Estudio Comparativo de las Colonizaciones de América por Europa y Asia.

Francia, Gran Bretaña, Portugal, España y China imperial

Introducción.

Haremos un recorrido por la Historia de América, en paralelo con la de los países que podrían fusionarla con su civilización. Cogiendo giros del modelo de ensayo “what if” o “qué hubiera sido si”. Partiendo de lo que ocurrió o pudo ocurrir en cada caso.

Para ver cuál fue el resultado más completo y satisfactorio posible.

La América francesa.

Francia fue una de las potencias europeas que acudió al reclamo de las tierras y posibles riquezas de las Indias Occidentales o las Américas. Sus principales conquistas y colonias fueron en la del Norte.

En 1524, los franceses llegaron por primera vez a Norteamérica, buscando una vía marítima a China. El fracaso de esta expedición no fue óbice para que Francia no insistiera en hacerse con el control de parte del Nuevo Mundo. Los territorios explorados y ocupados por Francia en Norteamérica se conocerían como el virreinato de Nueva Francia. Que estaba dividido en 5 grandes “regiones o tierras”, entre las que se encontraban los territorios de 10 de los actuales estados de los EE. UU.

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GUERRA COLONIAL FRANCO BRITÁNICA DE 1756 A 1760

La llamada guerra franco india de 1754 a 1760, fue el último capítulo o remate de los conflictos coloniales americanos entre Francia, Gran Bretaña y sus respectivos aliados indios locales, que transcurrieron desde finales del siglo XVII hasta mediados del siglo siguiente. Esta guerra resultó decisiva para los británicos y sus aliados. Que ocuparon aquí casi todas las regiones en disputa, desde los Grandes Lagos hasta el valle del río Ohio. El enfrentamiento entre las colonias europeas y los indios rivales fue muy duro y contaba con sus características propias de geografía agreste, competencia por las tierras, grandes migraciones, características singulares de las formas de lucha (el ataque y la defensa), largas distancias y, como casi siempre en todo conflicto, recursos escasos para sostenerlo.

Esta guerra irradió sus causas y efectos a Europa y a los otros puestos comerciales y colonias de Francia y Gran Bretaña en África e India, llamándose entonces la guerra de los siete años de 1756 a 1763. El Tratado de París de 1763 reconoció el dominio británico a escala casi mundial.

La herencia cultural franco americana étnica y cultural ha desaparecido de casi todos los territorios franceses originales. Sólo en Maine y Lousiana se mantienen vestigios de ella.

Una Emigración desde Asia.

Podemos considerar también la llegada de los asiáticos del Este, singularmente del Imperio del Medio, los chinos Han, a América. Estos lo harían varios miles de años después de los primeros amerindios y no habrían seguido la ruta del rosario de islas del norte del Pacífico. Y enviarían en su avance un número de barcos dado en unas flotas de exploración y reconocimiento. Y, luego, de conquista, asentamiento y colonización, al otro lado del Pacífico.

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VIAJES REALIZADOS POR LA FLOTA DEL TESORO, AL FINAL DE LA DINASTÍA MING.

Existió una llamada Flota del Tesoro china, a finales de la dinastía Ming. En efecto, el almirante Zeng He, que fue el más importante navegante chino, realizó los viajes del tesoro entre 1405 y 1433. El nombre proviene de los 62 grandes barcos, los baosuchuanes, que se integraban en una abigarrada flota de más de 300 buques, de guerra, de transporte y auxiliares. Según los datos conocidos, dicha flota realizó hasta 7 viajes, con un número distinto de navíos, en dirección a la India y África. Pero, no hay ninguna prueba, ni cita, de su navegación en dirección a América, cruzando el inmenso Pacífico. En el último viaje, con el cambio de dinastía imperial, el almirante recibió orden de regresar a China, donde se iba a proceder al desmantelamiento de esa “flota estratégica” del imperio.

Es de señalar ahora el problema resuelto en 1565 por el fraile Andrés de Urbaneta en la navegación por el Pacífico. El viaje desde Acapulco a las Filipinas se cumplía en una singladura de 2 meses, impulsado por los vientos alisios y realizando una parada técnica en las Marianas, para abastecerse. Pero, el tornaviaje era infernal. Sólo navegar por el laberinto de las Islas Filipinas exigía un mes de travesía y un navegante experto. El hallazgo de Urbaneta fue remontar hasta la corriente de Kuroshivo y, luego, descender hasta la Alta California. A la altura del cabo Mendocino, ya se navegaba costeando. Se doblaba, entonces, el cabo San Lucas y se seguía por el mar de Cortés hasta Acapulco. Así, el tornaviaje duraba sólo 6 meses y, en el plazo de un año, se realizaba el viaje de ida y vuelta por el inmenso y proceloso océano español.

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FRAY ANDRÉS DE URDANETA.

Durante 250 años, el galeón de Manila mantuvo abierta la ruta entre 2 extremos del Imperio de España. A pesar de los peligros que asechaban a un barco solitario, lleno de riquezas, se perdieron sólo unos 30 galeones, de cerca de 280 que llegaron a navegar. Algunos naufragaron por la sobrecarga, derivada de la codicia de armadores y tripulantes. Y cuatro fueron capturados por los piratas, que los asechaban en las llegadas y salidas de los puertos españoles. También, un número no precisado de galeones regresaron a Acapulco con marineros enfermos, dándose el caso de un galeón recogido con toda la tripulación fallecida. Así, se establececió un hospital en Acapulco para atender a dichos enfermos.

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EL TORNAVIAJE DE MANILA A ACAPULCO DE URDANETA.

Esto nos lleva a suponer una emigración asiática hacia México, que no sería ya tan bienvenida y provechosa. Hacia 1576, se produjo en el virreinato de Nueva España una “catástrofe demográfica”, que los españoles denominaron la “gran peste” y los amerindios llamaron “huey cocoliztli” o “gran enfermedad”. Según la encuesta ordenada por el Virrey, el número de fallecidos fue de varios millones de españoles y nativos. El único dato contrastable disponible cifra en 5 millones los muertos de toda clase y condición; el problema es que se refiere a personas censadas en el Virreinato.

Destacamos que la búsqueda de la culpa (señalando a España desde la leyenda negra), y no de las causas, no permitió hasta la segunda mitad del siglo XX, que se considerase el importante papel de las epidemias víricas en los despoblamientos coloniales grandes.

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LA HUEY COCOLIZTLI DE 1576

El influjo deliberado o indirecto de la leyenda ideológica antiespañola forzó que el acervo científico de la época considerase que esa gran epidemia tenía que provenir del mundo hispano europeo. La historiografía perturbada definía que la enfermedad procedía de los españoles. Pero, los síntomas y descripciones de una docena de testimonios de fines del siglo XVI, no casaban con la hipótesis hecha de que el agente fue una fiebre tifoidea exantemática.

No se intentó identificar cuál fue la primera epidemia asiática en América. Existen opiniones modernas de que lo que ocurrió fue una infección más grave, provocada por algún virus del grupo de las fiebres hemorrágicas. Esto cuestiona directamente el carácter “excluyente” de la infección hispana presupuesta. Así, los prejuicios políticos o hegemónicos, infectando la historiografía, fueron la mayor dificultad para el estudio científico de las causas de esta macroepidemia.

Las colonias británicas en Norte y Centro América.

Los británicos llegaron un poco más tarde que España y Francia a explorar y colonizar las Américas. Su primera colonia fue la de Jamestown, en Virginia, establecida en 1607. Éste sería el origen de las 13 colonias de América del Norte, que serían el núcleo fundacional de los EE. UU., de las colonias en Canadá y de la colonización británica de algunas islas caribeñas, singularmente Jamaica y Barbados. Cuyas cosechas agrícolas de caña de azúcar y tabaco las hicieron, al principio, mucho más lucrativas para la Corona que los asentamientos continentales.

