LA CONQUISTA DE MÉXICO POR HERNÁN CORTÉS. 2ª Parte.

(CONTINUACIÓN)

No se trata aquí de enumerar y describir todos los beneficios recibidos por los amerindios durante su contacto e inculturación de la civilización hispanoamericana. Veamos una relación de las universidades fundadas en América y la fecha de su institución.

Universidad de San Pablo, de México, en 1551; de San Marcos, en Lima, en 1553; de Sto. Domingo, en Sto. Domingo, en 1538; de Sto. Domingo, de Bogotá, en 1580; de San Fulgencio, de Quito, en 1586; de Santa Catalina, en Mérida (Yucatán), en 1622; Universidad Javeriana, de Bogotá, en 1622; de San Ignacio, de Córdoba (Argentina), en 1622; de San Gregorio, Quito, en 1622; de San Ignacio, en Cuzco, en 1623; de San Javier, en Charcas (Bolivia), en 1624; de San Miguel, en Santiago de Chile, en 1625; de San Borja, Guatemala, en 1625; de San Ildefonso, en Puebla, México, en 1625; Universidad de Ntra. Sra. del Rosario, de Bogotá, en 1651.

Hasta el último tercio del siglo XVIII existen eventos que prueban que en las colonias americanas de España, existía una unidad de intereses sociales y culturales. Que mantenían razonablemente unidas las distintas regiones hispanoamericanas en los virreinatos de Nueva España y del Perú.

En 1762, aprovechando que Carlos III había establecido con Francia un Pacto de Familia, los británicos invadieron La Habana, ocupando rápidamente una amplia franja costera cubana, a la derecha e izquierda de la capital. Los cubanos criollos y mulatos se unieron a las fuerzas españolas, en la resistencia armada contra el invasor. Y, luego, la población civil participó en una resistencia de desgaste y oportunidad: atacando al arma blanca a británicos aislados; invitándoles a comer ciertas frutas autóctonas y a beber ron…

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Pepe Antonio, jefe de milicias hispanocubanas contra el desembarco inglés en 1761.

A primeros del siglo XIX, ya se había fraguado en la América hispana, en grados variables según los países, una clase social “media ilustrada”. Que se basaba en las ideas de libertad, igualdad e independencia proclamadas, primero por la revolución estadounidense, a la que España ayudó, y, luego, por la revolución francesa. Eran las revoluciones de la burguesía como clase social de vanguardia. Y, bajo esta primera capa ideológica enarbolada, también estaba la disposición de hacer valer sus derechos como clase social emprendedora. Basados en el libre comercio y la revolución industrial de finales del siglo XVIII, que aportaban nuevas mercancías para el comercio y el intercambio internacional.

Pirámides de la organización social en la época de la colonia |  FrasesHoy.org

Por otro lado, la falta de dirección central administrativa y real, provocada por Napoleón con el secuestro de la familia real y la invasión de España, permitió que las burguesías criollas territoriales intentaran ocupar el vacío de poder creado. Y se alzaran en armas contra los gobiernos locales españoles en una lucha por su independencia.

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BURGUESÍAS CRIOLLAS

Ya, la aparición de los anhelos por esos derechos y nuevos destinos históricos, creó una falla profunda en las sociedades hispanas locales. Que eran incapaces por ideología, intereses e instrumentos políticos adecuados, de retener unidos los distintos grupos rebeldes criollos. Y formar así una Unión de Naciones hispanas. Que tuviera una plena capacidad operativa propia, ensamblada por un espíritu y una integración socio política, al más alto nivel de intereses y ventajas.

Creando una gran Federación de Estados de Sudamérica o una Comunidad de Naciones Hispanoamericanas, según los polos políticos de independencia y de asociación de intereses generales.

El origen de la conquista de México.

En 1511, Diego Colón, que tenía su capital en La Española, propuso conquistar y colonizar la vecina isla de Cuba. Para ello se designó una corta fuerza militar al mando de Diego Velázquez, con experiencia en la guerra, pues había servido 17 años con las tropas de Europa. La expedición, al mando del lugarteniente de aquél, Pánfilo de Narváez, recorrió la larga isla de este a oeste. Sin encontrar resistencia reseñable entre los indios taínos cubanos, que eran de carácter pacífico, como los de La Española.

Hispanoamérica. La verdad 92 | Contracorriente

Tras la conquista, Velázquez fue nombrado gobernador de Cuba. Y se ocupó en promover la prosperidad y la población de la isla. Esos asuntos del gobierno no le impidieron atender a los descubrimientos que otros hacían por el continente. Y se interesó por esas aventuras de gloria y riqueza.

Una primera exploración enviada por Velázquez, mandada por Hernández de Córdoba, fue a dar a la península de Yucatán. Donde, el cultivo de la tierra por los naturales, su espíritu guerrero y la calidad de construcción de sus edificios, indicaba una civilización muy superior a lo que los españoles se habían encontrado hasta entonces en América.

Diego Velázquez solicitó autorización a los monjes jerónimos, que gobernaban Santo Domingo y al rey de España, para proseguir con la conquista y la colonización de esas tierras recién descubiertas. Y fue buscando a un lugarteniente con capacidades para realizarlas y participar en los importantes gastos de la expedición. Y, tras algunas demoras y consultas, encontró a Hernán Cortés. A quien Velázquez le anunció su intención de nombrarle capitán general de la armada expedicionaria.

Cortés invirtió todo el efectivo que poseía e hipotecó sus posesiones en Cuba para comprar barcos y reclutar hombres. Ayudando a los más pobres y ofreciendo un reparto generoso de las riquezas que anticipaba lograr. Aquí se apreciaron las dotes de mando, por el ejemplo y la actividad, de Cortés. Muchos le imitaron, usando su peculio personal e hipotecando bienes, para poder equiparse y enrolarse en la expedición.

Esto inquietó mucho a Velázquez, que era un mando corriente, un buen administrador. Pero, que carecía de las cualidades de arrastre de hombres de Cortés. E intentó impedir la salida de la expedición de conquista.

Pero, ya era tarde. La armada partió el 18 de noviembre de 1518 de Santiago de Cuba. Las 11 pequeñas naves llevaban 518 infantes, 32 ballesteros, 13 arcabuceros, 16 jinetes y 110 marineros. También portaban 32 caballos, 10 cañones de bronce y 4 falconetes. Cortés era ya un caudillo rebelde, que no dejaba detrás más que enemigos rabiosos y acreedores.

Batalla de Pavía - RESUMEN CORTO - ¡Con mapas!

El piloto Antón de Alaminos, experimentado en esos mares, condujo la flota hasta el río Tabasco. Allí les recibieron una multitud de indios hostiles y fue preciso usar las armas para avanzar. Siguió una dura lucha, donde la artillería y las largas espadas castellanas tuvieron el papel principal. Cortés, a caballo y con un selecto grupo de jinetes a caballo, que no podían ser muchos, decidió la batalla, con su ataque impetuoso a los indios.

A final de marzo, los caciques locales ofrecieron al capitán general víveres, joyas y telas y 20 mujeres esclavas. Una de ellas, de nombre Malinche en su lengua, era la que tras su bautizo fue llamada doña Marina. Hablaba el maya y el azteca y se convirtió pronto en una leal, inteligente y utilísima consejera de Cortés. Allí supieron los españoles de la existencia, hacia el oeste, de un país llamado México, de donde procedían los objetos preciosos.

La Malinche y su importancia en la conciencia nacional mexicana y chicana –  En los dos lados del Atlántico
Doña Malinche y Cortés

El 2 de abril llegó la flota a san Juan de Ulloa. Allí, se acercaron en canoas hasta las naves los embajadores de Moctezuma, jefe supremo militar, político y religioso de los mexicas. Que los españoles consideraron un “emperador”. Cortés usó con ellos su afabilidad y empatía y les mostró el uso de sus medios militares. Los embajadores retornaron pronto a Tenochtitlán, su capital.

Un tal Tendile regresó con un rico presente de joyas y Cortés le comunicó que deseaba visitar a Moctezuma. Éste volvió para ver a su emperador, pero, regresó con otro regalo y rechazando esa visita de Cortés.

Archivo:Guerreros Aztecas.jpg - Wikipedia, la enciclopedia libre
GUERREROS AZTECAS.

Poco después, recibió Cortés a 5 indígenas de Cempoala, que le contaron que su pueblo era enemigo mortal de los mexicas. Y que, conociendo las victorias de los españoles, querían ser aliados de ellos para liberarse de la opresión azteca.

Hernán Cortés se fue formando una idea clara de la relación de los mexicas con otros pueblos de la meseta del Anáhuac. A mediados del siglo XV, los mexicas se reforzaron con el establecimiento de una confederación de las tres ciudades principales: Tenochtitlán, Telzcoco y Tlacopan. La superioridad militar y política le dio a los aztecas una autoridad social grande en las tierras mexicas, desde el Atlántico hasta el Pacífico. La confederación estableció puestos militares esparcidos por el enorme territorio controlado. Pero, que contenía pueblos insumisos, no integrados, especialmente en Tlaxcala, de entrenados y valientes guerreros.

Cortés pronto pensó en que podía emplear a su favor: la amistad con los pueblos insumisos y el aura sobrenatural, supersticiosa, que envolvía a su pequeña fuerza. Para apoderarse de los tesoros de ese inmenso territorio continental.

Para ello, necesitaba que sus hombres participaran en esa decisión. Los partidarios de Velázquez que estaban en la expedición, pensaban que Cortés no tenía poderes para colonizar esas tierras. Sino para rescatar sus tesoros de los indios, a cambio de quincallería. Y que debían volver a Cuba con las riquezas ya adquiridas.

Construcción de la Villa Rica de la Vera Cruz - 52557 - Biodiversidad  Virtual / Etnografía
Construcción de la Villa Rica de la Vera Cruz

Otra mayor parte de los hombres opinaba que no era el momento de echarse atrás; de que todo acabara entregando a Velázquez los tesoros logrados. Y, estos acordaron con Cortés fundar una villa en su campamento de chozas, la Villa Rica de la Vera Cruz, por haber desembarcado allí un viernes santo, dotada de una estructura administrativa suficiente. La ciudad fue trasladada poco después un poco más al norte, a una amplia ensenada.

Y, Cortés se proclamó con su beneplácito, capitán general de las tierras, dependiendo directamente del Rey. Puesto que Velázquez no tenía mando sobre ellas. Esto aplacó los resabios de los favorables a Velázquez y evitó un conflicto armado en la escasa tropa.

Las fuerzas españolas se pusieron en movimiento hacia el norte, siguiendo el litoral, a la vista de los barcos. En Quiahuiztla tuvieron más pruebas de la hostilidad de los otros pueblos hacia los aztecas. Llegaron, entonces, malas noticias desde Cuba. Velázquez había conseguido de Carlos I de España (13/11/1518) el cargo de adelantado del Yucatán, para descubrir y poblar esas tierras. Cortés envió a la corte a dos de sus capitanes mejor comunicadores, con lo mejor del botín obtenido y solicitando el nombramiento para él.

Noticonquista

Fue entonces cuando Cortés tomó la decisión de “quemar sus naves”. Colocando en “terreno mortal” a sus hombres, como diría el maestro Sun. Para que entendieran que sólo hacia adelante había vida y, por consiguiente, riquezas para ellos. Realmente, Cortés mandó barrenar a los navíos cerca de la costa. Y, de paso, mandó ahorcar a algunos partidarios de Velázquez que se habían soliviantado mucho.

Algo parecido ocurrió mucho después, a fines de 1942, en la batalla por Stalingrado. Donde los soviéticos siempre recibían refuerzos y medios desde el lado izquierdo del Volga, en ferries. A las tropas del ejercito del general Chuikov, que la defendían del 8º ejército alemán, la gran unidad más poderosa entonces de la Wehrmacht, les decían “no hay tierra para nosotros al otro lado del Volga”.

(CONTINUARÁ)

LA CONQUISTA DE MÉXICO POR HERNÁN CORTÉS

LA TOMA DE TENOCHTITLÁN POR LOS ESPAÑOLES Y TLAXCALTECAS DE HERNÁN CORTÉS

Introducción.

Los actuales estudios históricos con motivo de este medio milenio desde la toma de Tenoctitlán, presentados principalmente en Hispanoamérica, arrojan nuevos datos sobre aquellos trascendentales hechos.

Hay pinturas y tapices antiguos que presentan a bergantines españoles luchando en el lago de Tenochtitlán. ¿Cómo aparecen barcos de ese porte y calado en la batalla por la capital azteca?

Los bergantines son veleros de 150 tm de desplazamiento, capaces de realizar grandes travesías marítimas. Tenían una sola cubierta y dos mástiles con sus extensas velas, que le daban un buen equilibrio en el mar y buenas características de navegación. Llevaban hasta 24 cañones entre ambas bandas y una tripulación de 100 hombres.

Las fustas son barcos de unos 15 ms. de eslora y 3 de manga. Llevan una vela central y 6 remos individuales a cada lado. A proa y a popa tienen unas posiciones de combate más altas, donde van 5 o 6 infantes. A proa pueden llevar un cañón ligero o culebrina.

También nos decían que Cortés quemó las naves que le trajeron desde Cuba a México. Y, esto es casi un dogma, un axioma de guerra y, además, argumentado seriamente, con razones de moral y firmeza... del jefe español.

Parece ser que Cortés encalló sus naves en Yucatán, tiempo después del desembarco. Y que sus restos y aparejos fueron usados por Cortés para crear sus 12 fustas, barcos con el calado y el largo adecuados, empleadas en Tenochtitlán. A donde fueron llevadas desmontadas desde Yucatán por 1500 indios porteadores. De los 13 cañones ligeros con los que contaba Cortés entonces, una docena fueron destinados a armar sus fustas.

Hernán Cortés, el mando conductor de la conquista española.

¿Hablamos de la personalidad de Hernán Cortés? Sí y no. Desde luego, es un personaje muy controvertido. Sobre todo si lo analizamos y presentamos con los criterios de épocas diferentes a la suya. Y, más en estos tiempos posmodernos, en los que celebramos el 450º aniversario de su conquista de México. Que él, sus hombres y aliados y sus sucesores convirtieron en la Nueva España de América, que perduró durante 3 siglos.

Archivo:Grabado de Hernán Cortés.jpg - Wikipedia, la enciclopedia libre
HERNÁN CORTÉS, IDEALIZADO

Según quién lo analice y encuadre, bien los populistas, indigenistas o revisionistas históricos es un tipo deleznable. Al que le atribuyen todos los males sufridos. Incluyendo los apellidos españoles, de los que no reniegan aquellos y que les dan identidad legal y social a todos ellos. Bien, los españoles nacionales, que incidirán especialmente en las gestas que España realizó en las Américas del Norte y Central.

O bien, los historiadores serios, hispanistas o no, destacando, para mí, como ejemplo de dos épocas diferentes, Hugh Thomas y William Prescott. Ambos con un ingente trabajo de investigación extensa y rigurosa. A la que sólo puedo admirar, reconocer y utilizar.

Yo intentaré presentar a Cortés no por los datos y los lugares comunes a los que todos podemos acceder. Sino, por sus hechos, su trayectoria y sus frutos. Y, la trascendencia que tuvieron. Esto no lo puede olvidar u ocultar nadie, salvo con intenciones deliberadas y partidistas.

Cortés es un hombre en el que destacan más las capacidades intelectuales y sociales, que las puramente militares. Tiene una gran elocuencia, que alimenta su capacidad persuasiva. Fue capaz de influir muchas veces en el ánimo y la conducta de sus jefes y soldados. Convenciéndolos de seguir el camino lleno de vicisitudes y reveses que él les señalaba. Del que sólo Cortés vislumbra y comprende el final o la meta. Es un personaje proclive y perfeccionado en la acción.

Y, ya extrapolando intelectualmente ahora, es el impulsor de sus hombres, en medio de contrariedades y dificultades casi continuas. Siguiendo una corriente históricamente inexorable, aunque Cortés ya no estuviese presente:

hacia metas socio políticas nuevas y florecientes, en un parto singular y único de la Humanidad; buscando una tierra nueva, unas gentes nuevas, que produjesen con su raza hispana un mestizaje internacional único de la Historia.

Los mixtecas se establecen en México.

Los mexicas llegan a México desde el norte hacia el comienzo del siglo XIII. Primero se asentaron en diversos puntos del valle de México, como pueblo nómada que eran. Y, en abril de 1325 se establecieron, por fin, en la orilla suroeste del lago principal del valle, el Texcoco. Donde, según los augurios de sus sacerdotes o chamanes, divisaron a una espléndida águila real posada en un nopal, que llevaba en sus garras a una serpiente. Allí comenzaron a asentar los cimientos de su futura ciudad, clavando estacas en los lugares menos hondos. Pues, esos terrenos lacustres estaban medio hundidos.

Escudo Nacional de México - Wikipedia, la enciclopedia libre
ESCUDO REPÚBLICA DE MÉXICO

Pronto, fueron aliándose con otros estados vecinos. Y, ganaron territorio también a costa de la derrota de algún enemigo, como suele ocurrir en las guerras entre los pequeños estados.

La forma de gobierno de los aztecas era la monarquía casi absoluta y de carácter electivo. El candidato solía proceder de una misma familia y era elegido por un colegio de electores formado por cuatro nobles principales aztecas y, honoríficamente, algún rey aliado, como el de Tlazcoco. Y, debería ser un destacado guerrero; aunque el último, Moctezuma, procedía del sacerdocio. Esta formación suya, sin duda influyó negativamente en sus dudas y pensamientos acerca de esa llegada a sus tierras de unos hombres diferentes y extraños, supuestos ancestros aztecas, en actitud beligerante.

La profesión de las armas atraía especialmente la instrucción y los honores públicos. Como no podía ser menos en un estado belicoso y expansivo, que sojuzgaba a los súbditos y aliados. El dios tutelar de los mexicas era su dios de la guerra.

Para excitar la ambición, la competición y la emulación en sus súbditos, los reyes mexicas establecieron varias órdenes militares, cada una de las cuales tenía sus trajes e insignias propios y sus privilegios. A los que no podían aspirar aquellos guerreros que no hubiesen hecho alguna proeza, al menos, sencilla.

Emperador Moctezuma, Señor de México
MOCTEZUMA

Los aztecas y mixtecas contaban con un variado panteón de dioses. Donde reflejaban sus necesidades internas y sus temores anímicos. El más importantes y significativo era su dios de la guerra, Hietzicoalt, y su culto. Violentos como eran los aztecas, presionando centrífugamente en sus fronteras, su dios Hietzicoalt reclamaba sangre humana de sus enemigos vencidos y capturados. Para quedar satisfecho y ser benévolo con su pueblo.

En el año de 1487, los mexicas inauguraron la pirámide principal de Tenochtitlán. Para celebrarlo se sacrificaron a 80400 personas en un solo día. Fue el holocausto mayor en menos tiempo, conocido por la Humanidad.

Plomall de Moctezuma - Viquipèdia, l'enciclopèdia lliure
PENACHO DE MOCTEZUMA

Curiosamente, Heitzicoalt también formaba parte del panteón de otras tribus que vivían por el centro de México. Esto creaba un problema logístico para todas las tribus. Para satisfacer esta “necesidad ritual” todas las tribus acudían periódicamente a luchar en las “guerras floridas”. Y, ¿eran realmente guerras?

