Las Rebeliones Árabes III.

(CONTINUACIÓN)

¿Van Hacia la Democracia, el Islamismo o el Bonapartismo?

La República Popular China es otro de los países potencialmente intervinientes en Oriente Próximo, al ser una potencia principal en el escenario de un mundo global y multipolar. De hecho, las posibles y tímidas actuaciones de las naciones occidentales en el conflicto sirio están frustradas y limitadas por el sistemático veto de China a su aprobación en el Consejo de Seguridad de la ONU. Los comunistas chinos se consideran un poco al margen de la lucha por la influencia directa en el Oriente Medio musulmán. De la que el conflicto sirio es un episodio más, surgido en lo que es un resurgimiento del islamismo militante en esa zona geoestratégica. Las preferencias estratégicas chinas se dirigen hacia el subcontinente indio y las naciones de su influencia. Donde un rival a su medida tiene una estructura política más avanzada que la suya, aún a pesar de todas sus contradicciones, discriminaciones y carencias. Y posee una pujanza demográfica que les supera. Aunque últimamente los chinos comienzan a darse cuenta de lo irracional de sus métodos seudos científicos del control de la natalidad. Aplicados en aras de un progreso material futurible, del que sólo disfrutan en diversos grados en el presente los miembros del partido y sus familias, los técnicos que lo diseñan, impulsan y desarrollan, los jefes y oficiales de las fuerzas armadas y una minoría de emprendedores y hombres de negocio, que han prosperado a la sombra de un clientelismo institucional inveterado de las citadas élites públicas. Otra preferencia estratégica de Beijing es extender su influencia y ampliar los lazos económicos y diplomáticos con las naciones en desarrollo, especialmente las que tengan “recursos naturales y cultivos primarios”, que sean necesarios para la producción manufacturera, la alimentación y el desarrollo general de las naciones. Ella les ha llevado hasta mucho más allá de sus fronteras geográficas o estratégico militares. Así, los chinos no actuarían directamente, ni por intermedio de terceros países, en Siria o en otro país de Oriente Próximo, con tal de que los conflictos esté contenido en los límites nacionales respectivos. Sino que lo harán colaborando en cierta medida con los intereses y las proposiciones diplomáticas internacionales de los rusos. Reforzando así una postura política común de contrapeso y neutralización de la influencia de Occidente en la zona. Y a cambio de una cierta reciprocidad rusa a favor de los intereses chinos, en otros países en los que no choquen las influencias de ambos.

La Rusia moderna, tras el paréntesis difícil e indiferenciado del gobierno de Boris Yeltsin, está despertando de una “transición traumática” desde la dictadura metódica e indefinida del proletariado a la democracia formalista. Que no está reflejada aún en sus estructuras de poder y de administración. En éstas se está transmutando todo el aparato supervisor y burocrático de la URSS, creado a lo largo de los 70 años de férrea dictadura del PC. Por lo que no es casual el origen profesional de Vladimir Putin. El mantenimiento de la base de Tartus, en Siria, al este del Mediterráneo, le supone para Rusia su única instalación naval real legal en un mar en el que históricamente ha estado ausente. En la Latakia, al oeste de Siria, donde reside la base social alauita (chiíes herejes) del régimen de los Assad, se podría instalar “provisionalmente” la República de Latakia, bajo el Protectorado de Rusia. La pérdida de sus “aliados controlados” del Pacto de Varsovia y del COMECON, tras la guerra fría, sólo le dejan a Rusia aspirar a nuevas influencias en el Asia central, desde Siria a la India y Vietnam. Turquía es un enemigo proverbial de los rusos. China es un socio, competidor y rival, si vale esta definición polivalente, que hace que ninguna de las expresiones lo sea en plenitud. En Afganistán, nunca han podido asentarse… También los rusos intentan mantener en su esfera política y comercial a las nuevas repúblicas centroasiáticas islámicas turcomanas. Éstas son las herederas de las ex repúblicas soviéticas correspondientes. Las distintas etnias del gran Turkistán del Asia Central fueron repartidas geográficamente entre dos o más de esas repúblicas soviéticas. El conflicto externo entre ellas estaba servido, al existir en cada estado minorías más o menos preteridas de las distintas etnias supuestamente hermanas. Así, la república soviética rusa adquiría sobre ellas el control a través de la necesidad de arbitraje, moderación e integración (defensa, relaciones exteriores, comercio de importación y exportación) en el conjunto de la ex Unión de Repúblicas.

Israel no ve hasta el medio plazo la expresión de un nuevo peligro para su seguridad y no necesariamente mayor que antes, con la floración de las semillas islamistas o de los brotes democráticos liberales en sus fronteras. Porque Siria ha participado activamente en todas las guerras contra Israel desde 1948. Y un nuevo gobierno islamista sunní en Siria se encontrará con un país arrasado y dividido política y socialmente. Que no estaría en condiciones de emprender aventuras bélicas. Sino que necesitará un buen tiempo para lamerse sus heridas y recomponer la sociedad siria. La dialéctica bélica de Israel con los Assad se prolongó por más de 4 décadas. Y sigue enconada gravemente con la ocupación por Israel en la guerra de 1967 de los Altos sirios del Golán. Que buscaba, mediante un enorme obstáculo natural reforzado, proteger las llanuras de Galilea e impedir el paso “teórico” de las unidades motorizadas sirias por ellas, camino de Jerusalén. Y viceversa, los altos del Golán son territorios sirios, no hablemos ya de los límites de la Gran Siria de la dinastía Epifanes, heredera en el reparto del Imperio de Alejandro. Y abren la puerta de su país a las fuerzas de defensa mecanizadas israelíes, atacando en una penetración profunda a Kuneitra y a Damasco, sobre un terreno favorable para el empleo de los medios acorazados. De los intereses y el comportamiento previsible de Egipto hacia Israel, ya hemos comentado. Se comenta que Israel colabora discreta y obligadamente en el entrenamiento en la lucha de infantería de unidades sunníes destacadas, para su inserción al sur de Siria.

Al extremo este del Próximo Oriente está la teocracia antioccidental chií de los ayatollahs. Éstos, cuando quieren resultados importantes y/o rápidos contra sus vecinos, emplean a comandos o a unidades de la Guardia Republicana, que pueden entrenar, equipar y apoyar a sus aliados de Siria y de Iraq. Y que son capaces de luchar a las distancias próximas y de asalto, como una infantería ligera especialmente entrenada, mejor que las unidades normales de los ejércitos occidentales. La Guardia Republicana está imbricada en el régimen, formando el brazo armado incondicional y eficaz de la República Islámica de Irán, actuando como los “Inmortales de los Shas de Persia” modernos. El régimen está enraizado en un complejo de consejos y asambleas, ideados, creados y organizados para asegurar, mantener y perpetuar su funcionamiento oligarca socio religioso. Pero dicha estructura es incapaz de desarrollar moderna y económicamente a un país con los recursos y la exuberancia demográfica de los iraníes. Irán está rodeado por un enorme conjunto de países sunníes. Que lo abraza, desde el oeste al este, por todo el sur, desde Turquía a Pakistán, pasando por Afganistán, Arabia, Jordania, Palestina. Sus escasos y aislados correligionarios y/o conmilitones están en El Líbano, Siria, Irak y Bahrein; teniendo más pujanza en Irak y El Líbano. Los resultados de la mal llamada “primavera árabe” no han sido favorables a los chiíes, que se mantienen inmersos en el “conjunto hostil” sunní. Y la pérdida inevitable, aunque sin límite preciso de tiempo, del régimen de los Assad de Siria no sólo les restará un aliado de conveniencia, que no de religión. Ya que los alauís sirios son considerados por los sunníes, “la herejía dentro de la herejía chií”. Sino que entorpecerá mucho la logística del inmenso y estratégico apoyo a Hezbolá y a Hamas, en la franja de Gaza. Que es su forma de expresión de una “beligerancia por terceros interpuestos” frente a Occidente y su aliado en la zona. Esto está confirmado por la reciente entrada operativa en la guerra siria de las milicias regulares de Hezbolá a favor del gobierno, buscando recuperar el progresivo desgaste social del régimen de Assad.

El Camino de las Difíciles Soluciones.

La democracia inorgánica es un raro espécimen político en la historia de la humanidad. Además, es relativamente reciente, como sistema político extendido y preferido o deseado por muchos. Y la memoria pública de los hombres comunes es frágil, voluble e ingrata. El mismo pueblo que llevó adelante la imprescindible Revolución Francesa, en medio de ella y en un momento dado, apoyó el golpe de estado militar de su futuro Primer Cónsul del 18 de Brumario (9 de noviembre de 1799). La constitución del año VIII, la nueva constitución promulgada el 25 de diciembre, otorgó a los otros dos cónsules existentes un carácter meramente presencial y consultivo. Era el poder para aquéllos que lo defienden. Y ese pueblo siguió y llevó a Napoleón en triunfo por toda Europa durante lustros. Hasta que el martilleo de las sucesivas coaliciones antifrancesas, en las que siempre descollaba Gran Bretaña, agostó las capacidades militar y económica de Francia en el continente.