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Las 13 colonias eran de sur a norte: Georgia, las dos Carolinas, Virginia, Maryland, Delaware, New Jersey, Pensilvania, New York, Connecticut, Rhode Island, New Hampshire y Massachusetts. Tras las guerras entre Gran Bretaña y Holanda, la primera ocupó New Amsterdam, que después se llamaría New York. Poco a poco, los colonos británicos del Este de Norteamérica, se extendieron hacia el oeste, cruzando los montes Apalaches, buscando tierras para la agricultura.

Las universidades coloniales británicas (Colonial Colleges, usando la nomenclatura de Inglaterra) fueron 9 en total. Destacaron especialmente el New College (actual, Harvard) , fundado en 1636; el Collegiate School (actualmente, Yale), en 1701; el College of New Jersey (actual, Universidad de Princenton), en 1746; el King’s College (actual, de Columbia), en 1754 y el College de Philadelphia (actual, de Pensilvania), fundada en 1755.

Cómo se las gastaban ideológica y jurídicamente los británicos con los indios del este de Norteamérica, lo podemos ver en el documentario de John Winthrop, primer gobernador de la colonia de Massachusetts: “en cuanto a los nativos, casi todos han muerto de viruela, de modo que el Señor (the Lord) ha validado nuestro derecho a lo que poseemos”. Esto expresa, como principio legitimador de la colonización británica de América del Norte, la muerte por enfermedad de los amerindios.

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Por fin, estas colonias norteamericanas, en manos de colonos ya nacidos allí, ganaron su Independencia de Gran Bretaña en la guerra de 1776 a 1783, en la que fueron apoyados por España y Francia, en justa reciprocidad por la consuetudinaria actitud británica con ellas. Independencia consagrada por el Tratado de Versalles de 1783. Esta separación fue una fractura traumática, enconada y sangrienta de la sociedad británica colonial. A lo que contribuyeron personajes tan conspicuos y violentos como el teniente coronel de caballería “Bloody” Banastre Tarleton, “the Butcher”. A pesar de su eficaz y resolutiva fuerza de armas combinadas de infantería ligera, artillería ligera y jinetes, fue derrotado sorpresiva y completamente, contra todo pronóstico, por el mayor general Daniel Morgan, en la batalla de Cowpens en las tierras altas de Carolina del Sur, a primeros de 1781.

El Brasil colonizado por Portugal.

Por el Tratado de Tordesillas, del 7 de junio de 1494, firmado por los Reyes Católicos de España y el rey Juan II de Portugal, se atribuyeron las tierras de Brasil a la Corona portuguesa. El 2 de mayo de 1500, Pedro Alvares Cabral descubrió y exploró parte del territorio de Brasil, Posteriormente, una flota de 13 barcos y más de mil hombres “tomó posesión” de estas tierras para la Corona portuguesa, iniciándose las expediciones de conquista y colonización. Los portugueses llamaron Brasil al gran saliente de América en el Atlántico que les correspondía. Porque en él abundaba el palo brasil, una madera tintórea.

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Pedro Alvares Cabral

Dado el interés que franceses y holandeses comenzaron a mostrar por la riqueza del palo brasil, Portugal armó una potente flota al mando de Martín Alfonso de Sousa para fundar poblaciones e ir colonizando ese enorme espacio, siguiendo el modelo español organizativo. En 1534, éste se concretó en un conjunto de 13 capitanías costeras, colindantes y de unos 250 Km de ancho. Que fueron otorgadas a nobles portugueses de forma vitalicia. Estos se comprometían a evangelizar a los indios, traer colonos y desarrollar económicamente sus territorios. Un par de décadas después, el Rey recuperó la unidad política del Brasil, aunque la gestión económica quedó en las manos privadas.

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Martín Alfonso de Sousa

Pronto se introdujo la caña de azúcar, que se constituyó en la principal fuente de riqueza del país. Basada en grandes latifundios, cultivos extensivos, ingenios o centrales azucareras y mano de obra indígena o esclava negra. Era como un feudalismo moderno y económico. Surgieron los bandeirantes, grupos de mestizos que capturaban indios para venderlos como esclavos. Pero, estos no abastecían la mano de obra necesaria. Y se empezó a traer esclavos negros desde África. Calculándose que llegaron al Brasil colonial más de 6 millones de esclavos. Una cifra muy superior a los esclavos traídos a América por los franceses, británicos, holandeses y españoles juntos. A toda la América española llegaron 1,3 millones de esclavos.

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PARTIDA DE BANDEIRANTES.

En el siglo XVIII, el país fue dividido en capitanías generales, con un rol similar, dependientes del Virrey, sito en Río de Janeiro. La actividad judicial contaba con las Audiencias de Río de Janeiro y Bahía, al norte. Aunque las grandes causas tenían apelación en el Tribunal Superior de Lisboa.

(CONTINUARÁ)

LA ESTRATEGIA NACIONAL CHINA Y SUS INTERESES INTERNACIONALES IV.

(FINAL)

China penetra en Hispanoamérica.

A algo más del doble de la distancia de China con África, se encuentra el enorme continente de la América Hispana, las Américas del Centro y Sur. China tampoco la descuida, con sus atenciones, viajes de autoridades, fomento del comercio mutuo, asesoramientos, distintas líneas de créditos e inversiones estratégicas. Después de los EEUU, unidos a ella por la geografía, la civilización y relaciones de 2 siglos, China es hoy el segundo socio comercial de Hispanoamérica y su tercer gran inversor nacional. La América Hispana ha sido tradicionalmente una gran exportadora de toda clase de materias primas y semielaboradas y China es una gran fábrica global de multitud de manufacturas de consumo personal e industrial y de bienes de equipo y de tecnologías cada vez más avanzadas y desarrolladas. El interés por las relaciones bilaterales es mutuo y la lejanía geográfica protege al continente y a sus países de cualquier influencia política impuesta o avasalladora.

Así, los intercambios comerciales entre China e Hispanoamérica han pasado de los $12500 millones en el año 2000 a los $260.000 millones del 2013. Por otra parte, las inversiones directas chinas en el continente hispano eran de unos $83000 millones a primeros de 2014. Y pueden seguir creciendo fácilmente, ya que sólo suponían un 13% del total de las inversiones externas de China. El inmenso capital libre de China, producto de los superavits de sus balanzas comerciales con casi todo el mundo, no sólo les sirve para comprar estratégicamente bonos del Tesoro de los EEUU, de los que es su principal tenedor, sosteniendo así las deudas públicas estadounidenses. Sino que también los créditos chinos otorgados a los países hispanos más o menos hostiles a los EEUU (Cuba, Venezuela, Argentina) evitan su estrangulación económico financiera. Pero los convierten en “socios cautivos” de China, gracias a ese “trato especial”” y a la no existencia de temores o fricciones con ellos.

China acumula ya casi cuatro billones de dólares en reservas internacionales, que suponen unas cuatro veces el tamaño de la economía española. Ese “capital libre” chino es en su mayor parte una especie de “flujo de caja libre” (free cash flow), dispuesto para su uso e inversión “en oportunidades y en toda clase de sectores” (consumo, defensa, infraestructuras, créditos, expansión exterior) que decidan el Gobierno y el Partido Comunista chinos. La presencia china en las zonas geopolíticas de antigua “exclusividad e influencia” de los EEUU, les deniega a éstos “espacios de maniobra y de extensión” geoestratégicas. Y obliga a los EEUU a mejorar los términos de atención, calidad y reciprocidad en sus relaciones con Hispanoamérica. Además, estas “aperturas político comerciales de rápida consolidación y con gran vitalidad” promovidas por China, favorecen la aparición y creación de un “espacio geoestratégico multipolar” en el mundo. Que es buscado por China en su estrategia nacional y que va en detrimento y aherrojamiento de las potencias hegemónicas del siglo XX.

