LOS FACTORES TÁCTICOS Y LA SORPRESA MILITAR.

LOS FACTORES TÁCTICOS METT-TC DE LA MISIÓN RECIBIDA DEL MANDO CONDUCTOR.

La Misión (M) condiciona el empleo de la sorpresa, en cuanto define el “ambiente táctico”, por encima del componente meramente espacial, en que ésta se puede aplicar y donde se desenvolverá. El cumplimiento de la misión recibida determinará decisivamente las posibilidades de concepción y aplicación de la sorpresa. Al definir y expresar aquélla, el objeto de las acciones múltiples y convergentes de los esfuerzos y medios asignados por el mando superior a un jefe táctico. La detección por la exploración o las unidades de acción avanzadas de una posibleinterfase de acciónfavorable sobre el enemigo, no faculta per se al mando a apartarse del cumplimiento de la misión del jefe superior.

El Enemigo (E) es el objetivo esencial y principal de un mando. Y la sorpresa es un factor multiplicador esencial de sus potencialidades y medios, para cumplir la misión recibida y coadyuvar a ello. La sorpresa debe entonces buscar: la dislocación espacial o funcional del enemigo; o la merma económica de sus capacidades; o un cumplimiento más rápido y eficaz de la misión encomendada; o una ventaja posicional del propio despliegue, para maniobras propias inmediatas; o el ataque decisivo o el contraataque a las vulnerabilidades críticas o secundarias del enemigo, según el plan del mando superior.

El Terreno (T) y, por extensión, el espacio es el soporte esencial del “ámbito táctico” de la acción militar. Ésta lo debe emplear siempre en provecho propio, tanto en el ataque como en la defensa. En las maniobras rápidas, características de las sorpresas, se preferirá usar el terreno favorable a las armas empleadas, para que favorezca el ritmo o tempo y el impulso o momento de ellas.

Así, los tanques (cuyo modo de lucha es el ataque) se emplearán favorablemente en terrenos ligeramente ondulados y con gran dominio por las vistas, sin cortaduras, ni corrientes de agua o afloramientos rocosos importantes. Sin embargo, la sorpresa cabal puede necesitar el empleo de tanques en terreno difícil, no imposible, para ellos, con tal de que aquél no sea esperado por el enemigo. Incluso, empleando en la punta de avance menos unidades blindadas de las habituales, que, con la sorpresa, harían sentir con su presencia igual potencia de fuego y de choque.

Los terrenos dotados de cubiertas y/o ocultamientos y la noche y los fenómenos o meteoros atmosféricos (lluvia, nieve, granizo), que restan visibilidad y disposición combativa en los defensores, favorecen el movimiento al combate de los medios de la sorpresa. También permiten su ocultamiento temporal en zonas decididas de descanso y de partida. Los trozos de terrenos incómodos y/o desagradables facilitan el acercamiento final de los medios de la sorpresa: cunetas, bordes de las vías junto a las aceras, paredes verticales que sean practicables, sembrados, matorrales, humedales. A cambio de molestias y de tiempo en el avance, ganaremos en el empleo eficaz de la sorpresa.

En la defensa, se hará uso del terrano quebrado, con alturas ocultantes relativas y cubiertas para las pequeñas unidades (zonas urbanas y fabriles); apoyándose en parte en la pendiente posterior y en obstáculos naturales (ríos, manchas de árboles, etc.) paralelos al trazado de la posición defensiva; que dificulten o desvelen los grandes movimientos enemigos, rompiendo su impulso, y faciliten el rechazo desde posiciones propias favorables. El contraataque desde la profundidad de la zona táctica propia sobre el revés o el flanco de las puntas de avance enemigas, preferiblemente después de su empeño, será un empleo de la sorpresa muy eficaz. Las trampas de fuego (fire bags), los campos de minas dispersos y pequeños, los golpes de fuego desde los puntos de defensa y nidos de resistencia, retenidos hasta las distancias próximas con el enemigo, son sorpresas defensivas, pero más esperadas por el enemigo.

Basándose en las características del terreno y fijándose en las particularidades de alguna parte del ámbito táctico (enemigo, misión, terreno, oportunidad) se planeará y decidirá la sorpresa. Y se implementará su montaje despliegue, soporte y desarrollo, siguiendo un flujo suficiente, protegido y continuo.

