LA GUERRA QUÍMICA II.

(CONTINUACIÓN)

Empleo militar actual de los agentes de la guerra química.

Tradicionalmente se han elegido para este uso los productos tóxicos, con preferencia por los más letales. Sus empleos modernos buscan más la habilidad de estos agentes para atascar la realización de las distintas operaciones militares modernas móviles. En efecto, las medidas defensivas contra estos agresores suponen el uso de equipos personales engorrosos de llevar, de abrigos y refugios colectivos bien sellados, complicando la construcción de las fortificaciones fijas y de campaña, y de unos medios laboriosos para la detección de su presencia y para la descontaminación completa de la zona afectada por su empleo. Según esto, un adversario sin escrúpulos podría conseguir una cierta ventaja táctica amenazando con su empleo, especialmente si lo hace contra un enemigo decidido a no usarlos o que careciera de ellos para su empleo útil en combate. Este adversario ocasionaría a la fuerza amenazada serios problemas logísticos, tácticos y operativos, al adoptar las incómodas y onerosas medidas preventivas indicadas, que nunca serían absolutas en tiempo, lugar y fuerzas. Con ello, aquél mantendría aún su ventaja de decidir usarlos en una ocasión propicia.

Desarrollos actuales de los agentes químicos y sus perspectivas.

Hoy en día, las grandes potencias militares que cuentan con tecnologías adecuadas para ello, apenas intentan buscar o desarrollar nuevos agentes para la guerra química. Desde mediados de los años 60 del pasado siglo, todo el esfuerzo de investigación, pruebas y desarrollo se concentra en emplear más adecuada y eficazmente a los agentes conocidos. Un medio de acrecentar la efectividad de un agente es agregarle un producto espesante que le “soporte y fije” durante su empleo. Esto hace que la zona atacada sea más difícil de limpiar y que el agente activo adherido al “polímero orgánico” pesado, neutro y poroso, se evapore mucho más lentamente, prolongando el tiempo eficaz de ataque.

Un segundo desarrollo de la tendencia citada es la utilización de un sistema químico binario. Éste emplearía idealmente a dos productos de muy baja toxicidad aislados, los cuales, una vez en contacto íntimo, producirían el agente químico deseado. En general, el sistema binario tiene la ventaja inicial de permitir unos mejores almacenamiento, transporte y manipulación que los agentes químicos. Hasta hoy en día, esa reacción resulta más o menos incompleta, porque no se logra que la totalidad de los dos productos componentes reaccionen. Desde que comienzan a “emparejarse”, el agente formado va estorbando o impidiendo con su presencia inevitable y creciente, el contacto químico, íntimo, de las moléculas restantes de los reactivos. Por otro lado, al menos uno de los productos empleados suele ser tóxico y agresivo, pero bastante menos que el agente buscado.

Un tercer camino para emplear los agentes más eficazmente es protegerlos de las acciones defensivas contra ellos, incorporándoles un producto químico que actúe sobre ellas y las degrade. Por ejemplo, ante una máscara protectora individual se emplearía un producto penetrante y agresivo contra su filtro. Esto permitiría al agente químico circular incólume a través de ella y agredir al individuo supuestamente protegido. Los efectos psicológicos consiguientes de estupor y desamparo acrecentarían los daños sobre el individuo y su pequeña unidad militar en la guerra química.

El control de los agentes químicos en el contexto internacional. Problemas que plantean ciertas potencias medianas no democráticas.

En 1925 en la convención de Ginebra se promulgó un protocolo en el cual se prohibía la primera utilización (pero no la réplica o respuesta del atacado) de esos agentes en cualquier conflicto. Poco a poco, hasta 120 naciones han ido ratificando este acuerdo, incluyendo la URSS y los EEUU (en 1975). Algunas naciones consideran no incluidos en el protocolo a los agentes desfoliantes y a los lacrimógenos. Otras opinan que sí lo están y piensan que los EEUU violaron su espíritu durante la guerra del Vietnam. Los desacuerdos, lejos de aclararse, continúan, ya que, por ejemplo, las discusiones alcanzan a los productos recientes que atacan a los filtros de las máscaras individuales y que son inocuos para las personas, pero que inutilizan sus equipos protectores. Todo esto va haciendo progresivamente más difícil que los políticos y legisladores, aherrojados en la retórica, la semántica y sus encontrados y aún confusos intereses, puedan precisar unas sencillas y eficaces normas mínimas de utilización, vigilancia y control de los productos potencialmente agresivos.

Por su parte, las grandes naciones con tecnologías adecuadas para su producción y empleo han establecido por su cuenta diversos acuerdos destinados a limitar el almacenamiento de los agentes, como expresión de una capacidad permanente de su empleo. Además, se establecen inspecciones in situ de las posibles fábricas y de los lugares sospechosos de albergarlos e, incluso, de esconderlos. Es necesario, sin embargo, completarlos con unos procedimientos de verificación convincentes y prácticos y con la aplicación del castigo que se estipule en ellos para los violadores de las limitaciones firmadas.

Esto plantea, por lógica extensión, el problema de las potencias medias que puedan desarrollar o adquirir (las que posean o generen grandes cantidades de divisas) aquellas tecnologías necesarias. Si existe actualmente una relación directa entre la calidad de la militarización de una sociedad (doctrina moderna, medios, entrenamiento y disposición para utilizarlos) y el grado de desarrollo de los derechos públicos y privados en ella, los ejércitos de masas, menos eficaces y más vulnerables hoy en día, pueden florecer en las naciones en desarrollo y en ciertas aristocracias (gobierno de las personas más notables del estado, no necesariamente los mejores) bastante desarrolladas. La limitación de la información sensible o disidente, permitirá a los dirigentes aflorar y conducir en esas sociedades no democráticas una moral nacional y una voluntad de defensa operativas y sanas. Estos factores sociales eficaces de la estrategia de estado, serán capaces de generar y sostener una guerra, incluso preventiva, en determinados casos: hambrunas, cambios climáticos, reivindicaciones territoriales y étnicas, explosión de población y defensa y exaltación de creencias y religiones.

Por su parte, las naciones más poderosas e industrializadas de este tipo, que contando con las características vitales anteriores, consiguiesen dar un salto cualitativo en su desarrollo y modelar un ejército con doctrina y medios modernos, instrumento de sus élites u oligarquías y respaldado por esa nación conducida, presentarían un especial peligro militar en el panorama internacional futuro. Para estas naciones, en sus fases políticas más enfervecidas, los agentes químicos podrían considerarse fácilmente como las bombas nucleares de los pobres y oprimidos. Y se considerarían con derecho a poseerlas y a usarlas, al igual que otras naciones, en sus períodos de desarrollo social equivalentes, las pudieron investigar, sintetizar, fabricar e incluso emplear. Y estoy pensando en conflictos regionales, como se ve al enunciar sus causas desencadenantes, y, en un recuento meramente indicativo, en Pakistán, Corea del Norte, Irán, Turquía y Egipto y, cómo no, en el Iraq de Saddam Hussein, que perduró unido, funcionando y pacificado durante casi 24 años, hasta hace bien poco, abril del 2003.

Su proliferación no militar y su empleo en actividades especiales y terroristas. Otros medios para asesinar más eficaces, seguros en su empleo y discretos.

Los venenos químicos no resultan en la práctica tan repulsivos y temidos como los agentes biológicos. Por ello, en muy posible su empleo aislado y puntual por asesinos profesionales y por terroristas sin escrúpulos muy fanatizados, cuyo objetivo vital es extender el terror indiscriminado por las poblaciones civiles inermes enemigas. Los productos químicos nos acompañan en la vida, muchos resultan venenosos, y forman parte imprescindible de nuestros esfuerzos continuos por mejorar la duración y la calidad de vida de la humanidad. Y mal usados hacen daño y provocan dolor en sus víctimas o en sus manipuladores profanos imprudentes (no hay más que ver cómo se protegen con trajes y máscaras más impresionantes que las espaciales, los profesionales que los estudian, fabrican, distribuyen y utilizan).

Tenemos bastante próximo el caso del disidente ruso Alexander Litvinenko, del que primero se dijo que había sido envenenado con una sal de talio contenida en un insecticida, y luego se confirmó que el veneno fue Polonio 210, un isótopo radioactivo de ese metal venenoso de la familia del calcio y el radio. El rastro radioactivo y poco ponzoñoso del ataque se extendió por media Europa occidental, levantando toda clase de informaciones y comentarios en los medios de comunicación del mundo. ¿Sabían que el Polonio 210 está muy presente en el tabaco que se fuma, porque la planta lo concentra relativamente en su metabolismo, tomándolo del suelo? No se pudo hacer más evidente y chapuceramente esa ejecución. Empleando la terminología leninista, podríamos decir que se trata de una “provocación” de los servicios enemigos. Y es que ni los sicarios, aunque sean “oficiales”, son ya lo que fueron. ¡Cómo se degrada la educación a todos los niveles! Conozco directamente el caso de un señor de media edad, que fue muerto en la Plaza Mayor de Madrid en unas Navidades de hace unos años, de un certero y medido golpe en la base del cráneo. Con la aglomeración existente a su alrededor, nadie se enteró y, durante bastante rato, los curiosos pensaron que le había dado una lipotimia, un ictus, un ataque al corazón. No había sangre ni signos de violencia llamativos y evidentes en él o en su inmediato entorno. Hasta que llegaron las asistencias sanitarias, que comprobaron la verdad. El hombre no tenía enemigos y surgieron como explicación 2 hipótesis nunca confirmadas: una equivocación del sicario o un improbable arreglo de cuentas pasional. El caso está archivado y nunca llegó a los medios.

La Escritura en el Estudio de los Temas Militares

Hay algo importante en la escritura, como instrumento de fijación y reflexión de lo aprendido. No simplemente para confeccionar un resumen o unos apuntes de lo leído.

Esto es lo que me ha motivado a preparar y presentar un breve resumen de la función, que ejerce la escritura para el estudioso de los Temas Militares. Como marchamo y broche final de la preparación o del dominio de un texto aprovechado por su lector inteligente.

La escritura en la elaboración de los conceptos e ideas en general.

El lenguaje es el gran elaborador de los pensamientos y de las ideas abstractas. Es el soporte “cognitivo material” con el que éstos se prefiguran, trabajan, elaboran y se rinden definitivos. El lenguaje es también un aherrojamiento de las ideas. Que quedan circunscritas a él, tanto en sus capacidades expresivas como en sus límites ideológicos. Pensamos con el lenguaje que usamos.

Esto condiciona el número simultáneo, no el sucesivo, de las ideas con las que podemos trabajar conjuntamente. La memoria inmediata no resulta tampoco de una ayuda completa e infalible para la presentación, la comparación y las sucesivas consultas de ideas, relacionadas entre sí. O para fusionarlas, modificarlas, consolidarlas y/o superarlas en una unidad ideológica superior. No digamos si lo que se trata es de conservar íntegra esta creación y su proceso. Buscando recordarla y transmitirla a los demás.

Se hace necesario entonces escribir el lenguaje de las ideas en acción, expandirlo, desparramarlo en orden en el papel. Pero, por ser este soporte más manejable y más asequible que los “pantallazos” informáticos. Para que las ideas más extensas, los conceptos más amplios vayan surgiendo, se engranen, se perfeccionen y adquieran un rango ideológico mayor.

De la conveniencia de la escritura manual en el estudio de nuestros Temas Militares específicos.

En esta labor, desde la más simple a la más compleja y profunda, la pluma (o el lápiz o el bolígrafo) y el papel se funden junto con las manos, formando la parte mecánica o fabril, con el lenguaje ideológico y el cerebro humano, que aportan la parte cognitiva y conceptual. Hasta alcanzar todos una “unidad humana y humanizadora” de trabajo con los conceptos y el pensamiento creadores. Donde todos los elementos son importantes y ninguno puede faltar. Es el “hombre elaborador” con sus manos, ancestral, actuando plenamente como “homo sapiens” intelectual.

Para esta labor, cualquier otro artificio escritor no se integra tan plenamente con las capacidades biológicas del hombre. La pluma es, pues, por la nobleza de sus rasgos, la agilidad inmediata y la docilidad al servicio del pensamiento, el instrumento que más cabalmente nos permite extender en un objeto (el papel) nuestras ideas. Para ir entretejiendo, tanto simultánea como sucesivamente, con ellas un proceso mental creativo.

Nos atrevemos a decir que la falta de este ejercicio puede llevarnos a una atrofia de la capacidad natural de aceptar y criticar, pensar y crear. Que es independiente del volumen de conocimientos adquiridos, pero que nos permite utilizarlos mejor. Con lo cual nos privaríamos en gran parte de la verdadera posibilidad de “aprehendere” (tomar, agarrar), de asumir la cultura.

Simplemente podemos empezar a desarrollar esta función y a crear su hábito, acostumbrándonos a realizar pequeños resúmenes de lo estudiado. Pero, sin tener agobios ni prisas. A ellos podemos ir añadiéndoles, a voluntad, nuestros comentarios, críticas o sugerencias. Y todo ello nos creará un hábito especial de profundización de nuestros estudios. Y expandirá nuestras capacidades de reflexión y aprovechamiento de nuestras lecturas de los Temas Militares.

De la apropiación y uso de los modernos sistemas de comunicación en la transmisión de estudios más amplios y de interés para los demás.

Una vez culminado dicho proceso de creación, si el tema y las circunstancias lo merecen, como en este caso, existen otros procedimientos mejores para comunicar a otros muchos las ideas desarrolladas. Entre ellos están la imprenta, la máquina de escribir y el ordenador personal, con todas sus variantes, programas y mejoras. Ellos poseen unas cualidades de composición, reproducción, transmisión y generalización tales, que han supuesto un avance cualitativo en la difusión del pensamiento humano.

EL ÉXITO MILITAR TÁCTICO OPERATIVO.

Introducción.

No se trata de definir cómo actuar, cosa que ya intentamos hacer en otros artículos ya publicados o que lo serán en un futuro. Si no de que, percibiendo en el desarrollo de las operaciones ciertos hechos, pautas o comportamientos de las partes enfrentadas y de las condiciones objetivas (del terreno, etc.), podamos diagnosticar un pronóstico muy probable para la culminación de dichas operaciones.

Así, podremos confiarnos y apoyarnos en esas previsiones favorables. Y reforzar anímica y físicamente nuestras señales del Éxito Táctico Operativo. Para controlar mejor los miedos, las preocupaciones, la asignación de las fuerzas escasas, las incertidumbres, las carencias, los malos entendidos, las frustraciones recuperables y las crisis parciales. Los cuales surgirán inevitablemente en el desarrollo de las operaciones.