En julio de 2014 el presidente Xi Jinping realizó una visita a sus principales socios económicos y amigos políticos de Iberoamérica: Brasil, Argentina, Venezuela y Cuba. Apenas un año antes, tras su subida al poder en marzo de 2013, hizo su primer periplo por el continente americano, visitando en esa ocasión a México, Costa Rica y Trinidad y Tobago, para encontrarse finalmente con el presidente Barack Obama en California. Está clara la mayor importancia y significación de este segundo viaje de Xi Jinping al continente hispanoamericano. Allí firmó unos 100 acuerdos bilaterales con sus anfitriones, valorados en cerca de $13500 millones, en asuntos mineros, turísticos, de infraestructuras terrestres y satélites de comunicaciones.

También se reunió con los mandatarios de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (la CELAC), a los que Xi Jiping ofreció su “Plan 1+3+6”, basado en unos “intercambios generales beneficiosos mutuos”. Este plan económico estratégico pretende, mediante acuerdos bilaterales, fomentar el “crecimiento sostenible y mutuo” (el 1). Empleando para ello 3 grandes medios: la inversión, los créditos y el comercio. Los cuales se aplicarán en 6 áreas sensibles y decisivas de las economías nacionales: la minería y la energía, la agricultura, la industria, las infraestructuras, como multiplicadoras de las actividades económicas y la innovación científica y las tecnologías de la información, como sectores de vanguardia del adelanto científico y económico. Xi Jinping ofreció también la creación inmediata de un “foro de cooperación” de China con Hispanoamérica, cuya primera reunión se celebraría en Pekín. De momento, China se comprometió a otorgar una línea de créditos preferenciales a estos países para infraestructuras (entre 2015 y 2019) por unos $29.500 millones.

Brasil es el principal socio económico de China en el continente iberoamericano. Son dos subcontinentes en desarrollo, activos y pujantes, que convergen en sus intereses económicos. Brasil es también el primero del llamado grupo de los BRICS, que incluye a ambas naciones, junto con Rusia, India y Suráfrica. Durante la visita de Xi Jinping, este grupo de países emergentes de gran desarrollo económico y de creciente importancia internacional, crearon en la ciudad de Fortaleza el “Nuevo Banco del Desarrollo”, para financiar sus proyectos y necesidades económicas. Dejando al margen de ello al FMI y al Banco Mundial, establecidos y sostenidos por las viejas economías desarrolladas de los EEUU y de la Unión Europea. China le compra a Brasil, petróleo, gas natural y minerales y de la selvicultura, madera, e invierte en infraestructuras civiles y en la instalación de líneas de ferrocarril. En 2013, sus transacciones bilaterales ascendieron a los $89.500 millones.

Otros datos de las principales transacciones chinas con los países hispanoamericanos referidos al año 2013, son: de Chile importó minerales, especialmente de cobre, y pulpa de papel (un semielaborado) por $35.000 millones; a Argentina le compró petróleo y soja e invirtió en la construcción de 2 presas hidroeléctricas y en trenes, hasta unos $14.750 millones; de México importó petróleo y productos alimenticios (carne y pescado) por unos $39.800 millones; a Venezuela le compró petróleo, le facilitó créditos para infraestructuras y le cedió tecnología industrial y de satélites de comunicaciones, totalizando unos $19.150 millones; al Perú le compró minerales y fruas e invirtió en instalaciones mineras, hasta cerca de los $16.000 millones.

En Cuba, China apenas tiene interés. Sólo hay una razón principal para ello y las otras que se puedan aducir son simples orlas o derivadas de ella: China, como buen capitalista y hábil negociante, tiene la mala costumbre de cobrar por los bienes y servicios que vende y por la totalidad de la deuda vencida. Y Cuba, tras más de medio siglo de “socialismo práctico y férreo”, aún no es capaz de generar recursos para pagar lo que compra o para producir bienes atractivos para posibles compradores. Así, China presta billones de dólares a los EEUU. Pero presta muy pocos millones a la “Cuba de los Castro”. A pesar de la “solidaridad entre los pueblos”, el “internacionalismo proletario” y otras espesuras ideológicas que esgrimían juntos hasta hace pocos lustros contra los imperialistas yanquis y los europeos occidentales burgueses.

LA ESTRATEGIA NACIONAL CHINA Y SUS INTERESES INTERNACIONALES III.

(CONTINUACIÓN)

Las relaciones de China con sus vecinos del Este de Asia.

Los contenciosos que mantiene China con los países del Este asiático demuestran lo incómoda, despótica y avasalladora que puede ser su presencia a las distancias cortas. Cuando China cree que están en juego sus intereses nacionales o su orgullo nacional. Cuya pérdida a manos de las “potencias extranjeras” hasta casi mediados del pasado siglo, es uno de los tics neuróticos de la política exterior de Pekín.

El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, y el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, mantuvieron una conversación telefónica a mediados de mayo de 2014, en la que mostraron un total desacuerdo en el contencioso entre China y Vietnam por la exploración petrolífera que éste último realiza junto a las islas Paracel. Wang le pidió a Kerry que los EEUU «dejen de animar las acciones provocativas de otros países». Refirndose a Vietnam, el cual envió buques a la zona marítima próxima a las Paracel a principios de mayo, para impedir la instalación de una plataforma petrolífera china. Kerry aseguró que fue China la que provocó a Vietnam, al trasladar esa plataforma a las aguas en disputa en las Paracel. La cual iba escoltada por buques chinos, que ahuyentaron con cañones de agua a los barcos vietnamitas. El secretario norteamericano urgió a China y a Vietnam a «relajar las tensiones, garantizar una conducta segura de sus buques en el mar y resolver la disputa a través de medios pacíficos, de acuerdo con la ley internacional». Wang pidió a los EEUU que «trate el conflicto con objetividad y justicia, cumpla sus compromisos y mida sus palabras o acciones». La plataforma, de la petrolera china CNOOC, estaba situada al sur de Hong Kong y fue trasladada a las proximidades de las Paracel (que los chinos llaman Xisha) el 2 de mayo, lo que fue considerado una acción «ilegal» por Hanoi. El 3 de mayo, la Administración de Seguridad Marítima de China anunció la prohibición de navegar a menos de una milla náutica (1,8 kilómetros) de su polémica plataforma. Distancia que aumentó a 3 millas náuticas (5,5 kilómetros) el 5 de mayo.

Por su parte, el primer ministro japonés aprovechó su presencia en una ceremonia militar a fines de 2013, para advertir a China que no permitirá ningún cambio del statu quo en el contencioso territorial de las islas Senkaku, a las que China llama Diaoyu. Abe no descartó cambiar la constitución para reforzar el poder del Ejército: “La situación de seguridad del Japon se ha agravado”. “Las fuerzas armadas deben olvidarse de la idea de que se puede cubrir todo con maniobras militares y de que su mera existencia sirve como elemento de disuasión”, declaro rotundo. Japón teme que China recurra a la fuerza para hacerse con el control de las islas en disputa, en cuyas aguas se cree que hay reservas de petroleo. Shinzo Abe ha autorizado el derribo de “aviones espías no tripulados” que sobrevuelen la zona en disputa. Un portavoz del ministerio chino de Defensa advirtió de que si eso ocurre, China lo considerará como un acto de guerra y, seguramente, emprenderá “acciones decisivas para devolver el golpe”.