A fines de 1991, los islamistas del Frente Islámico de Salvación ganaron las elecciones generales en Argelia, consiguiendo 188 escaños (43% del total) de la Asamblea. Sólo la intervención inmediata del ejército impidió que el país cayera en manos de los radicales. El Grupo Islámico Armado o brazo militar del FIS y otros grupos afines menores mantuvo durante 6 años una cruel guerra de guerrillas en Argelia, que causó 100 mil muertos. Las derrotas sucesivas sufridas en campaña hicieron que algunos miembros se deslizaran hacia el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate. Éste fue la antesala de la actual al-Qaida para el Magreb Islámico. Hamas también ganó las elecciones generales en la franja de Gaza. Y se impuso localmente a las autoridades palestinas de al-Fatah y las fue anulando allí como oposición activa. Hoy Hamas mantiene un contencioso bélico en el bajo vientre de Israel. Hezbollah es otra organización considerada terrorista, que controla los territorios del sur y el este de El Líbano, donde se asientan las minorías chiíes libanesas. Es patrocinada por Irán, a través de su Guardia Revolucionaria, y favorecida por Siria, como factor principal de desestabilización de la Galilea israelí. En todos estos casos, los partidos islamistas radicales han sabido ganar unas elecciones democráticas de corte liberal moderno. Pero nunca están dispuestos a abandonar el poder. Porque la democracia occidentalizada es su método moderno y no es su fin. Habría aquí que considerar muy profundamente si las reglas de la democracia inorgánica no tienen también que modificarse y convalidarse para las “situaciones políticas soliviantadas y radicalizadas” donde no se aceptan, ni respetan.

En estos momentos, en las naciones musulmanas afectadas por las revueltas sociales, solamente sobreviven como organizaciones nacionales, respetadas y probadas, el clero musulmán, centrado en los Consejos de Ulemas y la Universidad de al-Azhar de El Cairo, como faro de la rama sunní del Islam, y los Ejércitos nacionales. El clero musulmán suele ser bastante pasivo políticamente. Y no es fácil que tome un protagonismo rector y guía, de algo que puede recordarle a las “turbas” primitivas, añejas e incontrolables. Pero, los militares ven también en las formas insólitas con que se desarrollan los hechos, un peligro de salto en el vacío político. Parecido, no igual, a los miedos de las autoridades religiosas.

La salida nacional a las crisis socio políticas pasan en todos estos países musulmanes por un gobierno de concentración o de unidad nacional. Observado por los militares, como la institución nacional más válida para garantizar el proceso y su desarrollo. Que en un tiempo prudencial organice unas elecciones libres, de las que saldría un gobierno respaldado por el pueblo y sin ambiciones maximalistas ideológicas. Y que los grupos políticos presentes en cada país puedan montar unas suficientes organizaciones políticas. Con las que lanzar sus programas y campañas y darse a conocer realmente. Esperemos que los gobiernos interinos sean lúcidos y patriotas y que los distintos Ejércitos sean firmes, flexibles y pacientes.

No existe una oposición democrática estructurada en Siria. Y su presencia en el Coalición Opositora es testimonial y aún personal. Siria es el último capítulo de la “saga de los dictadores árabes laicos”, que empezaron su pasión y su liquidación con el inicio de la llamada “primavera árabe” en Túnez, en diciembre del 2010. Y que se extendió por Egipto, Libia, Yemen, Bahrein y Siria. Los brotes verdes democráticos van consiguiendo resultados magros, insuficientes y desiguales. Pero se plantea en todos los países el mismo problema: los partidos islámicos, estructurados en el carácter social de la Umma, tienen una gran organización de base, que les permite acudir a las elecciones mejor preparados. Pero luego surge en ellos la tolerancia, cuando no es la complicidad con los islamistas radicales nacionales. Con lo que no son capaces de articular con otras fuerzas más laicas un principio de consenso nacional, que es necesario para gobernar con eficacia y resolver las considerables dificultades económicas y sociales existentes en los diferentes países; esto, junto con las pretensiones de jefes tribales, de hombres de la guerra o de regiones enteras, radicaliza las posturas sociales de cada país y aboca a un enfrentamiento grave. Enfrentamiento social que quizás sólo el bonapartismo, con su expresión radical y rotunda y el ofrecimiento de una pretendida meta común para la sociedad, pueda superar con éxito por un tiempo.

FINAL.

Las Rebeliones Árabes II.

(CONTINUACIÓN)

¿Van Hacia la Democracia, el Islamismo o el Bonapartismo?

Origen y Desarrollo de las Revueltas musulmanas.

Los países musulmanes no son proclives a la rebelión contra sus autoridades. La obediencia es una cualidad arraigada en las sociedades islámicas. El Islam quiere decir sumisión a Allah. Desde el inicio del Islam, los califas, una combinación de las autoridades civil y religiosa, dirigían a la comunidad de creyentes sostenida por la Sunna, la Tradición y la Revelación de Allah. Y no existía un contrapeso legal a su soberanía. Sólo las autoridades religiosas, singularmente los ulemas y muftíes, podían llamarles la atención en las cosas tocantes a la Fe y a las costumbres. El entramado social de los musulmanes está enraizado en las estructuras de las viejas comunidades. Las jerarquías sucesivas de la familia, el clan o vecindario, como conjunto emparentado de familias, y la tribu, como conjunto de clanes afines y asentados en varias regiones, conforman su estructura social. Estructura que define, articula y sostiene los derechos y deberes recíprocos del individuo y de su sociedad. Corresponde al dirigente y a su oligarquía, dar medios de vida a su pueblo. Bien, proporcionando ellos mismos empleo (administraciones, trabajos públicos y fuerzas de seguridad). Bien, protegiendo a los pequeños y medianos comerciantes piadosos, la “casta del bazar”, que forman el núcleo urbano de las clases “medias” del Islam. Bien, fomentando otros empleos, como los relacionados con las peregrinaciones y, hoy en día, el turismo. Esto es más necesario cuanto menor sea el “tejido industrial y financiero” de la sociedad. Las autoridades deben brindar sosiego a la sociedad y controlar su coste de la vida. Mientras esto se cumpliese razonablemente, existía un flujo de lealtades y sincero entusiasmo de las clases populares hacia sus gobernantes naturales. Que se conseguía con la identificación anímica, por apropiación, del pueblo con el esplendor y la grandeza de sus jefes. Éstos encarnaban, de modo ideal y simbólico, el “Nosotros”. Mientras esta simbiosis de dirigentes y pueblo se mantuviese, éste estaba dispuesto a defenderlos y a nutrir las fuerzas armadas. Pero nadie daría un paso por un gobernante injusto, porque es la negación y la corrupción de su esencia vital.

Y a través de las “imágenes inalámbricas”, la fuerza corrosiva de la información directa y continua de hechos dolorosos, hizo mella y demolió el equilibrio popular con sus gobernantes. Algunos pueblos árabes dejaron de considerar a sus oligarcas como parásitos o chupones necesarios. Y comprendieron que las causas de su pobreza, de su retraso social, de su subdesarrollo económico, residían en toda la casta gobernante. Que era dirigida, según los países, por el rey o reyezuelo, por el “rais”, por la dinastía al-Assad, por el Mando de la Revolución del “Estado de las Masas” (la Yamahiriyya de Gaddafi), etc. Parafraseando a un chino mandarín, diremos que “ha caducado para ellos el mandato del Cielo”. La causa primaria fue ésa y no otra. En Túnez se revolvió una población mucho más culta y laica, clamando contra la pobreza. En Egipto, donde había más pobres, las aspiraciones se centraban en la libertad política.

La fama de volubles que tienen en general las masas se debe al empirismo, urgencia y oportunidad que presiden sus actos de protesta y repulsa. Buscan a un gobernante cabal, que cumpla con sus deberes hacia el pueblo. Y esto no es una forma de anarquismo. Porque la única solución que puede aportar éste es la destrucción de los órganos administrativos y de poder del estado. Y que sumiría a sus naciones en el caos, el saqueo, el desabastecimiento, la incertidumbre, la pobreza y la debilidad internacional. Siempre alguien tiene que organizar la sociedad y hacer posible la vida ciudadana. Y así, los objetivos de las asonadas musulmanas, por más que sean trascendentes e importantes, sólo pueden ser de cortos plazos. Porque es necesario volver a los cauces de paz y a las actividades cotidianas. Más de un 33% de los egipcios está o ronda la pobreza. Esto quiere decir que malviven al día. Y esto quiere decir que necesitan un suministro continuo, aunque sea exiguo, para su pervivencia. La paralización logística y las alteraciones de vida indefinidas, tienen vitalmente que acabar pronto.

