La Voluntad de Defensa de una Sociedad. 2ª Parte.

(FINAL)

Y la Estrategia, la Estrategia Operativa y la Táctica, como Niveles de su Actuación Militar.

Entre ambos niveles de la actuación militar existe un espacio de actividad eminente y esencialmente práctico, llamado nivel operativo o estrategia operativa. Su misión es optimizar los empleos de la táctica y de los medios disponibles en la campaña y en el teatro de operaciones. Para ello define y conceptualiza las batallas, las marchas, etc., en definitiva, tanto las operaciones militares como su correcta sucesión, en función de aquellos objetivos decisivos. Con ello brinda a la táctica y a la decisión a la que ésta se orienta, una trascendencia superior, que está mucho más allá de la persecución y de la explotación del éxito. Es decir, la estrategia operativa utiliza a la táctica como uno de sus instrumentos inmediatos. Integrándolos para alcanzar los objetivos últimos que se le han confiado y orientándose a ellos, participando entonces de su naturaleza estratégica.

Resultado de imagen de refinería de petróleo REFINERÍA DE PETRÓLEOS: SÍMBOLO DE LA PUJANZA ECONÓMICA DE UNA SOCIEDAD MODERNA.

Así, la estrategia operativa define unos objetivos propios en el teatro o en la campaña de actuación, que son la incapacitación y la desorganización del enemigo, a través de la acción sobre sus vulnerabilidades operativas y estratégicas. La primera se orienta contra la capacidad de combate enemiga, buscando incapacitarla posicional o funcionalmente, y simultáneamente protegiendo la propia. La segunda se logra por la ocupación o la destrucción de sus vulnerabilidades críticas en la zona de operaciones.

Estas vulnerabilidades son aquellos elementos, posesiones o razones que dan sentido a la lucha que el enemigo sostiene contra nosotros. Es decir, cuya pérdida le infunde inevitablemente una sensación de desesperanza y un sentido de inutilidad en proseguir la lucha en esas circunstancias, como no sea para acumular más pérdidas.

Una vulnerabilidad crítica estratégica, manejada hábilmente por nosotros en el siglo XVI durante la conquista de América, fue la captura del gran jefe o emperador de las confederaciones indígenas en los grandes países a colonizar (Moctezuma, Atahualpa). Pero su efecto era temporal. Una vez convertido en rehén, el valor simbólico de un caudillo de este tipo caía en picado, porque la vitalidad nacional de la colectividad a la que dirigía exigía su renovación, como si hubiese muerto. Pronto se elegía a un nuevo Gran Emplumado, entre los miembros de su clan o de su sociedad guerrera.

Resultado de imagen de edificios grandes bancos EL BANCO DE ESPAÑA. EL DINERO ES UN ESTÍMULO DE LA ECONOMÍA.

En la II Guerra Mundial, la ocupación de la capital y la caída del gobierno eran vulnerabilidades críticas estratégicas, a las que se accedía a través de una estrategia operativa de guerra móvil ofensiva: campaña de primavera de 1940 en el frente occidental. Lo mismo intentó Hitler en 1941 en el frente soviético con relación a Moscú. Seguramente en esa guerra total, casi de exterminio, del frente del Este, su caída no hubiese tenido la trascendencia que se le atribuía. Pero Moscú constituía un gran “nudo” viario, un centro de comunicaciones ferroviarias vital para toda la URSS al oeste de los montes Urales y, en este sentido, sí hubiese sido una vulnerabilidad crítica permanente del nivel militar operativo.

Para lograr estos objetivos estratégicos intermedios, el nivel operativo tiene unos medios específicos operativos que son la inteligencia, el desequilibrio y la incapacitación del enemigo, el tiempo o velocidad de las operaciones y de los combates, la organización logística y su soporte físico o línea de abastecimientos y el sentido correcto del propio mando.

Estos medios los emplea para conducir y utilizar óptimamente (sin despilfarros) los medios táctico-operativos a su disposición.

