RAZONES CONTRA UNA GUERRA CON COREA DEL NORTE.

Temiendo una agresión imperialista, las autoridades del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte (o Choson Rodongdang) y de sus Fuerzas Armadas (o Inmun Gun), pueden percibir como única salida a sus males crónicos, el emprender una “guerra revolucionaria de unificación nacional”. ¿Qué posibilidades hay de que esto suceda? Examinamos seguidamente los parámetros del “problema norcoreano” y sus “vías de elaboración” de sus conflictos.

Introducción.

El 25 de junio de 1950, las tropas norcoreanas de Kim il Sung invadieron Corea del Sur, con la aprobación de Stalin, para realizar por la fuerza la reunificación de la península de Corea. Que estaba dividida en dos países con regímenes ideológicos enfrentados desde el final de la II Guerra Mundial. Los Estados Unidos, sorprendidos en un primer momento, acudieron rápidamente a socorrer a los surcoreanos. El apoyo de la República Popular de China, que envió fuerzas entrenadas en su reciente guerra civil, y los sistemas y equipos militares entregados por la URSS a los comunistas, permitieron alcanzar unas “tablas” sin vencedores para 1953. En julio de ese año, se firmó en Panmunjong una tregua, que no un final de la guerra. Y estableció el paralelo 38 como la frontera entre ambas naciones. Un río de sangre fue derramado por todos los actores para mantener la situación prebélica.

Resultado de imagen de kim il sung IL SUNG, FUNDADOR DE LA DINASTÍA.

Para celebrar el sábado 15 de abril, el 105º aniversario del nacimiento de il Sung, el “Padre de la Patria”, Kim Jong-un preparó una gran tarta. Estaba luminosa, resplandeciente, con sus 105 “velas cohetes” encendidas. Jong-un no quiere desmerecer en nada a su dinastía y está jugando a Júpiter tronante, amenazando con sus armas atómicas y cohetes balísticos de primera generación. Con ellos se tendría que enfrentar desfavorablemente y sin posibilidades de victoria a los sistemas modernos de armas combinadas de los Estados Unidos. Podría dañar mucho a Corea del Sur. Pero eso no le daría la victoria y afectaría a todos los coreanos.

La ideología y su Praxis en Corea del Norte.

Para prever el comportamiento aparentemente caprichoso y errático de las élites norcoreanas, es necesario conocer los parámetro ideológicos y sicológicos de una sociedad tan catequizada, cerrada y jerarquizada. Y esos parámetros se derivan de los postulados marxistas leninistas. Según la interpretación y las aplicaciones realizadas durante el régimen estalinista en la URSS. Es posible que a primera vista, parezca forzado e inalcanzable, por ser extraño, inhumano o paradójico, entender a Kim Jong-un, el “Sol del Siglo XXI”, el “Supremísimo”. Por ello, sugerimos que se haga la prueba de entender a los suicidas yihadistas islamistas. Que también están ahí, pero más cerca de nosotros. Por último, la ideología comunista más rancia, puesta en escena por los norcoreanos, lleva les al uso de expresiones y giros lingüísticos, inusuales e inexplicables según nuestras formas de expresión y formación del pensamiento.

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La dirección norcoreana aspira a la unidad absoluta de sus estrategias, su doctrina, su organización y sus planes. En la terminología norcoreana, el “Monolitismo” representa una estructura político social como el granito, con absolutas homogeneidad interna y unidad de acción externa. Una “Estructuracarente de fisuras, a través de las cuales pueda penetrar el enemigo y dañarla. No existe una distinción significativa o radical entre la paz y la guerra en la estrategia nacional norcoreana. Ambas son “fases” de la política nacional, con diferentes participaciones del Inmun Gun. Éste es el nombre en coreano de las Fuerzas Armadas de Corea del Noerte. Así, las estrategias política, económica y militar son formas de la estrategia total norcoreana.

Los gobernantes de Corea del Norte consideran, derivándolo de la estrategia soviética estalinista, que la estrategia norcoreana posee una orientación y un estilo de planteamiento y elaboración para sus planes y decisiones. Su fundamento es el “supuestamente sensato y científico” cálculo de la “correlación de fuerzas” entre los norcoreanos y sus enemigos. Esa relación de fuerzas es un deliberado y calculado cotejo de las capacidades potenciales relativas entre ambos rivales, para las distintas situaciones de conflicto.

Los norcoreanos prefieren obtener sus objetivos por medios pacíficos. Pero el determinismo del materialismo dialéctico les lleva a considerar que las guerras son inevitables, mientras existan las clases sociales, las opresiones entre ellas y los países imperialistas. O, como en los últimos 65 años, estén ellos rodeado de estados capitalistas, sujetos a las fases sucesivas de crecimiento y decadencia en sus ciclos económicos. Las élites norcoreanas, con su sicología especial y distintiva como sustrato anímico vital y con su ideología y toda la parafernalia rimbombante donde se expresa, no se preguntan si tendrán o no un conflicto externo. Sino, ¿qué forma de conflicto es más ventajosa para nosotros para destruir al enemigo? Y, además, ¿quién puede triunfar sobre quién en cada caso?

Y consideran que, de acuerdo con las premisas y el desarrollo del materialismo dialéctico, que los sucesivos enfrentamientos de los opuestos sociales antagónicos (los que son incompatibles y/o no complementarios). Que van surgiendo progresiva y sucesivamente, tal como describe el materialismo histórico, finalmente les darán la razón. Y obtendrán la victoria sobre los estúpidos y decadentes imperialismos yanquis y japonés. Para facilitar las cosas y como aproximación somera y pálida, podemos decir que el materialismo histórico es así como una descripción marxista de los acontecimientos o Historia general y que el dialéctico es así como una teoría científica de la creación, desarrollo y solución de los conflictos sociales (o sea, todos).

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Entendemos que el arma nuclear no es más que una apuesta norcoreana por cubrir todas las “fisuras”, ante una hipotética amenaza imperialista (del extranjero hostil) contra su régimen.

Planteamiento y Desarrollo de la Situación.

Varias son las razones que desaconsejan a los norcoreanos el uso preventivo o inicial de un ataque militar.

En la práctica está primero la cercanía de China, su principal apoyo y mentor, que abraza toda la frontera norte del país. Aunque China no se vea afectada directamente por los escasos fuegos atómicos que se crucen en la península coreana, las nubes radioactivas pueden alcanzar su territorio. Y afectar a sus factorías industriales y a sus ventas externas e internas, tanto si se producen contaminaciones, como si corren rumores sobre ellas. También China, como única frontera terrestre, recibiría un flujo caótico e importante de refugiados coreanos.

China es hoy una democracia dirigida de industriales y mercaderes. China tiene un sistema político dictatorial moderno (de partido único); que está controlado y dirigido por una élite que supone un 10% de su población. China es una de las principales economías mundiales: tiene en su poder unos $4 billones (millones de millones) en deuda estadounidense, con lo que financia a su principal importador mundial. La clase media china es creciente, próspera y pujante y está afiliada abrumadoramente al Partido Comunista Chino. Muy expresivamente, estas élites de cualquier sistema económico, suman también unos 135 millones de chinos, del orden de un 10% de su población. No están lejos los tiempos del canibalismo y de las sucesivas hambrunas y penurias en las tierras del Reino del Medio. Pero, ya muchos chinos han conocido y disfrutado de los innumerables bienes que el capitalismo y el sistema industrial modernos producen. Y, aunque su distribución entre las capas de la población y las exportaciones es aun muy asimétrica y deficiente, los chinos no desean arriesgarse a perderlos.

Resultado de imagen de nivel de vida China DESARROLLO ECONÓMICO EN CHINA.

Y recordemos que, a pesar de la proliferación de las armas atómicas y termonucleares durante los 40 años de la guerra fría, ningún país de los llamados socialistas o democracias populares las usó nunca.

Una razón sicológica de fondo es que los marxistas leninistas buscan el paraíso en esta tierra. Que sólo les traerá una sociedad sin clases y sin estado opresor, al final de los tiempos, al cabo de muchas, muchas, muchas generaciones del “hombre nuevo”. Mao Ze Dong calculó que “serían necesarias más de noventa”. “Largo me lo fiáis, Sancho”. Y si pierden esa oportunidad de supervivencia por una guerra devastadora, pues han hecho un pan como unas tortas. Y se quedan listos.

A ninguna religión normal o delirante, incluso primitiva, se le ha ocurrido nunca ofrecer el paraíso aquí. Hay dos casos en los que el arma nuclear puede ser empleada sin obstáculos o prevenciones ideológicos. Los yihadistas islamistas ofrecen el paraíso a los mártires de la Yihad. Con lo cual les dan a sus creyentes la seguridad en el futuro y les resuelven sus problemas en este “valle de lágrimas”. Los israelitas se consideran el pueblo elegido por Yavé. Y esto no se les ha cambiado abierta y directamente por Él. Para ellos, el cristianismo es una desviación religiosa, un cisma blasfemo. Tienen la seguridad de las promesas de Yavé a Abraham, a Jacob y a Moisés. En esa exclusividad de los favores de Dios, se basa su nulo interés proselitista. Así, no les importa enfrentarse a un holocausto nuclear. Si la existencia de su nación, siempre amenazada por sus inquietos y no democráticos vecinos, se ve irreversiblemente amenazada. Por ejemplo, perdiendo una guerra convencional contra los musulmanes. Tanto chiíes (Irán, Hezbolá, Siria), como sunníes (todos los demás), que pueblan África del Norte y el Suroeste de Asia.

Resultado de imagen de Consejo Defensa Corea del Norte FALLAN MUCHO…

Una guerra total con cruzamiento de salvas nucleares con el enemigo, sería hiperasimétrica contra las élites de Corea del Norte. Que perderían todo lo que poseen y desean: la vida, el ejercicio del poder casi omnímodo y un nivel de vida superior, en calidad y en variedad, al de sus compatriotas. De vida futura, nada. Por tanto, Iría contra las pulsiones naturales existentes en todos los hombres el emprenderla en esas lamentables condiciones y con esas apocalípticas perspectivas. Ésta debería ser la razón principal para alejar del aventurerismo desviacionista, iniciando esa guerra, a los dirigentes de Corea del Norte.

El tiempo disponible de reacción y el alcance de las represalias de los aliados estarían limitados por: Los deseos universales de paz; los esfuerzos diplomáticos de numerosos países, desde Vietnam a Venezuela, pasando por China, Irán, Egipto, Rusia y Bolivia; las fuertes perturbaciones de los mercados y del comercio mundiales. En gran parte, la iniciativa, a su nivel y perspectiva, seguiría en manos del Líder Máximo de la Revolución de los Obreros y Campesinos Unidos. El Queridísimo Gordito” (Loved Fatty, en los ambientes) y su Consejo Nacional de Defensa.

Orografía del Conflicto convencional terrestre.

Corea es una península montañosa. Una cadena central la recorre de norte a sur, con alturas máximas superando los 2000 ms., configurando, especialmente en el norte, numerosos y estrechos valles. Éstos se orientan principalmente de norte o noreste a suroeste. Las llanuras se extienden al oeste de la península, hasta las costas del Mar Amarillo. Corea del Norte, por lo tanto, no presenta muchos terrenos favorables para las maniobras de las fuerzas mecanizadas. Éstas se ven fácilmente canalizadas por terrenos quebrados y de corto o medio dominio por la vista.

Resultado de imagen de Consejo Defensa Corea del Norte EL CONSEJO NACIONAL DE DEFENSA, EN SU MOMENTO..

Los obstáculos naturales pueden ser reforzados por abatis, cortaduras verticales, numerosos y pequeños campos de minas, etc. Son terrenos naturales para el empleo del rechazo antitanque, basados en los cohetes de carga hueca con variadas distancias eficaces de tiro, aderezado con una defensa móvil a cargo de unidades de infantería ligera. En apoyo, una artillería bien protegida y camuflada, con las avenidas de aproximación enemigas y los puntos importantes o singulares del terreno registrados previamente. Los flancos de las posiciones de defensa pueden apoyarse en los compartimentos del terreno que crean las líneas de alturas.

LOS CHINDITAS: FUERZAS DE INCURSIÓN PROFUNDA

UNA EXPLOTACIÓN OPERATIVA DE LA RETAGUARDIA ENEMIGA

Un proceso que llamaremos de “sorpresa en cascada” fue creado al sur del teatro de operaciones del Extremo Oriente por el general británico Orde Wingate a primeros de 1.944. Para ello empleó la fuerza de incursión profunda, tipo división ligera reforzada, llamada los Chinditas. Este nombre está tomado del dios birmano Chinthe, el dios protector de la religión (o del estado), y que podía atacar a los enemigos desde nueve direcciones diferentes… Su misión principal era cortar las comunicaciones internas de unidades (avance y retirada) y abastecimientos (apoyos, sustituciones y reemplazos) de las fuerzas japonesas que se oponían al avance, en el norte de Birmania, de las fuerzas chino estadounidenses del general Stilwell. Éstas avanzaban desde China en dirección al sur, con el objetivo de conquistar las poblaciones bimanas de Mogaung y Myitkyina y también ocupar y asegurar la zona al sur de esos nudos ferroviarios, creándoles un área de retaguardia estable. Con ello buscaban poder abrir y extender permanentemente una carretera y un oleoducto desde el norte de Assam, en la India, a Yunán, en China.

