La Voluntad de Defensa de una Sociedad. 2ª Parte.

(FINAL)

Y la Estrategia, la Estrategia Operativa y la Táctica, como Niveles de su Actuación Militar.

Entre ambos niveles de la actuación militar existe un espacio de actividad eminente y esencialmente práctico, llamado nivel operativo o estrategia operativa. Su misión es optimizar los empleos de la táctica y de los medios disponibles en la campaña y en el teatro de operaciones. Para ello define y conceptualiza las batallas, las marchas, etc., en definitiva, tanto las operaciones militares como su correcta sucesión, en función de aquellos objetivos decisivos. Con ello brinda a la táctica y a la decisión a la que ésta se orienta, una trascendencia superior, que está mucho más allá de la persecución y de la explotación del éxito. Es decir, la estrategia operativa utiliza a la táctica como uno de sus instrumentos inmediatos. Integrándolos para alcanzar los objetivos últimos que se le han confiado y orientándose a ellos, participando entonces de su naturaleza estratégica.

Resultado de imagen de refinería de petróleo REFINERÍA DE PETRÓLEOS: SÍMBOLO DE LA PUJANZA ECONÓMICA DE UNA SOCIEDAD MODERNA.

Así, la estrategia operativa define unos objetivos propios en el teatro o en la campaña de actuación, que son la incapacitación y la desorganización del enemigo, a través de la acción sobre sus vulnerabilidades operativas y estratégicas. La primera se orienta contra la capacidad de combate enemiga, buscando incapacitarla posicional o funcionalmente, y simultáneamente protegiendo la propia. La segunda se logra por la ocupación o la destrucción de sus vulnerabilidades críticas en la zona de operaciones.

Estas vulnerabilidades son aquellos elementos, posesiones o razones que dan sentido a la lucha que el enemigo sostiene contra nosotros. Es decir, cuya pérdida le infunde inevitablemente una sensación de desesperanza y un sentido de inutilidad en proseguir la lucha en esas circunstancias, como no sea para acumular más pérdidas.

Una vulnerabilidad crítica estratégica, manejada hábilmente por nosotros en el siglo XVI durante la conquista de América, fue la captura del gran jefe o emperador de las confederaciones indígenas en los grandes países a colonizar (Moctezuma, Atahualpa). Pero su efecto era temporal. Una vez convertido en rehén, el valor simbólico de un caudillo de este tipo caía en picado, porque la vitalidad nacional de la colectividad a la que dirigía exigía su renovación, como si hubiese muerto. Pronto se elegía a un nuevo Gran Emplumado, entre los miembros de su clan o de su sociedad guerrera.

Resultado de imagen de edificios grandes bancos EL BANCO DE ESPAÑA. EL DINERO ES UN ESTÍMULO DE LA ECONOMÍA.

En la II Guerra Mundial, la ocupación de la capital y la caída del gobierno eran vulnerabilidades críticas estratégicas, a las que se accedía a través de una estrategia operativa de guerra móvil ofensiva: campaña de primavera de 1940 en el frente occidental. Lo mismo intentó Hitler en 1941 en el frente soviético con relación a Moscú. Seguramente en esa guerra total, casi de exterminio, del frente del Este, su caída no hubiese tenido la trascendencia que se le atribuía. Pero Moscú constituía un gran “nudo” viario, un centro de comunicaciones ferroviarias vital para toda la URSS al oeste de los montes Urales y, en este sentido, sí hubiese sido una vulnerabilidad crítica permanente del nivel militar operativo.

Para lograr estos objetivos estratégicos intermedios, el nivel operativo tiene unos medios específicos operativos que son la inteligencia, el desequilibrio y la incapacitación del enemigo, el tiempo o velocidad de las operaciones y de los combates, la organización logística y su soporte físico o línea de abastecimientos y el sentido correcto del propio mando.

Estos medios los emplea para conducir y utilizar óptimamente (sin despilfarros) los medios táctico-operativos a su disposición.

Éstos son:

la transitabilidad del terreno (en toda la dimensión geográfica de la naturaleza de los terrenos, clima, estación y hora del día),

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la capacidad de combate (medios militares concretados en hombres, equipos, apoyos y vehículos de combate) y la capacidad de movimiento operativo (transportes de grande y pequeño tonelaje, los repuestos de todo tipo y combustibles y los depósitos y parques accesibles en la zona) propias disponibles,

la libertad de acción y las “interfases de acción” favorables con el enemigo (que existen y que se pueden también crear siempre, mediante la ampliación o disminución del “campo de acción” sobre aquél, como un zoom táctico operativo, o mediante su cambio a otro sector del frente o en la profundidad de la zona enemiga). Con estos 2 últimos “sistemas” podemos actuar siempre según nuestro criterio e interés y no simplemente reaccionar a las acciones del enemigo.

