Reflexiones sobre España y Cataluña. 2ª Parte.

(Continuación)

Las situaciones de tensiones y de enfrentamiento sociales.

Hay una profunda fractura social en Cataluña, donde los dos “grupos enfrentados” forman las dos mitades antagónicas de su sociedad. Por la fuerza, no se puede imponer ninguna de las dos partes ideológicas a la otra, porque las posiciones están ancladas y sujetas. Así, un enfrentamiento violento sólo llevaría, por la fricción y el desgaste generados, a que las bajas de ambos bandos sean casi similares. No es posible aquí conseguir el “caedes” romano, en el que el “vencido” era pasado al “filo de la espada”, mientras que el “vencedor” sólo sufría ligeras bajas.

Resultado de imagen de familia pujol LA FAMILIA IMPULSORA DE UNA CATALANIDAD ESPURIA, DEFENSORA DE LA BURGUESÍA PLUTÓCRATA Y LEJOS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA Y CATALUÑA.

Y no se trata tampoco de distinguir entre “buenos” y “malos”. Porque los intereses y las ideas que los sustentan, se dividen simplemente en “favorables” y “desfavorables” para las dos causas socio políticas.

Los intereses, las actitudes y las ideas divergentes, cuando no opuestas, alimentan y sostienen dichas posiciones. Y un primer gran error vergonzante de las autoridades es haber permitido que se generase y degenerase esta situación. En gran parte, cediendo funciones sociales esenciales del Estado o dineros presupuestarios cuantiosos, para obtener los votos de los separatistas, que eran autonomistas y moderados al principio, apoyando a los gobiernos de España, del PSOE y del PP.

Los enfrentamientos civiles en Cataluña, surgidos entre grupos de activistas de ambos signos político sociales, son variados y de diferente gravedad: colocación y retirada de los lacitos amarillos o de carteles anunciadores de eventos; ocupación por “grupos percutientes” de los CDR, ARRAN u otros partidistas, de los locales donde se iban a celebrar actos de otros grupos o conferencias de personas no afines; roces irritantes entre grupos de manifestantes de signo opuesto. En la situación de enfrentamiento irritado actual es sólo cuestión de tiempo y de la repetición de estos actos, que se instale la violencia en los mismos. Esta degeneración social es consecuencia de la ineficiencia del Poder Central y del abandono de sus funciones de gobernar. Dejando en manos de los jueces, la defensa a destiempo de una legalidad autonómica y penal conculcadas por los secesionistas arribistas.

Cuando, a mediados de 1996, Umberto Bossi, líder y senador entonces de la Liga Norte, un partido radical de derecha creado en torno al mantra “Roma nos roba”, anunció para el 15 de setiembre la secesión de la Padania, una aberración político social desplegada en el valle del río Po, de Italia, recibió el siguiente aviso del presidente Oscar Luiggi Scalfaro: “Sr. Bossi, si sigue por ese camino, se dará de frente con el Ejército Italiano”.

La Liga Norte frenó en seco sus pretenciones delirantes. Y su trayectoria vital discurrió hasta hace poco, emergiéndose o sumergiéndose por el panorama político italiano, y con meandros. No hizo falta tomar entonces medidas excepcionales, ni duras, contra la Liga Norte o sus mandos conductores.

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Porque, cuando a las instituciones y a sus protagonistas se les respeta, esto, “per se”, cuida y defiende la viña del Señor. Y, viceversa, cuando se te han subido a las barbas, ya puedes amenazar, amagar, driblar, fintar, cabrearte, dar un puñetazo en la mesa o lloriquear. Que no te servirá de nada. Porque, los atributos de tu autoridad y las causas y razones de la soberanía nacional, que dices defender, ya los has perdido. Y, los supuestos infractores ya las han despreciado, arrinconado y sustituido por otras. Que les resultan más cercanas y convenientes para ellos.

La necesaria reconstrucción nacional.

Tras la ilegalización de la secesión, dentro del marco jurídico existente en España, hay distintas tareas a realizar por todo el aparato del Estado.

Neutralizar a los activistas callejeros, anónimos o no, situados en el límite difuso de la violencia. Para que no acosen, perturben el orden social y vial y no obstaculicen las actividades políticas de otras formaciones. Es una labor de orden público inmediato.

Erradicar de la sociedad catalana los pensamientos y las creencias tendenciosas y tergiversadas antiespañolas o que fomenten y alienten la división social y el odio y la eliminación de los rivales políticos. Es una tarea multidisciplinar y compleja, con componentes educativos, psicológicos y sociales a realizar en el medio y largo plazos.

Cambiar las conductas políticas disolventes. Cesando y sustituyendo a las autoridades autonómicas que incumplan las leyes de un Estado de Derecho, reconocido internacionalmente. Es una tarea de regeneración institucional y legal de las instituciones autonómicas y locales a medio plazo. Y que exige la anuencia, la decisión y el apoyo de una mayoría de partidos y ciudadanos

Si esto no se hace, los separatistas recalcitrantes se agazaparán y acudirán de nuevo a otras elecciones autonómicas. Y podemos llegar a tener un Parlament y un Govern cualitativamente iguales a los disueltos por los jueces.

Lo que está en juego es la ruptura de una de las naciones más viejas de Europa. Y que surgió y se mantiene cuando sus componentes sociales territoriales comprueban y aceptan la apuesta de vivir en común todos, para superar las debilidades y limitaciones de dichos territorios aislados. Nación española de la que forman parte los catalanes desde su inicio y establecimiento. Y los secesionistas no ofrecen al pueblo catalán por esa ruptura, una contraprestración clara de derechos, libertades y progreso para él. Una prueba del aventurerismo pequeño burgués de las tesis separatistas es el alejamiento de sus ideas excluyentes de la práctica totalidad de las instituciones y naciones europeas.

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Los mandos secesionistas manejan los argumentos demagógicos, las medias verdades y las interpretaciones históricas sesgadas como nadie, para atraer y mantener a su electorado potencial. Porque, la verdad es relativa y es un medio más para ellos, en aras de la libertad del pueblo catalán. Y alimentan sus afanes separatistas con odios variopintos hacia la Nación donde se hicieron grandes los pueblos hispanos. Es el paradójico y vesánico rencor, por otra parte, muy recurrente, contra aquél que te ha ayudado mucho y con el que has compartido tu vida.

Su argumentario político se basa en la explotación de las pasiones humanas, que son insaciables, por definición epistemológica. La codicia de tener más que el otro, sin considerar la intercomunicación de los beneficios en las sociedades modernas democráticas. El egoismo del abandono de la solidaridad nacional, sin admitir que en todas las naciones hay zonas más atrasadas y deprimidas que otras. La mentira de la manipulación y tergiversación de la historia recorrida común; como instrumento de justificación de sus acciones imperiosas y disolventes. La envidia, como expresión de las propias carencias anímicas; representada y satisfecha de momento, en la utópica nación independiente catalana, llena de ventajas y bendecida por la diosa Fortuna. Derramando sobre ella su cuerno inagotable de placer, dinero y bondades personales y sociales. La vanidad de los mandos separatistas, que se satisface cuando piensan en la admiración que creen despertar en los demás.

Las virtudes sociales, enseñadas y aprendidas en gran parte por el ejemplo observado y recibido, son los únicos y verdaderos frenos contra las tentaciones que surgen de las pasiones desbocadas del alma de los hombres.

Reflexiones sobre España y Cataluña.

Introducción.

La nación es una y única por esencia. Y surge del compromiso de los ciudadanos de vivir en comunidad. Y se mantiene y conserva en la defensa de esa unión, que se ama, contra sus enemigos de dentro y de fuera. Una nación es dotada de una auto conciencia socio política. Y colaboran a crearla y vertebrarla la historia, la tradición y las costumbres, y la lengua y el sentido moral propios. Y contribuyen en segundo lugar a ello la etnia y el territorio propios, que no siempre existen, especialmente la primera. Así, el territorio de un país no es una nación. Ni lo es la población inarticulada de un territorio bajo un único gobierno.

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Aunque el territorio que ocupa es necesario para darle a una nación la posibilidad de mantener una estructura socio administrativa, que garantice el ejercicio de su soberanía. A pesar de los tiempos “civilizados” actuales, todos conocemos las viscicitudes y los malestares que sufre el pueblo kurdo, privado de un territorio nacional propio y “repartido” entre Turquía, Siria, Irak e Irán. Uno de los problemas esenciales de los kurdos es que forman parte de países despóticos e, incluso, étnicamente excluyentes. Así, en esos países, son considerados como ciudadanos de segunda, diferentes, e, incluso, potencialmente peligrosos, al ser siempre minorías nacionales. Pero, dotadas de una fuerte identidad socio cultural, que impide su absorción o dilución por el resto de las poblaciones nacionales a las que pertenecen.

En una nación caben varias etnias no antagonistas. Porque su base es la convivencia, el respeto y los derechos y deberes para todos. Y con tal de que amen ese “conjunto armónico” de personas y sus destinos de bienestar, paz y progreso en común.

Cuando la nación es amada por sus componentes y existe en ellos el deseo de servirla y defenderla en comunidad, aparece el concepto de la patria. Ambas ideas están interrelacionadas esencialmente. Y, la ausencia del patriotismo o la vergüenza de profesarlo por miembros de una “comunidad socio política”, lleva a la indefensión y a la desmembración de su nación, en mayor o menor grado. Formándose entonces grupos de individuos asociadoscon ideas e intereses disolventes del conjunto naional.

Resultado de imagen de fuerzas armadas símbolo patriotismo GARANTES DE LA UNIDAD Y SÍMBOLO DEL PATRIOTISMO.

No es de extrañar que sean las Fuerzas de Defensa de una nación, como instituciones y en sus miembros, las que enarbolen, enseñen y profesen el patriotismo, como una de sus virtudes esenciales. Porque sólo se puede morir por lo que se ama. Las Fuerzas de Defensa de una nación son el conjunto especializado de los “nacionales o patriotas” para la Defensa beligerante y cabal de su “nación patria”.

El devenir histórico común de unidad, progreso y paz.

En los siglos XIV y XV, el castellano se convierte en la lengua del Estado, entrando en pugna con el latín culto, al que desplaza. El “dialecto toledano” aportará las normas lingüísticas al castellano. La prosa castellana se extiende y se va puliendo en la extensa literatura de la Alta Edad Media. El avance de la Reconquista por todo el territorio andaluz, con sus 4 reinos de cultura y religión islámica, regido por los “altibajos en el impulso centrífugo” de los cristianos, va incorporando numerosos vocablos de raíz árabe al castellano. Siguiendo un proceso de enriquecimiento y definición idiomáticos, progresivo y extenso, similar al ya visto en etapas anteriores. Aparece la Gramática de Antonio Nebrija, que define el nuevo idioma español.

Durante el siglo XVI, el castellano, que pasa a ser el español, se convierte en lengua universal. El español va tomando el papel de lengua literaria de toda la nación española. Aragón, Valencia, Mallorca, Cataluña y Navarra (incorporada a Castilla en 1512), mantendrán unas variables autonomías administrativas, ligadas a la Corona de España. La presencia española en Europa, por su carácter de gran potencia mundial, y su expansión por las Américas, llevan a la incorporación al español de numerosos vocablos europeos e indígenas. En esta época final, el español adquiere lo esencial de su actual estructura.

Reconstrucción del primer estandarte de España. /Hugo Vázquez Bravo y Ramón Vega Piniella. Reconstrucción de la primera Bandera de España, enarbolada por Gonzalo Fernández de Córdoba en Nápoles por Hugo Vázquez Bravo y Ramón Vega Piniella. En El Comercio de Gijón.

En esta Nación multiétnica y policultural que eclosionaba con una inmensa fuerza vital, se hicieron grandes todos los pueblos hispánicos. En el siglo XVI todos los habitantes querían pertenecer y seguir las sendas de las Españas. Nación que surgió en el deseo de los subditos reales de convivir en ella. Y que se mantenía con su compromiso de defenderla en su concepto e integridad.

No fueron fáciles para Cataluña y España los tiempos de Felipe IV y el Conde Duque de Olivares, Gaspar de Guzmán, ministro valido del rey desde 1621. Éste se había propuesto reformar e impulsar la idea de España en todo el Reino y recrear el Imperio de Felipe II. España tenía una ingente y larga tarea delante. Pero las capacidades y los medios no estuvieron a la altura requerida.

Felipe IV era una persona abúlica y pusilánime. El programa chocó con una burocracia conformista y lenta, llamada a realizarlo, y con las oligarquías nacionales, llamadas a secundarlo. España tenía guerras y conflictos armados por toda Europa Occidental: en Alemania, Francia, los Países Bajos o Flandes, Italia y al este y oeste de España. Los soldados, no siempre con buenos mandos, no peleaban bien. La guerra de los Treinta Años continuaba y en Francia, el cardenal Richelieu surgía como enemigo inteligente, correoso y sagaz de España.

Las rebeliones de 1640 en Cataluña y Portugal (en diciembre, el alzamiento de sus oligarquías llevó a su separación final de España) fueron desastrosas para los planes de Olivares. La revuelta y secesión catalana o “guerra de los campesinos” se prolongó hasta 1652. Se gestó en las reformas del Conde Duque, para repartir y homologar los esfuerzos de las regiones peninsulares en pro del interés común. Hasta entonces, Castilla había pagado de manera desproporcionada los gastos de los compromisos externos de los Habsburgos. La razón inmediata del rechazo a esos planes fue que la oligarquía catalana los vió como una amenaza a sus libertades históricas. Que en realidad eran unos privilegios administrativos del medioevo, centrados en que prohibían a las tropas catalanas servir fuera del Principado.

Resultado de imagen de 1640 rebelión Cataluña Inicio de la Revuelta de los Segadores el día del Corpus.

Los roces entre la población y las exiguas fuerzas acuarteladas en Barcelona llevaron al levantamiento del 7 de junio (día del Corpus Christi), que se generalizó y extendió por toda Cataluña. Esto derivó en una revolución de los pobres y campesinos contra los nobles y los ricos u oligarquía catalana. Pronto, ésta recuperó parte del control y pidió ayuda y protección a Francia. Richelieu no perdió la oportunidad de debilitar a España y apoyó a los sediciosos.

Pero, los franceses, con su protectorado, se hicieron inmediatamente más onerosos y rapaces para los catalanes que España. Por ejemplo, inundando la región de productos franceses muy competidores. Así, la oligarquía catalana, que sin unos objetivos claros y meditados, se propuso dañar al Imperio español, perjudicó, con su insensata actuación y sin la menor consideración, al pueblo catalán y a su Principado. El enfriamiento del choque con Francia y el final de la guerra de los Treinta Años, permitió enviar un ejército hispano que ocupó fácilmente Barcelona, en 1651.

En la Guerra de Sucesión de España de 1714, Cataluña luchando junto a España, apoyó al candidato Habsburgo, que era la línea dinástica de sucesión. Si reinaba el borbón, de la dinastía real francesa, se aceptaba e imponía una nueva dinastía para el trono real español. Ésta nos uniría a Francia por “pactos de familia” temporales, los cuales no siempre serían favorables o neutrales para la nación española. Recuerdo el caso del Carlos III, con ministros muy útiles para el Reino y con un comportamiento personal que, por discreto, fue bueno. El cual, antes, cuando era rey de Nápoles, fue humillado por la Royal Navy. Y que inmediatamente de ascender al trono, estableció un pacto de familia con Francia, que nos llevó en 1763 a una innecesaria y mala guerra con Inglaterra.

Ganada la guerra civil por el borbón, cuyas tropas tenían acceso por nuestras fronteras terrestres, Cataluña fue ocupada por sus tropas. Pero, nuevamente, Cataluña recibió el trato que su importancia merecía en la nación española. Y, pronto, los Decretos de Nueva Planta y otras disposiciones administrativas fueron favoreciéndola en el devenir de los pueblos hispanos.

Resultado de imagen de 1714 Cataluña lucha contra Borbones Cataluña lucha en 1714 por la continuidad dinástica de España.

Los Padres de la Patria no son sus dueños.

El creérselo es una percepción común en los déspotas y “liberadores nacionales” modernos. Tiene su origen en la conducta de los sátrapas y monarcas absolutos antiguos. Y se refuerza aún más cuando, como en el Islam, la religión consolida y sustenta también al poder político que ejercen.

La corrupción dinástica de la familia Pujol, aceptada implícitamente por sus adláteres y comparsas, por ser la impulsora visible de la “soberanía catalana”, es una de las hiedras parásitas que se han enseñoreado de los dineros públicos catalanes.

Las comisiones de más aún del famoso 3% señaladas por Pascual Maragall, recolectadas metódicamente por Convergencia y Unión, el partido de los burgueses catalanes, han llegado a enfangar al Palacio del Liceo. Partido que se disolvió en 2016, con sus sedes embargadas, y reconvirtió en el PdeCat.

Y una institución provincial de condición estatal, como es la diputación de Barcelona, destinada a ayudar en su gestión a los pequeños municipios, desvió unos 12 millones de euros, asignados por el presupuesto público, a los fieles del PdeCat. De los cuales, los últimos 2 millones iban destinados a los objetivos de la cooperación y el desarrollo (operación Estela de la Policía Nacional, el 25 de mayo).

La corrupción es universal. No depende de los países, ni de las clases sociales, ni del dinero que tengas. Ya Juvenal decía que “todos vivimos en un estado de pobreza ambiciosa”. La corrupción actús como un gas incoloro e inodoro, insperado, que todo lo alcanza, lo penetra y lo puede afectar. Tiene múltiples facetas o campos de actuación. La corrupción es una enfermedad social crónica e irradicable en su totalidad. Con la que hay que aprender a convivir.

Y lo que hay que hacer es controlarla y limitarla, para que solamente estorbe levemente el comportamiento siempre imperfecto de la sociedad. Eso es el Bien.

(CONTINUARÁ)

News on Modern Conflicts. Novedades en Conflictos Modernos.

Utilizamos esta Sección de Novedades para dar a conocer en avance los próximos artículos que irán apareciendo en las distintas «categorías» de temas de esta página, dedicada a conflictos y crisis modernos.

The Writing in the Study of the Military Themes.

There is something important in the writing, as instrument of fixation and reflection of the learned theme. Not simply to make a summary or a few notes of the well-read thing.

This is what has motivated me to preparing and presenting a brief summary of the function, which exercises the writing for the student of the Military Topics. As seal and final flourish of the preparation or the control of a text that his intelligent reader will make good use of it.

La Escritura en el Estudio de los Temas Militares

Hay algo importante en la escritura, como instrumento de fijación y reflexión de lo aprendido. No simplemente para confeccionar un resumen o unos apuntes de lo leído.

Esto es lo que me ha motivado a preparar y presentar un breve resumen de la función, que ejerce la escritura para el estudioso de los Temas Militares. Como marchamo y broche final de la preparación o del dominio de un texto que será aprovechado por su lector inteligente.

La campaña del Khalkhin-Gol (Mongolia) de 1939.

Zhukov detiene el expansionismo japonés hacia la URSS…

En 1939, en sus remotas fronteras orientales, la URSS sostuvo una corta y dura guerra con el Imperio japonés. En esa época la atención de Europa, el núcleo del mundo entonces, se centraba en la suerte inmediata que iban a correr Checoeslovaquia y Polonia. Además, los nombres de Manchuria o de Mongolia eran poco conocidos en Occidente. Sin embargo dicha guerra regional iba a tener una consecuencia trascendental para Europa y su destino. Gracias a la rápida y decisiva victoria de la URSS en ella, los soviéticos no tuvieron que sostener 2 años después una guerra en dos frentes convergentes y extensos, a cargo de sus dos grandes enemigos, los imperios japonés y alemán.

Ello permitió a la URSS resistir y sobrevivir a las poderosas y sucesivas embestidas estratégicas y operativas alemanas, hasta fines de 1942. A partir de Stalingrado y, sobre todo, Kursk, las tornas se volvieron. Y la vieja Rusia, que parece renacer y crecerse en la desesperación y con dificultades terribles, comenzó una crecida militar firme, sostenida, progresiva e irresistible, aunque muy costosa, hasta Berlín.

THE MILITARY SURPRISE: concepts, effects, realization and types.

This way, this surprise less elaborated conceptually produces fewer fruits that have operational or decisive transcendency. Everything indicates that, in order that it should take place and increases qualitatively the transcendent efficiency in our actions, it is necessary that the quality of the surprise reaches another dimension in his action.

It is necessary, so, in the operational level of the surprise, that this would be an «ungrateful surprise» for the enemy. That has catastrophic effects, though they are local, on him. And that the «commotion waves» in the area or the affected sections, propagate for the enemy military system attacked. Damaging his capacities, his general and grupal moral (a section, the fighters of a weapon) and his intentions and perspectives. It would be equivalent, in the raised scene, to an «exploitation of the success» of our actions. That are encouraged and perfected by the operational surprise obtained.

The following battle during World War II illustrates the use of unexpected «field of action» on the enemy, and the use of ordinary and heterodox forces. That allowed General Walther Model to take the initiative and destroy a Soviet army inserted in his operational rear.

LA SORPRESA MILITAR: conceptos, efectos, realización y tipos.

Así, esta sorpresa menos elaborada conceptualmente rinde menos frutos que tengan trascendencia operativa o decisiva. Todo indica que, para que se produzca y aumente cualitativamente la eficacia trascendente en nuestras acciones, es necesario que la calidad de la sorpresa alcance otra dimensión en su acción.

Es necesario, pues, en el nivel operativo de la sorpresa, que ésta sea una “sorpresa ingrata” para el enemigo. Que tenga efectos catastróficos, aunque sean locales, sobre él. Y que las “ondas de conmoción” en el área o las secciones afectadas, se propaguen por el sistema militar enemigo atacado. Dañando sus capacidades, su moral general y grupal (una sección, los servidores de un arma) y sus intenciones y perspectivas. Ello equivaldría, en el escenario planteado, a una “explotación del éxito” de las acciones propias. Que son animadas y perfeccionadas por la sorpresa operativa conseguida.

Veamos un ejemplo de cómo el empleo de un “campo de acción” inesperado para el enemigo y el uso apropiado de las fuerzas ordinarias y heterodoxas, con sus respectivas características de actuación, permitió al general Walther Model, tomar la iniciativa, crear una sorpresa ingrata y destruir un ejército soviético insertado en su retaguardia operativa.

Qassem Suleimani, la Espada Desenvainada del Imperialismo Iraní

Hacia las 0:30 hora local del viernes 3 de enero de 2020, los EEUU mataron al general Quassem Suleimani cuando se retiraba del aeropuerto de Baghdad, a donde acababa de llegar en un vuelo directo desde el aeropuerto de Damasco. Se emplearon en el ataque dos drones Reaper, probablemente de la CIA, que lanzaron 4 cohetes Hellfire II AGM-114 de cabeza explosiva (H.E.), guiados por láser, (nombre, el “Fuego del Infierno”) sobre los dos vehículos sin especial blindaje, que los llevaban a él y a sus 9 acompañantes a Baghdad.

Introducción.

El Oriente Medio es la región geopolítica más convulsa y furente de nuestro mundo. Y por su cercanía, importancia energética y formar un nudo de comunicaciones entre tres continentes, es especialmente trascendente para nosotros. En esa región del Suroeste de Asia se dirimen varios conflictos armados y paralelos.

LA EXPLORACIÓN Y LA INTELIGENCIA COMO SISTEMA OPERATIVO.

La exploración y el reconocimiento del terreno generan información de los diferentes niveles de actuación militar. Entonces debe ser convertida en inteligencia. Ésta es el conocimiento razonablemente fiable y suficiente del enemigo, de sus intenciones y capacidades, y del terreno en sus posibilidades de lucha, transitabilidad, etc. Que nos permitan tomar una resolución fundada sobre el empleo de nuestros medios y de las formas de lucha, en función de nuestros objetivos.

THE SOCIAL PROPAGANDA. CHARACTERISTICS AND MEANS.

Being an eminently practical phenomenon, the praxis of propaganda is defined by «norms or principles of action«.