No, eran exterminios calculados y tolerados. Así, a cada bando se le daban todas las oportunidades para prepararse bien para las batallas. No se contemplaba desplegar correctamente las fuerzas propias, para imponer la voluntad sobre el enemigo, en una dialéctica de las armas. Ni tampoco, según el principio universal de la economía de medios, buscaban conseguir la victoria con el menor gasto en hombres, medios y tiempo.

¿Qué buscaban estas “tribus ingenuas y naturales”? Conseguir el mayor número de enemigos prisioneros en combate, para ser ofrendados a Hietzicoalt en lo alto de sus altares piramidales. Esto hubiera sido blasfemo, impío, anatema, haram, infiel, kafir para cualquiera de las religiones monoteistas del mundo.

La civilización y el imperio mixteca, en la Edad de Piedra, se mantenía cohesionado por el terror y la fuerza sobre sus súbditos y vasallos, que lo rodeaban en su periferia. Y ésta fue su debilidad intrínseca esencial. Que facilitó la acción Híbrida y calculada de Cortés. Los mixtecas habían alcanzado su “punto de culminación”en su vivencia imperial. Y el evento externo de la aparición agresiva de los españoles, los hizo entrar abruptamente en la fase de declive de su “trayectoria vital social”.

A 500 años de la caída de Tenochtitlan
TENOCHTITLÁN

Va a preñarse a partir de ahora un paso esencial de lo mixteca a lo cristiano. Y un enriquecimiento cualitativo fundamental en los parámetros de civilización de los pueblos indígenas de Mesoamérica. La Historia de la conquista de México concluye con la toma de Tenochtitlán por los españoles y sus aliados indígenas mexicanos.

La colonización española de México.

España realizó un inmenso y prolongado trabajo de inculturación de los amerindios asentados en sus tierras de dominio.

Cortés no podía casarse con la india Malinche, doña Marina, por estar casado previamente con Catalina Suárez. Y casó a doña Marina con un lugarteniente y atendió y protegió a su hijo Martín Cortés, fruto de su unión con ésta. También fue procurando que sus jefes o capitanes se fuesen casando con diversas princesas indias.

En cuanto a la catequesis de su religión, los españoles y los frailes franciscanos que los acompañaban en el siglo XVI, fueron aplicando una didáctica práctica, realizable y exitosa. Se les fue tolerando a los indios una conversión de costumbres atractiva, positiva y sucesiva. Era una especie de sincretismo práctico tolerable y extinguible, armonizado con una catequesis progresiva de la religión católica. Se trataba de, defendiendo y respetando el dogma, es decir, las verdades de la fe, ir realizando poco a poco, pero firmemente, la conversión religiosa y social de las costumbres y los hechos de los nativos.

Los virreinatos españoles de América fueron el de Nueva España, establecido en 1535, con capital en México y jurisdicción por todo el territorio de América del Norte y Central, y el de Perú, establecido en 1542, con capital en Lima, extendiéndose por toda América del Sur, excepto Venezuela y la Colombia centroamericana (hoy, Panamá). Al Nuevo Mundo se le aplicaban las leyes de Castilla. Y, legalmente, tanto la Península Ibérica como América estuvieron en igualdad de categoría. Los habitantes de América eran vasallos del Rey de España y, por depender del rey, no podían ser esclavizados, ni abusados contra las leyes.

A las distintas regiones americanas les unía el lazo dinástico, fuente de derechos, y una serie de organismos administrativos y funcionales, que tenían jurisdicción propia y simultánea en la Metrópoli y en las regiones de América. Esto llevó, salvando las particularidades americanas y su idiosincrasia, a una estrecha unión entre los territorios españoles. Aunque no se puede pensar en una fusión moderna, dotada de los medios actuales.

Además de las 2 instituciones que controlaban las leyes americanas (el Consejo de Indias, desde 1524) y el comercio internacional (la Casa de Contratación, desde 1503), la Administración española se desempeñaba desde América.

(CONTINUARÁ)

El Centro de Gravedad del Esfuerzo de Armas Combinadas

Un Instrumento del Mando

Introducción General.

El centro de gravedad no es una unidad propia, ni su misión, no es un punto en el espacio o un rasgo físico predominante hacia donde se dirige un esfuerzo (objetivo clásico), ni tampoco es una unidad enemiga.

El centro de gravedad es un flujo de ideas coordinadas en aplicación variable, generando acciones originales tras cada una de ellas, para el cumplimiento de la misión y el objetivo. Originalidad, flexibilidad, variabilidad, consistencia, no predictibilidad por el enemigo y eficacia deben ser características esenciales del proceso de su establecimiento. En la práctica, el centro de gravedad es el instrumento de dirección, concentración, impulso y trabajo que posee el jefe para enfocar y unificar, hacia la realización de los objetivos y misiones recibidos, todos los esfuerzos de sus unidades subordinadas, tanto de combate como de apoyo y soporte.

El jefe se debe centrar en sus objetivos y misiones mediante el centro de gravedad creado y siguiendo como metodología la aplicación de los “sistemas operativos de maniobra”.

La concentración de esfuerzos.

En cuanto a la concentración, el llamado “esfuerzo principal” expresa un efecto de penetración en una dirección y un sentido dados, pudiéndose llegar a la ruptura y posibilitar una explotación. En él se concentran los esfuerzos interarmas de las unidades, incluso las aéreas.

El centro de gravedad tiene un sentido más espacial y temporal, buscando una “convergencia operativa” de “esfuerzos relacionados” hacia un objetivo. No necesariamente contiguos, simultáneos o secuenciales aquéllos. Sino sinérgicos y resultantes en sus efectos y resultados y teniendo en cuenta la forma óptima de actuar de cada arma y servicio o «medio de intervención» del Estado.

El centro de gravedad es más global u holístico, el esfuerzo principal es más sumatorio y acumulador. El esfuerzo principal se ejemplifica en la estrategia de martilleo de Foch en el frente occidental europeo, a partir del verano de 1.918, para vencer la capacidad de combate alemana por pura erosión de la misma en todo el teatro de operaciones. Trasladándolo sólo de dirección, cuando la resistencia de un sector alemán era excesiva.

Los efectos del esfuerzo principal son más directos, predecibles y evidentes. Los del centro de gravedad son más sutiles e inesperados, al menos en los primeros estadíos de la acción militar.

El esfuerzo principal es un instrumento del nivel táctico, que no debería ser generalizado a los otros niveles. El centro de gravedad puede ser utilizado en toda la actividad dialéctica donde concurren medios varios, tanto en número como en naturaleza, tanto cercanos como lejanos, que puedan ser empleados en ella. Dentro de cada nivel de actividad militar, empezando por el superior, se crearía el centro de gravedad. Armonizando y conjugando todas las actividades, para conseguir el efecto, el objetivo más trascendente en el mismo.

Funcionamiento.

En el nivel estratégico serían la o las vulnerabilidades críticas del enemigo, al menos aquéllas dentro del teatro de operaciones. La naturaleza de éstas estaría conformada por una componente política importante. A nivel operativo, el centro de gravedad se crearía sobre la o las vulnerabilidades críticas de la campaña. A nivel táctico, sería el objetivo que condujese a hacer operativamente trascendente la batalla. Si ésta fue correctamente planteada, como necesaria para la dirección operativa, el objetivo debería ser el que condujese a la decisión en ella y/o a la explotación de la victoria.

El centro de gravedad supone una acción centrípeta de todas las líneas de actuación, de la actividad “ramificada” de todas las unidades y los servicios. No necesariamente coincidentes, pero sí convergentes y resultantes en su eficacia y en su resultado.

Strategy: Does the Center of Gravity Have Value? - War on the Rocks
ALEGORÍA DEL FUNCIONAMIENTO DEL CENTRO DE GRAVEDAD

Siguiendo las líneas “ramificadas” de comunicaciones, se aprovechan la situación de partida de cada fuerza y la transitabilidad del terreno, buscando la utilización óptima del conjunto interarmas, de las reservas y de la logística.

Mediante las líneas de avance o de acción diferentes inducimos incertidumbre en el enemigo, dispersamos su capacidad de rechazo y perturbamos su plan de defensa y su conducción sistemática.

Las líneas ramificadas, en una acción centrípeta final, son propias del centro de gravedad. La acumulación de fuerzas en un sector, reiterando (unidades intercaladas o sucesivas) o potenciando (tanques, estrechamiento del sector y mayor soporte de fuego) el esfuerzo, es propia del concepto de esfuerzo principal.

Un ejemplo del empleo del centro de gravedad siguiendo esas líneas “ramificadas” a nivel estratégico, nos lo da Napoleón con sus operaciones para la rendición de Ulm contra el ejército austríaco del general Mack y del Archiduque Fernando de Austria.

En un amplio avance de sus cuerpos independientes, el Grande Armée (unos 210 mil hombres) cruzó el centro de Alemania, desde el Rin al Danubio. Con esto se interpuso operativamente entre los austríacos (unos 40 mil hombres) y las fuerzas rusas aliadas que acudían a ayudarlas. Los franceses iniciaron el cruce del Danubio el 7 de octubre de 1.805. Y, durante toda la semana siguiente, Napoleón hizo converger en una enorme espiral constrictora a la mayoría de sus cuerpos de ejército sobre Ulm. Mientras una fuerza suficiente vigilaba la llegada por el este del general ruso Kutuzov.

Batalla de Ulm - Wikipedia, la enciclopedia libre
EL GENERAL MACK SE RINDE A NAPOLEÓN A LAS AFUERAS DE ULM

El general Mack realizó en vano varios intentos de ruptura, con los mayores esfuerzos en Haslach y Elchingen. Los dos comandantes austríacos se pelearon entre sí y el archiduque Fernando con sus 6.000 jinetes se separó del grueso e intentó escapar en la dirección noreste, al encuentro de los rusos.

Por su parte el general Mack y el resto de sus hombres (unos 27.000, tras las batallas citadas), con Napoleón en abrumadora mayoría a las puertas de la ciudad de Ulm desde el 14 de octubre, salieron afuera para rendir las armas a los pies de las estribaciones de los montes Michelsberg. La capitulación se firmó por el general Mack el día 20. Las fuerzas del archiduque Fernando fueron rodeadas y vencidas por el cuerpo de ejército de caballería de Murat, cerca de Trochtelfingen. Otros 12 mil austríacos se rindieron en Neustadt. La campaña, sin combates propiamente dichos, le costó a Austria más de 50.000 hombres de sus fuerzas iniciales de unas 70.000 tropas.

Mecanismo y Realización.

El centro de gravedad dirige, canaliza, recoge y orienta la creación y la dirección de los esfuerzos de las distintas unidades y apoyos en cada caso. Su cambio por el mando permite la continua adaptación de aquéllos a las circunstancias y el mantenimiento de los objetivos intermedios generales siempre presentes.

El centro de gravedad tiene como factores eficaces a la velocidad de operaciones y a la logística. La primera permite la actuación óptima de la capacidad de combate de las fuerzas y la segunda minimiza o compensa el “desgaste” inevitable de la capacidad de movimiento y el posible de la capacidad de combate durante las operaciones decididas.

Sus factores negativos de realización son la mala transitabilidad, incluso la inducida por obstáculos, cortaduras y campos de minas, y los combates no deseados por el mando propio. La primera “desgasta” la capacidad de movimiento operativo y la segunda “agota” la capacidad potencial de combate.

Sin esas capacidades, la fluidez, la sinergia y la actividad ramificada del centro de gravedad tiende a revertir en un esfuerzo principal en una dirección operativa, rápidamente conocida por el enemigo. Las “ondas de conmoción” que generamos sobre el enemigo, transversalmente a nuestro avance en su zona operativa, disminuyen con ello en intensidad y frecuencia, hasta, quizás en el extremo, desaparecer.

Los elementos directos de actuación en el centro de gravedad son los conjuntos interarmas, las reservas del propio o superior nivel (pudiéndose llegar a la masa de apoyo, o retaguardia) y la logística. Con ellos se actúa, una vez concebido el centro de gravedad, para crearlo, aplicarlo y desarrollarlo, mediante los sistemas operativos de maniobra.

El desarrollo y el futuro.

La Guerra Híbrida, ¿es un escolio?

Bueno, pero este concepto para el mando puede ser útil para las guerras de I, II, III y IV generación (según la denominación de los EEUU, ampliamente “aceptada”). Pero, ahora abordamos la era de la guerra de V generación: La guerra híbrida o miltifacética o multifuncional.

Empleando, además, métodos digitales, informáticos, usando la precisión y la discriminación que permiten los algoritmos matemáticos y la tecnología de radiaciones y pulsiones electromagnéticas.

NATO Pushed to Upgrade Romania to 'Center of Gravity' for Russian  Deterrence by DC Think Tank - Sputnik International
OTAN REFUERZA RUMANIA COMO PARTE DEL CENTRO DE GRAVEDAD DE DEFENSA DE EUROPA

Pero es que, justo, este modelo de enfrentamiento dialéctico con su componente variable de fuerza física, necesita una integración armónica y holística de los medios multidisciplinares disponibles. Enfocándolos a lograr los objetivos diferentes simultáneos o sucesivos, que queramos conseguir. Y preservando el principio universal de la optimización y el ahorro de medios.

Y, el instrumento integrador necesario es el centro de gravedad del «esfuerzo nacional total».

(CONTINUARÁ)

La Creciente imparable de los Talibanes afganos. 2ª Parte.

(CONTINUACIÓN)

Otra característica de la organización social de estas tribus fronterizas semi independientes es que impulsan una relativa endogamia. Con ella buscan aislar, proteger, mantener o fomentar su idiosincrasia, su influencia y su patrimonio. Pero, sin que sea biológicamente perjudicial su uso. Como sería entre los miembros de una misma familia o clan pequeño o cercano. En efecto, los matrimonios no sólo suponen y conllevan intercambios de individuos entre las familias de los contrayentes. Producen también intercambios y flujos de regalos, visitas, relaciones y parcelas de poder. En unas sociedades poco evolucionadas y residentes en un medio difícil y, a veces, rodeadas temporalmente de hostiles, las relaciones matrimoniales producen un “ingreso”, unos aumentos de posiciones sociales, influencias y bienes, que son muy apreciados por aquéllas.

Operatividad talibán.

Los pueblos montañeses son numerosos, pequeños y diseminados por las zonas fronterizas de Afganistán y Pakistán. En ellos se pueden camuflar un pequeño grupo de Talibanes, a la espera de que pase de largo un avance militar. Aparte, los Talibanes gozan de un sistema complicado de cuevas naturales en varios niveles, reforzado por túneles de comunicación, dotados de zonas ampliadas para la espera y el almacenaje de bienes de todas clases. Este sistema es utilizado para facilitar el tránsito entre uno y otro país, sin tener que utilizar los pasos fronterizos o desfiladeros más habituales y conocidos, como “etapas” del trayecto completo deseado. Y como refugio temporal cuando los aliados llevan a cabo operaciones de búsqueda de rebeldes o de represalia, sobre zonas pashtunes donde han sido más activos. Los Talibanes son de la etnia pashtun. Sólo los distinguen de las tribus locales su mayor proselitismo religioso y su actividad militar. Parte de los lugareños con los que se encuentran los soldados en sus patrullas y registros, son Talibanes “a tiempo parcial” y simpatizantes. Dos o tres hombres de un grupo de nativos que transitan por un camino rural, pueden ser una semi escuadra de Talibanes moviéndose de un lado a otro.

La clave operativa de los talibanes reside en sus innumerables jefecillos locales, con sus pequeñas bandas de guerrilleros. Ellos son los responsables de intimidar, aleccionar, asustar, atacar y ocupar más o menos temporalmente algunos de los numerosos poblados y caseríos. Según el grado de presión que deban ejercer sobre los lugareños para que les informen, les escondan y les ayuden. Evidentemente su elemental grado de desarrollo operativo mantiene al movimiento a la defensiva. Sin poder disputar a ultranza a ninguno de los ejércitos presentes en esas áreas ningún territorio o pueblo. Sin poder realizar otras acciones más allá de las emboscadas, los ataques a las pequeñas unidades enemigas aisladas, el hostigamiento por el fuego a media distancia, el secuestro, incursiones aisladas de corta duración y el minado de caminos y veredas. Concentrados ideológicamente en la conversión a su movimiento, a sus células semi nómadas, de los pashtunes más afines o cercanos.

Aunque están dispuestos a morir por sus ideales, con la promesa de la estancia en uno de los Siete Cielos del Islam, en el primero de los cuales reside Abrahán, al que visitan diariamente unos 50 mil ángeles, los Talibanes no dudan en retirarse ante el ataque o la resistencia decidida y tenaz de su enemigo militar.

Continúa la expansión talibán en Afganistán tras la retirada de las tropas  internacionales

Su procedimiento usual para atacar una posición débilmente defendida o sin ánimos de lucha es éste: bombardean de madrugada con fuego pesado de lanzacohetes fijos; luego se acercan para emplear los morteros; por fin, el asalto lo realizan varias escuadras independientes que convergen, avanzando y disparando ráfagas de AK y ametralladora RPD o PK y lanzagranadas RPG y RL. Las armas pesadas disparan desde los lados de las escuadras y el fuego se dirige de arriba a abajo o de abajo a arriba o a blancos comprobados. Para evitar las bajas por fuego amigo.

La lucha por las mentes y las voluntades.

Los Talibán consiguieron implantar su régimen “teocrático radical intransigente global” luchando contra los señores de la guerra regionales y unificaron Afganistán. Establecieron una estructura socio política laxa y débil, pero suficiente, para darle un poco de empaque al país. Regional y localmente, controlaban los órganos tribales de poder y, paralelamente, poseían pequeñas guarniciones de irregulares y de milicianos. Que eran suficientes para controlar y gobernar esa estructura estatal.

Desplazados del poder hace 20 años, su tenue y suficiente estructura político religiosa permanece y sus guerrillas y fuerzas semirregulares operativamente avanzan y retroceden. Adaptándose plásticamente a la lucha contra un ejército regular nacional de pacotilla. Que contaba con el apoyo de fuego pesado aéreo y terrestre de las fuerzas de los países de la OTAN desplegadas por el país. Y con las fuerzas de élite de aquéllos, para acciones puntuales de búsqueda y destrucción de las guerrillas islamistas. Operaciones que, por lo general, resultaban de eficacia mediocre, por debajo de lo planificado en los cuarteles generales.

Afghan army says it killed 100 militants in 24 hours | CNN
El Ejercito de Afganistán avanza…en parada.

En Afganistán no existen verdaderas academias de oficiales y suboficiales. En su Ejército se prospera adaptándose a los mandos inmediatos. Los sueldos de las tropas son esquilmados por sus superiores. Allí su corta paga y su rol como militar uniformado es un signo de prosperidad y poder social entre sus allegados de los clanes.

Los jefes, oficiales y suboficiales carecen de de una “moral nacional”, que les impulse a la defensa cabal de Afganistán, contra la peste negra de los Talibán. No existe un honor profesional, un “espíritu de cuerpo”, que los galvanice con sus compañeros de unidad en un afán de victoria.

