¿QUÉ OCURRIRÁ TRAS EL ESTADO ISLÁMICO DE IRAK Y SIRIA…?

INTRODUCCIÓN.

Tras el aniquilamiento de las bases guerrilleras del Estado Islámico (la dispersión y la pérdida de la voluntad de defensa, no la desaparición física) en Irak y pronto en Siria, el panorama político social que se presenta en el Suroeste de Asia es desolador, encrespado y sombrío.

Los posibles “aliados” de las potencias globales o regionales, que existen en el maremagnum geopolítico de Asia del Suroeste son complicados y enredados internamente y están muy necesitados de “ayudas” para su recuperación y para su mantenimiento durante bastante tiempo. Son “aliados” vacíos, gravosos, parásitos y sin enjundia.

Aquí se podría parafrasear al embajador español Agustín de Foxá, conde de Foxá, cuando, en cierta ocasión, durante la II guerra Mundial, asistía a un convite en Roma. Durante el mismo, el conde Ciano, yerno del Duce y ministro de Relaciones Exteriores italiano, con la aviesa intención de pisar y reírse de los españoles, le preguntó: “Por cierto, Foxá, ¿cuándo piensa España incorporarse, por fin, a la lucha internacional contra el bolchevismo, que estamos sosteniendo las potencias del Eje?” Don Agustín le respondió: “Conde Ciano, ¿cree Ud. que el Reich puede permitirse tener (mantener) otro aliado?…” Al día siguiente, se le indicó a Foxá que abandonase Italia.

Esos posibles “aliados” fallidos permiten establecer “bases militares permanentes” a unas potencias regionales con ambiciones de expansión (Irán, Rusia). Pero que no les sirven como bases militares de partida para desplegarse por ningún otro país a la redonda. También se pueden establecer en ellos “bases temporales” para el apoyo de fuego pesado en sus operaciones a sus aliados y para desasnarlos o entrenarlos (Estados Unidos). Pero que tampoco tienen ninguna trascedencia operativa fuera de sus fronteras porosas.

No hay aquí, en estos países desgarrados, fuerza, vigor y solidez como naciones.

Los actores nacionales.

Las contradicciones irreconciliables, que definían las relaciones de poder y creencias entre las etnias y los países del Suroeste de Asia antes de la última aparición de los yihadistas salafistas en los años 90, no están resueltas. Antes bien, el recurso a la violencia armada total para aniquilar al Estado Islámico, ha enconado algunas diferencias antagónicas. Y ha alentado los afanes separatistas de algunos actores de esta tragedia sin par: sunníes y kurdos sirios e iraquíes. Argumentando la discriminación político social que sufren en ambos estados, los méritos de guerra y los derechos a tener un estado nacional, basado en la soberanía sobre un territorio suficiente y defendible. Aunque dicha violencia total haya sido aplicada en las acciones coordinadas de unas coaliciones nacionales más o menos voluntarias e integradas.

El régimen alauí de al-Assad ha roto sus lazos políticos y sociales con su pueblo. Y ha perdido la legitimidad que otorgan los países musulmanes, como parte temporal de la Umma, a sus déspotas y gobernantes más o menos absolutos. Que surge de un equilibrio de cuidado, protección y bienestar del pueblo por parte de los gobernantes, con el acatamiento y el apoyo necesario (esfuerzo, impuestos, levas) que les brindan sus súbditos. Porque ha machacado y destrozado a su pueblo con el fuego pesado indiscriminado en los combates en terrenos urbanos. Que estaban atestados de innumerables civiles, aterrorizados, reducidos a la miseria y sin salida, muchas veces, de los cercos de las poblaciones. Y que tanto el Ejército Nacional de Siria como sus aliados foráneos emplearon sistemáticamente como arma de guerra: para ahorrar bajas propias y por la carencia de fuerzas propias entrenadas en el ataque a las poblaciones, se pulverizaban a las distancias lejanas y medias de combate las posiciones reales, alternativas o ficticias de los rebeldes y el habitat urbano que las cubría y envolvía. Los civiles y sus propiedades afectados eran “daños colaterales”, que asumían sin gran pesar, sobre todo las fuerzas aliadas extranjeras.

La política vacilante y huidiza de los EEUU en Oriente Medio y concretamente en Siria, creó un “vacío de poder” real, en forma de apoyo y patronazgo, que el presidente Putin se propuso ocupar. Esta vez, el autócrata ruso esperó, para asegurarse que los EEUU no estaban allí, ni se les esperaba. Con su intervención militar en Siria, Rusia buscaba acreditarse un papel mediador y relevante en el dámero maldito de las potencias regionales del Suroeste de Asia. También aquella intervención le iba a asegurar un patrocinio aumentado sobre Siria, con la elevación a “permanente” de sus bases naval (en Tartus, Latakia, en el Mediterráneo oriental) y terrestres en el país. Y ni la vida, ni las posesiones, ni los sufrimientos personales y familiares de los sirios le importaban. Si se convertían en un obstáculo a su estrategia político militar en defensa de Bashar al-Assad.

Resultado de imagen de putin ¿LO QUIERE MÁS QUE A LOS SIRIOS?

Los turcos están intentando aumentar su protagonismo y su influencia en esta zona geopolítica. Buscando convertirse en una gran potencia regional. A ello les llevan los sucesivos inconvenientes planteados por la Unión Europea durante lustros por la Unión Europea a su incorporación de derecho a Europa. Y, les empuja definitivamente el gobierno de Erdogan. Que juega sus bazas a largo plazo, por aproximaciones sucesivas, en envites cortos, intentando islamizar la república de Ataturk, sin que los militares, garantes constitucionales de ella, se le encabriten y lo derriben.

Sus renovadas preferencias estratégicas les llevan a mirar por bastante tiempo al Este. Turquía, con casi 80 millones de habitantes, puede intentar hacer un papel moderador sunní hacia la República de Irán. El gran problema operativo para Turquía es que fue la potencia dominante de la zona hasta hace menos de un siglo. El Imperio otomano extendido duró desde el siglo XV al inicio del XX. Y los turcos no son étnicamente árabes y su cultura es diferente.

Resultado de imagen de atatürk DIÓ DESTINO Y ORGULLO A SU PUEBLO, DERROTADO EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL. ADONDE LE LLEVARON LOS ERRORES DEL SULTANATO OSMANLÍ (CALIFATO).

El ministro de relaciones exteriores turco, Ahmet Davutglu, declaró categóricamente que “intervenir en el norte de Siria es un derecho natural de Turquía”. Y Erdogan remachó que “los que ataquen a Turquía, sentirán en su nuca su aliento”. Los turcos no permitirán que grupos terroristas como al-Qaeda o el PKK (reconocidos por la ONU) se establezcan allí. Pero Turquía sabe que el Kurdistán es largo en Kms. Y que sus rebeldes kurdos actúan desde el Kurdistán iraquí, con bases seguras en los montes Candil. Donde tienen cobertura en su contrapendiente sur y abastecimientos de sus habitantes kurdo iraquíes.

Las armas son instrumentos de mal agüero”; “No fomentéis el asesinato”; “La peor política consiste en atacar las ciudades”, son consejos del maestro Sun en los Trece Capítulos del Art de lac Guerra, del siglo IV a. C.

Los hermanos separados enfrentados.

Sigue planteado, si no se ha exacerbado más, el conflicto dentro del Islam entre chiíes y sunníes. Conflicto que es, en sí mismo, una aberración ideológica, una contradicción antagónica, desgarradora y esencial. Si ha habido una Revelación de Allah, destinada a todos los hombres, ésta debe ser clara y sencilla. Para que los hombres comunes y normales la entiendan y la acepten. Y esto fue más necesario tras la Hégira, en los inicios “iletrados, nómadas y pobres del siglo VII”. Porque Allah ama mucho al hombre común, ya que lo ha creado y crea en tan gran número.

El Corán, fuente religiosa común de los chiíes y sunníes, no es muy revelador acerca de las “disputas internas armadas” (DIA) dentro de la comunidad universal de creyentes o Umma. En la época del Profeta este problema ni se contemplaba. Y si aquéllas hubiesen existido, al juntarse con el acoso externo que sufrían los musulmanes, probablemente llevasen juntos a la dispersión y a la desaparición del grupo de los fieles. En la Sura (capítulo) 49, aleya (versículo) 9 se les ordena: “Cuando se hacen la guerra dos naciones de creyentes, procurad reconciliarlas… Los creyentes son tus hermanos (la máxima relación de consanguinidad). Arreglad, pues, las diferencias de vuestros hermanos y temed a Dios, a fin de que tenga piedad de vosotros.” Y en 4, 33: “Oh, creyentes,… no os matéis entre vosotros…(o, no os matéis a vosotros mismos)”. El inicio del versículo va dirigido contra la codicia y la apropiación ilícita. Y el Legislador ha podido extenderlo al asesinato (muerte del inocente) y sus variantes (por ejemplo, el suicidio).

Un problema fundamental para un acercamiento fraternal de los “hermanos separados enfrentados” lo constituyen los conceptos del legítimo origen del mando, del control y desarrollo del “dogma y la moral”. Y de las inmensas estructuras económico político religiosas, con vida e intereses propios, creadas por ambas expresiones del Islam, casi desde el inicio del mismo.

Otro grave origen de agravios y distanciamientos irreconciliables, sobre todo a nivel nacional, son las formas de luchas violentas entre ambas creencias. Cuando se atacan entre sí, se procura hacer el mayor daño posible, llegando hasta la intimidad del parentesco. Y así se buscan los objetivos en las mezquitas, mercados, peregrinaciones, concentraciones y en los tránsitos frecuentes o en masa de las gentes. Sitios siempre donde están varios miembros de una misma familia. Es la violencia incontrolada y llevada a sus extremos innecesarios, impúdicos, vesánicos y paradójicos (¿no profesan la misma religión?). Entre los clanes y tribus, hablando sólo étnicamente, esta ola de asesinatos, atropellos y daños en los bienes, genera siempre una cadena intergeneracional de vindicaciones ineludibles para los ataques, las represalias y los agravios de sangre sufridos. Este nudo gordiano esencial e indestructible, por lo que parece, sólo se puede cortar con la espada de la generosidad, del altruismo (buscando no lo que nos “falta”, sino mirando adelante) y del perdón, que debería ser más asequible entre hermanos de confesión.

Resultado de imagen de qassem soleimani con ali jamenei ALÍ JAMENEI LE LLAMÓ: «MARTIR VIVIENTE» DE LA REVOLUCIÓN IRANÍ.

Al extremo este de Asia del Suroeste está la teocracia chií de los ayatollahs. Éstos, cuando quieren resultados importantes y rápidos contra sus vecinos, emplean a comandos o a unidades de la Guardia Republicana, que pueden entrenar, equipar y apoyar a sus aliados de Siria y de Iraq. Y que son capaces de luchar a las distancias próximas y de asalto, como una infantería ligera especialmente entrenada. La Guardia Republicana está imbricada en el régimen, formando el brazo armado incondicional y eficaz de la República Islámica de Irán, actuando como los Inmortales de los Shas de Persia. El régimen está enraizado en un complejo de consejos y asambleas, ideados, creados y organizados para asegurar, mantener y perpetuar su funcionamiento oligarca socio religioso. Pero es incapaz, hasta ahora, de desarrollar moderna y económicamente a un país con los recursos y la exuberancia demográfica de los iraníes. Irán se galvaniza mejor, como casi todas las dictaduras absolutas, frente a los problemas exteriores, que para el trabajo diario, paciente y eficaz del desarrollo político, social y económico de un país. Que exige un ambiente de paz y serenidad que las tensiones sociales enajenan.

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Irán es una Gran Isla chií en un enorme Mar sunní. Que lo abraza, desde el oeste al este, por todo el sur, desde Turquía a Pakistán, pasando por Afganistán, Arabia, Jordania, Palestina. Sus “islas y cayos adyacentes” son El Líbano, Siria, Iraq y Bahrein; teniendo más pujanza Irak y El Líbano. Los resultados de la llamada “primavera árabe” no han sido favorables a los chiíes, que se mantienen inmersos en el “océano hostil” sunní.

