Chemical Warfare

The chemical warfare is the employment as military weapon of the chemical products capable of damaging, hurting or killing the living beings. The chemical products for the war are named chemical military agents and are classifyied under types or categories, according to the effect they produce in the victims. Often the agents are called generically » poisonous gases «, though really they can be and act in the three material states: solid, liquid and gaseous.

Type or category and Examples: military usual name and its(military code).
 

Nerve  tabun (GA), sarin (GB), soman (GD), VX, VR-55

Blood  arsine (SA), hydrogen cyanide (AC), cyanogen chloride (CK)

Choking  phosgen (CG), diphosgen (DP), chlorine

Blister mustard gas or yperite (HD), lewisite (L), physical mixture of both (HL), phosgene oxime (CX), nitrogen mustard (HN)                   

Vomiting adamsite (DM)                                                    

Tear  CN, CS                                                              

Herbicide blue agent, orange agent                               

Incapacitating BZ

La Guerra Biológica

SUS INSTRUMENTOS, SU CONTEXTO HISTÓRICO Y SUS POSIBILIDADES REALES EN LA GUERRA MODERNA Y COMO ARMA DE TERRORISTAS.

 

La guerra biológica es el uso militar, como armas de guerra, de los organismos vivientes patógenos, animales o vegetales, y de los productos naturales venenosos, llamados toxinas. Como en ella se emplean los gérmenes y las bacterias, también se le llama guerra bacteriológica, aunque este término sólo incorpora a una parte de los agentes biológicos capaces de ser empleados contra el hombre.

El uso militar de los microbios patógenos.

Los organismos patógenos, que producen enfermedades en el hombre, se pueden clasificar en 4 grandes categorías o tipos: los hongos, las bacterias, los virus y las rickettsias, un ente intermedio entre estos 2 últimos, en su naturaleza, tamaño y características.

Las bacterias son organismos unicelulares de forma esférica (llevan el sufijo coco en el nombre), cilíndrica (los bacilos) o de tornillo o espiral (los espirilos). Se reproducen por división transversal repetida y, con frecuencia, los microbios parciales permanecen unidos formando una cadena. Muchos de ellas se pueden mover mediante sus flagelos o pestañas (más cortas). Según Lauria, el virus es un elemento genético constituido de ácido ribonucleico y de ácido desoxirribonucleico, apto para trasladarse de célula a célula y capaz de sintetizar con los aminoácidos disponibles sus proteínas particulares, que formarán entonces las partículas víricas infectivas. No se conoce su origen ni la fecha de su aparición, ya que se ignora la existencia de virus fósiles. Elford, en 1931, consiguió medir su tamaño, que varía entre 10 y 300 micras. También los virus se clasifican en vegetales, animales y bacteriófagos, cada tipo con sus características específicas. Su ciclo vital tiene, entre otras, 5 fases importantes para nosotros: fijación a la superficie celular, penetración en el interior de la célula, multiplicación del virus a costa de los componentes de aquélla, liberación de los nuevos individuos víricos y su dispersión por el medio.

El empleo militar de los microbios patógenos, por tratarse de organismos vivos, es difícil. Los vectores militares usuales, la artillería convencional (granadas explosivas) y la reactiva (cohetes de trayectoria balística, sin dirección autónoma) y las bombas aéreas, resultan demasiado agresivos para ellos y los destruyen antes de su dispersión en el blanco. Para eliminar estas graves limitaciones se han desarrollado bombas con envoltura de cerámica, que se han probado satisfactoriamente con moscas infectadas con la bacteria yessinia pestis, la causante de la peste bubónica. También se ha probado su dispersión por el aire, mediante dispensadores de varios tipos, pero su control y la estimación de su efecto sobre el blanco son muy difíciles. En los años 40 del pasado siglo, se perfeccionaron técnicas biológicas de desecado y congelación de los microbios. Con ellas se buscaba prolongar su vida y aumentar su resistencia, para permitirles un mayor tiempo de almacenamiento, su dispersión mediante explosivos y lograr una exposición más larga en condiciones ambientales.

Su empleo real mediante transmisores no militares ha sido más común. En 1763, durante la guerra en Norteamérica entre Gran Bretaña y Francia por el control de todas las colonias europeas, el jefe militar británico decidió intentar contagiar con viruela a los indígenas hostiles a ellos. Con este motivo se le entregaron a 2 jefes indios, 2 sábanas y un pañuelo procedentes de la sala de contagiados por viruela de un hospital británico. La enfermedad se extendió pronto entre las tribus. Durante la II guerra mundial, los británicos fabricaron y almacenaron pasteles de carne que contenían dosis elevadas de esporas del antrax. Su idea era lanzarlos por bombarderos sobre praderas alemanas, donde podrían ser hallados y comidos por su ganado. Estos pasteles nunca fueron empleados.