Propaganda must be «simple, easy.» Both in its structure and in its concept and transfer to its «objective.» Therefore, the basic concepts of our doctrine and interests must be sought and exploited with it. And state and present them in a clear, easy and appropiate manner. Both in the words (texts and slogans) and in the images we use for their diffusion and impregnation in the social group. And taking into account the means employed and the immediacy and depth that our ideas have to acquire in the group to which are directed.

LA PROPAGANDA SOCIAL. CARACTERÍSTICAS Y MEDIOS.

Al ser un fenómeno eminentemente práctico, la praxis de la propaganda se define por unas “normas o principios de actuación”.

La propaganda debe ser “simple, sencilla”. Tanto en su estructura, como en su concepto y transferencia a su “objetivo”. Por ello, se deben buscar y explotar con ella los conceptos básicos de nuestra doctrina e intereses. Y enunciarlos y presentarlos de una manera clara, fácil y oportuna. Tanto en las palabras (textos, consignas y lemas) como en las imágenes que empleemos para su difusión e impregnación en el grupo social. Y teniendo en cuenta los medios empleados y la inmediatez y profundidad que tengan que adquirir nuestras ideas en aquél al que van dirigidas.

La Voluntad de Defensa de una Sociedad.

Y la Estrategia, la Estrategia Operativa y la Táctica, como Niveles de su Actuación Militar

Llamamos “voluntad de defensa” de una nación a su capacidad para propiciar, crear, desarrollar y mantener unas fuerzas de defensa, que cuenten con el apoyo necesario y sinérgico de la economía del país y de la diplomacia del estado. La voluntad de defensa es una expresión de la voluntad de ser y de la capacidad vital, incluso biológica, de una sociedad.

Este concepto supera y perfecciona a la así llamada guerra híbrida o de V generación. E implica y supone el empleo de todos sus “medios de intervención” ortodoxos y heterodoxos por el grupo social beligerante.

Como tal expresión, será sana, normal y suficiente, cuando las fuerzas de defensa y el apoyo diplomático y de la economía nacional que se les brinde a aquéllas, sean adecuadas y proporcionales a los objetivos políticos de la sociedad. Y también, a las posibles amenazas que tenga que soportar, tanto desde el interior de su territorio como desde el exterior, bien de su región geopolítica como de otras.

Esta capacidad y su actuación en los diferentes casos brotan de una “moral nacional” correcta.

The Will of Defense of a Society.

And the Strategy, the Operational Strategy and the Tactics, as Levels of its Military Actuation

The “will of defense” of a nation is its capacity to cause, create, develop and maintain defense forces. The strength of the defense forces, in turn, rely on the necessary support of the economy of the country and the diplomacy of the state. The will of defense is an expression of the will of being and the vital capacity, even biological, of a society. This concept overcomes and perfects the so called hybrid war or of V generation. That implies and supposes the employment of all his «orthodox and heterodox means of intervention» by the social belligerent group.

As the term implies, will of defense is healthy, normal and sufficient when defense forces and the strength of the country’s economy and the quality of state leadership and diplomacy are proportional and adapted to the political objectives of society. These must also be adequate to the possible threats that the country may have to oppose, both within and out the country, within its geopolitical region or other sources of threat.

This capacity and its performance in different situations stems from a correct “national moral”.

The modern Hybrid Warfare. The Multifunctional, Total or Multisubject Wars.

Now, closing the historical and definer curl, the wars of V generation are called hybrid or multi functional wars, which, really, always have existed. With the major or minor participation of each one of the «available means of intervention» (Foreign Relations, regular and irregular Armed Forces, Economy, Cybernetics, etc) in the social group, to obtain the «functions of intervention» search for. Forming a “means” mix, adapted to all situations and confrontation theaters.

Not for nominating nowadays with an exotic and new word, preferably foreign, one makes this way a «mean or a function of intervention» fresh and promising. The problem is that the ignorance of the history, still the recent one, impoverishes the new concepts, ideas and situations of conflict. Without winning in application, efficiency and cognitive capacity with it. With this, only it falls or repeats the previous history, returning to learn it. And that, as in a spiral screw, only changes the phenomenon temporal «plane of execution«. Where are kept safe and now partly secret, the different «essential parameters» of the phenomena of the conflicts and fights.

La Guerra Híbrida moderna. La Guerra Multifuncional, Total o Multidisciplinar.

Ahora, cerrando el bucle histórico y definitorio llaman guerras de V generación a las guerras híbridas o multifuncionales, que, realmente, siempre han existido. Con la participación mayor o menor de cada uno de los “medios de intervención” disponibles (Relaciones Exteriores, economía, cibernéticos, Ejércitos regular e irregular, etc.) en el grupo social, para conseguir las “funciones de intervención” buscadas. Formando un «mix de medios», adaptado a los distintos teatros y situaciones.

No por nominar hoy en día con una palabra exótica y nueva, preferentemente extranjera, se crea así un “medio o una función de intervención” fresco y prometedor. El problema es que el desconocimiento de la historia, aún la reciente, empobrece los nuevos conceptos, ideas y situaciones conflictivas. Sin ganar en aplicación, eficiencia y capacidad cognitiva por ello. Con esto sólo se incide o se repite la historia anterior, para volver a aprenderla. Y que, como en una hélice helicoidal, sólo se cambia el “plano de ejecución” temporal fenoménico. Donde se mantienen incólumes y ahora ocultos en parte, los distintos “parámetros esenciales” de los fenómenos y epifenómenos de los conflictos y luchas.

Reflections about Spain and Catalonia

The nation is one and unique by essence. And it arises from the commitment of the citizens to live in community. And it is kept and preserves in the defense of this union, which is loved, against his enemies of inside and outside. A nation is provided with one social politics selfconsciousness. And collaborate to create and support it the history, the tradition and the customs, and the own language and moral sense. And contribute secondly to it the own ethnia and the territory, that not always exist, specially the first one. This way, the territory of a country is not a nation. Nor it is not the inarticulate population of a territory under an only one government.

Though the territory that occupies is necessary to give a nation the possibility of supporting a social administrative structure, that guarantees the exercise of his sovereignty. In a nation fit several not antagonists ethnias. Because his base is the life together conviviality, the respect and the rights and duties for all. And so long as they love this «harmonic set» of persons and his well-being, peace and jointly progress destinies.

When the nation is loved by his components and there exists in them the desire to serve and defend her in community, the concept of the mother land appears. Both ideas are interrelated essentially. And, the absence of the patriotism or the shame to practise it by members of a «social political community», leads to the defenselessness and the dismemberment of his nation, in major or minor degree. Being formed then «groups of associate individuals» with dissolvent ideas and interests of the naional group.

It is not of surprising that the Defense Forces of a nation are, as institutions and in his members, which hoist, teach and practise the patriotism, as one of his essential virtues. Because it is possible only to die for what is loved. The Defense Forces of a nation are the specialized set of the «nationals or patriots» for the belligerent and complete Defense of his «national country«.

Reflexiones sobre España y Cataluña

La nación es una y única por esencia. Y surge del compromiso de los ciudadanos de vivir en comunidad. Y se mantiene y conserva en la defensa de esa unión, que se ama, contra sus enemigos de dentro y de fuera. Una nación es dotada de una auto conciencia socio política. Y colaboran a crearla y vertebrarla la historia, la tradición y las costumbres, y la lengua y el sentido moral propios. Y contribuyen en segundo lugar a ello la etnia y el territorio propios, que no siempre existen, especialmente la primera. Así, el territorio de un país no es una nación. Ni lo es la población inarticulada de un territorio bajo un único gobierno.

Aunque el territorio que ocupa es necesario para darle a una nación la posibilidad de mantener una estructura socio administrativa, que garantice el ejercicio de su soberanía. En una nación caben varias etnias no antagonistas. Porque su base es la convivencia, el respeto y los derechos y deberes para todos. Y con tal de que amen ese “conjunto armónico” de personas y sus destinos de bienestar, paz y progreso en común.

Cuando la nación es amada por sus componentes y existe en ellos el deseo de servirla y defenderla en comunidad, aparece el concepto de la patria. Ambas ideas están interrelacionadas esencialmente. Y, la ausencia del patriotismo o la vergüenza de profesarlo por miembros de una “comunidad socio política”, lleva a la indefensión y a la desmembración de su nación, en mayor o menor grado. Formándose entonces grupos de individuos asociadoscon ideas e intereses disolventes del conjunto nacional.

Genesis and practice of the Russian strategy of deep attack.

The Soviets tried to have a scientific unbeatable study for his military art. Like his social economic doctrine was based on the supposedly scientific postulates of Marx and Engels. Taken to the practice by the Bolsheviks led by Lenin. And achieving an undoubted success in the stages of conquest of the Power and his indefinite and ferreous maintenance, the phases of force and oppression, by the central and inevitable postulate of the proletariat dictatorship.

One of the paradigms of his military doctrine was the attack to the deep rearguard of the enemy. That is the low abdomen of his military deployment. There, the units have his refuge, his site to rest and, also, to reform or to be equipped; from there they begin the marches to form his assault deployments near the lines.

To seek for the attack at these enemy areas, without combat availability and much more vast and vulnerable than that he presents near the front, was a characteristic of the military Soviet theory.

We will see here how this was generated and was implemented. Creating for it, the appropriate specialized units and the successive adjustment of the strategic previous ideas. Up to having, in 1944 and until the end of the war, 6 Tanks Armies in the order of battle of the Soviet Army, new name of the Red Army of Soldiers and Peasants. Those were endowed with the most prepared soldiers and the best equipments and logistics support of the USSR.

And we will see how the friction, the failures and the human mistakes, the exhausting efforts of the commands, the central direction without clear and elaborated criteria (inevitable initially to any doctrine) and the climatology, do that the studied and implemented plans are scarcely fulfilled in the practice, after the first days of operations.

Génesis y praxis de la estrategia de Rusia del ataque profundo.

Los soviéticos pretendían tener un estudio científico imbatible para su arte militar. Al igual que su doctrina socio económica se basaba en los postulados supuestamente científicos de Marx y Engels. Llevados a la práctica por los bolcheviques liderados por Lenin. Y logrando un éxito indudable en las etapas de conquista del Poder y su mantenimiento indefinido y férreo, las fases de fuerza y opresión, a través del postulado central e inevitable de la dictadura del proletariado.

Uno de los paradigmas de su doctrina militar era el ataque al interior de la retaguardia del enemigo. Que es el bajo vientre de su despligue militar. Allí, las unidades tienen su refugio, su sitio para descansar e, incluso, para reformarse o equiparse, desde allí comienzan las marchas para formar sus despliegues de ataque.

El buscar el ataque a estas áreas del enemigo, sin disponibilidad para el combate y mucho más extensas y vulnerables que las que presenta junto al frente, era una característica de la teoría militar soviética.

Veremos aquí cómo ésta se generó y se fue implementando. Creando para ello, las unidades apropiadas especializadas y el ajuste sucesivo de las ideas estratégicas previas. Hasta tener, en 1944 y hasta el final de la guerra, 6 Ejércitos de Tanques en el orden de batalla del Ejército Soviético, nuevo nombre del Ejército Rojo de Soldados y Campesinos. Aquéllos estaban dotados con los más preparados soldados y los mejores equipos y logistica de apoyo de la U.R.S.S.

Y veremos cómo la fricción, los fallos y los errores humanos, los esfuerzos agotadores de los mandos, la dirección central sin criterios claros y elaborados (inevitable al principio de toda doctrina) y la climatología, hacen que los planes estudiados e implementados apenas se cumplan en la práctica, tras los primeros días de operaciones.

THE HATE, THE  WAR  AND  THE  EVIL

The Hate is always an untidy passion. What might arise initially in the soul as competition and emulation, ultimately displays as distaste, repugnance or rivalry. It is a primary reptilian feeling of survival, compound or mixed with the dread and the rage towards other one, which is perceived as foreign, different and menacing. So, the hate expresses always as negative and destruction, still potential.

The mental Gordian knot of the hate, only can be cut by the collective overcoming. And this is carried out personally, exercising a broad mindness generosity and the personal effort of overcoming and oblivion the circumstances that shaped «that situation«.

The War arises in the armed collective clash. In the violent dialectics of two social rivals groups. That employ the weapons for the attainment of certain aims, which are exclusive for both.

Other one of the vices that the «civilized» members of the tribes have acquired is the excessive greed. And with her, her corollary and the easy way to satisfy her, the rampant corruption. The social equality in the tribes, his «ideological rough republicanism», was guaranteeing the use and reasonable enjoyment of the resources by all the members.

The Evil is conceptually the lack and the denial of the good, which is the only virtue or effort (as stable and permanent value) that is positive. And the primary negative force that generates the hate in a wide sense, not necessarily violent, is the one that gives force, life and permanency to the evil of the man.

The Evil as concept, as immaterial entity, needs from instrument, a vector, a vehicle, to display in our physical world. And this material vehicle is provided by the untid and uncontrolled passions of the men, already dominated and dragged by the hate and his corollaries passions. In which and by means of them, the Evil displays enslaver, overflowing and superhuman.

The putrid, inhuman, insane ideas come from the sewage, pits and black wells of the human intelligence and soul. And they are the valid, sure and permanent instrument for the periodic manifestation of the Evil within the humanity. This Evil, unattainable for the reason and the human capacities, is the temporal manifestation of the Misterium Iniquitatis.

EL ODIO, LA GUERRA Y EL MAL

El Odio es siempre una pasión desordenada. Lo que podría surgir inicialmente en el alma como competencia y emulación, se manifiesta al final como aversión, repugnancia o rivalidad. Es un sentimiento primario, reptiliano, de supervivencia, compuesto o mezclado con el temor y la ira hacia el otro, que se percibe como ajeno, diferente y amenazador. O sea, el odio se expresa siempre como negatividad y destrucción, aún potenciales.

El nudo gordiano anímico del odio, sólo se puede cortar con la superación colectiva. Y esto se lleva a cabo personalmente, ejerciendo la generosidad de miras y el esfuerzo personal de superación y olvido de las circunstancias que conformaron “esa situación”.

La Guerra surge en el enfrentamiento armado colectivo. En la dialéctica violenta de dos grupos sociales rivales. Que buscan por las armas la consecución de determinados objetivos, que son excluyentes para ambos.

Otro de los vicios que han adquirido los miembros “civilizados” de las tribus es la codicia desmedida. Y con ella, su corolario y su modo fácil de satisfacerla, la corrupción rampante. La igualdad social en las tribus, su “republicanismo ideológico”, garantizaba el uso y disfrute razonable de los recursos por todos los miembros. Y el zakat o limosna canónica musulmana y el apoyo de su colectivo suplían los casos de orfandad, viudedad, enfermedad, calamidades, etc.

El Mal es conceptualmente la falta y la negación del bien, que es la única virtud o esfuerzo (como valor estable y permanente) que es positivo. Y la fuerza primaria negativa que genera el odio en un amplio sentido, no necesariamente violento, es la que da fuerza, vida y permanencia al mal del hombre.

El Mal como concepto, como ente inmaterial, necesita de un instrumento, de un vector, para manifestarse en nuestro mundo físico. Y este vehículo material se lo proporcionan las pasiones desordenadas e incontroladas de los hombres, ya dominados y arrastrados por el odio y sus pasiones corolarias. En las cuales y mediante ellas, el Mal se manifiesta avasallador, desbordante y sobrehumano.

Las ideas pútridas, antihumanas y vesánicas provienen de las cloacas, de los pudrideros y pozos negros de la inteligencia y del alma humanas. Y ellas son el instrumento válido, seguro y permanente para la manifestación periódica del Mal en la humanidad. Este Mal, inasequible para la razón y las capacidades humanas, es la manifestación temporal del Misterium Iniquitatis.

THE SPANISH NACIONAL POLITICS

A STERILE AND INEFFECTIVE INSTRUMENT

The dispersion and inefficiency that the authorities show in the complex labor of uniting the popular wills and in implementing clear policies of reinforcement of the national unity and of control of the hackneyed and unsuccessful ideas of dissolution and substitution of that one, have different original reasons.

A nation does not congregate and galvanize, re-joins and advances with procedure, laws and regulations. Called to juridically confine the public thing. A nation is not governed in times of dangers and incipient decadences only by the economic and accounting ideas and policies. That only serve to create and preserve the material wealth. But that at least nowadays can not avoid the hardness and the cruelty of the phases of crisis and decadence of the economic successive cycles. That literally can crush the collaboration between the social strata and deepen their differences. And these policies are bored, affected and pissquiets. Because the action of the money, which is his essence, has these natural qualities.

This makes and defines a rachitic, defensive politics and without worthy horizons of the best efforts. And, also, serious and reliable of the duty. As serious and reliable were Cervera’s, when they sank his fleet in Santiago de Cuba and Montojo’s, when the same thing happened to him in Manila to his Spanish fleet of the Pacífico, presences.

The lack of virtues in the exercise and the example of the power and the leaders, have drained and withered the right of the country, as political national instrument.

LA POLÍTICA NACIONAL ESPAÑOLA

UN INSTRUMENTO ESTÉRIL E INEFICAZ

La dispersión e ineficacia que demuestran las autoridades en la compleja labor de aunar las voluntades populares y en implementar políticas claras de refuerzo de la unidad nacional y de control de las trasnochadas y fallidas ideas de disolución y sustitución de aquélla, tienen varias causas originales.

Una nación no se congrega y galvaniza, se reune y avanza con normas, leyes y reglamentos. Llamados a encorsertar jurídicamente la cosa pública. Una nación no se gobierna en épocas de peligros e incipientes decadencias solamente con las ideas y políticas económicas y contables. Que sólo sirven para crear y conservar la riqueza material. Pero que ni siquiera hoy en día pueden evitar la dureza y la crueldad de las fases de crisis y decadencia de los ciclos económicos sucesivos. Que literalmente pueden triturar la colaboración entre los estratos sociales y ahondar sus diferencias. Y esas políticas son aburridas, melindrosas y meaqueditas. Porque la actuación del dinero, que es su esencia, tiene esas cualidades naturales.

Esto crea y define una política raquítica, defensiva y sin horizontes dignos de los mejores esfuerzos. Y, también, seria y cumplidora del deber. Como serias y cumplidoras fueron las presencias de Cervera, cuando le hundieron su flota en Santiago de Cuba y de Montojo, cuando le ocurrió lo mismo en Manila a su flota española del Pacífico.

La falta de virtudes en el ejercicio y el ejemplo del poder y de los gobernantes, han drenado y agostado a la derecha cabal del país, como instrumento político nacional.

ABU OMAR AL-SHISHANI

Operaciones o G-3 de la Oficina central de Defensa del Estado Islámico

Su nombre puede pasar como uno más entre los cerca de mil delegados o visires nacionales, gobernadores, asesores, consejeros de la Shura, jefes de las oficinas centrales y nacionales y jefes de “brigadas” o “kampfgruppen” o fuerzas de tareas del califato del tercer milenio de Abu Baker al-Bagdadi. Y con la rapidez en dar alguna reseña personal suya, con motivo de su “evaporación” en un ataque aéreo de la Coalición de los 65 países el pasado viernes 4 de marzo, junto a la ciudad siria de al-Shaddadi, se ha obviado comentar o citar su intervención en la concepción de la más importante operación del EISI.

El padre Omar el checheno, que eso quiere decir su nombre árabe Abu Omar al-Shishani, fue el “estratega operativo” que diseñó a primeros de 2014 la campaña de primavera/verano del Estado Islámico en Irak. Conocido también como Omar el checheno, nació en Georgia y luchó en sus fuerzas armadas durante su desigual guerra con Rusia de 2008. Parece ser que al-Shishani comenzó a luchar en Siria junto a los rebeldes en 2012, pocos meses después del estallido de la guerra civil. Y se estima que algo más de un año después se unió al Estado Islámico de Siria e Irak. Los EEUU ofrecían $5 millones de recompensa a quien aportara información fiable sobre el paradero de Al-Shisheni. Recordemos que ésta es la tercera vez en que se declara muerto en acción a Abú Omar…

La gran operación de acción, prestigio y propaganda.

El EISI tomó al asalto y sin encontrar apenas resistencia la ciudad de Mosúl durante la madrugada del lunes 9 de junio de 2014, consolidándola en su poder en un par de días más. Mosúl es la tercera mayor ciudad de Irak y cuenta con 2 millones de habitantes. Fue la segunda gran localidad del país ocupada en firme por el EISI. El efecto de atracción y prestigio para el EISI y el golpe de descrédito para los gobiernos kurdo y central de Irak fueron sorpresivos y grandes. La permanente disputa por la administración de Mosúl entre las autoridades iraquíes y las del Gobierno Regional Kurdo (el KRG) influyó en la falta de defensas adecuadas de la ciudad. La toma de Mosúl, a unos 390 kilómetros al norte de Bagdad, sacó a relucir la incapacidad para gobernar la urbe, generada por el enfrentamiento entre el gobierno autónomo kurdo de Erbil y la autoridad central de Bagdad. Los kurdos aguardan desde 2007 un referendo que apruebe la absorción de esta ciudad por parte del KRG.

En este ataque se produjo un avance al combate de varias columnas de camiones ligeros sin protección contra el fuego ligero de infantería (muchos, tipo “pick up” de techo abierto y todos de marca Toyota), transportando al aire a unos 800 milicianos irregulares ardorosos del EISI. Y los 30.000 policías y soldados nacionales que guarnecían la provincia de Niniveh, abandonaron sus equipos pesados colectivos, singularmente la artillería y los vehículos blindados y huyeron, formando racimos de hombres aterrorizados, hacia Bagdad, a medida que avanzaban los “barbudos de Allah”.

Así, a primeros de junio de 2014, el ISSI lanzó una ofensiva estratégica en Irak, destinada a consolidar sus dispersos enclaves iraquíes (al-Ramadi, Faluya, etc.) de las provincias del norte y centro en una unidad territorial única y extensa. Que fuera capaz de unirse geográficamente, sin solución de continuidad, con las tierras sirias del Califato, con sede en Raqqa, en el alto Eufrates. Después de asaltar la ciudad de Samarra, irrumpieron en Mosúl y lanzaron una “acción de área” en las provincias de Saladino y Diyala, en la que los terroristas recurrieron también a sus “juramentados suicidas”. El asalto del ISSI a Mosúl se sumó a los ocurridos sucesivamente en varias poblaciones de la provincia de Niniveh. Confirmando con todo ello las capacidades militar y organizativa y la agresividad cada día más claras del grupo fundamentalista salafista y la gobernanza y el caudillaje de su líder, Abu Baker al-Baghdadi. La expansión del territorio que controla el ISSI, tanto en Irak como en Siria, son la realización de la intención de al-Baghdadi de desplazar al egipcio Ayman al-Zawahiri, no como jefe de al-Qaeda, sino como el auténtico sucesor de Osama Ben Laden.

Los avances de los yihadistas se producían a las velocidades de marcha de sus columnas, según la transitabilidad de los terrenos y la capacidad de las vías recorridas. Porque, antes de que llegaran a la distancia eficaz de influencia, de constituir una amenaza real sobre su objetivo, los funcionarios del gobierno y las fuerzas de seguridad abandonaban sus puestos administrativos y de defensa en aquél. Sin embargo, estos grupos móviles carecían de cualquier de cualquier apoyo externo a ellos, de conexión táctica a ningún grueso o masa de apoyo, y sus flancos son sectores expuestos. Esto es una de las delicias tácticas para cualquier ejército moderno medianamente experimentado y motivado.

Los grupos rebeldes pueden ser cercados funcionalmente y atacados desde sectores convergentes por los batallones de un par de brigadas de infantería mecanizada, reforzados cada uno por varias secciones o una compañía de sus batallones de carros. Y así, batidos y deshechos sucesivamente. Si no ha ocurrido así, es que no existía allí tal ejército. Lo que tenían los iraquíes era un proyecto, una apariencia, una entelequia, una imagen virtual y escandalosa de ello. Sabemos que la sorpresa es a veces inevitable: porque es hija del ingenio propio, de la oportunidad neutral y de la incertidumbre y de la rutina enemigas. Pero un ejército cabal es capaz de superar las crisis, de rehacerse y de vapulear al osado irregular rebelde, que se le enfrenta a campo abierto. Si no ocurre así es porque el ejército iraquí no existe como expresión cabal y cuajada de la voluntad de defensa de la sociedad y del gobierno iraquíes.