De esta manera los 10 “sistemas operativos” citados realizan el empleo y el funcionamiento de todos los niveles de la defensa nacional. Y van a partir de la concepción y la gran creación de objetivos, intereses y recursos disponibles, recibidas del mando y de la nación, hasta la realización práctica final. Implicando en ésta también a los necesarios y a los inevitables e impuestos por el enemigo, empleos tácticos de los medios militares, como etapas para la consecución óptima de aquellos objetivos encomendados.

Resultado de imagen de reuniones sindicales grandes  LA MORAL NACIONAL SE GESTA EN TODOS LOS SITIOS DE CONVIVENCIA SOCIAL.

Y, ¿por qué llamamos sistemas a estas funciones operativas de variada y compleja naturaleza y a los órganos o fenómenos que las dirigen, procuran y ejecutan o causan (como es el caso de la transitabilidad)? Un “sistema” es un conjunto de órganos, fenómenos o cosas que, ordenadamente relacionadas entre sí, contribuyen a determinado objeto. En un sistema complejo existirán una jerarquía, la especialización de sus órganos y unos objetivos e intenciones o resultados. Las funciones, en su conjunto y en razón de las interacciones que ocurren dentro del sistema, tienen un efecto integrador sobre él, y sinérgico con relación a los objetivos generales del mismo.

FINAL.

La Voluntad de Defensa de una Sociedad.

Y la Estrategia, la Estrategia Operativa y la Táctica, como Niveles de su Actuación Militar.

El Concepto y su Alcance.

Llamamos “voluntad de defensa” de una nación a su capacidad para propiciar, crear, desarrollar y mantener unas fuerzas de defensa, que cuenten con el apoyo necesario y sinérgico de la economía del país y de la diplomacia del estado. La voluntad de defensa es una expresión de la voluntad de ser y de la capacidad vital, incluso biológica, de una sociedad.

Este concepto supera y perfecciona a la así llamada guerra híbrida o de V generación. Que implica y supone el empleo de todos sus “medios de intervención” ortodoxos y heterodoxos por el grupo social o nación beligerante.

Resultado de imagen de GUERRA V generación ALEGORÍA IMPRECISA DE LA GUERRA DE QUINTA GENERACIÓN.

Como tal expresión, será sana, normal y suficiente, cuando las fuerzas de defensa y el apoyo diplomático y de la economía nacional que se les brinde a aquéllas, sean adecuadas y proporcionales a los objetivos políticos de la sociedad. Y también, a las posibles amenazas que tenga que soportar, tanto desde el interior de su territorio como desde el exterior, bien de su región geopolítica como de otras.

Esta capacidad y su actuación en los diferentes casos brotan de una “moral nacional” correcta.

La voluntad de defensa se plasma normalmente en las fuerzas armadas, en su calidad de instrumentos específicos de la función de defensa. Las fuerzas armadas constan de unos medios humanos, de unos medios intelectuales y anímicos y de unos medios materiales. Imbricando todo y proporcionándolo, existe el apoyo de la retaguardia, o mejor, de la sociedad.

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Los medios humanos deben poseer el entrenamiento adecuado, la disposición combativa y un cierto espíritu de cuerpo. Ellos se conforman, mediante los medios intelectuales y anímicos, que son la doctrina y su empleo, la dirección o mandos y la moral militar, en los instrumentos capaces de realizar con éxito las operaciones militares, capaces de hacerles superar el esfuerzo y el desgaste que ellas requieren y de comprometerse con las misiones encomendadas.

Los medios materiales deben ser acordes con la teoría militar de las fuerzas armadas y adecuados al nivel tecnológico necesario y a los objetivos señalados. Comprenden los sistemas de armas y todo el soporte físico directo de las mismas.

Por último, el apoyo de la sociedad proporciona, sostiene y nutre todo.

¿Cuál es la operativa de este fenómeno natural de la capacidad de defensa social?