Poco después de los ataques aéreos suicidas sobre las Torres Gemelas y el Pentágono, en septiembre de 2001, comenzaron a aparecer en los EEUU, en las estafetas de correos y en los destinatarios, algunos paquetes y cartas conteniendo supuestamente esporas de antrax, activas o in vitro, adquiridas o robadas en laboratorios de investigación farmacológica. La paranoia colectiva propia de esos trágicos momentos contribuyó a magnificar la extensión y la importancia de estos hechos. Y constituyó un multiplicador del efecto propagandístico perverso de cualquier tipo de agresión individual o colectiva de terrorismo. Cuyo fin es extender el terror, generalmente a través de acciones violentas indiscriminadas y las amenazas de repetirlas, que hacen que todos los miembros de la colectividad atacada se consideren posibles o probables, según los casos, objetivos de esas futuras acciones.

Las toxinas como arma de guerra.

Las toxinas son venenos producidos naturalmente por las plantas o los animales, tanto los grandes o visibles como los microscópicos o microbios.

Las toxinas tienen ciertas ventajas para su empleo como armas de guerra. Son naturales, no productos de síntesis más o menos complicados, costosos e inestables. Esto facilita su producción a escala de planta piloto o industrial. Algunas de las toxinas biológicas se encuentran entre los productos más venenosos que se conocen. Su efecto se realiza sin la presencia del agente productor. Éste, por ser un organismo vivo, plantea problemas en su manipulación, al ser más inestables o perecederos que aquéllas. Es decir, pueden ser conservadas y diseminadas más fácilmente, mediante granadas explosivas especiales o con dispensadores, tipo aerosoles o pulverizadores propulsados por gases inertes o neutros.

La enterotoxina B del estafilococo aureo es la responsable de la mayoría de las intoxicaciones alimentarias humanas. Esta bacteria puede crecer en multitud de alimentos y al hacerlo produce esa toxina, que se ingiere con las consumisiones. En general, la enterotoxina B no es letal, pero una dosis de sólo 50 microgramos ya causa vómitos y diarreas en los adultos. El uso deliberado de esta toxina es posible. Por ejemplo, durante un cerco de los insurrectos irregulares, siempre laxo, a posiciones defensivas fijas militares, y con el fin de hostigarlas y debilitar la resistencia vital enemiga. El efecto sonoro agudo producido por la toxina es llamado casi onomatopéyicamente «el chiflido» (silbido de la chifla).

Una toxina más terrible, que también se puede encontrar en los alimentos, es la toxina butolínica A, producida por la bacteria clostridio butolínica. Es el veneno más poderoso conocido, con un microgramo se mata a un adulto. La aparición normal de la bacteria se asocia a los alimentos mal preservados, como las conservas vegetales caducadas o mal esterilizadas durante su fabricación. Se trata de un neuroagente que causa que el sistema nervioso acumule en exceso durante su funcionamiento la acetilcolina, de una manera similar a como lo hacen los agentes de tipo nervioso de la guerra química.

La toxina ricino, que se halla en las semillas y en las hojas de la planta ricino común fue patentada en 1962 en los EEUU para su empleo como arma biológica. Su uso por los agentes secretos búlgaros, conocidos como los asesinos de los paraguas, fue confirmado en los años 70. En los extremos libres de aquéllos llevaban oculto un lanzador mecánico, que proyectaba un balín impregnado de la toxina ricino y capaz de clavarse a corta distancia en la carne descubierta. Dos disidentes búlgaros, huidos del régimen comunista de su país, fueron positivamente identificados de haber sido asesinados así en Londres.

El piloto norteamericano Francis Gary Powers, que fue derribado en su U-2 sobre la URSS en 1960, llevaba una píldora letal de la saxitoxina BW, que no utilizó. Este agente se obtiene de cierto marisco, que lo produce cuando es alimentado con un tipo particular de plancton marino.

Su aparición en la Historia. Situación actual.