Las principales señales del Éxito Táctico Operativo a considerar

Los signos del Éxito Táctico Operativo Referidos a Nosotros:

Nuestros planes operativos serán sencillos, flexibles y con posibilidades de desarrollos alternativos. Deben ser capaces de adaptarse a los imprevistos y contingencias. Y de incorporar continuamente las actualizaciones de la inteligencia sobre las intenciones y posibilidades del enemigo y del reconocimiento del terreno. Esto es especialmente importante en las operaciones de maniobras.

Existirá una iniciativa operativa propia, que permitirá desarrollar nuestros planes. Empleando siempre para ello la actividad, incluso a la defensiva, y el mantenimiento continuo de la libertad de acción. Y dando prioridad a su recuperación, en caso de perderla.

La exploración y la inteligencia propias son fundamentales, cuanto más creativa y arriesgada sea la operación a realizar. Recíprocamente, se rechazará y perturbará sistemáticamente y con éxito a la exploración enemiga y a sus percepciones. Se incluirán en este rechazo y mixtificación, la seguridad de las unidades, las posiciones falsas, los destacamentos avanzados y las patrullas de combate, las nieblas y los humos, el combate por las comunicaciones inalámbricas, etc.

Nuestro conocimiento del enemigo y de sus acciones será incompleto e imperfecto siempre. Y se irá ampliando progresivamente con la evolución de la situación en relación a él. Se desconocerán temporalmente, incluso posiciones, movimientos, disponibilidades para el combate, despliegues o unidades fundamentales. Pero no debe ocurrir así con el que nos afecte tácticamente en nuestra operación en marcha. Sobre él se situará el centro de gravedad de nuestra exploración. Que será incluso en fuerza contra determinados objetivos.

La capacidad de combate propia para la operación propuesta será suficiente y estará equipada y protegida. Considerando la fricción y los errores menores inevitables, derivados de nuestra propia actividad en el medio caótico hiperfuncional, que originan las acciones militares, y las necesarias reservas. La seguridad propia se mantendrá inexorablemente durante la operación y en la consolidación de los terrenos ocupados. Y defendiendo especialmente, como avanzadas de combate, los sectores de avance de nuestros grupos móviles operando en la retaguardia enemiga.

Los campos, fajas o sectores de acción táctica decididos sobre el enemigo serán: accesibles (transitabilidad neutra o favorable); vulnerables, sin la atención debida del enemigo y empleando una capacidad de combate propia suficiente; trascendentes, la acción producirá la decisión o colaborará decisivamente a ella y el resultado táctico tendrá eficacia operativa.

Como ejemplo podemos señalar el contrataque operativo del grupo de ejércitos alemanes Don del mariscal von Manstein, desarrollado entre febrero y marzo de 1.943, principalmente en la cuenca del Donbass y en torno a la ciudad de Kharkov. Recordemos su desarrollo y los combates y sus efectos tácticos sobre el ejército de tanques del teniente general Popov, los ejércitos de infantería y la reserva móvil de los dos cuerpos de tanques del frente del suroeste del general Vatutin y el 3er. ejército de tanques del teniente general Ribalko.

La logística es una pieza esencial del triunfo. Cuando los ejércitos son modernos, mecanizados y tecnificados. Y son, así, altamente dependientes de los combustibles, los recambios, los abastecimientos de todo tipo y de la rotación o reposición de unidades. Se supone táctica y operativamente que los medios de todo tipo están disponibles y más o menos cercanos. Para mantener el impulso, el fuego y la eficacia operativa de todas las unidades de acción, es necesario garantizarles un flujo continuo y suficiente de los medios citados. Por tanto, los mandos deben tomar las acciones para defender el “soporte físico” de la estructura logística. Especialmente ante ataques desde la profundidad enemiga o en puntos sensibles y críticos o en las vías más alejadas de nuestras unidades. Constituido por todas las vías de abastecimientos, desde las unidades hasta nuestra retaguardia operativa. Y que son más importantes aún que las llamadas vías de retirada. Aunque puedan coincidir en algunos tramos. Entre otras cosas, porque las fuerzas modernas deben contar con quedar aisladas por un cierto tiempo. Y manteniendo en ese lapso sus tareas, de acuerdo con las misiones encomendadas.

Los signos del Éxito Táctico Operativo Referidos al Enemigo:

Habrá una pasividad o un retraso operativo en el enemigo. Generalmente éste actuará con una intención no convergente con la nuestra. Y, al menos, no perjudicial para nuestra operación. Sobre todo en los primeros estadíos o etapas del proceso, cuando aquélla desarrolla su “ímpetu” o “empuje” o “cantidad de movimiento” (capacidad de combate X velocidad media sostenible en cada etapa). Este signo del éxito táctico u operativo es una “perita en dulce”, que no siempre se dará tan claramente como en el ejemplo siguiente.

Recordemos el desarrollo de la llamada blitzkrieg en el Oeste o invasión de Francia por los alemanes en la primavera de 1.940. El grueso de las tropas francesas de maniobra, sus tres más modernos ejércitos, y la fuerza expedicionaria británica se precipitaron hacia Holanda y Bélgica, para detener el golpe de guadaña alemán, dirigido hacia el interior de Francia y la retaguardia de su línea Maginot. Los altos mandos aliados, cuya mentalidad personal y militar, doctrina y órdenes de batalla de sus grandes unidades no habían evolucionado, pensaban que en mayo de 1.940 los alemanes realizarían una repetición adaptada del “Plan Schlieffen modificado” de 1.914 en su nueva invasión a Francia.

De acuerdo con el nuevo plan del general Erich von Manstein, realmente el golpe de guadaña lo dió el grupo de ejércitos A del coronel general von Rundstedt, que contaba como punta de lanza con el grupo panzer de von Kleist. Sus cinco divisiones panzer y cinco motorizadas, integradas en tres cuerpos panzer, iban a cruzar las Ardenas y realizar una amplia ruptura en la línea francesa alrededor de Sedán. Girando entonces rápidamente hacia el este y presionando finalmente sobre el flanco y la retaguardia de las fuerzas aliadas en Bélgica. Que se encontrarían así aisladas operativamente, con su línea de comunicaciones, soporte de su logística de abastecimiento, rota.

La actividad táctica enemiga es inevitable. Será permanente, dañosa e incluso será también inesperada y nos afectará parcialmente. Pero no será fundamental para nuestros planes. Recordemos que buscamos señales de nuestro éxito, no las del enemigo. La mejor señal de madurez será que ella no inquiete excesivamente a los mandos operativos o estratégicos propios. Si no existiese esa actividad, sería porque el enemigo no estaba por ahí. El superar y acostumbrarse a estas crisis tácticas accesorias e inevitables y no dejarse arrastrar por ellas, perjudicando nuestra operación principal, es la piedra de toque de la serenidad de los mandos. Siempre debemos de tener presente la posibilidad de que el enemigo se presente tácticamente en “el momento y en el espacio” más inconveniente y difícil para nosotros. Si lo hace operativamente es que hemos incurrido en un error de inteligencia o de la valoración de la correlación de fuerzas y de las capacidades del enemigo o de sus intenciones.

(CONTINUARÁ)

LA GUERRA DE REDES III.

(continuación)

Estasfortalezasson difusas, ocultas y aún imperceptibles para los extraños. En muy pocas horas se ocupan y se refuerzan las obras previas. Sus vías de comunicación necesitan más tiempo de trabajo, pero también son menos evidentes. Hay que entrar en las casas para detectar paredes perforadas y encontrar pasadizos bajo un mueble o una alfombra. Sus posiciones no son complejas. Necesitan unos sectores de tiro entrecruzados, una protección inmediata contra la irrupción enemiga en masa o de comandos, unas cubiertas contra el fuego pesado normal y un ocultamiento suficiente que las encubra de las vistas desde las posiciones enemigas probables sucesivas y sus avenidas de aproximación. Los obstáculos y las minas, incluso falsos en cierto porcentaje y siempre a distancia para no delatarlas, servirán para romper el ataque enemigo y para brindarles blancos más estáticos, por ejemplo para los morteros, que deberán tener registrado su fuego. La propia destrucción que genera el amplio soporte no preciso por el fuego pesado enemigo, refuerza las posiciones de combate irregulares, rodeándolas de cascotes que dividen y dificultan los accesos del enemigo, salvo cuando son alcanzadas por un impacto directo. Para operar esta estructura los insurrectos tienen preparados numerosos y estrechos túneles, trincheras de arrastre y boquetes en tapias y paredes interiores de los edificios. De tal manera que, ocultos de las vistas, les permitan ocupar las posiciones de combate y de observación deseadas, defenderlas más o menos tiempo o no, trasladarse entre ellas y reforzar las más amenazadas o presionadas.

Generalmente procuran alcanzar desde el frente, con tiradores aislados o en parejas, armados con fusiles de precisión tipo SVD o M-14, a enemigos individuales y pequeños grupos y atacar de flanco o de revés a las unidades enemigas que se internan en su zona defensiva, que ya están disgregadas en pelotones o escuadras con uno o dos vehículos blindados. Aquellas comunicaciones preparadas les permiten aparecer, siempre en pequeño número, detrás o al lado de esas unidades, mientras se detienen, se reagrupan, piden o reciben instrucciones, o deciden por dónde avanzar, y erosionarlas, causándoles algunas bajas. Por ejemplo, desde un sótano o un piso, por un hueco irregular en una tapia, debajo de un vehículo aparcado o destruido, donde emerge un estrecho túnel con la boca cubierta y disimulada. Desde esas posiciones lanzan algún cohete RPG-7V o varias ráfagas cortas, siempre apuntando, de la ametralladora ligera RPK o la obsoleta RPD. Los patios interiores de las casas les sirven para colocar los morteros, que constituyen su únicofuego pesado, protegidos desde una posición de infantería. Los disparan con los ángulos máximos sobre las concentraciones militares abundantes, recrecidas y siempre excesivas. El mortero habitual es el ruso de 82 mm. moderno M-1937. Aquí que el atacante presente tres veces más hombres (en medios la proporción debe ser de 20 a 1) no le favorece ni le facilita la labor, sino que le brinda al acosado defensor más blancos para poder emplear su exiguo poder de fuego. Sobre todo porque, en un momento dado, es pequeña la proporción de atacantes que están poniendo en apuros a los defensores.

A veces los irregulares poseen una defensa antiaérea de corto alcance. Desde otros patios y azoteas, siempre protegidos por un nido de resistencia cercano, se disponen varios equipos de portadores lanzadores de cohetes ligeros antiaéreos. Su localización en el despliegue se hace en función de las direcciones más probables de aproximación de las aeronaves militares y las más peligrosas para la defensa. Si son suficientes y hábiles en disparar, se emplean dos lanzadores cercanos, pero no contiguos, que forman el equipo, y que disparan sucesiva y rápidamente (los SAM-18 vuelan a 2 Mach) contra una aeronave o hacia una formación enemiga en aproximación inmediata al blanco. Un cohete típico sería el tierra-aire 7, llamadogrialen español ystrela(flecha) en ruso no cirílico. Tuvo sucesivas mejoras y hoy está sustituido en los arsenales militares por el tierra-aire 18 citado, que tiene una altura útil de ataque de 3,5 Km. (el doble), y unas guías, un propulsor, una cabeza explosiva y un detector de señuelos mejorados todos. El tirador se limita a dirigir el tubo lanzador ya cargado hacia su objetivo, esperar que el cohete le confirme la adquisición del blanco y pulsar de nuevo el disparador. Y a esconderse.

El momento crucial para la defensa resulta cuando el jefe de la zona decide evacuarla, tras haber detenido al enemigo algún tiempo. Procurando causarle las pérdidas más elevadas posibles, pero sin exponerse excesivamente a una lucha a las distancias cortas, a ser desbordado ni a perder su libertad de acción. Esto va ligado inexorablemente a la cesión de espacio a los militares. Para ello se sustrae en momento oportuno al ataque directo de su enemigo, no a su bombardeo o cañoneo extensivo, impreciso. Los rebeldes deben tener suficientes túneles de salida dirigidos hacia edificios no muy cercanos (muchas veces oficiales e incluso respetables (mezquitas), oficinas, empresas, algunas viviendas) o cauces secos (wadis), matorrales, poco evidentes, en el despoblado. Desde donde se puedan dispersar por la superficie en muy pequeños grupos, preferiblemente hacia posiciones amigas de acogida, en los primeros momentos. La protección de la evacuación es vital y las dos entradas de estos túneles están cubiertas siempre por nidos de resistencia, que llevan a cabo una defensa rígida.

Toda esta cohesión, disciplina, formación, entrenamiento y conducción firme y eficaz de las unidades irregulares clásicas, están lejanos de los de una estructura de redes militar laxa o de la enjambrazón de grupos independientes sobre un enemigo o defendiéndose de él.

La operatividad eficaz de las unidades y pequeñas unidades militares.

En la guerra de redes se tiende a una subdivisión demasiado extensa de las unidades militares. Apareciendo así elgrupúsculoo elnudo, como unidad táctica independiente eficaz (UTIE). Con ellos se buscarían extender el frente sobre un enemigo más torpe o pasivo, perturbar a su mando y alterar su plan de fuegos. Pero esto no es práctico en el nivel operativo de la guerra.

Las subunidades relacionadas tácticamente necesitan mantener: una faja de avance o, al menos, las menores, una dirección; unos fuegos protegidos y ocultos de apoyo (defensa antitanque y antiaérea y neutralización y cegamiento del enemigo); la cercanía operativa y permanente de unos vehículos logísticos, siquiera para sanidad y reponer municiones; una profundidad del despliegue, con una cierta reserva; y su protección hacia los flancos expuestos y retaguardia. Todo ello supone una mínimaentidad táctica cohesionada y mandada, para mantener su seguridad y resistencia a las sorpresas, su eficacia combativa, su despliegue y su capacidad de movimiento táctico.

Y que tiene que compartir con otras iguales, una parte del cumplimiento del objetivo de su mando superior. Y tener una misión de combate dirigida sobre el enemigo, como parte del centro de gravedad de los esfuerzos de lamayor unidadde aquél. Para evitar que esas unidades tipo grupúsculo o nudo vaguen por el campo operativo sin un propósito claro, sinérgico, eficaz y trascendente operativamente.

Todo ello resta capacidad y posibilidades de empleo a las redes y a los racimos de múltiplesmicro unidades independienteso UTIEs, dentro del espectro de lassituaciones de eficaciaque plantean y ofrecen.

Veamos un ejemplo de empleo eficaz de las unidades convencionales modernas. Frente a una posición de infantería más o menos preparada, con medios antitanques adelantados, una típica zona defensiva, podemos emplear en la ruptura o en su destrucción, si no es franqueable, a la infantería desmontada, seguida por saltos cubiertos por tanques para la protección y el apoyo de fuego directo de ella. El antitanque defensor buscará un blanco puntual, relativamente grande y protegido, preferiblemente desde posiciones cubiertas o, al menos, bien camufladas y enfiladas, y actuará por baterías, con las piezas dispersas para que un mismo fuego pesado nos los incapacite. Las armas pesadas de infantería (ametralladoras en trípodes) neutralizan,barriendo y buscando, una zona más o menos estrecha del frente, ocupada por un blanco disperso, pequeño y blando, un pelotón de tiradores.

