Teoría e Historia Militares y Temas de Interés Permanente en los Conflictos y Crisis Modernos. Military Theory and History and Topics of Permanent Interest in the Modern Conflicts and Crisis.
Categoría: DISLOCACIÓN FUNCIONAL O POSICIONAL DEL ENEMIGO
Dentro de los Principios de la Guerra que tratan del Control y de la Creación humanos del fenómeno guerra están la Dirección, la Decisión y la Iniciativa.
La Decisión implica una Acción del Mando razonada y acorde con los medios y las intenciones superiores para ella. Es pasar de la dirección teórica a una Resolución Activa y Decisiva. Aquí es posible emplear el Empeño en una Acción concentrada, poderosa y suprema.
El ser Resolutivos es superar los diablos de la dispersión, la incertidumbre, el cansancio, la acción imperiosa del enemigo. La Resolución como fuerza de voluntad razonada y motivada impone la Ley de la Acción al enemigo. Y esta acción suprema impone la sorpresa, el desequilibrio y aumenta las vulnerabilidades del enemigo, descubriéndolas o agrandándolas en las operaciones.
Desarrollo.
Para ser resolutivos suficientemente, hay que estar bien Entrenados. Y, esto se logra definitivamente tras los primeros combates con un enemigo. Realmente, el «tiempo de maduración» necesario para convertir una unidad recién formada en una «unidad eficaz» es increíblemente corto, medido en semanas.
Hay que estar Motivados cualitativamente por el Ethos adecuado y fuerte de los militares. Generalmente, cumplen estas características las unidades de élite de los ejércitos:
Rangers, Marines, Rangers de Texas, las S.S. alemanas, las unidades soviéticas de la Guardia, los Inmortales persas, la Legión española, la Legión francesa, las primeras unidades del Budesheer en la Segunda Guerra Mundial. No lo son los SEALS americanos, ya que se trata de unidades pequeñas, que normalmente no dan trascendencia operativa a sus operaciones usuales.
La potente acción sobre el enemigo impone la ley de la acción sobre él y supera y dispersa los efectos negativos del combate y su preparación y del enemigo.
Aquí, el espíritu de equipo, la hermandad en armas, la lucha por el ideal y el triunfo impulsan a los hombres a dar lo mejor de sí.
Empleo simplificado de las Unidades.
Las unidades resolutivas imponen su decisión localmente empleando los dos medios activos con los que cuentan: la maniobra sorpresiva y/atrevida y el fuego directo e indirecto de su artillería y de las armas de apoyo de los vehículos de combate de infantería (VCI) y de transporte de infantería (VTI).
Normalmente, si las unidades tienen una misión separada, la artillería pesada estará subordinada a su mando.
El fuego de las ametralladoras .50 y de los cañones de tiro rápido de 20 a 30 mms de calibre, los apoyarán directamente en su avance y en la neutralización o la destrucción de sus objetivos sucesivos.
El tipo de lucha que emplean las unidades resolutivas les supondrá que su consumo de munición de las armas de los infantes de las unidades y de sus transportes y vehículos de combate acompañantes, será alto en sus sucesivos avances y acciones contra los objetivos.
Las unidades de tanques que les acompañen serán de un batallón y, como mínimo, emplearán dos compañías. Cualquier cantidad menor de tanques supondrá perder gran parte del poder de choque y de fuego concentrados de los tanques. Y, la existencia de un cerrojo antitanque enemigo disipará su poder como tal arma blindada.
Últimos detalles.
Muchas veces, la distancia entre una unidad corriente y una resolutiva está en el correcto desempeño de todas sus capacidades y su desarrollo, por esta última. Es decir, cumpliendo bien todas las funciones y ordenanzas existentes.
La 88ª división de infantería del U.S. Army era considerada por los alemanes como una “división de choque”. Y, cuando a la 88ª división se la situaba en un sector del frente, los alemanes orientaban hacia ella sus reservas. Previendo que el esfuerzo principal aliado en ese combate, se realizaría en ese sector. Es decir, los alemanes consideraban que esa división estadounidense era algo especial.
MAYOR GENERAL JOHN EMMET SLOAN, COMANDANTE DE LA 88 DIVISIÓN DE INFANTERÍA DEL U. S. ARMY
¿Por qué ocurría esto? El factor más importante fueron las dotes de mando del jefe de la división. En otros aspectos, la 88ª era similar a otras divisiones nuevas. Las cualidades de mando demostradas en la 88ª incluían:
Agresividad; Estricta disciplina; Atención al detalle; Arengas y mensajes que arrastraban a las tropas; Presencia personal del general Sloan en la línea del frente; Asegurarse de que todas las órdenes se cumplían adecuadamente; Asegurarse de que los subordinados tenían los medios para cumplirlas; Habilidad táctica, demostrando que para sobrevivir era importante para los hombres seguir las órdenes; Dotes para captar el “cuadro general” y el papel de cada unidad en los objetivos generales; Gestos amistosos para establecer relaciones con los mandos subordinados.
Y, en resumen: Presencia personal en la línea del frente, agresividad, disciplina y valor.
Normalmente, es difícil que coincidan dos unidades de élite enemigas luchando entre sí. Lo que daría lugar a un costoso combate de atrición.
Dado el resultado que producen estas acciones resolutivas sobre el enemigo, es conveniente para cada ejército preparar y mantener algún Cuerpo Especial, que reuna las condiciones de alta resolución en el combate. Y, permanezca como reserva y fuerza especial de empleo.
Esta característica de Resolución en los combates, suele, para una campaña u operación de sucesivos combates, compensar el aparente mayor desgaste y las bajas. La Calidad de la acción adecuada y fuerte supera siempre los efectos de la atrición y las pérdidas de los combates.
El intervalo de las acciones tácticas más específicas se extiende desde los 12-15 Kms propios hasta los 40-50 Kms de profundidad en la posición enemiga.