Las Tropas (T) necesarias para ejecutar y cumplir la sopresa concebida y decidida, deben ser apropiadas para la misión por sus características. La sorpresa es una acción ofensiva sobre el enemigo, desarrollada inesperada, rápida y desconsideradamente, en general. El equipo de los hombres y el apoyo aéreo y artillero deben ser los necesarios y suficientes, conforme al plan decidido. Además de su entrenamiento general, los hombres deben recibir el entrenamiento específico, en función de las características de la misión y las acciones a desarrollar. Las características de obediencia e iniciativa, paciencia, resistencia y sobriedad, cualidades físicas, entrega y espíritu de grupo, compromiso con la misión tienen que ser las mejores en los hombres. Ya que ellos serán una parte importante de las acciones. Y actuarán como jefes y responsables de ellos mismos y de sus compañeros de misión, en determinados momentos.

Es importante un entrenamiento completo en tiempo real de la misión. Hay aparatos que fallan a las X horas de uso. La tensión sobre los hombres y sus esfuerzos sostenidos afectan a su confort y a su eficacia y rapidez de actuación. Con repercusiones en su disposición combativa, su alerta y la precisión de respuestas.

Muchas veces el fuego pesado se empleará para ocultar al enemigo nuestra sorpresa. La coordinación de distintas armas en una misma misión o sector, es un punto crítico de ésta. Por ejemplo, unidades de infantería, reforzadas por pelotones de ingenieros y apoyadas por unas secciones de tanques, cruzando un bosque no cerrado para alcanzar sorpresivamente una posición enemiga en la profundidad de su despliegue. Al actuar en un mismo sector de avance o ataque, la coordinación entre las pequeñas unidades debe ser ensayada y confirmada.

El Tiempo (T) de la misión es un factor decisivo de su éxito. Por un lado, debe ser el oportuno. Por otro, el tiempo debe ser suficiente y uniformemente acelerado en los “ciclos de acción” sucesivos del desarrollo de la misión. Para que la concentración, la secuencia o la simultaneidad de empleos y la contundencia de las acciones demuelan el objetivo humano al que se apliquen, una vez coneguida la sorpresa.

Es necesario considerar siempre que todas las acciones necesitan para ocurrir un tiempo planificado estimado más un tiempo complementario corrector. Éste dependerá del grado de complejidad de la misión: unidades, apoyo logístico, acciones demostrativas coadyuvantes, distancias a recorrer, dificultades de traslación, presencia e intención del enemigo, simultaneidad o secuencia de empleo, coordinación. Y se origina en los fallos que surgen en las actividades humanas cualesquiera y en los errores pequeños y medianos que se cometen por los jefes y hombres. Un error grave supondría que la sorpresa estuvo mal calculada o ejecutada y es un error operativo grave.

Los Civiles (C) no deben ser dañados en una misión sorpresiva. Incluso cuando el enemigo se mezcle y proteja en un ámbito civil, es posible definir y concretar un objetivo puramente militar. Para aislarlo, atacarlo y extirparlo con precisión y limpieza militares. Aquí es necesario el empleo de las armas orgánicas de la unidad terrestre atacante, que limitan los daños no deseados y concretan sus efectos en los blancos seleccionados.

Es de señalar que el fuego pesado indiscriminado aéreo y de artillería es un arma de resultados despiadados y desparramados para el empleo en medios urbanos. Su objetivo no es cegar, perturbar o neutralizar al enemigo. El fuego pesado excesivo e insistente busca destruirlo. Que es el objetivo más incierto y menos económico de todos. Tanto los soviéticos como los occidentales lo han empleado con profusión en las guerras civiles del Asia del suroeste. Su uso tiene como objeto destruir de lejos y previamente al asalto, las posiciones enemigas en los poblados. Evitando en lo posible que las fuerzas propias luchen a las distancias próximas con los rebeldes islamistas.

EN BUSCA DE LA EXCELENCIA MILITAR.

UNA TEORÍA INCOMPLETA Y SESGADA.

El autor, citado abajo, realiza una crítica metódica y profunda de las distintas formas de lucha en cada una de las épocas históricas.

Es especialmente duro y mordaz con la forma de lucha de los alemanes durante la II guerra mundial. Su objetivo es degradarla y empequeñecerla, para restarle enjundia y validez en la historia de las operaciones terrestres. Privando así a la evolución de la teoría estadounidense sobre dichas operaciones, de cualquier influencia o deuda intelectuales con la doctrina de la guerra alemana.