El diseño y la planificación de estas operaciones de acción y prestigio en Irak fueron obra de Abu Omar al-Shishani, un jefe entonces del ISSI en las montañas kurdas de Siria. Ya que las fronteras nacionales son para los yihadistas salafistas una abominación, que atenta contra la comunidad universal del Islam, plasmada políticamente en el califato. Creando así un “totun revolutum” de sufrimiento, desconcierto y sangre, donde medrar e imponer ese califato delirante. El Frente al-Nusrah para la Liberación de los Pueblos de Oriente, la franquicia regional de al-Qaeda, empezó a actuar en Siria en 2012, cometiendo los “grandes atentados indiscriminados y aislados” con grandes bombas en la capital y otras ciudades, al principio de la guerra. Los yihadistas avanzan políticamente y medran cuando existen una fractura y un caos sociales en un país. Éste es su humus primigenio, su caldo de cultivo, su medio ambiente propicio e ideal.

El enemigo contra el que planificó Abu Omar su “golpe de guadaña”.

El nuevo primer ministro iraquí, el chií Haidar al-Abadi, acometió a mediados de noviembre de 2014 la compleja reestructuración y adecuación del ejército nacional. Es de recordar, que los EEUU se gastaron durante su ocupación de Irak unos $25.000 millones en el entrenamiento y el equipamiento del actual ejército de Irak, que no parecen haber servido para mucho. Y los “drones” de espionaje y observación de los estadounidenses, tampoco han sido de utilidad. Y todas las escuchas telefónicas y de comunicaciones inalámbricas digitalizadas o no de la NSA (la agencia central de seguridad estadounidense, con inmensos almacenes para el archivo de datos inútiles, porque lo son si no son de provecho), la CIA y otras agencias especializadas en la exploración y observación de la información fueron nulas o erradas, para detectar el cáncer purulento del ISSI. Que se gestó desde casi dos año atrás, y su explosiva metástasis por el noroeste de Irak a mediados de 2014.

  EL PRIMER MINISTRO HAIDAR AL-ABADI

El miércoles 15 de noviembre el “premier” firmó, como comandante en jefe de las fuerzas de seguridad, la destitución de 26 comandantes y jubiló anticipadamente a otros 10. La medida atend a la necesidad de «consolidar la labor de una institución militar, basada en la profesionalidad y en la lucha contra la corrupción en cualquiera de sus formas». Al-Abadi nombró a otras 18 personas como relevo parcial. El premier buscaba también «depurar el aparato de seguridad de los generales y jefes leales a al-Maliki», cuyas políticas miopes y sectarias alienaron de nuevo a la población suncontra el gobierno iraquí. Y dieron alas a los yihadistas, que ya controlan difusamente un tercio del país. Pero, el jefe del Ejecutivo ha evitado ampliar la depuración al ministerio de Interior, controlado por la milicia chií de al-Sadr. «Las milicias chiíes operan en Bagdad (desde su centro en el barrio al este del Tigris, llamado Ciudad al-Sard) con total impunidad, ignorando la presencia de las fuerzas de seguridad gubernamentales«.

La purga coincid con el envío de 1.500 soldados estadounidenses adicionales a Irak, anunciado por Obama la semana anterior y con las primeras victorias logradas en combate por el ejército, con el apoyo de los ataques aéreos lanzados por la coalición internacional sobre las posiciones y concentraciones del ISSI. El general de 4 estrellas James Terry declaró a primeros de diciembre que su principal tarea es el reentrenamiento del nuevo ejército nacional. Se espera que la cifra de militares desplegados por los EEUU en Irak sea de unos 3.100 efectivos en poco tiempo. Y espantado por la enorme incapacidad del ejército iraquí, el entonces jefe del Estado Mayor Conjunto de los EEUU, el general Martin Dempsey, reconoció el jueves día 16 de diciembre que se necesitarán unos 80.000 miembros «competentes» de las fuerzas de seguridad iraquíes, para recuperar el territorio arrebatado por el ISSI, liberar la ciudad de Mosúl y restablecer la integridad de la frontera con Siria. ¡Qué fácil se entrenaron y motivaron los barbudos de Alá y cuanto les cuesta hacerlo a los “militares” iraquíes…!

GENERAL JAMES TERRY

El objetivo de la formación del ejército iraquí es alistar o reestructurar y entrenar a un colectivo de más 200 mil iraquíes, para formar el nuevo Ejército Nacional de Irak. Aparte están las fuerzas de policía y orden público civiles. Los reclutas son contratados tras pasar un superficial examen físico, estar comprendidos en un intervalo amplio de edad y pasar por un filtro “político” local, que avale su no “pertenencia evidente” a los grupos díscolos o insurrectos. Al no existir la tradición de un ejército moderno de reclutamiento universal, se ha optado por adquirir un ejército de voluntarios, intentando profesionalizarlo. Los reclutas del ejército pasan por “temporadas” una serie de jornadas de formación en técnicas elementales de lucha; de endurecimiento físico; de disciplina militar, basada en formaciones cerradas y sus movimientos, para imprimirles carácter; de cumplimiento de las labores cotidianas de vida en común y de convivencia como colectivos uniformados. Las principales tareas son formar someramente a los hombres, que se acostumbren a integrar colectivos permanentes disciplinados y prepararlos básicamente para su formación específica en las unidades de destino. Este período inicial se extiende entre los 60 y los 120 días. Y éste es un tiempo considerado insuficiente. Las unidades de formación del ejército iraquí, sitos en multitud de campos desperdigados por numerosas provincias del centro y del sur de Irak, serán fundamentalmente dirigidas por suboficiales y oficiales estadounidenses.

GENERAL MARTIN DEMPSEY, LUEGO JEFE DEL PENTÁGONO

Delirante, el viceprimer ministro iraquí Saleh al-Mutlaq (un sunní) recomendó reintegrar a los soldados de Sadam en el novísimo ejército en reconstrucción. «De esa manera se podrá derrotar al Estado Islámico en un plazo muy breve de tiempo». Pero, ¿aún siguen vivos y capaces, desde 2.003, los vapuleados y perseguidos restos del ejército de Sadam Hussein al-Tikriti? ¿No será éste el “tentetieso argumental” de los gobiernos iraquíes, al que achacan todos sus fallos, desventuras e incapacidades propias? A sus 68 años, el vicepremier es un veterano en la política del país, donde ha resurgido varias veces. Y se mueve a sus anchas en el gobierno de Bagdad, amedrentado por los yihadistas del Estado Islámico de Siria e Irak.

VICE PRIMER MINISTRO IRAQUÍ SALEH AL-MUTLAQ

Y la corrupción por sí misma no es razón suficiente para rehuir defender y ayudar al régimen iraquí. La corrupción es general, tradicional, arraigada y omnipresente en toda la región geopolítica árabe: desde el norte de África a las fronteras de la India. Sadam Hussein, el partido Baaz y su régimen estaban asentados en el clientelismo, el copago y el terror selectivo contra los enemigos internos, tanto reales como potenciales o estimados. Con la religión (variedad sunní) y los comunes orígenes tribales como criterios de selección, para comenzar a medrar en las estructuras estatales. Y sobrevivieron a dos guerras exteriores, una larga y otra contra una coalición aplastante de países modernos en 1991, y a varios intentos armados de rebeliones internas étnicas y religiosas.

Obama vuelve, para salvar a Irak II.

(CONTINUACIÓN)

Pero, si desde hacía dos años y medio Occidente amenazaba a al-Assad, sin pasar a la acción, era porque Washington y París sabían que una reedición de las operaciones aéreas que se produjeron en Serbia o en Libia no era posible en Siria, debido al armamento antiaéreo ruso desplegado. La defensa siria de radares y armas obliga al avión hostil a atacar su objetivo a más de 50 Km. de distancia, para operar fuera del alcance de su DCA. El nivel de seguridad de las aeronaves ha pasado de los 3.000 ms. de altura de hace 15 años en Kosovo, a los 10.000 ms. ahora en Siria. Sólo los carísimos cohetes de crucero como los Tomahawk estadounidenses y los Scalp franceses, diseñados como vectores de armas nucleares y de muy baja trayectoria autónoma, podrían ser empleados con éxito en ataques aéreos contra un “ejército sirio protegido”.

Hace poco más de año y medio, Irak era el noveno país en la escala de estados fallidos o fracasados elaborada por la revista “Foreign Policy”. La lista la encabezaban Somalía, Congo, Sudán del Sur, Chad y Zimbabue. Las valoraciones negativas de Irak proceden de la militarización del país (por la plétora de fuerzas militarizadas heterogéneas y/o particulares), los conflictos internos (entre los grupos políticos, étnicos o religiosos) y de sus gobernantes sectarios. Sus dirigentes no tienen conciencia de representar a todos los iraquíes y sólo cuidan al grupo o manada del que proceden. En 2.007, Irak fue el segundo peor estado del mundo en esa escala. Pero, lejos ya la guerra civil, el país siguió sumido en un estado de violencia permanente, donde los incidentes variaban según la zona. La provincia de Bagdad fue una de las más violentas. Y, cuando el número de víctimas se reducía durante varios meses, se solía producir un aumento repentino. Así, como ejemplo, entre marzo y mayo de 2.012, el número de muertos en Bagdad fue de 44, 54 y 49 muertos, y en junio saltó a 147. En términos relativos, la ciudad de Mosul era aún más violenta que la capital, aunque en la primera resultaban más frecuentes los tiroteos que los ataques con bombas. El ex-premier Nouri al-Maliki confirmó la vieja aseveración de que Irak sólo puede ser gobernado con mano dura. Y la suya fue ayudada por la continuación de la violencia. El primer ministro se vió favorecido por el sistema de política sectaria existente, en la que chiíes, sunníes y kurdos votan a sus partidos, sin considerar otras opciones o personas. Al ser el principal dirigente chií, al-Maliki tenía asegurado el poder, por su control directo de las fuerzas de seguridad. La legislación antiterrorista fue una palanca decisiva con la que el Gobierno controlaba a sus enemigos sunníes. Los tribunales aplicaban de forma rigurosa el artículo 4 de la ley principal. Que establece que quien participe en actos terroristas o los promueva o financie es condenado a la pena de muerte y quien encubra esos delitos es condenado a cadena perpetua.

Un 23% de la población iraquí vive oficialmente bajo el umbral de la pobreza, pero es un dato que habría que revisar al alza, aunque en algunos aspectos no se puede negar la mejora producida en tras los años. Y algunos análisis independientes elevan la cifra del paro al 35%. En 2008, el porcentaje de empleados públicos sobre el total de personas con empleo era de un 43%, uno de los mayores del mundo en estados en desarrollo. Estos valores son impensables en Europa o en los EEUU. En España tendríamos que mantener entre todos a más de 8 millones de servidores públicos: “ponga Ud. un servidor público en su casa”, diría un afiliado de Podemos. El empleo en la administración es una práctica de control político y para mantener la lealtad de caudillos locales al Gobierno. Además, el gasto social en educación y sanidad de Irak no se ve tan beneficiado con los ingresos procedentes del petróleo, porque la Administración no es efectiva, ni cuenta con personal cualificado. Esta incompetencia de la Administración iraquí es uno de los factores para explicar por qué el país vive absolutamente del dinero fácil del petróleo. Irak es uno de los peores países del mundo para hacer negocios, según el Banco Mundial, lo cual es la pescadilla que se enrosca en sí misma. Y cada ministerio es el baluarte de un jefe político. Cuya función principal es dar empleo a sus partidarios y presentar todo tipo de obstáculos a los ajenos, que se presentan para pedir autorizaciones de cualquier tipo.

Hay un problema social fundamental por resolver en Irak. Conseguir que los sunníes no se sientan ahora nuevamente desplazados y perjudicados. Y empujados o tentados, según la intensidad de esos sentimientos, ha reanudar su rebelión armada (que ocurrió de 2.004 a 2.007). Y esto puede ocurrir por la falta de las generosas pagas estadounidenses y por la conculcación de sus derechos socio políticos. Cosa ésta que, el régimen mayoritario chií puede, con la mezquindad y estrechez de miras del anterior régimen de al_Maliki, llevar a cabo. Esto llevaría a una fractura grave del país. Que está muy alejada de las amplias y prometedoras posibilidades de una cierta unidad nacional, que brindaría el establecimiento de un país federado, integrado por las tres grandes etnias o sociedades religiosas. Y tomando como un primer ejemplo y posibilidad, la estructura administrativa creada por los kurdos al norte del país durante estos últimos años.

La mayoría chií de Irak tiende a bascular sus intereses socio religiosos hacia su correligionario el Irán teocrático, heredero de la “revolución permanente” jomeiní. Un Irán que, aunque su estructura de poder esté anquilosada y aún resquebrajada entre aperturistas y tradicionalistas revolucionarios, se cohesiona internamente siempre ante las amenazas de intervención exterior. Irán ha asistido al doloroso proceso de toda la aventura estadounidense, que conmocionó y dio la vuelta a toda la región geopolítica del Oriente Próximo y Medio, sin apenas desgaste físico o moral. Y, con sus 74 millones de habitantes, es un referente a respetar en el Asia Sur Occidental musulmana. En la lucha por el control de los movimientos rebeldes nacionales de la Primavera Árabe, los chiíes han conseguido una alianza implícita de sus países, a la que se uniría El Líbano de Hezbolá, patrocinado por Irán y la Siria alauita. Los sunníes del resto de los países árabes aún tienen que hacer muchos esfuerzos, para lograr una unificación de sus intereses políticos globales. Por más que la Arabia Saudí y Qatar los apoyen y alienten en algunos casos.

El cuestionable Ejercito Iraquí y otras realidades…

En una “operación acción, propaganda y prestigio” el EISL tomó al asalto y sin encontrar apenas resistencia la ciudad de Mosul durante la madrugada del lunes 9 de junio, consolidándola en su poder en un par de días. Mosul es la tercera mayor ciudad de Irak y fue la segunda gran localidad del país ocupada en firme por el EISL. El efecto de atracción y prestigio para el EISL y el golpe de descrédito para los gobiernos kurdo y central de Irak fueron sorpresivos y grandes. La permanente disputa por la administración de Mosul entre las autoridades iraquíes y las del Gobierno Regional Kurdo (el KRG) influyó en la falta de defensas adecuadas de la ciudad. La toma de Mosul, a unos 390 kilómetros al norte de Bagdad, sacó a relucir la incapacidad para gobernar la urbe, generada por el enfrentamiento entre el gobierno autónomo kurdo de Erbil y la autoridad central de Bagdad. Los kurdos aguardan desde 2007 un referendo que apruebe la absorción de esta ciudad por parte del KRG. Y así, ante el avance de varias columnas de camiones ligeros sin protección contra el fuego ligero de infantería (muchos, tipo “pick up”) , transportando al aire unos 900 milicianos irregulares ardorosos del EISL, los 30.000 policías y soldados nacionales que guarnecían la provincia de Ninive, abandonaron sus equipos pesados colectivos y huyeron en “racimos aterrorizados” hacia Bagdad, a medida que avanzaban los “barbudos de Allah”.

Bien, el nuevo primer ministro iraquí, el chií Haidar al-Abadi, acometió a mediados de noviembre la compleja reestructuración y adecuación del ejército nacional. Es de recordar, que los EEUU se gastaron durante su ocupación de Irak unos $25.000 millones en el entrenamiento y el equipamiento del actual ejército de Irak, que no parecen haber servido para mucho. Y los “drones” de espionaje y observación de los estadounidenses, tampoco han sido de utilidad para detectar la actual crisis socio militar del país. Y todas las escuchas telefónicas y de comunicaciones inalámbricas digitalizadas o no de la NSA (la agencia central de seguridad estadounidense, con inmensos almacenes para el archivo de datos inútiles, porque lo son si no son de provecho o si no cumplen la misión de inteligencia debida), la CIA y otras agencias especializadas en la exploración y observación de los propios y ajenos, fueron nulas o herradas (sí, con hache), para detectar el cáncer purulento y hediondo del EISL. Que se gestó desde casi un año y medio atrás, y su explosiva metástasis por el noroeste de Irak a mediados de 2014. El miércoles 15 de noviembre el “premier” firmó, como comandante en jefe de las fuerzas de seguridad, la destitución de 26 comandantes y jubiló anticipadamente a otros 10. La medida atendió a la necesidad de «consolidar la labor de una institución militar, basada en la profesionalidad y en la lucha contra la corrupción en cualquiera de sus formas». Al-Abadi nombró a otras 18 personas como relevo parcial. El premier buscaba también «depurar el aparato de seguridad de los generales y jefes leales a al-Maliki», cuyas políticas miopes y sectarias alienaron de nuevo a la población sunní y dieron alas a los yihadistas, que controlan ya un tercio del país. Pero, el jefe del Ejecutivo ha evitado ampliar la depuración al ministerio de Interior, controlado por la milicia chií de al-Sadr. «Las milicias chiíes operan en Bagdad (desde su centro en el barrio al este del Tigris, llamado Ciudad al-Sadr) con total impunidad, ignorando la presencia de las fuerzas de seguridad gubernamentales«

La purga coincidió con el envío de 1.500 soldados estadounidenses adicionales a Irak, anunciado por Obama la semana anterior y con las primeras victorias logradas en combate por el ejército, con el apoyo de los ataques aéreos lanzados por la coalición internacional sobre las posiciones y concentraciones del EISL. El general James Terry declaró a primeros de diciembre que su principal tarea será el reentrenamiento del nuevo ejército nacional. Se espera que la cifra de militares desplegados por los EEUU en Irak sea de unos 3.100 efectivos en poco tiempo. Y espantado por la enorme incapacidad del ejército iraquí, toda una rémora más que una base de partida prometedora, el jefe del Estado Mayor Conjunto de los EEUU, el general Martin Dempsey, reconoció el jueves día 16 de noviembre que se necesitarán unos 80 mil miembros «competentes» de las fuerzas de seguridad iraquíes, para recuperar el territorio arrebatado por el IS, liberar la ciudad de Mosul y restablecer la integridad de la frontera con Siria.

«Son cambios importantes pero se necesita una reconstrucción completa (del ejército). Al menos, la decisión mostrará a los aliados de Irak, especialmente a los EEUU, que el nuevo primer ministro (nombrado en setiembre) tiene intenciones serias de reformar la seguridad y que puede ser un aliado fiable«. Pero, interrogado a principios de noviembre acerca de la corrupción en el ejército, el ayatolá Ali al-Sistani (la máxima autoridad chií de Irak) fue duro: «Creo que el deterioro de la seguridad registrado en los últimos meses puede deberse a ello». Agregando: «Los diferentes puestos militares deben ser ocupados por quienes sean profesionales, patrióticos, leales, valientes y no permitan que sus deberes se vean afectados por influencias personales y financieras«. Pero, la corrupción y el desánimo existen en todos los niveles del ejército. En octubre, en una reunión a puerta cerrada del parlamento, se abordó una degradante plaga que asola a las unidades del ejército iraquí. Es el llamado «fenómeno del astronauta», en el que los soldados entregan parte o todo su sueldo a sus mandos directos, para comprar su seguridad y permanecer lejos del campo de batalla. Así, están teóricamente en un lugar, pero no ponen sus pies en él. «Éste es uno de los factores que explicaría el derrumbe y la fuga del ejército en Mosúl. Sólo un 25% de los hombres estaba en sus puestos. El otro 75% eran nombres escritos en un papel. El ejército tenía (en su orden de batalla) unos 200.000 hombres, pero sólo alrededor de la mitad acudía al trabajo«.

Delirante, el vice primer ministro iraquí Saleh al-Mutlaq (un sunní) recomendó reintegrar a los soldados de Sadam en el novísimo ejército en reconstrucción. «De esa manera se podrá derrotar al Estado Islámico en un plazo muy breve de tiempo». Pero, ¿aún siguen vivos y capaces, desde 2.003, los vapuleados y perseguidos restos del ejército de Sadam Hussein al-Tikriti?, ¿no será éste el “tentetieso argumental” de los gobiernos chiíes iraquíes, al que achacan todos sus fallos, desventuras e incapacidades propias? A sus 67 años, el vicepremier es un veterano en la política del país, donde ha resurgido varias veces y se mueve a sus anchas en el gobierno de Bagdad.

El objetivo de la formación del ejército iraquí es alistar o reestructurar y entrenar a un colectivo de más 200 mil iraquíes, para formar el nuevo Ejército Nacional de Irak. Aparte están las fuerzas de policía y orden público civiles. Los reclutas son contratados tras pasar un superficial examen físico, estar comprendidos en un intervalo amplio de edad y pasar por un filtro “político” local, que avale su no “pertenencia evidente” a los grupos díscolos o insurrectos. Al no existir la tradición de un ejército moderno de reclutamiento universal, se ha optado por adquirir un ejército de voluntarios, intentando profesionalizarlo. Los reclutas del ejército pasan por “temporadas” una serie de jornadas de formación en técnicas elementales de lucha; de endurecimiento físico; de disciplina militar, basada en formaciones cerradas y sus movimientos, para imprimirles carácter; de cumplimiento de las labores cotidianas de vida en común y de convivencia como colectivos uniformados. La principal tarea es formar someramente a los hombres, que se acostumbren a integrar colectivos permanentes disciplinados y prepararlos básicamente para su formación específica en las unidades de destino. Este período inicial se extiende entre los 60 y los 120 días. Y éste es un tiempo considerado insuficiente para lograr ese objetivo. Las unidades de formación del ejército iraquí, sitos en multitud de campos desperdigados por numerosas provincias del centro y del sur de Irak, serán fundamentalmente supervisadas y/o dirigidas por suboficiales y oficiales estadounidenses.

(CONTINUARÁ)

FUERZAS ARMADAS DE ESPAÑA: COYUNTURA PRESUPUESTARIA Y TAREAS. SEGUNDA PARTE.

(CONTINUACIÓN)

¿Qué son las Fuerzas Armadas para cualquier Nación cabal?

La voluntad de defensa de una nación es su capacidad para propiciar, crear, desarrollar y mantener unas Fuerzas Armadas, que cuenten con el apoyo necesario de la economía del país y de la diplomacia del estado. La voluntad de defensa es una expresión de la voluntad de ser y de la capacidad vital de una sociedad. Como tal expresión, será sana, normal y suficiente, cuando las Fuerzas Armadas y el apoyo diplomático y de la economía nacional que se les brinde, sean proporcionales y adecuadas a los objetivos políticos de la sociedad. Y también, a las posibles amenazas que soporte, tanto desde el interior de su territorio como desde el exterior. La voluntad de defensa se plasma normalmente en las Fuerzas Armadas, en su calidad de instrumentos específicos de la función de la defensa nacional. En los casos de ocupación ominosa y abusiva sufridos tras una guerra, los “brotes” de esa voluntad de defensa ya renovada, tras el revolcón sufrido, están en la resistencia al invasor y/o en las fuerzas irregulares populares. Ellas brotan del “humus” de la “capacidad y de la voluntad de ser” sociales. Ya vemos que, del vigor, del arraigo y de la importancia que tenga esa voluntad de defensa nacional, dependerá que a sus Fuerzas Armadas se las cuide, dote y prestigie socialmente o se las orille, descuide y no las consideren sus propios paisanos.

Esta capacidad vital y su actuación en los diferentes casos brotan de una “moral nacional” correcta. La moral nacional es la convicción colectiva de estar viviendo y siguiendo las corrientes históricas correctas de paz, progreso, servicio y justicia. Y de desear vivir colectivamente así. Cuando “se ama esta actuación formidable y ese vivir colectivo”, de la nación surge la patria. Dicha certeza debe ser asumida por la sociedad como un destino propio y más o menos claro de realizar. La falta de cualquiera de las características anteriores o su perversión, puede deteriorar la calidad de dicha “moral nacional”. Ya que, sin ilusión y entusiasmo no se pueden emprender, ni realizar, empresas personales o colectivas de provecho. El entusiasmo es una fuerza del espíritu, que está orientada e iluminada por una “ilusión razonable”, no por delirios mesiánicos, vesánicos o irrealizables. Esta fuerza espiritual vence a la “entropía moral e ideológica”, que se genera inevitablemente en las sociedades con el paso del tiempo de convivencia y los roces y diferencias durante ésta. Así, no es de extrañar que sean las Fuerzas de Defensa de una nación, como instituciones y en sus miembros, las que enarbolen, enseñen y profesen el patriotismo como una de sus virtudes esenciales. Las Fuerzas de Defensa de una nación son el conjunto especializado de los “nacionales patriotas” para la Defensa beligerante y cabal de su “nación patria”.