SU EMBLEMA, TOMADO DEL DIOS CHINTHE…

Esto permitiría abastecer a una flota de bombarderos estadounidenses y sus escoltas de caza con base en Yunán. Que estaría destinada a reforzar el esfuerzo de guerra de los maltrechos chinos, los cuales luchaban desde 1.937 en una guerra propia, contra el expansionismo del Japón en el continente asiático. Y que estaban ahora desmotivados hasta tal punto, que Chiang Kai Check quería salir de la guerra. Este hipotético armisticio liberaría a unas 25 divisiones japonesas que se hallaban en China, operando y estacionadas, para ser destinadas donde el Estado Mayor Imperial lo considerara adecuado. Por ejemplo, para acelerar una invasión de la India e incluirla en la “Zona Asiática de Coprosperidad” que preconizaba el Imperio del Japón para toda el Asia Oriental y del Pacífico, bajo su influencia político económica, frente a las potencias occidentales extrañas.

LA ZONA DE OPERACIONES.

Un avance convencional desde la India, a cargo del Catorce Ejército anglo indio del general Slim contra esa retaguardia profunda nipona y desde un flanco esperado y protegido era impracticable. Debido a la distancia a recorrer, al terreno a ganar y asegurar, a la tenacidad de los soldados japoneses de infantería y al número de sus fuerzas desplegadas “en esa misma dirección y en sentido opuesto”, puesto que los nipones intentaban alcanzar la ya cercana frontera de la India con Birmania, y a la dificultad de la lucha en la selva. Que era un medio “espeso” para los movimientos de las fuerzas de ambos mandos, con vistas obstruidas y muy cercanas y donde abundaban las enfermedades tropicales.

 

Desarrollo de las Operaciones.

La “segunda expedición chindita” se insertó en marzo de 1.944, en base a la experiencia operativa adquirida el año anterior con la primera. Donde Wingate comprobó dos parámetros esenciales para las operaciones previstas: que “fuerzas de línea” anglo indias, entrenadas específicamente para esas tareas de incursión profunda, podían combatir a los japoneses en la selva; y que esas fuerzas podían ser abastecidas indefinidamente por el aire, al gozar los aliados de la supremacía aérea en su zona de operaciones y contar con suficiente capacidad de transporte aéreo para ello. Participaron como fuerzas de incursión, las brigadas 16, que desde primeros de febrero avanzó a pie unos 1.000 Km. en dirección a Indaw, 77 y 111 del ejército anglo indio, fuertes en más de 12 mil hombres. Y que se integraban en la 3ª división anglo india, de su “orden de combate”. En abril de 1.944 se les unió la brigada 14, que desembarcó en la base de Aberdeen, junto a la obstrucción viaria de White City, y atacó inmediatamente a varios depósitos japoneses de suministros. Wingate siempre pensó en el empleo de unidades regulares, no en tropas de élite. Y que sus reemplazos vinieran de las distintas unidades de ese ejército, especialmente del Catorce Ejército de Slim. Pero no se contó con la tendencia “perversa” de los jefes de unidades, de ir prescindiendo preferentemente de los holgazanes y los problemáticos, para cederlos a otras unidades lejanas. Así, las unidades de reclutamiento de los chinditas tenían que rechazar de entrada a parte de los candidatos, así como también a los que superaban los 40 años. La cual es realmente una edad muy avanzada para iniciarse en las dificultades de la guerra en las selvas.

OPERACIÓN DE MARCHA: EL CRUCE DE UNA CORRIENTE.

Los planeadores, aviones de carga y avionetas, debidamente escoltados, comenzaron a llegar a Broadway, al norte, y a Picadilly, al sur, de la zona elegida. Se trataba de establecer un cerrojo fortificado en la vía férrea y la carretera entre Indaw, al sur, y Mohyen, hacia el norte, en la retaguardia de las fuerzas japonesas que avanzaban hacia el norte, China, y hacia el este, India. La localización de la obstrucción operativa fue descubierta en la exploración aérea hecha por Wingate, que la eligió frente a otra alternativa que tenía, porque en los pequeños valles incluidos en su perímetro, podían establecerse, al amparo de las vistas, todos los servicios auxiliares de la zona defensiva, como los mulos, la sanidad, las comunicaciones exteriores, los almacenes, etc. White City, la posición defensiva, fue fortificada debidamente y equipada con cañones antiaéreos Bofors de 40 mm., morteros de 75 mm. y cañones de 25 libras (>11 Kg y >90 mm.) y ametralladoras Vickers. Entre las colinas que enmarcaban el recinto y lo integraban, se instaló incluso una pista de aterrizaje para pequeños aeroplanos.

UNA RECUA DE MULAS…

Para el transporte en terreno quebrado y selvático los chinditas usaban recuas de mulas en todas sus columnas de marcha. Cada animal estaba a cargo de un mulero dado, encargado de su guía, cuidado y manutención. Y no siempre, especialmente al final de sus operaciones, los muleros fueron entrenados debidamente para su oficio. Las recuas transportaban las municiones, los avituallamientos, las armas pesadas, los repuestos, las radios y otros equipos y consumibles. El tren de mulas de cada unidad era muy vulnerable a un ataque japonés. También, los animales de los reductos, donde era difícil soterrarlos o protegerlos debidamente bajo cubiertas, eran vulnerables al fuego pesado japonés. Con ello, dicho tren de mulas se convertía en una vulnerabilidad grave de la unidad, ya que sin él eran imposibles las operaciones de marcha y ataque, consustanciales a los chinditas, en ese medio de lucha de tan difícil transitabilidad.

En la zona de operaciones, el clima es duro, el confort, que alivia los esfuerzos de la guerra, es escaso, la vida es áspera y las enfermedades selváticas afectan grave y reiteradamente a los hombres y a las bestias, en alto porcentaje e intensidad, durante los pocos meses de operaciones en las selvas birmanas. Y la tarea general de hostigamiento y de debilitamiento de las fuerzas japonesas en sus líneas de comunicación y de abastecimientos hacia los frente chino e hindú se llevó a cabo. El concepto operativo que subyació fue la explotación de la retaguardia profunda japonesa, donde abundaban sus vulnerabilidades tácticas y operativas y la no disponibilidad combativa enemiga, al estar alejada de los frentes de combates. Los chinditas lograron fijar indefinidamente en esa retaguardia a unas dos y media divisiones japonesas, dedicadas a su control y persecución, o sea, unas 2,5 veces su propia capacidad combativa.

Análisis e Interpretación de la Campaña Chindita.

Las operaciones de los chinditas son acciones de explotación de la retaguardia enemiga por fuerzas suficientes y móviles. Éstas son insertadas profundamente en ella por la aviación propia. No ocurre aquí el caso habitual del ataque y la ruptura completa de un sector o faja del frente enemigo., por donde irrumpe entonces un cuerpo móvil más o menos equipado y numeroso. Que avanza por la retaguardia enemiga para explotar sus vulnerabilidades; destruir sus unidades en reforma o en marcha a sus bases de partida iniciales; invertir los frentes de lucha de sus unidades a la defensiva, para colaborar en aniquilarlas; capturar o destruir toda clase de medios logísticos; atacar a las unidades valiosas y vulnerables (artillería, ingenieros, mando, comunicaciones, paracaidistas); ocupar temporalmente nudos de comunicaciones terrestres, desfiladeros y puertos y posiciones tras el cruce de canales y ríos, etc.

La coordinación necesaria del cuerpo móvil con su “masa de apoyo” o retaguardia inmediata, se realiza en esta campaña por una vía aérea estable, suficiente y no molestada. Cuyo nexo de unión con las brigadas (-) y batallones (+) operativos chinditas son las bases fortificadas (White City, Broadway, Aberdeen, Blackpool), establecidas en el interior de la zona japonesa. Y que actuaban como bases de partidas iniciales de sus operaciones.

Se calculó que los chinditas causaron más de 12 mil bajas a las fuerzas japonesas, con la pérdida en combate de sólo unos pocos cientos de hombres por su parte. Pero los chinditas no derrotaron decisivamente a ninguna gran unidad japonesa, ni conquistaron ninguna posición relevante enemiga. Con lo que su trascendencia, para los planes militares aliados y la importancia de las acciones contra el enemigo, quedaron dispersas, aplacadas y opacadas por las grandes maniobras de la guerra en ese teatro surasiático y por los intereses estratégicos y operativos de los tres grandes actores en el mismo: británicos e hindúes, estadounidenses y chinos.

GENERAL ORDE WINGATE.

Tras la muerte inesperada de Wingate en un accidente aéreo, su sucesor, el general Lentaigne, estableció en Blackpool, a unos 100 Km. al norte de White City, otra posición fortificada obstruccionista, como alternativa y refuerzo de aquélla. Y puesto que las operaciones chinditas y el interés de la guerra se trasladaba más hacia la frontera con China, los chinditas quedaron ya bajo el mando de los estadounidenses. Y Stilwell, les dio la tarea de una gran unidad ligera convencional, coordinada con el esfuerzo hacia Birmania de las fuerzas chino estadounidenses. Con las misiones de atacar en fuerza desde el sur las posiciones sobre las que avanzaban aquéllas. Es de señalar que el propio Lentaigne, que no tenía la creatividad, la ascendencia, el respeto entre sus iguales y la voluntad de Wingate, llegó a aceptar en parte los puntos de vista convencionales y ortodoxos de Stilwell, en relación al empleo de los chinditas.

Éste tuvo previamente, a primeros de 1.944, una unidad de “incursionistas profundos” con los llamados “merodeadores de Merrill”. Pero ellos no tuvieron el alcance, la proyección, la capacidad y la concepción operativa que los chinditas tenían desde el principio, en su segunda incursión de ese año. Además, sin las sustituciones y los reemplazos requeridos, empleados como otra pinza de avance chino estadounidense en la campaña birmana y plagados por las enfermedades infecciosas, la efectividad combativa de los chinditas cayó en picado muy pronto. Y, unos pocos meses después, en 1.945, fueron ya desmovilizados totalmente

LA ESTRATEGIA NACIONAL CHINA Y SUS INTERESES INTERNACIONALES IV.

(FINAL)

China penetra en Hispanoamérica.

A algo más del doble de la distancia de China con África, se encuentra el enorme continente de la América Hispana, las Américas del Centro y Sur. China tampoco la descuida, con sus atenciones, viajes de autoridades, fomento del comercio mutuo, asesoramientos, distintas líneas de créditos e inversiones estratégicas. Después de los EEUU, unidos a ella por la geografía, la civilización y relaciones de 2 siglos, China es hoy el segundo socio comercial de Hispanoamérica y su tercer gran inversor nacional. La América Hispana ha sido tradicionalmente una gran exportadora de toda clase de materias primas y semielaboradas y China es una gran fábrica global de multitud de manufacturas de consumo personal e industrial y de bienes de equipo y de tecnologías cada vez más avanzadas y desarrolladas. El interés por las relaciones bilaterales es mutuo y la lejanía geográfica protege al continente y a sus países de cualquier influencia política impuesta o avasalladora.

Así, los intercambios comerciales entre China e Hispanoamérica han pasado de los $12500 millones en el año 2000 a los $260.000 millones del 2013. Por otra parte, las inversiones directas chinas en el continente hispano eran de unos $83000 millones a primeros de 2014. Y pueden seguir creciendo fácilmente, ya que sólo suponían un 13% del total de las inversiones externas de China. El inmenso capital libre de China, producto de los superavits de sus balanzas comerciales con casi todo el mundo, no sólo les sirve para comprar estratégicamente bonos del Tesoro de los EEUU, de los que es su principal tenedor, sosteniendo así las deudas públicas estadounidenses. Sino que también los créditos chinos otorgados a los países hispanos más o menos hostiles a los EEUU (Cuba, Venezuela, Argentina) evitan su estrangulación económico financiera. Pero los convierten en “socios cautivos” de China, gracias a ese “trato especial”” y a la no existencia de temores o fricciones con ellos.

China acumula ya casi cuatro billones de dólares en reservas internacionales, que suponen unas cuatro veces el tamaño de la economía española. Ese “capital libre” chino es en su mayor parte una especie de “flujo de caja libre” (free cash flow), dispuesto para su uso e inversión “en oportunidades y en toda clase de sectores” (consumo, defensa, infraestructuras, créditos, expansión exterior) que decidan el Gobierno y el Partido Comunista chinos. La presencia china en las zonas geopolíticas de antigua “exclusividad e influencia” de los EEUU, les deniega a éstos “espacios de maniobra y de extensión” geoestratégicas. Y obliga a los EEUU a mejorar los términos de atención, calidad y reciprocidad en sus relaciones con Hispanoamérica. Además, estas “aperturas político comerciales de rápida consolidación y con gran vitalidad” promovidas por China, favorecen la aparición y creación de un “espacio geoestratégico multipolar” en el mundo. Que es buscado por China en su estrategia nacional y que va en detrimento y aherrojamiento de las potencias hegemónicas del siglo XX.

En julio de 2014 el presidente Xi Jinping realizó una visita a sus principales socios económicos y amigos políticos de Iberoamérica: Brasil, Argentina, Venezuela y Cuba. Apenas un año antes, tras su subida al poder en marzo de 2013, hizo su primer periplo por el continente americano, visitando en esa ocasión a México, Costa Rica y Trinidad y Tobago, para encontrarse finalmente con el presidente Barack Obama en California. Está clara la mayor importancia y significación de este segundo viaje de Xi Jinping al continente hispanoamericano. Allí firmó unos 100 acuerdos bilaterales con sus anfitriones, valorados en cerca de $13500 millones, en asuntos mineros, turísticos, de infraestructuras terrestres y satélites de comunicaciones.