Pero el objetivo esencial de las revueltas, sí es revolucionario. Porque buscan sustituir un gobierno despótico, inoperante y/o desentendido en sus funciones esenciales, por un gobierno más participativo y democrático del tipo de la república liberal laica, no laicista. Que no esté regulada y tutelada por el “rais”, el Gran Ulema teocrático, el Supremísimo o el “padre de la Patria” de turno. Pero laica no quiere decir aquí “anti Islam”. Como podríamos pensar, si miramos el laicismo militante y excluyente de la religión, que nos afecta en Europa. Sino que estaría basada en la separación operativa y sui generis de la religión y la política, que se circunscribirían a ámbitos más definidos y estrictos. Esta revolución social es la que desilusiono y paralizó el gobierno de Mursi. Y se abortaría definitivamente si los Hermanos Musulmanes se consolidasen en el poder egipcio, como lo está Erdogan en Turquía.

El Entorno Político Estratégico del Próximo Oriente.

Los turcos tratan de aumentar su protagonismo y su influencia en el Próximo Oriente. Buscando convertirse en una gran potencia regional. A esto les llevan los sucesivos inconvenientes y las demoras burocráticas planteados durante lustros a su incorporación de derecho a Europa. Algunos países europeos, incluido alguno con gran presencia de la emigración turca desde hace décadas, no se han moderado en expresar clara y directamente su oposición a la adhesión de Turquía a Europa. Y a aquello también les empuja definitivamente el gobierno de Erdogan. Que juega sus bazas a medio plazo, por aproximaciones sucesivas, intentando reislamizar la república de Mustafá Kemal. Sin que los militares, que son los garantes constitucionales de la república laica, surgida tras el fracaso militar y social del Sultanato islámico, se le encabriten y lo derriben. Sus renovadas preferencias estratégicas les llevan a mirar por bastante tiempo al Este. Turquía, con casi 80 millones de habitantes, puede intentar hacer un papel moderador sunní hacia la República de Irán. Cosa que no pueden hacer Arabia Saudí con su exigua población, ni Egipto, cuyos intereses estratégicos se asientan más al oeste del Próximo Oriente. Pero, el gran problema operativo para Turquía es que fue la potencia dominante de la zona hasta hace menos de un siglo. El Imperio otomano extendido duró desde el siglo XV al inicio del XX. Y los turcos no son étnicamente árabes y su cultura es diferente.

Siria está sufriendo una guerra civil no declarada, o sea, un conflicto civil armado, desde hace más de 2 años y medio. Ese conflicto enquistado se caracteriza por la existencia de un “equilibrio imperfecto” muy tenso entre pariguales. Los equilibrios imperfectos tienden siempre a la “estabilidad indefinida”. Que consiguen en un tiempo dado para cada fenómeno físico o social. En Siria, los rebeldes y el régimen han alcanzado tal grado de fiera enemistad violenta, que sus existencias se excluyen irreversiblemente. De momento, los avances de cada bando son pequeños, imperceptibles. Es el tiempo callado de la acumulación de la “energía humana”. El régimen ya no conseguirá eliminar a los rebeldes, ni éstos tienen aún la capacidad militar para derribarlo o hacer huir a la cúpula dirigente baazista. Ningún otro país ejerce el suficiente envite en la zona, ni tiene la libertad de acción político militar necesaria que le permitan imponer sus “criterios” en esta guerra. Ni las llamadas potencias externas, ni los países de la zona geoestratégica de Asia Suroccidental o Próximo Oriente, tienen las capacidades necesarias y los intereses a defender suficientes, para que les sea útil y, también, popular entre sus poblaciones civiles, el comprometerse abiertamente en esta guerra. Siria no es la pequeña Libia. Por lo que los cambios se producen o se producirán por “pasos sucesivos muy cortos”. Llegará, sin embargo, el momento de la eclosión de aquella energía potencial. Y lo hará inesperada y rápidamente en sus últimas fases, concretándose en un status quo bastante imprevisto. Desde las manifestaciones pacíficas multitudinarias por casi todo Siria que se realizaban hace muchos meses, la revuelta social ha dado un importante paso cualitativo en su desarrollo y extensión. Se ha radicalizado y ha “tomado las armas” contra el régimen. Extendiendo sus “ondas de conmoción social” por todo el país, a todos los participantes, por los países vecinos y hasta las potencias extranjeras. Lejos están ya las manifestaciones de los jóvenes opositores, que no veían a la violencia como una opción aceptable de “liberación nacional”. Sin embargo, algunos analistas defienden que las ejecuciones ilegales de soldados, policías y civiles afectos al régimen comenzaron casi desde el inicio de las protestas generalizadas. Y otros atribuye esa “radicalización de posturas” a la represión selectiva y progresiva del régimen.

Al-Qaida actúa en Siria a través de su franquicia del “Frente al-Nusrah por la Liberación de los Pueblos de Oriente”. Pero su nombre es de longitud inversamente proporcional a su capacidad real operativa. Son responsables de los grandes atentados indiscriminados y aislados con bombas en la capital y otras ciudades. Esto introduce un factor de inestabilidad social en los verdaderos parámetros de esta guerra. Que es de mayor efecto e importancia de lo que le correspondería por el número y eficacia bélica de estos radicales islamistas. Al-Qaida intenta mantener la “chispa de la guerra” en Siria, atacando oportunamente a los alauitas (falsos chiíes) y a los otros sunníes menos radicalizados, para tener encendidos y atizados los agravios y las revanchas en esta guerra interna. Asesinan principalmente árabes, porque Occidente tiene más medios para su defensa interna. En la rebelión de 2003 en Irak, al-Qaida poseía líneas de abastecimientos y reclutamiento desde Siria, que actualmente son utilizadas en el otro sentido. Desde Turquía también recibe “muhaydines internacionalistas”, entusiasmados por el viaje al Jardín de las Huríes.

A esto se une la islamización creciente de la oposición armada. Al principio las manifestaciones partían desde mezquitas o locales céntricos. Y luego, se comenzó a dar el culto a los “mártires” y a emplear la retórica islamistas en las comunicaciones y declaraciones y en la denominación de los grupos irregulares. Del grito en los primeros videos colgados en la Red o enviados al exterior del país, “el pueblo quiere la caída del régimen”, han pasado a “el pueblo quiere la proclamación de la Yihad por los ulemas y muftíes”. Este levantamiento no es laico. Es un levantamiento protagonizado por musulmanes más o menos practicantes del Islam de expresión sunní. Laico es el régimen corrupto y rapaz de los Assad, donde las confesiones no islámicas eran respetadas y acogidas. Y que ha perdido la “capacidad de defender y de representar al pueblo”. Ésta es la “justificación social” de mantener y respetar a una dictadura exclusivista, casi siempre dinástica, a cambio de sus privilegios de clase opresora. El gobierno de los Assad y su aparato político han dejado de formar hace mucho tiempo un régimen socialista y nacional. Ya que no representan, ni defienden, ni integran los intereses particulares y colectivos de su nación. Ahora sólo abanderan y protegen a los miembros de la amplia oligarquía socio religiosa, que acapara y distribuye en distintos grados el poder institucional, social y económico de Siria. El régimen sirio está cristalizado, sin fluidez, tanto social, como ideológica y administrativamente. Y se está convirtiendo en la cáscara de un “fruto socio político”, agostado, estéril, venenoso y vacío.

El Kurdistán o “tierra de los kurdos” es una región montañosa del Asia occidental y de tamaño igual que España. Se extiende por el norte, desde el sureste de la península turca, Armenia y Azerbayán hasta Irán, limitándola al sur la Mesopotamia. Los kurdos han luchado y luchan con los distintos países en que se asientan, Turquía, Irán, Irak, Siria, por vertebrar aisladamente un estado nacional kurdo, carente de territorio propio. En general, las minorías no se ven defendidas, ni representadas por la opositora Coalición Nacional Siria (CNS), que está en permanente desarrollo y vertebración y que dice aunar a la oposición nacional. Así, los kurdos crearon su Consejo Político Nacional Kurdo. Aunque su Partido de la Unidad Democrática, afín con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (el PKK, que opera en el sureste de Turquía y es considerado terrorista), actúa independientemente de él. También han formado milicias de autodefensa del territorio en algunas ciudades donde la guerra ha aparecido.

