Rusia, Ucrania y Occidente…II

(FINAL)

La libertad de acción que tiene Rusia es pequeña. Los rivales y sus partidarios son asustadizos y timoratos y las acciones bruscas y radicales les asustan mucho. Entonces, Rusia actúa por pequeños envites, plasmados en pasos cortos y sucesivos, que siempre consolidan. Sus planes operativos son sencillos y flexibles. Y contemplan las alternativas posibles o perjudiciales en su desarrollo. Rusia mantiene siempre la iniciativa y una actividad suficiente, sin alharacas, dirigida a la realización de sus planes. Tras la caída de Yanukovich y la entrada en las catacumbas de sus correligionarios del Partido de las Regiones de Ucrania, tras acusar a su jefe de “traidor a la Patria”, las fuerzas rusas se movieron con rapidez y precisión. Procedían de sus cuarteles de Sebastopol, donde tienen su base las 388 naves de todo tipo que integran la Flota Rusa del Mar Negro y las unidades de apoyo de paracaidistas e infantería de marina. Y se encargaron de neutralizar a las fuerzas militares y policiales ucranianas de Crimea, aislándolas en sus vivaques y cuarteles. Pronto se les sumaron fuerzas motorizadas transportadas sucesivamente por barco desde Kerch, en Rusia. Hoy, en total, hay unos 30 mil soldados rusos desplegados en Crimea, ocupando todas las posiciones defensivas sensibles de la península. Cuando se observa a un centinela aislado ruso, sin mandos muy cercanos, abrir fuego automático con su fusil sobre las cabezas de los militares ucranianos que pretendían abandonar su “jaula de oro”, confirmándoles así su “stoi” y frenándolos definitivamente, se puede deducir que aquél soldado tiene órdenes claras, simples y terminantes. Y que se siente respaldado por su mando directo. Ejemplos de lo contrario pululan por otras latitudes. A continuación, pero sin solución de continuidad, los rusos aislaron por tierra a Crimea, controlando el istmo que la une con Rusia. Crimea quedaba “protegida” de interferencias de cualquier clase para decidir en refrendo su “futuro”. Estimamos que, al menos, desde el mes de noviembre los rusos estaban elaborando y ensayando parcialmente un plan operativo para la defensa de su base de Sebastopol y sus variantes. Las maniobras rusas se cumplieron a cabalidad, con un plan horario (schedule, timetable) respetado y sin derramamientos de sangre reseñables.

El enemigo de los rusos, aquí englobamos a todos, actúa con un retraso operativo en relación a las acciones rusas. Y los efectos de sus movimientos, consultas y amenazas no interfieren, ni disuaden decisivamente las operaciones rusas. Su enemigo realiza más o menos coordinada e inevitablemente aquellos. Y cree o quiere aparentar que mantiene la iniciativa. Esta “actividad enemiga” no preocupa excesivamente a los mandos operativos o estratégicos rusos. Porque su resultado práctico no es ni apropiado, ni convergente con la rusa, para disuadirla o contrarrestarla. La actuación enemiga diplomática y militar (ucraniana) no es fundamental para los planes rusos. Y, por otra parte, si no existieran reveses y sobresaltos tácticos, contra la actuación de los rusos, sería simplemente porque ningún enemigo estaría presente o capacitado para actuar.

Con la implosión de la URSS, todas las ex repúblicas de esa Unión sufrieron un proceso centrífugo de alejamiento político e ideológico de su metrópoli aglutinadora. Durante los primeros años de su independencia, permanecieron separadas de Rusia, pero sin tampoco vincularse a ninguna otra alianza político económica supranacional. Con los años de este siglo, las sucesivas incorporaciones de las repúblicas europeas del Este a la Unión Europea y/o a su alianza militar, la OTAN, han acercado la frontera oriental de Europa al “limes” de Moscú.

La pérdida de sus “aliados controlados” del Pacto de Varsovia y del COMECON, tras la guerra fría, sólo le dejan a Rusia buscar geográficamente “nuevas influencias” hacia el Asia central, desde Siria a la India y Vietnam. Turquía es un enemigo proverbial de los rusos. China es un “socio, competidor y rival”, si vale esta definición polivalente, que hace que ninguna de las expresiones lo sea en plenitud. En el Consejo de Seguridad, China está manteniéndose “neutral” en relación a los intereses rusos, mientras que siempre, en los 3 años de guerra civil en Siria, ha votado a favor del presidente al-Assad y su régimen. En Afganistán nunca han podido asentarse. También los rusos intentan ganar y mantener en su “esfera política y comercial” a las nuevas repúblicas centroasiáticas islámicas turcomanas y a las repúblicas ex soviéticas eslavas. Hasta ahora, la Unión Aduanera creada por Rusia incluye a la Rusia Blanca o Bielorrusia y a Kazajistán. Ahora, Rusia tiene que volver por sus derechos, tradiciones e influencias en Ucrania. O se tendrá que contentar con convertirse en un “estado nación”, sin “esferas de coprosperidad” dependientes, participativas y ventajosas para todos los estados asociados.

El primer objetivo estratégico es la recuperación de Crimea en su status hasta 1954. Las sucesivas acciones operativas rusas son trascendentes y eficaces para lograrlo. Por Crimea, el Occidente liberal y mercantil no irá a una confrontación abierta. El otro objetivo, a continuación, es recuperar y/o mantener una hegemonía política social y económica en el sureste europeo. Y éste es un objetivo cualitativamente muy diferente del anterior. Que supone un gran órdago para todos los actores del drama. Éste es un objetivo de la Gran Estrategia o Estrategia Nacional de Rusia. Y aboca esencialmente al choque entre dos civilizaciones pujantes, expansivas y excluyentes, por definición y por naturaleza. Toda la credibilidad, las capacidades militares y económicas y la atracción ejemplarizante de los EEUU y de la Europa Centro Occidental desaparecerán como sus refrendos y marchamos, si no defienden, como a sí mismos, la independencia y la soberanía de Ucrania frente a acciones hostiles de terceros…

¿Es legal, ilegal u opinable?

Los opuestos a la actuación rusa, la UE, los EEUU y sus otros socios del G-7, alegan que la constitución y las leyes de Ucrania prohíben la secesión unilateral de Crimea. Esto es tan tópico, que resulta normal y repetitivo. Todo estado se quiere siempre blindar, para evitar rupturas y desgarramientos, sobre todo los de origen interno. Y al sedicioso armado se le procura privar de todos los posibles derechos como beligerante, incluso “de hecho”. Y se le califica de traidor, bandido, colaborador con el enemigo externo, vende patrias, etc.,según las épocas, las ideologías y los países. También arguyen los aliados occidentales que esa secesión iría contra las leyes internacionales. Pero esto es una opinión más.

Las “fuentes del derecho” son múltiples, diferentes y reconocidas. Entre ellas están las revoluciones, las guerras y las conquistas. Pero, sin tener que abrevar en ellas, por violentas, turbias y de resultados impredecibles, existen también acciones legales que favorecen y apoyan la actuación rusa.

Se han expuesto diversas opiniones de que al desaparecer la URSS, los tratados firmados por ella quedarían extintos en sus efectos. De ser correcta la interpretación, los territorios de Crimea que el líder soviético Nikita Jruschov traspasó en 1954 de la República de Rusia a la República de Ucrania, podrían revertir a Rusia. O sujetos, como mucho, a un nuevo tratado entre Rusia y Ucrania para reafirmar o denegar esa cesión. Hay factores más claros en el caso: La transferencia de Crimea se llevó a cabo violando los requisitos de la Constitución de la URSS. Ya que no se celebró plebiscito alguno al respecto, a pesar de que estaba prescrito hacerlo. Esto sería como la necesaria decisión de “todo el pueblo español” para autorizar cualquier separación de nuestro territorio nacional. Además, el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, declaró en una reciente entrevista al canal de televisión TVC: «Tenemos la obligación de reafirmar el status de Sebastopol como ciudad rusa. Sin Sebastopol, Rusia no podrá cubrir sus fronteras meridionales». “Al ser una base militar, Sebastopol se sustrajo en 1948 de la jurisdicción de la Provincia de Crimea y pasó directamente a la de la República Rusa”.

Por otra parte, la Convención de Viena de 1978 sobre la Sucesión de Estados en Materia de Tratados Internacionales no aclara nada al respecto. Yendo al ámbito de las relaciones bilaterales estatales, la Federación Rusa puede incorporar a la república autónoma ucraniana de Crimea como su entidad federada nº 84. El resultado del refrendo popular del domingo 16 de marzo, ratificando la anterior decisión del Parlamento de Crimea de separarse de Ucrania, tras apenas 60 años de unión territorial, sería la base legal de partida. Entonces, bastaría la firma de un tratado bilateral entre Crimea y Rusia, para dar validez y efectividad a esa unión federada.

Rusia, Ucrania y Occidente…

Desde el principio de la revolución ucraniana a finales de 2013 contra el presidente Viktor Yanukovich, las noticias sobre ésta, sus prolegómenos, su inicio y su desarrollo han ido adquiriendo mayor espacio e importancia en las “páginas, imágenes y audio de Internacional” de todos los medios de comunicación. Y no hay comentarista político que no haya escrito ya varias veces sobre este fenómeno político social y sus posibles vías de solución. Cuyos resultados, cualesquiera que sean ellas, tendrán gran trascendencia para Europa y su futuro inmediato y a medio plazo.

La gran mayoría de las informaciones no de agencias, casi siempre glosadas, y los comentarios políticos, procuran ensanchar el alcance y, a la vez, concentrar todo el espectro del fenómeno y sus derivadas. Entremezclándose los intereses, opciones, opiniones y probabilidades de acción de los distintos actores de este drama coral, en cada reseña que es producida y publicada. Que a veces son micro ensayos. Al igual que en el G-2 del Estado Mayor debe existir un mapa que proyecte y exprese la situación general, existirá otro que defina la situación del enemigo. Éste permite al mando estudiar y comprender lo que ocurre y, también, lo que traman “al otro lado de la colina”. Usemos este recurso. Concentremos nuestro pensamiento, retirando del fenómeno en marcha las adherencias de las reacciones del otro rival, que son más numerosas y, al menos teóricamente, cuenta con más actores secundarios en su elenco.

Las relaciones de Ucrania y Rusia.

Al final de la Guerra Fría, Ucrania controlaba y desplegaba unas 1900 cabezas nucleares estratégicas y cientos de armas tácticas nucleares, que procedían del reparto del arsenal atómico de la extinta URSS. Muchas de estas armas estaban almacenadas en Crimea, en el valle del Kiziltashsky. Donde había una instalación subterránea para montar y almacenar cabezas nucleares. Pero ya en 1990, el Parlamento ucraniano (Rada) aprobó seguir una política de defensa “no nuclear”, lo que implicaba deshacerse de ese tipo de armamento. Pero la Rada no ratificó hasta el 18 de noviembre de 1994 el Tratado de No Proliferación nuclear (TNP). En la votación, los diputados aprobaron suscribir el tratado internacional por una aplastante mayoría de 301 votos a favor, 8 en contra y 13 abstenciones. Sin embargo, pusieron previamente como condición para realizar la adhesión que se diesen “garantías de seguridad” a Ucrania. La víspera de la ratificación, 14 países y la Unión Europea (otros 12) anunciaron que otorgarían a Ucrania una ayuda de unos 30000 millones de pesetas. Esta cesión se sumaría a los 62000 millones de pesetas ya concedidos, que estaban destinados a desmantelar las armas nucleares heredadas de la Unión Soviética y a abastecer las cinco centrales nucleares eléctricas de Ucrania con combustible enriquecido ruso. Finalmente, un acuerdo firmado entre Ucrania, Rusia y los EEUU, elevaba las ayudas garantizadas a 124000 millones de pesetas. Por otra parte, con el Acuerdo de Budapest de 1994, los EEUU, Gran Bretaña y Rusia acordaron defender la independencia, soberanía e integridad territorial de Ucrania a cambio de su desarme nuclear.

En seguida, los trenes de carga especial comenzaron a moverse desde Ucrania a las instalaciones de desarme y reutilización en Rusia. En total, unos cinco mil ingenios y componentes nucleares se trasladaron entre los dos países, empleando para ello un centenar de viajes de trenes completos. La operación concluyó básicamente en 1996 y Ucrania se unió así al pequeño grupo de países nucleares, que ahora incluye a Libia y Suráfrica, que renunciaron voluntariamente a sus armas nucleares. En la actualidad Ucrania tiene operativos 15 reactores nucleares, que dan electricidad al menos a la mitad del país, según de Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), y que utilizan combustible enriquecido por Rusia, el cual procede, con menor cantidad de material fisionable, de los EEUU. El corte del abastecimiento de combustible nuclear para uso en reactores comerciales es otro posible instrumento de presión sobre Ucrania en manos de Rusia actualmente. Tras los primeros movimientos rusos en Crimea, el presidente interino de Ucrania declaró que iba a desplegar a las fuerzas armadas para defender sus instalaciones nucleares. Y el Parlamento de Ucrania hizo un llamamiento a los observadores internacionales para que ayuden a proteger esos reactores.

Ucrania es por historia y por demografía parte de la Europa limitada al este por los Urales. Y Ucrania es por oportunidad política y momento histórico parte de la “Europa democrática y liberal centro occidental”. Que forma junto con los Estados Unidos, que actúa como el otro “polo vibrante” fundamental al otro lado del Atlántico, la “civilización occidental”. Un gran problema se plantea ahora, no sólo a Ucrania, sino a sus vecinos al Este y al Oeste. Y es conseguir que las fuerzas hoy antagonistas e irreconciliables, que se enfrentan en Ucrania, desgarrando su patria, se conviertan en fuerzas complementarias y necesarias entre sí. Y es una gran labor conjunta, desinteresada, con altura de miras y dirigida por estadistas, la que hay que desarrollar para conseguirlo y alejar los espantajos que se vislumbran, cada vez más amenazadores, en su horizontes socio político. De no conseguirse esa “fusión de intereses”, que ésa es la misión de la Política, la alternativa sería mala para todos, nacionales y vecinos cercanos y lejanos. Y la herida sólo se cerraría en falso y por un tiempo imprevisible.

Pero para Rusia, Ucrania es algo más que un aliado estratégico. Como lo serían el Imperio japonés, la Europa Occidental o la Gran Bretaña para los EEUU. Ucrania es parte de la esencia nacional rusa. En Ucrania nació hace muchos cientos de años, el germen fuerte y prometedor de la nación rusa, la Rus. Desde la caída de la URSS en 1989, Rusia no se enfrentó a un mayor cataclismo disruptor, potencialmente rupturista, que la Revolución Naranja de 2004 de Julia Timoshenko, ahora recién liberada tras un durísimo encierro político. Debía haberla digerido y neutralizado o asimilado, lenta y pacíficamente. Pero, hoy en día, los dirigentes tienen prisa. Siempre, la maldita prisa. Sin embargo, los ucranianos y sus aliados rusos optaron por contener y apagar esa Revolución. Fue lo más fácil, pero dejaron unas brasas potentes bajo la capa de cenizas. Y el problema latente ha resurgido ahora virulento y casi descontrolado. Y Rusia, con un conflicto encendido, está apostando fuerte y decisivamente por una resolución unilateral a su favor.

La Estrategia de Rusia.

Para el 19 o 20 de febrero último se generalizó el uso de tiradores libres de la policía y de las fuerzas de seguridad especiales de Ucrania contra los manifestantes más díscolos o destacados de las revueltas populares, especialmente en Kiev, con su centro en la plaza Madián. Epicentro, que es la palabra usada en general, quiere decir “sobre el centro”. Y señala el punto terrestre que está encima de donde se origina un temblor de tierra. El epicentro es el punto terrestre teóricamente más afectado por las fuerzas telúricas desatadas. El cariz de la revuelta armada obligó a Yanukovich a ceder mucho e importante a la oposición rampante. Antes de que los acontecimientos se volvieran más graves e irreversibles, el presidente abandonó la capital rápidamente y tras un breve peregrinaje por Ucrania, terminó refugiado en Rusia. Un parlamento dominado por la oposición, donde se incluyen grupos de violentos y exaltados visionarios, que no están controlados y permanecen callados y soterrados, tomó todo el poder y eliminó al anterior ejecutivo elegido por el pueblo. Técnicamente, se trata de un golpe de estado incruento.