También se reunió con los mandatarios de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (la CELAC), a los que Xi Jiping ofreció su “Plan 1+3+6”, basado en unos “intercambios generales beneficiosos mutuos”. Este plan económico estratégico pretende, mediante acuerdos bilaterales, fomentar el “crecimiento sostenible y mutuo” (el 1). Empleando para ello 3 grandes medios: la inversión, los créditos y el comercio. Los cuales se aplicarán en 6 áreas sensibles y decisivas de las economías nacionales: la minería y la energía, la agricultura, la industria, las infraestructuras, como multiplicadoras de las actividades económicas y la innovación científica y las tecnologías de la información, como sectores de vanguardia del adelanto científico y económico. Xi Jinping ofreció también la creación inmediata de un “foro de cooperación” de China con Hispanoamérica, cuya primera reunión se celebraría en Pekín. De momento, China se comprometió a otorgar una línea de créditos preferenciales a estos países para infraestructuras (entre 2015 y 2019) por unos $29.500 millones.

Brasil es el principal socio económico de China en el continente iberoamericano. Son dos subcontinentes en desarrollo, activos y pujantes, que convergen en sus intereses económicos. Brasil es también el primero del llamado grupo de los BRICS, que incluye a ambas naciones, junto con Rusia, India y Suráfrica. Durante la visita de Xi Jinping, este grupo de países emergentes de gran desarrollo económico y de creciente importancia internacional, crearon en la ciudad de Fortaleza el “Nuevo Banco del Desarrollo”, para financiar sus proyectos y necesidades económicas. Dejando al margen de ello al FMI y al Banco Mundial, establecidos y sostenidos por las viejas economías desarrolladas de los EEUU y de la Unión Europea. China le compra a Brasil, petróleo, gas natural y minerales y de la selvicultura, madera, e invierte en infraestructuras civiles y en la instalación de líneas de ferrocarril. En 2013, sus transacciones bilaterales ascendieron a los $89.500 millones.

Otros datos de las principales transacciones chinas con los países hispanoamericanos referidos al año 2013, son: de Chile importó minerales, especialmente de cobre, y pulpa de papel (un semielaborado) por $35.000 millones; a Argentina le compró petróleo y soja e invirtió en la construcción de 2 presas hidroeléctricas y en trenes, hasta unos $14.750 millones; de México importó petróleo y productos alimenticios (carne y pescado) por unos $39.800 millones; a Venezuela le compró petróleo, le facilitó créditos para infraestructuras y le cedió tecnología industrial y de satélites de comunicaciones, totalizando unos $19.150 millones; al Perú le compró minerales y fruas e invirtió en instalaciones mineras, hasta cerca de los $16.000 millones.

En Cuba, China apenas tiene interés. Sólo hay una razón principal para ello y las otras que se puedan aducir son simples orlas o derivadas de ella: China, como buen capitalista y hábil negociante, tiene la mala costumbre de cobrar por los bienes y servicios que vende y por la totalidad de la deuda vencida. Y Cuba, tras más de medio siglo de “socialismo práctico y férreo”, aún no es capaz de generar recursos para pagar lo que compra o para producir bienes atractivos para posibles compradores. Así, China presta billones de dólares a los EEUU. Pero presta muy pocos millones a la “Cuba de los Castro”. A pesar de la “solidaridad entre los pueblos”, el “internacionalismo proletario” y otras espesuras ideológicas que esgrimían juntos hasta hace pocos lustros contra los imperialistas yanquis y los europeos occidentales burgueses.

LA ESTRATEGIA NACIONAL CHINA Y SUS INTERESES INTERNACIONALES III.

(CONTINUACIÓN)

Las relaciones de China con sus vecinos del Este de Asia.

Los contenciosos que mantiene China con los países del Este asiático demuestran lo incómoda, despótica y avasalladora que puede ser su presencia a las distancias cortas. Cuando China cree que están en juego sus intereses nacionales o su orgullo nacional. Cuya pérdida a manos de las “potencias extranjeras” hasta casi mediados del pasado siglo, es uno de los tics neuróticos de la política exterior de Pekín.

El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, y el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, mantuvieron una conversación telefónica a mediados de mayo de 2014, en la que mostraron un total desacuerdo en el contencioso entre China y Vietnam por la exploración petrolífera que éste último realiza junto a las islas Paracel. Wang le pidió a Kerry que los EEUU «dejen de animar las acciones provocativas de otros países». Refirndose a Vietnam, el cual envió buques a la zona marítima próxima a las Paracel a principios de mayo, para impedir la instalación de una plataforma petrolífera china. Kerry aseguró que fue China la que provocó a Vietnam, al trasladar esa plataforma a las aguas en disputa en las Paracel. La cual iba escoltada por buques chinos, que ahuyentaron con cañones de agua a los barcos vietnamitas. El secretario norteamericano urgió a China y a Vietnam a «relajar las tensiones, garantizar una conducta segura de sus buques en el mar y resolver la disputa a través de medios pacíficos, de acuerdo con la ley internacional». Wang pidió a los EEUU que «trate el conflicto con objetividad y justicia, cumpla sus compromisos y mida sus palabras o acciones». La plataforma, de la petrolera china CNOOC, estaba situada al sur de Hong Kong y fue trasladada a las proximidades de las Paracel (que los chinos llaman Xisha) el 2 de mayo, lo que fue considerado una acción «ilegal» por Hanoi. El 3 de mayo, la Administración de Seguridad Marítima de China anunció la prohibición de navegar a menos de una milla náutica (1,8 kilómetros) de su polémica plataforma. Distancia que aumentó a 3 millas náuticas (5,5 kilómetros) el 5 de mayo.

Por su parte, el primer ministro japonés aprovechó su presencia en una ceremonia militar a fines de 2013, para advertir a China que no permitirá ningún cambio del statu quo en el contencioso territorial de las islas Senkaku, a las que China llama Diaoyu. Abe no descartó cambiar la constitución para reforzar el poder del Ejército: “La situación de seguridad del Japon se ha agravado”. “Las fuerzas armadas deben olvidarse de la idea de que se puede cubrir todo con maniobras militares y de que su mera existencia sirve como elemento de disuasión”, declaro rotundo. Japón teme que China recurra a la fuerza para hacerse con el control de las islas en disputa, en cuyas aguas se cree que hay reservas de petroleo. Shinzo Abe ha autorizado el derribo de “aviones espías no tripulados” que sobrevuelen la zona en disputa. Un portavoz del ministerio chino de Defensa advirtió de que si eso ocurre, China lo considerará como un acto de guerra y, seguramente, emprenderá “acciones decisivas para devolver el golpe”.

El contencioso sobre estos islotes, cuya soberanía reclama también Taiwán, ha deteriorado notablemente las relaciones entre China y Japón, las dos grandes economías de Asia. La disputa territorial surgió en 1970. Japón afirma que ocupa las islas, que antes no pertenecían a nadie, desde 1895. Pero China insiste que el archipiélago fue incluido en el Imperio Chino hace 600 años, y, efectivamente, en mapas japoneses de 1783 y 1785 aparecen como territorio chino. Tras la II Guerra Mundial, el archipiélago estuvo un tiempo bajo control de los EEUU y fue, por fin, entregado al Japón en 1972, junto con la isla Okinawa. Pero, Taiwán y la República Popular de China consideran que ese traspaso fue ilegal. La posición de Tokio es que el archipiélago formó parte siempre de la prefectura de Okinawa. Y explica que las “nuevas reclamaciones de otros Estados” sobre él, se deben a la riqueza en recursos minerales de la zona.

Las tensiones se agudizaron a partir del 11 de septiembre de 2012, cuando el Gobierno de Tokio compró a un propietario privado nipón, tres de las cinco íslas Senkaku o Diaoyu. Japón reclama también la soberanía sobre unos 500 cayos, algo alejados de ellas, pero que adquieren importancia a la hora de demarcar las aguas territoriales del archipiélago. De ellos, unos 158 no tenían ni nombre hasta el día de hoy. A raíz de la escalada de tensiones con China, Japón decidió darles nombres oficiales, para demostrar su soberanía sobre ellos. La lista publicada el viernes 1 de agosto, contiene también los nuevos nombres geográficos japoneses: así, dos de las islas Senkaku, separadas por un istmo, son llamadas Nantokodzima o pequeña isla del sureste y las otras tres se denominan Nanseikodzima o pequeña isla del suroeste, Higasikodzima o pequeña isla del este y Seikhokuseikodzima o pequeña isla del noroeste.

Por su parte, el presidente Barack Obama respaldó a mediados de abril al Japón en esa disputa territorial con China y manifestó públicamente, en un gesto sin precedentes, que Washington apoyará a Tokio en caso en un conflicto militar por las Senkaku. Obama manifestó sin ambages que las islas reclamadas por ambas naciones, pero administradas por Tokio, están protegidas y comprendidas en el artículo 5 del Pacto entre los EEUU y el Japón sobre Cooperación Mutua y Seguridad. Según Nezavisimaya Gazeta, Obama se vio obligado a expresarse tan determinantemente, para recuperar a confianza de Tokio, donde estaban poniendo en duda la capacidad de Washington de defenderlos, tras la diplomática reacción de los EEUU a la adhesión de Crimea a Rusia.

En fin, el 30 de junio de 2014 los ministros de Asuntos Exteriores de los países de la Asociación Nacional del Sudeste Asiático (ASEAN) iniciaron una serie de reuniones en Brunei, con el objetivo de establecer un “código de conducta internacional” que evite un posible conflicto armado en el Mar del Sur de la China. La ASEAN la integran Myanmar, Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam, que tienen una población total de unos 620 millones de habitantes. China disputa bilateralmente con Vietnam, Filipinas, Brunei, Malasia y Taiwán, la soberanía de una parte o la totalidad de los cientos de islas e islotes del Mar de China Meridional. Que es considerado por Pekín como un «Segundo Golfo Pérsico» propio, por los yacimientos de gas y petróleo que se estima que contiene su subsuelo. El canciller filipino, Albert del Rosario, denunció el incremento de militares chino en las islas cuya soberanía se disputan varios países de la región. E indicó que la presencia del Ejército chino en las cercanías de los atolones de Scarborough y Second Thomas, supone «una amenaza a los esfuerzos por mantener la paz y la estabilidad de la región». En efecto, tanto Filipinas como China reclaman la soberanía sobre los atolones.

Un nuevo escenario estratégico creado por la diplomacia y la economía.

China acogió el lunes 10 de noviembre el inicio de la cumbre de jefes de Estado del Foro de Cooperación Económica de Asia y Pacífico (APEC). Los 21 países miembros, donde destacan Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Corea del Sur, Indonesia y Australia, suman más de la mitad del PIB mundial, el 44 por ciento del comercio internacional y el 40 por ciento de la población de la Tierra. El objetivo de un foro así es avanzar hacia el libre comercio en la región geopolítica. China quiere impulsar el Área de Libre Comercio de Asia y Pacífico (FTAAP), que fue anunciada por el Foro en 2006 y que ahora se ha convertido en un caballo de batalla de Pekín. La semana anterior, el director ejecutivo del Foro, Alan Bollard, anunció un “estudio estratégico” sobre la propuesta, aclarando que no era “el inicio de las negociaciones”, para no herir susceptibilidades de otros miembros. Por este objetivo, como no, también rivalizan EE.UU. y China en su pugna por la hegemonía en el Pacífico.

En efecto, los EEUU abanderan su propio proyecto de asociación internacional, la Alianza Transpacífica (TPP), que incluye a otros 11 países de APEC, como Japón y Australia, pero no a China. El gran fallo del mismo es que China es el primer exportador del mundo y el mayor socio comercial de casi toda la región. Y Pekín teme que los EEUU estén intentando contener su auge en el Pacífico, una vez que Obama la definió como el “eje” de su política exterior. Además, aprovechando que la Alianza Transpacífica está paralizada por las diferencias entre los EEUU y el Japón, Pekín está ganando adeptos para su propia Área de Libre Comercio, argumentando que no va en contra de los tratados bilaterales existentes. “La Alianza Transpacífica es muy importante para EE.UU. para reforzar sus lazos con Japón, pero es preferible el Área de Libre Comercio propugnada por el Foro, porque es la única que incluye a ambos países y a China”, señaló el director del Instituto de Asuntos Internacionales de la Universidad Popular de Pekín, en un encuentro con corresponsales. También dijo que “China quiere inaugurar con los EEUU un nuevo tipo de relaciones entre grandes potencias”

Apuntándose un éxito estratégico, Xi Jinping firmó entonces un acuerdo de libre comercio con Park Geun-hye, su homóloga de Corea del Sur, un aliado tradicional de los EE.UU. en la zona. El tratado incluye una veintena de sectores y elimina los aranceles para el 90 por ciento de sus mercancías, dejando fuera el arroz y los coches. Por su parte, los 10 miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) también lanzaron una Alianza Regional Económica (RCEP), que incluye a los 6 países de APEC con los que tienen acuerdos de libre comercio, China, Japón y la India. Y, además de preparar el comunicado final de la reunión, que concluyó el 16, los ministros del Foro firmaron un acuerdo contra la corrupción promovido por China, para perseguir en sus países a los funcionarios que huyen al extranjero con grandes fortunas.

(CONTINUARÁ)

LA ESTRATEGIA NACIONAL CHINA Y SUS INTERESES INTERNACIONALES II.

(CONTINUACIÓN)

La Estrategia Nacional de la República Popular de China.