Y la pérdida del régimen de los Assad de Siria no sólo les restará un aliado de conveniencia, que no de religión. Ya que los alauís sirios son considerados por los sunníes, “la herejía dentro de la herejía (chií)”. Sino que entorpecerá mucho toda la logística del inmenso y estratégico apoyo a Hezbolá y a Hamas, en la franja de Gaza. Esto se ve confirmado por la entrada en la guerra siria de las milicias regulares de Hezbolá y de voluntarios fatimíes afganos a favor del gobierno. Buscando recuperar el progresivo desgaste social del régimen, consiguiendo victorias militares.

Epílogo.

Las espadas seguirán en alto. El Estado Islámico es una infección contagiosa y grave, que afectó a una situación enrevesada y hasta explosiva, de una región geopolítica con demasiados intereses y problemas por resolver. La difícil y poco agradecida Asia del Suroeste. Como hemos descrito anteriormente.

Egipto será un competidor sunní potente de Turquía y de sus pretensiones. Y Arabia Saudí y los países de la gran meseta árabe lo apoyarán. Irán habrá mantenido a flote a los países con influencia chií, que ya existían. Y por el horizonte aparece Trump y sus golpes de timón. Que son más temibles por lo impredecibles que por lo rápidos. Putin quedará encajonado en la región en un país destrozado y derrotado socialmente. Se ha abrazado últimamente a Turquía; pero, ya no le servirá de nada. Cuando se extinga verdaderamente la guerra civil en Siria, entre Rusia y Turquía existirán desavenencias, porque no habrá qué repartir. Y las antiguas repúblicas soviéticas centroasiáticas, que forman una cadena ininterrumpida entre el mar Caspio y el mar Negro, son de etnia turcomana. Aunque Putin desea hacerlas socias de su «proyecto» de Unión Comercial.

La Defensa de las Sociedades contra los Atacantes armados.

Casi por definición, los medios militares y policiales disponibles en una guerra interna contra los atacantes armados son muy escasos. E, incluso, pueden ser escandalosamente insuficientes. Y esto no depende tanto de las fuerzas de seguridad, ni de las autoridades establecidas, sino que es función directa de la estrategia inherente a un proceso terrorista correcto. El número de objetivos posibles, potenciales, que ofrece una sociedad organizada moderna, más o menos desarrollada, a la estrategia operativa disolvente de una insurgencia armada es casi incontable e inagotable.

Los Objetivos de los sociópatas juramentados en las Áreas civiles de retaguardia.

Atentados contra autoridades civiles y religiosas y contra miembros aislados o grupos de las fuerzas armadas y de policía. Acciones coactivas y punitivas contra los colaboradores y espías de aquéllas.

Imagen relacionada MODERNA GUERRILLA URBANA EN KIEV.

Destrucción y sabotaje de las fuentes y redes energéticas: térmicas, presas, plantas de ciclo combinado, campos eólicos, refinerías, depósitos de combustibles, oleoductos y gasoductos, transformadores y líneas de alta tensión y sus centros de control y distribución.

 Ataques a las líneas de comunicaciones: repetidores de televisión y de telefonía móvil, emisoras en general, antenas de radio, tendidos telegráficos; puentes, túneles y viaductos, apeaderos y estaciones ferroviarias; trozos de vías férreas y de catenarias eléctricas; trenes y autobuses, camiones de gran tonelaje y vehículos de transporte de reparto; establecimiento de obstáculos temporales en la red viaria, cubiertos o no por el fuego rebelde indirecto o directo.

Destrucción o inhabilitación de objetivos directamente económicos de todos los tamaños e importancia: minas, plantaciones, industrias, comercios, hoteles y balnearios, grupos de turistas. En estos casos la insurgencia debe valorar la pérdida directa de puestos de trabajo y la probable enajenación de parte de la simpatía popular hacia ella. Y el efecto es parecido si se deprime la actividad económica y así no se destruye inmediatamente el empleo.

Ataques directos contra la población para, demostrando la vulnerabilidad y la indefensión de todos, extender el miedo irracional por el objetivo social atacado, afectando a sus decisiones políticas y religiosas. Generalmente, emplearán los explosivos y el fuego de armas automáticas, en unos “mixes” o combinaciones infinitos en la práctica, atacando sitios de grandes concentraciones humanas. Donde los objetivos son el conjunto humano desparramado y donde no hay que perder el tiempo de acción seleccionándolos demasiado.

Resultado de imagen de Vigilancia policial militar PROTECCIÓN POLICIAL DE LA PLAZA DEL DUOMO, MILÁN. ¿CUÁL ES SU «TARGET»?

Ataques contra iglesias, mezquitas y sinagogas en períodos de celebraciones. Asaltos a las peregrinaciones de las religiones enemigas y a sus centros de descanso en ellas y de culto. Ataques en los parques, paseos, avenidas, grandes calles y concentraciones durante los asuetos, las fiestas y las celebraciones sociales de todo tipo. Asaltos a los centros comerciales, mercados y grandes almacenes comerciales; los teatros, cines y auditorios; las estaciones de autobuses y ferroviarias, los aeropuertos civiles y los medios de transporte; los centros escolares principales y las oficinas de las administraciones públicas.

Así, los atacantes terroristas ejercen con su presencia posible y remota, que debe ser siempre activa, un efecto de acongojamiento generalizado en las sociedades modernas. Cuyos miembros se dedican a la producción y compra y venta de bienes y servicios. Y no entienden bien qué les amenaza y les pasa. Ocurre en las sociedades una acción invasiva, como de un gas invisible y sutil, que tiene propiedades corrosivas y perniciosas. Que todo lo penetra y alcanza. Demoliendo lentamente los cimientos defensivos de una sociedad civilizada, no entrenada para su defensa.

La Actuación vigilante de los policías y militares.

Los agentes de la seguridad, que custodian aquí en los países occidentales numerosos “puntos críticos”, “áreas sensibles”, “zonas estratégicas” ante la observación del público presente o transeunte, ejercen una función y acción disuasoria, pasiva. Ellos intentan evitar directamente que los atacantes sociópatas actúen en ellos. Y su tarea activa es otear a corta y media vistas, las particularidades y características y los comportamientos que exhiban ciertas personas. Que las determinen como “sospechosos” y cuya identificación es comunicadas inmediatamente a los compañeros del área. Y que les permitan concentrarse en ellas y en el seguimiento de sus actividades inmediatas.

Resultado de imagen de turkish people MUJERES TURCAS. ¿EUROPEAS O ÁRABES?

Pero, las “apariencias” pueden alejar de la realidad objetiva. Los rasgos árabes de una persona, por ejemplo, atraerán hoy en día el interés de los agentes de seguridad. Aunque los arabes no llegan a un tercio de los musulmanes del mundo. Y aunque los aventados frenéticos de al-Shabab y de Boko Haram sean negros. Así, los turcos, casi 85 millones de musulmanes de fe sunní, la de los asesinos armados, son más caucásicos, como los europeos. Y pasarían fácilmente por ellos. Los cuales siempre insisten ante los foráneos, de destacar que no son árabes: de piel de color ocre suave /cetrino y bembones.

Los Atacantes alienados.

Para vencer las repugnancias naturales de los hombres para atentar contra otros, hay que aplacar y neutralizar temporalmente los naturales instintos humanos. Veamos algunas motivaciones empleadas para ello con los juramentados de la Yihad.

Una motivación “negativa” es la pérdida crónica de las necesidades básicas naturales: sustento, familia, seguridad, refugio y cobijo, expectativas y progreso razonable. Ella es un acicate efectivo para inducir al empleo de la violencia liberadora a una parte de la sociedad, especialmente a los jóvenes idealistas. La motivación “positiva” serían los premios económicos que distintas organizaciones radicales islámicas dan a las familias de los mártires. Y estos son todos los caídos en combate.

Resultado de imagen de madrasas ¿LUGARES DE ESTUDIO O DE CATEQUIZACIÓN RADICAL?

Siguiendo el camino hacia la psicología y el alma humana, la motivación religiosa es otro medio poderoso de convicción y arraigo. Los muyahidines de la Yihad son catequizados metódica e intensamente. Los versículos coránicos relacionados con la Yihad, se los saben de memoria. El “ejemplo” de otros mártires los rodea en su vida cotidiana, en forma de fotos, manuscritos, vídeos testimoniales y compañeros de destino. Sus predicadores, nos resistimos a llamarles imames, les aclaran sus dudas y les alientan a alcanzar prematuramente el Paraíso. Que está especialmente destinado a los mártires de la Yihad, a quienes se les reserva el mejor de los siete paraísos.

Para calmar indeseables escrúpulos o salvedades, un “ideólogo” de Al-Qaeda, Abu Yahya al-Libi, desarrolló una teoría de base “religiosa” sobre el “daño no buscado”, referido a personas. Según ella, se permite a sus militantes matar musulmanes cuando esto es inevitable. Y a veces, más que cuando sea inevitable, cuando sea también útil. Así, en un mensaje donde asumieron la autoría de un ataque de agosto de 2009 en Bagdad, la organización deseó a los sunníes heridos una rápida recuperación y expresó su esperanza de que los muertos fueran aceptados por Dios también como ‘mártires’.

Localizarlos, cazarlos, neutralizarlos…

Existen problemas en la localización y neutralización de los musulmanes residentes en nuestras países durante su proceso de radicalización violenta. Podemos identificar a potenciales yihadistas con cierta seguridad y tras un trabajo especializado y metódico. Pero no podemos detenerlos mientras no delincan: intentar armarse y entrenarse; conspirar con otros en sus actuaciones; crear estructuras de bandas para delinquir; propagar la exaltación y el uso de la violencia como arma ideológica; reclutamiento de militantes para su radicalización ideológica y armada; recolectar fondos para las organizaciones con ánimo de delinquir; colaborar en los movimientos de militantes y posibles militantes en sus viajes hacia la Yihad interior (países del Suroeste de Asia) o la exterior (países enemigos occidentales: los “cruzados”).

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En cuanto a las labores de inteligencia, existe una gran dificultad en la penetración de las redes islamistas por agentes propios o colaboradores. En general, los muyahidines, los simpatizantes y colaboradores: suelen hablar árabe; no son de razas europeas, ni hispanoamericanas; los civiles musulmanes no colaboran en las tareas de espionaje y exploración contra las organizaciones armadas islamistas.

Por otra parte, la exhibición glamourosa de parejas o de grupos de militares armados por las calles de las ciudades es operativamente inútil. Ya que no tienen un objetivo definido. Su misión es el patrullaje ostentoso e indefinido. Buscando sólo tranquilizar a los parroquianos viandantes.

Resultado de imagen de Abu Yahya al-Libi Abu Yahya al-Libi, muerto por un cohete lanzado por un drone.

¿Qué nos queda? La información, convertida en inteligencia. Que debe ser contrastada, participada a todas las agencias y grupos de usuarios autorizados, actualizada continuamente y necesaria y suficiente. Excluyendo la plétora indebida de información excesiva, rutinaria, no elaborada como inteligencia. Que es una forma de intoxicar y aburrir a los mandos propios de todos los niveles.

Cuando el individuo ha dado el paso psicológico y volitiva (la “decisión”): ya ha roto los suficientes lazos con su entorno vital, incluso el familiar; y su mente está engolfada y dirigida a su nueva “situación” y a la identidad ofrecida y asumida. Así, es casi irrecuperable para él, para su familia, para la sociedad.

Si el individuo es uno más de los “desorientados”, confusos emocionalmente y no integrados; que están asediados anímicamente por los resquemores producidos por los “agravios” sufridos o creídos como tales: es posible recobrarlo, es relativamente sencillo hacerlo y es enormemente laborioso conseguirlo.

El enorme trabajo necesario, prolongado en el tiempo, hace que no se pueda rehabilitar a todos. Es necesario luchar contra las desigualdades que hemos citado. El buscarles trabajos temporales es más rápido. El darles educación y una formación laboral es más lento. Pero es imprescindible a medio y largo plazo. Apartarles de los “suburbios podridos” y de la nefasta influencia de ambiente, amigos y familiares es muy complicado y largo. Porque de los “trozos” sacados de ellos, han creado la pobre y única identidad que tienen. Que les lleva al fallo personal y social y a la frustración.

EL ESTADO ISLÁMICO: UN CALIFATO FALLIDO Y ENCANALLADO. PARTE 3ª.