Ya vimos que la zona operativa era muy vulnerable ante la explotación profunda de los grupos móviles enemigos. Pues bien, la masa de apoyo, formada por estructuras basadas en la estabilidad y la gestión y con las unidades con una disponibilidad de combate cualitativamente inferior, por innecesario allí, es aún mucho más vulnerable. Otra cosa es que, con los ejércitos modernos, basados en los innumerables productos fabriles necesarios para su operatividad, la explotación de la retaguardia profunda de un enemigo sea operativamente fácil o aún factible.
Teoría del empleo de los drones en los ataques.
Los países de Europa del Este o Central, como dicen algunos de ellos, como si pudiesen modificar la geografía, tienen frontera terrestre y marítima con Rusia y éstas son las longitudes de ellas:
País Frontera terrestre Porcentaje Frontera marítima
Finlandia 1271,8 km 21,7% 54 km
Bielorrusia 1239 km 21%
Ucrania 2093,6 km 35,7% 567 km
Noruega 195,8 km 23,3 km
Letonia 270,5 km
Lituania 266 km 22,4 km
Estonia 324,8 km 142 km
Polonia 204,1 km 32,2 km
TOTAL………………. 5865,6 km 840,9 km
Abrumados los países europeos con la falta de medios, tácticas, técnicas y doctrina para detener los ataques y las irrupciones más o menos profundas de los “vehículos aéreos no tripulados” (en inglés, drones, zánganos). La solución decidida es dotar a toda la frontera oriental europea de una “red física de drones de reconocimiento y drones de ataque a corto hasta largo alcance”. Pero, que es estructuralmente insegura, por imperfecta e insuficiente.
INCORPORACIÓN DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL A LA OPERATIVA DE DRONES
Tras las recientes incursiones de drones rusos en Polonia y Rumanía, los ministros de Defensa de los países llamados de “primera línea” decidieron el viernes 26 de septiembre, iniciar cuanto antes la construcción conjunta de un “sistema de defensa antidrones”, que cubra toda su extensa frontera con el amenazador enemigo. A esta decisión ha contribuido directamente la intensificación de incidentes y agravios con este armamento novedoso por parte de la Rusia de Putin.
El Sistema de Defensa Láser contra drones emplea tres fases de acción: Detección, Localización y Destrucción. Primero se detecta al dron y lo clasifica según su tamaño, velocidad y trayectoria de vuelo. Una vez clasificado, se inicia el bloqueo del objetivo, utilizando mecanismos de seguimiento, para mantener una puntería precisa sobre el dron. Esta fase es crucial para asegurar que el rayo láser permanezca enfocado en el objetivo durante todo el proceso de enfrentamiento.
Por su parte, Ucrania,por boca de su ministro de Defensa Skmyhal, se ha comprometido a ayudar a los europeos aliados en el desarrollo de la tecnología y la táctica en este campo de armamentos. El comisario de Defensa de la Unión Europea, Andrius Kubilius, considera que el Ejército ucraniano es el que más experiencia tiene en el desarrollo y empleo de los distintos tipos de drones.
VUELO DE DRONES RUSOS DE LARGO ALCANCE
Los ministros de Defensa decidieron que debían dar el paso “de las discusiones a los hechos concretos”. Como primer objetivo se crearía un sistema de detección de drones nacional e interoperable, con la citada experiencia de Ucrania. Según Kubilius, ésta sería ahora la mayor carencia. Los jefes de Estado serán informados en la reunión del Consejo Europeo de finales de octubre, para que den el apoyo político al desarrollo del objetivo. Se habló que podría tardar un año su consecución.
COMISARIO DE DEFENSA DE LA UE, ANDRIUS KUBILIUS
Concentrando el enemigo suficientes drones en profundidad y en un estrecho sector del frente de drones europeo, éste puede ser penetrado y superado de flanco, de revés y para la penetración profunda en la retaguardia, la zona operativa enemiga. En función de los alcances, capacidades de carga y tipos de armas que tengan los drones.
El concepto de guerra moderna equivale casi a guerra híbrida. Ésta sería, según la denominación de los EEUU, la guerra de V generación. Ahora la abordamos con métodos digitales, informáticos, usando la discriminación y la precisión de los algoritmos y la tecnología de radiaciones y pulsiones electromagnéticas, la guerra de V generación, la guerra híbrida o multifacética.
Y, este modelo de enfrentamiento dialéctico con un componente esencial de fuerza física, necesita una integración armónica holística de los medios multidisciplinares disponibles con los objetivos diferentes, simultáneos o sucesivos, que queramos conseguir.
Antes de ahora, las llanuras inacabables de Polonia y Alemania podrían permitir a las unidades mecanizadas soviéticas, más fuertes en infantería, para poder combatir adecuadamente en los enormes terrenos urbanizados y fabriles de los países invadidos, tras el ataque y la penetración por ejércitos de ruptura y grupos móviles de explotación, avanzar rápidamente por ellas, cubriendo sus flancos de algún contraataque aliado y alcanzar el mar del Norte.
LA DOCTRINA DEL ATAQUE EN PROFUNDIDAD DEL MARISCAL MICHAIL TUJACHEVSKI
Con ello, quebraban la cohesión de las posiciones de defensa aliadas, dispersaban el fuego pesado de defensa y su coherencia y desarticulaban la dirección integral de defensa aliada en Europa del Centro y el Oeste.
Hoy en día y desde no hace mucho tiempo, las armas tácticas son los “enjambres de drones”, escalonados en varios tipos, por misiones y aparatos, y las armas operativas son los “grandes enjambres”, escalonados en “grupos” surtidos adecuados. Los cazas pueden operar como algunos de los vehículos aéreos desplegados para la protección de las armas tácticas y operacionales citadas.
La necesidad de defender muchas cosas (fronteras, centros de mando y de comunicaciones, concentraciones de tropas, almacenes de armas y de vehículos a orugas y ruedas, repuestos, movimientos terrestres) hará que literalmente falten medios de reconocimiento y de ataque. Ya que, hasta el último momento, hasta que el enemigo eslavo revele por su movilización y despliegue de marcha/ataque, cuáles son sus objetivos, los “enjambres de defensa” aliados (reconocimiento, ataque a drones y a fuerzas terrestres) no estarán en disposición de combatir adecuadamente en los puntos atacados de los aliados.
Las zona operativa y sus funciones y vulnerabilidades.