China, conocida otrora a sí misma como el Reino del Medio, sigue una estrategia nacional centrífuga, expansiva hacia el exterior, desde su “espacio vibrante del Medio”. Partiendo de ese gran “centro nacional de la etnia Han” y actuando en grandes ondas de comunicación, influencia y dominio, por ese orden, China está extendiendo su presencia y ascendencia por todo el mundo globalizado, dirigiéndose hacia todos los países posibles. Empleando para ello las comunicaciones inalámbricas, terrestres, marítimas y aéreas; los intercambios culturales; sus flujos migratorios; su diplomacia eficaz en la ONU y otros foros; la formaciones de corporaciones industriales y mercantiles con asociados locales y regionales; y el comercio internacional de toda clase de bienes de consumo e inversión y de materias primas e intermedias,

Un primer objetivo nacional exterior chino es fomentar la multipolaridad en la estructura mundial de las grandes potencias y sus aliados. Buscando que no exista una potencia mundial hegemónica como los EEUU, que le estorbe en la extensión de su influencia y poderío desde su “centro nodal”. Para ello, creará alianzas y establecerá pactos y convenios con terceros en detrimento o en sustitución de aquella potencia hegemónica. Y será un “actor intransigente obstruccionista” en todas las actuaciones que promueva unilateralmente ésta en los foros internacionales (ONU, Agencia Internacional de la Energía Atómica). Así, las actuaciones de las naciones occidentales en el conflicto sirio están frustradas y limitadas por el veto sistemático de China a su aprobación en el Consejo de Seguridad. Aunque los comunistas chinos se consideran al margen de la lucha por la influencia directa en el Oriente Medio musulmán. De la que el conflicto sirio es un episodio más del resurgimiento del islamismo militante y de la lucha entre sunníes y chiíes por la hegemonía social y religiosa del Islam en esa zona geopolítica. Precisamente, la decisión china de renovar sus relaciones con el África Subsahariana fue en parte un corolario estratégico de la “guerra al terror” de los EEUU y la OTAN en Oriente Medio, como región proveedora de petróleo y gas a todo el mundo.

La nueva Rusia de Putin, tras el paréntesis difícil e indiferenciado de Boris Yeltsin, está despertando de una transición traumática a la democracia formalista, no reflejada aún en sus estructuras de poder y de administración. En ellas se está transmutando todo el aparato supervisor y burocrático de la URSS, creado a lo largo de 70 años de férrea dictadura del PC. Por lo que no es casual el origen profesional de Vladimir Putin y sus maneras recias, rápidas y poco consideradas. La pérdida de sus “aliados controlados” del Pacto de Varsovia y del COMECON, sólo le dejan a Rusia aspirar a nuevas influencias captables hacia el Asia central, desde Siria a la India y Vietnam. China es para Rusia un socio, competidor y rival, si vale esta definición polivalente, que hace que ninguna de las expresiones lo sea en plenitud. Ambas son “potencias emergentes”, según la nueva nomenclatura, empeñadas en crecer, en no dañarse directamente de momento y en erosionar a la potencia hegemónica y a sus aliadas europeas. Así, los chinos no actuarían directamente, ni por terceros países interpuestos, en Siria o en Irak, en el caldero hirviente del Asia del Suroeste, escenario de la contienda global que sunníes y chiítas desarrollan por el control y la supremacía en el Islam. Sino que lo harán colaborando en cierta medida con los intereses y las proposiciones diplomáticas de los rusos. Reforzando así una postura política común de contrapeso y neutralización de la influencia de Occidente en la zona. Y a cambio de una cierta reciprocidad rusa a favor de los intereses chinos, en otros países en los que no choquen las influencias nacionales de ambos.

Una preferencia estratégica china externa se dirige hacia el subcontinente indio y a las naciones de un primer círculo asiático de cercanía terrestre y marítima. La India es un rival radical a su medida, con el que sostuvo varias guerras fronterizas a mediados del siglo XX. La India tiene una estructura política más avanzada que China, la democracia liberal participativa, aún a pesar de todas sus contradicciones, discriminaciones étnicas, sociales y religiosas y carencias de todo tipo. Y posee una pujanza demográfica que la supera. Aunque últimamente los chinos comienzan a darse cuenta de lo irracional de sus métodos “seudos científicos” del control de la natalidad. Que la China comunista aplicó en aras de un progreso material racional, pero supuesto y futurible. Progreso del que sólo disfrutan en diversos grados en el presente los miembros del partido comunista y sus familias, los técnicos que lo diseñan, impulsan y desarrollan, los jefes y oficiales de las fuerzas armadas y una minoría de emprendedores y hombres de negocio, que han prosperado a la sombra de un clientelismo institucional inveterado de las citadas élites públicas.

Al oeste de China, junto a su inmensa región de Sinkiang (Xinjiang), en el Turkestán Oriental, se encuentra un rosario de antiguas repúblicas socialistas soviéticas de unos 2 mil Kms de longitud, que alcanza hasta la orilla oriental del Mar Caspio. Ellas son, de este a oeste, Kazajistán, Kirguistán, Tadzikistán, Uzbekistán y Turkmenistán. Y forman estos países un conjunto monolítico de varias etnias, recogidas en los nombres de ellos, pero extendidas por varios a la vez, de origen turcomano, de las estepas centrales de Asia, y aglutinados también por su pertenencia al Islam sunní. Todo ello forma un escudo multinacional defensivo y refractario a la actividad expansiva y a la presencia significativa de los chinos en sus asuntos internos o en su comercio exterior, con efectos de tutela política. Estos musulmanes turcomanos son más bien unos potenciales aliados de la Gran Rusia, en cuanto ésta ponga un poco de dedicación y esmero en atraerlos y atenderlos.

Otra gran preferencia estratégica de Beijing es extender su influencia y ampliar los lazos económicos y diplomáticos con las naciones en desarrollo, especialmente las que tengan “recursos naturales y cultivos primarios”, que sean necesarios para la producción manufacturera, la alimentación y el desarrollo general de las naciones. Ella les ha llevado hasta mucho más allá de sus fronteras geográficas de influencia política o estratégico militares.

En ese gran núcleo del Reino del Medio, China práctica una estrategia interna centrípeta. Es el complemento de la estrategia expansiva exterior que acabamos de ver. Forman ambas otra pareja de “opuestos complementarios” no antagónicos en la filosofía natural china, como el yin y el yang, el Cielo y la Tierra, que generan las miríadas de ser en su interacción, como el eterno curso y retorno de las estaciones… Esa estrategia interna social busca mantener y extender la hegemonía de la etnia Han y su civilización milenaria. E incorporar a ella todo lo posible a las minorías étnicas y religiosas de su periferia geográfica, tibetanos, uigures (de Sinkiang o XinJiang), o cultural, cristianos, musulmanes y otras “creencias ociosas y perniciosas”.

Rusia refuerza su posición con China.

Con su habitual oportunidad y agilidad operativa, Putin firmó con el presidente Xi Jinping el miércoles 21 de mayo un contrato estratégico (30 años de vigencia) para suministrar a China unos 38 mil millones de ms3 de gas ruso cada año. Cierto es que las negociaciones de este trascendental contrato se han prolongado durante una década, pero la oportunidad de su firma para ambos socios es innegable. Rusia ha determinado su firma bajando algo el precio de cesión, que no se ha divulgado, y que era el obstáculo principal para el acuerdo entre el ente estatal ruso Gazprom y la Corporación Nacional del Petróleo de China. Se comenzará enseguida la instalación de un nuevo gasoducto entre Siberia y China, que costará unos $55 mil millones y que estará operativo en 4 años. China consigue así un suministro estable de parte de sus necesidades energéticas primarias (alrededor de un 25%), lo que le permitirá ir reduciendo su dependencia estratégica de su carbón nacional. Cuya combustión es la principal generadora de la contaminación masiva que sufren actualmente las grandes ciudades y la industrializada costa de China. Se calcula, según las estimaciones oficiales, que China necesitará unos 400 mil millones de ms3 de gas para el año 2020, doblando el actual consumo de gas. Lo cual abre la posibilidad a nuevas ampliaciones del suministro ruso en el marco de este acuerdo. Por su parte, buscando mercados alternativos para su energía primaria, Putin resta trascendencia y eficacia con esta operación comercial a las balbuceantes acciones de la Unión Europea, para sustituir parte del suministro del gas ruso, usando otros hipotéticos suministradores de allende los mares. Y, además, cualquier estrangulación del actual servicio por sus compradores, obligará a la UE a incrementar su ayuda a Ucrania, para compensar sus “ingresos mermados” por el paso del gas por su territorio.

Este acuerdo de suministro energético entre Rusia y China desató el jueves 21 de mayo los temores de la Unión Europea y destacó su incapacidad de reacción conjunta y eficiente. El presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, le envió una carta al presidente ruso, Vladimir Putin, exigiendole que cumpla sus compromisos y asegure «el suministro a las empresas europeas en el nivel acordado». Barroso recibió el encargo de los jefes de Gobierno europeos de responder en su nombre a Putin. Pese a que éste se había dirigido directamente a varios estados miembros, para indicarles el problema que desatarían con el establecimiento de sanciones económicas a Rusia. «Le escribo en nombre de la Unión Europea y de sus 28 estados miembros», encabezó su carta Durao Barroso. «Le pido un enfoque constructivo» a la situación creada. Y aprovechó para señalarle que el hecho de que Gazprom asegure «un suministro responsable» va «en interés de todos», incluida Rusia. En una conferencia que tuvo lugar ese mismo día en Polonia, el presidente dijo que Moscú exporta el 80% de su petróleo y el 70% de su gas a la UE. Y que «es de lejos el mercado más atractivo para Rusia». «Seis estados miembros dependen en exclusiva del suministro ruso» y es necesario «reducir la dependencia energética» de Rusia y reiteró la necesidad de impulsar «el corredor gasístico del Sur», que pasaría por España. Y se lamentó que la Comisión (el Ejecutivo comunitario) lleva años reclamando la puesta en marcha de esa alternativa, pero «de forma estéril»..»Usar la energía como arma política puede ser contraproducente para los que la utilicen», remató el presidente de la Comisión, alarmado por las amenazas rusas de interrupción del suministro tras la crisis de Ucrania. En efecto, el candidato popular Arias Cañete recordó el día 20 en una conferencia en el Club Siglo XXI que «se acordó en 2002 que las interconexiones energéticas de España con el resto de la UE alcanzaran al menos 10% de la potencia instalada y en los años siguientes no ocurrió nada». A su vez, la agencia de calificación de solvencia Fitch dijo en un informe del 22 de abril que una interrupción del suministro de Rusia perjudicaría la recuperación de la economía europea y haría necesario un incremento del suministro de gas por parte de Argelia a través de España. 

China se acerca a la India con la economía.

El miércoles 17 de setiembre el presidente chino realizó una visita oficial a la India. La balanza comercial entre China e India es muy favorable a la primera. En 2013, por ejemplo, el valor de las exportaciones chinas fue de $49.350 millones y sus importaciones desde la India ascendieron a $14.500 millones. El flamante premier indio Narenda Modi, de 64 años y de corte nacionalista pragmático, había viajado a primeros de setiembre al Japón. Y, durante la visita, este país se comprometió a invertir en la India unos $43.750 millones en los próximos años. Ambas visitas se complementaron a fin de mes, cuando Modi viajó a los EEUU para buscar también allí financiación, comercio y tecnología. En efecto, la economía india, necesitada de tecnología de vanguardia y especializada, con un déficit en su balanza exterior y apremiada por una gran población en aumento y cada vez más exigente, necesita de las inversiones externas para reconducirse y superar su actual debilidad relativa.

La importancia cualitativa de la actuación de Pekín se subraya si sabemos que China sólo había invertido unos $390 millones en la India desde fines del siglo XX. Durante la visita de Xi Jiping se firmó un acuerdo económico bilateral para los próximos 5 años. Acuerdo encaminado a compensar en parte aquél desequilibrio exterior, mediante inversiones industriales, tecnológicas y en infraestructuras de Pekín, por un total de $18.750 millones. Las principales inversiones serán en forma de créditos para la adecuación y modernización de la red de ferrocarriles india y para financiar a la aerolínea Indigo, la compra de 30 aeronaves. China construirá también dos grandes polos industriales en Gujarat y Maharashtra, con un coste estimado de $6.600 millones. Asimismo, China comprará mayores cantidades de productos farmacéuticos y agrícolas indios.

Empleando la economía, una de las fuerzas de la estrategia nacional o gran estrategia de un país, auxiliada por la diplomacia, otra de las potencialidades de ella, China consigue crear con los países emergentes “núcleos de actuación y prosperidad compartida”. Iniciados o sembrados en un mundo que China desea y busca que sea “multipolarizado” en diversos “núcleos y centros de poder geopolítico”. Que mermen así necesariamente, por su mera existencia, a las grandes potencias occidentales, hoy “dependientes del comercio mundial”.

Este giro oportuno y voluntarioso en las relaciones bilaterales de los dos colosos asiáticos, debe ser apreciado en el marco de la mutua conveniencia política y económica a medio plazo. Y no como parte de una verdadera estrategia de aproximación entre dos civilizaciones vecinas. Llamadas, por su carácter excluyente en muchos asuntos, a rivalizar, no necesariamente a enfrentarse, en sus esferas de influencia, vecindad, intereses y demografía, que están y seguirán solapadas en muchos puntos de fricción. De hecho, la breve guerra que sostuvieron China y la India en 1962 y que congeló desde entonces sus incipientes relaciones de la posguerra mundial, tuvo por ello más actualidad y efectos en ellas, que las consecuencias puramente militares de 52 años atrás. Así, para definir los 3.500 Kms. de fronteras comunes, ambos países han sostenido hasta ahora unas 15 rondas de negociaciones fallidas. La India acusa a China que sus tropas han penetrado más de 330 veces en 2.014, sólo hasta setiembre. La India reclama a China como propios unos 38 Km2. en la parte occidental del Himalaya. Y China le reclama a India como propios unos 90 mil Km2. del estado de Arunachal Pradesh (al noreste del país).