Desde muy antiguo se han empleado los agentes patógenos y las toxinas con propósitos militares. El envenenamiento de las fuentes de agua del enemigo o el arrojar los cadáveres de los enfermos infecciosos por encima de sus muros o murallas defensivas, son técnicas militares documentadas y empleadas por Alejandro Magno, Solón o los mongoles. Es sólo en los tiempos modernos cuando el uso de agentes biológicos en la guerra ha adquirido un carácter de estigma. Así, ninguna nación moderna ha admitido su empleo en combate contra sus enemigos, a pesar de existir numerosas alegaciones de las víctimas de lo contrario.

Un ejemplo extremo de cómo se puede ir de las manos el uso de agentes biológicos por personas profanas, lo tenemos en el sitio de la entonces ciudad genovesa de Kaffa. En él los efectos biológicos nocivos estaban razonablemente circunscritos tras las murallas de esa urbe. A mediados del siglo XIV los mongoles sitiaban la ciudad, hoy llamada Feodosiya, situada en la costa ucraniana del Mar Negro. Los mongoles arrojaban por encima de sus murallas, mediante catapultas, los cuerpos de muertos por la peste bubónica. Se piensa que algunos barcos genoveses que partieron de la ciudad hacia su metrópoli, pudieron portar el bacilo de la plaga, que se hospedaba habitualmente en las siempre presentes ratas. De esta manera pudo alcanzar Italia la peste bubónica, y comenzar la masiva y fulminante epidemia conocida en la Historia como la Muerte Negra, que casi despobló el continente europeo en ese siglo.

A partir de los años 80 del pasado siglo, la ingeniería genética y la biotecnología se han convertido en instrumentos técnico industriales destinados a mejorar las condiciones de vida de la humanidad. Una de sus posibles aplicaciones es el desarrollo de vacunas contra los agentes patógenos, tanto los naturales como los reforzados por acciones genéticas sobre los primeros. Esto puede permitir a los países más adelantados adquirir una cierta inmunidad más o menos extendida, que nunca es absoluta, contra estos ataques. Mientras que sus enemigos potenciales, menos desarrollados tecnológicamente y con menos recursos económicos, salvo los productores de petróleo durante la fase de expansión del ciclo de ventas, estarían inermes contra los agentes biológicos militares.

Su uso militar es puntual y restringido.

El uso efectivo, puntual en el tiempo y controlado de agentes biológicos en el combate moderno es difícil y sus resultados son también demasiado indeterminados. Su propia naturaleza hace que, para la mayoría de los agentes, su lanzamiento controlado sobre un blanco sea difícil. Entre la exposición efectiva del enemigo y el inicio y el desarrollo de la enfermedad, existe una insoslayable demora, que va desde las horas a los días, debido a los inevitables períodos de incubación; lo cual no es asumible casi nunca en una operación móvil. Existen siempre las inmunidades naturales y las adquiridas (por vacunación o por exposición más o menos controlada), que impiden precisar, a efectos de resultados reales probables, el número de bajas enemigas derivadas de un ataque biológico. Los efectos teóricos estimados son disminuidos por ciertas condiciones climáticas, la lluvia, la niebla, la luminosidad solar y las temperaturas extremas, o alterados por los vientos, que los arrastran del blanco de superficie.

Por todo ello, hoy en día el uso militar de agentes biológicos tiene un empleo restringido a las operaciones especiales y al hostigamiento más o menos encubierto del enemigo, técnica donde el tiempo no es un parámetro rígido y crítico. Así, el objetivo de debilitar al enemigo, más que eliminarlo totalmente, hace que los cálculos de la correlación de fuerzas enfrentadas no tengan que ser tan exactos ni tan puntuales en el tiempo. La diseminación de los agentes biológicos es hecha directamente, sin el empleo de las municiones pesadas como vectores. Y el tiempo entre la exposición y el desarrollo de la enfermedad, delatado por los síntomas de ella, constituye entonces un factor de planificación dentro del plan de ataque posterior.

Su difícil e improbable uso por terroristas y locos.

Intentos los ha habido, como el ya indicado sobre las esporas de antrax y los que relatamos a continuación. En 1980 la policía francesa asaltó un domicilio en París de la Fracción del Ejército Rojo alemán, situado en el nº 41 A de la calle Chaillot. Eran ésos cuyos jefes se suicidaron luego simultáneamente en sus celdas de aislamiento en Alemania. Allí encontraron una simple pero efectiva instalación tipo «barreño», para producir la toxina butolínica A. En septiembre de 1984 fue detectada una intoxicación alimenticia deliberada en el pueblo de Antelope, del estado norteamericano de Oregon. Los orígenes fueron trazados desde varios restaurantes de la localidad y la causa fue la contaminación por la bacteria salmonella typhimurio. En las cercanías del pueblo existía una comunidad religiosa hindú, la Bhagivan Sree Rajneesh. El testimonio jurado de su jefe llevó a la conclusión de que el episodio había sido provocado por uno de sus ayudantes. Éste «sembró» los comestibles en venganza, porque algunos de los vecinos de Antelope miraban con desconfianza a su comunidad y los consideraban «diferentes».