Éstos son:

la transitabilidad del terreno (en toda la dimensión geográfica de la naturaleza de los terrenos, clima, estación y hora del día),

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la capacidad de combate (medios militares concretados en hombres, equipos, apoyos y vehículos de combate) y la capacidad de movimiento operativo (transportes de grande y pequeño tonelaje, los repuestos de todo tipo y combustibles y los depósitos y parques accesibles en la zona) propias disponibles,

la libertad de acción y las “interfases de acción” favorables con el enemigo (que existen y que se pueden también crear siempre, mediante la ampliación o disminución del “campo de acción” sobre aquél, como un zoom táctico operativo, o mediante su cambio a otro sector del frente o en la profundidad de la zona enemiga). Con estos 2 últimos “sistemas” podemos actuar siempre según nuestro criterio e interés y no simplemente reaccionar a las acciones del enemigo.

De esta manera los 10 “sistemas operativos” citados realizan el empleo y el funcionamiento de todos los niveles de la defensa nacional. Y van a partir de la concepción y la gran creación de objetivos, intereses y recursos disponibles, recibidas del mando y de la nación, hasta la realización práctica final. Implicando en ésta también a los necesarios y a los inevitables e impuestos por el enemigo, empleos tácticos de los medios militares, como etapas para la consecución óptima de aquellos objetivos encomendados.

Resultado de imagen de reuniones sindicales grandes  LA MORAL NACIONAL SE GESTA EN TODOS LOS SITIOS DE CONVIVENCIA SOCIAL.

Y, ¿por qué llamamos sistemas a estas funciones operativas de variada y compleja naturaleza y a los órganos o fenómenos que las dirigen, procuran y ejecutan o causan (como es el caso de la transitabilidad)? Un “sistema” es un conjunto de órganos, fenómenos o cosas que, ordenadamente relacionadas entre sí, contribuyen a determinado objeto. En un sistema complejo existirán una jerarquía, la especialización de sus órganos y unos objetivos e intenciones o resultados. Las funciones, en su conjunto y en razón de las interacciones que ocurren dentro del sistema, tienen un efecto integrador sobre él, y sinérgico con relación a los objetivos generales del mismo.

FINAL.

La Voluntad de Defensa de una Sociedad.

Y la Estrategia, la Estrategia Operativa y la Táctica, como Niveles de su Actuación Militar.

El Concepto y su Alcance.

Llamamos “voluntad de defensa” de una nación a su capacidad para propiciar, crear, desarrollar y mantener unas fuerzas de defensa, que cuenten con el apoyo necesario y sinérgico de la economía del país y de la diplomacia del estado. La voluntad de defensa es una expresión de la voluntad de ser y de la capacidad vital, incluso biológica, de una sociedad.

Este concepto supera y perfecciona a la así llamada guerra híbrida o de V generación. Que implica y supone el empleo de todos sus “medios de intervención” ortodoxos y heterodoxos por el grupo social o nación beligerante.

Resultado de imagen de GUERRA V generación ALEGORÍA IMPRECISA DE LA GUERRA DE QUINTA GENERACIÓN.

Como tal expresión, será sana, normal y suficiente, cuando las fuerzas de defensa y el apoyo diplomático y de la economía nacional que se les brinde a aquéllas, sean adecuadas y proporcionales a los objetivos políticos de la sociedad. Y también, a las posibles amenazas que tenga que soportar, tanto desde el interior de su territorio como desde el exterior, bien de su región geopolítica como de otras.

Esta capacidad y su actuación en los diferentes casos brotan de una “moral nacional” correcta.

La voluntad de defensa se plasma normalmente en las fuerzas armadas, en su calidad de instrumentos específicos de la función de defensa. Las fuerzas armadas constan de unos medios humanos, de unos medios intelectuales y anímicos y de unos medios materiales. Imbricando todo y proporcionándolo, existe el apoyo de la retaguardia, o mejor, de la sociedad.

