Estudio Comparativo de las Colonizaciones de América por Europa y Asia.

Francia, Gran Bretaña, Portugal, España y China imperial

Introducción.

Haremos un recorrido por la Historia de América, en paralelo con la de los países que podrían fusionarla con su civilización. Cogiendo giros del modelo de ensayo “what if” o “qué hubiera sido si”. Partiendo de lo que ocurrió o pudo ocurrir en cada caso.

Para ver cuál fue el resultado más completo y satisfactorio posible.

La América francesa.

Francia fue una de las potencias europeas que acudió al reclamo de las tierras y posibles riquezas de las Indias Occidentales o las Américas. Sus principales conquistas y colonias fueron en la del Norte.

En 1524, los franceses llegaron por primera vez a Norteamérica, buscando una vía marítima a China. El fracaso de esta expedición no fue óbice para que Francia no insistiera en hacerse con el control de parte del Nuevo Mundo. Los territorios explorados y ocupados por Francia en Norteamérica se conocerían como el virreinato de Nueva Francia. Que estaba dividido en 5 grandes “regiones o tierras”, entre las que se encontraban los territorios de 10 de los actuales estados de los EE. UU.

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GUERRA COLONIAL FRANCO BRITÁNICA DE 1756 A 1760

La llamada guerra franco india de 1754 a 1760, fue el último capítulo o remate de los conflictos coloniales americanos entre Francia, Gran Bretaña y sus respectivos aliados indios locales, que transcurrieron desde finales del siglo XVII hasta mediados del siglo siguiente. Esta guerra resultó decisiva para los británicos y sus aliados. Que ocuparon aquí casi todas las regiones en disputa, desde los Grandes Lagos hasta el valle del río Ohio. El enfrentamiento entre las colonias europeas y los indios rivales fue muy duro y contaba con sus características propias de geografía agreste, competencia por las tierras, grandes migraciones, características singulares de las formas de lucha (el ataque y la defensa), largas distancias y, como casi siempre en todo conflicto, recursos escasos para sostenerlo.

Esta guerra irradió sus causas y efectos a Europa y a los otros puestos comerciales y colonias de Francia y Gran Bretaña en África e India, llamándose entonces la guerra de los siete años de 1756 a 1763. El Tratado de París de 1763 reconoció el dominio británico a escala casi mundial.

La herencia cultural franco americana étnica y cultural ha desaparecido de casi todos los territorios franceses originales. Sólo en Maine y Lousiana se mantienen vestigios de ella.

Una Emigración desde Asia.

Podemos considerar también la llegada de los asiáticos del Este, singularmente del Imperio del Medio, los chinos Han, a América. Estos lo harían varios miles de años después de los primeros amerindios y no habrían seguido la ruta del rosario de islas del norte del Pacífico. Y enviarían en su avance un número de barcos dado en unas flotas de exploración y reconocimiento. Y, luego, de conquista, asentamiento y colonización, al otro lado del Pacífico.

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VIAJES REALIZADOS POR LA FLOTA DEL TESORO, AL FINAL DE LA DINASTÍA MING.

Existió una llamada Flota del Tesoro china, a finales de la dinastía Ming. En efecto, el almirante Zeng He, que fue el más importante navegante chino, realizó los viajes del tesoro entre 1405 y 1433. El nombre proviene de los 62 grandes barcos, los baosuchuanes, que se integraban en una abigarrada flota de más de 300 buques, de guerra, de transporte y auxiliares. Según los datos conocidos, dicha flota realizó hasta 7 viajes, con un número distinto de navíos, en dirección a la India y África. Pero, no hay ninguna prueba, ni cita, de su navegación en dirección a América, cruzando el inmenso Pacífico. En el último viaje, con el cambio de dinastía imperial, el almirante recibió orden de regresar a China, donde se iba a proceder al desmantelamiento de esa “flota estratégica” del imperio.

