LA CAZA Y CAPTURA DE BIN LADEN

Las pequeñas unidades atacando con objetivo limitado (una incursión profunda, la toma de una posición crítica, el rescate de una personalidad, una emboscada) constituyen un “sistema” militar cerrado. Esta condición impone unas características específicas en sus “interfases de acción” con el enemigo. Que no siempre son idénticas a las de la lucha de unidades y grandes unidades, sobre todo en la limitación de los medios y del tiempo de actuación disponibles.

Las unidades así empeñadas deben imponer rápidamente y mantener una superioridad combativa sobre el enemigo. Para poder conseguir la supremacía local y temporal, que les permita conseguir dichos objetivos limitados. La característica o el factor de la concepción de su misión es la simplicidad. Las características de su preparación son la inteligencia, la seguridad y el entrenamiento. Las características de su acción son la sorpresa, la velocidad de acción y el compromiso de los participantes en la misión.

El caso “The Hunt for Bin Laden” está tratado con profusión y difusión suficientes, en cuanto a sus características publicitarias, políticas, legales, humanas y técnicas. Ahora analizaremos las particularidades tácticas y operativas que lo caracterizaron.

A la CIA le llevó casi 9 años encontrar a Bin Laden desde su “escapada” en el otoño de 2001. Aunque entonces lo tuvieron a mano y mansito.

En el otoño de 2001 tuvo lugar el rápido desmoronamiento del régimen talibán de Afganistán. Era un estado precario y mal estructurado, que daba cobijo y apoyo logístico a la jefatura de al-Qaida. Ésta, junto con sus “agentes de escolta”, un pequeño grupo miembros activos y prosélitos entrenándose, se agruparon con tiempo, formando un despliegue de marcha extenso y laxo. Y se escurrieron, siguiendo las estrechas y escarpadas rutas que les ofrecía la zona, por las montañas afganas hasta Tora Bora. Comenzó entonces, en diciembre de 2001, la gran operación de búsqueda y captura del dirigente máximo de al-Qaida. Que era el responsable directo y declarado de los atentados del 11 de septiembre contra los EEUU.

Se reunieron para ello cerca de 100 grupos especializados en “long range independent operations” estadounidenses, en la zona en la que se suponía que se escondía Bin Laden. ¿Por qué no lo cogieron o lo mataron? Posiblemente, si fuesen comandos israelíes, lo hubiesen logrado. En su día, según los informes que han ido apareciendo a la luz pública, dijeron que fue por “falta de medios”. «¡Necesitábamos más soldados allí!, declaró recientemente el agente de la CIA Gary Bernstein. Durante su testimonio, aseguró que «podríamos haber terminado todo allí». En las 50 páginas de un informe publicado en 2010, se citan los testimonios de varios responsables militares estadounidenses. Que vieron como sus Altos Mandos les negaban, por ejemplo, los mil hombres necesarios, según ellos, para taponar las entradas y salidas a Pakistán, o varios bombardeos sin objetivos definidos.

¿Necesitaban más de 100 comandos de élite para una operación de cerco y aniquilamiento de un grupo enemigo no combatiente? Que estaría limitada a la zona aproximada donde los rastros enemigos y sus sensores electrónicos, satélites, sus espías y sus agencias inteligencias, ubicasen al enemigo. Rodeada dicha zona, mediante un doble cerco, no necesariamente continuo, sino eficaz, los comandos penetrarían centrípetamente en el área sospechosa. Actuando simultánea, paciente, metódica y sigilosamente, como un “enjambre” de pequeñas unidades. Donde el flanco y la retaguardia de cada pequeña unidad estaría defendida por su iniciativa y actividad ofensiva. Y por la “influencia” irradiada por una unidad compañera cercana.

También le achacaron parte de la responsabilidad en la escapada a un halcón como Donald Rumsfeld. Por aquel entonces, dicen ahora, que Rumsfeld declaró que si EEUU era tan duro en Afganistán (¿por capturar limpiamente al responsable de aquella tragedia alevosa y civil?), despertaría un sentimiento antiamericano mayor del que ya existía entonces. Y por eso era más partidario de una táctica más “ligera” con bombardeos controlados y la colaboración con los militares afganos. Esto no resulta coherente ni creíble.

El fallo de la operación constituyó un decisivo fracaso estratégico. De hecho, durante años no se han tenido datos fidedignos del paradero de Osama, según reconoció el secretario de Defensa Robert Gates, el 7 de diciembre de 2008. Y ahora Al Qaida está renovada y desparramada. Y Bin Laden, como el Che muerto, inspira que no comanda, a una nueva generación de extremistas islámicos, extendidos por numerosos países.

Se hizo justicia, aunque no fuese según todas las leyes vigentes.

La sociedad tiene dos enemigos: los que no cumplen las leyes y los que las cumplen a rajatabla. Entre estos últimos, en su paroxismo legalista, están los que engendraron las inquisiciones y las persecuciones en la Historia.

La unidad militar elegida para llevar a cabo la “Operación Gerónimo” fue la US Navy Seal. Ésta es la unidad de su Marina de Guerra encargada de las acciones puntuales especiales por mar (sea), aire, (a) y tierra (l). Los Seals se crearon al final de la década de los 50 del siglo XX. Al apreciarse la necesidad de contar con militares polivalentes, extremadamente preparados y capaces de actuar en cualquier ámbito en condiciones exigentes. A primeros de los 60 y por deseo del presidente Kennedy, comenzaron a actuar en Vietnam. La formación general de un Seal se prolonga durante años de duro trabajo. El Seal cobra entre 37 mil y más de 60 mil euros al año. Su trabajo minucioso, preciso, duro y peligroso no se compensa económicamente. Satisfacer su amor a la milicia, su vocación de servicio (éste se le enseña), su amor a la patria y su compromiso con sus colegas y la unidad son su paga principal. La “unidad 6” de los Seals, un grupo de élite de una veintena de hombres, participó en esta misión, encargándose de los objetivos principales. Se dice que el almirante jefe dirigió la operación. La naturaleza de los Seals, la estructura de las subunidades aerotransportables participantes y de los transportes y apoyos eran elementos que contribuían a la simplicidad de la misión, ya que se adecuaban perfectamente a ella.

El entrenamiento y el ensayo de la misión no fueron descuidados, a pesar de la enorme experiencia general de los hombres. Antes de la activación de la unidad en Jalalabad, ésta fue entrenada en un “modelo” que reproducía fielmente las instalaciones, la extensión y las características de la mansión de Bin Laden y los terrenos aledaños. El “essay model” fue levantado probablemente en una de las bases de entrenamiento más o menos protegidas de los Seals. Y éste se prolongó por unas 6 semanas, con intervalos. Durante esta fase se mantuvo el factor seguridad de la misión, ya que los ensayos y prácticas que realizan los Seals son variados y cambiantes.

La unidad atacante se desplegó en su base de partida principal al menos unos 10 días antes, para no incrementar su tensión y facilitar su adaptación final. El enemigo talibán, cercano, observador y vaporoso, fiel correveidile con al-Qaida (hoy diríamos al-Caida), no fue capaz de detectar su activación. El factor seguridad se mantuvo incólume durante toda la gran fase de preparación de la misión.

En la tarde del domingo 1 de mayo, el jefe de vuelo de la fuerza de transporte tomó el mando de la operación y ordenó el despegue de los helicópteros de su base de partida principal junto a Jalalabad. La fuerza de transporte procedía de alguna de las divisiones 82 0 101 aerotransportadas del US Army. El vuelo al objetivo, en una noche de luna nueva, se realizó siguiendo hasta 3 direcciones diferentes, para no llamar la atención de observadores o curiosos en tierra. Las trayectorias se orientaron al este-noreste, evitando el cercano eje de comunicaciones terrestres de Islamabad-Peshawar-Khyber-Jalalabad. Con ello se protegían los factores de seguridad y de sorpresa de la misión, durante la fase de acercamiento.

La fuerza de operaciones utilizaba 4 o, posiblemente, 5 helicópteros. Eran probablemente del tipo UH-60 Black Hawk, de la variante dotada en su morro con un radar picudo, para el guiado del vuelo nocturno. Uno de ellos se averió gravemente ya en el objetivo y optaron por destruirlo. Pero las aeronaves restantes fueron suficientes para trasladar de vuelta a todos los hombres, con su botín de información para la inteligencia y el cadáver de Bin Laden.

Ya en el objetivo, el coronel jefe (¿o el almirante citado?) de la fuerza de ataque tomó el mando de la operación. Las tripulaciones de los helicópteros, dotadas de medios de fuegos pesados, se encargaron de sellar el complejo de viviendas del exterior. Los 58 seals avanzaron sobre aquél por sus tres lados y algunos descendieron a su interior, en techos y patios, mediante cuerdas. Una fracción de ellos formaron un “anillo” para aislar el complejo desde tierra. Ya en el interior, la mayor parte de los hombres se encargó de neutralizar a los escoltas y a los civiles de las viviendas. Todos estaban comunicados entre sí mediante una Intranet sofisticada. Un grupo especial, el “hunting team”, a cargo del coronel, fue a por Bin Laden. El equipo de identificación formaba parte del grupo. Otro grupo, el “inteligence collect team” se encargó de recoger toda la información sensible existente en la gran mansión. Ambos grupos de misión se dividían en subgrupos, para completar rápidamente sus misiones por el complejo. Asimismo, en las detecciones indicadas colaboraban todos los hombres dentro del perímetro. La operación Gerónimo culminó en unos 45 minutos, los hombres ocuparon sus helicópteros y éstos partieron de regreso.

El Principio del Objetivo, hoy en día.

El principio del objetivo exige que cada operación se dirija hacia un objetivo decisivo, claro y obtenible con los medios a disposición. Este principio es aplicable a los cuatro niveles de la guerra: el táctico, el operativo, el estratégico militar y el estratégico total o de política nacional. En este nivel concurren también a colaborar la diplomacia y la economía nacionales, que le darían su categoría de “total”. En principio, parece que este principio de “dirección de la guerra” es de los más fáciles de concebir y aplicar. Sin embargo, es en el más alto nivel de decisión, el de la gran estrategia o estrategia nacional, donde no se ha aplicado correcta o suficientemente este principio. No hay más que ver, en la actual guerra de Libia, como las potencias de la Coalición anti Gaddafi tenían dificultades para definir los objetivos esenciales de su intervención militar en Libia.

Orígenes y Aparición del Principio del Objetivo en la Guerra.

Este principio está siempre relacionado con el principio general de economía (o la administración) de los medios. Así, racionalizamos nuestros esfuerzos y medios al centrarnos en un objetivo cabal. Y así, las vidas y los otros medios militares disponibles, siempre escasos o, incluso, insuficientes, para una campaña, pueden ser dilapidados, si los mandos nacionales fallan en aplicar el principio del objetivo a su nivel propio. Este principio está relacionado directamente con el de concentración, que busca reunir todos los medios, no necesariamente presentes, bien simultáneos o sucesivos, en un esfuerzo común sobre el objetivo a lograr. Así, por ejemplo, una unidad de armas combinadas que cubra el flanco libre de su grueso o las unidades de exploración táctica desplegadas en avance, están participando también con sus misiones en ese esfuerzo cabal y sinérgico.

En los clásicos militares antiguos (Sun Tzu, Maquiavelo, Federico el Grande o Jomini) el conocimiento de este principio surge más por lo que se deduce de sus trabajos, que por su mención directa. Es decir, hasta hace sólo unas décadas, el principio del objetivo era un principio de segunda clase. ¿Cómo podía darse esta paradoja entre su importancia directiva y su descuido? El principio del objetivo se descuidaba implícitamente, al atender los militares expresamente a los principios de sorpresa, de concentración y de protección. Y era porque era demasiado evidente. Era realmente, derrotar al enemigo en el menor número de batallas posibles. Debemos recordar que los principios de la guerra aparecen originalmente en el campo táctico: como los consejos y las directrices a seguir para ganar las batallas.

Al principio y hasta hace bien poco, los asuntos de estado no eran del interés o de la consideración del pueblo. Los reyes y príncipes absolutos, incluso los ilustrados, eran autónomos y suficientes en la dirección de la guerra y no utilizaban el principio. Esto cambió con los establecimientos de las dietas, los parlamentos y las cámaras, representando más o menos a pueblos cosoberanos con los monarcas. Era ya necesario explicar los motivos y los objetivos de las guerras. Así, el principio del objetivo comenzó a tomar forma y contenido. Y alcanzó su importancia y soberanía cuando la táctica o el arte de plantear y ganar las batallas, ya no puede por sí misma ganar una guerra.

En cualquier operación el objetivo es esencial. Sin él no puede existir un plan definido y claro ni la coordinación de esfuerzos (o “masa”). El objetivo militar último es la destrucción de las fuerzas enemigas en presencia (no necesariamente la aniquilación física, bastaría que se rindieran). Considerando sólo los factores militares, se deben definir los objetivos desde el principio y seleccionarlos de acuerdo con los medios disponibles. Y así, aparece la paradoja que vivimos modernamente en muchos casos. Existen factores políticos, económicos y aún estratégicos, que conspiran para demorar y aún oscurecer la definición de los objetivos en la guerra, como el caso de Libia. Y, por otra parte, con las fuerzas ya desplazadas a Libia, ante la mirada de amigos, neutrales y enemigos, existía la urgente necesidad de definirlos claramente. Con ello se logra un esfuerzo conjunto (hoy bautizado sinergia) para el mejor aprovechamiento de los recursos sobre el enemigo.

Desde mediados del siglo XIX, aparecen y se consolidan la rápida mundialización de los intereses de los estados y los alcances y potencias de sus medios militares, políticos, económicos y diplomáticos. Con ellos, los principios militares de origen táctico alcanzaron plenamente el terreno de la estrategia nacional y militar.

La Intromisión Perniciosa de los Políticos en las Acciones Militares.

También llegaba siempre un momento en el que el político debía callar y no entrometerse intermitentemente en el quehacer militar específico. Sun Tzu es el nombre real o supuesto de un autor chino, que escribió Los Trece Capítulos del Arte de la Guerra. La unidad de estilo de la obra y su originalidad permiten afirmar que no es una obra colectiva, ni una recopilación de obras preexistentes. Su trabajo se fecha entre los años 400 y 320 a. C. En efecto, el uso de la ballesta no se generalizó hasta el 400 y la caballería no fue incorporada al ejército antes del 320. ¿Qué dijo Sun Tzu sobre las misiones militares y las intromisiones espurias, hace más de 2 mil años?

Normalmente, cuando se utilizan las fuerzas armadas, el general recibe, en primer lugar, las órdenes generales del soberano. Después reúne a las tropas, hace del ejército un todo homogéneo y armonioso y lo instala en su campamento” Capítulo 7, versículo 1.

Es necesario saber que para un soberano existen tres formas de llevar a su ejército al desastre. Consisten en proceder como sigue:

Ignorar que el ejército no debe avanzar y ordenar que avance, o bien, ignorar que no debe retroceder y ordenar una retirada. Esto es lo que se llama “poner al ejército en un apuro”. Comentario de Chia Lin: “No hay calamidad mayor que las órdenes del soberano que reside en la corte”.

Ignorar todos los asuntos militares y participar en su administración. Esto desorienta a los oficiales.

Ignorar todos los problemas del mando y tomar parte en el ejercicio de las responsabilidades. Esto destruye el ánimo de los oficiales” Capítulo 3, versículos 19 al 22.

El que tenga generales competentes y los proteja de las injerencias (disolventes) del soberano, será el vencedor”. Ibid, versículo 29. Comentario de Ho Yen Hsi: “En la guerra se producen cientos de cambios en cada etapa. Decir que un general debe esperar todas las órdenes de sus superiores, es como tener que informar a un superior de que queréis apagar un fuego. Antes de que lleguen las órdenes, las cenizas estarán frías. ¡Y se ha dicho que en tales circunstancias se debe consultar al inspector general del ejército! Atar corto a un general competente, mientras se le pide que suprima a un enemigo astuto, es como sujetar al Lebrel Negro de los Han y a continuación darle la orden de que atrape a liebres inalcanzables”.

(continuará)

Las Revueltas Árabes II.

(CONTINUACIÓN)

La Reacción Contrarrevolucionaria.

Tras las revueltas árabes, la aparición en número y fuerza de los partidarios del “rais” no es un acontecimiento insólito e inesperado. Era lógico que toda la estructura político social de su gobierno rechinase y actuase. Éste es un fenómeno natural de la dialéctica entre opuestos antagónicos irreconciliables. Incluso, en la Historia, a veces los rebeldes han provocado una reacción inoportuna o prematura de sus enemigos, para tener una excusa para eliminarlos físicamente.

Veamos la siempre presencia e importancia de la reacción, en el ejemplo de un país cercano. En torno al partido Baaz (su otra rama es la siria) articuló Sadam Husein la estructura política de su régimen. Y durante la guerra Irak-Irán, todo el pueblo permaneció leal al país y nutrió generosamente sus fuerzas armadas. En torno a los clanes sunníes, fraguó el dictador su estructura étnica social. Usando el armazón institucional del ejército y la policía estableció el brazo armado y represor de su régimen. Con ellos volvió a aplastar a los kurdos del norte y a los chiíes del sur, cuando se atrevieron a levantarse en armas cntra él, tras la Operación Tormenta del Desierto. Con los favores, el clientelismo y las extendidas lealtades debidas mantuvo funcionando razonablemente al país. El error de los EEUU, ejemplarizados en el torpe e impresentable Paul Bremer, como administrador de la ocupación yanqui, fue prescindir de golpe de todo el aparato existente del Estado. Pero sin formación de juicio a nadie y sin respeto a la presunción de inocencia de todos. Hasta el año 2009 no pudieron enderezar el país. Para comenzar a pacificarlo y pensar en abandonar el avispero multiétnico creado. Y eso que es un país sin montañas ni bosques protectores, proclives a la rebelión civil. Tuvo que llegar el general David Petraeus para cambiar las reglas estratégicas de enfrentamiento y lucha contrainsurgencia. Dando cancha de nuevo a las tribus sunníes, para que participaran en su futuro social. Y encargándolas de la seguridad local, con sus milicias del “despertrar sunní”. Formadas al margen del ejército irakí y pagadas por los estadounidenses.

Todos los regímenes oligarcas no funcionan solos, o sea, por acciones espontáneas sucesivas. Todos sus beneficiarios activos y pasivos están articulados en redes sociales operativas y suficientemente eficaces. Que se extienden por todos los rincones del país. El partido en el poder está presente en todas las ciudades y sus barrios, mediante delegaciones, oficinas y células. Los funcionarios públicos dependen en parte de los favores del régimen. La colaboración de todas las empresas con el Estado está sujeta en parte al juego de intercambio de favores y obligaciones. En el caso de Egipto, la policía ejercía una función de control despótico y opresión. Que la ha hecho odiada y la ha convertido ahora en blanco de las iras populares. Sin embargo, las fuerzas armadas se han mantenido más dedicadas a la defensa nacional exterior.

El Papel Fundamental de los Ejércitos Nacionales.

En estos momentos, en las naciones musulmanas más afectadas por las revueltas, Túnez y Egipto, solamente sobreviven como organizaciones nacionales, respetadas y probadas, el clero musulmán, centrado en los Consejos de Ulemas y la Universidad de al-Azhar de El Cairo, y los Ejércitos. El clero musulmán suele ser bastante pasivo políticamente. Y no es fácil que tome un protagonismo rector y guía, de algo que puede recordarle a las “turbas” prepolíticas añejas e incontrolables.

Las Fuerzas Armadas egipcias cuentan con unos 450 mil hombres, de los cuales hay 300 mil en el Ejército. Las Policías tienen unos 350 mil efectivos y la Guardia Presidencial, unos 22 mil. Las cifras varían realmente según la fuente fidedigna que las aporta. Es el ejército mayor de África y el más experimentado. Sus Fuerzas Armadas son las segundas del Oriente Próximo y Medio, por detrás de las de Irán. Aunque su “eficacia” frente a Israel haya sido históricamente baja. Medida ésa como “capacidad de combate específica”, las individuales egipcias exigen reunir varias para igualarse a un israelí. En 1956 Egipto fue invadido por una extraña coalición de israelíes, franceses e ingleses, tras la nacionalización del canal de Suez por Nasser. En 1967, los israelíes los echaron de la península del Sinaí en 6 días. En 1973 los egipcios penetraron por sorpresa, tras años de preparativos, la línea de fortines de Bar Lev, que protegía el Sinaí. Pero fueron frenados por el contraataque israelí y pasaron a la defensa rígida. Y Ariel Sharon se las arregló para cruzar el canal con una ugdah combinada a retales, aprovechando dos accesos ocultos al canal. Y sembró el terror, la confusión y la descomposición en la retaguardia operativa egipcia. Llegando a aislar a su Tercer Ejército, al sur del frente.

Las Fuerzas Armadas por ahora se mantienen rigurosamente neutrales. No demuestran afanes golpistas, ni intervencionistas. Han reprimido tímidamente las algaradas de la reacción. Y permiten las exteriorizaciones populares pacíficas, pero no toman partido por este movimiento. Si lo hicieran, se resolvería en primera instancia y en cuestión de horas la situación de impasse actual. Las instituciones militares cuentan con numerosas y rentables empresas en los sectores civiles, desde la construcción de infraestructuras a la producción de electrodomésticos y la comercialización alimentaria, que dependen del favor burocrático. Los militares están convencidos de la necesidad de efectuar cambios políticos. Esto es generalmente cierto entre los jefes de división y los de cuerpo de ejército. Pero, los militares ven también en las formas insólitas con que se desarrollan los hechos, un peligro de salto en el vacío político. Parecido, no igual, a los miedos de las autoridades religiosas.

A fines de 1991, los islamistas del Frente Islámico de Salvación ganaron las elecciones generales en Argelia, consiguiendo 188 escaños (43% del total) de la asamblea. Sólo la intervención inmediata del ejército impidió que el país cayera en manos de los radicales. El Grupo Islámico Armado o brazo militar del FIS y otros grupos afines menores mantuvo durante 6 años una cruel guerra de guerrillas en Argelia, que causó 100 mil muertos. Las derrotas sucesivas sufridas hicieron que algunos miembros se deslizaran hacia el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate. Éste fue la antesala de la actual al-Qaida para el Magreb Islámico. Hamas también ganó las elecciones generales en la franja de Gaza. Y se impuso localmente a las autoridades palestinas de al-Fatah y las fue anulando allí como oposición. Hoy mantiene un contencioso bélico en el bajo vientre de Israel. Hezbollah es otra organización considerada terrorista, que controla los territorios del sur y el este de El Líbano, donde se asientan las minorías chiíes libanesas. Es patrocinada por Irán, a través de su Guardia Revolucionaria, y tolerada/favorecida por Siria, como factor principal de desestabilización de la Galilea israelí. En todos estos casos, los partidos islamistas radicales han sabido ganar unas elecciones democráticas de corte liberal. Pero nunca están dispuestos a abandonar el poder. Habría aquí que considerar si las reglas de la democracia inorgánica no tienen también que modificarse y convalidarse para las situaciones políticas soliviantadas y radicalizadas.