En fin, no hay en toda la administración un comportamiento ejemplar, honorable, sufrido (paradójicamente, aunque la miseria se enseñorea del país) por parte de los jefes superiores y las autoridades civiles. Que les impulsen a cumplir con todos sus deberes profesionales y sociales para con sus compatriotas lejanos o para con el Afganistán demócrata. Que hoy es la cáscara de una estructura socio política vacía, agostada y estéril.

La campaña civil, ideológica y militar contra las bandas.

Aquí el enemigo es elusivo, disperso, peor armado que los militares, mal entrenado, indisciplinado. Pero es nativo, es resistente y parco, se esconde y camufla con facilidad, es un depredador nato dotado de una astucia atávica, no defiende generalmente sus posiciones. Las usa para desgastar al enemigo regular y pensando en abandonarlas al menor peligro percibido; en forma de flanqueo, ataque deliberado frontal o en la retaguardia. Las operaciones de las unidades y grandes unidades militares dejan escapar por infinidad de “intersticios” tácticos a los grupúsculos guerrilleros, en los que se puede dividir una unidad rebelde acosada. Es necesario actuar a su nivel socio militar: micro táctico y con cercanía. Al “enjambre” difuso, tenue, pero omnipresente de los talibanes es necesario interponer un “enjambre” cívico militar. Formado por militares profesionales y entrenados y elementos civiles voluntarios, más capacitados que los guerrilleros.

Es necesario crear pequeñas “unidades de acción”, para actuaciones “socio militares” combinadas. Que sean capaces de alcanzar el habitat de los talibanes y expulsarlos de él, progresiva y firmemente. Interponiéndose entre ellos y las tribus, el habitat real de los terroristas y rebeldes. Unidades que, en su modelo básico o standard, estarían formadas por un pelotón de fuerzas ligeras locales leales entrenadas, un pelotón de infantes profesionales foráneos y un grupo de técnicos civiles de fomento y educación con material adecuado. Su logística y su apoyo estarán basados en unidades y fuerzas helitransportadas, controladas centralizadamente desde 2 o 3 bases operativas regionales. Y complementadas por columnas móviles en vehículos o de caballería, formando una red de patrullas de apoyo por cada región.

Una vez asentadas esas pequeñas unidades flexibles, pueden acudir fuerzas mayores y brigadas de trabajo y de enseñanza, para ir guarnicionando la zona y para impulsar su mejora social. Hace falta contar con dinero para comprar la voluntad de colaboradores y simpatizantes. Esto puede hacerse facilitándoles trabajo y distinción social. Y para realizar los planes de desarrollo necesarios.

Erradicar los cultivos de opio puede ser un fin estratégico en sí mismo para los militares occidentales. Pero, hay que valorar muy bien su oportunidad y posibilidad en cada pequeña zona. Hay que ofrecer a los nativos una alternativa de paz, progreso y bienestar, dentro de sus creencias y maneras, para que segreguen a los talibanes. Que son realmente para los pashtunes, unos mercenarios de la guerra y unos explotadores de los civiles, clanes y tribus; ajenos aL Islam popular profesado por las tribus pastunes.

Conclusión.

Los valores democráticos liberales, que se suponen que son los que sostendrán al gobierno legal de Kabul, son “convicciones ideológicas republicanas”. Que no se sienten, ni se viven por casi nadie en Afganistán. Que son extraños al pueblo afgano, al que no le aportan ni prosperidad, ni seguridad, ni más identidad deseable.

Doce de Montesquieu para empezar el año
Montesquieu insistió en que los valores democráticos debían transmitirse con el ejemplo. Para que no quedasen en meros mensajes.

Los estadounidenses y sus aliados locales han levantado y superpuesto un “edificio administrativo y político centralizado” sobre la arena identitaria y social de Afganistán. Y que al primer golpe de un contratiempo económico o social serio o del ariete militar Talibán, comenzará a desnivelarse, a resquebrajarse y a hundirse a la vista de todos.

Seven Times the Taliban Was Supposedly Defeated
Hasta siete veces se dijo que los Talibanes estaban derrotados

En las últimas semanas, los Talibanes están llevando a cabo una ocupación de puestos fronterizos en el norte de Afganistán y están realizando un cerco parcial, suelto, de algunas de las poblaciones mayores del país. Lo que les permite amedrentar a las fuerzas armadas afganas y enviar un mensaje de decisión y poderío hacia dentro y fuera del país.

En general, los analistas internacionales son pesimistas en cuanto a la capacidad del gobierno de Kabul y, más importante ahora, de sus militares, para resistir una embestida decidida y preparada, una creciente, de los Talibanes. Para tomar el poder político y social en Afganistán. La discrepancia entre esos analistas sólo está en cuándo lanzarán los Talibanes esa Creciente Imparable.

LA MOTIVACIÓN DE LOS MILITARES II.

(FINAL)

Modernos métodos de impregnación y motivación de los hombres.

Muchas empresas modernas en los grandes países occidentales reclutaron o recibieron en sus plantillas a numerosos jefes y oficiales, al finalizar las guerras del siglo XX. Y algunos piensan que éstos imprimieron en las culturas empresariales un estilo cuartelero, de dirección desde arriba, sin un feedback moderador. Que implícitamente fue el que facilitó una llamada cultura de la muerte (sic). Para que el pueblo alistado hiciera cosas en contra de su naturaleza. Como matar, sin sentir la emoción turbadora. Una consultora de Blanchard International sugiere exactamente esto en su libro “Por qué motivar a las personas no funciona”. Pero, creo que está errada. Que sus postulados son un mix de pensamientos liberaloides, simplificaciones sicológicas y prejuicios antimilitaristas. Y que no conoce bien el horizonte “ideológico” de las grandes corporaciones capitalistas modernas.

La “teoría gerencial militar” de la consultora quedó cuajada y luego anclada en el siglo XVIII, en la época de Federico el Grande. Aquí, donde la precisión y la rapidez mecánica de las técnicas (carga y disparo de los mosquetes) y de las maniobras, necesarias para aplicar una fuerza de choque potente lo más rápidamente posible sobre el enemigo, exigieron de los hombres una obediencia ciega. Junto con una gran disciplina y un entrenamiento de repetición casi extenuante, para conseguir consistentemente sus efectos. Y, así, la autora no ha tenido en cuenta la evolución de la guerra en la era Contemporánea.

                  UNA ESCUADRA DE HOMBRES ALISTADOS

Consultoras del prestigio de Mc Kinsey preconizaban desde hace más de dos décadas, la necesidad de crear “competencias” internas entre las distintas áreas o ramas de negocios de una compañía de gran tamaño. Pensando que, de esa competencia de la “dialéctica de los émulos”, surgirían beneficios para la empresa y acicates y motivaciones para las áreas de la compañía y los empleados. Pero, este “proceso social” es más propio del materialismo científico, basándose en las evidencias del materialismo histórico. Y, en la práctica, la intensidad de esa competencia asciende a los extremos, porque en esa teoría no se le ponen limites o frenos a la dialéctica que se emplee. Salvo el implícito de la buena educación, que permite decir muchas y duras cosas con buenas maneras. Los inevitables pequeños errores e imperfecciones que surgían en las actuaciones y ejecuciones de todos, eran magnificados y empleados por sus émulos para justificar los suyos y sobrevalorar la eficacia de sus propios actos. Y, en vez de usar un sistema operativo de “armas combinadas” (departamentos y funciones integradas en colaboración) a emplear convergentemente sobre el centro de gravedad, por seguir un símil militar, creaban los consejeros un gran tiro de caballos, donde cada animal seguía su dirección indvidual. Consiguiendo así estorbar y trabar el trabajo de las empresas “asesoradas”. Los desgarros internos en las compañías, provocados entre los que deberían ser compañeros en la cultura y la realización cabal de la empresa, fueron el principal resultado duradero de esta práctica autodestructora. Ya que, a diferencia de los hechos del materialismo histórico, aquí no quedaban “vencedores” y “vencidos excluídos”.

Otras veces, como parte de esa “cultura empresarial capitalista”, los consultores externos de firmas de reconocida solvencia, como Arthur Andersen, liquidada durante la crisis de Lehman Brothers, víctima de sus propias contradicciones internas y prácticas heterodoxas, eran empleados por la alta gerencia de las firmas para adelgazar sus plantillas estables y entrenadas. La contratación implícita la solía hacer el CDE (consejero delegado ejecutivo) en un contacto “casual” (promovido por un alto comercial de la consultora), durante un ágape o una reunión de alto «standing», mejor nivel empresarial social. Los sesudos asesores que buceaban a sus anchas por la empresa, facilitaban finalmente el preceptivo informe a la gerencia de la firma. Que lo utilizaba para apoyar el despido o el traslado de empleados, ante éstos y los sindicatos. La premisa básica era que el coste fijo (de personal) era maligno “per se” y debía ser sustituído por el coste variable, en función de la actividad o las ventas de las empresas. Como corolario y consecuencia natural, se trasladaban fuera de la empresa casi toda clase de funciones desempeñadas hasta entonces. Y se entregaban para desempeñarlas a empresas de servicios o de outsourcing, mejor deslocalización. Pero que no siempre tenían ni los medios, ni el personal cualificado que tenía la empresa desmembrada. El grado del outsourcing o deslocalización de empleados y funciones que sufría la empresa original era función del ahorro de costes deseado por la gerencia y pactado con la firma de consultores internacional.

General George Patton - Destiny for War - Biography

                                            EL JOVEN GEORGE PATTON

Se pueden efectivamente deslocalizar casi siempre los trabajos de mantenimiento y de limpieza; la conserjería y la seguridad; el transporte de reparto al cliente y el de transporte de larga distancia a cargas completas, etc. Pero no se puden ceder a terceros las actividades esenciales de una empresa, ni las que la debiliten en sus funciones estratégicas y el organigrama. Y es necesario, además, tener los medios propios para observar (monitoring) y controlar perfectamente el cumplimiento de sus obligaciones, por parte de los terceros colaboradores. El servicio a los clientes, en cuanto a su satisfacción en tiempo, lugar, cantidad y calidad de lo recibido, es una actividad estratégica. Que es fácilmente maltratada por una entrega a terceros de las funciones relacionadas con ellos (recepción de pedidos, tiempo de servicio o entrega, etc.) En la práctica, se había creado una “cultura empresarial” para la deslocalización. Pero no se establecían los medios y las funciones necesarias para su vigilancia y control. Que podían tomarse de las partes literalmente arrancadas a las empresas, para ahorrar costes fijos…

Las armas son una profesión especial, muchas veces olvidada por las sociedades modernas o, al menos, descuidada. Sobre todo cuando la “oportunidad” de su empleo no se vislumbra en un futuro inmediato. No se puede regir esta Institución por los parámetros de competencia y tensión internas, downsizing y outsourcing de funciones secundarias (por ejemplo, cocina, limpieza, lavandería y seguridad de acceso), gestión empresarial y dirección por objetivos, característicos de las grandes y medianas corporaciones modernas. Esto lo intentó el portento (alto CI) de Robert McNamara, expresidente de la Ford Motor Company, como secretario de Defensa de JFK, en su reforma de 1960. El resultado se vio unos años después, en plena guerra de Vietnam. Muchas unidades de combate no pudieron confiar en sus jefes natos y bajo el fuego enemigo, colapsaron literalmente y se negaron a luchar. Esta putrefacción institucional llevó a que al menos 1000 oficiales y suboficiales de pequeñas unidades fueran asesinados por sus hombres. Aunque la cifra real podría ser mayor. El número de oficiales muertos en Vietnam fue del orden de los 4500. La historia militar moderna no ofrece otro ejemplo de esta magnitud y trascendencia.

La Motivación de los Hombres en Armas.

No es fácil, por no decir que es casi imposible, crear unas fuerzas armadas eficaces y motivadas en una nación débil, fracturada, sin autoestima, derrotada a sí misma por dentro. Porque las fuerzas armadas no son más que la parte de la nación especializada en su defensa activa. Y las integran civiles o nacionales de uniforme. Y, así, no se puede defender lo que no se conoce, no existe o se percibe como no merecedora de la entrega y del esfuerzo propios.

Por eso, lo primero es cultivar y reforzar los vínculos internos de la nación. Que están asentados siempre en sus virtudes idiosincráticas. Es decir, sus valores constitutivos, distintivos y permanentes. Para los pastunes, divididos artificialmente por la línea Durand, establecida por los británicos colonialistas, entre Afganistán y Pakistán, muchos de estas virtudes están recogidas en su Pashtunwalli o código de honor. Para muchas tribus africanas, su assabiya o identidad refleja sus valores esenciales y los mutuos deberes y derechos entre el individuo y su colectividad inmediata o grupo social.

La existencia de una amenaza a la nación, a su integridad territorial o social, a su pervivencia , permite acelerar esos procesos internos de vertebración y galvanización de una sociedad. Creando, como consecuencia, una defensa natural y recia.

Los soldados en general deben ser partícipes, en cierta forma, de sus destinos. Pero, no se trata de crear un “ejército popular”. Donde el criterio de los “conjuntos amorfos” de los soldados, sustituya la sabiduría militar de los mandos y la guía de la doctrina y los reglamentos. Donde, en la práctica, es la “guía” del comisario político de la unidad la que dictaba las normas y su aplicación. Cuyos ejemplos y antecedentes fueron aciagos en las llamadas “democracias populares”. Los comunistas tuvieron que volver rápidamente a la estrcutura del mando único para las unidades militares, si querían recuperar eficacia. Y el comisario político, dependiente directo del Comisariado General Político de las Fuerzas Armadas, fue entonces denominado el sustituto del jefe de la unidad para el trabajo político, dependiendo jerárquicamente de él.

Pero, los soldados participan sintiéndose atendidos, entrenados, equipados, mandados y comprometidos con sus misiones. Sintiéndose integrados en los hechos y su destino. Formando parte de una maquinaria bien diseñada (doctrina clara, eficaz y moderna), que es bien conducida (mandos comprometidos, eficaces, humanos y respetables) y construida: dotada de los medios humanos y materiales adecuados a las misiones a cumplir; aunque su escasez puntual y relativa suele ser crónica.

En general, los ejércitos victoriosos y/o resistentes en todas las épocas han contado con un cuerpo de oficiales y mandos formado y corto, de no más del 7 o el 8% de los efectivos. Con unos hombres entrenados, capacitados y motivados animicamente con razones religiosas, étnicas o sociales. Y dotados todos de un común “espíritu de cuerpo”, de pertenencia a un grupo social selecto y apreciado por la nación. El cual les da entereza, cohesión, espíritu de sacrificio y obediencia al deber, transmitido por sus mandos. Que está por encima, a veces, de las exigencias normales del desempeño de su profesión de las armas. No es cuestión de fanfarrias y soflamas, de desfiles y de “misiones” en los países aliados o deprimidos. Es cuestión de convencimiento, pertenencia, de sano orgullo y disposición de sí mismos, cumpliendo un mandato de la nación.

FINAL

El Mando Gerencial de la Institución militar

Introducción.

El mando gerencial se basa en el manejo de la organización y de los procesos y tiende a excluir el liderazgo creativo. Se enfrenta a los problemas en procesos y de un modo sucesivo mediante métodos establecidos. Practica la política o intercambio de parcelas de poder y de mutuos favores compensados, en su traslación al conjunto. Evita la emotividad personal en sus relaciones institucionales, porque se considera “poco controlable”.

Desarrollo.

La persona cumple su papel de funciones dentro del organigrama, para lo cual se le persuade mediante el reconocimiento y los recursos disponibles. Esto no quiere decir que no existan problemas personales, sino que se solapan por el juego de estímulos y se liberan en la frustración personal (como estrés), que es tanto mayor cuanto menor es el reconocimiento (como elemento subjetivo y de acción personal) y la capacidad de poder (un factor más objetivo) de su papel institucional. Mediante ese mecanismo compensador de la autoestima, se procura que la mayor parte de los intereses personales exhibidos caigan en el área de indiferencia, dentro de la institución o de una empresa.

Así, fuera del rol o puesto, la identidad individual desaparece. Por ejemplo, a un jubilado, al que se le puede despedir aparentemente con frialdad, realmente no se le desprecia, sino que nunca se le identificó personalmente, sino por su rol en el organigrama. Tiene que existir una conmoción emocional derivada de una tragedia, por ejemplo, el suicidio repentino de un hijo de un empleado o colaborador, para que, por una vez, los sentimientos emocionales personales de todos afloren libremente.

Esta conducta, además, tiende a cristalizar y a mantenerse por el carácter perdurable de la institución (Iglesia, fuerzas armadas, etc.) y por el mecanismo de repetición que se genera al haber dado “resultado” sucesivamente.

En el caso de las empresas, más temporales y menos formales, un gerente nuevo aborda con grandes posibilidades de éxito una empresa con problemas. Suele existir algún experto con una solución no considerada, con el que se puede llegar a un acuerdo, mediante la política. Esto se impulsa por el manejo de los procesos. En estas situaciones es imprescindible respetar (relativamente) las alianzas y las parcelas de poder ajenas.

Existe toda una simbología y una cultura institucionales, cuya aceptación vincula entre sí a sus miembros, les define pautas y guías (reglamentos, ordenanzas, código canónigo, teología moral, misión de la empresa) y su cumplimiento les preserva o alivia del estrés: se está haciendo lo debido y como es debido.

De ahí que sea la desvinculación a la cultura de la institución o empresa, la idea de que lo que se realiza no es importante (más subjetiva) o que se ha dejado de efectuar (inicio de vacaciones, enfermedades, jubilaciones), lo que dispara el estrés. Esto ocurre por la suspensión de la vinculación y de la cooperación, como satisfacciones naturales e imprescindibles del hombre.

Esto se puede compensar, al menos en parte, con actividades personales, en las que el sentido de lo que uno hace y hace bien, compense anímicamente la despersonalización de la empresa y la ausencia de una misión común asumida por todos. Y que es independiente del nivel técnico o especializado en el que cooperemos.

Dentro de la cultura institucional existen muchas veces pensamientos “deformados”. Suelen ser ideas que con el tiempo y en su inevitable evolución se vuelven tal. Esto ocurre en otras colectividades humanas y aún a las personas. Básicamente son pautas o actitudes no contrastadas suficientemente con su realidad contemporánea. Puede ser la doctrina de la guerra anterior, que nos dio resultado y para la cual tenemos un gran arsenal fabricado y distribuido; puede ser la aversión o el desagrado de los altos ejecutivos a determinados avances tecnológicos, como la informática. Estas fijaciones pueden llegar a llevar al desastre; el mando que más confianza pone en esa parte de su cultura, como vehículo principal que es de ella, es el más alejado de las necesidades de la nueva realidad y sin sensores adecuados en ella.

En esto contrastan con los niveles medios y más bajos del mando, que perciben mejor los fallos y las desviaciones de la realidad y su evolución.

La frialdad y la lejanía que se atribuyen a la dirección de gestión son percepciones negativas que no se corresponden necesariamente con las realidades personales de los mandos. Las formas de gestión, su expresión práctica, son diferentes y no se puede pedir a la institución que actúe como la parroquia o el fraile.

Por ejemplo, a veces se achaca a la curia vaticana la falta de sensibilidad hacia determinados problemas humanos. Independientemente de que en el nivel personal dicha sensibilidad exista y aún esté mejor informada que en una parroquia del tercer mundo, la misión de la curia es la gestión de la iglesia como institución ideológica. Cuidando de la ortodoxia religiosa (una religión no puede mercadear con su credo o deja de serlo o, al menos, pierde credibilidad) y de la administración de una sociedad con más de 1.000 millones de afiliados. Esto solamente se puede hacer con procedimientos de gestión, independientemente de la santidad, que siempre es un esfuerzo hacia y un encuentro personal con Dios, de sus miembros.