Es de señalar ahora el problema resuelto en 1565 por el fraile Andrés de Urbaneta en la navegación por el Pacífico. El viaje desde Acapulco a las Filipinas se cumplía en una singladura de 2 meses, impulsado por los vientos alisios y realizando una parada técnica en las Marianas, para abastecerse. Pero, el tornaviaje era infernal. Sólo navegar por el laberinto de las Islas Filipinas exigía un mes de travesía y un navegante experto. El hallazgo de Urbaneta fue remontar hasta la corriente de Kuroshivo y, luego, descender hasta la Alta California. A la altura del cabo Mendocino, ya se navegaba costeando. Se doblaba, entonces, el cabo San Lucas y se seguía por el mar de Cortés hasta Acapulco. Así, el tornaviaje duraba sólo 6 meses y, en el plazo de un año, se realizaba el viaje de ida y vuelta por el inmenso y proceloso océano español.

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FRAY ANDRÉS DE URDANETA.

Durante 250 años, el galeón de Manila mantuvo abierta la ruta entre 2 extremos del Imperio de España. A pesar de los peligros que asechaban a un barco solitario, lleno de riquezas, se perdieron sólo unos 30 galeones, de cerca de 280 que llegaron a navegar. Algunos naufragaron por la sobrecarga, derivada de la codicia de armadores y tripulantes. Y cuatro fueron capturados por los piratas, que los asechaban en las llegadas y salidas de los puertos españoles. También, un número no precisado de galeones regresaron a Acapulco con marineros enfermos, dándose el caso de un galeón recogido con toda la tripulación fallecida. Así, se establececió un hospital en Acapulco para atender a dichos enfermos.

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EL TORNAVIAJE DE MANILA A ACAPULCO DE URDANETA.

Esto nos lleva a suponer una emigración asiática hacia México, que no sería ya tan bienvenida y provechosa. Hacia 1576, se produjo en el virreinato de Nueva España una “catástrofe demográfica”, que los españoles denominaron la “gran peste” y los amerindios llamaron “huey cocoliztli” o “gran enfermedad”. Según la encuesta ordenada por el Virrey, el número de fallecidos fue de varios millones de españoles y nativos. El único dato contrastable disponible cifra en 5 millones los muertos de toda clase y condición; el problema es que se refiere a personas censadas en el Virreinato.

Destacamos que la búsqueda de la culpa (señalando a España desde la leyenda negra), y no de las causas, no permitió hasta la segunda mitad del siglo XX, que se considerase el importante papel de las epidemias víricas en los despoblamientos coloniales grandes.

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LA HUEY COCOLIZTLI DE 1576

El influjo deliberado o indirecto de la leyenda ideológica antiespañola forzó que el acervo científico de la época considerase que esa gran epidemia tenía que provenir del mundo hispano europeo. La historiografía perturbada definía que la enfermedad procedía de los españoles. Pero, los síntomas y descripciones de una docena de testimonios de fines del siglo XVI, no casaban con la hipótesis hecha de que el agente fue una fiebre tifoidea exantemática.

No se intentó identificar cuál fue la primera epidemia asiática en América. Existen opiniones modernas de que lo que ocurrió fue una infección más grave, provocada por algún virus del grupo de las fiebres hemorrágicas. Esto cuestiona directamente el carácter “excluyente” de la infección hispana presupuesta. Así, los prejuicios políticos o hegemónicos, infectando la historiografía, fueron la mayor dificultad para el estudio científico de las causas de esta macroepidemia.

Las colonias británicas en Norte y Centro América.

Los británicos llegaron un poco más tarde que España y Francia a explorar y colonizar las Américas. Su primera colonia fue la de Jamestown, en Virginia, establecida en 1607. Éste sería el origen de las 13 colonias de América del Norte, que serían el núcleo fundacional de los EE. UU., de las colonias en Canadá y de la colonización británica de algunas islas caribeñas, singularmente Jamaica y Barbados. Cuyas cosechas agrícolas de caña de azúcar y tabaco las hicieron, al principio, mucho más lucrativas para la Corona que los asentamientos continentales.