(CONTINUARÁ)

ARMAS MODERNAS: EL DRONE Y EL MUJAIDIN SUICIDA III.

(FINAL) 

El taliban explosivo: de la Yihad al Jardín de las Huríes, sin escalas.

El mujaidin suicida es un arma personalmente avanzada (a ver quién tiene hoy en día el coraje moral de quitarse del medio por unos ideales y un “premio” del Otro Lado), abundantísima, cercana y barata. Posee una elevadísima “capacidad específica de combate”, (según los parámetros establecidos por el coronel Trevor Dupuy, que se refieren a valores reales de los distintos ejércitos, calculados en conflictos y guerras): ya que bastantes militares, policías y autoridades civiles del enemigo son bajas definitivas por cada baja propia. Y, hablando en términos del principio universal de la buena administración de los recursos escasos disponibles, sus acciones (como “inversiones”) tienen también un alto ROMI; o rentabilidad (militar) sobre (over) esa “inversión marginal o añadida” (marginal investment). El yihadista suicida optimiza así su asimetría con las armas y el enorme número disponible de sus enemigos. Este combatiente islamista, de “paso decidido y silencioso”, es también un arma específica de infantería ligera, Que está plenamente adaptada a las capacidades, necesidades y medios de los “ejércitos” pobres, pelagatos, inopes o tronados, que han sido y son los enemigos usuales de los EEUU desde las últimas décadas. El combatiente de un “solo uso” conoce, aprovecha su oportunidad, decide y actúa. Porque puede ser un fanático alucinado, pero no suele ser tonto. Por su carácter personal e ideológico, su acción eficaz eleva la moral, la convicción y la decisión de sus conmilitones, colaboradores y simpatizantes. El islamista suicida “aprecia” también a su modo a sus enemigos, porque son su llave infalible para “salir bajo palio de este Valle de Lágrimas”.

El combatiente explosivo es un arma común de los talibanes y, en general, de los mujaidines de la Sunna. Si la carga explosiva, sus características y el vector son los adecuados: los sofisticados sensores enemigos y los chalecos protectores sirven de poco contra ella. Y tampoco los vehículos blindados y los edificios sirven para protegerse de ella. El agente desencadenante portador puede ser hombre o mujer y adulto o niño. Puede cooperar en su ataque suicida, un matorral, un puesto de mercancías, un burro, una bicicleta o un vehículo a motor. Un “luchador suicida de un solo uso”, no es un tirador selecto: no hay que formarlo militarmente (conocimientos básicos, técnicos y tácticos). Sus otras armas complementarias, temibles y casi imbatibles son la sorpresa, la libertad de acción y la iniciativa. A veces, y creo que equivocadamente, se les ha llamado “lobos solitarios” en los medios divulgativos. Pero ese calificativo corresponde a personas más o menos aisladas, obsesionadas y perturbadas, que luchan solos en su entorno. Los suicidas de la Yihad forman parte de una red más o menos nacional o regional, integrados en una organización terrorista, y tienen sus tácticas y técnicas de funcionamiento y operatividad especiales y adaptadas.

Los objetivos preferidos por los “juramentados explosivos” son las fuerzas de seguridad enemigas, tanto “infieles” como “traidoras” y los musulmanes pertenecientes a la rama heterodoxa del Islam (los chiitas y alauitas). A las fuerzas de seguridad enemigas se acercan disfrazados de reclutas en formación, candidatos al alistamiento, personal de abastecimientos (outsourced services), compañeros, “colaboradores” de las ISAF y personajes civiles inocentes. Su blanco es humano siempre, porque al enemigo regular le duelen menos los daños materiales. Y se localizan en las aglomeraciones de las policías o los ejércitos enemigos, en los cuarteles, centros de reclutamiento y puntos de paso obligado y frecuente y con motivo motivo de paradas, despedidas, alardes y exhibiciones, de aquéllos. A los chiitas se acercan aprovechando sus inevitables concentraciones: las peregrinaciones anuales internacionales a sus lugares santos, sus lugares de paradas en las distintas etapas o los rezos de los viernes al mediodía, especialmente comunitarios, en sus mezquitas. Aunque estos últimos ataques tienen lugar más bien en los países limítrofes, Irak (mayoría chiita) y Pakistán (mayoría sunní).

El gran problema es que es muy difícil luchar (contrarrestar, detener o neutralizar) con unos enemigos más o menos aislados, determinados a morir y de otra etnia e idiosincrasia. Y con los suicidas se agudiza hasta hacerlo casi imposible de realizar “a priori”. Porque se les combate con fuerzas modernas tecnificadas y entrenadas, preparadas generalmente para las guerras de tercera generación. Y que se enfrentarían teóricamente a fuerzas similares o de segunda generación. Y sus jefes tienen casi como una premisa insoslayable, el preservar de daños físicos (lo principal), mentales y morales a los hombres que mandan. El combatiente suicida debe pasar desapercibido en el lugar elegido para el ataque: por su edad, género, aspecto, movimientos y actitud. Para poder acercarse a su objetivo y hacer explotar la carga, produciendo el mayor número posible de enemigos muertos y mutilados. Y, en general, el “jihadista explosivo” suele optimizar muy bien su “coste físico” con los daños humanos, materiales, sicológicos y políticos que infringe al enemigo traidor o infiel.

Los daños añadidos humanos y físicos a musulmanes, que se ocasionan en torno al punto de explosión, son sus “daños no buscados” o colaterales. Los yihadistas sunníes buscaron una “solución” alambicada, pero suficiente en la práctica, para soslayar el precepto coránico de “no matarás musulmanes”. Al carecer de un clero y una doctrina única, las interpretaciones del Islam y, sobre todo, sus aplicaciones para la vida cotidiana, pueden ser múltiples. En efecto, para calmar las repugnancias en producirlos, un “ideólogo” de Al-Qaida, Abu Yahya al-Libi, desarrolló una teoría “religiosa” sobre el “daño no buscado”. Según ella, se permite matar musulmanes a los militantes yihadistas, cuando es inevitable. E, incluso, cuando sea útil. Y los mujaidines expresan su deseo de que los muertos no buscados, sean también considerados por Allah como mártires de su “guerra santa”. Y creer esto, les viene muy bien a los fanáticos que dirigen y a los fanáticos vesánicos que les siguen o apoyan.

Las motivaciones de los “juramentados explosivos” son sencillas. El no poder cubrir crónicamente sus necesidades básicas naturales de sustento, familia, seguridad, refugio y cobijo, expectativas y progreso razonable es el acicate eficaz y casi suficiente para su alistamiento en general. Los premios económicos que los talibanes dan a las familias de los “mártires” están en esta línea. La motivación religiosa es el medio de persuasión y convicción. Los suicidas de la Yihad son catequizados metódica e intensamente. Y viven en un “ambiente” envolvente, donde les aclaran sus dudas y les alientan a alcanzar el Paraíso. Todo es igual al funcionamiento de una secta tóxica: que destruye la personalidad de los miembros más bajos. El carácter universal de la comunidad de musulmanes, facilita el flujo y la inserción de “voluntarios internacionalistas” combatientes suicidas de otros países.

La clave operativa de los talibanes son sus innumerables jefes locales, con sus pequeñas bandas de irregulares radicales. Ellos son los responsables de intimidar, aleccionar o catequizar, asustar, atacar y ocupar más o menos temporalmente algunos de los numerosos poblados y caseríos, a ambos lados de la frontera. El movimiento taliban sigue un ciclo continuo elemental de “enseñar, formar, apoyar y delegar” entre el pequeño “sheikh” y sus lugartenientes. De manera que consiguen una cierta rotación en el mando y en su ejercicio. Estos “maliks” locales son prácticamente inmunes al ataque de los “drones” de la ISAF, que exploran, atacan al enemigo irregular y ejecutan a sus conspicuos, se supone, mandos destacados.

Los drones no pueden abarcar tantos blancos minúsculos y elusivos, de una red enemiga que les resulta profusa, difusa y confusa. Es decir, no pueden sustituir, como se pretende por extrapolación desde unos éxitos primeros, a las patrullas terrestres activas y agresivas de exploración o combate. Que, junto a las unidades mayores y a los equipos de acción cívica, están destinadas a disputar y ganar al enemigo sus bases refugios y, después, el apoyo popular mayoritario. Como no pudieron los “bombardeos de saturación” estadounidenses cortar la Ruta Ho Chi Minh de abastecimiento al Vietcong y a las fuerzas regulares norvietnamitas en la “zona desmilitarizada” y al sur de ésta, desde Vietnam del Norte a través de Laos. Y todo fue porque a su “ordnance” aéreo, no le acompañaba una “acción terrestre” contra esa Ruta. Que fuese complementaria, sistemática y continua, no necesariamente exhaustiva, de la acción aérea de pura atrición.

Y el esperar en paz la muerte desde el cielo, no asusta, ni preocupa suficientemente a la gente mentalmente normal. Esto sólo le ocurría al imaginario jefe de la aldea gala de Asterix. Y es algo así como lo que decía Ramón Gómez de la Serna a sus conocidos y amigos menos íntimos en Buenos Aires: “Aquí estoy, esperando el cáncer”. La amenaza intimidatoria, que pueda cambiar la conducta de algún jefe enemigo, debe ser algo real (que se tiende a magnificar), suficiente, sentida e inmediata o próxima. Como las sirenas instaladas en los Stukas. Para que su preciso picado de bombardeo escalofriara en tierra a todos sus posibles blancos humanos, que no fuesen aún curtidos veteranos. O como los mujaidines explosivos, cuyo comportamiento es para su enemigo como el de un “gas”, sin volumen ni forma propios y que puede alcanzar a todos los sitios disponibles, echándole su aliento en la nuca…

PREFERENCIAS ESTRATÉGICAS DE LOS YIHADISTAS II.

(CONTINUACIÓN)

8) Las comunicaciones estratégicas de las guerrillas son precarias o ausentes, insuficientes, descuidadas y vulnerables en los grupos yihadistas. Y todo se debe a su constitución en red, desparramada, confusa y difusa que les caracteriza. Y no se trata de los mensajes, recados o alertas, que siempre pueden ser remitidos y recibidos, que sólo tienen trascendencia táctica. Y no es consecuencia de la alternancia de los despliegues y concentraciones en las acciones militares. Dichas comunicaciones son: Con las bases, para su descanso, refugio, reorganización, adoctrinamiento, información, apoyo logístico y su protección imprescindible contra el agostador “vagabundeo” estéril. Con las bandas afines o asociadas, para el apoyo en general, la información y su concentración operativa para las distintas tareas. Con el pueblo, para su descanso, refugio temporal, soporte y medios varios, información y la acción ideológica religiosa, para facilitar la necesaria extensión territorial y humana posterior.

9) Uno de sus objetivos estratégicos es golpear a cualquier gobierno, de cualquier origen y sociedad, con tal de que los “objetivos posibles” les sean asequibles. Puesto que el califato radical y agresivo del Dar el–Islam de los inicios del Califato sunní, no existe hoy en día y no se pueden integrar en él para su “defensa”.

10) Tienen un afán arraigado, aguzado y consistente de hacer publicidad de sus acciones con éxito. Con el que Occidente colabora insensible y gustoso de extender y defender la libre información. Logrando con todo ello la magnificación y la exaltación de unos resultados dolorosos e inconexos. Que les brindan un protagonismo social y religioso muy superior a la trascendencia operativa de ellos. Esto no es más que la extensión del terror y de sus consecuencias políticas e ideológicas, mediante las “ondas de conmoción” que transmiten sin filtrar nuestras modernas comunicaciones a todos los pueblos, especialmente a nosotros, los europeos. Pero, todas las posiciones y actitudes sicológicas e ideológicas son también objetivos a defender y a conquistar por Occidente, en esta guerra de baja intensidad por la extensión de un dominio radical, anticuado, excluyente e impuesto.

Los “lobos solitarios” y la libertad de expresión ilimitable en Occidente.

Los lobos solitarios terroristas suicidas surgen por la conjunción de varias deficiencias, desdichas e ideología humanas. Casi todos son jóvenes llenos de idealismo (sacrificio por su grupo familiar y social y búsqueda de un futuro prometedor) y de intereses vitales, que están en plena ebullición de realizaciones. Su situación social y cultural suele ser deficiente e imprecisa. Sufren una marginación real y/o magnificada por la imaginación. Casi todos nosotros, puestos a ello, podemos esgrimir un montón de insuficiencias o carencias personales y colectivas, sicológicas y materiales, no resueltas. Y, como no nos las resuelven los demás, decir que estamos excluidos de la sociedad, es una acogedora huida de la realidad y un íntimo y verdadero dudar de nuestras propias capacidades (esto, jamás lo aceptarán), para culpar a los demás de nuestras desventuras. Además, la búsqueda de las carencias nos llevaría siempre a empantanarnos en añorar y conseguir los “deseos” omnipresentes e inextinguibles. Y esta “búsqueda negativa” nos puede impedir volcarnos en salir adelante, teniendo metas asequibles y progresivas, desarrollarnos como personas interior y exteriormente y estimar al prójimo con lealtad y confianza. Con lo que superaremos aquellas “carencias”, por la orientación, la intención y el esfuerzo que damos a nuestras ideas y realizaciones.

En aquel terreno abonado y germinal se pueden sembrar fácilmente las ideas sesgadas de una interpretación religiosa asequible, vindicativa, que brinda un propósito y una misión en la vida y que premia a sus “muhaydines” caídos en combate, especialmente a los mártires o testigos, con un premio sensible, claro, seguro, vistoso (esta cualidad de pura vanidad es muy atractiva), y cómodo (no es necesario dedicar a ello una vida de esfuerzo, entrega y renunciación). Las organizaciones yihadistas suelen también facilitar jugosos premios a las familias de sus “mártires”, con lo que éstos tienen también asegurado el bienestar relativo de su familia más directa por bastante tiempo. El resultado es que a los “perdedores”, “extraviados”, “desarraigados”, “agraviados”, “sin empatía hacia el prójimo”, no les cuesta demasiado tomar la decisión de convertirse en un mártir de la Yihad. Y el caso es que la propagación, la explicación y la impregnación, que diría Lorenz, de aquellas ideas venenosas y adictivas, se realizan con la mayor facilidad en nuestras sociedades modernas. Todos lo sabemos. Y éste es el centro de gravedad de la lucha contra los lobos solitarios. Cazarlos preventiva y aisladamente es muy difícil, porque no dejan apenas rastros. Hay que luchar contra los inductores necesarios de sus ideas (desde personas, compañeros, medios de comunicación, viajes a sus centros extranjeros). Para ello es necesario adecuar las legislaciones, como se ha hecho contra los maltratadores o los delitos financieros alambicados, apoyados por la comunicación inmediata y en línea. Sin perjudicar con ello la detección y el seguimiento debidos de maestros, discípulos, comunicaciones de todo tipo y sus antros. Y de esto, como de casi todo, tenemos experiencia sobrada. En julio de 1884, el entonces gobierno liberal de Sagasta, implantó la primera ley española contra los atentados con explosivos, protagonizados generalmente por los anarquistas. En ella se castigaba acertadamente, no sólo a los autores materiales de las tropelías, sino también a sus inductores.

La adaptación ideológica de la Yihad a los tiempos actuales.

El Islam tiene que asumir que la Yihad, como esfuerzo de sangre en el camino de Allah, fue necesaria para la instauración y la defensa de la primitiva comunidad de creyentes. Estableciendo el Profeta el estado islámico a partir de la destrucción violenta de la jahiliyya. Esta era la “barbarie existente anterior al Islam árabe”. Y que aún pudo ser útil la Yihad para su rápida extensión por el mundo, debido al estado existente de cultura y desarrollo de las civilizaciones medievales. Pero que su oportunidad histórica no existe actualmente. Y entonces debe ser reemplazado por “otro tipo de esfuerzo en el camino de Allah”. Es el esfuerzo de desarrollo personal interior (ascético), buscando la purificación y la superación de los creyentes. Este concepto existe en la Sunna y podría ser impulsado por los ulemas y los muftíes piadosos.

