LA CAZA Y CAPTURA DE ABU BAKR AL-BAGHDADI.

Introducción.

Las “pequeñas unidades” atacando con objetivo limitado (una incursión profunda, la toma de una posición crítica, el rescate de una personalidad, una emboscada) constituyen un “sistema” militar cerrado. Esta condición impone unas características específicas en sus “interfases de acción” con el enemigo. Que no siempre son idénticas a las de la lucha de unidades y grandes unidades, sobre todo en la limitación de los medios y del tiempo de actuación disponible.

Las unidades así empeñadas deben imponer rápidamente y mantener una superioridad combativa sobre el enemigo. Para poder conseguir la supremacía local y temporal, que les permita conseguir dichos objetivos limitados.

Resultado de imagen de abu bakr al-baghdadi EN LOS COMIENZOS DE SU ACTIVIDAD YIHADISTA, TRAS LA INVASIÓN DE LOS EE.UU. A IRAK.

La característica o el factor de la concepción de su misión es la simplicidad. Las características de su preparación son la inteligencia, la seguridad y el entrenamiento. Las características de su acción son la sorpresa, la velocidad de acción y el compromiso de los participantes en la misión.

El caso “The Hunt for Abu Bakr al-Baghdadi” está tratado con profusión y difusión suficientes, en cuanto a sus características publicitarias, políticas, legales, humanas y técnicas. Ahora analizaremos las particularidades tácticas y operativas que lo caracterizaron.

¿Cómo se detectó la presencia de Abu Bakr y sus parientes en esa localización? Evidentemente, una vez destruídas y liberadas las bases de apoyo y refugio del califato sunní en Irak y Siria, los EE. UU. y los otros países presentes en la zona de guerra estaban interesados en al-Baghdadi y procuraban su captura. Al parecer, un miembro arrepentido del Estado Islámico, que conocía la red de mensajeros de Abu Bakr, se pasó a las filas de las Fuerzas Democráticas Sirias, coalición opositora a al-Assad, controlada por los kurdos del Y.P.G. y apoyada por los EE. UU. Este “arrepentido” se convirtió en agente doble de esa coalición. Y, por sus antecedentes, consiguió acceder al círculo íntimo de al-Baghdadi y sustrajo una prenda íntima de éste (al parecer, un calzoncillo). La cual sirvió para identificarlo con casi el 100% de seguridad. Otros medios de la inteligencia estadounidense confirmaron o no desmintieron esta identificación por el ADN. Lo cual confirmó la investigación y estableció el objetivo.

Desde mayo de 2019, al-Baghdadi se encontraba en Barisha. Y, ya estaba a punto de trasladarse a otra ubicación escondite, ya que cada 6 meses solía mudarse de refugio. Era ya un huido, un insurrecto errante, sin bases estables refugio, desde donde adoctrinar y expandir su territorio. E incapaz de realizar una defensa coherente de sus escondites. Su única técnica defensiva disponible era la ocultación, buscando que fuera eficaz e impermeable a la detección humana y electrónica enemiga.

Desarrollo de la Operación de Caza y Captura de Abu Bakr al-Baghdadi.

La unidad militar elegida para llevar a cabo la “Operación Kayla Mueller” fue la US Navy Seal. Ésta es la unidad de su Marina de Guerra encargada de las acciones puntuales especiales por mar (sea), aire, (a) y tierra (l). Los Seals se crearon al final de la década de los 50 del siglo XX. Al apreciarse por el Pentágono la necesidad de contar con militares polivalentes, extremadamente preparados y capaces de actuar en cualquier ámbito en condiciones exigentes.

 

A primeros de los 60 y por deseo del presidente Kennedy, comenzaron a actuar en Vietnam. La formación general de un Seal se prolonga durante años de duro trabajo. El Seal cobra entre 42 mil y más de 65 mil euros al año. Su trabajo duro, minucioso, preciso y peligroso, no se compensa económicamente. Satisfacer su amor a la milicia, su vocación de servicio (éste se le enseña), su amor a la patria y su compromiso con sus colegas y la unidad son su paga principal. La “unidad 6” de los Seals, un grupo de élite de una veintena de hombres, participó en esta misión, encargándose de los objetivos principales. Es posible que el almirante jefe dirigiera la operación, pero no hay confirmación oficial. La naturaleza de los Seals, la estructura de las subunidades aerotransportables participantes y de los transportes y apoyos eran elementos que contribuían a la simplicidad de la misión, ya que se adecuaban perfectamente a ella.