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Los medios humanos deben poseer el entrenamiento adecuado, la disposición combativa y un cierto espíritu de cuerpo. Ellos se conforman, mediante los medios intelectuales y anímicos, que son la doctrina y su empleo, la dirección o mandos y la moral militar, en los instrumentos capaces de realizar con éxito las operaciones militares, capaces de hacerles superar el esfuerzo y el desgaste que ellas requieren y de comprometerse con las misiones encomendadas.

Los medios materiales deben ser acordes con la teoría militar de las fuerzas armadas y adecuados al nivel tecnológico necesario y a los objetivos señalados. Comprenden los sistemas de armas y todo el soporte físico directo de las mismas.

Por último, el apoyo de la sociedad proporciona, sostiene y nutre todo.

¿Cuál es la operativa de este fenómeno natural de la capacidad de defensa social?

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En una sociedad moderna, la cadena de transmisión de la voluntad popular a las fuerzas armadas, pasa por una serie de engranajes sociológicos intermedios de autoridades e instituciones. En ellos se va cristalizando y cumpliendo la voluntad popular, con todos los matices, errores y desviaciones, que se derivan del grado de imperfección del sistema institucional de la sociedad y de determinadas autoridades.

Esto implica que el ataque militar directo a la población civil, no debilita la voluntad de defensa ya concretada en las fuerzas armadas. O sea, la acción militar sobre la voluntad de defensa del enemigo debe realizarse sobre lo que es expresión de ella, sus fuerzas armadas, y no primeramente sobre la fuente de la misma.

El primer objetivo serían las fuerzas armadas enemigas. Luego estarían los órganos de gobierno, sus objetivos políticos, sus planes y sus alianzas y las industrias de guerra y auxiliares. Por último estaría la población civil enemiga.

La población civil, sin organización intrínseca, dominada por el aparato ideológico e institucional del estado, es capaz de asimilar tremendos golpes militares. Ahí tenemos los bombardeos durante años de Alemania, el Japón y Vietnam del Norte. Sólo la invasión de aquélla obligó a su rendición. Sin reaccionar por ello el pueblo contra la institución política y sin que se alterase sustancialmente la expresión nacional de la voluntad de defensa, alcanzada previamente. El caso más radical sería el de una guerra nuclear, en la que, con grandes pérdidas civiles iniciales, unas fuerzas armadas relativamente intactas, por su despliegue y protección, y bien dotadas, podrían prolongar la defensa e incluso vencer.

Esto nos permite definir al tiempo como el medio en el que actúa la voluntad de defensa, cuyo factor eficaz es la “moral nacional”.

En efecto, la voluntad de defensa se construye en el tiempo. Y para demolerla es necesario actuar sobre ella durante un tiempo. Ésta es la forma de actuar de la insurrección, en una guerra prolongada dirigida a la fuente de aquélla, el pueblo, atacando su moral nacional.

La Moral Nacional, fuente de la Voluntad de Defensa.

La “moral nacional” es la convicción colectiva de estar viviendo y siguiendo las corrientes históricas correctas de paz, progreso, satisfacción propia, servicio y justicia. Dicha certeza debe ser asumida por la sociedad como un destino propio y más o menos claro de realización.

La falta de cualquiera de las características anteriores o su perversión, puede deteriorar la calidad de dicha moral nacional, que no debe pretender nunca alumbrar un mesianismo. Pero, sin ilusión y entusiasmo no se pueden emprender ni realizar empresas de provecho. El entusiasmo es una fuerza del espíritu, que vence a la entropía moral e ideológica (generada casi inevitablemente en las sociedades), iluminada por una “ilusión razonable”.

Resultado de imagen de lideres mundiales LA DOCTRINA DE XI JINPING «alumbrando» el Socialismo con Características Chinas para una Nueva Era.  FUE INCLUIDA EN LA CONSTITUCIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA CHINO.  SÓLO MAO Y DENG XIAOPING MERECIERON TAL HONOR.

Cuando los dirigentes, a su vez, toman conciencia de estar sirviendo a la corriente social justa, que su pueblo desea y pide, se establece entre ambos una comunión moral, que armoniza y potencia los sentimientos nacionales y sociales implicados. Este proceso es el origen y el creador de la moral nacional de cualquier sociedad y está a otro nivel cualitativo de los intereses puramente partidistas, étnicos y de grupos.

