El Peligro de un Crack Económico Nacional

¿Estamos en una crisis limitada y puntual? ¿O no? ¿Cómo podemos actuar ante la Amenaza del Crack Económico?

Vivimos en un sinvivir continuo, lleno de sobresaltos, provocado por las malas noticias económicas nacionales y extranjeras, con las que nos bombardean los asesores, los compañeros, los amigos y los medios. El centro principal de toda esta convulsión compleja es la poca capacidad griega para atender a los pagos inmediatos y a sus intereses, del dinero que le han prestado otros países, singularmente los europeos.

Grecia al Abismo.

La subdesarrollada estructura económica griega está yugulada por las acciones financieras, fiscales y sociales emprendidas para reconducir su ineficiente y dilapidadora economía. La troika implacable del BCE , el FMI y la Comisión Europea (los superfuncionarios supranacionales intocables), hizo echar sobre la economía de Grecia un dogal corredizo de acero. Que la está llevando a su ruina económica y social.

Tras la creación del euro y al rebufo de la política expansiva del crédito desde 2002, con tipos de referencia muy por debajo del 3,5 o 4% normales y con amplias líneas de crédito disponibles, Grecia abusó por mucho tiempo de su calidad de “país miembro” de la Comunidad Europea y del euro (desde el 1 de enero de 2001). Un enjambre de países europeos respaldaban incondicionalmente (al menos, sobre el papel), la naciente y floreciente moneda común, que había incorporado el nombre del viejo continente.

El dinero recibido prestado procedía del ahorro en general de las personas y entidades del país prestamista. En efecto, cuando los bancos e instituciones prestan de cualquier modo, al Estado, a a las entidades públicas, a las corporaciones y al público, nacionales y extranjeros, lo hacen fundamentalmente con el dinero de sus depositantes de todo tipo. Y los bancos e instituciones tienen el sacrosanto deber de custodiar y proteger razonablemente ese todo dinero ajeno confiado a ellos. Y a veces, por su uso, también dan a sus depositarios una pequeña remuneración. La intermediación bancaria compra deuda pública o de empresas y da préstamos a particulares y empresas con los dineros depositados. Su buen hacer y su beneficio empresariales se basan en estudiar los riesgos de cada caso y valorar el mayor rédito que dan las inversiones, en función de su riesgo y posibilidades. La deuda soberana griega era mucho más apetecible que otras, porque ella daba más de interés. Y no eran los sobrecostes especulativos post crisis, que ahora amenazan a Europa. Y todos contentos y felices, haciendo negocios.

Se dijo incluso que el Gobierno griego había contratado los servicios de una de esas casas de banca e inversiones anglosajonas, uno de esos expertos en ingeniería financiera, para maquillar favorablemente las estadísticas y datos que presentaba regularmente a la Comunidad. La ingeniería financiera juega con los números y las transacciones, creando valor liberatorio y anotatorio. Se sostiene y prospera con los apuntes inevitables. Por contra y al revés, está la economía real, la que genera con las finanzas y otros medios de producción: bienes, servicios, prosperidad y ahorros para la inversión y el mañana. Es decir, que, durante un tiempo, Grecia nos engañó a todos, en relación a su cumplimiento del Pacto de Estabilidad del euro. En el cual se basa la riqueza de todos los que lo utilizamos como unidad y patrón monetario. Todos los agentes económicos griegos, gobiernos, empresas y particulares se subieron entonces al carro del contagioso y deseado progreso. Se aplican, por fin, las “sangrías” económicas, administradas por las “sanguijuelas” de la administración griega, bajo los auspicios coactivos de la troika comunitaria.

Es la terapeútica ortodoxa para curar la congestión, la plétora indebida de créditos muy fáciles y gastos superfluos y banales, públicos y privados griegos. El gran problema casi insoluble surge cuando las sangrías llevan a la anemia perniciosa de la economía griega. Porque el paciente estaba ya tan tocado. Su economía era realmente tan débil, que no las resistía. Ahora Grecia dejará de gastar indebida y absurdamente. Pero también dejará de poder pagar. Porque su actividad económica, los distintos productos, bienes y servicios que se generan en el país, están quedando limitados y disminuidos. Y son insuficientes totalmente, para satisfacer en tiempo, lugar y cantidad a todas las necesidades públicas y privadas que esa actividad primordial debe atender imperiosamente.

Algunos sesudos economistas se han atrevido a decir que la reestructuración de su deuda es necesaria. Algo así, diría Joseph A. Schumpeter, como una «destrucción creativa». El precio sería dejar de pagar para siempre un 30, 40 o 50% de la deuda griega, adquirida anteriormente por organismos, bancos, países y particulares. ¿Y los derechos de los bancos prestamistas y sus depositantes?

Al 31 de diciembre pasado, los principales tenedores de su deuda pública eran: Francia, 46000 millones de E; los EEUU, 29000 millones y Alemania, con 28500 millones; España apenas alcanzaba los 1000 millones de E. ¿Y su efecto sobre las deudas soberanas de otros países? Esto es como cuando dicen que es bueno que salgan del euro y ya devaluaran el dracma. Pero, ¿es que exportar es la única actividad económica posible? ¿Y el empobrecimiento general de la población griega, con una unidad de valor y de pago decrecida y recortada?

Los Problemas a los que nos Enfrentamos en España.

Primero, no hemos hecho aún las correcciones y ajustes oportunos en la economía y en la estructura social. En el orden fiscal es necesario armonizar los impuestos y las tasas a nivel nacional y ajustar los gastos reales de las administraciones públicas a ellos. Todos hemos sufrido los ciclos de la actividad económica. Entre otros, existe el ciclo de Juglar, que dura unos 8 o 9 años. Durante él hay tiempos de alta y de baja actividad. Para garantizar los servicios y funciones esenciales es necesario endeudarse en los malos tiempos hasta el porcentaje que acuerden los políticos lúcidos (unos 3 o 4 % del PIB). Y durante las bonanzas podemos buscar un superávit fiscal del 1,5 o 2% del PIB. Con esto guardamos en el granero y protegemos a las siete vacas gordas de la Biblia. Esto sirve además como moderador y acelerador de la actividad económica y suaviza las brusquedades (como las que padecemos) de los ciclos poco vigilados.

Tenemos un enorme paro estructural, que pesa como una roca infernal sobre la generación mejor preparada de nuestra juventud, que tiene cerca de un 45% de personas en paro. No sólo hay que tomar medidas laborales y fiscales para facilitar el empleo. Porque ningún empresario, si no ve perspectivas a su negocio o a su futuro negocio y si no tiene posibilidades de obtener unos créditos necesarios a coste razonable, no va a contratar a nadie. ¿Cuál es, entonces, nuestro “nudo gordiano” económico? Que no producimos (y vendemos y cobramos, por supuesto) una cantidad suficiente de productos, bienes y servicios de muchas clases, para ocupar a todos los que desean trabajar. Y, afinando más, para que todos puedan utilizar apropiadamente sus habilidades y formaciones en sus empleos.

Es necesario dar una formación adecuada a los parados más jóvenes, procedentes de sectores en crisis, para que puedan ser ocupados en otras labores. El cobro de los subsidios de paro estaría ligado a recibir esta formación, al menos con interés y, deseablemente, con aprovechamiento. En Alemania ha tenido muy buenos resultados la combinación simultánea de subsidio y formación teórica, a cargo del Estado, y de prácticas remuneradas en empresas durante parte de la semana.

El Estado debe fomentar la investigación y el desarrollo generales. Y favorecer que las empresas realicen la investigación y el desarrollo específico en sus distintos sectores productivos. Es necesario que el Estado aborde seriamente el problema de la compleja intermediación comercial y la logística de muchos productos de gran consumo. Las cuales encarecen indebida y casi inevitablemente (porque ahí están sus diversos “escalones”) los costes de aquéllos al consumidor final, debido a unas estructuras pesadas y excesivas.

Si salimos del euro, tendríamos una moneda nacional menos valiosa, deseada y resistente. Y la moneda de una sociedad nacional o supranacional representa y mide todos sus valores económicos. El valor del producto interior bruto, el valor de la riqueza y el patrimonio nacionales, sociales y personales se devaluarían en una importante proporción si volvemos a la peseta. Y al señor que tiene 6 mil euros en la cartilla del banco, a lo mejor (sí, a lo mejor) le atribuyen 600 o 700 mil pesetas nuevas. Y que no nos cuenten que aumentarán las exportaciones: ¿cuáles serían y en qué cantidad?, ¿producimos suficientes bienes deseados fuera? Esa salida sería para nosotros, uno de los caminos más rápidos y directos en una marcha decidida hacia el sumidero. O la cristalización del crack económico nacional.

Todo esto, que es tan fácil en teoría de implementar, no se hace. Y no se actúa por razones electoralistas y populistas. La mediocridad se ha instalado en una gran parte del cuerpo político de la nación. Aquí no existe un debate político constructivo o una coordinación de esfuerzos, ante el «peligro de una ruina económica nacional». Por culpa de una o más partes, lo que presenciamos es un intercambio de descalificaciones e, incluso, de insultos. Hacen falta estadistas maduros (no necesariamente viejos) y honestos y dirigentes (por qué usar “leaders”) conocedores y firmes. Nos toca, por algún tiempo, lo de “sudor, rigor y esfuerzos”.