Resultado de imagen de abu bakr al-baghdadi EN MOSUL, A FINALES DE JUNIO DE 2014, PROCLAMÁNDOSE CALIFA DE TODOS LOS MUSULMANES.

El entrenamiento y el ensayo de la misión no fueron descuidados, a pesar de la enorme experiencia general de los hombres. Antes de la activación de la unidad en la Base al-Asad, en Irak, aquélla fue entrenada en un “modelo” que reproducía fielmente las instalaciones, la extensión y las características del complejo urbano de Abu Bakr al-Baghdadi y los terrenos aledaños. Éste estaba a las afueras de la pequeña población de Barisha, al norte de la provincia siria de Idlib y a unos 6 Km. o 4 millas de la frontera con Turquía. El “essay model” fue levantado probablemente en una de las bases de entrenamiento más o menos protegidas de los Seals. Y éste se prolongó por unas 6 semanas, con intervalos. Durante esta fase se mantuvo el factor seguridad de la misión, ya que los ensayos y prácticas que realizan los Seals son variados y cambiantes.

La unidad atacante, formada por un centenar de efectvos, se desplegó en su base de partida principal al menos unos 10 días antes de la operación, para no incrementar su tensión y facilitar su adaptación final. El factor seguridad se mantuvo incólume durante toda la gran fase de preparación de la misión.

En la madrugada del domingo 27 de octubre de 2019, el jefe de vuelo de la “fuerza de transporte” tomó el mando de la operación y ordenó el despegue de los helicópteros de su base de partida al-Asad. La fuerza de transporte procedía de alguna de las divisiones 82 0 101 aerotransportadas del US Army. El vuelo al objetivo se realizó siguiendo hasta 3 o 4 direcciones diferentes, para no llamar la atención de observadores o curiosos en tierra. Las trayectorias se orientaron al oeste-noroeste, evitando el cercano eje de poblaciones arracimadas en la gran cuenca del Eufrates. Con ello se protegían los factores de seguridad y de sorpresa de la misión, durante la fase de acercamiento.

La fuerza de operaciones utilizó entre 6 y 8 helicópteros. Entre 4 y 6 eran Chinook CH-47, bimotores, para carga pesada, que transportaban a los Seals, los equipos y a la unidad canina de apoyo. Y los otros eran su escolta: 2 Apache AH-64 de ataque y protección. Ésas aeronaves fueron suficientes para trasladar de vuelta a todos los hombres y perros, con su botín de información para la inteligencia, prisioneros y el cadáver de Abu Bakr.

Al llegar la expedición aérea a las inmediaciones del complejo yihadista, un grupo de hombres armados salieron de éste. Y se dispusieron a situarse en sus posiciones previstas, en torno a las edificaciones. No eran más de una veintena. Los helicópteros en vuelo abrieron fuego sobre ellos. Y la zona de su despliegue fue saturada de proyectiles de las armas pesadas de abordo.

Resultado de imagen de abu bakr al-baghdadi  DERROTADO, ESCONDIDO Y PERSEGUIDO.

Ya en el objetivo, el coronel jefe de la fuerza de ataque tomó el mando de la operación. Antes del asalto, los altavoces de los helicópteros conminaron a al-Baghdadi a rendirse. Pero, éste corrió a esconderse. En su lugar, salieron 2 adultos y 11 niños.

