El Resurgimiento de la Insurrección sunní en Irak y Siria. 2ª Parte.

CONTINUACIÓN.

El Corán, fuente religiosa común de los chiíes y sunníes, no es muy revelador acerca de las disputas internas armadas (DIA) dentro de la comunidad universal de creyentes o Umma. En la época del Profeta este problema ni se contemplaba. Y si aquéllas hubiesen existido, al juntarse con el acoso externo que sufrían los musulmanes, probablemente llevasen juntos a la dispersión y a la desaparición del grupo de los fieles. En la Sura (capítulo) 49, aleya (versículo) 9 se les ordena a los musulmanes: “Cuando se hacen la guerra dos naciones de creyentes, procurad reconciliarlas… Los creyentes son tus hermanos (es la máxima relación de consanguinidad). Arreglad, pues, las diferencias de vuestros hermanos y temed a Dios, a fin de que tenga piedad de vosotros.” Y en 4, 33: “Oh, creyentes,… no os matéis entre vosotros…(o, no os matéis a vosotros mismos)”. El inicio del versículo va dirigido contra la codicia y la apropiación ilícita. Y el Legislador ha podido extenderlo al asesinato (muerte del inocente) y sus variantes (por ejemplo, el suicidio).

Sunníes contra chiíes, la lucha interna del Islam.

El cisma chií pretendía arrebatar a la mayoría de los musulmanes, seguidores de la Tradición, la legitimidad del legado de Mahoma. En él iban incluidos los conceptos del legítimo origen, del mando o dirección social y militar, del control y desarrollo religiosos y de las perspectivas organizativas y sociales del Islam. Los sunníes tienen el mando político religioso de la Umma en el califato y sus emires y jeques delegados, asesorados, prevenidos y apoyados por los ulemas y muftíes piadosos. Los chiíes, para lograr y mantener la supervivencia, descansaron el poder político, la dirección de su gran estrategia o estrategia nacional y la conducción religiosa, en la “casta clerical”, como intermediarios privilegiados entre los fieles y Allah. Esto mantiene firmemente unidos a los creyentes en torno a su interpretación única y vigilada del Corán. Aunque los chiíes también tienen una proyección ideológica y social hacia el futuro: el retorno liberador, justiciero y hacedor del Mahdi, encarnado en su decimosegundo imán desaparecido (en el año 874), que no ha muerto. Esta creencia refleja la necesidad social y psicológica de la recuperación, consolidación y exaltación del orden establecido original, que fue perturbado por los sunníes. Y, también, será un premio, la paz y la ventura para los creyentes ortodoxos (ellos) antes del Resurgimiento y del Juicio Final de Allah.

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EL GENERAL IRANÍ QASSEM SOLEIMANI Y ALÍ JAMENEI, JEFE SUPREMO DE LOS CHIÍES IRANÍES.
«ÉL SERÁ PARA TI UN HIJO. YO SERÉ PARA ÉL UN PADRE».

Un problema fundamental para un acercamiento fraternal de los “hermanos separados enfrentados” lo constituyen los conceptos del legítimo origen del mando, del control y desarrollo del “dogma y la moral” y de las inmensas estructuras económico político religiosas, con vida e intereses propios, creadas por ambas expresiones del Islam, casi desde el inicio del mismo.

Otro grave origen de agravios y distanciamientos irreconciliables, sobre todo a nivel nacional, son las formas de luchas violentas entre ambas creencias. Cuando se atacan entre sí, se procura hacer el mayor daño posible, llegando hasta la intimidad del parentesco. Y así se buscan los objetivos en las mezquitas, mercados, peregrinaciones, concentraciones y en los tránsitos frecuentes o en masa de las gentes. Sitios donde siempre están miembros de una misma familia. Es la violencia incontrolada y llevada a sus extremos innecesarios, impúdicos, vesánicos y paradójicos (¿no profesan la misma religión?). Entre los clanes y tribus, hablando sólo étnicamente, esta ola de asesinatos, atropellos y daños en los bienes, genera siempre una cadena intergeneracional de vindicaciones ineludibles para los ataques, las represalias y los agravios de sangre sufridos. Este nudo gordiano esencial e indestructible, por lo que parece, sólo se puede cortar con la espada de la generosidad, del altruismo (buscando no lo que nos “falta”, sino mirando adelante) y del perdón, que debería ser más asequible entre hermanos de confesión.

El Conflicto civil de Iraq.

En Iraq, la gran estrategia de los sunníes no pretende ganar una guerra civil a los rgímenes democráticos imperfectos de al-Maliki y de sus varios sucesores, de la mayoría chiíta. Los sunníes luchan en Irak por garantizar regionalmente el poder de sus tribus, basado en sus jefes aceptados, en sus “asambleas de iguales” entre los destacados de aquéllas y en el “código de honor”, que regula, con sabiduría secular, su comportamiento y sus derechos y deberes individuales y colectivos. La estructura de tribus, clanes regionales y locales y familias, que estructura y soporta a las sociedades árabes, da el valor y sentido prácticos a las lealtades y los intereses, siempre relativos y aún oportunistas, de los árabes.