Flujograma de Funciones

Los factores operativos que definen la dirección gerencial o institucional son:

Principales P Derivados D

Control Presupuestario P

Dirección por Objetivos P

—————————————

Control de Procesos P Limitación de la Variabilidad D

Saturación de Normas escritas D

Procesos, Operaciones y Funciones totalmente delimitadas PyD

—————————————-

Cultura y Simbología propias P Defensa contra la Tensión D

Autoidentidad convencional D

Papeles identificativos estructurales P

—————————————–

Áreas de Indiferencia D

Despersonalización P Incentivos y Penalizaciones, reactivas D

Control Emocional convencional D

LA SORPRESA MILITAR COMO ARTE Y HETERODOXIA

La Sorpresa militar: Su Necesidad y Teoría.

Casi todas las técnicas, tácticas y operaciones dirigidas a obtener la sorpresa táctica u operativa sobre el enemigo, se pueden considerar benévolamente como al borde de los reglamentos y normas existentes. Que son practicadas en los distintos países y grupos de ellos o alianzas supranacionales.

Entre otras razones, combatir solamente según el “libro” suele ser demasiado conocido y previsible. Además, muchos de los “conocimientos” generales recogidos en ellos son compartidos por bloques y naciones diferentes y aún antagónicos. Y es necesario, respetar los reglamentos y ordenanzas y perseguir el objetivo señalado por el mando, como la meta a conseguir.

Pero la actuación creativa y decisiva debe seguir el que llamamos el “camino de la sorpresa”. Como orientador, brújula, de nuestras decisiones y acciones. Buscando esa oportunidad fugaz y jugosa que surge en el desarrollo de las acciones mutuas entre los rivales armados; esas debilidades enemigas descuidadas o vulnerables en unas condiciones que podemos crear, a cuales más imprevistas e insólitas. Para conseguir nuestras metas con más contundencia, eficacia, elegancia y rapidez. Lográndolo con menos pérdida de tiempo, de hombres y de medios. Recordemos el principio básico y universal de la economía de los medios.

Claro que siguiendo siempre el “libro” se podrán abordar y llevar a buen término las operaciones comunes. Pero, aparte de que el enemigo tenga una doctrina y sus reglamentos esencialmente iguales, la forma de luchar será primero conocida y luego aprendida o dominada. Y, quizás, hasta superada finalmente por el enemigo. Los alemanes triunfantes en el primer período 1939-1941, con el alargamiento de la guerra, permitieron el conocimiento y el aprendizaje de su guerra de armas combinadas por sus enemigos. Que luego los superaron en técnicas, tácticas y operaciones y los llevaron hasta su estruendosa derrota en 1945.

Y esta “guía” es de especial necesidad y querencia en los ejércitos burocratizados y cristalizados. Donde los fallos imprevisibles, no culpables, no son solamente una contingencia a superar por el conjunto. Sino que pueden ser también un arma administrativa o política contra los responsables. Y donde el seguimiento del “libro” y de las órdenes de los superiores al pie de la letra, blindan y protegen a los inferiores de la responsabilidad de sus actos.

Martín Van Creveld decía que ésa era la antesala, antes de la inoperancia y la postración finales, de “las organizaciones militares que no se actualizaban y renovaban”. A Martín Van Creveld lo expulsaron como profesor, hace muchos años, de la Escuela Superior Militar de Israel.

Entonces, los resultados se conseguirán cada vez más a costa del desgaste y la pérdida de hombres, medios y materiales. Tendiendo a triunfar entonces el rival que más capacidad demográfica y económica tenga.

Surge entonces un corolario de esta forma de pensar lo militar. El afán de evitar bajas humanas, extendido a todos los ejércitos modernos de 3ª o 5ª generación, llevará al empleo preventivo, protector y terapeútico del fuego pesado. Buscando que las fuerzas propias no tengan en lo posible que luchar a las distancias cercanas y próximas. A ello se le llama tecnología militar moderna y tiene encantadas a las industrias de armamento nacionales. Esto no es más que la perversión y mixtificación del fuego pesado. Cuyas funciones o tareas, en orden creciente de acción y eficacia, son: cegar, perturbar, neutralizar o cubrir y destruir al enemigo en las distintas situaciones de lucha. Y la acción sobre el objetivo tenderá a la destrucción física, como garantía de la seguridad de los hombres. En las actuales guerras civiles y sus complicaciones en Irak y Siria, tenemos los ejemplos en los bombardeos exagerados y metódicos sobre los enemigos. Armados o civiles; reales o sospechosos.

La Sorpresa militar, buscando la conmoción y la dislocación del enemigo.

Durante sus operaciones, el despliegue enemigo se va conformando en la dirección y con la intención que él ha decidido y determinado, para sus medios militares escalonados y para sus vías logísticas. Así, va mostrando sus “cartas” a su rival, en función de su ritmo de actuación y se va empeñando en función de aquéllas.

Nuestra sorpresa puede crear “per se” un nuevo “flanco expuesto”, otra “vulnerabilidad” más o menos crítica en el enemigo. Que él no consideraba aún, que él no esperaba, ni estaba preparado para defenderla con alguna de las formas de lucha. Que son el ataque y la defensa, en sus variedades y combinaciones.

La sorpresa nuestra «penetra» en el despliegue enemigo, buscando conmocionarlo y dislocarlo funcional o posicionalmente. Y, al menos, causarle bajas, ocupar posiciones ventajosas para nuestro desarrollo operativo, disminuir su tempo o ritmo operativo y confundirlo, demorarlo y perturbarlo en sus planes y despliegues. Empleando para ello, por nuestra parte, el mínimo gasto de medios y buscando lograr el máximo efecto posible sobre el enemigo. Con lo cual optimizamos el esfuerzo de nuestras acciones, siguiendo el principio general de la economía de los medios disponibles.

Cuando el enemigo reacciona para contrarrestar y superar el efecto de nuestra acción sorpresiva, se va adaptando necesariamente a nuestra intención. Y, si aquél es grave, se aleja más o menos de sus intereses y planes. Con sus movimientos reactivos para el rechazo y el ataque a nuestras fuerzas, el enemigo va desatendiendo su intención y su misión. En relación a éstas, el enemigo queda alejado de ellas y desequilibrado. Así, una sorpresa concebida, planeada y realizada debidamente nos puede “preparar” al enemigo. Para enfrentarse en desventaja, con menos recursos disponibles y un peor despliegue, a nuestra acción ofensiva principal. Que sería ya más directa, masiva y ortodoxa.

De tal manera que existen toda una gama de efectos posibles a conseguir sobre el enemigo con nuestras acciones sorpresivas. Que variarán también según los medios destinados a obtener nuestra sorpresa, la concepción, la preparación y la realización de la misma y el tiempo disponible, considerando también el conjunto de nuestras operaciones.

LUCHA DE LA INFANTERÍA LIGERA CONTRA ENEMIGO SUPERIOR

Introducción.

Es posible llevar la “microdirección colectiva coherente” al microterreno táctico, dando misiones y órdenes específicas a nivel de batallón o de compañía. Las unidades empleadas serán de infantería ligera reforzadas con material y expertos (ingenieros, minas, morteros, antitanques, antiaéreos). La unidad táctica inferior será el pelotón con 2 o 3 escuadras de 3 a 5 hombres y sus apoyos. Ella recibirá una misión directa y simple, aunque sea difícil, laboriosa y peligrosa. El tiempo de actuación y los equipos disponibles serán necesariamente cortos y ligeros, salvo si la equipación se puede adelantar a un depósito protegido. Desde la hora de partida o el cruce de líneas propias hasta su extracción o desempeño no deberían pasar más de 40 horas. Y, sería preferible no más de 24 horas para una misión individual.

Operaciones.

Los medios del combatiente son: el terreno, con el que se debe fundir y confundir para sus operaciones básicas: marcha, ataque y defensa; las granadas son una parte de su “fuego pesado” orgánico. Completando o sustituyendo al mortero de 60 mms., cuando el combatiente esté a la distancia de penetración subrepticia o infiltración.

Y el modo o la manera de las acciones debe guiarse con la armonía en el sistema “amigo, enemigo y medio” y la serenidad y el silencio de los combatientes. Así, por ejemplo, la armonía exige que en la infiltración de una posición enemiga se respete el efecto del camuflaje en el avance del infante. Un arbusto o matojo no puede avanzar o cambiar de posición, de tal manera que resulte chocante a uno de los elementos de la seguridad o de la avanzada de combate enemigas.

El ataque.

Más que atacar desde lejos, favoreciendo el empleo del fuego pesado enemigo (artillería, morteros, aviación), el combatiente debe deslizarse subrepticiamente a más o menos profundidad en la retaguardia táctica enemiga. Para allí atacar objetivos operativos o tácticos: centros de mando y de comunicaciones; almacenes y parque de camiones y vehículos y equipos logísticos en general; barracones, armas pesadas y observatorios de todas las ramas. Dependiendo esto del tipo y la entidad de la unidad enemiga atacada.

En un ataque importante, el pelotón puede adelantar 2 o 3 equipos o escuadras de incursión. Y, para un reconocimiento a fondo de la posición enemiga puede enviar 1 o 2 equipos o escuadras de exploración. El sector o franja de avance del pelotón puede alcanzar los 150 ms.

El enemigo, en este ataque subrepticio, puede defenderse cambiando la estructura de su zona de seguridad. Aumentando las posiciones de vigilancia, la reforzará más. Pero, su seguridad no habrá mejorado cualitativamente. La protección eficaz vendrá de superponer a esa red de pozos de tirador y nidos de defensa, una red de patrullas sin un recorrido fijo. Que estorben o detecten e impidan la labor de penetración oculta, paciente y silenciosa de los equipos de incursión del atacante.

La defensa.

En la defensa, el combatiente hará lo mismo, pero casi al revés. Se fundirá y confundirá con el micro terreno circundante. Ocultando todo lo posible sus posiciones de combate y fortificaciones al enemigo más numeroso y/o tecnológico. Disipando el rastro táctico de sus posiciones fuertes, tanto de combate como de apoyo.

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Si emplean reductos fortificados, estos deberán estar camuflados y cubiertos y excavados parcialmente en el terreno. En torno a ellos, habrá un enjambre de tiradores o parejas de ellos, cubriendo sus aproximaciones a las distancias apropiadas. Es bueno poder mantener un fuego cruzado, que despiste la atención del enemigo sobre el origen del mismo.

En los terrenos urbanos la infantería ligera creará una serie de posiciones de defensa articuladas en zonas de defensa. El empleo del alcantarillado y de los túneles será continuo para el escondite, la protección y las maniobras subrepticias. Las posiciones de fuego pesado directo (antitanques, ametralladoras, cañones ligeros) estarán incrustadas en el interior de las construcciones, controlando los rebufos.

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En una manzana, unos edificios serán defendidos por parejas de tiradores y otros, por pelotones. El movimiento de los combatientes entre y por los pisos para la oportunidad táctica será decidido por los defensores. El acceso a los pisos inferiores desde las calles estará obstruido y protegido por trampas explosivas y/o por el fuego desde otras posiciones. Los patios y solares pueden ser aptos para el despliegue de posiciones antiaéreas y de fuego pesado indirecto.

Las minas, barricadas, cortaduras y obstáculos serán “interrupciones cubiertas por el fuego”, que rompen el impulso enemigo. Las “alturas ocultantes relativas” de cualquier área urbanizada y los giros y recovecos de las calles y vías nos ocultan y rompen las unidades enemigas. Nuestra artillería indirecta puede registrar vías de aproximación y parques y plazas, para perturbar avances, concentraciones y depósitos enemigos.

Nuestras acciones tácticas buscarán: anular el impulso enemigo; impedir que rodee y desborde a nuestras unidades; erosionar sus avances desde varios lados; destruir sus vehículos blindados y de transporte; bloquear sus entradas a edificios desde terrazas y últimos y primeros pisos; y adelantarnos ventajosamente a sus intenciones e intentos.

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Todo nuestro esfuerzo está encaminado a hacer que el enemigo, con la estructura de nuestra defensa y con las técnicas y tácticas que empleemos para hacerla efectiva, pierda todas sus ventajas numéricas, tecnológicas y de capacidades de fuego y de movimiento táctico sobre nosotros.

Si podemos contar con un “grupo móvil destacado” fuera del perímetro urbano y que no esté localizado por la exploración o las unidades enemigas aérea o terrestres. Éste podría hostigar, emboscar, erosionar o atacar, según los casos, al enemigo en su retaguardia táctica. Sus acciones ofensivas deben tener el objetivo operativo de debilitar y perturbar la capacidad táctica enemiga. Y con esta tarea en mente, surgirán las distintas oportunidades de lucha contra las pequeñas unidades enemigas y sus apoyos y soportes de todas clases. Otra premisa de su actuación es que el “grupo destacado” debe proteger su seguridad, evitando siempre un encuentro no buscado con el enemigo, su detección prematura por éste y ser cercado.

Las marchas.

Existe una tercera de categoría de acciones que son las marchas. Éstas serían al combate, entre posiciones propias cercanas o lejanas y retrógradas, con persecución enemiga o no.

La marcha al combate, sobre todo a las distancias cercanas y medias, tiene como objetivo alcanzar las posiciones de combate de cada arma con el enemigo. Protegiendo y manteniendo las capacidades de combate y de movimiento táctico de todas las unidades. Para hacer sentir al enemigo, sin merma alguna, toda nuestra capacidad de lucha: fuego, choque, infiltración.

Aquí, es necesario también confundirse y fundirse con el terreno de marcha. Que puede ser diferente según los tramos del recorrido. La protección es la condición primordial de nuestra marcha, ya que aún no hemos iniciado el combate con el enemigo. Y, sin ella, habremos desperdiciado y dilapidado nuestras oportunidades y nuestros escasos medios militares.

Toda marcha con la posibilidad de un encuentro no deseado con el enemigo es una marcha al combate. Y esa posibilidad definirá las necesidades de seguridad y ocultación de nuestras “agrupaciones de marcha”.

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La exploración de nuestros recorridos debe ser adelantada suficientemente, dependiendo de nuestro conocimiento de la ruta y del enemigo y sus características. Esa exploración será apoyada por nuestra vanguardia con capacidad de lucha. Y considerando siempre que su misión incluye rehuir la lucha con el enemigo, salvo nuestro rechazo en una emboscada sufrida. Las características ocultas y silenciosas de nuestra lucha lo aconsejan totalmente.

La protección es un factor necesario de la sorpresa. Que es un multiplicador barato y eficaz de las capacidades de combate de nuestras unidades ligeras y magras. Dado que el enemigo tiende a la no “disponibilidad combativa” durante la mayor parte del tiempo. Y esto es una cosa deseable y natural: los leones descansan más de ⅔ de su tiempo disponible diario. Y como el enemigo necesita un “tiempo de detección y alerta” para disponerse a la lucha, él tiene que mantener una seguridad adelantada en un despliegue eficaz. Que le garantice poder contar con dicho “tiempo esencial”, para no resultar sorprendido por nuestra incursión atacante.

La debilidad tecnológica de nuestro despliegue la compensaremos sobradamente, con la ocultación, el mayor tiempo de marcha, la seguridad de ésta, la exploración cuidadosa y necesaria y el uso del terreno, que nos brinde esa fusión deseada con él.

Empleando el terreno más favorable para avanzar: sus pliegues, desniveles y ocultaciones; y el arrastre para cruzar por terrenos anegados, cercanos al enemigo y difíciles; y el camuflaje creativo y variado; y sirviéndonos de la ocultación que nos brinda la noche, como refuerzo natural de nuestras acciones. Para dejar la menor huella táctica posible al enemigo.

En las ciudades, son medios de ocultación, que nos brinda su trazado, sus elementos y su construcción, los parques, las cunetas y las aceras. Junto con el sistema de ferrocarril metropolitano, el alcantarillado general y los túneles de circunstancias que podamos excavar o reforzar.

Para avanzar por los desniveles, es importante utilizar nuestro lado o vertiente de las crestas militares relativas. Considerando que, el enemigo se desplegará por su lado. Y, adelantando o no alguna seguridad, observadores de las armas o fuerzas cercanas a ellas. La distancia a la cresta es importante y diferente para los tipos de lucha. Si el defensor está algo separado, puede ser atacado por granadas. Y si se despliega muy separado, para su tranquilidad, esto implica dejar al atacante el dominio del acercamiento subrepticio. Algo cercano, puede permitirle detectar al asaltante y batirlo y rechazarlo con granadas.

La Conducción.

La conducción de estas unidades debe incluir y luego inspirar y reflejar el carácter complementario y continuo que tiene su “polaridad esencial”. Y que actúa en su concepción, desarrollo, doctrina, implementación, equipo y entrenamiento, logística y apoyos, marchas y ejecución de misiones y tareas.

Recordemos, ahora, que son unidades regulares o semi regulares, que se protegen y luchan, de una manera característica y singular, con un enemigo mayor o mejor equipado tecnológicamente. Y, empleando en su dialéctica bélica cualquier forma de lucha (ataque, rechazo, defensa retardante) o maniobras. Y actuando parcialmente y en el grado apropiado, como una unidad irregular, confundiéndose y fundiéndose con el terreno táctico.

Considerando que, si insistimos en demasía en una forma, concepción y ejecución, las dinámicas de los procesos en marcha nos pueden terminar alejando del buen hacer e, incluso, del éxito. Todo esto tiene que ver con la mecánica cuántica, el principio indeterminación de Heissenberg y el principio de Hobber, en cuanto reguladores naturales y últimos de los procesos.

Así, la dirección, el modo y la realización de nuestros medios y objetivos deben guiarse como el piloto de una embarcación pequeña la guía. Con el objetivo en el horizonte y empleando pequeñas correcciones de rumbo para retomar las intenciones iniciales y sucesivas.

Flujograma y Equilibrio de procesos, acciones y hechos en la lucha de las unidades ligeras de forma diferente o extraordinaria.

Centralización // Coordinación // Delegación

Autoridad // Información

Terreno // Terreno y Micro terreno

Estrategia y Operaciones // Aplicación

Intenciones // Eventualidades

Medios // Oportunidades

Organización // Corrección y evitación de fallos

Refuerzos // Ejecución

Inteligencia // Reconocimiento e Inteligencia aplicada

La campaña del Khalkhin-Gol (Mongolia) de 1939. 2ª PARTE.

Zhukov detiene el expansionismo japonés hacia la URSS…

Primeros contactos, decisiones y preparativos. Evaluación de la situación.

El 5 de junio de 1939 llegó Zhukov al cuartel general del 57º cuerpo de ejército conjunto en Tamtsak-Bulak, en un saliente del este de Mongolia. La situación militar era confusa y deprimente. Los mandos soviéticos tenían un pobre conocimiento general de lo que ocurría; la comunicación vertical no existía; la exploración y la inteligencia locales eran pobres y la coordinación de las fuerzas era escasa. Sólo el comisario político del cuerpo Nikishev había visitado a las unidades de primera línea. La gran unidad no estaba en condiciones de detener a los invasores japoneses. Zhukov solicitó importantes refuerzos aéreos y terrestres inmediatos, tomó el mando del cuerpo de ejército, destituyendo a su incapaz jefe general Feklenko, y comunicó a Voroshilov que su plan era contener a los japoneses desde sus posiciones en la ribera derecha del Khalkhin-Gol y prepararse para lanzar una poderosa contraofensiva. Voroshilov estuvo de acuerdo.