El contencioso sobre estos islotes, cuya soberanía reclama también Taiwán, ha deteriorado notablemente las relaciones entre China y Japón, las dos grandes economías de Asia. La disputa territorial surgió en 1970. Japón afirma que ocupa las islas, que antes no pertenecían a nadie, desde 1895. Pero China insiste que el archipiélago fue incluido en el Imperio Chino hace 600 años, y, efectivamente, en mapas japoneses de 1783 y 1785 aparecen como territorio chino. Tras la II Guerra Mundial, el archipiélago estuvo un tiempo bajo control de los EEUU y fue, por fin, entregado al Japón en 1972, junto con la isla Okinawa. Pero, Taiwán y la República Popular de China consideran que ese traspaso fue ilegal. La posición de Tokio es que el archipiélago formó parte siempre de la prefectura de Okinawa. Y explica que las “nuevas reclamaciones de otros Estados” sobre él, se deben a la riqueza en recursos minerales de la zona.

Las tensiones se agudizaron a partir del 11 de septiembre de 2012, cuando el Gobierno de Tokio compró a un propietario privado nipón, tres de las cinco íslas Senkaku o Diaoyu. Japón reclama también la soberanía sobre unos 500 cayos, algo alejados de ellas, pero que adquieren importancia a la hora de demarcar las aguas territoriales del archipiélago. De ellos, unos 158 no tenían ni nombre hasta el día de hoy. A raíz de la escalada de tensiones con China, Japón decidió darles nombres oficiales, para demostrar su soberanía sobre ellos. La lista publicada el viernes 1 de agosto, contiene también los nuevos nombres geográficos japoneses: así, dos de las islas Senkaku, separadas por un istmo, son llamadas Nantokodzima o pequeña isla del sureste y las otras tres se denominan Nanseikodzima o pequeña isla del suroeste, Higasikodzima o pequeña isla del este y Seikhokuseikodzima o pequeña isla del noroeste.

Por su parte, el presidente Barack Obama respaldó a mediados de abril al Japón en esa disputa territorial con China y manifestó públicamente, en un gesto sin precedentes, que Washington apoyará a Tokio en caso en un conflicto militar por las Senkaku. Obama manifestó sin ambages que las islas reclamadas por ambas naciones, pero administradas por Tokio, están protegidas y comprendidas en el artículo 5 del Pacto entre los EEUU y el Japón sobre Cooperación Mutua y Seguridad. Según Nezavisimaya Gazeta, Obama se vio obligado a expresarse tan determinantemente, para recuperar a confianza de Tokio, donde estaban poniendo en duda la capacidad de Washington de defenderlos, tras la diplomática reacción de los EEUU a la adhesión de Crimea a Rusia.

En fin, el 30 de junio de 2014 los ministros de Asuntos Exteriores de los países de la Asociación Nacional del Sudeste Asiático (ASEAN) iniciaron una serie de reuniones en Brunei, con el objetivo de establecer un “código de conducta internacional” que evite un posible conflicto armado en el Mar del Sur de la China. La ASEAN la integran Myanmar, Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam, que tienen una población total de unos 620 millones de habitantes. China disputa bilateralmente con Vietnam, Filipinas, Brunei, Malasia y Taiwán, la soberanía de una parte o la totalidad de los cientos de islas e islotes del Mar de China Meridional. Que es considerado por Pekín como un «Segundo Golfo Pérsico» propio, por los yacimientos de gas y petróleo que se estima que contiene su subsuelo. El canciller filipino, Albert del Rosario, denunció el incremento de militares chino en las islas cuya soberanía se disputan varios países de la región. E indicó que la presencia del Ejército chino en las cercanías de los atolones de Scarborough y Second Thomas, supone «una amenaza a los esfuerzos por mantener la paz y la estabilidad de la región». En efecto, tanto Filipinas como China reclaman la soberanía sobre los atolones.

Un nuevo escenario estratégico creado por la diplomacia y la economía.

China acogió el lunes 10 de noviembre el inicio de la cumbre de jefes de Estado del Foro de Cooperación Económica de Asia y Pacífico (APEC). Los 21 países miembros, donde destacan Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Corea del Sur, Indonesia y Australia, suman más de la mitad del PIB mundial, el 44 por ciento del comercio internacional y el 40 por ciento de la población de la Tierra. El objetivo de un foro así es avanzar hacia el libre comercio en la región geopolítica. China quiere impulsar el Área de Libre Comercio de Asia y Pacífico (FTAAP), que fue anunciada por el Foro en 2006 y que ahora se ha convertido en un caballo de batalla de Pekín. La semana anterior, el director ejecutivo del Foro, Alan Bollard, anunció un “estudio estratégico” sobre la propuesta, aclarando que no era “el inicio de las negociaciones”, para no herir susceptibilidades de otros miembros. Por este objetivo, como no, también rivalizan EE.UU. y China en su pugna por la hegemonía en el Pacífico.

En efecto, los EEUU abanderan su propio proyecto de asociación internacional, la Alianza Transpacífica (TPP), que incluye a otros 11 países de APEC, como Japón y Australia, pero no a China. El gran fallo del mismo es que China es el primer exportador del mundo y el mayor socio comercial de casi toda la región. Y Pekín teme que los EEUU estén intentando contener su auge en el Pacífico, una vez que Obama la definió como el “eje” de su política exterior. Además, aprovechando que la Alianza Transpacífica está paralizada por las diferencias entre los EEUU y el Japón, Pekín está ganando adeptos para su propia Área de Libre Comercio, argumentando que no va en contra de los tratados bilaterales existentes. “La Alianza Transpacífica es muy importante para EE.UU. para reforzar sus lazos con Japón, pero es preferible el Área de Libre Comercio propugnada por el Foro, porque es la única que incluye a ambos países y a China”, señaló el director del Instituto de Asuntos Internacionales de la Universidad Popular de Pekín, en un encuentro con corresponsales. También dijo que “China quiere inaugurar con los EEUU un nuevo tipo de relaciones entre grandes potencias”

Apuntándose un éxito estratégico, Xi Jinping firmó entonces un acuerdo de libre comercio con Park Geun-hye, su homóloga de Corea del Sur, un aliado tradicional de los EE.UU. en la zona. El tratado incluye una veintena de sectores y elimina los aranceles para el 90 por ciento de sus mercancías, dejando fuera el arroz y los coches. Por su parte, los 10 miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) también lanzaron una Alianza Regional Económica (RCEP), que incluye a los 6 países de APEC con los que tienen acuerdos de libre comercio, China, Japón y la India. Y, además de preparar el comunicado final de la reunión, que concluyó el 16, los ministros del Foro firmaron un acuerdo contra la corrupción promovido por China, para perseguir en sus países a los funcionarios que huyen al extranjero con grandes fortunas.

(CONTINUARÁ)

LA ESTRATEGIA NACIONAL CHINA Y SUS INTERESES INTERNACIONALES II.

(CONTINUACIÓN)

La Estrategia Nacional de la República Popular de China.