La instauración de un régimen islamista en Egipto es uno de los demonios más temidos de su clase militar. Y no es por sus características dictatoriales o religiosas radicales. Egipto ha sido el puntal principal de la paz global en Oriente Próximo en los últimos 40 años. Y los militares son los que más disfrutan de la paz. Porque ellos van por delante de todos, poniendo sus muertos por el camino bélico decidido por los políticos, refugiados en la retaguardia profunda. Pero un gobierno musulmán radical podría abocarse a una guerra con Israel. Y por eso nos hemos extendido algo antes en la historia de sus desencuentros militares con Egipto.

Camino de las Difíciles Soluciones.

La salida nacional a la crisis socio política pasa en todos estos países musulmanes por un gobierno de concentración o de unidad nacional. Tutelado por los militares, como la institución nacional más válida para garantizar el proceso y su desarrollo. Que en un tiempo prudencial organice unas elecciones libres, de las que saldría un gobierno respaldado por el pueblo.

Los Hermanos Musulmanes, un “partido” islamista ilegal, pero tolerado por el gobierno, dice tener unos 5 millones de simpatizantes y afiliados. Aparte de la realidad de los números, ya tienen una organización militante y extensa funcionando. Además, las organizaciones islámicas son profundamente sociales. Se articulan verticalmente en la población, abarcando todos sus ámbitos de vida. Conforman siempre una comunidad, una Umma en pequeño. Disciplinados, también son ajenos a los movimientos populares espontáneos. Existen otras organizaciones opositoras al gobierno de Mubarak, pero son escuálidas, poco arraigadas en muchas áreas y, sobre todo, sin experiencia de gobierno.

Esperemos que el gobierno interino sea lúcido y que los Ejércitos egipcios sean firmes, flxibles y pacientes.

El Desarrollo de la Guerra de Libia

Es curioso que la guerra de Libia se esté desarrollando como una guerra de movimientos, al borde del océano de arena del Sahara. Hace casi 70 años, la guerra del desierto entre el Eje y los británicos también se desarrolló así. Decían que ésta era igual a la guerra naval. Con maniobras amplias, calculando y buscando el punto débil del enemigo en la inmensidad de la mar. Como a principios de los años 40, en la guerra de Libia se están dando también sucesivos movimientos de avance y de retroceso, del flujo y reflujo de las ganancias y las pérdidas de los contendiente. Otra coincidencia es que la guerra de Libia se produce en un teatro secundario para los estadounidenses (no cederían el mando de operaciones si no lo fuera) y la OTAN. Como lo fue la guerra del desierto para ambos rivales.

Ésta comenzó en junio de 1940, pero porque había soldados allí. Un ejército británico, con indios y australianos, protegía el canal de Suez en Egipto. Un ejército italiano ocupaba sus colonias de Libia, la Cirenaica y Tripolitania. Los italianos penetraron unos 100 Km. en Egipto. Pero se detuvieron y se fortificaron en Sidi Barani. Sus líneas de abastecimiento estaban al límite. En diciembre de 1940, el general O’ Connor contraatacó. En 2 días recuperó Sidi Barani y capturó a 38 mil italianos. Y continuó avanzando hacia el oeste. El 22 de enero ocupó Tobruk. Desde aquí lanzó una audaz ofensiva contra la retaguardia italiana, que también tensaría sus abastecimientos. La 6ª división de infantería australiana realizó la persecución frontal del enemigo a lo largo de la carretera costera a Bengasi. La 7ª división blindada británica lanzó una maniobra desbordante, cruzando el desierto para llegar primero Beda Fomm, a unos 90 Km. al sur de Bengasi,. Aquí su infantería estableció una fuerte posición de cerrojo, protegida en su flanco derecho por sus tanques. Los intentos italianos de ruptura hacia Sirte fueron puntuales y descoordinados. Rodeado, vapuleado y desmoralizado, el 10º ejército italiano se rindió. En apenas 2 meses, el 13º cuerpo de ejército mixto de O’Connor hizo 130 mil prisioneros y capturó cerca de 400 tanques, a cambio de la pérdida de unos 500 hombres.

El camino hasta Trípoli estaba abierto y el montaje italiano en el norte de África, quebrantado. Si los británicos hubiesen seguido atacando en esa primera mitad de 1941, habrían eliminado al Eje de África del Norte. Pero la decisión de enviar ayuda a Grecia, pospuso definitivamente cualquier idea al respecto. Libia era un teatro secundario para los aliados. Como lo fue siempre para el Führer Adolfo. Luego llegó el Afrika Korps, al mando del general Rommel, nombrado mariscal tras su toma temporal de Tobruk. Y casi recuperó, también de golpe, todo lo perdido por sus aliados, excepto el puerto de Tobruk. Porque a los altos mandos británicos del 8º ejercito se los habían llevado a otros destinos más importantes. Y continuaron los avances y retrocesos de ambos ejércitos por la Libia extensa, vacía y desértica.

Los Apoyos y las Fuerzas de Gaddafi.

Los comités de defensa de la Jamahariya, llamados los “Lejan Thorria”, son grupos locales de seguidores cualificados del movimiento musulmán populista de Gaddafi, antes citado. Conforman una especie de brazo semiarmado de su régimen, destinado a vigilar directamente a la población. Y son la base de la débil estructura política de Libia.

Libia no es una nación cohesionada y fraguada. La pueblan tribus del desierto, que, cuando se les mengue el petróleo, volverán a sus caravanas y jaimas. La Jamahariya es un movimiento social, religioso y militante. Las tribus de la zona de Sirte, algunas tribus libias nómadas, los tuaregs de Níger y Mali y las tribus negroides nómadas musulmanas, de la región fronteriza con El Chad, anexionada en 1975 a Libia, constituyen el entramado social de los partidarios de Gaddafi. Que siempre se vieron privilegiados y recompensados por el déspota libio.

El Ejército libio de unos 45 mil hombres estaba formado por una gran masa de tiradores o infantes, poco entrenados y motivados, de los que el tirano no se fiaba. Y hacía bien. Porque el grupo de militares desertores que dirigen a los grupos de milicianos, procede de la infantería. En él destacaban parte de las unidades de élite, incluidas las técnicas, que le daban armazón coherencia y capacidad de lucha.

El conglomerado armado, mimado e incondicional al dictador está centrado en la brigada motorizada 32, cuyo comisario político es Khamis o Jamis, el hijo de 28 años de Gaddafi, que estudiaba un máster en el Instituto de Empresa en Madrid. Un grupo de aquél lo forma la antigua Legión Árabe (años 70 y 80 del pasado siglo), hoy llamada Legión Islámica, que incorpora, en una base de soldados libios de élite, a numerosos “voluntarios” islámicos árabes y negros subsaharianos. Aquí se encuadrarían los llamados “mercenarios” de Gaddafi. De las “compañías” de la Legión forman parte los “francotiradores extranjeros”, que se les aparecen a los rebeldes como setas por su territorio. El otro núcleo del conglomerado militar lo forman las unidades técnicas destacadas del corto ejército libio, singularmente de tanques, de artillería y de aviación.

La policía civil libia forma un cuerpo policial y represor de carácter regional, con armamento personal y ligero, en manos de los gobernadores provinciales.

Las Fuerzas Rebeldes. No hay Cifras, ni vemos Movimientos de tropas. Salvo los Paseos de sus Pick Ups armados, a veces por unas Monedas.

El portavoz militar rebelde, coronel Ahmad Omar Bany, aseguró en una rueda de prensa a fines de marzo, que en Misrata o Misurata (según la fuente o el corresponsal, que a veces pone ambos nombres en la misma crónica, por si acaso) los rebeldes habían destruido 2 compañías de tanques. Lo cual es, al menos, dudoso. Por la protección de infantería con la que cuentan aquéllos y lo improbable de una incursión profunda en la ciudad, de más de un batallón de tanques en solitario. Los rebeldes, sin la algarada bravucona y calenturienta de Gaddafi, también elevan sus resultados parciales y dispersos, de cara a su retaguardia y a sus aliados aéreos. El reconocimiento del Comité Nacional rebelde, con 13 o 14 departamentos, por las potencias de la Coalición, es una condición necesaria y casi suficiente para obtener su ayuda en forma de abastecimientos militares y de préstamos blandos. E, incluso, para facilitar el envío de alguna unidad unidad militar terrestre africana o musulmana en apoyo al nuevo estado; por ejemplo, “voluntarios por la democracia” egipcios.

El sábado 26 de marzo, los rebeldes tomaron Ajdabyah y Brega. Y alcanzaron Raf Lanuf en la madrugada del 27. Su contraataque recorrió 200 Km. desde Bengasi. Si consiguieron avanzar tanto, fue porque no fueron emboscados ni encontraron resistencias enemigas. Según otro portavoz del Consejo Nacional, Shamsiddin Abdulmolah, el enemigo se retiraba a Raf Lanuf. En el último intento de continuar desde aquí hasta Bin Yawad, unos Km. al oeste, la caravana de milicianos fue emboscada y atacada con fuego de cohetes antitanques. Los primeros vehículos fueron volados y el resto retrocedió hasta la base de partida de Raf Lanuf.

Las comunicaciones en ambos sentidos de la línea de mando son precarias o inexistentes. Los grupos rebeldes actúan por intuición y astucia natural, con un mínimo de entrenamiento en las técnicas de armamento y tiro. Su formación es del orden de las 2 semanas, con charlas políticas en los ratos de ocio. Y no la reciben en tácticas o maniobras elaboradas. No existe una línea de mando única y firme, una vez que se desciende desde la autoridad del Consejo Nacional interino y desde los coroneles que dependen de él, al mando de las milicias. Su artillería pesada está compuesta por cañones sin retroceso de 105 mm., lanzadores de cohetes reactivos y el fuego de algunos tanques capturados, destinados a luchar como artillería.

El ex ministro del Interior de Gaddafi, uno de los primeros gobernantes y diplomáticos libios en abandonar su régimen, nombrado ya general, Abdelfatah Yunes, es ahora el jefe del Estado Mayor del nuevo Ejército Nacional libio. Aglutinando e incorporando a parte de los milicianos actuales y a los militares, generalmente infantes, que desertaron en los primeros momentos, tiene una gran tarea por delante. Para conseguir equipar, motivar, enseñar y entrenar al futuro Ejército de la Libertad, partiendo de cero.

La Operatividad del Ejército Libio.

Gaddafi tiene desplegadas sus fuerzas por diversas ciudades o puntos fuertes de su defensa estática sin cesión de terreno, situados en el centro y el oeste del país. Ello le resta numerosas unidades para las maniobras más productivas y arriesgadas: la de atacar las ciudades rebeldes, arrollando sus avanzadas de combate, situadas a decenas de Km. de sus bases, con la amenaza de los aviones de la Coalición de dejarlas aisladas e inermes. Aquéllos no sólo establecen un espacio aéreo sin aviones de la Jamahariya. Sino que, excediendo el mandato de la ONU, atacan sus tanques, sus lanzacohetes reactivos y sus baterías y las pequeñas columnas de camiones de transporte de tropas o de suministro.

Las unidades militares de Gaddafi actúan por compañías (+) a cargo de un “comandante”. Son “grupos de combate” ad hoc, que se forman de acuerdo con las misiones encomendadas, con fuerzas cedidas temporalmente por sus batallones y brigadas. Su técnica principal es el empleo del fuego directo pesado de apoyo de uno o dos carros o de una batería, para asustar y ahuyentar a los milicianos. Los 5 “batallones” o grupos de artillería se dispersan por baterías en las columnas de marcha y en posiciones fortificadas en las ciudades ocupadas. La artillería reactiva, destinada a convertir un blanco de superficie en zona de destrucción, carece de sentido en esta guerra de moscas y moscones. Salvo que se destine a arrasar un barrio “enemigo”.

El campo de batalla libio está especialmente “vacío”. Ambos enemigos pululan en “grupos de combate” por su inmensidad, abrazándose a las llanuras costeras. Aquí están las vías más firmes, que brindan rapidez, seguridad, consistencia y abastecimiento a los movimientos. Esto facilita el ocultamiento de las maniobras de pequeñas unidades y el desempeñarse en el combate a voluntad. Las incursiones más o menos profundas e imprevistas sobre el enemigo son posibles, si se cuenta con una cierta organización y una mínima logística. Tienen objetivos limitados: como son el expolio de un barrio enemigo; su desmoralización y la de su soporte popular; arrasar u hostigar una base o posición o un arsenal; reforzar con hombres y armas una posición propia aislada, etc.

Las unidades de exploración funcionan mejor en el ejército. Son realmente vanguardias con capacidad de combate, para levantar y alejar a los rebeldes de sus controles improvisados y mal guarnecidos, situados en la extensa zona de seguridad que rodea a las ciudades alzadas. Se mueven usando generalmente vehículos ligeros, tipo pickups, y pueden montar algún cañón sin retroceso.

Una táctica usada por los hombres de Gaddafi son las emboscadas. A su empleo se prestan la bisoñez y el entusiasmo de los milicianos y la vaciedad del teatro de operaciones. Así, utilizan mucho para ello grupos de tiradores libres, tipo escuadra o pelotón, provistos también de lanzacohetes portátiles, que se infiltran en los poblados rebeldes. O que se emboscan, dominando un cruce de carreteras o las entradas y salidas de un poblado. Operan a distancias de no más de 200 ms. y tienen una ametralladora ligera como principal apoyo de fuego tenso de sus hombres. Más de una caravana de pick ups con milicianos llenos de fervor patriótico, ha sido emboscada, destruidos varios de sus vehículos y rechazada en su avance carretera adelante.

Antes del ataque de la Coalición, el ejército de la Jamahariya avanzaba sobre los puestos rebeldes, nunca reforzados o desplegados defensivamente. Tras un golpe de fuego, avanzaban en línea laxa sobre los rebeldes. A veces, otra sección realizaba un movimiento de flanqueo del puesto, más o menos visible. Esto era suficiente para hacer retroceder a los milicianos unos Km. hacia su retaguardia. Hasta que encontraban una aldea o unas dunas, que les brindaban un mínimo de descanso y cobijo.

A la vista del esfuerzo aéreo de la Coalición, dando cobertura aérea a los rebeldes e interdicción a los movimientos de la Jamahariya, el ejército de ésta sigue una técnica de siempre, para anular la potencia “adquirida” enemiga de fuego pesado preciso y suficiente. Simplemente, pegarse a las posiciones urbanas de aquéllos. Y utilizar las viviendas, sin desplazar a sus moradores, para protegerse, detenerse, reagruparse, abastecerse y avanzar, cruzando las paredes y los patios interiores. Hasta alcanzar las posiciones rebeldes principales, en edificios singulares (gubernamentales, mezquitas), avenidas, cruces de calles y plazas. En su despliegue y avance van cubiertos en todas direcciones por los tiradores libres. Que, con sus disparos repetidos y más precisos, turban y suelen levantan a los milicianos novatos de sus sucesivas posiciones de defensa en aquéllos puntos fuertes. El avance dentro de una población es lento, espasmódico, con retrocesos y ofreciendo flancos expuestos no aprovechados por el enemigo. El ejército no tiene suficientes hombres para enviar un batallón de infantería reforzado con sus apoyos de fuego directo e indirecto, ingenieros, seguridad y servicios varios, para seguir en fuerza 3 o 4 líneas de avance a lo largo de un sector amplio de calles.

Previsiones del Desenlace.

La base social de Gaddafi es limitada y menguante, salvo que la guerra dé un giro de 180º. La base social de los rebeldes es extensa por todo el país y creciente. Éstos están unidos por razones de política social. Y están separados por diferencias de etnias y tribus y aún regionales, del este y el oeste de Libia. Hace décadas que se habla de las diferencias existentes entre la Cirenaica y la Tripolitania. Por razones de parentescos, intereses y territorios lejanos entre sí. Sin un Estado central fuerte y unificador, que Gaddafi nunca se ocupó de crear, la unidad nacional es difícil. Y más cuando los derechos de todos empiecen a exigirse.

Gaddafi era un Mahdi, un elegido por Allah. Por eso se quejaba, en sus primeras apariciones en las televisiones, que él no podía renunciar a nada, que él no era un presidente o un jefe de gobierno. Su meta vital era llevar a término un movimiento de unidad panárabe. La Jamahariya fue su partida. Su problema, que sólo contó en estos 40 años con 3 o 4 millones de libios. Era una nación muy pequeña entre 340 millones de árabes. La paz ganó mucho con esta deficiencia demográfica suya. Porque los elegidos imponen, exigen y oprimen, en aras de sus ideas fijas, casi siempre en sus apariciones en la Historia.

El compromiso de la Coalición, ya la OTAN, es irreversible y suficiente, si mantienen la interdicción terrestre a los movimientos de las fuerzas de Gaddafi. La toma por los rebeldes de las ciudades refugios de Gaddafi será difícil y costosa. Porque una de las formas de lucha más exigentes con los infantes es la lucha en los poblados, ante un enemigo bien armado, acorralado y mejor entrenado. Las fuerzas milicianas son novatas y sin armamento pesado. Y no se trata de facilitárselo, sino que su manejo exige una especialización profesional que exige un tiempo de formación que no tienen.

Muammar al-Gaddafi

Ayer fue un Mahdí fracasado. Hoy es un Depredador de su Pueblo

Hace 40 años, Libia era un país de beduinos, de tribus sedentarias, de desierto y de petróleo de muy buena calidad. Su población apenas llegaba a los 2 millones de habitantes en un país de 1.748.700 Km2. Era difícil recrear con eso las aventuras imperialistas de los antiguos califas o jefes político religiosos de la Umma o comunidad de universal musulmanes. Así, Gaddafi basó su expansionismo panárabe en la política de alianzas. Donde su figura ejercía una función catalizadora y de importancia muy superior al peso específico del país que regía.

Una política imperialista apresurada, incómoda y fallida.

Desde que en septiembre de 1969 participara en el derrocamiento del rey Idris al-Senussi, el coronel Muammar al-Gaddafi intentó crear y reiteradamente ampliar su Jamahariya o república árabe islámica. Ésta está basada en el Corán, la Sunna del Profeta y la Sharia, según su particular interpretación. Y, sobre todo, en su engrandecimiento a ultranza, empleando un proselitismo agresivo y un expansionismo imperialista. Por cierto, Gaddafi, según expresa su primitivo nombre, procede de la tribu Gaddafa, asentada junto a la ciudad costera de Sirte, en el centro del golfo de su nombre.

Desde su nombramiento el 16 de diciembre de 1969 como jefe del Gobierno libio, manteniendo el cargo de presidente del Consejo Revolucionario Militar, el coronel Gaddafi promovió hasta 4 federaciones con sus vecinos africanos y países árabes más afines y propicios.

El 20 de agosto de 1971 los respectivos presidentes firmaron la federación de Egipto, Libia y Siria. No quedó muy clara esta “unión”, porque el 2 de agosto de 1972 , Egipto y Libia anunciaron su propósito de fusionarse en un solo Estado. Con Túnez, Libia firmó otro acuerdo de fusión el 12 de enero de 1974. Sin embargo, en ninguno de estos tres casos los trámites se llevaron hasta el final. No parece que Gaddafi fuese nunca un aliado cómodo y leal. Y su protagonismo radical e impaciente tuvo que ver mucho en el desvanecimiento de los pactos.

Poco después, a dos sus “socios” los volvió enemigos resentidos. En enero de 1980, comandos tunecinos entrenados en Libia, atacaron desde Argelia, dando un rodeo, el pueblo minero tunecino de Gafsa. Era una incursión de ocupación, que pretendía ser el preludio de un levantamiento general contra el presidente Ahabib Burguiba. La colaboración con los libios de elementos de la Inteligencia argelina, disgustó profundamente al presidente de Argelia, Benjedid Chadli. A su vez, Egipto y Libia sostuvieron en 1977 una brevísima guerra fronteriza, que destruyó los restos de antiguos idilios. Además, Argelia, el otro gran vecino de Libia, sostuvo con ella una sorda competencia por el control sobre la influencia sobre el “Frente Polisario”, protagonizada por las respectivas facciones afines en éste.

Su ejército: Pequeño, no fiable y con enormes arsenales.

Paralelamente, Gaddafi fue acumulando un arsenal del todo desproporcionado a las necesidades del país, al tamaño, calidad y entrenamiento de su ejército y a las posibilidades estratégicas, tácticas y logísticas de Libia. Nunca se fió de su ejército, temiendo que le diera un golpe de estado, como el hizo con el rey Idris. Y lo ha mantenido escuálido y limitado. Si en 1970 tenía unos 30 mil efectivos, actualmente, con una población de 6,5 millones de habitantes, sólo cuenta con 45 mil hombres.

Dos son sus principales armas: los tanques y los cohetes balísticos tácticos. Gaddafi tiene unos 2 mil tanques medios soviéticos, de los modelos T-54, T-55 y T-62. Con ellos es posible equipar a 6 divisiones de tanques. Su artillería coheteril la forman unos 30 cohetes tierra-tierra soviéticos tipo Scud-B. Evidentemente, se hallan lejos de las posibilidades operativas de sus 5 batallones de artillería. El Scud-B entró en servicio en la URSS hace casi 50 años. Montados sobre transportes pesados a ruedas y con un alcance de 250 Km., estos cohetes pueden trasladar una cabeza explosiva atómica táctica para la lucha en el teatro operativo.

Curiosa y significativamente, el coronel Gaddafi siempre concilió muy bien su carácter de devoto musulmán con su amistad con la URSS, que le proveía de asesores y de armas para su ejército. Como complemento necesario del mismo, Gaddafi fue estableciendo unas fuerzas de élite pretorianas, sus milicias populares de la Revolución Verde, y una “Legión Árabe”, que, con una base de elementos libios leales, incorporó elementos yihadistas norteafricanos y del Cercano Oriente, recreando una especie de Legión Extranjera, entrenada, equipada y afín. Va a ser este conglomerado de fuerzas, el que utilice también Gaddafi para dar realidad a su sueño imperial sahariano.

Los libios también aburren a Yamena.

El Chad, país de 1.284.000 Km2. y hoy con 11,2 millones de habitantes de razas négridas, ha padecido continuas luchas intestinas por el control del país desde su independencia en 1960. Éstas se polarizaban entre el sur, con 2/3 de la población, de religión animista o cristiana, que conserva los resortes del Poder, incluyendo Yamena, la capital, antigua Fort Lamy, y el norte, musulmán y despoblado. En 1966 surge el Frente de Liberación Nacional del Chad (Frolinat), que va a operar en el norte del país, apoyándose en su base santuario del oasis de al-Kufrah, al sur de Libia. Coincidiendo con el golpe de Gaddafi las luchas del Frolinat se incrementan, obligando a Yamena a buscar el apoyo militar de Francia. El ejército chadiano contaba con unos 5 mil hombres, integrados en tres batallones de infantería y paracaidistas, cuyo armamento más destacado eran sus morteros de 80 y 120 mms. y los vehículos blindados a ruedas Panhard AML.