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En una sociedad moderna, la cadena de transmisión de la voluntad popular a las fuerzas armadas, pasa por una serie de engranajes sociológicos intermedios de autoridades e instituciones. En ellos se va cristalizando y cumpliendo la voluntad popular, con todos los matices, errores y desviaciones, que se derivan del grado de imperfección del sistema institucional de la sociedad y de determinadas autoridades.

Esto implica que el ataque militar directo a la población civil, no debilita la voluntad de defensa ya concretada en las fuerzas armadas. O sea, la acción militar sobre la voluntad de defensa del enemigo debe realizarse sobre lo que es expresión de ella, sus fuerzas armadas, y no primeramente sobre la fuente de la misma.

El primer objetivo serían las fuerzas armadas enemigas. Luego estarían los órganos de gobierno, sus objetivos políticos, sus planes y sus alianzas y las industrias de guerra y auxiliares. Por último estaría la población civil enemiga.

La población civil, sin organización intrínseca, dominada por el aparato ideológico e institucional del estado, es capaz de asimilar tremendos golpes militares. Ahí tenemos los bombardeos durante años de Alemania, el Japón y Vietnam del Norte. Sólo la invasión de aquélla obligó a su rendición. Sin reaccionar por ello el pueblo contra la institución política y sin que se alterase sustancialmente la expresión nacional de la voluntad de defensa, alcanzada previamente. El caso más radical sería el de una guerra nuclear, en la que, con grandes pérdidas civiles iniciales, unas fuerzas armadas relativamente intactas, por su despliegue y protección, y bien dotadas, podrían prolongar la defensa e incluso vencer.

Esto nos permite definir al tiempo como el medio en el que actúa la voluntad de defensa, cuyo factor eficaz es la “moral nacional”.

En efecto, la voluntad de defensa se construye en el tiempo. Y para demolerla es necesario actuar sobre ella durante un tiempo. Ésta es la forma de actuar de la insurrección, en una guerra prolongada dirigida a la fuente de aquélla, el pueblo, atacando su moral nacional.

La Moral Nacional, fuente de la Voluntad de Defensa.

La “moral nacional” es la convicción colectiva de estar viviendo y siguiendo las corrientes históricas correctas de paz, progreso, satisfacción propia, servicio y justicia. Dicha certeza debe ser asumida por la sociedad como un destino propio y más o menos claro de realización.

La falta de cualquiera de las características anteriores o su perversión, puede deteriorar la calidad de dicha moral nacional, que no debe pretender nunca alumbrar un mesianismo. Pero, sin ilusión y entusiasmo no se pueden emprender ni realizar empresas de provecho. El entusiasmo es una fuerza del espíritu, que vence a la entropía moral e ideológica (generada casi inevitablemente en las sociedades), iluminada por una “ilusión razonable”.

Resultado de imagen de lideres mundiales LA DOCTRINA DE XI JINPING «alumbrando» el Socialismo con Características Chinas para una Nueva Era.  FUE INCLUIDA EN LA CONSTITUCIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA CHINO.  SÓLO MAO Y DENG XIAOPING MERECIERON TAL HONOR.

Cuando los dirigentes, a su vez, toman conciencia de estar sirviendo a la corriente social justa, que su pueblo desea y pide, se establece entre ambos una comunión moral, que armoniza y potencia los sentimientos nacionales y sociales implicados. Este proceso es el origen y el creador de la moral nacional de cualquier sociedad y está a otro nivel cualitativo de los intereses puramente partidistas, étnicos y de grupos.

Se establece una creación ideológica desde el pueblo y hacia el pueblo, cuya razón es que sea a favor del pueblo. En este proceso se pueden generar también desviaciones y aún aberraciones históricas.

El proceso de creación de la moral nacional será positivo cuando los dirigentes actúen colectivamente con honradez e inspiren “caminos” correctos”, dentro de las posibles líneas de acción, bastante generales y aún ambiguas, que resuenan desde las masas populares. Esto implica y demanda un cierto dirigismo ideológico por parte de todo el sector dirigente, no sólo los políticos y funcionarios, y que es una función principal. Los abusos estarían representados por el Ministerio de Propaganda de Herr Joseph Goebbels. los comités de bolivarianos de Chávez, los comisarios políticos y la estructura del partido para la dictadura del proletariado con Stalin, etc.

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Pero los órganos naturales de formación y de transmisión de la “moral nacional” están muy lejos de las oficinas de propaganda oficiales. La razón es que ellos son también los núcleos de la actividad colectiva de la sociedad y de sus dirigentes naturales e institucionales. Es decir, lo son los hogares las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los sindicatos, los centros de trabajo, las asociaciones en general, etc.