España y sus Fuerzas de Defensa.

En España tenemos muchas decenas de miles de militares de todas las Armas, incluyendo la Guardia Civil. Pero, salvo con esta última, por su relación de cercanía y función de seguridad pública, parece que la sociedad española no sabe bien qué hacer o qué decir de sus militares. Los cuarteles están a mucha distancia anímica de nuestras casas y de los centros de actividad de la sociedad. A los militares los admiramos por su gallardía, seriedad, sobriedad, disponibilidad y disciplina, que solamente nos exhiben apenas en los pocos desfiles que les permitimos. A sus muertos los despedimos rápida y oportunamente con una Misa de “corpore in sepulto”, la Bandera Nacional cubriendo sus restos y una condecoración “a título mortis”, en dirección a su sepelio íntimo y la tumba familiar. Para ellos destinamos los cuarteles, los campos de maniobras, las maniobras con Ejércitos de los Aliados y las misiones exteriores, de una manera neutra y fría. Sin la emoción necesaria y merecida que surge del aceptar y reconocer que son parte esencial y necesaria, aunque no suficiente, de la Patria y de su trascendencia acrónica.

Esta disfunción social, que rompe el verdadero tejido nacional, surge en parte de la “ideología decimonónica izquierdona” rancia, sectaria, resabiada y rencorosa. Que aún se arrastra por la Nueva Europa, que es libre ya de las doctrinas totalitarias inhumanas y excluyentes, que se basaron en las diferencias de etnia o de clase (o dinero) entre los hombres. Su “ideal” militar no es un Ejército Patriótico de la Nación. Su “ideal” sigue siendo el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos, controlado por comisarios políticos, no por sus mandos naturales. Esto choca de frente con el principio del mando único y capacitado. Que es el que vertebra y ensambla toda la capacidad e idoneidad de las unidades, desde sus suboficiales a sus jefes y altos mandos. Por cierto, durante su Gran Guerra por la Patria, los rusos abolieron “de facto” ese comisariado arbitrario, disolvente y despótico. Y le dieron de nuevo todo el mando al jefe de la unidad, del que dependía un “delegado del jefe para el trabajo político”…

Las Fuerzas Armadas españolas son una bandera de prestigio y una proyección externa de la civilización y de los altos intereses de la nación. No son un “servicio más” que presta el Estado, cuando no hay particulares que quieran o que puedan hacerse cargo de él. Como los servicios de correos y telégrafos, la gestión de los aeropuertos, la tracción y la composición de convoyes ferroviarios por las estructuras viarias estatales, la gestión y custodia de las cárceles y penales, las policías locales o la seguridad privada. En los comienzos de la India británica, antes de su florecimiento, la Compañía comercial de las Indias se hizo cargo por bastante tiempo de los servicios de defensa. La Seguridad es un valor social único y fundamental, equiparable a la unidad nacional, a la subsistencia biológica en forma de alimentos, vestidos, techo y sanidad, y a la actividad irreemplazable de la economía para la producción y su reparto. De hecho, en el caso de Israel, asediada por todas partes por enemigos violentos y casi irreconciliables, la Seguridad es la que les brinda y garantiza la supervivencia y el funcionamiento social en todos los órdenes. Y, algo parecido, ocurrió en la Suráfrica de los blancos, hasta que éstos reconocieron que el apartheid no era sostenible por más tiempo, porque desgarraba desde dentro su “nación multirracial”, y ellos mismos lo abolieron.

Esto es algo que no hay que explicar demasiado en Francia, en Gran Bretaña o en los EEUU. Ni siquiera en Alemania, donde hay recuerdos muy cercanos de cuando su ejército fue instrumento imprescindible de un sistema totalitario excluyente, que la llevó a un desastre social de proporciones nunca vistas. Hasta la cercana y hermana Portugal tiene en numerosas capitales y ciudades importantes, un pequeño o mediano monumento en bronce, recordando la intervención de sus soldados en las guerras coloniales del siglo XX o en la I guerra mundial.

Este “problema de ideario y sentimiento nacional” que tratamos, se concreta y se expresa en la encuesta hecha por el Centro de Investigaciones Sociológicas en septiembre de 2013 sobre una “muestra” de 2.500 españoles. Un año después, el Instituto Español de Estudio Estratégicos (IEES), que la encargó en su momento al CIS, la ha hecho pública. En la España de principios del siglo XXI, la mitad de sus ciudadanos (47,1%) no sacrificaría su vida por nada que no fuera su familia. Solo un 16,3% estaría dispuesto a defender a España ante una agresión extranjera. En total, un 55,3% rechazaría o se mostraría reacio a tomar parte en la defensa de España, si fuera atacada, mientras que un 16,3% se inclinaría por hacerlo sin dudarlo y otro 22,4% sería más bien proclive a participar en esa defensa. Estos dos porcentajes últimos bajan de año en año. Y pese a la consideración social de que gozan las Fuerzas Armadas, los encuestados opinan que «hay que disminuir sus presupuestos y efectivos»… Pero, recordemos que el presupuesto español de Defensa es del orden del 0,9% del PIB y que la OTAN, en su reunión de primeros de septiembre en Cardiff, Gales, urgió de que fuese al menos del orden del 2% del PIB para todos los países miembros de la Alianza, a la vista de las amenazas del yihadismo global y de los problemas armados de la seguridad internacional en Ucrania.

Los retrasos y alargamientos de los plazos de inversiones en la Defensa no son simples demoras administrativas o presupuestarias. Entre la creación y la activación de un “sistema de armas” se desarrolla un “complejo proceso polivalente” que consume entre 15 y 25 años para realizarse. Dependiendo del grado de complicación técnica, del nivel de cualificación y capacitación industriales del que se parta, del conocimiento, la determinación y la expresión de las necesidades que satisfará y de las especificaciones que resulten de ello y de los recursos, incluyendo los humanos, con los que se cuente y de la importancia de la inversión que se le adjudique. Todos los “retrasos sostenidos y acumulados” hacen peligrar el ritmo de modernización y de adaptación, que los Ejércitos españoles necesitan para ir al compás de los tiempos y de sus necesidades.

Nuestro flanco sur es un “hervidero latente” de problemas, contradicciones y esfuerzos, sujetos, de momento, por las estructuras existentes de esas sociedades islámicas. Al estar latente, sus cambios son minúsculos y sin trascendencia, porque el entramado social y estatal los domeña y canaliza. Esas sociedades siguen aún cristalizadas y sus movimientos internos son imperceptibles. Los juegos de fuerzas político sociales, que no están polarizados y puestos en marcha, se compensan en gran parte entre sí. Y, por ello, no percibimos casi nada. Y son todavía inescrutables y están abiertos a numerosas posibilidades y “resultantes” prácticas y a sus inevitables evoluciones. Pero su inestabilidad político social en un futuro indeterminado cuestionará nuestra seguridad nacional sin dudarlo. ¿Hacia dónde irán? ¿Hacia el islamismo, la democracia inorgánica o necesitarán del bonapartismo durante un tiempo indefinido, para encausar a sus sociedades?

Tenemos que atender también la Defensa y su proyección en “zonas de influencia” de nuestras aguas territoriales y el especial entorno de las islas Canarias. Es fundamental para nuestra idiosincrasia moderna y democrática en el mundo actual nuestra participación en la Defensa colectiva asociada en el marco de la OTAN y de la Seguridad Europea. Incluyendo la actuación en misiones conjuntas de intervención, interposición y pacificación de “zonas calientes” en los tres continentes que las sufren (África, Suroeste y Centro de Asia, Europa del Este). Son necesarias también la “vigilancia y actuación remotas” en el golfo de Guinea, en las zonas marítimas frente a Nigeria, Senegal y Mauritania, en el Mediterráneo centro y oriental y en las rutas marítimas comerciales amenazadas por depredadores o en las zonas infestadas por éstos.

(FIN)

La Defensa Flexible y Móvil de las “Posiciones Ideológicas” II.

(CONTINUACIÓN)

Los Vínculos humanos crean y fortalecen las Naciones.

Las relaciones internas de los grupos humanos se caracterizan por incorporar a ellas ciertos ritos, preceptos, actitudes y prohibiciones. Su asunción y su expresión repetitiva forma parte de la inculturación, la afirmación y la cohesión sociales de esos “grupos”. Siempre existirá un “código de costumbres y honor”, no necesariamente escrito, aunque será claro y definido en sus términos. Que establece al individuo ciertos derechos y exige de él ciertos deberes sociales, hacia la familia, los amigos y otros grupos humanos superiores. En toda sociedad existen unos “valores protectores”. Éstos podrían ser la hospitalidad, la lealtad, la amistad, la justicia de ultrajes y daños, un culto divino, el honor individual y colectivo. Cada uno de ellos protege y engrandece en alguna medida al “conjunto” humano”. Las relaciones interpersonales, en los ámbitos de la familia, el grupo y la región, se proyectan por la oportunidad, la cercanía, el intercambio de bienes y las relaciones. Y se arraigan y afirman con la lealtad, el respeto a las normas aceptadas y el tiempo de trato. Siempre un exceso de reglamentación, buscando el aseguramiento de las responsabilidades objetivas y la eliminación de los “errores e incertidumbres”, termina siendo dañino para todas las “agrupaciones”. Porque son los “antónimos ideológicos” de las responsabilidades sociales compartidas. La “plétora indebida” de reglas super elaboradas y ultra racionales enerva y debilita el sentido de la responsabilidad y el coraje moral (necesario para asumirla y ejercerla) individuales. Y los reflejos y las actitudes de responsabilidad colectiva se diluyen y se pierden.

Sus verdaderos “motor y combustible” serán la “ilusión razonable, adecuada, oportuna y alcanzable” y el “entusiasmo” de esas sociedades. Sin ilusión y entusiasmo no se pueden emprender ni realizar con consistencia empresas humanas de provecho. El entusiasmo es una fuerza del espíritu, iluminada por la ilusión razonable. Que vence a la “entropía moral e ideológica” generada inevitablemente con el tiempo en las sociedades. Esta entropía social es el conjunto del decaimiento y la molicie síquicos y espirituales. Que son generados por la desilusión y el desencanto personales y colectivos de los miembros del grupo.

De las crisis sociales sólo se puede salir fortaleciéndose en los valores y virtudes. Los valores y virtudes reconocidos, retomados y reafirmados son los que pueden dar la fuerza y la ilusión para superar los tiempos de decadencia o de peligro. Muchas veces estas denominaciones se aplican indistintamente. Aquéllas son las “bondades y cualidades” humanas de referencia, permanentemente apreciadas y valoradas por las sociedades humanas. Las virtudes son muy estables en el tiempo. Los valores son las “cualidades y bondades” humanas, estimadas de forma temporal y/o local por algunas sociedades. Y, principalmente, en virtud de su idiosincrasia, condiciones de vida y presiones recibidas desde el exterior. Los valores culturales y sociales suelen ir evolucionando con las contingencias, los desplazamientos y las fortunas de las sociedades humanas.

Las virtudes son aportadas principalmente por las religiones elaboradas, y por los discursos de Cicerón y los Diálogos de Platón, dentro de nuestra extensa ideología occidental. Citamos sólo algunas, que están embebidas y asumidas en el alma humana:

Aprecio de la familia, el grupo social, la amistad y los forasteros amables y curiosos que llegan a nuestro entorno. Es el entorno vital que nos sustenta, el “humus social” fértil e imprescindible. Necesidad de punición de las conductas que se aparten suficientemente de las normas sociales. Para evitar la venganza libre, excesiva o desordenada, disuadir a los posibles contraventores, satisfacer en justicia las injurias y los daños, ponderando los daños y sus castigos y reformar las conductas erradas. Cuando esta “virtud” es complaciente o muy deficiente, se abre el camino a la injuria personal o colectiva y a la necesidad imperiosa y vital de tomar venganza. Venganza que, por tender a los máximos de von Clausewitz y estar alimentada por la injusticia y la cólera, se apoyará y seguirá la ley del talión. Aprecio del respeto y del culto a la divinidad, como reconocimiento y veneración del Ser Necesario que nos crea, nos sostiene y, en algunos casos, nos ayuda directamente. Y que se concreta según la ideología y el ambiente social vividos.

Necesidad de la educación, como marchamo del buen hacer y de la ciudadanía sociales. Y de la formación como conjunto de los conocimientos y habilidades profesionales, necesarios para el servicio a la familia y a la sociedad, con el ejercicio de un medio de vida digno y suficiente. Valoración de los distintos deberes a cumplir como contrapartida necesaria, vital y social, de los varios derechos a recibir. Valoración de la sobriedad, el esfuerzo, el ahorro, el compromiso, el estudio o formación y el trabajo como factores necesarios para la consecución progresiva y justa de los objetivos personales y colectivos.

No olvidemos la función esencial de “mando, gestión, impulso y ejemplo” de los dirigentes sociales de todo tipo, presentes en los hogares las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los cuarteles, los sindicatos, los centros de trabajo, las asociaciones en general, etc. Éstos son los núcleos de la actividad colectiva de la sociedad, donde se crean los “vínculos humanos” recíprocos de la sociedad superior. Donde se asentarán y florecerán después “la ilusión y el entusiasmo” imprescindibles. En la decadencia, aquéllos deben acentuar más el ejemplo. Porque, los valores y las virtudes no pueden verse como algo artificial y remoto, sin conexión real con un código práctico y vivido. Y no son aceptables como imposiciones de “normas y reglamentos fríos”, dictados desde una “supuesta cúspide moral e intelectual” de la sociedad. Los jefes y mandos son los “ejemplos vivos de la sociedad” y de su “discurso práctico” harán sus lecturas todos sus miembros.

La Voluntad de Defensa como factor de la Estrategia Nacional.

La voluntad de defensa de una nación es su capacidad para propiciar, crear, desarrollar y mantener unas fuerzas de defensa, que cuenten con el apoyo necesario de la economía del país y de la diplomacia del estado. La voluntad de defensa es una expresión de la voluntad de ser y de la capacidad vital, incluso biológica, de una sociedad. Como tal expresión, será sana, normal y suficiente, cuando las fuerzas de defensa y el apoyo diplomático y de la economía nacional que se les brinde a aquéllas, sean proporcionales y adecuadas a los objetivos políticos de la sociedad. Y también, a las posibles amenazas que soporte, tanto desde el interior de su territorio como desde el exterior, bien de su región geopolítica como de otras. Esta capacidad vital y su actuación en los diferentes casos brotan de una moral nacional correcta.

La voluntad de defensa se plasma normalmente en las fuerzas armadas, en su calidad de instrumentos específicos de la función de defensa. Las fuerzas armadas constan de unos medios humanos, de unos medios intelectuales y anímicos y de unos medios materiales. Imbricando todo y proporcionándolo, está el apoyo de la sociedad. En una sociedad moderna, la cadena de transmisión de la voluntad popular a las fuerzas armadas, pasa por una serie de engranajes sociológicos intermedios de autoridades e instituciones. En ellos se va cristalizando y cumpliendo la voluntad popular, con todos los matices, errores y desviaciones, que se derivan del grado de imperfección del sistema institucional de la sociedad y de determinadas autoridades.

Esto implica que el ataque militar directo a la población civil, no debilita la voluntad de defensa ya concretada en las fuerzas armadas. O sea, la acción militar sobre la voluntad de defensa del enemigo debe realizarse sobre lo que es expresión de ella, sus fuerzas armadas, y no primeramente sobre la fuente de la misma. El primer objetivo serían las fuerzas armadas enemigas. Luego estarían los órganos de gobierno, sus objetivos políticos, sus planes y sus alianzas y las industrias de guerra y auxiliares. Por último estaría la población civil enemiga. La población civil, sin organización independiente, dominada por el aparato ideológico e institucional del estado, es capaz de soportar y asimilar golpes militares o bloqueos duraderos. Ahí tenemos los bombardeos históricos durante años de Alemania y del Vietnam del Norte. Y el caso de Irak, sometido a una especie de guerra de sitio, tras la primera Guerra del Golfo de 1991. Sin reaccionar por ello el pueblo contra la institución política y sin que se altere sustancialmente la expresión nacional de la voluntad de defensa, alcanzada previamente. El caso más radical sería el de una guerra nuclear, en la que, con grandes pérdidas civiles iniciales, unas fuerzas armadas relativamente intactas por su despliegue y protección y bien dotadas, podrían prolongar la defensa e incluso vencer.

Esto nos permite definir al tiempo como el medio en el que actúa la voluntad de defensa, cuyo factor eficaz es la moral nacional. En efecto, la voluntad de defensa se construye en el tiempo. Y para demolerla es necesario actuar sobre ella durante un tiempo. Ésta es la forma de actuar de la insurrección, la guerra prolongada dirigida a la fuente de aquélla, el pueblo, atacando su moral nacional. La moral nacional es la convicción colectiva de estar viviendo y siguiendo las corrientes históricas correctas de paz, progreso, servicio y justicia. Dicha certeza debe ser asumida por la sociedad como un destino propio y más o menos claro de realizar. La falta de cualquiera de las características anteriores o su perversión, puede deteriorar la calidad de dicha moral nacional, que no debe pretender alumbrar un mesianismo. Pero, sin ilusión y entusiasmo no se pueden emprender ni realizar empresas personales o colectivas de provecho. El entusiasmo es una fuerza del espíritu, que está orientada e iluminada por una “ilusión razonable”. Esta fuerza espiritual vence a la “entropía moral e ideológica”, que se genera inevitablemente en las sociedades,.

Cuando los dirigentes, a su vez, toman conciencia de estar sirviendo a la corriente social justa, que su pueblo desea y pide, se establece entre ambos una comunión moral, que armoniza y potencia los sentimientos nacionales y sociales implicados. Este proceso es el origen y el creador de la moral nacional de cualquier sociedad y está a otro nivel cualitativo de los intereses puramente partidistas, étnicos y de grupos. Se establece una creación ideológica desde el pueblo y hacia el pueblo, cuya razón es que sea a favor del pueblo. En este proceso se pueden generar también desviaciones y aún aberraciones históricas. El proceso de creación de la moral nacional será positivo cuando los dirigentes actúen colectivamente con honradez e inspiren “caminos” correctos, dentro de las posibles líneas de acción, bastante generales y aún ambiguas, que resuenan desde las masas populares. Las élites son las adelantadas de los pensamientos e inquietudes de los ciudadanos, elaborándolos conceptualmente y plasmándolos en posibilidades y vías a recorrer. Esto implica y demanda un cierto dirigismo ideológico por parte del sector dirigente, pero que es su función principal. Pero los órganos naturales de formación y de transmisión de la moral nacional están muy lejos de las oficinas de propaganda oficiales. La razón es que ellos son también los núcleos de la actividad colectiva de la sociedad y de sus dirigentes naturales e institucionales. Es decir, lo son los hogares las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los sindicatos, los centros de trabajo, las asociaciones en general, etc. Es en el día a día de los hombres viviendo en comunidad, donde se fragua y se practica lo que queremos y vamos a ser como sociedad viva.

El Mecanismo del Flujo y Reflujo de las Civilizaciones.

Las rutas comerciales, los contactos habituales entre ambas civilizaciones son sus auténticas líneas de aprovisionamientos y comunicaciones exteriores. Y, cuando estas arterias son descuidadas en la periferia de la zona de influencia de una civilización, los expertos civiles, religiosos y militares de la otra acuden a repararla, ocuparla y vitalizarla. La “aspiración” absorbente, creada por la decadencia de la otra, creada por su “vacío existencial”, atrae una corriente ajena de ideas, métodos, palabras, inventos y estilos. Aparecen primero en la zona debilitada y permeable ajena, los viajeros, agentes comerciales y secretos, representaciones culturales, misioneros, profesores y diplomáticos. Así, muchas veces la actuación militar no es más que la confirmación política de una superioridad existente y manifiesta, que emerge y aflora irresistible desde muchos otros campos de la actividad humana. Y las ganancias territoriales se consolidan con la llegada de los funcionarios y administradores y las profesiones de crecimiento y desarrollo, arquitectos, ingenieros, agrimensores, artistas y un enjambre de buscavidas, arribistas y aventureros. De este flujo humano, especialmente de los últimos citados, porque su futuro inmediato es una página por escribir, surgen siempre personajes decisivos para la nueva implantación.

En los siglos XV y XVI España estaba en ebullición vital. Ocurría a la vista un amplio fenómeno social y étnico, de difícil contención por ello. Por una “suerte privilegiada” de circunstancias históricas y sociales, conjuntadas con el Destino o la Providencia, como se prefiera, avanzábamos a “hombros de gigantes” Se había completado la unidad política y pronto le seguiría la religiosa, y nuestros impulsos creativos nacionales alcanzaban a Europa y América. Aquel fenómeno va a crear, primero, una succión y, luego, una absorción inevitables de las fuerzas sociales periféricas y limítrofes, integrándolas en España. Todos quieren ser de la nación en auge, todos quieren participar del éxito y la prosperidad relativa. A todos les animan los triunfos y las energías de España y nadie quiere ser extraño o estar al margen de este proceso vital nacional. Aunque, paradójica y lamentablemente, su propia “actitud” de colaborar y participar, provoque en algunos, también y siempre españoles, “resentimiento y envidia”, que son ocultados de momento. Y el idioma integrador, portador y transmisor de todos los afanes espirituales y materiales de aquella nación en marcha era el Español, no los viceidiomas periféricos regionales.

Se podría pensar entonces que la sociedad y su civilización estabilizadas serían el culmen y el desideratum en su desarrollo. Ya que así serían seguras, beneficiosas y atractivas. Pues, no. Para una civilización, la penuria de desarrollo, la languidez en su esfuerzo vital es un signo ya de decadencia. Si no fluye, se adapta, emprende y avanza, se irá estancando, perdiendo la pervivencia y pudriendo. Tal como le ocurriría a una corriente fresca de agua, cuyo discurrir quedase represado. Esto ocurre en períodos medidos en muchos años, que escapan a la percepción del hombre efímero.

Los hechos observables que definen la decadencia temporal de una civilización cuajada son: la energía vital nacional, que alimenta la “moral nacional” y una sana “voluntad de defensa”, se disipa; las artes y las letras se vuelven formalistas y estériles; los emplazamientos, colonias o socios periféricos se abandonan y la política exterior se vuelve cobarde, delicada, balbuceante y precavida. Este retroceso de una civilización crea un vacío existencial, que atrae y da impulso externamente a la otra vecina. Formando un “vaivén natural cósmico”, porque la Naturaleza reniega y huye de los “vacíos”.

Se está dando en España un fenómeno social disolvente. Varias Comunidades Autónomas desean buscar un futuro social separadas de España. Y en un grado final incompatible con cualquier clase de “unidad nacional” de los estados desarrollados. Los separatismos funcionan por sentimientos, no tanto por razones más o menos evidentes. Por eso tienen que exacerbar y hacer proliferar sus símbolos: un idioma más o menos rico, himnos, banderines pintorescos, nombres de muertos, de hazañas personales o de batallas perdidas, actos colectivos enardecedores. Por eso coaccionan, cuando no atacan o hieren, a los que no piensan como ellos. Sus pequeños triunfos van alimentando todo el ciclo expansivo de su exclusión de la nación española. Sus ideas van siendo asumidas por un número creciente de personas en su comunidad. Desde el que se alegra o sonríe suavemente con una acción separatista. Pasando por las múltiples variedades de la colaboración con ellos, con dinero, influencias, enseñanza, cobijo y sostén, etc. Llegando hasta los activistas más militantes, tanto los políticos como los de acción social o revolucionaria. No es necesario que sean muchos, pero sí muy activos, para que triunfen. Porque el 70% que forma la masa social políticamente inerte, laboriosa y silente, será arrastrado por ellos, con tal de que alcancen un 15% de la población a segregar. Los partidos comunistas nos han dado antaño abundantes ejemplos de la eficacia política rapaz de un colectivo corto, militante, disciplinado, entrenado y motivado.