La zona operativa es el espacio geográfico donde se desarrolla el proceso de convertir la “masa de apoyo” de la retaguardia estratégica (fuerzas, apoyos, logística, comunicaciones, estados y planas mayores) en “unidades de acción” capacitadas y especializadas para su empleo en las “interfases de acción” con el enemigo. Éstas constituyen los puntos activos de lo que se puede llamar frente, cada vez más móvil y discontinuo, debido a la dispersión de las fuerzas, a su velocidad táctica y a su potencia de fuego.
Dichas unidades de acción, se integran en conjuntos de armas combinadas, cuyo nivel inferior táctico suele ser el batallón o la compañía reforzados, que tienen subconjuntos o unidades elementales, en el combate móvil.
Los elementos críticos de esta zona, que es el soporte físico de aquella actividad, son las comunicaciones de todo tipo, los espacios de maniobras (zonas de desdoblamiento, de apresto, de espera, de avance, provistas de cubiertas o desenfiladas), las unidades de ingenieros y de exploración operativa, los medios logísticos (almacenes, medios de distribución, organización y zonas de distribución a las unidades) y los centros de elaboración de la inteligencia y la transmisión de los reconocimientos y del mando operativo.
La zona operativa debe tener la suficiente profundidad espacial para poder contener, suministrar, desplegar, encaminar y dirigir al número suficiente de unidades, siguiendo las puntas de avance o de ataque necesarias junto al frente, para reiterar los esfuerzos en las “interfases de acción” y conseguir el objetivo táctico que en éstas se plantea y decide.
En la práctica suele existir una simetría espacial, como indicó el general Richard Simpkin, de las zonas operativas de ambos contendientes, a lo largo de la supuesta línea continua del frente. Una diferencia muy marcada en la profundidad de una zona, puede indicar la debilidad táctica de un rival, bien por menores recursos o por un más lento alistamiento para el combate de sus reservas estratégicas o medios militares en general (nivel gran estrategia o estrategia total).
Las razones de incluir a las tropas de ingenieros entre los elementos críticos de la zona operativa, residen en sus funciones específicas de lucha: actúan contra el centro de gravedad enemigo; son fuerzas muy escasas para todas las tareas que pueden desempeñar; su acción tiene un gran efecto multiplicador en nuestro esfuerzo; suministran a las otras fuerzas el material de ingenieros para su uso particular; son responsables de las interceptaciones y cortaduras reforzadas del terreno y las obstrucciones más eficaces: posiciones antitanques estables, campos de minas y fortificaciones más elaboradas. Con ello afectan gravemente al esfuerzo eficaz de nuestra capacidad de movimiento como elemento operativos.
Los elementos funcionales citados de la zona operativa son altamente vulnerables. En efecto, carecen de suficiente capacidad de defensa cercana (incluyendo los antitanques de infantería, aunque sean de apoyo), que suele estar limitada a los elementos de seguridad destacados por las unidades y los centros y que, aunque sea circular, son de tipo puntual en su posicionamiento. Si se produce la destrucción o la desarticulación de esos elementos funcionales críticos, que actúan como una red conexa e interdependiente de una sola costura. Se generará en los elementos afectados ondas de conmoción, que se transmiten por toda ella. Y, ello afectará exponencialmente a la funcionalidad de la retaguardia operativa, haciéndola incluso colapsar.
Privadas las unidades de acción enemigas en sus puntos activos del frente, de su zona operativa, que las capacita, sostiene e impulsa, la supervivencia de todo el sector de frente afectado es imposible tras un tiempo, por agotamiento o por consunción. Asimismo, los efectos morales de la sorpresa ingrata y de la pérdida de las expectativas precipitan el hundimiento de su frente más rápidamente aún. Sus fuerzas tenderán a retroceder hacia su retaguardia profunda, para proteger los elementos funcionales que les permiten operar tácticamente.
Y, ¿qué hay de la capacidad de combate de las unidades desplegadas en la zona operativa, preparándose para operar en ese sector de frente o en otro contiguo? ¿Pueden defender a los elementos funcionales de su zona operativa? ¿Pueden contraatacar la penetración del enemigo?
Recordemos que cualquier conjunto militar, desde la tripulación de un tanque hasta un ejército, pasa la mayor parte de su tiempo, no desplegado ni preparado para combatir. Su tiempo utilizado transcurre haciendo labores y operaciones que le permitan llegar a combatir en el momento elegido.
Tanto si está entrenando, embarcándose, moviéndose, equipándose, abasteciéndose, reorganizándose, esperando o descansando, cualquier unidad no está en plena disponibilidad de combate. Precisamente en la zona operativa es donde las unidades se preparan para realizar sus operaciones contra el enemigo. Incluso aunque ésta se trate de una marcha táctica, “empujando” un frente flexible y discontinuo con débil alistamiento de combate de su enemigo.
Sólo podemos contar para la defensa de la zona operativa con las reservas operativas alistadas y con las reservas tácticas más profundas, situadas ambas en ese sector o en los contiguos.
La masa de apoyo es el conjunto de los medios militares que concurren en el teatro o la campaña. Su medio de actuación es la estabilidad y es regida mediante la “gestión” de los altos mandos. Ésta se basa en procesos y estándares definidos, que son estables durante largos períodos de tiempo, los cuales le confieren la previsibilidad necesaria de los efectos buscados en su acción. Con ellos se mantienen y se manifiestan la cohesión y la funcionalidad de estas estructuras e hiperestructuras militares.
Al nivel de un grupo de ejércitos, la masa de apoyo se extiende desde el límite anterior de la posición de defensa hasta los 300-500 Km. en la profundidad propia y con un ancho de unos 300 Km.
Hacia la zona de los 75-100 Km., la hiperestructura de la masa de apoyo se disgrega en las estructuras y microestructuras más activas, que constituyen las unidades operativas y tácticas. Éstas actuarán en los campos de acción y las interfases de acción con el enemigo, hasta unos 150-250 Kms en la profundidad de éste. Seguirán para ello procedimientos de combate y de maniobras operativo-tácticos, que estarán orientados con los criterios de descentralización, aprovechamiento de oportunidades, sorpresa, contraataques, vacíos enemigos, etc., y que estarán regidos por la intención superior y su centro de gravedad, que son todos específicos de las estructuras y microestructuras activas con el enemigo.