Los tanques atacantes batirán con proyectiles H.E. y H.E.S.H. las posiciones pesadas de infantería y las escuadras de su infantería atacarán con sus ametralladoras ligeras a los servidores de las piezas antitanques, estorbándoles adquirir un blanco puntual con tiro filante. Toda esta labor de destrucción y neutralización se va extendiendo, una vez lograda la irrupción, como los movimientos de una oruga, en la profundidad de la zona táctica del sector de ataque de la unidad interarmas. Otras partes de la posición enemiga que pudiesen colaborar en el rechazo son cegadas por el humo y neutralizadas por el fuego indirecto.

Además, los observadores de artillería y de aviación adelantados irán definiendo a estas armas de apoyo los nuevos objetivos que el propio ataque vaya descubriendo en la profundidad y en los flancos (exploración de combate) en el sector de avance. El criterio del centro de gravedad del fuego de apoyo será el de, al menos, neutralizar todos los objetivos que se opongan al avance hacia la posición enemiga, a la irrupción y a la lucha en el interior de la posición de defensa en el sector asignado, facilitando así el fuego directo y el choque de los atacantes terrestres. Y ello, mediante golpes concentrados y puntuales de su fuego.

Con ello, la acción efectiva en el medio dado, característica esencial de lasinterfases de acción, se optimiza al nivel de los grupos de acción tácticos o sistemas interarmas, cuya complementariedad hemos resaltado. En terrenos de tipo quebrado, muy ondulado, boscoso o urbanizado (viviendas y fábricas), no necesariamente montañosos, de escaso dominio por la vista y con abundantes alturas ocultantes relativas”, las interfases de acción reducen su sector.

El elemento de acción eficaz sigue siendo el sistema interarmas dimensionado adecuadamente. La acción se realiza por compañías, secciones o pelotones reforzados interarmas, con el apoyo de fuego pesado, incluso proporcionado por el batallón (morteros). Salvo en los trozos más llanos y de escasas obstrucciones a la vista, la transitabilidad, que limita físicamente lasinterfases de acciónposibles, impide la lucha empleando medios concentrados más allá de la compañía. El papel del batallón será entonces el de reforzar los esfuerzos y canalizar los apoyos.

En estos casos son críticas en la acción las vías terrestres de comunicación existentes, sobre todo las más o menos perpendiculares al frente. El bloqueo de dichas vías afecta enormemente al tempo, a la velocidad total de la operación, por la dificultad del terreno más o menos pendiente u obstruido que las rodea (bosques, quebradas, construcciones, vados con terrenos lábiles o no reforzados). El avance se ralentiza o se tiene que dispersar por las rutas disponibles paralelamente a las afectadas, obligando a entrar en otros terrenos difíciles limítrofes.

El plan de contingencias de las unidades debe contemplar esencialmente el superar cuatro tipos de situaciones no previstas, que se interponen en el cumplimiento de la misión y que pueden llegar a comprometerla.

Éstas serían:

a) Posible acción directa del enemigo, en uso de la iniciativa o pretendiendo recupe-rarla. Podría ser un bombardeo de interdicción, un contrataque. La solución es neutralizar tácticamente su acción, sin comprometer la misión.

b) Posible encuentro con el enemigo. Se trataría de patrullas y centinelas, de avan-zadas de combate y destacamentos avanzados y patrullas de exploración. Es necesario someterlos o rechazarlos y cambiar rápidamente de posiciones e incluso de dirección temporalmente, para no comprometer la misión.

c) Posible obstáculo imprevisto. Serían una zanja, una pendiente de suelo más difícil, la voladura de un puente, una riada, una tormenta, que afecten la transitabilidad del terreno. Se trataría de superarlo lo más rápidamente posible, manteniendo la seguridad y aún extendiendo la exploración.

d) Posible acción defensiva/pasiva del enemigo. Son los casos de entrar en una emboscada, en un campo de minas, en una cortadura reforzada defendida por el fuego, en los fuegos de rechazo de una posición de defensa, en un obstáculo antitanque. Se debe superar lo más pronto posible, como el obstáculo natural, evitando además ser canalizado por el enemigo en una dirección deseada por él, como alternativa, favorable a un contraataque o a una zona batida por la artillería o con fuegos convergentes.

En líneas generales, dentro del plan del jefe, debe estar previsto siempre:

1) El superar o repeler al enemigo y/o al obstáculo, que estorben y que se presentarán sin poder ser previstos, evitando facilitar información propia al enemigo.

2) Medios perdidos o destacados para superar, neutralizar o repeler son medios privados al cumplimiento de la misión. El enemigo sobreviviente puede facilitar información comprometedora, que tardará un plazo en ser inteligencia eficaz.

3) Es necesario continuar la ejecución de la misión, con los medios necesarios para cumplirla. Es un factor multiplicador de la eficacia, tras el revuelo y las pérdidas del incidente, el mantener un alto “momento” de ejecución: el producto de la capacidad de combate por su velocidad media de movimiento en un período, con una dirección y un sentido dados.

El ejemplo de la preparación y la actuación del 3er. Ejército norteamericano del general Patton contraatacando la penetración alemana en las Ardenas, es significativo de las dificultades (su “incidente” fue un cambio súbito de misión y de dirección y sentido de actuación) y de las posibilidades de ese “momento” de ejecución.

Todo esto no se improvisa. Resulta en la práctica solamente como fruto del entrenamiento frecuente y del trabajo de organización y de coordinación del EE. MM. y de todos los mandos. Recordemos los dichos, “se actúa como se entrena” y “el hombre es un animal de costumbres”.

En la práctica el grado de eficacia general conseguida, estará condicionado por la idiosincrasia de la nación, el carácter más o menos gregario o independiente de sus gentes, su doctrina y tradición militares, los presupuestos de defensa, lamoral nacional, que alimenta y sostiene su “voluntad de defensa”, la situación política nacional e internacional, la integración de instituciones y organismos nacionales en el ámbito regional o internacional, etc.

EL INICIO DE LA GUERRA CIVIL EN SIRIA II.

(continuación)

De los “Hermanos Musulmanes” como “organización” política moderna hay profusión de información vigente disponible, que es continuamente actualizada. Pero los Hermanos Musulmanes (HM) son diferentes a una “asociación política”, a nuestro uso y entendimiento occidentales. Su función es eminentemente social en un amplio y profundo sentido. Como lo es el Islam como religión. Que está basado en cinco pilares, representados por una “mano abierta”. A los que se añade la yihad, como esfuerzo colectivo de sangre en el sendero de Al-lah, en la defensa y extensión de las tierras de dar-el-Islam. El Islam se expresa por acciones sacralizadas (ritos), necesarias para que se imbuya y florezca en el alma personal y colectiva de los creyentes. Y estas “acciones y actuaciones rituales”, desde el Salat (sus rezos diarios, que reunen a todo el grupo presente), pasando por el Roza o ayuno en el mes de Ramadán y el Hajj o peregrinación multitudinaria a la Meca, al Zakat o caridad (expresado como limosna canónica para la Umma, administrada por los ulemas, imanes o sheiks), son colectivas y altamente integradoras de la comunidad local o regional musulmana. Los HM son como una “cofradía” legal, con las debidas distancias, del Islam. Y con el Zakat mantienen servicios de atención social de todas clases (escuelas y madrasas, dispensarios, hospitales, ayudas a personas y familias). Éstos amachambran a la comunidad en una “unidad de acción general” eficaz y resistente. Que es de muy difícil repetición o réplica por los laicos, los ateos y otros enemigos potenciales.

El 4 de febrero de 1982, tras un tiempo de oposición pacífica activa, los HM sunníes sirios, intentaron una sublevación armada en la ciudad de Hama contra Hafez al-Assad. Su hermano Rifaat al-Assad dirigió la represión militar. Rodeados, aislados, sin armamento pesado, ni suministros, los HM alzados fueron aplastados para el 28 de febrero. Se calcula en más de 20 mil los muertos rebeldes ocurridos en los combates y en la persecución y limpieza posteriores. Los valores consultados oscilan entre 10 mil y 40 mil, lo cual indica que no están verificados, ni son fiables, por proceder de fuentes antagonistas o de autores veleidosos.

Era la época en que estas asonadas no constituían parte de una acción social extensa, profunda y decidida. Sino más bien un “foco militar” activo. Que buscaba atraer, tras sus primeros éxitos armados, a amplios sectores de la población sunní siria. Entonces, se trataba de sediciosos sin fondo popular suficiente. Ni siquiera se sublevaron todos los HM. Y que, por tanto, podían y debían ser sometidos o barridos por las autoridades establecidas, como rebeldes irredentos vitandos.

El gobierno dinástico de los Assad y su aparamenta política han dejado de formar hace mucho tiempo un régimen socialista y nacional. Ya que no representan, ni defienden, ni integran los intereses particulares y colectivos de su nación. Ahora sólo abanderan y protegen a los miembros de la amplia oligarquía socio religiosa, que acapara y distribuye en distintos grados el poder institucional, social y económico de Siria. El régimen sirio está cristalizado, sin fluidez, tanto social, como ideológica y administrativamente. Y se está convirtiendo en la cáscara de un “fruto socio político”, agostado, estéril y vacío.

Un Panorama de Estrategia nacional y militar de la Guerra civil en Siria.

Estratégicamente y a medio plazo, el régimen de los Assad y su osamenta institucional del partido laico Baaz y sus paniaguados de la Guardia Republicana y de la Fuerza Aérea, los jefes y muchos oficiales del Ejército y de los altos cargos de la Administración, está acabado.

Son demasiados sus desmanes, las fracturas sociales y el tiempo de molturación aplicado y causados a su pueblo heterogéneo, como para que el proceso revolucionario incoado (de abrupto cambio de régimen y de estructuras políticas) tenga una marcha atrás asumible y permanente en Siria.

Operativamente y a medio plazo también, el Ejercito sirio respaldado, “vigilado y animado” por la Guardia Republicana y la Seguridad Militar, tienen una amplia capacidad de movimiento operativo, una consistente red logística de almacenes, depósitos, transporte de larga distancia y de reparto y un sistema informático que permite el control y la dirección de la misma, un flujo seguro de reposición de armamentos y equipos y una capacidad de combate sencillamente apabullante, contra sus enemigos armados semirregulares e irregulares.

En este nivel de actividad, es de destacar la ausencia de la Fuerza Aérea siria, en los combates, hostigamientos y escaramuzas que se producen. Es un arma técnica, minoritaria y leal a los al-Assad, de donde procedía papá Hafez. Que actuaría como apoyo aéreo, interdicción de los movimientos rebeldes y bombardeo de sus lábiles y poco definidas retaguardias de apoyo y bases de todo tipo. No tiene aparatos específicos de contrainsurgencia, que permiten, volando a menos velocidad, fijar el blanco y concentrar en él el fuego, minimizando su acción sobre no beligerantes, como la familia Bronco y sus derivados e incluso el viejo Mig-17. Entonces, su empleo en una sublevación contra rebeldes pobremente armados y con frentes difusos y entreverados con poblaciones y barrios de ciudades, podría dar lugar, aunque más remotamente que en el caso libio, a la decisión de una intervención militar extranjera de implicaciones variables contra el régimen. La intervención, en este caso, con el espinoso y difícil planteamiento político y geoestratégico que implican: la renuencia a ella de China y de Rusia; la cercanía fronteriza de El Líbano e Irán, los aliados naturales e incómodos del régimen alauí (chií) y la considerable mayor población de Siria, en comparación con Libia, se ve frenada por la falta de dirección y de coraje moral y de definición ideológica y política de las llamadas “potencias” occidentales. La artillería, que es menos visible y espectacular para el público presente y ausente, sí es empleada libremente por el Ejército sirio, incluyendo las bocas pesadas orgánicas de la infantería. Es de destacar que en la guerra del Frente del Este, la artillería de campaña, pesada y reactiva causó hasta un 45% de las bajas totales de ambos bandos, frente a un 5% atribuido a la artillería de asalto y a otro 5%, de la aviación. Y un 35% de aquéllas se atribuyeron a las armas pesadas orgánicas de las dos infanterías. Y esto, a pesar de que otras tareas de la artillería también eran el desorganizar los movimientos enemigos, destruir equipos y fortificaciones y el hostigamiento.

Tácticamente, el régimen sirio apoyado por el ENS está en condiciones de derrotar indefinida pero no perennemente a todos sus opositores armados. Cualquier fuerza rebelde que se le enfrente directamente o que intente defender sus posiciones en una defensa rígida sin cesión de espacio será aniquilada. La única oportunidad que tienen los opositores en armas es precisamente no dejarse empeñar por el Ejército en un combate perdido por adelantado. Sus técnicas y tácticas deben ser la movilidad continua y previsora; la dispersión y la infiltración, de momento, en la lucha urbana; las acciones pequeñas, dispersas y más o menos simultáneas o secuenciales en un área; la huida escalonada; la lucha con objetivos muy limitados y en condiciones ventajosas temporales; el abandono sistemático de posiciones, obligando al enemigo a desplegarse y prepararse. Ellas pueden ganarle a las fuerzas rebeldes armadas el tiempo necesario para sobrevivir. Y llegar a vislumbrar el triunfo ante el brutal desgaste político y social, nacional e internacional, que sufrirá el régimen de Bachar al-Assad, en proporción exponencial al tiempo de represión que ejerza.

LA RETIRADA DE LOS EEUU DE IRAK II.

(continuación)

O Una Estratégica Marcha Retrógrada hacia la Victoria final.

Uno de los problemas estratégicos estadounidenses es su repugnancia civil y militar a pagar el “precio de sangre” necesario para actuar militarmente, con contundencia, decisión y eficacia en los niveles de sección, pelotón, equipo o team y hombre, en una guerra irregular. Precio de sangre que es inevitable en cualquier guerra. Y que es menor de lo que la “percepción sesgada por el temor” vaticina y amenaza. Porque tratándose de una “guerra de guerrillas” (le llaman ahora pomposamente de “cuarta generación” o asimétrica), contra rebeldes armados, el “precio de sangre” nunca será tan alto como en una guerra de tercera generación, contra un ejército moderno, tecnificado y mecanizado, que maneje bien la estrategia operativa. Un corolario de esa repugnancia es su aversión al riesgo militar. Lo que deja en manos de las unidades de élite, en operaciones de “muerde y huye” sobre objetivos concretos y puntuales y en acciones de destrucción o de captura y extracción de rehenes, las acciones de contra insurgencia militares. Y es lo que explica el uso extensivo y frecuente, para la exploración, el seguimiento de objetivos y la acción violenta sobre éstos, de los “drones” o aviones no tripulados, cada vez más mortíferos, protegidos, capaces y de mayor alcance útil. Lo que le viene de perlas a su conglomerado industrial militar nacional. Drones, como el RQ-70 Sentinel, de la Lockheed Martin, que se les caen cuando falla su electrónica o cuando ésta es atacada con contramedidas y pulsiones electromagnéticas (contra estas últimas, ni el flamante Eurofighter está preparado) o interferencias inesperadas.