(CONTINUARÁ)

LA ESTRATEGIA NACIONAL CHINA Y SUS INTERESES INTERNACIONALES.

En la primera decena de mayo de 2014, el premier chino Li Kequicang realizó una visita por varios países africanos. Y usando una analogía con un famoso discurso de Luther King, quizás por la igualdad común en razas no blancas, el primer ministro declaró en una de sus escalas y sin rubores: ”tengo un sueño, en el que veo a todas las capitales africanas conectadas por trenes de alta velocidad, que estimulen así el desarrollo y la comunicación de los pueblos”. Ya el presidente Xi Jinping, durante su periplo por África del pasado año, prometió conceder una línea de crédito de $20 mil millones, destinada a financiar infraestructuras terrestres en África. Ahora, el primer ministro Li aseguró también que la mitad de la ayuda exterior china en los próximos años, se destinará a África, sin condiciones previas. La agencia oficial china de noticias Xinhua confirmó que a fines del año pasado, más de 2.500 empresas chinas tenían firmados contratos con distintos países de África, que ascendían a $400 mil millones. Desde el año 2009, China es el principal socio económico de África y en 2013 los intercambios comerciales entre ambos alcanzaron los $210.000 millones. Las inversiones chinas en el continente africano, que en 2003 fueron de unos $850 millones, en 2013 ascendieron a $25 mil millones. Y estaban concentradas en los sectores de las telecomunicaciones, las infraestructuras , la energía, la agricultura y la industria, dando con ellas trabajo directo a 100 mil trabajadores locales. De hecho, China es ya el tercer país emisor de inversión extranjera directa, sólo por detrás de Estados Unidos y de Japón.

En una primera etapa, la filosofía de estas inversiones cuantiosas es crear en los africanos la imagen del “inversión chino” con un firme carácter de utilidad, no injerencia en los asuntos internos, cualesquiera que sea el régimen político del país anfitrión (esto lo aprecian mucho las dictaduras más o menos encubiertas), cercanía, laboriosidad (hay más de un millón de chinos avecindados en África, trabajando) y no colonialista. Para después de un tiempo, variable para cada estado africano, continuar el flujo de inversiones, trabajo y mercancías hacia África y comprometerse con varios de los países más interesados e interesantes para China, tomándolos como “socios” de las distintas empresas chinas. Actuando en empresas conjuntas locales, formando “joint ventures” en todas las áreas interesantes económicas y estratégicas de ambos “partners”. China, además, es una alternativa diplomática de peso para los países africanos. Ya que puede vetar eventuales resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU contra los regímenes especiales de países africanos. Buscando justificar en derecho internacional, unas intervenciones exteriores “humanitarias” de los EEUU, la OTAN o la UE. Los conflictos africanos no podrán ya pasar desapercibidos, como ocurrió en décadas pasadas, ya que es un continente emergente de creciente relevancia económica y estratégica para las principales potencias del mundo.

China refuerza su Defensa como Proyección Geoestratégica.

China cuenta con un presupuesto de defensa que es la quinta parte de los más de 520.000 millones de dólares del Pentágono. Pero, frente a los recortes de éste, los chinos están aumentando sus inversiones militares a un ritmo de más del 10% anual. Y China intenta desarrollar su armamento y sus fuerzas estratégicas en los sectores más importantes, que le permitan en menos de una década ser no sólo una potencia decisiva en el Pacífico, sino también en África y en Hispanoamérica. Según el diario chino “Global Times”, un proyectil experimental chino, denominado WU-14, fue lanzado el 9 de enero de 2014 desde un misil de largo alcance y tras ascender y desacoplarse de su primera fase, alcanzó una velocidad diez veces superior a la del sonido. Pese a estar en un desarrollo inicial, los cohetes de estas características anularían toda la tecnología de detección y de interceptación de cohetes de Estados Unidos, estableciendo una hegemonía ofensiva que hasta ahora solo habrían explorado el Pentágono y China. Los EEUU han realizado pruebas similares, aunque a más bajas velocidades y teniendo varios fallos, al tiempo que los recortes presupuestarios han puesto el freno a las investigaciones a partir de 2014 , algo que no ocurre con China.

Asimismo, los recortes en el presupuesto del Pentágono están afectando al desarrollo de nuevos cazas y de navíos de proyección estratégica más modernos. China, mientras tanto, ha puesto en servicio un primer portaaviones, buques de asalto anfibio, cazas invisibles a radares, aviones no tripulados y un programa espacial sofisticado. «La tecnología de los cohetes hipersónicos es parte de un esfuerzo más amplio dentro de la estrategia china para obtener superioridad en armamento no nuclear hacia 2020. China quiere aumentar su poder militar mundial y desplazar a Estados Unidos y dejar claro que tiene armamento con el que las Fuerzas Armadas estadounidenses no pueden medirse», explicó el experto del Centro de Evaluación y Estrategia Internacional, de Washington, Rick Fisher. «China buscará realizar maniobras conjuntas y enviar armamento a países hispanoamericanos, como ya está intentando hacer con Argentina, a la que ha ofrecido su caza Chengdu J-10», dijo Fisher. Según este experto, en un futuro cercano China podría jugar un papel esencial en conflictos regionales como el de las Malvinas, obligando a las partes a negociar, mientras ella refuerza militarmente a sus socios. «El problema será entonces si presta tanta atención a la democracia y a la no proliferación nuclear como los EEUU», concluyó Fisher.

Pero no es posible relacionar ambos presupuestos nacionales de defensa mediante la comparación de ambas cifras, tanto en sus valores absolutos como en los gastos por persona de cada país. Porque los criterios y los parámetros que caracterizan a las contabilidades nacionales son diferentes. Es decir, así no estamos tratando con cantidades homogéneas en estos gastos de defensa. Probablemente, el medio billón de dólares estadounidense refleje mejor el “esfuerzo socio económico” que realizan los EEUU en su Defensa Nacional. Y es seguro que el verdadero esfuerzo socio económico de China sea muy superior al indicado y que resulte probablemente del orden de algo más doble de éste. En efecto, los precios chinos de productos sensibles están contenidos, fijados bajos artificial y centralizadamente por el Gobierno; algunos gastos de defensa propiamente dicha se dispersan entre los de otros ministerios; el yuan se mantiene infravalorado para, entre otras cosas, hacer más competitivas aún las ingentes exportaciones de la fábrica global china, que hasta ahora eran el motor principal de su economía nacional, debido al débil e incipiente consumo interno del pueblo liberado en 1949 del capitalismo; los precios en los EEUU y China de los mismos bienes, servicios, energías, materias primas y productos intermedios, son diferentes en cada mercado nacional, lo que lleva a productos similares finales y especializados de precios distintos.

Por el momento, la presión militar china se está haciendo notar en el Océano Pacífico donde el Gobierno de Pekín tiene cada vez menor reparo en elevar sus reclamaciones territoriales y acercar sus fuerzas militares por mar y aire a las estadounidenses o las japoneses. Pero, tanto Pekín como el Pentágono son cuidadosos a la hora de reconocer que están sacando músculo, algo que en los pasillos del Pentágono nadie niega. Estados Unidos está desplegando un mayor número de aeronaves de alta tecnología a la zona de influencia china en el Pacífico, y como última medida anunció el envío de una docena de cazas F-22 a Japón. En una rueda de prensa del jueves 16 de enero, el portavoz del Departamento de Defensa, John Kirby, dijo que los movimientos estadounidenses en la zona geoestratégica del Asia-Pacífico «están enfocados a reequilibrarnos en la región y, como ya hemos dicho, vamos a llevar más recursos militares a esa parte del mundo», sin mencionar en ningún momento a China. Bueno, los EEUU están desplegando hasta el 60% de sus recursos navales y aéreos en su “área nacional y de influencia” del Pacífico. Y han dedicado la importantísima ayuda de $1.000 millones en apoyo militar para los países de la OTAN de la Europa Oriental. Buscando que estén tranquilos ante las maniobras político militares amenazantes y eficaces del Kremlin. “América defenderá la libertad de Europa Oriental hasta el último europeo eslavo”.

Filosofía de las Inversiones chinas en África.

A la plaga de “padres de la patria, “guías de la revolución” o “padres de la patria nueva” que enseñorea a numerosos países africanos, se le ha unido la China comunista en los últimos 20 años, bajo la bandera ideológica de “pais emergente no colonialista”. Es muy difícil siempre crear una administración pública moderna, eficaz, no corrupta y dedicada al bien común de sus administrados. Esta expresión es más bien un ideal, incluso en nuestros países occidentales más avanzados: es el resultado lejano al que la función pública tiende cuando sus esfuerzos, un regeneracionismo continuo y el tiempo empleado sean ya casi inconmensurables en las medidas de los hombres (de varias generaciones). Pero las administraciones africanas son más bien la antítesis de todo lo dicho. Están ciertamente en los imperfectos balbuceos de la historia de las administraciones estatales modernas. En los esfuerzos por ajustar las formas de vida regionales, por integrar los clanes y las tribus en un estado nacional, respetando los intereses y derechos de grupos y jefes, se han creado en cada país africano “formas de administración autóctonas”. Pero que en casi todos los países africanos adolecen de los mismos tipos de defectos y condicionamientos: un sistema político administrativo endogámico y protegido; un grado de corrupción importante, cuando no asfixiante, como en Zimbabue; cuando el sistema se transmite desde sus instituciones a la sociedad, va con ellas el clientelismo, la acepción de personas y de grupos étnicos o religiosos, la frustración y el desánimo. El ideal del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo está en estos países desdibujado y lejano. Es decir, la mayoría de las sociedades africanas modernas son débiles y frágiles, aunque sus representantes acudan a los eventos internacionales igual vestidos que sus homólogos europeos. Pues bien, a todo el ramillete de carencias y fallos de los países africanos en general se le ha unido desde hace una generación la explotación étnico capitalista de la China comunista postmaoísta.

Y se trata ahora de dar un perfil cualitativo de las inversiones de China en África, de los principales países anfitriones y de las áreas económico estratégicas a las que se destinan. Y no tanto de ofrecer una relación exhaustiva y pormenorizada de ellas, que el lector puede encontrar continuamente actualizada en numerosos medios. Las inversiones chinas se concentran en el África Central y Sur, con la excepción de Libia, donde tienen una importante inversión en infraestructuras que alcanza los $18 mil millones y en Sudán del Norte, donde venden armamento de guerra, construyen presas hidroeléctricas y de regadío e instalan oleoductos para el transporte del petróleo extraído en la zona fronteriza de Kordofán y en la provincia del Alto Nilo, del Sudan del Sur, pasando por Jartum hasta Puerto Sudan en el mar Rojo. En los dos grandes colosos del centro y sur de África, las Repúblicas Democrática del Congo y de Sudáfrica, los chinos se concentran en la creación de infraestructuras terrestres y en la minería extractiva. Precisamente en la República de Sudáfrica, los chinos han hecho en el sector financiero, cosa atípica, una de las mayores inversiones individuales realizadas en África: la compra del 20% del capital del Standard Bank nacional. En Nigeria, Guinea Ecuatorial, Kenia, Uganda, República del Congo (Brazzaville) y en Sudan del Sur se concentran en la extracción de petróleo para su inmensa necesidad de energía primaria, de las concesiones que logran de los gobiernos locales, al estilo de las que obtenían desde hace menos de 100 años por todo el mundo, la Shell, la Esso, la British Petroleum, Texaco, Mobil, Total, etc. En Tanzania, China construye un puerto comercial, crea comunicaciones de todo tipo, extrae gas natural y diseña y monta “llave en mano” distintos complejos industriales primarios. En Botswana participa en la construcción de centrales hidroeléctricas.

Desde los inicios de la administración Obama, la OTAN asumió una posición activa en África, especialmente en el centro y norte musulmán. En 2007 los EEUU crearon el US African Command (acrónimo, el Africom), que es un mando estratégico operativo semi independiente, cuyos objetivos son realizar actividades de inteligencia antiterroristas e intervenir en operaciones muy laxas llamadas de “ayuda humanitaria” por todo el continente. Esta unidad tiene presencia en Uganda y participó extraoficialmente en la contra invasión realizada por el ejército keniata en territorio somalí contra las “Milicias de al-Shabab”. Desde entonces, han tenido actuaciones en Costa de Marfil, Malí, Libia y Sudán. Varios autores avisan de una creciente disputa entre los EEUU y China, buscando áreas de influencia externa y los accesos a los recursos naturales del África. A esta “disputa cool” por trozos del pastel africano, se suman otras potencias de menor relevancia económica, pero de creciente influencia geoestratégica, como Rusia e India.

Los Estados Unidos y Europa, especialmente Francia, buscan bloquear o contrarrestar la creciente influencia china en África. Pero, el corte del lazo que la une con África, significaría para China quedar a merced de la OTAN en materia de abastecimiento energético, de estabilidad económica y defensa nacional. A Occidente no le será sencillo hacer retroceder a China en África. Porque le será difícil contrarrestar una “intervención compleja” creada en base a obras de infraestructura, inversión directa y expansión comercial. Entre 1990 y 2010 las economías avanzadas de la OCDE redujeron su participación en las exportaciones del África Subsahariana del 78% al 52%, en tanto que las importaciones africanas desde ese origen también cayeron del 73% al 43%. Así, si Occidente no logra retomar el dinamismo comercial y económico con África, es improbable que le pueda ofrecer algún incentivo material semejante al ofrecido por China.