¿Es que faltan educación, espíritu y coraje físico y mental en nuestros pueblos? El único camino que conozco para conseguirlos o afianzarlos es el retorno animoso y activo del colectivo a las virtudes de la nación. Éstas son las “bondades y cualidades” humanas de referencia, apreciadas y valoradas permanentemente por nuestra sociedad. Las virtudes humanas son muy estables en el tiempo. Los valores son las “cualidades y bondades” humanas, estimadas de forma temporal y/o local por las sociedades, y, principalmente, en virtud de su idiosincrasia, condiciones de vida y presiones recibidas desde el exterior. Los valores culturales y sociales suelen ir evolucionando con las contingencias, los desplazamientos y las fortunas de las sociedades humanas. Las virtudes son aportadas por las religiones más elaboradas, y por los discursos de Cicerón y los Diálogos de Platón, dentro de nuestra extensa cultura occidental.

Entre las virtudes están: Aprecio y apoyo de la familia, el clan, la tribu, la amistad y los forasteros amables y curiosos que llegan a nuestro entorno. Es el entorno vital que nos sustenta y es soportado por todos. Éste es nuestro “humus social” más o menos elaborado. La necesidad de punición de las conductas que se aparten suficientemente de las normas sociales. Para evitar la venganza excesiva o desordenada, disuadir a los posibles contraventores, satisfacer en justicia las injurias y los daños y reformar las conductas erradas. La valoración de los distintos deberes a cumplir como contrapartida necesaria, vital y social de los varios derechos a recibir. La valoración de la sobriedad, el esfuerzo, el ahorro, el compromiso, el estudio o la formación y el trabajo como factores y parámetros necesarios para la consecución progresiva y justa de los objetivos personales y colectivos humanos.

Son nuestros valores y virtudes reconocidos, retomados y reafirmados, los que verdaderamente nos darán la fuerza y la ilusión para superar estos tiempos de amenaza de ruina económica nacional. Sin ilusión y entusiasmo no se pueden emprender ni realizar empresas de provecho. El entusiasmo es una fuerza del espíritu, que vence a la entropía moral e ideológica generada casi inevitablemente en las sociedades (es el conjunto del decaimiento y la molicie espirituales), iluminada por una “ilusión razonable”.

Y no olvidemos la función esencial de mando, gestión, impulso y ejemplo de los dirigentes sociales de todo tipo, presentes en los hogares las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los sindicatos, los centros de trabajo, las asociaciones en general, etc. Éstos son los núcleos de la actividad colectiva de la sociedad. En los tiempos de crisis deben actuar mucho más desde el ejemplo. Los valores y las virtudes no pueden verse como algo artificial y remoto, sin conexión real con un código práctico, vivido y conocido. Tienen que ser percibidos y aceptados por los ciudadanos con ejemplos vivos que puedan seguirse. No con imposiciones de códigos y reglamentos fríos, dictados desde una cúspide moral e intelectual de la sociedad.

La Defensa Nacional maquillada y afectada, en la amenaza de la Ruina Económica Nacional.

El plan de inversiones en nuevos armamentos para 2011 consiste en dotar con una menor asignación anual los grandes proyectos de sistemas de armas. Y aplazarlos todos en el tiempo. Son los casos del avión de combate EF-2000, el avión de transporte militar A400M, el helicóptero Tigre o el nuevo tanque Leopard. Esto tiene que llevar a refinanciar los proyectos con las industrias militares, como se hace con las deudas soberanas y terminar pagando mayores intereses. Lo cual supone que estas grandes líneas de modernización y equipamiento de nuestras Fuerzas Armadas se mantienen. En ellas se llegarán a invertir unos 15000 millones de euros en total. También existen nuevos proyectos de adquisición, que no se contemplan en este año, pero de los que se ha anunciado su contratación. Es el caso de los vehículos blindados de infantería a ruedas 8X8, con un importe de 1300 millones de euros, destinados a mejorar la capacidad combativa de las fuerzas desplazadas en misiones exteriores de pacificación, interposición y proyección de fuerza. Y es la compra de 4 buques de acción marítima (BAC), que cuestan unos 33 millones de euros. Los gastos en Investigación y Desarrollo específicos disminuyen en un 17,6% con respecto a los de 2010. Pero el 80% de ellos, ya desde 1997, los aporta el Ministerio de Industria, en forma de créditos sin intereses a las industrias militares. Con lo que serán superiores a lo aprobado en el epígrafe de Presupuestos.

Pero en el complejo escenario de la Defensa y el Plan estratégico Nacional no todo es tan halagüeño. Nos encontramos que un gran número de bienes y servicios ya recibidos por el Ministerio, no se han abonado a los proveedores. Y ello a pesar de la Ley de Morosidad, del 7 de julio de 2010, cuyo fin primordial es evitar la estrangulación financiera y operativa de las empresas. Existe una gran opacidad en esto. Seguramente creada por el miedo a reclamar y por la actitud de las administraciones. Los medios han dado cifras muy dispares para esa deuda vencida acumulada (DEVA), entre 4000 y 30000 millones de euros. Es evidente que no existe una cuantificación auditada seria de la DEVA, fuera del ámbito del ministerio. Pero también es cierto que sus pagos se están demorando deliberadamente. Y que esto afecta gravemente a la gestión de las empresas, y aún a su supervivencia y al empleo de sus trabajadores. Que son todos “agentes económicos”, que con sus sueldos comparan bienes y servicios producidos por otros españoles.

LA RUINA ECONÓMICA DE GRECIA

Hace ahora algo más de un año, la troika implacable del BCE (oh, el soso de Trichet), el FMI (el banco del orden financiero internacional de los países ricos) y la Comisión Europea (los superfuncionarios supranacionales intocables), echó sobre la economía de Grecia un dogal corredizo de acero. Y la está llevando a su ruina económica y social.

¿Dónde nos hemos metido, Dios mío?

Desde la creación del euro y al rebufo de la política expansiva del crédito, con tipos de referencia muy por debajo del 3,5 o 4% y amplias líneas de descuento, Grecia abusó por mucho tiempo de su calidad de “país miembro” de la Comunidad Europea y del euro. Incluso se dijo que su Gobierno había contratado los servicios de una de esas casas de banca e inversiones anglosajonas, uno de esos expertos en ingeniería financiera, para maquillar favorablemente las estadísticas y datos que presentaba regularmente a la Comunidad. La ingeniería financiera juega con los números y las transacciones, creando valor liberatorio y anotatorio. Se sostiene y prospera con los apuntes inevitables. Por contra, está la economía real que genera con las finanzas y otros medios de producción: bienes, servicios, prosperidad y ahorros para la inversión y el mañana. Es decir, que, durante un tiempo, Grecia nos engañó a todos, en relación a su cumplimiento del Pacto de Estabilidad del euro. En el cual se basa la riqueza de todos los que lo utilizamos como unidad y patrón monetario.

Por otra parte, su economía tampoco era capaz de generar la riqueza necesaria para elevar el nivel de vida y la renta disponible de los griegos. Y esto, a la velocidad que pretendían sus gobiernos, tanto los de una orientación ideológica como los de otra. Los griegos, en este contexto, pedían créditos a otros países, en su calidad de “país miembro”, lo que les daba el marchamo de seriedad y solvencia. Que eran para mantener aquél ritmo de crecimiento que sus recursos no permitían. Y que, por tanto, tampoco merecían en puridad económica, financiera y moral.

El dinero procedía del ahorro en general de las personas y entidades. En efecto, cuando los bancos e instituciones prestan de cualquier modo, al Estado, a a las entidades públicas, a las corporaciones y al público, lo hacen fundamentalmente con el dinero de sus depositantes de todo tipo: a la vista, a plazo y tomadores de sus bonos. Y los bancos e instituciones tienen el sacrosanto deber de custodiar y proteger razonablemente ese todo dinero ajeno confiado a ellos. Y a veces, por su uso, también dan a sus depositarios una pequeña remuneración. La intermediación bancaria compra deuda pública o de empresas y da préstamos a particulares y empresas con los dineros depositados. Su buen hacer y su beneficio empresariales se basan en estudiar los riesgos de cada caso y valorar el mayor rédito que dan las inversiones, en función de su riesgo y posibilidades. La deuda griega era más apetecible que otras, porque ella daba algo más de interés. Ojo, no eran los sobrecostes especulativos post crisis. Y todos contentos y felices, haciendo negocios.

El dogal pernicioso, no sólo corrector, de Grecia.

Damos un resumen general de las medidas impuestas a la economía y a la sociedad griegas, para concederles las ayudas internacionales de apoyo y saneamiento financiero de su “economía en euros”. Las pensiones están congeladas. Los años de cotización para percibirlas han subido de 37 a 40 años. Las nuevas prestaciones concedidas son hasta un 18% menores. Se han reducido el salario mínimo de referencia y las indemnizaciones laborales por despido. El IVA general ha subido del 19% al 23% y también lo han sido los impuestos especiales sobre el tabaco, el alcohol y los derivados petroleros. El número de ayuntamientos y entidades locales se está reduciendo dramáticamente desde 1300 a la cuarta parte. Los funcionarios tienen el sueldo congelado por 3 años y se han reducido sus complementos. La oferta pública de empleo es nula. Diversas empresas del Estado, como la Lotería, serán privatizadas para allegar fondos. No pueden devaluar su moneda, porque no la tienen. Pero les han depauperado seriamente en euros. Es decir, en su faltriquera y por mucho tiempo, tendrán muchos menos euros que antes.