Y, también, hay una gran esperanza. La actividad humana útil y creadora reside en el cumplimiento por todos los miembros de un colectivo de los quehaceres cotidianos, con constancia, esfuerzo y aprecio. Esa “actitud y actuación permanente” de muchos hombres orientados en un sentido y dirección, es capaz de regenerar, levantar y animar a cualquier grupo enclenque o enfermo. Es la levadura del espíritu que panifica la masa amorfa desorientada. No olvidemos el axioma: “El hombre pone el esfuerzo y la Providencia o el Destino pone la Fuerza”. Y, recordemos también que Dios no ama al perezoso. No hay nada más, ni nada menos…

FUERZAS ARMADAS DE ESPAÑA: COYUNTURA PRESUPUESTARIA Y TAREAS.

CAPACES, EJEMPLARES Y SUFRIDOS EJÉRCITOS DE ESPAÑA

En los Presupuestos del Estado para 2014, las asignaciones para nuestros Ejércitos descienden sólo un 3,2 %, comparándolos con los del año pasado. Esto está en línea con la necesidad de pagar nuestras “deudas públicas” y sus intereses. De lo que pasaría con la demora en atender sus plazos de vencimiento o de pago de intereses, hemos tenido unos ejemplos en Grecia, Portugal, Irlanda y los Estados Unidos. Las deudas personales y empresariales vigentes suponen casi 2 veces la deuda de las administraciones estatal, autonómicas y municipales. El 40% de nuestra deuda pública lo tienen instituciones extranjeras y el resto está en una gran parte en manos de nuestros bancos. Y el dinero para comprar deuda pública se detrae del “efectivo libre” de éstos para otorgar créditos a las empresas y al público.

Piden autoridades, empresas y particulares que los bancos den más créditos, que salen de sus depósitos en custodia, que deberán reintegrar. Pero cuando esos créditos fallan, ponen todos el grito en cielo, SI hay que sanear a los bancos, para que no colapse el sistema financiero nacional. El apalancamiento de la sociedad y de sus estructuras político sociales es gigantesco. Los esfuerzos para corregir los excesos pretéritos y su corolario, la austeridad debida, los tenemos que hacer todos. Pero, en los últimos 6 ejercicios, de 2009 a 2014, los dineros que se dan a los Ejércitos para pagar a nuestros mílites, comprar y mantener equipos, las actuaciones militares internacionales y los gastos corrientes y de inversión han descendido en una gran y alarmante tercera parte.

La problemática militar derivada de la Gran Austeridad.

Con un presupuesto encorsetado y mustio, el primer problema que surge es que la paga y el mantenimiento directo de los mílites (un gasto fijo inexorable) se vuelve más y más, con cada “estrujamiento anual sucesivo”, el mayor devorador y principal capítulo de aquél. Así, más de tres cuartos de los 5745,77 millones de euros del Presupuesto del Ministerio de Defensa para 2014, se lo llevarán sus gastos de personal (serán unos 4421,83 millones, el 77%). A esta partida la han tenido prácticamente que congelar, porque la alternativa era la reducción de los efectivos humanos muy justos.

Por lo tanto, a las otras partidas las han recortado en mayor porcentaje, para conseguir el ahorro de 190 millones presupuestado. Así, el importante capítulo de inversiones baja de los 484,67 millones de euros en 2013 a los 443,80 millones para 2014. Es apenas un recorte del 8,4%, un ahorro de 40,87 millones. Pero éste es un iceberg engañoso y preocupante. Ya que se acumula a la Gran Mordida de cerca del 30%, sufrida el 2013 en relación a las inversiones de 2012. Entre los dos años, las inversiones militares se redujeron en un 36%. Así las cosas, a finales de julio pasado, el Gobierno aprobó un crédito extraordinario de 877 millones de euros, que, junto con otro de 1702 millones del 2012, sirvieron solamente para pagar deudas acumuladas de años anteriores. El capítulo 2, que incluye los combustibles, las municiones, que permite que el Ejército se entrene en el uso de sus armas y en sus maniobras y movimientos tácticos, se recortó en los 6 años citados desde los 1073 millones hasta los 682,7 millones (un -36,4%).

Parte de la falta de recursos de la Defensa se compensan con los fondos destinados a las misiones exteriores, las cuales contaron con una partida independiente de unos 800 millones en 2013. Estos costes especiales han ido subiendo consistentemente año tras año. Y en el año 2000 fueron de 240 millones de euros (convertidos desde pesetas, para la homogeneidad de las cantidades). Así, los blindados de infantería VTI especialmente protegidos contra los “improvised explosive devices”, diseñados a partir de las experiencias en la lucha contrainsurgencia de los estadounidenses, surafricanos e israelíes, RG-31 y Lince fueron adquiridos con este “dinero extra”. Se espera que, tras la retirada programada de Afganistán, esta partida nº 228 pueda reducirse drásticamente.

Los programas especiales de armamento se dotan de nuevo con 6,84 millones de euros, de los cuales 4,94 millones corresponden al programa multinacional del Eurofighter. Las menudencias son para las inversiones del avión de transporte A400M, el Military Airbus, con 1,16 millones y del helicóptero de ataque Tigre, con 736 mil euros.

La Marina ha dado de baja del Listado Oficial de los Buques de la Armada, desde 2009 al 2013 a 28 buques. Se incluyen el “Príncipe de Asturias”, modelo internacional de portaaviones ligero y con sólo 25 años de servicio, que fue dado de baja prematuramente en 2013; la fragata F-74 “Asturias”; 16 patrulleros; 2 buques anfibios; 4 lanchas de desembarco; un petrolero; 2 aljibes y un buque hidrográfico. Y retiramos al navío insignia y única portaaeronaves de nuestra Flota de Combate, adelantándonos en unos 10 años a su final técnico. El problema fue que la modernización y el mantenimiento del “Príncipe de Asturias” alcanzarían los 100 millones de euros anuales. Pero, si fuimos capaces de construirlo y mantenerlo durante 25 años, es bien triste que esta generación hipotecada y con un dogal al cuello, por los abusos y dilapidaciones anteriores, no pueda continuar haciéndolo. La Armada intenta compensar esta sangría, empleando unidades polivalentes y más avanzadas técnicamente, que puedan atender individualmente a un mayor número de tareas diferentes. Aunque el problema de su ubicación permanecerá siempre. Ya que no podrán estar simultáneamente patrullando las costas nacionales o por las zonas marítimas de nuestro interés estratégico y realizando maniobras conjuntas con nuestros Aliados y efectuando operaciones internacionales de intervención “Operación Atalanta” y de salvaguardia de la paz por el Mediterráneo Oriental, Golfo de Guinea, etc. Para ello estarían los llamados “buques de proyección estratégica”, como el “Juan Carlos I”, o los de acción naval (BAN); los de apoyo logístico avanzado; los submarinos de la clase S-80, cuyo programa está ahora demorado sólo por razones técnicas; la continuación de la producción y entrega de fragatas de la serie F-100 y las nuevas fragatas F-110, cuyo programa está detenido y no se vislumbra su aparición hasta dentro de 6 u 8 años, si continúan las facilidades actuales.

Y da igual llamar a una “fuerza naval de tareas” como Fuerza de Guerra Naval Especial o fuerza combinada o fuerza de vigilancia y control naval”. Si no tiene incorporadas a las fragatas tipos F-100 o F-110, al Juan Carlos I o a los buques de acción naval, pues será una flotilla de cañoneros modernos con capacidad aérea. Para nuestra afamada y activa industria de producción naval, con muchos empleados cualificados y un efecto positivo en nuestra balanza comercial y la de pagos, esto tiene un doloroso corolario. La Armada, como principal cliente de nuestros astilleros navales, también contribuye a mejorar la calidad técnica de éstos en las distintas etapas productoras. Y actúa de escaparate para otras Marinas de Guerra de nuestros productos para la Defensa.

El reabastecimiento de unidades en vuelo no es precisamente una fortaleza de las Aviaciones europeas, sino, un “vacío”, una “carencia expuesta” de sus capacidades operativas. Durante la guerra en Libia, tuvieron que solicitar este apoyo logístico a la USAF, para poder realizar sus misiones de interdicción terrestre contra la artillería, los cohetes y las concentraciones de carros de Gaddafi y para establecer un corredor aéreo libre de amenazas. El Ejército del Aire ha dado de baja a uno de sus aparatos que cumplían esta tarea y en 2 años más dará de baja al otro Boeing 707. Y las capacidades de los 5 Hércules KC-130 que nos quedan, no son comparables a las de los B-707. Por otra parte, la aviación embarcada, dependiente de la Armada y parte de nuestra proyección y defensa estratégica, está reducida a 12 aparatos de despegue vertical mejorados AV-8B Harrier II Plus. Pero, su vida útil concluirá en 7 años y el único sustituto posible es el F-35 estadounidense, con un precio descaradamente prohibitivo. Esto restará capacidad de combate al “Juan Carlos I”.

El Ejército afronta los recortes de sus dineros con la reestructuración de sus unidades en “brigadas polivalentes”. Unidades, por otra parte, suficientemente probadas en la práctica de la OTAN y que ya la Bundeswehr creó en los años 60. Con el intercambio entre ellas de un batallón de infantería motorizada o mecanizada y de un batallón de carros, se transforma la brigada de infantería moderna en una brigada de carros. Todas ellas son unidades bastante autónomas, dotadas con los apoyos y servicios requeridos para actuar tácticamente. A las brigadas se les puede agregar en subordinación de guerra, para cumplir misiones especiales o más complejas en el ataque o en la defensa, algún grupo de artillería autopropulsada o remolcada, un batallón o compañías de ingenieros y compañías de la lucha anticarro o de exploración o de la defensa contraaeronaves (DCA). Esta reestructuración llevará, a partir de 2014, a rediseñar las 10 brigadas actuales, creando 8 brigadas operativas del “nuevo“ modelo.

Además, en el nivel superior, los cuarteles generales de las fuerzas pesadas y ligeras del Ejército constituirán dos cuarteles generales (Estados Mayores) de tipo divisionario. Con ello, estos EEMM tendrán capacidades y medios para asumir el mando de distintos conjuntos de fuerzas que se articulen, a nivel superior al de la brigada, como fuerzas de tareas ad hoc, para atender toda clase de misiones.

Así las cosas, un “núcleo conjunto” de las Fuerzas Armadas españolas, su “central core” operativo inmediato, concentrará en lo posible los escasos recursos disponibles. Según el ministro Morenés, “más vale tener un 10% al 100% que un 100% al 10%”. Esa Fuerza de Acción Rápida (FAR) española deberá ser de “alta calidad, eficacia, flexibilidad, resistencia y con posibilidades de traslado operativas y estratégicas”, según el almirante García Sánchez. Se trata, según el almirante, de disponer de una “fuerza capaz de resolver los problemas inmediatos”, con una “respuesta rápida y efectiva”. Sus distintas unidades integrantes podrán desplazarse adecuadamente a su zona de acción en 1, 2 o 3 semanas y la totalidad de la FAR lo estaría en un mes. La FAR estaría integrada por un “conjunto de armas combinadas de los tres Ejércitos” formado por unidades blindadas de infantería y carros, infantería de élite, fragatas y transportes navales y aviones de caza y de transporte. El empleo de sus distintas unidades que la integrarían será en función de la misión que el Gobierno español le pida y encargue. Sus efectivos humanos rondarán los 10 mil militares. Esto supone el 9% de los efectivos teóricos que Morenés ha fijado como el “mínimo operativo necesario” de los Ejércitos y que asciende a 110 mil efectivos para la etapa futura inmediata. Sus capacidades operativas se reducirían a actuar sobre objetivos limitados, asegurándolos por un tiempo dado y estando sus fuerzas aisladas o protegidas de la contundencia de posibles fuerzas hostiles dominantes en la zona de operaciones.

La filosofía operativa de nuestras Fuerzas Armadas se ha tenido que adaptar para hacer frente a esta “época de presupuestos menguantes” y cumplir con eficacia sus tareas y misiones en un contexto geopolítico fluido, complicado, determinado por muchos parámetros externos y casi sólo predecible ante la inminencia de los acontecimientos.

(CONTINUARÁ)

La Defensa Flexible y Móvil de las “Posiciones Ideológicas”

Una nación es una sociedad de individuos dotada de una auto conciencia socio política. Colaboran a crearla y vertebrarla la historia, la tradición y las costumbres, y la lengua y el sentido moral propios. Y contribuyen en segundo lugar a ello la etnia y el territorio propios, que no siempre existen, especialmente la primera. Así, el territorio de un país no es una nación. Ni lo es la población inarticulada de un territorio bajo un único gobierno. Cuando la nación es amada por sus componentes y existe en ellos el deseo de servirla y defenderla en comunidad, aparece el concepto de la patria. Ambas ideas están interrelacionadas esencialmente. Y, la ausencia del patriotismo o la vergüenza de profesarlo por miembros de una “comunidad socio política”, lleva a la indefensión y a la desmembración de su nación, en mayor o menor grado, formando “grupos de individuos asociados”. No es de extrañar que sean las Fuerzas de Defensa de una nación, como instituciones y en sus miembros, las que enarbolen, enseñen y profesen el patriotismo como una de sus virtudes esenciales. Las Fuerzas de Defensa de una nación son el conjunto especializado de los “nacionales o patriotas” para la Defensa beligerante y cabal de su “nación patria”.

La Civilización.

Tras la estructuración suficiente y permanente de un “grupo humano” en sociedad, surge en él su civilización. Que es un signo de identidad, volitivo y de actividad humana del grupo. Porque, en definitiva, la civilización es una forma representativa, plástica, específica y adaptable del vivir los hombres en sociedad. La civilización es el conjunto articulado, elaborado y armónico de lenguaje, filosofía y pensamientos, artes y ciencias, sentido ético, tradiciones y costumbres, que iluminan, cohesionan, modelan e impulsan a una nación como “grupo humano diferenciado”. Surge en cuanto el desarrollo humano alcanza un “nivel de iniciación”, necesario para que brote y florezca. Nivel que supone e implica una perspectiva de futuro y de progreso relativos, la necesidad de vencer los obstáculos naturales a ellos, una coherencia social interna suficiente y la ausencia temporal de enemigos externos, demasiado poderosos, rapaces y excluyentes. La civilización sería la “cultura puesta en actuación”, poseyendo aquélla un mayor contenido anímico y volitivo de ideología, expansión y trascendencia..

La civilización contiene el conjunto de conocimientos de todo tipo que posee, anima y desarrolla una sociedad humana o una época de ella. De alguna manera es lo que el hombre aprende, perfecciona e impulsa con el ejercicio de sus facultades intelectuales y volitivas. Esto la diferencia de la raza, anclada en la herencia biológica, que es el trabajo de la naturaleza. A éste coadyuva el cuidado del hombre por su persona física. Y a él lo degradan los vicios mayores de todo tipo, los esfuerzos físicos insanos y persistentes y el desprecio al cuerpo como sede del ánima, que la mayoría de las religiones serias y sanas prohíben. Ese impulso de la naturaleza tanteando, con su ritmo particular, y decidiendo vías a recorrer es el camino natural seguido por el hombre en su andadura biológica.

Las primeras estructuras sociales con estabilidad y proyección.

La estructura del grupo tribal se asienta sobre la biología y la ideología. El linaje es la base biológica que une a los conjuntos de familias que tienen o reconocen tener un origen ancestro común. Así, el parentesco directo es el nexo antropológico de reconocimiento entre los miembros y de unión social entre ellos. La civilización como expresión amplia de las creencias, ideas, tradiciones, normas, lengua y formas de vida es el otro marchamo identificativo de cada tribu. Ambos parámetros sociales forman la base identitaria del “individuo en la comunidad”. Y sobre ella se desarrollan los derechos y deberes personales y colectivos, en un equilibrio provechoso. Que ha sido fraguado y pulido por generaciones. El colectivo da sentido vital y de pertenencia al individuo. Y le brinda independencia, flexibilidad y apoyos múltiples. El individuo y las parejas cohesionan y protegen al colectivo. Esto genera dos corolarios sociales. Existe un gran sentido igualitario entre los miembros de pleno derecho de las tribus. Y los jefes deben aportar carisma o ejemplo a imitar, respaldo de grupos, habilidades negociadoras y capacidades militares. Y no necesariamente blandiendo un sable, sino dirigiendo e impulsando hacia la victoria. Y sus decisiones más importantes deben ser aprobadas o revalidadas por las reuniones de los “importantes” de los colectivos

La estructura social de las tribus es preindustrial. Y, cuando ella subsista, las escasas posibilidades de vida llevan a que todos los miembros sean productores: pastores o agricultores. Y a que todos los varones sean también siempre guerreros. Cuanto más rudo, estéril e ingrato sea un territorio o hábitat tribal, más se desarrollan en sus miembros las cualidades de pertenencia, exclusión de extraños y defensa activa de los magros recursos disponibles. Todo ello parece que engendra y prepara para la confrontación y la liquidación de los competidores y enemigos. Pero no es así. Las tribus regionales y fronterizas han ido desarrollando un modo social, por tanto, encarnado y asumido en su cultura, de canalizar las enemistades y divergencias hacia un menor daño posible. Tres son los mecanismos reivindicativos que surgen para mediar, suavizar o paliar las afrentas y disputas y realizando siempre la justicia. El primero es el “precio de sangre”. Consiste en que un grupo afín o una selección de familias, asume y hace frente a la “ofensa” realizada por un miembro de ese colectivo. La ofensa se paga, por ejemplo, con la entrega de camellos o medidas de cereales. Luego está la venganza, cuando se comete un delito o un miembro de un clan es afrentado gravemente. Esto genera una espiral, desarrollada en ciclos sucesivos, de violencia y desmanes. Acciones que el honor del grupo obliga a buscar. Y, muchas veces, un “consejo de mediadores”, aceptado por las partes, puede arbitrar con éxito para cortar esa cadena indeseable. Por último, está la guerra limitada. Que establece una acción militar colectiva entre clanes o tribus enfrentados y tiene un carácter intermitente y extensivo. La falta de recursos es una fuente de graves enfrentamientos entre los colectivos afianzados. Y su arraigo puede llegar a ser como el de las vendettas. Los orígenes son el nomadismo, los pastos, las sequías, el hambre, las aguadas, la presión demográfica excluyente y la falta de capital o el subdesarrollo. Pero, también pueden ser el reparto de roles políticos y sociales en países en precaria situación social y económica. O de los rendimientos económicos que generen la explotación y venta de sus principales fuentes productoras, que generalmente son monocultivos o mono producciones de la minería. Pero, en su origen tribal, es siempre una guerra limitada en el daño inútil: los niños, las mujeres, los animales, los árboles frutales, incluso las cosechas que no se pueden llevar, son respetados. La premisa es más o menos no excitar y justificar en el contrario una sed de venganza total y vesánica. Clausewitz ya advirtió en su Primer Libro que la guerra tendía a los extremos de la violencia y no sólo a imponer la voluntad al enemigo. Una de las cosas que trajo la civilización moderna, que implica vivir y desarrollarse en las ciudades, es la desaparición de las “normas de contención y respeto” de la lucha en y entre las tribus. Y lo vemos en Somalía, en Irak, en El Líbano, en Malí, donde las emigraciones internas a las ciudades no rompió la cohesión interna, la influencia y el poder de las tribus. Pero que degradó a sus miembros migrados y les privó de las ventajas de su civilización. Otro de los vicios que han adquirido los miembros “urbanitas” de las tribus es la codicia desmedida. Y con ella, su corolario y su modo fácil de satisfacerla, la corrupción rampante y generalizada, que va asociada al clientelismo, extendiéndose así por toda la colectividad infestada. La igualdad social en las tribus, su “republicanismo ideológico”, expresada en las asambleas de miembros cualificados, garantizaba el uso y disfrute razonable de los recursos por todos los miembros. Y el apoyo de su colectivo suplía los casos de orfandad, enfermedad, etc., de los miembros en desgracia.

Las tribus funcionaban o pueden funcionar social y políticamente como una “nación en ciernes” en situaciones de aislamiento, pobreza estructural, autoridad central precaria. Pero tenderán a debilitarse cuando los beneficios de las estructuras étnicas y tribales, regionales y locales sean superados por los aportados por el sheik o emir dominador o el estado central déspota o democrático. Y cuando éstos tengan los medios de coacción, el respeto y la ascendencia populares, para mantener unidas y cohesionadas a las tribus. Y siguiendo aquéllos una política general común, favorable a la mayoría de los ciudadanos. Donde no tenga lugar la “acepción de clanes”. Que es el cáncer que ha corroído a las uniones tribales estatales, por ejemplo, en Somalía. Donde, además, ha faltado la figura suficientemente ejemplar, apreciada y apoyada, como para conseguir imponer una política nacional común y la paz social.

La estructura social estatal surge cuando una tribu puede imponerse a las otras existentes. Empleando siempre para ello un grado variable de coacción o violencia. Se necesita que surjan unas características o funciones, que permitan desarrollar los nuevos lazos intraestatales y debilitar los tribales y regionales antagónicos. Aquéllas podrían ser el Islam (como religión sencilla y muy socializada); la educación generalizada, que genere un cambio de mentalidad y modifique la cultura, sin crear traumas sociales, y especializada, como medio de vida y progreso; la inversión en infraestructuras y capitales; el establecimiento de un sistema político, que pueda guiar y realizar todo el proceso, apoyándose en un funcionariado civil y militar, suficiente y razonablemente probo. Buscando el desarrollo económico progresivo y repartiendo razonablemente los productos obtenidos. Y mostrando así unas posibilidades suficientes de seguridad, justicia, bienestar, prosperidad y paz para todos. Es decir, se trata de resaltar las ventajas del desarrollo integral y superior, estatal sobre el atasco del juego social de tribus y clanes, como “estructura social anterior superable”.

Origen y Significado Sociocultural de las Civilizaciones.

La civilización es literalmente el arte de vivir en los grandes poblados o cívitas. Que eran originalmente los primeros poblados o asentamientos humanos. Donde el hombre primero se asentó y dejó de vagar como necesidad imperiosa y vital. Y pudo llegar a generar beneficios sobrantes, en forma de cereales, ganados y todos sus derivados y algunas herramientas y utensilios, como reservas y para el comercio con sus vecinos. Y que le brindaban seguridad, comodidad y supervivencia. Esto le permitió empezar a comportarse socialmente como persona. Y abandonar la simple y agotadora recolección de frutos silvestres. Estableciendo lazos firmes y extensos con sus semejantes cercanos, los allegados más allá de sus familias, su prójimo o próximo vital. El resultado de toda esta actividad social fueron las primeras civilizaciones locales, estrechas, vulnerables y balbuceantes. Que comprendían: el desarrollo de los derechos y los deberes de los hombres como individuos y con sus colectividades; la aritmética, para medir y contratar las producciones y sus repartos; el lenguaje y su escritura, para comunicarse entre sí y con los poblados cercanos, dejando registro, al menos, de lo considerado importante, etc. Los inventos civilizadores, como los ladrillos, los regadíos, los abonos orgánicos, el arado, la escritura, etc., surgen en estas localizaciones humanas. Y no hubiesen sido necesarios, ni posibles, sin los poblados estables o cívitas.