(CONTINUACIÓN)

La estrategia operativa de los grupos yihadistas se centra en nunca dejarse empeñar por el Ejército en combates perdidos por adelantado. Sus técnicas y tácticas son: La movilidad continua y previsora. La dispersión y la infiltración en la lucha urbana, adelantándose en una defensa flexible, desgastante, con cesión de espacio. Las acciones pequeñas, dispersas y más o menos simultáneas o secuenciales en un área. La huida escalonada. La lucha con objetivos limitados y en condiciones ventajosas temporales. El abandono de posiciones defensivas desfavorables, obligando al enemigo a desplegarse y prepararse para el ataque en el vacío. Ellas le ganaron al EISI un tiempo grande para sobrevivir hasta ahora en Irak.

Resultado de imagen de ejercito iraquí Mosul VEHÍCULO KURDO ENARBOLANDO SU ESTANDARTE.

En las ocupaciones temporales de poblaciones grandes, los yihadistas extienden sus posiciones defensivas más allá de lo necesario en la defensa convencional, cubriendo así una mayor superficie. Sus “puntos de retardo” son difusos y ocultos e imperceptibles para los extraños. Hay que entrar en las casas para detectar paredes perforadas y encontrar pasadizos bajo un mueble o una alfombra. La destrucción que genera el fuego pesado impreciso terrestre y aéreo, refuerza sus posiciones de combate, rodeándolas de cascotes que dividen y dificultan los accesos del enemigo. Salvo cuando son alcanzadas por un impacto directo o sufren un costoso bombardeo de zona del enemigo. Los nidos de resistencia tienen más importancia en esta forma de lucha, porque la ocupación de la zona de defensa es más tenue, las posiciones no pueden fortificarse demasiado, las vistas son más cortas y existen numerosas vías de aproximación. Ellos dependen de los puntos de retardo y a ellos se repliegan si son invadidos o destruidos. Existen numerosas posiciones alternativas o de recambio. Esta estructura permite engañar al enemigo invasor sobre el límite anterior de la posición de defensa, su verdadera extensión, los límites de los sectores que la forman, el interés del mando rebelde en la defensa real de la zona y dispersar el fuego pesado del atacante. Los obstáculos y trampas de los yihadistas al avance del enemigo en sus áreas controladas es numeroso y omnipresente: minas, trampas explosivas y aparición sorpresiva de vehículos y muyahidines explosivos, sirviéndose de túneles y desde vías camufladas inmediatas.

 

Las bases del Estado Islámico. Su destrucción.

Los terrenos de esta gran región geopolítica carecen en general de ocultamientos y cubiertas naturales, en forma de bosques, matorrales extensos y montañas. Esto hace que los únicos refugios y estancias temporales para los bandas rebeldes se formen en torno a las aldeas y poblaciones. Las cuales se suelen agrupar, formando alargadas hileras, que se aprecian luminosas en la noche desde el cielo, a lo largo de los ríos. En este medio hay ojos avizores por todas partes. Y los movimientos guerrilleros se realizan a la vista de todos. Además, no todas las poblaciones son defendibles de los poderosos medios militares, ni los insurrectos tienen la intención de hacerlo, en una defensa rígida.

Resultado de imagen de bases guerrilleras yihadistas POSICIONES URBANAS CONTROLADAS POR LOS DISTINTOS ENEMIGOS AL INICIO DEL CALIFATO, HOY DECADENTE Y ACORRALADO.

Esas bases son las localizaciones geográficas controladas indefinidamente por los yihadistas salafistas. Ellos se apoyan físicamente en las bases para reformar, consolidar, entrenar y aumentar sus fuerzas. Desde ellas, actuando como su principal “base de partida”, lanzan incursiones y sus ataques con objetivo limitado sobre su enemigo, buscando hostigarlo o expulsarlo del territorio inmediato que ocupa. La creación de esos núcleos semipermanentes yihadistas depende de la medida en que sea derrotado y expulsado de ellos, con consistencia y duración, el enemigo militar. Desde las bases se lleva a cabo la captación de simpatizantes y militantes del grupo revolucionario. Que no se efectúa apenas entre los pobladores, sino que, en su mayor parte, vienen ya motivados y decididos desde fuera. Y esto es así aunque una parte de su esfuerzo en el área de acción y propaganda se realice produciendo vídeos, entrevistas, gacetas y papeles por medios audiovisuales inalámbricos variados: la edición, la producción y la emisión se localiza en sus bases. En las bases, la acción socio política del EIS es tan intensa o más que la formación y el entrenamiento militar de los “muyahidines de Allah”. Ella es necesaria para establecer y asegurar la motivación y la lealtad de los combatientes a la causa yihadista en el medio hostil que les rodea y acosa.

Los grupos yihadistas salafistas han fracasado en incorporarse activa y firmemente a un grupo social amplio, que dé cobertura e impulso permanente a su “movimiento socio religioso imperialista”. Este alejamiento socio emocional de las masas locales hace indefectiblemente que el apoyo de los vecinos a los grupos terroristas sea involuntario, no atractivo, siempre interesado y desmotivado. Con ello las bases del EIS pierden su función de educación de las masas pobladoras, para captar, crear e incorporar nuevos voluntarios y simpatizantes activos a los grupos; para practicar y perfeccionar los métodos de acción, educación y propaganda. Y para asegurar a los grupos activos una retaguardia estratégica protectora y acogedora, en la que no necesiten estar también en guardia hacia los de dentro.

Las bases son formas socio militares con “estructura regular” de los yihadistas. Ellas presentan continuos y numerosos objetivos a la acción de los medios pesados de sus enemigos, la aviación y la artillería. Unos son “blancos de oportunidad”, como los movimientos de todas clases de los terroristas y el descubrimiento de nuevas posiciones, y otros son blancos “duros”, conocidos o explorables: infraestructuras viarias, almacenes, refugios, centros de reunión o de mando y de comunicaciones, posiciones de combate, de fuego de apoyo y de defensa contra aeronaves, observatorios, transporte de bienes de todas clases, destiladoras de petróleo crudo, etc.

Resultado de imagen de ejercito iraquí chií TANQUE IRAQUÍ CON BANDEROLA CHIÍ.

Tradicionalmente, las bases guerrilleras o rebeldes han estado protegidas del ataque de los militares por la distancia, como en China, la inaccesibilidad (montañas, selvas) o la dificultad de las formas de lucha (la lucha dentro de un poblado presenta inmensos islotes ocultos a las vistas y protegidos por paredes de todas clases, que se refuerzan con su destrucción parcial y la acumulación de cascotes). Y esas bases yihadistas son el único blanco sustancial, quieto y definido que ofrecen las bandas terroristas. Donde hacerles sentir toda la superior y disponible potencia del fuego y el choque militares. Donde se les puede aislar por sectores, para batirles por partes, sin que éstas puedan colaborar en el plan de defensa decidido. Ni pueden huir, si el cerco de la base es firme. El Estado Islámico de Irak y Siria, sin embargo, creó sus bases, desde el mismo principio de su existencia, al lado de sus enemigos y accesibles a ellos. Y no han sido atacadas en fuerza y perturbadas por las vergonzosas incapacidades terrestres de sus enemigos regionales. Y esto lo conocía y lo ha valorado muy bien al-Baghdadi, al decidirse a crearlas así, con un fino “sentido correcto del mando” conductor y de la estrategia de estado.

 

Resultado de imagen de ejercito iraquí chií UNA SECCIÓN DE BLINDADOS IRAQUÍES EXHIBE SUS INSIGNIAS CHIÍES…

Contra ellas comienzan a actuar, con un nuevo espíritu y otras motivaciones que no brindan los entrenamientos, las milicias de peshmergas, chiíes y sunníes y los ejércitos nacionales de Irak y Siria. Que han tardado más de dos años en comenzar a actuar contundente y  consistentemente contra las bases del Estado Islámico de Irak y Siria… El problema que algunos ya ven en lontananza, es que la «pacificación» de la provincia de Nínive se perjudique y corrompa por las represalias y la «reeducación» que impongan los chiíes a sus habitantes sunníes. Y que se vuelva al «bucle sin fin infernal» de abusos y venganzas sectarias en un país donde tienen que convivir y respetarse 3 etnias. Pero que «tradicionalmente se han odiado entre sí» y «reunirlas para formar una nación, es una invitación al desastre», como predijo el gobernador administrador británico de Irak, Arnold Wilson, tras la I Guerra Mundial.

(FINAL)

EL ESTADO ISLÁMICO: UN CALIFATO FALLIDO Y ENCANALLADO. PARTE 2ª.

(CONTINUACIÓN)

El Estado Islámico de Siria e Irak (suroeste de Asia)

En general, los grupos yihadistas han fracasado en incorporarse activa y firmemente a un grupo social amplio, que dé cobertura e impulso permanente a su “movimiento imperialista socio religioso”. Su “catequesis de la violencia” les permite a ellos prepararse anímicamente para la muerte gloriosa y en paz, e, incluso para al suicidio, en la realización de sus acciones puntuales. Pero esa prédica vesánica no es un arma para la conversión de grupos sociales. Y hay una razón fundamental para ello: su “credo” carece de posibilidades de aceptación, triunfo y permanencia, fuera de los avatares de una guerra. Los grupos yihadistas actúan con una brutalidad innecesaria e indiscriminada, que los descalifica ante el Islam, el Corán y la Sunna o tradición islámica, recogida en los hadises o “comentarios y hechos” recogidos y escritos de Mahoma. Esta falta de legitimidad religiosa, provoca la ausencia absoluta de ulemas y muftíes venerables, respetados y piadosos a su lado. Su supuesta “ideología islámica” se basa en unos pocos versículos favorables del Corán (éste tiene unos 4200), en algunos hechos históricos de otrora, cuando la Yihad menor (o violenta) fue aplicable y útil para la Umma, y no en la totalidad del mensaje del Islam. La Yihad mayor es el esfuerzo personal de acercamiento a Alá y a su mensaje: primero por la ascesis o purificación personal (neutralización del ego) y luego por la plena disposición anímica a sus mociones, transmitidas por vía intelectual o de entendimiento.

Las Complicaciones Operativas de los Yihadistas.

Al-Qaeda actuó en Siria en 2011 y 2012 a través del Frente al-Nusrah por la Liberación de los Pueblos de Oriente. Este nombre era y es de longitud inversamente proporcional a su capacidad real operativa. Al-Nusrah fue el responsable de los grandes atentados aislados e indiscriminados y con bombas en la capital y otras ciudades. Buscaban introducir un factor de caos y fractura social en los verdaderos parámetros de esta guerra. Que no lograron producir por la discontinuidad de los atentados y por saberse la autoría de esos ataques vesánicos. En la rebelión contra la ocupación de 2003 en Irak, al-Qaeda poseía líneas de abastecimientos y reclutamiento desde Siria, que actualmente son utilizadas en el otro sentido. Y desde Turquía también recibían “muyahidines internacionalistas”. Y en 2012, parte de los excarcelados en varios ataques a prisiones iraquíes se incorporaron al Frente al-Nusrah, que se fortalecía en número y capacidad operativa.

Las diferencias entre el EISI y el Frente Al Nusrah nacen de un enfrentamiento personal: la animadversión entre Abu Baker al-Bagdadi, jefe del Estado Islámico de Irak (hoy, el EISI), y Abu Mohamed al-Golani, fundador del Frente Al Nusrah. Al principio, los iraquíes ayudaron a los sirios a establecer su propia organización filial de la Base. Pero, en la primavera de 2013 al-Bagdadi anunció la creación del Estado Islámico de Siria, Irak y el Levante. Y pretendió fusionar su organización con la de al-Golani. Por supuesto, el Frente al-Nusrah rechazó de plano su absorción. El iraquí al-Baghdadi se considera un discípulo directo de Osama Ben Laden. Y ya en 2007, tomó el mando del AQI, que heredó del malogrado Musab al-Zarkawi, cambiándole luego el nombre por “Estado Islámico de Irak”.