Algunos sesudos economistas se han atrevido a decir que la reestructuración de su deuda es necesaria. Algo así, diría Joseph A. Schumpeter, como una «destrucción creativa». El precio sería dejar de pagar para siempre un 10, 20, 30% de la deuda griega, adquirida anteriormente por organismos, bancos, países y particulares. ¿Y los derechos de los prestamistas? ¿Y su efecto sobre las deudas soberanas de otros países? Esto es como cuando dicen que es bueno que salgan del euro y ya devaluaran el dracma. Pero, ¿es que exportar es la única actividad económica? ¿Y el empobrecimiento general de la población griega, con una unidad de valor y de pago decrecida y recortada?

Gran esfuerzo pusieron los organismos internacionales en corregir los graves defectos de las finanzas griegas. Pero, casi han anulado su capacidad de generar recursos, casi llevaron a la caquexia económica a su estructura productiva, casi han asfixiado la iniciativa, la creatividad y el estímulo al riesgo productivo de su población. Las protestas sociales en las calles griegas, las mayores en nuestra zona económica internacional, advertían espasmódica e intuitivamente a todos que, “no es éste, no es éste el camino correcto”. Los directores de la troika prefirieron la solución rápida, quirúrgica y radical para resolver y equilibrar el apalancamiento público y privado de Grecia. Tenían prisa por garantizar a sus instituciones financieras el cobro de las deudas helenas. “La cura va bien; el miembro, se pierde”, dice un refrán popular español, referido a las curas de caballo.

Una conclusión y una solución.

La misma prisa exagerada, por encima de sus capacidades productivas, que pusieron los griegos en crecer con el dinero ajeno, la pone ahora la troika implacable para cobrar los apalancamientos. Ambas conductas forzadas no respetan ni respetaron la estructura económica griega y las posibilidades de ese pueblo. Si antes se empacharon por glotonería y pillería, ahora languidecen en una anorexia de medios de pago. Y una economía necesita un volumen mínimo y una velocidad de circulación adecuada de sus medios de pago. Y ello para facilitar todas las transacciones que se generan en su funcionamiento extenso y complejo.

Y cuando la economía está sana y regulada adecuadamente, en un equilibrio que los rectores extranjeros no son capaces de fijar y de controlar, ya producirá los salarios, los rendimientos de capital, los impuestos y las tasas, los bienes y servicios y las compras al exterior y los pagos de las deudas proporcionales a ella. Para satisfacer las necesidades económicas de sus habitantes y prosperar en paz social. ¡Qué buenos siervos, si tuvieran buenos señores!, dice otro adagio castellano.

Las Revueltas Árabes II.

(CONTINUACIÓN)

La Reacción Contrarrevolucionaria.

Tras las revueltas árabes, la aparición en número y fuerza de los partidarios del “rais” no es un acontecimiento insólito e inesperado. Era lógico que toda la estructura político social de su gobierno rechinase y actuase. Éste es un fenómeno natural de la dialéctica entre opuestos antagónicos irreconciliables. Incluso, en la Historia, a veces los rebeldes han provocado una reacción inoportuna o prematura de sus enemigos, para tener una excusa para eliminarlos físicamente.

Veamos la siempre presencia e importancia de la reacción, en el ejemplo de un país cercano. En torno al partido Baaz (su otra rama es la siria) articuló Sadam Husein la estructura política de su régimen. Y durante la guerra Irak-Irán, todo el pueblo permaneció leal al país y nutrió generosamente sus fuerzas armadas. En torno a los clanes sunníes, fraguó el dictador su estructura étnica social. Usando el armazón institucional del ejército y la policía estableció el brazo armado y represor de su régimen. Con ellos volvió a aplastar a los kurdos del norte y a los chiíes del sur, cuando se atrevieron a levantarse en armas cntra él, tras la Operación Tormenta del Desierto. Con los favores, el clientelismo y las extendidas lealtades debidas mantuvo funcionando razonablemente al país. El error de los EEUU, ejemplarizados en el torpe e impresentable Paul Bremer, como administrador de la ocupación yanqui, fue prescindir de golpe de todo el aparato existente del Estado. Pero sin formación de juicio a nadie y sin respeto a la presunción de inocencia de todos. Hasta el año 2009 no pudieron enderezar el país. Para comenzar a pacificarlo y pensar en abandonar el avispero multiétnico creado. Y eso que es un país sin montañas ni bosques protectores, proclives a la rebelión civil. Tuvo que llegar el general David Petraeus para cambiar las reglas estratégicas de enfrentamiento y lucha contrainsurgencia. Dando cancha de nuevo a las tribus sunníes, para que participaran en su futuro social. Y encargándolas de la seguridad local, con sus milicias del “despertrar sunní”. Formadas al margen del ejército irakí y pagadas por los estadounidenses.

Todos los regímenes oligarcas no funcionan solos, o sea, por acciones espontáneas sucesivas. Todos sus beneficiarios activos y pasivos están articulados en redes sociales operativas y suficientemente eficaces. Que se extienden por todos los rincones del país. El partido en el poder está presente en todas las ciudades y sus barrios, mediante delegaciones, oficinas y células. Los funcionarios públicos dependen en parte de los favores del régimen. La colaboración de todas las empresas con el Estado está sujeta en parte al juego de intercambio de favores y obligaciones. En el caso de Egipto, la policía ejercía una función de control despótico y opresión. Que la ha hecho odiada y la ha convertido ahora en blanco de las iras populares. Sin embargo, las fuerzas armadas se han mantenido más dedicadas a la defensa nacional exterior.

El Papel Fundamental de los Ejércitos Nacionales.

En estos momentos, en las naciones musulmanas más afectadas por las revueltas, Túnez y Egipto, solamente sobreviven como organizaciones nacionales, respetadas y probadas, el clero musulmán, centrado en los Consejos de Ulemas y la Universidad de al-Azhar de El Cairo, y los Ejércitos. El clero musulmán suele ser bastante pasivo políticamente. Y no es fácil que tome un protagonismo rector y guía, de algo que puede recordarle a las “turbas” prepolíticas añejas e incontrolables.

Las Fuerzas Armadas egipcias cuentan con unos 450 mil hombres, de los cuales hay 300 mil en el Ejército. Las Policías tienen unos 350 mil efectivos y la Guardia Presidencial, unos 22 mil. Las cifras varían realmente según la fuente fidedigna que las aporta. Es el ejército mayor de África y el más experimentado. Sus Fuerzas Armadas son las segundas del Oriente Próximo y Medio, por detrás de las de Irán. Aunque su “eficacia” frente a Israel haya sido históricamente baja. Medida ésa como “capacidad de combate específica”, las individuales egipcias exigen reunir varias para igualarse a un israelí. En 1956 Egipto fue invadido por una extraña coalición de israelíes, franceses e ingleses, tras la nacionalización del canal de Suez por Nasser. En 1967, los israelíes los echaron de la península del Sinaí en 6 días. En 1973 los egipcios penetraron por sorpresa, tras años de preparativos, la línea de fortines de Bar Lev, que protegía el Sinaí. Pero fueron frenados por el contraataque israelí y pasaron a la defensa rígida. Y Ariel Sharon se las arregló para cruzar el canal con una ugdah combinada a retales, aprovechando dos accesos ocultos al canal. Y sembró el terror, la confusión y la descomposición en la retaguardia operativa egipcia. Llegando a aislar a su Tercer Ejército, al sur del frente.

Las Fuerzas Armadas por ahora se mantienen rigurosamente neutrales. No demuestran afanes golpistas, ni intervencionistas. Han reprimido tímidamente las algaradas de la reacción. Y permiten las exteriorizaciones populares pacíficas, pero no toman partido por este movimiento. Si lo hicieran, se resolvería en primera instancia y en cuestión de horas la situación de impasse actual. Las instituciones militares cuentan con numerosas y rentables empresas en los sectores civiles, desde la construcción de infraestructuras a la producción de electrodomésticos y la comercialización alimentaria, que dependen del favor burocrático. Los militares están convencidos de la necesidad de efectuar cambios políticos. Esto es generalmente cierto entre los jefes de división y los de cuerpo de ejército. Pero, los militares ven también en las formas insólitas con que se desarrollan los hechos, un peligro de salto en el vacío político. Parecido, no igual, a los miedos de las autoridades religiosas.