Las civilizaciones poseen un carácter bivalente, necesario y complementario en sus relaciones sociales globales. Esta doble cualidad es centrífuga, expansiva y dominadora hacia su exterior. Dentro de sus fronteras la civilización es centrípeta, emprendedora y desarrolladora. En ambos casos, es creadora, innovadora y formadora. Por eso destacan en ambas actividades, que son diferentes y opuestas, pero no antagónicas. El equilibrio entre ambas tendencias, que canalizan sus mejores esfuerzos y medios, es imprescindible para su desarrollo e impulso continuos, protegidos y beneficiosos. Las civilizaciones meramente avasalladoras y expoliadoras, que caducan como todas, no dejan huellas permanentes y fructíferas a su paso por los países conquistados. Como ejemplos de agostamiento prematuro de su civilización y de sobra conocidos estarían los mongoles, sobresalientes, no comprendidos y adelantados en el arte ciencia de la guerra y los defensores del Reich de los Mil Años. Las civilizaciones que consiguen conjugar ambas pulsiones vitales, sus diástoles absorbentes y sus sístoles eferentes e impulsoras, consiguen perdurar más en el tiempo. Y también impregnan de su estilo, su lengua y su cultura a los territorios sojuzgados sucesivamente. Con ello transmiten su esencia a la posteridad, mucho después de su decadencia, a través de los pueblos civilizados con su cultura, sus leyes y su idioma y sus trayectorias históricas. Ahí tenemos el caso de Roma, rapaz e imperialista como cualquier otra potencia. Que sólo con los fríos y el mal tiempo recluía a sus legiones en los cuarteles de invierno. Dispuestas durante la república y el imperio a salir de conquista, represión de las revueltas o aseguramiento de sus fronteras, en sus campañas militares anuales, en cuanto el buen tiempo lo permitiese. Pero que fue capaz también de transmitir su cultura, sus leyes, llegadas hasta hoy como el Derecho Romano, su latín vulgar y su sistema administrativo, a todas las regiones “extra Italia” que poco a poco se incorporaban a su imperio o “res publica”. Esta impregnación cultural, que diría Lorenz, fue sancionada, integrada y consagrada con la generosa, oportuna y prudente concesión de su ciudadanía a muchas de aquellas ciudades y regiones. El “ius civitatis” se otorgaba por conquista, dependiendo del grado de anexión, lealtad y asimilación de los pueblos sometidos. Cuando se convertían en provincias romanas, se les concedían los mismos derechos que a la metrópoli. Fue el caso de Hispania. Pero hasta que no alcanzaban ese honor y cualidad, los pueblos dominados tenían que pagar su tributo de conquista (ius belli) y carecían de muchos derechos. Palestina, por ejemplo, no llegó nunca a tener la condición de provincia romana.

La convivencia entre civilizaciones limítrofes es difícil. Su carácter singular, exclusivista y expansivo hace que el contacto directo entre ellas, sea fuente de roces y choques y de amenazas de ellos. No hay más que recordar los escasos 45 años de convivencia entre la civilización occidental y la soviética. No llegaron a las manos físicas, pero los ingentes gastos de Defensa, plasmados en armas sucesivamente superadas y obsoletas, fueron los mejores signos de su rivalidad extrema. Así, los choques armados no surgieron sobre los países europeos de ambos bloques socio económico políticos, porque el ascenso apocalíptico a Armagedón, una Etscheidungschlacht o batalla decisiva clausewitziana, era en estos casos muy probable. La civilización soviética se basó en razones supuestamente científicas de exclusión y lucha entre clases antagónicas. Dirigida indefinidamente por una dictadura personalizada del partido. Esta organización era la única militante, la única a la que se le concedía, dentro de parámetros fijos, la interpretación de la realidad y de las necesidades del proletariado. Pero en aquellas razones, los pueblos no encontraron suficientes causas y emociones para que el “hombre nuevo” socialistoide se comprometiese de “por vida” y en aras a un futuro mejor y más justo, con esos ideales civilizadores atemporales. Y, por qué no decirlo, apartados de los parámetros humanos reales.

Todas las religiones trascendentes o terrenales (el marxismo leninismo, por ejemplo) son excluyentes entre sí. La moral puede ser objeto de controversia y evolución a lo largo del tiempo. Pero el dogma, la fe, es la marca distintiva identitaria de una religión. Y cambiarlo o desautorizarlo supone perder esencia y dejar de ser ella, medidos por la importancia de lo que desaparezca. La cultura también supone diferencia o exclusión, porque es el marchamo y la impronta distintiva identitaria de una sociedad o nación. Lo cual no implica choque o agresión entre las diferentes culturas, con los parámetros actuales mundiales de respeto mutuo y convivencia. La cultura, a la que se suele incorporar también una religión, es el armazón ideológico social de la colectividad integrada. La cultura forma el sustento en origen de la identidad individual de la nación. En ella están las virtudes inmanentes de esa sociedad. Que son definidas como los parámetros permanentes que rigen los derechos y deberes de sus miembros y sus normas generales de conducta hacia propios y extraños y con la divinidad.

(CONTINUARÁ)

LAS REVUELTAS ARMADAS VIOLENTAS DEL 22 DE MARZO Y DÍAS SIGUIENTES.

Todos conocemos los desmanes, las algaradas y los actos violentos protagonizados por los llamados del “22 de Marzo”. Realizados a rebufo de una manifestación nacional autorizada y pacífica, celebrada ese día. También sabemos de las distintas recidivas de sus intervenciones. Que los “éxitos” de sus acciones iniciales impulsaron y produjeron. Los del 22-M se sumaron con sus actuaciones violentas durante la última semana de marzo, a la huelga de estudiantes en algunos campus universitarios.

Con motivo de los hechos, un miembro del Poder Judicial (el CGPJ) declaró que, “los derechos personales están por encima de la seguridad”. El ministro Jorge Fernández replicó que “no existen derechos absolutos”. Una delegada del gobierno dice que no tiene potestad para restringir calles y plazas a las manifestaciones y concentraciones autorizadas. Una alcaldesa declara que hay un “abuso de uso” por ellas de ciertos sitios en su ciudad y pidió soluciones. Y la vicepresidenta del Gobierno, tras la reunión del consejo de ministros del 27 de marzo, zanjó que no se limitarían los espacios públicos a los manifestantes. Pero, los violentos perderían su interés en actuar, si no se les permitiese recorrer o concentrarse en los “puntos singulares públicos” de cada población. Porque, ¿quieren manifestarse o buscan fastidiar y violentar todo lo posible al público? Y así estamos metidos en medio de un “pandemonio exculpatorio” de asertos, réplicas y contrarréplicas y declaraciones de que la Policía será inflexible en la represión de la violencia callejera. Todos los cuales nos hacen a la ciudadanía feliz, segura y satisfecha con los gobernantes y funcionarios en general.

Curzio Malaparte, en su “Técnica del Golpe de Estado”, dedica un capítulo a la posguerra de 1918 en Italia. En él expone cómo los “camisas negras” de Mussolini abortaron y erradicaron el movimiento golpista marxista leninista, que amenazaba entonces con tragarse Italia. Lo lograron con decisión, coraje, oportunidad y contundencia. Fueron métodos expeditivos, necesarios y hábiles, para usar en tiempos muy difíciles. Todos también sabemos y criticamos casi siempre las aparentes pasividad y permisividad, la falta de decisión, la dispersión de responsabilidades ejecutivas, normativas y legislativas, el exceso de normas y precauciones, con las que aparentemente actúan los legisladores, algunos jueces y ciertos “mandos” académicos y ejecutivos en la resolución y liquidación de esas “actitudes y acciones violentas desestabilizadoras”. Y la solución del problema, mientras esté en sus brotes verdes, aún no enraizados en un grupo social y sintiéndose fuertes los violentos antisociales, puede ser rápida y fácil. Y tiene que estar hacia el medio del “espectro de actuaciones polarizadas” que hemos bosquejado.

Conteniendo a los vándalos.

Las normas de enfrentamiento, tanto policiales como militares, ahorman y conducen los modos proporcionales y progresivos con los que las fuerzas deben emplear sus medios, técnicas y tácticas en el desempeño de sus tareas y misiones de policía y de defensa. Esto es plausible y define las conductas y aclara la conducción y sus procedimientos. El problema surge cuando a las reglas de enfrentamiento se las “adultera con políticas, intenciones y puntos de vista insuficientes o no apropiados”. Que se suelen basar y asegurar en leyes y reglamentos miopes, insuficientes o no apropiados. Porque no contemplan también la naturaleza del enfrentamiento violento y armado, como criterio indispensable para su definición y expresión legal y normativa. Arma es todo instrumento destinado a ofender o defenderse. Y violento es aquél que obra con ímpetu e intensidad en sus acciones.

Por el modo actual de hablar de ellas, esas “normas” contaminadas parecen definir y exigir, en una primera revisión, un comportamiento de juego limpio (“fair play”), directo y abierto. Esto sugiere esquemáticamente una “línea de batalla” consistente en una pared de lanzas largas, proyectadas desde varias filas, hacia el enemigo. Hacia ella avanzaría la otra “pared” rival, buscando el choque. La decisión se lograría en combates singulares o reducidos, sostenidos por puro músculo, coraje y resistencia, hasta que las filas interiores de una de esas “vallas humanas” se desmoralizasen y cedieran. No hemos usado en la alegoría el lanzamiento previo al choque de piedras, palos, cohetes, mobiliario urbano privado y público, bengalas y cascotes o de pelotas de goma, gases, granadas aturdidoras y agua a presión, para no introducir el factor de acción indiscriminada, desproporcionada y/o generando daños colaterales.

Las reglas perturbadas ansían la supuesta igualdad de enfrentamiento entre una “masa a X empuje a” y la “masa b X empuje b”. Ni siquiera contemplan explícitamente que alguien más débil, pero mejor preparado en general, espere oculto a su enemigo, lo deje pasar de largo y le aseste un garrotazo de flanco o de revés. Eso sería, según criterios aherrojados de intencionalidad criminal. que actuar, nada menos, con premeditación y alevosía. Y, ¡ay!, si el alfeñique golpea suave o insuficientemente, por aquello de la bonhomía o buscando la amenaza disuasoria o la acción proporcional. Porque sólo conseguiría encender la ira de su Goliat de turno, que se lo merendará sin titubeos, ni contemplaciones.

La razón puede permitir analizar y definir a fondo un problema, un fenómeno, una situación. Pero, para ello es necesario introducir y considerar en el proceso todos los parámetros y circunstancias concurrentes. Si esto fallase, se podría decir con bastante frecuencia, que “la razón es un medio apropiado para equivocarse con convicción”. No se puede atar en corto o con demasiadas salvaguardias a unos mandos policiales, mientras se les pide que controlen a unos revoltosos violentos sin reglas democráticas o de misericordia. Primero, porque ellos conocen estas “debilidades de las fuerzas del orden y explotan sin piedad esas vulnerabilidades. Y porque sería como, recordando al maestro Sun (o Sun Tzu), “sujetar al Lebrel Negro de los Han. Y, a continuación, darle la orden de que atrape a liebres inalcanzables. ¿Dónde está la diferencia?” Queriendo ser justas, modernas y objetivas, esas normasadulteradas resultan más inhumanas y siempre de peores pronósticos. Y sólo son legales, pero no son naturales, ni eficientes, ni reales, ni útiles para conducir o analizar situaciones prácticas de lucha armada.

Un comentario atribuido a Napoleón valora que “la importancia entre la moral y el material de guerra existe una proporción de tres a uno”. Hay que obtener la victoria a expensas de la disposición y las características mentales del adversario. La dialéctica entre dos “voluntades” que se enfrentan violentamente, se resuelve por la creación en una de las “mentes” enfrentadas de la convicción de su derrota. La capacidad de fuerza bruta de un hombre es apenas una pequeña fracción de un “caballo de fuerza”. Una característica singular de los hombres es su inteligencia y su aplicación en la vida. En una acción violenta, la sorpresa aplicada por un contrincante, una característica inteligente de la lucha, compensaría su menor “capacidad de lucha”. Y la igualaría o la haría superior a la de su enemigo más belicoso, entrenado y armado. Y la sorpresa, la movilidad y otros “parámetros inteligentes” de la lucha, posibles hasta en la defensa, siempre ahorran “sangre” entre los contendientes. Porque “la victoria la decide no el número de los muertos o descalabrados enemigos, sino el de los espantados”. Los simples ataques frontales, a veces necesarios por distintas limitaciones, son el recurso a mano de los generales poco “humanos y capaces”.

La intencionalidad de los actos violentos.

Los criterios justicieros que apreciamos en legisladores y jueces deberían darnos tranquilidad y esperanzas sobre la intencionalidad de los violentos. Cuando un energúmeno patea con toda fuerza el casco (con la cabeza dentro) de un policía abatido, lo que parece intentar es practicar el balompié. Como jugaban los indígenas de Centroamérica, usando pelotas de cuero. Cuando un desequilibrado social arroja un cascote, un petardo, una bengala sobre los policías, lo que parece querer es practicar el volleyball, emular a Urdangarín y hacer carrera rápido en la vida. Cuando un sicópata social machaca gratuitamente una cristalera o la puerta de una entidad o la valla de una parada de autobús empleando un garrote o un cascote, no parece buscar destruirla “per se”, asustar localmente a los vecinos y viandantes y sembrar la alarma social. No, lo que hace son pruebas de resistencias de materiales en función de las distintas fuerzas aplicadas sobre ellos en una o varias veces.

No es necesario profundizar mucho para conocer las intenciones vesánicas y utópicas que animan a esta violencia estructurada. Sus lecturas, sus consignas, sus manifestaciones por todos los medios, sus reuniones ideológicas y prácticas y parte de sus apoyos políticos dan buena noticia de lo que buscan. Ellos se creen una vanguardia armada de la subversión. Son, además, bastante cobardes. De uno en uno y de igual a igual, no se atreverían con los miembros de las fuerzas de seguridad policiales. De ahí que los violentos necesiten el soporte y la integración en un colectivo de sus iguales, para llevar a cabo sus decididos y organizados “ataques violentos armados”. Seguramente uno de ellos se envalentonase y se atreviese contra un juez o un legislador o un docente progresista. Que de entrada quedaría conmocionado y anonado al verle irrumpir sin ser invitado en el interior de su casa familiar. Porque el violento sabe que ellos han perdido el instinto de defensa.

Buscan los violentos alterar y corromper la paz ciudadana estable. Que, como está basada en el sentir y desear de la inmensa mayoría de los ciudadanos, plasmados en sus fuerzas de seguridad, resiste bastante bien los empujes y asaltos en general. Pero sus actos puntuales son exitosos. Y los que se lamen las heridas físicas y morales y tienen que explicar una y otra vez sus acciones son los “buenos”. Que los políticos analizan hasta la extenuación, buscando los resquicios y fallos que toda “acción colectiva coercitiva” tiene siempre. Es el fenómeno omnipresente de la fricción de Clausewitz. Para erosionar luego al supuesto contrincante político. Sin considerar que la seguridad interna y externa es un asunto de Estado, donde no puede haber rivales políticos a derribar o marginar, salvo los enemigos del Estado…

Consideraciones para un Ejercicio de Campo.

Es necesario emplear el “fuego a distancia” sobre las concentraciones y despliegues de los violentos, antes de llegar al choque con ellos. Así se consigue alterar y debilitar sus planes y despliegues. E impedir que lleguen con plena potencia de lucha a la distancia de choque con los policías. También, la superior calidad del fuego policial merma la determinación y la motivación de los violentos, para llegar a la lucha personal o en grupúsculos. El fuego policial comprende las pelotas de goma, los chorros de agua a presión, los gases lacrimógenos y estornudatorios (de los tipos de irritantes leves temporales) y las granadas aturdidoras, proyectados por distintos medios de alcance e intensidad, según todas las circunstancias concurrentes en cada caso.

La policía actuará en número suficiente y proporcional a la intensidad de la amenaza en cada punto de conflicto. En caso de dudas, las fuerzas presentes mantendrán formas de “lucha de rechazo”. Y existirán varias “fuerzas móviles nómadas” para acudir a reforzarlas en tiempo razonable. El vuelo sobrevolador de un helicóptero es muy disuasorio para violentos armados no experimentados. Recordemos el efecto de conmoción y desamparo creado por el sonido chillante de las sirenas de los Stukas. Cuando picaban sobre un blanco inglés o francés, en mayo de 1940, durante su guerra de maniobras en el Oeste europeo.

Los despliegues policiales deben ser suficientemente profundos, para garantizar que las varias “puntas de avance” dirigidas simultáneamente sobre los violentos, tengan la necesaria capacidad para el choque y su mantenimiento, hasta que penetren en el dispositivo violento y/o lo hagan retroceder. Las “puntas de avance” se dirigirán operativamente con un criterio de “convergencia funcional”, buscando crear un “centro de gravedad de la acción policial” sobre los violentos. Si uno o varios policías quedan aislados y son amenazados en su integridad (recalcitrantemente y con malicia, porque ven su apurada situación), podrán hacer uso de sus armas personales. Primero dispararán al aire y luego, al suelo y/o a las piernas de sus atacantes.

Tras el rechazo de los grupos violentos debe realizarse su persecución caliente. Que estaría a cargo de “funcionarios no empleados” en esa lucha y bajo el mando de un jefe policial experimentado, capaz y decidido. Podría tratarse de la reserva táctica no empeñada. Son los momentos de capturarlos, fuera de sus escondrijos y apoyos, estando ya batidos, mansitos e “in fraganti”. Y sin esfuerzo apenas para los policías. Es el “caedes” romano, que siempre es imprescindible para dar la razón y el sentido a los choques previos. La persecución desbordante puede iniciarse por sectores, cuando aún parte de los violentos estén actuando en otros paralelos. Esto terminará por desmoronar su resistencia en todo el frente y en profundidad.

Adaptándose a las circunstancias, esta “persecución” policial debe estar operativamente escalonada en profundidad. Actuará, así, un segundo destacamento, en contacto pero no subordinado tácticamente al primero. El nuevo destacamento se formará con parte de las fuerzas que participaron en el despliegue de contención y rechazo de los violentos armados. Este segundo destacamento tendla tarea de la “limpieza policial” de las vías. Sus misiones serán: colaborar con el primer destacamento en terminar de someter a violentos aislados no neutralizados; recoger y trasladar a los furgones habilitados en retaguardia a los detenidos y toda su “impedimenta violenta acompañante”; levantar “actas policiales” de ello, incluyendo la toma de imágenes y sonidos y declaraciones de policías y testigos, para tipificar los delitos.

Ya advirtió el maestro Lao (Lao Tzu) en el Tao Te Ching: …la excelencia de un gobierno radica en la justicia y el servicio al bien común…esto conduce a la Virtud (el Te o fuerza natural).

EL CHORREO INFORMATIVO DE SNOWDEN O EL SNOWDENLEAKS II.

(FINAL)

Espían también a sus Aliados.. y vice al contrario…

El fiscal general estadounidense, Eric Holder, aseguró a la vicepresidenta de la Comisión Europea, Viviane Reding, que los registros se limitaron a casos concretos y con orden judicial. Y añadió que “los programas de vigilancia sólo se autorizan cuando hay sospechas claras, vinculadas a amenazas terroristas”. Reding declaro: “El concepto de seguridad nacional no significa que todo vale. Los Estados no tienen un derecho ilimitado de vigilancia libre y secreta”. La seguridad no puede defenderse “a expensas de los europeos”, recalcó. La reunión de ambos en la segunda decena de junio y programada desde hacía tiempo, vino precedida por la tensión generada en las instituciones europeas, al saber que el programa de seguimiento de datos Prisma iba dirigido principalmente a ciudadanos no estadounidenses. “Un acuerdo significativo debe asegurar un tratamiento idéntico a los ciudadanos europeos y estadounidenses”, insistió. La también comisaria de Justicia se queja desde hace años de que un estadounidense que considere violado su derecho a la privacidad, puede reclamar ante instancias europeas. Y un europeo en las mismas circunstancias, no puede hacer lo mismo en los Estados Unidos. Y ese estorbo tiene detenido desde 2011 un “acuerdo de intercambio de datos” entre las dos partes. Al igual que hizo en la carta que envió al fiscal general estadounidense previa a su encuentro, Reding terminó su discurso diciendo: “la capacidad para cerrar ese acuerdo será esencial para negociar el acuerdo comercial”, que ambos bloques buscan también.

La Agencia de Seguridad Nacional instaló también micrófonos ocultos y se infiltró en las redes informáticas de la delegación que la UE mantiene en Washington. Así se desprende, según publicó el sábado 29 el semanario Der Spiegel, de documentos de Snowden. Éste posee informes, marcados con el sello de “alto secreto” y fechados en septiembre de 2010, en los que los espías norteamericanos describen los ataques a la sede diplomática de los 27 en Washington. No consta que se hayan retirado los micrófonos de la delegación europea, ni que se hayan cerrado los “accesosa sus redes informáticas. Esta penetración a los ordenadores permite leer los correos y acceder a los documentos almacenados en los discos duros. Los informes recogen ataques similares a la representación europea ante la ONU, en Nueva York. Los europeos y la Unión Europea aparecen señalados explícitamente como objetivo de los espías. La revelación apunta a un grado de premeditación aún mayor del conocido a través de las filtraciones previas del programa Prisma, de la NSA, y de su homólogo británico Tempora, del GCHQ (servicio secreto británico). Estos programas pueden espiar comunicaciones digitales y telefónicas alrededor del mundo. Ben Rhodes, viceconsejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, se negó a comentar estas nuevas noticias sobre el espionaje a los aliados europeos. Preguntado sobre el asunto por un grupo de periodistas durante el viaje del presidente Obama a Sudáfrica, Rhodes habló de “informaciones no autorizadas”. Autorizadas o no, suponen, de ser ciertas, una violación del derecho internacional, propio de los tiempos de la guerra fría y realizado siempre entre enemigos irreconciliables ideológicos. Acorralado y alterado suficientemente, junto con sus asesores, que no le aconsejaron prudencia, determinación, contención y buen hacer, el domingo 1 de julio Obama aclaró que: “todos los servicios secretos desean conocer lo que sucede en otros países y ciudades del mundo. Y, para ello, recogen información continuamente”.

El semanario Der Spiegel habla de un asalto informático a gran escala contra las redes de telefonía de la sede del Consejo de la Unión Europea, en Bruselas. Hace cinco años, los encargados de seguridad electrónica detectaron allí una serie de intentos de conexión a una unidad de mantenimiento a distancia del Edificio Justus Lipsius, sede de dicho órgano legislativo. Los 27 países de la UE tienen allí oficinas propias, utilizadas muchas veces por ministros y otros altos cargos electos o administrativos. Las autoridades rastrearon el origen de aquellas llamadas y se toparon nada menos que con el cuartel general de la OTAN en la propia Bruselas. Un análisis más detallado reveló que salieron de una sección especial de los cuarteles de la OTAN en el suburbio bruselense de Evere, reservada para los agentes de la NSA que trabajan con la Alianza. Tras percatarse de esto comprobaron que no había sido la primera vez y que, en ocasiones anteriores, las llamadas tuvieron éxito.

Nuevas revelaciones del diario The Guardian sobre el espionaje de Estados Unidos, indican que al menos 38 embajadas y misiones extranjeras en ese país fueron sometidas a espionaje. Se basan en documentos de 2007 y 2010 de Edward Snowden. Entre las embajadas “controladas” están las de “aliados proverbiales y consuetudinarios”, como Alemania, Francia, Italia, Grecia, Méjico, Japón, India, Corea del Sur y Turquía. Esto confirma las informaciones de Der Spiegel, que provocaron un monumental enfado en Berlín y París y en Bruselas. El diario detalla la manera en que los servicios secretos estadounidenses realizaron las tareas de control sobre las oficinas europeas en Washington y en Nueva York. Uno de los sistemas, conocido con el nombre de Dropmire, implantó un artificio en la máquina de faxes cifrados de los locales de la UE en Washington. El diario londinense subraya que no está claro si las actividades de espionaje han sido realizadas exclusivamente por la NSA o algunas han sido ejecutadas por la CIA o por el FBI o por acciones conjuntas de las agencias. Un documento de la NSA del 2010 precisa que ese fax se utiliza para enviar cables a los ministerios de Asuntos Exteriores en las diferentes capitales europeas. E indica que el objetivo perseguido al interceptar esas comunicaciones sensibles, es tener información sobre los desacuerdos de todo tipo entre los socios de la Unión Europea.

En esos días han ido saliendo al público informaciones más o menos “extensas, reales, precisas y deliberadas” sobre los espionajes nacionales y sus alcances de Francia, Gran Bretaña, Australia, Nueva Zelanda y Cánada. El lector interesado más en el tema encontrará en los medios de todo tipo la información suficiente y continua sobre este “serial” de funcionarios y mercenarios del espionaje.

¿Por qué se desbocó el caballo…? ¿Sirvió para algo?