Los EEUU están alarmados por las pruebas recientes del uso de armas químicas contra “poblaciones civiles estáticas”, que actúan de “cerrojo” al paso de hombres armados por un sector urbano dado. Parece ser que se trataría del agente neurotóxico Sarin. Y todo apunta a que son los militares sirios quienes que las han empleado. La ocasión está servida para una intervención extranjera en Siria. Pero sería fuera del marco jurídico de la ONU. También, los magros presupuestos de la “defensa menguante” de Obama no permiten los despliegues de decenas de miles de militares y su impedimenta y su flujo de avituallamiento y de rotación de unidades durante varios años en un teatro de operaciones. Hoy en día, sus medios militares apropiados son los drones, los satélites espías, los agentes propios o locales en el terreno hostil, los unidades de operaciones de élite y de pequeñas fuerzas expedicionarias y de asalto anfibio de los Marines, transportadas en “buques de mando y de transporte” de proyección estratégica con su escolta naval. Los aviones no tripulados de exploración y/o ataque a tierra (los drones, favoritos de la Administración estadounidense) no son aptos para el ataque a instalaciones o unidades militares regulares: tienen muy poco “punch”. Y se está argumentando que las fuerzas de Assad tienen descuidado su flanco sur, por donde podrían entrar y actuar unidades de fuerzas semirregulares sunníes sirias y foráneas tipo batallón de infantería ligera. Que estarían entrenadas por los EEUU y aliados (Israel parece identificado) y financiadas por Arabia Saudita. Si están integradas y articuladas con el Ejército Libre de Siria podrían tener trascendencia operativa en dicho flanco expuesto de Assad, obligándole a distraer recursos de un ejército cansado de la guerra en casa. Si no, serían como tábanos cojoneros en el bajo vientre enemigo. En 1999, el presidente Clinton ordenó en un “marco jurídico corto” (fuera también de la ONU) ataques aéreos contra las fuerzas serbias en Kosovo. Creemos recordar que ocurrió en medio del descubrimiento de sus encuentros furtivos en su despacho con una becaria arribista. Pero el empleo de los misiles (cohetes) de crucero Tomahawk para atacar objetivos político militares reforzados o sensibles (instalaciones gubernamentales secretas o de primer nivel) con cabezas de guerra convencionales es un despilfarro. Ya que esos cohetes fueron diseñados para el ataque con cabezas nucleares a objetivos en la retaguardia profunda del enemigo, siguiendo trayectorias protegidas de la detección, ocultas e impredecibles por éste. También podrían utilizar algunos escuadrones de caza bombarderos de apoyo a tierra para pulverizar instalaciones importantes y concretas del régimen, tanto administrativas y políticas como militares.

(CONTINUARÁ)

LA PERSECUCIÓN DE LOS CRISTIANOS MODERNOS III.

(CONTINUACIÓN)

De la Legítima Defensa de los Cristianos de todos los Tiempos, Dogmas y Lugares. Una declaración arzobispal que hace pensar que no todo está perdido.

Predicaba Juan el Bautista en el Jordán un bautismo con agua, de penitencia, preparando el camino de las almas hacia el Señor, que llegaba a redimirlas. “Le preguntaban unos soldados, ¿y nosotros qué hemos de hacer? Les contestó: “No extorsionéis a nadie, ni denunciéis falsamente y contentaos con vuestra paga” Lucas 3, 14. El Bautista (que tanto fustigó en público a Herodes solamente por estar en concubinato con Herodías, la mujer de su hermano, extremo que le llevó a ser degollado) no le pidió a las tropas que dejaran las armas y se dispersaran o se dedicaran a acciones humanitarias. Les dijo que se comportaran con honradez en su oficio de dislocar legalmente la capacidad de combate de los enemigos de la patria. Ello en una tierra hambrienta de paz, que hervía de indignación contra los romanos, por su impiedad y paganismo, donde los zelotes o rebeldes armados (Barrabás podría ser uno de ellos) eran héroes del pueblo. Yavé o el Dios Uno y Trino de los cristianos más bien prohibieron la muerte del inocente, o sea, el asesinato, la muerte injusta. Alguien alteró el sentido del “No matarás al inocente”

El 6 de julio de 1415, Juan Hus, de 46 años, sacerdote reformista y héroe nacional checo fue muerto en la hoguera por herejía. Sus seguidores, el pueblo llano de Bohemia, sojuzgada por el Imperio alemán, se organizaron rápidamente como los cristianos primitivos. Llenos de entusiasmo fresco y novedoso, celebraban sus sencillos ritos con cánticos en sus campos, dirigidos por sacerdotes casados, que oficiaban en su idioma vernáculo y les daban la comunión bajo las dos especies. Y un ejército de campesinos de Centro Europa llevó a cabo una auténtica revolución en el “arte ciencia” de la guerra. Revolución que desarrolló un sistema defensivo ofensivo cabal. Y que se adelantó en dos siglos al vigente en su época. Presentando adaptaciones e innovaciones que no fueron comprendidas por los militares hasta 4 siglos después. Así, las realizaciones de Jan Ziska y sus carros baluartes se mantuvieron vigentes, incomprendidas y temidas por sus enemigos. Era una época oscurecida por la brujería y la permanencia anquilosada de la ignorancia y la repetición. Y las técnicas y tácticas de Ziska se basaban en un conocimiento y una experiencia previos, la experimentación, la retroalimentación y el análisis de resultados y la adaptación de los magros medios disponibles.

Tras las primeras derrotas imperiales, cuando los alemanes divisaban el avance lejano de los carros husitas, formando sus lineas de marcha, entonando los hombres a viva voz sus cánticos religiosos y con los estandartes de combate del Santo Cáliz desplegados al viento, sus ánimos se llenaban de inquietud y de dudas. El himno husita más característico era el Kdoz jsu bozi bojovnici o “Los que son combatientes de Dios”. Por más que sus jefes les recriminasen una y otra vez que, si no habían logrado antes la victoria sobre los husitas, había sido porque no habían luchado con suficiente celo, interés y esfuerzo por la verdadera fe y el emperador. Lo cual sólo les servía a los alemanes para que en la siguiente batalla se rompiesen la crisma contra la defensa husita con intención, devoción, dedicación y convicción.

Veamos el caso de Lepanto. El expansionismo y el poderío de la Sublime Puerta eran evidentes: por el mar era un vecino incómodo y rapiñador del Mediterráneo occidental cristiano, con enclaves en Túnez y Argelia; por tierra ocupaba los Balcanes y amenazaba con engullirse parte del antiguo Imperio Romano Germánico de Occidente. El único hombre que vio clara la situación creada por el peligro turco desde el primer momento fue el papa San Pío V. Hasta Felipe II tardó mucho en convencerse de la necesidad de afrontar el peligro de frente y de asestar a los turcos un golpe importante. Las capitulaciones para constituir la Liga Santa, en la que sólo participaban los Estados Pontificios, España y Venecia (Francia se desmarcó muy terrenalmente, por su odio a nosotros), se demorarían hasta el 25 de mayo de 1571, debido a la disparidad de intereses y proyectos. El 29 de agosto de 1571, el obispo Odescalco, legado pontificio, llegó a Mesina, y dio la bendición apostólica y concedió indulgencias de cruzada y jubileo extraordinario a toda los hombres de la armada, en nombre de San Pío V. El 15 de septiembre, Don Juan de Austria ordenó la salida de la flota aliada y el 26 ésta fondeó en Corfú; una flotilla salió a explorar la zona.

El caso es que Lepanto quedaba a la entrada del golfo de Corinto, en pleno territorio de dominio otomano. Mahoma II (Memet, en turco, el de la nariz aguileña) sujeta a Morea (el Peloponeso) y conquista Albania, Servia y Bosnia, las dos orillas del golfo, entre 1460 y 1476. Allí los fuimos a buscar. El Papa había promovido un “ataque preventivo”, ante la convicción moral de la continuidad de las intenciones turcas. El domingo 7 de octubre por la tarde, el Papa departía con un grupo de cardenales en su despacho. De pronto, suavemente arrebatado, salió al balcón. Allí recibió la visión intelectual del triunfo cristiano de ese día. Que, en agradecimiento, quedó dedicado desde entonces a celebrar a Ntra. Sra. del Rosario. A Ella se encomendaron los cristianos de la época, con su rezo continuo por toda Europa, solicitándole el triunfo sobre el pertinaz peligro otomano.

La “voluntad de defensa” de una “sociedad o grupo” humano es su capacidad para propiciar, crear, desarrollar y mantener unas fuerzas de defensa, que cuenten con el apoyo necesario de su economía y de su “diplomacia”. La voluntad de defensa es una expresión de “la voluntad de ser y de la capacidad vital, incluso biológica”, de una sociedad. Como tal expresión, será sana, normal y suficiente, cuando las fuerzas de defensa y los apoyos “diplomático” y de la economía que se les brinde a aquéllas, sean proporcionales y adecuadas a los objetivos socio políticos de esa sociedad. Y también, a las posibles amenazas que soporte ese “grupo” humano, tanto desde el interior de su territorio como desde el exterior, bien de su región geopolítica o de otras. Esta capacidad y su actuación en los diferentes casos brotan de una “moral nacional” correcta (sana y eficaz).