Existe en los hombres una natural repugnancia a experimentar las enfermedades, especialmente las infecciosas, las deformantes y las debilitantes en extremo. Sólo hay que ver los anuncios de los centros de todo tipo, que ofrecen algo así como un elixir de la juventud, parecido al que buscó nuestro Ponce de León en La Florida en el siglo XVI. La edad es inevitable e implacable, pero se busca mantener, casi por todos los medios, el uso y disfrute de la madurez, cuyo deterioro es uno de los más temidos efectos de las enfermedades. Las enfermedades infecciosas graves suelen discurrir con unos síntomas externos catastróficos. El hombre se ve atacado desde dentro en su aspecto, en su integridad y en sus capacidades, de manera dolorosa e incluso asquerosa, hasta su muerte infame. No es ésta la muerte más o menos adornada por nosotros, para hacerla gloriosa y menos repugnante, que se espera para los combatientes en el campo de batalla.

La manipulación de los microbios patógenos y sus derivados venenosos implican unas operaciones de alta tecnología farmacológica y química. Aquí cualquier escape o impureza lleva al fracaso del experimento o a una afección de los manipuladores (los posibles portadores más cercanos y expuestos). Y ya sabemos algo de cómo se las gastan estos enanos patógenos y sus productos orgánicos con nosotros.

Los fanáticos fundamentalistas islámicos no encuentran en el Noble Corán ni en la sunna del Profeta ningun aliciente, estímulo o excusa para su empleo en la guerra. Los microbios y sus humores son de la categoría del cerdo, del perro, de los animales acuáticos sin aletas, de los proscritos por Alá, todos ellos impuros y detestables para el muslim fiel. Cuando el Libro descendió de junto a Alá, se moría aceptablemente para los ansares o devotos del Islam por la espada, la maza, el hacha la lanza y las flechas, en defensa de la Umma o comunidad de fieles y para extender sus dominios, mediante la Yihad o guerra santificada en muchos aleyas o versículos de aquél.

Se habla también de la posible utilización por los locos de los medios más asequibles y conocidos para la guerra biológica. Pero un loco no es un demente. El demente tiene degradadas sus facultades cognitivas y volitivas, por el deterioro físico de sus tejidos cerebrales, debido a la edad o a ciertas enfermedades (ictus, arterioesclerosis cerebral). El loco, por su parte, tiene una parte de sus sentimientos, ideas y conceptos afectados, alterados y extraviados. Pero el loco es capaz de razonar, sobre todo en los temas que llamaré «objetivos», los que estén al margen de sus delirios y afecciones anímicas. El loco puede creerse que sus acciones terroristas, más o menos individuales, llegarán a ser importantes para subvertir el régimen político de un país. Pero el loco puede saber cómo mezclar el azúcar y el clorato de potasio (de las pastillitas para desinfectar la garganta) para hacer un explosivo casero. Aunque la ETA le añada azufre, aquí no hace falta y sólo resta efectividad por peso, ya que el cloro se encarga de enlazar al potasio y formar cloruro potásico. En todo caso, el azufre puede obtenerse, como componente de la pólvora, si hay restricciones de productos sensibles, tratando con salfumán el bisulfuro de sodio, un revelador fotográfico. O cómo concentrar el líquido de las baterías, para obtener ácido sulfúrico, base para obtener ácido nítrico (para el algodón pólvora o nitrocelulosa o pólvora sin humo) y nitratos (el comburente de las pólvoras con humo, base de la prirotecnia). Y el loco también tiene mucho, mucho miedo, probablemente más por un componente hipocondríaco específico, a las enfermedades consuntivas, estigmatizadas por el colectivo social.

 

 

 

 

Modern Asymmetrical Warfare.

Let’s see some examples of these irregular social-military conflicts :
Country and conflict nature.   Period.    Military and political result.

Greece, communist. 1946 to 1949. Suffocated.

Malaya, communist, tied to the Chinese etnia. 1947 to 1960. Suffocated.