A fines de 1991, los islamistas del Frente Islámico de Salvación ganaron las elecciones generales en Argelia, consiguiendo 188 escaños (43% del total) de la asamblea. Sólo la intervención inmediata del ejército impidió que el país cayera en manos de los radicales. El Grupo Islámico Armado o brazo militar del FIS y otros grupos afines menores mantuvo durante 6 años una cruel guerra de guerrillas en Argelia, que causó 100 mil muertos. Las derrotas sucesivas sufridas hicieron que algunos miembros se deslizaran hacia el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate. Éste fue la antesala de la actual al-Qaida para el Magreb Islámico. Hamas también ganó las elecciones generales en la franja de Gaza. Y se impuso localmente a las autoridades palestinas de al-Fatah y las fue anulando allí como oposición. Hoy mantiene un contencioso bélico en el bajo vientre de Israel. Hezbollah es otra organización considerada terrorista, que controla los territorios del sur y el este de El Líbano, donde se asientan las minorías chiíes libanesas. Es patrocinada por Irán, a través de su Guardia Revolucionaria, y tolerada/favorecida por Siria, como factor principal de desestabilización de la Galilea israelí. En todos estos casos, los partidos islamistas radicales han sabido ganar unas elecciones democráticas de corte liberal. Pero nunca están dispuestos a abandonar el poder. Habría aquí que considerar si las reglas de la democracia inorgánica no tienen también que modificarse y convalidarse para las situaciones políticas soliviantadas y radicalizadas.

La instauración de un régimen islamista en Egipto es uno de los demonios más temidos de su clase militar. Y no es por sus características dictatoriales o religiosas radicales. Egipto ha sido el puntal principal de la paz global en Oriente Próximo en los últimos 40 años. Y los militares son los que más disfrutan de la paz. Porque ellos van por delante de todos, poniendo sus muertos por el camino bélico decidido por los políticos, refugiados en la retaguardia profunda. Pero un gobierno musulmán radical podría abocarse a una guerra con Israel. Y por eso nos hemos extendido algo antes en la historia de sus desencuentros militares con Egipto.

Camino de las Difíciles Soluciones.

La salida nacional a la crisis socio política pasa en todos estos países musulmanes por un gobierno de concentración o de unidad nacional. Tutelado por los militares, como la institución nacional más válida para garantizar el proceso y su desarrollo. Que en un tiempo prudencial organice unas elecciones libres, de las que saldría un gobierno respaldado por el pueblo.

Los Hermanos Musulmanes, un “partido” islamista ilegal, pero tolerado por el gobierno, dice tener unos 5 millones de simpatizantes y afiliados. Aparte de la realidad de los números, ya tienen una organización militante y extensa funcionando. Además, las organizaciones islámicas son profundamente sociales. Se articulan verticalmente en la población, abarcando todos sus ámbitos de vida. Conforman siempre una comunidad, una Umma en pequeño. Disciplinados, también son ajenos a los movimientos populares espontáneos. Existen otras organizaciones opositoras al gobierno de Mubarak, pero son escuálidas, poco arraigadas en muchas áreas y, sobre todo, sin experiencia de gobierno.

Esperemos que el gobierno interino sea lúcido y que los Ejércitos egipcios sean firmes, flxibles y pacientes.

Las Revueltas Árabes

Una revolución social para el progreso

No es nuestra función cansar al lector con la narración de los hechos iniciados en enero. Todos los medios de comunicación los han transmitido y transmiten minuciosamente. Los inalámbricos, de pago y populares, describiéndolos en directo a todas horas. Si bien, los observadores sólo pueden comunicar como testigos de lo que ven en su entorno inmediato. Que está comprendido por apenas unas decenas de metros alrededor. Y El Cairo, por ejemplo, tiene una población de 16 millones de habitantes. Y se extiende por unos 38 Km. a lo largo del Nilo, ocupando unos 510 Km2. Los medios escritos, acompañándolos de análisis y comentarios. Que nos permiten reflexionar sobre su importancia. Y sobre su carácter imprevisto, insólito y rápido, en su desarrollo y en su contagio desde mucha distancia física y política. Intentaremos aquí describir los entresijos sociales, políticos y anímicos de todo lo acontecido. Y ponerlos para el lector en su perspectiva evolutiva.

El Origen Político Social de las Revueltas Árabes.

Los países musulmanes no son proclives a la rebelión contra sus autoridades. La obediencia es una cualidad personal y social muy arraigada en las sociedades islámicas. Se obedece al jeque o jefe de las familias del clan en las cosas referidas al orden social, se obedece al jefe familiar o padre en la familia. Y se obedece y acata la voluntad de Dios, como gesto y rito vital del Islam. Esta obediencia social es enriquecedora y protectora; no es disolvente ni enfermiza por sí misma. En las madrasas, el Corán se aprende de memoria, por recitación continua a lo largo de los años de escolaridad. Y puesto que es la Palabra de Dios descendida de junto a Allah, no hay interpretación ni crítica directa.

Desde el inicio del Islam, los califas, una combinación íntima de las autoridades civil y religiosa, dirigían a la comunidad de creyentes. Y no existía un contrapeso legal a su soberanía. Sólo las autoridades religiosas, singularmente los ulemas y muftíes, podían llamarles la atención en las cosas tocantes a la Fe y las costumbres. El entramado social de los musulmanes está enraizado en las estructuras de las viejas comunidades. Las jerarquías sucesivas de la familia, el clan o vecindario, como conjunto emparentado de familias, y la tribu, como conjunto de clanes afines y asentados en varias regiones, conforman su estructura social. Estructura que define, articula y sostiene los derechos y deberes recíprocos del individuo y de su sociedad.

Corresponde al dirigente y a su oligarquía, dar medios de vida a su pueblo. Bien, proporcionando ellos mismos empleo (administraciones, trabajos públicos y fuerzas de seguridad). Bien, protegiendo a los pequeños y medianos comerciantes, la casta del bazar, que forman el núcleo urbano de las clases “medias” del Islam. Bien, fomentando otros empleos, como los relacionados con el turismo y las peregrinaciones. Esto es más necesario cuanto menor sea el tejido industrial y financiero moderno de esa sociedad. Concretando, las autoridades deben así brindar sosiego a la sociedad y controlar su coste de la vida.

Mientras esto se cumpliese razonablemente, existía un flujo de lealtades y sincero entusiasmo de las clases populares hacia sus gobernantes naturales. Que se conseguía con la identificación anímica por apropiación del pueblo llano con el esplendor y la grandeza de sus jefes. Éstos encarnaban, de modo ideal y simbólico, el “nosotros”. Mientras esta simbiosis de dirigentes y pueblo se mantuviese, éste estaba dispuesto a defenderlos y a nutrir las fuerzas armadas. Pero nadie daría un paso por un gobernante injusto, porque es la negación y la corrupción de su esencia vital.

El Mecanismo Social de las Revueltas Árabes.

El tsunami popular que presenciamos, se extiende por todas las manifestaciones de la vida social, centros de trabajo y de enseñanza e instituciones públicas. Donde se recoge, actúa y vuelve a desbordarse por todas las ciudades. Fluyendo por las calles y represándose y manifestándose en las plazas y junto a los odiados centros de poder de la asustada oligarquía dirigente. Hay una violencia a borbotones y generalizada, no necesariamente cruenta, como reacción pendular contra la pasividad social propia y la explotación tradicional. Es un desquite contra la rapacidad insaciable de los hombres dominadores y extraños a su grupo social. La energía social expresada se sale de madre y los hombres se encuentran haciendo cosas que no siempre estaban bien antes. Pero que ya no pueden dejar de hacer. No hay mucho nuevo bajo el sol. Desde siempre, los jefes de los pueblos los han tiranizado y sus grandes los oprimen.

Los medios de comunicación, singularmente Internet y las redes sociales alojadas en ella, por su flexibilidad y libertad de uso, contribuyen a difundir los hechos. Este fenómeno social se propaga por “simpatía”, como conoce un barrenero. Que es la transmisión y la percepción de los hechos por otras sociedades nacionales. Cuando éstas se encuentran cercanas en la opresión y en sus condiciones de vida y sufren el ninguneo de sus élites rectoras.

Y es necesario un “iniciador”, un fulminante, que arranque el proceso social que se fermenta callado y tranquilo. Para que propague la inquietud, la rabia y la rebeldía, formando “ondas de conmoción” por todo el tejido social. Y sucedió que, a través de las “imágenes inalámbricas”, la fuerza corrosiva de la información directa y continua de hechos dolorosos, hizo mella y demolió ese equilibrio popular con sus gobernantes. Algunos pueblos dejaron de considerar a sus oligarcas como simplemente parásitos o chupones necesarios. Y comprendieron que las causas de su pobreza, de su retraso social, de su subdesarrollo económico, residían en toda la casta gobernante. Que era dirigida, según los países, por el rey o reyezuelo, por el “rais”, por la dinastía al-Assad, papá Hafez e hijo Bashar (desde hace 41 años), por el Mando de la Revolución del “Estado de las Masas” (la Yamahiriyya), etc. Parafraseando a un chino mandarín, diremos que “ha caducado para ellos el mandato del Cielo”.

La causa primaria fue ésa y no otra. En Túnez se revolvió una población mucho más culta y laica, clamando contra la pobreza. En Egipto, donde un tercio de la población es pobre, las aspiraciones se centraban en la libertad política.

