La Creciente imparable de los Talibanes afganos. 2ª Parte.

(CONTINUACIÓN)

Otra característica de la organización social de estas tribus fronterizas semi independientes es que impulsan una relativa endogamia. Con ella buscan aislar, proteger, mantener o fomentar su idiosincrasia, su influencia y su patrimonio. Pero, sin que sea biológicamente perjudicial su uso. Como sería entre los miembros de una misma familia o clan pequeño o cercano. En efecto, los matrimonios no sólo suponen y conllevan intercambios de individuos entre las familias de los contrayentes. Producen también intercambios y flujos de regalos, visitas, relaciones y parcelas de poder. En unas sociedades poco evolucionadas y residentes en un medio difícil y, a veces, rodeadas temporalmente de hostiles, las relaciones matrimoniales producen un “ingreso”, unos aumentos de posiciones sociales, influencias y bienes, que son muy apreciados por aquéllas.

Operatividad talibán.

Los pueblos montañeses son numerosos, pequeños y diseminados por las zonas fronterizas de Afganistán y Pakistán. En ellos se pueden camuflar un pequeño grupo de Talibanes, a la espera de que pase de largo un avance militar. Aparte, los Talibanes gozan de un sistema complicado de cuevas naturales en varios niveles, reforzado por túneles de comunicación, dotados de zonas ampliadas para la espera y el almacenaje de bienes de todas clases. Este sistema es utilizado para facilitar el tránsito entre uno y otro país, sin tener que utilizar los pasos fronterizos o desfiladeros más habituales y conocidos, como “etapas” del trayecto completo deseado. Y como refugio temporal cuando los aliados llevan a cabo operaciones de búsqueda de rebeldes o de represalia, sobre zonas pashtunes donde han sido más activos. Los Talibanes son de la etnia pashtun. Sólo los distinguen de las tribus locales su mayor proselitismo religioso y su actividad militar. Parte de los lugareños con los que se encuentran los soldados en sus patrullas y registros, son Talibanes “a tiempo parcial” y simpatizantes. Dos o tres hombres de un grupo de nativos que transitan por un camino rural, pueden ser una semi escuadra de Talibanes moviéndose de un lado a otro.

La clave operativa de los talibanes reside en sus innumerables jefecillos locales, con sus pequeñas bandas de guerrilleros. Ellos son los responsables de intimidar, aleccionar, asustar, atacar y ocupar más o menos temporalmente algunos de los numerosos poblados y caseríos. Según el grado de presión que deban ejercer sobre los lugareños para que les informen, les escondan y les ayuden. Evidentemente su elemental grado de desarrollo operativo mantiene al movimiento a la defensiva. Sin poder disputar a ultranza a ninguno de los ejércitos presentes en esas áreas ningún territorio o pueblo. Sin poder realizar otras acciones más allá de las emboscadas, los ataques a las pequeñas unidades enemigas aisladas, el hostigamiento por el fuego a media distancia, el secuestro, incursiones aisladas de corta duración y el minado de caminos y veredas. Concentrados ideológicamente en la conversión a su movimiento, a sus células semi nómadas, de los pashtunes más afines o cercanos.

Aunque están dispuestos a morir por sus ideales, con la promesa de la estancia en uno de los Siete Cielos del Islam, en el primero de los cuales reside Abrahán, al que visitan diariamente unos 50 mil ángeles, los Talibanes no dudan en retirarse ante el ataque o la resistencia decidida y tenaz de su enemigo militar.

Continúa la expansión talibán en Afganistán tras la retirada de las tropas  internacionales

Su procedimiento usual para atacar una posición débilmente defendida o sin ánimos de lucha es éste: bombardean de madrugada con fuego pesado de lanzacohetes fijos; luego se acercan para emplear los morteros; por fin, el asalto lo realizan varias escuadras independientes que convergen, avanzando y disparando ráfagas de AK y ametralladora RPD o PK y lanzagranadas RPG y RL. Las armas pesadas disparan desde los lados de las escuadras y el fuego se dirige de arriba a abajo o de abajo a arriba o a blancos comprobados. Para evitar las bajas por fuego amigo.