Tras la batalla de Inglaterra, Churchill dijo que las generaciones futuras dirían que “aquélla fue nuestra hora más gloriosa”. Esto fue posible gracias a una inquebrantable disciplina social, que no resultaba del estudio de manuales de educación cívica, sino del seguimiento de un modelo propagado por infinidad de testimonios personales. La difusión del modelo moral del ciudadano se debió en gran medida a la labor educativa de la Iglesia anglicana.

El propio Montesquieu reconocía que las virtudes republicanas sólo existían en los relatos de la antigüedad. Así, resultaban atractivas para una minoría dirigente, pero su adopción por los ciudadanos no podía hacerse por mandato legal o constitucional. Los valores morales teóricamente propuestos, se veían como algo artificial y remoto, sin conexión real con un código moral práctico y conocido, resaltado con ejemplos vivos que pudieran seguirse.

Resultado de imagen de montesquieu EL BARÓN DE MONTESQUIEU.

Los Niveles de la Actuación Militar.

Al primer nivel de la actividad de la defensa de una sociedad organizada se le llama estrategia nacional o, también, algo anticuadamente, gran estrategia. En ella se deben considerar también los recursos económicos y diplomáticos del estado, como parte de los medios de una nación para conseguir sus grandes objetivos estratégicos en una guerra.

La estrategia militar o estrategia a secas trata, en un gran segundo nivel de actividad de la defensa nacional, de la definición de los grandes objetivos de una guerra, de un teatro de operaciones o de una campaña y de la asignación de los medios militares, generalmente escasos o muy escasos, para alcanzarlos.

La táctica se dedica a la realización óptima de los combates frente a un enemigo, que se opone por medios bélicos al logro de nuestros objetivos estratégicos.

(CONTINUARÁ)

El Combate urbano contra la Insurgencia moderna.

Introducción.

Las tropas estadounidenses y europeas están preparadas para luchar contra un enemigo militar regular, dotado de un ejército de masas. O incluso más moderno, de III generación, con medios más elaborados tecnológicamente y hombres mejor entrenados para soportar las soledades y tensiones de los esperados campos de batalla actuales. En definitiva, su “medio”, su espacio de actuación, es el enfrentamiento directo y abierto en presencia de una gran profusión de probables blancos enemigos. Su instrumento es la atrición, la destrucción de los objetivos que presente el enemigo y puedan ser detectados y adquiridos en toda la profundidad de su dispositivo de marcha o de ataque. Los dos últimos escalones enemigos, modernamente cada vez más alejados o profundos, son alcanzados por la aviación de apoyo táctico de largo alcance o con la cohetería balística o autónoma de medio alcance.

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¿Cuál es aquí el papel del hombre? Detectar y confirmar los blancos enemigos, intentar fijarlos si se trata de una patrulla o pequeña unidad de combate y llamar a su “ordnance” para que los arrase. Sólo sus unidades de élite, siempre escasas y, por tanto, excepcionales y preciosas, son formadas en la lucha cercana de infantería empleando sólo sus medios orgánicos.

En Irak y en Siria las bases islamistas están siempre en las ciudades y poblaciones más favorables a la actividad de sus distintas bandas. Y ellas están rodeadas o permeadas por fuerzas militares locales y foráneas. Ya al principio de la guerra, la inteligencia norteamericana interceptó un memorándum de 17 páginas escrito por Abu Musad al-Zarqawi, anterior jefe de Al-Qaeda en Irak, y dirigido a Osama ben Laden. En él le expresaba su preocupación por su supervivencia: “En Iraq no hay montañas donde podamos refugiarnos, ni bosques en cuya espesura nos podamos esconder. Hay ojos avizores en todas partes. Nuestras espaldas están expuestas y nuestros movimientos se realizan a la vista de todos”. Y este espacio geográfico militar es similar en Siria.

La Actuación de las Fuerzas militares contra la Insurgencia actual.

En los libros sobre la guerra de guerrillas, se trata de la táctica del cerco a las posiciones militares fijas o semipermanentes. Las guerrillas, privadas en las primeras fases de una revolución ideológica armada (Estado Islamico, al-Qaeda, Frente Moro, milicias de al-Shabab, comunistas, de lucha contra el ocupante extranjero) de suficiente capacidad militar, tienen sus pautas para atacar a dichas posiciones militares.