La sorpresa militar forma parte más del arte bélico y de su creación, que de la ciencia militar, la doctrina, sus reglamentos y los principios o “normas» del buen hacer en la guerra. Desde luego, su ámbito y sus instrumentos los toma de la ciencia militar. La ciencia militar tiene su lógica y su práctica orientada a la teoría aplicada.
La
doctrina militar forma el armazón, la estructura, el
corazón de todo el desarrollo y la sabiduría que la ciencia militar
ha ido elaborando hasta el momento. La doctrina militar de cada
estado incorpora la idiosincracia, la historia y la civilización de
la nación correspondiente. Las virtudes permanentes y
los valores,
más temporales,
de aquélla se reflejan también en su doctrina militar. Todo esto la
canaliza en una dirección y un sentido.
El
arte bélico tiene en su concepción y ejecución las
características de: la variabilidad; la concepción
insólita y singular; la aplicación diferente, inesperada y novedosa
y la relativa ingenuidad (naturalidad y frescura) y libertad en sus
hechos.
Si nos guiamos principalmente por la ciencia militar, que también conoce el enemigo, los resultados de la dialéctica bélica los obtendremos manteniendo una superioridad en hombres y medios, marchas y maniobras. Y el coste será la atrición de los medios y el desgaste humano en una proporción mayor y siempre indebida, que con el empleo de la sorpresa.
Así, una defensa escalonada en profundidad y con suficientes reservas, probablemente nos prive de muchas oportunidades para la sorpresa eficaz. Pero, casi siempre, actuando en el microterreno, como empleando un zoom táctico, podremos aplicar la sorpresa táctica u operativa, insólita e inesperada.
Desarrollo.
La sorpresa se concreta y materializa en una acción inesperada sobre el enemigo por el fuego y/o el choque. Que, aprovechando la no disponibilidad combativa habitual del enemigo, le hace víctima de un ataque que no está en disposición de rechazar con éxito.
Evidentemente, las unidades a cargo de la sorpresa deben eludir a la exploración, a las avanzadas de combate y a la seguridad enemiga. Encargadas de dar al grueso que las destacó, el tiempo suficiente para adquirir la disponibilidad combativa que le permita el rechazo de su atacante.
Pero, la sorpresa mental no sólo debe ser inesperada para el enemigo. Sino que, para que se pueda aprovechar la totalidad de su potencial y efectos, debe ser también desacostumbrada, especial, infrecuente. Con una tendencia indudable a ser “insólita, nunca vista”. Este carácter insólito, nunca ocurrido, refuerza extraordinariamente el carácter al uso, inesperado y súbito de la sorpresa.
No
siempre tenemos a mano la insolitud. Y la sorpresa
favorece frecuentemente, al emplear la ley de la acción, al rival
más móvil e, incluso, sólo más activo.
Entonces, el empleo y la manipulación de las “apariencias”, las características apreciadas de los eventos y sus circunstancias, nos permitirán establecer y desarrollar una “situación” táctica u operativa nueva. Que, para el enemigo, resulte sorpresiva e insólita. Y que nos dé una victoria insospechada al principio de la situación dialéctica planteada.
Ejemplo táctico con trascendencia operativa.
Veamos un ejemplo de una fuerza extraordinaria actuando como fuerza normal, induciendo al enemigo a un engaño completo, gracias a la manipulación de las apariencias de las circunstancias.
Con el avance de los soviéticos amenazando operativamente Rostov, el 4º Ejército panzer del coronel general Hoth se retiró en enero de 1943 de sus posiciones en las riberas del Sal, estableciendo una línea defensiva al sur del río Manich. Por aquella ciudad pasaba la vía de abastecimientos y de retirada del 1er. Ejército panzer y debía mantenerse abierta, si se deseaba evitar un desastre cualitativamente similar al de Stalingrado. El Sexto Ejército atrapado aquí era la unidad tipo ejército más poderosa de la Wehrmatch. El 4º Ejército panzer recibió la misión de proteger este cuello de botella de las comunicaciones del Grupo de Ejércitos Don.
General Erich von Manstein, antes de su toma de la fortaleza de Crimea.
Pronto alcanzaron los soviéticos la confluencia del Manich con el Don. Apoderándose de la pequeña ciudad de Manutchskaya, en su ribera sur y situada a sólo 30 Km en dirección a la desembocadura del Don. Los soviéticos adelantaron entonces destacamentos avanzados en esa dirección. El 23 de enero, la 11ª división panzer y la 16ª división de infantería contraatacaron a las puntas de avance soviéticas y las rechazaron sobre Manutchskaya.
Ahora era vital restaurar el frente al sur del Don y del Manich, expulsando a los soviéticos de esa ciudad. Que constituía una de sus características cabezas de puente, que con enorme habilidad sabían reforzar rápidamente, una vez constituidas.
GENERAL HERMANN BALCK, UNO DE LOS MÁS FINOS TÁCTICOS DE ALEMANIA
Los
alemanes realizaron un ataque directo desde el suroeste el día 24,
buscando sorprender a los soviéticos, con la continuidad de las
operaciones. Pero se encontraron con el fenómeno citado. Los
soviéticos ya habían creado un frente antitanque en esa entrada a
la ciudad. Emplazando tanques con sus cascos semienterrados y
distribuidos entre los edificios, a lo largo de las calles en
profundidad y que eran de muy difícil localización.
La 11ª división panzer, muy veterana y con un magnífico táctico por jefe, el general Hermann Balck, cesó rápidamente el ataque al detectar la importancia de las defensas, sin empeñarse a fondo.
El día 25, el general Balck inició un ataque sobre el sector noreste de la ciudad, que los soviéticos identificaron como el asalto principal, similar al anterior y siguiendo el criterio ortodoxo de “no insistir en ataques fallidos o frontales” (no provechosos). Por ello, trasladaron rápidamente sus medios antitanques (los tanques son los más móviles) al sector amenazado.