El EISI es muy impopular en Siria, por su extremismo y por tener una mayoría cualificada de iraquíes y yihadistas de Europa y de otras partes del mundo en sus filas. Tras la reciente ocupación de Yarabulus, zona de asentamientos cristianosen el norte de Siria, decapitaron a una decena de hombres, y clavaron sus cabezas en estacas. Y los habitantes que pudieron, emigraron espantados a la localidad turca de Karkamis. El rechazo al EISI es tal que la Coalición Nacional Siria, la principal plataforma política opositora, asegura que la organización está apoyada por el régimen sirio, que teóricamente es enemigo de todos ellos. Así, en un comunicado de enero de 2014 afirmó: «La Coalición cree que el EISI está estrechamente vinculado con el régimen terrorista, y sirve directa o indirectamente, a los intereses del presidente al-Assad y su camarilla. El asesinato de sirios a manos de este grupo no deja dudas sobre las intenciones tras su creación, sus objetivos y las agendas a las que sirve, confirmados por la naturaleza de sus acciones terroristas hostiles a la Revolución siria».

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Por otra parte, el Frente Islámico es una alianza creada en 2013 por siete grupos islamistas “radicales y moderados”, pero contrarios a la Red. Sus portavoces dicen que cuentan con unos 45 mil combatientes. Pero, no creemos que alcancen los 10 mil milicianos de “infantería ligera irregular”. Si el Frente se ha hecho fuerte en un punto clave como el puesto fronterizo con Turquía de Bab al Hawa, a la altura de la provincia de Hatay, el EISI es dueño desde hace cuatro meses de Azaz, villa de acceso a Alepo desde la frontera turca en Kilis. En el norte sirio actúan todos los grupos controlando trozos inconexos de terreno. El EISI mató a fines de diciembre de 2014 a Abu Rayan, un negociador de “Ahrar al-Sham”, un grupo del Frente Islámico. Al asesinato se unió el ataque del EISI a primeros de año a Kafranbel, en poder del ELS. Los enfrentamientos entre el Frente Islámico y el Estado Islámico de Siria, Irak y Levante se extendieron a barrios de Alepo y a las localidades Tel Rifat y Maskanah. El viernes 3 de febrero de 2015, una ofensiva de “Suqur al-Sham”, otro grupo del Frente, impidió al ISIS mandar refuerzos cerca de Azaz. Complicándolo todo, se formó el llamado “Ejército de los Muyahidines” sirios, donde se agrupan los adversarios del ISI y en el que se integra también el Frente al-Nusrah. Comprobamos que los terroristas islamistas están generalmente divididos ideológica, institucional y estratégicamente. Aunque las bandas rivales puedan ocasionalmente brindarse apoyo, refugio, información o suministros. Las razones son que los jefes de bandas principales suelen querer ser siempre “emires (príncipes) e intérpretes (doctores) del Islam.” Sus urgencias y preferencias organizativas y tácticas tienen bases muy mundanas y degeneradas. “Por sus acciones y frutos los conoceréis”.

Resultado de imagen de ejercito iraquí Mosul EL EJÉRCITO IRAQUÍ «LIBERANDO» MOSÚL, LLEVA EN SUS VEHÍCULOS ESTANDARTES CHIÍES…

Una estrategia confusa, difusa y esquizofrénica…

El mantener una estrategia similar en Siria e Irak por parte del EISI para la creación de su califato radical salifista independiente tiene varios errores importantes. Uno es luchar simultáneamente en dos países con planteamientos estratégicos objetivos diferentes. Otro es dividir sus magras fuerzas entrenadas operativas en dos frentes. En Siria, la estratégica válida para la heterogénea, múltiple y dividida oposición a al-Assad es mantener, al menos, la unidad en la estrategia militar. Para, así, hacer converger todos los esfuerzos bélicos en los distintos objetivos, simultáneos o sucesivos, que decida una jefatura superior militar, acatada por todos los grupos presentes y activos en Siria. Ya hemos visto como al-Assad suma medios y esfuerzos a su causa (milicias entrenadas de Hezbolá y de los chíies iraquíes, tropas de la Guardia Revolucionaria de Irán, reposición de armamento, equipos y municiones, apoyo político diplomático de Rusia, China e Irán), lo que le está permitiendo batir en combates diversos a los grupos de la oposición y expulsarlos de posiciones que ocupaban, algunas desde hacía cierto tiempo. La no observancia de esta estrategia, ya de supervivencia, llevará a la oposición en armas a su destrucción progresiva por el ENS.

Resultado de imagen de JEFES SUNÍES Irak QASSEM SULEIMANI, JEFE DE LAS BRIGADAS AL-QUDS (JERUSALÉN) DE LOS PASDARAN.

Resultado de imagen de haider al abadi HAIDER AL-ABADI.

En Irak, la estrategia de los sunníes no pretende ganar una guerra civil al régimen democrático imperfecto de Haider al-Abadi, Partido Islámico Dawa, de la mayoría chiíta. Tampoco pretende, ni podría, expulsarlos del país por agotamiento, al destacar su incapacidad para acabar con los rebeldes armados y obligándoles a asumirla. Éste fue el caso de muchas guerras de liberación nacional en los países coloniales a mediados del siglo XX. A muchos de los movimientos guerrilleros populares les bastó con resistir durante algunos años las crecidas y embestidas de los militares extranjeros. Y, así, resistiendo, cansaron a los pueblos de las metrópolis de sostener una guerra lejana, poco asumida y dañina y enervaron a sus fuerzas armadas, que fueron muchas veces incomprendidas y hasta infravaloradas en sus propios lares y solares. Los sunníes, ahora viendo venir los acontecimientos Y tras la derrota militar del EISI, lucharán por garantizar regionalmente el poder de sus tribus, basado en sus jefes aceptados, en sus “asambleas de iguales” entre los destacados de aquéllas y en el Pashtunwalli o código de honor para su comportamiento y sus derechos y deberes individuales y colectivos. Los sunníes pelearían por arrancarle a la mayoría chiíta los derechos y concesiones, que se les niegan demasiado tozudamente dentro de las reglas de la imperfecta democracia inorgánica existente en Irak.

Por ello, sus combates serían muy medidos. Y sus objetivos irán por pasos contados y sucesivos. Así, los sunníes han dejado cierta libertad de acción al Estado Islámico, con tal de que respeten su hegemonía y no pretendan establecer bases guerrilleras estratégicas en sus zonas tribales. Entonces, en casos concretos, les facilitan refugio, abastecimiento y ocultamiento temporales a sus “grupos de acción” en sus operaciones. Como fue el caso de la concentración previa de las compañías y batallones del Estado Islámico para el hostigamiento y la ocupación temporal de al-Ramadi y Faluya en diciembre de 2013.

(CONTINUARÁ)

El ESTADO ISLÁMICO: UN CALIFATO FALLIDO Y ENCANALLADO.

 

El Estado Islámico de Siria e Irak (suroeste de Asia)

 

Ayman al-Zawahiri desautorizó a primeros de febrero de 2013 el empleo de la “marca al-Qaeda” por el EISI. Esta organización usaba el marchamo como “garantía de terrorismo, rapiña y desenfreno anticristiano”, en sus correrías y asaltos por esos países, incluyendo El Líbano. El citado consejero delegado de la “Terror International Partners“, «La Base de datos” (al-Qaeda, en árabe) alcanzó su nivel de incompetencia al sustituir por muerte prematura e inesperada al fundador del “consorcio para el terror islamista cabal”. Carente del carisma y de la capacidad de actuación que desplegaba Osama Ben Laden, la dirección de al-Qaeda es hoy más un “think tank” ideológico, que un “mando conductor estratégico” respetable y respetado.

El Escenario Geográfico del Estado Islámico (EISI).

Esta organización actúa en una franja de unos 100 mil Km2., que se extiende por Irak y Siria y que forma un rectángulo de 800 Km. de largo por unos 125 Km. de ancho, desde Bagdad hasta Alepo y las montañas del centro oeste de Siria. El ancho varía a lo largo del recorrido. El territorio depredado comienza en Faluya, a unos 60 Km. al oeste de Bagdad, y engloba las cercanas ciudades de Habbaniya y al-Ramadi. Y, siguiendo el Eufrates hacia el noroeste, alcanza las ciudades ribereñas de Haditha y Âna, antes de internarse en Siria por la ciudad de Abu Kemal. En medio del desierto del sur y el este de Siria, sólo aliviado por el río, está la ciudad de Dayr al-Zawr. Y continuando por el río, llegamos primero a Raqqa, junto a la desembocadura del río Belikh en el Eufrates. Y luego al lago artificial al-Assad en el gran meandro del Eufrates, para continuar hasta Alepo y las montañas kurdas del centro oeste, en la frontera con Turquía.

Resultado de imagen de abu bakr al-baghdadi ABU BAKER AL-BAGDADI EN 2004.

No es fácil trasladarse por esas tierras, que son infecundas, más allá de los regadíos del Eufrates y del lago artificial al-Assad, sin dejar una “huella táctica de la marcha”. Aquí sí que están aconsejados y prescritos los drones de Obama y la recogida profusa de los datos y los análisis de sus agencias de espionaje. Que pueden llevar a cabo una labor de exploración y seguimiento continua sobre los movimientos humanos en toda la zona que tratamos. Esto, completado con la labor en tierra de colaboradores y fuerzas aliadas, permite crear una inteligencia suficiente y continua sobre los planes, despliegues, concentraciones y movimientos de las fuerzas del EISIL.

Resultado de imagen de abu bakr al-baghdadi AL-BAGDADI PROCLAMA EL CALIFATO EN JUNIO DE 2014.

Los terrenos de esta gran franja carecen de ocultamientos y cubiertas naturales, en forma de bosques, matorrales extensos y montañas. Esto hace que los únicos refugios y estancias para los grupos yihadistas sean las aldeas y poblaciones a lo largo de su eje central: el río Eufrates y sus riberas. Para su defensa y cobijo tienen que dispersarse por ellas, formando una o varias “cuadrillas de muyahidines” de no más de 35 o 40 hombres cada una. Este grupo irregular es el mayor que puede ser dirigido coherentemente por un “arráez” local, con irregular disciplina y formación militares.

Los Yihadistas en Siria y sus Contradicciones ideológicas y operativas.

La profunda crisis de la sociedad civil siria y el desgobierno producidos por una guerra civil “in crescendo”, que ya se prolonga por casi seis años, causando más 270 mil muertos, han permitido a los grupos yihadistas del Próximo Oriente asentarse en Siria. Sus zonas de refugio o sus áreas de influencia no son grandes, ni continuas. Ellas están más bien desperdigadas, cercanas entre sí , pero desunidas. Y ninguna de ellas resistiría el acoso serio del ENS (el ejército nacional sirio) o de las principales fuerzas rebeldes: el ESD (ejército sirio democrático), el Frente Islámico anti al-Qaeda, el Ejército de los Muyahidines sirios, el Ejército de la Conquista o los peshmergas o fuerzas kurdas sirias, que defienden su zona fronteriza con Turquía. Las zonas ocupadas forman como “manchas” amorfas y fluentes en evolución, de las que se repliegan si la presión militar enemiga es fuerte y continua. Para instalarse en posiciones alternativas lo más cercanas posible, que les permitan mantener una mínima conexión operativa con las otras posiciones temporales regionales.

Resultado de imagen de ejercito de la conquista ANAGRAMA DEL EJÉRCITO DE LA CONQUISTA SIRIO.

Como no tienen arraigo suficiente entre la población siria, el abandonar sus posiciones temporales no les supone dejar desamparados a sus habitantes frente al enemigo militar o rebelde. Los habitantes de las áreas ocupadas no están ganados para la guerra santa. Esos pobladores son atemorizados, amenazados y, al menos, neutralizados, para que les den cobijo, manutención y apoyo a las bandas yihadistas y no las estorben, ni importunen en sus actividades. Sólo los que cooperaron con los “enemigos de la Yihad” pueden estar en verdadero peligro ante ellas. Cuando ocupan una población, los yihadistas siempre preparan sus vías de evacuación hacia las afueras de ella, y de retirada, desde éstas a los puntos de encuentro establecidos cercanos. Para desde ellos dirigirse a posiciones de recibimiento y/o de ocupación regionales.

Resultado de imagen de BOMBARDEOS EN SIRIA BOMBARDEOS DE ZONA EN SIRIA.