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En las zonas no dominadas por las guerrillas, pero limítrofes a las áreas bajo su control, es donde se desarrolla la lucha de aquéllas por desalojar al enemigo militar. Buscando también controlar esas áreas y realizar en ellas su adoctrinamiento ideológico de las poblaciones. Las bases guerrilleras sólo pueden crecer en espacio o aumentar su número, cuando el enemigo militar se retira. O cuando sus posiciones (puestos avanzados, cuarteles) son sometidas a un cerco más o menos cercano y ferreo. Que debe ser continuo en sus efectos: o sea, controlando las vías de aproximación y de salida de aquéllas. Para amenazar, hostigar, probar y atacar en su momento a las fuerzas cercadas. Y a las columnas de refuerzo y aprovisionamiento que acudan en su auxilio, mediante asaltos limitados, emboscadas y trampas y bolsas de fuego registrado.

En las regiones infestadas por las guerrillas, no necesariamente ocupadas por ellas, las posiciones militares son fortalezas protectoras, extensas y poco numerosas. Su guarnición es elevada. El conjunto militar evoca allí un bunquer ciego, torpe y poco móvil. Los militares realizan desde ellas operaciones de fuerzas especiales de exploración y contra posiciones guerrilleras y de marcha al combate sobre objetivos de zona, a cargo de columnas nutridas. Para ocuparlas y defenderlas, según las capacidades de las fuerzas militares. En esto es decisivo el compromiso y la moral de ellas.

Resultado de imagen de Bombing in Middle East BOMBARDEO DE SATURACIÓN DEL GOBIERNO SIRIO

En la guerra irregular contra las bandas del Estado Islámico, las fuerzas armadas y sus auxiliares utilizan en su estrategia operativa, algunos de los 10 principios militares de Mao Ze Dong para dirigir las tacticas de las guerrillas y de los semirregulares chinos. Aquellos fueron enunciado por Mao el 25 de diciembre de 1947 en su discurso ante el Comité Central del PCC. Veamos, en orden no necesariamente original:

1) Atacar primero a los enemigos aislados y esparcidos y después a las fuerzas enemigas más fuertes. 2) Tomar primero los pueblos pequeños y, finalmente, las poblaciones grandes. 3) No luchar poco preparados en combates, ni presentar combates en los cuales la victoria no sea segura. 4) Concentrar siempre para cada combate fuerzas absolutamente superiores a las del enemigo. 5) Aprovechar para destruir al enemigo mientras se mueve y es más vulnerable. 6) Usar los intervalos entre campañas para descansar y reagrupar y entrenar a las tropas…pero no permitir que el enemigo tenga una pausa, ni un respiro. 7) Tomar primero los pueblos pocos defendidos. Y, cuando las condiciones nos sean favorables, aquellos con defensas medianas. Y esperar a incrementar nuestras ventajas, para asaltar las ciudades mejor defendidas.

Esta estrategia operativa perfilada por Mao, empleando normas simples, didácticas y efectivas, es de un nivel militar bajo. Como corresponde a una insurrección que tenía que crecer, desarrollarse y extenderse. Y que empleaba a fuerzas campesinas iletradas y se armaba principalmente con las armas enemigas capturadas. Mao decía que él “tenía una opción de compra en los arsenales británicas”.

Resultado de imagen de ejercito iraquí chií TANQUE IRAQUÍ CON ESTANDARTE CHIITA…

Pero esta misma estrategia operativa ortodoxa del débil insurrecto contra el fuerte militar, es la que van a emplear las fuerzas aliadas aglutinadas y apoyadas por los EE UU y Rusia (en Siria), para combatir a una insurgencia islamista, atrincherada en sus bases urbanas. Y manteniendo el empleo masivo, reiterado y abrumador del fuego pesado moderno aéreo y terrestre sobre los insurrectos. Tanto en las batallas y combates que se planteen, como para el desgaste e interdicción de las posiciones islamistas, sus instalaciones y movimientos.

Buscando como objetivos estratégicos derrotar a los insurrectos y ocupar sus bases o posiciones. Que serían saneadas finalmente por una labor de policía. Bases que son los únicos objetivos duros, definidos y estáticos, que tienen los guerrilleros. A diferencia cualitativa de los objetivos difusos, elusivos, fugaces y escurridizos que ofrecen los guerrilleros en movimiento. Bases que se atacan directamente, empleando las fuerzas militares (a las que se supone mejor entrenadas y equipadas y, al menos, igual de motivadas, que los rebeldes) y su enorme potencia de fuego directo e indirecto.