Pero, no todos son bienaventuranzas. Según la organización internacional “Agencia de Investigación del Medio Ambiente”, China es el mayor comprador de madera ilegal del mundo. Y sus grandes necesidades, tanto para muebles, como para la construcción, están detrás de la deforestación de países como Mozambique. Así lo puso de manifiesto el informe “Pillaje Chino”, preparado por la abogada ambientalista Catherine MacKenzie a petición de varias organizaciones sociales mozambiqueñas en la provincia de Zambeze. En él se afirmaba que, al ritmo actual de explotación indiscriminada, sus principales bosques desaparecerían en 10 años. Los intereses de los funcionarios y de sus socios huéspedes llevan a la paradoja de que en el país se ponen moratorias a la tala arbórea y existe una legislación cada vez más restrictiva para la explotación maderera, mientras se tolera la tala libre a los socios asiáticos. Por ello, es preocupante el hecho de que nada menos que un tercio de la cubierta forestal del África central esté concedido a los chinos para su explotación. Los chinos están especialmente interesados por la especie Pterocarpus erinaceus, de madera de una gran calidad, que es ideal para la reproducción de muebles de la dinastía Ming y Qing.

Las industrias explotadoras primarias se aprovechan de la escasa regulación ambiental o de la debilidad de algunos Estados africanos, para obtener un mayor beneficio. Un problema surge cuando los árboles, que deberían pasar por los aserraderos habilitados para ello en un país, son cortados y limpiados en almacenes clandestinos o incluso en los claros del bosque. Y sus troncos, son cargados directamente en contenedores remitidos, que les permiten esquivar los controles. El proceso se asegura con el soborno a funcionarios y políticos, para que hagan la vista gorda. Lo peor es que casi nadie de los políticos nacionales, y menos los amigos chinos, piensan en planes de reforestación, que son con resultados a medio y largo plazo. Pero, en los últimos años, las comunidades regionales empiezan a valorar lo que está en juego y a empujar a sus Gobiernos a adoptar medidas protectoras del medio ambiente y de las riquezas naturales, legando a adoptar formas de resistencia puntuales (bloqueos, huelgas, boicots) en las explotaciones de los chinos. Los roces surgen por todas partes. En 2006, Gabón decidió suspender la licencia de explotación petrolera concedida a la empresa china Sinopec, tras constatar que el uso de la dinamita y de maquinaria pesada en el parque nacional de Loango perjudicaba a los gorilas allí asentados. Finalmente, la compañía pagó una multa y tuvo que adaptar su operativa a la protección ambiental. El 21 de mayo de 2014, el Gobierno chadiano suspendió las perforaciones de la empresa estatal china CNPC, acusándola de “métodos nefastos” y de “vertidos nocivos”. Unos años antes, las autoridades de Zambia decidieron cerrar una explotación china de cobre en la ciudad de Kabwe, al comprobar prácticas contaminantes para la población local.

(CONTINUARÁ)

Las Amenazas Norcoreanas a la Paz II.

(CONTINUACIÓN)

Un “pronóstico científico” para el alcance del aventurerismo militar de los norcoreanos.

Entendemos que el arma nuclear no es más que una apuesta norcoreana por cubrir todas las “fisuras” ante una hipotética amenaza imperialista contra su régimen. Varias son las razones que les desaconsejen su uso preventivo o inicial. En la práctica está primero la cercanía de China, su principal apoyo y mentor, que abraza toda la frontera norte del país. Y recordemos que, a pesar de la proliferación de las armas atómicas y termonucleares durante los 40 años de la guerra fría, ningún país de los llamados socialistas o democracias populares las usó. Una razón sicológica de fondo puede ser que los marxistas leninistas buscan el paraíso en esta tierra. Que sólo les traerá una sociedad sin clases y sin estado opresor, al final de los tiempos, al cabo de muchas, muchas, muchas generaciones del “hombre nuevo”. “Largo me lo fiáis, Sancho”. Y si pierden esa oportunidad por una guerra devastadora, pues quedan listos.

A ninguna religión normal o delirante, incluso primitiva, se le ha ocurrido nunca ofrecer el paraíso aquí. Hay dos casos en los que el arma nuclear puede ser empleada sin obstáculos ideológicos. Los yihadistas islamistas ofrecen el paraíso a los mártires de la Yihad. Con lo cual les dan a sus creyentes la seguridad en el futuro y les resuelven sus problemas en este “valle de lágrimas”. Los israelitas se consideran el pueblo elegido por Yavé. Y esto no se les ha cambiado abierta y directamente por Él. Para ellos, el cristianismo es una desviación blasfema. Tienen la seguridad de las promesas de Yavé a Abraham, a Jacob y a Moisés. En esa exclusividad de los favores de Dios, se basa su nulo interés proselitista. Así, no les importa enfrentarse a un holocausto nuclear, si la existencia de su nación, siempre amenazada por sus inquietos y no democráticos vecinos, se ve “irreversiblemente amenazada”. Por ejemplo, perdiendo una guerra convencional contra ellos.

Las fuerzas armadas norcoreanas basarían sus acciones ofensivas de apertura en golpes militares flexibles, escalonados y limitados. Los probables objetivos, simultáneos o no, estarían en Corea del Sur, el Japón y las bases estadounidenses. El ataque contra los dos últimos sería mediante un número variable de cohetes de medio o largo alcance, dirigidos contra instalaciones militares, complejos industriales y energéticos, nudos de comunicaciones y aeropuertos, en una primera salva de fuegos. No enviarían comandos para esos ataques, ya que serían de un solo uso. Y tienen que dejar abierta en el alma humana la posibilidad de escape y vuelta.

La acción contra la primera, mucho más variada, estaría basada en un doble ataque con cohetería balística e incursiones terrestres. Éstas irían a cargo de comandos tipo pelotón reforzado, que realizarían ataques con objetivo limitado principalmente hasta los 75 o 100 Km. en el interior de Corea del Sur. Sus objetivos serían aeropuertos civiles y militares, edificios gubernamentales, instalaciones de policía, nudos de comunicaciones terrestres, instalaciones energéticas, depósitos logísticos y centros de comunicaciones inalámbricas. Y no necesitan para insertarse de esas lanchas a chorro, con las que se realizan sus exhibiciones vanidosas. A una velocidad de 4 o 5 Km. por hora de avance por un río, puede una patrulla silenciosa recorrer varios cientos de Km. en 4 días. Cumplidas sus misiones, los comandos infiltrados se dispersarían en unidades elementales de escuadra e intentarían regresar. Salvo algunas unidades que puedan insertarse para atacar la retaguardia operativa de las fuerzas surcoreanas y aliadas en el futuro inmediato. Tras esta ofensiva estratégica y para no exponer a sus fuerzas al fuego pesado masivo enemigo en acciones convencionales, los norcoreanos pasarían a la defensa estratégica, operativamente escalonada en profundidad, de su territorio. Ellos tienen la experiencia de la Gran Picadora de Carne estadounidense de la guerra de Corea a primeros de los 50. Los intentos militares de invasión y de ocupación de Corea del Sur no pueden ser percibidos como factibles, permanentes y ventajosos por las autoridades norcoreanas.

Los deseos universales de paz; la cercanía de China; los esfuerzos diplomáticos de numerosos países, desde Vietnam a Venezuela, pasando por Irán, Sudán, Rusia y Bolivia; las fuertes perturbaciones de los mercados y del comercio mundiales, como factor añadido a la perezosa y vacilante recuperación de las grandes economías occidentales, limitarían mucho el tiempo disponible y el alcance de las represalias de los aliados. La iniciativa, a su nivel y perspectiva, seguiría en manos del Líder Máximo de la Revolución de los Obreros y Campesinos Unidos.

Una guerra total con cruzamiento de salvas nucleares con el enemigo sería hiperasimétrica contra las élites de Corea del Norte. Que perderían todo lo que poseen y desean: la vida, el ejercicio del poder casi omnímodo y un nivel de vida superior al de sus compatriotas. De vida futura, nada. Iría contra las pulsiones naturales existentes en todos los hombres el emprenderla en esas lamentables condiciones y con esas apocalípticas perspectivas.

FIN.

Las Amenazas Norcoreanas a la Paz

En un súbito arrebato del “Queridísimo Gordito” (Lovely Fatty, en los ambientes) y su Consejo Nacional de Defensa, los norcoreanos acaban de declarar la guerra a Corea del Sur y a los EEUU. La declaración de guerra es un trámite protocolario que no veíamos desde hace más de medio siglo. Y que suponía acceder jurídicamente a todas las garantías y obligaciones de un existente estado de guerra entre beligerantes armados. El estallido de una guerra sin ese trámite de juego limpio entre “caballeros”, era infamante, peligroso y aún desgraciado para el beligerante que lo emplease. Y que no podía esperar compasión de su contrincante, en cuanto al empleo contra él de la “guerra total” (sin límites “racionales”, de Clausewitz).

En el período de “posguerra” que vivimos, el buenismo y los maricomplejines de las autoridades sin cuajo ni enjundia han sustituido aquélla por el “reconocimiento” de conflictos armados (guerra sin declaración). Esta definición no es más que una hipócrita declaración reservada de guerra. Y que no ha permitido, por su alejamiento de la “realidad con los pies en la tierra”, limitar en el espacio y el tiempo dichos conflictos armados. Que han proliferado abusadora y escandalosamente por varios continentes.

¿Qué pasaría si lo inesperado sucediera y una guerra estallase en el noreste de Asia?

Temiendo un colapso inminente de sus anquilosadas, ineficaces y obsoletas estructuras económicas, sociales y políticas, las autoridades del Partido de los Trabajadores de Corea (o Choson Rodongdang) y de sus Fuerzas Armadas (o Inmun Gun), pueden percibir como única salida a sus males y para lograr su supervivencia, el emprender una “guerra revolucionaria de unificación nacional”. ¿Qué posibilidades hay de que esto suceda? Examinamos seguidamente los parámetros del “problema norcoreano” y sus “vías de elaboración” de sus conflictos.

La orografía norcoreana y sus obstáculos a las maniobras de los modernos “grupos de tareas”.

Corea es una península montañosa. Una cadena central la recorre de norte a sur, con alturas máximas superando los 2000 ms., configurando, especialmente en el norte, numerosos y estrechos valles. Éstos se orientan principalmente de norte o noreste a suroeste. Las llanuras se extienden al oeste de la península, hasta las costas del Mar Amarillo. Los ríos Yalú, al oeste, y Tumen, al este, delimitan al norte del país sus fronteras con China. Los ríos Han, Hokanko, Kuiko y Rakutoco corresponden a los desagües occidental y meridional de la cordillera central. La vertiente oriental de las aguas no posee cursos de agua notables. El clima de Corea del Norte es duro y extremado. Es muy similar al de Manchuria, con la que limita al norte. El sur de la península está sometido al influjo benéfico de los monzones y es más suave y húmedo.

Corea del Norte no presenta muchos terrenos favorables para las maniobras de fuerzas mecanizadas. Éstas se ven fácilmente canalizadas por terrenos quebrados y de corto o medio dominio por la vista. Los obstáculos naturales pueden ser reforzados por abatis, cortaduras verticales, numerosos y pequeños campos de minas, etc. Son terrenos naturales para el empleo del rechazo antitanque, basados en los cohetes de carga hueca con variadas distancias eficaces de tiro, aderezado con una defensa móvil a cargo de unidades de infantería ligera y de destacamentos blindados. En apoyo, una artillería bien protegida y camuflada, con las avenidas de aproximación enemigas y los puntos importantes o singulares del terreno registrados previamente. Los flancos de las posiciones de defensa pueden apoyarse en los compartimentos del terreno que crean las líneas de alturas.

La Ideología y la Sicología Sociales de Corea del Norte.

Para prever el comportamiento aparentemente caprichoso y errático de las élites norcoreanas, es necesario conocer los parámetro ideológicos y sicológicos de una sociedad tan cerrada, catequizada y jerarquizada. El único precedente que se le acerca en el delirio de persecución, el estado totalitario férreo y la necesidad de la pureza ideológica es la Albania del camarada Enver Hoxha. Y esos parámetros se derivan de los postulados marxistas leninistas, según interpretación y aplicaciones realizadas durante el régimen estalinista en la URSS.

Al que le parezca forzado e inalcanzable, por extraño, inhumano o paradójico, el entender a nuestro amiguito Kim Jong-un, el “Sol del Siglo XXI”, el “Supremísimo”, le sugerimos que haga la prueba de entender realmente a los suicidas yihadistas islamistas. Que también están ahí, aunque más cerca de nosotros. Por último, la ideología comunista más rancia, puesta en escena por los norcoreanos, lleva al uso de expresiones y giros lingüísticos, inusuales e inexplicables en nuestras formas de expresión y pensamiento occidentales.