French Indochina. 1946 to 1954. Creation of both republics of Vietnam.

The Philippines, communist. 1947 to 1952. Suffocated.

Kenya, nationalist. 1952 to 1959. Independence.

Algeria, nationalist. 1954 to 1962. Independence.

Cyprus, nationalist. 1955 to 1959. Independence.

South Vietnam. 1959 to 1975. Unification of the country under the aegis of North Vietnam. Dissolution of  the Vietcong, independence movement of the South.

Angola, nationalist. 1960 to 1975. Independence.

Afghanistan, nationalist. 1978 to 1989. Independence from the Soviet goverment sponsor.

The military counterinsurgents must avoid, therefore, the prolongation of the conflict, which is mining the conviction of their own forces and allowing that the enemy should spread, strengthen and prevail.

Sigue leyendo Modern Asymmetrical Warfare.

Guerras Asimetricas Modernas.

País y naturaleza     Período     Resultado

 

Grecia, comunista. 1946 a 1949.  Sofocada

Malaya,comunista y ligado a la etnia china. 1947 a 1960.  Sofocada

Indochina francesa. 1946 a 1954.  Creación de las dos repúblicas de Vietnam

Filipinas, comunista. 1947 a 1952. Sofocada

Kenya, nacionalista. 1952 a 1959. Independencia

Argelia, nacionalista. 1954 a 1962. Independencia

Chipre, nacionalista. 1955 a 1959.  Independencia

Vietnam de Sur. 1959 a 1975.  Unificación del país, bajo la égida de Vietnam del Norte. Disolución del Vietcong, movimiento independentista del Sur.

Angola, nacionalista. 1960 a 1975.  Independencia

Afganistán, nacionalista. 1978 a 1989.  Derrocamiento del gobierno prosoviético.

Para los contrainsurgentes es necesario, por tanto, evitar la prolongación del conflicto, que va minando la convicción de sus propias fuerzas y permitiendo que el enemigo se extienda, fortalezca y predomine.

Asymmetrical Warfare

The pompously so called «fourth generation wars» are the counterinsurgency wars  or guerrilla warfares or irregular wars or armed civil revolts or wars of liberation or organized banditry, which have always existed, coexisting with the conventional variants of warfare.

They are those that the USA has lost or not winned lately: Vietnam, The Lebanon (Marines pacifying disembarkation, then demolished in their barrack by Hezbollah members) and Somalia (the uncontrollable and unforseeable wasp’s nest of «all against all» of the war lords and the Islamic fundamental militias). They are unequal wars (they call them now «asymmetrical warfare») against an enemy of lower technological military level relative to the regular enemy forces, taken root always in the civil own or occupied population, slightly intense militarily and extensive in the space and the time.
With embarrassing frequency, when the North American human or technological «sensors» detect some probable Iraqi rebel activity or from the foreign muhaydines, first they devastate with ordnance the building, the block, the zone. Then they go to wipe out and to do the body count , because they are very scrupulous with their statistics. Sometimes among the rubbles they can find the corpses of an Arabic innocent and numerous family. There is an excessive use of the attrition, which is indiscriminate and perverse when the enemy fuses with the civil ones. There is a disregard of the active, unexpected patrolling, which needs proportionally less material and human means, but more trade knowledge, moral courage, performance freedom and creativity in the low and intermediate cadres and command and in the men.

Guerras Asimétricas

Las guerras pomposamente llamadas de cuarta generación son las guerras contrainsurgencia o guerras de guerrillas o guerras irregulares o rebeliones armadas o guerras de liberación o bandidaje organizado, que siempre han existido, coexistiendo con las variantes convencionales. Son las que los EE.UU. han perdido o no ganado últimamente: Vietnam, El Líbano (desembarco pacificador de marines, luego volados en su cuartel) y Somalia (el avispero incontrolable e imprevisible de «todos contra todos» de los señores de la guerra y las milicias islámicas). Son guerras desiguales (les llaman ahora «asymmetrical warfare») contra un enemigo de más bajo nivel tecnológico militar relativo a las fuerzas regulares enemigas, enraizadas siempre en la población civil propia u ocupada, poco intensas militarmente y extensas en el espacio y el tiempo.