Se establece una creación ideológica desde el pueblo y hacia el pueblo, cuya razón es que sea a favor del pueblo. En este proceso se pueden generar también desviaciones y aún aberraciones históricas.

El proceso de creación de la moral nacional será positivo cuando los dirigentes actúen colectivamente con honradez e inspiren “caminos” correctos”, dentro de las posibles líneas de acción, bastante generales y aún ambiguas, que resuenan desde las masas populares. Esto implica y demanda un cierto dirigismo ideológico por parte de todo el sector dirigente, no sólo los políticos y funcionarios, y que es una función principal. Los abusos estarían representados por el Ministerio de Propaganda de Herr Joseph Goebbels. los comités de bolivarianos de Chávez, los comisarios políticos y la estructura del partido para la dictadura del proletariado con Stalin, etc.

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Pero los órganos naturales de formación y de transmisión de la “moral nacional” están muy lejos de las oficinas de propaganda oficiales. La razón es que ellos son también los núcleos de la actividad colectiva de la sociedad y de sus dirigentes naturales e institucionales. Es decir, lo son los hogares las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los sindicatos, los centros de trabajo, las asociaciones en general, etc.

Tras la batalla de Inglaterra, Churchill dijo que las generaciones futuras dirían que “aquélla fue nuestra hora más gloriosa”. Esto fue posible gracias a una inquebrantable disciplina social, que no resultaba del estudio de manuales de educación cívica, sino del seguimiento de un modelo propagado por infinidad de testimonios personales. La difusión del modelo moral del ciudadano se debió en gran medida a la labor educativa de la Iglesia anglicana.

El propio Montesquieu reconocía que las virtudes republicanas sólo existían en los relatos de la antigüedad. Así, resultaban atractivas para una minoría dirigente, pero su adopción por los ciudadanos no podía hacerse por mandato legal o constitucional. Los valores morales teóricamente propuestos, se veían como algo artificial y remoto, sin conexión real con un código moral práctico y conocido, resaltado con ejemplos vivos que pudieran seguirse.

Resultado de imagen de montesquieu EL BARÓN DE MONTESQUIEU.

Los Niveles de la Actuación Militar.

Al primer nivel de la actividad de la defensa de una sociedad organizada se le llama estrategia nacional o, también, algo anticuadamente, gran estrategia. En ella se deben considerar también los recursos económicos y diplomáticos del estado, como parte de los medios de una nación para conseguir sus grandes objetivos estratégicos en una guerra.

La estrategia militar o estrategia a secas trata, en un gran segundo nivel de actividad de la defensa nacional, de la definición de los grandes objetivos de una guerra, de un teatro de operaciones o de una campaña y de la asignación de los medios militares, generalmente escasos o muy escasos, para alcanzarlos.

La táctica se dedica a la realización óptima de los combates frente a un enemigo, que se opone por medios bélicos al logro de nuestros objetivos estratégicos.

(CONTINUARÁ)

La Ideología y el Poder en China

El Materialismo Histórico en China

En el siglo XVIII, los misioneros jesuitas llegados a China (singularmente, Mateo Ricci), que profundizaron en su civilización y modos de vida, informaron a Roma en sus cartas, al estilo de lo que hiciera San Francisco Javier sobre la India, el Japón y otras tierras, de la existencia en el Reino del Medio de un régimen político basado en el gobierno absoluto de un emperador, a través de una burocracia jerarquizada, extensa e instruida. Pero este esquema, que resultaba idealizado y simple, benevolente y confuciano, no se cumplía en la realidad. Los emperadores chinos y aún sus dinastías eran derrocadas; la guerra intestina era intermitente y recurrente en su historia; la burocracia necesaria y poderosa era elitista y cerrada y caía endémicamente en el vicio de la corrupción, el engreimiento y la auto satisfacción por sus obras y servicios.