La finalidad de una empresa privada es ganar dinero. Y sus resultados están en proporción a la información detectada, procesada y guardada o entregada a su contratista y que cumpla los parámetros solicitados por éste. Por otro lado, basta ejecutar una tarea sin prejuicios y con aceptación (sin resabios o mal gusto por ella), para que resulte progresivamente interesante e importante para su autor. A las corporaciones y a los empleados les gusta y se les remunera por el hecho de espiar. También están afectados los funcionarios espías y sus Agencias, que son remunerados, felicitados, premiados y promocionados por sus servicios en este campo de la Defensa. Y la tendencia natural libre del proceso es extenderlo sin mesura, creando información sobrada, recrecida, generosa, desbordada, abundante e innecesaria. Y aquélla queda firmemente instalada en el sistema de espionaje como su “modus operandi” cuantitativo. Esto no hubiese sido posible sin los medios telemáticos y electromagnéticos de todo tipo existentes y en desarrollo y perfeccionamiento.

Por otro lado, la administración y la gestión de unas tareas tienden a ocupar y a utilizar todo el tiempo y los medios disponibles, sin que por ello resulten más eficaces, útiles o preventivas. Son los cumplimientos de las leyes universales de los costes crecientes y los rendimientos menguantes de las actividades y de sus recursos asignados. Contra aquéllas se puede luchar, para amortiguarlas y dilatar en el tiempo sus efectos disolventes y perniciosos. Para esto es necesario utilizar un personal cualificado, firme, vocacional y propio, encuadrado en una estructura eficaz, flexible, ligera y motivada, que controle y regule el flujo útil necesario y continuo de la información a detectar, captar y recoger, según las prioridades que reciban. Y esto es muy difícil de montar, sin romper las costuras, cuando tantos y tantos eran ocupados en las diversas tareas del espionaje.

Ha existido también una falta de control permanente y suficiente de los empleados y métodos del contratista. Empleando las armas del presupuesto aprobado y disponible, de los procedimientos standares de calidad, de listas de restricciones y límites y de las líneas aprobadas de investigación y seguimiento, según los objetivos políticos y estratégicos del momento. Y, además, el control no era supervisado por los poderes públicos, sino por funcionarios intermediarios, sin autoridad legal y democrática. Y este control propio, usado como un feedback o retroalimentación del proceso, hubiese exigido más personal propio de confianza y más medios e instalaciones. Disparando los gastos y rompiendo presupuestos..

Y, ahora, quizás otro desengaño mayúsculo, la información, ya lo sugerimos en la entradilla con la alegoría de la paja y la cáscara de ésta, no vale nada si no se convierte en inteligencia. Ésta es el conocimiento razonablemente fiable, suficiente y continuo del enemigo, de sus intenciones y posibilidades y del terreno, en sus posibilidades de lucha y transitabilidad (ongoing le llaman, recortando la riqueza de la palabra española). Una vez creada la inteligencia, es integrada por el mando superior existente de la misma, el G-2 o la DIA. Que, mediante otros órganos, se encargará de transmitirla a las unidades y mandos interesados. Dicha transmisión debe ser protegida por todos los medios existentes, garantizando el secreto y su llegada a los destinatarios, mediante dobles estafetas, cifrados, etc. La inteligencia transmitida debe reunir las características adecuadas en cuanto al momento, la fiabilidad, la continuidad, la seguridad de transmisión, la riqueza de contenido y su suficiencia. En cuanto al tiempo debe ser oportuna y continua. Su seguridad afecta a los planes y a las decisiones que a partir de ella se elaboren. Debe ser suficiente, rica y fiable para permitir a los correspondientes mandos, dedicándole sólo un tiempo razonable, hacerse una idea lo más completa posible de una situación y planear sus posibles evoluciones y los factores que a ellas concurrirán. La suficiencia limita drásticamente los excesos de información no necesaria. Éstos desorientan y/o cansan al mando abrumado por ellos. Aquí el exceso embota y oculta la realidad y su percepción. Y esta selección necesaria es, más que una ciencia, un arte del G-2, la NSA. la DIA, la CIA o el FBI. ¿Sirvió para algo todo el esfuerzo?…

EL CHORREO INFORMATIVO DE SNOWDEN O EL SNOWDENLEAKS

Lo que se ha puesto al descubierto y se critica en el escándalo de Edward Snowden no son los llamados ciberataques o la guerra electrónica entre estados. Ésta se realiza por unidades específicas y propias de las Agencias de inteligencia correspondientes en los teatros del Éter. Lo importante del caso Snowdenleaks no ha sido confirmar con datos sobrados que todos espiaban, espían y espiarán a todos: aliados, neutrales y enemigos. Esto por lo de que la información es poder. Aunque éste lo da realmente la inteligencia, tras quitar toda la paja y la cáscara de la información y elaborarla. No. Lo que ha conmocionado e indignado a la “opinión pública sensible mundial” fue en gran medida la prepotencia, el cinismo, la displicencia, la pobreza de argumentación con los que las autoridades de varios países democráticos justificaron sus espionajes nacionales. Y, también su incapacidad manifiesta para abordar y controlar lo inesperado. Que es como ver aparecer al enemigo en fuerza y en tiempo inoportuno para nuestra situación y nuestros planes por nuestro sector más desprotegido u olvidado. Aquél es la piedra de toque del “mando conductor” (ésta es la traducción de “leader”) sensible, formado, con sentido correcto, previsor y decidido.

Se inicia la plétora indebida de detección y registro de información general.

Cuando Bush aprobó en secreto en octubre de 2001 el programa de la NSA para escuchar llamadas telefónicas internacionales y copiar correos electrónicos de ciudadanos estadounidenses sin la aprobación de un tribunal, fue necesario iniciar enormes operaciones de búsqueda y procesamiento de datos a gran escala. Desde entonces,.la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) ha levantado un complejo de 93.000 ms2. en Utah, destinado a almacenar informaciones y datos personales. Ella ha instalado también “estaciones de detección” por todo su país y ha contribuido a crear uno de los ordenadores más potentes y rápidos del mundo, para descifrar los códigos que protegen las informaciones por la Red. La NSA es, cómo no, una agencia de espionaje muy opaca. Ni siquiera se sabe cuántos agentes propios y contratados emplea en total. Este misterio le ha valido en EE UU el sobrenombre de “No Such Agency” (No hay Semejante Agencia).

La capacidad del Ente para buscar y procesar los datos digitales sobre quién llama o envía correos electrónicos, ha hecho que las clásicas escuchas telefónicas sean menos importantes. Pero el acceso a esos datos suscita inquietudes sobre la privacidad y las libertades personales. Las leyes o “normas colectivas ciudadanas”, por el hecho de que sean aprobadas por Cámaras legislativas elegidas, no son justas “per se”. Son, de entrada, solamente legales. Lo contrario sería atribuir al legislador la infalibilidad en sus decisiones. En efecto, las leyes estadounidenses limitan las escuchas telefónicas de voz, pero dan poca protección a los datos digitales emitidos cuando se realiza una llamada o se envían correos electrónicos. El 7 de junio Obama confirmó esa “legalidad”: “A pesar de todo el revuelo de los últimos días, nadie ha escuchado los contenidos de las llamadas por teléfono”. Por su parte, la Unión Americana por las Libertades Civiles presentó el 11 de junio último una demanda ante un juez de Nueva York contra el Gobierno de Obama. En ella pedía que se pusiese fin a la recopilación de datos nacionales y se que eliminasen los registros existentes. “Las leyes y la política de EE UU garantizan que el contenido de las comunicaciones es lo más privado y lo más valioso. Pero eso se considera retrógrado hoy en día”, afirma Marc Rotenberg, director ejecutivo del Centro de Información Privada Electrónica. Se trata de saber y definir cuáles son los límites del Estado y qué pueden hacer las personas no criminales para protegerse.

A través de los móviles, ordenadores y tabletas y usando los correos electrónicos, redes sociales y otras comunicaciones digitales, el mundo creaba 2,5 trillones de bytes de nuevos datos al día. E IBM calcula que el 90% de los datos digitales que existen vivos en el mundo se generaron en los dos últimos años. Este proceso sigue un crecimiento exponencial, que es uniformemente acelerado. “Servicios como Google y Facebook son enormes depósitos centrales de información”, declara Dan Auerbach, analista de la Electronic FRontier Foundation. Y añade, “Esto ha creado un target (objetivo) increíblemente atractivo para los organismos policiales y de espionaje”. “Es el Gran Hermano extremo”, remata Alex Fielding, experto en Centros de Datos. Los “servicios secretos nacionales” son los clientes más exigentes interesados en los adelantos en informática y en la búsqueda y el procesamiento de datos. Y, es un poco ingenuo pensar que el Gobierno pueda apropiarse de tanta información, sin vulnerar los intereses de los ciudadanos protegidos por la Cuarta Enmienda”.

La tecnología de software ha dado a los espías estadounidenses la capacidad de seguir y controlar las actividades y los movimientos de mucha gente en casi cualquier parte del mundo sin verla o sin escuchar realmente sus conversaciones. Solo cuatro puntos de información sobre la localización y la hora de una llamada desde un teléfono móvil, permiten identificar a su titular en el 95% de los casos. La Agencia de Seguridad Nacional ha obtenido en secreto los registros telefónicos de millones de estadounidenses y ha accedido a correos electrónicos, vídeos y otros datos de extranjeros de nueve empresas de Internet estadounidenses. Todo esto ha permitido detectar y confirmar el creciente poder de las agencias de espionaje de los países. También aquí han tenido su papel las empresas de Internet, que tratan de limpiar su imagen con declaraciones. Facebook declaró que en 2012 tuvo 10 mil peticiones para acceder a cuentas de los clientes. Microsoft informó de haber recibido entre 6.000 y 7.000 reclamaciones similares. Las peticiones iban firmadas por el correspondiente juez de FISA. Pero ésas y otras empresas de Internet, que hicieron públicas reclamaciones a la Administración de más transparencia, se deben también a sus clientes, con los que se habían comprometido a no desvelar sus datos privados.

Aparece una oveja negra parlanchina en el colectivo del espionaje masivo.

Edward Snowden, un analista de una empresa privada contratada por la NSA, entregó a “The Guardian” y luego a “The Washington Post” dos documentos que recogían dos programas secretos de espionaje del Gobierno de EE UU. Uno registra los teléfonos y la duración de las llamadas de la compañía Verizon en EE UU. Y otro, conocido como Prisma, permite el acceso a correos electrónicos, conversaciones en línea, fotos y materiales intercambiables en la Red entre ciudadanos extranjeros en los EEUU y fuera de su territorio. Y no afecta, por lo que se sabe, a los ciudadanos estadounidenses. Según las autoridades norteamericanas, los programas son muy valiosos, permitieron antes abortar decenas de intentos de ataques terroristas y su revelación constituye un gran perjuicio para EE UU. El presidente Obama defendió su empleo, diciendo que, en el mundo actual, “no se puede tener (simultáneamente, se entiende) el 100% de privacidad y el 100% de seguridad”. “Esos programas representan una mínima molestia que los norteamericanos pueden permitirse en aras de dormir más tranquilos”.

Todos podemos entender que los gobernantes tengan que actuar en secreto en muchas ocasiones. Nunca se pretendió que la CIA presentase al Congreso un memoradum actualizado sobre su avance en la localización de Bin Laden. Pero el secretismo no se justifica siempre, ni con tanta frecuencia como las autoridades pretenden. Y no se justifica en los papeles de Snowden. No se aprecia de una primera lectura, qué dicen esos registros que los terroristas no dieran por sabidos. ¿Alguien cree que al-Qaida se comunicaba por correos electrónicos, sin temer en lo absoluto que podrían ser leídos por los servicios de espionaje? El secreto gubernamental protege la actuación legítima de un agente de la autoridad, pero también oculta el abuso de un funcionario prepotente, codicioso y sin escrúpulos.

El secreto deja a los ciudadanos inermes ante la Administración, que queda como la única autoridad para decidir qué hacer en cada situación. El secreto es una condición necesaria del autoritarismo y del abuso de poder, porque protege su impunidad, su posición de dominio, su arbitrariedad y el corporativismo de los agentes. El problema central aflorado por los papeles de Snowden es que no existe un suficiente control democrático de la intromisión de la Administración en las vidas privadas de los ciudadanos. El Congreso era informado en secreto. Un juez firmaba la autorización legal para ese espionaje. Pero era el juez de un tribunal secreto -creado en 1978 y conocido por las siglas FISA-, que en último año aprobó todas las solicitudes de intervención que le presentaron los responsables de seguridad. Y éstas son unas garantías incompletas y primitivas para una recolección tan masiva de datos. Un corolario o derivada es la extensión hipertrofiada e innecesaria de ese espionaje “protector”. Unos 6 millones de personas descubren y tratan la información delicada en los EE UU. Cerca de la tercera parte de la información, se calcula en un 28%, es recogida y grabada por empresas privadas del sector, que trabajan para las Agencias oficiales. De aquéllas, unos 1’1 millones conocen y utilizan la información de alto valor o “top secret” de los EE UU, de los cuales unos 450 mil son empleados privados.

(CONTINUARÁ)

Las Personas, sus Virtudes y las Sociedades sanas, activas y flexiblemente resistentes

LA EDICIÓN EXTENSA Y COMPLETA.

Las tres forman la articulación firme y natural de los hombres en su vida grupal o social, a lo largo de su aparición, extensión y desarrollo desde la Prehistoria. Pero, algunos de los parámetros activos de esta “tríada humana” pueden degradarse, languidecer o consumirse. Y, entonces, la “conjunción operativa” que forman, imprescindible en la vida de los hombres y las sociedades, pondrá la pervivencia personal y la colectiva de sus miembros en grave peligro de daño, decaimiento o destrucción. Y los “vínculos intrasociales”, alterados o degenerados según la intensidad de la “prueba” u ataque, devengarán en “actitudes y acciones” ilógicas, egoístas y aún cainitas. Convirtiéndose el tejido social fuerte y sano, en un agregado sin cohesión de «grupúsculos humanos» sin polaridad, ni ilusión, ni destino cabal.

Introducción.

La identidad de un hombre es su “tarjeta natural” de distinción y de afirmación personales. Y ésta se refiere siempre a una comparación en esencia y en accidentes con “algo” similar. Es decir, el hombre es y se siente y se distingue, como tal y en plenitud, en un “conjunto” social. Al que pertenece y que le acepta como miembro y partícipe plenos.

Las personas consuman su identidad en su “grupo” social. Y existen unos “lazos o nexos”, que traban, integran, nutren y mantienen funcionando la “unión” social sana, activa y resistente. Y éstos son siempre los mutuos derechos y deberes de ambas “partes personal y colectiva”. Que deben ser respetados y recíprocos, en equilibrio y paridad de uso y derecho, cumplidos y defendidos por ellas.

Del Desarrollo de los Vínculos humanos recíprocos en sus sociedades o colectivos.

La confianza entre los miembros de un “grupo” social es un parámetro anímico. Que no se mide por monedas y que no se intercambia o transmuta con la ambición. Su verdaderos “motor y combustible” serán la ilusión razonable, adecuada, oportuna y alcanzable y el entusiasmo. Sin “ilusión y entusiasmo” no se pueden emprender ni realizar consistentemente empresas humanas de provecho de cualquier clase. El entusiasmo es una fuerza del espíritu, iluminada por la “ilusión razonable”. Que vence a la “entropía moral e ideológica” generada casi inevitablemente con el tiempo en las sociedades. Esta “entropía social” es el conjunto del decaimiento y la molicie síquicos y espirituales adquiridos y generados por “la desilusión y el desencanto” personales y colectivos de los miembros de la sociedad..

De todas las crisis sociales solamente se puede salir fortaleciéndonos en nuestros valores y virtudes. Éstas últimas son las “bondades y cualidades” humanas de referencia, apreciadas y valoradas permanentemente por las sociedades y los grupos humanos. Las virtudes humanas son muy estables en el tiempo. Los valores son las “cualidades y bondades” humanas, estimadas de forma temporal y/o local por algunas sociedades o grupos humanos. Y, principalmente, en virtud de su idiosincrasia, condiciones de vida y presiones recibidas desde el exterior. Los valores culturales y sociales suelen ir evolucionando con las contingencias, los desplazamientos y las fortunas de las sociedades humanas. Por ejemplo, para los blancos de Suráfrica, la beligerancia activa fue un valor cultural y social necesario e imprescindible durante décadas. Para mantener su independencia y su dominio, frente a la mayoría negra en la que estaban embebidos.

Las virtudes son aportadas principalmente por las religiones más elaboradas, y por los discursos de Cicerón y los Diálogos de Platón, dentro de nuestra extensa cultura occidental. Podemos citar las principales y evidentes, que están embebidas y asumidas en el alma humana, sin buscar nunca ser exhaustivos, sino demostrativos:

Aprecio de la familia, el clan, la tribu, la amistad y los forasteros amables y curiosos que llegan a nuestro entorno. Es el “entorno vital” que nos sustenta y es soportado por todos, nuestro “humus social” fértil e imprescindible.

Necesidad de punición de las conductas que se aparten suficientemente de las normas sociales. Para evitar la venganza excesiva o desordenada, disuadir a los posibles contraventores, satisfacer en justicia las injurias y los daños y reformar las conductas erradas. Cuando esta “virtud” es complaciente o deficiente, se abre inevitablemente el camino a la injuria personal o colectiva y a la necesidad imperiosa y vital de tomar venganza. Venganza que, por tender a los máximos y estar alimentada por la injusticia y la cólera, se apoyará y seguirá la Ley del Talión.

Aprecio del respeto y del culto a la divinidad, como reconocimiento y veneración del Ser Necesario que nos crea, nos sostiene y, en algunos casos, nos ayuda directamente. Esto se concreta según la educación, la cultura y el ambiente social vividos.

Valoración de los distintos deberes a cumplir como contrapartida necesaria, vital y social de los varios derechos a recibir. Valoración de la sobriedad, el esfuerzo, el ahorro, el compromiso, el estudio o la formación y el trabajo como factores y parámetros necesarios para la consecución progresiva y justa de los objetivos personales y colectivos humanos.

Son nuestros valores y virtudes reconocidos, retomados y reafirmados, los que verdaderamente nos darán la fuerza y la ilusión para superar los tiempos de crisis.

Y no olvidemos la función esencial de mando, gestión, impulso y ejemplo de los mandos y dirigentes sociales (lo prefiero a líderes, que es un anglicismo que se suele considerar como sinónimo del “ejemplo a imitar o seguir”) de todo tipo, presentes en los hogares las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los sindicatos, los centros de trabajo, las asociaciones en general, etc. Éstos son los núcleos de la actividad colectiva de la sociedad. En los tiempos de crisis deben actuar mucho más desde el ejemplo. Los valores y las virtudes no pueden verse como algo artificial y remoto, sin conexión real con un código práctico, vivido y conocido. Tienen que ser percibidos y aceptados por los ciudadanos que puedan seguirse. No con imposiciones de códigos y reglamentos fríos, dictados desde una supuesta cúspide moral e intelectual de la sociedad.

Las relaciones internas de los grupos humanos, familias y grupos de familias locales y clanes, se caracterizan por incorporar a ellas ciertos ritos, preceptos o mandatos, actitudes y tabúes o prohibiciones. Esta asunción y su expresión repetitiva forma parte de la inculturación, la afirmación y la cohesión sociales de estos “grupos”.

Las sociedades primarias o elementales aceptan y se rigen a través de una autoridad, más o menos respetada y obedecida. Cuanto más se perfeccione y avance hacia el exterior la sociedad, el poder de esta autoridad se afianzará y crecerá y se extenderá en ámbitos de influencia. Cuanto más pequeño y aislado sea el grupo, el poder de la autoridad será más moderadora e integradora, actuando como un “primero” entre los “iguales”. En estos casos últimos, la reunión de los miembros activos (hombres, cazadores) del grupo en asambleas, jurgas, convenciones, shuras, congresos, etc., tienen un valor supremo y es sancionador de las conductas desviadas o disolventes para el grupo. Evidentemente en estos consejos limitados, el prestigio y el poder de cada individuo miembro cuentan, aunque en ellos unos son más “iguales” que otros. Esos jefes, maliks, sheiks locales o primarios son como negociadores privilegiados con los grupos exteriores o gobiernos regionales. Y gozan de una autoridad personal más que institucional, y sus acuerdos pueden ser ignorados por los varones adultos, si no están revalidados por aquéllas asambleas.

Siempre existirá código de costumbres y de honor, no necesariamente escrito, aunque siempre claro y definido en sus términos. Que establece al individuo ciertos derechos y exige de él ciertos deberes sociales, hacia la familia, el clan y otros grupos humanos superiores relacionados. Las disputas básicas sobre mujeres, oro o dinero válido, aguadas y pastizales, y tierras están en el origen de las “enemistades sostenidas” en estas tribus. Y que deben ser mantenidas hasta vengar la afrenta percibida. La propia fragilidad y debilidad de la sociedad exige la aparición de sus “valores protectores”. Éstos podrían ser la hospitalidad, la lealtad, la amistad, el desprecio a los foráneos, la venganza de ultrajes y daños, el honor individual y colectivo. Cada uno de ellos protege y engrandece en alguna medida o matiz al pequeño conjunto humano o sociedad elemental. Las “relaciones” son interpersonales, en los ámbitos de la familia, el clan y la región. Se proyectan por la oportunidad, la cercanía, el intercambio de bienes y la relación. Y se afianzan con la lealtad, el respeto a las normas aceptadas y el tiempo de trato. Y en función de la acumulación de estos actos elementales sucesivos, que los arraiga y afirma. Un extraño puede así aspirar a su integración, a título particular humano. Y no por la calidad y la trascendencia de su categoría o puesto original fuera del “grupo” humano..

La hospitalidad lleva implícita la reciprocidad, cuando uno viaja, está solo y no es agresivo. Esto a veces se perfecciona con la dotación de una escolta al viajero por zonas inseguras. La violación de esta “escolta” por un ataque, supone una grave afrenta para el clan que la proveyó. La lealtad entre los miembros del colectivo, por muy lábil que sea a veces, cohesiona al grupo. El honor infla la autoestima y la apariencia ante propios y extraños. La venganza, en ausencia de verdadera justicia, busca castigo y, luego, la reparación de los daños y afrentas reales o percibidos. El desprecio a los foráneos, no adornados de buenas cualidades o amenazadores para el grupo, busca impedirles a priori su integración, incluso temporal, en él, como una forma de defensa pasiva. La amistad estrecha los lazos con los iguales y el grupo. Si alguien se integra en estos grupos elementales, es objeto de lealtad y amistad a título siempre personal. Esos valores se incrementarían por su actuación, maneras y comportamiento personal.

Otra característica de la organización social de los grupos humanos semi independientes es que impulsan una relativa endogamia. Con ella buscan aislar, proteger, mantener o fomentar su idiosincrasia, su influencia y su patrimonio. Pero, sin que sea biológicamente perjudicial su uso. Como sería entre los miembros de una misma familia o clan pequeño o cercano. En efecto, los matrimonios no sólo suponen y conllevan intercambios de individuos entre las familias de los contrayentes. Producen también intercambios y flujos de regalos, visitas, relaciones y parcelas de poder. En unas sociedades poco evolucionadas y residentes en un medio difícil y, a veces, rodeadas temporalmente de hostiles, las relaciones matrimoniales producen un “ingreso”, unos aumentos de posiciones sociales, influencias y bienes, que son muy apreciados por aquéllas.