Tampoco los estadounidenses tuvieron un compromiso permanente e indefinido, el marchamo del buen aliado, con el régimen político iraquí. Que es conglomerado de intereses religiosos, tribales y personales, aglutinado por el poder que hoy detentan y se reparten. Tampoco se puede “impregnar” en su totalidad y sin más, una democracia inorgánica occidental en un país musulmán con una estructura social antigua y firme. Sin principios y formas liberales en su idiosincrasia (esto no se adquiere con unas inyecciones de “liberalismo forte”), los dirigentes y jefes populares utilizarán los nuevos mecanismos de poder que se les ofrezcan para aumentar su influencia y beneficio, en una sociedad supuestamente moderna y libre. Aquí, el principio de fondo es que una democracia islámica, basada en la Umma, el Corán, la sunna del Profeta y la Sharia, no es igual a una democracia liberal. Un corolario importante de esto es la falta de cercanía y de compromiso de los EEUU con el pueblo iraquí. Que percibe a losextranjeros infieles armadosen su territorio, como algo temporal, relativo, ajeno, dañino y superpuesto a sus intereses y necesidades cotidianas, familiares, tribales, culturales y religiosas, por este orden.

¿Por qué no han intentado interpretar y encausar unademocracia islámica, basada en elIslam popular, las distintas etnias y la cultura enraizada en los clanes y las tribus regionales? Porque quieren resultados a corto. Y el ritmo atemporal y firme de la vida de las tribus, los desconcierta y enerva. Les falta el celo por la labor anónima, firme y prolongada. De servicio a los demás, esos que siempre distinguen entre el mercenario advenedizo y el amigo. Tareas abnegadas, tanto militares como socio económicas, que sólo pueden ser promovidas y animadas por el que posee una sanamoral nacional. Capaz ésta de desarrollar, desde su fortaleza interior, aquéllaamistad cívicade la que hablaba Aristóteles en su Ética. Al menos, con sus adelantos, dineros y medios académicos, podían haber estudiado y señalado uncamino sociológicoa seguir por el pueblo. Y, aunque no hubiesen llegado a recoger fruto alguno, se hubiesen podido marchar con dignidad y el respeto ajeno, dejando una impronta de amigo confiable. Han hurgado en las heridas sociales, han lastimado más y han curado poco. Por fin, se van, dejando a los iraquíes frente a un destino difícil, que ellos han ayudado a pergeñar.

Los objetivos de la estrategia nacional estadounidenses son ahora más políticos que militares en el Asia Central islámica. “Esta ha sido una década difícil para nuestro país. …(ahora) podemos alegrarnos de saber que la presión de las guerras está cediendo”, decía Obama. Se admite que los estadounidenses no son capaces de “dejar un Afganistán o un Irak perfecto”. Tampoco la democracia occidental es perfecta. Pero es comparativamente el menos injusto de los sistemas políticos conocidos. Y, debidamente regulado por el juego de los poderes públicos y la probidad de sus agentes, fue el que permitió el advenimiento de las clases medias, numerosas, educadas, laboriosas y progresistas. Que son el “humus primigenio” de las sociedades adelantadas modernas, que desarrollan y utilizan todos sus recursos y materiales en la seguridad, la prosperidad y el desarrollo humanos.

Un problema no menor de la gran estrategia de los estadounidenses es que carecen de un “liderazgo socio militar proyectado”, de una figura dirigente que les ofrezca iniciativa, esfuerzo, sudor y lágrimas para defender por unos años decisivos, una causa que sea aceptada por la mayoría del pueblo estadounidense. Se actuó en Irak para derrocar al régimen tiránico de Saddam y para traer una verdadera democracia inorgánica al país. Esto último no está conseguido, ni garantizado. Y la doctrina Bush estableció, quizás sin ser explicada ni aceptada, que esas “asymmetrical wars” (irregulares y con bajo nivel de equipamiento militar) se sostenían y eran necesarias, para alejar de los territorios estadounidense y de sus aliados, las amenazas del terrorismo foráneo fundamentalista de cualquier origen, religión o ideología.

Los Resultados y los Designios para Irak.

Con unos deficits fiscal y exterior desbocados, es necesario para los EEUU ahorrar en recursos militares, para dedicarlos “a construir una nación aquí, en casa”. Así, bajan cualitativamente el listón del terror exterior, poniendo a la Red (al-Qaida) como único enemigo violento no nacional. La “red” terrorista islamista internacionalista, sin territorio propio, con sus jefes operativos conocidos, huidos y no deseados como huéspedes en ningún país normal, es un objetivo más asequible, adaptable y manejable para sus fuerzas y medios de incursión rápida puntual.

La mayoría chií de Irak basculará ahora sus intereses socio religiosos hacia su correligionario el Irán teocrático, heredero de la “revolución permanente” jomeini. Un Irán que, aunque su estructura de poder esté anquilosada y aún fracturada entre aperturistas y tradicionalistas, se cohesiona internamente siempre ante las amenazas de intervención exteriores. Irán a podido esperar la caída del fruto maduro iraquí en sus manos. Irán es ahora el ganador de toda la aventura estadounidense, que conmocionó y dio la vuelta a toda la región geostratégica del Oriente Próximo y Medio. E Irán ha asistido a todo el doloroso proceso sin apenas desgaste físico o moral. Y, con sus 74 millones de habitantes, es un referente a respetar en el Oriente Medio musulmán.. Irak e Irán tienen al oeste a su vecina Siria, cuya estructura gubernamental de poder, singularmente las élites político militares (papá Hafez al-Assad era general y jefe de la aviación, un arma técnica) proceden de la rama alauita de los chiíies. Pero ninguna de las dos naciones va a apostar por el oftalmólogo Bashar al-Assad, porque no tiene futuro creíble y su capital social está dilapidado ya.

En la lucha por el control de los movimientos rebeldes nacionales de la Primavera Árabe, los chiíes han conseguido ya una alianza implícita de sus países, a la que se uniría El Líbano de Hezbolá, patrocinado por Irán y la Siria alauita. Los sunníes del resto de los países árabes aún tienen que hacer muchos esfuerzos, para lograr una unificación de los intereses políticos globales. Por más que la Arabia Saudí los apoye y aliente en algunos casos.

Queda un problema social fundamental por resolver en Irak. Conseguir que los sunníes no se sientan ahora nuevamente desplazados y perjudicados. Y empujados o tentados, según la intensidad de esos sentimientos, ha reanudar su rebelión armada. Y esto puede ocurrir por la falta de las generosas pagas estadounidenses y por la conculcación de sus derechos. Cosa ésta que, el régimen mayoritario chií puede, con mezquindad y estrechez de miras, llevar a cabo. Un fomento de la rebelión que también están intentado los grupos más radicales y al-Qaida. Aplicándose en la cadena intermitente de atentados en el país contra personas e intereses gubernamentales y tribus chíies. Esto llevaría a una fractura grave del país. Que está muy alejada de las amplias y prometedoras posibilidades de una cierta unidad nacional, que brindaría el establecimiento de un país federado, integrado por las tres grandes etnias o sociedades religiosas. Y tomando como primer ejemplo, la estructura administrativa creada por los kurdos al norte del país durante estos últimos años.

EL INICIO DE LA GUERRA CIVIL EN SIRIA

Las tropas sirias causan cientos de muertos y heridos civiles en su ataque a la ciudad de Homs desde el viernes 3 de febrero. Justificándose en una persecución en caliente de un grupo de supuestos rebeldes regulares en retirada. Estas acciones en fuerza se extienden ya a otras poblaciones y pequeñas poblaciones del oeste del país. Éste sería el resumen de las noticias que se reciben desde Siria durante el mes de febrero. Y con ellas se ha producido un importante cambio cualitativo en esta guerra larvada. Que está cada vez más cerca de eclosionar y de desarrollarse y extenderse, con las características propias de un conflicto armado sostenido interno.

Condicionamientos geográficos del Teatro militar de Siria. Sus Características operativas en la Guerra moderna. Perspectivas en la Guerra Civil en Siria.

Siria es un país fundamentalmente llano. La vida y la actividad de sus habitantes está ensamblada y sostenida por 2 grandes ríos, el Orontes, que fluye de norte a sur, y el tramo superior del Eufrates, que recorre sus extensas y desérticas llanuras del Este, en dirección sureste. Una delgada cadena de alturas, la Ansariyya, que se prolonga al sur en las sierras del Antilíbano y del Hermón, ya junto a Damasco, limita su estrechísima llanura costera, con cultivos mediterráneos. Al este de esta sucesión de alturas, el Orontes, que alimenta la irrigación de diferentes cultivos desde la depresión natural del Gab, permite distintos emplazamientos urbanos, principalmente Hama y Homs, de norte a sur En torno al Eufrates, la vida se sostiene, gracias a las irrigaciones desde el propio río y la presa de Tabqa, en las ciudades de Raqqa y Day al-Zawr y otras poblaciones menores.

Como hemos visto, el territorio sirio ofrece un terreno favorable para el movimiento operativo y las marchas de las unidades y pequeñas unidades mecanizadas y motorizadas. Que son capaces de recorrer rápidamente amplias y sorpresivas distancias para su enemigo. Empleando para ello bases de partida en su retaguardia operativa. Esto permite también que, cualquier concentración semipermanente del Ejército Sirio Libre (ESL) pueda ser alcanzada, aislada y aniquilada fácilmente por el Ejército Nacional Sirio (ENS) de Bashar al-Assad.

Los Prolegómenos de la Guerra civil en Siria.

Hasta ahora los combates entre los rebeldes y el ENS eran hostigamientos, escaramuzas, emboscadas y pequeños ataques a poblaciones, que no tenían el carácter de un “cerco y asedio”, siquiera parcial y temporal. Todos aquéllos tenían dos características clave: eran muy limitados en el tiempo y no tenían proyección operativa alguna. Las bajas de ambos “rivales”, comparadas con las de cualquier conflicto armado que se precie, eran ridículas. Por otra parte, muchos “minichoques” ni siquiera eran detectados por los observadores normales o la prensa internacional.

El ENS ha dado un paso más hacia el aplastamiento de la rebelión, aún en sus brotes tiernos. Pero ya armada y extendiéndose en “manchas” por todo el oeste del país. Empleando también en su “tarea”, la artillería, las armas pesadas de infantería y el fuego pesado directo de los tanques. Fuego pesado que, de momento, busca sembrar el pánico entre los combatientes enemigos y sus partidarios civiles y los vecinos de los reductos y puntos fuertes temporales rebeldes. Sin que se produzcan con el apoyo de sus fuegos directo e indirecto, acciones militares terrestres de trascendencia operativa. Sólo ocurre el empleo de “grupos” de “tiradores libres” por ambas partes. Los militares selectos se infiltran y se instalan, formando una línea de frente corta, discontinua y quebrada, que cubre un sector o faja de gran frecuencia de movimientos en la población o ciudad. Y los rebeldes realizan la acción neutralizadora de “contratiradores libres”. Y, mientras los desalojos los produce el pánico, pocas veces el desbordamiento de flancos, los militares avanzan, revolviéndose en el “vacío” creado. Pero sin penetrar en fuerza decisivamente, para desarticular la defensa. O para fraccionar por sectores los enclaves atacados, como maniobra previa a su liquidación por partes.

El autonombrado Ejército Sirio Libre.

Es un conglomerado de fuerzas dispersas y dispares. Que provienen de la deserción intermitente de pequeños grupos de miembros de las distintas armas del ENS. No existen elementos de la Fuerza Aérea, que sepamos, entre los sublevados. El conjunto del ESL está lejos de constituir una estructura orgánica estable y consolidada. Su orden de batalla lo constituyen, en su pináculo, las “brigadas” regionales. Éstas operan tácticamente en el ecumene del Orontes. Buscando sólo objetivos limitados de hostigamiento o golpes de mano contra las fuerzas de seguridad y autoridades locales importantes. No se mantienen, ni tienen intención de defender los objetivos que son ocupados. Y se refugian de inmediato, desdobladas más o menos, en las cercanas cadenas montañosas. O, formando pequeñas unidades aún integradas, en algunos barrios de las ciudades levantiscas de Homs, Hama y otras poblaciones.

Este ejército rebelde sirio, está mejor capacitado y entrenado que las “brigadas” locales (las cientos de “qatibas” libias improvisadas, al estilo de los “sans cullottes” o de los “basij” iraníes) del cuestionable Consejo Nacional de Transición libio. Al menos, sus hombres poseen una unidad de doctrina, de reglamentos y de armamentos. Tienen en abundancia las variadas armas de personal, incluyendo las de la familia RPG y mejorados de cohetes HEAT de carga hueca y vuelo libre y algún armamento pesado de infantería (morteros y ametralladoras). Su gran debilidad es su penuria de vehículos blindados, de artillería y de los antitanques orgánicos de las compañías y los batallones específicos de la lucha antitanque. Y la carencia de una red logística estable, suficiente y provista regularmente.

Se da también aquí el fenómeno sociosicológico de elevar en 2 o 3 grados la categoría, el tamaño real y la capacidad de las verdaderas unidades desplegadas y operativas. Y que, por manido, no engaña a nadie.

Otros Protagonistas activos de la Guerra civil en Siria.

El Ejército sirio es el ejército de la nación. Y está formado proporcionalmente como ella, por una mayoría de reclutas sunníes. Que es la que alimenta, junto con suboficiales y oficiales junior de igual procedencia, como un exuberante vivero, las filas del ESL. El Ejército está formado por unas 200 mil personas, la mayor parte de recluta. El potencial de la nación para un reclutamiento sostenido anual es de unos 220 mil hombres. Y puede alcanzar hasta más de 320 mil personas, con la primera movilización. Está integrado en 3 cuerpos de ejército y variadas y numerosas unidades independientes, con todas las armas y servicios disponibles. Dentro de su formación va incluido un “adoctrinamiento político”, no tan severo, extenso y continuo como el de los ejércitos comunistas, que busca imbuirlos del odio al enemigo sionista y de lealtad al gobierno y al partido.

El Ejército está “observado y controlado” por un hermano menor de Bashar, Mahir, desde su jefatura de la Guardia Republicana (la Haras al-Jumhuriyya). Y por su cuñado Asef Shawkat, que dirige toda la Seguridad del Estado, a través de sus distintas ramas institucionales. En todas las “unidades” militares hay “observadores” de la Inteligencia Militar. También hay varias unidades de “Fuerzas Especiales”, formadas exclusivamente por voluntarios alauitas, que modernamente recibieron el nombre conjunto de “Fuerza de Despliegue Rápido”, a la usanza de otros ejércitos nacionales. Se trata de unidades de infantería ligera reforzada, con altísimos niveles de motivación, entrenamiento y disponibilidad combativa.