La derrota de las tropas japonesas en una batalla con los ...

La concentración de fuerzas japonesas y la actividad creciente de su fuerza aérea indicaban que sus ataques últimos era algo más que incursiones más o menos profundas de hostigamiento u operaciones de exploración en fuerza. De hecho, ambos enemigos intentaron alcanzar la supremacía aérea sobre la zona de operaciones antes de lanzar sus ofensivas respectivas. Durante una quincena, casi diariamente, hasta primeros de julio, tuvieron lugar en los cielos de ambas Mongolias intensos combates entre ambas fuerzas aéreas. Cada una trajo sus mejores pilotos de caza. El 27 de mayo los japoneses bombardearon la base aérea de Tamtsak-Bulak. El Cuartel General Imperial en Tokio, que no lo había autorizado, prohibió repetir esos bombardeos. Los japoneses habían ideado la operación “Segunda Parte del Incidente de Nomonhan”. Pretendían primero rodear y derrotar a las fuerzas mongolas y rusas del lado derecho del río y luego cruzar el Khalkhin-Gol y destruir todas las reservas enemigas no adelantadas. En julio de 1939 los japoneses tenían concentrados frente a las posiciones adelantadas aliadas, 38 mil hombres, 135 carros y 225 aviones de caza y bombardeo. Zhukov contaba con 15000 tropas soviéticas y mongolas. Su baza principal en esos momentos eran sus 200 carros y 250 vehículos blindados, integrados en la 11ª brigada de carros (150 carros) y la 7ª y la 9ª brigadas blindadas del Ejército Rojo y el 8º batallón blindado mongol.

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TANQUES JAPONENES TIPO 95, EL MÁS EMPLEADO EN KHALKHIN-GOL.

Zhukov formó pronto una pobre opinión de las capacidades y la maniobrabilidad de los carros japoneses: el medio, imponente y lento tipo 89, el ligero tipo 95 y el medio tipo 97. La velocidad inicial del cañón de 57 mm. del T-97 era muy baja y sus proyectiles perforantes no solían penetrar el blindaje soviético. La producción de carros del Japón fue siempre hasta 1945 muy escasa para sus necesidades y la doctrina nipona consideraba a los carros como apoyo de fuego pesado tenso de la infantería que acompañaba. Los soviéticos aprendieron que si bien los japoneses eran buenos en los combates a corta distancia y sus oficiales inferiores estaban bien entrenados, sus mandos superiores no lo estaban y carecían de iniciativa. Sólo la fuerza aérea japonesa mantuvo una capacidad superior a la soviética al principio de la campaña. El carro medio ligero soviético era el T-26. Los carros muy ligeros soviéticos BT-5 y BT-6 poseían numerosas aperturas, por donde la infantería nipona podía introducir granadas, explosivos o cócteles Molotov. Se improvisaron rápidamente modificaciones en el combustible a emplear y cubriéndolas con tela metálica.

Los japoneses atacan varias veces y son rechazados..

El general Michitaro Komatsubara, jefe de la 23ª división, recibió la orden de realizar la primera parte de la citada operación. Se lanzaría un asalto general en todo el frente, apoyado por los carros. Mientras una fuerza de maniobra (que llamaremos A) rodearía el flanco izquierdo soviético, cruzaría el Khalkhin-Gol y ocuparía el monte Bain Sagen, que domina un gran sector de su ribera oeste. Desde allí seguirían hacia el sur, ocupando el puente de Kawatama y aislando las posiciones soviéticas avanzadas. La fuerza A la formaban 4 regimientos de la 23ª división, con un total de 10 mil hombres, 100 cañones y 60 cañones anticarros. La fuerza de maniobra B, a cargo del general Yasuoka Masoami, con otros 4 regimientos de infantería, artillería y 2 regimientos de carros, atacaría desde el sur a las fuerzas aliadas al este del río, hasta alcanzar el citado puente.

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CRUZANDO EL RIO KHALKHIN-GOL.

El día 2 de julio atacaron. La fuerza A llegó rápidamente al río y lo cruzó. El monte estaba defendido por una fracción de la 6ª división de caballería mongola (1000 hombres con apoyo artillero). Los japoneses lo ocuparon fácilmente e iniciaron su maniobra de explotación por la ribera oeste.

Zhukov, que en su EE.MM se iba formando un cuadro claro de la situación general y de la situación del enemigo, lanzó entonces una triple contraofensiva. La 11ª brigada de carros atacaría a la fuerza A desde el norte, mientras que el 24º regimiento motorizado lo haría desde el noroeste y la 7ª brigada blindada y el batallón blindado mongol lo harían desde el sur. La artillería pesada del 185º regimiento independiente de artillería les prestaría apoyo de pesado fuego, junto con la aviación. Todo el terreno era favorable al empleo de blindados, las defensas japonesas en el Bain Sagen eran aún muy precarias y sus piezas anticarros, totalmente inadecuadas. Además, los nipones fueron totalmente sorprendidos por los ataques iniciados a lo largo de la mañana del día 3. El 5 los japoneses cruzaron el Khalkhin-Gol, autorizados por Komatsubara a retirarse. Cientos de hombres se ahogaron en el precipitado cruce, con los puentes de pontones dañados o destruidos por la aviación soviética o por sus propios ingenieros, para cortar la persecución soviética. Las posiciones del Bain Sagen estaban cubiertas de miles de cadáveres de japoneses y de sus caballos, restos de cañones, de ametralladoras y toda clase de equipos. La fuerza A había desaparecido del orden de batalla del Kwantung.

La noche del día 5 atacó la fuerza B, no pudo romper las líneas soviéticas y terminó rechazada por la 9ª brigada blindada, que estaba como fuerza móvil en las posiciones del “enclave Nomonhan”, apoyada por el fuego del 185º regimiento artillería. La fuerza B perdió la mitad de sus carros.

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JAPONESES AVANZANDO EN NOMONHAN.

En los días siguientes tuvieron lugar varios intentos infructuosos de penetración en las defensas soviéticas del enclave. El más serio ocurrió entre el 23 y el 25 de julio y estuvo a cargo de las 64ª y 72ª divisiones de infantería, que atacaron desde el sur en dirección al puente de Kawatama. Los japoneses tuvieron que retroceder con más de 5 mil bajas.

La gran batalla del río Khalkhin-Gol.

A mediados de agosto el Kwantung había reunido un ejército de unos 115 mil hombres al mando del general Ogisu Ripo frente al enclave soviético. Estaba integrado por el 6º ejército, la 7ª y la 23ª divisiones de infantería, una brigada del Manchukuo (gobierno de Manchuria instalado por el Japón), 3 regimientos de caballería y 3 regimientos de artillería y contaban con 182 carros, 300 vehículos blindados y 450 aviones de todas clases. Su plan era atacar a las fuerzas soviéticas en ancho frente, a partir del día 24.

Batalla de Jaljin Gol | Historia de la Humanidad Amino

CABALLERÍA JAPONESA EN KHALKHIN GOL.

Esos japoneses mejores formaban, sin embargo, un ejército de infantería antiguo. Sus carencias significativas eran su falta de movilidad operativa, la escasez de anticarros y su ineficacia, la ausencia de una exploración táctica y la falta efectiva de carros. Sus posiciones de rechazo, una vez rebasadas por las puntas de avance de los carros y vehículos soviéticos, se convertían en un estorbo propio. Quedaban aislados, sin abastecimientos y sin cohesión táctica. No conocían la defensa circular, ni esperaban ser auxiliados a partir de su cerco. Las ondas de conmoción anímica y mental se extendían por todos los hombres de la posición. Generadas desde los “focos de irrupción” de los soviéticos, concretados emocionalmente en “sorpresas ingratas”. No entrenados, ni equipados para ello, todo su espíritu sobrio, resistente y luchador les traicionaba ante la situación inesperada y amenazadora. Surgía en ellos el pánico y, entonces, la parálisis o la huida, personal o con sus compañeros servidores de un arma. Por tanto, no tenían capacidad de contraatacar las penetraciones soviéticas, batirlas más o menos y, a su vez, aislarlas en la profundidad de la posición defensiva nipona.

Aunque su cabecera de ferrocarril próxima distaba 650 Km., Zhukov se las arregló para recibir unas 55 mil Tm. de abastecimientos, empleando hasta los tractores de la artillería. Stalin le fue enviando grupos de unidades sucesivamente. Así se formó el Primer Grupo de Ejércitos, a sus órdenes. La aviación de reconocimiento soviética y el grupo de reconocimiento del 149º regimiento motorizado realizaron una extraordinaria recolección de información sobre las posiciones japonesas, que fue convertida en inteligencia y que permitió a los soviéticos formarse una precisa idea de sus defensas. En la ribera este había 50 mil hombres desplegados. Los movimientos de sus defensores eran los rutinarios, para encubrir sus preparativos de ataque. Éste era el grupo Centro. Al oeste del río, formando concentraciones que los japoneses desconocieron, había 3 divisiones de infantería, 3 brigadas de carros, 3 brigadas mecanizadas (con unos 500 carros y 350 vehículos blindados) y 20 escuadrones de caballería en sus zonas de espera. Formaban los grupos Norte y Sur soviéticos. Cuando el ruido de sus motores era alto, la artillería o la aviación soviéticas se encargaban de enmascararlo con operaciones puntuales de castigo o de reglaje de tiros sobre las cercanas posiciones japonesas.

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LA BATALLA DE KHALKHIN-GOL, IDEALIZADA.

Zhukov se adelantó también a los japoneses: El 20 de agosto a las 0545 horas atacó. Los japoneses estaban tan confiados, que muchos oficiales se habían ido de permiso. 350 aviones soviéticos atacaron las posiciones enemigas. Que fueron seguidamente bombardeadas durante 3 horas por la artillería y los morteros orgánicos. Inmediatamente los grupos Norte y Sur buscaron los flancos expuestos de la gran posición japonesa y el grupo Centro atacó frontalmente desde la ribera este. Las primeras luchas fueron duras e indecisas. La 82ª división de infantería soviética fue rechazada y luego fijada. Hubo que rescatar al jefe de división y a su jefe de EEMM. El día 21 el grupo Sur se había deslizado por detrás de los japoneses, alcanzando un afluente del Khalkhin-Gol. El 22 el grupo Norte ocupó las alturas Palet, perdiendo 600 hombres en su limpieza, y giró al sur.

Las dos pinzas del ejército de Zhukov se cerraron el 25 al oeste de Nomonhan, atrapando en su interior a 60 mil hombres del ejército del general Ripo. Los intentos japoneses de ruptura del cerco desde el exterior fueron repelidos el 26 de agosto por la 6ª brigada de carros y la fuerza aérea soviéticas. Los soviéticos tardaron menos de una semana en liquidar las resistencias en la bolsa. El 31 de agosto todo había terminado. De los hombres atrapados en ella, unos 50 mil fueron clasificados por los japoneses como muertos, heridos y desaparecidos. Los muertos japoneses de la campaña fueron estimados tan altos como 45 mil y las bajas totales soviéticas, valoradas en 17 mil hombres. La victoriosa campaña soviética había mutilado gravemente al Kwantung.

Resultado de imagen de georgi zhukov EL MARISCAL DE LA URSS ZHUKOV, AL FINAL DE SU CARRERA MILITAR. SON DESTACABLES, LA ESTRELLA DE MARISCAL DE LA URSS Y, EN SU PECHERA IZQUIERDA, 2 ÓRDENES DE LA VICTORIA Y 4 ESTRELLAS DE HÉROE DE LA URSS.

En junio de 1940 la URSS y el Japón establecieron un alto el fuego oficial y firmaron un tratado de fronteras que estabilizó totalmente la zona. Ello liberó gran parte de las fuerzas soviéticas estacionadas allí para su empleo potencial y posterior en Europa. Los japoneses, contentos de que la URSS se distrajera en otras áreas geoestratégicas, renovaron su guerra con China, concentrando 100 mil hombres al norte de Hunan. La “opción estratégica sur” se ponía plenamente en marcha…

FINAL.

La campaña del Khalkhin-Gol (Mongolia) de 1939.

 

Zhukov detiene el expansionismo japonés hacia la URSS…

En 1939, en sus remotas fronteras orientales, la URSS sostuvo una corta y dura guerra con el Imperio japonés. En esa época la atención de Europa, el núcleo del mundo entonces, se centraba en la suerte inmediata que iban a correr Checoeslovaquia y Polonia. Además, los nombres de Manchuria o de Mongolia eran poco conocidos en Occidente. Sin embargo dicha guerra regional iba a tener una consecuencia trascendental para Europa y su destino. Gracias a la rápida y decisiva victoria de la URSS en ella, los soviéticos no tuvieron que sostener 2 años después una guerra en dos frentes convergentes y extensos, a cargo de sus dos grandes enemigos, los imperios japonés y alemán.

Ello permitió a la URSS resistir y sobrevivir a las poderosas y sucesivas embestidas estratégicas y operativas alemanas, hasta fines de 1942. A partir de Stalingrado, las tornas se volvieron. Y la vieja Rusia, que parece renacer y crecerse en la desesperación y con las dificultades terribles, comenzó una crecida militar firme, sostenida, progresiva e irresistible, aunque muy costosa, hasta Berlín. La cual anegó toda la Europa del Este por 45 años, imponiéndole a medio continente su particular sistema económico político social. Una victoria de los japoneses en aquella guerra lejana y marginal, no hubiese permitido a Zhukov, el vencedor en ella, traer gran parte de las endurecidas divisiones siberianas a fines de 1941, para apuntalar el frente de Moscú ante el ataque final y casi exhausto del Grupo de Ejércitos Centro del III Reich. Y para contraatacar ese invierno a las discontinuas e improvisadas líneas alemanas de ese frente. Contraídas en muchos casos en posiciones defensivas casi aisladas y mal equipadas. Que estaban apenas hilvanadas por el fuego pesado de apoyo.

Una zona geoestratégica caliente y lábil: Mongolia, Manchuria y norte de China.

Las relaciones chino japonesas alcanzaron un momento decisivo en 1894, cuando ambos países se enfrentaron militarmente por el dominio sobre Corea. China perdió la guerra. Por el tratado de Shimonoseki, los chinos abandonaron sus derechos sobre esa península y cedieron también al Japón la península de Liao-tung, al norte de Corea, Taiwan y las islas de los Pescadores, abonándole una indemnización de guerra de $200 millones. Posteriormente, Rusia, Alemania y Francia obligaron al Japón a renunciar a la península de Liao-tung, donde está el puerto de Dairen o Puerto Arturo, a cambio de una compensación metálica.

Tsushima, la batalla naval «más grande e importante desde Trafalgar»

LA FLOTA RUSA ES VAPULEADA POR LA JAPONESA EN LA BATALLA DE TSUSHIMA (1905).

Tras su derrota frente al Japón en la guerra de 1904-1905, Rusia le cedió sus derechos sobre los territorios del sur de Manchuria. La humillación de las fuerzas rusas en aquélla, que abortó la penetración del Imperio zarista en Manchuria, instauró un resentimiento profundo y permanente de los rusos con el Japón. Esto condicionó las relaciones de ambas potencias durante los 35 años siguientes. Finalmente, la ocupación por el Japón del resto de la Manchuria china en 1931, territorio que en 1932 se convirtió en el estado títere nipón del Manchukuo, agravó y enconó el statu quo existente. Un enfrentamiento militar entre el Imperio japonés y la URSS era ya casi inevitable a corto plazo.

Las preferencias estratégicas del militarismo imperialista nipón.

En el Cuartel General Imperial en Tokio, los altos mandos militares, partidarios del engrandecimiento del Japón a costa de terceros países, discutían intensamente acerca de la gran estrategia a seguir. No había discrepancia en los métodos, sólo en los caminos más adecuados a seguir. Eran los militares quienes entonces definían los intereses, las prioridades y las actuaciones del Imperio. Como ocurría en otros estados totalitarios del mundo, tomados por diversos elementos más o menos uniformados y estereotipados. Estereotipar es convertir, a base de repetirlas patológicamente, diversas conductas y actitudes corrientes (saludos, gestos, parafernalia) en automáticas, poco conscientes y aún alienantes. Dos grandes líneas de actuación militarista se presentaban ante el Japón imperialista.

La “opción sur” suponía atacar a las potencias occidentales, Francia, Gran Bretaña, los EEUU, Holanda, Portugal. Para ocupar sus colonias y protectorados de todo el sur de Asia y del Pacífico occidental, hasta la India. Buscando la creación de una “esfera de coprosperidad” con los países asiáticos invadidos y supuestamente descolonizados. En la que se facilitase al Imperio las materias primas de todas clases que tanto necesitaba y los mercados de importación para sus productos medianamente elaborados de esa época. Y aún estaba lejos el protagonismo del almirante Isoroku Yamamoto y sus planes aeronavales: la decisión sin retorno del Imperio de atacar directamente a los EEUU y a Pearl Harbour. Una vez que se le ordenó que acometiera esta misión preparatoria. A la que él se oponía, por conocer de sobra la capacidad y los medios de los EEUU, donde había vivido.

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La “opción oeste” suponía la ocupación de Corea y de Manchuria, y continuar con el enfrentamiento con la URSS, por Mongolia y sus tierras de la Siberia. Ésta era la opción favorecida por el Imperio desde primeros del siglo. Además, desde 1930 el Gobierno fue cayendo cada vez más en manos del Ejército Imperial. Se iniciaba el período histórico que los japoneses llamaron “kurai tanima”, el valle oscuro, que se extendió hasta 1945. Y que se caracterizó por un totalitarismo nacional, justificado por la pertenencia a un Estado basado en la gran nación-familia japonesa, tutelada por el Patriarca de origen divino, el Tenno o Emperador, y por un acendrado expansionismo colonialista. Además, los generales tenían, por formación y desempeño, una mentalidad más propicia a extenderse por el hinterland asiático. La mala actuación reciente de Rusia y de la URSS en sus inicios, daba impulsos y ciertas garantías a esta opción. Y se decidió continuarla. Si bien la mayoría de las divisiones japonesas en China eran mucho más corrientes, el ejército de Kwantung, destacado en Manchukuo, era de élite, grande y con sus “órdenes de batalla” casi al completo. Éste iniciaría las operaciones, siguiendo progresivamente las órdenes operativas del Cuartel General en Tokio.

Provocaciones y tanteos del ejército japonés en el Manchukuo.

El ejército de Kwantung seleccionó la zona del río Khalkhin-Gol, que era la frontera natural entre el Manchukuo y la República Popular de Mongolia. Ésta era la llamada Mongolia exterior, vista desde el punto de vista chino, con la Mongolia interior adosada a la Manchuria. Los soviéticos y los mongoles reconocían que la frontera política pasaba a unos 15 Km. al este del río, incorporando la villa de Nomonhan a Mongolia exterior. En la primavera de 1939 los japoneses intentaron ocupar esa zona en litigio, al este del río. El 11 de mayo unos cuantos cientos de jinetes de la etnia Bargut de la Mongolia interior, acompañados por asesores japoneses de la 23º división de infantería, cruzaron la frontera y tomaron Nomonhan. Dos días después, la caballería de la etnia Tsirik de la Mongolia exterior contraatacó. El día 14 los japoneses tuvieron que reforzar a los Barguts con el 64º regimiento de su 23º división. Los Tsiriks fueron rechazados tras el río. La fuerza aérea nipona destruyó un pequeño fuerte de troncos, a unos 8 Km. al oeste del río, que era el baluarte defensivo del área.