Los sunníes quieren arrancarle a la mayoría chiíta los derechos y concesiones, que se les niegan demasiado tozudamente dentro de las reglas de la imperfecta y reciente democracia inorgánica existente en Iraq. Las elecciones primeras en Irak consagraron el derecho “democrático” de la mayoría chií sobre ellos. Y el llamado “resurgir sunní” del general Petreaus, está ya sin “estímulos”, ni funciones reales, extinguido y desaparecido. Sólo fue una táctica político militar efímera, buscando ahorrar vidas de los soldados estadounidenses. Y no buscando, siquiera parcialmente, una solución nacional para el enfrentamiento secular de los chiíes y sunníes iraquíes. Y los nuevos políticos democráticos no intentaron, ni tratan, pues, de fraguar una integración nacional superior, que supere las divisiones tribales y regionales. Que podría lograrse mejorando y superando las condiciones sociales y económicas de la vida en comunidades sociales primitivas, las tribus y clanes de siempre.

Las demoras del gobierno de restablecer los servicios o “utilities” a las poblaciones y comenzar la reconstrucción de las zonas de guerra son fundamentales en la aparición y el aumento del descontento sunní. La situación económica no ayuda a los gobiernos iraquíes. En febrero de 2018, la conferencia internacional reunida para colaborar a la reconstrucción del país tras la guerra contra el ISIS sólo pudo recaudar unos 30 mil millones de dólares de los 90 mil millones que se solicitaron en ella. Esta penuria y desidia en la colaboración ayudan mucho a que existan aún 2,5 millones de refugiados internos en Irak. La agitación política existente es otro factor en contra. Tras las elecciones de junio pasado, aún no se ha formado un gobierno de concentración. E incluso, las manifestaciones en el sur del país, en protesta por esto, han dejado unos 10 muertos.

Entre los chiíes existe ahora un sentimiento primario y difuso de victoria sobre el enemigo salafista (de origen sunní). El cual no es superado por un protagonismo de Estado, capaz de integrar a las tribus y limar y superar agravios, asperezas y contradicciones sociales. La corrupción, la codicia, el sectarismo y el egoísmo, epitomizados en “el Estado es Nuestro”, son males crónicos de los funcionarios iraquíes.

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EL GENERAL DE LA GUARDIA DE LA REPÚBLICA DE IRÁN QASSEM SULEIMANI ES EL JEFE DE SUS FUERZAS DE AL-QUDS.  TRAS LA MOVILIZACIÓN DE LOS CHIÍES IRAQUÍES POR ALÍ SISTANI, LOS INTEGRÓ EN UN CUERPO PARAMILITAR DE DEFENSA.  QUE DABA UN BARNIZ NACIONALISTA A LAS FUERZAS DE AL-QUDS QUE COMBATÍAN, COMO MERCENARIOS SECTARIOS, A LOS SUNNÍES REBELDES EN IRAK.

Al sur de la gobernación (nombre iraquí de la circunscripción política provincial) de Nínive, capital Mosúl, y del Kurdistán iraquí, capital Arbil o Erbil, se extiende una especie de luneta o romboide geográfico de casi 58 mil Km2, que alcanza hasta Bagdad, donde ya empieza el predominio religioso de los chiitas. Este territorio es árido, montañoso, sin alturas destacables, de clima desértico y de población poliétnica. Lo forman las tres gobernaciones de Diyala, capital Bakuba, Saladino, capital Tikrit, y Ta’min, capital Kirkuk. Predominan en él la estructura social de las tribus, con predominio de las sunníes, frente a las chiíes, y en Ta’min, con mayoría kurda, pero que está fuera de la Región Autónoma Kurda, que lo reclama para sí.

Conviven en ese territorio un crisol de creencias y razas: los musulmanes sunníes, chiítas y kurdos y los cristianos, en una vivencia social que no siempre fue fácil, especialmente desde el derrocamiento de Sadam Hussein al-Tikriti (de Tikrit). Que entre sus aciertos tuvo el mantener cohesionadas con mano de hierro a las distintas tendencias sociales centrífugas existentes en el país, pero permitiendo al país funcionar razonablemente. En efecto, en la década de los 80, durante la guerra Irán-Irak, los chiitas iraquíes permanecieron leales a su país. Tras su derrocamiento, no han surgido en el país ni la paz, ni la estabilidad, ni la democracia, ni la convivencia social, ni el funcionamiento deseable de la economía, ni el amor y el interés por una patria común (hecho que, en el caso del ejército iraquí, es demoledor y disolvente).

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QASSEM SULEIMANI EN CAMPAÑA EN IRAK. COMO JEFE DE LAS FUERZAS DE AL-QUDS, HA PARTICIPADO EN ENTRENAR, EQUIPAR Y APOYAR A TODOS LOS MOVIMIENTOS REVOLUCIONARIOS PRO IRÁN DE ASIA DEL SUROESTE, INCLUYENDO A HAMÁS Y A HEZBOLÁ.

Salvo Ta’min, las otras dos gobernaciones son las menos densamente pobladas de Irak, con la excepción de al-Anbar, al suroeste del país y limítrofe con Siria. En ellas, los asentamientos son principalmente poblados y aldeas. Y los caminos internos, que discurren entre alturas, son escasos y estrechos, lo que no facilitan su recorrido por las patrullas militares.

En el primer semestre de 2018, los grupos del EI han realizado numerosas y pequeñas acciones de guerra en las 3 provincias: sabotajes, secuestros y asesinatos selectivos. A finales de junio, 6 agentes de las Fuerzas de Seguridad fueron ejecutados por los guerrilleros, al negarse las autoridades a liberar a las mujeres encarceladas por su relación con el Estado Islámico.