Siempre un exceso de reglamentación, de protocolos, de fijación y aseguramiento de las “responsabilidades” objetivas, termina siendo dañino para todas las “agrupaciones” sociales o sociedades en desarrollo permanente. Porque son los “antónimos ideológicos” de las responsabilidades sociales compartidas. La plétora indebida de reglas super elaboradas y ultra “racionales” enerva y debilita el sentido de la responsabilidad y el coraje moral (necesario para asumirla y ejercerla) individuales. Y nuestros reflejos y actitudes de responsabilidad colectiva se diluyen y se pierden. Como ejemplo, en estos momentos, la interpretación estricta de la Ley por un juez, que es su digno y magno oficio, puede llevar a situaciones reales paradójicas y esperpénticas. El legislador transmite y pretende, con el buenismo seudo idealista imperante, que los padres eduquen por persuasión. Pero, la persuasión (y ya estamos encorsetados por las palabras) es propia entre ciudadanos “hechos y de derecho”. Algunos de los dilemas citados se dan en la educación de los hijos díscolos, desvergonzados y contumaces. Unos padres que, sin pegar, privan temporalmente de una salida habitual a algún hijo pueden, en rigor, ser procesados tras una denuncia. Y el Estado gastar sus escasos dineros en un juicio. Aunque luego, ante la flagrante contradicción que envuelve todo, sean indultados. En las hemerotecas se puede consultar un caso, ejemplarizado en Úbeda, Jaén, a primeros de marzo de 2012.

Decía Juan Vázquez de Mella Fanjul que ningún pueblo moral (yo diría que con una sana “moral nacional”) ha soportado tiranías. Pues esta “peste de las sociedades” se alimenta y extiende y afianza sus raíces en la degeneración o el estiércol de ellas.

(CONTINUARÁ)

Sin realizar Reformas estructurales, ¿se mantendrá el Estado del Bienestar? II

(CONTINUACIÓN)

Sin Reformas no habrá Prosperidad, ni Paz social, ni Permanencia en Europa.

El problema de las Reformas estructurales al que nos enfrentamos en España, para mantener nuestro Estado del Bienestar.

No hemos hecho aún todas las correcciones y ajustes oportunos en la economía y en la estructura social. En el orden fiscal es necesario armonizar los impuestos y las tasas a nivel nacional y ajustar los gastos reales de las administraciones públicas a ellos. Todos hemos sufrido los ciclos de la actividad económica. Entre otros, existe el ciclo de Juglar, que dura unos 8 o 9 años. Durante él hay tiempos de alta y de baja actividad. Para garantizar los servicios y funciones esenciales es necesario endeudarse en los malos tiempos hasta el porcentaje que acuerden los políticos lúcidos (circa 3 o 4 % del PIB). Y durante las bonanzas podemos buscar un superávit fiscal del 1,5 o 2% del PIB. Con esto guardamos en el granero y protegemos a las “siete vacas gordas” de la Biblia, de ser devoradas por las siguientes e inevitables “siete vacas flacas”. Esto sirve además como moderador y acelerador de la actividad económica y suaviza las brusquedades (como las que padecemos) de los ciclos poco conocidos o desbocados miserablemente.

Tenemos un enorme paro estructural, que pesa como una roca infernal sobre la generación mejor preparada de nuestra juventud, que tiene cerca de un 45% de personas en paro. No sólo hay que tomar medidas laborales y fiscales para facilitar el empleo. Porque ningún empresario, si no ve perspectivas a su negocio o a su futuro negocio y si no tiene posibilidades de obtener unos créditos necesarios a coste razonable, no va a contratar a nadie. ¿Cuál es, entonces, nuestro “nudo gordiano” económico? Que no producimos (y vendemos y cobramos, por supuesto) una cantidad suficiente de productos, bienes y servicios de muchas clases, para ocupar a todos los que desean trabajar. Y, afinando más, para que todos puedan utilizar apropiadamente sus habilidades y formaciones en sus empleos.

Es necesario dar una formación adecuada a los parados más jóvenes, procedentes de sectores en crisis, para que puedan ser ocupados en otras labores. El cobro de los subsidios de paro estaría ligado a recibir esta formación, al menos con interés y, deseablemente, con aprovechamiento. En Alemania ha tenido muy buenos resultados la combinación simultánea de subsidio y formación teórica, a cargo del Estado, y de prácticas remuneradas en empresas durante parte de la semana.

El Estado debe fomentar la investigación y el desarrollo generales. Y favorecer que las empresas realicen la investigación y el desarrollo específico en sus distintos sectores productivos. Es necesario que el Estado aborde seriamente el problema de la compleja intermediación comercial y la logística de muchos productos de gran consumo. Las cuales encarecen indebida y casi inevitablemente (porque ahí están sus diversos “escalones”) los costes de aquéllos al consumidor final. Todo debido a unas estructuras pesadas y excesivas.

Todo esto, que es tan fácil en teoría de implementar, no se hace. Y no se actúa por razones electoralistas y populistas. Hacen falta estadistas maduros (no necesariamente viejos) y honestos y dirigentes (por qué usar “leaders”) conocedores y firmes. Nos toca, por algún tiempo, lo de “sudor y esfuerzos”.

El “quid” de todo a lo que nos enfrentamos primeramente, es no estrangular la economía. A la vez que hacemos la tarea de los ajustes fiscal y de la deuda general. Porque sin su funcionamiento, no podremos pagar ese “apalancamiento crónico pernicioso”, ni poco, ni mucho, sólo nada. Y, al mismo tiempo, imponer una conducta pública de honestidad, ahorro y eficacia. Y mantener una continua y franca comunicación con el pueblo. E incluso, movilizarlo contra los felones y los vendepatrias en esta hora grave de la Patria.

Concretando medidas, aunque Europa nos exija ahora alcanzar este año un déficit del 5,3%, pues nos podemos “quedar” a fin de año en el 5,7 o 5,8% (que ya ofreció el actual presidente del Gobierno). Y que es prácticamente a lo que estaba comprometido el gobierno español anterior. Y que incumplió escandalosa, subrepticia y flagrantemente. Y no lo manifestó al público en general, ni a la oposición, ni a todos los afiliados de su partido. El déficit público en 1911 era del 8,5% del PIB nacional. Otra posibilidad, cuya probabilidad de llevar a la práctica aumentará con los meses transcurridos, es “negociar” con Bruselas, el FMI y el BCE, escalonar más en el tiempo, el año en el que deberemos tener un déficit público de “sólo” un 3%. Y conseguir que sea el 2014 o el 2015, con lo que las medidas de ajuste necesarias se suavizarían un montón. A pesar de partir de un 8,5% y no de un 6%, en 2011. Todo esto siempre será mejor para Europa, que nuestra quiebra pública en cualquier forma y momento.

La base social nacional para mantener el Estado del Bienestar en una nación orgullosa de serlo. Una regeneración social necesaria, que se percibe como innecesaria. O que es muy difícil de acometer. Por tratar de parámetros y ambientes anímicos, difíciles de medir y abordar para lograr el éxito. Sólo pensamos o abordamos los problemas «extra anima» de las Reformas Estructurales. 

¿Es que faltan educación, espíritu y coraje físico y mental en nuestros pueblos? El único camino que conozco para conseguirlos o afianzarlos es el retorno animoso y activo del colectivo a las “virtudes de la nación”. Éstas son las “bondades y cualidades” humanas de referencia, apreciadas y valoradas permanentemente por nuestra sociedad. Las virtudes humanas son muy estables en el tiempo. Los valores son las “cualidades y bondades” humanas, estimadas de forma temporal y/o local por las sociedades, y, principalmente, en virtud de su idiosincrasia, condiciones de vida y presiones recibidas desde el exterior. Los valores culturales y sociales suelen ir evolucionando con las contingencias, los desplazamientos y las fortunas de las sociedades humanas. Las virtudes son aportadas por las religiones más elaboradas, y por los discursos de Cicerón y los Diálogos de Platón, dentro de nuestra extensa cultura occidental.

Entre las diversas virtudes están: Aprecio y apoyo de la familia, de la sociedad, la amistad y los forasteros amables y curiosos que llegan a nuestro entorno. Es el entorno vital que nos sustenta y es soportado por todos. Éste es nuestro “humus social” más o menos elaborado. La necesidad de punición de las conductas que se aparten suficientemente de las normas sociales. Para evitar la venganza excesiva o desordenada, disuadir a los posibles contraventores, satisfacer en justicia las injurias y los daños y reformar las conductas erradas. La valoración de los distintos deberes a cumplir como contrapartida necesaria, vital y social de los varios derechos a recibir. La valoración de la sobriedad, el esfuerzo, el ahorro, el compromiso, el estudio o la formación y el trabajo como factores y parámetros necesarios para la consecución progresiva y justa de los objetivos personales y colectivos humanos.

Son nuestros valores y virtudes reconocidos, retomados y reafirmados, los que verdaderamente nos darán la fuerza y la ilusión para superar estos tiempos de crisis. Sin ilusión y entusiasmo no se pueden emprender ni realizar empresas de provecho. El entusiasmo es una fuerza del espíritu, que vence a la entropía moral e ideológica generada casi inevitablemente en las sociedades (es el conjunto del decaimiento y la molicie espirituales), iluminada por una “ilusión razonable”.

Y no olvidemos la función esencial de mando, gestión, impulso y ejemplo de los “dirigentes sociales” de todo tipo. Que están presentes en los hogares las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los sindicatos, los centros de trabajo, las asociaciones en general, etc. Éstos son los núcleos de la actividad colectiva de la sociedad. Y que en los tiempos de crisis deben actuar mucho más desde el ejemplo. El gran fallo de nuestros estudiados y sesudos políticos es su incapacidad de comunicación social, su falta de empatía, bien por educación o por respeto humano, su cristalización anímica en posturas y visiones ciertas, pero sesgadas siempre más o menos. Los valores y las virtudes no pueden verse por el pueblo como algo artificial y remoto, sin conexión real con un código práctico, vivido y conocido. Tienen que ser percibidos y aceptados por los ciudadanos con ejemplos vivos que puedan seguirse. No con imposiciones de códigos y reglamentos fríos, dictados desde una cúspide moral e intelectual de la sociedad.

Sin realizar Reformas estructurales, ¿se mantendrá el Estado del Bienestar?

Sin Reformas no habrá Prosperidad, ni Paz social, ni Permanencia en Europa

Los corifeos, voceros y beneficiarios de la “izquierdona decimonónica acarrozada” nos anuncian machacónamente que las reformas estructurales necesarias (no hablamos de su mayor o menor profundidad), nos llevarán a la pérdida de los beneficios del Estado del Bienestar y de la paz sociales.

Aquí solamente es opinable, como dijimos, el momento (con muy poco margen) y su velocidad de aplicación. Sabemos que la alternativa a corto plazo a la no implantación de una serie de reformas económico sociales, sería la quiebra. Por no poder pagar por nosotros mismos nuestras enormes deudas pública empresarial y privada, los intereses debidos a ellas y no poder renegociarla con la mermada credibilidad de nuestra solvencia.

¿Es esto verdaderamente cierto o nos están abriendo el camino al abismo? Donde los “partidos obstruccionistas radicales” (los PRI de este lado del Atlántico) de TODO el espectro político, encuentran un terreno trabajado y abonado para extender su proselitismo eficaz atractivo e ilusorio.

Una Reforma para asegurar el Estado del Bienestar. De las Deudas en general: su pago y sus intereses y su refinanciación, si no podemos pagarlas a sus vencimientos escalonados.

Nuestras deudas particulares, empresariales e institucionales o públicas alcanzan más de 3 billones de Euros. Y seguirán nominadas en esa moneda común europea, en la que nos prestaron los inversores privados y públicos en su momento. Pero, nuestra nueva moneda, la peseta fuerte, la peseta dolorosa o hasta la peseta virtual, como la queramos llamar y tengamos que padecer, estaría bastante por debajo de la par con el euro. Así, tendríamos que hacer un esfuerzo cualitativamente complementario, para hacer frente a los pagos sucesivos del principal y sus intereses. Si es que queremos que nos sigan financiando desde fuera, porque no generamos el ahorro nacional suficiente para ello. A diferencia de Alemania, que es un ahorrador nato y neto. Y, así, puede prestar a otros países solventes y serios.

Podemos suspender aquellos pagos, por supuesto. Entonces volveríamos a una autarquía obligatoria, cercana a la miseria perniciosa recalcitrante. Que originaría, de entrada, un feroz racionamiento de todos los productos de importación (la energía viene de fuera–comprada o sus materias primas–en un 80%) y de aquéllos que consiguiéramos vender en el extranjero (en condiciones tercermundistas).

Una de las pérdidas de nuestro Estado del Bienestar, sin realizar Reformas estructurales. De nuestro “tesoro financiero” como “depósitos de valor”, que se iría directamente al sumidero.

Nuestros depósitos bancarios, en forma de cuentas a la vista, de ahorros, a plazos y pagarés, todos los planes de pensiones, todos los fondos de inversión, toda la deuda pública y de las empresas, quedarían nominadas en nuestra flamante moneda española. Que sería menos fuerte, importante y segura (con las garantías de una sólida economía), que el euro, el dólar, el yen, etc. Y así quedaríamos encerrados, por decirlo gráfica y claramente, en un “corralito financiero” ineludible. Es decir, una “trampa saducea”, que nos pagaría el valor real anterior de los ahorros y depósitos, en una moneda devaluada (y despreciada) en un 30, 40 o 60% de su valor antes del cambio monetario. El resultado es extender la pobreza, la frustración y la rabia por toda la sociedad. No sólo sobre aquellos especuladores del cuento de la izquierdona decimonónica.

Otra pérdida de Bienestar sin nuestras Reformas debidas. De las subidas de precios en cascada y del deterioro generalizado (la pobreza perniciosa recalcitrante) del valor de las rentas, salarios, subvenciones y pensiones.

Los precios en general subirían como consecuencia inicial de los incrementos de costes de “los productos terminados y de las materias primas” de todas clases de importación. Cuando los precios se elevan, sin mediar un mayor valor añadido en los productos, esto no es más que inflación o deterioro del valor de la “nueva peseta”. Moneda en la que todos los salarios, subvenciones, pensiones, deuda nacional, etc., serían pagados tras el cambio.

Esto lleva a un empobrecimiento general, por pérdida súbita y aguda del poder adquisitivo. Que probablemente se siga produciendo durante un tiempo, hasta que todo se pueda ajustar a la baja. Y que sería más grave e injusto en las personas que no pudieran repercutir en sus rentas o salarios el necesario “ajuste al alza compensador”. Y ésas son precisamente algunas de las más débiles de la sociedad: pensionistas, pequeños ahorradores, bonistas y agricultores, funcionarios bajos, etc.

Y ahora toca, ¿es lícito y moral Devaluar las Monedas, sin Compensación a sus Usuarios?

El carácter distintivo de la teología católica hispana ha sido históricamente la exposición y la defensa del dogma y de la moral. Entre los siglos XIII y XVII, los estudios de teología moral estuvieron en paralelo con los de la teología dogmática. Nuestra teología, como tantas ciencias y artes, tuvo un florecimiento esplendoroso y superior durante los siglos XVI y XVII, que corresponden al período del Siglo de Oro español. En un esfuerzo intelectual singular realizado por los escolásticos españoles, que trataban de conciliar y aunar la fe y la razón, partiendo de la filosofía tomista.

Pues bien, la escuela teológica escolástica de Salamanca estableció en esta última etapa que “con la inflación (o con la devaluación) se robaba el dinero del bolsillo del pobre”. Y que esto era tan grave y criminal, que “su evitación justificaba el magnicidio”. La muerte del poderoso que cometía esa injusticia, general y abusiva; el “infame latrocinio”, que decía el Padre Juan de Mariana. Este mismo teólogo también añadía que “el excesivo gasto público es la causa esencial de la depreciación de la moneda”. Pedro Fernández de Navarrete enseñaba que “la moderación de los gastos públicos es el mejor medio para engrandecer el Reino”. Y Domingo de Soto escribía que “la moneda, al igual que las leyes, debe permanecer lo más fija posible”.

¿Por qué eran tan rigurosas estas opiniones teológicas? ¿Era debido a la tenebrosidad anímica que “algunos” atribuyen a esos tiempos de la Alta Edad Media?

No. Se trataba de que, con la devaluación o la inflación los gobernantes compensaban sobre todo el pueblo, sus errores, fallos, dilaciones, despilfarros, vaguedades y mezquindades en el cuidado y gestión de los negocios públicos. Y si la autoridad terrena procedía en último término de Dios, también sobre ella caía la responsabilidad de sus culpas en su ejercicio.

¿No resultan estos temas, muy modernos, es más, actualísimos y conocidísimos?

Sin realizar reformas, quedamos en miseria y soledad. De la política monetaria, que ya estaría en nuestras manos. Tan deseada por algunos, ¿¿qué bien??

La capacidad de compra de la nueva moneda y su calidad como “unidad de valor” económico, estaría en consonancia con la capacidad real de nuestra economía.

Para controlar la inflación subirán los tipos de interés. Los tipos de interés son los “valores de uso” que se le dan a la moneda en distintos casos: interbancario, clientes preferentes, valor legal del dinero, etc. En los primeros años de la década de losa 90 aquéllos llegaron al quince %. ¡Eso sí que fueron costes de financiación!

Otro medio de ejercer la “soberanía monetaria” es devaluar la moneda. Los productos a exportar y los servicios a los turistas serían más competitivos. Pero, ni exportaríamos tanto y nuestra balanza corriente de pagos es crónicamente deficitaria. Y esto bajaría aún más la capacidad intrínseca de la “nueva peseta libre soberana”.

También la soberanía monetaria nos permite no depender de un banco central europeo (BCE). Que no quiere darnos toda la liquidez que pedimos, el muy malo. Para favorecer las transacciones en general: préstamos, tesorería, deuda pública y privada, para pagar inversiones, salarios, gastos al consumo, impuestos, etc. Pero el resultado será: a más “dinero libre”, para un conjunto dado de transacciones a efectuar, más inflación. Porque nadie se arriesgará a “emprender e invertir eficazmente”, en medio de una vorágine de falta de confianza e “insolidaridad defensiva cainita” sociales.

(CONTINUARÁ)

LAS PERSONAS, LAS VIRTUDES Y LAS SOCIEDADES.

Las tres forman la articulación firme de los hombres en su vida social, a lo largo de su aparición y desarrollo desde la Prehistoria. Pero, los parámetros de esta “tríada humana” pueden degradarse o consumirse. Y, entonces, la “conjunción operativa” que forman, pondrá la pervivencia personal y la colectiva de sus miembros en grave peligro de daño, decaimiento o destrucción. Y los “vínculos sociales”, alterados o degenerados según la intensidad de la “prueba”, devengarán en “actitudes y acciones” ilógicas, egoístas o cainitas. Convirtiéndose el tejido social, en un fárrago de grupúsculos humanos sin polaridad o ilusión.

La Interacción entre los Personas y su Sociedad.

La identidad de un hombre es su “tarjeta natural” de distinción y de afirmación personales. Ella se refiere siempre a una comparación en esencia y en accidentes con “algo” similar. El hombre es, se siente y se distingue, como tal y en plenitud, en un “conjunto” social. Al que pertenece y que le acepta como miembro y partícipe plenos. Y existen unos “lazos”, que traban, integran, nutren y mantienen funcionando la “unión” social sana, activa y resistente. Y éstos son los derechos y deberes de ambas “partes personal y colectiva”. Que deben ser respetados y recíprocos, en equilibrio y paridad de uso y derecho, cumplidos y defendidos por ellas.

El Desarrollo y el Funcionamiento de los Vínculos humanos recíprocos en sus Sociedades básicas y superiores.

Las relaciones internas de los grupos humanos se caracterizan por incorporar a ellas ciertos ritos, preceptos, actitudes y prohibiciones. Su asunción y su expresión repetitiva forma parte de la inculturación, la afirmación y la cohesión sociales de esos “grupos”. Siempre existirá un “código de costumbres y honor”, no necesariamente escrito, aunque será claro y definido en sus términos. Que establece al individuo ciertos derechos y exige de él ciertos deberes sociales, hacia la familia, los amigos y otros grupos humanos superiores. En toda sociedad existen unos “valores protectores”. Éstos podrían ser la hospitalidad, la lealtad, la amistad, la justicia de ultrajes y daños, un culto divino, el honor individual y colectivo. Cada uno de ellos protege y engrandece en alguna medida al “conjunto” humano”. Las relaciones interpersonales, en los ámbitos de la familia, el grupo y la región, se proyectan por la oportunidad, la cercanía, el intercambio de bienes y las relaciones. Y se arraigan y afirman con la lealtad, el respeto a las normas aceptadas y el tiempo de trato. Siempre un exceso de reglamentación, buscando el aseguramiento de las responsabilidades objetivas, termina siendo dañino para todas las “agrupaciones”. Porque son los “antónimos ideológicos” de las responsabilidades sociales compartidas. La “plétora indebida” de reglas super elaboradas y ultra racionales enerva y debilita el sentido de la responsabilidad y el coraje moral (necesario para asumirla y ejercerla) individuales. Y los reflejos y actitudes de responsabilidad colectiva se diluyen y se pierden.

Sus verdaderos “motor y combustible” serán la “ilusión razonable, adecuada, oportuna y alcanzable” y el “entusiasmo”. Sin ilusión y entusiasmo no se pueden emprender ni realizar con consistencia empresas humanas de provecho. El entusiasmo es una fuerza del espíritu, iluminada por la ilusión razonable. Que vence a la “entropía moral e ideológica” generada inevitablemente con el tiempo en las sociedades. Esta entropía social es el conjunto del decaimiento y la molicie síquicos y espirituales. Que son generados por la desilusión y el desencanto personales y colectivos de los miembros del grupo.

Necesidad y efectos de las Virtudes en las Personas y en sus Sociedades.

De las crisis sociales sólo se puede salir fortaleciéndose en los valores y virtudes. Los valores y virtudes reconocidos, retomados y reafirmados son los que pueden dar la fuerza y la ilusión para superar los tiempos de decadencia. Aquéllas son las “bondades y cualidades” humanas de referencia, apreciadas y valoradas permanentemente por las sociedades humanas. Las virtudes son muy estables en el tiempo. Los valores son las “cualidades y bondades” humanas, estimadas de forma temporal y/o local por algunas sociedades. Y, principalmente, en virtud de su idiosincrasia, condiciones de vida y presiones recibidas desde el exterior. Los valores culturales y sociales suelen ir evolucionando con las contingencias, los desplazamientos y las fortunas de las sociedades humanas.

Las virtudes son aportadas principalmente por las religiones elaboradas, y por los discursos de Cicerón y los Diálogos de Platón, dentro de nuestra extensa ideología occidental. Citamos las principales, que están embebidas y asumidas en el alma humana:

Aprecio de la familia, el grupo social, la amistad y los forasteros amables y curiosos que llegan a nuestro entorno. Es el entorno vital que nos sustenta, el “humus social” fértil e imprescindible.

Necesidad de punición de las conductas que se aparten suficientemente de las normas sociales. Para evitar la venganza libre, excesiva o desordenada, disuadir a los posibles contraventores, satisfacer en justicia las injurias y los daños y reformar las conductas erradas.

Necesidad de la educación, como marchamo del buen hacer y de la ciudadanía sociales. Y de la formación como conjunto de los conocimientos y habilidades profesionales, necesarios para el servicio a la familia y a la sociedad, con el ejercicio de un medio de vida digno y suficiente.

Aprecio del respeto y del culto a la divinidad, como reconocimiento y veneración del Ser Necesario que nos crea, nos sostiene y, en algunos casos, nos ayuda directamente. Y se concreta según la ideología y el ambiente social vividos.

Valoración de los distintos deberes a cumplir como contrapartida necesaria, vital y social, de los varios derechos a recibir. Valoración de la sobriedad, el esfuerzo, el ahorro, el compromiso, el estudio o formación y el trabajo como factores necesarios para la consecución progresiva y justa de los objetivos personales y colectivos.

Las Actividades sociales y la Importancia de la Dirección y el Mando.

No olvidemos la función esencial de “mando, gestión, impulso y ejemplo” de los dirigentes sociales de todo tipo, presentes en los hogares las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los cuarteles, los sindicatos, los centros de trabajo, las asociaciones en general, etc. Éstos son los núcleos de la actividad colectiva de la sociedad, donde se crean los vínculos humanos recíprocos de la sociedad superior. Donde se asentarán y florecerán después “la ilusión y el entusiasmo” imprescindibles. En la decadencia, aquéllos deben acentuar más el ejemplo. Porque, los valores y las virtudes no pueden verse como algo artificial y remoto, sin conexión real con un código práctico y vivido. Y no son aceptables como imposiciones de “normas y reglamentos fríos”, dictados desde una “supuesta cúspide moral e intelectual” de la sociedad.