En 1973, las tropas libias penetraron temporalmente unos 90 Km. en el desierto de Tibesti, al norte del Chad. Y, en 1975, en una nueva incursión, se apoderaron de una franja fronteriza, habitada por unos pocos nómadas negros, incluyendo los pueblos de Tidemi y Auzu, donde hay importantes yacimientos de mineral de uranio. La base de Shaba, al sur de Libia, desde donde operaban contra El Chad, fue construida y habilitada por sus asesores soviéticos y germano orientales. El Frolinat, apoyado por Gaddafi, fue incluyendo entre sus objetivos estratégicos debilitar la influencia francesa en Yamena e incluir al país en el área geoestratégica de los países árabes norteafricanos. En 1978, ante el avance rebelde, las tropas francesas aerotransportadas tuvieron que intervenir de nuevo. Todo se apaciguó con la creación de un gobierno de concentración nacional, que agrupaba a las 12 facciones cristianas y musulmanas del país, en noviembre de 1979. Pero los recelos entre los “asociados” trasladaron los combates a la propia Yamena. Al final, se impuso la facción pro árabe en el gobierno. Tras la guerra, Gaddafi aseguró que no había enviado tropas al Chad. Y que en la lucha sólo habían participado “voluntarios” de la Legión Árabe. Por cierto, tras la brusca caída de Idi Amin Dada, refugiado en Arabia Saudí hasta su muerte, quedaron atrapados en Uganda varios centenares de estos “legionarios”. Que fueron enviados por Gaddafi para apuntalar el régimen del payasón sanguinario antropófago.

En mayo de 1980 los franceses se retiran del Chad. Y el 15 de junio de ese año se firma entre Libia y el Chad, un Tratado de Alianza y Defensa Mutua. Una brigada de infantería libia, reforzada por un batallón de tanques, penetró en el Chad, se dejó ver en Yamena y, finalmente, se desplazó al norte del país. Como presidente del gobierno chadiano quedó el prolibio Gukuni Ueddei. Y el martes 6 de enero de 1981, se firmó en Trípoli un acuerdo de fusión entre El Chad y Libia. Acuerdo que, como los anteriores citados, acabó pronto.

Gaddafi prueba suerte con el terrorismo internacional.

No consiguiendo novia formal, ni dote provechosa por ningún lado, el feo cara de piedra Gaddafi también probó a usar sus encantos con el terrorismo internacional, casualmente antioccidental. Conocidos, juzgados y sentenciados son sus apoyos, a los terroristas que explotaron una bomba en un avión del vuelo 103 de la Pan Am (Pan American Airlines) sobre la villa de Lockerbie, en Escocia, causando la muerte de 259 personas. Eran todos los pasajeros y tripulantes. También murieron 11 habitantes del pueblo. Tras sus condenas, los dos criminales libios implicados fueron recibidos en triunfo en Trípoli.

El 15 de abril de 1986 se bombardearon las ciudades de Bengasi y Trípoli por orden de Ronald Reagan. El ataque se centró en blancos militares o terroristas y alejados de zonas urbanas, para no dañar a los civiles y minimizar los daños colaterales. Así, fueron blancos prioritarios de los aviones, el campo de entrenamiento de terroristas de al-Jamahiriya, el aeropuerto de Trípoli, los cuarteles de Al’Aziziyah (sede del mando de las Fuerzas aéreas libias y residencia temporal de Gaddafi), el puerto militar de Sidi Balal, y la base aérea de Benina. Este frenazo con marcha atrás imprimió un serio carácter en la psique enturbiada de Gaddafi.

Con el pasar de los años y pese a sus bravuconadas y payasadas, su espíritu expansivo y batallador se fue asentando, sosegando y aplanando. Hacia afuera, mantuvo su política anti israelí, que ha abandonado hace años, y el apoyo nominal a los movimientos revolucionarios de países tercermundistas. Siempre se pueden distraer unos pocos petrodólares para esos chicos antiimperialistas. Últimamente descubrió las delicias del dinero y su utilidad para comprar de todo en el bazar internacional. Y se apoltronó en sus jaimas, protegido por sus amazonas favoritas. Decidido a recuperar el tiempo perdido con las delicias de este mundo. Buscando, sin remedio, que no se le pasase el arroz… Y en estos afanes más vulgares, también le cortó la «meadera», como dicen en Galicia, la revolución social de los países árabes.

Pobre Gaddafi, lo que desea, lo estropea…

EL EJÉRCITO NACIONAL AFGANO II

(CONTINUACIÓN)

Los Soldados del Ejército Nacional de Afganistán.

Su formación militar corre a cargo de las fuerzas armadas estadounidenses. En casi todos los campos de instrucción (boot camps) que proliferan por las provincias afganas, fuera del sur y el este fronterizo, existen una compañía de afganos y un pelotón reforzado de suboficiales y soldados estadounidenses. Estos instructores no son asesores militares. Les explican a los afganos lo que tienen que hacer y les enseñan y corrigen por repetición. Y es muy común que se refieran a los reclutas como “mis o nuestros soldados”.

Con ellos tienen que trabajar con paciencia, simplicidad y método. Para conseguir ir desasnándolos muy poco a poco.

Los nuevos soldados del Ejército Nacional son como niños grandes, vacilones y primitivos. En sus marchas de campo no cesan de hablar o de reir, formando pequeños grupos. Muchas veces son remisos a trabajar los viernes, el día semanal de descanso en Afganistán, o a salir de patrulla de entrenamiento si llueve, para no estropear los uniformes. Al principio, es necesario corregirles una y otra vez, con paciencia y firmeza, la forma de colocarse el casco o de sujetarse las botas de faena. Su pose, típica de los reclutas tercermundistas es cansina y displicente. En las teóricas se suelen aburrir, porque no tienen disciplina ni capacidad de concentración. Las aulas les fatigan y algunos bostezan ostentosamente. Su aparamenta mental les exige ver y experimentar en la práctica, los conocimientos y las destrezas más elementales.

El arma básica del infante o tirador es una de las variantes del Kalashnikov. Hace apenas un año y medio, en mayo de 2009, se comenzó a repartir entre los afganos el M-16 2. Es más preciso y su alcance efectivo, mayor. Pero también es mucho más delicado que el todo terreno Kalashnikov. Son dos conceptos de armas destinados a satisfacer dos conceptos de fuegos ligeros. El último pretende acogotar al enemigo que aún resiste, saturando de balas el área de su posición de tirador. En las primeras demostraciones, algunos reclutas no sabían como empuñarlos. En el “range line”, en posición recostados, muy pocos acertaban algún blanco en las dianas, tras descargar el cargador entero de 20 balas.

Los centros de entrenamiento están dotados de las facilidades elementales de los ejércitos modernos: barracones dignos, comedores comunes, duchas, aseos, intendencias. En esto sí que los soldados afganos se han acostumbrado rápidamente a estas comodidades foráneas y desconocidas.

El Cuerpo de Oficiales afgano.

Son tres las fuentes principales que proveen oficiales para las fuerzas armadas. La primera son las academias generales y especiales de las armas, servicios y apoyos. La segunda son las universidades que imparten determinados planes técnicos y temas militares. Donde se pueden graduar oficiales, especialmente para dirigir las reservas. La tercera es la cantera de los propios soldados aventajados, que pueden ser promovidos sucesivamente desde las filas y desde el cuerpo de oficiales, tras pasar las formaciones complementarias necesarias. Las dos primeras fuentes son en Afganistán veneros insuficientes, de cauces resecos y de resultados inseguros.

El cuerpo de oficiales afganos no tiene, de momento, ni una gran formación, ni una especial dedicación a sus soldados. De hecho, manteniéndose cerca de las líneas institucionales de autoridad y no involucrándose directamente con los problemas de sus hombres, buscan minimizar sus responsabilidades. Esto dificulta la dirección de las pequeñas unidades y su conversión en eficaces unidades de combate. El sistema de informes de eficacia de los oficiales y los reportes sobre la disponibilidad de los medios a su cargo, proceden de una distorsión burocrática importada, que desea observar, medir y trazar todo. Esto traerá inevitablemente la necesidad del retoque de los informes, para hacer aparecer siempre a los oficiales como competentes ante sus superiores. Pero la doctrina de cero errores y deficiencias produce el agostamiento de la creatividad de los oficiales de mando directo. Una consecuencia práctica será su fijación estricta a las órdenes y a los planes. Sin lugar para la iniciativa y la improvisación creativas, dentro de los márgenes de la misión recibida y el objetivo de los superiores en las pequeñas unidades de acción.

Desde hace siglos los ejércitos victoriosos exhiben tres o cuatro características, como soportes institucionales de su actuación: una vocación particular para las armas; un cuerpo de oficiales relativamente pequeño, formado por un 5 a 7% del total de los enrolados; una cierta estabilidad en los destinos de éstos, esencialmente en las unidades de acción, para crear lazos, cohesión y unidades eficaces, sin que ello afecte a su promoción por un tiempo y un código asumible y asumido de virtudes apropiadas.

Algunas Conclusiones.

Sin un cuerpo de oficiales y suboficiales estables y permanentes, capaces de conseguir y mantener un ejército bien entrenado y resistente a los esfuerzos de las operaciones de guerra, las habilidades militares del ejército nacional afgano son muy dudosas. El amateurismo y la lejanía de los cuerpos tampoco facilitan la cohesión de las pequeñas unidades, ya que no se desarrollan los lazos interpersonales necesarios para ello. Se espera que en plazos cercanos al año y medio, el ejército afgano consiga formar unidades de combate efectivas. Aunque los propios estadounidenses reconocieron hace varias décadas, que estos períodos eran demasiado cortos para lograrlo y partían de reclutas más cualificados para ello.

Una de las ventajas de este sistema mixto es la política. Ya que puede ayudar a desarrollar en los reclutas los hábitos de pertenencia a una entidad social superior a su tribu y de respeto y obediencia a la autoridad, al margen del Pashtunwalli. Otra “ventaja” puede ser que así la carga del esfuerzo militar recae sobre los estratos más pobres de la sociedad afgana y no sobre sus magros niveles dominantes.

Las armas son una profesión especial, a veces olvidada por la sociedad o, al menos, descuidada. Sobre todo cuando la oportunidad de su empleo no se vislumbra en un futuro inmediato. No se puede regir esta Institución por los parámetros de competencia y tensión internas, downsizing y outsourcing de funciones secundarias (por ejemplo, cocina, limpieza, lavandería y seguridad de acceso), gestión empresarial y dirección por objetivos, característicos de las grandes y medianas corporaciones. Esto lo intentó el portento de Robert McNamara, como secretario de Defensa del cuestionable JFK, en su reforma de 1960. El resultado se vio unos años después, en plena guerra de Vietnam. Muchas unidades no pudieron confiar en sus jefes natos y bajo el fuego enemigo, colapsaron literalmente y se negaron a luchar. Esta putrefacción institucional llevó a que al menos 1000 oficiales y suboficiales de pequeñas unidades fueran asesinados por sus hombres. Aunque la cifra real podría ser mayor. El número de oficiales muertos en Vietnam fue del orden de los 4500. La historia militar moderna no ofrece otro ejemplo de esta magnitud y trascendencia.

Las Revueltas Árabes

Una revolución social para el progreso

No es nuestra función cansar al lector con la narración de los hechos iniciados en enero. Todos los medios de comunicación los han transmitido y transmiten minuciosamente. Los inalámbricos, de pago y populares, describiéndolos en directo a todas horas. Si bien, los observadores sólo pueden comunicar como testigos de lo que ven en su entorno inmediato. Que está comprendido por apenas unas decenas de metros alrededor. Y El Cairo, por ejemplo, tiene una población de 16 millones de habitantes. Y se extiende por unos 38 Km. a lo largo del Nilo, ocupando unos 510 Km2. Los medios escritos, acompañándolos de análisis y comentarios. Que nos permiten reflexionar sobre su importancia. Y sobre su carácter imprevisto, insólito y rápido, en su desarrollo y en su contagio desde mucha distancia física y política. Intentaremos aquí describir los entresijos sociales, políticos y anímicos de todo lo acontecido. Y ponerlos para el lector en su perspectiva evolutiva.

El Origen Político Social de las Revueltas Árabes.

Los países musulmanes no son proclives a la rebelión contra sus autoridades. La obediencia es una cualidad personal y social muy arraigada en las sociedades islámicas. Se obedece al jeque o jefe de las familias del clan en las cosas referidas al orden social, se obedece al jefe familiar o padre en la familia. Y se obedece y acata la voluntad de Dios, como gesto y rito vital del Islam. Esta obediencia social es enriquecedora y protectora; no es disolvente ni enfermiza por sí misma. En las madrasas, el Corán se aprende de memoria, por recitación continua a lo largo de los años de escolaridad. Y puesto que es la Palabra de Dios descendida de junto a Allah, no hay interpretación ni crítica directa.

Desde el inicio del Islam, los califas, una combinación íntima de las autoridades civil y religiosa, dirigían a la comunidad de creyentes. Y no existía un contrapeso legal a su soberanía. Sólo las autoridades religiosas, singularmente los ulemas y muftíes, podían llamarles la atención en las cosas tocantes a la Fe y las costumbres. El entramado social de los musulmanes está enraizado en las estructuras de las viejas comunidades. Las jerarquías sucesivas de la familia, el clan o vecindario, como conjunto emparentado de familias, y la tribu, como conjunto de clanes afines y asentados en varias regiones, conforman su estructura social. Estructura que define, articula y sostiene los derechos y deberes recíprocos del individuo y de su sociedad.

Corresponde al dirigente y a su oligarquía, dar medios de vida a su pueblo. Bien, proporcionando ellos mismos empleo (administraciones, trabajos públicos y fuerzas de seguridad). Bien, protegiendo a los pequeños y medianos comerciantes, la casta del bazar, que forman el núcleo urbano de las clases “medias” del Islam. Bien, fomentando otros empleos, como los relacionados con el turismo y las peregrinaciones. Esto es más necesario cuanto menor sea el tejido industrial y financiero moderno de esa sociedad. Concretando, las autoridades deben así brindar sosiego a la sociedad y controlar su coste de la vida.

Mientras esto se cumpliese razonablemente, existía un flujo de lealtades y sincero entusiasmo de las clases populares hacia sus gobernantes naturales. Que se conseguía con la identificación anímica por apropiación del pueblo llano con el esplendor y la grandeza de sus jefes. Éstos encarnaban, de modo ideal y simbólico, el “nosotros”. Mientras esta simbiosis de dirigentes y pueblo se mantuviese, éste estaba dispuesto a defenderlos y a nutrir las fuerzas armadas. Pero nadie daría un paso por un gobernante injusto, porque es la negación y la corrupción de su esencia vital.

El Mecanismo Social de las Revueltas Árabes.

El tsunami popular que presenciamos, se extiende por todas las manifestaciones de la vida social, centros de trabajo y de enseñanza e instituciones públicas. Donde se recoge, actúa y vuelve a desbordarse por todas las ciudades. Fluyendo por las calles y represándose y manifestándose en las plazas y junto a los odiados centros de poder de la asustada oligarquía dirigente. Hay una violencia a borbotones y generalizada, no necesariamente cruenta, como reacción pendular contra la pasividad social propia y la explotación tradicional. Es un desquite contra la rapacidad insaciable de los hombres dominadores y extraños a su grupo social. La energía social expresada se sale de madre y los hombres se encuentran haciendo cosas que no siempre estaban bien antes. Pero que ya no pueden dejar de hacer. No hay mucho nuevo bajo el sol. Desde siempre, los jefes de los pueblos los han tiranizado y sus grandes los oprimen.

Los medios de comunicación, singularmente Internet y las redes sociales alojadas en ella, por su flexibilidad y libertad de uso, contribuyen a difundir los hechos. Este fenómeno social se propaga por “simpatía”, como conoce un barrenero. Que es la transmisión y la percepción de los hechos por otras sociedades nacionales. Cuando éstas se encuentran cercanas en la opresión y en sus condiciones de vida y sufren el ninguneo de sus élites rectoras.

Y es necesario un “iniciador”, un fulminante, que arranque el proceso social que se fermenta callado y tranquilo. Para que propague la inquietud, la rabia y la rebeldía, formando “ondas de conmoción” por todo el tejido social. Y sucedió que, a través de las “imágenes inalámbricas”, la fuerza corrosiva de la información directa y continua de hechos dolorosos, hizo mella y demolió ese equilibrio popular con sus gobernantes. Algunos pueblos dejaron de considerar a sus oligarcas como simplemente parásitos o chupones necesarios. Y comprendieron que las causas de su pobreza, de su retraso social, de su subdesarrollo económico, residían en toda la casta gobernante. Que era dirigida, según los países, por el rey o reyezuelo, por el “rais”, por la dinastía al-Assad, papá Hafez e hijo Bashar (desde hace 41 años), por el Mando de la Revolución del “Estado de las Masas” (la Yamahiriyya), etc. Parafraseando a un chino mandarín, diremos que “ha caducado para ellos el mandato del Cielo”.

La causa primaria fue ésa y no otra. En Túnez se revolvió una población mucho más culta y laica, clamando contra la pobreza. En Egipto, donde un tercio de la población es pobre, las aspiraciones se centraban en la libertad política.

Es de destacar que los desórdenes que estamos presenciando no van dirigidos contra el sistema social propio de cada nación. Los 5 rezos diarios que prescribe el Islam fueron cumplimentados con admirable orden por los cientos de miles de hombres y mujeres, que se congregaron el 1 y el 4 de febrero en la plaza de Tahrir de El Cairo. Tampoco los revoltosos dan señales de nuevos apegos políticos radicales. Éstos servirían para canalizar su fuerza social inicial, exuberante y amorfa hacia experimentos más o menos extremistas. Que estarían dirigidos por los radicales religiosos o políticos que existen en todos los países afectados. Sin embargo, las características revolucionarias de la clase obrera industrial se basan en su organización social y solidaridad firme. Que les permite una agitación social consistente y carente de estos picos de “arrebato manifiesto”. Tampoco aparecen en estos acontecimientos musulmanes, esas figuras individuales, con suficiente fama, arraigo nacional o carisma, que puedan aglutinar en torno a ellas a una parte de los ciudadanos, ahora inquietos y desencantados. Mohamed ElBaradei en los momentos actuales puede presentar, como mucho, un programa político sin fuerza social. Y su papel intrínseco puede ser más el de un Kerenski, que el de Garibaldi.

Las Interpretaciones de las Revueltas Árabes.

La fama de volubles que tienen todas las masas, especialmente las acéfalas, se debe al empirismo que preside sus actos de protesta y repulsa. Buscan a un gobernante cabal, que cumpla con sus deberes hacia el pueblo. Y esto no es una forma de anarquismo. Porque la única solución que puede aportar éste es la destrucción de los órganos administrativos y de poder, situados en las ciudades en revuelta. Y que sumiría a sus naciones en el caos, el saqueo, el desabastecimiento, la incertidumbre, la pobreza y la debilidad internacional. Siempre alguien tiene que organizar la sociedad y hacer posible la vida ciudadana. Y así, los objetivos de estas asonadas, por más que sean trascendentes e importantes, sólo pueden ser de cortos plazos. Ya que es necesario volver a los cauces de paz y a las actividades cotidianas. Un 30% de los egipcios está en o ronda la pobreza. Esto quiere decir que malviven al día. Y esto quiere decir que necesitan un suministro continuo, aunque sea exiguo, para su pervivencia. La paralización logística y las alteraciones de vida indefinidas que presenciamos, tienen vitalmente que acabar pronto.

Pero el objetivo esencial de estas revueltas árabes, sí es revolucionario. Porque buscan sustituir un gobierno despótico y lejano, por un gobierno más participativo y democrático. Incluso, para Egipto, Argelia o Túnez, del tipo de la república liberal laica. Que no esté regulada y tutelada por el “rais” o “padre de la Patria” de turno. Pero laica no quiere decir aquí “anti Islam”. Como podríamos pensar, si miramos el laicismo militante y excluyente de la religión, que nos afecta en Europa. Sino, que estaría basada en la separación operativa de la religión y la política, que se circunscribirían a ámbitos más estrictos.

Las actitudes de los gobernantes afectados están siendo dubitativas y desorientadas. Porque están a la defensiva y temerosos, y no tienen experiencia de este problema social, ni de cómo conducirlo a un remanso de actitudes acordadas. Por otro lado, los grupos de revoltosos en los que se articula el movimiento de protesta poseen instintivamente una gran sensibilidad y sintonía con la dialéctica del enfrentamiento antagónico. Y esas actitudes cortas, sin continuidad y contradictorias les dan nuevos impulsos anímicos y mayor osadía de acción a los grupos revoltosos, ostentosos y bullangueros. No existe en éstos ni organización ni disciplina interna o adquirida. Así, el límite de un grupo actual que puede dominar un jefe normal está alrededor de la treintena personas. Reuniones o agrupaciones puntuales mayores les conduce en poco tiempo a escisiones dentro de esos grupos hipertrofiados.

(CONTINUARÁ)

ESPAÑA, LA CRISIS Y LA INFLACIÓN

La stagflación sintetiza la coexistencia de 2 procesos perniciosos para una sana y sostenida actividad económica: una crisis con inflación. Por un lado, la economía está en su fase deprimida. Que se caracteriza por la disminución relativa de la demanda externa y/o externa por los bienes y servicios que nuestra economía produce. A este proceso se une una etapa de crecimiento excesivo de todos o casi todos los precios. Esto deteriora la competitividad de la economía. Y empobrece a las rentas pasivas y a los empleados menos formados. Y nos exige reducir costes de producción a corto plazo, bien por el despido parcial y la reducción de salarios, bien por los estímulos fiscales, bien echando mano parcial y temporalmente al estrecho margen admisible de deterioro de la bondad de los bienes y servicios. Las acciones de formación, innovación e inversión son más profundas y lentas, aunque más eficaces y consistentes.

Historia Contemporánea de la Stagflación.

La “stagnflation” es la combinación de las dos palabras inglesas que resumen esos procesos. Stagnant quiere decir estancado, paralizado, inactivo. La inflación es la subida perniciosa durante un tiempo del nivel general de precios de los productos, materias básicas y servicios de un país. La combinación de ambas desgracias realiza un efecto de corte y de desgarro sobre el tejido económico nacional afectado.

La stagflación surge incipiente y repentinamente en octubre de 1973, cuando la guerra del Yom Kippur. Entre otras medidas de su estrategia total, los países árabes productores suben unilateralmente el precio de su petróleo, multiplicándolo por 10 en los nuevos contratos. El light Arabian o Arabia ligero, un crudo parafínico, era, junto con el ya escaso de Pennsilvania, la referencia en el negocio al mejor crudo del mundo. En su punto de mira estaban los países europeos y los EEUU, simpatizantes con el Estado de Israel. Singularmente estaba Holanda. Las fotos de la época ilustraban a los habitantes de Amsterdam y Roterdam, utilizando sus bicicletas, en respuesta al boicot árabe. A partir de entonces, la Organización de Países Exportadores de Petróleo descubrió su fuerza económica y su poder político de persuasión a nivel global. Y, como ocurre con cualquier “sistema de armas” que se diseña y fabrica, la OPEP nunca renunció a su uso o a su amenaza, en su provecho. Durante más de 2 lustros, con 2 crisis puntuales intermedias, el precio de la energía fue un dogal inmisericorde y férreo en el cuello de todas las economías nacionales, desarrolladas o no.