En esta región, los pequeños grupos del EI se concentran para cumplir la orden lanzada a primeros de la primavera de 2018 por un portavoz yihadista de “sabotear la estructura económica de Irak y castigar a sus autoridades y colaboradores”. Pasan por aquí, también, importantes carreteras que unen el norte y el sur de Irak. Y donde los yihadistas pueden exigir impunemente exacciones a muchos vehículos que las cruzan, teniendo cerca sus refugios.

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LOS KURDOS IRAQUÍES COMBATIERON AL ESTADO ISLÁMICO Y QUIEREN UN REFERENDO DE INDEPENDENCIA PARA SU REGIÓN AUTÓNOMA.

Existen en este zona, áreas de entrenamiento y de refugio relativamente seguras para los guerrilleros desde la caída de Sadam Hussein. Una zona incómoda para los militares. Y fuera del alcance habitual de la mano dura, sin contemplaciones contra los rebeldes sunníes y sus “colaboradores” civiles, de las fuerzas sectarias regulares e irregulares chiíes.

A primeros de julio de este año, los militares realizaron una operación de limpieza en Ta’min y aseguran que ya está restablecida la seguridad de las comunicaciones entre Bagdad y Kirkuk. A mediados de este mes, fuerzas de la Coalición internacional apoyaron a los peshmergas y al ejército iraquí en la destrucción de una pequeña base del EI, ubicada en una zona montañosa cercana a Mosúl. Según, los EE UU, por boca del presidente, la batalla contra el ISIS en Irak está ganada en un 98 o 99%. Pero, desde Irak, este optimismo calculado se recibe con incredulidad y pesadumbre. Un notable de una tribu sunní de Kirkuk declaró hace poco: “Hemos perdido mucho dinero y muchas vidas en esta guerra. Y hace ya más de 12 años que vivimos en esta situación tan difícil”.

FINAL.

 

El Resurgimiento de la Insurrección sunní en Irak y Siria.

Cuando Mosúl, a finales de 2017, y poco después, Raqqa y Deir ez Zour, en la gran cuenca del Eufrates sirio, se perdían para el Estado Islámico, pocos esperaban la enconada y correosa resistencia que sus fuerzas yihadistas restantes presentan ahora en el Asia del Suroeste. La razón social que sustenta este Resurgir de los yihadistas salafistas es polifacética y compleja. Y reside en las contradicciones antagónicas étnicas, religiosas y sociales que se siguen planteando en ambos países. Así, el Daesh, revertido y adaptado a una guerra de guerrillas, está en condiciones de resistir durante un tiempo indefinido, con tal de que ellas se mantengan en Irak y Siria.

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OSAMA BEN LADEN CON AYMÁN AL-ZAWAHIRI, SU SUCESOR COMO JEFE LEJANO DE AL-QAEDA.

Si bien en los momentos de su máxima capacidad combativa (año 2015), los guerrilleros semirregulares del Estado Islámico eran unos 45 mil, divididos entre Irak y Siria, en estos momentos sus fuerzas reales son apenas entre una cuarta y una quinta parte de aquélla. Casi todos son ahora veteranos sobrevivientes de los combates y derrotas de estos años. Y tienen la determinación que les da su fanatismo religioso (el combate es para ellos una vía para cumplir la voluntad de Allah y alcanzar el Paraíso) y el estar perseguidos por múltiples enemigos en los dos países. Un signo de su decisión combativa y de su pulsión íntima de desamparo es el uso por muchos de ellos de un pañuelo rojo. Que era la prenda que llevaba Abu Dujana (o padre Dujana), un guerrero coetáneo del Profeta, cubriéndole la cabeza, cuando marchaba al combate. Y que indicaba su disposición a morir por el Islam.


La ONU aseguró en un reciente informe que el número de combatientes del ISIS en Irak y Siria oscila entre 20 y 30 mil y que entre ellos hay un número significativo de extranjeros. Por otra parte, el informe también destaca que miles de sus guerrilleros han conseguido trasladarse a Afganistán, donde el Estado Islámico mantiene un “emirato” cada vez más activo. Creemos que la ONU se refiere a “militantes”, no a muyahidines. Y en un movimiento guerrillero existen varios tipos de combatientes y auxiliares, con diferentes grados de implicación en la lucha armada, policía de retaguardia, sus comunicaciones y su variado apoyo.

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MUQTADA AL-SADR, JEFE DE MILICIAS CHIÍES IRAQUÍ. SU ASCENDENCIA NACIÓ DE SER SOBRINO DE UN FAMOSO CLÉRIGO CHIÍ, PERSEGUIDO POR SADAM.

El EI tiene que acostumbrarse a ofrecer al enemigo militar regular unos blancos pequeños y móviles, fugaces y casi súbitos. Los cuales, muchas veces, incluso reiteradamente, se escapan y escurren de las operaciones de búsqueda, bombardeo y cerco y aniquilación de los grupos y las patrullas militares, por su territorio o por el territorio en disputa.