Cuando son liberados de la presencia yihadista, muchos habitantes, especialmente en los pueblos pequeños, procuran huir temporalmente y refugiarse en las poblaciones cercanas mayores. La razón es que al despotismo imperioso, desconsiderado y percutiente de los yihadistas se unen los fuegos pesados de sus enemigos, empleados durante la captura de la población. Tanto los militares como los grupos rebeldes mayores prefieren evitar sus bajas y apresurar el desalojo de los yihadistas, usando la aviación (sólo el gobierno) y la artillería, si disponen de ella. Incluso, los cohetes de vuelo libre y carga hueca anticarros RPG-7V (una artillería de los pobres) lanzados en salvas dobles o triples, causan un efecto demoledor en los edificios de mampostería o de adobe. Esto ya serviría para hacer replegarse hacia el interior a las fuerzas yihadistas de seguridad de sus posiciones adelantadas y de observación, situadas en los límites de la población o en puntos adyacentes. Y ya por fin, los militares, muy ocupados ahora, suelen retirarse en poco tiempo, para realizar otras misiones; de ahí, el carácter continuo, fluido y hasta reversible de las operaciones; entonces, pueden regresar los yihadistas y depurar responsabilidades. Por eso, muchos civiles piensan: “una vez y no más”.

Resultado de imagen de el estado islamico califato EL CALIFATO PROMETIDO Y FALLIDO…

En Siria han proliferado los “conjuntos de partidarios” o bandas de al-Qaeda. Las razones de que no se hayan articulado en un único grupo terrorista sirio son varias. Una es la lejanía y la falta de control y ascendencia del “central core” de al-Qaeda. Ésta es la cruz de esa descentralización operativa de la que suele presumir la Base y con la que amenaza alcanzar a sus enemigos timoratos por medio planeta. Los partidos comunistas, especialistas comprobados en la toma del poder, siempre exhibieron una unidad ideológica, operativa y militar monolítica, propia de monjes guerreros entusiasmados, en sus luchas llamadas de “liberación nacional” por tres continentes. Otra razón es que estos “hermanos separados” se odian entre sí. El igualitarismo, derivado de la fraternidad en las doctrinas salafistas sunníes, origina pronto entre los “iguales”, una infección purulenta y contagiosa de envidia, desafecto y rencor. Y viceversa, la existencia de una jerarquía capaz, justa, respetada y aceptada en una organización, favorece la emulación y el ascenso de muchos de los más capaces. Una razón es también que la ambición, la osadía, la agresividad desbordante y la carencia de escrúpulos de sus jefes de armas, sheiks, arráeces locales y “caudillos” pelados, sólo son igualadas por su escasa formación, un pobre conocimiento interpretativo del Corán y de la Sunna y su tronado conocimiento militar. Su primer enemigo acérrimo no es el ejército, ni el ESD o las milicias de autodefensa de kurdos, alauitas, cristianos o drusos, según las regiones. Sus más odiados y temidos enemigos son los mandos de los otros grupos yihadistas de Siria. Porque son los más afines, con los que rivalizan por el mando, con los que tendrían que competir por la dirección del movimiento yihadista en Siria. Así, la necedad (falta de los conocimientos que se les supone y necesitan) de todos los grupos yihadistas les lleva a querer repartirse el botín de guerra, antes de haberse puesto siquiera en condiciones razonables para aspirar a conquistarlo.

Resultado de imagen de mohamed al golani ABU MOHAMED AL-GOLANI.

Por otra parte, tocando ya las estrategias de los 2 grupos pro al-Qaeda de Siria, el antiguo Frente al-Nusrah busca sólo establecer un “emirato islámico radical” en Siria. Éste grupo es la franquicia local de al-Qaeda, dirigida por Mohamed al-Golani. Por razones meramente de prestigio y encubrimiento ha cambiado hace unos meses su nombre por el de Jabhat Fatah al-Sham. Indicando con al-Sham, nombre árabe de la Gran Siria histórica, cuál es su ampliado campo de acción, prácticamente superpuesto al de el EStado Islámico. El EISI, nacido en las luchas de guerrillas de Irak después del 2003, quiere crear y mantener un califato salafista más extenso. E instalarlo, de momento, en Siria e Irak. Aunque ya ha hecho ataques de castigo a los chiítas libaneses, en respuesta al apoyo de Hezbolá a al-Assad. El primero responde y va en paralelo a la estrategia de al-Qaeda de favorecer la creación y el funcionamiento de “núcleos delegados” nacionales o regionales. Que desde su lejanía física y con la laxitud estructural de la Base, puedan ser controlados por ella, en cuanto a órdenes, estrategias y operaciones y el uso de la “marca al-Qaeda”. Pero, el EISI busca una independencia funcional y, quizás también ideológica, con el “central core” de la Base. Ya que actuaría como un “mando conductor operativo” en una zona supranacional, que podría incluir a todo el suroeste de Asia. Así, una jefatura superior administradora y ausente, le sobraría enseguida al EISI. Y, además, al-Bagdadi se considera el heredero ideológico de Ben Laden.

Resultado de imagen de ayman al zawahiri AYMAN Y OSAMA.

Ayman al-Zawahiri confirmó, como dijimos, la vinculación del Frente Al Nusrah con al-Qaeda y negó toda relación con el denominado EISI. Y ya tuvo que intervenir en otras ocasiones para desautorizar a al-Bagdadi. «El EISI debe ser abolido, mientras que el Estado Islámico de Irak debe seguir funcionando», declaró al-Zawahiri en noviembre de 2013. «Al-Bagdadi cometió un error al establecer el EISI sin pedirnos permiso o informarnos», y, continuó, el sirio al-Golani «se ha equivocado al anunciar su rechazo del EISI, sin nuestro permiso». Al-Zawahiri ordenó entonces que el Estado Islámico de Irak circunscriba sus operaciones a aquel país, mientras que el Frente Al Nusrah sea «una rama independiente de al-Qaeda que informa ante el mando general». Además, recriminó a ambos “grupos hermanos” por sus actos de violencia contra otros musulmanes. En respuesta, y pese a que el grupo original “al-Qaeda en Irak” (AQI) de Musab al-Zarkawi sí había jurado fidelidad al-Zawahiri, al-Baghdadi se declaró en rebeldía hacia él. Produciéndose una importante crisis de liderazgo en la Base, que intentaron paliar alejándose de al-Baghdadi. Esto no pudo menos que debilitar la lucha contra al-Assad, a medida que los grupos yihadistas se extendían en Siria y el ejército se concentraba hacia las grandes poblaciones. Y durante los enfrentamientos de 2014 entre los rebeldes, al-Golani ofreció a una mediación a los grupos, que no ha fructificado, a fin de dar prioridad a plantar cara contra al-Assad.

(CONTINUARÁ)

LA PSICOLOGÍA DE LOS TERRORISTAS ISLAMISTAS. SEGUNDA PARTE.

(CONTINUACIÓN)

 

La evolución personal.

La primera generación de emigrantes y parte de la segunda la formaron individuos dóciles, laboriosos y sufridos. Que consiguieron el respeto de sus vecinos franceses (cada vez tenían menos) y una prosperidad relativa. Practicaban tibiamente el Islam, agobiados como estaban en los afanes de este mundo. Y por su lejanía a dar-el-Islam, las tierras de dominio político de su religión. Ellos deseaban y procuraron para sus descendientes, un futuro sin tantas dificultades y penurias como tenían sus vidas.

Pero los descendientes recibieron lo peor de las dos civilizaciones separadas, para formar su “identidad personal”. Por una parte, recibieron “de nacimiento” la pertenencia a una cultura minoritaria y poco conocida en el país, el Islam. Con lo que su “exhibición” entre sus vecinos diferentes, no era atractiva, ni honrosa. Lo cual era una fuente de frustración, resquemor y venganza (relativos) personal y colectiva.

De la cultura anfitriona, esencialmente europea y occidental, recibieron una cultura laica, cuando no era laicista. Que minusvaloraba la religión y pretendía que se practicase privadamente. Cuando todas las religiones, y más el Islam, tienen un componente social principal. Encerrada en las mezquitas, panteones y sacristías, las religiones se sofocan y mueren. Tampoco los educaron en las virtudes de la civilización occidental: Valoración de los distintos deberes a cumplir, como contrapartida necesaria, vital y social de los varios derechos a recibir. Aprecio de la sobriedad, el esfuerzo, el ahorro, el compromiso, la demora de la recompensa, el estudio o la formación, la posible frustración y el trabajo, como factores y parámetros necesarios para la consecución progresiva y justa de los objetivos personales y colectivos humanos. En definitiva, formarlos en la afabilidad, la comunicación social y la resilencia, para poder superar los sucesivos avatares de la vida.

Y una gran mayoría carecieron de creencias y virtudes sólidas, provechosas e identificativas. Que les ayudasen significativamente, desde su origen mixto, a crear su necesaria identidad personal satisfactoria y respetada.

Se podría pensar que la insuficiencia de esa “aportación social” en la formación de la identidad individual, no justifica la aparición de una conducta asocial o enfermiza en ellos. Pero no tratamos de decir eso. Estamos exponiendo diferentes facetas del fenómeno, acercando las piezas para componer ese rompecabezas psicológico, intentando formar una matriz con los distintos factores que concurren. Para expresar un “panorama multicolor”, que nos permita recoger en él los parámetros de la situación. El fallo del humus social, del sustrato primigenio del individuo amplificará sus carencias y fallos. Y no le aportará base y riqueza para la creación de su resilencia (elaboración y superación de la adversidad, saliendo experimentado y fortalecido) y de sus parámetros de referencia para su equilibrio personal y social.

Las dispersas y compartimentadas agencias de inteligencia francesas, a pesar del mando único antiterrorista, calculan que en el país hay unos 8250 potenciales muyahidines. Que se asientan principalmente en la zona de París, la Provenza, los Alpes y la Costa Azul (centrados en Marsella y Niza). Pero, dada la masa de creyentes existentes, calculo que su número no bajaría de las 20 a 25 mil personas. Es de señalar que en un grupo social, los individuos capaces de actuar violentamente, sin que les afecte en su eficacia una emoción turbadora, son menos del 4%. Y esto no quiere decir que todos los así “dotados” vayan a ejercer en su vida la violencia contra su prójimo. En el colectivo musulmán francés serían más de 150 mil personas, de las que un 30-40% tendrían la edad idónea para realizar esa actividad.

El Islam militante, de ideología salafista yihadista, les ofrece a estos “desorientados” sociales una salida, una identidad musulmana, la incorporación a una religión simple, practicada en comunidad (la Umma). Y les da una misión y un propósito: la Yihad. Y los hace “grandones”, pero sólo ante ellos mismos, que se lo creen. A cambio del suicidio o la prisión, les ofrece la deseada identidad. La que nunca elaboraron bien. La identidad que no hemos sabido ayudar a darles, siendo partes de nuestras naciones centenarias.

La conversión en “atacante” suicida o no, se manifiesta y confirma cuando el individuo busca su separación de los “infieles” y su ideario se focaliza en las ramas radicales del Islam y en la Yihad. Algunos especialistas se asombran de que la transustanciación de la persona en un energúmeno se realice rápidamente. Sin necesidad de que sus conmilitones colaboren en el proceso, ni de que éste sea largo en el tiempo. Recordemos los famosos casos de “lavado de cerebro” contra religiosos y disidentes políticos. Pero, la mutación en “violento vesánico” del joven musulmán afgano de 17 años, refugiado en Alemania y acogido por una familia de Würzburg, una pequeña ciudad de Baviera, fue cuasi instantánea. El joven recibió la noticia de la muerte violenta de un amigo en Afganistán. Y reaccionó armándose con un hacha y un cuchillo y atacando a los pasajeros de un tren regional en las proximidades de su ciudad, el lunes 18 de julio pasado. Resultaron tres heridos graves y uno leve y el agresor fue abatido. Lo que es cierto es que ese joven ya había forjado su destino potencial, por su labilidad mental, la carencia de virtudes sociales, incluida la lejanía del Islam del Pueblo, y su desarraigo. Y la muerte del amigo fue sólo el “OK, adelante”. Porque la naturaleza no da saltos en el vacío.

La Degradación de la Violencia en las Sociedades.

La vulgarización de la violencia contra los demás es un fenómeno recurrente en las distintas civilizaciones y épocas. No en vano dice el adagio romano que “el hombre es un lobo para el hombre”. Dejando aparte los casos de marginados y perseguidos sociales, las sociedades desarrolladas modernas están perturbadas por una neurosis extendida. Que se concreta y produce en las neurosis personales. Esta afección no nos vuelve violentos directamente. Pero nos hace inestables y más proclives a ceder ante las tensiones externas e internas. La neurosis ataca nuestra resilencia.