Resultado de imagen de chi huang ti SHI HUANG TI, PRIMER EMPERADOR DE CHINA

Y es más, la raíz y la enjundia de este estilo chino de gobernanza, estar y poder permanece hoy en día. Por encima de la revolución china de los años 30 y 40; de la II guerra mundial y de la corta guerra civil (1946-1949), tras la ocupación japonesa de gran parte de su territorio oriental; del “gran salto adelanteeconómico social de primeros de los 50, empleando en la producción microacerías y fabriquitas, a cargo de innumerables grupos de vecinos no cualificados debidamente, intentando una “revolución industrial comunal” y de la “revolución cultural” de Mao Ze Dong. Ésta fue una reconducción ideológica radical del proceso revolucionario, prevenida y preconizada en la “revolución permanente” de Trotsky. Que fue, paradójicamente, a ojos de los comunistas chinos, un “revisionista condenado”. Todo esto dicho constituye una etapa, un intento, un episodio histórico más, que, por más revolucionarios y radicales que fueran, terminarían siendo deglutidos, absorbidos e incorporados en la civilización y la idiosincrasia chinas, al ser accesorios y pasajeros en el devenir de la larga historia del Reino del Medio.

Al igual que el emperador sólo aceptaba la sumisión leal de sus súbditos, los dirigentes comunistas no admiten la más mínima crítica de propios o foráneos. Ellos tienen el monopolio y la certeza “científica” de la interpretación materialista y dialéctica de los hechos sociales de la historia. Aunque corrigen continuamente su “rumbo” en largas bordadas al avance. Y la nomenclatura, el aparatichik, la burocracia del P. C. chino y del Estado son exclusivistas y lejanos a las negociaciones y a las opiniones diferentes, desviadas o divergentes. En lo que se refieren a su orientación, su poder colectivo y personal y las objeciones a sus decisiones tomadas. Es en este ámbito cerrado del “mandarinato” moderno donde también se dirimen las cuotas de poder y los intereses en juego de jefes, mandos y regiones.

 Resultado de imagen de mao zedong MAO ZEDONG, PADRE DE LA REPÚBLICA POPULAR CHINA

Así, cuando existe una divergencia entre el pueblo y ellos, éstos no reflexionan y dialogan, sino que reprimen directamente las discrepancias que afloran. En 1989, el “aperturista” Deng Xian Ping envió al ejército a aplastar y dispersar la protesta civil estudiantil en la plaza de Tiananmen, de Pekín. Y Zhao Zuyang, fue cesado como primer secretario del P.C. chino, por plantear simplemente que se negociase en un primer momento con los estudiantes. Estos “incidentes” surgen continuamente por toda China y suman varios miles al año. Pero, de ellos apenas se habla, porque no se conocen. El régimen y su aparato represor se encargan de hacerlos invisibles, o sea, inexistentes. Esto entronca con el pasado político clásico chino. Así, cuando existe una dificultad, una reclamación, una desviación se acudía y se acude hoy a la autoridad superior. Y la actual Constitución reconoce este derecho de petición popular y social. Pero, hoy en día los peticionarios son fácilmente golpeados y encarcelados. Estos “incidentes” suelen ocurrir con las autoridades locales y regionales de los pueblos y empresas. Las cuales actúan dela misma forma que los gobernantes centrales y los altos cargos del Partido, que son sus mentores, maestros y ejemplos.

Este estilo de gobernanza sería útil y plausible cuando los flujos sociales internos y externos de una sociedad estuviesen frenados por la compartimentación geográfica de los grupos, la ausencia de movimientos de personas por la carencia de vías y la escasez de medios y razones para ellos y la penuria de la información pública, trasladable generalmente sólo a viva voz. Pero en los tiempos modernos, esa gobernanza constreñidora hace que se pierdan la vivacidad y la audacia, la creatividad y la naturalidad en la gestión de la cosa pública. Y que los administradores se escondan bajos los papeles y las normas, actuando según una burocracia de cero defectos. Pero, los errores y deficiencias llevan a la generación de otros, porque éste es “el uso y el camino” elegidos. Porque, los errores pueden ser siempre empleados por algún superior o enemigo, siempre con algo de oportunismo y de conveniencia para un “grupo de colaboradores o compañeros”, para reprender, castigar, acusar o cesar. Se crea así una orquesta filarmónica falta de unidad, que puede funcionar con estruendo, pero sin interpretar las melodías.