La lucha por las mentes y las voluntades.

Los Talibán consiguieron implantar su régimen “teocrático radical intransigente global” luchando contra los señores de la guerra regionales y unificaron Afganistán. Establecieron una estructura socio política laxa y débil, pero suficiente, para darle un poco de empaque al país. Regional y localmente, controlaban los órganos tribales de poder y, paralelamente, poseían pequeñas guarniciones de irregulares y de milicianos. Que eran suficientes para controlar y gobernar esa estructura estatal.

Desplazados del poder hace 20 años, su tenue y suficiente estructura político religiosa permanece y sus guerrillas y fuerzas semirregulares operativamente avanzan y retroceden. Adaptándose plásticamente a la lucha contra un ejército regular nacional de pacotilla. Que contaba con el apoyo de fuego pesado aéreo y terrestre de las fuerzas de los países de la OTAN desplegadas por el país. Y con las fuerzas de élite de aquéllos, para acciones puntuales de búsqueda y destrucción de las guerrillas islamistas. Operaciones que, por lo general, resultaban de eficacia mediocre, por debajo de lo planificado en los cuarteles generales.

Afghan army says it killed 100 militants in 24 hours | CNN
El Ejercito de Afganistán avanza…en parada.

En Afganistán no existen verdaderas academias de oficiales y suboficiales. En su Ejército se prospera adaptándose a los mandos inmediatos. Los sueldos de las tropas son esquilmados por sus superiores. Allí su corta paga y su rol como militar uniformado es un signo de prosperidad y poder social entre sus allegados de los clanes.

Los jefes, oficiales y suboficiales carecen de de una “moral nacional”, que les impulse a la defensa cabal de Afganistán, contra la peste negra de los Talibán. No existe un honor profesional, un “espíritu de cuerpo”, que los galvanice con sus compañeros de unidad en un afán de victoria.

En fin, no hay en toda la administración un comportamiento ejemplar, honorable, sufrido (paradójicamente, aunque la miseria se enseñorea del país) por parte de los jefes superiores y las autoridades civiles. Que les impulsen a cumplir con todos sus deberes profesionales y sociales para con sus compatriotas lejanos o para con el Afganistán demócrata. Que hoy es la cáscara de una estructura socio política vacía, agostada y estéril.

La campaña civil, ideológica y militar contra las bandas.

Aquí el enemigo es elusivo, disperso, peor armado que los militares, mal entrenado, indisciplinado. Pero es nativo, es resistente y parco, se esconde y camufla con facilidad, es un depredador nato dotado de una astucia atávica, no defiende generalmente sus posiciones. Las usa para desgastar al enemigo regular y pensando en abandonarlas al menor peligro percibido; en forma de flanqueo, ataque deliberado frontal o en la retaguardia. Las operaciones de las unidades y grandes unidades militares dejan escapar por infinidad de “intersticios” tácticos a los grupúsculos guerrilleros, en los que se puede dividir una unidad rebelde acosada. Es necesario actuar a su nivel socio militar: micro táctico y con cercanía. Al “enjambre” difuso, tenue, pero omnipresente de los talibanes es necesario interponer un “enjambre” cívico militar. Formado por militares profesionales y entrenados y elementos civiles voluntarios, más capacitados que los guerrilleros.

Es necesario crear pequeñas “unidades de acción”, para actuaciones “socio militares” combinadas. Que sean capaces de alcanzar el habitat de los talibanes y expulsarlos de él, progresiva y firmemente. Interponiéndose entre ellos y las tribus, el habitat real de los terroristas y rebeldes. Unidades que, en su modelo básico o standard, estarían formadas por un pelotón de fuerzas ligeras locales leales entrenadas, un pelotón de infantes profesionales foráneos y un grupo de técnicos civiles de fomento y educación con material adecuado. Su logística y su apoyo estarán basados en unidades y fuerzas helitransportadas, controladas centralizadamente desde 2 o 3 bases operativas regionales. Y complementadas por columnas móviles en vehículos o de caballería, formando una red de patrullas de apoyo por cada región.