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Las 13 colonias eran de sur a norte: Georgia, las dos Carolinas, Virginia, Maryland, Delaware, New Jersey, Pensilvania, New York, Connecticut, Rhode Island, New Hampshire y Massachusetts. Tras las guerras entre Gran Bretaña y Holanda, la primera ocupó New Amsterdam, que después se llamaría New York. Poco a poco, los colonos británicos del Este de Norteamérica, se extendieron hacia el oeste, cruzando los montes Apalaches, buscando tierras para la agricultura.

Las universidades coloniales británicas (Colonial Colleges, usando la nomenclatura de Inglaterra) fueron 9 en total. Destacaron especialmente el New College (actual, Harvard) , fundado en 1636; el Collegiate School (actualmente, Yale), en 1701; el College of New Jersey (actual, Universidad de Princenton), en 1746; el King’s College (actual, de Columbia), en 1754 y el College de Philadelphia (actual, de Pensilvania), fundada en 1755.

Cómo se las gastaban ideológica y jurídicamente los británicos con los indios del este de Norteamérica, lo podemos ver en el documentario de John Winthrop, primer gobernador de la colonia de Massachusetts: “en cuanto a los nativos, casi todos han muerto de viruela, de modo que el Señor (the Lord) ha validado nuestro derecho a lo que poseemos”. Esto expresa, como principio legitimador de la colonización británica de América del Norte, la muerte por enfermedad de los amerindios.

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Por fin, estas colonias norteamericanas, en manos de colonos ya nacidos allí, ganaron su Independencia de Gran Bretaña en la guerra de 1776 a 1783, en la que fueron apoyados por España y Francia, en justa reciprocidad por la consuetudinaria actitud británica con ellas. Independencia consagrada por el Tratado de Versalles de 1783. Esta separación fue una fractura traumática, enconada y sangrienta de la sociedad británica colonial. A lo que contribuyeron personajes tan conspicuos y violentos como el teniente coronel de caballería “Bloody” Banastre Tarleton, “the Butcher”. A pesar de su eficaz y resolutiva fuerza de armas combinadas de infantería ligera, artillería ligera y jinetes, fue derrotado sorpresiva y completamente, contra todo pronóstico, por el mayor general Daniel Morgan, en la batalla de Cowpens en las tierras altas de Carolina del Sur, a primeros de 1781.

El Brasil colonizado por Portugal.

Por el Tratado de Tordesillas, del 7 de junio de 1494, firmado por los Reyes Católicos de España y el rey Juan II de Portugal, se atribuyeron las tierras de Brasil a la Corona portuguesa. El 2 de mayo de 1500, Pedro Alvares Cabral descubrió y exploró parte del territorio de Brasil, Posteriormente, una flota de 13 barcos y más de mil hombres “tomó posesión” de estas tierras para la Corona portuguesa, iniciándose las expediciones de conquista y colonización. Los portugueses llamaron Brasil al gran saliente de América en el Atlántico que les correspondía. Porque en él abundaba el palo brasil, una madera tintórea.

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Pedro Alvares Cabral

Dado el interés que franceses y holandeses comenzaron a mostrar por la riqueza del palo brasil, Portugal armó una potente flota al mando de Martín Alfonso de Sousa para fundar poblaciones e ir colonizando ese enorme espacio, siguiendo el modelo español organizativo. En 1534, éste se concretó en un conjunto de 13 capitanías costeras, colindantes y de unos 250 Km de ancho. Que fueron otorgadas a nobles portugueses de forma vitalicia. Estos se comprometían a evangelizar a los indios, traer colonos y desarrollar económicamente sus territorios. Un par de décadas después, el Rey recuperó la unidad política del Brasil, aunque la gestión económica quedó en las manos privadas.