Para que ese ataque fuera creíble (manipulación de las apariencias) se empleó en un principio en su apoyo toda la artillería divisionaria. Se trataba, además, de la dirección de ataque más peligrosa para los soviéticos, ya que ésa era la parte de la ciudad más cercana al puente principal de carretera sobre el Manich y su ocupación aislaría la cabeza de puente soviética en la ribera sur. Esto constituirían las “evidencias primarias” de la apariencia.
Probablemente, el ataque en el sector nordeste ya fue considerado por la defensa soviética como un ataque alternativo (una de las posibilidades) y por eso también reaccionó rápidamente al ocurrir.
El ataque alemán principal “virtual” lo ejecutaban tanquetas de exploración y vehículos semi orugas de infantería, para simular la marcha de vehículos mecanizados, ocultos por cortinas de humo. Buscando más esconderlos de las vistas enemigas que proteger su avance por saltos observados. Esto prestaba una “evidencia secundaria” a la credibilidad de las “apariencias”.
Cuando el empeño soviético en la nueva defensa fue apreciado, lo cual confirmaba la alteración del dispositivo original y la atracción ejercida sobre él por el ataque normal “aparente”, el grueso de la artillería divisionaria lanzó un potente golpe de fuego sobre un sector de la zona suroeste de la villa. Una sola batería alemana quedó apoyando el falso ataque principal en marcha.
BALCK RECIBE UNA CONDECORACIÓN DE MANOS DEL FUEHRER, DETRAS EL MARISCAL KEITEL
El grueso de los tanques del 15º regimiento panzer atacaron inmediatamente el límite anterior de la defensa y entraron en la villa. Avanzando por su interior, para atacar por la retaguardia el nuevo despliegue defensivo soviético, especialmente sus tanques. La infantería mecanizada alemana cerró tras ellos después de la irrupción.
La resistencia soviética se desmoronó. Su infantería se dirigió al puente sobre el Manich, siendo perseguida por el batallón de motoristas 61. Las bajas alemanas en la liquidación de la defensa de Manutchskaya fueron, según fuentes propias, de un muerto y catorce heridos. Atribuyéndoseles a los soviéticos entre 500 y 600 bajas y 20 tanques destruidos.
La interfase de acción es un concepto espacial que define la zona y el espacio donde desarrollamos la acción violenta sobre el enemigo y sus medios, siguiendo criterios tácticos adaptados al carácter de nuestros objetivos. El factor de acción eficaz en las interfases de acción es el sistema de armas combinadas o interarmas.
En el ataque penetrante, por ejemplo, la superficie de las interfases se limita cuantitativamente y se seleccionan éstas en la profundidad enemiga, según sus puntos críticos y aquéllos que estorben al avance de nuestras fuerzas, por ejemplo, observatorios y puntos de fuego antitanque. En la defensa, aumentamos cuantitativamente las potenciales interfases en nuestra profundidad y de una forma algo laminar.
La interfase es la que posibilita una acción táctica y la destrucción del enemigo, aplicándole una pura atrición elegida, selectiva y favorable. La ausencia de interfases, por el contrario da una cierta seguridad a cualquier fuerza, concretándose solamente en una amenaza la presencia, incluso cercana, de su enemigo.
La interfase no es sólo lineal o frontal y con la profundidad del alcance de las armas pesadas de infantería y de los tanques, sino que se prolonga superficial y espacialmente por la acción de la artillería indirecta, de los medios de destrucción superficial (artillería reactiva) y de la aviación de combate y de bombardeo. A menor interfase en una zona de operaciones, funcionará más el criterio de maniobra operativa y en una mayor interfase, buscaremos desde posiciones ventajosas y con medios eficaces y sinérgicos (combinadas o interarmas) aniquilar (incapacitar) al enemigo.
La velocidad de intercambio (acciones y efectos) en la interfase es cualitativamente variable y está condicionada por la transitabilidad del terreno y por el carácter de nuestra intención. En el ataque buscamos la fluidez de las acciones tácticas. En la defensa, deseamos añadir un espesamiento a las mismas, que nos ayude a romper al enemigo delante del límite anterior de la posición de defensa y en las distintas emboscadas y bolsas de fuego preparadas, tanto principales y alternativas como suplementarias, preferiblemente antes de su irrupción.
En las interfases existen ciertos puntos críticos, donde nuestra interacción táctica con el enemigo resultará especialmente eficaz. Son sus vulnerabilidades tácticas, sus vacíos de protección o de capacidad de combate o sus medios de defensa descuidados, aunque sólo lo sean durante un tiempo. La exploración de combate es imprescindible para detectarlos y es misión del jefe táctico decidir sobre cuál o cuáles actuar, buscando en la decisión táctica, la trascendencia operativa del mando superior.
La capacidad de combate se aplica sobre una interfase con una profundidad variable en función de las armas. La capacidad de combate posee un valor máximo, útil, relativamente estable para las distintas armas o sistemas de armas, que podemos medir en hombres por metro de interfase de acción.
Para el choque, por ejemplo, no es posible usar más de un hombre por 1,5 ms. de interfase de contacto. Para el fuego de tiradores, considerando una sección de 50 hombres útiles para unos 300 ms de interfase, su valor baja desde 0,6 a 0,15 hombres por m. de frente. La artillería produciría un efecto de cegamiento, de perturbación, de neutralización o de destrucción, añadido a la acción en la interfase, pero complementario de ella y nunca sustitutivo. El fuego de ametralladora no bajaría sustancialmente la proporción, ya que su fuego “equivale” al de un cierto número de infantes, según el terreno y su capacidad de adquirir blancos, en fuego rápido de 20 disparos por minuto y fusilero.
Desarrollo.
Sin embargo, desde las guerras de la antigüedad a las guerras de los años 80, la dispersión ha aumentado desde un valor proporcional de 1 a 5.000 en el campo de batalla o táctico. Para la defensa organizada estática moderna equivale a un batallón de 750 hombres en 3 Km2. La defensa móvil o en ambiente nuclear puede triplicar esa superficie. Esta dispersión ha vaciado el campo de batalla, cubierto ahora por el fuego directo y el fuego indirecto de apoyo, y ha permitido profundizar enormemente el terreno operativo de las grandes unidades, hasta los 50 a 75 Kms.