Si queremos hablar de la eficacia combativa del Ejército sirio, tenemos que partir de sus “capacidades de combate” específicas, definidas y calculadas por el coronel Trevor Dupuy. Y que se refieren a valores reales exhibidos en conflictos. Las últimas, calculadas con la Guerra del Yom Kippur, daban un valor de 2,54 soldados sirios por uno del Tsahal. Esto los situaba por encima de jordanos y egipcios, con valores por debajo de 2. Desde hace más de 20 años, se percibe una mejora en la calidad del personal militar. Y los oficiales junior reciben ahora más tareas y son ascendidos también por su valía, dentro de los parámetros habituales de los ejércitos árabes.

En este abigarrado escenario socio militar, están presentes también unas milicias puramente locales autónomas, sin conexión operativa entre ellas. No existen en todos los sitios y barrios. Están al margen del Baaz y de sus milicias político paramilitares que, de momento, están inactivas. Aquéllas intentan mantener un mínimo de orden social interno y la seguridad y el movimiento de los ciudadanos y mercancías en los distintos enclaves, pequeñas poblaciones y barriadas donde actúan. Su armamento es meramente el personal ligero de los infantes del ejército y armas de caza rayadas y lisas, y en muy variado número y composición en función de su localización y sus contactos. Tanto los “grupos de tarea” de los militares como las bandas rebeldes mantienen, en este período de desarrollo de la lucha, un status quo tolerante con estas milicias ciudadanas. Las cuales realizan una labor de policía civil conveniente para todos.

En muchos barrios alauitas actúa una milicia paramilitar gubernamental llamada “habiha”, formada por militantes selectos del Baaz. En distintos barrios sunníes actúan irregulares rebeldes armados de los Hermanos Musulmanes. También hay que contar con la presencia muy escasa de radicales religiosos salafistas y sus aún más exiguas apéndices locales. A ellos se les atribuyeron los pasados ataques suicidas en Damasco. Esto introduce un factor de inestabilidad social en los verdaderos parámetros de esta guerra. Que es de mayor efecto e importancia de lo que le correspondería por el número y eficacia bélica de estos radicales sociorreligiosos islamistas. Por fin, se habla también de “voluntarios irregulares sunníes” de Irak, sin soldadas desde la retirada de los EEUU. Que estarían cruzando la frontera siria y su desierto del este, para unirse a la lucha armada contra el régimen del Baaz.

(continuará)

LA RETIRADA DE LOS EEUU DE IRAK

o

Una estratégica Marcha retrógrada hacia la Victoria final

El jueves 15 de diciembre de 2011 tuvo lugar en Bagdad la ceremonia de arriada y recogida de una bandera de los EEUU (símbolo de la Nación, una e indivisible, en el respeto a la Ley y a los derechos de todos los ciudadanos). Con ello se cerraban los fastos de la marcha oficial de las fuerzas militares de ese país en Irak. Tras cerca de 9 años de presencia allí, que costaron la muerte de más de 4800 militares aliados (casi 4500 estadounidenses), los EEUU dejan un Irak algo mejor de como lo encontraron. Pero también puede decirse que no dejan ninguna impronta, marchamo o huella permanentes en ese país. Que marcase o modelase la identidad sociocultural de Irak y que justificase tanta sangre (añadir unos 120 mil iraquíes muertos) y tanto tiempo y esfuerzo económico empeñado (estimado en más de un billón -un millar de millardos- de dólares).

Antecedentes sociales y militares de la guerra asimétrica de Irak.

Durante casi 400 años de dominio turco, el hoy Irak constituyó una de las regiones más atrasadas del Imperio. Estaba formado por tres provincias otomanas, centradas en torno a los centros administrativos y comerciales de Mosúl, Bagdad y Basora. Por el tratado de Sykes-Picot de 1916, ratificado por Churchill en El Cairo en 1922, se concedía a Francia la posesión de El Líbano y Siria, mientras que los británicos obtenían el control sobre Palestina e Irak. Ya en 1919, Arnold Wilson, el administrador civil británico en Bagdad, declaraba quela unión de las citadas ex-provincias turcas para formar una nación, era una receta para el desastre, porque implicaba que se obligaría a tres grupos étnico-religiosos muy distintos a trabajar juntos, siendo bien sabido que se odiaban mutuamente.

Las tensiones semipermanentes entre las tres comunidades se refrenaban y controlaban cuando en Bagdad existía un gobierno central fuerte y respetado. Esto equivale atemibleen lenguaje iraquí. A ello ayudaba la compartimentación geográfica, al estar principalmente localizados, los kurdos en el norte, los sunnitas en el centro del país, con poblaciones en el centro sur, y los chiíes en el centro sur y el sur, con barrios en Bagdad. La falta de una infraestructura viaria y la ausencia de grandes intereses comerciales, consecuencia del subdesarrollo económico, que impulsasen los trasvases de la población rural, colaboraba a mantener firmes los límites demográficos de las distintas tribus en los espacios antes citados.

Quizás a alguno le parezca excesivo pormenorizar ahora en las entrañas del régimen de Saddam. Pero tan pronto como el martes 20 de diciembre, cuando el polvo de la columna estadounidense en retirada a Kuwait aún no había terminado de posarse, ya las estructuras de poder de Irak se conmocionaban. En efecto, algunos de los conmilitones del primer ministro chií Nuri al-Maliki le acusaban ya depretender instaurar una dictadura en el mejor estilo de Sadam Hussein al-Tikriti. Y la violencia sectaria ha vuelto a salpimentar las ciudades de Irak, con una población no debidamente embridada o motivada por el gobierno central chií.

Saddam cumplió un papel integrador de la Gran Mesopotamia, el Irak moderno, durante casi 24 años, hasta abril de 2003. La lealtad de todos los árabes iraquíes estuvo de su lado durante la guerra con Irán de 1980 a 1988. Pero, a la usanza de casi todos los gobiernos islámicos, Saddam gobernaba como un déspota ilustrado moderno, reprimiendo y neutralizando o eliminando cualquier oposición interna, real o posible. Para pervivir y perdurar había que ser leal. Y esto se acreditaba continua y ampulosamente en los gestos, textos e iconografía empleados en el trato oficial y oficioso. El verdadero valor y sentido de las lealtades y los intereses, siempre relativos y aún oportunistas, de los iraquíes, reside en un complicado entramado de tribus y de clanes regionales y aún locales. Esta estructura social vetusta se aglutinaba y reforzaba en el régimen de Saddam con el clientelismo, la corrupción y el compromiso familiar o del clan, enhebrados por la superestructura socio política del laico y anticomunista partido Baaz.

El gran error político estratégico de Saddam fue intentar resarcirse por su papel auto asumido degendarme sunní del Golfo Pérsico(conteniendo las ansias proselitistas radicales y expansivas del clero chií iraní), incorporando Kuwait a Irak por la fuerza en agosto de 1990. Se le puso en su lugar en la guerra de 1991, ya no se volvió a confiar internacionalmente en él y quedó proscrito. Por último, en abril de 2003 se le derrocó en una segunda guerra, para eliminar las armas de destrucción masiva que presumiblemente tenía. Aunque nadie habló de la capacidad real que podría tener para emplearlas: un arma de ese tipo necesita un vector protegido y de alcance suficiente para llegar a dañar a su objetivo. El no encontrarlas significó un fracaso más de los correspondientes servicios de inteligencia militares y para militares. Como lo es el que no hayan detectado la muerte del camarada Gran Líder Kim Jong-il, ya el sábado 18 de diciembre. Sin duda, un ejemplo palmario del “hombre nuevo” de la izquierdona más retrograda, sectaria, dinástica y antigualla internacional.

En aras de esto se sacrificó su capacidad para mantener unido, sin revueltas y funcionando a Irak. Pero hasta 2007 no encontraron los iraquíes y los estadounidenses una fórmula sustitutiva razonablemente eficaz. Ya que el problema creado con la falta de autoridad en Irak, se enconó y magnificó en una larga y dolorosa guerra de guerrillas multipolarizada, con el aumento del tiempo de ocupación foránea ineficaz.

El desarrollo de la ocupación estadounidense y aliada en Irak.

La guerra de 2003, iniciada el 20 de marzo, fue corta, precisa y muy asimétrica. Era un ejército de masas, fuertemente centralizado, aunque estuviera dotado de material y equipo modernos, el que se enfrentaba a un ejército de tercera generación, altamente tecnificado. Si al menos las divisiones iraquíes de los primeros escalones hubiesen tenido suficiente libertad de acción e iniciativa, habrían puesto en algunos aprietos tácticos a las divisiones estadounidenses de ciertos cuerpos de ejército, en su avance con los flancos expuestos y en columnas laxas. Tras la guerra, ganada el 15 de abril, los EEUU, con más de 250 mil tropas sobre el terreno, no saben qué hacer. Y se convierten bastante bruscamente de “liberadores” en fuerzas infieles de ocupación. Y es en estos primeros 4 años de ocupación, cuando se producen la mayor parte de las bajas de civiles y de combatientes irregulares iraquíes y de los aliados en esta guerra.

Los insurrectos iraquíes llegaron a constituir para primeros de 2007 una miscelánea extraña y no miscible. Que sólo permitía las colaboraciones espasmódicas, principalmente logísticas, entre ellos. Las facciones o grupos presentes eran: a) Grupos de al-Qaida con carácter cuasi autónomo, coordinados entonces por Abu Ayyub al-Masri. b) Baazistas (el partido tenía milicias que Saddam activó militarmente poco antes del ataque) y antiguos miembros leales de su ejército y administración. c) La red de resistencia nacional sunní, llamada “ahl al-thiga”, de la que se conocía muy poco, integrada principalmente por ex-miembros de la administración y del ejército anteriores y contrarios al ex-presidente. Que fueron despedidos con sabiduría excesiva por el estadounidense tecnócrata, metido a político, el cuestionable Paul Bremer. Sin mediar para ello ningún cargo o proceso penal contra los depurados tan abruptamente. A la que se unieron después patriotas y religiosos iraquíes y jóvenes desempleados, todos irritados ante la prolongación de la ocupación y el buen hacer de las fuerzas de la coalición. d) Las milicias socio religiosas locales y regionales de sunníes y chiíes. Una de las más renombradas era el Ejército del Mahdi, con menos de ocho mil hombres armados de muy variada y pobre formación militar, del clérigo chií Muqtad al-Sadr. e) Voluntarios islámicos de varios países, que formaron la principal cantera de los terroristas suicidas voluntarios, generalmente sunníes. f) Grupos locales de jefes de clanes y señores de la guerra, haciendo valer sus derechos político económicos. Por ejemplo, en la primavera del 2004, el gobernador iraquí de al-Qadisiya, más extensa que Extremadura y con unos 800 mil habitantes, donde estaban nuestras bases de Diwaniya, su capital, desertó y formó una banda de unos 40 seguidores, para hacer valer sus derechos. g) Miembros activos de las agencias de inteligencia de, al menos, Siria e Irán. h) También se detectaron bandas de criminales comunes.

A primeros de 2007, el general de 4 estrellas David Petraeus, con su cambio de estrategia político militar, comienza a pacificar el país. Se acerca a los insurrectos sunníes, mencionados en los apartados B, C y D y a sus tribus. Éstas eran ignoradas hasta entonces, por constituirreliquias sociales superadas por la democracia inorgánica, que no las necesitaba. Y los incorpora, en un gran esfuerzo social, a la vida del país. Las bandas de insurrectos son convertidas enmilicias de auto defensatribales regionales, patrocinadas por los EEUU, saltándose la cadena de mando política y militar iraquí. Su misión será principalmente controlar y sofocar en sus áreas demográficas, las acciones de los insurrectos citados en A y E, es decir, al-Qaida y sus recidivas terroristas. Y los sunníes, que habían rehuido siempre su participación en la política nacional, son convencidos de las ventajas de también hacerlo. Es el famosoDespertar Sunní. Y desde 2008, los muertos militares y civiles de la guerra irregular caen en picado y se mantienen controlados durante otros 4 años.

Este giro fundamental le brindó un respiro profundo a Obama. Y le permitiómaquillarsu retirada militar del país ante su opinión pública. La situación social está relativamente tranquila y el poder político queda en manos de un régimen bastante representativo del pueblo. Pero, como dijo el secretario de Defensa Leon Panetta en la ceremonia de retirada en Bagdad,Irak va a ser puesto a prueba (ahora) por el terrorismo y por las dificultades económicas y sociales no resueltas.

El lastre socio político militar de los estadounidenses en la guerra de guerrillas de Irak.

Para ellos, el dinero es una cuestión estratégica secundaria y fácil de dar. Y siempre ha sido así. En la II guerra mundial sufragaron en parte los esfuerzos de guerra de las otras naciones aliadas. En Irak compraron desde 2007 a clanes sunníes, con soldadas y contribuciones a fondo perdido. Para alejarlos de Al-Qaida y de la rebelión promovida por el Partido Baaz y por los funcionarios y militares iraquíes. En Vietnam apuntalaron durante años el régimen del Sur, incapaz de entusiasmar y arrastrar a su pueblo a la defensa firme y comprometida de un régimen libre nacionalista democrático (con todos sus defectos de gestación y parto), sobre el que pesó la incapacidad y la falta de probidad de sus políticos. Pero con dinero se compran voluntades, mientras fluye la liquidez. Pero nunca se adquieren lealtades, ni amistades, ni simpatizantes. Y ahora, el pueblo estadounidense, plagado con la adherente y compleja crisis económica, con la falta de mando político eficaz, con los costes de las guerras contra el terror (se habla de más $1,6 billones gastados hasta ahora en Irak y Afganistán), está cansado de las acciones exteriores y lo refleja continuamente en las encuestas. Como en los viejos tiempos, en otras crisis, un país que es casi un continente, se repliega hacia él mismo.

(CONTINUARÁ)

¿Hay Tiroteos en Afganistán?

Los talibán matan por primera vez a un militar español en combate”. “El chaleco antibalas no salvó al sargento en la guerra afgana”. Eran algunos de los titulares de los periódicos españoles, a su desarrollo de la noticia de la muerte del sargento Joaquín Moya en un tiroteo con el enemigo el lunes 7 de noviembre. Los hechos ocurrieron al noreste de Ludina, en uno de los tramos más peligrosos de la ruta Lithium. Ésta une Qala-i-Naw con Bala Murghab, en la provincia de Badghis, siguiendo un trazado orientado al noreste por el interior de ella. Y cerrando un rectángulo con la vieja Carretera Circular, que une por el sur ambas poblaciones.

¿Qué pasó? ¿Qué está pasando? ¿Cómo reacciona nuestra “retaguardia de apoyo”?¿Apoyamos y apreciamos de verdad a nuestros militares?