Desde el surgimiento de las principales escuelas teológicas sunnies, cobró también fuerza el principio del esfuerzo de reflexión personal, el ichtihad, en el Islam. El ichtihad va a permitir el desarrollo de la cultura árabe, tanto en lo tocante a los aspectos civiles (ciencias, comercio, literatura, arte) como al enriquecimiento de su “teología”; es la base de jurisconsultos como al-Chafii. El ichtihad es fuente de lucidez, creatividad, enriquecimiento, progreso y paz en “el camino del esfuerzo personal y colectivo hacia Allah” (que es realmente el núcleo religioso y la razón del Islam), cuando ya la Umma se ha extendido y multiplicado enormemente por el mundo. Hacia el siglo XI (siglo V de la hégira o marcha a Medina), los doctores de la Ley cierran la puerta al ichtihad. El Islam carece de teólogos propiamente dichos, porque Allah es inasequible e inmarcesible para el Hombre. El enfoque metodológico islámico se altera. Y a partir de entonces, se imita, se repite, se abusa de los compendios.

Las necesidades de renovación, compromiso y acción del Islam.

Ante ese terrorismo propio, el mundo islámico se paraliza y no sabe qué decir o hacer. El Terrorismo se lleva a cabo mediante acciones de guerra contra objetivos generales, inocentes e indiscriminados. Y su finalidad es coaccionar a los colectivos humanos, propios o enemigos, buscando resultados políticos y sociales. Es decir, sus “actos electorales” son los ataques violentos. Y los votos contabilizados son el miedo y la parálisis social, que extienden como la pólvora entre los hombres. Afirman los portavoces e intelectuales musulmanes que el Islam es paz y tolerancia. Pero esto no es totalmente cierto, como vemos por los hechos y las omisiones en su condena y ostracismo. La inmensa mayoría de los musulmanes se distancian de los atentados por “oportunismo” pasivo, no como actuación proactiva. Para proteger al Islam, preocupados por el creciente rechazo que sufre en Occidente.

Y no se trata de que reaccionen los intelectuales laicos musulmanes. Éstos no son operativos de la manera que conocemos en Occidente, como nuestros “políticos profesionales”. Ya que para un buen musulmán la política, la sociedad y la religión forman una trinidad única, excluyente e inseparable, establecida por Allah. Además, el fracaso social y político de los intelectuales laicos árabes quedó refrendado con el de las élites nacionalistas, izquierdistas y europeizadas, que impulsaron la independencia de las distintas naciones árabes tras la II Guerra Mundial. Y que crearon regímenes laicos, “socialistas”, apoyados en el clientelismo y la represión interna y separados por su ideología e intereses de sus respectivas sociedades musulmanas.

Pero, ¿cuándo intervienen en el debate de este tema los ulemas o los muftíes, con mayor ascendencia y el respeto de todos? Casi nunca. No se ha dado en el Islam una reflexión profunda sobre la oportunidad política y religiosa de la violencia. ¿Alguien conoce a pacifistas islámicos activos? Algunas actuaciones de los jefes espirituales del Islam son asequibles y serían apreciadas por todos. Los ulemas podrían declarar que los intereses del Islam y de la Umma tienen a España y al resto de Europa como buenos amigos, como parte de Dar el-Ahd. Que son los países donde la Umma no domina políticamente, pero que está en paz con sus habitantes y puede realizar sus actuaciones y ritos. Los ulemas podrían utilizar la institución del takfir contra los más recalcitrantes, peligrosos y criminales terroristas. Los que actúen desviados perversamente (con malicia o tras ser reconvenidos por aquéllos sin resultados) en nombre del Islam. Y no lo han hecho históricamente por el miedo paralizante a caer en una espiral destructiva y disolvente de reconvenciones mutuas y múltiples dentro de la Umma. Recordemos que la unidad monolítica religiosa no existe en el Islam, en el que el pueblo, además, tiene acceso libre a su “sumisión a Allah”, con sólo recitar la Profesión de Fe. Que equivaldría, en cierta forma y medida, al bautismo cristiano.

PREFERENCIAS ESTRATÉGICAS DE LOS YIHADISTAS.

Los insurgentes radicales fundamentalistas islámicos o yihadistas se dedicaron entre los años 60 y 80 a atacar a los que calificaban de “gobiernos musulmanes” corruptos y falsos o socialistas u occidentalizados y liberales. La fortuna fue poca para todo su esfuerzo empeñado. Por un lado, la retirada de los soviéticos de Afganistán. Pero, contando con el soporte logístico occidental y la imprescindible actuación militar de grupos pashtunes y de otras etnias afganos, dirigidos por los “señores de la guerra”. Es decir, los maliks destacados y carismáticos de los clanes y tribus regionales. Entre ellos el más célebre fue Ahmad Sah Masud, el León del valle del Panjshir. Y, por otro, consiguieron la toma del poder en Sudán, inspirados por al-Turabi, un “capitán araña”, al conseguir hacerse fuertes en su Ejército. Esto es aún un caso único en el mundo sunní. La propaganda no figuraba entre sus prioridades y la huella informativa que dejaron en el mundo occidental fue mísera. Pocos se enteraron de que existían y de ésos son menos los que recuerdan sus andanzas de entonces. A partir de los 90, el objetivo yihadista se vuelve contra el Occidente infiel. Considerando al Gran Satán, personificado en los Estados Unidos de Norteamérica y a sus correligionarios democráticos occidentales, como los primeros perturbadores y corruptores de los pueblos islámicos.

La Yihad permitió la rápida propagación del Islam.

Tres fueron las causas que estimularon a unas tribus árabes a emprender el camino de la conquista de amplios y lejanos pueblos y tierras, extraños a la Península Arábiga. La primera fue la razón religiosa. Como en toda comunidad religiosa primitiva, la Umma fue el centro de los mandatos y las bendiciones de Allah. Viviéndose colectivamente y con entusiasmo, el cumplimiento de una doctrina monoteísta y sencilla. Esta religión exigía, además, un proselitismo militante y coactivo, continuo y expansivo, dirigido hacia los infieles y los hostiles fronterizos. La obligación de la Yihad era similar a los otros cinco preceptos básicos del Islam. El Corán, entregado a Mahoma en el nacimiento del Islam, tiene numerosos versículos o aleyas que demandan de los fieles la lucha armada.

Por el lado de los intereses mundanos, la extensión de las conquistas árabes, en su avance incontenible durante más de un siglo, trajo el control sobre los bienes y haciendas de los nuevos y numerosos súbditos y el poder político y militar sobre ellos. El dominio musulmán se establecía por la presencia de un gobernador con su guarnición militar, en cada ciudad importante o región conquistada. La relación de los nuevos súbditos con el régimen islámico se establecía y regulaba por el pago al gobernador de los tributos periódicos. Debidos al vasallaje impuesto y por profesar, de momento, una religión diferente. Este flujo de dinero importante y constante comenzó a llegar a los conquistadores, que establecieron diversos mecanismos bastante inteligentes para su reparto. La tercera razón, asequible a los nobles, jefes y más destacados musulmanes, fue el reparto de las cuotas de poder que engendraban el dominio, la defensa y la gobernanza de los nuevos territorios de dar-el-Islam. Que son las tierras del dominio del Islam, las tierras dadas por Allah a sus fieles, las tierras que deben mantener o recuperar, si les son arrebatadas temporalmente. Así, fueron proliferando los emires, sheikhs y caides, ocupando y conformando la estructura política árabe de los territorios islamizados.

Las tribus árabes originales del Islam recibían una parte de los tributos y de los saqueos de la conquista, aunque no participasen en algunas expediciones militares. Otra parte era entregada a los participantes de la Yihad contra algún pueblo o región limítrofe del califato. Una parte importante era entregada a las autoridades de la Umma, centradas en el califato de Damasco o de Bagdad, y representadas regionalmente por sus emires o caides, para sufragar los gastos de la gobernabilidad y el mantenimiento del estado teocrático. De ésta, se derivaba una parte destinada a sufragar, equipar y formar las nuevas Yihads hacia los territorios fronterizos a dar-el-Islam, que iban apareciendo. Por último estaba el Zakat o la limosna canónica, entregada a los ulemas y muftíes. Que tenía como finalidad resolver y compensar a los musulmanes por las penalidades y los azares de la vida, con la aportación de su comunidad. Y que se repartía a los pobres, los impedidos y los enfermos, los huérfanos y las viudas de la Umma. Esto cerraba el proceso de reparto de la riqueza y el poder. Que soldaba y aseguraba mundanamente las aspiraciones religiosas de los creyentes de la nueva fe.

Contradicciones estratégicas de los yihadistas en la guerra irregular.

Las principales características de la guerra irregular son su prolongación en el tiempo, consecuencia de su baja intensidad militar, y que es civil y política. Lo que implican un gran desgarro social y actos inevitables de gran crueldad. Por el “ascenso a los extremos” de la guerra, que decía Clausewitz, sin las salvaguardias de las leyes y costumbres aceptadas que se pierden en ese “caos nacido de sí mismo”. Para alcanzar el poder o sus objetivos estratégicos, la guerrilla tiene tres objetivos en su estrategia total: la aniquilación militar del enemigo, que puede ser simplemente aflorar su incapacidad para resolver el problema de las bandas en un tiempo aceptable para la retaguardia popular enemiga; la destrucción de la infraestructura militar y económica que lo soporta y la captación del pueblo o de su base religiosa, étnica y/o social a sus ideas. En esta dialéctica de voluntades, ideologías y esfuerzos los aspectos estratégicos de las bandas irregulares de cualquier ideología son tres: las bases guerrilleras, su correlación de fuerzas con el enemigo regular y las comunicaciones en general.

Las deficiencias y miserias de los yihadistas, en relación con la estrategia y la estrategia operativa son:

1) Los yihadistas han fracasado en incorporarse activa y firmemente a un grupo social amplio, que dé cobertura e impulso permanente a su “movimiento socio religioso imperialista”. Los activistas más alienados se van aislando poco a poco (al menos, emocional e ideológicamente) de la sociedad en la que “viven”. Y lo hacen en aras de sus métodos violentos, a los que sacrifican todo por conseguir la eficacia en la acción. Siguen para prepararse un proceso de segregación, purificación (en sus improvisados ritos no ortodoxos ayunan, emplean agua de lugares sagrados y banderolas verdes o negras con inscripciones de las aleyas que les favorecen), consagración y radicalización. Esta “catequesis de la violencia” les permite llegar anímicamente a la muerte gloriosa y en paz, e, incluso al suicidio, en la realización de sus acciones puntuales.

2) Los grupos yihadistas actúan con una brutalidad innecesaria e indiscriminada, que los descalifica ante su religión y los aparta incuestionablemente de los musulmanes de ley y, aún, de los normales. Veamos algunas aleyas o versículos de al-Corán:

Sura (capítulo), 4 aleya 33 “…Oh, creyentes… no os matéis a vosotros mismos (no os matéis entre vosotros, es otra descripción)…”.

2, 10 “Cuando se les dice: No cometáis desórdenes (voz con la que se definen los crímenes) en la tierra, ellos responden: “Lejos de eso, introducimos en ella el buen orden (el bien)”.

2, 11 “¡Ay!, cometen desórdenes, pero no lo comprenden”.

28, 77 “Al igual que Allah hace el Bien, haced también vosotros el bien y no fomentéis la corrupción (el Mal)” (asesinato de inocentes y de las gentes que os acoge –las tierras de Dar al-Ahd-, borracheras, drogas, daños innecesarios de las cosas).

Y estas aleyas morales, simplemente las desprecian y desacatan, sin que Allah las hubiese cambiado para ellos nunca. 2, 100 “Nosotros no abrogamos ningún versículo de este Libro, ni haremos borrar uno solo de tu memoria, sin reemplazarlo por otro igual o mejor”.

3) Hay una ausencia absoluta de ulemas y muftíes venerables y piadosos a su lado.

4) Los terroristas islámicos están en muchos lugares profundamente divididos ideológica, institucional y estratégicamente. Aunque las bandas rivales puedan ocasionalmente brindarse apoyo, refugio, información o suministros. Las razones son que los jefes de bandas principales suelen querer ser siempre “emires o jeques e intérpretes del Islam.” La franja de Gaza es dominada desde hace años por Hamas, grupo radical fundamentalista palestino de orientación sunní, en rivalidad directa y violenta con el gobierno palestino de al-Fatah en la Cisjordania. En Gaza, dos organizaciones sucursales de al-Qaida, Ansar al-Sunna y Ansar al-Islam, unos grupúsculos irrisorios, se enfrentan también violentamente a Hamas por aumentar su influencia sobre los habitantes. Los talibanes pakistaníes, principalmente el grupo Tehkrit e-Taliban y los independentistas cachemires, realizan periódicamente atentados contra la minoría chií del país. En Irak, al-Qaida se dedica a atacar a los chiíes que acuden en peregrinación desde país y de Irán a los actos anuales de esta religión en sus lugares sagrados de Samarra, Nayaf y Kerbala. También lo hacían los radicales sunníes iraquíes (antiguos funcionarios del Baas y ex miembros de las fuerzas armadas, generalmente depurados sin procesos ni juicios, y grupos regionales tribales). Que estaban en rebeldía contra los gobiernos de mayoría chií antes del llamado “despertar sunní”, promovido por el general David Petraeus, que los transformó en “milicias nacionales de autodefensa del territorio”. La falta de “soldadas” estadounidenses para comprar y mantener sus lealtades, tras la “marcha retrógrada de Iraq de las fuerzas militares de los EEUU hacia la victoria final” y las discrepancias y, aún, los agravios entre ambas ramas del Islam, han hecho reverdecer los conflictos violentos en Iraq. Donde, ya en 1919, Arnold Wilson, el administrador civil británico en Bagdad, declaraba que “la unión de las citadas ex-provincias turcas (Bagdad, Basora y Mosúl) para formar una nación, era una receta para el desastre, porque implicaba que se obligaría a tres grupos étnico-religiosos muy distintos a trabajar juntos, siendo bien sabido que se odiaban mutuamente”.

5) Y el Delirium Tremens de su Acción Ideológica. Algunos de los más alocados guerrilleros islámicos fueron los argelinos de los años 90. Sin ser ni siquiera estudiosos del Islam y con intereses muy terrenales, se excomulgaban (de la Umma) unos grupos a otros en su desatino vesánico. El takfir o anatema se deriva de kfur o impiedad. Que se relaciona directamente con el “caos religioso” o jahiliyya anterior al Islam. Por el takfir se declara impío a alguien que es o pretende ser musulmán y se le destierra, al menos moralmente, de la Umma.

6) Por todo lo citado, las bandas guerrilleras islamistas carecen de bases permanentes o semipermanentes. Cualquier base localizada constituye un objetivo convencional para los militares. Que pueden hacer caer sobre ellas toda su capacidad de combate regular. Pero también es cierto que las bandas que no son aniquiladas pueden emigrar y radicarse en otra zona más o menos aislada e inaccesible. Aunque tienen por delante toda la labor inmensa de empezar a crear otras bases. Las bases las forman los territorios controlados por la guerrilla y, a veces, por ejemplo en poblaciones ocupadas, esto no es evidente, porque las bandas están veladas. Son también las áreas donde las guerrillas practican y ponen en práctica sus ideas religiosas y fines políticos. En ellas, las bandas organizarían a sus potenciales seguidores musulmanes, que así se convertirían (más o menos voluntariamente) en el soporte popular indispensable de las guerrillas.

7) Tienen una gran descentralización operativa. Esto lo consiguen en parte por la universalidad de la Umma. Que trasciende y supera la idea de nación o raza y les da la “assabiya” o pertenencia grupal e identidad personal, a través de una religión totalizadora. Pero que les impide también conseguir objetivos estratégicos consistentes. Aunque sus acciones puntuales sean importantes, odiosas, dolorosas, temibles. Y son así por la brutalidad, el desamparo, la mutilación y la efusión de sangre que sufren sus víctimas; y que asumen y temen todas las personas que se sienten amenazadas (el impacto es subjetivo); y no por la escasísima probabilidad que existe de sufrirlas. Su actuación irregular eficaz y trascendente podría empezar con acciones móviles de hostigamiento general en la retaguardia enemiga, a cargo de las bandas suficientemente asentadas en un territorio. Buscando el desgaste y la desmoralización de las fuerzas enemigas, su dispersión por el territorio amenazado y paralizarlas en la defensa más o menos estática.