Una vez asentadas esas pequeñas unidades flexibles, pueden acudir fuerzas mayores y brigadas de trabajo y de enseñanza, para ir guarnicionando la zona y para impulsar su mejora social. Hace falta contar con dinero para comprar la voluntad de colaboradores y simpatizantes. Esto puede hacerse facilitándoles trabajo y distinción social. Y para realizar los planes de desarrollo necesarios.

Erradicar los cultivos de opio puede ser un fin estratégico en sí mismo para los militares occidentales. Pero, hay que valorar muy bien su oportunidad y posibilidad en cada pequeña zona. Hay que ofrecer a los nativos una alternativa de paz, progreso y bienestar, dentro de sus creencias y maneras, para que segreguen a los talibanes. Que son realmente para los pashtunes, unos mercenarios de la guerra y unos explotadores de los civiles, clanes y tribus; ajenos aL Islam popular profesado por las tribus pastunes.

Conclusión.

Los valores democráticos liberales, que se suponen que son los que sostendrán al gobierno legal de Kabul, son “convicciones ideológicas republicanas”. Que no se sienten, ni se viven por casi nadie en Afganistán. Que son extraños al pueblo afgano, al que no le aportan ni prosperidad, ni seguridad, ni más identidad deseable.

Doce de Montesquieu para empezar el año
Montesquieu insistió en que los valores democráticos debían transmitirse con el ejemplo. Para que no quedasen en meros mensajes.

Los estadounidenses y sus aliados locales han levantado y superpuesto un “edificio administrativo y político centralizado” sobre la arena identitaria y social de Afganistán. Y que al primer golpe de un contratiempo económico o social serio o del ariete militar Talibán, comenzará a desnivelarse, a resquebrajarse y a hundirse a la vista de todos.

Seven Times the Taliban Was Supposedly Defeated
Hasta siete veces se dijo que los Talibanes estaban derrotados

En las últimas semanas, los Talibanes están llevando a cabo una ocupación de puestos fronterizos en el norte de Afganistán y están realizando un cerco parcial, suelto, de algunas de las poblaciones mayores del país. Lo que les permite amedrentar a las fuerzas armadas afganas y enviar un mensaje de decisión y poderío hacia dentro y fuera del país.

En general, los analistas internacionales son pesimistas en cuanto a la capacidad del gobierno de Kabul y, más importante ahora, de sus militares, para resistir una embestida decidida y preparada, una creciente, de los Talibanes. Para tomar el poder político y social en Afganistán. La discrepancia entre esos analistas sólo está en cuándo lanzarán los Talibanes esa Creciente Imparable.

El Mando Gerencial de la Institución militar

Introducción.

El mando gerencial se basa en el manejo de la organización y de los procesos y tiende a excluir el liderazgo creativo. Se enfrenta a los problemas en procesos y de un modo sucesivo mediante métodos establecidos. Practica la política o intercambio de parcelas de poder y de mutuos favores compensados, en su traslación al conjunto. Evita la emotividad personal en sus relaciones institucionales, porque se considera “poco controlable”.

Desarrollo.

La persona cumple su papel de funciones dentro del organigrama, para lo cual se le persuade mediante el reconocimiento y los recursos disponibles. Esto no quiere decir que no existan problemas personales, sino que se solapan por el juego de estímulos y se liberan en la frustración personal (como estrés), que es tanto mayor cuanto menor es el reconocimiento (como elemento subjetivo y de acción personal) y la capacidad de poder (un factor más objetivo) de su papel institucional. Mediante ese mecanismo compensador de la autoestima, se procura que la mayor parte de los intereses personales exhibidos caigan en el área de indiferencia, dentro de la institución o de una empresa.

Así, fuera del rol o puesto, la identidad individual desaparece. Por ejemplo, a un jubilado, al que se le puede despedir aparentemente con frialdad, realmente no se le desprecia, sino que nunca se le identificó personalmente, sino por su rol en el organigrama. Tiene que existir una conmoción emocional derivada de una tragedia, por ejemplo, el suicidio repentino de un hijo de un empleado o colaborador, para que, por una vez, los sentimientos emocionales personales de todos afloren libremente.