Tanto fue así, que hubo que hacer amplio uso de los “derechos especiales de giro”. Éstos fueron creados en 1969 por el Fondo Monetario Internacional, para sustituir el empleo del oro como medio de pago en las transacciones internacionales. La finalidad ahora de esos activos fue facilitar créditos blandos a los países en desarrollo, destinados a pagar en divisas fuertes sus compras de petróleo extranjero. Este “oro negro” llegó a ser tan caro y tan condicionante para todos, que se acuñó el término de “petrodólares”. Para significar su importancia y su coste usurero y la exuberante riqueza económica de quienes lo vendían. Como ejemplo recordaremos que sólo en 1977 el Índice del Coste de Vida en España subió un 26,4%, en incremento interanual.

La Crisis.

Explicar que España sufre una fase de depresión económica importante sería algo innecesario y redundante. Pero, ¿por qué en épocas de expansión somos la Meca de todos los desempleados de allende los mares (poco cualificados)? Y, ¿por qué ahora tenemos un 20% de paro? Porque nuestra economía se basa en tres grandes áreas de producción: Atender al turismo y construir casas e infraestructuras son sectores productivos que utilizan proporcionalmente en su actividad mucha mano de obra poco cualificada. Por último, nuestro sector de automoción se sitúa en las últimas fases de la producción: el ensamblaje de los modelos y la producción de piezas. El estudio, la investigación y el diseño de vehículos y de plantas productoras se realizan allende nuestras fronteras.

Y el corregir esta grave deficiencia estructural y básica, social y económica lleva bastante tiempo. Capital productivo o dinero, parece que tenemos. No hay más que ver lo activas que son nuestras grandes empresas, invirtiendo en el extranjero. Pero la formación específica de la gran masa de personas, para dar trabajo a todas, es una labor lenta y paciente. Que tendría que ir unida y estar basada en la educación. Para reaprender el necesario equilibrio entre los deberes y derechos del individuo y de la colectividad; en la unidad y coherencia de una sociedad variopinta; en el esfuerzo como ingrediente imprescindible de la superación y del mérito entre los hombres; en el ahorro de lo superfluo, innecesario o banal como semilla de la riqueza futura, etc.

Varias son las áreas económicas donde hay que actuar para impulsar la economía y llevarla a una fase de expansión sana y sostenida. Para ello se hace necesaria también una comunicación vertebrada veraz, fluida y continua entre el pueblo y los políticos. Éstos dirigen y controlan las administraciones públicas en todos los niveles de actuación. Pero también pueden sesgarlas y dañarlas en grados variables.

La reforma laboral tiene que facilitar la formación continua de los excedentes laborales potenciales y actuales de todas clases. Más de un 33% de nuestros jóvenes no terminan sus estudios medios. Porcentaje que es superior a la media de los países de nuestro entorno. Y sin formación no hay investigaciones básicas y específicas, ni valor añadido en los productos, ni competitividad en los mercados, ni ciudadanos responsables ni exigentes. Hay que supeditar la recepción de subsidios al aprovechamiento en los cursos subvencionados recibidos. Es necesario repartir inteligentemente entre los trabajadores de una empresa sus necesidades de mano de obra: evitando su cierre y el despido total, a cambio de un menor salario, menos horas de trabajo y algunas subvenciones. Los convenios colectivos deben ser flexibles, para adecuarse al mercado cambiante, y establecerse más por tipos de empresas que por grandes sectores. Los trabajadores jóvenes son los que más temporalidad soportan (la mitad de ellos, según el Instituto de la Juventud); y las personas con contratos temporales son las primeras en ser despedidas. Aguantan porque el tejido familiar social tiene en España una raigambre y una resistencia superiores al de otros países del entorno económico. Un 60% de los menores de 30 años vive con los padres, y en la Unión Europea son sólo un 40% del total. Las ayudas oficiales deben concretarse en los colectivos de difícil ubicación: mayores de cierta edad, parados de larga duración, jóvenes poco formados, etc.

La racionalización fiscal debe buscar varias cosas: La reducción de la deuda pública y la limitación de su crecimiento. El pago y la eficaz y óptima administración de los servicios públicos esenciales. Éstos van desde la sanidad y la enseñanza, hasta la defensa y la diplomacia, pasando por la recogida y tratamiento de los residuos, un servicio de administradores eficaces y suficientes, la meteorología y el cuidado y la gestión de los bosques. La homologación fiscal real con los países de nuestro entorno económico. Ésta garantizaría una mayor racionalidad del uso de los recursos públicos (el juego de sus activos y pasivos) y la sostenibilidad en el tiempo. Un parámetro básico para el buen hacer en estas áreas es considerar a los ingresos públicos como: unos bienes escasos y ajenos (de los que hay que dar cuenta), que hay que convertir en servicios y bienes públicos repartidos, eficaces y suficientes. La Administración Pública es juez y parte en la gestión pública. Un país no puede gastar permanentemente por encima de sus posibilidades de recaudación, como función de su actividad económica y de su economía de costes. Éstas son las 2 riendas de la gestión del gasto público universal, productivo y eficaz. De su importancia y de su posibilidad, cuando existe la voluntad política y la urgencia social para ello, dan fe los planes combinados de ajuste e impulso económico presentados en 2011 del presidente Obama. Así, él apuesta por lograr un ahorro de 400 mil millones de dólares en los gastos de su Administración durante 10 ejercicios fiscales, incluyendo los recortes militares. Y lo conseguirá trabajando en aquélla de una forma más racional y eficaz.

El reajuste moderno, científico e innovador de la estructura financiera nacional y sus normas de funcionamiento es un área económica de imprescindible actuación. Recordemos que, todas las 17 crisis estructurales detectadas en los últimos decenios, vinieron precedidas por una “burbuja financiera”. Causada por una “plétora indebida” de concesión de créditos. Y que los intereses gravados a los potenciales “clientes morosos” eran mucho más altos que los aplicados a los créditos estándares. Aquéllos son los que la rentabilidad de sus negocios en época de bonanza está muy cerca de sus costes brutos de explotación. O las personas para las que los pagos de sus hipotecas concedidas, superan el 35-40% de sus ingresos estables en etapas de bonanza. Hay que regular y controlar las prácticas de ingeniería financiera, para aumentar las rentabilidades de los activos mediante los “pelotazos financieros”. El núcleo esencial de su corrosiva actuación es la separación y el alejamiento físicos de las actividades de los prestamistas y sus prestatarios. Esto permite la ocultación y la titulación en cascada de las deudas buenas, regulares y malas, según su riesgo razonable de pagos. E impide el seguimiento y el control sobre los impagos de los prestatarios.

Es necesario terminar la afloración (su aparición en el activo a sus valores de mercado razonables) en los balances de las empresas de los “activos tóxicos” o préstamos y otros activos, ya incobrables o de muy dudosa realización. Hay que recapitalizar las instituciones, especialmente las cajas de ahorros. El capital privado no acudirá a ellas mientras no se saneen sus balances y se reestructuren sus medios productivos. Es necesario reorientar en ellas sus dos actividades: la financiera y la acción social. Sus normas de funcionamiento legal deben impedir que los políticos cercanos participen en las decisiones empresariales. Evitando así la financiación de empresarios regionales, con escasos recursos propios, de empresas públicas innecesarias o inviables, de aeropuertos de escasa rentabilidad, ya en sus proyectos, etc.

La Inflación Asoma sus Orejas.

Estamos asistiendo a la iniciación de un proceso inflacionario. Que se caracteriza por la subida de los precios de las materias primas (singularmente, minerales, petróleo y derivados de los bosques) y de los alimentos. La de éstos está impulsada por la demanda emergente, su empleo en piensos y por algunos fenómenos naturales adversos, como la ola de calor exagerada y duradera que padeció Rusia en el verano de 2010.

Contra los precios crecientes internacionales podemos hacer poco. Tampoco hemos hecho mucho por librarnos de la dependencia del extranjero en el sector energético. Un 70% de la energía consumida es importada. Porcentaje que es muy superior a la media de los países europeos. Prácticamente, todo el petróleo y el gas que consumimos es importado. A pesar de ello, tenemos aversión fóbica a la energía nuclear. No se pueden comparar en seguridad, en desarrollo y en eficiencia, la tecnología soviética de Chernobil, centrada en la reducción de costes en un entorno social opaco y dictatorial, de las tecnologías europeas nucleares modernas. Además, gran parte de la electricidad francesa que recibimos, proviene de sus centrales nucleares junto a los Pirineos. Lo cual es, al menos, un ejercicio de hipocresía y de aveztrusismo reivindicativos.

Nuestro “mix energético”, la cesta ponderada de los recursos energéticos que utilizamos, tiene una huella ambiental grande (gases tipo invernadero) por estar basada en el consumo de biomasa no renovable (combustibles fósiles sólidos, líquidos y gaseosos). No sabemos de ecologistas activistas que estén dispuestos a disminuir su nivel de vida adquirido por usarlos menos (en transportes, electricidad, calefacción, bienes y servicios que los emplean en su producción). Un consumo mayor de energía nuclear reduciría el impacto natural que causamos con esos consumos.

          Los precios de los alimentos están hoy nuevamente en los máximos alcanzados en 2008. Y lejos de los que tenían antes de la crisis alimentaria de entonces. Según un estudio de la FAO, ya en mayo de 2010 los precios estaban un 24% de media por encima de los del año 2006. Y señala también que, como consecuencia de ese encarecimiento, unido a la desaceleración económica, más de 100 millones de personas han sido empujadas a la pobreza y al hambre en el mundo.

          El Banco Central Europeo mantiene sus tipos de interés desusadamente bajos (2%) desde hace bastantes meses. Pero, en enero de 2011, el Sr. Trichet ha avisado de que se mantiene vigilante y que no es de descartar que en unos meses suba el tipo básico del precio del dinero. ¿Por qué se comportan diferentemente la Reserva Federal y el BCE? La razón reside en sus “mandatos” de gestión. La Fed está más orientada a promover el crecimiento económico, que a contener una inflación no exagerada. Una de sus últimas medidas ha sido decidir comprar deuda estadounidense en el mercado secundario. Lo hará por más de 700 mil millones de dólares, a razón de unos 60 mil millones al mes. A Bernanke le conocen sus colegas como el “helicóptero”. Cuando era profesor de universidad, declaró que “él era capaz de tirar billetes verdes desde un helicóptero, si era necesario para estimular la economía”. Por su parte, el BCE tiene un mandato serio para tener la inflación de la Eurozona controlada en valores cercanos al +2% anual. Y España, con un 10% de participación en el PIB europeo, ha llegado al 2,3% en 2010.

El impacto del demonio de la inflación, que empobrece a todo el colectivo social, sobre la economía, que intenta dar trabajo a más personas y crecer, puede ser dramático en los próximos meses. Produciendo, junto con la maldita crisis, un efecto de corte y de desgarro simultáneos en el tejido económico de toda la nación.

Los Talibanes en Qala-i-Naw.

El miércoles 25 de agosto, a partir de un extenso comunicado facilitado por Defensa, los periódicos españoles publicaban un artículo de redacción, donde informaban de los éxitos militares españoles en la provincia de Bagdhis. Gracias a los mayores despliegues de la primavera, a las patrullas “demostrativas” de columnas de vehículos y a pie, al establecimiento de 2 posiciones fijas en la ruta Lithium, a cargo de una compañía y de una sección de la Legión, un grupo abrumado de unos 25 talibanes con su jefe entregaron las armas en el aeropuerto de la capital (situado entre ésta y nuestra nueva gran base “Urrutia” en las colinas) el viernes 20.

Una Acción Inesperada del Enemigo Talibán.

La ceremonia de recepción de los rebeldes en Qala-i-Naw, el domingo 22, presidida por el gobernador provincial Dilbar Jan Arman y jefes militares de nuestra brigada paracaidista, confirmaba los progresos logrados en la estrategia de “afganización” del conflicto.

En los mismos momentos en que los españoles recibían y leían la noticia, poco más de las 9 a.m. en Afganistán, un talibán chófer de la policía afgana, que había logrado la confianza de sus mandos y, por tanto, de nuestra seguridad, penetró en la antigua base Urrutia. En ella, la Guardia Civil realizaba la formación de más de 50 policías afghanos, enseñándoles desde como cachear a un sospechoso a atender una denuncia. Ghudan Sakhi, con el seguro de su Kalashnikov en posición de fuego semiautomático, entró en una sala aula donde estaban 3 españoles, un capitán y un alférez de la Guardia Civil y un traductor de farsi, y los tiroteó a mansalva hasta la muerte. En vano trató de huir, ya que fue abatido rápidamente junto a la entrada.

El tiroteo fue la señal para que muchos bagdhisis, “amigos” de España, se reunieran a la entrada de la escuela de adiestramiento. Iban equipados con largos garrotes, provistos de sus cuchillos personales, y portaban adoquines, apilados previamente allí, y granadas y cócteles incendiarios. Al grito de “Allah u Akbar”, varios cientos de nuestros favorecidos nativos comenzaron a hostigar la entrada de la escuela y su perímetro inmediato, reclamando el cadáver del traidor asesino taliban. Los alborotos incluso impidieron el aterrizaje de los helicópteros enviados desde Urrutia para evacuar a las víctimas. La enfurecida turba tuvo que ser dispersada por las armas de la policía afgana, apoyada por la G. C., produciéndole un par de decenas de heridos.

Características Socio Culturales de los Afganos.

Los afganos se mueven por una mezcla de intereses personales, una religiosidad formal, pero “adaptada” a sus costumbres (les viene muy bien esgrimirla para mantener sometidas a las mujeres, un imperativo social anterior al Islam) y una cultura social amplia, antigua, estructurada y arraigada. El Pashtunwalli es el “código” que establece los deberes del pashtún con su familia y su clan y los de éstos con los individuos. Se trata de defender los derechos de todos, extender la protección y la supervivencia por todo el colectivo y sus propiedades y preservarlos de injerencias foráneas no buscadas o deseadas. Similarmente, con variaciones, existen los Waziriwalli, Afridiwalli, etc.

La debilidad operativa principal de las tribus del sur y del este de Afganistán, también llamadas los pueblos de la Frontera, es su falta de unidad. Cuando no ocurren las “naturales” incursiones de rapiña, surgen los estados intermitentes de guerra irregular entre ellas, generalmente encadenando y prolongando la venganza de algún “agravio”. Y aderezado todo por los cambios fáciles e inexplicables, a veces, de alianzas entre los clanes o, incluso, las tribus. Esta belicosidad arraigada y explosiva, imprime carácter a los pashtunes, waziris, baluchis, cafres, afridis y otras tribus menores de la Frontera. Y ello a pesar de que el Islam prohibe seriamente la guerra entre musulmanes… Ya tienen bastante con matar a los infieles en la Yihad.

Las áreas que se incluyen en las fronteras de Afganistán y Pakistán, donde viven algunas de las razas más fieras, esquivas y luchadoras del mundo, son de norte a sur, el Pequeño Pamir, Chitral, Kohistán, Bajaur, Khyber, Nangarhar, Tirah, los dos Waziristanes, Paktika, Kandahar y Baluchistán. Esta extensa zona a ambos lados de la Línea Durand, fue conocida como The Grim o “la macabra” por generaciones de soldados británicos. Por extensión, impregnación e imitación, muchas de las peores cualidades de la Frontera, fueron permeándose lentamente, trasladándose hacia el oeste, a las otras etnias afganas. Los uzbecos (10% de la población) y los tayikos (25%), viven al norte del país, limítrofe con las repúblicas independientes de Tayikistán y Uzbekistán. Y en el centro viven los hazaras (un 20%).

No se puede obtener la lealtad de los pueblos afganos, si no se convive realmente con ellos. Y esto es imposible de lograr en los 5 meses de turnos de servicio. La mayoría de los oficiales británicos de la etapa colonial, destacados en la Frontera, conocían algo de pashtun, antes de incorporarse al servicio. Y, durante los primeros meses en su destino, intentaban obtener el Higher Standard o grado superior en pashtun. El título los calificaba favorablemente para traslados y ascensos y les suponía un importante plus de sueldo. No se puede exigir lealtad a los afganos, si no somos capaces de preservar consistentemente su integridad física y sus bienes de las represalias y de los ataques de los talibanes. Con los planes de evacuación militar a plazo fijo que anuncian los estadounidenses, estamos dando una esperanza definida a la resistencia armada enemiga, en un país de gente belicosa, levantisca, rapiñadora, dura y muy suya. En 1947, a raíz de la independencia de la India y Pakistán, las tribus de la Frontera se extrañaron mucho de que las tropas británicas se retiraran de sus posesiones al oeste del Indo, sin haber sido derrotadas… Los éxitos en la reconstrucción y el desarrollo del país, en la educación del pueblo y en la lucha contra la endémica y arraigada corrupción, tienen que estar basados en éxitos militares suficientes, progresivos y continuos contra la insurrección armada.

Existe una leyenda, que si no es cierta está bien traída, que cuenta que el 14 de agosto de 1947 se celebró un acto en Waziristán del Sur, con motivo del intercambio de soberanía, al que asistieron un comisionado general británico y el nuevo gobernador pakistaní. Uno de los notables que acompañaban a éste, un malik de los Mahsuds transfronterizos, se dirigió a su “agente político” inglés (algo así como el jefe de factoría en las reservas indias del Far West) y le preguntó: “Por cierto, Sir, ¿sabe Ud. lo que quiere decir Sahib?” Éste era el término con el que los indígenas se dirigían respetuosamente a los dominadores británicos. El agente político, un poco descolocado, lo intentó: “¿Será algo así como jefe o señor?” “No, le contestó el malik, quiere decir hijo de puta”.

Más Parámetros de la Guerra Contrainsurgencia.

Una cualidad necesaria de los mandos en todas las guerras es la de poseer la fiereza y la garra inherente al choque armado, satisfaciendo la necesidad de rematar la faena hasta su mismísimo fin. Es decir, actuar sin tibiezas, dudas o condicionamientos espurios y con celo del triunfo. Clausewitz ya notó que la mayoría de las bajas del derrotado, se producían en las últimas fases de la batalla. Cuando la resolución y la decisión de aquél languidecían, y esto se extendía en ondas de conmoción por todo su despliegue. Guderian solía decir a sus tanquistas, “no le pinche, apuñálelo y hágalo puré”. No podemos atar corto o estorbar con órdenes y prevenciones políticas a un mando, en lo que se refiere a sus capacidades operativas, y pretender que se bata y supere a un enemigo aguerrido, ladino, escurridizo y móvil. Ho Yen Hsi, un comentarista de Sun Tzu, decía que esto era como sujetar al lebrel negro de los Han y pretender que atrape a liebres inalcanzables. ¿Cuál es la diferencia?

La iniciativa, manifestada en la guerra irregular en multitud de pequeñas grandes acciones, está siempre habitual y consistentemente del lado ganador final. No se puede permitir que el enemigo la tome, la use y la retenga. La iniciativa va unida a la imaginación creativa, enmarcadas e iluminadas por los conocimientos profesionales y la experiencia. Juntas, reforzando a un carácter emprendedor, pueden aquí ser decisivas y eficaces militarmente.

Ninguna de las leyes de la guerra definidas en las convenciones de Ginebra y de La Haya favorecen a los talibanes. La condición de beligerantes de derecho la otorga el cumplimiento de las mismas. Para ello las partidas deberían ir uniformadas, exhibiendo las armas, mandadas por un jefe y actuando en nombre de un estado que retuviese la soberanía de, al menos, una parte de su territorio. Estas exigencias sólo las cumplían los partisanos soviéticos durante la II guerra mundial. En los otros casos, se aplican las legislaciones nacionales. Que suelen ser especialmente duras en los casos de sedición armada, calificando de asesinos, terroristas o bandidos sin entrañas, a los insurrectos. Si bien es cierto que hasta los alemanes en el Frente del Este, una guerra étnica radical, suavizaron el tratamiento dado a los partisanos, para no exacerbar las posturas y recrecer los desmanes y las pérdidas.

La Guerra de Afganistán, Hoy II

(continuación)

La lucha de los alemanes contra los partisanos soviéticos durante la Gran Guerra Patria.

Veamos un ejemplo histórico de la actuación de fuerzas contrainsurgentes, en condiciones desfavorables para ellas. Las fuerzas antipartisanas alemanas en la URSS intentaron siempre no ser forzadas por los guerrilleros a la pasividad de la guarnición o la escolta. En su manual de “Guerra contra las Bandas” establecían que “la iniciativa debe ser siempre nuestra. Incluso si el comandante solamente tiene una pequeña fuerza a su disposición, no debe mostrar fallos en su resolución. Si es posible, cada acción de las bandas debe ser contestada”.

Los alemanes no sólo estaban obstaculizados en sus operaciones contra guerrilleras por una habitual inferioridad de hombres. Sino, también, por la heterogénea calidad de las que disponían. Sus tropas antipartisanas consistían en una siempre variable combinación de fuerzas de diversos orígenes y calidades: tropas de fronteras y tropas de seguridad y policía alemanas; tropas de seguridad de sus aliados en el frente del Este, especialmente italianos y rumanos; y una mezcla variopinta de fuerzas “rusas” aliadas de seguridad y de autodefensa, a veces, inseguras. El núcleo duro de las unidades eran los alemanes. En los puestos no se solían poner tropas homogéneas. En ellos las calidades se entreveraban, para que la presencia del fuerte animase al más flojo o novato, y le alejase los pensamientos de debilidad o deserción.

Ante la imposibilidad de guarnecer su retaguardia en todo el territorio conquistado a la URSS, al oeste de una línea imaginaria trazada entre Leningrado y Stalingrado, los alemanes tenían que seleccionar muy bien los puntos de guarnición. Éstos pocas veces contaban con más de una sección de fuerzas contraguerrilleras. Además, se consideraba que con 4 o 5 hombres, el puesto podía ser defendido por un tiempo. Mientras, los otros, en 1 o 2 patrullas, salían a perseguir a los partisanos en las aldeas cercanas, a vigilar la vital línea de comunicaciones o a apoyar a otros puestos. Cuando se creaban nuevas unidades o si había un “sobrante” temporal de fuerzas antipartisanas, se formaban patrullas de exploración y combate, algo así como unas fuerzas de reconocimiento en fuerza, para localizar y hostigar a los guerrilleros. Cuando era necesario realizar una acción ofensiva mayor, ante una amenaza guerrillera o la localización de una concentración importante, incluso se traían temporalmente tropas de primera línea (de la zona operativa) para el ataque y destrucción de aquélla, generalmente buscando su cerco y aniquilamiento.