(CONTINUARÁ)

ARMAS MODERNAS: EL DRONE Y EL MUJAIDIN SUICIDA II.

(CONTINUACIÓN)

Esta doctrina se extiende y afecta, a través de la OTAN, los objetivos estratégicos de sus aliados y los medios asignados y específicos para alcanzarlos. El entrenamiento con programas informáticos es un ejemplo de las nuevas prácticas de entrenamiento militar. En vez de mover soldados por los Boot Camps o los vehículos por los polígonos de maniobras de las unidades mecanizadas o motorizadas, la OTAN está desarrollando nuevas artificios online para instruir al personal. Y, aunque no pueda ser la norma de formación o de entrenamiento, el proyecto es ilustrativo de que la Alianza se adapta a los nuevos tiempos de “restricciones financieras globales” para los Ejércitos. En ese escenario de recursos decrecientes y amenazas aún poco apreciadas, los ministros de Defensa de la OTAN, reunidos a fines de febrero de 2013 en Bruselas, decidieron adoptar algunos remedios voluntaristas. “Se trata de ver si nuestras naciones renuncian a sus responsabilidades por causa de las restricciones presupuestarias o si demostramos creatividad e innovación y desarrollamos las capacidades necesarias para afrontar las amenazas de forma conjunta”, dijo Leon Panetta, secretario de Defensa estadounidense. La OTAN creará una “fuerza sui generis” de reacción rápida (hace 30 años le llamaban de “rapid deployment”), que formarán 13000 soldados de caballería e infantería mecanizada reforzados con artillería e ingenieros. Estará destinada a desplegarse en zonas de conflicto sensible para sus intereses. Olvídense del Congo, del Yemen, de Somalía o de Siria, que no lo son. Esa “gran unidad” la formarán los Ejércitos de los países aliados, que incorporarán a ella sus fuerzas tipo brigada o regimiento de forma rotatoria y por un periodo mínimo de seis meses. Los expertos de la Organización diseñarán un plan de entrenamiento para ellas, que durará hasta 2020. “Mi llamamiento a los Gobiernos aliados es que paren los recortes (en Defensa), que empleen mejor sus recursos (asignados) y, una vez se recupere la economía, que comiencen a invertir otra vez. Si los recortes continúan, tendrán un impacto negativo en nuestra capacidad para proveer defensa y protección a nuestra población”, advirtió el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, al inicio del encuentro. La reducción más drástica en temas de Defensa corresponde a Grecia, que disminuyó en 2011 un 25% su gasto militar después de haberlo rebajado en un 20% en 2010. O sea, en 2012 su presupuesto de Defensa fue el 60% del de 2009. Hay otros cuatro países menores, que también han hecho sustanciales recortes en sistemas, hombres y reequipamientos para la Defensa: Eslovenia, Bulgaria, República Checa y Eslovaquia. Por debajo de ellos, aunque también con reducciones de dos dígitos, está España, cuyo gasto militar cayó un 11% en 2011, tras dos años de reducciones muy significativas. En general, casi todos los países ahorran en sus Ejércitos, incluido Estados Unidos, que realiza el mayor gasto militar atribuido del mundo (un 4,8% de su PIB). Las partidas chinas, procedentes de una economía dirigida centralizadamente no son homogéneas o comparables, porque muchos capítulos pueden incluirse en otros ministerios y servicios. Pero las caídas totales al nivel de la Alianza se amortiguan bastante gracias a excepciones como la alemana, que ha incrementado los gastos de Defensa en los años de la crisis.

Así, el Pentágono tiene que centrarse operativamente en las tácticas y técnicas antiterroristas. Y busca reforzar su propia rama de espionaje, la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA, por sus siglas en inglés). La razón es simple y clara: como la CIA ha sido efectiva dando caza a terroristas en el extranjero, el US Army quiere ser más como ella, y menos como un ejército al uso, para adaptarse a los nuevos objetivos y estrategias nacionales. En noviembre de 2012, Panetta le pidió a Obama que le permita reclutar a 1600 nuevos espías. Eso doblaría el tamaño de la DIA. A fines de ese mes, el entonces secretario de Defensa, Leon Panetta, declaró que: “La campaña contra al-Qaida tendrá lugar fuera de zonas declaradas de combate. Y empleando tácticas que dejen poco rastro, con operaciones de precisión”. Charles “Chuck” Hagel, de 66 años de edad y condecorado como sargento de un pelotón (squad) del Ejército en Vietnam, fue nombrado el 27 de febrero nuevo secretario de Defensa. Y asumirá tanto las cuantiosas reducciones presupuestarias como la nueva “doctrina”.

Los principales Unmanned Aerial Vehicles son el Predator y el Reaper. Y cuestan más de $13 millones de dólares por unidad. El Pentágono cuenta con unos 19000 para las tareas de espionaje y combate. La CIA dispone de su propia flota, con los datos reservados. Los drones los fabrica la General Atomics. Su arma más devastadora son los misiles AGM-114 Hellfire II (algo así como el “Fuego del Infierno” potenciado, concentrado y mejorado), de la Lockheed Martin. En octubre de 2012, los EEUU encargaron 24000 misiles para su uso y el de países aliados autorizados. Existen las variantes de carga hueca anticarro (HEAT), antipersonal o HE (con diversos tipos de explosión y fragmentación, reforzada o no) y de autoguiado (“fire and forget”). Cada uno pesa unos 47 Kgs., con el 20% de carga útil (warhead), es guiado por láser con diversas técnicas y tiene un alcance de 8 Kms. El efecto de una salva de varios de ellos sobre una manzana de casas de adobe o de mampostería es demoledor. Pero les garantiza la eliminación del blanco humano seleccionado.

El equipo de la base es muy simple y altamente elaborado: el mando o timón de los drones, varias pantallas y un pedal, frente a las sillas ergonómicas de sus pilotos. Los drones tienen cámaras que transmiten sus vistas en directo a sus pilotos en tierra. Una deliberada observación precede a un ataque. El piloto del drone y el controlador de la cámara, que forman un “killer team”, observan a su “objetivo designado” durante todo el día, revisando sus actividades. El ataque se realizaría cuando, por ejemplo, su familia ha ido de compras. De hecho, todos los “equipos” hablan de una “intimidad establecida” con las familias afganas observadas durante hasta semanas. Cosa que desconocerían, por ejemplo, los soldados extranjeros de la ISAF sobre el terreno de conflicto. Tampoco parece, según los estudios médicos estadísticos realizados, que a los pilotos y observadores les afectase de forma importante los muertos causados. También rechazan que su trabajo sea como un videojuego. Aunque algunos argumentan para ello que no conocen ningún videojuego que exija observar el objetivo durante horas.

La US Air Force del Pentágono cuenta con más de 1300 pilotos de drones, trabajando en 13 bases de los EEUU. Y necesitaría de inmediato unos 300 más, al menos. La mayoría de las misiones de los militares son en Afganistán. El Pentágono calcula que para 2015, la Fuerza Aérea deberá contar con 2000. Ya entrena más pilotos para drones que para los vuelos convencionales: 350 en 2011. Y desde 2012 la formación es específica para ellos: los pilotos sólo pasan 40 horas a bordo de un Cessna, sin volar en cazas, para pasar a aprender a dirigir un drone. El jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, general Norton A. Schwartz, reconoció que los pilotos de drones podrían superar a los clásicos en los próximos años. Se cambia la aureola y la profesión de piloto de combate por las de funcionario televidente de sillón. Y cada vez más bases en los EEUU dejan de ocuparse de los vuelos tradicionales para “dirigir” Unmanned Aerial Vehicles.

En noviembre de 2011, tras un ataque con drones en la frontera con Afganistán, donde murieron al menos 24 militares paquistaníes de un fortín de control, Pakistán cerró el paso de los convoyes logísticos de la OTAN por las rutas de Khyber y Chaman, desde la ciudad de Peshawar. Son dos rutas cruciales para que los soldados de la ISAF, que las han empleado durante los últimos 10 años de combates asimétricos, reciban combustibles, equipos, víveres y material bélico. El Ministro de Defensa paquistaní, Ahmad Mukhtar, indicó a fines de 2011 que podrían reabrirlas a la ISAF, si pagaban por ello. Y, según fuentes del Pentágono, Pakistán les obligó a desmontar también una plataforma de drones instalada en una base en el suroeste del país, operada principalmente por la CIA. Washington perdió temporalmente una de sus armas más poderosas: el permiso para poder lanzar misiles desde los aviones no tripulados contra los insurgentes en las provincias del noroeste de Pakistán, táctica que generalizaron allí desde 2008. A su vez, Panetta, señaló entonces que los EEUU están «llegando al límite de su paciencia» con Pakistán, “por su incapacidad para actuar en contra de los grupos armados en las zonas tribales”. A primeros del 2013 los drones pulverizaron al llamado mulah Nazir en la provincia paquistaní de Waziristán del Sur (en las zonas tribales). La salva de cohetes lanzados para alcanzarle, mató también a dos de sus colaboradores más cercanos, Rafey Khan y Atta Ullah, que le acompañaban en el vehículo. Ya los EEUU habían realizado anteriormente varios ataques para acabar con su vida. Este elemento pertenecía a los talibanes “neutrales” para Pakistán. Y, al menos, prestaba cobijo, ayudas y soporte logístico a los miembros de al-Qaida y a los talibanes afganos, que operaban al otro lado de la frontera. Y probablemente fue colaborador de sus “autoridades” en algunos largos períodos. Esto lo confirma el hecho de que en noviembre de 2012 Nazir fue objeto de un ataque suicida fallido en el mercado de Wana, la capital provincial.

En un informe desclasificado del Comando Central del Pentágono, publicado en diciembre de 2011, se asegura que “el catalizador del ataque fue la apertura de fuego por parte de PAKMIL (el Ejército pakistaní), pero se añade que “la cooperación y colaboración en la frontera se vio imposibilitada por un clima de desconfianza mutua”; que las órdenes dadas por la OTAN “carecían de claridad y precisión”, y que el objeto mismo de la misión era “inadecuado”. El resultado final fue que el general de los Marines James Mattis, al mando del Comando Central, ordenó una serie de cambios en los protocolos de las operaciones fronterizas. Y, ¿no sería que por rutina y falta de compromiso con las misiones, no se cumplieron bien los que había? Al final, la burocracia y sus males matarán la iniciativa y la inventiva de los soldados burocratizados. Y que, como al lebrel negro de los Han, cuando, esten bien sujetos, se les pedirá que atrapen “liebres inalcanzables”…

La desconfianza mutua existe en todos los ámbitos de cooperación entre EE UU y Pakistán. Desde que ambos países sellaran una alianza tras el 11-S para combatir a al-Qaida, el Congreso de los EEUU ha enviado $20.000 millones de “ayuda económica” a Islamabad. Los resultados reales y prácticos de esta “alianza” son magros y escasos y la lealtad de Afganistán a los intereses de los EEUU, por la que se paga esa “colaboración”, es cuestionable. Porque Pakistán mantiene su lealtad firme a los objetivos de su gran estrategia o estrategia nacional. Diversos miembros del Congreso de EE UU pidieron un cambio de enfoque en sus relaciones en esa región geoestratégica. El representante a la Cámara, Duncan Hunter, declaró que “Afganistán necesita estabilidad económica y política, para garantizar que la victoria de EEUU sea duradera. Y la relación entre EEUU y Afganistán debe ser también un punto de interés, no sólo para el futuro de Afganistán sino para el de toda la región”. Y Frank Wolf señaló: “Está claro que para lograr triunfar en Afganistán, debemos resolver primero una serie de problemas en Pakistán. Conseguir una victoria militar en Afganistán es una cosa, pero nuestro éxito general depende de más factores”.

Las autoridades de Pakistán y Yemen, aliadas de Estados Unidos contra al-Qaida, han protestado varias veces, tanto por la violación de sus soberanías con acciones de guerra, como por la muerte de gente que no tenía nada que ver con el conflicto. Y advierten que esta guerra llevada ocultamente. les desestabiliza y da argumentos a los yihadistas.

Por otro lado, el uso de los aviones no tripulados en misiones de exploración del enemigo plantea en sí mismo un problema de difícil solución para las agencias de Inteligencia estadounidenses. Se estima que sólo la CIA puede estar recibiendo más de 1800 fotografías y de 1800 horas de grabaciones de vídeo diarias de sus drones espías. Y toda esta farfolla informativa, esta plétora indebida de imágenes, sólo pueden conducir al atasco de los canales de transmisión, procesamiento y valoración de la información. Y al hastío y la desorientación de los mandos intermedios. Así, el resultado sólo puede conducir a unos análisis rutinarios y someros en enjundia y a una profusión de informes. Que se tardarían años en convertir en verdadera inteligencia o información contrastada y valorada para los diferentes mandos operativos y estratégicos. Ya no se trata de “obtener información relevante y suficiente”, sino que la información que se obtiene es indigerible e intoxica y desorienta a todos.

(CONTINUARÁ)

LOS MONGOLES INVADEN EUROPA ORIENTAL (1238-1241) II.

(CONTINUACIÓN)

El Ejército Mongol Ataca a Hungría.

Subodai concentró su ejército en 3 agrupaciones de marcha. Cada una entraría en Hungría por una ruta diferente, a través de los pasos y valles de los Cárpatos. Este despliegue aportaba a los mongoles una resistencia a las sorpresas enemigas y les daba un desdoblamiento inicial para las maniobras de sus 3 cuerpos móviles, facilitándoles enfrentarse con el enemigo. Los húngaros, por su parte, no se atrevieron a atacar a ninguno de ellos, por miedo a un avance de los otros cuerpos sobre su retaguardia o para ocupar alguna de sus ciudades. La columna central, que marchaba al mando del príncipe Batu, cruzó el paso de Ruske el 12 de marzo y continuó su avance por el valle del río Tisza. Su vanguardia con capacidad de combate llegó al Danubio el día 15 y 2 días después lo hizo el cuerpo principal. La vanguardia había realizado una marcha de 290 Km. en 3 días, cruzando terreno hostil y cubierto aún por nieve alta.

El 3 de abril, Subodai formó sus 3 columnas frente a Pest, en la ribera este del Danubio. En Pest tenía el rey Bela reunido su ejército de 100 mil hombres. Al otro lado del río, unidas las ciudades por puentes, estaba Buda. Subodai se sabía superado en número por los húngaros. Habiendo destacado también un tumán en Transilvania la columna de marcha izquierda, para asegurarse que de Rumanía no recibían refuerzos los cristianos, los mongoles eran ahora unos 70 mil. También les resultaba muy peligroso forzar un cruce del Danubio a los ojos del ejército húngaro desplegado. Por otra parte, cuanto más tiempo se tomase Subodai en sus cálculos, decisiones y preparativos, más tiempo daba a otros gobernantes europeos para decidirse y venir a apoyar al rey Bela. El general mongol aplicó entonces a escala estratégica una de sus estratagemas: su ejército se retiró al este. Los jefes húngaros supusieron que los mongoles no se atrevían a luchar contra su ejército. Y, espoleados por su inactividad ante el avance no estorbado de las 3 columnas mongolas, pidieron iniciar su persecución. Los húngaros no valoraron que Subodai les estaba atrayendo fuera de la protección del Danubio y del apoyo entre destacamentos y cuerpos del ejército.