Esta conducta, además, tiende a cristalizar y a mantenerse por el carácter perdurable de la institución (Iglesia, fuerzas armadas, etc.) y por el mecanismo de repetición que se genera al haber dado “resultado” sucesivamente.

En el caso de las empresas, más temporales y menos formales, un gerente nuevo aborda con grandes posibilidades de éxito una empresa con problemas. Suele existir algún experto con una solución no considerada, con el que se puede llegar a un acuerdo, mediante la política. Esto se impulsa por el manejo de los procesos. En estas situaciones es imprescindible respetar (relativamente) las alianzas y las parcelas de poder ajenas.

Existe toda una simbología y una cultura institucionales, cuya aceptación vincula entre sí a sus miembros, les define pautas y guías (reglamentos, ordenanzas, código canónigo, teología moral, misión de la empresa) y su cumplimiento les preserva o alivia del estrés: se está haciendo lo debido y como es debido.

De ahí que sea la desvinculación a la cultura de la institución o empresa, la idea de que lo que se realiza no es importante (más subjetiva) o que se ha dejado de efectuar (inicio de vacaciones, enfermedades, jubilaciones), lo que dispara el estrés. Esto ocurre por la suspensión de la vinculación y de la cooperación, como satisfacciones naturales e imprescindibles del hombre.

Esto se puede compensar, al menos en parte, con actividades personales, en las que el sentido de lo que uno hace y hace bien, compense anímicamente la despersonalización de la empresa y la ausencia de una misión común asumida por todos. Y que es independiente del nivel técnico o especializado en el que cooperemos.

Dentro de la cultura institucional existen muchas veces pensamientos “deformados”. Suelen ser ideas que con el tiempo y en su inevitable evolución se vuelven tal. Esto ocurre en otras colectividades humanas y aún a las personas. Básicamente son pautas o actitudes no contrastadas suficientemente con su realidad contemporánea. Puede ser la doctrina de la guerra anterior, que nos dio resultado y para la cual tenemos un gran arsenal fabricado y distribuido; puede ser la aversión o el desagrado de los altos ejecutivos a determinados avances tecnológicos, como la informática. Estas fijaciones pueden llegar a llevar al desastre; el mando que más confianza pone en esa parte de su cultura, como vehículo principal que es de ella, es el más alejado de las necesidades de la nueva realidad y sin sensores adecuados en ella.

En esto contrastan con los niveles medios y más bajos del mando, que perciben mejor los fallos y las desviaciones de la realidad y su evolución.

La frialdad y la lejanía que se atribuyen a la dirección de gestión son percepciones negativas que no se corresponden necesariamente con las realidades personales de los mandos. Las formas de gestión, su expresión práctica, son diferentes y no se puede pedir a la institución que actúe como la parroquia o el fraile.

Por ejemplo, a veces se achaca a la curia vaticana la falta de sensibilidad hacia determinados problemas humanos. Independientemente de que en el nivel personal dicha sensibilidad exista y aún esté mejor informada que en una parroquia del tercer mundo, la misión de la curia es la gestión de la iglesia como institución ideológica. Cuidando de la ortodoxia religiosa (una religión no puede mercadear con su credo o deja de serlo o, al menos, pierde credibilidad) y de la administración de una sociedad con más de 1.000 millones de afiliados. Esto solamente se puede hacer con procedimientos de gestión, independientemente de la santidad, que siempre es un esfuerzo hacia y un encuentro personal con Dios, de sus miembros.

Flujograma de Funciones

Los factores operativos que definen la dirección gerencial o institucional son:

Principales P Derivados D

Control Presupuestario P

Dirección por Objetivos P

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Control de Procesos P Limitación de la Variabilidad D

Saturación de Normas escritas D

Procesos, Operaciones y Funciones totalmente delimitadas PyD

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Cultura y Simbología propias P Defensa contra la Tensión D

Autoidentidad convencional D

Papeles identificativos estructurales P

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Áreas de Indiferencia D

Despersonalización P Incentivos y Penalizaciones, reactivas D

Control Emocional convencional D