Y una vía de escape ante esas “encerronas psicológicas” que padecemos, es la violencia ejercida contra los que consideramos culpables de nuestros “males” percibidos, que a veces es toda una vecindad. Y la gama de posibles actos violentas tiene una extensa gradación. Pero, esos “cofres de angustia” sufridos, se resuelven superándolos, no manteniendo un ciclo de acción y reacción.

El carácter depravado y siniestro del terrorismo islamista.

Este fenómeno tiene unos resultados específicos de muerte, desolación y desamparo. Distintos totalmente, en amplitud y potencia, con los que puede producir un asesino en serie. Y que se extienden, desde el “foco de acción” terrorista, formando ondas de conmoción concéntricas, por toda la sociedad atacada. No se trata solamente de los delirios asesinos de unos descarriados iluminados. No es cosa de los fallos de la sociedad multicultural en integrarse en una nación de razas, que estén hermanadas en las virtudes nacionales de la democracia y la libertad. Ni los producen “per se” los “ataques exteriores” que fomentan y reclaman los yihadistas, cuando comprenden que su estructura socio política es la de un califado acosado, fallido (y encanallado).

Ésta es una manifestación concreta y clara del “mysterium iniquitatis” en la Historia. Que, como tal, no suele presentarse. Ya que su repugnante naturaleza puede, en esos casos singulares, ser captada y comprendida por muchas personas. No es la tentación de un “bien temporal ilusorio” para los yihadistas. Es la aparición sin velos del Mal.

Algunas Soluciones en el tiempo.

La lucha contra los terroristas islamistas tiene distintos campos de actividad. Porque su manifestación es múltiple y sinérgica. Y así de integrada y eficaz deben ser las variadas respuestas.

La destrucción de las “bases” islamistas.

Sus “bases” son las localizaciones geográficas controladas indefinidamente por los yihadistas salafistas. Ellos se apoyan físicamente en las bases para reformar, consolidar, entrenar y aumentar sus fuerzas. Desde ellas, actuando como su principal “base de partida”, lanzan incursiones y sus ataques con objetivo limitado sobre su enemigo, buscando hostigarlo o expulsarlo del territorio inmediato que ocupa. La creación de esos núcleos permanentes yihadistas depende de la medida en que sea derrotado y expulsado de ellos, con consistencia y duración, el enemigo militar. Desde las bases se lleva a cabo la captación de simpatizantes y militantes del grupo revolucionario, que no se efectúa apenas entre los pobladores, sino que, en su mayor parte, vienen ya motivados y decididos desde fuera. Y esto es así aunque una parte de su esfuerzo en el área de acción y propaganda se realice produciendo vídeos, entrevistas, gacetas y papeles por medios audiovisuales inalámbricos variados: la edición, la producción y la emisión se localiza en sus bases. En las bases, la acción socio política salafista es tan intensa o más que la formación y el entrenamiento militar de los “muyaidines de Allah”. Ella es necesaria para establecer y asegurar la motivación y la lealtad de los combatientes a la causa yihadista en el medio hostil que les rodea y acosa.

Las bases son formas socio militares con “estructura regular” de los yihadistas. Ellas presentan continuos y numerosos objetivos a la acción de los medios pesados de sus enemigos, la aviación y la artillería. Unos son “blancos de oportunidad”, como los movimientos de todas clases de los terroristas y el descubrimiento de nuevas posiciones, y otros son blancos “duros”, conocidos o explorables: infraestructuras viarias, almacenes, refugios, centros de reunión o de mando y de comunicaciones, posiciones de combate, de fuego de apoyo y de defensa contra aeronaves, observatorios, transporte de bienes, destiladoras de petróleo crudo, etc.

Y esas bases yihadistas son el único blanco sustancial, quieto y definido que ofrecen las bandas terroristas. Donde hacerles sentir toda la superior y disponible potencia del fuego militar; donde se les puede aislar por sectores, para batirles por partes, sin que éstas puedan colaborar en el plan de defensa decidido, ni huir, si el cerco del poblado es firme. Y donde podrían actuar, con otro espíritu y otras motivaciones que no brindan los entrenamientos, las milicias de peshmergas, chiíes y sunníes y los ejércitos nacionales de Irak, Libia, Nigeria, Siria y Somalia.

El fracaso doctrinal de los terroristas yihadistas.

Los grupos yihadistas salafistas han fracasado en incorporarse activa y firmemente a un grupo social amplio, que dé cobertura e impulso permanente a su “movimiento socio religioso imperialista”. Su “catequesis de la violencia” les permite a ellos prepararse anímicamente para la muerte gloriosa y en paz, e, incluso para al suicidio, en la realización de sus acciones militares. Pero esa prédica vesánica no es un arma para la conversión de grupos sociales. Y hay una razón fundamental para ello: su “credo” radical carece de posibilidades de aceptación, triunfo y permanencia entre las masas, fuera de las necesidades en los avatares temporales de una guerra. Los grupos yihadistas actúan con una brutalidad innecesaria e indiscriminada, que los descalifica ante el Islam, el Corán y la Sunna o tradición islámica, recogida en los hadices o “comentarios y hechos” escritos de Mahoma. Esta falta de legitimidad religiosa, provoca la ausencia de ulemas y muftíes venerables, respetados y piadosos a su lado. Su supuesta “ideología islámica original” se basa en unos pocos versículos favorables del Corán (éste tiene unos 4.200) y en algunos hechos históricos favorables y no en la integridad y la intención del mensaje del Islam. Este alejamiento socio emocional de las masas locales hace indefectiblemente que el apoyo de los vecinos a los grupos terroristas sea involuntario, no atractivo, siempre interesado y desmotivado.

La localización de potenciales yihadistas en las tierras de dar-el-Amn.

Existen problemas en la localización y neutralización de los musulmanes residentes en nuestras países durante su proceso de radicalización violenta. Podemos identificar a potenciales yihadistas con cierta seguridad y tras un trabajo especializado y metódico. Pero no podemos detenerlos mientras no delincan: intentar armarse y entrenarse; conspirar con otros en sus actuaciones; crear estructuras de bandas para delinquir; propagar la exaltación y el uso de la violencia como arma ideológica; reclutamiento de militantes para su radicalización ideológica y armada; recolectar fondos para las organizaciones con ánimo de delinquir; colaborar en los movimientos de militantes y posibles militantes en sus viajes hacia la Yihad interior (países del Suroeste de Asia) o la exterior (países enemigos occidentales: los “cruzados”).

En cuanto a las labores de inteligencia, existe una gran dificultad en la penetración de las redes islamistas por agentes propios o colaboradores. En general, los muyahidines, los simpatizantes y colaboradores: suelen hablar árabe; no son de razas europeas, ni hispanoamericanas; los civiles musulmanes no colaboran en las tareas de espionaje y exploración contra las organizaciones armadas islamistas.

La redención de los yihadistas y de los individuos activistas y frustrados.

Cuando el individuo ha dado el paso psicológico y volitiva (la “decisión”): ya ha roto los suficientes lazos con su entorno vital, incluso el familiar; y su mente está engolfada y dirigida a su nueva “situación” y a la identidad ofrecida y asumida. Así, es casi irrecuperable para él, para su familia, para la sociedad.

Si el individuo es uno más de los “desorientados”, confusos emocionalmente y no integrados; que están asediados anímicamente por los resquemores producidos por los “agravios” sufridos o creídos como tales: es posible recobrarlo, es relativamente sencillo hacerlo y es enormemente laborioso conseguirlo.

El enorme trabajo necesario, prolongado en el tiempo, hace que no se pueda rehabilitar a todos. Es necesario luchar contra las desigualdades que hemos citado. El buscarles trabajos temporales es más rápido. El darles educación y una formación laboral es más lento. Pero es imprescindible a medio y largo plazo. Apartarles de los “suburbios podridos” y de la nefasta influencia de ambiente, amigos y familiares es muy complicado y largo. Porque de los “trozos” sacados de ellos, han creado la pobre y única identidad que tienen. Que les lleva al fallo personal y social y a la frustración.

La Comunidad integrada en sus miembros cabales.

Y ahora viene el resultado de que se integran en la nación. Hoy en día etnia no es sinónimo de nación. Muchas naciones de la Tierra son realmente “crisoles de razas”. Lo son los Estados Unidos de Norteamérica, las naciones hispanoamericanas, las grandes naciones africanas… Donde conviven en suficiente paz y armonía etnias y culturas diferentes. Que estén conformadas por creencias no excluyentes y virtudes y valores nacionales.

Una nación es una sociedad de individuos, dotada de una auto conciencia socio política. Colaboran a crearla y vertebrarla la historia, la tradición y las costumbres, y la lengua y el sentido moral propios. Y contribuyen en segundo lugar a ello las etnias y el territorio propios, que no siempre existen, especialmente las primeras. Así, el territorio de un país no es una nación. Ni lo es la población inarticulada de un territorio, bajo un único gobierno.

Cuando la nación es amada por sus componentes y existe en ellos el deseo de servirla y defenderla en comunidad, aparece el concepto de la patria. Ésa es la patria que amamos y defendemos. Ambas ideas están interrelacionadas esencialmente. Y, la ausencia del patriotismo o la vergüenza de profesarlo por miembros de una “comunidad socio política”, lleva a la indefensión y a la desmembración de su nación, en mayor o menor grado, formando “grupos de individuos asociados”.

Así, no es de extrañar que sean las Fuerzas de Defensa de una nación, como instituciones y en sus miembros, las que enarbolen, enseñen y profesen el patriotismo como una de sus virtudes esenciales. Las Fuerzas de Defensa de una nación son el conjunto especializado de los “nacionales o patriotas” para la Defensa beligerante y cabal de su “nación patria”.

FINAL.

 

ABU OMAR AL-SHISHANI

Operaciones o G-3 de la Oficina central de Defensa del Estado Islámico

Su nombre puede pasar como uno más entre los cerca de mil delegados o visires nacionales, gobernadores, asesores, consejeros de la Shura, jefes de las oficinas centrales y nacionales y jefes de “brigadas” o “kampfgruppen” o fuerzas de tareas del califato del tercer milenio de Abu Baker al-Bagdadi. Y con la rapidez en dar alguna reseña personal suya, con motivo de su “evaporación” en un ataque aéreo de la Coalición de los 65 países el pasado viernes 4 de marzo, junto a la ciudad siria de al-Shaddadi, se ha obviado comentar o citar su intervención en la concepción de la más importante operación del EISI.

El padre Omar el checheno, que eso quiere decir su nombre árabe Abu Omar al-Shishani, fue el “estratega operativo” que diseñó a primeros de 2014 la campaña de primavera/verano del Estado Islámico en Irak. Conocido también como Omar el checheno, nació en Georgia y luchó en sus fuerzas armadas durante su desigual guerra con Rusia de 2008. Parece ser que al-Shishani comenzó a luchar en Siria junto a los rebeldes en 2012, pocos meses después del estallido de la guerra civil. Y se estima que algo más de un año después se unió al Estado Islámico de Siria e Irak. Los EEUU ofrecían $5 millones de recompensa a quien aportara información fiable sobre el paradero de Al-Shisheni. Recordemos que ésta es la tercera vez en que se declara muerto en acción a Abú Omar…

La gran operación de acción, prestigio y propaganda.

El EISI tomó al asalto y sin encontrar apenas resistencia la ciudad de Mosúl durante la madrugada del lunes 9 de junio de 2014, consolidándola en su poder en un par de días más. Mosúl es la tercera mayor ciudad de Irak y cuenta con 2 millones de habitantes. Fue la segunda gran localidad del país ocupada en firme por el EISI. El efecto de atracción y prestigio para el EISI y el golpe de descrédito para los gobiernos kurdo y central de Irak fueron sorpresivos y grandes. La permanente disputa por la administración de Mosúl entre las autoridades iraquíes y las del Gobierno Regional Kurdo (el KRG) influyó en la falta de defensas adecuadas de la ciudad. La toma de Mosúl, a unos 390 kilómetros al norte de Bagdad, sacó a relucir la incapacidad para gobernar la urbe, generada por el enfrentamiento entre el gobierno autónomo kurdo de Erbil y la autoridad central de Bagdad. Los kurdos aguardan desde 2007 un referendo que apruebe la absorción de esta ciudad por parte del KRG.