La dirección norcoreana aspira a la unidad absoluta de sus estrategias, su doctrina, su organización y sus planes. En la terminología norcoreana, el “monolitismo” representa una estructura político social como el granito, con absolutas homogeneidad interna y unidad de acción externa. “Estructura” carente de fisuras, a través de las cuales pueda penetrar el enemigo y dañarla. No existe una distinción significativa o radical entre la paz y la guerra en la estrategia nacional norcoreana. Ambas son “fases” de la política nacional, con diferentes participaciones del Inmun Gun. Así, las estrategias política, económica y militar son formas de la estrategia total norcoreana. Consideran, derivándolo de la estrategia soviética estalinista, que la estrategia norcoreana posee una orientación y un estilo de planteamiento y elaboración para sus planes y decisiones. Su fundamento es el “supuestamente sensato y científico” cálculo de la “correlación de fuerzas” entre los norcoreanos y sus enemigos. Esa relación de fuerzas es un deliberado y calculado cotejo de las capacidades potenciales relativas entre ambos rivales, para las distintas situaciones de conflicto. Las estrategias surcoreana o japonesa o estadounidense se describen como directamente opuestas a las virtudes norcoreanas. Recordemos que las virtudes son hitos de bondad y ejemplo permanentes, del pensamiento, de la cultura, del referente buen hacer, de una sociedad. Y valores son las cualidades apreciadas temporales o pasajeras de aquélla. Así, las determinaciones surcoreanas o estadounidenses son divagadoras y responden a espasmos aventureristas imperialistas y/o militaristas “no científicos”.

Los norcoreanos prefieren obtener sus objetivos por medios pacíficos. Pero el determinismo del materialismo dialéctico les lleva a considerar que las guerras son inevitables, mientras existan las clases sociales y las opresiones entre ellas. O, como en los últimos 60 años, estén ellos rodeado de estados capitalistas, sujetos a las fases sucesivas de crecimiento y decadencia. Las élites norcoreanas, con su sicología especial y distintiva como sustrato anímico vital y con su ideología y toda la parafernalia rimbombante donde se expresa, no se preguntan si tendrán o no un conflicto externo. Sino, ¿qué forma de conflicto es más ventajosa para nosotros para destruir al enemigo? Y, además, ¿quién puede triunfar sobre quién en cada caso? Y consideran que, de acuerdo con las premisas y el desarrollo del materialismo dialéctico, que los sucesivos enfrentamientos de los “opuestos sociales antagónicos”, que van surgiendo progresiva y sucesivamente, tal como describe el materialismo histórico, finalmente les darán la razón. Y obtendrán la victoria final sobre los estúpidos y decadentes imperialismos yanquis y japonés. Para facilitar las cosas y como aproximación somera y pálida, podemos decir que el materialismo histórico es así como una descripción marxista de los acontecimientos o historia y que el dialéctico es así como una teoría científica de la creación, desarrollo y solución de los conflictos sociales (o sea, todos).

Los norcoreanos consideran que Marx había declarado a menudo que el ataque era la mejor forma de defensa. Y de esto arguyen que el Inmun Gun debe ser conducido por un principio operativo o estratégico ofensivo. Las razones, desde el punto de vista estalinista, para esta preferencia por la ofensiva, son la iniciativa y la actividad que caracterizan al ataque. Y cuando es necesario asumir la defensiva, por aquello de la “relación de fuerzas” local o nacional o de oportunidad dialéctica, se exige la misma importancia a la actividad y a la determinación de los jefes y hombres involucrados. En todo esto subyace, a su vez, el carácter disciplinado y decidido, militante activo y comprometido, que suelen poseer y exhibir, como una “orden militar atea”, con votos a la causa del proletariado y al partido, los miembros de los Pe Ces.

Al apoderarse de la iniciativa y en su empleo vigoroso, los norcoreanos buscan controlar la actuación enemiga y aprovechar las numerosas ocasiones que surgen para imponer su voluntad al enemigo. Esto es claramente agresivo, pero, en parte, es también una reacción defensiva, ante la posibilidad de ser controlados desde fuera. Este temor a quedar dependientes y controlados es un factor muy importante en las conductas política y militar norcoreanas. Así, ese “juego dialéctico” lo están empleando en sus interminables negociaciones con los EEUU, en las rondas periódicas con los Seis, en sus esperpénticos tiras y aflojas con sus posibles enemigos y en sus cuidadosas demostraciones del poder. En el que siempre intentan adelantarse, sorprender y superar al “enemigo”. Para controlar una situación y mantenerse sin desviaciones, por ocurrencias del azar o del enemigo, es necesario pensar y formular un plan. Y éste, en aras del monolitismo citado, debe también anular las desviaciones (o iniciativas) de sus mandos inferiores. Y se considera al azar menos peligroso, que caer en una posición de pérdida de la iniciativa, de dependencia o de mera reacción a los “movimientos” iniciados por el enemigo irreconciliable. La solución para resolver un antagonismo planteado, un dilema entre opuestos, es elaborar y realizar un plan “científico”, basado en los pronósticos teóricos y en la correlación de fuerzas probables. Las acciones sucesivas a realizar, deben ser impulsadas por un ímpetu especial, derivado del convencimiento de las superioridades moral y doctrinaria del marxismo leninismo. Parece tener un significado especial en su doctrina, la expresión hasta el fin o hasta el mismísimo fin. Así, debido a la manera de pensar norcoreana acerca de ganar al enemigo o ser derrotado por el, hay una fuerte tendencia a exagerar la necesidad de su “total aniquilación”. Es decir, de rematar la “faena” hasta el final, sin permitir la recuperación de su opuesto antagónico en ese conflicto.

(CONTINUARÁ)

Las Amenazas Norcoreanas a la Paz II.

(continuación)

Un “pronóstico científico” para el alcance del aventurerismo militar de los norcoreanos.

Entendemos que el arma nuclear no es más que una apuesta norcoreana por cubrir todas las “fisuras” ante una hipotética amenaza imperialista contra su régimen.

Varias son las razones que les desaconsejen su uso preventivo o inicial. En la práctica está primero la cercanía de China, su principal apoyo y mentor, que abraza toda la frontera norte del país. Y recordemos que, a pesar de la proliferación de las armas atómicas y termonucleares durante los 40 años de la guerra fría, ningún país de los llamados socialistas o democracias populares las usó. Una razón sicológica de fondo puede ser que los marxistas leninistas buscan el paraíso en esta tierra. Que sólo les traerá una sociedad sin clases y sin estado opresor, al final de los tiempos, al cabo de muchas, muchas, muchas generaciones del “hombre nuevo”. Largo me lo fiáis, Sancho. Y si pierden esa oportunidad por una guerra devastadora, pues quedan listos.

A ninguna religión normal o delirante, incluso primitiva, se le ha ocurrido nunca ofrecer el paraíso aquí. Hay dos casos en los que el arma nuclear puede ser empleada sin obstáculos ideológicos. Los yihadistas islamistas ofrecen el paraíso a los mártires de la Yihad. Con lo cual les dan a sus creyentes la seguridad en el futuro y les resuelven sus problemas en este “valle de lágrimas”. Los israelitas se consideran el pueblo elegido por Yavé. Y esto no se les ha cambiado abierta y directamente. Para ellos, el cristianismo es una desviación blasfema. Tienen la seguridad de las promesas de Yavé a Abraham, a Jacob y a Moisés. En esa exclusividad de los favores de Dios, se basa su nulo interés proselitista. Así, no les importa enfrentarse a un holocausto nuclear, si la existencia de su nación, siempre amenazada por sus inquietos y no democráticos vecinos, se ve irreversiblemente amenazada. Por ejemplo, perdiendo una guerra convencional contra ellos.

Las fuerzas armadas norcoreanas basarían sus acciones ofensivas de apertura en golpes militares flexibles, escalonados y limitados. Los probables objetivos, simultáneos o no, estarían en Corea del Sur y el Japón. El golpe contra éste sería mediante un número variable de cohetes de medio alcance, dirigidos contra instalaciones militares, complejos industriales y energéticos, nudos de comunicaciones y aeropuertos, en una primera salva de fuegos. Si envían comandos para esos ataques, serían de un solo uso. Y tienen que dejar abierta en el alma humana la posibilidad de escape y vuelta.

La acción contra la primera, mucho más variada, estaría basada en un doble ataque con cohetería balística e incursiones terrestres. Éstas irían a cargo de comandos tipo pelotón reforzado, que realizarían ataques con objetivo limitado principalmente hasta los 75 o 100 Km. en el interior de Corea del Sur. Sus objetivos serían aeropuertos civiles y militares, edificios gubernamentales, instalaciones de policía, nudos de comunicaciones terrestres, instalaciones energéticas, depósitos logísticos y centros de comunicaciones inalámbricas. Y no necesitan para insertarse de esas lanchas a chorro, con las que se realizan las exhibiciones vanidosas. A una velocidad de 4 o 5 Km. por hora de avance por un río, puede una patrulla silenciosa recorrer varios cientos de Km. en 4 días. Cumplidas sus misiones, los comandos infiltrados se dispersarán en unidades elementales de escuadra e intentarán regresar. Salvo algunas unidades que puedan insertarse para atacar la retaguardia operativa de las fuerzas surcoreanas y aliadas en el futuro inmediato.

Tras esta ofensiva estratégica y para no exponer a sus fuerzas al fuego pesado masivo enemigo en acciones convencionales, los norcoreanos pasarían a la defensa estratégica, operativamente escalonada en profundidad, de su territorio. Ellos tienen la experiencia de la Gran Picadora de Carne de la guerra de Corea a primeros de los 50. Los intentos militares de invasión y de ocupación de Corea del Sur no pueden ser percibidos como factibles, permanentes y ventajosos por las autoridades norcoreanas.

Los deseos universales de paz; la cercanía de China; los esfuerzos diplomáticos de numerosos países, desde Vietnam a Venezuela, pasando por Irán, Sudán, Rusia y Bolivia; las fuertes perturbaciones de los mercados y del comercio mundiales, como factor añadido a la perezosa y vacilante recuperación de las grandes economías occidentales, limitarían mucho el tiempo disponible y el alcance de las represalias de los aliados.

La iniciativa, a su nivel y perspectiva, seguiría en manos del Líder Máximo de la Revolución de los Obreros y Campesinos Unidos.

La contraofensiva aliada contra Corea del Norte.

Una respuesta de un ejército moderno mecanizado contra la defensa organizada en terrenos de difícil transitabilidad es el empleo de fuerzas interarmas, reforzadas en infantería ligera e ingenieros. Las unidades tácticas principales podrían ser brigadas mecanizadas con 2 batallones de infantería mecanizada y uno de tanques, con los apoyos habituales, a las que se incorporarían unidades de infantería ligera, más ingenieros y más artillería de apoyo. Otro hito lo marcaría el empleo por aquéllas de tácticas y técnicas renovadas y adaptadas, en una lucha favorable a la defensa. En la era del tratamiento de la información y de los sensores electrónicos, la inteligencia sobre el despliegue y los medios del enemigo en las zonas de defensa, puede ser elaborada con suficiente fiabilidad y precisión. Y no debería tener fallos de continuidad ni de distribución oportuna a los mandos y unidades interesadas.

Cada sector de avance, que podría ser uno de esos valles típicos no principales, estaría a cargo de una fuerza de tareas destacada por su brigada. Constaría cada una de un batallón de infantería mecanizada, muy reforzado en artillería, ingenieros e infantería ligera, en subordinación táctica. La brigada le facilitaría una plana mayor adecuada y determinaría sus fuegos aéreos de apoyo. Una vez iniciado un movimiento de avance en uno de estos gigantescos callejones, los despliegues laterales y las vueltas en redondo de las fracciones son imposibles, para un grupo de tareas mecanizado con más de 250 vehículos a orugas y a ruedas.

El sistema interarmas está capacitado también para pasar temporalmente a la defensiva si, en el inesperado fluir de los acontecimientos, sus unidades se ven rodeadas o aisladas por los norcoreanos. Y pueden detener por un tiempo los ataques que sigan la mayoría de las vías de aproximación de esos valles. Para ello deben contar con apoyo de fuego e ingenieros que desplieguen obstáculos en aquéllas y que puedan cubrir con su fuego.

En su momento, el batallón destacaría pequeñas “unidades de penetración” de infantería ligera e ingenieros. Éstas intentarían utilizar las estrechas vías de acceso laterales a las posiciones enemigas, cruzando las alturas circundantes, para atacarlas de flanco o de revés. Sus ataques deben estar combinados con el ataque del batallón. Su presencia ofensiva e inesperada producirá el mejor efecto sobre el enemigo. Pero, no deben seguir una pauta fija en el tiempo, que permita al enemigo relacionarlos con los progresos del ataque principal. La inteligencia debe facilitar información de los senderos más prometedores para el empleo de las “unidades de penetración”. Éstas deben utilizar continuamente en su avance la exploración y desplegar la seguridad, al menos a retaguardia, según las técnicas de la infantería ligera.

La defensa enemiga se basará en una red de núcleos de defensa, que se apoyan mutuamente por el fuego. Una red en la que los nodos son esos núcleos y cuyos hilos serían sus sectores de fuego entre ellos. Así, la mejor forma de desmontar su despliegue es atacando sucesivamente uno por uno cada núcleo defensivo. Mientras lo aislamos del apoyo de su “red”, con los humos contra las vistas y el fuego de neutralización sobre las posiciones de la defensa que estorben nuestras acciones. En general, se usarían los fuegos directos de los tanques y de los vehículos de combate de infantería (cohetes filodirigidos antitanques) para destruir las posiciones de combate y los puntos de fuego protegidos cercanos. Y la artillería y la aviación disponible neutralizarán los puntos de fuego más alejados y los blancos de superficie y extenderán los humos de ocultación. Una vez desgarrada la red, empezará a vacilar, a no sustentarse y a no cumplir sus funciones bien. Y el batallón reforzado continuará la lucha por otros núcleos de defensa en el interior de su posición. Atacando los núcleos adyacentes progresivamente de flanco o de revés, desde sus nuevas posiciones ya consolidadas.