Las fuerzas guerrilleras se esconden, dispersándose por pelotones en las poblados y aldeas de una zona. Y se reúnen desde varios destinos, para dar sus golpes de mano en las cercanías de ellos, empleando generalmente no más de 7 a 10 hombres. Solamente la dispersión, la astucia, el ocultamiento, el silencio, la paciencia, la precaución, el respeto continuo a la población civil cercana, la seguridad permanente, la concentración rápida, súbita e inesperada sobre un enemigo uniformado o una presa civil, puede garantizarles la supervivencia en un medio tan hostil. Estas cualidades operativas contrastan y difieren de la ostentación, la persecución de las minorías y disidentes, el control despótico de los civiles, la crueldad como instrumento general de sometimiento y de amedrentamiento, la imposición de normas morales y religiosas delirantes en sus bases, las deficientes seguridad y disposición combativa de sus unidades en las áreas de retaguardia, el expolio de los bienes privados y sociales (yacimientos arqueológicos y petrolíferos, bibliotecas, edificios públicos, edificios otras confesiones, propiedades de civiles), que emplearon durante el califato y su rápida implantación.

Sólo la propaganda elaborada, moderna y múltiple, como instrumento de catequización y de guerra psicológica contra los enemigos, se mantiene casi igual que antes, al menos cualitativamente, en esta fase guerrillera del movimiento yihadista salafista.

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AL-BAGDADI, EL CALIFA OCULTO. ¿REGRESARÁ TAMBIÉN COMO AL-MAHDI   -EL GUIADO POR ALLAH-   PARA RESTABLECER EL CALIFATO SUNNÍ ANTES DE LA RESURRECCIÓN?

El califato vuelve, derrotado y disperso, a equipararse operativamente con al-Qaeda. Sólo que Abu Baker al-Bagdadi, o el califa Ibrahim, su nombre de pila, no tiene ya el prestigio como yihadista de Osama ben Laden, el fundador de al-Qaeda (la Base, en árabe). De quien en su día Abu Baker se declaraba como verdadero sucesor y aún superador. Minusvalorando a Aymán al-Zawahiri, el médico egipcio “jefe” en la distancia y mediante instrucciones generales de la “Base” yihadista. Y que, en vida de ben Laden fue como su “consejero delegado”.

Uno de los temas recurrentes del ISIS que ahora, en esta etapa de semiclandestinidad, cobra actualidad e interés es el paradero de su califa al-Bagdadi. Señalamos que desde junio de 2014, en que apareció en un video, proclamando el califato universal islámico en la mezquita de al-Nuri en Mosúl, no se le ha vuelto a ver en público. Sólo existen sucesivos mensajes de audio transmitiendo sus instrucciones y consignas a distintos públicos. Tanto los EE UU como Rusia han manifestado en varias oportunidades su (casi) certeza de que el califa había sido alcanzado en alguno de los bombardeos selectivos, realizados por sus aviones, con el fin de liquidarlo. Habiendo precisado, además, que en algún ataque varios de sus seguidores cercanos y oficiales de su escolta habían perecido con seguridad.

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ALÍ SISTANI, EL PRINCIPAL CLÉRIGO DE LOS CHIÍES IRAQUÍES. PROCLAMÓ EN 2015 LA GUERRA SANTA CONTRA EL DAESH

The Wall Street Journal publicó hace poco una entrevista a Ismael al-Eitawi, uno de los presos del EI de mayor relevancia. Éste participó en un encuentro con al-Bagdadi en la primavera de 2017, en pleno reflujo de la marea yihadista salafista en el Suroeste de Asia. Era una reunión para decidir el plan de estudios que se debía impartir en las zonas del califato. Al-Eitawi se encontró con un califa muy delgado y con la barba encanecida. Al finalizar la reunión, al-Bagdadi fue el primero en abandonar el recinto. Y, aparentemente, no se le ha vuelto a ver por los testigos posibles a mano.

El gobierno de al-Assad. La situación del Estado Islámico en Siria.

Difícil lo tiene al-Assad para conseguir la pervivencia indefinida de su régimen presidencialista autoritario. Los países musulmanes no son proclives a la rebelión contra sus autoridades. Y les corresponde al dirigente y a su oligarquía, dar medios de vida a su pueblo. Bien, proporcionando ellos mismos empleo (administraciones, trabajos públicos y fuerzas de seguridad). Bien, protegiendo a los pequeños y medianos comerciantes, la casta del bazar, que forman el núcleo urbano de las clases “medias” del Islam. Bien, fomentando otros empleos, como los relacionados con el turismo y las peregrinaciones. Esto es más necesario cuanto menor sea el tejido industrial y financiero moderno de esa sociedad. Concretando, las autoridades deben brindar sosiego a la sociedad y controlar su coste de la vida. Mientras esto se cumpla razonablemente, se crea un flujo de lealtades y de sincero entusiasmo de las clases populares hacia sus gobernantes naturales. Que encarnan, de modo ideal y simbólico, el “nosotros”. Mientras esta simbiosis de dirigentes y pueblo se mantenga, éste esta dispuesto a defenderlos y a nutrir las fuerzas armadas. Pero nadie daría un paso por al frente por un “gobernante injusto”, porque es la negación y la corrupción de su esencia vital.

Socialmente y a medio plazo, el régimen de los Assad y su osamenta institucional del partido laico Baaz y sus paniaguados de la Guardia Republicana y de la Fuerza Aérea, los jefes y muchos oficiales del Ejército y de los altos cargos de la Administración, están acabados. Son demasiados sus desmanes, el tiempo de trituración aplicado a los sirios y las fracturas sociales causados a su pueblo heterogéneo. Lo cual no permite que el proceso revolucionario (de abrupto cambio de régimen y de estructuras políticas) tenga una marcha atrás asumible y permanente en Siria. Solamente, la presencia indefinida en este país desolado de las fuerzas combinadas rusas, las milicias de Hezbollah, los voluntarios chiitas iraquíes y las fuerzas iraníes de la Guardia Revolucionaria

A mediados de agosto de 2018, el EI lanzó una doble ofensiva convergente en la provincia de Deir ez Zour, al oeste de la frontera con Irak, atacando los pozos petrolíferos de Amar, uno de los yacimientos petrolíferos más importantes de Siria.