Es de destacar que los desórdenes que estamos presenciando no van dirigidos contra el sistema social propio de cada nación. Los 5 rezos diarios que prescribe el Islam fueron cumplimentados con admirable orden por los cientos de miles de hombres y mujeres, que se congregaron el 1 y el 4 de febrero en la plaza de Tahrir de El Cairo. Tampoco los revoltosos dan señales de nuevos apegos políticos radicales. Éstos servirían para canalizar su fuerza social inicial, exuberante y amorfa hacia experimentos más o menos extremistas. Que estarían dirigidos por los radicales religiosos o políticos que existen en todos los países afectados. Sin embargo, las características revolucionarias de la clase obrera industrial se basan en su organización social y solidaridad firme. Que les permite una agitación social consistente y carente de estos picos de “arrebato manifiesto”. Tampoco aparecen en estos acontecimientos musulmanes, esas figuras individuales, con suficiente fama, arraigo nacional o carisma, que puedan aglutinar en torno a ellas a una parte de los ciudadanos, ahora inquietos y desencantados. Mohamed ElBaradei en los momentos actuales puede presentar, como mucho, un programa político sin fuerza social. Y su papel intrínseco puede ser más el de un Kerenski, que el de Garibaldi.

Las Interpretaciones de las Revueltas Árabes.

La fama de volubles que tienen todas las masas, especialmente las acéfalas, se debe al empirismo que preside sus actos de protesta y repulsa. Buscan a un gobernante cabal, que cumpla con sus deberes hacia el pueblo. Y esto no es una forma de anarquismo. Porque la única solución que puede aportar éste es la destrucción de los órganos administrativos y de poder, situados en las ciudades en revuelta. Y que sumiría a sus naciones en el caos, el saqueo, el desabastecimiento, la incertidumbre, la pobreza y la debilidad internacional. Siempre alguien tiene que organizar la sociedad y hacer posible la vida ciudadana. Y así, los objetivos de estas asonadas, por más que sean trascendentes e importantes, sólo pueden ser de cortos plazos. Ya que es necesario volver a los cauces de paz y a las actividades cotidianas. Un 30% de los egipcios está en o ronda la pobreza. Esto quiere decir que malviven al día. Y esto quiere decir que necesitan un suministro continuo, aunque sea exiguo, para su pervivencia. La paralización logística y las alteraciones de vida indefinidas que presenciamos, tienen vitalmente que acabar pronto.

Pero el objetivo esencial de estas revueltas árabes, sí es revolucionario. Porque buscan sustituir un gobierno despótico y lejano, por un gobierno más participativo y democrático. Incluso, para Egipto, Argelia o Túnez, del tipo de la república liberal laica. Que no esté regulada y tutelada por el “rais” o “padre de la Patria” de turno. Pero laica no quiere decir aquí “anti Islam”. Como podríamos pensar, si miramos el laicismo militante y excluyente de la religión, que nos afecta en Europa. Sino, que estaría basada en la separación operativa de la religión y la política, que se circunscribirían a ámbitos más estrictos.

Las actitudes de los gobernantes afectados están siendo dubitativas y desorientadas. Porque están a la defensiva y temerosos, y no tienen experiencia de este problema social, ni de cómo conducirlo a un remanso de actitudes acordadas. Por otro lado, los grupos de revoltosos en los que se articula el movimiento de protesta poseen instintivamente una gran sensibilidad y sintonía con la dialéctica del enfrentamiento antagónico. Y esas actitudes cortas, sin continuidad y contradictorias les dan nuevos impulsos anímicos y mayor osadía de acción a los grupos revoltosos, ostentosos y bullangueros. No existe en éstos ni organización ni disciplina interna o adquirida. Así, el límite de un grupo actual que puede dominar un jefe normal está alrededor de la treintena personas. Reuniones o agrupaciones puntuales mayores les conduce en poco tiempo a escisiones dentro de esos grupos hipertrofiados.

(CONTINUARÁ)

ESPAÑA, LA CRISIS Y LA INFLACIÓN

La stagflación sintetiza la coexistencia de 2 procesos perniciosos para una sana y sostenida actividad económica: una crisis con inflación. Por un lado, la economía está en su fase deprimida. Que se caracteriza por la disminución relativa de la demanda externa y/o externa por los bienes y servicios que nuestra economía produce. A este proceso se une una etapa de crecimiento excesivo de todos o casi todos los precios. Esto deteriora la competitividad de la economía. Y empobrece a las rentas pasivas y a los empleados menos formados. Y nos exige reducir costes de producción a corto plazo, bien por el despido parcial y la reducción de salarios, bien por los estímulos fiscales, bien echando mano parcial y temporalmente al estrecho margen admisible de deterioro de la bondad de los bienes y servicios. Las acciones de formación, innovación e inversión son más profundas y lentas, aunque más eficaces y consistentes.

Historia Contemporánea de la Stagflación.

La “stagnflation” es la combinación de las dos palabras inglesas que resumen esos procesos. Stagnant quiere decir estancado, paralizado, inactivo. La inflación es la subida perniciosa durante un tiempo del nivel general de precios de los productos, materias básicas y servicios de un país. La combinación de ambas desgracias realiza un efecto de corte y de desgarro sobre el tejido económico nacional afectado.

La stagflación surge incipiente y repentinamente en octubre de 1973, cuando la guerra del Yom Kippur. Entre otras medidas de su estrategia total, los países árabes productores suben unilateralmente el precio de su petróleo, multiplicándolo por 10 en los nuevos contratos. El light Arabian o Arabia ligero, un crudo parafínico, era, junto con el ya escaso de Pennsilvania, la referencia en el negocio al mejor crudo del mundo. En su punto de mira estaban los países europeos y los EEUU, simpatizantes con el Estado de Israel. Singularmente estaba Holanda. Las fotos de la época ilustraban a los habitantes de Amsterdam y Roterdam, utilizando sus bicicletas, en respuesta al boicot árabe. A partir de entonces, la Organización de Países Exportadores de Petróleo descubrió su fuerza económica y su poder político de persuasión a nivel global. Y, como ocurre con cualquier “sistema de armas” que se diseña y fabrica, la OPEP nunca renunció a su uso o a su amenaza, en su provecho. Durante más de 2 lustros, con 2 crisis puntuales intermedias, el precio de la energía fue un dogal inmisericorde y férreo en el cuello de todas las economías nacionales, desarrolladas o no.

Tanto fue así, que hubo que hacer amplio uso de los “derechos especiales de giro”. Éstos fueron creados en 1969 por el Fondo Monetario Internacional, para sustituir el empleo del oro como medio de pago en las transacciones internacionales. La finalidad ahora de esos activos fue facilitar créditos blandos a los países en desarrollo, destinados a pagar en divisas fuertes sus compras de petróleo extranjero. Este “oro negro” llegó a ser tan caro y tan condicionante para todos, que se acuñó el término de “petrodólares”. Para significar su importancia y su coste usurero y la exuberante riqueza económica de quienes lo vendían. Como ejemplo recordaremos que sólo en 1977 el Índice del Coste de Vida en España subió un 26,4%, en incremento interanual.

La Crisis.

Explicar que España sufre una fase de depresión económica importante sería algo innecesario y redundante. Pero, ¿por qué en épocas de expansión somos la Meca de todos los desempleados de allende los mares (poco cualificados)? Y, ¿por qué ahora tenemos un 20% de paro? Porque nuestra economía se basa en tres grandes áreas de producción: Atender al turismo y construir casas e infraestructuras son sectores productivos que utilizan proporcionalmente en su actividad mucha mano de obra poco cualificada. Por último, nuestro sector de automoción se sitúa en las últimas fases de la producción: el ensamblaje de los modelos y la producción de piezas. El estudio, la investigación y el diseño de vehículos y de plantas productoras se realizan allende nuestras fronteras.

Y el corregir esta grave deficiencia estructural y básica, social y económica lleva bastante tiempo. Capital productivo o dinero, parece que tenemos. No hay más que ver lo activas que son nuestras grandes empresas, invirtiendo en el extranjero. Pero la formación específica de la gran masa de personas, para dar trabajo a todas, es una labor lenta y paciente. Que tendría que ir unida y estar basada en la educación. Para reaprender el necesario equilibrio entre los deberes y derechos del individuo y de la colectividad; en la unidad y coherencia de una sociedad variopinta; en el esfuerzo como ingrediente imprescindible de la superación y del mérito entre los hombres; en el ahorro de lo superfluo, innecesario o banal como semilla de la riqueza futura, etc.

Varias son las áreas económicas donde hay que actuar para impulsar la economía y llevarla a una fase de expansión sana y sostenida. Para ello se hace necesaria también una comunicación vertebrada veraz, fluida y continua entre el pueblo y los políticos. Éstos dirigen y controlan las administraciones públicas en todos los niveles de actuación. Pero también pueden sesgarlas y dañarlas en grados variables.