La moral nacional es la convicción colectiva del “grupo” social, de estar viviendo y siguiendo las corrientes históricas correctas de paz, progreso, servicio y justicia. Dicha certeza debe ser asumida por la sociedad como un destino propio y más o menos claro de realización. La falta de cualquiera de las características anteriores o su perversión, puede deteriorar la calidad de dicha moral nacional, que no debe pretender alumbrar un “mesianismo”. Pero, sin ilusión y entusiasmo no se pueden emprender ni realizar empresas de provecho. El entusiasmo es una “fuerza del espíritu”, que vence a la entropía moral e ideológica, que se genera inevitablemente en las sociedades, iluminado por la “ilusión razonable”. Cuando los dirigentes, a su vez, toman conciencia de estar sirviendo a la corriente social justa, que su pueblo desea y pide, se establece entre ambos una “comunión moral”. Ésta armoniza y potencia los sentimientos nacionales y sociales implicados. Este proceso es el origen de la “moral nacional” de cualquier sociedad. La cual se realiza en todos los centros de la extensa actividad social: desde las familias a los sindicatos y desde los partidos políticos a las iglesias. Y está a otro nivel cualitativo de los intereses puramente partidistas y étnicos de “grupúsculos” en esa sociedad. Se establece una creación ideológica desde el pueblo y hacia el pueblo, cuya función es que sea a favor del pueblo. Cuando este proceso está perturbado o corrompido, por la intervención de los totalitarismos, los radicalismos y los absolutismos, se pueden generar también desviaciones y aún aberraciones históricas, que no son necesario mencionar al final.

Por último, es de destacar que históricamente no ha existido ninguna sociedad que estuviera dispuesta a ser perseguida y exterminada metódicamente, sin haber reaccionado contundente y debidamente a esa amenaza real y permanente. Ya que, biológicamente Dios colocó en la naturaleza humana sus instintos de supervivencia, de búsqueda de la felicidad y de la vida natural. Superponer a ellos una idea más o menos elaborada de “buenismo”, no una realidad de vivencia, es enmendar y corregir a Dios desde una ideología razonada y elaborada por unos hombres. Y no desde el plano en que Él actuó: la Vida humana, con toda su dignidad y trascendencia. “Si la teoría no se ajusta a la Práctica, peor para la teoría”.

Los cristianos deberán defenderse con las armas”, declaró por primera vez el arzobispo católico de Abuya, la capital de Nigeria desde 1991, monseñor John Onaiyeka, en la web del “Vatican Insider”, en la primera decena de junio pasado. Esta declaración sin precedentes la ha provocado la repetición, desde hace tres años y a niveles endémicos, de los ataque violentos e indiscriminados (sin un objetivo claro, definido y armado) a los cristianos negros en los 9 estados del norte del país, donde impera la sharia, como inspiradora de sus sistemas jurídicos federales. Y esto no es más que puro terrorismo: porque es el empleo de la fuerza desalmada, injusta y desproporcionada contra civiles pacíficos indefensos, con el fin de obtener un objetivo político o político religioso. Que, en definitiva, es aplastarlos con la plena imposición de la sharia y convertirlos en su propio país en ciudadanos de segunda o tercera, o expulsarlos de sus territorios natales. Monseñor Onaiyeka declaró que “los cristianos deben constituir “grupos armados de autodefensa en las iglesias y dentro de la ley”. Que serían algo así como “milicias del territorio”. Para el prelado católico, la campaña islamista de terror, “busca un objetivo político: la instauración plena de la sharia y la creación de un estado islamista (en el norte de Nigeria)”. Y se reafirma en su permanencia allí: “es nuestra casa, no pensamos huir” y “los cristianos se van a defender”. Acusando al Estado central de “estar ausente en la defensa de los millones cristianos nigerianos del norte en el calvario diario que sufren”.

Poco después, ahora a mediados de junio pasado, un islamista suicida se inmoló en Kaduna, capital del estado federal de Nigeria de ese nombre, en uno de los centros de la Iglesia Evangélica del África del Oeste, provocando la muerte de más de 12 personas. Diez minutos más tarde, a unos 60 Km. de distancia, dos bombas estallaban en dos iglesias de la población de Zaria. Ya el pasado domingo de Resurrección, en Kaduna, donde ejercer la fe cristiana es una “actuación peligrosa”, al menos 38 personas perdieron la vida y muchas decenas resultaron heridas en diversos grados, cuando un coche bomba explotó en la sede de la Iglesia Evangélica de las Asambleas de Dios, en medio de los oficios religiosos de tan señalada fiesta.

Ciertamente, el “islamismo radical intransigente salafista” (el IRIS verdirrojo) avanza sus tentáculos por toda esta ancha franja del África negra. Al grupo Boko Haram de Nigeria, se unen el “Ansar al-Dine”, en Mali. Donde también actúa al-Qaida del Magreb Islámico, que, junto a los tuaregs del norte de Mali, antiguos conmilitones del coronel Gaddafi, que les dotó de sustanciosos arsenales, acaban de proclamar en esta zona el nuevo “Estado Islámico de Azawad”, de mayor tamaño que Francia, el mayor estado europeo. Así, el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (de los tuareg) le rapiñó, de un golpe (en 72 horas) casi incruento, los dos tercios de su territorio a Mali. Y más al este, en Somalía, aguardan su oportunidad las “milicias de al-Shabab”, los antiguos “tribunales islámicos” reconvertidos, asociadas a al-Qaida del Yemen (o de la Península Arábica) Islámico. Para cerrar geográficamente la “vesánica faja africana” que encorrea “la agonía de los cristianos modernos”, tenemos los dos ataques armados en Kenia a fines de junio de 2012. Ocurrieron en la ciudad de Garissa, a unos 150 Km. de la frontera con Somalía, lejos del tristemente conocido campo de refugiados somalíes de Dadaab, a sólo 50 Km. de la frontera y que es visitado y hostigado regularmente por las milicias de al-Shabab y sus franquiciados regionales (oportunistas semibandoleros e irregulares islamistas minúsculos). En los ataques a dos iglesias cristianas (una, católica) participaron 2 y 5 personas, armadas con fusiles AK y granadas y produjeron 17 muertos y 45 heridos. Es toda una “multinacional africana del terror”, uno de cuyos objetivos estratégicos implícitos es “la eliminación física o la conversión forzosa de los infieles al Islam” salafista o antikafireens.

LA PERSECUCIÓN DE LOS CRISTIANOS MODERNOS II.

(CONTINUACIÓN)

El papel de la Yihad o esfuerzo en el camino de Alá. Sus dos conceptos: el militar o colectivo y el esfuerzo personal de purificación y superación. Sus papeles, oportunidades e intervenciones históricas.

La Yihad, como guerra santa, el esfuerzo de sangre en el sendero de Alá, va dirigida contra aquellos que amenazan la Umma. Estos pueden ser tanto los infieles hostiles externos, como los no musulmanes que conviven en dar el-Islam, las tierras donde la Umma domina políticamente, y que han roto su “pacto de protección” con ella. A éste tienen derecho teórico los judíos y los cristianos, como gentes citadas en el Corán y que detentan algunos de los libros considerados también como proféticos por el Islam. Se considera a la Yihad una obligación prácticamente igual a uno de los llamados Cinco Pilares del Islam.

El Islam tiene que asumir que la Yihad militar fue necesaria para la instauración y la defensa de la primitiva comunidad de creyentes. Cuando el Profeta estableció el Estado islámico a partir de la destrucción violenta de la “jahiliyya” árabe o la barbarie existente anterior al Islam. Y aún pudo ser útil la Yihad para su rápida extensión por el mundo. Cuando lo permitía el estado existente de cultura, relaciones internacionales y desarrollo de las civilizaciones medievales. Pero que su oportunidad histórica no existe actualmente y entonces debe ser reemplazada por “otro tipo de esfuerzo en el camino de Alá”. Cuyo concepto ya existe en la sunna y que podría ser retomado y proclamado por los ulemas y los muftíes piadosos, que son los ideólogos del Islam verdadero y perenne. Y, por cierto, los mismos gozan de una independencia política, social y económica amplísima. Son respetados y/o temidos por los gobiernos en sus respectivos países, y son los que administran el zakat o las limosnas canónicas.

Ya desde el surgimiento de las 4 principales escuelas ideológicas sunnies, cobró fuerza el principio del “esfuerzo de reflexión personal”, el “ichtihad”, en el Islam. El ichtihad permitió el desarrollo de la cultura árabe e islámica, tanto en lo tocante a los aspectos civiles (ciencias, comercio, literatura, arte) como al enriquecimiento de su teología. El ichtihad es fuente de lucidez, creatividad, progreso, enriquecimiento y paz en el camino del esfuerzo personal y colectivo hacia Dios (que es el núcleo y la razón del Islam), cuando ya la Umma se había extendido y multiplicado enormemente por el mundo. “La tinta de los sabios es más útil para la Umma que la sangre de sus mártires”, dice un hadiz de Mahoma de su última época, cuando la comunidad estaba ya consolidada en Arabia. Toda una lección de “hacer político y misticismo” Hacia el siglo XI (siglo V de la hégira o marcha a Medina), los estudiosos cierran la puerta al ichtihad. El enfoque metodológico islámico se altera. Y a partir de entonces, se imita, se repite, se abusa de los compendios en los estudios del Islam.