Una obstrucción, un desfiladero, un río en el que la interfase disminuyese o alterase, limitaría las posibilidades reales del atacante y potenciaría enormemente al defensor. Así, la batalla defensiva del rey Leónidas en el desfiladero de Las Termópilas, sería un ejemplo de contención de fuerzas abrumadoramente superiores, por la limitación absoluta de la interfase de acción entre los ejércitos persa y espartano. Y, no poder aplicarse ésta sobre los centros críticos griegos, por ejemplo, un flanco expuesto, hasta que un pastor sirvió de guía a un contingente persa para alcanzarlo.
Toda esta complicación operativa convierte simultáneamente en improductivas o no activas, a la mayoría de las fuerzas empleadas en una acción en un momento dado.
Existiendo esa limitación práctica al uso de nuestra capacidad de combate disponible, debido a la desproporción espacio táctico/interfase en el combate, surge el tema de conseguir la aplicación máxima de nuestra fuerza.
Para lograrlo debemos de:
Aumentar todo lo posible nuestras interfases favorables con el enemigo, especialmente sobre los puntos débiles y críticos de su despliegue; rotar adecuadamente las unidades en contacto táctico; mantener un espacio de maniobra adecuado en nuestra retaguardia táctica, que permita impulsar las puntas de ataque necesarias o mantener las diferentes interfases defensivas posibles ante la irrupción o la penetración enemigas.
Y emplear a cada arma en la interfase de acción más favorable posible: Así el peso del esfuerzo lo llevará la infantería en los ataques preparados contra un enemigo alistado para el rechazo (por ejemplo, un frente antitanque), en las largas distancias de avance y en los terrenos de reducido dominio por la vista, como los bosques, las zonas urbanizadas y los terrenos quebrados, con los tanques apoyándoles por el fuego y avanzando por saltos cubiertos. Los tanques pueden ir delante en los ataques de encuentro, en los terrenos ligeramente ondulados y si el enemigo tiene un peor alistamiento de combate, pero teniendo cuidado en que la infantería cierre rápidamente las distancias. Para cortas distancias empleamos el ataque conjunto en un mismo sector; ambas armas pueden avanzar desde diferentes posiciones en un ataque convergente en los combates de encuentro y en los envolventes, siendo fundamental la sincronización de ambos. Dentro de la posición enemiga los tanques atacan las posiciones de tiro con su fuego y la infantería va limpiando las posiciones desde sus flancos.
También es posible aumentar estructuralmente nuestras interfases de acción favorables con el enemigo.
Esto se logra en el ataque mediante la ruptura y la penetración en sectores favorables y siempre por el envolvimiento, la inversión de frentes y el cerco y por la persecución frontal y desbordante coordinadas. Los escalones sucesivos del atacante pueden, a su vez, crear una interfase de acción favorable contra un enemigo no suficientemente defendido, por ejemplo, posiciones de artillería o centros de comunicaciones o parques logísticos, y también mediante un ataque de flanco desde su profundidad con unidades mecanizadas o blindadas, sobre un contrataque enemigo contra su penetración.
En la defensa ocurrirá a la inversa. Se evitará la ruptura de la zona de defensa, aunque sea móvil, aumentando en su “recorrido” las posibles interfases desfavorables para el enemigo.
Esto se logra por el escalonamiento en profundidad de los medios activos de defensa y por su colocación preferente en las contrapendientes, en posiciones cubiertas, ocultas, preferiblemente de flanco, alternativas y suplementarias y recibidas por una defensa local de infantería y buscando buenos y entrecruzados sectores de tiro. También por el aumento de las interceptaciones (cortaduras reforzadas, campos minados de rápida colocación, obstáculos naturales más o menos perpendiculares a sus sectores de avance)
Las caballería ligera mongola , sin arriesgarse nada, ablandó a distancia el despliegue desesperado en cuña de los caballeros y, a continuación, tomando su oportunidad, la caballería pesada cargó para aplastarlos. Sembrando el caos entre sus enemigos y deshaciendo ya la autoconfianza de los húngaros.
Los mongoles seguían sin terminar o cubrir con algún destacamento, el cerco al campamento de carros
Numerosos destacamentos ligeros mongoles salieron, a su vez, en persecución de los huidos. Una parte los presionaba directamente por su retaguardia, para aumentar su conmoción, el caos y su miedo. Mientras, otros destacamentos realizaban la “persecución desbordante”, alcanzándolos desde los lados y alanceándolos o lanzándoles sus flechas desde las monturas.
A lo largo de 50 Km se extendieron, por el camino de vuelta a Pest, los restos de los húngaros, de sus cabalgaduras y de sus equipos e impedimentas. Más de 70 mil caballeros y auxiliares húngaros perecieron en el campo de batalla, en el campamento temporal y en la fuga hacia el suroeste.
Tras la batalla del Sajo, la resistencia húngara colapsó.
Los mongoles atacaron seguidamente Pest y la quemaron. Pero no se atrevieron a cruzar al lado oeste del Danubio en la explotación del éxito, a pesar de las supremacías moral y numérica que gozaban en esos momentos. Batu y Subodai dieron descanso a su ejército y consolidaron sus posiciones al este del gran río. Y así pasó más de medio año, donde el acontecimiento principal relacionado fue una declaración poco animosa de Cruzada contra ellos del Papa, de la que se obtuvo poco en la práctica.
En diciembre de 1241, el Danubio se congeló en esta gran región. Los mongoles aprovecharon para saquear Buda, realizaron un reconocimiento en fuerza en Austria y enviaron un destacamento al sur, hacia Zagreb, en persecución del rey Bela. Y el día 25 asaltaron Gran, la capital húngara y sede de su arzobispado, llevándose consigo todo lo que de valor y antigüedad pudieron.
Un Final portentoso para Europa.
Europa central y occidental estaban maduras para una invasión mongola. Los europeos no tenían un ejército capaz de enfrentarse a esa amenaza, que ya estaba echándoles el aliento en sus nucas.