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TANQUES LIGEROS SOVIÉTICOS EMPLEADOS EN KHALKHIN-GOL.

Al asesor soviético Bykov no le gustaron las señales que percibía. Y pidió refuerzos, enviándose la 6ª división de caballería mongola y varios destacamentos soviéticos. Antes de que se desplegaran, los japoneses se retiraron de la ribera oeste. El 25 de mayo Bykov cruzó el Khalkhin-Gol con unos 10 mil hombres, principalmente mongoles, y ocupó la zona al este del río y recuperó Nomonhan. Tres días después 5 mil japoneses con sus tropas auxiliares mongolas atacaron a las fuerzas de Bykov. Éstas se vieron desbordadas y retrocedieron a la ribera oeste. Nuevamente los soviéticos y los mongoles, reforzados por el recién llegado 149º regimiento de infantería motorizada del Ejército Rojo, cruzaron el Khalkhin-Gol y rodearon y rechazaron a las fuerzas japonesas del coronel Yaozo Azuma, jefe del 64º regimiento, más allá de la frontera legal.

Stalin, agobiado por los problemas militares, toma una decisión acertada.

Georgi Zhukov era, a sus 43 años, el segundo comandante del distrito militar de Bielorrusia, destino que acababa de ocupar a finales de 1938. Zhukov era uno de los pocos generales de división que había sobrevivido y sin afrentas a las recientes purgas de Stalin, manteniéndose apartado de la política y no dando la menor señal de querer hacer carrera en ella. Procedente del arma de caballería, había prestado gran atención en sus destinos anteriores a los problemas de la cooperación de aquélla con los carros, a la ejecución de las maniobras y a la organización de la defensa anticarro.

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 En la primavera de 1939 los problemas militares de Stalin se amontonaban y crecían. En el horizonte cercano se iba fraguando, por la progresiva radicalización de las posiciones nacionales enfrentadas, una guerra con Finlandia. Las tensiones en Polonia crecían y aún ni se contemplaba el sorprendente Pacto de No Agresión con Alemania. El Ejército Rojo estaba en medio del desorden, la confusión y el desánimo, provocados por la purga de sus altos mandos. Como consecuencia no deseada, su doctrina militar estaba sufriendo una severa revisión retrógrada. Las ideas brillantes del mariscal Mijhail Tujachevski y otros, concretadas en la teoría muy elaborada y avanzada de la “maniobra profunda”, a cargo de sistemas poderosos de armas combinadas, aplicados en todo el sector decidido del frente enemigo, fueron vetadas y proscritas. Las grandes unidades motorizadas, destinadas a llevar a cabo dichas operaciones, fueron fragmentadas en sus unidades componentes. Y, así, siendo más manejables, se les destinó como apoyo blindado de las unidades de infantería. Y esto sólo en razón al anatema y la persecución sufridos por sus autores, mentores y simpatizantes militares. Stalin oteó en busca de un alto mando capacitado y enérgico, en el que pudiese confiar. Y escogió al comandante de Cuerpo de Ejército Zhukov, para asestar un golpe decisivo a los japoneses, que pusiese un final definitivo a su “aventurerismo imperialista” en las fronteras orientales de la URSS.

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EL JEFE DE CUERPO DE EJÉRCITO GEORGI ZHUKOV, EN KHALKHIN-GOL.

El 2 de junio Zhukov fue llamado a Moscú, para entrevistarse con el mariscal de la URSS Klementi Voroshilov, Comisario del Pueblo de Defensa. Éste le informó de la situación en el Lejano Oriente: “Los japoneses han atacado sorpresivamente e irrumpido en Mongolia, con la que nos une el Tratado de Defensa del 12 de mayo de 1936” y le entregó un mapa de la zona atacada, mostrando la situación al 30 de mayo. Después Zhukov se entrevistó con el adjunto en funciones del jefe del STAVKA o Estado Mayor General, general Iván Smorodinov, que le precisó: “Sea contundente”. Zhukov entendió perfectamente que su nombramiento podía lanzar o destruir su carrera militar. Debía hacer mucho más que expulsar a los japoneses de la Mongolia Exterior. Los japoneses debían ser vapuleados de tal manera, que no se atreviesen nunca más a enfrentarse con el Ejército Rojo.

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KLEMENTI VOROSHILOV

(CONTINUARÁ)

LA SORPRESA MILITAR: conceptos, efectos, realización y tipos. 2ª PARTE.

(CONTINUACIÓN)

 

Los tres regimientos de caballería de la brigada contaban con 27 oficiales, 228 suboficiales y 1.740 soldados, montados en caballos alemanes. Se procuró que los oficiales y suboficiales y todos los hombres posibles portasen subfusiles o metralletas MP-38 o MP-40 de 9 mm, en vez de las carabinas K98 de 7,92 mm. Las armas pesadas de infantería eran 30 ametralladoras pesadas (MG-34 sobre trípode) y 72 ametralladoras ligeras (MG-34 con bípode). Su fuego pesado de apoyo orgánico lo proporcionaba una batería de 6 obuses ligeros de 75 mm, para cada uno de los tres regimientos hipomóviles. Como apoyo externo tendría fuego artillero, tanto centralizado, como de las divi-siones situadas en sus flancos, para lo que la acompañaban los correspondientes observadores y oficiales.

Resultado de imagen de carretas del país soviéticos Carretas del país avanzando por una llanura…

En apoyo también contaban con una compañía de ingenieros (pioneros) y una compañía sanitaria. Mediante un parque de carretas del país, arrastrada cada una por una pareja de caballos nativos, se llevarían los abastecimientos, repuestos, municiones, fuerzas médicas, etc., de la brigada en los terrenos difíciles. También contaba con otra columna de abastecimiento motorizada.

La naturaleza, la estructura de la brigada y sus soportes o apoyos constituían ele-mentos que contribuían a la simplicidad de la misión, ya que se adecuaban perfectamente a ésta. Incluso, como ya veremos, recibió el apoyo de una compañía de tanques (14 tanques) para el ataque, cuando la exploración vio que era posible que se trasladasen hasta la irrupción.

Otro de los factores esenciales que vemos actuar ya antes de la concepción de la operación es la inteligencia, como el conocimiento elaborado más completo del enemigo y de las características de la zona de operaciones, adquirido a través de todas las unidades, las agencias y los recursos disponibles en cualquier nivel jerárquico propio, continua y debidamente actualizado e informado. Ello permitirá definir la misión, adscribir los medios y unidades, fijar los entrenamientos, ajustar adaptaciones o cambios en los planes, etc.

Otro factor imprescindible en estas operaciones extraordinarias o heterodoxas, el entrenamiento y el ensayo de la misión, tampoco fue descuidado. La brigada fue entrenada entre 4 y 6 semanas, antes de su activación, en terrenos similares a los de su zona de operaciones futuras y distintos de ella, cumpliendo durante el mismo el factor seguridad.

El entrenamiento de su empleo con tanques no fue hecho, porque no estaba previsto su empleo. Y uno de los problemas que surgieron durante la operación fue que la caballería se adelantaba a los tanques en su misma agrupación de marcha y otro que la comunicación entre jinetes y tanques fue mala. En la espesura de los bosques salvajes, las radios inalámbricas no funcionaron bien y hubo que emplear la telefonía por cables existente. Pero éstos no bastaron para mantener todas las comunicaciones necesarias entre las pequeñas unidades atacantes.

Resultado de imagen de frente del este 1942

Una característica del entrenamiento en estas misiones especiales, en las que la innovación suele ser un rasgo definitorio, es que aquél debe ser lo más completo posible, de acuerdo a las peculiaridades de aquéllas. Y un ensayo general, incluyendo el tiempo total previsto, suele ser necesario, por ejemplo, para comprobar la resistencia de determinados equipos y no solamente su buen funcionamiento, como se verificaría en un ensayo parcial o incompleto.

La brigada se situó en sus posiciones de partida unos 10 días antes de iniciar la marcha hacia el contacto, integrándose en el dispositivo de la 5ª división panzer, ya presente. Los soviéticos no fueron capaces de detectar la activación de esta unidad, por lo que el factor seguridad quedó, junto con lo expuesto arriba, cumplido.

Inmediatamente sus miembros, con la ayuda de tropas de tanques, realizaron con toda precaución una exploración intensa del terreno intermedio y de las posiciones enemigas (avanzadas de combate y límite anterior). De ella se dedujo que el apoyo de tanques en el ataque era posible (en un sector estrecho), si se realizaba la necesaria adecuación en los caminos/sendas del terreno de acceso. Esta innovación más añadiría una importante capacidad de choque y de fuego pesado directo al ataque, especialmente en la irrupción y en la lucha por las posiciones y en el interior operativo de la zona de defensa soviética (artillería, unidades en desorden o en retirada, transportes, abastecimientos, etc.)

El factor sorpresa se iba a lograr por la acción táctica innovadora e inesperada en el “campo de acción” elegido para el ataque. Hemos de considerar que los soviéticos están preparados, incluso fortificados y esperan el ataque, ya que el tiempo o momento era más o menos previsible. Y los soviéticos habían demostrado desde el principio de la guerra que eran maestros en la defensa y el enmascaramiento de posiciones. Pero el ataque alemán se produce con unos medios y en un lugar totalmente inesperados, dislocando la capacidad de combate, los medios de defensa enemigos, que poco pueden hacer para reaccionar rápidamente, debido al dispositivo que habían adoptado.

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Con ello se consigue por el atacante el factor velocidad de acción. Esto permite a los alemanes superar rápidamente su principal vulnerabilidad, el contacto inicial con el enemigo en la “interfase de acción” decidida. En la que siempre se pueden producir contratiempos inesperados ante fuerzas potencialmente superiores, hasta que se impone al enemigo la ley de la acción.

Durante la irrupción concurren la incertidumbre o la fricción, como función del enorme número de acciones individuales y de unidades implicadas en toda la misión; el error, como función de los pequeños fallos que ocurren inevitablemente en esas acciones; la acción del enemigo, hasta que la supremacía de fuego y de maniobra le prive progresivamente de la iniciativa y se mantenga ésta por el atacante; la oportunidad, en forma de situaciones favorables no previstas y fugaces para los alemanes, de las que los propios mandos de las pequeñas unidades deben aprovecharse rápidamente, para el cumplimiento de la misión impartida.

Para poder actuar así, las tropas extraordinarias deben poseer el factor compromiso, que implica la aceptación y el reconocimiento por todos de la misión encomendada, de sus consecuencias importantes y de sus posibilidades reales de éxito en esas condiciones.

Un par de días antes del ataque, los ingenieros (pioneros) provistos de sierras mecánicas, fueron trazando muy rápidamente, siguiendo los linderos de los bosques y sus claros, una senda reforzada y alfombrada de troncos medios cortados in situ y dispuestos más o menos a un metro de distancia. Con ello daban suficiente consistencia a una vía de circunstancias hasta los campos de minas soviéticos, que soportaría el paso de los pocos tanques agregados a la brigada hipomóvil en subordinación táctica, que iniciaron lentamente su avance poco después. El ruido de las sierras y de los motores de los vehículos era ahogado por el vuelo de aviones de exploración a baja altura y por el fuego esporádico alemán de hostigamiento.

El ataque conjunto se inició el 2 de julio de 1.942.

La brigada hipomóvil debía cruzar unos 15 Kms de bosques y pantanos, hasta alcanzar las posiciones soviéticas. Por su derecha atacaría la 5ª división panzer, siguiendo el camino principal citado como eje de avance, que actuaba como la fuerza normal o masa de apoyo del ataque. Su flanco izquierdo, apoyado en ese terreno de tan difícil transitabilidad, era cubierto por débiles fuerzas de infantería (alrededor de una compañía), hasta que el día 3 iniciase su ataque por ese sector una división de infantería alemana.

A las 15 hs. avanzaron los tanques junto a las tropas de caballería, aprocvechando la preparación artillera general. Aquéllos iban acompañados por tropas de ingenieros. Los campos de minas fueron detectados inmediatamente y los ingenieros limpiaron el terreno en torno a las sendas de paso para ampliar su ancho. Casi de improviso, los tanques y la caballería en vanguardia alcanzaron el límite anterior de la posición de defensa soviética en ese “campo de acción” decidido para atacar.

De un solo impulso irrumpieron perfectamente en la misma, rompiendo las primeras líneas de defensa preparadas. Tras esto, los tanques fueron dejados en reserva, ya que la posición enemiga profundizaba por terreno boscoso no reconocido. La caballería alcanzó a penetrar esa mañana hasta 6,5 Km. en el interior de la posición soviética.

Durante todo el tiempo el tren de abastecimientos de carretas del país fue capaz de adelantar suministros, repuestos y municiones a los cansados hombres.

Resultado de imagen de 9º ejército alemán Rzhev Model salva el peligro para el 9º ejército alemán.

Por su parte, la 5ª división panzer, a su derecha, no podía avanzar a pesar de su superior capacidad de choque y medios, sufriendo graves pérdidas ante el rechazo en profundidad muy bien camuflado establecido por los soviéticos.

Hacia el mediodía un regimiento hipomóvil giró para atacar las posiciones principales enemigas desde el este. Para alcanzarlas tuvo que cruzar una zona de bosques pantanosos, donde el agua alcanzaba hasta la rodilla de los alemanes. Al anochecer la brigada controlaba un sector del camino principal, en el interior de la posición soviética, rompiendo su cohesión táctica y volviéndola insostenible.

A primera hora del día 4, la resistencia soviética colapsaba en todo el sector de ataque de la 5ª división panzer y la brigada hipomóvil. Ésta, por su parte, cruzó otro trozo de terreno de bosques pantanosos de unos 10 Km y emergió en la retaguardia operativa enemiga. Ésta estaba atestada de vehículos aislados, columnas de tropas y soldados deambulando, que se movían por todo lo que alcanzaba la vista en el mayor desorden. También la llegada de las fuerzas panzer permitió acelerar la descomposición del 39º ejército de infantería soviético como fuerza organizada y eficaz.

Ese mismo día, todo el sector de ese ejército se hundía y las divisiones de infantería alemanas del 9º ejército de Walter Model convergían en su interior por todos sus sectores de ataque.

Durante los 11 días que duró la operación, los alemanes capturaron unos 50 mil militares soviéticos, unos 230 tanques y 760 piezas de artillería.

(FINAL)

LA CREACIÓN DE LA SORPRESA MILITAR.

Prolegómenos.

La sorpresa militar forma parte más del arte bélico y de su creación, que de la ciencia militar, la doctrina, sus reglamentos y los principios o “normas del buen hacer en la guerra. Desde luego, su ámbito y sus instrumentos los toma de la ciencia militar. La ciencia militar tiene su lógica y su práctica orientada a la teoría aplicada.

La doctrina militar forma el armazón, la estructura, el corazón de todo el desarrollo y la sabiduría que la ciencia militar ha ido elaborando hasta el momento. La doctrina militar de cada estado incorpora la idiosincracia, la historia y la civilización de la nación correspondiente. Las virtudes permanentes y los valores, más temporales, de aquélla se reflejan también en su doctrina militar. Todo esto la canaliza en una dirección y un sentido.

El arte bélico tiene en su concepción y ejecución las características de: la variabilidad; la concepción insólita y singular; la aplicación diferente, inesperada y novedosa y la relativa ingenuidad (naturalidad y frescura) y libertad en sus hechos.

Resultado de imagen de general hermann balck General Hermann Balck, uno de los más finos tácticos de las fuerzas blindadas alemanas.

Si nos guiamos principalmente por la ciencia militar, que también conoce y puede dominar el enemigo, los resultados de la dialéctica bélica los obtendremos manteniendo una superioridad en hombres y medios, marchas y maniobras. Y el coste será la atrición de los medios y el desgaste humano en una proporción mayor, y siempre indebida, que con el empleo de la sorpresa.

Así, una defensa escalonada en profundidad y con suficientes reservas, probablemente nos prive de muchas oportunidades para la sorpresa eficaz. Pero, casi siempre, actuando en el microterreno, como empleando un zoom táctico, podremos aplicar la sorpresa táctica u operativa, insólita e inesperada.

Desarrollo.

La sorpresa se concreta y materializa en una acción inesperada sobre el enemigo por el fuego y/o el choque. Que, aprovechando la no disponibilidad combativa habitual del enemigo, le hace víctima de un ataque que no está en disposición de rechazar con éxito.

Evidentemente, las unidades a cargo de la sorpresa deben eludir a la exploración, a las avanzadas de combate y a la seguridad enemiga. Encargadas de dar al grueso que las destacó, el tiempo suficiente para adquirir la disponbilidad combativa que le permita el rechazo de su atacante.

Pero, la sorpresa mental no sólo debe ser inesperada para el enemigo. Sino que, para que se pueda aprovechar la totalidad de su potencial y efectos, debe ser también desacostumbrada, especial, infrecuente. Con una tendencia indudable a ser “insólita, nunca vista”. Este carácter insólito, nunca ocurrido, refuerza extraordinariamente el carácter al uso, inesperado y súbito de la sorpresa.

Imagen relacionada Tanque T-34 /76 soviético.

No siempre tenemos a mano la insolitud. Y la sorpresa favorece frecuentemente, al emplear la ley de la acción, al rival más móvil e, incluso, sólo activo.

Entonces, el empleo y la manipulación de las “apariencias”, las características apreciadas de los eventos y sus circunstancias, nos permitirán establecer y desarrollar una “situación” táctica u operativa nueva. Que, para el enemigo, resulte sorpresiva e insólita. Y que nos dé una victoria insospechada al principio de la situación dialéctica planteada.

Ejemplo táctico con Trascendencia Operativa.

Veamos un ejemplo de una fuerza extraordinaria actuando como fuerza normal, indu-ciendo al enemigo a un engaño completo, gracias a la manipulación de las apariencias de las circunstancias.

Con el avance de los soviéticos amenazando operativamente Rostov, el 4º Ejército panzer del coronel general Hoth se retiró en enero de 1.943 de sus posiciones en las riberas del Sal, estableciendo una línea defensiva al sur del río Manich. Por aquella ciudad pasaba la vía de abastecimientos y de retirada del 1er. Ejército panzer y debía mantenerse abierta, si se deseaba evitar un desastre cualitativamente similar al de Stalingrado. El Sexto Ejército atrapado aquí era la unidad tipo ejército más poderosa de la Wehrmatch. El 4º Ejército panzer recibió la misión de proteger este cuello de botella de las comunicaciones del Grupo de Ejércitos Don.

Pronto alcanzaron los soviéticos la confluencia del Manich con el Don. Apoderándose de la pequeña ciudad de Manutchskaya, en su ribera sur y situada a sólo 30 Km en dirección a la desembocadura del Don. Los soviéticos adelantaron entonces destacamentos avanzados en esa dirección. El 23 de enero, la 11ª división panzer y la 16ª división de infantería contraatacaron a las puntas de avance soviéticas y las rechazaron sobre Manutchskaya.