La reforma laboral tiene que facilitar la formación continua de los excedentes laborales potenciales y actuales de todas clases. Más de un 33% de nuestros jóvenes no terminan sus estudios medios. Porcentaje que es superior a la media de los países de nuestro entorno. Y sin formación no hay investigaciones básicas y específicas, ni valor añadido en los productos, ni competitividad en los mercados, ni ciudadanos responsables ni exigentes. Hay que supeditar la recepción de subsidios al aprovechamiento en los cursos subvencionados recibidos. Es necesario repartir inteligentemente entre los trabajadores de una empresa sus necesidades de mano de obra: evitando su cierre y el despido total, a cambio de un menor salario, menos horas de trabajo y algunas subvenciones. Los convenios colectivos deben ser flexibles, para adecuarse al mercado cambiante, y establecerse más por tipos de empresas que por grandes sectores. Los trabajadores jóvenes son los que más temporalidad soportan (la mitad de ellos, según el Instituto de la Juventud); y las personas con contratos temporales son las primeras en ser despedidas. Aguantan porque el tejido familiar social tiene en España una raigambre y una resistencia superiores al de otros países del entorno económico. Un 60% de los menores de 30 años vive con los padres, y en la Unión Europea son sólo un 40% del total. Las ayudas oficiales deben concretarse en los colectivos de difícil ubicación: mayores de cierta edad, parados de larga duración, jóvenes poco formados, etc.

La racionalización fiscal debe buscar varias cosas: La reducción de la deuda pública y la limitación de su crecimiento. El pago y la eficaz y óptima administración de los servicios públicos esenciales. Éstos van desde la sanidad y la enseñanza, hasta la defensa y la diplomacia, pasando por la recogida y tratamiento de los residuos, un servicio de administradores eficaces y suficientes, la meteorología y el cuidado y la gestión de los bosques. La homologación fiscal real con los países de nuestro entorno económico. Ésta garantizaría una mayor racionalidad del uso de los recursos públicos (el juego de sus activos y pasivos) y la sostenibilidad en el tiempo. Un parámetro básico para el buen hacer en estas áreas es considerar a los ingresos públicos como: unos bienes escasos y ajenos (de los que hay que dar cuenta), que hay que convertir en servicios y bienes públicos repartidos, eficaces y suficientes. La Administración Pública es juez y parte en la gestión pública. Un país no puede gastar permanentemente por encima de sus posibilidades de recaudación, como función de su actividad económica y de su economía de costes. Éstas son las 2 riendas de la gestión del gasto público universal, productivo y eficaz. De su importancia y de su posibilidad, cuando existe la voluntad política y la urgencia social para ello, dan fe los planes combinados de ajuste e impulso económico presentados en 2011 del presidente Obama. Así, él apuesta por lograr un ahorro de 400 mil millones de dólares en los gastos de su Administración durante 10 ejercicios fiscales, incluyendo los recortes militares. Y lo conseguirá trabajando en aquélla de una forma más racional y eficaz.

El reajuste moderno, científico e innovador de la estructura financiera nacional y sus normas de funcionamiento es un área económica de imprescindible actuación. Recordemos que, todas las 17 crisis estructurales detectadas en los últimos decenios, vinieron precedidas por una “burbuja financiera”. Causada por una “plétora indebida” de concesión de créditos. Y que los intereses gravados a los potenciales “clientes morosos” eran mucho más altos que los aplicados a los créditos estándares. Aquéllos son los que la rentabilidad de sus negocios en época de bonanza está muy cerca de sus costes brutos de explotación. O las personas para las que los pagos de sus hipotecas concedidas, superan el 35-40% de sus ingresos estables en etapas de bonanza. Hay que regular y controlar las prácticas de ingeniería financiera, para aumentar las rentabilidades de los activos mediante los “pelotazos financieros”. El núcleo esencial de su corrosiva actuación es la separación y el alejamiento físicos de las actividades de los prestamistas y sus prestatarios. Esto permite la ocultación y la titulación en cascada de las deudas buenas, regulares y malas, según su riesgo razonable de pagos. E impide el seguimiento y el control sobre los impagos de los prestatarios.

Es necesario terminar la afloración (su aparición en el activo a sus valores de mercado razonables) en los balances de las empresas de los “activos tóxicos” o préstamos y otros activos, ya incobrables o de muy dudosa realización. Hay que recapitalizar las instituciones, especialmente las cajas de ahorros. El capital privado no acudirá a ellas mientras no se saneen sus balances y se reestructuren sus medios productivos. Es necesario reorientar en ellas sus dos actividades: la financiera y la acción social. Sus normas de funcionamiento legal deben impedir que los políticos cercanos participen en las decisiones empresariales. Evitando así la financiación de empresarios regionales, con escasos recursos propios, de empresas públicas innecesarias o inviables, de aeropuertos de escasa rentabilidad, ya en sus proyectos, etc.

La Inflación Asoma sus Orejas.

Estamos asistiendo a la iniciación de un proceso inflacionario. Que se caracteriza por la subida de los precios de las materias primas (singularmente, minerales, petróleo y derivados de los bosques) y de los alimentos. La de éstos está impulsada por la demanda emergente, su empleo en piensos y por algunos fenómenos naturales adversos, como la ola de calor exagerada y duradera que padeció Rusia en el verano de 2010.

Contra los precios crecientes internacionales podemos hacer poco. Tampoco hemos hecho mucho por librarnos de la dependencia del extranjero en el sector energético. Un 70% de la energía consumida es importada. Porcentaje que es muy superior a la media de los países europeos. Prácticamente, todo el petróleo y el gas que consumimos es importado. A pesar de ello, tenemos aversión fóbica a la energía nuclear. No se pueden comparar en seguridad, en desarrollo y en eficiencia, la tecnología soviética de Chernobil, centrada en la reducción de costes en un entorno social opaco y dictatorial, de las tecnologías europeas nucleares modernas. Además, gran parte de la electricidad francesa que recibimos, proviene de sus centrales nucleares junto a los Pirineos. Lo cual es, al menos, un ejercicio de hipocresía y de aveztrusismo reivindicativos.

Nuestro “mix energético”, la cesta ponderada de los recursos energéticos que utilizamos, tiene una huella ambiental grande (gases tipo invernadero) por estar basada en el consumo de biomasa no renovable (combustibles fósiles sólidos, líquidos y gaseosos). No sabemos de ecologistas activistas que estén dispuestos a disminuir su nivel de vida adquirido por usarlos menos (en transportes, electricidad, calefacción, bienes y servicios que los emplean en su producción). Un consumo mayor de energía nuclear reduciría el impacto natural que causamos con esos consumos.

          Los precios de los alimentos están hoy nuevamente en los máximos alcanzados en 2008. Y lejos de los que tenían antes de la crisis alimentaria de entonces. Según un estudio de la FAO, ya en mayo de 2010 los precios estaban un 24% de media por encima de los del año 2006. Y señala también que, como consecuencia de ese encarecimiento, unido a la desaceleración económica, más de 100 millones de personas han sido empujadas a la pobreza y al hambre en el mundo.

          El Banco Central Europeo mantiene sus tipos de interés desusadamente bajos (2%) desde hace bastantes meses. Pero, en enero de 2011, el Sr. Trichet ha avisado de que se mantiene vigilante y que no es de descartar que en unos meses suba el tipo básico del precio del dinero. ¿Por qué se comportan diferentemente la Reserva Federal y el BCE? La razón reside en sus “mandatos” de gestión. La Fed está más orientada a promover el crecimiento económico, que a contener una inflación no exagerada. Una de sus últimas medidas ha sido decidir comprar deuda estadounidense en el mercado secundario. Lo hará por más de 700 mil millones de dólares, a razón de unos 60 mil millones al mes. A Bernanke le conocen sus colegas como el “helicóptero”. Cuando era profesor de universidad, declaró que “él era capaz de tirar billetes verdes desde un helicóptero, si era necesario para estimular la economía”. Por su parte, el BCE tiene un mandato serio para tener la inflación de la Eurozona controlada en valores cercanos al +2% anual. Y España, con un 10% de participación en el PIB europeo, ha llegado al 2,3% en 2010.

El impacto del demonio de la inflación, que empobrece a todo el colectivo social, sobre la economía, que intenta dar trabajo a más personas y crecer, puede ser dramático en los próximos meses. Produciendo, junto con la maldita crisis, un efecto de corte y de desgarro simultáneos en el tejido económico de toda la nación.

EL EJÉRCITO NACIONAL AFGANO

El objetivo de la formación del ejército afgano es alistar, estructurar y entrenar a un colectivo multirracial de unos 200 mil afganos, para formar el nuevo Ejército Nacional de Afganistán. Los reclutas son contratados tras pasar un somero examen físico, estar comprendidos en un intervalo amplio de edad y pasar por un filtro “político” local, que avale su no pertenencia evidente a los grupos insurrectos. Es de recordar que los que hoy son respetables jefes populares y representantes parlamentarios en la democracia, durante el período de la guerra civil de “casi todos contra todos” de 1989 a 1996, fueron señores de la guerra, antiguos jefes muhaydines antisoviéticos, muchos de los cuales están acusados y no procesados por supuestos delitos y crímenes. Al no existir la tradición de un ejército popular y suficiente de reclutamiento universal, se ha optado por adquirir un ejército de voluntarios, intentando profesionalizarlo.

Características del Reclutamiento General y Primeros Pasos de la Formación.

Las etnias afganas que nutren las filas del ejército son principalmente los uzbecos (10%de la población) y los tayikos (25%), que viven al norte del país, limítrofe con las repúblicas independientes de Tayikistán y Uzbekistán y los hazaras (20%), relacionados con los persas, que viven en el centro. Los pashtunes no abundan por ahora en el ejército afgano, a diferencia del ejército pakistaní. Por ello, a veces, la guerra parece una guerra de liberación pashtún.