A la que el autor considera más oportunista y táctica, que cabal y científica. Y opina que fue favorecida en sus resultados por las carencias y los errores de sus enemigos. Es posible que un análisis académico de la forma de lucha alemana, se acerque a rendir ese veredicto.

Pero, la evidencia es la piedra de toque de la realidad sin apariencias. Y el caso es que los alemanes triunfaron amplia y extensamente con aquella, durante la primera etapa de la II guerra mundial en Europa: 1939 a 1942. Durante la cual, sus enemigos pudieron aprender de las tácticas, técnicas y de la estrategia operativa alemana. Ya que se prolongó demasiado en el tiempo, al multiplicarse los teatros de la guerra.

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Y que, en la última fase de la guerra: 1943-1945, los alemanes fueron sobrepasados, abrumados y, finalmente, derrotados. A lo que contribuyeron las diferencias cualitativas y cuantitativas en los flujos logísticos, que apoyaron a los dos bandos; la enorme sangría de los mandos y cuadros alemanes, que resultó irrecuperable y mermó las cualidades de sus unidades; y la demografía cuantitativa de los Aliados.

Shimon Naveh concede amplia calidad y estima a la doctrina militar de los soviéticos. Que considera científica, porque seguía un proceso lineal de argumentos, lógica y resultados (que durante mucho tiempo, fueron sólo ansiados o previstos). Y que se adaptaba y guiaba específica y realmente, a un ejército de masas, poco instruido y nutrido por una demografía apabullante. Que siempre tuvo un apoyo logístico insuficiente, cuando no era precario. La mecanización de la infantería para colaborar con los tanques, fue siempre un anhelo y una esperanza, más que una capacidad media real.

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En los primeros tiempos tras la revolución bolchevique, incluso dirigidos por el joven teórico de la maniobra profunda, general Mijail Tujachevski, los ejércitos rusos recordaban en sus marchas, a “hordas lentas y esquilmadoras”. Que vivían para el sustento del territorio por el que avanzaban, propio o extraño. Los hombres más instruídos relativamente, siempre escasos, eran alistados en las armas técnicas, artillería, ingenieros, aviación. O en las más eficaces y necesarias para la penetración y la explotación de la retaguardia operativa enemiga, tanques, infantería de la Guardia.

Por último, Shimon Naveh concentra sus esfuerzos, resumen y alabanzas en el largo proceso de desarrollo de la doctrina estadounidense Air Land Battle y sus siguientes actualizaciones. Cuyas bondades y eficacia se materializaron en la ofensiva aérea y terrestre contra el régimen iraquí en la guerra del golfo de 1991, buscando la liberación de Kuwait del poder de Saddam Hussein. Guerra que fue la piedra de toque de aquella doctrina supuestamente culminada.

Iniciada la ofensiva terrestre, las fuerzas estadounidensesy sus aliados se enfrentaron con rapidez con prácticamente todas las fuerzas iraquíes que ocupaban y defendían Kuwait. Desde el golfo Pérsico actuaron las fuerzas navales, amenazando con un desembarco anfibio en las estrechas costas del emirato. Por el sur, los marines se encargaron de fijar a las fuerzas iraquíes del flanco sur de la defensa. Confirmando así, para los iraquíes que el frente de ataque de los aliados serían el sur y el este.

Resultado de imagen de soviet polish war LA GUERRA RUSO POLACA DE 1920.

Pero, al sur de Irak/Kuwait, el grueso mecanizado de los aliados penetró en tromba a lo largo del frente occidental del despliegue iraquí. Para seguidamente dividirse este despliegue aliado en varias puntas de avance, sobre todas las unidades iraquíes de ese flanco.

La campaña era una gran operación de atrición del más fuerte contra el fuerte, por los mayores medios tecnológicos y capacidades de los aliados. Donde se buscó, al estilo soviético, un ataque simultáneo a todos los escalones del orden de batalla enemigo y en la profundidad de su despliegue defensivo rígido. En el sur de éste existían divisiones blindadas o motorizadas iraquíes, dispuestas a contraatacar cualquier penetración aliada. Hacia el centro y norte, estaba el grueso de la Guardia Republicana, dispuesta a contraatacar cualquier acción operativa aliada.