Tras la ofensiva lanzada por el Ejército Nacional de Siria (ENS)con el apoyo del fuego pesado aéreo de Rusia en la provincia de Deraa, situada en el triángulo situado al suroeste del país, entre los Altos del Golán y Jordania, al-Assad consiguió recuperar el control sobre el 90% del territorio de esa provincia. En respuesta, los combatientes del Estado Islámico atacaron en masa en la última semana de julio de 2018 el este de la limítrofe provincia de al-Suwayda, asaltando varias poblaciones y causando un elevado número de bajas entre la población drusa de la misma. Se habla de unos 250 muertos, centenares de heridos y decenas de secuestrados por los irregulares del Daesh, que los llevaron consigo al retirarse de los poblados, ante la ofensiva gubernamental realizada a primeros de agosto.

Las fuerzas drusas de Defensa Popular, aliadas pasivas del ENS, una especie de milicias locales de autodefensa y de escasa capacidad combativa, reaccionaron tarde al asalto de los yihadistas. Aunque fueron de las primeras en reocupar los pueblos de al-Suwayda abandonados por los salafistas del EI.

Se calcula que en esta zona del suroeste de Siria, que abarcaría parcialmente varias provincias al sur de Damasco, y cercana a la ciudad de Yarmuk, en su día sitiada largamente por los rebeldes al gobierno de al-Assad, hay en la actualidad entre 3 y 4 mil guerrilleros activos del EI. Cuya mayor capacidad es su maniobrabilidad y velocidad de actuación, como unidades de infantería ligera semirregulares, partiendo de despliegues extensos, que se concentran para atacar. Frente a un enemigo militar que avanza poco a poco, por pasos asegurados, y precedido por bombardeos de saturación de las posiciones yihadistas, que están generalmente en poblados llenos de civiles atrapados.

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AL-ASSAD Y PUTIN. ¿SE PUEDE PERMITIR RUSIA MANTENER Y SOSTENER UN ALIADO  ONEROSO COMO ÉSTE?

El Estado Islámico emitió un comunicado en el que presentó la incursión múltiple como “una victorias frente al “ejército nuseirí”. Que es un nombre árabe despectivo, dado a las fuerzas herejes alauitas y drusas de al-Assad y aliados; que, a su vez, son desviaciones ideológicas y rituales del chiismo, especialmente los drusos. Por cierto, durante la prolongada guerra civil siria, aún inacabada, los drusos se negaban habitualmente a enrolarse en el ENS, que sufrió una tremenda sangría frente a los rebeldes democráticos y sectarios, nacionales y extranjeros, de todas clases a lo largo de estos 7 años.

Hasta que, en el otoño de 2015, a raíz de la intervención abrumadora de Rusia, en forma de apoyo aéreo, fuerzas especiales y asesores, el ejército de al-Assad comenzó una remontada irreversible, hasta recuperar casi todo el terreno perdido frente a los rebeldes, que suponía el control de más de la mitad del territorio nacional. Y, sobre todo, comenzó a ganar la iniciativa, tanto estratégica como táctica, en las operaciones militares que desarrollaba. Aumentando también, con sus éxitos la oferta neta de reclutas para su depauperado ejército.

(CONTINUARÁ)

La Democracia, como Sistema Político perfectible. 2ª Parte.

(CONTINUACIÓN)

 

Funcionamiento teórico de los Regímenes modernos. Los Partidos Políticos.

El régimen político de un país es su modo de gobernarse y regir su cosa pública. Existen dos tipos de regímenes: los pluralistas o democracias liberales o democracias occidentales y los monolíticos o dictaduras, sean o no ideológicas. Los partidos políticos aparecen cuando se produce la participación popular en el proceso de las decisiones públicas. Su origen, en los países occidentales, se sitúa a finales del siglo XIX. Cuando esa actuación por delegación popular no se produce, surgen los partidos de pega o dictatoriales, aparentando unas libertades inexistentes. Estos “partidos únicos” se caracterizan por tomar por sí mismos las decisiones públicas, sin ninguna fiscalización ni cortapisa. Son también normalmente “partidos radicales intransigentes” o PRIs.

Resultado de imagen de partido totalitarios Hacia el «pueblo» y siempre sin el Pueblo.

El estado garantiza el cumplimiento de los principios básicos y hace posible las relaciones sociales de todo tipo. Y cuando éstas toman una dirección de antagonismo violento, el estado debe intervenir para corregirla y mantener la unidad funcional y armónica de su sociedad. Los estados modernos democráticos se basan en la premisa, aceptada desde hace unos pocos decenios, de que todos los ciudadanos son iguales ante la ley y tienen los mismos derechos y obligaciones. Otra virtud política, admitida desde hace menos tiempo aún, es que los bienes que la sociedad produce deben ser repartidos a todos. Cumpliendo los principios de premiar los esfuerzos, los riesgos y el conocimiento, que las cargas incidan más en los más pudientes y que a los desfavorecidos se les ayude especialmente.