Las tripulaciones de los helicópteros, dotadas de medios de fuegos pesados, se encargaron de sellar el complejo de viviendas del exterior. Los Seals de asalto avanzaron sobre aquél por dos lados. Una fracción de ellos, formaron un “anillo” defensivo exterior, para aislar el complejo desde tierra. La entrada en el interior de la casa principal se realizó por una abertura practicada en una pared lateral. Por miedo a que en las puertas y ventanas existieran booby traps o trampas para ingenuos explosivas. La mayor parte de los hombres se encargó de neutralizar a los escasos escoltas yihadistas que quedaban y capturar a los civiles (mujeres y niños) de las viviendas. Todos los Seals estaban comunicados entre sí mediante una Intranet sofisticada.

Un grupo especial, el “hunting team”, a cargo del coronel, fue a por Abu Bakr. En él se integró la unidad canina de detección, neutralización y ataque. El equipo de identificación también formaba parte de este mini grupo de armas combinadas. Otro grupo, el “inteligence collect team” se encargó de recoger toda la información sensible existente en las varias instalaciones o casuchas. Ambos “grupos de misión” se dividían en subgrupos, para completar rápidamente sus misiones por el complejo. Asimismo, en las detecciones indicadas colaboraban todos los hombres dentro del perímetro.

Golpeada por el fuego pesado, toda la familia quedó aturdida y conmocionada. Al-Baghdadi escapó con dos o tres de sus hijos siguiendo un laberinto de túneles excavado bajo la casa. Que le permitirían, tras un recorrido de unos cientos de ms., alcanzar la superficie por una disimulada y protegida salida lejana.

En un momento dado del avance del “hunting team” por el laberinto, el coronel dio órdenes de adelantar a la unidad canina de los Seals. Su idea era preservar la vida de sus hombres de élite. Uno de los miembros de la unidad, una perra pastor belga malinois con identidad encriptada, por pertenecer a una unidad clasificada, se adelantó a los demás teams o grupos caninos y fue acercándose a Abu Bakr. Su nombre sería K-9, que responde a la nomenclatura usada en otras ocasiones en operaciones especiales. Sin embargo, la profusión de noticias dudosas, filtradas gota a gota, le atribuye el nombre de Conan, recogido en la revista Newsweek.

Cuando Abu Baker se vió atrapado, ya con los nervios rotos y derrotado, explotó su chaleco explosivo. Matándose él y sus hijos e hiriendo a la perra. El equipo de identificación se adelantó, buscó ADN entre los esparcidos restos y confirmó al 100% la identidad de al-Baghdadi.

La operación culminó en unos 60 minutos, pero los hombres estuvieron unas 2 horas más en la zona. Luego, ocuparon sus helicópteros y éstos partieron de regreso. El cadáver del jefe del EI fue depositado en el mar, dentro de las 24 hs. siguientes, siguiendo el rito islámico.

A continuación, aviones estadounidenses de ataque a tierra lanzaron 6 cohetes de HE, probablemente del tipo Maverick, a la zona de operaciones desalojada, convirtiéndola en “zona de destrucción”. El último refugio de Abu Bakr quedó convertido en un área de color gris claro laminada hasta las cenizas y con los escombros triturados.

ABU OMAR AL-SHISHANI

Operaciones o G-3 de la Oficina central de Defensa del Estado Islámico

Su nombre puede pasar como uno más entre los cerca de mil delegados o visires nacionales, gobernadores, asesores, consejeros de la Shura, jefes de las oficinas centrales y nacionales y jefes de “brigadas” o “kampfgruppen” o fuerzas de tareas del califato del tercer milenio de Abu Baker al-Bagdadi. Y con la rapidez en dar alguna reseña personal suya, con motivo de su “evaporación” en un ataque aéreo de la Coalición de los 65 países el pasado viernes 4 de marzo, junto a la ciudad siria de al-Shaddadi, se ha obviado comentar o citar su intervención en la concepción de la más importante operación del EISI.

El padre Omar el checheno, que eso quiere decir su nombre árabe Abu Omar al-Shishani, fue el “estratega operativo” que diseñó a primeros de 2014 la campaña de primavera/verano del Estado Islámico en Irak. Conocido también como Omar el checheno, nació en Georgia y luchó en sus fuerzas armadas durante su desigual guerra con Rusia de 2008. Parece ser que al-Shishani comenzó a luchar en Siria junto a los rebeldes en 2012, pocos meses después del estallido de la guerra civil. Y se estima que algo más de un año después se unió al Estado Islámico de Siria e Irak. Los EEUU ofrecían $5 millones de recompensa a quien aportara información fiable sobre el paradero de Al-Shisheni. Recordemos que ésta es la tercera vez en que se declara muerto en acción a Abú Omar…

La gran operación de acción, prestigio y propaganda.