Con embarazosa frecuencia, cuando los «sensores» humanos o tecnológicos norteamericanos detectan alguna probable actividad insurrecta iraquí o de los muhaydines extranjeros, primero arrasan el edificio, la «manzana», la zona. Luego van a limpiar y a hacer el recuento de cadáveres, el «body count», porque son muy escrupulosos con sus estadísticas. A veces entre los escombros se pueden encontrar con los cadáveres de una familia árabe inocente y numerosa. Se abusa de la atrición, que es indiscriminada y perversa cuando el enemigo se funde con los civiles. Se descuida el patrullaje activo, inesperado, que necesita proporcionalmente menos medios materiales y humanos, pero más oficio, coraje moral, libertad de actuación y creatividad en los mandos inferiores e intermedios y en los hombres.

Abu Ayyub al-Masri

Abu Ayyub al-Masri is the «name» of the current coordinator of the semi autonomous groups of Al-Qaida’s foreigner muhaydins in Iraq. Those scarcely are 2 % of the irregular insurgents in Iraq, but they carry out the immense majority of the suicidal assaults.

That one is not a name, but a nickname, which means, «father of Ayyub, the Egyptian». It is very slightly identifying, except in villages and places in the field. And it corresponds with our » Xuan from the Priest» (a possible sacrilegious son), «Carmelina’s son Ricardo» or the most ambiguous yet, «the son of the given birth one».

Abu Ayyub al-Masri

Abu Ayyub al-Masri, de unos 40 años, es el «nombre» del actual coordinador de los grupos semi autónomos de muhaydines extranjeros de Al-Qaida en Irak. Éstos apenas forman menos un 5% de los insurgentes irregulares en Irak, pero realizan la inmensa mayoría de los ataques suicidas allí.

Aquello no es un nombre como tal lo conocemos, sino un apodo, que quiere decir, «padre de Ayyub, alias El Egipcio». Lo cual es muy poco identificador, salvo en aldeas y lugares del campo. Y se corresponde con nuestros «Xuan el del Cura» (un posible hijo sacrílego), «Ricardo el de Carmelina» o el más ambiguo aún, «el hijo de la parida». El por qué de estos nombrecitos tan vagos, reside en la costumbre que tenían los devotos («ansares») musulmanes de los primeros tiempos de la Yijad o conquista de los territorios infieles a partir del siglo VII, de llamarse así. Indicando con ello su origen familiar, de clan y tribal.

Ahora, el 8 de mayo de 2008 Abu Ayyub al-Masri ha sido detenido cerca de Mosul por unidades iraquíes. Los estadounidenses ofrecían por él una recompensa de 5 millones de dólares, que aunque muy devaluados en su capacidad de compra (véase el precio del barril de crudo en compras puntuales, no en los acuerdos a largo plazo de las grandes compañías petrolíferas), siguen siendo un fortunón por esas tierras. Parece ser que la información precisa de uno de sus hombres más cercanos llevó a su captura. Como otros valentones sorprendidos, la operación fue fácil, rápida y sin ninguna violencia. Estaba durmiendo y no opuso la menor resistencia. El individuo ha sido puesto en manos de los Aliados y su identificación es segura, según los últimos despachos.

Este personaje era el jefe de las redes de Al-Qaida en Irak desde junio de 2006, cuando sustituyó a Abu Musad al Zarqaui, recién muerto en un ataque aéreo norteamericano. En 1982 comenzó a actuar en Egipto, integrando la Yihad Islámica, liderada por el médico egipcio Ayman al Zawahiri. Este personaje es actualmente el brazo derecho y primer vocero de Osama Bin Laden, gravemente afectado por una diabetes, a quien va sustituyendo progresivamente en las cuestiones operativas de Al-Qaida. Algo así como un consejero delegado de la red terrorista islamista radical.  

Abu Ayyub al-Masri es llamado también Abu Hamza al Muhair, otro nombrecito de andar por casa. Desde Egipto Abu Hamza pasó a Afganistán, donde entró en contacto con «la red» (Al-Qaida) y Osama bin Laden.

Se cree que será sustituído rápidamente por Abu Omar al-Bagdadí, cuyo nombre ya sonaba últimamente como un importante coordinador de estos grupos suicidas de Al-Qaida. Para quienes Irak es sólo un terreno propicio para sus matanzas indiscriminadas de iraquíes, buscando encender una guerra civil que lleve a la desmembración del país. En efecto, el Estado Islámico de Irak, declarado por al-Qaida, tiene como fines la destrucción del Irak político. Y si los muertos occidentales por al-Qaida se cuentan por miles, los musulmanes asesinados por ella se cuentan por muchas decenas de miles.    

Teoría Militar: libros favoritos.