Es cierto que los resultados alemanes fueron limitados. Y también es cierto que el principal objetivo operativo de sus fuerzas antipartisanas se cumplió. Se mantuvieron razonablemente abiertas las líneas de abastecimientos desde Alemania, Polonia y Rumania hasta las retaguardias de las fuerzas alemanas y de sus aliados en el Este. Y el flujo de hombres, armamentos, equipos, repuestos y mercancías que recibieron fue constante, para permitir el gigantesco esfuerzo de guerra contra los casi inagotables recursos de la URSS. Millones de prisioneros soviéticos fueron enviados al Reich y hacia allí retornaron incontables unidades y hombres de la Wehrmatch, en sus continuas rotaciones.

La operatividad de la guerra contra insurgencia en Afganistán.

La red de patrullas y de pequeños puestos militares, operando en las zonas a disputarles a los talibanes, tiene como fin operativo negar la iniciativa y la movilidad a las guerrillas, cortar sus comunicaciones con sus bases, con su red de colaboradores y entre ellas, y levantarlas, como a la caza, de sus “bases” protectoras de carácter civil y de sus reductos aislados. El conocimiento de los insurrectos de su zona y de su vecindario es en esta guerra uno de sus mayores activos. Pero, la red nacional afgana puede cubrir operativamente una amplia extensión y es capaz así de captar la información sensible.

La clave operativa es el patrullaje enérgico, continuo, impredecible, ávido del combate con los insurgentes o de conseguir información. Que constituya un “enjambre” más profesional, más activo, más letal que los insurgentes. Integrado por unidades raramente mayores de una sección. Cuyas armas sean el sigilo, la discreción, la movilidad, con la noche como colaboradora y refugio. Las comunicaciones rebeldes pueden ser dislocadas por la interposición del “enjambre” militar. Los refugios y depósitos de los rebeldes terminarían localizados. La convicción de impunidad de los insurrectos desaparecería. Técnica, táctica y operativamente, los militares extranjeros y, luego, nacionales deben ser por oficio y capacidades, más profesionales, más activos, mejor equipados, más letales, más eficaces, que las fuerzas irregulares a las que buscan y combaten. El problema de una rebelión interior armada sería conducido a un problema policial de maleantes comunes.

Una especialización de las patrullas, con técnicas diferentes, son las seudo bandas rebeldes. Éstas estarían destinadas a actuar en las zonas pastunes proclives a la insurgencia, de donde varios de sus integrantes procedan. Su acción es favorecida por el carácter descentralizado de los grupos rebeldes. Sus misiones serían conseguir información, probar la lealtad de los civiles e incluso aniquilar pequeños grupos enemigos y suicidas.

La paciencia debe ser una característica de todos los ejércitos implicados en esta guerra. También hay que alcanzar un mínimo de oficio y veteranía para ser eficaz. En las zonas más favorables a las bandas es muy fácil que, al principio, las operaciones de cerco se cierren en vacío. Hay que ir ganando y seleccionando a su población, como hemos dicho antes, para que el oficio y la lealtad combinados produzcan sus réditos militares y sociales. Los sucesivos triunfos del ejército afgano le irán ganando el favor del pueblo, porque todos quieren ser emotivamente del bando ganador. Y porque los intereses de los afganos son lábiles, dispares y aún contradictorios, basados en la lealtad a la familia, al clan, a la tribu y al Islam, por ese orden.

Por último, políticamente es necesario buscar el acercamiento a los líderes moderados pashtunes. Hay que evitar las acciones y actitudes disolventes como los bombardeos contra “guerrilleros entreverados con los civiles”. Con el principio de fondo de que una democracia islámica (basada en la Umma, el Corán, la sunna del Profeta y la Sharia o el conjunto de leyes penales y civiles basadas en ellos) no es igual a una democracia occidental. Cuyo modelo queremos insertar sin más, en esta sociedad milenaria, resistente, tozuda, independiente, orgullosa y aguerrida.

LA PERSECUCIÓN A LOS CRISTIANOS

Introducción.

No es mi costumbre polemizar o tratar los temas políticos o partidistas. Aquéllos que tocan temas “mundanos”, definidos por los parámetros y valores humanos y sociales limitados o temporales. Por ejemplo, las luchas políticas e ideológicas entre los liberales y los socialdemócratas. Que por muy actuales e importantes que resulten, no pasan de estar limitadas a determinados países y circunstancias y a un espacio histórico contemporáneo, limitado y corto.

Las virtudes como identidad y defensa de las sociedades humanas.

Pero se trata ahora de algo que afecta a una virtud humana.

Las virtudes son las bondades y cualidades de referencia, apreciadas y valoradas permanentemente por las sociedades y los grupos humanos. Las virtudes son muy resistentes y perdurables en el tiempo. Los valores, en cambio, son las bondades y cualidades humanas, estimadas de forma temporal y/o local por algunas sociedades y grupos humanos. Y lo son, principalmente, debido a su idiosincrasia, las condiciones de vida y las presiones recibidas desde el exterior. Estos valores culturales y sociales van evolucionando con las contingencias, los desplazamientos y las fortunas de las sociedades humanas.

Dentro de nuestra extensa cultura occidental, que alcanza a todos los continentes del Oeste y, en menor medida, a Asia, las virtudes son aportadas por las distintas iglesias cristianas y por los discursos de Cicerón y los Diálogos de Platón. Una de estas virtudes esenciales es el respeto y el culto a la divinidad. Como reconocimiento y veneración del Ser Necesario que nos crea, nos sostiene y, en algunos casos, nos ayuda. Esto se concreta según la educación, la cultura y el ambiente social. Así, la persecución multiforme a los cristianos atenta contra una virtud fundamental de nuestra civilización occidental.

La Persecución armada a los Cristianos en los Países Árabes.

Se están dando en los últimos meses diversos casos de persecución violenta a los cristianos, en países en los que predomina la religión musulmana. Son las tierras de dar el-Islam, donde la Umma o comunidad musulmana universal domina políticamente. Pero algunos no musulmanes que viven en dar el-Islam tienen un “pacto de protección” con ella. A éste tienen derecho teórico los judíos y los cristianos, como gentes citadas en el Corán y que detentan algunos de los Libros considerados también como proféticos por el Islam.

En Irak, al-Qaida ataca a los cristianos, como parte de su estrategia de triturar la sociedad civil iraquí. Generando el odio entre los distintos estamentos religiosos, étnicos y sociales. Y enfrentándolos violentamente entre sí. Las víctimas aquí son los siriacos y caldeos católicos iraquíes. Cuyo número es hoy sólo 1/3 de los que había en la época del infamado Sadam Hussein al-Tikriti. Tampoco el primer ministro, Nuri al-Maliki, que ha tardado casi nueve meses, desde las elecciones legislativas de marzo, en formar gobierno, ayuda a suavizar las cosas. En efecto, ahora está llevando a cabo una campaña de islamización en Bagdad. Y sus objetivos son los locales de esparcimiento masculinos, donde se vende alcohol, las joyerías y los cristianos bagdadíes.

Desde que en 1999 se implantó la sharia, como consolidación del poder musulmán, en 12 estados de la federal Nigeria, los muertos en las luchas étnico religiosas que sobrevinieron, ascienden a más de 12 mil personas. Sólo en marzo de 2010, los ganaderos de la etnia fulani (musulmanes) realizaron diversos ataques contra los agricultores cristianos, que causaron unos 500 muertos. En la víspera de la Navidad de 2010, un grupo nuevo radical fundamentalista violento islámico, autodenominado Jama atu Ahlu “SUNNA” Lidda Awati Wal “YIHAD” realizó un ataque simultáneo múltiple en un barrio cristiano de la ciudad de Jos. Hicieron explosión 9 o 10 artefactos en sus calles y el mercado, buscando las mayores concentraciones de personas, causando cerca de 90 muertos y 190 heridos cristianos.

En Pakistán, los grupos locales de Tehkrit-e-Taliban Pakistán y afines atacan las iglesias cristianas y a los fieles a los que pueden acusar de algún desliz verbal o de una conducta impropia. Aquéllos están establecidos al oeste del Indo, desde Quetta, en el Baluchistán pakistaní, hasta más al norte del valle del Swat, conectando con los independentistas musulmanes de la Cachemira india, a los que se les atribuyeron los ataques terroristas en Bombay. En Egipto, los cristianos coptos son exprimidos por el régimen dinástico republicano oligarca de los Mubarak (Hosni y su hijo Gamal). Así, por ejemplo, se les niega el derecho a sustituir o reparar sus locales de culto. Esto ha provocado algunas revueltas cristianas locales. Todo con la aquiescencia de los omnipresentes e ilegales teóricamente (desde 1956) Hermanos Musulmanes. Ésta es una de las organizaciones veteranas en la expansión árabe del islamismo militante violento. Cuyos principales ideólogos originales terminaron ahorcados por las autoridades egipcias de la época. En el Alto Egipto se pueden visitar numerosas iglesias coptas. Los cristianos llegaron a Egipto varios siglos antes de la aparición del Islam. Las iglesias suelen estar rodeadas de empalizadas o de vallas protectoras. Pero también aislantes y segregadoras. Cuando una iglesia es un lugar de recepción y encuentro populares.

Y, por último, hablemos del caso enquistado e infestado del Sudán. Donde los árabes norteños quieren imponer por la fuerza el Islam a las tribus negras del oeste (Darfur) y del sur. Éstas son de religiones cristianas o animistas (naturales primitivas, en constante retroceso). Esta opresión religiosa e ideológica está anclada en la mentalidad secular de esclavistas negreros de los árabes al norte de Jartum. Que ya tenían desde antes de los tiempos del Khedive o “virrey” en El Cairo de la Sublime Puerta, la sucesora y dueña nominal del Califato árabe. Esto se complicó y arraigó en las últimas décadas, con la lucha por los ricos yacimientos petrolíferos y mineros del sur y el oeste de Sudán. Estos recursos naturales, explotados en colaboración con los chinos, por cierto, los nuevos imperialistas económicos de los países en desarrollo, garantizarían la viabilidad de un Sudán del Sur libre e independiente. Que estaría impulsado y dirigido al principio por el Movimiento Popular para la Liberación del Sudán (SPLE en inglés). Cuyo brazo armado (y más conocido por el público) es su Ejército Popular o Sudan People Liberation Army. El movimiento nació en 1983 como reacción popular, religiosa y de clases al intento de Yafar el-Numeri de imponer “manu militari” la sharia y la islamización o una religiosidad legal y reaccionaria, en el sur del país.

Como en todas las guerras civiles, encubiertas e irregulares aparecen aquí las figuras de los “voluntarios”, al lado del gobierno de turno. Suelen tener escasa formación militar ortodoxa y un celo ingente, al ser recién llegados o advenedizos, por demostrar su lealtad y su utilidad al amo gubernamental. Los árabes nómadas de Darfur y el Chad fronterizo forman las milicias Janjaweed, de caballería ligera irregular. Jartum los franquicia para que aterroricen, dispersen y diezmen a los pobladores de Darfur. En las tierras limítrofes con Kenia, utilizan los musulmanes a una combinación de milicias árabes (de la etnia misseriya) y renegados (o conversos, según se mire) negros, para horrorizar, hostigar y desplazar de sus tierras a los pobladores negros. En algunos casos, estos “patriotas” son apoyados por la aviación y la artillería regulares de Jartum.

Por último, señalemos que un Gran Perpetrador de estos atropellos, el presidente del Sudán Omar Hasan Ahmad el-Bashir, de 67 años, está procesado como responsable de estos atropellos, por genocidio y crímenes de guerra por la Corte Penal Internacional de La Haya. Sin embargo, este pajarraco desafía la orden de arresto internacional contra él. Y se ha paseado desde su emisión por Egipto, Qatar, Libia, Arabia Saudí, Eritrea (50% musulmanes), Chad, países todos de religión islámica.

La Persecución jurídico religiosa de los Cristianos en los Países Islámicos.

En mayor o menor intensidad y rigidez, según los casos, la sharia establece hoy en día contra los cristianos:

Pena de muerte contra los blasfemos (ofender, según su criterio, a Alá, al Islam, al Corán, al Profeta) y a los conversos desde el Islam (por su apostasía).

Quema y demolición de los templos y cierre de escuelas, hospitales y orfanatos cristianos.

Prohibición de entrada al país, expulsión e incluso pena de muerte a los misioneros cristianos.

Prisión por portar símbolos cristianos. Prohibición de reunión para orar o celebrar la Misa, incluso en los hogares.

Conversión forzosa al Islam.

Nigeria, Sudán, Pakistán, Afganistán, Qatar, Bahrein, Kuwai, Malasia, Indonesia, incluso la laica Siria, aparte de Arabia Saudí e Irán, son los países donde la sharia está más o menos establecida.

En estos países, las comunidades no musulmanas pagan en general tributos, por no ser acosadas por los musulmanes y vivir en paz bajo su protección. Estos tributos son el vínculo administrativo entre los infieles “protegidos” y dar el-Islam.

Pero, cualquier “doctor” del Islam puede enseñar que un deber colectivo de la Umma o comunidad de creyentes es la propagación de la fe. Que se realiza imponiéndola y no catequizando (de “predicar el catecismo” o texto de la doctrina). Llevando a cabo con ello la consolidación y la ampliación de dar el-Islam, las tierras sometidas al Corán, la sunna y la sharia o leyes civiles y penales basadas en ellas.

Por consiguiente, de acuerdo con su doctrina, cuando expira un “pacto de protección”, la autoridad musulmana sólo puede aceptar que se renueve, si se incrementa el importe de los tributos o si se estipula en el nuevo contrato la cesión al Islam de más tierras o ciudades, adicionales a las cedidas antes por los dimmíes (los judíos y cristianos, las gentes también mencionadas en el Corán y que detentan parte de la revelación de Alá). También emplean el principio legal de que si algún miembro de la comunidad “protegida” daña a un musulmán, toda su colectividad pierde el derecho de protección.

¿Cómo reaccionan las Autoridades Musulmanas ante estos Atropellos locales? Los verdaderos intereses de sus radicales violentos. Diferencias éticas y estéticas entre ambas religiones mencionadas.

Pues miran para otro lado. Como si los cristianos no tuviesen unos derechos adquiridos, según su religión. Como si en Europa persiguiésemos y condenásemos a muerte, a la cárcel y a la confiscación de bienes, a los millones de musulmanes que aquí viven y prosperan, acogiéndose a las bondades del Estado del bienestar. La mayoría de los musulmanes se distancian de las agresiones por oportunismo, para proteger al Islam, preocupados por el creciente rechazo que sufre en Occidente.

Afirman sus voceros que el Islam es paz y tolerancia. Pero esto no es totalmente cierto. Ni con los atentados de los yihadistas que padecemos en nombre del Islam, ni con la persecución extensa, en muchos países, que sufren los cristianos. Esto contrasta con su actitud de protesta dirigida, atrabilaria y bullanguera, siempre amenazante, cuando, por ejemplo, se publican en territorios allende la Sharia, en otro continente físico y cultural, unas caricaturas de Mahoma. Que, según su criterio estricto e inapelable, son ofensivas para ellos mismos, actuando como juez y parte.

Los radicales islámicos contemporáneos (Hermanos Musulmanes, al-Qaida y sus franquicias regionales, los talibanes cis y trans de la fronteriza línea Durand, la República Islámica de Irán y sus conmilitones paniaguados de Hamas y Hezbollah, etc.) ven en la civilización occidental, al peor enemigo de sus ideas y planes. Porque nuestra civilización está basada en la razón, el conocimiento científico y filosófico, la libertad, el derecho y la fe cristiana. Porque por esas ventajas claras podemos vencer su despotismo y su radicalidad; la discriminación de la mujer por razones mundanas vetustas, en la que la religión y la protección a aquélla son la escusa teórica; el rechazo de los presupuestos científicos de progreso y cultura, al haber abandonado como método islámico ortodoxo de estudio, el ichtihad o razonamiento analógico, a partir del siglo XI.

Por último, en el cristianismo, el creyente percibe a su Dios como un padre y un salvador cercano, justo y remunerador (por más que los Novísimos no se prediquen mucho hoy en día, para no alarmar al “progrerio”), pero con los abrazos abiertos de misericordia. En el Islam, Dios está separado del hombre por un abismo natural insalvable y es justo y remunerador con él. Pero es más temido por su justicia y separación, que tenido como padre entrañable y nutricio.

Y, ¿cómo reacciona ante la persecución a los cristianos el ectoplasma variopinto “progresista” europeo?

Éste es generalmente de “ideología” dirigista (porque nos quieren dirigir, hasta en los mínimos detalles sociales y personales, como si fuéramos inmaduros), despótica (porque sus postulados no son discutibles por los demás), imperiosa (porque su método es la imposición, no el convencimiento) y, hoy, vergonzosamente socialistoide. Es vergonzosamente socialistoide, porque su sueño de sofá, café y beca o prebenda era recrear un “paraíso del proletariado”. Que tendría más o menos “oasis y huríes”, según sus casos, en sus tierras. Aunque ninguno se mudó a la URSS o a los países socialistas para trabajar en ellos ya entonces.

Y ese sueño se convirtió en pesadilla, de despertar difícil, agónico y atropellado, con la caída de los regímenes en vías del comunismo por toda la Europa del Este. Y el descubrimiento por todos los demás, de que al “hombre nuevo” de esos países, no le motivaba nada, nada la “causa del proletariado”. La carrera de armamentos que les impuso los EEUU en la década de los 80, absorbió los mejores recursos de la URSS y la agostó hasta sus entrañas. Siguiendo una estrategia nacional de desgaste, sin amenazas directas, ni maniobras melodramáticas. Algunos miembros no principales de la “nomenklatura” reconocieron después que “no teníamos ni para comer” entonces. Y el imperio rojo, vacío de contenidos, mensajes e ilusiones, implosionó social y económicamente. Y su temido ejército por la Europa del Oeste (la OTAN clásica), quedó convertido durante bastantes años en un “tigre de papel”.

Pues lo propio del “progrerio” (gentes de ideas con pocas cortapisas teóricas o éticas) es también aquí callarse ante los atropellos a los cristianos, allende las fronteras seguras de la gran Europa, desde el Atlántico a los Urales. Se produce entonces un fenómeno social paradójico, pero no inusual: los islamistas militantes enfervecidos y los “progre” decadentes y fracasados, aunque situados en 2 extremos sociales antagónicos e irreconciliables, tienen una misma intención operativa:

La destrucción de la sociedad europea, tal como está aún edificada, sobre los cimientos de las virtudes clásicas y cristianas. Y su sustitución por una sociedad amorfa, sin principios coherentes, protectores y estimulantes, conforme, pesebril y trabajadora. Donde los deseos materiales inmediatos, que antes llamábamos “caprichos”, por su veleidad e innecesidad, se buscan como pequeñas metas imprescindibles. Porque son las consoladoras de las vidas faltas de fondo y de trascendencia vitales.

Las Amenazas Norcoreanas a la Paz II.

(continuación)

Un “pronóstico científico” para el alcance del aventurerismo militar de los norcoreanos.

Entendemos que el arma nuclear no es más que una apuesta norcoreana por cubrir todas las “fisuras” ante una hipotética amenaza imperialista contra su régimen.

Varias son las razones que les desaconsejen su uso preventivo o inicial. En la práctica está primero la cercanía de China, su principal apoyo y mentor, que abraza toda la frontera norte del país. Y recordemos que, a pesar de la proliferación de las armas atómicas y termonucleares durante los 40 años de la guerra fría, ningún país de los llamados socialistas o democracias populares las usó. Una razón sicológica de fondo puede ser que los marxistas leninistas buscan el paraíso en esta tierra. Que sólo les traerá una sociedad sin clases y sin estado opresor, al final de los tiempos, al cabo de muchas, muchas, muchas generaciones del “hombre nuevo”. Largo me lo fiáis, Sancho. Y si pierden esa oportunidad por una guerra devastadora, pues quedan listos.

A ninguna religión normal o delirante, incluso primitiva, se le ha ocurrido nunca ofrecer el paraíso aquí. Hay dos casos en los que el arma nuclear puede ser empleada sin obstáculos ideológicos. Los yihadistas islamistas ofrecen el paraíso a los mártires de la Yihad. Con lo cual les dan a sus creyentes la seguridad en el futuro y les resuelven sus problemas en este “valle de lágrimas”. Los israelitas se consideran el pueblo elegido por Yavé. Y esto no se les ha cambiado abierta y directamente. Para ellos, el cristianismo es una desviación blasfema. Tienen la seguridad de las promesas de Yavé a Abraham, a Jacob y a Moisés. En esa exclusividad de los favores de Dios, se basa su nulo interés proselitista. Así, no les importa enfrentarse a un holocausto nuclear, si la existencia de su nación, siempre amenazada por sus inquietos y no democráticos vecinos, se ve irreversiblemente amenazada. Por ejemplo, perdiendo una guerra convencional contra ellos.

Las fuerzas armadas norcoreanas basarían sus acciones ofensivas de apertura en golpes militares flexibles, escalonados y limitados. Los probables objetivos, simultáneos o no, estarían en Corea del Sur y el Japón. El golpe contra éste sería mediante un número variable de cohetes de medio alcance, dirigidos contra instalaciones militares, complejos industriales y energéticos, nudos de comunicaciones y aeropuertos, en una primera salva de fuegos. Si envían comandos para esos ataques, serían de un solo uso. Y tienen que dejar abierta en el alma humana la posibilidad de escape y vuelta.

La acción contra la primera, mucho más variada, estaría basada en un doble ataque con cohetería balística e incursiones terrestres. Éstas irían a cargo de comandos tipo pelotón reforzado, que realizarían ataques con objetivo limitado principalmente hasta los 75 o 100 Km. en el interior de Corea del Sur. Sus objetivos serían aeropuertos civiles y militares, edificios gubernamentales, instalaciones de policía, nudos de comunicaciones terrestres, instalaciones energéticas, depósitos logísticos y centros de comunicaciones inalámbricas. Y no necesitan para insertarse de esas lanchas a chorro, con las que se realizan las exhibiciones vanidosas. A una velocidad de 4 o 5 Km. por hora de avance por un río, puede una patrulla silenciosa recorrer varios cientos de Km. en 4 días. Cumplidas sus misiones, los comandos infiltrados se dispersarán en unidades elementales de escuadra e intentarán regresar. Salvo algunas unidades que puedan insertarse para atacar la retaguardia operativa de las fuerzas surcoreanas y aliadas en el futuro inmediato.

Tras esta ofensiva estratégica y para no exponer a sus fuerzas al fuego pesado masivo enemigo en acciones convencionales, los norcoreanos pasarían a la defensa estratégica, operativamente escalonada en profundidad, de su territorio. Ellos tienen la experiencia de la Gran Picadora de Carne de la guerra de Corea a primeros de los 50. Los intentos militares de invasión y de ocupación de Corea del Sur no pueden ser percibidos como factibles, permanentes y ventajosos por las autoridades norcoreanas.