La antigua división de los “poderes públicos” entre legislativo, ejecutivo y judicial, está derivando en los últimos lustros hacia un “poder del Estado”. Éste está encargado de legislar y gobernar, y es regido por el “jefe” del partido elegido. Poder público que es controlado o fiscalizado por la oposición política y los medios de comunicación. Las democracias pueden ser de dos tipos. Son presidencialistas, cuando su “jefe” es elegido directamente por el pueblo. Y son parlamentarias, cuando los electores, al votar sus “representantes a las cámaras”, saben que también lo hacen por el “jefe” de su partido, para el cargo de presidente del gobierno o primer ministro.

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Es normal y deseable en muchas ocasiones, que los ciudadanos tengan diferentes puntos de vista acerca de cómo se ha de dirigir una nación y cuál es el orden de prioridad de las necesidades a atender por el estado. Así, un partido político es mucho más que un “grupo de presión”, como un lobby o un sindicato. Es realmente un órgano público de la democracia moderna. Los partidos ofrecen a los electores que, si son elegidos, gobernarán según su ideología y aplicando su último programa.

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En el gobierno por los partidos resulta fundamental la forma de adjudicarles los votos primarios que reciben de los ciudadanos. Se pueden acumular a nivel nacional los votos recibidos. Aunque generalmente se divide al país en circunscripciones electorales. Con lo que se otorga un peso determinado en los resultados, a las distintas zonas geográficas o demográficas del país. En estas “zonas electorales” se pueden adjudicar los elegidos con diferentes fórmulas, proporcionales a los votos recibidos por cada partido. Y, en áreas más pequeñas o menos pobladas, se puede nombrar representante local a la cámara al candidato del partido más votado, excluyendo a los otros. Como todas las fórmulas electorales son imperfectas, con sus beneficios y penalizaciones según las características de las circunscripciones, los partidos no se ponen fácilmente de acuerdo para cambiar o modificar las vigentes.

Los problemas de las democracias liberales.

El propio Montesquieu reconocía que las virtudes republicanas o ciudadanas sólo existían en los relatos de la Antigüedad. Así, resultaban atractivas para una minoría dirigente o pensadora. Pero su adopción por los ciudadanos no podía hacerse solamente por mandato legal. Los valores morales ciudadanos propuestos por las revoluciones liberales y ejemplificados en el grito de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, se veían también como algo artificial y remoto. Sin conexión real con un código moral práctico, conocido y asumido. Y, sobre todo, con ejemplos vivos que pudieran seguirse por las personas.

Sin ilusión y entusiasmo no se pueden emprender ni realizar empresas de provecho. Enfrentándose a la inercia y a las dificultades diferentes que todo proceso creativo tiene, y superándolas. El entusiasmo es una fuerza del espíritu, iluminada por una “ilusión razonable”. Que vence, específicamente, a la entropía moral e ideológica generada casi inevitablemente en todas las sociedades a lo largo de un período suficientemente largo de su historia.

El proceso natural de creación de una “moral nacional”, como sentido correcto de la vida en común, siguiendo las corrientes adecuadas de paz, progreso, satisfacción propia, servicio y justicia, es incluso desconocido por muchas sociedades occidentales. Las cuales han perdido hoy en día muchos de sus reflejos instintivos de desarrollo social y aún de pervivencia. Decía Juan Vázquez de Mella Fanjul que ningún pueblo moral (yo diría que con una sana “moral nacional”) ha soportado tiranías. Pues esta “peste de las sociedades” se alimenta y extiende y afianza sus raíces en la degeneración o el estiércol de ellas.

A ello han contribuido dos grandes desventajas morales que padecen las democracias liberales. Su inmensa y dedicada producción de bienes y servicios, que ha crecido de forma exponencial en las últimas décadas, alejan al pueblo consumidor y productor de las virtudes (los valores permanentes sociales) del esfuerzo y la sobriedad, de la espera de la recompensa. E, incluso, altera el necesario equilibrio entre los deberes y derechos personales y sociales. Ha surgido el homo economicus, como personaje definitorio de esta época. Destinado a producir y consumir bienes y servicios y a acrecentar, un poquito con cada operación económica, la riqueza de los plutócratas.

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La otra desventaja moral es el alejamiento social del mantenimiento y del cultivo de los valores y virtudes. Éstas últimas son las “bondades y cualidades” humanas de referencia, apreciadas y valoradas permanentemente por las sociedades. Las virtudes humanas son muy estables en el tiempo. Los valores son las “cualidades y bondades” humanas, estimadas de forma temporal y/o local por algunas sociedades o grupos humanos. Y, principalmente, en virtud de su idiosincrasia, condiciones de vida y presiones recibidas desde el exterior. Los valores culturales y sociales suelen ir evolucionando con las contingencias, los desplazamientos y las fortunas de las sociedades humanas. Por ejemplo, para los blancos de Suráfrica, la beligerancia activa fue un valor cultural y social necesario e imprescindible durante décadas. Para mantener su independencia y su dominio, frente a la mayoría negra en la que estaban embebidos.