Ahora era vital restaurar el frente al sur del Don y del Manich, expulsando a los soviéticos de esa ciudad. Que constituía una de sus características cabezas de puente, que con enorme habilidad sabían reforzar rápidamente, una vez constituidas.

Los alemanes realizaron un ataque directo desde el suroeste el día 24, buscando sorprender a los soviéticos, con la continuidad de las operaciones. Pero se encontraron con el fenómeno citado. Los soviéticos ya habían creado un frente antitanque en esa entrada a la ciudad. Emplazando tanques con sus cascos semienterrados y distribuidos entre los edificios, a lo largo de las calles en profundidad y que eran de muy difícil localización.

La 11ª división panzer, muy veterana y con un magnífico táctico por jefe, el general Hermann Balck, cesó rápidamente el ataque al detectar la importancia de las defensas, sin empeñarse a fondo.

Imagen relacionada Panther de la 11 división panzer circa verano 1943.

El día 25, el general Balck inició un ataque sobre el sector noreste de la ciudad, que los soviéticos identificaron como el asalto principal, similar al anterior y siguiendo el criterio ortodoxo de “no insistir en ataques fallidos o frontales” (no provechosos). Por ello, trasladaron rápidamente sus medios antitanques (los tanques son los más móviles) al sector amenazado.

Para que ese ataque fuera creíble (manipulación de las apariencias) se empleó en un principio en su apoyo toda la artillería divisionaria. Se trataba, además, de la dirección de ataque más peligrosa para los soviéticos, ya que ésa era la parte de la ciudad más cercana al puente principal de carretera sobre el Manich y su ocupación aislaría la cabeza de puente soviética en la ribera sur. Esto constituirían las “evidencias primarias”.

Probablemente el ataque en el sector nordeste ya fue considerado por la defensa soviética como un ataque alternativo (una de las posibilidades) y por eso también reaccionó rápidamente al ocurrir.

El ataque principal “virtual” lo ejecutaban tanquetas de exploración y vehículos semi orugas de infantería, para simular la marcha de vehículos mecanizados, ocultos por cortinas de humo. Buscando más esconderlos de las vistas enemigas que proteger su avance por saltos observados. Esto prestaba una “evidencia secundaria” a la credibilidad de las “apariencias”.

Cuando el empeño soviético en la nueva defensa fue apreciado, lo cual confirmaba la alteración del dispositivo original y la atracción ejercida sobre él por el ataque normal “aparente”, el grueso de la artillería divisionaria lanzó un potente golpe de fuego sobre un sector de la zona suroeste de la villa. Una sola batería alemana quedó apoyando el falso ataque principal en marcha.

El grueso de los tanques del 15º regimiento panzer atacaron inmediatamente el límite anterior de la defensa y entraron en la villa. Avanzando por su interior, para atacar por la retaguardia el nuevo despliegue defensivo soviético, especialmente sus tanques. La infantería mecanizada alemana cerró tras ellos después de la irrupción.

La resistencia soviética se desmoronó. Su infantería se dirigió al puente sobre el Manich, siendo perseguida por el batallón de motoristas 61. Las bajas alemanas en la liquidación de la defensa de Manutchskaya fueron, según fuentes propias, de un muerto y catorce heridos. Atribuyéndoseles a los soviéticos entre 500 y 600 bajas y 20 tanques destruidos.

Creo, que toda la exposición es clara y simple. Que son características necesarias de las maneras prácticas y reales del buen hacer.

LA SORPRESA MILITAR: conceptos, efectos, realización y tipos.

La sorpresa táctica común o general es aquélla normal o frecuentemente usada y que es conocida y esperable. Hay un caso del que tomamos ejemplo, que consiste en emboscar u hostilizar a las fuerzas enemigas que acuden en socorro o rescate de un grupo propio inmovilizado y/o asediado por nosotros. Este ataque nuestro es lógico hacerlo, porque las fuerzas en movimiento, y más cuando la urgencia les acicatea, son especialmente vulnerables: por la debilidad de sus flancos, por su escasa exploración y mayor desconocimiento de su terreno de marcha al combate, por su despliegue o encolumnamiento de avance más o menos deshilachado.

El ataque de hacerse empleando secuencial o simultáneamente distintas técnicas: emboscadas, incluso empleando pequeñas unidades; líneas de tiradores libres; cerrojos de las vías de avance y sus laterales por minas; bombardeos por la artillería y los morteros orgánicos, empleando fuego registrado sobre las vías o puntos singulares del trayecto de aproximación; ataques de la aviación propia o aliada; apariciones y ataques de un “grupo de combate” (¿de armas combinadas?) nuestro en su retaguardia más o menos inmediata o cubriéndose en un flanco del trayecto que sea favorable a nuestra protección (línea de alturas, borde de bosques, polígonos industriales y edificaciones urbanas).

De esta sorpresa común hay que echar mano necesariamente. Pero, el atacante no debe repetir su juego de tácticas y técnicas militares en cortos períodos de tiempo. Para que nuestro ataque no sea tan predecible, también en los detalles y modos, que facilite al enemigo su rechazo. Ya que con nuestra rutina estamos anunciando al enemigo cuál es nuestro juego, mostrándole las cartas. Y, sepamos que, incluso con estas precauciones, se le está enseñando a luchar.

Con la variedad mencionada, sus combinaciones y la oportunidad de uso, el enemigo no podrá tomar suficientes medidas para el rechazo. Ya que las variantes de acción que podemos utilizar son suficientemente diferentes y numerosas.

Ésta es una sorpresa táctica, en el mismo nivel en el que estamos desenvolviéndonos. Que nos permitirá aumentar la atrición (sobre los medios) y el desgaste (de los hombre) del enemigo. E, incluso, situarnos y movernos más favorablemente respecto a él. Pero los resultados totales dependerán del desenvolvimiento del conjunto de las operaciones planteadas. Basados en las formas de lucha, los movimientos y los hombres y medios involucrados.

Así, esta sorpresa menos elaborada conceptualmente rinde menos frutos que tengan trascendencia operativa o decisiva. Todo indica que, para que se produzca y aumente cualitativamente la eficacia trascendente en nuestras acciones, es necesario que la calidad de la sorpresa alcance otra dimensión en su acción.

 Resultado de imagen de walther model Coronel General Walther Model.

Es necesario, pues, en el nivel operativo de la sorpresa, que ésta sea una “sorpresa ingrata” para el enemigo. Que tenga efectos catastróficos, aunque sean locales, sobre él. Y que las “ondas de conmoción” en el área o las secciones afectadas, se propaguen por el sistema militar enemigo atacado. Dañando sus capacidades, su moral general y grupal (una sección, los servidores de un arma) y sus intenciones y perspectivas. Ello equivaldría, en el escenario planteado, a una “explotación del éxito” de las acciones propias. Que son animadas y perfeccionadas por la sorpresa operativa conseguida.

Veamos un ejemplo de cómo el empleo de un “campo de acción” inesperado para el enemigo y el uso apropiado de las fuerzas ordinarias y heterodoxas, con sus respectivas características de actuación, permitió al general Walther Model, tomar la iniciativa, crear una sorpresa ingrata y destruir un ejército soviético insertado en su retaguardia operativa.

En el invierno de 1941-1942, durante su contraofensiva general de invierno, los soviéticos habían penetrado en la retaguardia operativa del 9º ejército alemán del coronel general Model. Éste se integraba en el Grupo de Ejércitos Centro, al mando del mariscal von Kluge. El repliegue de los alemanes a posiciones centradas en poblaciones, hilvanadas entre sí por el fuego de su artillería y el mantenimiento de unas líneas de comunicaciones suficientes, aunque precarias, entre ellas, mantenía, sin embargo, la estabilidad operativa de dicho ejército en la defensiva.

 Los soviéticos habían cruzado las “líneas” del frente semi continuo alemán, arrollado a su paso las posiciones débiles alemanas e insertado al 39º ejército de infantería y al XI cuerpo de caballería (fuerzas móviles para terrenos de difícil transitabilidad), que sumaban hasta 60 mil hombres, en dicha retaguardia. Su despliegue se protegía en los bosques semi salvajes y los pantanos situados entre Boly y Rzhev, la principal ciudad regional, y era abastecido siguiendo un camino que orillaba Boly y seguía por Nelidovo, al norte de la zona. Esas fuerzas sovié-ticas se hallaban también en hibernación operativa, a la espera de que pasase el tardío deshielo de la primavera rusa.

Este potente núcleo enemigo, en acción coordinada con las fuerzas soviéticas del frente, podía comprometer la ofensiva de verano (1942) alemana en el sector del 9º ejército, actuando contra las líneas de abastecimiento del mismo. Por ello era necesario liquidarlo antes de emprender una nueva campaña.

Con instrucciones expresas del general Model se constituyó una brigada hipomóvil con las fuerzas de exploración (un batallón reducido) de cada una de las ocho divisiones de infantería del 9º ejército, que tuviera capacidad de tránsito por cualquier terreno.

La misión de esta brigada era deslizarse por sectores no observados (por la seguridad y las posiciones principales) de la zona enemiga insertada. E irrumpir en ella, por donde menos era esperado un ataque importante, luchando en su interior e incluso ocupando núcleos de defensa. Con ello buscaban los alemanes desequilibrar severamente el despliegue y la conducción sistemática del plan de defensa soviético.

Resultado de imagen de batalla Rzhev El saliente de Rzhev se formó tras la contraofensiva soviética frente a Moscú.

Empleaban para ello sus fuerzas en un “campo de acción” adecuado e inesperado, que les permitiera recuperar la libertad de acción para imponerse al enemigo. Se trataba de un objetivo cuya simplicidad, que no dificultad, permitía su consecución.

Con esta acción de la brigada como fuerza extraordinaria se facilitaba la penetración en la bolsa soviética de las fuerzas principales interarmas o fuerzas normales, la 5ª división panzer del mayor general Gustav Fehn, a la que estaba subordinada la brigada. Esta últimas estaban sujetas en su tránsito a vías permanentes y avanzarían siguiendo el camino de firme reforzado principal de la zona, el cual transcurría desde Olenino, al norte, siguiendo la vertiente oeste del río Luchesa.

Las tropas soviéticas (39º ejército de infantería), dentro de su zona de defensa, se abrazaban a este camino principal, con un dispositivo antitanque (obstáculos y piezas) en profundidad. Los flancos estaban menos ocupados, pero se protegían con extensos campos de minas a derecha e izquierda, apenas cruzados por unas sendas. Su flanco derecho se apoyaba en las inhóspitas e intransitables tierras boscosas y pantanosas del valle profundo del Luchesa, que los soviéticos estimaban que les aseguraban contra cualquier ataque de importancia. Como vemos, el mando soviético previó con acierto por donde debía discurrir el esfuerzo principal alemán contra ellos, fuera de originalidades e inventivas, y desplegó sus fuerzas en consecuencia.

Solamente soldados sanos, fuertes y veteranos, que poseyeran la experiencia del trabajo en común, que cohesiona íntimamente a las unidades, en la confianza y el respeto entre los hombres, y con una clara afición por la naturaleza, podían ser empleados en esta misión. No era un trabajo para tropas de guarnición, traídas ex profeso de la retaguardia alemana o de los países ocupados. Por eso Walther Model no dudó en privar a sus divisiones de infantería de las únicas unidades móviles de maniobra, que tenían en esos momentos.

(CONTINUARÁ)

LA EXPLORACIÓN Y LA INTELIGENCIA: UN SISTEMA MILITAR OPERATIVO. 2ª PARTE.

(FINAL)

 

El futuro próximo de la exploración táctica.

Las principales armas de reconocimiento táctico, los tanques y las aeronaves de vuelo a bajas cotas, tienden a ser vulnerables a los cohetes antiaéreos y antitanques de la moderna infantería. Éstos aparecieron en el campo de batalla en los años 70 y han ido ganando efectividad desde entonces. En la última década, desde mediados de los 90, esos cohetes han ido incorporando diversas tecnologías como las cabezas activas dobles, los buscadores múltiples, que les permiten discriminar los señuelos enemigos y asegurar el blanco, y las que les permiten emplear alturas variables de vuelo. Por ejemplo, los próximos cohetes antitanques de infantería podrán localizar, definir y confirmar su blanco por distorsiones magnéticas del ambiente (generadas por la relativamente grande masa metálica del enemigo), señales acústicas, emisiones de calor (humanas y de motores y armas) y emisiones de onda corta. Su recorrido hasta el blanco oscilará para burlar las posibles contra armas desplegadas contra ellos.

Resultado de imagen de deep range combat and reconnaissance patrols NEW ZEALAND’S LONG RANGE RECON PATROL.

Todo esto tenderá a dar una mayor importancia en la exploración y el reconocimiento a las patrullas de infantería de largo recorrido (long range combat and/or reconnaissance patrols). Que son insertadas por medios aéreos o fluviales, lo más cerca posible de su zona de operaciones y diseñadas para permanecer un mayor tiempo en ella.

La exploración de combate: el contacto inmediato y continuo con el enemigo y la determinación de las capacidades del terreno de lucha.

La exploración de combate busca el reconocimiento del terreno, la relación con las unidades propias adyacentes en los puntos de contacto establecidos y el contacto inmediato con el enemigo, determinando sus intenciones y características. Su misión está subordinada a la obtención de inteligencia. Cada unidad debe establecerla siempre, sin necesidad de orden específica para ello. Es importante adelantarla lo más rápidamente posible, por lo que, si corre a cargo sólo de infantería, puede ser necesario acercarla en vehículos, para que luego continúe a pie.

En los flancos descubiertos y las alas expuestas su alcance debe prolongarse bastante. Mediante sus patrullas adelantadas, la exploración de combate constituye en su actuación una verdadera seguridad táctica para las unidades en el frente.

Los órganos de la exploración de combate son las compañías y secciones de exploración blindadas, las patrullas de exploración de las unidades en los diferentes sectores, los observatorios y pelotones adelantados de artillería, etc. La sección a disposición de la compañía de EE.MM. y servicios puede ser útil en el ámbito del batallón de infantería para la rápida actuación que decimos arriba.

La exploración de combate tiene una función primordial en la detección de las resistencias y las debilidades del despliegue y de las armas del enemigo, en las “interfases de acción” favorables que estamos creando con él. Ello requiere emplear una técnica de prueba, suficientemente intensa y nunca superficial, que permita conocer a las unidades tácticas, las debilidades y las fortalezas del despliegue contrario y las apariencias con las que intenta presentárnoslas. Para actuar en consecuencia, según la misión y el centro de gravedad del esfuerzo ordenados por el mando superior.

La información recolectada de diversas las fuentes, se convierte en inteligencia disponible y es transmitida a los interesados.

La exploración genera información de los diferentes niveles de actuación y de los terrenos, que también reconoce. Aquélla debe ser convertida en inteligencia. Ésta es el conocimiento razonablemente fiable y suficiente (nunca excesiva o intoxicante) del enemigo, de sus intenciones y posibilidades y del terreno en sus posibilidades de lucha, transitabilidad, etc. Recibida actualizada y sin solución de continuidad.

Resultado de imagen de soldiers on patrol  PATRULLA…

Los órganos elaboradores de la inteligencia a partir de las exploraciones operativa y de combate deben ser diferentes, puesto que también lo son los dos tipos de información generados. La principal diferencia es que proceden de niveles de actuación cualitativamente diferentes, en cada uno de los cuales deben dar la visión de conjunto: enemigo, terreno y posibilidades. Y que la necesidad de la inteligencia de combate es urgente y más continua, y su trascendencia, muy fugaz, por lo que es mucho menos elaborada y más directa hacia las unidades en lucha, desde su exploración.

Una vez creada la inteligencia, es integrada por el mando superior existente de la misma, el G-2. Éste, mediante otros órganos, se encargará de transmitirla a las unidades y mandos interesados. Dicha transmisión debe ser protegida por todos los medios existentes, garantizando el secreto y su llegada a los destinatarios, mediante dobles estafetas, cifrados, etc.

La inteligencia transmitida debe reunir las características adecuadas en cuanto al momento, la fiabilidad, la actualidad y la continuidad, la seguridad de transmisión, la riqueza de contenido y su suficiencia. En cuanto al tiempo debe ser oportuna y continua. Su seguridad afecta a los planes y a las decisiones que a partir de ella se elaboren. Debe ser suficiente, rica y fiable para permitir a los correspondientes mandos, dedicándole sólo un tiempo razonable, hacerse una idea lo más completa posible de una situación y planear sus posibles evoluciones y los factores que a ellas concurrirán. La suficiencia limita drásticamente los excesos de información no necesaria, que desorientan o cansan al mando afectado por ellos.

El G-2 o el S-2 se convierten así en los ojos penetrantes y lúcidos del mando operativo.

La seguridad como opuesto complementario de la exploración.

El envés de la exploración propia es la lucha contra la exploración y la inteligencia enemigas. Ella tiene como finalidad el cegar al enemigo sobre nuestras intenciones, privándole de sus órganos detectores de información operativa sobre nosotros o incluso extraviándolos deliberadamente. La seguridad es algo así como el opuesto (complementario, no antagónico) de la exploración propia.

Una de las formas activas de combatir a la exploración enemiga es el empleo de la seguridad propia en todas las operaciones emprendidas. Otra es el empleo de destacamentos avanzados, tipo sección reforzada, para rechazar a las exploraciones operativa y estratégica enemigas, mediante la lucha móvil con centro de gravedad en los puntos donde dichas exploraciones tengan que operar. Una exploración rechazada puede dar informaciones erróneas a su inteligencia sobre las posibilidades reales de sus ejes de avance hacia su enemigo. Por ejemplo, puede valorar la capacidad de rechazo en una avenida de aproximación , por encima de nuestra capacidad real en ella o dar una información errónea sobre nuestras intenciones defensivas.

Resultado de imagen de soldiers on patrol CUBRIENDO UN SECTOR…

La seguridad tiene como finalidad la protección inmediata de las unidades frentes a las sorpresas e imprevistos, manteniendo un necesario y suficiente alistamiento de combate para esa situación. Sus misiones son la protección de la unidad frente al fuego directo de las armas pesadas de infantería, evitar e impedir las sorpresas, emboscadas e incursiones enemigas y la detección y el rechazo de la exploración enemiga. Cada unidad establece en todo momento el sector, la zona (brigada o regimiento) y el área (división) de seguridad, según su tamaño. Entre 1/3 y 1/7 de la unidad, según la situación general, realizan su seguridad, constituyendo sus órganos las distintas subunidades de todas las armas que en ella participan y la apoyan.

Para las unidades acampadas o en zonas de reunión de diferentes clases, se establece una línea de seguridad que delimita a las unidades aseguradas, en cuyos puntos adecuados (accesos, etc.) se colocan centinelas dobles. En los puntos conflictivos para aquélla (desfiladeros, etc.) se colocan obstáculos en forma de rápidas barreras de minas. Fuera de dicha línea, las unidades de seguridad avanzan patrullas fijas y móviles. Las primeras vigilarán los puntos críticos para la seguridad (puntos dominantes, posibles observatorios de la exploración enemiga, puntos de paso inevitables, etc), apoyándose en las otras para realizar siempre una seguridad activa.