China, conocida otrora a sí misma como el Reino del Medio, sigue una estrategia nacional centrífuga, expansiva hacia el exterior, desde su “espacio vibrante del Medio”. Partiendo de ese gran “centro nacional de la etnia Han” y actuando en grandes ondas de comunicación, influencia y dominio, por ese orden, China está extendiendo su presencia y ascendencia por todo el mundo globalizado, dirigiéndose hacia todos los países posibles. Empleando para ello las comunicaciones inalámbricas, terrestres, marítimas y aéreas; los intercambios culturales; sus flujos migratorios; su diplomacia eficaz en la ONU y otros foros; la formaciones de corporaciones industriales y mercantiles con asociados locales y regionales; y el comercio internacional de toda clase de bienes de consumo e inversión y de materias primas e intermedias,

Un primer objetivo nacional exterior chino es fomentar la multipolaridad en la estructura mundial de las grandes potencias y sus aliados. Buscando que no exista una potencia mundial hegemónica como los EEUU, que le estorbe en la extensión de su influencia y poderío desde su “centro nodal”. Para ello, creará alianzas y establecerá pactos y convenios con terceros en detrimento o en sustitución de aquella potencia hegemónica. Y será un “actor intransigente obstruccionista” en todas las actuaciones que promueva unilateralmente ésta en los foros internacionales (ONU, Agencia Internacional de la Energía Atómica). Así, las actuaciones de las naciones occidentales en el conflicto sirio están frustradas y limitadas por el veto sistemático de China a su aprobación en el Consejo de Seguridad. Aunque los comunistas chinos se consideran al margen de la lucha por la influencia directa en el Oriente Medio musulmán. De la que el conflicto sirio es un episodio más del resurgimiento del islamismo militante y de la lucha entre sunníes y chiíes por la hegemonía social y religiosa del Islam en esa zona geopolítica. Precisamente, la decisión china de renovar sus relaciones con el África Subsahariana fue en parte un corolario estratégico de la “guerra al terror” de los EEUU y la OTAN en Oriente Medio, como región proveedora de petróleo y gas a todo el mundo.

La nueva Rusia de Putin, tras el paréntesis difícil e indiferenciado de Boris Yeltsin, está despertando de una transición traumática a la democracia formalista, no reflejada aún en sus estructuras de poder y de administración. En ellas se está transmutando todo el aparato supervisor y burocrático de la URSS, creado a lo largo de 70 años de férrea dictadura del PC. Por lo que no es casual el origen profesional de Vladimir Putin y sus maneras recias, rápidas y poco consideradas. La pérdida de sus “aliados controlados” del Pacto de Varsovia y del COMECON, sólo le dejan a Rusia aspirar a nuevas influencias captables hacia el Asia central, desde Siria a la India y Vietnam. China es para Rusia un socio, competidor y rival, si vale esta definición polivalente, que hace que ninguna de las expresiones lo sea en plenitud. Ambas son “potencias emergentes”, según la nueva nomenclatura, empeñadas en crecer, en no dañarse directamente de momento y en erosionar a la potencia hegemónica y a sus aliadas europeas. Así, los chinos no actuarían directamente, ni por terceros países interpuestos, en Siria o en Irak, en el caldero hirviente del Asia del Suroeste, escenario de la contienda global que sunníes y chiítas desarrollan por el control y la supremacía en el Islam. Sino que lo harán colaborando en cierta medida con los intereses y las proposiciones diplomáticas de los rusos. Reforzando así una postura política común de contrapeso y neutralización de la influencia de Occidente en la zona. Y a cambio de una cierta reciprocidad rusa a favor de los intereses chinos, en otros países en los que no choquen las influencias nacionales de ambos.

Una preferencia estratégica china externa se dirige hacia el subcontinente indio y a las naciones de un primer círculo asiático de cercanía terrestre y marítima. La India es un rival radical a su medida, con el que sostuvo varias guerras fronterizas a mediados del siglo XX. La India tiene una estructura política más avanzada que China, la democracia liberal participativa, aún a pesar de todas sus contradicciones, discriminaciones étnicas, sociales y religiosas y carencias de todo tipo. Y posee una pujanza demográfica que la supera. Aunque últimamente los chinos comienzan a darse cuenta de lo irracional de sus métodos “seudos científicos” del control de la natalidad. Que la China comunista aplicó en aras de un progreso material racional, pero supuesto y futurible. Progreso del que sólo disfrutan en diversos grados en el presente los miembros del partido comunista y sus familias, los técnicos que lo diseñan, impulsan y desarrollan, los jefes y oficiales de las fuerzas armadas y una minoría de emprendedores y hombres de negocio, que han prosperado a la sombra de un clientelismo institucional inveterado de las citadas élites públicas.

Al oeste de China, junto a su inmensa región de Sinkiang (Xinjiang), en el Turkestán Oriental, se encuentra un rosario de antiguas repúblicas socialistas soviéticas de unos 2 mil Kms de longitud, que alcanza hasta la orilla oriental del Mar Caspio. Ellas son, de este a oeste, Kazajistán, Kirguistán, Tadzikistán, Uzbekistán y Turkmenistán. Y forman estos países un conjunto monolítico de varias etnias, recogidas en los nombres de ellos, pero extendidas por varios a la vez, de origen turcomano, de las estepas centrales de Asia, y aglutinados también por su pertenencia al Islam sunní. Todo ello forma un escudo multinacional defensivo y refractario a la actividad expansiva y a la presencia significativa de los chinos en sus asuntos internos o en su comercio exterior, con efectos de tutela política. Estos musulmanes turcomanos son más bien unos potenciales aliados de la Gran Rusia, en cuanto ésta ponga un poco de dedicación y esmero en atraerlos y atenderlos.

Otra gran preferencia estratégica de Beijing es extender su influencia y ampliar los lazos económicos y diplomáticos con las naciones en desarrollo, especialmente las que tengan “recursos naturales y cultivos primarios”, que sean necesarios para la producción manufacturera, la alimentación y el desarrollo general de las naciones. Ella les ha llevado hasta mucho más allá de sus fronteras geográficas de influencia política o estratégico militares.

En ese gran núcleo del Reino del Medio, China práctica una estrategia interna centrípeta. Es el complemento de la estrategia expansiva exterior que acabamos de ver. Forman ambas otra pareja de “opuestos complementarios” no antagónicos en la filosofía natural china, como el yin y el yang, el Cielo y la Tierra, que generan las miríadas de ser en su interacción, como el eterno curso y retorno de las estaciones… Esa estrategia interna social busca mantener y extender la hegemonía de la etnia Han y su civilización milenaria. E incorporar a ella todo lo posible a las minorías étnicas y religiosas de su periferia geográfica, tibetanos, uigures (de Sinkiang o XinJiang), o cultural, cristianos, musulmanes y otras “creencias ociosas y perniciosas”.

Rusia refuerza su posición con China.

Con su habitual oportunidad y agilidad operativa, Putin firmó con el presidente Xi Jinping el miércoles 21 de mayo un contrato estratégico (30 años de vigencia) para suministrar a China unos 38 mil millones de ms3 de gas ruso cada año. Cierto es que las negociaciones de este trascendental contrato se han prolongado durante una década, pero la oportunidad de su firma para ambos socios es innegable. Rusia ha determinado su firma bajando algo el precio de cesión, que no se ha divulgado, y que era el obstáculo principal para el acuerdo entre el ente estatal ruso Gazprom y la Corporación Nacional del Petróleo de China. Se comenzará enseguida la instalación de un nuevo gasoducto entre Siberia y China, que costará unos $55 mil millones y que estará operativo en 4 años. China consigue así un suministro estable de parte de sus necesidades energéticas primarias (alrededor de un 25%), lo que le permitirá ir reduciendo su dependencia estratégica de su carbón nacional. Cuya combustión es la principal generadora de la contaminación masiva que sufren actualmente las grandes ciudades y la industrializada costa de China. Se calcula, según las estimaciones oficiales, que China necesitará unos 400 mil millones de ms3 de gas para el año 2020, doblando el actual consumo de gas. Lo cual abre la posibilidad a nuevas ampliaciones del suministro ruso en el marco de este acuerdo. Por su parte, buscando mercados alternativos para su energía primaria, Putin resta trascendencia y eficacia con esta operación comercial a las balbuceantes acciones de la Unión Europea, para sustituir parte del suministro del gas ruso, usando otros hipotéticos suministradores de allende los mares. Y, además, cualquier estrangulación del actual servicio por sus compradores, obligará a la UE a incrementar su ayuda a Ucrania, para compensar sus “ingresos mermados” por el paso del gas por su territorio.