Ante la muerte del sargento, también se habló de que la familia ha pedido al presidente Rodríguez Zapatero, que dé «explicaciones» por la muerte del único soldado que matan en un tiroteo en Afganistán. Así, “María Dolores, una cuñada de Joaquín Moya, se ha mostrado enormemente «dolida». Y en declaraciones a ELMUNDO.es de Andalucía ha lamentado que el jefe del Ejecutivo apruebe que soldados españoles acudan a países como éste «a ayudar», porque entiende que los llevan a «que los maten». De ahí que haya exigido que el presidente del Gobierno ofrezca las «explicaciones» que entienda que ha de dar a una familia destrozada”.

Y estos casos variados y cambiantes en características, lugares y tiempos ocurren a diario. A mediados de diciembre pasado, una columna del Ejército Nacional Afgano, reforzada por fuerzas españolas, en marcha por la ruta Lithium, fue atacada por los talibanes cerca del desfiladero de Sang Atesh, al norte de la provincia de Badghis. Unos 40 tiradores talibanes les atacaron hacia 6 de la madrugada, desde posiciones fijas ligeramente reforzadas, en un punto situado a unos 60 Km. de la base española de Qala-i-Nao y a unos 110 de Herat. La sección española reforzada con ingenieros, fuerte en unos 50 hombres, que forma parte del llamado Equipo de Reconstrucción Provincial, tuvo que responder al enemigo con el fuego de sus vehículos ligeros blindados. La escaramuza duró una hora y terminó con la llegada de los helicópteros artillados Mangosta italianos, que hicieron romper el contacto al enemigo. Era cuestión de detener la misión y volver a la base. Y tras la retirada de los helicópteros, un grupo de media docena de insurrectos volvía tirotear a la columna en marcha retrógrada. Todos recordamos también el vídeo colgado de Internet y las fotos publicadas en Interviú, donde una patrulla de caballeros paracaidistas legionarios mandada por un sargento, fuerte en total en una sección, se atrincheraba y era hostigada a distancia por los talibanes, en un sector de esta carretera secundaria.

La propaganda constituye un objetivo estratégico básico de los insurrectos, al que colaboran entusiasmados las agencias y los medios occidentales. Cualquier ataque rebelde con éxito o llamativo es inmediatamente retransmitido al mundo. Esto debilita siempre la voluntad de permanencia de las fuerzas de la ISAF, los EEUU y sus aliados. Sus legiones, llamadas por sus casas, quieren regresar, para gozar del consumo variado y superfluo del mercado global y las vacaciones exóticas. Las madres espartanas, algo impensable hoy en día, les decían a sus hijos cuando salían de campaña, al llegar la estación benigna y abandonar los cuarteles de invierno: “vuelve con el escudo o sobre el escudo”. El escudo era suficientemente extenso y recio como para servir de camilla a un herido o a un muerto. Y cuando huían, el escudo grande y pesado de los hoplitas griegos, capaz de resistir las acometidas tremendas de las sarisas o largas picas de 5 m., armas principales de sus falanges, era un estorbo y lo desechaban.

Aquí tenemos muchas decenas de miles de militares de todas las Armas, incluyendo la Guardia Civil. Pero, salvo con ésta, por su relación de cercanía y función de seguridad pública, parece que la sociedad española no sabe bien qué hacer o qué decir de sus militares. Los cuarteles están a mucha distancia anímica de nuestras casas. A los militares los admiramos por su gallardía, seriedad y disciplina, que solamente nos exhiben en los pocos desfiles que les permitimos. A sus muertos los despedimos rápida y oportunamente en dirección a su sepelio íntimo y la tumba familiar.

Esta disfunción social que rompe el verdadero tejido nacional, forma parte de la ideología decimonónica de la izquierdona más rancia, sectaria y rencorosa que aún se arrastra por la Europa, ya libre de doctrinas totalitarias inhumanas. Su “ideal” sigue siendo el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos (en ruso RKKA, Raboche-Krestiánskaya Krásnaya Ármiya), controlado por los comisarios políticos, no por sus mandos naturales. Esto choca de frente con el principio del mando único y capacitado. Que es el que vertebra y ensambla toda la capacidad e idoneidad de las unidades, desde sus suboficiales a sus jefes y altos mandos. Aunque muy pocos europeos, salvo los del Komintern y de algunos países ocupados, se alistaron voluntariamente en sus filas durante la Gran Guerra de la Patria.

¿Cómo actúa el enemigo?

Las operaciones de combate de las guerrillas y bandas relativamente experimentadas tienen ciertas características distintivas. Una es la planificación detallada y cuidadosa de los combates decididos. En el plan se dan las instrucciones más o menos elaboradas y extensas para el ataque a los objetivos designados. También se suelen designar objetivos alternativos. Su función es permitir la flexibilidad de las subunidades irregulares, para adaptarse y aprovechar los cambios posibles, pero no previstos, en el desarrollo de la situación táctica. Incluso, a veces, se prevén otras operaciones destinadas a explotar y ampliar la ventaja adquirida. La inteligencia, que es la información detectada, elaborada y transmitida, iluminará y facilitará la planificación. En cada operación hacen un esfuerzo especial de exploración, para actualizar y precisar las condiciones tácticas objetivas. Que complemente y verifique el flujo normal de información que reciben de los observadores y los colaboradores “part time” o los civiles afines.

Esta planificación centralizada de los mandos regionales se plasma y concreta en una ejecución descentralizada todo lo posible. Las subunidades a cargo del mando táctico pueden ir desde un “arma automática de pelotón o SAW y su defensa de tiradores”, hasta una “sección reforzada” de éstos. Aquéllas “atacarán” el objetivo convergiendo desde sectores o fajas diferentes, enjambrándose en torno a él. Pero no todo son acciones “violentas”: en lontananza puede moverse un grupo más o menos sospechoso, mientras que un equipo ametrallador completo toma posiciones, enfilando los movimientos amplios y evidentes de la plétora de tropas regulares de patrulla o en “ejercicios” de entrenamiento de afganos o en prácticas propias.

La sorpresa, que es un multiplicador eficaz de la “capacidad de combate” específica de una unidad dada, es empleada continua y sistemáticamente por los combatientes irregulares. Así, ocurre que, “por este valle amplio, ocre y árido nunca nos han atacado”, porque las montañas que lo enmarcan están a 300 o 400 m. en el horizonte. Bueno, pues hoy te van a atacar con ráfagas cortas (2 o3 disparos) de ametralladora con bípode, cuando avances desparramado por aquél, ofreciendo múltiples blancos al enemigo tenaz, curtido y venenoso.

Otra característica típica de las guerras afganas es que los rebeldes irregulares no se empeñan en la defensa de sus posiciones detectadas. Una vez conseguido el hostigamiento del enemigo y extendidos el daño, la mutilación y el estupor sobre los militares, aquéllos se retirarán. No son tan tontos como para esperar impávidos el fuego pesado, preciso y arrasador regular. Ni para presumir de “bravos”, “corajudos” u otras “etiquetas consoladoras”, frente a enemigos con armas de alcance y características superiores y capaces de convertir un blanco de superficie en zona de destrucción. Estos gestos de valor (?) se los dejan para los soldados regulares.

Por último, están el tiempo y su corolario, la oportunidad. Los talibanes manejan muy bien los tiempos tácticos y operativos. Son maestros de la paciencia, la espera, la repetición de los ensayos, simples y sencillos. El tiempo, como variable universal independiente, tiene su complemento y realización práctica en la oportunidad. Sólo cuando las condiciones de una “correlación de fuerzas” muy elemental les son favorables, actúan tácticamente. Incluso se permiten realizar acciones sucesivas o simultáneas en un área dada, para saturarla con sus efectos. Del suicida no hablamos, porque es de un solo uso y casi siempre optimiza bien su tarea prevista.

El tiempo sicológico lo tienen ganado los rebeldes afganos. Los occidentales buscamos que los resultados sean fáciles y rápidos de conseguir. Para aquéllos, el tiempo como condicionante no existe. Viven en el aquí y el ahora, en unos momentos que se concretan en esperar, en andar, en pelear, en comer, en dormir. El tiempo estratégico también lo tienen ganado los afganos irregulares. Porque su enemigo principal y poderoso tiene fecha de caducidad: el 2014. Y el tiempo sicológico les hace más llevadera la espera, como resultante de infinidad de momentos vividos.

En cuanto al combate por el fuego de armas ligeras y medias, los guerrilleros no se acercan demasiado. Son gentes menos entrenadas y equipadas que los militares profesionales. Actúan hostigando al bulto. Sus armas personales más frecuentes, los AK en sus variantes 47 y M no son precisas más allá de los 150-175 m., en tiro filante. El fuego de morteros resulta impreciso y esquivable contra una patrulla montada. Sin embargo, para los civiles y para el tránsito de vehículos y mercancías estas técnicas de ataque son suficientes y eficaces. El arma más temida de los talibanes es el iluminado fanático suicida. Que busca como credencial para el Jardín de las Huríes, el llevarse consigo el mayor número de enemigos muertos y mutilados. El atacante podrá ser un loco religioso, pero no es un tonto. Los suicidas no atacan las posiciones militares preparadas. Dotadas en su perímetro defensivo de complicadas alambradas, fosos, paredes, espacios entre obstáculos, alarmas, deflectores de explosiones, patrullas fijas y móviles. Porque saben que la explosión se disipará en el aire y que no le dejarán acercarse a las garitas o a las torres de vigilancia, porque ya están esperándole. Las armas principales del suicida no son su cinturón o chaleco explosivo, son la sorpresa, la libertad de acción, la iniciativa y su desprecio de la vida por la causa.

El procedimiento para atacar una posición débilmente defendida o sin ánimos de lucha suele ser éste: Bombardean de madrugada con fuego pesado de lanzacohetes fijos, luego se acercan para emplear los morteros. Por fin, el asalto lo realizan varias escuadras independientes que convergen, avanzando y disparando ráfagas de AK y ametralladora RPD o PK y, desde algo más atrás, los lanzagranadas RPG y RL. Sólo disparan sobre blancos comprobados o desde arriba y desde abajo. Con ello evitan todo lo posible los daños del fuego amigo.

La Lucha contra los talibanes y las bandas no ideológicas.

El único modo de defenderse de estas partidas insurrectas es privándoles de la iniciativa, dislocando sus movimientos entre posiciones y hacia objetivos, esquilmando su retaguardia operativa, quitándoles la libertad de acción y demostrando al pueblo quiénes tienen los medios y la determinación para ganar la guerra, apoyando a su gobierno y autoridades. Defenderse no es dejarse reducir o arrinconar en las guarniciones, por la actuación y la extensión de las bandas. Guarniciones que se convierten en enormes y costosos “depósitos protegidos” de materiales y hombres sin utilizar. Esto es dejarse oxidar, desmoralizar y enervar por el enemigo móvil, activo y muy asimétrico.

En estos momentos, en Afganistán se están usando modernos sistemas de combate de infantería, no los mejores y más caros en todos los casos, en misiones de patrullaje rutinario y/o demostrativo, de enlace entre puestos y posiciones y de escolta o apoyo a las columnas de marcha del ejército afgano. Gran parte de las características de estos vehículos, sobran para estos usos. Ya que no son empleados siquiera para la exploración y el reconocimiento de las vías por delante de aquéllas. O como vanguardias de combate, para asegurar pasos y parajes comprometedores. Los VCI son buscados como habitáculos protegidos para escuadra o pelotón, dotados de suelos altos construidos como poliedros convexos, destinados a reflejar las explosiones de los artificios explosivos improvisados, y como plataformas de tiro rápido para rechazar a los irregulares hostiles.

Las sucesivas noticias que vamos recibiendo desde las zonas de operaciones de guerra en Afganistán, procedentes de periodistas insertados en las fuerzas combatientes, de los corresponsales destacados en Kabul y otras poblaciones y las que emiten los ejércitos en presencia, van destilando una serie de características que son comunes a las fuerzas de los distintos ejércitos. Todos van cayendo en la tendencia iniciada por los estadounidenses de tener al enemigo menos cerca, más visto y observado y más batido por el fuego pesado aéreo y artillero.

No se busca con éste, en orden creciente de efectos, perturbar, cegar o neutralizar, sino destruir. Que es el más costoso (bueno para el complejo industrial correspondiente) e improbable de sus efectos (al 100%), lo que exige un gasto incrementado deficiente de recursos. Y no existe siempre su conexión directa con las maniobras ofensivas de las fuerzas terrestres. Que muchas veces no acuden a batir al enemigo quebrado tras el golpe múltiple de fuegos. El fuego pesado se ha convertido en un sustituto económico (el esfuerzo militar se cambia por dólares) e industrial de las maniobras y los ataques de las fuerzas terrestres.

Y la razón de todo esto la saben los talibanes: el horror al riesgo y a asumir bajas.

LA GUERRA DE REDES II.

(continuación)

¿Novedad o Redundancia Retórica?

¿Cómo funcionan las redes y los enjambres de pequeñas unidades y en cuáles circunstancias?

En la batalla del monte Majuba (27 de febrero de 1881) se dio un caso de empleo eficaz de laspequeñas unidadesindependientes. Que se enjambraron sobre una unidad enemiga convencional tipo batallón y la destrozaron, terminando con ello la guerra Boer.

Al final de ésta, el general Colley dirigió un pequeño ejército británico al territorio de Transvaal. Aquí decidió ocupar el volcán extinto de Majuba con 600 m. de altura y que dominaba el flanco derecho expuesto del campamento de carros (laager) de los boers. La fuerza británica se componía de unos 650 hombres, integrados en 4 compañías provenientes de regimientos distintos, y carecía de artillería de campo y de ametralladoras. Ocuparon la cumbre plana, que estaba libre y establecieron posiciones en ella, en sus bordes y en la base sur de la altura, para proteger la retirada a su base cercana de monte Prospect.

Aunque sorprendidos, en cuanto los boers comprobaron la ausencia de artillería de los británicos, se dispusieron a recuperar la montaña. A su favor ya tenían el total conocimiento del área y su gran movilidad por ella. El monte estaba formado por estratos alternativos de esquistos y caliza, con quebradas profundas y masas de rocas y de espesos matorrales de mimosa oscura. Con lo que las vistas de los distintos sectores defensivos británicos eran intermitentes y cortas. Todo ello se prestaba al carácter independiente e irregular de los tiradores y jinetes boers. Que, incluso, se sentían libres de trasladarse a cualquier parte de un campo de batalla, donde se creyesen más útiles. Hasta entonces, los boers mantenían en la guerra una estrategia defensiva.