El EISI tomó al asalto y sin encontrar apenas resistencia la ciudad de Mosúl durante la madrugada del lunes 9 de junio de 2014, consolidándola en su poder en un par de días más. Mosúl es la tercera mayor ciudad de Irak y cuenta con 2 millones de habitantes. Fue la segunda gran localidad del país ocupada en firme por el EISI. El efecto de atracción y prestigio para el EISI y el golpe de descrédito para los gobiernos kurdo y central de Irak fueron sorpresivos y grandes. La permanente disputa por la administración de Mosúl entre las autoridades iraquíes y las del Gobierno Regional Kurdo (el KRG) influyó en la falta de defensas adecuadas de la ciudad. La toma de Mosúl, a unos 390 kilómetros al norte de Bagdad, sacó a relucir la incapacidad para gobernar la urbe, generada por el enfrentamiento entre el gobierno autónomo kurdo de Erbil y la autoridad central de Bagdad. Los kurdos aguardan desde 2007 un referendo que apruebe la absorción de esta ciudad por parte del KRG.

En este ataque se produjo un avance al combate de varias columnas de camiones ligeros sin protección contra el fuego ligero de infantería (muchos, tipo “pick up” de techo abierto y todos de marca Toyota), transportando al aire a unos 800 milicianos irregulares ardorosos del EISI. Y los 30.000 policías y soldados nacionales que guarnecían la provincia de Niniveh, abandonaron sus equipos pesados colectivos, singularmente la artillería y los vehículos blindados y huyeron, formando racimos de hombres aterrorizados, hacia Bagdad, a medida que avanzaban los “barbudos de Allah”.

Así, a primeros de junio de 2014, el ISSI lanzó una ofensiva estratégica en Irak, destinada a consolidar sus dispersos enclaves iraquíes (al-Ramadi, Faluya, etc.) de las provincias del norte y centro en una unidad territorial única y extensa. Que fuera capaz de unirse geográficamente, sin solución de continuidad, con las tierras sirias del Califato, con sede en Raqqa, en el alto Eufrates. Después de asaltar la ciudad de Samarra, irrumpieron en Mosúl y lanzaron una “acción de área” en las provincias de Saladino y Diyala, en la que los terroristas recurrieron también a sus “juramentados suicidas”. El asalto del ISSI a Mosúl se sumó a los ocurridos sucesivamente en varias poblaciones de la provincia de Niniveh. Confirmando con todo ello las capacidades militar y organizativa y la agresividad cada día más claras del grupo fundamentalista salafista y la gobernanza y el caudillaje de su líder, Abu Baker al-Baghdadi. La expansión del territorio que controla el ISSI, tanto en Irak como en Siria, son la realización de la intención de al-Baghdadi de desplazar al egipcio Ayman al-Zawahiri, no como jefe de al-Qaeda, sino como el auténtico sucesor de Osama Ben Laden.

Los avances de los yihadistas se producían a las velocidades de marcha de sus columnas, según la transitabilidad de los terrenos y la capacidad de las vías recorridas. Porque, antes de que llegaran a la distancia eficaz de influencia, de constituir una amenaza real sobre su objetivo, los funcionarios del gobierno y las fuerzas de seguridad abandonaban sus puestos administrativos y de defensa en aquél. Sin embargo, estos grupos móviles carecían de cualquier de cualquier apoyo externo a ellos, de conexión táctica a ningún grueso o masa de apoyo, y sus flancos son sectores expuestos. Esto es una de las delicias tácticas para cualquier ejército moderno medianamente experimentado y motivado.