Os presento una lista de libros de teoría militar cuya lectura os resultara muy provechosa y que considero fundamental para conocer mejor los temas militares y no simplemente leer una historia más o menos repetida.

Incluyo un libro mío, fruto de mis años de dedicación a este tema, cuyo contenido podéis examinar en www.amazon.com.

«Maneuver Warfare Handbook» por William Lind.

Es un clásico sobre la guerra de maniobras. Utilizado por el Cuerpo de Marines. Se basa en la experiencia alemana de la II guerra mundial. Que a su vez es una extrapolación a la guerra mecanizada, de las experiencias desarrolladas por los Stormtroops (fuerzas de asalto de infantería) de la I guerra mundial.

«El Arte de la Guerra» por Sun Tzu. La más rica y provechosa es la vieja traducción de Samuel Griffth.

La holística teoría militar china, siempre vigente, sintetizada por un autor clásico.Sus características de estilo y de contenido parece que avalan a un único autor. Con cada lectura aprovechada, se captan más matices y perspectivas. Que fructifican en mayores riqueza, agilidad y profundidad de pensamiento.

Otros libros “chinos” te dan un número de estrategias (las 36, las 100, etc.). Su aprovechamiento se basa en una memorización continua o en su aplicación permanente. Los considero poco prácticos, por el carácter profuso, difuso y aún confuso de muchos autores antiguos de esta etnia Han. Parece como si quisiesen ocultar su sabiduría a los no iniciados.

«The Soviet Conduct of Tactical Maneuver» por David Glantz.

Una brillante exposición de las teorías militares operativas soviéticas. Con ellas ganaron la II guerra mundial. Y trasladaron su sistema económico social a media Europa «liberada».

«De la Guerra» de Clausewitz.

Es una obra extensa, como corresponde a su época, en la que escribir poco era señal de inconsistencia, poca importancia del tema y escasa reflexión. Los libros o partes que la componen fueron terminados en grado variable por el autor, cuya muerte prematura no permitió su conclusión. Nos interesan los primeros capítulos sobre la teoría y la filosofía de la guerra.

Los otros libros tratan sobre la táctica de un período en el que el despliegue enemigo quedaba a las vistas del mando y su estado mayor y auxiliares, situados en un altozano cercano. Preconiza lo contrario de Liddell Hart: la batalla decisiva a cargo de la máxima concentración propia sobre el ejército enemigo. En una época de ejércitos de masas, inaugurada por Napoleón, pronto se vió que no se podía ganar en una sola gran batalla una guerra entre naciones en armas. Era necesario una campaña de operaciones sucesivas victoriosas, diigidas al logro de los objetivos militares de campaña (teatro de operaciones, Europa, Pacífico, África) o estatégicos. Además, ya no existía un genio militar adelantado a su época como Napoleón.

«Forward into Battle» por Paddy Griffith.

Las tácticas militares desde Napoleón discutidas y extensamente presentadas. Tiene detractores por su visión a veces rupturista.

«Maneuver Warfare: An Anthology», compilado por Richard D. Hooker.

Recopila artículos de algunos de los mejores escritores sobre la teoría militar de maniobras. Hay trabajos de Rommel, Leonhard, John Antal, etc.

«The Art of Maneuver» por Robert Leonhard.

Es uno de los primeros y más lúcidos autores sobre la guerra de maniobras. Y destaca con fuerza propia, expandiendo el torrente de ideas de esa teoría en desarrollo.

«Race to the Swift» por Richard Simpkin.

Es el mejor libro de este autor militar inglés. Desarrolla teóricamente la guerra moderna. Es de lectura algo difícil.

«Manual de Táctica», dos tomos, por Eike Middeldorf.

Es el más completo y actual manual de táctica moderna que he encontrado. Tiene capítulos dedicados a la guerra terrestre empleando ingenios atómicos tácticos y a las condiciones particulares de lucha: de noche, en bosques, con frío extremo, etc.

«Estrategia» por Basil Liddell Hart.

Es la mejor teoría militar de este prolífico autor.

«The Foundations of the Science of War» por John Frederick Charles Fuller.

Es un libro no superado sobre los principios de la guerra y su aplicación práctica. Casi 65 años después de su edición en 1926 fue reeditado por el Cuerpo de Marines. Es de lectura difícil. Yo conseguí una fotocopia de la edición original a través de la biblioteca de una universidad americana (Lancaster, Pa.).

«On the Nature of War» por Enrique Alonso.