En este ataque se produjo un avance al combate de varias columnas de camiones ligeros sin protección contra el fuego ligero de infantería (muchos, tipo “pick up” de techo abierto y todos de marca Toyota), transportando al aire a unos 800 milicianos irregulares ardorosos del EISI. Y los 30.000 policías y soldados nacionales que guarnecían la provincia de Niniveh, abandonaron sus equipos pesados colectivos, singularmente la artillería y los vehículos blindados y huyeron, formando racimos de hombres aterrorizados, hacia Bagdad, a medida que avanzaban los “barbudos de Allah”.

Así, a primeros de junio de 2014, el ISSI lanzó una ofensiva estratégica en Irak, destinada a consolidar sus dispersos enclaves iraquíes (al-Ramadi, Faluya, etc.) de las provincias del norte y centro en una unidad territorial única y extensa. Que fuera capaz de unirse geográficamente, sin solución de continuidad, con las tierras sirias del Califato, con sede en Raqqa, en el alto Eufrates. Después de asaltar la ciudad de Samarra, irrumpieron en Mosúl y lanzaron una “acción de área” en las provincias de Saladino y Diyala, en la que los terroristas recurrieron también a sus “juramentados suicidas”. El asalto del ISSI a Mosúl se sumó a los ocurridos sucesivamente en varias poblaciones de la provincia de Niniveh. Confirmando con todo ello las capacidades militar y organizativa y la agresividad cada día más claras del grupo fundamentalista salafista y la gobernanza y el caudillaje de su líder, Abu Baker al-Baghdadi. La expansión del territorio que controla el ISSI, tanto en Irak como en Siria, son la realización de la intención de al-Baghdadi de desplazar al egipcio Ayman al-Zawahiri, no como jefe de al-Qaeda, sino como el auténtico sucesor de Osama Ben Laden.

Los avances de los yihadistas se producían a las velocidades de marcha de sus columnas, según la transitabilidad de los terrenos y la capacidad de las vías recorridas. Porque, antes de que llegaran a la distancia eficaz de influencia, de constituir una amenaza real sobre su objetivo, los funcionarios del gobierno y las fuerzas de seguridad abandonaban sus puestos administrativos y de defensa en aquél. Sin embargo, estos grupos móviles carecían de cualquier de cualquier apoyo externo a ellos, de conexión táctica a ningún grueso o masa de apoyo, y sus flancos son sectores expuestos. Esto es una de las delicias tácticas para cualquier ejército moderno medianamente experimentado y motivado.

Los grupos rebeldes pueden ser cercados funcionalmente y atacados desde sectores convergentes por los batallones de un par de brigadas de infantería mecanizada, reforzados cada uno por varias secciones o una compañía de sus batallones de carros. Y así, batidos y deshechos sucesivamente. Si no ha ocurrido así, es que no existía allí tal ejército. Lo que tenían los iraquíes era un proyecto, una apariencia, una entelequia, una imagen virtual y escandalosa de ello. Sabemos que la sorpresa es a veces inevitable: porque es hija del ingenio propio, de la oportunidad neutral y de la incertidumbre y de la rutina enemigas. Pero un ejército cabal es capaz de superar las crisis, de rehacerse y de vapulear al osado irregular rebelde, que se le enfrenta a campo abierto. Si no ocurre así es porque el ejército iraquí no existe como expresión cabal y cuajada de la voluntad de defensa de la sociedad y del gobierno iraquíes.

El diseño y la planificación de estas operaciones de acción y prestigio en Irak fueron obra de Abu Omar al-Shishani, un jefe entonces del ISSI en las montañas kurdas de Siria. Ya que las fronteras nacionales son para los yihadistas salafistas una abominación, que atenta contra la comunidad universal del Islam, plasmada políticamente en el califato. Creando así un “totun revolutum” de sufrimiento, desconcierto y sangre, donde medrar e imponer ese califato delirante. El Frente al-Nusrah para la Liberación de los Pueblos de Oriente, la franquicia regional de al-Qaeda, empezó a actuar en Siria en 2012, cometiendo los “grandes atentados indiscriminados y aislados” con grandes bombas en la capital y otras ciudades, al principio de la guerra. Los yihadistas avanzan políticamente y medran cuando existen una fractura y un caos sociales en un país. Éste es su humus primigenio, su caldo de cultivo, su medio ambiente propicio e ideal.

El enemigo contra el que planificó Abu Omar su “golpe de guadaña”.

El nuevo primer ministro iraquí, el chií Haidar al-Abadi, acometió a mediados de noviembre de 2014 la compleja reestructuración y adecuación del ejército nacional. Es de recordar, que los EEUU se gastaron durante su ocupación de Irak unos $25.000 millones en el entrenamiento y el equipamiento del actual ejército de Irak, que no parecen haber servido para mucho. Y los “drones” de espionaje y observación de los estadounidenses, tampoco han sido de utilidad. Y todas las escuchas telefónicas y de comunicaciones inalámbricas digitalizadas o no de la NSA (la agencia central de seguridad estadounidense, con inmensos almacenes para el archivo de datos inútiles, porque lo son si no son de provecho), la CIA y otras agencias especializadas en la exploración y observación de la información fueron nulas o erradas, para detectar el cáncer purulento del ISSI. Que se gestó desde casi dos año atrás, y su explosiva metástasis por el noroeste de Irak a mediados de 2014.

  EL PRIMER MINISTRO HAIDAR AL-ABADI

El miércoles 15 de noviembre el “premier” firmó, como comandante en jefe de las fuerzas de seguridad, la destitución de 26 comandantes y jubiló anticipadamente a otros 10. La medida atend a la necesidad de «consolidar la labor de una institución militar, basada en la profesionalidad y en la lucha contra la corrupción en cualquiera de sus formas». Al-Abadi nombró a otras 18 personas como relevo parcial. El premier buscaba también «depurar el aparato de seguridad de los generales y jefes leales a al-Maliki», cuyas políticas miopes y sectarias alienaron de nuevo a la población suncontra el gobierno iraquí. Y dieron alas a los yihadistas, que ya controlan difusamente un tercio del país. Pero, el jefe del Ejecutivo ha evitado ampliar la depuración al ministerio de Interior, controlado por la milicia chií de al-Sadr. «Las milicias chiíes operan en Bagdad (desde su centro en el barrio al este del Tigris, llamado Ciudad al-Sard) con total impunidad, ignorando la presencia de las fuerzas de seguridad gubernamentales«.

La purga coincid con el envío de 1.500 soldados estadounidenses adicionales a Irak, anunciado por Obama la semana anterior y con las primeras victorias logradas en combate por el ejército, con el apoyo de los ataques aéreos lanzados por la coalición internacional sobre las posiciones y concentraciones del ISSI. El general de 4 estrellas James Terry declaró a primeros de diciembre que su principal tarea es el reentrenamiento del nuevo ejército nacional. Se espera que la cifra de militares desplegados por los EEUU en Irak sea de unos 3.100 efectivos en poco tiempo. Y espantado por la enorme incapacidad del ejército iraquí, el entonces jefe del Estado Mayor Conjunto de los EEUU, el general Martin Dempsey, reconoció el jueves día 16 de diciembre que se necesitarán unos 80.000 miembros «competentes» de las fuerzas de seguridad iraquíes, para recuperar el territorio arrebatado por el ISSI, liberar la ciudad de Mosúl y restablecer la integridad de la frontera con Siria. ¡Qué fácil se entrenaron y motivaron los barbudos de Alá y cuanto les cuesta hacerlo a los “militares” iraquíes…!

GENERAL JAMES TERRY

El objetivo de la formación del ejército iraquí es alistar o reestructurar y entrenar a un colectivo de más 200 mil iraquíes, para formar el nuevo Ejército Nacional de Irak. Aparte están las fuerzas de policía y orden público civiles. Los reclutas son contratados tras pasar un superficial examen físico, estar comprendidos en un intervalo amplio de edad y pasar por un filtro “político” local, que avale su no “pertenencia evidente” a los grupos díscolos o insurrectos. Al no existir la tradición de un ejército moderno de reclutamiento universal, se ha optado por adquirir un ejército de voluntarios, intentando profesionalizarlo. Los reclutas del ejército pasan por “temporadas” una serie de jornadas de formación en técnicas elementales de lucha; de endurecimiento físico; de disciplina militar, basada en formaciones cerradas y sus movimientos, para imprimirles carácter; de cumplimiento de las labores cotidianas de vida en común y de convivencia como colectivos uniformados. Las principales tareas son formar someramente a los hombres, que se acostumbren a integrar colectivos permanentes disciplinados y prepararlos básicamente para su formación específica en las unidades de destino. Este período inicial se extiende entre los 60 y los 120 días. Y éste es un tiempo considerado insuficiente. Las unidades de formación del ejército iraquí, sitos en multitud de campos desperdigados por numerosas provincias del centro y del sur de Irak, serán fundamentalmente dirigidas por suboficiales y oficiales estadounidenses.

GENERAL MARTIN DEMPSEY, LUEGO JEFE DEL PENTÁGONO

Delirante, el viceprimer ministro iraquí Saleh al-Mutlaq (un sunní) recomendó reintegrar a los soldados de Sadam en el novísimo ejército en reconstrucción. «De esa manera se podrá derrotar al Estado Islámico en un plazo muy breve de tiempo». Pero, ¿aún siguen vivos y capaces, desde 2.003, los vapuleados y perseguidos restos del ejército de Sadam Hussein al-Tikriti? ¿No será éste el “tentetieso argumental” de los gobiernos iraquíes, al que achacan todos sus fallos, desventuras e incapacidades propias? A sus 68 años, el vicepremier es un veterano en la política del país, donde ha resurgido varias veces. Y se mueve a sus anchas en el gobierno de Bagdad, amedrentado por los yihadistas del Estado Islámico de Siria e Irak.

VICE PRIMER MINISTRO IRAQUÍ SALEH AL-MUTLAQ

Y la corrupción por sí misma no es razón suficiente para rehuir defender y ayudar al régimen iraquí. La corrupción es general, tradicional, arraigada y omnipresente en toda la región geopolítica árabe: desde el norte de África a las fronteras de la India. Sadam Hussein, el partido Baaz y su régimen estaban asentados en el clientelismo, el copago y el terror selectivo contra los enemigos internos, tanto reales como potenciales o estimados. Con la religión (variedad sunní) y los comunes orígenes tribales como criterios de selección, para comenzar a medrar en las estructuras estatales. Y sobrevivieron a dos guerras exteriores, una larga y otra contra una coalición aplastante de países modernos en 1991, y a varios intentos armados de rebeliones internas étnicas y religiosas.

EL YIHADISMO SALAFISTA

IDEOLOGÍA, HISTORIA, MÉTODOS, FRACASOS

Orígenes del Islam y su Expansión.

El concepto de la Yihad menor, como esfuerzo de sangre en el “camino de Allah” no existe en el Noble Corán. Sin embargo, sí existen cerca de 50 aleyas en las que se anima a los musulmanes a la defensa de la comunidad, a la lucha contra los infieles y a la propagación armada del Islam. Establecidas las líneas maestras, rápidamente los jefes políticos de la Umma, incluyendo al Profeta, echaron mano del instrumento que tan claramente se les ofrecía y que necesitaban a vida o muerte. En el principio del Islam, cuando reinaba la jahiliyya (la barbarie anterior a éste) en los árabes, en los tiempos de Mahoma, la Yihad fue imprescindible e inevitable para la defensa de la nueva religión. Que surgía en medio de un mar proceloso de tribus y clanes paganos e idólatras y más o menos nómadas, que poblaban Arabia. Y los grupos de musulmanes podían ser fácilmente eliminados por sus enemigos.

Pero la Marcha (la Hégira) de aquél con un puñado de seguidores, de La Meca a Medina en el año 622, inauguró una nueva era de transformación en el mundo y de expansión de la teocracia árabe islámica. En esa época, el poder en todo el Medio Oriente o, mejor, el Asia del Suroeste se repartía entre el Imperio persa de los Sasánidas y el Imperio de Bizancio. Unos pocos años más tarde, los árabes se habían apoderado del Imperio de los Sasánidas (año 644). Y habían constreñido las tierras de Bizancio en Asia, al centro y oeste de Asia Menor (la Anatolia). Paralelamente, van controlando el norte de África: en el 641 ocupan Egipto y se extendían rápidamente hasta Trípoli y las costas atlánticas del Magreb y de Ifrikia (en el 697). Por último, en el 711 invaden el reino visigodo de Hispania y en el 732 penetran en el reino de los francos.