El problema militar y social que hay aquí es que los grupos rebeldes árabes aliados, los peshmergas kurdos y los militares iraquíes y sus milicias leales, carecen de las virtudes militares de los ejércitos nacionales cabales. Y han adquirido hábitos no militares sobre la preservación de sus hombres en combate. Evitándoles a ultranza la mutilación y la muerte. En ello han influido decisivamente los orígenes religiosos y sociales de los distintos grupos combatientes “aliados” y sus intereses y objetivos divergentes, cuando no antagónicos, dentro de esas dos guerras civiles. Elementos y parámetros sociales contaminados, espurios y, aún extraños, ante el concepto de la Umma de fieles de un mismo dios, Allah.

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Siguen para ello esa estrategia operativa de ir muy poco a poco, ocupando primero las posiciones islamistas más débiles que rodean y defienden a las más grandes. Arrasando con el fuego pesado desde la distancia las posiciones islamistas descubiertas, que están entreveradas con las casas y refugios de los civiles. Porque la guerra la sostienen, tanto los estadounidenses como los rusos y todos sus aliados, en los terrenos urbanos de lucha que son las poblaciones ocupadas islamistas de Irak y Siria. Y la prolongación de la guerra, el mayor tiempo que emplearán para conseguir sus objetivos militares, preservando a sus hombres en el combate, lo pagarán los civiles. Con su sangre, con la destrucción de sus medios materiales y edificios y con masivos desplazamientos, buscando ya sólo salvar la vida y sin saber quién les acogerá y ayudará.

Veamos un ejemplo histórico de la actuación de fuerzas contrainsurgentes, en condiciones desfavorables para ellas. Las fuerzas antipartisanas alemanas en la URSS intentaron siempre no ser forzadas por los guerrilleros a la pasividad de la guarnición o la escolta. En su manual de “Guerra contra las Bandas” establecían que “la iniciativa debe ser siempre nuestra. Incluso si el comandante solamente tiene una pequeña fuerza a su disposición, no debe mostrar fallos en su resolución. Si es posible, cada acción de las bandas debe ser contestada”.

Resultado de imagen de german anti partisan operations PARTISANOS SOVIÉTICOS.

Los alemanes no sólo estaban obstaculizados en sus operaciones contra guerrilleras por una habitual inferioridad de hombres. Sino, también, por la heterogénea calidad de las que disponían. Sus tropas antipartisanas consistían en una siempre variable combinación de fuerzas de diversos orígenes y calidades: tropas de fronteras y tropas de seguridad y policía alemanas; tropas de seguridad de sus aliados en el frente del Este, especialmente italianos y rumanos; y una mezcla variopinta de fuerzas “rusas” aliadas de seguridad y de autodefensa, a veces, inseguras. El núcleo duro de las unidades eran los alemanes. En los puestos no se solían poner tropas homogéneas. En ellos las calidades se entreveraban, para que la presencia del fuerte animase al más flojo o novato, y le alejase los pensamientos de debilidad o deserción.

Resultado de imagen de german anti partisan operations BLINDADOS LIGEROS DANDO APOYO DE FUEGO EN UNA OPERACIÓN ANTI PARTISANA EN RUSIA.

Ante la imposibilidad de guarnecer su retaguardia en todo el territorio conquistado a la URSS, al oeste de una línea imaginaria trazada entre Leningrado y Stalingrado, los alemanes tenían que seleccionar muy bien los puntos de guarnición. Éstos pocas veces contaban con más de una sección de fuerzas contraguerrilleras. Además, se consideraba que con 4 o 5 hombres, el puesto podía ser defendido por un tiempo. Mientras, los otros, en 1 o 2 patrullas, salían a perseguir a los partisanos en las aldeas cercanas, a vigilar la vital línea de comunicaciones o a apoyar a otros puestos. Cuando se creaban nuevas unidades o si había un “sobrante” temporal de fuerzas antipartisanas, se formaban patrullas de exploración y combate, algo así como unas fuerzas de reconocimiento en fuerza, para localizar y hostigar a los guerrilleros. Cuando era necesario realizar una acción ofensiva mayor, ante una amenaza guerrillera o la localización de una concentración importante, incluso se traían temporalmente tropas de primera línea (de la zona operativa) para el ataque y destrucción de aquélla, generalmente buscando su cerco y aniquilamiento.

