilegales teóricamente (desde 1956) Hermanos Musulmanes. Ésta es una de las organizaciones veteranas en la expansión árabe del islamismo militante violento. Cuyos principales ideólogos originales terminaron ahorcados por las autoridades egipcias de la época. En el Alto Egipto se pueden visitar numerosas iglesias coptas. Los cristianos llegaron a Egipto varios siglos antes de la aparición del Islam. Las iglesias suelen estar rodeadas de empalizadas o de vallas protectoras. Pero también aislantes y segregadoras. Cuando una iglesia es un lugar de recepción y encuentro populares.

Y, por último, hablemos del caso enquistado e infestado del Sudán. Donde los árabes norteños quieren imponer por la fuerza el Islam a las tribus negras del oeste (Darfur) y del sur. Éstas son de religiones cristianas o animistas (naturales primitivas, en constante retroceso). Esta opresión religiosa e ideológica está anclada en la mentalidad secular de esclavistas negreros de los árabes al norte de Jartum. Que ya tenían desde antes de los tiempos del Khedive o “virrey” en El Cairo de la Sublime Puerta, la sucesora y dueña nominal del Califato árabe. Esto se complicó y arraigó en las últimas décadas, con la lucha por los ricos yacimientos petrolíferos y mineros del sur y el oeste de Sudán. Estos recursos naturales, explotados en colaboración con los chinos, por cierto, los nuevos imperialistas económicos de los países en desarrollo, garantizarían la viabilidad de un Sudán del Sur libre e independiente. Que estaría impulsado y dirigido al principio por el Movimiento Popular para la Liberación del Sudán (SPLE en inglés). Cuyo brazo armado (y más conocido por el público) es su Ejército Popular o Sudan People Liberation Army. El movimiento nació en 1983 como reacción popular, religiosa y de clases al intento de Yafar el-Numeri de imponer “manu militari” la sharia y la islamización o una religiosidad legal y reaccionaria, en el sur del país.

Como en todas las guerras civiles, encubiertas e irregulares aparecen aquí las figuras de los “voluntarios”, al lado del gobierno de turno. Suelen tener escasa formación militar ortodoxa y un celo ingente, al ser recién llegados o advenedizos, por demostrar su lealtad y su utilidad al amo gubernamental. Los árabes nómadas de Darfur y el Chad fronterizo forman las milicias Janjaweed, de caballería ligera irregular. Jartum los franquicia para que aterroricen, dispersen y diezmen a los pobladores de Darfur. En las tierras limítrofes con Kenia, utilizan los musulmanes a una combinación de milicias árabes (de la etnia misseriya) y renegados (o conversos, según se mire) negros, para horrorizar, hostigar y desplazar de sus tierras a los pobladores negros. En algunos casos, estos “patriotas” son apoyados por la aviación y la artillería regulares de Jartum.

Por último, señalemos que un Gran Perpetrador de estos atropellos, el presidente del Sudán Omar Hasan Ahmad el-Bashir, de 67 años, está procesado como responsable de estos atropellos, por genocidio y crímenes de guerra por la Corte Penal Internacional de La Haya. Sin embargo, este pajarraco desafía la orden de arresto internacional contra él. Y se ha paseado desde su emisión por Egipto, Qatar, Libia, Arabia Saudí, Eritrea (50% musulmanes), Chad, países todos de religión islámica.

La Persecución jurídico religiosa de los Cristianos en los Países Islámicos.

En mayor o menor intensidad y rigidez, según los casos, la sharia establece hoy en día contra los cristianos:

Pena de muerte contra los blasfemos (ofender, según su criterio, a Alá, al Islam, al Corán, al Profeta) y a los conversos desde el Islam (por su apostasía).

Quema y demolición de los templos y cierre de escuelas, hospitales y orfanatos cristianos.

Prohibición de entrada al país, expulsión e incluso pena de muerte a los misioneros cristianos.

Prisión por portar símbolos cristianos. Prohibición de reunión para orar o celebrar la Misa, incluso en los hogares.

Conversión forzosa al Islam.

Nigeria, Sudán, Pakistán, Afganistán, Qatar, Bahrein, Kuwai, Malasia, Indonesia, incluso la laica Siria, aparte de Arabia Saudí e Irán, son los países donde la sharia está más o menos establecida.

En estos países, las comunidades no musulmanas pagan en general tributos, por no ser acosadas por los musulmanes y vivir en paz bajo su protección. Estos tributos son el vínculo administrativo entre los infieles “protegidos” y dar el-Islam.

Pero, cualquier “doctor” del Islam puede enseñar que un deber colectivo de la Umma o comunidad de creyentes es la propagación de la fe. Que se realiza imponiéndola y no catequizando (de “predicar el catecismo” o texto de la doctrina). Llevando a cabo con ello la consolidación y la ampliación de dar el-Islam, las tierras sometidas al Corán, la sunna y la sharia o leyes civiles y penales basadas en ellas.

Por consiguiente, de acuerdo con su doctrina, cuando expira un “pacto de protección”, la autoridad musulmana sólo puede aceptar que se renueve, si se incrementa el importe de los tributos o si se estipula en el nuevo contrato la cesión al Islam de más tierras o ciudades, adicionales a las cedidas antes por los dimmíes (los judíos y cristianos, las gentes también mencionadas en el Corán y que detentan parte de la revelación de Alá). También emplean el principio legal de que si algún miembro de la comunidad “protegida” daña a un musulmán, toda su colectividad pierde el derecho de protección.