EL GRAN KHAN OGEDEI
El plan estratégico explicado por Subodai al Khan y a sus generales parecía cumplirse fielmente hasta sus últimas partes. Pero, esto era ya sólo una ilusión, un imposible. Una “apariencia”, que diría Sun Tzu.
El 11 de diciembre de 1241 habían recibido en el cuartel general de Batu y Subodai a un mensajero escoltado proveniente de Karakorum, la capital mongola. Traía las noticias que Ogadai, el Gran Khan, había muerto y que su viuda estaba actuando como regente, hasta que un nuevo emperador mongol fuera elegido y ascendiese al trono.
Los príncipes mongoles presentes estuvieron deseosos de hacer valer sus derechos para la sucesión y decidieron regresar a su capital, llevando consigo a los tumanes imperiales. Batu sabía que sin esas tropas escogidas, no podía mantener en su poder a Hungría, pero creyó que con los reclutas turcomanos, que ya tenían experiencia y habían participado en combates, podría mantener la mayor parte de sus territorios.
Así, los mongoles evacuaron Hungría, sin ser estorbados, acosados o perseguidos por sus enemigos. Aunque detrás dejaron la tierra que fue suya arrasada. Esto fue un símbolo de su idiosincrasia y carácter expoliador hasta el agostamiento, bandido de tierra y depredador absoluto. Y sin la menor capacidad para crear, mantener, desarrollar, extender y legar a sus sucesores, una civilización que mereciera este nombre. Y no dejarles sólo los resultados acumulados de sus tropelías, fianzas, tributos, saqueos y botines y las enseñanzas militares para obtenerlos.
SARAI, LA CAPITAL DEL IMPERIO MONGOL SUBSIDIARIO DE LA HORDA DE ORO.
Batu regresó a su campo base de partida, en Sarai, cerca del Volga y a escasos 100 Km. al norte de Astrakán. Y allí estableció un imperio mongol subsidiario, que fue conocido como la Horda de Oro.
Los mongoles no tendrían otra oportunidad igual para invadir Europa. Tras esta aberrante pesadilla sufrida por los europeos, éstos inventaron toda clase de relatos y mitos, en los que contaban cómo habían derrotado a los invasores “tártaros” (así conocían en general a los mongoles) y les habían obligado a volver a sus tierras.
Este resultado impensable, súbito y ocurrido en los últimos momentos posibles … portentoso, ¿fue cosa del Sino y del Karma de Europa y su Civilización privilegiada?, ¿o era el resultado de una Intervención Divina por intercesión de la Virgen María?
Desde luego, fue humanamente una excesiva e increíble casualidad. Pero la fe tampoco puede aportar nunca unas “evidencias”, porque dejaría de serlo y se convertiría en la realidad comprobable. La Intervención Divina eficaz, en favor de Europa y su civilización, que sin el Cristianismo actuando desde su médula, nunca se parecería a lo que fue y a lo que es, es probable, porque Aquélla nunca es tronante o avasalladora.
OGEDEI, SEÑOR DE ASIA Y SUCESOR DE GENGHIS KHAN
Dios no visitó a Elías en la tormenta de rayos o en el viento huracanado, sino en una tenue y suave brisa. Y, para los esotéricos y los sincretistas, la explicación podría ser “una actuación cósmica de las fuerzas astrales y akásicas, en favor de la Luz, la Paz y la Civilización humana hacia los niveles superiores de la Conciencia Universal”.
También existe una explicación “racional” y común de lo ocurrido, pero que no puede concretar el momento para iniciarse esa retirada oportuna. Los mongoles y las tribus centroasiáticas asociadas estaban creando un imperio euroasiático en la primera mitad del siglo XIII. Pero sus capacidades materiales y sus recursos ideológicos y religiosos no se correspondían con un objetivo tan importante.
Como ya vimos, a los pueblos de los países ocupados, no tenían nada satisfactorio y duradero que ofrecerles. Los mongoles se mantenían en esas tierras ajenas por la amenaza del terror conocido. Como ocurriría con otros tiranos, que pretendieron hacerse “mundiales”, sus colaboradores necesarios eran étnica o ideológicamente similares. Pero la etnia mongola y sus afines eran demográficamente insignificantes, para poder vigilar y defender solos un imperio tan vasto. Todo ello, en las décadas de la invasión de Europa oriental, se había tensado hasta el punto de ruptura sus capacidades militares.
Así, más temprano que tarde, los mongoles hubieran tenido que realizar aquella marcha retrógrada general, para asegurar y consolidar sus tierras del Este de Eurasia. Alejándose del contacto con civilizaciones dinámicas, ideológicas y expansivas, como la europea, con la que las relaciones de vecindad y de primeros intercambios de comerciantes, exploradores y aventureros se hubieran resuelto con el enfrentamiento militar.
La caballería del Ejército mongol se dividía en ligera y pesada.
Su arma más distintiva, usada en toda la caballería, era el arco compuesto, en forma de S, que, tensado debidamente, podía lanzar una flecha hasta más de 300 ms de distancia. Su longitud le hacía útil para dispararlo desde una montura.
Los mongoles eran pastores y su ocupación les daba mucho tiempo libre. Así, se entretenían en disparar el arco compuesto. Logrando con ello una gran maestría en su disparo y uso y, muy importante, manteniéndola en el tiempo.
La caballería ligera estaba destinada a hostigar al enemigo en formación, a enviar patrullas por delante de su grueso, para adquirir información y a perseguir y rematar al enemigo roto, en su huida.
La caballería pesada golpeaba en el choque al enemigo; se procuraba que éste estuviese cansado o disperso o en minoría.
Los mongoles no llevaban un tren de asedio suficiente. Vencían al enemigo encastillado con cebos y tretas. Y, ofreciéndole una ventaja deseadísima lo atrapaban.
Desarrollo.
En 1241 unos 100 mil mongoles cruzaron la frontera polaco-ucraniana para atacar Hungría.
Un destacamento de 20 mil hombres, dos tumanes o divisiones mongolas, las órdenes de los príncipes Baidar y Kadan, se encargarán de asegurar que los húngaros no recibirán refuerzos de Polonia, Alemania o Bohemia.