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Y se cae en la entronización de los jefes, que lleva a su exoneración de todos sus fallos, a la tolerancia de todos sus defectos y a la exaltación de todos sus pensamientos, decisiones y actos. En la ausencia de un verdadero contacto con la realidad, persiguen la acumulación de salvaguardias, distancias y privilegios en sus cargos y funciones. Buscando la necesidad de sentirse seguros, sin entender que la realidad es siempre más benigna y hóspita de lo que se teme. Se incurre en uno de los males político sociales que el presidente Mao señaló ya hace mucho y que, extraído de sus escritos originales, está resumido como cita en el Libro Rojo, verdadero catecismo marxista leninista de la Revolución Cultural china (1966-1976): “las tareas burocráticas aherrojantes suplantan la atención y dedicación al pueblo y a sus necesidades y opiniones, necesarias para realizar la verdadera revolución, basándose en un intercambio de pensamientos entre el pueblo y el Partido”. Ya que es la retroalimentación ideológica desde el pueblo a las autoridades, la que mantiene a éstas en el rumbo histórico correcto.

La actuación política en China.

La propia estructura y composición del P.C. chino revelan sus características elitistas y excluyentes. Administrativamente es un emulador del “madarinato” ilustrado y déspota de los tiempos imperiales. Apenas sus miembros son 70 millones de chinos. Pero su ubicuidad, penetración y alcance lo extienden como un “fluido social” por todos los rincones, sectores y recovecos de la sociedad china conducida. Esta “presencia total” engloba a los principales y más activos dirigentes del país, en todos los ámbitos y capas de la actuación social. Todo esto contrasta y se diferencia cualitativamente de la actitud en general de los P.C., en relación con su militancia comprometida: sus puertas están abiertas para todos los simpatizantes en todos los países donde no gobiernan. Que son la inmensa mayoría de ellos, exceptuando un puñado de añejas y ya caducas excepciones, reliquias de un pasado social y político superado desde finales del siglo XX. En estos países buscan alcanzar una “masa crítica” de presencia y actividad públicas, que es variable según las sociedades, pero que está entre el 10 y el 15% de su población. Y que les resulta necesaria para que las acciones de esas “ordenes militantes laicas” tengan notoriedad y trascendencia en su sociedad. Donde actuarían como su “levadura social revolucionaria”, hacia pensamientos y actitudes radicales. E incluso, al final del proceso, tomando las armas para rematar y suprimir a los gobiernos vaciados e inestables, cuando su debilidad institucional sea clara.

Por su parte, el presidente Xi Jinping ya excluyó cualquier deriva política del régimen comunista hacia las libertades modernas: “La democracia no es china”. Es decir, no existe la democracia china como tal sistema político. Sin embargo, las libertades económicas capitalistas las concedió el Partido: “Mantengamos la ideología, la orientación política y la estructura del Estado (y, por supuesto, del Partido). Y perfeccionemos el modo de producción y el reparto de los bienes y servicios obtenidos, abaratando los costes de los factores productivos en lo posible, buscando mejorar la productividad y la eficacia económicas, el volumen de producción y la riqueza y su extensión”.

Imagen relacionada PRESIDENTE XI JINPING, CREADOR DE LA CHINA GLOBAL.