Los deseos universales de paz; la cercanía de China; los esfuerzos diplomáticos de numerosos países, desde Vietnam a Venezuela, pasando por Irán, Sudán, Rusia y Bolivia; las fuertes perturbaciones de los mercados y del comercio mundiales, como factor añadido a la perezosa y vacilante recuperación de las grandes economías occidentales, limitarían mucho el tiempo disponible y el alcance de las represalias de los aliados.

La iniciativa, a su nivel y perspectiva, seguiría en manos del Líder Máximo de la Revolución de los Obreros y Campesinos Unidos.

La contraofensiva aliada contra Corea del Norte.

Una respuesta de un ejército moderno mecanizado contra la defensa organizada en terrenos de difícil transitabilidad es el empleo de fuerzas interarmas, reforzadas en infantería ligera e ingenieros. Las unidades tácticas principales podrían ser brigadas mecanizadas con 2 batallones de infantería mecanizada y uno de tanques, con los apoyos habituales, a las que se incorporarían unidades de infantería ligera, más ingenieros y más artillería de apoyo. Otro hito lo marcaría el empleo por aquéllas de tácticas y técnicas renovadas y adaptadas, en una lucha favorable a la defensa. En la era del tratamiento de la información y de los sensores electrónicos, la inteligencia sobre el despliegue y los medios del enemigo en las zonas de defensa, puede ser elaborada con suficiente fiabilidad y precisión. Y no debería tener fallos de continuidad ni de distribución oportuna a los mandos y unidades interesadas.

Cada sector de avance, que podría ser uno de esos valles típicos no principales, estaría a cargo de una fuerza de tareas destacada por su brigada. Constaría cada una de un batallón de infantería mecanizada, muy reforzado en artillería, ingenieros e infantería ligera, en subordinación táctica. La brigada le facilitaría una plana mayor adecuada y determinaría sus fuegos aéreos de apoyo. Una vez iniciado un movimiento de avance en uno de estos gigantescos callejones, los despliegues laterales y las vueltas en redondo de las fracciones son imposibles, para un grupo de tareas mecanizado con más de 250 vehículos a orugas y a ruedas.

El sistema interarmas está capacitado también para pasar temporalmente a la defensiva si, en el inesperado fluir de los acontecimientos, sus unidades se ven rodeadas o aisladas por los norcoreanos. Y pueden detener por un tiempo los ataques que sigan la mayoría de las vías de aproximación de esos valles. Para ello deben contar con apoyo de fuego e ingenieros que desplieguen obstáculos en aquéllas y que puedan cubrir con su fuego.

En su momento, el batallón destacaría pequeñas “unidades de penetración” de infantería ligera e ingenieros. Éstas intentarían utilizar las estrechas vías de acceso laterales a las posiciones enemigas, cruzando las alturas circundantes, para atacarlas de flanco o de revés. Sus ataques deben estar combinados con el ataque del batallón. Su presencia ofensiva e inesperada producirá el mejor efecto sobre el enemigo. Pero, no deben seguir una pauta fija en el tiempo, que permita al enemigo relacionarlos con los progresos del ataque principal. La inteligencia debe facilitar información de los senderos más prometedores para el empleo de las “unidades de penetración”. Éstas deben utilizar continuamente en su avance la exploración y desplegar la seguridad, al menos a retaguardia, según las técnicas de la infantería ligera.

La defensa enemiga se basará en una red de núcleos de defensa, que se apoyan mutuamente por el fuego. Una red en la que los nodos son esos núcleos y cuyos hilos serían sus sectores de fuego entre ellos. Así, la mejor forma de desmontar su despliegue es atacando sucesivamente uno por uno cada núcleo defensivo. Mientras lo aislamos del apoyo de su “red”, con los humos contra las vistas y el fuego de neutralización sobre las posiciones de la defensa que estorben nuestras acciones. En general, se usarían los fuegos directos de los tanques y de los vehículos de combate de infantería (cohetes filodirigidos antitanques) para destruir las posiciones de combate y los puntos de fuego protegidos cercanos. Y la artillería y la aviación disponible neutralizarán los puntos de fuego más alejados y los blancos de superficie y extenderán los humos de ocultación. Una vez desgarrada la red, empezará a vacilar, a no sustentarse y a no cumplir sus funciones bien. Y el batallón reforzado continuará la lucha por otros núcleos de defensa en el interior de su posición. Atacando los núcleos adyacentes progresivamente de flanco o de revés, desde sus nuevas posiciones ya consolidadas.

Una vez que se consiga destruir, dislocar o desplazar el despliegue defensivo en toda su profundidad, las unidades mecanizadas de las brigadas tienen la capacidad de movimiento operativo para penetrar en el interior de la retaguardia operativa. Y aquí, bien invertir el frente de las unidades combativas enemigas o sembrar el caos y la destrucción en sus posiciones de artillería, depósitos logísticos, centros de transporte, unidades en reorganización o retirada, centros de mando, etc. y bloqueando sus vías de comunicación o retirada.

LA GUERRA RUSO POLACA DE 1920 II.

(continuación)

El Águila Polaca bate al “maestro” Tujachevski.

Las huestes rojas, lejos de sus bases y sobre terrenos asolados, estaban agotando sus capacidades operativas y sus abastecimientos. Los efectivos de ambos Frentes descendieron hasta los 150 mil hombres. Los polacos rurales, patriotas cabales, lejos de celebrar la llegada del redentor del proletariado, negaban el pan y la sal a los invasores imperialistas. A diferencia de Tujachevski, que “controlaba” y “mandaba” sus fuerzas desde su Cuartel General en Minsk, la capital de Bielorrusia, a 500 Km. del frente, Pilsudski visitaba a menudo sus retaguardias tácticas. Los polacos descubrieron que el flanco izquierdo expuesto del Frente era guardado hasta su profundidad, por un destacamento de caballería llamado Grupo Mozir.

Pilsudski decidió formar una fuerza de maniobra operativa de unos 20 mil hombres muy cualificados, incluyendo la 1ª y la 3ª divisiones de la Legión polaca y 2 brigadas de caballería, al mando del general Ridz-Smigly, que atacaría desde el sur al Grupo Mozir y se insertaría en la retaguardia del Frente rojo. Los ejércitos polacos III y IV le apoyarían, fijando el sector sur enemigo. Al extremo norte, el V ejército del general Vladislao Sikorski intentaría progresar siguiendo el flanco norte libre rojo. Desde Varsovia, el resto de las fuerzas polacas disponibles atacarían también.

El 15 de agosto de 1920, los polacos contraatacaron. Su fuerza de maniobra aplastó la pantalla de caballería y penetró en el interior de la retaguardia de Tujachevski, cubriendo unos 72 Km. en 36 horas. En unos 10 días, el despliegue del Frente del Oeste se derrumbó. Sus distintos ejércitos, presionados desde el oeste, se entremezclaron entre ellos, dificultando su retirada ordenada. Unos 44 mil hombres rompieron hacia el oeste y alcanzaron Prusia Oriental, donde fueron internados por los alemanes. Otros 66 mil fueron hechos prisioneros por los polacos, que capturaron también 10 mil vehículos de todas clases, más de 1000 ametralladoras y 231 cañones. Por esta época, el capitán Charles de Gaulle estaba en Polonia, como parte de la amplia misión militar francesa. Sus comentarios sobre el desenlace de la batalla de Varsovia fueron: “La ofensiva comenzó muy bien. El grupo de Pilsudski, que organizaba la maniobra, se dirige al norte. El enemigo, totalmente sorprendido con el panorama, al ver sobre su flanco izquierdo a los polacos, de quienes creía que se habían dispersado, en ninguna parte ofrece seria resistencia, escapa desmoronado en todos los lados o se entrega con todas las divisiones”.

Aparte de lo dicho antes, ¿cuál era el comportamiento de los soldados rojos o, después, soviéticos? El general de Estado Mayor von Mellethin, 25 años más tarde, nos pinta un excelente cuadro de sus capacidades, debilidades y pulsiones: “El soldado ruso es inestable temperamentalmente y lo impulsa un instinto gregario. Por tanto, no es capaz de soportar anímicamente un cambio súbito, por ejemplo, desde un avance triunfal a una precipitada y forzada retirada. Durante los contraataques fuimos testigos de escenas de pánico casi sin paralelo (entre los rusos). Esto asombraba a aquellos que habían experimentado la tenaz, casi fanática, resistencia que los rusos exhibían en las defensas bien planteadas y organizadas eficientemente. Es cierto que los rusos pueden ser soberbios en la defensa y temerarios y persistentes en sus ataques en masa. Pero cuando se enfrentan con la sorpresa o con situaciones imprevistas (o no asumidas), pierden la presencia de ánimo y son fáciles presas del pánico”.

El ataque polaco al sur del Pripet.

Pilsudski dirigió sus esfuerzos contra el Frente del Suroeste, cuyo comisario político era Josef Stalin. El V ejército del general Sikorski se lanzó contra el I ejército de caballería del bigotudo y fanfarrón Semion Mijailovich Budienni, uno de los pocos militares rojos que era amigote de Stalin. Los polacos lo cercaron y lo batieron el 31 de agosto al este de Zamosc, borrándolo del orden de batalla ruso. Las fuerzas polacas presionaron entonces hacia el este y cruzaron el río Bug. Su objetivo operativo era Kovel, un importante nudo ferroviario y depósito de material rodante, donde comenzaba el trazado de vía ancha de los ferrocarriles rusos y cuartel general del conocido XII ejército. Para su captura se decidió adelantar un grupo móvil, que operaría simultáneamente con los ataques de las 7ª y 18ª divisiones de infantería en la dirección este. Al norte de este sector, la 16ª división de infantería atacó Vlodava (dirección Mokrani), y la capturó en 2 días. Mokrani se hallaba en el límite de los sectores de los ejércitos XIV y XII. El comandante de éste estimando que era un ataque secundario, antes del ataque a su sector, despachó hacia el oeste sus reservas. Pero su “resolución fundada” resultó desafortunada. Los polacos pretendían enviar un grupo móvil motorizado, siguiendo la carretera desguarnecida entre Mokrani y Kovel (60 Km.), para atacarla por sorpresa desde el norte. Siendo 44 Km. la distancia desde el Bug y siendo 41 Km. la distancia entre Vlodava y Mokrani, el ataque seguía una aproximación indirecta, la menos esperada por los mandos rojos.

El grupo comenzó a reunirse en Vlodava el 10 de septiembre. Al mando del comandante Bocharek iban un escuadrón de vehículos blindados (8 Ford, 2 White y 1 Packard), dos batallones de infantería de la 7ª división, montados en 43 camiones y 2 baterías remolcadas de 75 mm. A las 10:00 del día 11, el grupo se dirigió a Mokrani, destacando a unos 3 Km. una vanguardia con capacidad de combate, formada por 4 blindados, medio batallón de infantería sobre camiones y media batería de artillería. Como enlace con el grueso, 1,5 Km. detrás, iba un pelotón de 2 Ford. La protección inmediata del grupo central estaba a cargo de 1 Ford y 1 Packard, ocupándose de la retaguardia 2 Ford y 1 White. Varias cisternas de combustible acompañaban al grupo de abastecimiento en el grupo central. En la tarde llegaron a Mokrani.

A las 01:00 del día 12 salieron para Kovel. A las 2:00 llegó el grupo móvil a Hornicki, cogió dormitando a la guarnición y los blindados la dispersaron con su fuego ametrallador, capturando una veintena de soldados y 2 cañones. Pocos Km. después quedaba Ratno, donde el enemigo ya estaba alerta. Tuvo lugar un breve y duro encuentro y los rojos sólo se retiraron cuando el puente de madera sobre uno de los afluentes del Pripet, que unía ambos tramos de la carretera, ardía fieramente. Los polacos sólo tenían una fugaz oportunidad de éxito. Tras un rápido examen, Bochanek ordenó cruzarlo rápida e inmedia-tamente. Minutos después del paso de la retaguardia, toda la estructura del puente, debilitada por el fuego, colapsó bajo su peso en el río.

Al amanecer la columna continuó su marcha. Al acercarse a Bucyn, la vanguardia detectó en sus afueras a una batería enemiga desplegada en línea, perpendicularmente a la vía. Pero sus servidores no estaban entrenados para el fuego sobre blancos móviles y su primera salva fue a explotar bien detrás de aquélla. No tuvieron más ocasión. Los 4 blindados atacaron en línea, disparando sus ametralladoras. Los artilleros, perturbados por el fuego preciso que recibían, no ajustaron sus miras y la batería fue invadida.

El jefe de la vanguardia, notando que tenía en su mano la toma de Kovel, muy cercana, se lanzó a toda velocidad hacia la villa, desarticulándose del grupo principal y de su enlace con él. Sus vehículos blindados se dedicaron a recorrer las calles de Kovel, extendiendo el caos en el enemigo, mientras su infantería, apoyada por los cañones, avanzaba hacia la estación de tren. En Kovel estaban estacionadas 2 divisiones enemigas (unos 11 mil hombres). Pero los rojos quedaron tan conmocionados por la sorpresa y el ímpetu del ataque polaco, que estimaron que lo realizaba una fuerza muy superior a la real y huyeron en desbandada. Con ellos escapó en su coche el comandante del XII ejército, que se dejó detrás, en manos polacas, sus mapas, códigos y numerosos documentos del EEMM. Sólo en la estación de ferrocarril y sus instalaciones accesorias, encontraron los polacos una gran resistencia enemiga, que fue vencida tras larga lucha.

Como parte de sus medidas de defensa, el XII ejército había aproximado tres trenes blindados para proteger los accesos de Kovel, uno desde el norte y dos desde el oeste. Convergieron en el nudo norte, separando la vanguardia polaca de su cuerpo principal. Armados con ametralladoras y cañones, estos dinosaurios blindados abrieron fuego sobre él, incendiándole varios camiones y causándole bajas. La artillería remolcada pronto entró en posición y se entabló un espectacular duelo. Los trenes resistieron por bastante tiempo el fuego perforante, preciso, rápido y a cubierto de los Schneider, desplegados a menos de 3 Km. Por fin, uno de ellos, con su blindaje agujereado, mellado y desgarrado, se retiró renqueante hacia la estación de Kovel y los otros dos escaparon hacia el oeste. Poco después, éstos fueron hallados abandonados e incorporados al servicio con los polacos.

Recomponiendo su columna, Bochanek entró en Kovel a las 16:00. Temiendo un fuerte contraataque enemigo, en cuanto descubrieran la capacidad de su fuerza, estableció la defensa circular de la ciudad, incorporando a ella gran parte de las armas capturadas. Y puso a los vehículos blindados como avanzadas de combate móviles por las carreteras circundantes. Al amanecer del 13, los rusos lanzaron sin demasiado entusiasmo un contraataque, que fue rechazado. Hacia las 10:00 comenzaron a llegar a Kovel las primeras unidades de las 7ª y 18ª divisiones de infantería polacas, que habían avanzado desde el oeste los días anteriores. El botín recogido fue grande: veintenas de cañones, montones de ametralladoras, 12 aeroplanos y cientos de vagones de ferrocarril, cargados muchos con diverso material militar. El XII ejército recibió un castigo del que no se recobró y continuaba retirándose al interior de Rusia cuando acabó la guerra.

Tujachevski no es un ave fénix. El águila polaca le quita la piel al oso bolchevique.

Al norte del frente polaco, Tujachevski recibió refuerzos, recompuso su grupo de ejércitos y consiguió establecer un frente difuso entre Grodno y Brest, de unos 200 Km. Los polacos lo fijaron firmemente. Y el 23 de septiembre el cuerpo de caballería Nienievski, formado por 11 regimientos del arma, se deslizó por el flanco norte libre y cortó el ferrocarril Grodno-Vilna (capital de Lituania), a medio camino, en Druskininkai. El 26 los polacos rompieron por el oeste y ese mismo día tomaron Grodno y continuaron presionando al este. El 29, el grupo de caballería Nienievski, actuando como perseguidor desbordante, capturó Lida, a 100 Km. al este de Grodno, cerrando el paso al III ejército rojo, que tuvo que rendirse. A la vez, a unos 150 Km. al este de Brest, los restos del I ejército bolchevique fueron batidos y dispersados. En estos combates contra Tujachevski, los polacos tomaron 50 mil prisioneros y apresaron 160 cañones.

El 15 de octubre de 1920 fue ocupada Minsk, capital de Bielorrusia. Los rojos, humillados ante el mundo y perdiendo rápidamente credibilidad ante los suyos, pidieron la paz. El presidente Pilsudski aceptó. Por el Tratado de Riga de marzo de 1921, los polacos recuperaron las fronteras al este, que tuvieron en el siglo XVIII. Habían perdido en la guerra unos 10 muertos y 20 mil heridos.

El triunfo polaco de 1920 salvó del comunismo, por 25 años, a Alemania, Hungria, Checoslovaquia y los países bálticos. El historiador Norman Davies concluye: “No se puede negar que los resultados más importantes de la guerra polaco-bolchevique fueron los que no ocurrieron”. Dentro de Rusia, los bolcheviques renunciaron al destructivo sistema económico del comunismo en guerra y adoptaron la “nueva política económica”, que resultó ser más flexible.

El general francés Louis Faury, en un artículo publicado en 1928, escribió: “Hace 200 años, Polonia bajo los muros de Viena protegió al mundo cristiano del peligro turco; (hace pocos años) sobre el Vístula, el pueblo polaco sirvió nuevamente al mundo civilizado, lo que no se ha valorado suficientemente”. En efecto, la captura de la ciudad de Viena era un objetivo estratégico mayor para el Imperio Otomano, desesperado por el control que la ciudad ejercía sobre el Danubio y sobre las rutas comerciales terrestres entre el norte y el sur de Europa. En julio de 1683 el sultán Mehmet IV proclamó la Yihad. Y el gran visir turco Kara Mustafá Pasha puso sitio a Viena con un ejército de 150 mil hombres. En septiembre una fuerza polaca acudió en auxilio de la ciudad. Por fin, la batalla final de 15 horas por la capital de los Habsburgo tuvo su climax en la carga masiva de 3 divisiones de húsares alados polacos. La derrota otomana marcó el inicio de su larga decadencia y la Sublime Puerta no volvió a amenazar a Europa.

La comunista alemana Klara Zetkin, en una entrevista con Lenin, destaca sus comentarios: “Le dije a Lenin en qué forma la derrota se reflejó sobre la vanguardia alemana de la clase trabajadora. Lenin, por un par de minutos, permaneció en silencio, después de lo cual dijo: “Sí, entonces sucedió… Los polacos vieron en los soldados del Ejército Rojo no a hermanos y libertadores, sino a enemigos. Los polacos pensaron y actuaron no como les correspondía a los revolucionarios, sino como nacionalistas e imperialistas. Esta revolución, con la que contábamos en Polonia, no resultó. Obreros y campesinos, engañados por Pilsudski, permitieron que nuestros valientes soldados del Ejército Rojo murieran de hambre, cayeran en una emboscada y fueran golpeados hasta la muerte”.

McChrystal, Petraeus y la Estrategia Aliada en Afganistán.

A finales de junio de este año, aparecieron diversos análisis en la prensa, principalmente la escrita, acerca de los posibles cambios que podrían ocurrir en la dirección de la guerra de Afganistán, con motivo de la sustitución del general McChrystal por el más conocido general Petraeus. Dicha posibilidad existiría si se tratase de una empresa, cuyo gerente o primer ejecutivo hubiese sido destituido. Pero no, se trata de la sustitución del general en jefe de un teatro de operaciones.

La Definición de la Estrategia para Afganistán.

Cuya estrategia militar la elabora la Junta de Jefes de Estado Mayor (el Pentágono) y la aprueba Mr. Obama. Correspondiendo, entonces, al general en jefe el desarrollarla con su estrategia operativa. Donde ya tiene unos límites su autonomía, para imprimir su impronta y su marchamo. El general del teatro de operaciones es un gran gestor, un alto mando gerencial, de los inmensos medios que los EEUU y sus aliados, coaligados en la ISAF, ponen a disposición para alcanzar los objetivos de la guerra.

La estrategia total planteada por los EEUU se puede resumir en conseguir la derrota de los talibanes y la extirpación de las recidivas de Al-Qaida en Afganistán. Y en la incorporación progresiva de los afganos a las labores de orden público y de contra insurgencia, contando con un gobierno cada vez más fortalecido, respetado y obedecido, capaz de atraer a la insurgencia menos radical. Todo ello, entreverado con un apoyo económico para la reconstrucción, la sanidad, la educación y las infraestructuras. Pero que alcanza desde la provisión de los medios militares a la entrega de sobornos, dádivas, incentivos y prebendas a determinados combatientes, para que abandonen las armas, y a civiles, para que faciliten información o colaboren en las múltiples tareas necesarias. La famosa estrategia contra insurgencia de “ganar los corazones y las mentes” del paisanaje nativo, que data de la intervención en Vietnam del Sur en los años 60, se incardina en ese triple objetivo.

La Sustitución y la Pérdida de un Comandante en jefe en Operaciones. Habían cansado y aburrido hasta las cejas al viejo Stanley.

Veamos los dos casos, parecidos pero no idénticos, en los que la pérdida del comandante en jefe resulta irreparable. A veces el caudillo militar constituye una vulnerabilidad crítica estratégica de su pueblo armado, a mano para sus enemigos. Éste fue el caso hábilmente manejado por los españoles en el siglo XVI durante la conquista de América. Se trataba de la captura o la muerte del gran jefe o “emperador” de las coaliciones indígenas de los grandes países a colonizar: Moctezuma, Atahualpa. Y que fue posible porque el “gran emplumado” presidía a su ejército en combate. Esto daba un golpe demoledor, aunque temporal, a las fuerzas indígenas. Porque una vez convertido en rehén la representación simbólica de un jefe de este tipo caía en picado. Ya que la vitalidad social de la colectividad a la que dirigía, exigía su renovación, como si hubiese muerto.

También tenemos los casos de los grandes caudillos político militares, como Alejandro, Gustavo Adolfo o Napoleón. Ellos incorporaban en sí mismos la esencia y las virtudes de todo un estilo militar y de un régimen político. Que irradiaban permanentemente a sus pueblos, galvanizándolos para una tarea común de trascendencia histórica. Su desaparición en operaciones hubiese sido fatal para sus intereses colectivos. Como ocurrió en el caso de Suecia, con la muerte en combate el 6 de noviembre de 1632, de su rey Gustavo II Adolfo en la batalla de Lützen.