Una vez que se consiga destruir, dislocar o desplazar el despliegue defensivo en toda su profundidad, las unidades mecanizadas de las brigadas tienen la capacidad de movimiento operativo para penetrar en el interior de la retaguardia operativa. Y aquí, bien invertir el frente de las unidades combativas enemigas o sembrar el caos y la destrucción en sus posiciones de artillería, depósitos logísticos, centros de transporte, unidades en reorganización o retirada, centros de mando, etc. y bloqueando sus vías de comunicación o retirada.

EL ATAQUE NORCOREANO A YEONPYEONG.

O La Paranoia de un Régimen Comunista, Dinástico y Cerrado en sí mismo

Los Hechos.

El martes 24 de noviembre a las 14:34 horas, los norcoreanos comenzaron a batir con fuego pesado la base militar de la isla surcoreana de Yeonpyeong, de unos 7 Km2. Pyongyang acusaba al Ejército surcoreano de iniciar el intercambio de disparos durante las maniobras militares que realiza al oeste de Inchón. Corea del Sur admitió que su Ejército realizaba fuego pesado real desde dicha isla. Pero aseguró que disparaban hacia el oeste, en lo profundo del mar Amarillo y no hacia el norte, la zona de la cercana frontera marítima entre ambas Coreas. Los surcoreanos respondieron al ataque y el intercambio de disparos se prolongó más de 2 horas. El centenar largo de proyectiles norcoreanos recibidos, produjeron la muerte de 2 marines y 2 civiles surcoreanos y heridas a otros 16 marines y a 4 civiles.

Presionado por la opinión pública y los congresistas, que reclamaban una mayor contundencia y rapidez de la respuesta militar a los norcoreanos, el jueves 26 dimitió el ministro de Defensa Kim Tae-young. Este pobre ya ofreció su dimisión en mayo, tras las críticas de debilidad por el hundimiento en marzo de 2010 del buque Cheonan, del que también se culpó a Pyongyang. Los estadounidenses participan en esas maniobras a partir del 28. Y han trasladado desde Yokosuka, junto a Tokio, al mar Amarillo, al “grupo de combate” del portaaviones de propulsión nuclear George Washington, de 99 mil Tm. de desplazamiento, con 6000 tripulantes y 90 aeronaves diversas, escoltado por 2 cruceros ligeros (más de 9500 Tm.) y 2 destructores pesados (unas 9000 Tm. de desplazamiento), todos “lanzacohetes” tipos SS, SA y antisubmarinos. A sugerencia de China, el año pasado, estas habituales maniobras se realizaron en el mar del Japón y no en el mar Amarillo, para no soliviantar a Pyongyang. China advierte ahora nuevamente que «no se deben realizar maniobras sin su permiso, en su zona de influencia económica». Pero, ¿iba China a arriesgar su prosperidad económica sin precedentes, actuando como la «fábrica» del mundo, por culpa de una «apariencia» percibida por los norcoreanos? ¿No le sería mejor y más fácil «controlar» al aventado Kim?

Las Interpretaciones.

El incidente carece de profundidad estratégica y surge del pensamiento político norcoreano de ganar y mantener la iniciativa. Y de presentar una estructura homogénea, centralizada y monolítica, sin fisuras (sin “flancos expuestos”), ante el enemigo “percibido”. Por ello, la orden de abrir fuego tuvo que partir del Consejo de Defensa y del Supremísimo. Y ello enlaza con el origen sicológico del incidente, que está en la naturaleza del régimen norcoreano. Éste dirige un sistema social cerrado en sí mismo, que percibe el exterior como una amenaza. Y sin tener la suficiente “empatía social” que le permita balancear las ideas deformadas y deformantes de la realidad, y desecharlas antes de que aniden. Así, los gobernantes norcoreanos perciben fácilmente una amenaza cierta, donde sólo hay una acción ajena normal, pero diferente a las suyas.

Estas ideas erróneas obsesivas son activas y se retroalimentan. Así se va desarrollando todo un sistema mental complicado de ideas delirantes primarias y derivadas, que atormentan, condicionan y guían a los afectados. Sus raíces anímicas, profundas e impulsoras están en los instintos universales del temor, las pérdidas y la supervivencia.

Las Amenazas de Corea del Norte a la Paz

¿Qué pasaría si lo inesperado sucediese y una guerra estallase en noreste de Asia?

Temiendo un colapso inminente de sus anquilosadas, ineficaces y obsoletas estructuras económicas, sociales y políticas, las autoridades del Partido de los Trabajadores de Corea (o Choson Rodongdang) y de sus Fuerzas Armadas (o Inmun Gun), pueden percibir como única salida a sus males y para lograr su supervivencia, el emprender una “guerra revolucionaria de unificación nacional”.

¿Qué posibilidades hay de que esto suceda? Seguidamente examinamos los parámetros del “problema norcoreano” y las vías de elaboración de sus conflictos.

La orografía norcoreana: el obstáculo natural a los despliegues y movimientos ofensivos de los modernos grupos de tareas de armas combinadas.

Corea es una península montañosa. Una cadena central la recorre de norte a sur, con alturas máximas superando los 2000 ms., configurando, especialmente en el norte, numerosos y estrechos valles. Éstos se orientan principalmente de noreste a suroeste y de norte y noreste a suroeste. Las llanuras se extienden al oeste de la península, hasta las costas del Mar Amarillo.

Los ríos Yalú, al oeste, y Tumen, al este, delimitan al norte del país sus fronteras con China. Los ríos Han, Hokanko, Kuiko y Rakutoco corresponden a los desagües occidental y meridional de la cordillera central. La vertiente oriental de las aguas no posee cursos de agua notables.

El clima de Corea del Norte es duro y extremado. Es muy similar al de Manchuria, con la que limita al norte. El sur de la península está sometido al influjo benéfico de los monzones y es más suave y húmedo.

Corea del Norte no presenta muchos terrenos favorables para las maniobras de las fuerzas mecanizadas. Éstas se ven fácilmente canalizadas por terrenos quebrados y de corto o medio dominio por la vista. Los obstáculos naturales pueden ser reforzados por abatis, cortaduras verticales, numerosos y pequeños campos de minas, etc. Son terrenos naturales para el empleo del rechazo antitanque, basados en los cohetes de carga hueca con variadas distancias eficaces de tiro, aderezado con una defensa móvil a cargo de unidades de infantería ligera. En apoyo, una artillería bien protegida y camuflada, con las avenidas de aproximación enemigas y los puntos importantes o singulares del terreno, registrados. Los flancos de las posiciones pueden apoyarse en los compartimentos del terreno que crean las líneas de alturas.

La Ideología y la Sicología Sociales de Corea del Norte.

Para prever el comportamiento aparentemente caprichoso y errático de las élites norcoreanas, es necesario conocer los parámetro ideológicos y sicológicos de una sociedad tan cerrada, catequizada y jerarquizada. El único precedente que se le acerca en el delirio de persecución, el estado totalitario férreo y la necesidad de la pureza ideológica, frente a las sucesivas divagaciones revisionistas, es la Albania del camarada Enver Hoxha. Y esos parámetros se derivan de los postulados marxistas leninistas, según interpretación y aplicaciones realizadas durante el régimen estalinista en la URSS.

Al que le parezca forzado e inalcanzable, por extraño, inhumano o paradójico, el entender a nuestro amigo Kim Jong-il, el “Amado Líder” o el “Sol del Siglo XXI”, le sugerimos que haga la prueba de entender realmente a los suicidas yihadistas islamistas. Que también están ahí, aunque más cerca de nosotros. Por último, la ideología comunista más rancia, puesta en escena por los norcoreanos, lleva al uso de expresiones y giros lingüísticos, inusuales e inexplicables en nuestras formas de expresión y pensamiento.

La dirección norcoreana aspira a la unidad absoluta de sus estrategias, su doctrina, su organización y sus planes. En la terminología norcoreana, el “monolitismo” representa una estructura político social como el granito, con absolutas homogeneidad interna y unidad de acción externa. “Estructura” carente de fisuras, a través de las cuales pueda penetrar el enemigo y dañarla. No existe una distinción significativa o radical entre la paz y la guerra en la estrategia nacional norcoreana. Ambas son “fases” de la política nacional, con diferentes participaciones del Inmun Gun. Así, las estrategias política, económica y militar son formas de la estrategia total norcoreana.

Consideran, derivándolo de la estrategia soviética estalinista, que la estrategia norcoreana posee una orientación y un estilo de planteamiento y elaboración para sus planes y decisiones. Su fundamento es el “supuestamente sensato y científico” cálculo de la “correlación de fuerzas” entre los norcoreanos y sus enemigos. Esa relación de fuerzas es un deliberado y calculado cotejo de las capacidades potenciales relativas entre ambos rivales, para las distintas situaciones de conflicto.

Así, las estrategias surcoreana o japonesa o estadounidense se describen como directamente opuestas a las virtudes norcoreanas. Recordemos que las virtudes son hitos de bondad y ejemplo permanentes, del pensamiento, de la cultura, del referente buen hacer, de una sociedad. Y valores son las cualidades apreciadas temporales o pasajeras de aquélla. Así, las determinaciones surcoreanas o estadounidenses son divagadoras y responden a espasmos aventureristas imperialistas y/o militaristas no científicos. En la práctica, bien sobrestimando sus capacidades o totalmente deficientes en los resultados obtenibles.

Los norcoreanos prefieren obtener sus objetivos por medios pacíficos. Pero el determinismo del materialismo dialéctico les lleva a considerar que las guerras son inevitables, mientras existan las clases sociales y las opresiones entre ellas. O, como en los últimos 50 años, estén ellos rodeado de estados capitalistas, sujetos a las fases sucesivas de crecimiento y decadencia. Las élites norcoreanas, con su sicología especial y distintiva como sustrato anímico vital y con su ideología y toda la parafernalia rimbombante donde se expresa, no se preguntan si tendrán o no un conflicto externo. Sino, ¿qué forma de conflicto es más ventajosa para nosotros para destruir al enemigo? Y, además, ¿quién puede triunfar sobre quién en cada caso?

Y consideran que, de acuerdo con las premisas y el desarrollo del materialismo dialéctico, que los sucesivos enfrentamientos de los opuestos sociales antagónicos (los que son incompatibles y/o no complementarios), que van surgiendo progresiva y sucesivamente, tal como describe el materialismo histórico, finalmente les darán la razón. Y la victoria, sobre los estúpidos y decadentes imperialismos yanquis y japonés. Para facilitar las cosas y como aproximación somera y pálida, podemos decir que el materialismo histórico es así como una descripción marxista de los acontecimientos o historia y que el dialéctico es así como una teoría científica de la creación, desarrollo y solución de los conflictos sociales (o sea, todos).

Los norcoreanos consideran que Marx había declarado a menudo que el ataque era la mejor forma de defensa. Y de esto arguyen que el Inmun Gun debe ser conducido por un principio operativo o estratégico ofensivo. Las razones, desde el punto de vista estalinista, para esta preferencia por la ofensiva, son las mayores iniciativa y actividad, al menos percibidas, que caracterizan al ataque. Y cuando es necesario asumir la defensiva, por aquello de la “relación de fuerzas” local o nacional o de oportunidad dialéctica, se exige la misma importancia a la actividad y a la determinación de los jefes y hombres involucrados. En todo esto subyace, a su vez, el carácter disciplinado y decidido, militante activo y comprometido, que suelen poseer y exhibir, como una orden militar atea, con votos a la causa del proletariado y al partido, los miembros de los Pe Ces. Al menos en los países donde no gobiernan.

Al apoderarse de la iniciativa y en su empleo vigoroso, los norcoreanos buscan controlar la actuación enemiga y aprovechar las numerosas ocasiones que surgen para imponer su voluntad al enemigo. Esto es claramente agresivo, pero, en parte, es también una reacción defensiva, ante la posibilidad de ser controlados desde fuera. Este temor a quedar dependientes y controlados es un factor muy importante en las conductas política y militar norcoreanas. Así, ese juego dialéctico lo están empleando en sus interminables negociaciones con los EEUU y en las rondas periódicas con los Seis. En el que siempre intentan adelantarse, sorprender y superar al “enemigo”.

Para controlar una situación y mantenerse sin desviaciones, por ocurrencias del azar o del enemigo, es necesario pensar y formular un plan. Y éste, en aras del monolitismo citado, debe también anular las desviaciones (o iniciativas) de sus mandos inferiores. E incluso se considera al azar menos peligroso, que caer en una posición de pérdida de la iniciativa, de dependencia o de mera reacción a los “movimientos” iniciados por el enemigo irreconciliable. De ello, podemos inferir, sin margen teórico de error, que el ataque de un submarino norcoreano a la corbeta surcoreana Cheonan, el viernes 26 de marzo en el Mar Amarillo, provocando su hundimiento y la muerte de 46 de sus 104 tripulantes, fue decidida y ordenada por el consejo de defensa norcoreano y por el Supremísimo.

La solución para resolver un antagonismo planteado, un dilema entre opuestos, es elaborar y realizar un plan “científico”, basado en los pronósticos teóricos y en la correlación de fuerzas probables. Las acciones sucesivas a realizar, deben ser impulsadas por un ímpetu especial, derivado del convencimiento de las superioridades moral y doctrinaria del marxismo leninismo. Parece tener un significado especial en su doctrina, la expresión hasta el fin o hasta el mismísimo fin. Así, debido a la manera de pensar norcoreana acerca de ganar al enemigo o ser derrotado por el, hay una fuerte tendencia a exagerar la necesidad de su “total aniquilación”. Es decir, de rematar una faena hasta el final, sin permitir la recuperación de su opuesto antagónico en ese conflicto.

(continuará)