El nivel cultural no es un impedimento para el ingreso en el ejército afgano. Es más bien un criterio de selección, junto con una buena recomendación de sus jefes de clan y de los mandos del ejército o de la policía, para pasar a formar parte del cuerpo de suboficiales. Al no existir una tradición militar moderna en el país, no existen en él las academias de suboficiales de las distintas escalas, al estilo occidental o ruso. La formación de los suboficiales no es un asunto baladí, aunque escapa a la percepción del periodista civil insertado o visitante en las diferentes unidades autorizadas. Las unidades de formación del ejército afgano están fundamentalmente dirigidas por suboficiales y oficiales estadounidenses, destacadas en multitud de “boot camps” desperdigados por numerosas provincias del centro y del norte del país.

Los reclutas del ejército afgano pasan por “temporadas” una serie de jornadas de formación en técnicas elementales de lucha; de endurecimiento físico; de disciplina militar, basada en formaciones cerradas y sus movimientos, para imprimirles carácter; de cumplimiento de las labores cotidianas de vida en común y de convivencia como colectivos uniformados. La principal labor conseguida es desasnar a los hombres, que se acostumbren a formar colectivos permanentes y prepararlos básicamente para su formación en las unidades de destino. Dependiendo de las levas, de su calidad y de la uniformidad de ésta, este período se extiende entre los 60 y los 100 días. Y éste es un tiempo de formación considerado insuficiente.

Como parte de un ejército muy aficionado a medir todo (lo que no se puede medir, no existe), los militares estadounidenses observan y controlan (monitoring), miden y registran el “progreso” de sus soldados afganos en formación. Existen más de 75 habilidades individuales desmenuzadas, precisas e identificadas, que son necesarias para que los soldados desempeñen correctamente sus funciones y puedan sobrevivir a los peligros, imprudencias y condiciones de combate. Utilizan para ello los “check list” y las comprobaciones y verificaciones adaptadas al caso, que han ido desarrollando y perfeccionando con sus propios reclutas. El problema es que estos reglajes pueden determinar el comportamiento mecánico de un hombre como parte del colectivo militar y su “marksmanship in the range” o eficacia en el campo de tiro. Pero no reflejarán nunca cómo se comportarán en combate, ante la presión del enemigo, la evolución inesperada, la incertidumbre, el miedo, el aislamiento y la pérdida de confort. Ni cuál es su lealtad a sus jefes y a la pequeña unidad o cuánto están motivados para cumplir sus nuevos deberes.

En las unidades de destino será donde los reclutas adquieran, tras el período de iniciación señalado, una formación militar “razonable”, dominando mejor las “habilidades” esenciales citadas y su integración en pequeñas unidades militares cohesionadas. La columna vertebral de estas unidades operativas es el cuerpo de suboficiales. Ellos son los encargados de su mando inmediato, de completar la formación de los reclutas y de cohesionarlos en la convivencia común, con el ejemplo, el interés por ellos y la profesionalidad. Y, por último, de convertirlas en pequeñas unidades de acción, dotadas de cierta iniciativa y suficientes motivación y compromiso con las misiones.

El Cuerpo de Suboficiales: Características y Posibilidades.

Los futuros suboficiales son entresacados de entre los sucesivos grupos u hornadas o lotes de reclutas que son alistados. Es importante señalar que la paga garantizada es el principal argumento de alistamiento, en un país asolado por la guerra, las sucesivas olas de destrucción sufridas y la desestructuración social. Los soldados afganos también tienen “corazones y mentes”, los cuales deben ser convencidos y ganados, para que defiendan a su joven país y su inestable y corrompido régimen político, frente a las fuerzas disolventes que lo amenazan. Pero la corrupción por sí misma no es razón suficiente para rehuir defender y ayudar al régimen afgano. La corrupción es general, tradicional, arraigada y omnipresente en toda la región geoestratégica árabe: desde el norte de África a las fronteras de la India. Sadam Hussein, el partido Baaz y su régimen estaban asentados en el clientelismo, el copago y el terror selectivo contra los enemigos internos, tanto reales como potenciales o estimados. Con la religión (variedad sunní) y los comunes orígenes tribales como criterios de selección, para comenzar a medrar en las estructuras estatales. Y sobrevivieron a dos guerras exteriores, una larga y otra contra una coalición de países modernos, y a varios intentos armados de rebeliones internas étnicas y religiosas.

Los suboficiales afganos no se sienten como un cuerpo profesional y selecto y aparte de los reclutas, ya que su origen, necesidades y aspiraciones son comunes. En todo caso, si se segregan de éstos es más por vana superioridad y exhibición de poder fatuo, que por razones objetivas. Pero esta lejanía malsana es percibida claramente por los hombres y perjudica la cohesión y la capacidad combativa de las pequeñas unidades. En efecto, son 3 las características o cualidades que los soldados esperan de sus suboficiales, como jefes inmediatos natos: 1) Las tropas siempre tienen que creer que los suboficiales se preocupan realmente por ellos. Y que harán lo posible para facilitarles la vida y para no dilapidarlos en la batalla. 2) Los soldados deben conocer que sus suboficiales cuidan de ellos. S sienten que sus jefes abusan de ellos o los utilizan mal, se volverán indisciplinados y pensarán que no merece la pena seguirlos. 3) Los soldados tienen que confiar en la competencia profesional de los suboficiales. Éstos tienen que tener un juicio militar claro, definido y solvente en las batallas y en las misiones. Sus tropas tienen que reconocer que si los siguen, sus oportunidades de supervivencia y, luego, de triunfo, son tan buenas, al menos, como las de aquéllos.

Los intereses de los oficiales y suboficiales están profundamente enraizados en los de sus familias y clanes, en sus etnias y patrias chicas. Para construir progresivamente, desde los clanes hacia arriba, una entidad regional y, luego, una nacional, hay que crear lazos y relaciones consistentes de progreso y seguridad, que los aglutinen poco a poco. Con ello se irá formando una “moral nacional”, un sentido de pertenencia a una unidad social superior, que respete y garantice sus derechos, a cambio de unas obligaciones sociales y les ofrezca un futuro de paz, utilidad, bienestar y progreso. La estructura social nacional afgana se puede comparar con su red viaria de carreteras y caminos: Es escasa, local y pobre. Así, los oficiales y suboficiales afganos no pueden comprometerse voluntaria, seria y debidamente con un ejército en la defensa del régimen nacional. Que está colocado como una superestructura de escasa vitalidad, sobre las redes sociales centenarias del país. Pensando algunos que, simplemente por ello, ya pudiese sustituirlas eficazmente. Incluso un injerto debe tener una cierta afinidad y cercanía biológica con el patrón o pie receptor, para que prospere a su debido tiempo.

No es de esperar que los suboficiales, tanto los de mando directo de los hombres como los de la escala superior, puedan desempeñar cabalmente su cometido. No creemos que lleguen al 15% del total, los que puedan ser considerados como buenos tanto por los oficiales como por los soldados. Esto va a crear una debilidad estructural, un vacío existencial, en las capacidades militares del ejército afgano en la lucha contra los insurgentes. Los talibanes tienen una fuerte y fanática motivación religiosa y un compromiso con sus misiones. Su cada vez menor diferencia de capacidad militar, la compensan con su decisión de utilizar los hombres necesarios en las misiones decididas. Una prueba es que encuentran suficientes adeptos para llevar a cabo las periódicas misiones suicidas. Pocas sociedades han tenido o tienen guerreros capaces de autoinmolarse para matar y mutilar a sus enemigos. Y, generalmente, sin perspectivas de victoria, sino buscando el fruto inmediato de su sacrificio personal. Los aviadores soviéticos, agotadas las municiones o el combustible, embestían a veces contra los aviones alemanes. Los “kamikazes japoneses”, el “viento divino” protector de las islas contra la invasión mongola, se sacrificaban para compensar la supremacía militar e industrial estadounidense, en aras del código de honor shintoista y de la voluntad del dios-emperador. Pero los hombres del ejército afgano tienen una motivación débil e imperfecta, y tienen una formación y un entrenamiento militares demasiado someros y precipitados.

Quizás no sean muchos los talibanes “full commitment”, capaces de luchar hasta el mismísimo fin contra los corruptos, los renegados de la Fe y los infieles invasores. Aquéllos son apenas un porcentaje mayor que los comisarios políticos de los ejércitos rojos. Pero también es cierto que es mucho menor el porcentaje de fuerzas de la ISAF y del ejército nacional afgano, dispuestos a dar la vida por la causa de la libertad del país y ganar la lucha contra el terrorismo en tierras lejanas a las suyas.

(continuará)

LA INTELIGENCIA Y LA SEGURIDAD DE LOS ESTADOS UNIDOS.

El domingo 18 de julio, el “Washington Post” ha comenzado a publicar una serie de artículos de investigación, destinados a retratar la verdadera y compleja situación de la Inteligencia y la Seguridad nacionales de los EEUU. Entre las primeras críticas que ha recibido este estudio, están que pone en peligro la seguridad del país o bien que los datos que expone son sesgados, parciales o incompletos. Y ambas revisten contradicción. Como se verá enseguida, el crecimiento de los medios dedicados a esas actividades es tan desaforado, desproporcionado e inabarcable, y, por tanto, inútil en gran parte, que, aunque aceptemos una reducción importante de los números ofrecidos, éstos siguen siendo desmesurados y asombrosos.