Al abrazar las formas del capitalismo especializadas en la creación de bienes y sin aplicar la regulación central necesaria, esto ha traído derivas erróneas o perversas en las asignaciones de los medios y el reparto de los bienes producidos. Quizás estimular esas actividades capitalistas y controlarlas simultáneamente, sea más un “objeto” de filosofía social y suponga pedir demasiado a unos dirigentes no conocedores, ni experimentados en los temas. Así, se han creado unas clases económicas media y alta, que forman una nueva base social activa y potente del Partido. Se prospera con el Partido y nunca sin el Partido. Porque sus miembros confían entre sí y la pertenencia a él les da un sello de garantía y lealtad a las grandes líneas o parámetros diseñados y trazados desde la cúpula dirigente. Que pertenecen tanto a los pensamientos y las acciones generales, como a los ámbitos más prosaicos de la actividad económica capitalista y la dirección y la gestión de sectores y empresas. Ellos quieren ser comunistas ricos y disfrutar de bienes de consumo inmediato y duradero en propiedad y exclusivos. Es un camino que sirve, siempre hay uno, para distinguirse y destacar por encima de los demás, especialmente de los conocidos, vecinos y parientes.

Pero la enorme inflación de precios de los activos inmobiliarios, creada por una demanda excesiva y/o especulativa, frente a una oferta limitada por las ubicaciones deseadas y/o preferentes y la superficie disponible, tiene que llevar a la depreciación de esos “depósitos de valor y ahorro”. Ajustándolos a su valor real más moderado. Pero, numerosos chinos han prosperado mucho al invertir sus ahorros en la construcción urbana. Además, puede que ésta no sea la única desviación alcista de precios que se esté gestando en otros “depósitos de valor”, la bolsa, por ejemplo. Y es posible que la inmensa mayoría de los chinos toleren el dogal político, aliviado por los consuelos consumistas. Pero les escocerá enormemente la pérdida de gran parte de sus ahorros y de sus expectativas de progreso y riqueza. Decía Maquiavelo que los hombres toleraban mejor la pérdida violenta de su padre que la de sus bienes (ruina, confiscación). Curiosamente, un régimen teóricamente comunista y que consideraba a la URSS de los años 60 y 70 como “desviacionista” del marxismo leninismo y de la tradición revolucionaria pura, caerá, por orillarlos, en las desviaciones cíclicas inevitables del capitalismo más rancio. A las que la gran Europa ya embridó, desde hace 80 años, creando y afinando paulatinamente un cuerpo de doctrina económica de naturaleza socio liberal, con el que las eludía, aliviaba y superaba con eficacia y rapidez.

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Pero, al modificar radical y bruscamente las relaciones entre los agentes productivos (trabajo, capital, gerencia y cuadros y administración) se tienen que modificar también las relaciones sociales previas entre ellos. En efecto, el conocimiento y la aplicación de las modernas tecnologías de todos los campos en las fabricaciones de multitud de bienes, llevan al aumento cualitativo de la capacitación y la formación de los productores. Los cuales reclamarán, más pronto que tarde, el reconocimiento por el Estado chino de diversos derechos ciudadanos, aún no contemplados o en ciernes. La concentración en sus manos y en los mandos de las fábricas de crecientes cantidades de activos (ahorros, participaciones, bienes de consumo duradero, conocimiento esencial) les llevará a exigir a éstos nuevas vías y formas de participación en la vida pública china. Actuando así, como diría Mao, “una necesidad demandada del pueblo hacia el Partido y los gobernantes”.

Todo esto creará contradicciones entre las nuevas capas o “subclases” sociales así formadas, quebrando y alejando así la unidad monolítica idealizada del pueblo y el Partido en el Estado. Contradicciones que no necesariamente tienen que llegar a ser antagónicas, a resolver por la acción violenta entre los rivales. Pero que sí exigirán su “resolución” dialéctica y, por tanto, llevarán a la aparición de un nuevo equilibrio social estable. En el que los “sectores” más retrógrados, inmovilistas, parásitos o burocráticos tendrán que dar paso a: una administración sensible, flexible y eficaz en amplio sentido; un control diferente de las gerencias y los mandos de las empresas y servicios; una gestión sectorial e individual progresivamente diferente de los mismos; a un sistema de acceso a esos puestos citados, basado en la capacidad, la eficiencia periódicamente medida y los méritos; y a una mayor y más libre participación de los productores de todo tipo en las áreas sociales a desarrollar: educación, recreo, viajes, consumo, protección social, sanidad y acceso a la vida pública. Y esto es el materialismo histórico en acción