El rey Bela, al mando de la gran mayoría del ejército, dirigió la persecución. La retirada mongola fue calculadamente lenta. Tardaron 6 días en alcanzar el río Sajo, a unos 160 Km. al noreste de Buda y Pest. Y, al oeste del río, cerca de su desembocadura en el Tiszna y en el llano frente a Mohi, la ciudad principal de la zona, Batu y Subodai decidieron enfrentarse a sus “perseguidores”. El 9 de abril los mongoles atravesaron una ancha garganta, avanzaron por un brezal, cruzaron un puente de piedra y continuaron unos 16 Km. hasta los matorrales situados al oeste de las colinas y viñedos de Tokay. En ellos tenían numerosos lugares donde camuflarse o esconderse. En efecto, cuando un destacamento húngaro los siguió esa tarde y llegó hasta el oeste de Tokay, no encontró absolutamente nada. El ejército húngaro, que realizaba una persecución frontal, acampó en el brezal, disponiendo sus carros, unidos por cadenas y maromas, cerrando un círculo, donde instalaron sus tiendas y cabalgaduras. A la derecha del campamento estaban los pantanos de la ribera del Tisza, a su frente se extendía el brezal del Sajo y su izquierda la cubrían bosques y lomas.

Al alba del miércoles 10 de abril de 1241, Batu y unos 40 mil hombres se lanzaron hacia el puente de piedra por su lado este. Los húngaros lo defendieron con toda energía, hasta que tuvieron que retirarse por las bombas de fuego que les lanzaron las catapultas mongolas, al encontrarse en un sector de frente muy estrecho. Los mongoles pasaron al lado oeste, pero durante más de 2 horas, fueron terriblemente presionados por las cargas de los húngaros y sólo el tiro de los arqueros restablecía brevemente su línea de defensa. Poco a poco, el ejército húngaro se fue desplegando para liquidar la cabeza de puente mongola. De pronto, el general Subodai, que había cruzado también al lado oeste por un puente de circunstancias tendido aguas abajo del Sajo, mientras los húngaros se distraían en la amenaza de la cabeza de puente, apareció con unos 30 mil mongoles sobre la retaguardia húngara. Golpeados y aturdidos, pero con redaños y experiencia para no caer en el pánico, los húngaros se retiraron en buen orden a su campamento. Pero los mongoles se lanzaron sobre él, rodeándolo casi totalmente, y cubriéndolo de bombas y flechas incendiarias, que quemaban los vagones de carga y las tiendas y espantaban a las bestias, sembrando el caos entre sus enemigos y deshaciendo ya la autoconfianza de los húngaros.

Los mongoles se dispusieron a lanzar una carga sobre los grupos descohesionados del ejército húngaro. Y seguían sin terminar o cubrir con algún destacamento, el cerco al campamento por la garganta de acceso al brezal. Los caballeros húngaros con suficiente coraje moral aún formaron en una cuña, para resistir la carga; era la última resistencia firme del ejército húngaro. Pero la mayoría de ellos se retiraron por la “brecha” existente en el cerco, huyendo en pequeños grupos hacia lo que creían que sería su salvación y cayendo realmente en una trampa mortal, que se extendía por todo el recorrido de su huida hacia Pest. La caballería ligera mongola, sin arriesgarse nada, ablandó a distancia con sus flechas el despliegue desesperado de los caballeros y, a continuación, tomando su oportunidad, la caballería pesada cargó para aplastarlos. Numerosos destacamentos ligeros mongoles salieron en persecución de los huidos. Una parte los presionaba por su retaguardia, para aumentar su conmoción, el caos y su miedo. Mientras, otros destacamentos realizaban la persecución desbordante, alcanzándolos desde los lados y alanceándolos o tirándoles sus flechas con sus pequeños y potentísimos arcos compuestos, que disparaban desde las monturas. A lo largo de 50 Km. se extendieron, por el camino de vuelta a Pest, los restos de los húngaros, de sus cabalgaduras y de sus equipos. Más de 70 mil caballeros y auxiliares húngaros perecieron en el campo de batalla, en el campamento y en la fuga hacia el suroeste. Tras la batalla del Sajo, la resistencia húngara colapsó.

Los mongoles atacaron seguidamente Pest y la quemaron. Pero no se atrevieron a cruzar al lado oeste del Danubio en la explotación del éxito, a pesar de las supremacías moral y numérica que gozaban en esos momentos. Batu y Subodai dieron descanso a su ejército y consolidaron sus posiciones al este del gran río. Y así pasó más de medio año, donde el acontecimiento principal relacionado fue una declaración poco animosa de cruzada contra ellos del Papa, de la que se obtuvo poco en la práctica. En diciembre de 1241 el Danubio se congeló en esta gran región. Los mongoles aprovecharon para saquear Buda, realizaron un reconocimiento en fuerza en Austria y enviaron un destacamento al sur, hacia Zagreb, en persecución del rey Bela. Y el día 25 asaltaron Gran, la capital húngara y sede de su arzobispado, llevándose consigo todo lo que de valor y antigüedad pudieron.

Un Final portentoso para Europa.

Europa central y occidental estaban maduras para una invasión mongola. Los europeos no tenían un ejército capaz de enfrentarse a esa amenaza, que ya estaba echándoles el aliento en sus nucas. El plan estratégico explicado por Subodai al Khan y a sus generales parecía cumplirse fielmente hasta sus últimas partes. Pero, esto era ya sólo una ilusión, un imposible. Una “apariencia”, que diría Sun Tzu. El 11 de diciembre de 1241 habían recibido en el cuartel general de Batu y Subodai a un mensajero escoltado proveniente de Karakorum, la capital mongola. Traía las noticias que Ogadai, el Gran Khan, había muerto y que su viuda estaba actuando como regente, hasta que un nuevo emperador mongol fuera elegido y ascendiese al trono. Los príncipes mongoles presentes estuvieron deseosos de hacer valer sus derechos para la sucesión y decidieron regresar a su capital, llevando consigo a los tumanes imperiales. Batu sabía que sin esas tropas escogidas, no podía mantener en su poder a Hungría, pero creyó que con los reclutas turcomanos, que ya tenían experiencia y habían participado en combates, podría mantener la mayor parte de sus territorios. Así, los mongoles evacuaron Hungría, sin ser estorbados, acosados o perseguidos por sus enemigos. Aunque detrás dejaron la tierra que fue suya arrasada. Esto fue un símbolo de su idiosincrasia y carácter expoliador hasta el agostamiento, bandido de tierra y depredador absoluto. Y sin la menor capacidad para crear, mantener, desarrollar, extender y legar a sus sucesores, una civilización que mereciera este nombre. Y no dejarles sólo los resultados acumulados de sus tropelías, fianzas, tributos, saqueos y botines y las enseñanzas militares para obtenerlos.

Batu regresó a su campo base de partida, en Sarai, cerca del Volga y a escasos 100 Km. al norte de Astrakán. Y allí estableció un imperio mongol subsidiario, que fue conocido como la Horda de Oro. Los mongoles no tendrían otra oportunidad igual para invadir Europa. Tras esta aberrante pesadilla sufrida por los europeos, éstos inventaron toda clase de relatos y mitos, en los que contaban cómo habían derrotado a los invasores “tártaros” (así conocían en general a los mongoles) y les habían obligado a volver a sus tierras.

Este resultado impensable, súbito y ocurrido en los últimos momentos posibles portentoso, ¿fue cosa del Sino y del Karma de Europa y su Civilización privilegiada?, ¿o era el resultado de una Intervención Divina por intercesión de la Virgen María? Desde luego, fue humanamente una excesiva e increíble casualidad. Pero la fe tampoco puede aportar nunca unas “evidencias”, porque dejaría de serlo y se convertiría en la realidad comprobable. La Intervención Divina eficaz, en favor de Europa y su civilización, que sin el Cristianismo actuando desde su médula, nunca se parecería a lo que fue y a lo que es, es probable, porque Aquélla nunca es tronante o avasalladora. Dios no visitó a Elías en la tormenta de rayos o en el viento huracanado, sino en una tenue y suave brisa. Y, para los esotéricos y los sincretistas, la explicación podría ser “una actuación cósmica de las fuerzas astrales y akásicas, en favor de la Luz, la Paz y la Civilización humana hacia los niveles superiores de la Conciencia Universal”.

También existe una explicación “racional” y común de lo ocurrido, pero que no puede concretar el momento para iniciarse esa retirada oportuna. Los mongoles y las tribus centroasiáticas asociadas estaban creando un imperio euroasiático en la primera mitad del siglo XIII. Pero sus capacidades materiales y sus recursos ideológicos y religiosos no se correspondían con un objetivo tan importante. Como ya vimos, a los pueblos de los países ocupados, no tenían nada satisfactorio y duradero que ofrecerles. Los mongoles se mantenían en esas tierras ajenas por la amenaza del terror conocido. Como ocurriría con otros tiranos, que pretendieron hacerse “mundiales”, sus colaboradores necesarios eran étnica o ideológicamente similares. Pero la etnia mongola y sus afines eran demográficamente insignificantes, para poder vigilar y defender solos un imperio tan vasto. Todo ello, en las décadas de la invasión de Europa oriental, había tensado hasta el punto de ruptura sus capacidades militares. Así, más temprano que tarde, los mongoles hubieran tenido que realizar aquella marcha retrógrada general, para asegurar y consolidar sus tierras del Este de Eurasia. Alejándose del contacto con civilizaciones dinámicas, ideológicas y expansivas, como la europea, con la que las relaciones de vecindad y de primeros intercambios de comerciantes, exploradores y aventureros se hubieran resuelto con el enfrentamiento militar.

(FINAL)

ARMAS MODERNAS: EL DRONE Y EL MUJAIDIN SUICIDA.

Si Plutarco viviera hoy en día, seguramente escribiría una de sus “Vidas Paralelas” (una de las dos colecciones de sus obras), dedicada a tratar y comparar los aviones no tripulados (“death from above”) y los yihadistas suicidas (“Allahu Akbar”). En efecto, ambas son armas cargantes y asiméricas (ACA), dirigidas contra el personal y los factores mentales y volitivos del enemigo. Que no son tácticamente decisivas. Y cuyos efectos militares son limitados, pero acumulativos, si la “solución de continuidad” de su empleo operativo es corta.

Los aviones no tripulados de exploración y reconocimiento y de bombardeo.

Son armas tecnológicamente avanzadas, que comenzaron a desarrollarse hace varias décadas, destinadas a eliminar a un mínimo escogido de “enemigos designados”, tanto reales como “ideológicos o potenciales”. Y a minimizar las bajas propias. Lo cual hace irrelevante su coste económico para sus ricos poseedores. Tienen un elevadísimo alcance eficaz y son de la categoría de “inteligentes”, aunque aún no se les autoriza a decidir el momento de lanzar sus misiles, una vez adquirido el objetivo. Su uso operativo estratégico podría denominarse la “Guerra de los Drones”.

Las tareas específicas que distinguían a la CIA y al Pentágono, se fueron entremezclando durante la primera década del siglo XXI. Esto se deb al fracaso operativo y estratégico de los EEUU en las largas guerras asimétricas de IV generación (léase de guerrillas y, añádase o no, según sean los hostiles, de liberación nacional) en Iraq y Afganistán. Actuaciones que sostuvieron tras sus brevísimos “conflictos armados” después del 11/09/2001 contra las ejércitos de masas (de segunda generación) de sus regímenes tiránicos y retrógrado (Afganistán). Y utilizando en ellos sus fuerzas entrenadas y muy equipadas tecnológicamente (de III generación). Cerrado en falso el frente iraquí e iniciada la retirada en Afganistán, la Casa Blanca está dotando a la CIA de más medios militares para dar caza a los terroristas salafistas. Para ello ha aumentado su flota de drones o Unmanned Aerial Vehicles (aviones sin tripulación). Y está considerando autorizar un incremento de la red de espías de que dispone el Pentágono, para ejercer un mayor control sobre los refugios de alQaida en la península Arábiga y el este y el norte de África.

Estos cambios en los objetivos estratégicos y operativos de la CIA y el Pentágono y la dotación de medios adecuada, culminaron durante el primer mandato de Barack Obama. La CIA ha tomado parte más activa en la erradicación del yihadismo internacional, y ha expandido notablemente su programa de ataques con misiles lanzados por drones. En el verano de 2011, Obama nombró al exdirector de la CIA Leon Panetta, jefe del Pentágono. Y el comandante de las misiones en Irak y Afganistán y jefe del Comando Central militar, David Petraeus, fue nombrado director de la CIA. Petraeus, antes de dimitir el 9/11/2012, por aquello de la erótica (su biógrafa) del Poder, le pidió a Obama un refuerzo de la flota de Unmanned Aerial Vehicles de la Agencia. Para poder efectuar ataques más allá de los objetivos habituales en Somalia, Yemen y Pakistán. La Agencia y el Pentágono tienen sus miras puestas en Malí y Libia, dado el incremento de la actividad en la zona de la franquiciaal-Qaida en el Magreb Islámico”, el grupo Ansar Dine y los paniaguados de la República Islámica de Anzawad, asentados al norte de Tombuctú. Los tuaregs han cambiado a su patrono Gadafi por los terroristas salafistas, a los que Gadafi acusaba de ser su oposición armada. Y que están destruyendo el patrimonio universal de Tombuctú, con el pretexto de que sus representaciones monumentales rivalizan con Allah. Y luego dicen que casi nunca se puede estar peor. Fuentes de la inteligencia norteamericana dicen que la flota de drones de la CIA no supera los 35 a fines de 2012 y Petraeus solicitó una decena más.

La CIA tiene un listado de “amenazas” a los EEUU de las que tiene autorización para matar. En septiembre de 2011 tuvo un sonado éxito al matar en Yemen al imán Anuar al-Aulaki, un estadounidense que fue un personaje notorio de alQaida. El US Army también tiene su “lista de objetivos autorizados”. Que son revisados cada semana por unos 100 analistas de seguridad de la Administración. Su función es recomendar al presidente los cambios de nombres de la lista. El procedimiento se llama oficiosamente en la Casa Blanca el “martes del terror”. La CIA y Mando Conjunto de Operaciones Especiales del Pentágono cooperan en muchos de esos ataques. El objetivo de los ataques son supuestos dirigentes y hasta simples militantes de alQaida y de grupos yihadistas asociados. Y la táctica es exterminarlos antes de que actúen. Esto es un paso más en los fundamentos de la doctrina militar de los EEUU. Condicionados desde hace décadas por el parámetro contradictorio de “no sufrir bajas en ninguna guerra o conflicto”. Aunque los miles de muertos anuales por el uso indebido de las armas de todo tipo en el país, parece que son para ello sus “daños colaterales” por garantizar su “libertad”.

La “guerra de los drones” de Obama tiene mucho de carácter “preventivo”—antes de que se haya cometido delito—y las ejecuciones son sumarias, sin fallo judicial. Y supone, por ello, atribuirse el derecho a realizar ejecuciones extrajudiciales en cualquier parte del mundo. Así, a la mano derecha de Obama en este tema, John Brennan, un veterano de la CIA con 25 años de servicio en esa Agencia gubernamental, le llaman el “Zar de los Asesinos”. Ahora, a primeros de 2013 se le nombra director de la CIA, en sustitución del malhadado Petraeus. En el anterior intento de Obama para que fuese aceptado por el Senado estadounidense, Brennan fue rechazado de plano. La razón capital oficial fue su justificación de la tortura para obtener información relevante y/o urgente de los detenidos calificados de “terroristas”. Ahora, lavada en parte su imagen ante los grupos progresistas por su oposición radical a la “prisión preventiva indefinida” en Guantánamo, “ni un preso más en Guantánamo”, ha declarado repetidamente, se le acepta para el importante cargo. Pero en la tumultuosa sesión del Senado del jueves 7 de febrero para confirmar su nombramiento, Brennan volvió a legitimar el uso de los drones para matar a miembros de al-Qaida y a estadounidenses expatriados “in fraganti” de atentar de inmediato contra los EEUU. Y confirmó que no era necesario ampliar la legislación actual, porque “estos ataques se realizan en completo cumplimiento de nuestras leyes”. Realmente, esto es discutible tanto legal como emocionalmente. En el subconsciente de la generalidad de los estadounidenses están enraizadas las ideas del “fair play” y de dar una igualdad de oportunidades al rival armado. Aunque esto sea en la práctica más un ramalazo romántico, para acallar las conciencias, que una realidad táctica. De hecho, como son unos enamorados de la tecnología, procuran aniquilar al enemigo con su fuego pesado aéreo y artillero, antes llegar a verle el ”blanco de sus ojos”. Y, por todo ello, éste es un tema que será recurrente en los foros políticos y militares estadounidenses en los próximos meses.