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Martín Alfonso de Sousa

Pronto se introdujo la caña de azúcar, que se constituyó en la principal fuente de riqueza del país. Basada en grandes latifundios, cultivos extensivos, ingenios o centrales azucareras y mano de obra indígena o esclava negra. Era como un feudalismo moderno y económico. Surgieron los bandeirantes, grupos de mestizos que capturaban indios para venderlos como esclavos. Pero, estos no abastecían la mano de obra necesaria. Y se empezó a traer esclavos negros desde África. Calculándose que llegaron al Brasil colonial más de 6 millones de esclavos. Una cifra muy superior a los esclavos traídos a América por los franceses, británicos, holandeses y españoles juntos. A toda la América española llegaron 1,3 millones de esclavos.

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PARTIDA DE BANDEIRANTES.

En el siglo XVIII, el país fue dividido en capitanías generales, con un rol similar, dependientes del Virrey, sito en Río de Janeiro. La actividad judicial contaba con las Audiencias de Río de Janeiro y Bahía, al norte. Aunque las grandes causas tenían apelación en el Tribunal Superior de Lisboa.

(CONTINUARÁ)

Reflexiones sobre España y Cataluña. 2ª Parte.

(Continuación)

Las situaciones de tensiones y de enfrentamiento sociales.

Hay una profunda fractura social en Cataluña, donde los dos “grupos enfrentados” forman las dos mitades antagónicas de su sociedad. Por la fuerza, no se puede imponer ninguna de las dos partes ideológicas a la otra, porque las posiciones están ancladas y sujetas. Así, un enfrentamiento violento sólo llevaría, por la fricción y el desgaste generados, a que las bajas de ambos bandos sean casi similares. No es posible aquí conseguir el “caedes” romano, en el que el “vencido” era pasado al “filo de la espada”, mientras que el “vencedor” sólo sufría ligeras bajas.

Resultado de imagen de familia pujol LA FAMILIA IMPULSORA DE UNA CATALANIDAD ESPURIA, DEFENSORA DE LA BURGUESÍA PLUTÓCRATA Y LEJOS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA Y CATALUÑA.

Y no se trata tampoco de distinguir entre “buenos” y “malos”. Porque los intereses y las ideas que los sustentan, se dividen simplemente en “favorables” y “desfavorables” para las dos causas socio políticas.

Los intereses, las actitudes y las ideas divergentes, cuando no opuestas, alimentan y sostienen dichas posiciones. Y un primer gran error vergonzante de las autoridades es haber permitido que se generase y degenerase esta situación. En gran parte, cediendo funciones sociales esenciales del Estado o dineros presupuestarios cuantiosos, para obtener los votos de los separatistas, que eran autonomistas y moderados al principio, apoyando a los gobiernos de España, del PSOE y del PP.

Los enfrentamientos civiles en Cataluña, surgidos entre grupos de activistas de ambos signos político sociales, son variados y de diferente gravedad: colocación y retirada de los lacitos amarillos o de carteles anunciadores de eventos; ocupación por “grupos percutientes” de los CDR, ARRAN u otros partidistas, de los locales donde se iban a celebrar actos de otros grupos o conferencias de personas no afines; roces irritantes entre grupos de manifestantes de signo opuesto. En la situación de enfrentamiento irritado actual es sólo cuestión de tiempo y de la repetición de estos actos, que se instale la violencia en los mismos. Esta degeneración social es consecuencia de la ineficiencia del Poder Central y del abandono de sus funciones de gobernar. Dejando en manos de los jueces, la defensa a destiempo de una legalidad autonómica y penal conculcadas por los secesionistas arribistas.

Cuando, a mediados de 1996, Umberto Bossi, líder y senador entonces de la Liga Norte, un partido radical de derecha creado en torno al mantra “Roma nos roba”, anunció para el 15 de setiembre la secesión de la Padania, una aberración político social desplegada en el valle del río Po, de Italia, recibió el siguiente aviso del presidente Oscar Luiggi Scalfaro: “Sr. Bossi, si sigue por ese camino, se dará de frente con el Ejército Italiano”.