Las virtudes son aportadas principalmente por las religiones más elaboradas, y por los discursos de Cicerón y los Diálogos de Platón, dentro de nuestra extensa cultura occidental. Hay que citar también la función esencial de “mando, gestión, impulso y ejemplo” de los dirigentes sociales de todo tipo, presentes en los hogares las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los cuarteles, los sindicatos, los centros de trabajo, las asociaciones en general, etc. Éstos son los núcleos de la actividad colectiva de la sociedad, donde se crean los vínculos humanos recíprocos de la sociedad superior. Donde se asentarán y florecerán después “la ilusión y el entusiasmo” imprescindibles. En épocas de cambio o difíciles, aquéllos deben acentuar más su ejemplo. Porque, los valores y las virtudes nunca son dictados desde una “supuesta cúspide moral e intelectual” de la sociedad.

FINAL.

La Democracia, como Sistema Político perfectible.

La democracia es el menos malo de los sistemas políticos que existen”. Esta frase de un estadista como Winston Churchill, que ya era ex-primer ministro de la Gran Bretaña y pronunciada ante la Cámara de los Comunes el día 11 de noviembre de 1947, parece corroborar la bondad y la oportunidad de la democracia, como “sistema político global” para la Humanidad.

La democracia actual lleva implantada en el mundo occidental, Europa Central y Occidental y América, desde el final de la Edad Moderna. La revolución estadounidense, la revolución francesa y la revolución industrial y el desarrollo científico, que propiciaron la especialización del trabajo, la concentración y el empleo del capital o medios de producción y la mecanización de los procesos fabriles, marcan cualitativamente el comienzo de la Edad Contemporánea. La vigencia de la democracia moderna son apenas un par de siglos o muchos decenios. Es aún corta, si la medimos en los tiempos históricos humanos.

Orígenes históricos de nuestra democracia.

Los historiadores y políticos actuales sitúan su origen en la Grecia antigua. Lo que no suelen decir casi todos, especialmente los últimos, es que la democracia griega funcionaba solamente para los ciudadanos de las polis. Todos los ilotas griegos, que eran al menos tantos como aquellos, estaban excluídos de participar en esas “democracias” o gobiernos de los pueblos.

Resultado de imagen de Jerjes Jerjes I de Persia.

Además, las urbes griegas, separadas entre sí por sus montañas y por sus identidades sociales excluyentes, fueron incapaces de idear y tener un destino único. Y se enzarzaron durante decenios en luchas entre ellas, que las debilitaron absurdamente. Apenas se aliaban, durante un tiempo, cuando los persas de Darío (490 a.C.) o de su hijo Jerjes (480 a.C.) aparecían por el Helesponto (hoy, el estrecho de los Dardanelos) y por el mar Egeo, para atacarlos y subyugarlos. Y, al final, en la batalla de Pidna (168 a.C.), Roma los venció e incorporó a su imperio. Ese combate fue sostenido sobre las irregularidades de un terreno montañoso suave, que impedía la continuidad y, con ello, la fortaleza de las falanges griegas. Y los romanos emplearon sus manípulos, al mando de sus respectivos centuriones, maniobrando individuamente y desbordando, dividiendo y batiendo a esas fortalezas semiestáticas helenas.

Como ejemplo de los valores y usos democráticos de Atenas, quizás la polis más representativa del sistema político heleno, citaremos el caso de su general Arístides (540-467 a.C.) Los ciudadanos tenían el derecho a condenar al destierro, una vez al año, al hombre de estado que consideraran conveniente. Si se pronunciaban 8 mil votos escritos en una concha, adversos al personaje en cuestión, éste era desterrado de Atenas sin más argumentos. Se cuenta que se dirigían a votar Arístides y un ciudadano iletrado, que no lo conocía personalmente. Éste le pidió a Arístides que le escribiera Arístides en su concha. El general solamente le preguntó el por qué. Y el ateniense le respondió: “es que me molesta que le llamen “el Justo”. A pesar de sus virtudes ciudadanas y militares, Arístides fue condenado al ostracismo en esa votación.

Imagen relacionada Arístides el Justo.

La evolución sociológica de las tribus al estado nacional.

Las tribus funcionaban o pueden funcionar social y políticamente como una “nación en ciernes” en situaciones de aislamiento, pobreza estructural, autoridad central precaria. Y tenderán a debilitarse cuando los beneficios de las estructuras étnicas y tribales, regionales y locales fueran o sean superados por los aportados por el sheik o emir dominador o el estado central déspotico o democrático. Y éstos tuviesen o tengan los medios de coacción, el respeto y la ascendencia populares, para mantener suficientemente unidas y cohesionadas a las tribus. Y siguiendo los estados una política general común, favorable a la mayoría de los ciudadanos. Donde no tenga lugar la acepción de clanes. Que es el cáncer que ha corroído a las uniones tribales estatales, por ejemplo, en Somalía o en Sudán del Sur. Donde, además, ha faltado la figura suficientemente ejemplar y apoyada, como para conseguir imponer una política nacional común y la paz social.

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La estructura social estatal surge cuando una tribu puede imponerse a las otras existentes. Empleando siempre para ello un grado variable de coacción o violencia. Es necesario que surjan unas características o funciones, que permitan desarrollar los nuevos lazos intraestatales y debilitar los tribales y regionales. Aquéllas podrían ser el Islam (religión sencilla y muy socializada en la Umma, como ocurrió tras la muerte de Mahoma); la educación generalizada, que genere un cambio o suave ruptura de mentalidad y modifique la cultura, sin crear traumas sociales, y especializada, como medio de vida y progreso; la inversión en infraestructuras y capitales; el establecimiento de un sistema político, que pueda guiar y realizar todo el proceso, apoyándose en un funcionariado civil y militar suficiente y probo. Buscando el desarrollo económico progresivo y repartiendo razonablemente los productos obtenidos. Y mostrando así unas posibilidades suficientes de seguridad, justicia, bienestar, prosperidad y paz para todos. Es decir, se trata de resaltar las ventajas del desarrollo integral y superior, sobre el atasco del juego social de tribus y clanes, como estructura anterior superable.