El programa “Muerte del Cielo” (Death from Above) se legitima solamente “por la persona del presidente”. Las ejecuciones son legales, porque el presidente así lo decide y ordena. Obama ha obtenido con los drones un arma para presentarse “duro y eficaz” en la lucha contra alQaida, sin resultar impopular con los votantes. A éstos los juguetitos mortíferos tecnológicos, singularmente los que vuelan, por aquello de los “héroes americanos individuales”, les gustan mucho. Pero, según Christopher Griffin, en un reportaje publicado por “Rolling Stone”, “la guerra secreta de Obama supone la mayor ofensiva aérea no tripulada por seres humanos, jamás realizada en la historia militar”. Y parafraseando a Churchill, añade nunca tan pocos habían matado a tantos, por control remoto”.

La Administración no admite explícitamente la existencia del programa de drones, por motivos de seguridad. Aunque la Casa Blanca declara en sus filtraciones calculadas, que las víctimas no buscadas son casi inexistentes. No todos los analistas aceptan esa precisión quirúrgica sin datos fehacientes, atribuida a estos ataques desde allende el horizonte. Un problema importante es que los drones aterrorizan a áreas enteras, con algunos de ellos planeando mucho tiempo sobre los poblados. Por otro lado, como es el caso de Pakistán, la “información básica” para la creación de inteligencia para la misión, la facilita la gente local pagada. Y que ofrece también información falsa. Más importante y discutida es la cuestión de las eufemísticamente llamadas “bajas colaterales”, como si tuviesen menos importancia al ser causadas por las imprecisiones y los errores operativos. Algunos ataques con drones han causado decenas de muertes de civiles, incluidos mujeres y niños, como el que abatió en Yemen en diciembre de 2009 a Saleh Mohammed al-Anbouri. Y sólo en Pakistán, según The Guardian, los drones habrían matado a unas 3000 personas, de las cuales un tercio eran claramente civiles, entre 2008 y 2011.

Los ataques contra los objetivos humanos se realizan con misiles lanzados desde drones. Desde 2002, EE UU ha realizado casi 450 misiones de este tipo en Pakistán, Somalia y el Yemen. El presidente Obama autoriza los ataques en Somalia y el Yemen, pero se le consulta sólo alrededor de un tercio de las misiones en Pakistán, donde los “operativos” deciden en base a órdenes generales recibidas. El Pentágono emplea también los drones en sus operaciones de exploración y de ataque en Afganistán. La CIA tiene su papel principal en Pakistán. Donde existe internamente una ambigüedad calculada de las FFAA, los servicios de inteligencia (el ISI es el más importante, con mucho) y el Gobierno en las relaciones y preferencias hacia: su aliado, los EEUU, los talibanes afganos y los talibanes paquistaníes y las tribus pashtunes de las zonas fronterizas, junto a la línea Durand, y los baluchis del sur (el Baluchistán). Un objetivo estratégico nacional para Pakistán es mantener una influencia importante, preferiblemente decisiva, en los asuntos internos afganos. Y un objetivo estratégico militar al este del país es tener vigilados, controlados y neutralizados a sus talibanes y otros grupos hostiles menores, al este del meridiano de Peshawar, y sin que actúen al este del Indo..

La doctrina estratégica nacional de George Bush estableció, pero sin ser explicada debidamente, ni aceptada tácitamente por los dos partidos, que lasasymmetrical wars(irregulares y con bajo nivel de equipamiento militar) se sostenían y eran necesarias, para alejar de los territorios estadounidense y los de sus aliados, las amenazas del terrorismo foráneo fundamentalista de cualquier origen, religión o ideología. Eso justificó las malhadadas ocupaciones post guerra de Irak y Afganistán. Pero, con unos deficits fiscal y exterior desbocados y con una Administración demócrata, es necesario para los EEUU ahorrar en recursos militares. Para dedicarlosa construir una nación aquí, en casa. Así, los EEUU bajan cualitativamente el listón del terror exterior, poniendo a al-Qaida como casi el único enemigo violento no nacional. Esared” terrorista salafista internacionalista, sin territorio propio, con sus jefes operativos conocidos, huidos y no deseados como huéspedes en ningún país normal, es un objetivo más asequible, adaptable y manejable para sus fuerzas y medios deincursión rápida puntual”.

Esto justifica el incremento del uso de los drones, satélites espías, agentes propios o locales en el terreno hostil, ataques de unidades de operaciones de élite y pequeñas fuerzas expedicionarias y de asalto anfibio de los Marines, transportadas en “buques de mando y de transporte” de proyección estratégica con su escolta naval. Los despliegues de decenas de miles de militares y su impedimenta y aparamenta durante varios años en un teatro de operaciones, son descartados indefinidamente por la nueva “doctrina” de la “defensa menguante”.

(CONTINUARÁ)

LOS MONGOLES INVADEN EUROPA ORIENTAL (1238-1241)

Tras la muerte de Gengis Khan en 1227 su segundo hijo sobreviviente, Ogadai, le sucedió en el trono mongol. La expansión mongola hacia el Este estaba limitada por el océano Pacífico y apenas quedaban enclaves libres en China y Persia. Pero, hacia el Oeste, las grandes estepas de Rusia ofrecían a los mongoles una enorme oportunidad de conquistas, empleando esos extensos terrenos, que eran favorables al avance y el sostenimiento de sus rápidos ejércitos hipomóviles. Estas estepas habían sido adjudicadas al nieto de Gengis, Batu. El gran general mongol Subodai apremió su conquista, para proteger estratégicamente el flanco oeste del Imperio y como posible base de operaciones para la invasión de las verdes llanuras de Hungría. Estas praderas naturales podrían servir en su momento para el avance en dirección norte y oeste de los tumanes (“divisiones”) mongoles, hacia la conquista del corazón mismo de la Europa cristiana.

Los Prolegómenos de la Invasión de Europa.

Esta visión “estratégico panorámica” de Subodai entusiasmó en la corte y a los jefes mongoles. Y, así, Ogadai le proporcionó al general unos 50 mil hombres veteranos, bajo el mando nominal de Batu, para conquistar las estepas del oeste ruso. En el invierno de 1237, los mongoles cruzaron el helado Volga y penetraron en Rusia. El ejército mongol alcanzaba los 120 mil jinetes ligeros y pesados e impedimentas y auxiliares, incluyendo sus catapultas para el fuego pesado y los medios de asedio y para construir éstos. Y se había incrementado con las reclutas de turcomanos realizadas en la ruta de avance y autorizadas por Ogadai. La calidad de este refuerzo del ejército de Batu y Subodai era deficiente y variable, en comparación con los tumanes imperiales. Durante los siguientes 3 años, los mongoles asolaron sistemáticamente los reinos feudales rusos del oeste. Utilizando los ríos helados como anchas y largas vías sin obstáculos para penetrar profundamente en ellos y para dislocar posicionalmente a las fuerzas defensoras enemigas. Con la toma de Kiev en diciembre de 1240, el resto de la resistencia organizada rusa desapareció. Y los mongoles alcanzaban en fuerza los montes Cárpatos, el obstáculo natural que protegía a Hungría.

Aunque en esta época, apenas en el inicio de la Baja Edad Media, los gobernantes europeos no conocían prácticamente nada sobre los mongoles, tanto el general Subodai como el príncipe Batu eran regularmente informados de la difícil situación política europea. En efecto, en febrero de 1221 Subodai y Jebe, al mando de un cuerpo de ejército de 20 mil mongoles iniciaron un reconocimiento en fuerza de dos años por las estepas occidentales rusas, buscando rutas de avance para los ejércitos mongoles hacia Europa. Allí reclutaron toda una red permanente y bien pagada de espías de diferentes naciones. Y realizaron una alianza secreta con Venecia, por la que, a cambio de información relevante sobre la geografía y la política siempre cambiante de los estados europeos, Venecia recibiría un monopolio para comerciar en los territorios mongoles conquistados.

En enero de 1241, Subodai concentró el ejército en torno a Lvov y a Przemysl, junto al río San, afluente del Vístula. Esta “base de partida” estaba al norte de los Cárpatos y a una distancia por tierra de unos 300 Km. del Danubio húngaro. Para realizar la invasión, el ejército sólo contaba entonces con unos 100 mil hombres. La razón era que tenía que mantener destacamentos de ocupación en el oeste ruso y que proteger sus comunicaciones hacia su base. El centro de gravedad de éstas eran los pasos de los Cárpatos hacia el sur, hacia Hungría. Que eran definidos por el Tisza y su red de afluentes, que formaban los valles de los Cárpatos. Pero el avance de los mongoles hacia la entonces capital Gran, a unos 40 Km. al noroeste de Buda y de Pest, todas sobre el Danubio, dejaría al ejército invasor expuesto a un contraataque operativo de los alemanes, los austríacos, los bohemios o los polacos, que podrían caer sobre su flanco derecho y sus comunicaciones hacia el este. Amenazándolos así con graves pérdidas o con aislarlos de su base, pudiendo llegar a cercar algunos destacamentos grandes.

La preocupación mongola hacia el enemigo era generalmente estratégica, pensando en sus flancos expuestos al nivel de los países ocupados. Esa inquietud estaba originada en su siempre exiguo número de jinetes para los objetivos encomendados o buscados. Y también en la no invencibilidad táctica de sus fuerzas, si daban con un enemigo organizado, hábil, que utilizara oportuna y eficazmente sus caballerías pesada y ligera, y sereno para resistir sus añagazas y fintas. Los europeos sólo contaban con la caballería pesada, donde luchaban sus nobles y jefes y en torno a la cual, como arma principal, se articulaban sus mesnadas y ejércitos. Así, Gengis Khan, en 1221, tras la conquista del imperio musulmán de Samarcanda, situado aproximadamente entre el Sir Daria y el Amur Daria, saqueó sistemáticamente Afganistán. Y su hijo Tului mató a la mayor parte de los habitantes del norte de Persia (Khorasan). Con ello protegían el flanco sur del flamante imperio.

Los Inicios de la Invasión de 1241.

Para defender ese flanco de los citados ataques, Subodai dividió su ejército en 2 “cuerpos de ejército” muy asimétricos. El cuerpo principal llevaría a cabo la invasión de Hungría y el cuerpo auxiliar, pequeño, cumpliría la misión de despejar las amenazas europeas a su avance sobre aquellas ciudades húngaras y sus comunicaciones con los Cárpatos. El ejército auxiliar, a las órdenes de los príncipes Baidar y Kadan y formado por 2 tumanes, avanzó primero, en marzo de 1241 y, cruzando el Vístula por Sandomir, sorprendió a los polacos. Pero, para alejarlos de Hungría, tenían que “permitir” su movilización y posterior concentración. Así, dividiendo sus parcas fuerzas, Kadan avanzó por Polonia en dirección noroeste. Buscando extender la alarma y la consternación por todo su interior y “amenazar” a los estados alemanes situados al oeste del Oder.

Por su parte, Baidar marchó en dirección suroeste, directamente hacia Cracovia, la capital, quemando y saqueando todo lo que podía a su paso, para atraer sobre su destacamento la atención enemiga. Y, de pronto, junto a Cracovia, los mongoles se detuvieron e iniciaron al poco su retirada, siguiendo el sentido opuesto al de su avance previo. Simulaban así ser una fuerza de incursión pequeña, posiblemente exploradora, retirándose ya a su base. Las fuerzas de caballería polacas, concentradas para la defensa de Cracovia, no reconocieron la rápida marcha retrógrada enemiga como una añagaza táctica. Y, llenas de un ardor guerrero que les inflamaba los sentidos, se lanzaron tras lo que creyeron que era una gran victoria ya en sus manos. Así, abandonaron sus posiciones bajo la protección de la infantería y las murallas de Cracovia, para realizar una persecución frontal caliente, sin antes haber batido realmente a su enemigo y dejando en manos del viento todas las precauciones debidas. Al verlos, los mongoles aceleraron su marcha y hasta abandonaron a sus prisioneros, con lo que los polacos vieron asegurada la “realidad” de sus conjeturas. Pero en Chmielnik, a unos 18 Km. de la capital, les aguardaba una sorpresa muy ingrata. Toda la caballería ligera mongola, oculta a las vistas lejanas y desplegada formando una media luna con sus destacamentos ajedrezados, comenzó a lanzarles nubes de flechas con punzones perforantes, que penetraban fácilmente en las armaduras y protecciones de monturas y jinetes polacos. La mayoría de éstos murieron simplemente. Los habitantes de Cracovia, al llegar la noticia, huyeron en masa despavoridos, y los mongoles, alcanzando la capital polaca, la incendiaron.

Baidar continuó hasta Breslau, la capital de Silesia, donde se encontró que su población había prendido fuego a la ciudad y se había refugiado en la ciudadela. Allí supo que en Liegnitz, a 65 Km. al oeste, Enrique, el rey de Silesia, había formado un ejército muy heterogéneo de 25 mil hombres para atacarlos. También supo que el rey Wenceslao de Bohemia marchaba con su ejército de unos 50 mil hombres para reunirse con Enrique. Baidar decidió dirigirse rápidamente a Liegnitz e impedir la reunión de ambos ejércitos enemigos. Por el camino, Kadan y su destacamento móvil, que ya habían completado su misión de acongojamiento general de polacos y alemanes del este, se unieron a él. Ambos tumanes alcanzaron Liegnitz el 8 de abril de 1241. El 9, el rey Enrique se dirigió en seguida a enfrentárseles. No sabía que Wenceslao y su ejército se hallaban a sólo un día de marcha. En tiempos de comunicaciones difíciles y precarias, la ignorancia, que es temeraria por su simplificación, suplía las carencias de información con elaboraciones propias, basadas en la codicia y el temor. Su ejército se desplegó junto a la ciudad en un llano.

Al aparecer la vanguardia mongola en el horizonte, Enrique envió un pequeño destacamento para rechazarla. Pero una lluvia de flechas lo hicieron retroceder a sus filas. El rey contraatacó con toda su caballería. La vanguardia mongola, cuando se vio amenazada, evitó el contacto inmediato y retrocedió, en lo que a los caballeros pareció una fuga, tras haber mantenido el tipo frente a fuerzas menores. La carga de la caballería silesia se transformó en una carrera a galope tendido, desorganizada y dispersa, buscando su presa. Los arqueros mongoles les esperaban en calma, provistos de sus flechas perfora corazas. Cuando los jinetes silesios estuvieron dentro de su alcance eficaz, los arqueros mongoles los cubrieron de flechas, derribando a muchos y deteniendo en seco su desgarbado ataque. Ya batidos los caballeros, la caballería pesada mongola cargó contra ellos y los deshizo. A su vez, la caballería ligera, oculta por bombas de humo en su sector de avance, se lanzó contra los infantes silesios, que aguardaban al fondo del despliegue. Detrás cargaron los jinetes pesados, atropellando todo a su paso y matando al propio Enrique de Silesia.

Cuando Wenceslao se enteró del desastre de los silesios, detuvo su marcha y se retiró para proteger Bohemia, recibiendo para ello refuerzos de los reinos de Sajonia y Turingia. El ejército aliado formó en Klodzko, junto a los desfiladeros del Glatz, a unos 100 Km. al sureste de Liegnitz. Pero, los destacamentos de exploración mongoles advirtieron a sus príncipes de los peligros de aquéllos. Además, el cuerpo de ejército mongol había sufrido bastantes bajas en sus correrías y batallas anteriores. En esos momentos, en menos de un mes de operaciones, 20 mil mongoles habían recorrido unos 650 Km. en territorio enemigo y ganado 2 batallas decisivas. Polonia se encontraba batida y conmocionada y los alemanes al oeste del Oder retrocedían y se disponían a defender sus reinos. Los bohemios, aún intactos, estaban a unos 400 Km. de las posiciones defensivas húngaras en el Danubio, por lo que su ejército era operativamente ineficaz para lograr la decisión en el ataque mongol a Hungría. Para asegurarse de la “intención” de Wenceslao, los mongoles realizaron una demostración hacia el oeste, dentro de Alemania. Wenceslao los persiguió. En unos momentos dados, los tumanes se desdoblaron en pequeños y escurridizos destacamentos. Y, formando una nube casi invisible para el enemigo, se deslizaron por ambos lados del ejército bohemio y se alejaron de éste.