El descubrimiento del Washington Post.

Tras un trabajo de casi dos años examinando documentos de todas clases, registros de la propiedad, contratos varios, informaciones aparecidas en las lenguaraces “redes sociales” y realizando numerosas entrevistas, los autores han descubierto un entramado institucional desparramado y autosuficiente, que se podría calificar como un verdadero Cuarto Poder del Estado federal. Veamos algunos datos significativos de dicho estudio.

Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, sólo en Washington se han construido unos 33 edificios dedicados a la inteligencia y seguridad nacionales, que ocupan 17 Km2., equivalentes a la superficie de 3 Pentágonos. Más de 1270 entidades gubernamentales diferentes se ocupan ahora de esas actividades. Están apoyadas por más de 1930 empresas privadas. Que han recibido y reciben contratos externos de colaboración y complemento (outsourcing) de las labores citadas. El outsourcing consiste en la externalización de las actividades no estratégicas de una corporación, para que sus activos humanos y materiales puedan especializarse y dedicarse al núcleo de su negocio o actividad. Pero si nos dicen que unas 855 mil personas trabajan para aquellas agencias, ¿es necesario aún externalizar? ¿Cuántos trabajos genera la actividad omnipresente de estos organismos? Sí, omnipresente. Porque la justificación de esta mastodóntica gestión (burocrática) de la Inteligencia y la Seguridad nacionales, reside en la elaboración anual de más de 50 mil informes “serios”.

Un volumen tan desmesurado hace que gran parte de ellos sean reiterativos, incompletos o parciales, poco consistentes, innecesarios a veces y poco leídos porcentualmente. Con lo que la “paja” cubrirá y ocultará fácilmente los verdaderos “diamantes” en el barril. ¿Con qué criterio se seleccionan para que un conjunto importante, constante y suficiente de trabajos, accedan a los mandos ejecutivos de la Inteligencia y Seguridad nacionales? ¿Quiénes hacen la selección?

¿Cómo se comparte, en cantidad, tiempo, oportunidad y calidad, la información con otras agencias? Esta actividad fundamental de colaboración y coordinación parece que es escasa y deficiente por todo el espectro y rango de las agencias. Funcionando bien, hubiese permitido abortar el intento de atentado del 25 de diciembre de 2009. Donde el nigeriano hijo de papá, entrenado en el Yemen y jugando a mártir yihadista, Omar Farouk Adbulmutallab trató de atentar contra un avión civil en vuelo a Detroit. Como consecuencia, el Director Nacional de Inteligencia Dennis Blair fue cesado por Mr. Obama. Ocupaba un cargo de coordinador general de esas actividades, creado en 2005 por George Bush, y le llamaban el Kaiser de la Inteligencia. Pero, ¿qué funciones ejercía? Las que no ejerció fueron estar al tanto, conocer y reconducir las rivalidades y celos existentes entre las agencias e instituciones.

En la Secretaría de Defensa de Robert Gates hay un cierto número de altos cargos con autorización para conocer todas las actividades y materiales de la Inteligencia y la Seguridad. Pero algunos ya han reconocido públicamente que no tenían esperanzas de vivir lo suficiente como para llegar a conocer o a asimilar todo lo que debieran. Sólo en los EEUU hay identificadas más de 10 mil oficinas, instalaciones y lugares dedicados a esas actividades y a generar informes oficiales, no sólo los simples briefings de uso interno. Los defensores del sistema montado arguyen que desde aquel atentado, los USA no sufren ningún ataque importante. La pregunta es cuáles serían los medios verdaderamente necesarios y su reparto y organización, para conseguir el mismo resultado.

El gobierno federal es consciente del crecimiento sin control, superfluo, caro, con costes difuminados y poco eficaz de estas actividades. Y está buscando áreas donde recortar y prescindir de actividades. Pero la pregunta es: ¿por qué no se hizo desde el principio o, al menos, antes? Siempre, en las actividades asignadas, el que controla el presupuesto, manda.

La Ley de Parkinson. La degradación de las burocracias. Las burocracias corruptas.

En 1957, el economista y sociólogo británico Northcote Parkinson enunció su famosa ley: “Las burocracias TIENDEN a ocupar todo el tiempo disponible en sus trabajos de administración, no necesariamente útiles o productivos”. Un corolario de ella sería que su “trabajo crece hasta llenar todo el tiempo del que disponen”. También le llamaron la ley de la pirámide invertida. Porque sobre los hombros de los contribuyentes, cada vez más agobiados, descansa el peso de una burocracia pública, creciente en el tiempo, sin EREs o regulaciones establecidas, sin claras y objetivas medidas de su necesidad cuantitativa o de su eficacia laboral.

Se trata de una ley social, porque su cumplimiento se extiende por todas las administraciones públicas, durante el largo período de tiempo investigado y con las lógicas, más escasas y honrosas excepciones. En una entrevista mundial, publicada el lunes 26 de noviembre en El Mundo, el historiador y analista militar israelí Martin Van Creveld, hoy con 64 años, autor de más de 15 libros sobre el tema, nos brindaba píldoras como éstas: “Los ejércitos son (terminan siendo, si mantienen una endogamia ideológica) burocracias que se petrifican” o “A los EEUU les falta inteligencia táctica para coger a Bin Laden”. La Escuela de Mando del Estado Mayor de Israel le ha cerrado sus puertas hace muchos años, por iconoclasta. Bueno, pero con los intelectuales y doctores esto no pasa, saben refrenarse. ¿O no? La consejería de Educación de la Comunidad de Madrid acaba de confirmar que la Universidad Complutense ha gastado en los últimos 6 años, 192 millones de euros más de lo autorizado, precisamente en gastos de personal.

Los funcionariados tienden a consolidarse y a perpetuarse en el poder. Todos conocemos a alguien que busca sacar una oposición, para garantizarse un trabajo de por vida. Rara vez te hablan de satisfacer una vocación de servicio. Por otro lado, todos tendemos a identificarnos con y a asumir lo que hacemos. De algún modo el servidor público termina adquiriendo un sentido de propiedad del Estado, mayor del que tenemos los contribuyentes administrados (sus verdaderos dueños). A veces a este sentimiento natural se unen circunstancias adversas: Un estado incipiente, débil, con poca tradición democrática; una situación social calamitosa; unas divisiones sociales profundas y enquistadas: étnicas, religiosas, políticas; una falta de sentido de ciudadanía y de futuro común de la nación. Es entonces fácil que a la minuciosa ineficacia de la burocracia para gestionar e impulsar una economía nacional (los regímenes socialistas son ejemplos), se una la codicia desbordada por los bienes generales comunes, tanto por su posesión como, por supuesto, por su usufructo indefinido.

Estas burocracias ya corruptas devienen en un cáncer terminal de sus sociedades cuando: se apropian de un porcentaje significativo del PIB, frenan el desarrollo social y económico del país y privan a sus ciudadanos de sus esperanzas de progreso y bienestar, que son el motor de una sana “moral nacional”. Es difícil reconvertir a los corruptos. Y la cosa pasa por el empleo más o menos drástico y extenso del bisturí. Pero siempre, siempre hay arreglo.

Características generales de la Inteligencia.

La exploración de campo genera información de los diferentes niveles operativos y de los terrenos, que también reconoce. Pero, aquélla debe ser convertida en inteligencia. Ésta es el conocimiento razonablemente fiable y suficiente del enemigo, de sus intenciones y posibilidades y del terreno, en sus posibilidades de lucha y transitabilidad.

Los órganos elaboradores de la inteligencia a partir de las exploraciones operativa y de combate son ser diferentes, puesto que también lo son los dos tipos de información generados. La principal diferencia es que proceden de niveles de actuación cualitativamente diferentes, en los cuales deben dar una visión de conjunto: enemigo, terreno y posibilidades.

Una vez creada la inteligencia, es integrada por el mando superior existente de la misma, el G-2. Éste, mediante otros órganos, se encargará de transmitirla a las unidades y mandos interesados. Dicha transmisión debe ser protegida por todos los medios existentes, garantizando el secreto y su llegada a los destinatarios, mediante dobles estafetas, cifrados, etc.

La inteligencia transmitida debe reunir las características adecuadas en cuanto al momento, la fiabilidad, la continuidad, la seguridad de transmisión, la riqueza de contenido y su suficiencia. En cuanto al tiempo debe ser oportuna y continua. Su seguridad afecta a los planes y a las decisiones que a partir de ella se elaboren. Debe ser suficiente, rica y fiable para permitir a los correspondientes mandos, dedicándole sólo un tiempo razonable, hacerse una idea lo más completa posible de una situación y planear sus posibles evoluciones y los factores que a ellas concurrirán. La suficiencia limita drásticamente los excesos de información no necesaria, que desorientan o cansan al mando afectado por ellos. Aquí el exceso embota y oculta la realidad y su percepción. Y su selección es, más que una ciencia, un arte del G-2, la CIA o el FBI.

El G-2 se convierte así en los ojos penetrantes y lúcidos del mando operativo.