Un primer grupo de 50 hombres llegó a las faldas norte de Majuba y fueron llevados por elgeneralSmit alrededor del mismo, a su lado sur, para fijar a los británicos allí apostados. Racimos de boers fueron apareciendo por todos los lados y quedaron esperando la llegada de jefes que los dirigiesen. Unos 150 boers comenzaron a trepar por las laderas en distintos momentos, mientras un número similar mantenía un fuego de neutralización sobre los bordes de la cumbre. Los hombres que subían se agrupaban en racimos independientes. En ellos, una parte de los boers trepaba desde un refugio u ocultación a otro, mientras que la otra les brindaba una barrera de fuego de fusil. Esta última parte, bajo la protección de la primera, trepaba entonces hasta el nivel alcanzado último. El trabajo de acercamiento a la cima se prolongó por unas 6 horas.

Los británicos se mantenían a cubierto en los bordes, pero pronto se dieron cuenta de que el enemigo se acercaba por debajo de ellos. El primer ataque se coronó por el lado oeste. La compañía del 92º regimiento de infantería del teniente Hamilton comenzó a ser atacada de frente y de revés. Algunas subunidades mantenidas de reserva en el centro de la pequeña meseta fueron adelantadas al oeste. Los británicos mantenían su fuego disciplinado por salvas. Los boers disparaban individualmente, se recostaban y cargaban y comenzaban otro ciclo de tiro. Los británicos retrocedieron hacia el centro de la posición. Algunos boers, que llegaban casi a la cima por el oeste, se trasladaron al norte y atacaron también el flanco derecho enemigo. Otros alcanzaron también la cima por el sur, atacando también de enfilada al flanco izquierdo.

Los británicos intentaron entonces la ruptura por el lado sur, bajando a la desesperada y tomando el camino al monte Prospect. En la persecución se produjeron la mayoría de sus bajas. Los británicos sufrieron 96 muertos, 132 heridos y 56 prisioneros. Los boers tuvieron 1 muerto y 5 heridos. Varios son los errores operativos y tácticos de los casacas rojas en esta campaña final de la guerra: carecer de artillería de campaña para batir el campamento de los boers y que les hubiera servido para repeler a losracimosenemigos que iban apareciendo en la cima; su técnica de tiro era ineficaz contra blancos fugaces y dispersos; desconocían y no habían explorado el terreno en el que el batallón se desplegó; a los boers, como a todos los combatientes irregulares, les repelía el combate a las distancias cortas y/o a la bayoneta, pero, en este caso, no lo rehuyeron y utilizaron, lo que sorprendió al enemigo.

Pero también, este trabajo de acercamiento a las distancias de asalto y sin pérdidas de la capacidad combativa propia, lo pueden realizar perfectamente muchas de las pequeñasunidades de acciónregulares, sin entrenamiento de ingenieros. Divididas en escuadras y aún por parejas de hombres, pueden aprovechar suaves desniveles, campos inundados, cunetas, zanjas, zonas de matorrales, quebradas, etc., e incluso con la ocultación de la noche y/o los humos. Para cerrar sobre el enemigo y realizar una incursión o alcanzar sus flancos o su retaguardia, incluso deslizándose entre sus posiciones de combate. Y aunque el enemigo esté fortificado y dotado de fuegos pesados, puede hacerse con unidades más formadas y entrenadas. Para ello es necesario tener y mantener una previa exploración del enemigo, sus movimientos y hábitos. El empleo de las granadas y no el fuego de tiradores es fundamental para despistar a los centinelas y a las posiciones de combate enemigas, del alcance e intenciones del atacante.

También las redes de guerra y los racimos militares pueden funcionar en circunstancias favorables con fuerzas irregulares móviles o de caballería. Un ejemplo es la batalla de Carras (en latín, Carrhae, hoy en día, Harran, en Turquía), donde los jinetes arqueros partos del general Surena derrotaron al triunviro Marco Licinio Craso y sus legiones romanas en el año 53 a.C. El ejército romano de unos 39 mil hombres, sólo contaba con 4 mil infantes ligeros o vélites y 4 mil jinetes. Craso se internó en las llanuras del norte de Siria en persecución del enemigo, que rehusaba la lucha. Por fin, cerca de Carras se planteó la batalla, en un terreno totalmente favorable a la caballería.

Los romanos formaron un rectángulo defensivo, que fue rodeado por la caballería parta, a la que sólo superaron en calidad y capacidad los escitas. Después de algunas escaramuzas iniciales con los vélites, los partos se enjambraron sobre la infantería formada. Y comenzaron un largo hostigamiento desde la distancia eficaz de tiro de sus flechas y lanzas, fuera del alcance de las pila y las gladius romanas. El despliegue legionario se enfrentó a un dilema: si mantenían las formaciones tan cerradas, terminarían heridos por los proyectiles enemigos, y, si pretendían cargar sobre ellos, rompiendo algo la formación, simplemente los rehuían. Los escuadrones partos atacaban siguiendo una dirección dada. Sus jinetes se acercaban por filas, lanzaban sus proyectiles y se retiraban a su retaguardia por los lados, en un ciclo interminable e infernal. El hostigamiento duró hasta el anochecer.

Durante la noche, una parte de las legiones se refugiaron en Carras. Al día siguiente, continuaron su retirada hasta los cercanos montes armenios, donde la caballería tenía un terreno difícil. Surena ofreció parlamentar a Craso. Pero, durante las negociaciones surgió una pelea y Craso resultó muerto. Tras esto, los restos del ejército romano se dispersaron o se rindieron. Sólo unos 5 mil hombres retornaron a sus carteles de partida, unos 10 mil fueron apresados y el resto resultó muerto. Tras esta experiencia, los romanos progresivamente incrementaron la caballería de sus ejércitos y legiones. Y al inicio del siglo IV d.C., ella suponía un 25% de sus fuerzas.

El que se crea que en circunstancias pariguales, favorables a los enjambres móviles y con capacidad de fuego directo eficaz, estos resultados siempre se repiten, puede equivocarse. En efecto, los días 27 y 28 de octubre de 1942 en el desierto egipcio tuvo lugar una serie de encuentros entre unidades alemanas e italianas del Afrika Korps y el batallón de la brigada de Rifles del ejército británico. Éste tomó posiciones fijas en un lugar abierto llamado Snipe, al oeste de la loma Kidney. Con el reforzamiento y el ocultamiento de las posiciones y el apoyo de un grupo de 19 cañones antitanques de 53 mm. (6 libras), los británicos pudieron sorprender a sus enemigos sobre sus límites y localización, rechazar varios ataques directos de los tanques del Afrika Korps y resistir varios bombardeos de artillería y cañones de asalto.

Al finalizar el segundo día de combates, los alemanes abandonaron sus intentos de aplastar e invadir la posición Snipe. Habían perdido en ellos más de 50 vehículos blindados diversos. Snipe resistía y se mantenía. Aunque un tercio de la guarnición era baja y sólo le quedaban 6 antitanques útiles. Casi todos los vehículos portaametralladoras Bren del batallón estaban destruidos. Al final, los británicos abandonaron su posición y se replegaron.

Las circunstancias y las épocas que pueden favorecer a unos racimos de unidades o a la guerra de redes, son muy selectivas y excluyentes. Así, la propia teoría, aunque correcta, es al menos insuficiente y poco elaborada y, por ende, quizás innecesaria. En efecto, cualquier teoría nueva que busque su implantación, respeto y aceptación, debe explicar satisfactoriamente todos los aspectos conocidos de un fenómeno dado (la táctica, la logística, el nivel operativo, etc). Esto es una condición necesaria, pero no es suficiente. Y, aquí residirá su novedad y principal valor, debe explicar nuevos caminos de aproximación y avance a un mayor conocimiento y dominio de dicho fenómeno.

La guerra de guerrillas urbana eficaz.

No es fácil utilizar y defender unas zonas de rechazo urbanas. Su empleo implica unas elevadas exigencias a los combatientes irregulares: Una motivación suficiente, que les anime a tomar la vía de las armas y a arriesgar su vida por su causa, que les aplaque y racionalice el miedo inevitable a la lucha a las distancias cercanas con un enemigo superior, hasta que la veteranía les brinde nuevos impulsos. Un buen entrenamiento en la lucha de infantería, que les oficio y confianza. Una lograda y sencilla cooperación entre las pequeñas unidades que las guarnecen, que les garantice una cohesión sin fisuras en su tenue y magro despliegue y que permita y facilite la conducción y la realización de sus planes. Unos nervios templados por todo lo anterior, que les acostumbre a luchar en solitario o en grupos pequeños, resistiéndose a huir ante la implacable amenaza del fuego pesado militar. Las redes militares y la enjambrazón degrupúsculostienen en estas dos características operativas, sus mayores deficiencias. Por todo ello, entre las decenas de miles de irregulares armados existentes, no más del 15 % de ellos pueden utilizar esta forma de lucha defensiva.

Los irregulares urbanos se protegen extendiendo sus posiciones defensivas más allá de lo necesario en una defensa convencional, cubriendo así una mayor superficie ocupada. En la zona de defensa establecen puntos de retardo, más o menos reforzados. Éstos protegen las posiciones más críticas de la zona, incorporan a la defensa los edificios con estructura de acero, especialmente resistentes, y forman trampas de fuego para el enemigo que irrumpe. Los nidos de resistencia tienen aquí más importancia, dado que la ocupación de la zona de defensa es más tenue, las posiciones no pueden fortificarse demasiado, para no quedar evidentes, las vistas son más cortas y existen numerosas vías de aproximación. Dependen de los puntos de retardo y a ellos se repliegan si son invadidos o destruidos. Existen numerosas posiciones alternativas o de recambio, más de lo habitual en la forma de lucha urbana. Esto permite engañar al enemigo militar sobre el límite anterior de la posición de defensa, su verdadera extensión, los límites de los sectores que la forman, el interés del mando irregular de la zona en cuanto a su defensa y dispersar el fuego pesado del atacante. En los bordes de las zonas urbanas nunca establecen esas posiciones fijas. Aquéllos son ocupados por avanzadas de combate cuya misión es recibir a los posibles exploradores u observadores civiles, prevenir sorpresas y engañar sobre el trazado de la zona defensiva. Los ocupantes de las avanzadas de combate, distribuidos en parejas de centinelas y alguna patrulla móvil muy pequeña, se repliegan en su momento hacia los puntos de retardo más interiores.

(continuará)

Los Principios de la Guerra

¿Qué son? ¿Cuántos son? ¿Para qué sirven?

Un recorrido histórico analítico abarcando desde la antigua China de los Reinos Combatientes hasta su moderna expresión para la guerra irregular o asimétrica.

Los llamados principios de la guerra o consejos para el buen obrar en ella, que son permanentes, con tal de que se les reinterprete siempre con buen sentido y flexibilidad, son el compendio del qué hacer para ganarla. Sin embargo, no siempre se han puesto de acuerdo los autores o las doctrinas para definirlos o enumerarlos, caracterizándose los resultados por su extrema diversidad ante el mismo fenómeno.

Una presencia no cronológica de los Principios de la Guerra en la Historia y en sus autores.

Según el general André Beaufré, para Clausewitz existen tres principios fundamentales: la concentración de esfuerzos, la acción del fuerte sobre el fuerte y la decisión por la batalla en el teatro principal de operaciones. Sin embargo, la lectura del libro “De la Guerra” permite extraer al menos otras nueve conclusiones, hitos o consejos de dicha magna obra. Y ellos tienen el carácter de principios de la guerra. Éstos serían: Simplicidad en los planes y ejecuciones. Concentración sobre el enemigo y economía relativa de fuerzas en otros sectores, para ayudar a lograrla. Establecimiento así de un esfuerzo principal y de unas reservas para garantizarlo en el tiempo. La sorpresa, como multiplicador de las capacidades propias. Superioridad de la defensa, que debe ser activa, como forma de lucha. Necesidad de la ofensiva, para conseguir resultados positivos y/o decisivos a los niveles operativo y estratégico.

Liddell Hart propone seis principios positivos: Siguiendo un plan flexible y adaptable, perseguir un objetivo constante y ajustado a los medios disponibles, buscado mediante la línea de acción que ofrezca la menor resistencia del enemigo y, por tanto, sea la más inesperada según su despliegue, y siguiendo una dirección operativa que nos ofrezca alternativas y que, por tanto, desconcierte y disperse al enemigo en su maniobra. Y dos negativos: No lanzar las fuerzas en un solo golpe o intento, mientras el enemigo esté en guardia o en condiciones de eludir o de resistir dicho golpe y no repetir un ataque en la misma forma o en la misma dirección, si ha fracasado anteriormente. Todo esto lo podemos sintetizar diciendo que, hay que aplicar nuestra concentración contra la debilidad enemiga, preferiblemente una vez dispersadas sus fuerzas, incluso por una dispersión previa calculada nuestra.

Aún cuando Napoleón comentó frecuentemente y escribió mucho sobre los principios de la guerra, no los enumeró en parte alguna. En presencia del mariscal Saint Cyr comentó una vez:Si algún día tengo tiempo, escribiré un libro describiendo de forma tan precisa los principios de la guerra, que éstos serán comprendidos por todos los soldados, pudiendo estudiarse la guerra fácilmente como cualquier otra ciencia. El general John Frederick Charles Fuller, del estudio de las campañas de Napoleón, deduce indudablemente que éste empleó los siguientes: La rapidez, fe en la resolución de la ofensiva, la sorpresa, la concentración en el punto decisivo (no necesariamente el más débil) y un sistema defensivo cuidadosamente proyectado.

Por otra parte, se han hecho diversas colecciones de las máximas y preceptos militares de Napoleón. La considerada mejor y primera de todas, se publicó en París en 1827 y fue traducida casi inmediatamente al resto de los principales idiomas europeos, por supuesto al español. Se dice que “Stonewall” Jackson llevaba un ejemplar de este opúsculo en su mochila. El coronel G. F. R. Henderson, biógrafo de Napoleón, considera que esta recopilación “contiene una bastante completa exposición, en las propias palabras de Napoleón, de los grandes principios universales de la guerra”. Pero, las “Máximas Militares” de Napoleón constituyen más bien un “breviario táctico” de unas 35 páginas, adaptado a la tecnología de la época, similar al escrito expresamente y con mayor extensión, ya en la época de la mecanización de la guerra, por el coronel suizo Frick. En éste figuran 78 máximas, que se ampliaron en otros 37 preceptos en las ediciones posteriores.

Por su parte Fuller analizando a Clausewitz y partiendo de la frase de éste, “la guerra sólo es un duelo en gran escala”, va deduciendo hasta siete principios generales para la conducción, explicados a partir de una comparación con una pelea de boxeo. Aquéllos son: La conservación del fin u objetivo. La seguridad. La movilidad. La utilización de la ofensiva. La sorpresa. La concentración de las fuerzas y su economía. Estos principios de Fuller (presentados inicialmente hacia 1920) fueron aceptados y asumidos por la doctrina norteamericana a partir de 1.921, con las debidas actualizaciones en su exposición y posibilidades de aplicación, y añadiéndoles los de simplicidad y unidad de mando.