La Liga Norte frenó en seco sus pretenciones delirantes. Y su trayectoria vital discurrió hasta hace poco, emergiéndose o sumergiéndose por el panorama político italiano, y con meandros. No hizo falta tomar entonces medidas excepcionales, ni duras, contra la Liga Norte o sus mandos conductores.

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Porque, cuando a las instituciones y a sus protagonistas se les respeta, esto, “per se”, cuida y defiende la viña del Señor. Y, viceversa, cuando se te han subido a las barbas, ya puedes amenazar, amagar, driblar, fintar, cabrearte, dar un puñetazo en la mesa o lloriquear. Que no te servirá de nada. Porque, los atributos de tu autoridad y las causas y razones de la soberanía nacional, que dices defender, ya los has perdido. Y, los supuestos infractores ya las han despreciado, arrinconado y sustituido por otras. Que les resultan más cercanas y convenientes para ellos.

La necesaria reconstrucción nacional.

Tras la ilegalización de la secesión, dentro del marco jurídico existente en España, hay distintas tareas a realizar por todo el aparato del Estado.

Neutralizar a los activistas callejeros, anónimos o no, situados en el límite difuso de la violencia. Para que no acosen, perturben el orden social y vial y no obstaculicen las actividades políticas de otras formaciones. Es una labor de orden público inmediato.

Erradicar de la sociedad catalana los pensamientos y las creencias tendenciosas y tergiversadas antiespañolas o que fomenten y alienten la división social y el odio y la eliminación de los rivales políticos. Es una tarea multidisciplinar y compleja, con componentes educativos, psicológicos y sociales a realizar en el medio y largo plazos.

Cambiar las conductas políticas disolventes. Cesando y sustituyendo a las autoridades autonómicas que incumplan las leyes de un Estado de Derecho, reconocido internacionalmente. Es una tarea de regeneración institucional y legal de las instituciones autonómicas y locales a medio plazo. Y que exige la anuencia, la decisión y el apoyo de una mayoría de partidos y ciudadanos

Si esto no se hace, los separatistas recalcitrantes se agazaparán y acudirán de nuevo a otras elecciones autonómicas. Y podemos llegar a tener un Parlament y un Govern cualitativamente iguales a los disueltos por los jueces.

Lo que está en juego es la ruptura de una de las naciones más viejas de Europa. Y que surgió y se mantiene cuando sus componentes sociales territoriales comprueban y aceptan la apuesta de vivir en común todos, para superar las debilidades y limitaciones de dichos territorios aislados. Nación española de la que forman parte los catalanes desde su inicio y establecimiento. Y los secesionistas no ofrecen al pueblo catalán por esa ruptura, una contraprestración clara de derechos, libertades y progreso para él. Una prueba del aventurerismo pequeño burgués de las tesis separatistas es el alejamiento de sus ideas excluyentes de la práctica totalidad de las instituciones y naciones europeas.

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Los mandos secesionistas manejan los argumentos demagógicos, las medias verdades y las interpretaciones históricas sesgadas como nadie, para atraer y mantener a su electorado potencial. Porque, la verdad es relativa y es un medio más para ellos, en aras de la libertad del pueblo catalán. Y alimentan sus afanes separatistas con odios variopintos hacia la Nación donde se hicieron grandes los pueblos hispanos. Es el paradójico y vesánico rencor, por otra parte, muy recurrente, contra aquél que te ha ayudado mucho y con el que has compartido tu vida.