Ante el terrorismo (acciones de guerra contra objetivos generales, inocentes e indiscriminados, buscando una repercusión político social en la coacción y el pánico de conjuntos de una población) en su nombre, el mundo islámico se paraliza y no sabe qué decir o hacer. Afirman los portavoces e intelectuales que el Islam es paz y tolerancia. La mayoría de los musulmanes se distancian de los atentados por oportunismo, para proteger al Islam, preocupados por el creciente rechazo que sufre en Occidente.

No se ha dado en el Islam una reflexión profunda sobre la oportunidad política y religiosa de la violencia. ¿Alguien conoce a pacifistas islámicos activos? No se trata de que reaccionen los intelectuales laicos musulmanes. Éstos no son operativos de la manera que conocemos en Occidente. Ya que para un buen musulmán la política, la sociedad y la religión forman una trinidad única, excluyente e inseparable, establecida por Alá. Porque así fue la Umma original, la sociedad islámica primigenia. Además, el fracaso social y político de los intelectuales laicos árabes quedó refrendado con el de las élites nacionalistas, izquierdistas y europeizadas, que impulsaron la independencia de las distintas naciones árabes tras la II Guerra Mundial.

La Convivencia entre los cristianos y los musulmanes en las tierras del Islam. El ejemplo de los Mozárabes: los cristianos que vivían en la “idílica e integradora” al-Andalus.

En el año 710 los mahometanos invaden la Península Ibérica. Menos de quinientos años después, el cristianismo ha desaparecido prácticamente de las tierras hispánicas aún ocupadas por los musulmanes. A ello contribuyeron seguramente las persecuciones almorávide y almohade y las numerosas deportaciones a África que éstos decretaron. Pero fue decisivo el deterioro social y administrativo que sufrieron sin cesar los cristianos.

Después de algunas dilaciones iniciales, empezaron a instaurar una administración musulmana. La vieja Hispania se dividió en demarcaciones, organizadas en torno a una ciudad en la que residían el caid o sheik, que es también el valí o recaudador de impuestos y un destacamento musulmán. Aquél se preocupaba de que las comunidades no musulmanas le pagasen el “tributo”, por no ser acosadas por los moros y vivir en paz bajo su protección. Estos tributos eran el vínculo administrativo entre los infieles “protegidos” y dar al-Islam, las tierras dominadas políticamente por los musulmanes. Y consideradas un “presente irrenunciable” de Allah a sus fieles.

Pero, cualquier doctor del Islam puede enseñar que un deber colectivo de la Umma o comunidad de creyentes es la propagación de la fe. Que se realiza imponiéndola y no catequizando (de “predicar el catecismo” o texto de la doctrina). Llevando a cabo con ello la consolidación y la ampliación de dar al-Islam, las tierras sometidas al Corán, la sunna y la sharia o leyes civiles y penales basadas en ellas. Por tanto, de acuerdo con esa doctrina religiosa, cuando expira un “pacto de protección”, la autoridad musulmana sólo puede aceptar que se renueve, si se incrementa el importe de los tributos o si se estipula en el nuevo contrato la cesión al Islam de más tierras o ciudades, adicionales a las cedidas antes por los dimmíes (los judíos y cristianos, las gentes también mencionadas en el Corán y que detentan parte de la revelación de Alá). También emplean el principio de que si algún miembro de la comunidad “protegida” daña a un musulmán, toda la colectividad pierde el derecho de protección. Toledo pierde su estatuto de villa protegida en el 713, al rebelarse y ser vencida. Zaragoza también gozará de un estatuto de autonomía sólo unos pocos años después de la conquista mora.

Todo ello fue estrangulando poco a poco a la pobre comunidad cristiana, erosionada por las apostasías, cansados sus miembros de ser ciudadanos de segunda o tercera, con el ritmo pausado de la Alta Edad Media. Pero que nos permite apreciar perfectamente el “proceso agresor metódico” seguido habitualmente. Rezando el oficio divino, el sacerdote mozárabe leía diariamente en voz baja en su breviario: “Señor, ¡ten piedad de nosotros! Nuestra vida es mísera. ¡Destruye el yugo con que nos oprime el infiel! ¡Líbranos del yugo del cautiverio!”.

La Convivencia hoy en día de Cristianos y Musulmanes en dar al-Islam.

Nigeria, Sudán, Somalia, Pakistán, Afganistán, Qatar, Bahrein, Kuwai, Malasia, Indonesia, incluso la laica Siria, aparte de los radicales Arabia Saudí e Irán, son países donde la sharia está más o menos establecida. Y con mayor o menor intensidad y rigidez, según los países, la sharia establece hoy en día contra los cristianos avecindados en ellos:

Pena de muerte contra los blasfemos (ofender, según su criterio, a Allah, al Islam, al Corán, al Profeta) y a los conversos desde el Islam (por su apostasía). Quema y demolición de los templos y cierre de escuelas, hospitales y orfanatos cristianos. Prohibición de entrada al país, expulsión e incluso pena de muerte a los misioneros cristianos. Prisión por portar símbolos cristianos. Prohibición de reunión para orar o celebrar la Misa, incluso en los hogares. Conversión forzosa al Islam.

Algunas Pinceladas sobre la Agonía de los Cristianos modernos.

Los cristianos están sufriendo una persecución sin precedentes en el mundo islámico a causa de sus creencias. Lo cuenta Ayaan Hirsi Ali, que acaba de recibir el premio alemán de periodismo Axel Springer, en la revista Newsweek el mes de mayo pasado. Ayaan Hirsi Ali es una feminista y política holandesa que ocupó un escaño en el parlamento holandés del 2003 al 2006. Su crítica del Islam, religión que profesó en su juventud, la puso en el punto de mira de grupos terroristas y, como consecuencia de las amenazas de muerte recibidas, decidió emigrar y vivir fuera de Holanda.

En el artículo, Ali cuestiona la “visión positiva” que se da del mundo islámico en Occidente. Pone de ejemplo la información de los medios europeos y estadounidenses durante la primavera árabe. Que, sin embargo, está permitiendo que movimientos fundamentalistas radicales lleguen a posiciones de poder en países como Egipto o Túnez.

Los cristianos están siendo asesinados en el mundo islámico a causa de su religión. Se trata de un genocidio al alza que debería provocar una alarma mundial”, declara Ali. Indicando que existe una clara “persecución” a los cristianos en los países de mayoría musulmana. Donde no se respetan a los nacionales cristianos con un arraigo histórico en ellos. Para Ali, este asunto es “silenciado” en los medios de comunicación occidentales por diversos motivos. Primero, tienen “miedo” en ellos por las represalias violentas o a que los mismos periodistas se transformen en objetivo de grupos islámicos. También denuncia la existencia de “lobbies” como la Organización de Cooperación Islámica, que describe como “una especie de Naciones Unidas del Islam centrada en Arabia Saudita”. Estas organizaciones tienen un gran peso en la denuncia de la “islamofobia”, cuando ésta “en realidad palidece ante la cristofobia sangrienta que actualmente se vive en países de mayoría musulmana desde un extremo del mundo al otro”.

El reportaje se fija en los últimos ataques producidos a cristianos en Nigeria por Boko Haram, la persecución manifiesta en Sudán que ha provocado la huída de miles de cristianos, o la diáspora de los cristianos coptos de Egipto, por el aumento de poder de grupos islamistas que amenazan con aplicar la ‘sharia’. Menciona además la creciente violencia terrorista hacia iglesias en Irak, donde han muerto unos 900 cristianos y 70 iglesias han sido quemadas; los casos de “blasfemia” en Pakistán que han llevado a cristianos a la cárcel (como el caso de Asia Bibi) . Ni siquiera Indonesia “que a menudo se promociona como el más tolerante del mundo, democrático y moderno de mayoría musulmana” se salva: según el “Christian Post”, el número de incidentes violentos cometidos contra las minorías religiosas (con un 7 por ciento de la población, los cristianos son minoría más grande del país) se incrementaron en casi un 40 por ciento, desde 198 hasta 276, entre 2010 y 2011.

La violencia no coordinada explícitamente es una “expresión espontánea de animadversión anticristiana por parte de musulmanes y trasciende culturas, regiones y grupos étnicos”. Ante esta constatación, Hirsi Ali expone la necesidad de que los gobiernos occidentales “actúen protegiendo” no sólo a las minorías musulmanas en sus países, sino también exigiendo la libertad de conciencia y expresión en todo el mundo. Además de la presión diplomática, entiende que es necesaria una presión “económica” en los países donde hay evidencias de esta persecución. “Tomemos una posición real frente a la “cristofobia” que infecta el mundo musulmán”, concluye”.