La escuela estratégica tradicional francesa representada por el generalísimo Foch, el vencedor de la I Guerra Mundial, resumió la estrategia en dos principios: la economía de fuerzas y la libertad de acción. Por su generalidad y abstracción pueden aplicarse a todas las tácticas y estrategias. El general Beaufré los resume en “alcanzar el punto decisivo merced a la libertad de acción, conseguida mediante una buena economía de fuerzas”.

La escuela de la gran estrategia o estrategia total norteamericana representada por el general Maxwell Taylor utilizó durante su confrontación con la U. R. S. S. en la prolongada guerra fría, dos principios básicos de actuación: la disuasión graduable y la respuesta flexible.

Stalin, el gran vencedor de la II Guerra Mundial, que preguntaba irónicamente, “¿cuántas divisiones tiene el Papa?” (ahora veremos la verdadera razón), definió los cinco principios soviéticos de la guerra, a los que llamó “factores operativos permanentes”: La estabilidad de la retaguardia, la moral del Ejército, la cantidad y calidad de las divisiones, el armamento del Ejército y la habilidad organizadora de los mandos. Estos contrastan con los llamados “factores transitorios”, de los cuales sólo uno ha sido especificado, la sorpresa. Seguramente porque fue el único que Stalin mencionó como tal, en el período siguiente a su uso afortunado por los alemanes al nivel estratégico, al invadir la URSS. La exposición soviética de los citados principios, no significa necesariamente que no existan otros principios que sean tan valiosos como ellos en la doctrina militar soviética, únicamente que no son citados expresamente como tales por ella.

En “El Arte de la Guerra” de Sun Tzu también se encuentran definidas los conceptos de los principios de la guerra. No son explicitados como en Occidente (aquí queremos usar 2 o 3 palabras en cada nominación), sino que aparecen expresados con ese sentido global de la filosofía china, que busca tener todo simultáneamente presente, lo particular y lo general, más como una íntima percepción y una experiencia, que como una “check list”, un recetario o un vademécum.

Sobre el principio de la ofensiva dice SunTzu:

La invencibilidad reside en la defensa, las oportunidades de victoria, en el ataque.Cuando se dispone de medios suficientes, lo adecuado es la defensa; cuando se dispone de medios más que suficientes, el ataque.” “Los que son duchos en el arte de defenderse se ocultan bajo la tierra de los nueve repliegues; los que son expertos en el arte de atacar avanzan como si se avalanzasen desde el noveno cielo. Así son capaces de protegerse y de asegurarse la victoria total a un tiempo.

Con relación a la sorpresa señala:

Ofrece un señuelo a tu enemigo para hacerle caer en una trampa; simula el desorden y sorpréndelo.” “Atácale donde no esté preparado; haz una salida por donde no se lo espere.” “Impalpable e inmaterial, el experto no deja huellas; misterioso como una divinidad, es inaudible. Así pone al enemigo a su merced.

Sobre la concentración dice:

Si soy capaz de determinar la disposición del enemigo, disimulando al mismo tiempo la mía, puedo concentrarme y él debe dispersarse. Y si yo me concentro mientras que él se dispersa, entonces puedo utilizar la totalidad de mis fuerzas para atacar una parte de las suyas. En ese caso tendré la superioridad numérica” “El enemigo debe ignorar dónde me propongo librar la batalla, porque, si lo ignora, deberá estar preparado en muchos puntos diferentes. Y si se mantiene preparado en muchos puntos, serán poco numerosos los efectivos que yo pueda encontrar en cualquiera de ellos.

También habla de la movilidad de las operaciones:

La victoria es el principal objetivo de la guerra. Si tarda demasiado en llegar, las armas se embotan y la moral decae. Cuando las tropas ataquen a las ciudades, estarán en el límite de sus fuerzas.” “Si el ejército emprende campañas prolongadas, los recursos del Estado no alcanzarán” “Y si se conocen casos de precipitaciones desafortunadas en la guerra, nunca hemos oído hablar de una operación hábil que se prolongase.De esta forma, los que son expertos en el arte de la guerra someten al ejército enemigo sin combate. Toman las ciudades sin efectuar el asalto y derrocan un Estado sin operaciones prolongadas.Cuando el agua del torrente hace rodar los guijarros es gracias a su impetuosidad.Su potencial es el de una ballesta tensada al máximo, su tiempo de acción, el del disparo del mecanismo.

Sobre la coordinación indica:

En términos generales, mandar a muchas personas es como mandar a unas pocas. Es cuestión de organización.Y mandar a muchos de ellos es como mandar a unos pocos, es cuestión de despliegues y de señales.En medio del tumulto y del estrépito, la batalla parece confusa, pero no hay desorden; las tropas parecen girar en redondo, pero no pueden ser vencidas.

Sun Tzu no señala explícitamente el principio de mantener el objetivo, porque supone que con la ofensiva, la sorpresa, la concentración y la movilidad se alcanzará aquél con rapidez. Probablemente prefiere no insistir en esa “expresión de constancia e interés” militar, para que no afecte a la percepción de la flexibilidad de planes y tácticas y a la “no forma” de los despliegues, en los que tanto insiste en su filosofía.

El desarrollo clásico de los Principios de la Guerra para los conflictos irregulares o asimétricos.

Mao Zedong, en su trabajoProblemas Estratégicos de la Guerra de Guerrillas contra el Japónde mayo de 1.938 fija seis principios cardinales o estratégicos:

Iniciativa, flexibilidad y planificación en la realización de operaciones ofensivas dentro de la guerra defensiva, (realizar) batallas de decisión rápida dentro de la guerra prolongada (guerrillera) y operaciones en las líneas exteriores (incursiones más o menos duraderas) dentro de la guerra en las propias líneas interiores. Coordinación con la guerra regular. Creación de las bases de apoyo. Defensa y ataque estratégicos. Transformación de la guerra de guerrillas en guerra de movimientos. Relaciones correctas de mando.

Es de señalar que la aplicación de los mismos es muy flexible, pudiendo los revolucionarios retornar a la guerra de guerrillas, si las condiciones objetivas de lucha se les tornan desfavorables o simplemente difíciles.

El 1 de septiembre de 1.947, sólo dos años antes de la proclamación de la República Popular de China (1 de octubre de 1.949), en su documentoEstrategia para el segundo Año de la Guerra de Liberación, que firma como Presidente de la Comisión Militar Revolucionaria del Pueblo Chino, Mao redefine los anteriores principios (realmente establece ahora unos principios operativos, que tienen que ser diferentes al serlo su naturaleza):

Los principios militares de nuestro ejército siguen siendo los mismos establecidos anteriormente:

1) Asestar golpes primero a las fuerzas enemigas dispersas y aisladas y luego a las fuerzas enemigas concentradas y poderosas. 2) Tomar primero las ciudades pequeñas y medianas y las vastas zonas rurales y luego las grandes ciudades. 3) Tener por objetivo principal el aniquilamiento (causar numerosas bajas) de la fuerza viva del enemigo y no el mantenimiento o conquista de territorios. 4) En cada batalla concentrar fuerzas absolutamente superiores, cercar totalmente las fuerzas enemigas y procurar aniquilarlas por completo (hasta su rendición), sin que nadie se escape de la red. 5) Guardarse de dar una batalla sin preparación o una batalla sin tener la seguridad de ganarla; hacer todos los esfuerzos por estar bien preparados para cada batalla, hacer todo lo posible para que la correlación existente entre las condiciones del enemigo y las nuestras nos asegure la victoria. 6) (intentar) Entablar combates sucesivos en un corto lapso (de tiempo), aprovechando las mejores cualidades tácticas de nuestros hombres. 7) Esforzarse por arrastrar al enemigo a la guerra de movimientos, (pero dando también) gran importancia a aprender la táctica de ataque a posiciones (para) apoderarse, en gran número, de puntos fortificados y ciudades en manos del enemigo. 8) Atacar y tomar resueltamente todos los puntos fortificados y ciudades débilmente defendidos. Dejar de lado, por el momento, (los que estén) poderosamente defendidos. 9) Reforzar a nuestro ejército con todas las armas y la mayor parte de los hombres capturados al enemigo (hasta un 90% de los soldados y un pequeño número de oficiales de baja graduación son incorporados).

Mao, al parecer, se olvida de otro principio y lo añade en su documento “La Situación Actual y Nuestras Tareas” del 25 de diciembre de 1.947, donde los enumera a todos:

10) Aprovechar bien el intervalo entre dos campañas para que nuestras tropas descansen, se adiestren y consoliden, pero sin dar, en lo posible, ningún respiro al enemigo.

Resumen de la comparación de las conclusiones de los diversos autores sobre los Principios de la Guerra. 

Todas estas tan distintas expresiones parecen indicar una lejanía, al menos teórica, de los principios enunciados por los diferentes autores, con relación a la esencia inmutable de la guerra y a su evolución circunstancial.

En un artículo posterior esperamos dar una lista definitiva (por completa y sistemática), fácil de deducir (y por tanto, de recordar), basada en un libro de Fuller publicado en 1926, «Las Bases de la Ciencia de la Guerra».

Estimados lectores: pueden ustedes encontrar un desarrollo más amplio de toda la teoría de la guerra en mi libro “On the Nature of War”.

LA GUERRA DE REDES.

¿Novedad o Redundancia Retórica?

En los últimos lustros están apareciendo diversas teorías sobre la actuación de unidades militares en redes, o formando unracimo, en torno a un objetivo táctico más lento, con menor alerta combativa y/o deficiencias de exploración o inteligencia y con peores sectores de tiro para sus fuegos de rechazo. Un análisis de sus mecanismos y operaciones demuestra que carecen realmente de la originalidad estructural y de la amplia eficacia combativa que plantean y ofrecen.

La operativa de laguerra de redesy losracimosde pequeñas unidades.

Losgrupúsculosque crearían el enjambrado de acciones erosivas sobre el enemigos o lasredesque envuelven, hostigan y/o aíslan el objetivo, no siempre son o tienen que ser talespequeñas unidades cuasi independientes. Un ejemplo de la eficacia de la actuación centrípeta de todo un ejército, maniobrando sobre el enemigo por cuerpos de ejército, en una acción dislocante y constrictora, lo tenemos en la batalla de Ulm.

En septiembre de 1805 Napoleón trasladó suEjército de Inglaterraal Rin, desplegando sus 208.000 hombres entre Maguncia y Estrasburgo y rebautizándolo elGran Ejército. El Grande Armée estaba formado por 145.000 infantes y 38.000 jinetes, integrados en 7 cuerpos de ejército, cada uno a las órdenes de un mariscal francés. Contaba con una gran reserva de caballería a las órdenes del mariscal Príncipe Murat y la Guardia Imperial, directamente bajo Napoleón. A ellos se les añadían 25.000 bávaros aliados. Tomando como era habitual en él la iniciativa, Napoleón decide dar un primer golpe estratégico contra el ejército de 72.000 austríacos que, a las órdenes del general Mack y el archiduque Fernando, hijo del emperador Francisco II, avanzaba hacia Ulm, sin esperar la llegada de la prometida ayuda rusa.

Napoleón va a utilizar contra los austríacos lo que podemos llamar un esfuerzo operativo de centro de gravedad. Formaría, si se quiere, una red. Pero una red inmensa con nudos gordísimos. Cuyofuncionamiento singular, ya se ofrecía y explicaba satisfactoria y provechosamente por la estrategia operativa. Las características del proceso de establecimiento y funcionamiento de aquél son la originalidad, la flexibilidad del despliegue, la consistencia, la no predictibilidad por el enemigo y la eficacia. El centro de gravedad supone la acción centrípeta de todos los medios y sus líneas de actuación, de la actividadramificadade todas las unidades y los servicios, no necesariamente coincidentes, pero convergentes y resultantes en su sinergia, en su eficacia y en su resultado. Mediante las líneas de avance o de acción diferentes y coordinadas, inducimos incertidumbre e inseguridad en el enemigo, dispersamos su capacidad de rechazo y perturbamos su plan de defensa y su conducción sistemática.

En un amplio avance de sus cuerpos de ejército independientes, el Grande Armée cruzó rapidísimamente el centro de Alemania, desde el Rin al Danubio, entre los días 25 de septiembre y 6 de octubre. Con esto se interpuso operativamente entre los austríacos y las fuerzas rusas aliadas, aún lejanas. Los austríacos no entendieron la necesidad de la rapidez de los movimientos, pensando sólo en la batalla, como único instrumento de la decisión. Los franceses iniciaron el cruce del Danubio el día 7 y, durante toda la semana siguiente, Napoleón hizo converger en una enorme espiral constrictora a la mayoría de sus fuerzas sobre Ulm. Mientras, un cuerpo de ejército francés vigilaba la posible llegada del general Kutuzov por el este.

El general Mack realizó en vano varios intentos de ruptura, con los mayores esfuerzos en Haslach y Elchingen. Los dos comandantes austríacos se pelearon y el archiduque Fernando se separó del grueso con sus 6000 jinetes e intentó escapar en dirección noreste. Pero, ya cerca de Trochtelfingen, sus fuerzas fueron rodeadas y vencidas por el cuerpo de caballería de Murat. Otros 12000 austríacos se rindieron en Neustadt. El general Mack y el resto de sus hombres (unos 27000, tras los combates e incidentes citados), con Napoleón en escandalosa mayoría a las puertas de la ciudad de Ulm desde el 14 de octubre, salieron afuera para rendir sus armas a los pies de los montes Michelsberg. El general Mack firmó la capitulación del ejército el día 20. La campaña, sin batallas propiamente dichas, le costó a Austria más de 50000 hombres, casi el 70% de sus tropas iniciales.

La explicación de este paradigmático éxito de Napoleón, sirviéndose de las teorías habituales de la guerra, la explotación de las debilidades humanas (inteligencia emocional) y el sentido correcto del mando, nos parecen más naturales, apropiadas y cimentadas.

Las redes subversivas islamistas. El caso de al-Qaida. Su verdadera operatividadmilitar.

Las características operativas actuales son:

Su brutalidad innecesaria e indiscriminada, que los descalifica ante su religión. Podemos citar un mínimo de 4 aleyas morales importantes que desprecian y desacatan, sin que Alá las hubiese cambiado para ellos. Sura 2, aleya 100Nosotros no abrogamos ningún versículo de este libro, ni haremos borrar uno solo de tu memoria, sin reemplazarlo por otro igual o mejor. La ausencia absoluta de ulemas y muftíes venerables y piadosos a su lado. Estos son los doctores de la Ley islámica coránica y de la Sunna.

Su gran descentralización operativa por la universalidad de la Umma, que trasciende la idea de nación o raza. Esto les impide conseguir objetivos estratégicos. Aunque sus acciones puntuales sean importantes, dolorosas, temibles.

Así, su ámbito es táctico, empleandoacciones de muerde y huye. Que son similares a los de los ejércitos regulares que los combaten. Que, rehuyendo el riesgo personal y la lucha a cortas distancias,