Su argumentario político se basa en la explotación de las pasiones humanas, que son insaciables, por definición epistemológica. La codicia de tener más que el otro, sin considerar la intercomunicación de los beneficios en las sociedades modernas democráticas. El egoismo del abandono de la solidaridad nacional, sin admitir que en todas las naciones hay zonas más atrasadas y deprimidas que otras. La mentira de la manipulación y tergiversación de la historia recorrida común; como instrumento de justificación de sus acciones imperiosas y disolventes. La envidia, como expresión de las propias carencias anímicas; representada y satisfecha de momento, en la utópica nación independiente catalana, llena de ventajas y bendecida por la diosa Fortuna. Derramando sobre ella su cuerno inagotable de placer, dinero y bondades personales y sociales. La vanidad de los mandos separatistas, que se satisface cuando piensan en la admiración que creen despertar en los demás.

Las virtudes sociales, enseñadas y aprendidas en gran parte por el ejemplo observado y recibido, son los únicos y verdaderos frenos contra las tentaciones que surgen de las pasiones desbocadas del alma de los hombres.

Reflexiones sobre España y Cataluña.

Introducción.

La nación es una y única por esencia. Y surge del compromiso de los ciudadanos de vivir en comunidad. Y se mantiene y conserva en la defensa de esa unión, que se ama, contra sus enemigos de dentro y de fuera. Una nación es dotada de una auto conciencia socio política. Y colaboran a crearla y vertebrarla la historia, la tradición y las costumbres, y la lengua y el sentido moral propios. Y contribuyen en segundo lugar a ello la etnia y el territorio propios, que no siempre existen, especialmente la primera. Así, el territorio de un país no es una nación. Ni lo es la población inarticulada de un territorio bajo un único gobierno.

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Aunque el territorio que ocupa es necesario para darle a una nación la posibilidad de mantener una estructura socio administrativa, que garantice el ejercicio de su soberanía. A pesar de los tiempos “civilizados” actuales, todos conocemos las viscicitudes y los malestares que sufre el pueblo kurdo, privado de un territorio nacional propio y “repartido” entre Turquía, Siria, Irak e Irán. Uno de los problemas esenciales de los kurdos es que forman parte de países despóticos e, incluso, étnicamente excluyentes. Así, en esos países, son considerados como ciudadanos de segunda, diferentes, e, incluso, potencialmente peligrosos, al ser siempre minorías nacionales. Pero, dotadas de una fuerte identidad socio cultural, que impide su absorción o dilución por el resto de las poblaciones nacionales a las que pertenecen.

En una nación caben varias etnias no antagonistas. Porque su base es la convivencia, el respeto y los derechos y deberes para todos. Y con tal de que amen ese “conjunto armónico” de personas y sus destinos de bienestar, paz y progreso en común.

Cuando la nación es amada por sus componentes y existe en ellos el deseo de servirla y defenderla en comunidad, aparece el concepto de la patria. Ambas ideas están interrelacionadas esencialmente. Y, la ausencia del patriotismo o la vergüenza de profesarlo por miembros de una “comunidad socio política”, lleva a la indefensión y a la desmembración de su nación, en mayor o menor grado. Formándose entonces grupos de individuos asociadoscon ideas e intereses disolventes del conjunto naional.

Resultado de imagen de fuerzas armadas símbolo patriotismo GARANTES DE LA UNIDAD Y SÍMBOLO DEL PATRIOTISMO.

No es de extrañar que sean las Fuerzas de Defensa de una nación, como instituciones y en sus miembros, las que enarbolen, enseñen y profesen el patriotismo, como una de sus virtudes esenciales. Porque sólo se puede morir por lo que se ama. Las Fuerzas de Defensa de una nación son el conjunto especializado de los “nacionales o patriotas” para la Defensa beligerante y cabal de su “nación patria”.

El devenir histórico común de unidad, progreso y paz.