Resultado de imagen de campos de minas militares BARRERA DE MINAS.

Y, esto tan simple y provechoso, ¿siempre se ejecuta? No, señor, no siempre.

El 10 de junio de 1.944, poco después de la media noche, el 2º batallón de la 29ª división de infantería de los EE.UU. se preparaba para pasar la noche. Los hombres habían caminado unos 25 Km. durante las últimas 20 horas.

El oficial ejecutivo del batallón, comandante Maurice Clift, escogió una zona formada por dos prados cercados, para que las tropas pasaran la noche al raso. Los hombres entraron en ellos y se dejaron caer contra los terraplenes de los altos setos que los enmarcaban. Tan cansados estaban los soldados que ni siquiera se molestaron en soltarse las mochilas y el equipo personal. La mayoría de ellos se quedaron dormidos de inmediato. Solamente unos pocos prestaron atención al ruido de unos motores aproximándose. Pero pensaron que eran vehículos norteamericanos.

Se trataba en realidad de vehículos blindados y camiones alemanes, integrados en una agrupación de marcha y pertenecientes a la 352º división de infantería. Sin saberlo ninguno de los dos rivales, los alemanes se habían estado retirando y siguiendo la misma ruta que el batallón americano recorría en su avance. Al detenerse éste, los exploradores alemanes detectaron los movimientos norteamericanos en los prados de acampada. Los alemanes avanzaron sigilosamente y rodearon los prados.

De pronto, los alemanes lanzaron bengalas de iluminación. Bajo la siniestra luz, casi tan brillante como la luz del mediodía, sus cañones de asalto abrieron fuego sobre los setos contra los norteamericanos. A lo largo de uno de los setos, una sección se incorporó y fue segada por las ametralladoras alemanas. Muchos norteamericanos, asustados y desorientados, corrían de un lado a otro, buscando la salida de los prados; los infantes alemanes los iban derribando con el fuego de repetición de sus fusiles de cerrojo. Las granadas de los morteros alemanes explotaban por todo la zona de los prados. Los norteamericanos respondían con un fuego de fusilería impreciso y espasmódico, dirigido a los setos opuestos, que podía alcanzar tanto a los alemanes como a sus propios hombres que deambulaban erráticamente.

Era terrible”, indicó un superviviente al general Cota. “Nos habíamos arrastrado más de 90 m. fuera del campo, cuando escuchamos desde atrás, un griterío de nuestros hombres. Yo pensé que los alemanes estaban lanzando una carga a la bayoneta contra ellos”.

El comandante de este 2º batallón, el teniente coronel William Warfield (irónicamente, campo de guerra), tenía su puesto de mando en una granja junto a la carretera. Warfield intentó establecer una defensa, pero fue en vano. Los oficiales que se lanzaron fuera de la casa hacia el campo, fueron abatidos rápidamente. Un alemán gritó en inglés hacia el grupo de mando: “¡Ríndanse, ríndanse!”. “¡De rendirse, ni hablar!”, rugió Warfield. Intentó llevar un pequeño grupo en dirección a los prados donde estaban sus hombres, pero resultó muerto inmediatamente.

La batalla se prolongó unos 20 minutos. El batallón tuvo 150 bajas—unos 50 muertos–, algo más de un tercio de sus efectivos. Poco antes del alba, un joven teniente malherido que informaba al jefe de su división, el general Charles Gerhardt, caía de pronto de rodillas y golpeaba con sus puños el suelo, mientras sollozaba y se lamentaba que todos sus hombres estaban muertos y que él los había dejado caer.

El general Gerhardt se enfureció. “Sin seguridad, gritó exaltado. “Simplemente el batallón llegó al campo y se echó a dormir”.

TEORÍA Y CRÍTICA DE LA «BATALLA MODERNA» Y SUS ACTUALIZACIONES. 2ª PARTE.

(CONTINUACIÓN)

La simultaneidad pretende conmocionar directa e inmediatamente a un máximo de escalones enemigos, hasta lo que permita la capacidad de combate propia. Pero no discrimina el objetivo según su importancia. Con lo que infringe el principio anterior y universal de la “economía de medios” (de los más aceptados como tal por los autores) y no crea un centro de gravedad de los esfuerzos propios. Su medio de acción es pura y llanamente la atrición, que exige un proporcionalmente muy elevado consumo de municiones y cohetes de los distintos tipos, ya que no se busca sólo la neutralización enemiga, sino su destrucción, mientras no huyan o se rindan. Con ello se compromete además la logística de mantenimiento de los equipos, que se trueca en parte por el suministro de municiones, además de exigirle un mayor esfuerzo en forma de un número más elevado de sustituciones de los tubos, etc.

Resultado de imagen de norman schwarzkopf GENERAL NORMAN SCHWARZKOPF, JEFE DE LAS FUERZAS DE LA COALICIÓN CONTRA SADAM HUSSEIN EN LA GUERRA DEL GOLFO. APLICÓ LA «AIRLAND BATTLE» GRACIAS A LA ABRUMADORA SUPERIORIDAD DE COMBATE QUE POSEÍAN AQUÉLLAS, FRENTE A LAS FUERZAS IRAQUÍES.

La simultaneidad da igual preferencia como objetivos, en un momento dado, a las reservas tácticas en profundidad y a los obstáculos al avance en las primeras “líneas” enemigas (observatorios, posiciones de combate de infantería, posiciones de fuego de las armas pesadas de infantería, posiciones antitanques en la zona de infantería). También la simultaneidad da igual preferencia a los objetivos que son explorados en la profundidad, que a los objetivos que flanquean nuestro avance en la ruptura, incluyendo un cerrojo antitanque, y que tienen capacidad de fuego de enfilada.

Esta simultaneidad exige una capacidad de combate tan grande o más que la del enemigo.Ya que la tarea principal de nuestras fuerzas de contención y de maniobra es golpear al mismo “tiempo” operativo toda la profundidad del despliegue atacante. Buscando conmocionarlo, deshacer su coherencia y deintegrarlo. Y los teóricos llaman “sinergia propia” al esfuerzo creado simultánea y linealmente por todo el frente y flanco y/o retaguardia enemigos. Esta sinergia es sumatoria y más bien magra. Y se enriquecería por la lucha operativa indirecta, por la acción sorpresiva, por la aplicación del esfuerzo sobre debilidades enemigas. Así sería una sinergia exponencial.

La simultaneidad sería realmente un principio táctico. Colabora en cómo realizar una batalla de ruptura, ampliando el contacto con el enemigo o en cómo aprovechar los alcances efectivos de las distintas armas de una defensa en profundidad, para batir las fuerzas escalonadas tácticamente de un atacante, buscando romper la continuidad de su esfuerzo por el aislamiento táctico entre sus distintos escalones. Su trascendencia en el nivel operativo es a través de que el planteamiento de la batalla lo sea y ocurre al conseguir en ella la decisión.

Por su parte, la complementariedad, al pivotar sobre el fuego (de armas pesadas de infantería, de tanques, artillería y aviación), no respeta el sistema de armas combinadas o interarmas. Que somete al despliegue enemigo a un esfuerzo centrípeto, derivado de acciones diferentes y complementarias, que tienden a colocar al enemigo en un “dilema táctico de indefensión”. Ya hemos indicado que el fuego para la destrucción de un objetivo es siempre muy oneroso (va en contra del pretendido ahorro presupuestario de costes) para el que lo aplica. Por lo difícil que es conseguir dicho efecto realmente. Si empleamos las maniobras de grupos interarmas será suficiente la neutralización o pérdida temporal de la capacidad de actuación del enemigo contra nosotros, mientras dura nuestro fuego sobre él.

Por otro lado, dada la lejanía de la mayoría de los objetivos enemigos de nuestra “capacidad de combate”, aquéllos son sólo alcanzables inmediatamente por el fuego pesado indirecto o por la aviación. Ello hace que se tienda a mercadear (intercambiando) nuestros elementos de movilidad y de choque (que incluyen los tanques y la infantería mecanizada) por los elementos de fuego pesado en el “mix” de nuestra capacidad de combate disponible. Esto se debe a que estos últimos producen el efecto deseado de destrucción simultánea, aunque no sea el más adecuado.

A favor de este intercambio de fondos para la defensa, está el hecho sicológica y políticamente preferido de que el fuego pesado preciso y el de saturación disminuyen las “interfases de acción” con el enemigo a las distancias cercanas y próximas. La existencia con una importancia más que proporcional de los medios de fuego pesado, tiende a favorecer y a procurar su empleo como un elemento de atrición del enemigo en las doctrinas y reglamentos.

Las dos últimas razones consolidan al fuego pesado como arma clave de las operaciones. Y su movilidad será su capacidad de situarse en posiciones sucesivas y/o efectivas muy rápidamente. Que es en realidad una movilidad táctica, medida a razón de Kms/día en avance.

Con ello, la movilidad operativa se verá perjudicada y el instrumento principal para la decisión en ese nivel será el de “sucesivos combates”, que no siempre serán deseados, buscados y trascendentes.

Es decir, la simultaneidad y la complementariedad apoyan desequilibradamente el empleo de la atrición o pura destrucción y favorecen indeseablemente la intercambiabilidad de los medios de movilidad (capacidad de movimiento operativo) y de combate y choque, con los de fuego pesado indirecto y/o aviación de bombardeo.

El Centro de Gravedad de las Acciones Combinadas.

Además, el principio de economía de medios y el de utilización sistemática de la sorpresa (como eficaz multiplicador de la capacidad de combate, incluso en la defensa, con posiciones escalonadas en las contrapendientes, contraataques y contrachoques oportunos, bolsas de fuego), se relacionan directamente con el principio de la concentración de medios y con el de actividad o movilidad en todas las operaciones (combates y movimientos, con mínimos tiempos de concepción y de ejecución para cada una). Empleando para que el mando orqueste todo ello, el “centro de gravedad del esfuerzo conjunto”. Que actúa siempre como factor de planificación, de actuación y de dirección de los sistemas interarmas.

Es decir, el centro de gravedad es el integrador principal de los principios de la guerra en la conducción y la ejecución de la misma, como una característica natural. El mariscal von Hindenburg inventó el adagio: “Una batalla sin Schwerpunkt (centro de gravedad) es como un hombre sin carácter”.

Resultado de imagen de von hindenburg MARISCAL VON HINDENBURG, JEFE DEL ESTADO MAYOR DEL EJÉRCITO ALEMÁN EN LA I GUERRA MUNDIAL.

En cuanto al principio de concentración de los medios, el llamado “esfuerzo principal” expresa un efecto de penetración en una dirección y un sentido dados, pudiéndose llegar a la ruptura y posibilitar una explotación. En él se concentran los esfuerzos interarmas de las unidades, incluso las aéreas. El esfuerzo principal se ejemplifica en la estrategia de martilleo de Foch en el frente occidental europeo, a partir del verano de 1.918. Para vencer la capacidad de combate alemana por pura erosión de la misma en todo el teatro de operaciones. Trasladándolo sólo de dirección, cuando la resistencia de un sector alemán era excesiva.

El centro de gravedad tiene un sentido más espacial y temporal, buscando una “convergencia operativa” de “esfuerzos relacionados” hacia un objetivo. No necesariamente contiguos, simultáneos o secuenciales, sino sinérgicos y resultantes en sus efectos y resultados. Y teniendo en cuenta la forma óptima de actuar de cada arma y servicio.

El centro de gravedad es más global u holístico, el esfuerzo principal es más sumatorio y acumulador. Los efectos del esfuerzo principal son más directos, predecibles y evidentes. Los del centro de gravedad son más sutiles e inesperados, al menos en los primeros estadíos de la acción militar.

TEORÍA Y CRÍTICA DE LA «BATALLA MODERNA» Y SUS ACTUALIZACIONES.

Los proponentes de la nueva doctrina militar del U.S. Army, la AirLand Battle sucesivamente modernizada desde 1976, se dicen creadores de una doctrina científica, basada en postulados racionales. A lo largo del tiempo, realizaron aportaciones a aquella el coronel John Boyd, William Lind, famoso por sus divulgaciones militares, el general Donn Starry, desde el Tradoc, Steven Canby, Philip Karber y otros muchos teóricos. Es siempre un trabajo prolongado y colectivo, donde participan individualidades destacadas y lúcidas, que resulta siempre convergente y fructífero. El TRADOC es el mando del Ejército de los EEUU, encargado de atender sus necesidades de formación, entrenamiento y doctrina. Formulando para ello los modelos y las recomendaciones y propuestas de doctrina y de reglamentos.

Imagen relacionada CORONEL JOHN R. BOYD

Se supone que este salto teórico cualitativo, establece y perfeccciona, no sólo un modelo científico para la guerra moderna, basada en el empleo del motor de explosión y en la electrónica, como factores novedosos. Sino que el mismo puede ser adoptado y seguido por el rival menos numeroso (en hombres, medios y sistemas). Y que su superioridad conceptual le permitirá a éste superar en campaña las deficiencias cuantitativas de un ejército menor. Y ello, independientemente de la forma de lucha que se plantee en el conflicto. Además, dicha doctrina militar científica, una vez fijados correctamente sus parámetros, podrá evolucionar y adaptarse a las nuevas exigencias de la guerra en el transcurrir del tiempo. Estableciéndose las nuevas variables operativas, para las diferentes situaciones bélicas.

Resultado de imagen de william lind ANALISTA WILLIAM LIND.

Partieron para ello de la llamada Central Battle, cuyas Operaciones se recogieron en el FM 100-5 de 1976. Y que mantenían al fuego pesado como su principal “argumento” de combate y empleaban magramente las maniobras de las fuerzas. Algunas de las cuales terminaban en ataque frontales o, al menos, esperados y recibidos por el enemigo. Es la vieja idea táctica de oponer fuerza contra fuerza. Donde cualquier avance o ventaja se logra a un elevado coste en bajas, tiempo y materiales. Como sucedió durante casi cuatro años en el Frente Occidental europeo durante la I Guerra Mundial. El concepto de la Central Battle se ofrecía para un ejército encargado de defender un gran territorio de importancia vital. Que en la práctica comprendía la Europa Central y Occidental. Por lo que resultaba que la cesión de espacio, por ejemplo en una defensa móvil o, incluso, retardante, era inaceptable “a priori”. Y para ello el ejército “defensor” debía desplegarse casi en la misma “línea o faja” fronteriza de los estados que estuvieran inmediatamente amenazados, o sea, los más orientales.

El ejército “defensor” no contaría para operar con un escalonamiento en profundidad, a cargo de sus grandes unidades sucesivamente desplegadas. Sino que su despliegue sólo contaría con el escalonamiento propio (interno) de sus Grandes Unidades, que estarían desplegadas cuasi linealmente en el borde del territorio a defender. Tampoco contaría con fuerzas móviles de contraataque, desplegadas en la profundidad. Sino que se utilizarían las reservas móviles propias de esa gran línea defensiva, para realizar localmente contrachoques tácticos contra las rupturas y penetraciones en la zona de defensa del atacante enemigo.

La defensa en posición de la totalidad de un enorme territorio, tendría como Tarea la de detener todos los ataque penetrantes de un potente enemigo. Que contaría posiblemente con una supremacía de medios. La defensa actuaría así como una extensa y delgada fuerza (ĺinea) de contención “estratégica”. La idea subyacente en la doctrina es que empleando las tácticas adecuadas sucesiva y únicamente, se podrían alcanzar los objetivos estratégicos propios. Y la razón (incorrecta, por corta de vista) era que las tácticas podían resolver combates sucesivos. Pero éstos, por sí mismos, sin la estrategia operativa no podían alcanzar la trascendencia, la guía, la influencia. Necesaria para conseguir los objetivos estratégicos de otro nivel de actuación.

La mentalidad táctica existente en el U.S. Army antes de la promulgación de la “Defensa Activa” suponía y se basaba en el empleo contra el enemigo y en toda la profundidad táctica y operativa de su despliegue del fuego pesado propio. Que era, de menor a mayor alcance, la artillería de campaña y pesada, los cohetes reactivos ylos balísticos de corto y medio alcance y la aviación de apoyo a tierra.

La “Airland Battle” definida en el FM-100-5 Operaciones de 1982.

Las premisas elaboradas por el colectivo de los teóricos, que contribuían a crear el concepto de dicha nueva batalla fueron: el engaño del enemigo, en relación a nuestras capacidades e intenciones en la situación planteada; la destrucción de la sinergia conseguida por el enemigo por la colaboración táctica u operativa de sus unidades; la acción propia simultánea en todo el despliegue operativo enemigo; la dualidad sinérgica propia de una fuerza de contención del avance, ataque o despliegue enemigo y de una fuerza de maniobra, encargada de la aplicación de flanco y/o de revés de nuestro ataque en toda la profundidad enemiga; deshacer la cohesión enemiga con ello; la conmoción de la totalidad de la fuerza enemiga empeñada; desmenuzándola en unidades inconexas, quizás fragmentadas, con escasas capacidades de combate y movimiento operativo. Así, se cambiaba el pensamiento militar desde la aproximación táctica y técnica vigente hasta entonces a la concentración del esfuerzo propio, empleando las maniobras exigidas por la estrategia operativa.

Resultado de imagen de mijail tujachevski MARISCAL MIJAIL TUJACHEVSKI, UNO DE LOS PRECONIZADORES SOVIÉTICOS DE LA «BATALLA SIMULTÁNEA Y PROFUNDA». SU PURGA POR STALIN EN 1937, POR CELOS HACIA EL EJÉRCITO ROJO, AFECTÓ NO SÓLO A LOS ALTOS MANDOS EN DESGRACIA. SINO ESTERILIZÓ Y RETRASÓ LA DOCTRINA MILITAR SOVIÉTICA MODERNA. 

La fuerza de maniobra penetraría en todo el despliegue enemigo, si éste era favorable para ello, por no estar preparado para una defensa fortificada; como sería el caso de un combate de encuentro. Y, en el caso del rechazo preparado, el ataque sería avanzando rápidamente por un “corredor libre” o “free corridor” fuera del despliegue enemigo, buscando un flanco y/o una retaguardia expuestos. Desde donde y a lo largo de ese “lado”, la fuerza de maniobra móvil, dotada con gran capacidad de combate y de movimiento, debería golpear simultáneamente a todo el despliegue enemigo “descubierto”.

Análisis de la “Airland Battle” en la práctica.

En el concepto de la Airland Battle y en las diferentes actualizaciones de la doctrina militar norteamericana, aparece claramente el llamado principio de simultaneidad. La simultaneidad aconseja batir al mismo tiempo a la mayor cantidad posible de fuerzas enemigas, escalonadas en profundidad, tanto en el ataque como en la defensa. Se justifica su aplicación en el aprovechamiento máximo de la potencia de fuego propia sobre el enemigo y considerando los diferentes alcances óptimos de los diversos sistemas de armas empleados. El factor eficaz de la simultaneidad es la tecnología moderna de detección, de precisión de tiro y de potencia de fuego. Como conmilitón de ella está el principio de complementariedad, que expresa que el movimiento y/o el choque pueden ser sustituidos, indefinida y casi totalmente, por el fuego. Con ello parecen buscarse dos finalidades: el ahorro de vidas, discutible si no es correcto el planteamiento o su aplicación, y adaptar los medios militares a los recortes presupuestarios crónicos de las democracias mercaderes.

(CONTINUARÁ)