El caso del general del ejército (cuatro estrellas de plata) Stanley McChrystal fue distinto. Sólo era un militar destacado dentro de un ejército profesional, enorme, diversificado, técnico y moderno. Como ya tenía casi los 30 años de servicio, próximo a la jubilación, podía permitirse ciertos lujos. Estaba cansado de intromisiones de los políticos cortesanos de Washington en su “modo” (su reino era la estrategia operativa) de llevar la guerra y en los recortes que le imponían a sus peticiones de medios para atender a una guerra larga, impopular y polifacética. Su delito fue llamar públicamente, en una entrevista publicada, “wimps” a algunos de esos políticos de la cuerda del presi, con los que se topó en su camino. Una traducción, no demasiado expresiva, sería “peleles”. El nombre define a una persona débil, cobarde, irresoluta e inefectiva para los asuntos. Sus agravante fueron la premeditación y el recochineo que se exhibían en la revista. ¿No les suena algo?

La Coalición que se Encuentra Petraeus.

En Afganistán están presentes fuerzas militares de unos 46 países. Algunas están dedicadas a misiones de apoyo, de guarnición y de retaguardia. Al ser una gran coalición, sin subordinarle ninguno de los intereses que a cada país le dictan sus necesidades y sus compromisos políticos, las coincidencias entre los aliados son parciales, tienen soluciones de continuidad y son lábiles en el tiempo. Esta fragilidad intrínseca de la coalición, nace de que casi todos los aliados no practican políticas de estado. Hay que señalar que esto se debe en gran parte a que no se tiene una percepción clara del problema afgano, ni de su cercanía, directa o indirecta, inmediata o lejana, a los intereses nacionales respectivos.

Los holandeses, con unos 2 mil soldados destacados en la provincia de Uruzgan, al norte de la de Kandahar, han confirmado su marcha de Afganistán para el mes de agosto de este año. Para 2012 también se quieren ir los otros 1550 australianos que guarnecen esta provincia. Se supone que esa “brigada” multinacional será sustituida con eficacia por fuerzas estadounidenses y, sobre todo, afganas. En la provincia de Kandahar, el añejo feudo del mulá Omar y primera cantera nacional de los talibanes, hay más de 2800 tropas canadienses, junto a fuerzas británicas y estadounidenses. Es uno de los primeros “frentes” de lucha contra la insurgencia del país, junto con Kandahar y las provincias del este. Los canadienses se retirarán de Afganistán entre julio y diciembre de 2011. Quedan los británicos y los estadounidenses.

Y, ¿cuál es la “trayectoria vital” de los británicos en este conflicto? Del fervor guerrero de estos “soldados europeos tecnológicamente modernos”, dan fe las operaciones llevadas a cabo durante 8 años en la provincia pashtún de Helmand, al sur del país. Tras la guerra de 2001, que terminó con el régimen medieval radical intransigente de los talibanes, en torno a la ciudad de Lashkar Gal, capital de la provincia, se instalaron permanentemente unos 8 mil soldados británicos, relevados sucesivamente por sus reemplazos en los “tours of duty”. Este potente contingente de soldados profesionales experimentados fue incapaz en casi 8 años de combatir el cultivo del opio en Helmand y de pacificar la provincia, para la implantación efectiva en ella del gobierno de Kabul.

Para lograr por fin estos objetivos, al parecer difíciles de realizar, se inició el viernes 12 de febrero la operación Moshtarak (Juntos) en la región de Marjah, a unos 40 Km. de Lashkar Gal, a cargo de unos 15 mil soldados aliados, de la OTAN y afganos. Que tenían que ir demostrando que los esfuerzos y los dineros gastados en la formación de sus fuerzas nacionales, no se han dilapidado miserablemente. Los talibanes, una infantería ligera irregular, sin aviación, con una logística pedestre e insuficiente y sin artillería, fueron batidos y desalojados de sus posiciones de combate en torno a Marjah, dispersándose finalmente, en gran parte, a las provincias limítrofes. Para ampliar la información, véase nuestro artículo “La Batalla de Marjah”, en War Heat Internacional nº 88. Sin embargo, ya nos avisan los periodistas destacados (no será mejor esto que “empotrados”) en Afganistán, que los brotes verdes de la insurgencia están apareciendo, como renuevos vigorosos y firmes, en torno a Marjah y a Nad Ali.

Por último, los mismos estadounidenses han señalado como fecha límite para iniciar la retirada de su despliegue, el 1 de julio de 2011. Son unos 94 mil soldados en estos momentos y alcanzarán los 98 mil a fines del verano. Están desparramados por todo el territorio afgano, como un armazón que sostiene e impulsa el esfuerzo general de guerra contra insurgencia. Para entonces se supone que estarán alistados, entrenados y equipados cerca de 400 mil afganos, integrados en las fuerzas de policía, algunas milicias regionales y el Ejército Nacional. ¿Estarán también motivados para defender una democracia inorgánica occidental? Por el momento, los tayicos y los hazaras forman la mayor parte de las actuales fuerzas de seguridad de Afganistán: hay unos 100 mil policías y unos 90 mil soldados nativos, con grados variables de motivación, lealtad y entrenamiento. En los distritos pashtunes no hay en general alistamientos al ejército nacional ni a la policía afgana. Se perfila así una guerra de liberación pashtún dentro de un país opresor o descuidado hacia ellos.

La Guerra de Afganistán, Hoy

La ministra Chacón suele centrar sus argumentaciones para solicitar al Congreso su autorización para incrementar el contingente español en la ISAF, en que “a más hombres, más rápidamente acabarían sus tareas y su compromiso en Afganistán y más pronto regresarían todos”. Si se tratase simplemente de realizar múltiples tareas civiles y educativas, en localizaciones diferentes, es posible. Y con tal de que la Tabla de Tareas, ordenando los trabajos y midiendo sus tiempos, no impidiese los trabajos en paralelo, ni apretujara a los hombres, neutralizando sus esfuerzos. Pero se trata de realizar una parte de las labores cívicas económicas necesarias en una guerra contra una insurrección armada, creciente, desparramada y decidida. Y los hitos en el tiempo de la insurrección los marcan los avances en las labores militares, a cargo de otros ejércitos en presencia más comprometidos con ellas.

Introducción.

Para efectuar una campaña eficaz contra los rebeldes irregulares en Afganistán, es necesario establecer: la estrategia política, incluyendo alianzas nacionales y extranjeras firmes y estables; la estrategia militar, incluyendo los medios a su disposición y quiénes y cuándo los aportarán y mantendrán; y las prioridades y marcos de acción de los esfuerzos cívicos y bélicos de la guerra irregular.

¿Se busca la derrota total y efectiva de los talibanes? ¿Están de acuerdo el presidente Karsai y los otros miembros y apoyos del gobierno afgano? ¿O prefieren algunos un acercamiento a los grupos más moderados de los talibanes? Que realmente son los que ven en el diálogo una forma de avanzar en sus planes últimos. La ideología islámica radical imprime carácter. Es muy dudoso que, quienes la tienen por su misión y razón de ser y, además, estén ganando posiciones, influencia y adeptos civiles, deseen negociar sinceramente, algo que no sea el cómo y el cuándo de la rendición enemiga y la marcha de su país de los militares extranjeros invasores infieles. Por último, ¿ha servido la Jirga o asamblea de notables afganos convocada en mayo por el recientemente reelegido Karsai, para un acercamiento nacional?

La actuación de los ejércitos regulares en presencia.

Las unidades tácticas de los ejércitos aliados (la ISAF y los EE.UU.) en Afganistán son los batallones y regimientos. Con las fuerzas de un batallón intentan barrer una zona supuestamente insurrecta siguiendo un sentido y dirección, en cuyo límite opuesto han desplegado un cerrojo. Con un regimiento suelen intentar ya una operación de cerco y aniquilación en una zona enemiga dada, separada de lugares y aldeas civiles. No parece que esto sea suficiente ni eficaz. La prueba es que cada vez más, la insurgencia se pasea por donde quiere. Y los soldados occidentales se protegen en sus acuartelamientos. O patrullan reiteradamente, sin eficacia contra guerrillera, por ciertos lugares acotados, dicen que para evitar bajas civiles. Tienen los guerrilleros montañeses unas armas naturales de las que carecen los soldados europeos actuales: la motivación, la paciencia, la calma, la agudeza de los sentidos, la resistencia física, la autosuficiencia y la sobriedad.

Por su parte, al ejército afgano le falta instrucción, experiencia, espíritu de cuerpo e interés combativo. Pero es nativo, no ocupante, y no parte de cero. Y con la habilidad y profesionalidad de sus mandos y asesores extranjeros, puede adelantar etapas rápidamente. El coste a pagar mientras tanto es el tiempo, prolongado en una lucha interna dolorosa, sangrienta y costosa.

Los talibán o talibanes.

Los talibanes y al-Qaida forman dos movimientos organizados verticalmente y desde abajo a arriba. La cercanía ideológica y geográfica les permite colaborar tácticamente. Su estructura hace que sus células no sepan exactamente cuáles son los jefes superiores. Sólo saben dónde tienen que ir para recibir apoyo o para enviar o recibir información o para comunicarse con otra célula “pareja”. Las direcciones de estos movimientos actúan por excepción, no por presencia o por acción deliberada. Esto les permite operar bastante bien sin la intervención de sus altos mandos. La muerte de algunos altos jefes en un bombardeo estadounidense, afectaría poco a su efectividad, a sus niveles actuales de actuación militar irregular.

Los insurrectos, por la fuerza y por su popularidad, en una mezcla variable y siniestra, son capaces de mezclarse y diluirse con la población civil pashtún y esconderse seguros en casas, zulos, cuevas, etc. Aunque una parte de la población esté a su lado, la coacción ejercida por insurrectos armados existe siempre. Si el ejército afgano es capaz de proteger permanentemente un barrio o población de los ataques o de la presencia de los hostiles irregulares, puede también ir progresivamente exigiendo la lealtad nacional debida a sus habitantes. Lo que es inadmisible es que se someta intermitentemente a la presión militar de uno y otro bando a las poblaciones civiles locales, exigiéndoles una lealtad que no les ofrece seguridad.

Los pueblos montañeses pashtunes son numerosos, pequeños y diseminados por las amplias zonas a ambos lados de la frontera entre Afganistán y Pakistán. En ellos se pueden camuflar un pequeño grupo de talibanes “regulares”, a la espera de que pase de largo una creciente militar. Aparte, los talibanes gozan de un sistema complicado de cuevas naturales en varios niveles, reforzado por túneles de comunicación, dotados de zonas ampliadas para la espera y el almacenaje de bienes de todas clases. Este sistema es utilizado para facilitar el tránsito entre Afganistán y Pakistán, sin tener que utilizar los pasos fronterizos o desfiladeros más habituales y conocidos, como “etapas” del trayecto completo. Y como refugio temporal cuando los aliados llevan a cabo operaciones de búsqueda de rebeldes o de represalia, sobre las zonas pashtunes donde han sido más activos. Los talibanes son de la etnia pashtún. Sólo los distinguen de las tribus locales, su mayor fervor y proselitismo religioso y su actual actividad militar. Parte de los lugareños con los que se encuentran los soldados en sus patrullas y registros, son talibanes “a tiempo parcial” y simpatizantes. Dos o tres hombres de un grupo de nativos que transitan por un camino rural, pueden ser una escuadra de talibanes moviéndose de un lado a otro. Su logística es tan parca, que es frecuente, en zonas muy batidas por los soldados, que los guerrilleros transiten desarmados. Y que sean armados de nuevo por los grupos locales a los que acceden, tras su viaje. Los talibanes no dejan fácilmente una “huella operativa” detectable por los sensores y artilugios electrónicos modernos.

La clave operativa de los talibanes reside en sus innumerables jefecillos locales, con sus pequeñas bandas de guerrilleros. Ellos son los responsables de intimidar, aleccionar, asustar, atacar y ocupar más o menos temporalmente algunos de los numerosos poblados y caseríos. Según el grado de presión que deban ejercer sobre los lugareños para que les informen, les escondan y les ayuden. Evidentemente su elemental grado de desarrollo operativo mantiene al movimiento en la defensiva estratégica. Sin poder disputar a ninguno de los ejércitos presentes en esas áreas ningún territorio o pueblo. Sin poder realizar otras acciones más allá de las emboscadas, los ataques a pequeñas unidades enemigas aisladas, el hostigamiento por el fuego a media distancia, el secuestro, incursiones aisladas de corta duración y el minado de caminos y veredas. Concentrados ideológicamente en la conversión a su movimiento, a sus células semi nómadas, de los pashtunes más afines o cercanos. En un grado mucho menor y menos extenso, actúan las células de al-Qaida en Afganistán.

La propaganda constituye un objetivo estratégico básico de los insurrectos, con el que colaboran entusiasmados los medios y las agencias occidentales. Cualquier ataque rebelde con éxito es inmediatamente retransmitido al mundo. Esto debilitará siempre la voluntad de permanencia de los EE.UU. y sus aliados. Sus “grunts”, llamados por sus casas, quieren regresar, para gozar del consumo variado y superfluo y las vacaciones exóticas.

Los insurgentes saben que la lucha no acabará simplemente porque las fuerzas de los aliados se retiren. Esto hace que algunos grupos de este mosaico variopinto, preocupados por las consecuencias graves e imprevisibles de que se instaure luego un caos social, puedan ser atraídos a dejar las armas con arreglos políticos y civiles. Por otro lado hay que explicar y convencer al pueblo que la mejor forma para que cese la presencia militar extranjera, es la desaparición de la rebelión talibán. Las mejoras continuas en comercio, servicios, suministro de energías están teniendo efectos positivos y deben ser expuestas enfáticamente por la administración nacional. Recíprocamente, su destrucción o sabotaje por los rebeldes debe ser siempre capitalizado en su contra por los medios y agentes del estado afgano.

La lucha contra la insurgencia irregular en Afganistán.

Las guerras contra los irregulares armados son por naturaleza largas, dolorosas y difíciles. El carácter prolongado, por el lado rebelde, se origina de la necesidad de que una fuerza “popular”, partiendo casi de la nada, se desarrolle y se extienda y llegue a derrotar moral o militarmente a un ejército regular propio o de ocupación. A su vez, el carácter prolongado por el bando oficial y regular se debe a que una rebelión más o menos popular y extensa, delata una importante fractura en la estructura y en la convivencia de la sociedad que las sufre. Y su reparación y recuperación son largas y costosas. Las dificultades y los crueles males surgen por el elevado componente civil que participa en ellas. Son guerras localizadas en el patio de casa, en la retaguardia propia u ocupada. Aquí no hay frentes a establecer y retaguardias operativas acogedoras, protectoras y abastecedoras. Lo que hay son grupos de enemigos, de apoyo logístico y de información de éstos y de simpatizantes de ellos, integrados según el distinto coraje personal de sus miembros, y todos ellos extendidos y asentados por un territorio sin límites ni retaguardias clásicas.

Los aspectos operativos de la guerra afgana contra los rebeldes irregulares deben centrarse en la lucha por la movilidad y la iniciativa. Para conseguir fuerzas suficientes y mantener la iniciativa, los ejércitos aliados y afgano deben concentrarse en la defensa de sus objetivos estratégicos y de sus comunicaciones. La defensa de poblaciones menores, especialmente fuera de las zonas pashtunes, debe recaer en unidades locales de auto defensa y de policía, apoyadas por unidades militares móviles, que patrullen por todo un sector amenazado.

Las fuerzas contrainsurgentes tienen varias misiones que cumplir simultáneamente. Deben defender sus bases, cuarteles y reductos. Y no simplemente limitarse a las labores de guarnición y espera. Que son de las tareas que más erosionan y carcomen la iniciativa, la disposición combativa y la motivación de las fuerzas regulares en este tipo de lucha. Deben perseguir sistemática y continuamente a las bandas, especialmente sus bases y unidades mayores o concentraciones de bandas. El fuego aéreo no es más que una parte del plan de fuegos de apoyo de las operaciones de ataque, hostigamiento y cerco y aniquilación de las fuerzas terrestres regulares y especiales. Deben defender las instalaciones vitales para el esfuerzo contrainsurgente, especialmente sus comunicaciones terrestres. No es necesario aferrarse a nudos de comunicaciones, puentes, túneles y a los Km. de vías, sino protegerlos activamente. Deben ganar progresiva y firmemente el apoyo de la población afgana. Unido a este acercamiento, están las verdaderas “bases” regulares (no son las grandonas, “seguras” y aislantes), cercanas o insertadas en los pueblos y aldeas. Como posiciones seguras que protegen a los civiles y trabajan con y para ellos. Y desde las que se expande y asegura el territorio afgano arrebatado a la influencia de los rebeldes armados.

Veamos sucintamente la posible distribución de las bases militares en función de la actividad enemiga. En las zonas más favorables a los talibanes, los puestos militares deben ser sólidos y resistentes, pocos y con mayor guarnición. En estas áreas deben predominar la exploración de las bandas y las mayores operaciones ofensivas contra ellos, sobre sus bases, concentraciones, refugios y pasos.

En las zonas donde los rebeldes intentan asentarse, progresar y llegar a dominar a los civiles, partiendo de las zonas pashtunes del este y del sureste de Afganistán, los puestos serán más numerosos y con menos tropas. Éstas son las zonas más lábiles, de guerra más irregular, de encuentros (la emboscada lo es) más frecuentes. Aquí se decide, primero, el avance y el progreso y, finalmente, el triunfo de uno de los dos contendientes. Las comunicaciones enemigas y los núcleos rebeldes en estas áreas son los objetivos operativos de las fuerzas leales, junto con la defensa de las poblaciones. Apoyándose, en parte, en fuerzas de autodefensa locales, reforzadas por patrullas militares muy móviles, incluso helitransportadas. Asegurada la defensa de un área en estas zonas, es posible exigir lealtad a la población protegida, y comenzar las labores de apoyo económico y de rearme cívico nacionales.

En las áreas más leales o neutrales y pacíficas es necesario ensayar las técnicas y los métodos de acercamiento sincero y efectivo a la población afgana. Las fuerzas nativas de autodefensa, apoyadas por patrullas militares móviles, a cargo de una zona manejable, deben soportar aquí el peso de mantener su propia seguridad. En esta zona pueden localizarse las reservas helitransportadas y mecanizadas suficientes, para ser enviadas en operaciones de apoyo o de ataque a las otras 2 clases de zonas operativas. También las brigadas de apoyo económico y de rearme cívico, pueden tener aquí sus almacenes y barracones centrales.

(CONTINUARÁ)

LA GUERRA RUSO POLACA DE 1920.

LOS POLACOS, MAESTROS DE LA GUERRA MODERNA

LA PRIMERA DERROTA MILITAR DEL IMPERIALISMO ROJO

Los polacos, occidentales en su perspectiva vital, no compartían con sus dominadores rusos, ni la religión, ni una cultura común, ni el alfabeto. En la década de 1770, Polonia había desaparecido del mapa europeo. Su territorio fue dividido y quedó absorbido por sus poderosos vecinos imperiales, Prusia, Austria y Rusia. Así, durante todo el siglo XIX, el sueño de tener un país libre e independiente fue una constante del pensamiento social polaco. Y esto era especialmente deseado en Varsovia y la zona central de Polonia, gobernada por Rusia.

Antecedentes Históricos.

En 1905, Joseph Pilsudki, un patriota polaco de 42 años, estudioso de la ciencia militar, procedente de una familia hidalga polaco lituana empobrecida, comenzó a entrenar a unidades militares polacas, con la aprobación de los austriacos. Estas “legiones” polacas estaban destinadas a alzarse contra Rusia en el momento oportuno. Al estallar la guerra mundial, las “legiones” de Pilsudski sirvieron en el ejército austro húngaro y, cuando los rusos fueron expulsados de Polonia, las Potencias Centrales la declararon independiente, bajo su protectorado conjunto. Pilsudski accedió a dirigir un ejército, pero bajo la soberanía del estado polaco. Esto provocó que en julio de 1917, cuando ya Rusia estaba en medio de las convulsiones revolucionarias y no era un rival importante, los alemanes metieran a Pilsudski en prisión. Con la derrota de los Imperios Centrales, fue liberado en noviembre de 1918 y regresó a Varsovia como un héroe nacional. Aquí lo nombraron Jefe del Estado polaco.

El rápido colapso de los tres imperios citados, dejó un enorme vacío de poder en Europa del Este, creando por toda ella una gran inquietud política y étnica. En marzo de 1917, el gobierno provisional de Kerenski había reconocido la independencia de una Polonia formada por todos aquellos territorios del oeste de Rusia, con mayoría de población polaca. Pilsudski buscó rápidamente consolidar sus fronteras al este. Esto llevó a los polacos a un estado de guerra no declarada con los rojos. Y en 1920, ganada la guerra civil, Rusia estaba en condiciones de resolver su “cuestión del oeste”. Su intención político militar (de estrategia nacional o gran estrategia) era extender el comunismo por la Europa Central, tras aplastar a los nacionalistas polacos.

Dos grupos de ejércitos o “Frentes” rojos avanzaron hacia el oeste. El Frente del Oeste, al mando de Mijail Tujachevski, formado por cuatro ejércitos y un cuerpo de caballería, avanzó bordeando el norte de los pantanos del río Pripet, de extensión enorme y variable, según la estación del año. Por su lado sur, avanzó el Frente del Suroeste, formado por 2 ejércitos rojos y un cuerpo de caballería.

Las Hordas rojas aparecen en la Europa del Este.

El enemigo principal para los polacos era Tujachevski, de 28 años, considerado el mejor de los jefes militares rojos. Con una extraña y brillante personalidad, tenía un cierto gusto por la destrucción por sí misma (“la revolución y la lucha son fuentes de derecho”) y se convirtió en un entusiasta comunista. Su nostalgia por los días en los que los mongoles y tártaros invadían Europa, le llevó a nombrar a sus ejércitos como las “hordas”. E irónicamente eso eran. Tras años de lucha en las guerras mundial y civil, los rusos deseaban regresar a sus casas. Y sólo la brutal disciplina impuesta por un pequeño grupo de fanáticos, políticamente motivados, impedía que lo hicieran. En el cuerpo de oficiales había un gran número de antiguos oficiales zaristas, no necesariamente convertidos a la causa del proletariado, de cuya lealtad respondían sus familias. Su entusiasmo y, sobre todo, su iniciativa, siempre arriesgada, era la de los esclavos. También la calidad de los servicios logísticos y técnicos del ejército rojo, lo asemejaban a las hordas asiáticas. La jerarquía bolchevique justificaba inútil y dogmáticamente esta desventaja operativa, diciendo que “el esfuerzo revolucionario es impulsado por los fusiles del proletariado”. La impedimenta o tren de abastos de un ejército rojo consistía en miles de “carros del país”, requisados y encargados de llevar sus municiones y combustibles, con un tiro de uno o dos caballos Panje, los únicos capaces de soportar las penurias y trabajar en las peores condiciones geográficas. Para el resto de las necesidades de abastecimiento, las tropas tenían que arreglárselas en su procura. Esto creaba un problema añadido para Rusia: el avance de sus ejércitos esquilmaba su propia retaguardia operativa.

En enero de 1920, el mariscal Pilsudski contaba con un ejército de 110 mil hombres, organizados en 21 divisiones, 7 brigadas de caballería y la artillería de apoyo. Los hombres estaban motivados y eran guiados por sus mandos naturales, una parte de los cuales eran cuadros experimentados en la guerra mundial. Los polacos tenían falta de armamento y un déficit crónico en su remonta caballar.