En los siglos XIV y XV, el castellano se convierte en la lengua del Estado, entrando en pugna con el latín culto, al que desplaza. El “dialecto toledano” aportará las normas lingüísticas al castellano. La prosa castellana se extiende y se va puliendo en la extensa literatura de la Alta Edad Media. El avance de la Reconquista por todo el territorio andaluz, con sus 4 reinos de cultura y religión islámica, regido por los “altibajos en el impulso centrífugo” de los cristianos, va incorporando numerosos vocablos de raíz árabe al castellano. Siguiendo un proceso de enriquecimiento y definición idiomáticos, progresivo y extenso, similar al ya visto en etapas anteriores. Aparece la Gramática de Antonio Nebrija, que define el nuevo idioma español.

Durante el siglo XVI, el castellano, que pasa a ser el español, se convierte en lengua universal. El español va tomando el papel de lengua literaria de toda la nación española. Aragón, Valencia, Mallorca, Cataluña y Navarra (incorporada a Castilla en 1512), mantendrán unas variables autonomías administrativas, ligadas a la Corona de España. La presencia española en Europa, por su carácter de gran potencia mundial, y su expansión por las Américas, llevan a la incorporación al español de numerosos vocablos europeos e indígenas. En esta época final, el español adquiere lo esencial de su actual estructura.

Reconstrucción del primer estandarte de España. /Hugo Vázquez Bravo y Ramón Vega Piniella. Reconstrucción de la primera Bandera de España, enarbolada por Gonzalo Fernández de Córdoba en Nápoles por Hugo Vázquez Bravo y Ramón Vega Piniella. En El Comercio de Gijón.

En esta Nación multiétnica y policultural que eclosionaba con una inmensa fuerza vital, se hicieron grandes todos los pueblos hispánicos. En el siglo XVI todos los habitantes querían pertenecer y seguir las sendas de las Españas. Nación que surgió en el deseo de los subditos reales de convivir en ella. Y que se mantenía con su compromiso de defenderla en su concepto e integridad.

No fueron fáciles para Cataluña y España los tiempos de Felipe IV y el Conde Duque de Olivares, Gaspar de Guzmán, ministro valido del rey desde 1621. Éste se había propuesto reformar e impulsar la idea de España en todo el Reino y recrear el Imperio de Felipe II. España tenía una ingente y larga tarea delante. Pero las capacidades y los medios no estuvieron a la altura requerida.

Felipe IV era una persona abúlica y pusilánime. El programa chocó con una burocracia conformista y lenta, llamada a realizarlo, y con las oligarquías nacionales, llamadas a secundarlo. España tenía guerras y conflictos armados por toda Europa Occidental: en Alemania, Francia, los Países Bajos o Flandes, Italia y al este y oeste de España. Los soldados, no siempre con buenos mandos, no peleaban bien. La guerra de los Treinta Años continuaba y en Francia, el cardenal Richelieu surgía como enemigo inteligente, correoso y sagaz de España.

Las rebeliones de 1640 en Cataluña y Portugal (en diciembre, el alzamiento de sus oligarquías llevó a su separación final de España) fueron desastrosas para los planes de Olivares. La revuelta y secesión catalana o “guerra de los campesinos” se prolongó hasta 1652. Se gestó en las reformas del Conde Duque, para repartir y homologar los esfuerzos de las regiones peninsulares en pro del interés común. Hasta entonces, Castilla había pagado de manera desproporcionada los gastos de los compromisos externos de los Habsburgos. La razón inmediata del rechazo a esos planes fue que la oligarquía catalana los vió como una amenaza a sus libertades históricas. Que en realidad eran unos privilegios administrativos del medioevo, centrados en que prohibían a las tropas catalanas servir fuera del Principado.

Resultado de imagen de 1640 rebelión Cataluña Inicio de la Revuelta de los Segadores el día del Corpus.

Los roces entre la población y las exiguas fuerzas acuarteladas en Barcelona llevaron al levantamiento del 7 de junio (día del Corpus Christi), que se generalizó y extendió por toda Cataluña. Esto derivó en una revolución de los pobres y campesinos contra los nobles y los ricos u oligarquía catalana. Pronto, ésta recuperó parte del control y pidió ayuda y protección a Francia. Richelieu no perdió la oportunidad de debilitar a España y apoyó a los sediciosos.