Y una noticia entre tanta información que recorre los medios, sobre un sitio no conocido de ataques. Los Islamistas incendiaron dos iglesias y se enfrentaron a la Policía en Tanzania a finales del pasado mayo. Cientos de simpatizantes del “grupo islamista separatista” Uamsho (el Despertar) han prendido fuego a dos iglesias y se han enfrentado con la Policía, en los disturbios desatados en la localidad zanzibarí de Stone Town, a raíz de la detención de un dirigente de esta organización. Uamsho es el acrónimo en suajili de la “Asociación para la Movilización y la Predicación Islámica”, que defiende la secesión musulmana de las islas de Zanzíbar de la región rincipal de Tanzania, Tanganika. La Policía ha acusado a Uamsho de ordenar salir a las calles a sus seguidores, pero los dirigentes del grupo lo niegan y aseguran que no tienen nada que ver con los disturbios. Hasta el momento se han realizado 30 detenciones de miembros de Uamsho. Desde el grupo islamista niegan las acusaciones: «La asociación Uamsho (…) no está implicada en ningún acto que viole la paz. Queremos pedir a todos los musulmanes y zanzibaríes que sigan manteniendo la paz y la tranquilidad en el país”. Los enfrentamientos comenzaron, según testigos en la tarde del sábado. Ya el domingo los comercios no abrieron y los antidisturbios patrullaban la localidad. «Hay mucha tensión. La gente se esconde en sus casas. Todas las calles están vacías. Afuera sólo está la Policía», ha explicado un vecino, Mai Zuberi. «Ha habido enfrentamientos durante toda la noche del sábado y la violencia ha seguido hasta el mediodía de hoy. Todas las calles están cortadas en la zona de Stone Town», añadió Zuberi.

(CONTINUARÁ)

LA PERSECUCIÓN DE LOS CRISTIANOS MODERNOS

Se está produciendo en los últimos años una verdadera “conjunción planetaria” del Mal. Se trata de la “coincidencia temporal” de una persecución cruenta y feroz de los cristianos en los países musulmanes, desde Nigeria hasta Indonesia. Que es coincidente con la acción disolvente, callada y artera del decadente y anquilosado “progrerio”, contra las virtudes de las sociedades europeas. Ambas acciones son seguramente una “parte cósmica” del llamado “mysterium iniquitatis” o el Misterio del Mal (o de la Malicia, el Mal deliberado).

La Situación General de la Persecución de los Cristianos en el Marco de los Derechos humanos reconocidos habitualmente.

La ONU es considerada por muchos un organismo multinacional burocratizado y cristalizado. Y resulta ya artrítico y casi ineficaz en el trámite y la resolución de los problemas internacionales más graves, especialmente los conflictos. Pero su “Declaración Universal de los Derechos Humanos”, aprobada el 10 de diciembre de 1948 por su Asamblea General, es aún el paradigma y la referencia principal de los derechos civiles, políticos, sociales, culturales y económicos de todos los hombres. Los siguientes son los artículos más destacados de aquélla, referentes al tema que nos ocupa:

Artículo 2. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición… Artículo 7. Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación. Artículo 12. Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques. Artículo 18. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia. Artículo 19. Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. Artículo 28. Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Los “Enemigos” de las Iglesias cristianas: Razones ideológicas, políticas y morales para la “Persecución Permanente”, como corolario y adaptación de la “Revolución Permanente”.

Los enemigos más determinados y afanados, a lo largo de la Historia, de las ideas y de las religiones han sido siempre los sistemas políticos o político religiosos cerrados y despóticos, los totalitarismos seudo mesiánicos y los estados absolutistas y excluyentes. En todos ellos podemos apreciar una misma característica identitaria: la rigidez y la inmanencia de su “ideología estatutaria”. Y ello ocurre independientemente de que ésta se asiente en otra religión. O que lo haga en una doctrina socio política económica y seudo mesiánica; que ofrezca un “imperio de dominio” de mil años, que apenas dure una década o la aparición del “hombre nuevo social”, a costa del sacrificio impuesto violentamente a las 200 generaciones anteriores, y que se desmorone en poco más de cuatro décadas. O, más vulgarmente, que sea la expresión del poder personal o de clan de una minoría rectora (no una verdadera élite social) coactivamente acaparadora, agostada y exclusivista. Y en la práctica, estas “sociedades dictatoriales” tienen una “carencia” que terminará llevándolas a su esterilidad social y a su ruina vital. Y es su falta total de una “empatía sociológica” hacia el extraño, el opuesto, el vecino cercano, el “otro”, del que los separa abruptamente su religión, su sistema político o su intención política guía. Y que funciona y opera en contra de los deseos y realidades de las personas que viven en esas sociedades cerradas.

Los cristianos serían “menos” perseguidos por algunos de sus enemigos estatales o particulares, si su labor se redujese a dar “culto a su Dios” y a un leve o nulo proselitismo. Pero, aparte de la predicación de la “Buena Nueva” o Evangelio a los hombres, la misión de las Iglesias incluye tratar los “fundamentos éticos del orden temporal”. Y dar y orientar a sus fieles y a los hombres, sobre “la moralidad en las actuaciones y situaciones temporales”, privadas y públicas. Así, cuando los obispos o sacerdotes e incluso los fieles callan ante una objetiva y grave inmoralidad por razones de “oportunismo, educación o buenismo seudopolíticos” están incurriendo en lo que, en palabras apocalípticas, sería “la fornicación con los reyes de la tierra”. Este aherrojamiento ideológico, con el que se pretende constreñir “política y suavemente” la doctrina cristiana, se resume muy bien en un chiste de los años 60, referido a la Iglesia católica y usando una encíclica de Juan XXIII: “Mater, sí, Magistra, no”.

La Ideología y la Sicología Sociales en el Sistema Ideológico Totalitario más “puro”: el Régimen Dinástico de Corea del Norte.

El comportamiento aparentemente caprichoso y errático de las élites norcoreanas depende de los parámetro ideológicos y sicológicos de una sociedad cerrada, catequizada y jerarquizada. El único precedente que se le acerca en el delirio de ser perseguidos, el estado totalitario férreo y la necesidad de la pureza ideológica, frente a las sucesivas “divagaciones revisionistas”, es la Albania del camarada Enver Hoxha. Y esos parámetros se derivan de los postulados marxistas leninistas, según la interpretación y sus aplicaciones realizadas durante el régimen estalinista en la URSS.

Al que le parezca forzado e inalcanzable, por extraño, inhumano o paradójico, entender a la dinastía de los Kim, le sugerimos que haga la prueba de entender realmente a los suicidas yihadistas islamistas. Que también están ahí, aunque más cerca de nosotros. Además, la ideología comunista más rancia, puesta en escena por los norcoreanos, lleva al uso de expresiones y giros lingüísticos, inusuales e inexplicables en nuestras formas de expresión y pensamiento.

La dirección norcoreana aspira a la unidad absoluta de sus estrategias, su doctrina, su organización y sus planes. En la terminología norcoreana, el “monolitismo” representa una estructura político social como el granito, con absolutas homogeneidad interna y unidad de acción externa. “Estructura” carente de fisuras, a través de las cuales pueda penetrar el enemigo y dañarla. No existe una distinción significativa o radical entre la paz y la guerra en la estrategia nacional norcoreana. Ambas son “fases” de la política nacional, con diferentes participaciones del “Inmun Gun”. Así, las estrategias política, económica y militar son formas y expresiones de la estrategia total norcoreana. Consideran, derivándolo de la estrategia soviética estalinista, que la estrategia norcoreana posee una orientación y un estilo de planteamiento y elaboración para sus planes y decisiones. Su fundamento es el “supuestamente sensato y científico” cálculo de la “correlación de fuerzas” entre los norcoreanos y sus enemigos. Esa relación de fuerzas es un deliberado y calculado cotejo de las capacidades potenciales relativas entre ambos rivales, para las distintas situaciones de conflicto posibles.

Los norcoreanos prefieren obtener sus objetivos por medios pacíficos. Pero el determinismo del materialismo dialéctico les lleva a considerar que las guerras son inevitables, mientras existan las clases sociales y las opresiones entre ellas. O, como en los últimos 50 años, estén ellos rodeado de estados capitalistas, sujetos a las fases sucesivas de crecimiento y decadencia. Las élites norcoreanas, con su sicología especial y distintiva como sustrato anímico vital y con su ideología y toda la parafernalia rimbombante donde se expresa, no se preguntan si tendrán o no un conflicto externo. Sino, ¿qué forma de conflicto es más ventajosa para nosotros para destruir al enemigo? Y, además, ¿quién puede triunfar sobre quién en cada caso?