En su retirada para unirse con Subodai, los mongoles cruzaron por Moravia, asolando sus poblados, almacenes y campos. Así, crearon un amplio páramo desierto, que protegería aún más el flanco derecho del cuerpo principal mongol, al dejar esas tierras incapaces de sostener por un tiempo a un ejército de paso. En esta campaña secundaria célere Baidar y Kadan consiguieron eliminar cualquier posibilidad de que los checos, los alemanes, los polacos y los austriacos enviaran sus tropas en auxilio de los húngaros. Y lo hicieron tomando y manteniendo la iniciativa frente a un enemigo muy numeroso, que actuaba descoordinado, cuya arma principal era la caballería pesada, que actuaba sólo en el choque. Y operando con una capacidad de movimiento operativo superior, protegida por el sigilo y el ocultamiento, apoyada por una información suficiente y continua. Y empleando en los combates buscados por ellos todo el repertorio de las tácticas y técnicas de su caballería, que eran casi incomprensibles para los europeos. Y pudieron llegar a tiempo de reincorporarse al cuerpo de Subodai para el final de la campaña húngara.

(CONTINUARÁ)

Las Amenazas Norcoreanas a la Paz II.

(CONTINUACIÓN)

Un “pronóstico científico” para el alcance del aventurerismo militar de los norcoreanos.

Entendemos que el arma nuclear no es más que una apuesta norcoreana por cubrir todas las “fisuras” ante una hipotética amenaza imperialista contra su régimen. Varias son las razones que les desaconsejen su uso preventivo o inicial. En la práctica está primero la cercanía de China, su principal apoyo y mentor, que abraza toda la frontera norte del país. Y recordemos que, a pesar de la proliferación de las armas atómicas y termonucleares durante los 40 años de la guerra fría, ningún país de los llamados socialistas o democracias populares las usó. Una razón sicológica de fondo puede ser que los marxistas leninistas buscan el paraíso en esta tierra. Que sólo les traerá una sociedad sin clases y sin estado opresor, al final de los tiempos, al cabo de muchas, muchas, muchas generaciones del “hombre nuevo”. “Largo me lo fiáis, Sancho”. Y si pierden esa oportunidad por una guerra devastadora, pues quedan listos.

A ninguna religión normal o delirante, incluso primitiva, se le ha ocurrido nunca ofrecer el paraíso aquí. Hay dos casos en los que el arma nuclear puede ser empleada sin obstáculos ideológicos. Los yihadistas islamistas ofrecen el paraíso a los mártires de la Yihad. Con lo cual les dan a sus creyentes la seguridad en el futuro y les resuelven sus problemas en este “valle de lágrimas”. Los israelitas se consideran el pueblo elegido por Yavé. Y esto no se les ha cambiado abierta y directamente por Él. Para ellos, el cristianismo es una desviación blasfema. Tienen la seguridad de las promesas de Yavé a Abraham, a Jacob y a Moisés. En esa exclusividad de los favores de Dios, se basa su nulo interés proselitista. Así, no les importa enfrentarse a un holocausto nuclear, si la existencia de su nación, siempre amenazada por sus inquietos y no democráticos vecinos, se ve “irreversiblemente amenazada”. Por ejemplo, perdiendo una guerra convencional contra ellos.

Las fuerzas armadas norcoreanas basarían sus acciones ofensivas de apertura en golpes militares flexibles, escalonados y limitados. Los probables objetivos, simultáneos o no, estarían en Corea del Sur, el Japón y las bases estadounidenses. El ataque contra los dos últimos sería mediante un número variable de cohetes de medio o largo alcance, dirigidos contra instalaciones militares, complejos industriales y energéticos, nudos de comunicaciones y aeropuertos, en una primera salva de fuegos. No enviarían comandos para esos ataques, ya que serían de un solo uso. Y tienen que dejar abierta en el alma humana la posibilidad de escape y vuelta.

La acción contra la primera, mucho más variada, estaría basada en un doble ataque con cohetería balística e incursiones terrestres. Éstas irían a cargo de comandos tipo pelotón reforzado, que realizarían ataques con objetivo limitado principalmente hasta los 75 o 100 Km. en el interior de Corea del Sur. Sus objetivos serían aeropuertos civiles y militares, edificios gubernamentales, instalaciones de policía, nudos de comunicaciones terrestres, instalaciones energéticas, depósitos logísticos y centros de comunicaciones inalámbricas. Y no necesitan para insertarse de esas lanchas a chorro, con las que se realizan sus exhibiciones vanidosas. A una velocidad de 4 o 5 Km. por hora de avance por un río, puede una patrulla silenciosa recorrer varios cientos de Km. en 4 días. Cumplidas sus misiones, los comandos infiltrados se dispersarían en unidades elementales de escuadra e intentarían regresar. Salvo algunas unidades que puedan insertarse para atacar la retaguardia operativa de las fuerzas surcoreanas y aliadas en el futuro inmediato. Tras esta ofensiva estratégica y para no exponer a sus fuerzas al fuego pesado masivo enemigo en acciones convencionales, los norcoreanos pasarían a la defensa estratégica, operativamente escalonada en profundidad, de su territorio. Ellos tienen la experiencia de la Gran Picadora de Carne estadounidense de la guerra de Corea a primeros de los 50. Los intentos militares de invasión y de ocupación de Corea del Sur no pueden ser percibidos como factibles, permanentes y ventajosos por las autoridades norcoreanas.

Los deseos universales de paz; la cercanía de China; los esfuerzos diplomáticos de numerosos países, desde Vietnam a Venezuela, pasando por Irán, Sudán, Rusia y Bolivia; las fuertes perturbaciones de los mercados y del comercio mundiales, como factor añadido a la perezosa y vacilante recuperación de las grandes economías occidentales, limitarían mucho el tiempo disponible y el alcance de las represalias de los aliados. La iniciativa, a su nivel y perspectiva, seguiría en manos del Líder Máximo de la Revolución de los Obreros y Campesinos Unidos.

Una guerra total con cruzamiento de salvas nucleares con el enemigo sería hiperasimétrica contra las élites de Corea del Norte. Que perderían todo lo que poseen y desean: la vida, el ejercicio del poder casi omnímodo y un nivel de vida superior al de sus compatriotas. De vida futura, nada. Iría contra las pulsiones naturales existentes en todos los hombres el emprenderla en esas lamentables condiciones y con esas apocalípticas perspectivas.

FIN.

La Defensa de Occidente y la Gran Estrategia de sus naciones II.

(CONTINUACIÓN)

Corrección del rumbo de la Defensa Occidental hacia una fase de expansión.

Los EEUU y los países de la vieja Europa deben recordar que la expansión y aún el sostenimiento de las civilizaciones empiezan por la llegada de los colonos, los comerciantes y los aventureros. Que asumen los primeros riesgos de interactuar con los naturales del sitio y crean los primeros lazos entre desconocidos. Para que todos empiecen a sentirse interesadamente complementarios entre sí. Y sin percibir entre ellos ninguna amenaza potencial. Y que las civilizaciones en repliegue o aún “estacionadas y cristalizadas”, crean un vacío existencial. Que atrae y favorece la penetración, el despliegue y nuevos desarrollos de las civilizaciones vecinas.

Y que no se puede sostener ninguna civilización sana, sin unas Fuerzas Armadas suficientes. Que deben asumir y enfrentarse a los retos diferentes y aún contradictorios de las tres clases de conflictos o guerras actuales: los regulares, los nucleares y los irregulares. En la intervención europea en Libia, autorizada sólo para la protección aérea de los civiles, se observó que los europeos carecemos, por ejemplo, de aviones de abastecimiento de combustible en vuelo. Y éstos tuvieron que ser facilitados por los EEUU, para llevar a cabo nuestras misiones aéreas de interdicción y de ataque a las posiciones reforzadas y a los carros libios. Las carencias significativas europeas no se corrigen en el tiempo razonable debido a los presupuestos nacionales menguantes, que tenemos que aplicar en una fase de estancamiento económico prolongado. Pero, también, debido a la propia ausencia de una política de Defensa Europea suficiente, integrada y flexible.

Sin embargo, en mayo de 2012 tuvo lugar en Chicago una cumbre de la OTAN, para definir su estrategia conjunta para Afganistán y para profundizar en la “Smart Defence”. Y, con motivo de los preparativos para aquélla, a finales de abril de 2012, el Secretario General de la OTAN, el danés Anders Fogh Basmussen declaró que: “No creo que Europa esté siendo amenazada militarmente ahora mismo, durante esta crisis”. ¿Es necesario ver las ovejas al lobo para comprar y proveer de perros y garrotes a los pastores? ¿Cuánto se tarda en crear nuevas unidades en capacidad de combate y en diseñar, fabricar y desplegar nuevos sistemas de armas?

Así, para nosotros, recortar en nuestra Defensa Nacional es dañar, herir o mutilar, según los casos, la solidez, la convicción, la credibilidad y la continuidad de la proyección interna y externa del “marchamo” España. No se trata de tener hasta una unidad de élite de “infantería sobre burros” (unos “dragones de montaña”) para poder limpiar una afrenta en Bolivia o en la República Centroafricana. Como la que hubiese necesitado Gran Bretaña, cuando quiso vengar en el siglo XIX una ofensa de los bolivianos. Que pasearon a su embajador, montado en un burro. Y se encontró que ni la Royal Navy, ni su infantería embarcada llegaban hasta tierras tan adentro. Pero sí se trata de que nuestra Defensa Inteligente (Smart Defence), preconizada ya por la OTAN, mantenga y reparta balanceada y adecuadamente sus presupuestos y medios. Para que se pueda hacer frente a las tres clases de guerras citadas en el marco de la Defensa Conjunta europea y occidental.

Las unidades modernas deben ser adecuadas para cada tipo de lucha y, al mismo tiempo, ser bivalentes o polivalentes. Por ejemplo, las pequeñas unidades de élite son aptas para su empleo en los tres tipos de guerras. Sus tareas son atacar diversas vulnerabilidades críticas del enemigo, empleando ataques con objetivos limitados en la profundidad táctica u operativa de aquél. Realizando siempre un estudio, el planteamiento y los ensayos muy rigurosos de su inserción y extracción, que son sus debilidades tácticas. Las unidades de artillería y de cohetes nucleares tácticos son útiles en las primeras fases de un conflicto nuclear. Y cuando la guerra convencional se adentra en un conflicto grave, que no se puede perder. Empleándose como parte de una estrategia operativa de respuesta flexible y por pasos sucesivos. Los modernos cohetes antimisiles del complejo sistema AEGIS y los Patriot pueden servir para colaborar a destruir los cohetes enemigos de cualquier origen y en los tres tipos de conflictos. Recordemos que Sadam Hussein provocó repetidamente a los israelíes en la Guerra del Golfo de 1991 (una guerra regular), usando sus distintos tipos de SCUD (cohetes balísticos anticuados y de trayectorias calculables) con cabezas convencionales. Y que Hamás, en el conflicto totalmente asimétrico de finales del 2012, lanzaba con gran profusión y difusión los suyos sobre el sur y centro de Israel. Llegando a alcanzar sin precisión alguna las playas de Tel Aviv y las afueras de Jerusalén, empleando los cohetes facilitados por Irán. Es decir, casi todos los tipos de unidades existentes son necesarios, incorporándolas en una combinación balanceada y suficiente, para atender a los retos de los diferentes conflictos armados.

Los drones o Unmanned Aerial Vehicles (aviones de exploración y de bombardeo no tripulados) también tienen cabida y utilidad aquí. Pero siempre operando como parte de los “conjuntos de armas combinadas”. Los aviones sin tripulación pueden sustituir ventajosamente a una “reconnaissance long range patrol” (patrulla de exploración en la zona operativa enemiga), para confirmar con las vistas la presencia de un conspicuo jefe enemigo escondido entre las paredes y los patios de su residencia refugio, situada en un país cultural y étnicamente afín a él. Una patrulla de exploración asumiría riesgos indebidos en el interior profundo del territorio hostil. E incluso podrían ejecutarlo precisa y limpiamente con los misiles AGM-114 Hellfire II. Si no fuera por eso de la seguridad completa de hacerlo (que pertenece a Dios), y a la que se tiende con el “overkilling”, “sobre liquidando” al enemigo, a pesar de los “muertos, heridos y daños materiales colaterales”, que crecen así lateral y exponencialmente. Y del casi neurótico “body count” o comprobación del cadáver o los restos, para valorar la misión. Ambas son “apariencias” (o telarañas, como se prefiera) enraizadas en la mente y know how de los mandos y doctrinas militares de los EEUU.

Por ejemplo, cuando intentaron sólo con una pura acción de atrición, destruir operativamente el transporte de larga distancia y de reparto y las estructuras de apoyo logístico (almacenes y centros de reparto hacia las distintas áreas del recorrido, tramos con firmes más estables, centros de reparación de vehículos, etc.) de la Ruta Ho Chi Minh. Empleando los “bombardeos de saturación” de los B-52 (¡un bombardero estratégico en misiones tácticas continuas!) y los ataques más precisos de sus bombarderos de apoyo a tierra. Éstos eran principalmente el cañonero AC-130, con diversas variantes, y el bombardero ligero B-576, un aparato muy mejorado, que fue diseñado a partir del británico Canberra de los años 50 del siglo XX. La Ruta permitía abaster suficientemente al Vietcong y a las fuerzas regulares norvietnamitas en la “zona desmilitarizada” entre ambas repúblicas vietnamitas y al sur de ésta. Y discurría desde Vietnam del Norte a través del este de Laos. Los bombarderos de la aviación de apoyo atacaban por la noche a los parques de descanso de los camiones y a las agrupaciones de marcha de éstos. Y, detrás, venía el inevitable e imprescindible “body count”, el recuento de los blancos alcanzados, empleando otra oleada de aviones provistos de cámaras. Buscando medir y cuantificar el éxito de las misiones del Command Hunt (o mando de destrucción para la Ruta). El problema solía ser que, al día siguiente, todo el tramo de la vía atacada aparecía impoluto, sin restos, ni residuo alguno. Los oficiales junior estadounidenses lo explicaban irónicamente, hablando de la actuación eficaz de un “gran dragón laosiano comedor de camiones deshechos” (“Great Laotian Truck Eater Dragon”). Éste se encargaba en la madrugada, de limpiar tercamente la ruta para los norvietnamitas. Para 1972, el total de vehículos enemigos destruidos en la Ruta del tío Ho, según el body count más riguroso, superaba en más de un 50% los calculados por la Inteligencia Militar en el parque total norvietnamita. Cosas de la electrónica, de la óptica y de la gran distancia al enemigo…

Y esto ha seguido ocurriendo en la “etapa” (?) de la Guerra que los teóricos estadounidenses llaman de la Información. Y, cuyo paradigma o metáfora principal, es el ordenador o computer y sus derivados. Se suponía que todo esto debería volver a dar, tras la “dispersión” creada por la introducción del motor de explosión en las operaciones, una mayor sensación de control y seguridad en el ámbito de su dirección y control. Y permitir automatizar muchas de las fases de las operaciones militares. Pero, durante la llamada Guerra de Kosovo, los serbios fueron muy capaces de embromar a los sensores ultramodernos de los aviones de la OTAN. Utilizando para ello artificios baratos y de tecnología elemental: como fueron los camuflajes diversos, los reclamos o blancos falsos y las emisiones fugaces de sus máquinas. Cuando la “niebla” (el fog) en las operaciones aéreas se disipó, quedó a las claras la inefectividad de ellas tras 78 días de bombardeos a los serbios. Y en este período, la OTAN estuvo animada con una falsa sensación de éxito. La revista “Newsweek” publicó un artículo en el año 2000, donde se presentó una investigación realizada por la US Air Force años atrás, para “medir” los resultados de los ataques aéreos allí realizados. Así, detectaron los restos de 14 carros (de los 120 inicialmente “blancos alcanzados”), de 18 vehículos de combate (más bien, de transporte blindado) de infantería, frente a los 220 “blancos alcanzados” declarados, y de 20 piezas de artillería remolcadas o autopropulsadas, mientras se confirmaron en su momento hasta 450 piezas “golpeadas”. Más cosas de la electrónica, de la óptica y de la gran distancia al enemigo…

Las Amenazas Norcoreanas a la Paz

En un súbito arrebato del “Queridísimo Gordito” (Lovely Fatty, en los ambientes) y su Consejo Nacional de Defensa, los norcoreanos acaban de declarar la guerra a Corea del Sur y a los EEUU. La declaración de guerra es un trámite protocolario que no veíamos desde hace más de medio siglo. Y que suponía acceder jurídicamente a todas las garantías y obligaciones de un existente estado de guerra entre beligerantes armados. El estallido de una guerra sin ese trámite de juego limpio entre “caballeros”, era infamante, peligroso y aún desgraciado para el beligerante que lo emplease. Y que no podía esperar compasión de su contrincante, en cuanto al empleo contra él de la “guerra total” (sin límites “racionales”, de Clausewitz).