Pero, los franceses, con su protectorado, se hicieron inmediatamente más onerosos y rapaces para los catalanes que España. Por ejemplo, inundando la región de productos franceses muy competidores. Así, la oligarquía catalana, que sin unos objetivos claros y meditados, se propuso dañar al Imperio español, perjudicó, con su insensata actuación y sin la menor consideración, al pueblo catalán y a su Principado. El enfriamiento del choque con Francia y el final de la guerra de los Treinta Años, permitió enviar un ejército hispano que ocupó fácilmente Barcelona, en 1651.

En la Guerra de Sucesión de España de 1714, Cataluña luchando junto a España, apoyó al candidato Habsburgo, que era la línea dinástica de sucesión. Si reinaba el borbón, de la dinastía real francesa, se aceptaba e imponía una nueva dinastía para el trono real español. Ésta nos uniría a Francia por “pactos de familia” temporales, los cuales no siempre serían favorables o neutrales para la nación española. Recuerdo el caso del Carlos III, con ministros muy útiles para el Reino y con un comportamiento personal que, por discreto, fue bueno. El cual, antes, cuando era rey de Nápoles, fue humillado por la Royal Navy. Y que inmediatamente de ascender al trono, estableció un pacto de familia con Francia, que nos llevó en 1763 a una innecesaria y mala guerra con Inglaterra.

Ganada la guerra civil por el borbón, cuyas tropas tenían acceso por nuestras fronteras terrestres, Cataluña fue ocupada por sus tropas. Pero, nuevamente, Cataluña recibió el trato que su importancia merecía en la nación española. Y, pronto, los Decretos de Nueva Planta y otras disposiciones administrativas fueron favoreciéndola en el devenir de los pueblos hispanos.

Resultado de imagen de 1714 Cataluña lucha contra Borbones Cataluña lucha en 1714 por la continuidad dinástica de España.

Los Padres de la Patria no son sus dueños.

El creérselo es una percepción común en los déspotas y “liberadores nacionales” modernos. Tiene su origen en la conducta de los sátrapas y monarcas absolutos antiguos. Y se refuerza aún más cuando, como en el Islam, la religión consolida y sustenta también al poder político que ejercen.

La corrupción dinástica de la familia Pujol, aceptada implícitamente por sus adláteres y comparsas, por ser la impulsora visible de la “soberanía catalana”, es una de las hiedras parásitas que se han enseñoreado de los dineros públicos catalanes.

Las comisiones de más aún del famoso 3% señaladas por Pascual Maragall, recolectadas metódicamente por Convergencia y Unión, el partido de los burgueses catalanes, han llegado a enfangar al Palacio del Liceo. Partido que se disolvió en 2016, con sus sedes embargadas, y reconvirtió en el PdeCat.

Y una institución provincial de condición estatal, como es la diputación de Barcelona, destinada a ayudar en su gestión a los pequeños municipios, desvió unos 12 millones de euros, asignados por el presupuesto público, a los fieles del PdeCat. De los cuales, los últimos 2 millones iban destinados a los objetivos de la cooperación y el desarrollo (operación Estela de la Policía Nacional, el 25 de mayo).

La corrupción es universal. No depende de los países, ni de las clases sociales, ni del dinero que tengas. Ya Juvenal decía que “todos vivimos en un estado de pobreza ambiciosa”. La corrupción actús como un gas incoloro e inodoro, insperado, que todo lo alcanza, lo penetra y lo puede afectar. Tiene múltiples facetas o campos de actuación. La corrupción es una enfermedad social crónica e irradicable en su totalidad. Con la que hay que aprender a convivir.

Y lo que hay que hacer es controlarla y limitarla, para que solamente estorbe levemente el comportamiento siempre imperfecto de la sociedad. Eso es el Bien.

(CONTINUARÁ)