Los grupos rebeldes pueden ser cercados funcionalmente y atacados desde sectores convergentes por los batallones de un par de brigadas de infantería mecanizada, reforzados cada uno por varias secciones o una compañía de sus batallones de carros. Y así, batidos y deshechos sucesivamente. Si no ha ocurrido así, es que no existía allí tal ejército. Lo que tenían los iraquíes era un proyecto, una apariencia, una entelequia, una imagen virtual y escandalosa de ello. Sabemos que la sorpresa es a veces inevitable: porque es hija del ingenio propio, de la oportunidad neutral y de la incertidumbre y de la rutina enemigas. Pero un ejército cabal es capaz de superar las crisis, de rehacerse y de vapulear al osado irregular rebelde, que se le enfrenta a campo abierto. Si no ocurre así es porque el ejército iraquí no existe como expresión cabal y cuajada de la voluntad de defensa de la sociedad y del gobierno iraquíes.

El diseño y la planificación de estas operaciones de acción y prestigio en Irak fueron obra de Abu Omar al-Shishani, un jefe entonces del ISSI en las montañas kurdas de Siria. Ya que las fronteras nacionales son para los yihadistas salafistas una abominación, que atenta contra la comunidad universal del Islam, plasmada políticamente en el califato. Creando así un “totun revolutum” de sufrimiento, desconcierto y sangre, donde medrar e imponer ese califato delirante. El Frente al-Nusrah para la Liberación de los Pueblos de Oriente, la franquicia regional de al-Qaeda, empezó a actuar en Siria en 2012, cometiendo los “grandes atentados indiscriminados y aislados” con grandes bombas en la capital y otras ciudades, al principio de la guerra. Los yihadistas avanzan políticamente y medran cuando existen una fractura y un caos sociales en un país. Éste es su humus primigenio, su caldo de cultivo, su medio ambiente propicio e ideal.

El enemigo contra el que planificó Abu Omar su “golpe de guadaña”.

El nuevo primer ministro iraquí, el chií Haidar al-Abadi, acometió a mediados de noviembre de 2014 la compleja reestructuración y adecuación del ejército nacional. Es de recordar, que los EEUU se gastaron durante su ocupación de Irak unos $25.000 millones en el entrenamiento y el equipamiento del actual ejército de Irak, que no parecen haber servido para mucho. Y los “drones” de espionaje y observación de los estadounidenses, tampoco han sido de utilidad. Y todas las escuchas telefónicas y de comunicaciones inalámbricas digitalizadas o no de la NSA (la agencia central de seguridad estadounidense, con inmensos almacenes para el archivo de datos inútiles, porque lo son si no son de provecho), la CIA y otras agencias especializadas en la exploración y observación de la información fueron nulas o erradas, para detectar el cáncer purulento del ISSI. Que se gestó desde casi dos año atrás, y su explosiva metástasis por el noroeste de Irak a mediados de 2014.

  EL PRIMER MINISTRO HAIDAR AL-ABADI

El miércoles 15 de noviembre el “premier” firmó, como comandante en jefe de las fuerzas de seguridad, la destitución de 26 comandantes y jubiló anticipadamente a otros 10. La medida atend a la necesidad de «consolidar la labor de una institución militar, basada en la profesionalidad y en la lucha contra la corrupción en cualquiera de sus formas». Al-Abadi nombró a otras 18 personas como relevo parcial. El premier buscaba también «depurar el aparato de seguridad de los generales y jefes leales a al-Maliki», cuyas políticas miopes y sectarias alienaron de nuevo a la población suncontra el gobierno iraquí. Y dieron alas a los yihadistas, que ya controlan difusamente un tercio del país. Pero, el jefe del Ejecutivo ha evitado ampliar la depuración al ministerio de Interior, controlado por la milicia chií de al-Sadr. «Las milicias chiíes operan en Bagdad (desde su centro en el barrio al este del Tigris, llamado Ciudad al-Sard) con total impunidad, ignorando la presencia de las fuerzas de seguridad gubernamentales«.