Otro de los vicios que han adquirido los miembros “civilizados” de las tribus es la codicia desmedida. Y con ella, su corolario y su modo fácil de satisfacerla, la corrupción rampante. La igualdad social en las tribus, su “republicanismo ideológico”, garantizaba el uso y disfrute razonable de los recursos por todos los miembros. Y el zakat o limosna canónica musulmana y el apoyo de su colectivo suplían los casos de orfandad, enfermedad, etc.

Las aristocracias despóticas. Su perdurabilidad y su caducidad.

Estos sistemas políticos constituyen y también fueron durante muchos siglos, regímenes sociales semi eficaces y aceptables. Ambas características están conectadas en una “ecuación social”, que medirá cualitativamente la viabilidad del régimen. Ninguna de las dos cualidades son ideales en la práctica. Siempre serán más o menos suficientes y perfectibles. Y se da una condición en su acción sinérgica: cuando el régimen en cuestión no es suficientemente aceptable (con tiranía, corrupción, despotismo, clientelismo), tampoco es eficaz en su gestión administrativa y social.

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Llevando entonces a la revolución y a la revuelta sociales, que, al ser conflictos civiles armados, tienden a ser dolorosos, incluso crueles, y prolongados, lo que aumenta las pérdidas en bienes y personas. Y fractura durante un tiempo largo a la sociedad que los sufrió.

Veamos un ejemplo de este tipo de régimen, regido desde arriba hacia abajo, y que ha perdurado en el tiempo mucho más que las democracias.

El entramado social de los musulmanes está enraizado en las estructuras de las viejas comunidades. Las jerarquías sucesivas de la familia, el clan o vecindario, como conjunto emparentado de familias, y la tribu, como conjunto de clanes afines y asentados en varias regiones, conforman su estructura social. Estructura que define, articula y sostiene los derechos y deberes recíprocos del individuo y de su sociedad.

Resultado de imagen de solimán el magnífico Solimán el Magnífico.

Los países musulmanes no son proclives a la rebelión contra sus autoridades. La obediencia es una cualidad arraigada en las sociedades islámicas. El Islam quiere decir sumisión a Allah. Desde el inicio del Islam, los califas, una combinación integral de las autoridades civil y religiosa de la sociedad, dirigían a la comunidad de creyentes, la Umma. Que era sostenida por la Sunna, la Tradición y la Revelación de Allah. Y no existía un contrapeso legal a su soberanía. Sólo las autoridades religiosas, singularmente los ulemas o ideólogos del Islam y los muftíes o sus jurisconsultos, podían llamarles la atención en las cosas tocantes a la Fe y a las costumbres.

Corresponde al dirigente musulmán y a su oligarquía, dar medios de vida a su pueblo. Bien, proporcionando ellos mismos empleo (administraciones, trabajos públicos y fuerzas de seguridad). Bien, protegiendo a los pequeños y medianos comerciantes piadosos, la “casta del bazar”. Que forman el núcleo urbano de las clases “medias” del Islam. Bien, fomentando otros empleos, como los relacionados con las peregrinaciones y, hoy en día, el turismo. Esto es más necesario cuanto menor sea el “tejido industrial y financiero” de la sociedad. Las autoridades deben brindar sosiego a la sociedad y controlar su coste de la vida.

Mientras esto se cumpliese razonablemente, existía un flujo de lealtades y sincero entusiasmo de las clases populares hacia sus gobernantes naturales. Que se conseguía con la identificación anímica, por apropiación, del pueblo con el esplendor y la grandeza de sus jefes. Éstos encarnaban, de modo ideal y simbólico, el “Nosotros”. Mientras esta simbiosis de dirigentes y pueblo se mantuviese, éste estaba dispuesto a defenderlos y a nutrir las fuerzas armadas. Pero nadie daría un paso por un gobernante injusto, porque es la negación y la corrupción de su esencia y sus funciones vitales.

Resultado de imagen de al assad putin ¡Cómo se quieren…! ¡Cuánto se utilizan…!

Así, en Siria, el gobierno dinástico de los Hafez y Bashar al-Assad y su aparamenta política han dejado de formar hace mucho tiempo un régimen nacional. Ya que no representan, ni defienden, ni integran los intereses particulares y colectivos de su nación. Ahora sólo abanderan y protegen a los miembros de la amplia oligarquía socio religiosa, que acapara y distribuye, en distintos grados, el poder institucional, social y económico de Siria, cada vez más deteriorado. El régimen sirio está cristalizado, sin fluidez, tanto social como ideológicamente. Y se ha convertido en la cáscara de un “fruto socio político”, agostado, estéril y vacío. Permanece en el Poder, gracias a las ayudas militares de Irán y Rusia, que son potencias regionales ambiciosas. A las que Siria les puede resultar muy onerosa, tras la guerra, para lograr su recuperación socio económica. Rusia, con afanes de gran potencia, por su arsenal nuclear, sólo encuentra aliados desestructurados y esquilmados.