Las concentraciones, las maniobras, las acciones no buscaban, ni tenían, un centro de gravedad del esfuerzo. Que fuera definido sucesivamente y aplicado conforme se desarrollaba la campaña. Sino que, sirviéndose de las ventajas ya citadas, las fuerzas aliadas buscaban enmpeñar, fijar y arrollar a las unidades enemigas a su alcance, de una forma directa y casi conjunta. Creando realmente así, una batalla de cerco y aniquilación, de la familia de Cannas y Tannenberg, donde la liquidación del cerco se hacía por partes y era uniformemente acelerada en el tiempo.

Resultado de imagen de soviet polish war ARROLLANDO LAS HORDAS SOVIÉTICAS.

Las divisiones iraquíes al este estaban sometidas al control central y directo de Saddam Hussein y su Estado Mayor. Que las privaban de iniciativa, flexibilidad y libertad de acción. Si no, algunos cuerpos o divisiones de los Aliados hubieran podido ser puestos en dificultades por la actuación de alguna gran unidad iraquí. Tras iniciarse el ataque terrestre y gozando los aliados de la supremacía aérea, solamente se ocultó a los iraquíes, privados de la exploración operativa, la maniobra envolvente de los aliados por el oeste, hacia su retaguardia.

La Estrategia operativa en la Guerra Irregular.

Naveh, sin embargo, no se acerca, ni mucho menos se interna y analiza, un tipo de guerra que ya existía desde mucho tiempo atrás. Antes de la génesis y maduración de la estrategia operativa estadounidense. Y que es la guerra de guerrillas, palabra tomada del español por todos los idiomas. A la que, pomposamente, le llaman guerra de IV generación los anglosajones. Aunque es casi tan antigua como el conflicto humano. Los ejército modernos tecnológicos encuentran dificultades para enfrentarse a esa forma de lucha. Empleando los medios, la doctrina y sus reglamentos, el orden de batalla y los entrenamientos de que están dotados.

La guerra de guerrillas es sinónimo de conflicto prolongado y enraizado en la sociedad civil, donde aparece y se desarrolla. Es de baja intensidad militar, salvo en su última etapa (si la alcanza) y de gran politización y polarización ideológicas de los rivales. Estas características hacen que inevitablemente los civiles estén involucrados en ella y que el conflicto militar sea arbitrario, duro y cruel. Se enfrentan posiciones e intereses antagónicos, que, en el uso de la violencia, derivan hacia los límites de ella y del sufrimiento de quienes la padecen y protagonizan.

Naveh podría hablar de la aplicación de la estrategia operativa en la guerra de guerrillas. O empleada en la dirección y las operaciones de las unidades de élite (marines, rangers, SEALs, cazadores, etc.) que realizan misiones de contrainsurgencia. Aquí, los centros de gravedad de los esfuerzos, coordinados globalmente, abarcan los ámbitos económico, militar, político y social. Y existirán en estos campos y serán aplicados de una manera armónica, conjunta y coordinada. Trabajando para un esfuerzo común y convergente, empleando distintas combinaciones de medios en los distintos casos que se presenten.

Existirá un mando central anti insurgencia que debe conjugar y dirigir los esfuerzos, medios y actuaciones. De acuerdo con la especialización de los medios que actúen, las acciones y los objetivos que se busquen en cada uno de los citados niveles o campos de acción. Una característica de los actos y sus efectos es que deben ser convergentes. Buscando la multiplicación e incremento de éstos y la sinergia de los primeros. Así, en cualquier acción, a partir de un nivel de efectivos, de presupuesto o de resultados buscados, intervendrá el Mando Contrainsurgencia.

Como ejemplos, en el ámbito militar serán centros de gravedad las bases semipermanentes, las comunicaciones entre las bandas y con los paisanos, incluyendo las logísticas, y los movimientos de las partidas rebeldes. La defensa estática se mantendrá en los centros y medios necesarios para el esfuerzo de guerra. Los otros deberán defenderse por un sistema de guarniciones de defensa del territorio. Que será apoyado por un sistema militar de patrullas móviles y de la aviación de reconocimiento y de ataque a tierra. Las unidades especiales realizarán incursiones profundas de ataque, exploración y hostigamiento en las áreas en disputa con las guerrillas o en poder de éstas.