Como en toda comunidad religiosa primitiva, la Umma fue el centro de los mandatos y las bendiciones de Allah. Viviéndose colectivamente y con entusiasmo el cumplimiento de una doctrina monoteísta y sencilla. Por el lado de los intereses mundanos, la extensión de las conquistas árabes, en su avance incontenible durante más de un siglo, trajo el control sobre los bienes y haciendas de los nuevos y numerosos súbditos y el poder político y militar sobre ellos. El dominio musulmán se establecía por la presencia de un gobernador con su guarnición militar, en cada ciudad o región conquistada. La relación de los nuevos súbditos con el régimen islámico se establecía y regulaba por el pago al gobernador de los tributos periódicos por el vasallaje impuesto y por profesar, de momento, una religión diferente. La tercera razón para esta expansión vertiginosa del Islam, era asequible a los nobles, jefes y más destacados musulmanes. Y fue el reparto de las cuotas de poder que engendraban el dominio, la defensa y la gobernanza de los nuevos territorios de dar-el-Islam, las tierras donde el Islam regía y gobernaba.

El sunnismo, que siguen cerca del 90% de los musulmanes, acepta también como revelación divina la Tradición o Sunna del Profeta. La tradición la forman los hechos y los comentarios de Mahoma. El mayor o menor rigor en la selección por la pureza de su origen y en la aceptación de esta tradición, que fue recogida y transmitida por sus seguidores más inmediatos, caracterizan a las cuatro “escuelas ideológicas” sunníes, fundadas a caballo entre los siglos VIII y IX. La escuela más abierta y flexible, la chafií, fundada por el palestino al-Chafii, muerto en El Cairo en el 820 a la edad de 53 años, abrió una puerta esperanzadora a la evolución pacífica del Islam. Ella acepta también el “consenso de los sabios” de la comunidad o Umma y el razonamiento analógico o qiijas, como vías correctas para la adaptación del Islam a todos los tiempos y lugares. Partiendo de su “origen rural, analfabeto, pobre, medieval y rodeado de hostiles y barbarie”.

Tras la muerte del Profeta en el 632 surgen tiempos en que la autoridad de un jefe nuevo y las rivalidades entre La Meca y Medina amenazaban la unidad y el desarrollo del Islam. El primer califa o sucesor Abu Baker al-Siddique (632-634) afirmó su autoridad en la comunidad y consolidó el califato como los “sucesores político religiosos del Profeta”. Y para ello utilizó la Yihad, en la guerra llamada de las riddas, estableciendo un ejército permanente, sin paga. Omar, llamado el Señor de los Creyentes, fue el segundo califa (634-644). Organiza la administración y el sistema teocrático, donde el jefe militar de la tierra conquistada es el delegado del califa para los asuntos civiles, la cabeza del Islam y el juez secular. Otmán, el tercer califa (644-656), de la familia de los Omeyas, prosiguió la expansión armada, pero fue asesinado por preterir a la casta militar. Alí fue el cuarto califa (656-661), primo, yerno y compañero eximio del Profeta. Pero, Muhawiya se sublevó para vengar a su primo Otmán y Alí resultó asesinado. Muhawiya (661-680) fue entonces proclamado califa, inició la dinastía Omeya y trasladó la capital del califato a Damasco. Su hijo Yazid (680-683) venció a los partidarios de Hussein (hijo de Alí) en el combate de Kerbala (72 bajas), el 10 de octubre de 680. Y surgió entonces el cisma político religioso en el Islam.

  HUSSEIN, NIETO DE MAHOMA E HIJO DE ALÍ Y DE FÁTIMA

Los 4 primeros califas son llamados por los sunníes los Rashidun, los “rectamente guiados (por Dios)”. En esta etapa histórica primigenia, los musulmanes realizan sus primeras conquistas, partiendo de su núcleo inicial La Meca-Medina, hacia el norte, el este y el oeste del mismo. La transmisión del califato entraría pronto en conflicto irreconciliable con los chiíes.

El chiismo, en minoría demográfica siempre, asume históricamente una actitud fatalista, pasiva, incluso de sufrimiento físico por ello. Están a la espera del retorno del (califa) XII imán desaparecido (en el 874), que vendrá como al-Mahdi (el guiado por Alá) en un momento dado de la Historia, para hacer triunfar a la Umma ortodoxa (los chiitas). Y habrá un tiempo de paz en la tierra, dominando los chiíes en él, como premio a sus desvelos, antes de que ocurra el Resurgimiento o resurrección final y el Juicio de los hombres por Allah.

La Ideología salafista.

Salafismo de «salaf», predecesor o ancestro. Como salaf, los musulmanes llaman a Mahoma y a sus discípulos: los cuatro primeros califas y a las dos generaciones que les siguen. La expansión del islam en el siglo VII se atribuye a la pureza de su fe. Desde entonces, cada vez que las sociedades musulmanas se encuentran frente a una crisis económica, política o social, surgirán personajes que preconizarán un retorno al Islam de los Salaf. Ibn Hanbal, en el siglo IX, da una interpretación literal del islam, basada en recuperar a los ancestros y en la condenación a las innovaciones teológicas. Ibn Taymiyya recurrió igualmente a ella en el siglo XIV, cuando el Próximo Oriente sufría las invasiones mongolas.

  IBN HANBAL

  TAYMIYYA

Los salafistas modernos comienzan con la predicación del ulema árabe Mohamed Ibn Abdul Wahhab (1703-1792) para el que el declive de los países musulmanes frente a Occidente, resulta del olvido del mensaje original del Islam. Ibn Abdul Wahhab predica la lectura literal y puritana del Islam, inscribiéndose en la tradición hanbalista y en Ibn Taymiyya. Buscando «la forma correcta de actuar en las enseñanzas de píos predecesores». Sus prédicas no fueron bien recibidas y lo expulsaron de su localidad natal, en la región del Nejd. Se mudó a la ciudad de Diriyah y formó una alianza con el jeque Mohamed ibn Saud, iniciador de la Casa de Saud. Ibn Saud promulgó la idea del Islam «wahhabí» como la manera de practicar el Islam de forma oficial en el país. Por su parte, al-Wahhab le dio a Ibn Saud la legitimidad religiosa en su conquista de Arabia.

  MOHAMED IBN ABDUL WAHHAB.

Por fin, en 1902, el emir Abdul Aziz ibn Saud reconquistó Riad, en 1924 ocupó La Meca y Medina y en 1932, la Arabia Saudí. Esto les daba el control sobre el Hajj, el peregrinaje anual a los lugares sagrados y la oportunidad de predicar el wahhabismo entre los peregrinos. Pero, el wahhabismo fue una corriente menor del Islam hasta 1938, cuando se descubrieron los yacimientos de petróleo en la zona. Los inmensos ingresos provenientes de esta nueva riqueza dieron un gran ímpetu a su expansión ideológica.

Las corrientes salafistas son movimientos de renacimiento del islam, a través del retorno a la fe original, la de los «piadosos predecesores». Rechazan todo lo que identifican como “interpretaciones humanas posteriores a la revelación del Profeta”. Son movimientos reformistas que condenan las prácticas del Islam popular (acusadas de ser supersticiones) y gran parte del pensamiento ideológico musulmán, considerado como portador de «innovaciones», es decir, “creaciones de la razón humana”, que se alejan del mensaje divino. Los salafistas rechazan a su vez la influencia de la civilización occidental, particularmente la democracia, el relativismo y el laicismo, que «corrompen la fe musulmana». Los salafistas se emancipan de la tradición fundada por las 4 escuelas sunnies e inventan otro Islam, que afirman se funda en el Coran y la Sunna. También buscan imitar a Mahoma en todos los actos de la vida cotidiana, incluidos la forma de comer o de vestirse.

Los imanes próximos al régimen saudí, rechazan la vía yihadista, que pretende imponer un régimen musulmán mediante la acción violenta y revolucionaria, al considerarla condenada al fracaso. Una de sus grandes figuras, desde los años 60 hasta su muerte en 1999, el jeque Mohamed Nasiruddin al-Alabani, declaraba que «forma actualmente parte de la política buena, el abandonar la política». Para al-Albani era necesario seguir una estrategia de purificación de la educación: por un lado, regenerar la fe, depurándola de «innovaciones» ideológicas que la alejan de sus orígenes; y educar a los musulmanes en esta fe regenerada, para que abandonen sus prácticas religiosas “corruptas”.

El «salafismo yihadista» o Qutbismo.

Esta corriente hace de la Yihad un centro de su actividad. El yihadismo buscan acelerar la liberación de los países musulmanes de toda ocupación extranjera. Se basa en las ideas de Sayyid Qutb, un teórico y revolucionario nacido de los Hermanos Musulmanes. Estaba convencido de que la sociedad occidental estaba enferma de individualismo e impiedad. Y los países musulmanes sufrirían lo mismo, si eran influenciados por Occidente. Y afirmaba que los regímenes musulmanes actuales eran apóstatas, al aplicar leyes laicas, en vez de la sharia.

  SAYYID QUTB, EN PRISIÓN…

El pensamiento de Qutb fue una de las principales influencias de las sectas Sociedad de Musulmanes o Excomunion (takfir) y Hégira (Emigración), surgida en 1969 en el seno de los Hermanos Musulmanes en Egipto, y al-Qaeda, y de sus líderes, Aymán al-Zawahiri y Osama Ben Laden. El líder de los Hermanos Musulmanes, Sayid Qutb, fue detenido, juzgado y ejecutado por el 29 de agosto de 1966, por planear el asesinato del presidente Nasser. Tras su muerte, los Hermanos evolucionaron hacia formas de organización y de lucha dentro del sistema político imperante. El salafismo yihadista actual nace en los años 80, durante la guerra de Afganistán contra la ocupación soviética. Los salafistas llegados de Arabia Saudita se encontraron con los Hermanos Musulmanes. Ello los condujo a adoptar el discurso político de los Hermanos Musulmanes y a reintegrar en él la predicación salafista de Sayyid Qutb.

Los Hermanos Musulmanes:

La organización de los Hermanos Musulmanes, una de las fuentes de los islamistas modernos, ha sufrido a lo largo de los 85 años vividos desde su fundación por Hassan al-Banna, toda clase de avatares, sinsabores y persecuciones. Él y sus seguidores pretendieron crear una red islámica, que sirviera de contrapeso nada menos que al estado egipcio. En 1948, contando los Hermanos con cerca de 3 millones de miembros y simpatizantes activos, comenzó una persecución estatal contra ellos. Al-Banna murió en un atentado callejero a primeros de 1949, transformándose en el “Imán Mártir”. La trayectoria de la cofradía se ha ocultado de las vistas ajenas durante largos e intermitentes períodos. Uno de los tics o mantras políticos de los Hermanos dice: “Nasser nos mató, Sadat nos amnistió, Mubarak nos silenció”. Y ahora pueden añadir “Abdul Fatah al-Sisi nos desilusionó”.

  HASSAN AL-BANNA Y EL ESCUDO DE LOS HERMANOS MUSULMANES.

La ideología, la organización y su actuación cohesionan a la comunidad sunní en una “unidad de acción general” motivada, eficaz y resistente. Que es de muy difícil repetición o réplica por los laicos, los ateos no comunistas, los demócratas y otros enemigos potenciales.

Los islamistas no reconocen a los estados, ni a las naciones. Ni, por supuesto, aceptan la democracia liberal occidental. Sólo Allah es Legislador de los hombres. La esgrimida por las cancillerías occidentales “legitimación democrática del presidente elegido Mursi” es una blasfemia para ellos. Teocracia y democracia se excluyen esencialmente y se rechazan activamente en las ideas fundamentalistas islámicas. El Islam no admite una modernidad política, ni mucho menos religiosa. Todo está ya legislado y entregado a los hombres, a través de Mahoma, para su “cumplimiento sumiso” personal y en la Comunidad de los Creyentes. El partido Libertad y Justicia egipcio es una “apariencia” política, para alimento de la galería internacional, creada por los Hermanos Musulmanes.

(CONTINUARÁ)