En el período de “posguerra” que vivimos, el buenismo y los maricomplejines de las autoridades sin cuajo ni enjundia han sustituido aquélla por el “reconocimiento” de conflictos armados (guerra sin declaración). Esta definición no es más que una hipócrita declaración reservada de guerra. Y que no ha permitido, por su alejamiento de la “realidad con los pies en la tierra”, limitar en el espacio y el tiempo dichos conflictos armados. Que han proliferado abusadora y escandalosamente por varios continentes.

¿Qué pasaría si lo inesperado sucediera y una guerra estallase en el noreste de Asia?

Temiendo un colapso inminente de sus anquilosadas, ineficaces y obsoletas estructuras económicas, sociales y políticas, las autoridades del Partido de los Trabajadores de Corea (o Choson Rodongdang) y de sus Fuerzas Armadas (o Inmun Gun), pueden percibir como única salida a sus males y para lograr su supervivencia, el emprender una “guerra revolucionaria de unificación nacional”. ¿Qué posibilidades hay de que esto suceda? Examinamos seguidamente los parámetros del “problema norcoreano” y sus “vías de elaboración” de sus conflictos.

La orografía norcoreana y sus obstáculos a las maniobras de los modernos “grupos de tareas”.

Corea es una península montañosa. Una cadena central la recorre de norte a sur, con alturas máximas superando los 2000 ms., configurando, especialmente en el norte, numerosos y estrechos valles. Éstos se orientan principalmente de norte o noreste a suroeste. Las llanuras se extienden al oeste de la península, hasta las costas del Mar Amarillo. Los ríos Yalú, al oeste, y Tumen, al este, delimitan al norte del país sus fronteras con China. Los ríos Han, Hokanko, Kuiko y Rakutoco corresponden a los desagües occidental y meridional de la cordillera central. La vertiente oriental de las aguas no posee cursos de agua notables. El clima de Corea del Norte es duro y extremado. Es muy similar al de Manchuria, con la que limita al norte. El sur de la península está sometido al influjo benéfico de los monzones y es más suave y húmedo.

Corea del Norte no presenta muchos terrenos favorables para las maniobras de fuerzas mecanizadas. Éstas se ven fácilmente canalizadas por terrenos quebrados y de corto o medio dominio por la vista. Los obstáculos naturales pueden ser reforzados por abatis, cortaduras verticales, numerosos y pequeños campos de minas, etc. Son terrenos naturales para el empleo del rechazo antitanque, basados en los cohetes de carga hueca con variadas distancias eficaces de tiro, aderezado con una defensa móvil a cargo de unidades de infantería ligera y de destacamentos blindados. En apoyo, una artillería bien protegida y camuflada, con las avenidas de aproximación enemigas y los puntos importantes o singulares del terreno registrados previamente. Los flancos de las posiciones de defensa pueden apoyarse en los compartimentos del terreno que crean las líneas de alturas.

La Ideología y la Sicología Sociales de Corea del Norte.

Para prever el comportamiento aparentemente caprichoso y errático de las élites norcoreanas, es necesario conocer los parámetro ideológicos y sicológicos de una sociedad tan cerrada, catequizada y jerarquizada. El único precedente que se le acerca en el delirio de persecución, el estado totalitario férreo y la necesidad de la pureza ideológica es la Albania del camarada Enver Hoxha. Y esos parámetros se derivan de los postulados marxistas leninistas, según interpretación y aplicaciones realizadas durante el régimen estalinista en la URSS.

Al que le parezca forzado e inalcanzable, por extraño, inhumano o paradójico, el entender a nuestro amiguito Kim Jong-un, el “Sol del Siglo XXI”, el “Supremísimo”, le sugerimos que haga la prueba de entender realmente a los suicidas yihadistas islamistas. Que también están ahí, aunque más cerca de nosotros. Por último, la ideología comunista más rancia, puesta en escena por los norcoreanos, lleva al uso de expresiones y giros lingüísticos, inusuales e inexplicables en nuestras formas de expresión y pensamiento occidentales.

La dirección norcoreana aspira a la unidad absoluta de sus estrategias, su doctrina, su organización y sus planes. En la terminología norcoreana, el “monolitismo” representa una estructura político social como el granito, con absolutas homogeneidad interna y unidad de acción externa. “Estructura” carente de fisuras, a través de las cuales pueda penetrar el enemigo y dañarla. No existe una distinción significativa o radical entre la paz y la guerra en la estrategia nacional norcoreana. Ambas son “fases” de la política nacional, con diferentes participaciones del Inmun Gun. Así, las estrategias política, económica y militar son formas de la estrategia total norcoreana. Consideran, derivándolo de la estrategia soviética estalinista, que la estrategia norcoreana posee una orientación y un estilo de planteamiento y elaboración para sus planes y decisiones. Su fundamento es el “supuestamente sensato y científico” cálculo de la “correlación de fuerzas” entre los norcoreanos y sus enemigos. Esa relación de fuerzas es un deliberado y calculado cotejo de las capacidades potenciales relativas entre ambos rivales, para las distintas situaciones de conflicto. Las estrategias surcoreana o japonesa o estadounidense se describen como directamente opuestas a las virtudes norcoreanas. Recordemos que las virtudes son hitos de bondad y ejemplo permanentes, del pensamiento, de la cultura, del referente buen hacer, de una sociedad. Y valores son las cualidades apreciadas temporales o pasajeras de aquélla. Así, las determinaciones surcoreanas o estadounidenses son divagadoras y responden a espasmos aventureristas imperialistas y/o militaristas “no científicos”.

Los norcoreanos prefieren obtener sus objetivos por medios pacíficos. Pero el determinismo del materialismo dialéctico les lleva a considerar que las guerras son inevitables, mientras existan las clases sociales y las opresiones entre ellas. O, como en los últimos 60 años, estén ellos rodeado de estados capitalistas, sujetos a las fases sucesivas de crecimiento y decadencia. Las élites norcoreanas, con su sicología especial y distintiva como sustrato anímico vital y con su ideología y toda la parafernalia rimbombante donde se expresa, no se preguntan si tendrán o no un conflicto externo. Sino, ¿qué forma de conflicto es más ventajosa para nosotros para destruir al enemigo? Y, además, ¿quién puede triunfar sobre quién en cada caso? Y consideran que, de acuerdo con las premisas y el desarrollo del materialismo dialéctico, que los sucesivos enfrentamientos de los “opuestos sociales antagónicos”, que van surgiendo progresiva y sucesivamente, tal como describe el materialismo histórico, finalmente les darán la razón. Y obtendrán la victoria final sobre los estúpidos y decadentes imperialismos yanquis y japonés. Para facilitar las cosas y como aproximación somera y pálida, podemos decir que el materialismo histórico es así como una descripción marxista de los acontecimientos o historia y que el dialéctico es así como una teoría científica de la creación, desarrollo y solución de los conflictos sociales (o sea, todos).

Los norcoreanos consideran que Marx había declarado a menudo que el ataque era la mejor forma de defensa. Y de esto arguyen que el Inmun Gun debe ser conducido por un principio operativo o estratégico ofensivo. Las razones, desde el punto de vista estalinista, para esta preferencia por la ofensiva, son la iniciativa y la actividad que caracterizan al ataque. Y cuando es necesario asumir la defensiva, por aquello de la “relación de fuerzas” local o nacional o de oportunidad dialéctica, se exige la misma importancia a la actividad y a la determinación de los jefes y hombres involucrados. En todo esto subyace, a su vez, el carácter disciplinado y decidido, militante activo y comprometido, que suelen poseer y exhibir, como una “orden militar atea”, con votos a la causa del proletariado y al partido, los miembros de los Pe Ces.

Al apoderarse de la iniciativa y en su empleo vigoroso, los norcoreanos buscan controlar la actuación enemiga y aprovechar las numerosas ocasiones que surgen para imponer su voluntad al enemigo. Esto es claramente agresivo, pero, en parte, es también una reacción defensiva, ante la posibilidad de ser controlados desde fuera. Este temor a quedar dependientes y controlados es un factor muy importante en las conductas política y militar norcoreanas. Así, ese “juego dialéctico” lo están empleando en sus interminables negociaciones con los EEUU, en las rondas periódicas con los Seis, en sus esperpénticos tiras y aflojas con sus posibles enemigos y en sus cuidadosas demostraciones del poder. En el que siempre intentan adelantarse, sorprender y superar al “enemigo”. Para controlar una situación y mantenerse sin desviaciones, por ocurrencias del azar o del enemigo, es necesario pensar y formular un plan. Y éste, en aras del monolitismo citado, debe también anular las desviaciones (o iniciativas) de sus mandos inferiores. Y se considera al azar menos peligroso, que caer en una posición de pérdida de la iniciativa, de dependencia o de mera reacción a los “movimientos” iniciados por el enemigo irreconciliable. La solución para resolver un antagonismo planteado, un dilema entre opuestos, es elaborar y realizar un plan “científico”, basado en los pronósticos teóricos y en la correlación de fuerzas probables. Las acciones sucesivas a realizar, deben ser impulsadas por un ímpetu especial, derivado del convencimiento de las superioridades moral y doctrinaria del marxismo leninismo. Parece tener un significado especial en su doctrina, la expresión hasta el fin o hasta el mismísimo fin. Así, debido a la manera de pensar norcoreana acerca de ganar al enemigo o ser derrotado por el, hay una fuerte tendencia a exagerar la necesidad de su “total aniquilación”. Es decir, de rematar la “faena” hasta el final, sin permitir la recuperación de su opuesto antagónico en ese conflicto.

(CONTINUARÁ)

La Defensa de Occidente y la Gran Estrategia de sus naciones

Desde hace más de dos décadas, los EEUU han ido reduciendo sistemáticamente sus presupuestos de Defensa. Libres de la amenaza de una confrontación global con la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia, los EEUU han dedicado grandes cantidades del dinero de los contribuyentes a engrosar sus escuálidos “gastos públicos sociales”. Pero, los EEUU son algo más que un “continente en sí mismos”, sólo sujetos a la globalización mercantil. Son el principal puntal de la Defensa de Occidente. Y son uno de sus dos polos o nodos vitales, activos, ideológicos y complementarios. Y el otro son las Europas occidental y oriental, unidas ahora por sus ansias de libertad y unos sistemas sociales y económicos imperfectos, pero asumidos y en desarrollo.

Desarrollo de la situación de debilidad.

En los años de la aplicación del Plan Marshall (conocido allí como el European Recovery Program, cuyo nombre se toma del general de cinco estrellas George Marshall, jefe del Estado Mayor del US Army durante la II guerra mundial y Secretario de Estado en 1947), para la reconstrucción y el desarrollo de Europa occidental, ésta se nutrió de las ayudas e inversiones estadounidenses. Y ante su voraz enemigo “ad portam”, que podría teóricamente cruzar las llanuras alemanas en unas horas y alcanzar Hamburgo y el Benelux, los europeos occidentales no tuvieron que realizar gastos relevantes para su Defensa. Europa la confiaba a los sistemas de armas y a los soldados de los EEUU. Los cuales, cubrían y amenazaban todo el bajo vientre del Imperio de los zares rojos. Formando estacionados un cordón protector aislante, desplegado desde el Atlántico norte hasta el Pacífico y creando alianzas estratégicas desde la OTAN a la SEATO (u Organización del Tratado del SurEste Asiático). Si queremos apreciar cuánto dinero y esfuerzo se ahorraron los europeos al poder prescindir de esos gastos inevitables de pura supervivencia, podemos ver un ejemplo. El peso abrumador de los gastos militares que soportó la URSS en sus dos últimos lustros, fue la causa necesaria, aunque no suficiente, de su asfixia socio económica. Y que la llevó al inevitable derrumbe en 1989. Un jerarca soviético de segundo rango llegó a aceptar más tarde que, “no teníamos ni para comer”.

Pero Europa también aportaba un contrapunto ideológico, un equilibrio psicológico y un magma socio cultural a ese “mutuo intercambio” transversal en Occidente. Que le daban a los EEUU continuidad, sentido y pertenencia a una tradición y una idiosincracia activa, emprendedora, expansiva, cristiana y milenaria. Que estaban enraizadas en los griegos, los romanos, la Revelación cristiana y las identidades y bagajes de los pueblos occidentalizados sucesivamente.

Esto contribuye a crear y adaptar continuamente la identidad colectiva de los EEUU y su razón de ser como “primus inter pares” de esa civilización actual. Y esta “doble ósmosis” de pensamientos, vivencias e identidades crea la moderna sociedad occidental, tal como la conocemos. Que, con todos sus fallos, errores y defectos sigue siendo la “identidad social” más adelantada social, política y económicamente. Y la que más derechos individuales y colectivos reconoce a sus ciudadanos y habitantes.

Ahora a los EEUU les pesa la púrpura y el mando en Occidente. Y, en la fase de repliegue de uno de sus ciclos vitales, han olvidado en parte su pertenencia a la civilización occidental “dependiente del comercio internacional”. Pero este mundo multipolar no es más seguro que aquél de los dos bloques antagónicos irreconciliables socio liberal y comunista, que desapareció hace casi tres lustros. Veamos varios ejemplos de “nodos” destacados en la actual “red multipolar” de naciones y sus asociaciones y alianzas. Una China expansionista, gobernada por un Partido único, que busca alianzas regionales, de momento solamente con intereses comerciales hacia los materiales escasos y estratégicos, con los países emergentes de todos los continentes. E intenta crear su “esfera de influencia y coprosperidad” de gran metrópoli en el Pacífico occidental. Una Rusia llena de contradicciones, una gran potencia que siempre ha reaccionado y se ha crecido ante los peligros y las dificultades vitales, con un protagonismo y una ambición crecientes. Los continentes suramericano y africano, en los que casi sólo la falta de unas élites dirigentes y eficaces, que son el antídoto contra la corrupción y la falta de inversiones estables, estorban y detienen una exuberante y sostenida expansión económica y social durante décadas. Un Oriente Próximo y un norte de África en plena ebullición social, que están guiados por una religión expansiva, global y excluyente en sus interpretaciones más vindicativas, más que por unos “brotes verdes” democráticos, que no tienen tradición en sus idiosincracias sociales.

Una Europa estacionada y burocratizada, muy adelantada tecnológicamente y desarrollada. Pero que está desganada ideológicamente y sin “ilusiones razonables”. Que la motiven e impulsen a la fase de motivación y expansión sociales de un nuevo ciclo. Y sin haber acometido a su tiempo, aún, la dificilísima integración de sus instituciones supranacionales. A la que se oponen pasivamente todas las burocracias nacionales y europeas, por su propio peso inerte existencial, y en razón a las complicaciones estructurales presentes y futuras y a las zonas de poder en juego. Porque sólo cuando la pertenencia a un ente social superior produzca beneficios sociales, políticos y económicos tangibles, será cuando los pueblos, las regiones y muchos de sus gobernantes aprecien, se interesen y prefieran la Europa Unida a una unión mercantilizada y amorfa de naciones europeas.

(CONTINUARÁ)