Confirmadas las intenciones bolcheviques, Pilsudski lanzó un golpe preventivo, apoyado por fuerzas ucranianas blancas, destinado a ocupar Kiev, establecer una república ucraniana independiente y contar con un estado aliado, interpuesto a Rusia.

Pilsudski derrota a un Ejército del Frente del Suroeste.

El golpe principal se dirigió al XII ejército rojo, parte del Frente del Suroeste, que recibía sus abastecimientos desde Husiatin y Zhitomir, a unos 65 Km. de la frontera, defendida por una brigada de caballería. Pilsudski envió contra ella una fuerza combinada motorizada, estimando que su captura haría insostenible el despliegue enemigo. El “grupo móvil” al mando del coronel Biernacki, estaba formado por un escuadrón de vehículos blindados ligeros Ford T, el 1er. regimiento de infantería de la Legión, un escuadrón de caballería, una compañía de ingenieros y una batería, remolcada por camiones Daimler, de cañones Schneider de 75 mm. Para el transporte, disponían de unos 20 vehículos semiorugas Fiat y de unos 20 vehículos pesados Packard, con neumáticos sólidos. Al no ser suficientes, el 3er. batallón legionario tuvo que seguir a marchas forzadas.

A las 4:30 del 25 de abril de 1920, el 5º regimiento de la Legión atacó en Niesiolon las avanzadas de la caballería soviética, abriendo una brecha en el frente por donde se insertó el grupo móvil polaco a las 6:15. Éste se dirigió a Zhitomir, siguiendo una pista de tierra que discurría a unos 3 Km. al norte de la carretera pavimentada. A las 6:40 tuvieron un encuentro en Novo Rudra con la caballería roja, que fue barrida por las ametralladoras de los vehículos blindados de la vanguardia y se dispersó. Al este de la villa, la pista de tierra se deterioraba y surgió un problema para el avance del grupo móvil, al no ser operativamente compatibles sus distintos tipos de vehículos. Los pesados Packard, los de peor tracción, se hundían en el suelo y sus pasajeros tuvieron que caminar. Pronto se abrieron claros en la agrupación de marcha. Durante varias horas la columna se movió a una velocidad sostenida, pero baja, permitiendo que los Packard la alcanzaran.

Hacia las 15:00 los polacos estaban en Wilsk, a 55 Km. del sector de inserción y a 11 Km. de Zhitomir. En aquella villa se hallaban acantonados el 1er. regimiento de la 58ª división de infantería roja y un escuadrón de caballería. Sin avanzadas de combate ni ninguna disponibilidad combativa, fueron sorprendidos por los polacos. Mientras la infantería desmontaba de los vehículos y se desplegaba para el combate, los vehículos blindados se lanzaron hacia el centro de Wilsk. Y procedieron a batir con su fuego el lugar y a cazar a los asustados soldados, en fuga hacia Zhitomir. Por dos veces, los rojos intentaron reconquistar Wilsk, sin conseguirlo. Biernacki envió entonces a parte de sus transportes hacia el oeste, donde presionaba con éxito la “masa de apoyo” polaca, a por refuerzos. Al anochecer regresaron con el 3er. batallón del 5º regimiento de infantería de la Legión, pero ya el enemigo había desistido.

Hacia medianoche, Biernacki atacó Zhitomir. El batallón de refuerzo y la batería de 75 mm. atacarían la villa desde el oeste. Sus vehículos Fiat y el 1er. regimiento de la Legión lo harían desde el norte. Durante toda la noche, distintas unidades de las divisiones rojas 58 de infantería y 17 de caballería, en retirada desde el frente polaco, convergieron en Zhitomir y chocaron varias veces, sin trascendencia, con los dos destacamentos polacos. Hacia las 8:00 éstos penetraban en la villa, donde se enfrentaron a 2 tanquetas Renault FT (versión ametralladora), que fueron abandonadas por sus tripulaciones. A las 10:00 llegaron nuevos refuerzos, un batallón de la 3ª brigada de la 1ª división de la Legión, traídos por los “transportes en lanzadera” de Biernacki, y a las 11:00 la villa estaba ocupada. El grupo móvil capturó unos 1000 soldados, 2 tanquetas, 10 cañones, numerosas ametralladoras y gran cantidad de equipo enemigo.

La caída en paralelo de Husiatin, menos importante, al sur, desarticuló la retaguardia operativa del XII ejército, cuyas fuerzas restantes tuvieron que retirarse al este. El 7 de mayo, Kiev cayó en manos de los polacos. Pero Pilsudski había sobrestimado el entusiasmo de los ucranianos por los planes polacos e infravalorado la capacidad rusa.

El 14 de mayo, en su orden de marcha, Tujachevski arengaba a sus huestes: “En el Oeste se desconoce la significación de la revolución general. Por el cadáver de Polonia cruza el camino hacia el incendio mundial. ¡Marchemos a Vilna, Minsk y Varsovia!” El 15 de mayo ambos Frentes rojos lanzaron una potente contraofensiva. Zhitomir fue recuperada. Y, al norte de los pantanos del Pripet, en la Bielorrusia, el Frente del Oeste de Tujachevski presionó insistentemente y, para fines de julio de 1920, amenazaba con ocupar Varsovia. Una división de caballería, al mando del general Gaj-Chan, debía cruzar el río Vístula y atacar Varsovia desde el norte. Esta maniobra de envolvimiento simple ya había sido usada por el general Ivan Paskievicz, cuando el levantamiento polaco de noviembre de 1831, y terminó con la victoria rusa. Los 200 mil rusos de los 2 Frentes se enfrentaban en un vastísimo territorio “vacío de enemigos” a unos 150 mil polacos. Separadas las fuerzas por grandes distancias y protegidas por destacamentos de caballería de diferente capacidad. El mariscal Pilsudski recurrió a la movilización general, formando un ejército de unos 370 mil hombres sobre el papel, de los cuales sólo un tercio estaban realmente bien entrenados y equipados.

(CONTINUARÁ)

Las Amenazas de Corea del Norte a la Paz

¿Qué pasaría si lo inesperado sucediese y una guerra estallase en noreste de Asia?

Temiendo un colapso inminente de sus anquilosadas, ineficaces y obsoletas estructuras económicas, sociales y políticas, las autoridades del Partido de los Trabajadores de Corea (o Choson Rodongdang) y de sus Fuerzas Armadas (o Inmun Gun), pueden percibir como única salida a sus males y para lograr su supervivencia, el emprender una “guerra revolucionaria de unificación nacional”.

¿Qué posibilidades hay de que esto suceda? Seguidamente examinamos los parámetros del “problema norcoreano” y las vías de elaboración de sus conflictos.

La orografía norcoreana: el obstáculo natural a los despliegues y movimientos ofensivos de los modernos grupos de tareas de armas combinadas.

Corea es una península montañosa. Una cadena central la recorre de norte a sur, con alturas máximas superando los 2000 ms., configurando, especialmente en el norte, numerosos y estrechos valles. Éstos se orientan principalmente de noreste a suroeste y de norte y noreste a suroeste. Las llanuras se extienden al oeste de la península, hasta las costas del Mar Amarillo.

Los ríos Yalú, al oeste, y Tumen, al este, delimitan al norte del país sus fronteras con China. Los ríos Han, Hokanko, Kuiko y Rakutoco corresponden a los desagües occidental y meridional de la cordillera central. La vertiente oriental de las aguas no posee cursos de agua notables.

El clima de Corea del Norte es duro y extremado. Es muy similar al de Manchuria, con la que limita al norte. El sur de la península está sometido al influjo benéfico de los monzones y es más suave y húmedo.

Corea del Norte no presenta muchos terrenos favorables para las maniobras de las fuerzas mecanizadas. Éstas se ven fácilmente canalizadas por terrenos quebrados y de corto o medio dominio por la vista. Los obstáculos naturales pueden ser reforzados por abatis, cortaduras verticales, numerosos y pequeños campos de minas, etc. Son terrenos naturales para el empleo del rechazo antitanque, basados en los cohetes de carga hueca con variadas distancias eficaces de tiro, aderezado con una defensa móvil a cargo de unidades de infantería ligera. En apoyo, una artillería bien protegida y camuflada, con las avenidas de aproximación enemigas y los puntos importantes o singulares del terreno, registrados. Los flancos de las posiciones pueden apoyarse en los compartimentos del terreno que crean las líneas de alturas.

La Ideología y la Sicología Sociales de Corea del Norte.

Para prever el comportamiento aparentemente caprichoso y errático de las élites norcoreanas, es necesario conocer los parámetro ideológicos y sicológicos de una sociedad tan cerrada, catequizada y jerarquizada. El único precedente que se le acerca en el delirio de persecución, el estado totalitario férreo y la necesidad de la pureza ideológica, frente a las sucesivas divagaciones revisionistas, es la Albania del camarada Enver Hoxha. Y esos parámetros se derivan de los postulados marxistas leninistas, según interpretación y aplicaciones realizadas durante el régimen estalinista en la URSS.

Al que le parezca forzado e inalcanzable, por extraño, inhumano o paradójico, el entender a nuestro amigo Kim Jong-il, el “Amado Líder” o el “Sol del Siglo XXI”, le sugerimos que haga la prueba de entender realmente a los suicidas yihadistas islamistas. Que también están ahí, aunque más cerca de nosotros. Por último, la ideología comunista más rancia, puesta en escena por los norcoreanos, lleva al uso de expresiones y giros lingüísticos, inusuales e inexplicables en nuestras formas de expresión y pensamiento.

La dirección norcoreana aspira a la unidad absoluta de sus estrategias, su doctrina, su organización y sus planes. En la terminología norcoreana, el “monolitismo” representa una estructura político social como el granito, con absolutas homogeneidad interna y unidad de acción externa. “Estructura” carente de fisuras, a través de las cuales pueda penetrar el enemigo y dañarla. No existe una distinción significativa o radical entre la paz y la guerra en la estrategia nacional norcoreana. Ambas son “fases” de la política nacional, con diferentes participaciones del Inmun Gun. Así, las estrategias política, económica y militar son formas de la estrategia total norcoreana.

Consideran, derivándolo de la estrategia soviética estalinista, que la estrategia norcoreana posee una orientación y un estilo de planteamiento y elaboración para sus planes y decisiones. Su fundamento es el “supuestamente sensato y científico” cálculo de la “correlación de fuerzas” entre los norcoreanos y sus enemigos. Esa relación de fuerzas es un deliberado y calculado cotejo de las capacidades potenciales relativas entre ambos rivales, para las distintas situaciones de conflicto.

Así, las estrategias surcoreana o japonesa o estadounidense se describen como directamente opuestas a las virtudes norcoreanas. Recordemos que las virtudes son hitos de bondad y ejemplo permanentes, del pensamiento, de la cultura, del referente buen hacer, de una sociedad. Y valores son las cualidades apreciadas temporales o pasajeras de aquélla. Así, las determinaciones surcoreanas o estadounidenses son divagadoras y responden a espasmos aventureristas imperialistas y/o militaristas no científicos. En la práctica, bien sobrestimando sus capacidades o totalmente deficientes en los resultados obtenibles.

Los norcoreanos prefieren obtener sus objetivos por medios pacíficos. Pero el determinismo del materialismo dialéctico les lleva a considerar que las guerras son inevitables, mientras existan las clases sociales y las opresiones entre ellas. O, como en los últimos 50 años, estén ellos rodeado de estados capitalistas, sujetos a las fases sucesivas de crecimiento y decadencia. Las élites norcoreanas, con su sicología especial y distintiva como sustrato anímico vital y con su ideología y toda la parafernalia rimbombante donde se expresa, no se preguntan si tendrán o no un conflicto externo. Sino, ¿qué forma de conflicto es más ventajosa para nosotros para destruir al enemigo? Y, además, ¿quién puede triunfar sobre quién en cada caso?

Y consideran que, de acuerdo con las premisas y el desarrollo del materialismo dialéctico, que los sucesivos enfrentamientos de los opuestos sociales antagónicos (los que son incompatibles y/o no complementarios), que van surgiendo progresiva y sucesivamente, tal como describe el materialismo histórico, finalmente les darán la razón. Y la victoria, sobre los estúpidos y decadentes imperialismos yanquis y japonés. Para facilitar las cosas y como aproximación somera y pálida, podemos decir que el materialismo histórico es así como una descripción marxista de los acontecimientos o historia y que el dialéctico es así como una teoría científica de la creación, desarrollo y solución de los conflictos sociales (o sea, todos).

Los norcoreanos consideran que Marx había declarado a menudo que el ataque era la mejor forma de defensa. Y de esto arguyen que el Inmun Gun debe ser conducido por un principio operativo o estratégico ofensivo. Las razones, desde el punto de vista estalinista, para esta preferencia por la ofensiva, son las mayores iniciativa y actividad, al menos percibidas, que caracterizan al ataque. Y cuando es necesario asumir la defensiva, por aquello de la “relación de fuerzas” local o nacional o de oportunidad dialéctica, se exige la misma importancia a la actividad y a la determinación de los jefes y hombres involucrados. En todo esto subyace, a su vez, el carácter disciplinado y decidido, militante activo y comprometido, que suelen poseer y exhibir, como una orden militar atea, con votos a la causa del proletariado y al partido, los miembros de los Pe Ces. Al menos en los países donde no gobiernan.

Al apoderarse de la iniciativa y en su empleo vigoroso, los norcoreanos buscan controlar la actuación enemiga y aprovechar las numerosas ocasiones que surgen para imponer su voluntad al enemigo. Esto es claramente agresivo, pero, en parte, es también una reacción defensiva, ante la posibilidad de ser controlados desde fuera. Este temor a quedar dependientes y controlados es un factor muy importante en las conductas política y militar norcoreanas. Así, ese juego dialéctico lo están empleando en sus interminables negociaciones con los EEUU y en las rondas periódicas con los Seis. En el que siempre intentan adelantarse, sorprender y superar al “enemigo”.

Para controlar una situación y mantenerse sin desviaciones, por ocurrencias del azar o del enemigo, es necesario pensar y formular un plan. Y éste, en aras del monolitismo citado, debe también anular las desviaciones (o iniciativas) de sus mandos inferiores. E incluso se considera al azar menos peligroso, que caer en una posición de pérdida de la iniciativa, de dependencia o de mera reacción a los “movimientos” iniciados por el enemigo irreconciliable. De ello, podemos inferir, sin margen teórico de error, que el ataque de un submarino norcoreano a la corbeta surcoreana Cheonan, el viernes 26 de marzo en el Mar Amarillo, provocando su hundimiento y la muerte de 46 de sus 104 tripulantes, fue decidida y ordenada por el consejo de defensa norcoreano y por el Supremísimo.

La solución para resolver un antagonismo planteado, un dilema entre opuestos, es elaborar y realizar un plan “científico”, basado en los pronósticos teóricos y en la correlación de fuerzas probables. Las acciones sucesivas a realizar, deben ser impulsadas por un ímpetu especial, derivado del convencimiento de las superioridades moral y doctrinaria del marxismo leninismo. Parece tener un significado especial en su doctrina, la expresión hasta el fin o hasta el mismísimo fin. Así, debido a la manera de pensar norcoreana acerca de ganar al enemigo o ser derrotado por el, hay una fuerte tendencia a exagerar la necesidad de su “total aniquilación”. Es decir, de rematar una faena hasta el final, sin permitir la recuperación de su opuesto antagónico en ese conflicto.

(continuará)

Al-Qaida en Irak

Gran Golpe a la Franquicia Terrorista: la Caída de tres Importantes “Abus”

Hace ya unas semanas nos han vuelto a dar la noticia de la muerte violenta de Abu Ayyub al-Masri y de Abu Omar al-Bagdadi. Resultaron definitivamente muertos el sábado 17 de abril, durante el ataque a su vivienda de fuerzas militares combinadas estadounidenses e iraquíes. El objetivo estaba al suroeste de Tikrit, la tierra natal de Sadam Hussein, ejecutado en 2006 por las autoridades iraquíes. La casa quedó destruida, ya que le tiraron hasta cohetes medios, en un exceso de fuego pesado profiláctico y protector, habitual con los estadounidenses.

El Resumen de la Situación.

Los cadáveres de los dos jefes insurrectos fundamentalistas estaban en un hueco del edificio, donde se habían refugiado. También aparecieron en la vivienda los cadáveres de un ayudante de al-Masri y de un hijo de al-Bagdadi. El jefe de las fuerzas estadounidenses en Irak, general Odierno, calificó las muertes como “el golpe más importante que se ha dado a al-Qaida en Irak desde el comienzo de la insurgencia” (a mediados de 2003).

Seguramente se olvidaba de la muerte de Abu Musab al-Zarqaui. Que fue el anterior jefe de al-Qaida en Irak, muerto en junio de 2006 en un ataque aéreo selectivo. Y en una etapa mucho más activa y tenebrosa de la polifacética insurgencia armada iraquí. En enero de 2004, la inteligencia norteamericana interceptó un memorándum de 17 páginas escrito por Abu Musad al-Zarqaui y dirigido a Osama bin Laden, en el que le expresaba su preocupación por su supervivencia: “En Iraq no hay montañas donde podamos refugiarnos, ni bosques en cuya espesura nos podamos esconder. Hay ojos avizores en todas partes. Nuestras espaldas están expuestas y nuestros movimientos se realizan a la vista de todos”.

En Iraq las bases insurrectas están siempre en las ciudades y poblaciones más favorables a la actividad de los distintos grupos rebeldes armados. Y rodeadas o permeadas por las fuerzas militares locales y foráneas. Por ello, no todas las poblaciones son defendibles de los poderosos medios militares, ni los insurrectos tienen la intención de hacerlo. Aquí no existen formas numantinas de lucha militar sin esperanza.

Al-Masri era el actual jefe de al-Qaida en el país. En octubre de 2006 anunció la creación de una coalición con algunos grupos insurrectos sunníes, auto proclamada Estado Islámico de Irak. Permeada y dominada por al-Qaida, la coalición quedó desde entonces bajo el mando de al-Bagdadi.

A finales de 2003 comenzó a revelarse una alianza de colaboración entre los baasistas iraquíes y los yihadistas extranjeros o miembros de Al-Qaida, la organización islámica radical internacional que opera en Iraq superpuesta a la subversión nacional. Los objetivos de Al-Qaida son generales, imprecisos y amplios. Cualquier gobierno o sociedad no islámica radical sunní es su enemigo potencial. Los extranjeros muhaydines realizan la inmensa mayoría de los ataques suicidas.

Los baasistas, “las redes leales” o “ahl al thiga”, que eran el núcleo de la insurgencia sunní y que buscaban restaurar su control, en un país donde apenas son el 20% de la población, les brindaban a aquéllos infraestructura logística, refugio y colaboraban en la coordinación de los ataques. El flujo de mártires iluminados era suficiente y constante. Era muy común que la organización terrorista le pagase a la familia del suicida una pensión permanente mensual, que podía alcanzar hasta los 600 o 700 euros y que financiara también su atención sanitaria y la educación de los niños.

Hoy en día, al-Qaida en Irak es una organización mucho más deslavazada y acosada que hace 3 o 4 años. Sus células o grupos locales están descoordinados operativamente. Y el daño que realizan contra el pueblo iraquí (en los EEUU les es mucho más difícil atacar), árabe como ellos, es el que pueden hacer las fieras acorraladas y/o heridas. Son acciones locales limitadas, por lo que su trascendencia operativa es menor.

Los sunníes iraquíes no ya mantienen relaciones importantes con al-Qaida. Han ido incorporándose progresivamente al esfuerzo militar oficial desde primeros del 2007. A través de las milicias al-Sahwa o del despertar sunní, de auto defensa del territorio de los clanes y las tribus. Fueron promovidas y desarrolladas por el general David Petraeus, sin contar mucho al principio con las autoridades chííes y kurdas iraquíes. También se han ido integrando progresivamente los sunníes en partidos y coaliciones políticas interreligiosas y laicas, para poder participar en los comicios de 2010. Convencidos de la necesidad de participar para influir efectivamente en la actual situación política y social de Irak. Y de que en 2005 desaprovecharon una importante oportunidad, al abstenerse de concurrir a las elecciones, dejando todo el gobierno iraquí en manos de los chiíes y los kurdos.

Precisamente, el martes 20 de abril, las fuerzas aliadas estadounidenses e iraquíes realizaron otra acción conjunta en Mosul, en la que resultó muerto Abu Seheib Ahmed al-Obeidi. Este elemento faccioso era el jefe de los grupúsculos locales de al-Qaida en las provincias al norte de Irak, Kirkuk, Nínive y Salahadín.

Las informaciones que permitieron la eliminación de tres de los terroristas más buscados en Irak, las facilitó un terrorista de segundo nivel capturado hace unas semanas, según declaró el general Qassem al-Musaiu, portavoz militar iraquí. No sabemos el grado de persuasión empleado para obtener los datos del informador. Los más duros, sanguinarios y recalcitrantes terroristas islámicos suelen derrumbarse, por ejemplo, si se les envuelve en una piel de cerdo. Como es una religión formal, el pecado de impureza se comete independientemente de la voluntad del transgresor. Y su entrada al Jardín de las Huríes, por un tiempo desconocido e indeterminado, no necesariamente eterno, correría un serio peligro de fiasco y malogro.

Alcance, Contenidos y Razones de los Nombres Utilizados por los Terroristas del Califato Mundial Imposible.

Esos nombres, para un occidental, pueden resultar complejos y pomposos. Y aún evocar nobleza. Como un González de los Santos y Martínez-Arraiz. O cualquier otra combinación de apellidos simples, que recordemos o nos imaginemos. Pues, no. Estos tipos se significan empleando términos paupérrimos, sumergidos en ambientes familiares y locales estrechos. Y propios de sociedades agrarias no desarrolladas, donde sólo tienen sentido y alcance los apelativos y nombres.

Al-Masri o al-Bagdadi son dos toponímicos. Y quieren decir respectivamente, el egipcio y el bagdadí o de Bagdad. Y Abu Omar y Abu Ayyub quieren decir padre de Omar y padre de Ayub. Así como bin o ben Laden quiere decir hijo de Laden, el nombre familiar. Y bin Saud significa hijo de Saud, el fundador del conocido reino saudí. Y podría corresponder a uno de los “mil príncipes” oligarcas de la monarquía islamista radical wahabita.

Abu Seheib Ahmed al-Obeidi, se podría expresar como Ahmed, padre de Seheib, natural de Obeidi. En la época del Profeta, muchos compañeros y jefes islámicos añadían el Abu al resto de su nombre. Era como un galón más. Ahora los terroristas yihadistas imitan esa distinción de los primeros tiempos de la Yihad.

Es decir, los nombres de estos rebeldes truculentos primitivos radicalizados, son como nuestros Manuel el de Rita, Xuan el del cura (un posible hijo del pecado), el hijo de la parida o Perico de los Palotes, muy conocidos todos en sus casas a las horas de comer.