Este acuerdo de suministro energético entre Rusia y China desató el jueves 21 de mayo los temores de la Unión Europea y destacó su incapacidad de reacción conjunta y eficiente. El presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, le envió una carta al presidente ruso, Vladimir Putin, exigiendole que cumpla sus compromisos y asegure «el suministro a las empresas europeas en el nivel acordado». Barroso recibió el encargo de los jefes de Gobierno europeos de responder en su nombre a Putin. Pese a que éste se había dirigido directamente a varios estados miembros, para indicarles el problema que desatarían con el establecimiento de sanciones económicas a Rusia. «Le escribo en nombre de la Unión Europea y de sus 28 estados miembros», encabezó su carta Durao Barroso. «Le pido un enfoque constructivo» a la situación creada. Y aprovechó para señalarle que el hecho de que Gazprom asegure «un suministro responsable» va «en interés de todos», incluida Rusia. En una conferencia que tuvo lugar ese mismo día en Polonia, el presidente dijo que Moscú exporta el 80% de su petróleo y el 70% de su gas a la UE. Y que «es de lejos el mercado más atractivo para Rusia». «Seis estados miembros dependen en exclusiva del suministro ruso» y es necesario «reducir la dependencia energética» de Rusia y reiteró la necesidad de impulsar «el corredor gasístico del Sur», que pasaría por España. Y se lamentó que la Comisión (el Ejecutivo comunitario) lleva años reclamando la puesta en marcha de esa alternativa, pero «de forma estéril»..»Usar la energía como arma política puede ser contraproducente para los que la utilicen», remató el presidente de la Comisión, alarmado por las amenazas rusas de interrupción del suministro tras la crisis de Ucrania. En efecto, el candidato popular Arias Cañete recordó el día 20 en una conferencia en el Club Siglo XXI que «se acordó en 2002 que las interconexiones energéticas de España con el resto de la UE alcanzaran al menos 10% de la potencia instalada y en los años siguientes no ocurrió nada». A su vez, la agencia de calificación de solvencia Fitch dijo en un informe del 22 de abril que una interrupción del suministro de Rusia perjudicaría la recuperación de la economía europea y haría necesario un incremento del suministro de gas por parte de Argelia a través de España. 

China se acerca a la India con la economía.

El miércoles 17 de setiembre el presidente chino realizó una visita oficial a la India. La balanza comercial entre China e India es muy favorable a la primera. En 2013, por ejemplo, el valor de las exportaciones chinas fue de $49.350 millones y sus importaciones desde la India ascendieron a $14.500 millones. El flamante premier indio Narenda Modi, de 64 años y de corte nacionalista pragmático, había viajado a primeros de setiembre al Japón. Y, durante la visita, este país se comprometió a invertir en la India unos $43.750 millones en los próximos años. Ambas visitas se complementaron a fin de mes, cuando Modi viajó a los EEUU para buscar también allí financiación, comercio y tecnología. En efecto, la economía india, necesitada de tecnología de vanguardia y especializada, con un déficit en su balanza exterior y apremiada por una gran población en aumento y cada vez más exigente, necesita de las inversiones externas para reconducirse y superar su actual debilidad relativa.

La importancia cualitativa de la actuación de Pekín se subraya si sabemos que China sólo había invertido unos $390 millones en la India desde fines del siglo XX. Durante la visita de Xi Jiping se firmó un acuerdo económico bilateral para los próximos 5 años. Acuerdo encaminado a compensar en parte aquél desequilibrio exterior, mediante inversiones industriales, tecnológicas y en infraestructuras de Pekín, por un total de $18.750 millones. Las principales inversiones serán en forma de créditos para la adecuación y modernización de la red de ferrocarriles india y para financiar a la aerolínea Indigo, la compra de 30 aeronaves. China construirá también dos grandes polos industriales en Gujarat y Maharashtra, con un coste estimado de $6.600 millones. Asimismo, China comprará mayores cantidades de productos farmacéuticos y agrícolas indios.

Empleando la economía, una de las fuerzas de la estrategia nacional o gran estrategia de un país, auxiliada por la diplomacia, otra de las potencialidades de ella, China consigue crear con los países emergentes “núcleos de actuación y prosperidad compartida”. Iniciados o sembrados en un mundo que China desea y busca que sea “multipolarizado” en diversos “núcleos y centros de poder geopolítico”. Que mermen así necesariamente, por su mera existencia, a las grandes potencias occidentales, hoy “dependientes del comercio mundial”.

Este giro oportuno y voluntarioso en las relaciones bilaterales de los dos colosos asiáticos, debe ser apreciado en el marco de la mutua conveniencia política y económica a medio plazo. Y no como parte de una verdadera estrategia de aproximación entre dos civilizaciones vecinas. Llamadas, por su carácter excluyente en muchos asuntos, a rivalizar, no necesariamente a enfrentarse, en sus esferas de influencia, vecindad, intereses y demografía, que están y seguirán solapadas en muchos puntos de fricción. De hecho, la breve guerra que sostuvieron China y la India en 1962 y que congeló desde entonces sus incipientes relaciones de la posguerra mundial, tuvo por ello más actualidad y efectos en ellas, que las consecuencias puramente militares de 52 años atrás. Así, para definir los 3.500 Kms. de fronteras comunes, ambos países han sostenido hasta ahora unas 15 rondas de negociaciones fallidas. La India acusa a China que sus tropas han penetrado más de 330 veces en 2.014, sólo hasta setiembre. La India reclama a China como propios unos 38 Km2. en la parte occidental del Himalaya. Y China le reclama a India como propios unos 90 mil Km2. del estado de Arunachal Pradesh (al noreste del país).

(CONTINUARÁ)

LA ESTRATEGIA NACIONAL CHINA Y SUS INTERESES INTERNACIONALES.

En la primera decena de mayo de 2014, el premier chino Li Kequicang realizó una visita por varios países africanos. Y usando una analogía con un famoso discurso de Luther King, quizás por la igualdad común en razas no blancas, el primer ministro declaró en una de sus escalas y sin rubores: ”tengo un sueño, en el que veo a todas las capitales africanas conectadas por trenes de alta velocidad, que estimulen así el desarrollo y la comunicación de los pueblos”. Ya el presidente Xi Jinping, durante su periplo por África del pasado año, prometió conceder una línea de crédito de $20 mil millones, destinada a financiar infraestructuras terrestres en África. Ahora, el primer ministro Li aseguró también que la mitad de la ayuda exterior china en los próximos años, se destinará a África, sin condiciones previas. La agencia oficial china de noticias Xinhua confirmó que a fines del año pasado, más de 2.500 empresas chinas tenían firmados contratos con distintos países de África, que ascendían a $400 mil millones. Desde el año 2009, China es el principal socio económico de África y en 2013 los intercambios comerciales entre ambos alcanzaron los $210.000 millones. Las inversiones chinas en el continente africano, que en 2003 fueron de unos $850 millones, en 2013 ascendieron a $25 mil millones. Y estaban concentradas en los sectores de las telecomunicaciones, las infraestructuras , la energía, la agricultura y la industria, dando con ellas trabajo directo a 100 mil trabajadores locales. De hecho, China es ya el tercer país emisor de inversión extranjera directa, sólo por detrás de Estados Unidos y de Japón.