¿Cómo reaccionan las Autoridades Musulmanas ante estos Atropellos locales? Los verdaderos intereses de sus radicales violentos. Diferencias éticas y estéticas entre ambas religiones mencionadas.

Pues miran para otro lado. Como si los cristianos no tuviesen unos derechos adquiridos, según su religión. Como si en Europa persiguiésemos y condenásemos a muerte, a la cárcel y a la confiscación de bienes, a los millones de musulmanes que aquí viven y prosperan, acogiéndose a las bondades del Estado del bienestar. La mayoría de los musulmanes se distancian de las agresiones por oportunismo, para proteger al Islam, preocupados por el creciente rechazo que sufre en Occidente.

Afirman sus voceros que el Islam es paz y tolerancia. Pero esto no es totalmente cierto. Ni con los atentados de los yihadistas que padecemos en nombre del Islam, ni con la persecución extensa, en muchos países, que sufren los cristianos. Esto contrasta con su actitud de protesta dirigida, atrabilaria y bullanguera, siempre amenazante, cuando, por ejemplo, se publican en territorios allende la Sharia, en otro continente físico y cultural, unas caricaturas de Mahoma. Que, según su criterio estricto e inapelable, son ofensivas para ellos mismos, actuando como juez y parte.

Los radicales islámicos contemporáneos (Hermanos Musulmanes, al-Qaida y sus franquicias regionales, los talibanes cis y trans de la fronteriza línea Durand, la República Islámica de Irán y sus conmilitones paniaguados de Hamas y Hezbollah, etc.) ven en la civilización occidental, al peor enemigo de sus ideas y planes. Porque nuestra civilización está basada en la razón, el conocimiento científico y filosófico, la libertad, el derecho y la fe cristiana. Porque por esas ventajas claras podemos vencer su despotismo y su radicalidad; la discriminación de la mujer por razones mundanas vetustas, en la que la religión y la protección a aquélla son la escusa teórica; el rechazo de los presupuestos científicos de progreso y cultura, al haber abandonado como método islámico ortodoxo de estudio, el ichtihad o razonamiento analógico, a partir del siglo XI.

Por último, en el cristianismo, el creyente percibe a su Dios como un padre y un salvador cercano, justo y remunerador (por más que los Novísimos no se prediquen mucho hoy en día, para no alarmar al “progrerio”), pero con los abrazos abiertos de misericordia. En el Islam, Dios está separado del hombre por un abismo natural insalvable y es justo y remunerador con él. Pero es más temido por su justicia y separación, que tenido como padre entrañable y nutricio.

Y, ¿cómo reacciona ante la persecución a los cristianos el ectoplasma variopinto “progresista” europeo?

Éste es generalmente de “ideología” dirigista (porque nos quieren dirigir, hasta en los mínimos detalles sociales y personales, como si fuéramos inmaduros), despótica (porque sus postulados no son discutibles por los demás), imperiosa (porque su método es la imposición, no el convencimiento) y, hoy, vergonzosamente socialistoide. Es vergonzosamente socialistoide, porque su sueño de sofá, café y beca o prebenda era recrear un “paraíso del proletariado”. Que tendría más o menos “oasis y huríes”, según sus casos, en sus tierras. Aunque ninguno se mudó a la URSS o a los países socialistas para trabajar en ellos ya entonces.

Y ese sueño se convirtió en pesadilla, de despertar difícil, agónico y atropellado, con la caída de los regímenes en vías del comunismo por toda la Europa del Este. Y el descubrimiento por todos los demás, de que al “hombre nuevo” de esos países, no le motivaba nada, nada la “causa del proletariado”. La carrera de armamentos que les impuso los EEUU en la década de los 80, absorbió los mejores recursos de la URSS y la agostó hasta sus entrañas. Siguiendo una estrategia nacional de desgaste, sin amenazas directas, ni maniobras melodramáticas. Algunos miembros no principales de la “nomenklatura” reconocieron después que “no teníamos ni para comer” entonces. Y el imperio rojo, vacío de contenidos, mensajes e ilusiones, implosionó social y económicamente. Y su temido ejército por la Europa del Oeste (la OTAN clásica), quedó convertido durante bastantes años en un “tigre de papel”.

Pues lo propio del “progrerio” (gentes de ideas con pocas cortapisas teóricas o éticas) es también aquí callarse ante los atropellos a los cristianos, allende las fronteras seguras de la gran Europa, desde el Atlántico a los Urales. Se produce entonces un fenómeno social paradójico, pero no inusual: los islamistas militantes enfervecidos y los “progre” decadentes y fracasados, aunque situados en 2 extremos sociales antagónicos e irreconciliables, tienen una misma intención operativa:

La destrucción de la sociedad europea, tal como está aún edificada, sobre los cimientos de las virtudes clásicas y cristianas. Y su sustitución por una sociedad amorfa, sin principios coherentes, protectores y estimulantes, conforme, pesebril y trabajadora. Donde los deseos materiales inmediatos, que antes llamábamos “caprichos”, por su veleidad e innecesidad, se buscan como pequeñas metas imprescindibles. Porque son las consoladoras de las vidas faltas de fondo y de trascendencia vitales.

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