La purga coincid con el envío de 1.500 soldados estadounidenses adicionales a Irak, anunciado por Obama la semana anterior y con las primeras victorias logradas en combate por el ejército, con el apoyo de los ataques aéreos lanzados por la coalición internacional sobre las posiciones y concentraciones del ISSI. El general de 4 estrellas James Terry declaró a primeros de diciembre que su principal tarea es el reentrenamiento del nuevo ejército nacional. Se espera que la cifra de militares desplegados por los EEUU en Irak sea de unos 3.100 efectivos en poco tiempo. Y espantado por la enorme incapacidad del ejército iraquí, el entonces jefe del Estado Mayor Conjunto de los EEUU, el general Martin Dempsey, reconoció el jueves día 16 de diciembre que se necesitarán unos 80.000 miembros «competentes» de las fuerzas de seguridad iraquíes, para recuperar el territorio arrebatado por el ISSI, liberar la ciudad de Mosúl y restablecer la integridad de la frontera con Siria. ¡Qué fácil se entrenaron y motivaron los barbudos de Alá y cuanto les cuesta hacerlo a los “militares” iraquíes…!

GENERAL JAMES TERRY

El objetivo de la formación del ejército iraquí es alistar o reestructurar y entrenar a un colectivo de más 200 mil iraquíes, para formar el nuevo Ejército Nacional de Irak. Aparte están las fuerzas de policía y orden público civiles. Los reclutas son contratados tras pasar un superficial examen físico, estar comprendidos en un intervalo amplio de edad y pasar por un filtro “político” local, que avale su no “pertenencia evidente” a los grupos díscolos o insurrectos. Al no existir la tradición de un ejército moderno de reclutamiento universal, se ha optado por adquirir un ejército de voluntarios, intentando profesionalizarlo. Los reclutas del ejército pasan por “temporadas” una serie de jornadas de formación en técnicas elementales de lucha; de endurecimiento físico; de disciplina militar, basada en formaciones cerradas y sus movimientos, para imprimirles carácter; de cumplimiento de las labores cotidianas de vida en común y de convivencia como colectivos uniformados. Las principales tareas son formar someramente a los hombres, que se acostumbren a integrar colectivos permanentes disciplinados y prepararlos básicamente para su formación específica en las unidades de destino. Este período inicial se extiende entre los 60 y los 120 días. Y éste es un tiempo considerado insuficiente. Las unidades de formación del ejército iraquí, sitos en multitud de campos desperdigados por numerosas provincias del centro y del sur de Irak, serán fundamentalmente dirigidas por suboficiales y oficiales estadounidenses.

GENERAL MARTIN DEMPSEY, LUEGO JEFE DEL PENTÁGONO

Delirante, el viceprimer ministro iraquí Saleh al-Mutlaq (un sunní) recomendó reintegrar a los soldados de Sadam en el novísimo ejército en reconstrucción. «De esa manera se podrá derrotar al Estado Islámico en un plazo muy breve de tiempo». Pero, ¿aún siguen vivos y capaces, desde 2.003, los vapuleados y perseguidos restos del ejército de Sadam Hussein al-Tikriti? ¿No será éste el “tentetieso argumental” de los gobiernos iraquíes, al que achacan todos sus fallos, desventuras e incapacidades propias? A sus 68 años, el vicepremier es un veterano en la política del país, donde ha resurgido varias veces. Y se mueve a sus anchas en el gobierno de Bagdad, amedrentado por los yihadistas del Estado Islámico de Siria e Irak.

VICE PRIMER MINISTRO IRAQUÍ SALEH AL-MUTLAQ

Y la corrupción por sí misma no es razón suficiente para rehuir defender y ayudar al régimen iraquí. La corrupción es general, tradicional, arraigada y omnipresente en toda la región geopolítica árabe: desde el norte de África a las fronteras de la India. Sadam Hussein, el partido Baaz y su régimen estaban asentados en el clientelismo, el copago y el terror selectivo contra los enemigos internos, tanto reales como potenciales o estimados. Con la religión (variedad sunní) y los comunes orígenes tribales como criterios de selección, para comenzar a medrar en las estructuras estatales. Y sobrevivieron a dos guerras exteriores, una larga y otra contra una coalición aplastante de países modernos en 1991, y a varios intentos armados de rebeliones internas étnicas y religiosas.