Y consideran que, de acuerdo con las premisas y el desarrollo del materialismo dialéctico, que los sucesivos enfrentamientos de los opuestos sociales antagónicos (los que son incompatibles y/o no complementarios), que van surgiendo progresiva y sucesivamente, tal como describe el materialismo histórico, finalmente les darán la razón. Y la victoria, sobre los “estúpidos y decadentes imperialismos” yanquis y japonés.

Los norcoreanos consideran que Marx había declarado a menudo que el ataque era la mejor forma de defensa. Y de esto arguyen que el Inmun Gun debe ser conducido por un principio operativo o estratégico ofensivo. Las razones, desde el punto de vista estalinista, para esta preferencia por la ofensiva, son las mayores iniciativa y actividad, al menos percibidas, que caracterizan al ataque. Y cuando es necesario asumir la defensiva, por aquello de la “relación de fuerzas” local o nacional o de oportunidad dialéctica, se exige la misma importancia a la actividad y a la determinación de los jefes y hombres involucrados. En todo esto subyace, a su vez, el carácter disciplinado y decidido, militante activo y comprometido, que suelen poseer y exhibir, como una “orden militar atea”, con votos a la causa del proletariado y al partido, los miembros de los Partidos Comunistas. Al menos en los países donde no gobiernan.

Al apoderarse de la iniciativa y en su empleo vigoroso, los norcoreanos buscan controlar la actuación enemiga y aprovechar las numerosas ocasiones que surgen para imponer su voluntad al enemigo. Esto es claramente agresivo, pero, en parte, es también una reacción defensiva, ante la posibilidad de ser controlados desde fuera. Así, ese juego dialéctico lo están empleando en sus interminables negociaciones con los EEUU y en las rondas periódicas con los Seis. En el que siempre intentan adelantarse, sorprender y superar al “enemigo”.

Para controlar una situación y mantenerse sin desviaciones, por ocurrencias del azar o del enemigo, es necesario pensar y formular un plan. Y éste, en aras del monolitismo citado, debe también anular las desviaciones (o iniciativas) de sus mandos inferiores. E incluso se considera al azar menos peligroso, que caer en una posición de pérdida de la iniciativa, de dependencia o de mera reacción a los “movimientos” iniciados por el enemigo irreconciliable. La solución para resolver un antagonismo planteado, un dilema entre opuestos, es elaborar y realizar un plan “científico”, basado en los pronósticos teóricos y en la correlación de fuerzas probables. Las acciones sucesivas a realizar, deben ser impulsadas por un ímpetu especial, derivado del convencimiento de las superioridades moral y doctrinaria del marxismo leninismo. Tiene un significado especial en su doctrina, la expresión hasta el fin o hasta el mismísimo fin.

No hay aquí lugar para las religiones o para la libertad de opinión o pensamiento. De hecho, si pudieran “prohibirían pensar”, como intentaron sus compadres rojos locales en Camboya. Al apartarse de la línea del Partido y del monolitismo ideológico, las religiones, y especialmente las cristianas por sus orígenes y extensión mundial, son pérdidas del “tiempo social debido” y ataques del enemigo ideológico, que ha abierto fisuras en el “cuerpo” de la nación. La consecuencia “lógica” de los “delirios asumidos” es el exterminio y la erradicación por la fuerza del cristianismo de sus tierras.

¿Cómo reacciona el ectoplasma seudo progresista occidental a la persecución de los cristianos modernos?

Éste es generalmente de “ideología” dirigista (porque nos quieren dirigir, hasta en los mínimos detalles sociales y personales, como si fuéramos inmaduros), despótica (porque sus postulados no son discutibles por los demás), imperiosa (porque su método es la imposición, no el convencimiento) y, hoy, vergonzosamente socialistoide. Es vergonzosamente socialistoide, porque su sueño de sofá, café y beca o prebenda era recrear un “paraíso del proletariado”. Que tendría más o menos “oasis y huríes”, según sus casos, en sus tierras. Aunque ninguno se mudó a la URSS o a los países socialistas para trabajar en ellos ya entonces.

Y ese sueño se convirtió en pesadilla, de despertar difícil, agónico y atropellado, con la caída de los “regímenes en vías del comunismo” de la Europa del Este. Y el descubrimiento por todos los demás, de que al “hombre nuevo” de esos países, no le motivaba nada la “causa del proletariado”. La carrera de armamentos que les impuso los EEUU en la década de los 80, absorbió los mejores recursos de la URSS y la agostó hasta sus entrañas. Siguiendo una estrategia nacional de desgaste, sin amenazas directas, ni maniobras melodramáticas. Algunos miembros no principales de la “nomenklatura” reconocieron después que “no teníamos ni para comer” entonces. Y el Imperio Rojo, vacío de contenidos, mensajes e ilusiones, implosionó social y económicamente.

Pues lo propio del “progrerio” (o gentes de ideas con pocas cortapisas teóricas o éticas) es también aquí callarse ante los atropellos a los cristianos, allende las fronteras seguras de la gran Europa, desde el Atlántico a los Urales. Se produce también un fenómeno social paradójico, pero no inusual: los islamistas militantes enfebrecidos y los “progres” decadentes, aunque situados en los 2 extremos “sociales antagónicos e irreconciliables”, tienen una misma intención operativa:

La destrucción de la sociedad europea, tal como está aún edificada, sobre los cimientos de las virtudes clásicas y las cristianas. Y su sustitución por una sociedad amorfa, sin principios coherentes, protectores y estimulantes, conforme, pesebril y trabajadora. Donde los deseos materiales inmediatos, que antes llamábamos “caprichos”, por su veleidad y vacuidad, se buscan como pequeñas metas imprescindibles. Porque son las consoladoras de las vidas faltas de fondo y de trascendencia vitales.

La extensión histórica del Islam en sus primeros siglos: una combinación de entusiasmo religioso, de un proselitismo de aplicación flexible y progresiva y de grandes intereses mundanos de poder y de reparto de beneficios.

Tres fueron las causas que estimularon a unas tribus a emprender el camino de la conquista de amplias y lejanas tierras y pueblos, fuera de la península arábiga. La primera fue la razón religiosa. Como en toda comunidad religiosa primitiva, la Umma fue el centro de los mandatos y las bendiciones de Allah. Viviéndose colectivamente y con entusiasmo el cumplimiento de una doctrina monoteísta y sencilla. Esta religión exigía, además, un proselitismo militante y coactivo, continuo y expansivo, dirigido hacia los infieles y los hostiles fronterizos. Así, el Corán, entregado a Mahoma en el nacimiento del Islam, tiene numerosos versículos o aleyas que demandan de sus fieles la lucha armada.

Por el lado más prosaico de los intereses mundanos, la extensión de las conquistas árabes, en su avance incontenible durante más de un siglo, trajo el control sobre los bienes y haciendas de los nuevos y numerosos súbditos y el poder político y militar sobre ellos. El dominio musulmán se establecía por la presencia de un gobernador con su guarnición militar, en cada ciudad o región conquistada. La relación de los nuevos súbditos con el régimen islámico se establecía y regulaba por el pago al gobernador de los tributos periódicos por el vasallaje impuesto y por profesar, de momento, una religión diferente. Este flujo de dinero importante y constante comenzó a llegar a los conquistadores, que establecieron diversos mecanismos bastante inteligentes para su reparto. La tercera razón, asequible a los nobles, jefes y más destacados musulmanes, fue el reparto de las cuotas de poder que engendraban el dominio, la defensa y la gobernanza de los nuevos territorios de dar-el-Islam. Así, fueron proliferando los emires, sheikhs y caides, ocupando y conformando la estructura política árabe de los territorios islamizados.

Las tribus árabes originales del Islam recibían una parte de los tributos y de los saqueos de la conquista, aunque no participasen en algunas expediciones militares. Otra parte era entregada a los participantes de la yihad contra algún pueblo o región limítrofe del califato. Una parte importante era entregada a las autoridades de la Umma, centradas en el califato de Damasco o de Bagdad, y representadas regionalmente por sus emires o caides, para sufragar los gastos de la gobernabilidad y el mantenimiento del estado teocrático. De ésta, se derivaba una parte destinada a sufragar, equipar y formar las nuevas yihads hacia los territorios fronterizos a dar-el-Islam, que iban apareciendo. Por último estaba el zakat o la limosna canónica, entregada a los ulemas, que tenía como finalidad resolver y compensar a los musulmanes por las penalidades y los azares de la vida, con la aportación de su comunidad. Y que se repartía a los pobres, los impedidos y los enfermos, los huérfanos y las viudas de la Umma. Esto cerraba el proceso de reparto de la riqueza y el poder. Que amachambraba también mundanamente las aspiraciones religiosas de los creyentes de la nueva fe.

Y, a diferencia de los Santos Lugares cristianos de Jerusalén e Israel, desde el inicio de la Yihad militar por los árabes, en el siglo VII, los Santos Lugares originales del Islam en la península de Arabia, siempre estuvieron en las manos políticas y religiosas de sus fieles, bien los árabes o los turcos otomanos.

(CONTINUARÁ)