Igual que los principios señalan el «qué hacer» en la guerra, este libro, basado en 10 «sistemas operativos» indica el «cómo actuar» operativa y tácticamente.

«La Comprensión de la Guerra» por Trevor N. Dupuy.

Es una teoría del combate, basada en la Historia militar y determinados factores militares y sus valores cuantitativos. Encuentro que su desarrollo del concepto de «fricción», derivado de Clausewitz, está desviado. Y expone otra cosa distinta a Clausewitz.

Best books on Military Theory.

I offer a books´list on military theory, which reading will be very useful to you. And that I consider to be fundamental to know better the military topics and not simply to read a more or less repeated history.

I am including one of my books, fruit of my years of dedication to this topic, which content you can examine in www.amazon.com.

«Maneuver Warfare Handbook» by William Lind.

The classical on modern maneuver warfare. Setting out from German experience.

«The Art of War» by Sun Tzu. Samuel Griffith’s translation is the best.

The permanent and global chinese military theory from a classical author. Its style and content characteristics support the idea of one unique author. With each useful reading, more shades and perspectives are caught. That come to fruition in major richness, agility and depth of thought.

Other “Chinese” books give you a number of strategies (the 33, the 36, the 100, etc.). Its utilization is based on its constant memorization or on iits permanent application. I consider them to be slight practical, for the profuse, diffuse and still confused character of many ancient authors of the Han etnia. What does happen if a different case arises? It seems as if they wanted to conceal their supposed wisdom from the not initiated ones.

«The Soviet Conduct of Tactical Maneuver» by David Glantz.

The Soviet military doctrine that won the War, fully explained. With them they won the II World War. And imposed their economic social system in half Europe, supposed “liberated” from the Germans.

“On War” by Clausewitz.

It is an extensive work, since it fits with the epoch, in which writing little was a sign of inconsistency, little importance and scanty reflection. The books or parts that compose it were finished in variable degree by the author, whose premature death did not allow its conclusion. We are interested in the first chapters on the theory and the philosophy of the war. Other books treat on the tactics of a period in which the enemy deployment was staying at the sights of the enemy command and his HHQQ and auxiliary, placed in a nearby height. He praises Liddell Hart’s opposite: a decisive battle using the maximum own concentration and power on the enemy army. In an age of masses armies, inaugurated by Napoleon, soon was clear that it was not possible to win a war between full armed nations, in an alone great battle. It was necessary a campaign with successive victorious operations, looking for the achievement of the military goals of the campaign (theatre of operations, Europe, Pacific Ocean, Africa) or the strategy. In addition, already there did not exist a genius advanced to his epoch as Napoleon.

«Forward into Battle» by Paddy Griffith.

Excelent book about last two centuries’ military tactics. It has detractors for its sometimes breaking vision.

«Maneuver Warfare: An Anthology», compiled by Richard D. Hooker.

Short articles from some of the best modern military writers. It has works from Rommel, Leonhard, John Antal, etc.

«The Art of Maneuver» by Robert Leonhard.

One of the first full theory about maneuver warfare. And he stands out strongly, expanding the ideas torrent of this theory in development those moments.

«Race to the Swift» by Richard Simpkin.

On maneuver warfare. The best book of the British military thinker. Its reading is some difficult, for its language erudition.

«Manual de Táctica», dos tomos, by Eike Middeldorf.

It is the most complete and current manual on modern tactics that I have found. It has chapters about land warfare using atomic tactical bombs and on the particular conditions of fight: by night, in forests, with extreme cold, etc.

«Estrategia» by Basil Liddell Hart.

Best military theory by B. L. Hart. Easy to read.

«The Foundations of the Science of War» by John Frederick Charles Fuller.

The best book about military principles. Hard to read sometimes. Almost 65 years after its first edition, it was reprinted by the Marines Corps. I got a first edition copy from an American university library. It had many critiques and later the author went back on the underlying ideas in the book. The critiques, in turn, had as bottom that he had an eccentric personality, in a group (the military men) tremendously conservative and established by protocol. He had mystical streakes (Hindu philosophy, yoga) and flirted with the Nazi, being got by Hitler.

«On the Nature of War» by Enrique Alonso.

The «how to do» in war. Recent, full and unusual military theory. It is based in ten «operational systems».

«Understanding War» by Trevor N. Dupuy.

It is a combat theory, based on History, military factors and its figures. I find that his “friction” concept development, took from Clausewitz, is deviant. And he exposes another concept different from Clausewitz.