En una primera etapa, la filosofía de estas inversiones cuantiosas es crear en los africanos la imagen del “inversión chino” con un firme carácter de utilidad, no injerencia en los asuntos internos, cualesquiera que sea el régimen político del país anfitrión (esto lo aprecian mucho las dictaduras más o menos encubiertas), cercanía, laboriosidad (hay más de un millón de chinos avecindados en África, trabajando) y no colonialista. Para después de un tiempo, variable para cada estado africano, continuar el flujo de inversiones, trabajo y mercancías hacia África y comprometerse con varios de los países más interesados e interesantes para China, tomándolos como “socios” de las distintas empresas chinas. Actuando en empresas conjuntas locales, formando “joint ventures” en todas las áreas interesantes económicas y estratégicas de ambos “partners”. China, además, es una alternativa diplomática de peso para los países africanos. Ya que puede vetar eventuales resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU contra los regímenes especiales de países africanos. Buscando justificar en derecho internacional, unas intervenciones exteriores “humanitarias” de los EEUU, la OTAN o la UE. Los conflictos africanos no podrán ya pasar desapercibidos, como ocurrió en décadas pasadas, ya que es un continente emergente de creciente relevancia económica y estratégica para las principales potencias del mundo.

China refuerza su Defensa como Proyección Geoestratégica.

China cuenta con un presupuesto de defensa que es la quinta parte de los más de 520.000 millones de dólares del Pentágono. Pero, frente a los recortes de éste, los chinos están aumentando sus inversiones militares a un ritmo de más del 10% anual. Y China intenta desarrollar su armamento y sus fuerzas estratégicas en los sectores más importantes, que le permitan en menos de una década ser no sólo una potencia decisiva en el Pacífico, sino también en África y en Hispanoamérica. Según el diario chino “Global Times”, un proyectil experimental chino, denominado WU-14, fue lanzado el 9 de enero de 2014 desde un misil de largo alcance y tras ascender y desacoplarse de su primera fase, alcanzó una velocidad diez veces superior a la del sonido. Pese a estar en un desarrollo inicial, los cohetes de estas características anularían toda la tecnología de detección y de interceptación de cohetes de Estados Unidos, estableciendo una hegemonía ofensiva que hasta ahora solo habrían explorado el Pentágono y China. Los EEUU han realizado pruebas similares, aunque a más bajas velocidades y teniendo varios fallos, al tiempo que los recortes presupuestarios han puesto el freno a las investigaciones a partir de 2014 , algo que no ocurre con China.

Asimismo, los recortes en el presupuesto del Pentágono están afectando al desarrollo de nuevos cazas y de navíos de proyección estratégica más modernos. China, mientras tanto, ha puesto en servicio un primer portaaviones, buques de asalto anfibio, cazas invisibles a radares, aviones no tripulados y un programa espacial sofisticado. «La tecnología de los cohetes hipersónicos es parte de un esfuerzo más amplio dentro de la estrategia china para obtener superioridad en armamento no nuclear hacia 2020. China quiere aumentar su poder militar mundial y desplazar a Estados Unidos y dejar claro que tiene armamento con el que las Fuerzas Armadas estadounidenses no pueden medirse», explicó el experto del Centro de Evaluación y Estrategia Internacional, de Washington, Rick Fisher. «China buscará realizar maniobras conjuntas y enviar armamento a países hispanoamericanos, como ya está intentando hacer con Argentina, a la que ha ofrecido su caza Chengdu J-10», dijo Fisher. Según este experto, en un futuro cercano China podría jugar un papel esencial en conflictos regionales como el de las Malvinas, obligando a las partes a negociar, mientras ella refuerza militarmente a sus socios. «El problema será entonces si presta tanta atención a la democracia y a la no proliferación nuclear como los EEUU», concluyó Fisher.

Pero no es posible relacionar ambos presupuestos nacionales de defensa mediante la comparación de ambas cifras, tanto en sus valores absolutos como en los gastos por persona de cada país. Porque los criterios y los parámetros que caracterizan a las contabilidades nacionales son diferentes. Es decir, así no estamos tratando con cantidades homogéneas en estos gastos de defensa. Probablemente, el medio billón de dólares estadounidense refleje mejor el “esfuerzo socio económico” que realizan los EEUU en su Defensa Nacional. Y es seguro que el verdadero esfuerzo socio económico de China sea muy superior al indicado y que resulte probablemente del orden de algo más doble de éste. En efecto, los precios chinos de productos sensibles están contenidos, fijados bajos artificial y centralizadamente por el Gobierno; algunos gastos de defensa propiamente dicha se dispersan entre los de otros ministerios; el yuan se mantiene infravalorado para, entre otras cosas, hacer más competitivas aún las ingentes exportaciones de la fábrica global china, que hasta ahora eran el motor principal de su economía nacional, debido al débil e incipiente consumo interno del pueblo liberado en 1949 del capitalismo; los precios en los EEUU y China de los mismos bienes, servicios, energías, materias primas y productos intermedios, son diferentes en cada mercado nacional, lo que lleva a productos similares finales y especializados de precios distintos.

Por el momento, la presión militar china se está haciendo notar en el Océano Pacífico donde el Gobierno de Pekín tiene cada vez menor reparo en elevar sus reclamaciones territoriales y acercar sus fuerzas militares por mar y aire a las estadounidenses o las japoneses. Pero, tanto Pekín como el Pentágono son cuidadosos a la hora de reconocer que están sacando músculo, algo que en los pasillos del Pentágono nadie niega. Estados Unidos está desplegando un mayor número de aeronaves de alta tecnología a la zona de influencia china en el Pacífico, y como última medida anunció el envío de una docena de cazas F-22 a Japón. En una rueda de prensa del jueves 16 de enero, el portavoz del Departamento de Defensa, John Kirby, dijo que los movimientos estadounidenses en la zona geoestratégica del Asia-Pacífico «están enfocados a reequilibrarnos en la región y, como ya hemos dicho, vamos a llevar más recursos militares a esa parte del mundo», sin mencionar en ningún momento a China. Bueno, los EEUU están desplegando hasta el 60% de sus recursos navales y aéreos en su “área nacional y de influencia” del Pacífico. Y han dedicado la importantísima ayuda de $1.000 millones en apoyo militar para los países de la OTAN de la Europa Oriental. Buscando que estén tranquilos ante las maniobras político militares amenazantes y eficaces del Kremlin. “América defenderá la libertad de Europa Oriental hasta el último europeo eslavo”.

Filosofía de las Inversiones chinas en África.