Es cierto que los resultados alemanes fueron limitados. Y también es cierto que el principal objetivo operativo de sus fuerzas antipartisanas se cumplió. Se mantuvieron razonablemente abiertas las líneas de abastecimientos desde Alemania, Polonia y Rumania hasta las retaguardias de las fuerzas alemanas y de sus aliados en el Este. Y el flujo de hombres, armamentos, equipos, repuestos y mercancías que recibieron fue constante, para permitir el gigantesco esfuerzo de guerra contra los casi inagotables recursos de la URSS. Millones de prisioneros soviéticos fueron enviados al Reich y hacia allí retornaron incontables unidades y hombres de la Wehrmatch, en sus continuas rotaciones.

LOS FACTORES TÁCTICOS Y LA SORPRESA MILITAR.

LOS FACTORES TÁCTICOS METT-TC DE LA MISIÓN RECIBIDA DEL MANDO CONDUCTOR.

La Misión (M) condiciona el empleo de la sorpresa, en cuanto define el “ambiente táctico”, por encima del componente meramente espacial, en que ésta se puede aplicar y donde se desenvolverá. El cumplimiento de la misión recibida determinará decisivamente las posibilidades de concepción y aplicación de la sorpresa. Al definir y expresar aquélla, el objeto de las acciones múltiples y convergentes de los esfuerzos y medios asignados por el mando superior a un jefe táctico. La detección por la exploración o las unidades de acción avanzadas de una posibleinterfase de acciónfavorable sobre el enemigo, no faculta per se al mando a apartarse del cumplimiento de la misión del jefe superior.

El Enemigo (E) es el objetivo esencial y principal de un mando. Y la sorpresa es un factor multiplicador esencial de sus potencialidades y medios, para cumplir la misión recibida y coadyuvar a ello. La sorpresa debe entonces buscar: la dislocación espacial o funcional del enemigo; o la merma económica de sus capacidades; o un cumplimiento más rápido y eficaz de la misión encomendada; o una ventaja posicional del propio despliegue, para maniobras propias inmediatas; o el ataque decisivo o el contraataque a las vulnerabilidades críticas o secundarias del enemigo, según el plan del mando superior.

El Terreno (T) y, por extensión, el espacio es el soporte esencial del “ámbito táctico” de la acción militar. Ésta lo debe emplear siempre en provecho propio, tanto en el ataque como en la defensa. En las maniobras rápidas, características de las sorpresas, se preferirá usar el terreno favorable a las armas empleadas, para que favorezca el ritmo o tempo y el impulso o momento de ellas.

Así, los tanques (cuyo modo de lucha es el ataque) se emplearán favorablemente en terrenos ligeramente ondulados y con gran dominio por las vistas, sin cortaduras, ni corrientes de agua o afloramientos rocosos importantes. Sin embargo, la sorpresa cabal puede necesitar el empleo de tanques en terreno difícil, no imposible, para ellos, con tal de que aquél no sea esperado por el enemigo. Incluso, empleando en la punta de avance menos unidades blindadas de las habituales, que, con la sorpresa, harían sentir con su presencia igual potencia de fuego y de choque.

Los terrenos dotados de cubiertas y/o ocultamientos y la noche y los fenómenos o meteoros atmosféricos (lluvia, nieve, granizo), que restan visibilidad y disposición combativa en los defensores, favorecen el movimiento al combate de los medios de la sorpresa. También permiten su ocultamiento temporal en zonas decididas de descanso y de partida. Los trozos de terrenos incómodos y/o desagradables facilitan el acercamiento final de los medios de la sorpresa: cunetas, bordes de las vías junto a las aceras, paredes verticales que sean practicables, sembrados, matorrales, humedales. A cambio de molestias y de tiempo en el avance, ganaremos en el empleo eficaz de la sorpresa.

En la defensa, se hará uso del terrano quebrado, con alturas ocultantes relativas y cubiertas para las pequeñas unidades (zonas urbanas y fabriles); apoyándose en parte en la pendiente posterior y en obstáculos naturales (ríos, manchas de árboles, etc.) paralelos al trazado de la posición defensiva; que dificulten o desvelen los grandes movimientos enemigos, rompiendo su impulso, y faciliten el rechazo desde posiciones propias favorables. El contraataque desde la profundidad de la zona táctica propia sobre el revés o el flanco de las puntas de avance enemigas, preferiblemente después de su empeño, será un empleo de la sorpresa muy eficaz. Las trampas de fuego (fire bags), los campos de minas dispersos y pequeños, los golpes de fuego desde los puntos de defensa y nidos de resistencia, retenidos hasta las distancias próximas con el enemigo, son sorpresas defensivas, pero más esperadas por el enemigo.

Basándose en las características del terreno y fijándose en las particularidades de alguna parte del ámbito táctico (enemigo, misión, terreno, oportunidad) se planeará y decidirá la sorpresa. Y se implementará su montaje despliegue, soporte y desarrollo, siguiendo un flujo suficiente, protegido y continuo.

Las Tropas (T) necesarias para ejecutar y cumplir la sopresa concebida y decidida, deben ser apropiadas para la misión por sus características. La sorpresa es una acción ofensiva sobre el enemigo, desarrollada inesperada, rápida y desconsideradamente, en general. El equipo de los hombres y el apoyo aéreo y artillero deben ser los necesarios y suficientes, conforme al plan decidido. Además de su entrenamiento general, los hombres deben recibir el entrenamiento específico, en función de las características de la misión y las acciones a desarrollar. Las características de obediencia e iniciativa, paciencia, resistencia y sobriedad, cualidades físicas, entrega y espíritu de grupo, compromiso con la misión tienen que ser las mejores en los hombres. Ya que ellos serán una parte importante de las acciones. Y actuarán como jefes y responsables de ellos mismos y de sus compañeros de misión, en determinados momentos.

Es importante un entrenamiento completo en tiempo real de la misión. Hay aparatos que fallan a las X horas de uso. La tensión sobre los hombres y sus esfuerzos sostenidos afectan a su confort y a su eficacia y rapidez de actuación. Con repercusiones en su disposición combativa, su alerta y la precisión de respuestas.

Muchas veces el fuego pesado se empleará para ocultar al enemigo nuestra sorpresa. La coordinación de distintas armas en una misma misión o sector, es un punto crítico de ésta. Por ejemplo, unidades de infantería, reforzadas por pelotones de ingenieros y apoyadas por unas secciones de tanques, cruzando un bosque no cerrado para alcanzar sorpresivamente una posición enemiga en la profundidad de su despliegue. Al actuar en un mismo sector de avance o ataque, la coordinación entre las pequeñas unidades debe ser ensayada y confirmada.

El Tiempo (T) de la misión es un factor decisivo de su éxito. Por un lado, debe ser el oportuno. Por otro, el tiempo debe ser suficiente y uniformemente acelerado en los “ciclos de acción” sucesivos del desarrollo de la misión. Para que la concentración, la secuencia o la simultaneidad de empleos y la contundencia de las acciones demuelan el objetivo humano al que se apliquen, una vez coneguida la sorpresa.

Es necesario considerar siempre que todas las acciones necesitan para ocurrir un tiempo planificado estimado más un tiempo complementario corrector. Éste dependerá del grado de complejidad de la misión: unidades, apoyo logístico, acciones demostrativas coadyuvantes, distancias a recorrer, dificultades de traslación, presencia e intención del enemigo, simultaneidad o secuencia de empleo, coordinación. Y se origina en los fallos que surgen en las actividades humanas cualesquiera y en los errores pequeños y medianos que se cometen por los jefes y hombres. Un error grave supondría que la sorpresa estuvo mal calculada o ejecutada y es un error operativo grave.

Los Civiles (C) no deben ser dañados en una misión sorpresiva. Incluso cuando el enemigo se mezcle y proteja en un ámbito civil, es posible definir y concretar un objetivo puramente militar. Para aislarlo, atacarlo y extirparlo con precisión y limpieza militares. Aquí es necesario el empleo de las armas orgánicas de la unidad terrestre atacante, que limitan los daños no deseados y concretan sus efectos en los blancos seleccionados.

Es de señalar que el fuego pesado indiscriminado aéreo y de artillería es un arma de resultados despiadados y desparramados para el empleo en medios urbanos. Su objetivo no es cegar, perturbar o neutralizar al enemigo. El fuego pesado excesivo e insistente busca destruirlo. Que es el objetivo más incierto y menos económico de todos. Tanto los soviéticos como los occidentales lo han empleado con profusión en las guerras civiles del Asia del suroeste. Su uso tiene como objeto destruir de lejos y previamente al asalto, las posiciones enemigas en los poblados. Evitando en lo posible que las fuerzas propias luchen a las distancias próximas con los rebeldes islamistas.