A la plaga de “padres de la patria, “guías de la revolución” o “padres de la patria nueva” que enseñorea a numerosos países africanos, se le ha unido la China comunista en los últimos 20 años, bajo la bandera ideológica de “pais emergente no colonialista”. Es muy difícil siempre crear una administración pública moderna, eficaz, no corrupta y dedicada al bien común de sus administrados. Esta expresión es más bien un ideal, incluso en nuestros países occidentales más avanzados: es el resultado lejano al que la función pública tiende cuando sus esfuerzos, un regeneracionismo continuo y el tiempo empleado sean ya casi inconmensurables en las medidas de los hombres (de varias generaciones). Pero las administraciones africanas son más bien la antítesis de todo lo dicho. Están ciertamente en los imperfectos balbuceos de la historia de las administraciones estatales modernas. En los esfuerzos por ajustar las formas de vida regionales, por integrar los clanes y las tribus en un estado nacional, respetando los intereses y derechos de grupos y jefes, se han creado en cada país africano “formas de administración autóctonas”. Pero que en casi todos los países africanos adolecen de los mismos tipos de defectos y condicionamientos: un sistema político administrativo endogámico y protegido; un grado de corrupción importante, cuando no asfixiante, como en Zimbabue; cuando el sistema se transmite desde sus instituciones a la sociedad, va con ellas el clientelismo, la acepción de personas y de grupos étnicos o religiosos, la frustración y el desánimo. El ideal del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo está en estos países desdibujado y lejano. Es decir, la mayoría de las sociedades africanas modernas son débiles y frágiles, aunque sus representantes acudan a los eventos internacionales igual vestidos que sus homólogos europeos. Pues bien, a todo el ramillete de carencias y fallos de los países africanos en general se le ha unido desde hace una generación la explotación étnico capitalista de la China comunista postmaoísta.

Y se trata ahora de dar un perfil cualitativo de las inversiones de China en África, de los principales países anfitriones y de las áreas económico estratégicas a las que se destinan. Y no tanto de ofrecer una relación exhaustiva y pormenorizada de ellas, que el lector puede encontrar continuamente actualizada en numerosos medios. Las inversiones chinas se concentran en el África Central y Sur, con la excepción de Libia, donde tienen una importante inversión en infraestructuras que alcanza los $18 mil millones y en Sudán del Norte, donde venden armamento de guerra, construyen presas hidroeléctricas y de regadío e instalan oleoductos para el transporte del petróleo extraído en la zona fronteriza de Kordofán y en la provincia del Alto Nilo, del Sudan del Sur, pasando por Jartum hasta Puerto Sudan en el mar Rojo. En los dos grandes colosos del centro y sur de África, las Repúblicas Democrática del Congo y de Sudáfrica, los chinos se concentran en la creación de infraestructuras terrestres y en la minería extractiva. Precisamente en la República de Sudáfrica, los chinos han hecho en el sector financiero, cosa atípica, una de las mayores inversiones individuales realizadas en África: la compra del 20% del capital del Standard Bank nacional. En Nigeria, Guinea Ecuatorial, Kenia, Uganda, República del Congo (Brazzaville) y en Sudan del Sur se concentran en la extracción de petróleo para su inmensa necesidad de energía primaria, de las concesiones que logran de los gobiernos locales, al estilo de las que obtenían desde hace menos de 100 años por todo el mundo, la Shell, la Esso, la British Petroleum, Texaco, Mobil, Total, etc. En Tanzania, China construye un puerto comercial, crea comunicaciones de todo tipo, extrae gas natural y diseña y monta “llave en mano” distintos complejos industriales primarios. En Botswana participa en la construcción de centrales hidroeléctricas.

Desde los inicios de la administración Obama, la OTAN asumió una posición activa en África, especialmente en el centro y norte musulmán. En 2007 los EEUU crearon el US African Command (acrónimo, el Africom), que es un mando estratégico operativo semi independiente, cuyos objetivos son realizar actividades de inteligencia antiterroristas e intervenir en operaciones muy laxas llamadas de “ayuda humanitaria” por todo el continente. Esta unidad tiene presencia en Uganda y participó extraoficialmente en la contra invasión realizada por el ejército keniata en territorio somalí contra las “Milicias de al-Shabab”. Desde entonces, han tenido actuaciones en Costa de Marfil, Malí, Libia y Sudán. Varios autores avisan de una creciente disputa entre los EEUU y China, buscando áreas de influencia externa y los accesos a los recursos naturales del África. A esta “disputa cool” por trozos del pastel africano, se suman otras potencias de menor relevancia económica, pero de creciente influencia geoestratégica, como Rusia e India.

Los Estados Unidos y Europa, especialmente Francia, buscan bloquear o contrarrestar la creciente influencia china en África. Pero, el corte del lazo que la une con África, significaría para China quedar a merced de la OTAN en materia de abastecimiento energético, de estabilidad económica y defensa nacional. A Occidente no le será sencillo hacer retroceder a China en África. Porque le será difícil contrarrestar una “intervención compleja” creada en base a obras de infraestructura, inversión directa y expansión comercial. Entre 1990 y 2010 las economías avanzadas de la OCDE redujeron su participación en las exportaciones del África Subsahariana del 78% al 52%, en tanto que las importaciones africanas desde ese origen también cayeron del 73% al 43%. Así, si Occidente no logra retomar el dinamismo comercial y económico con África, es improbable que le pueda ofrecer algún incentivo material semejante al ofrecido por China.

Pero, no todos son bienaventuranzas. Según la organización internacional “Agencia de Investigación del Medio Ambiente”, China es el mayor comprador de madera ilegal del mundo. Y sus grandes necesidades, tanto para muebles, como para la construcción, están detrás de la deforestación de países como Mozambique. Así lo puso de manifiesto el informe “Pillaje Chino”, preparado por la abogada ambientalista Catherine MacKenzie a petición de varias organizaciones sociales mozambiqueñas en la provincia de Zambeze. En él se afirmaba que, al ritmo actual de explotación indiscriminada, sus principales bosques desaparecerían en 10 años. Los intereses de los funcionarios y de sus socios huéspedes llevan a la paradoja de que en el país se ponen moratorias a la tala arbórea y existe una legislación cada vez más restrictiva para la explotación maderera, mientras se tolera la tala libre a los socios asiáticos. Por ello, es preocupante el hecho de que nada menos que un tercio de la cubierta forestal del África central esté concedido a los chinos para su explotación. Los chinos están especialmente interesados por la especie Pterocarpus erinaceus, de madera de una gran calidad, que es ideal para la reproducción de muebles de la dinastía Ming y Qing.

Las industrias explotadoras primarias se aprovechan de la escasa regulación ambiental o de la debilidad de algunos Estados africanos, para obtener un mayor beneficio. Un problema surge cuando los árboles, que deberían pasar por los aserraderos habilitados para ello en un país, son cortados y limpiados en almacenes clandestinos o incluso en los claros del bosque. Y sus troncos, son cargados directamente en contenedores remitidos, que les permiten esquivar los controles. El proceso se asegura con el soborno a funcionarios y políticos, para que hagan la vista gorda. Lo peor es que casi nadie de los políticos nacionales, y menos los amigos chinos, piensan en planes de reforestación, que son con resultados a medio y largo plazo. Pero, en los últimos años, las comunidades regionales empiezan a valorar lo que está en juego y a empujar a sus Gobiernos a adoptar medidas protectoras del medio ambiente y de las riquezas naturales, legando a adoptar formas de resistencia puntuales (bloqueos, huelgas, boicots) en las explotaciones de los chinos. Los roces surgen por todas partes. En 2006, Gabón decidió suspender la licencia de explotación petrolera concedida a la empresa china Sinopec, tras constatar que el uso de la dinamita y de maquinaria pesada en el parque nacional de Loango perjudicaba a los gorilas allí asentados. Finalmente, la compañía pagó una multa y tuvo que adaptar su operativa a la protección ambiental. El 21 de mayo de 2014, el Gobierno chadiano suspendió las perforaciones de la empresa estatal china CNPC, acusándola de “métodos nefastos” y de “vertidos nocivos”. Unos años antes, las autoridades de Zambia decidieron cerrar una explotación china de cobre en la ciudad de Kabwe, al comprobar prácticas contaminantes para la población local.

(CONTINUARÁ)