Para ello, derrotan a las concentraciones de fuerzas de esos países en Chmielnik, a unos 18 Km de Cracovia. Atrayendo al enemigo en su persecución, sin previa lucha, a una emboscada, apareciendo los mongoles ante aquél como una partida de incursión que se retiraba a su base.
Y, en Liegnitz, a unos 60 km al oeste de Breslau, emplean una mangudai para engañarlos. Consistía en que un “cuerpo” de ejercito mongol, inferior al enemigo, se empeñaba seriamente en la lucha. Su tamaño era lo suficientemente grande para que el esfuerzo mongol se considerase importante. Con ello iba a atraer mentalmente al enemigo y a apartarlo de cualquier otro pensamiento o posibilidad. Tras una dura batalla, el puro peso del enemigo obligaba al cuerpo mongol a retroceder.
Batu cruza el Sajo con 40 mil hombres por el Puente de Piedra
Lo que era una retirada táctica y nunca realmente desordenada, se tomaba por sus enemigos por una derrota explotable. Su desconocimiento total y permanente del enemigo mongol no le hacía sospechar nada. Y, su deseo de la victoria, acrecentado por el verdadero esfuerzo realizado en el combate inicial, no le dejaba ver más allá.
La persecución anhelante y a toda leche, terminaba dispersando las formaciones cerradas y sólidas de los nobles europeos. En un momento de la persecución, siempre lejos de las fuerzas enemigas que aguardaban, surgía el grueso de la caballería pesada mongola, escondida, fresca y lanzada al choque. Que terminaba por deshacer a los grupos de caballería inconexos, en los que se habían dispersados los perseguidores europeos.
Tras una auténtica cacería, las fuerzas europeas que quedaban en las posiciones iniciales de la batalla, bien se dispersaban también o eran a su vez atacadas por el conjunto de las fuerzas mongolas.
En esos momentos, en menos de un mes de operaciones, 20 mil mongoles (al inicio) habían recorrido unos 650 Km en territorio enemigo y ganado dos batallas decisivas.
Polonia se encontraba batida y conmocionada y los alemanes al oeste del río Oder retrocedían y se disponían a defender sus reinos. Los bohemios, aún intactos, estaban a unos 400 Km de las primeras posiciones defensivas húngaras en el Danubio; por lo que su ejército era operativamente ineficaz para lograr la decisión en el ataque mongol a Hungría.
Para asegurarse de la “intención” de los alemanes, los mongoles realizaron una demostración hacia el oeste, dentro de Alemania. El rey Wenceslao de Bohemia los persiguió. En unos momentos dados, los dos tumanes (-) se desdoblaron en pequeños y escurridizos destacamentos. Y, formando una nube casi invisible para el enemigo, se deslizaron por ambos lados del ejército bohemio y se alejaron hacia el este.
En su retirada para unirse con el grueso del ejército mongol (80 mil (-) hombres), al mando de Subudai Bahadur, el lugarteniente del Khan, los mongoles cruzaron por Moravia, asolando sus poblados, almacenes y campos. Así, crearon un amplio páramo desierto, que protegería aún más el flanco derecho de Subudai, al dejar esas tierras moravas incapaces de sostener por un tiempo a un ejército de paso.
Recreación General Subodai Bahadur
Los restos de las fuerzas de los príncipes Baidar y Kadan consiguieron reunirse con las fuerzas de Subudai para participar aún en su campaña.
El general Subudai había ideado y presentado el plan de invasión y ataque al Khan y sus generales, y, había sido puesto al mando de las fuerzas para realizarlo.
Subudai concentró su ejército en 3 agrupaciones de marcha. Cada una entraría en Hungría por una ruta diferente, a través de los pasos y valles de los montes Cárpatos. Este despliegue aportaba a los mongoles una protección de las sorpresas enemigas y les daba ya un desdoblamiento inicial, preparatorio para las maniobras de sus 3 cuerpos móviles. Los húngaros, por su parte, no se atrevieron a atacar a ninguno de ellos, por miedo a un avance de los otros cuerpos sobre su retaguardia operativa o para ocupar algunas de sus ciudades.
El 3 de abril, Subudai formó sus tres columnas móviles de ataque frente a Pest, en la ribera este del Danubio. Allí estaba el rey Bela de Hungría, con su ejército de 100 mil hombres. Al otro lado del río, unidas por puentes, estaba Buda.
Habiendo destacado también un tumán en Transilvania, para asegurarse que de Rumanía no recibían refuerzos los cristianos, los mongoles eran ahora unos 70 mil (+) hombres. Y, cuanto más tiempo se tomase Subudai en sus cálculos, decisiones y preparativos, más tiempo tendrían otros gobernantes europeos para decidirse y venir a apoyar al rey Bela.
El general mongol aplicó a escala estratégica una de sus estratagemas de combate: su ejército se retiró al este. Usando el “razonamiento”, los jefes húngaros supusieron que los mongoles no se atrevían a luchar contra su ejército más poderoso. Y, espoleados por su inactividad ante el avance no estorbado de las tres columnas mongolas, pidieron iniciar su persecución. Los húngaros no valoraron que Subudai les estaba atrayendo fuera de la protección del Danubio y del apoyo entre los destacamentos y cuerpos del ejército húngaro.
Rey Bela IV de Hungría.
El rey Bela, al mando de la gran mayoría de su ejército, dirigió la persecución contra los mongoles. La retirada mongola fue calculadamente lenta. Tardaron 6 días en alcanzar el río Sajo, a unos 160 Km al noreste de Buda y Pest.
Al oeste del río y en el llano frente a Mohi, la ciudad principal de la zona, el príncipe Batu y Subudai decidieron enfrentarse ya a sus “perseguidores”. El 9 de abril, los mongoles cruzaron una ancha garganta, avanzaron por un brezal, cruzaron un Puente de Piedra y continuaron unos 16 Km hasta los matorrales situados al oeste de las colinas y viñedos de Tokay. En ellos tenían numerosos lugares donde camuflarse y esconderse.
El ejército húngaro, que realizaba una persecución frontal, acampó en el brezal disponiendo sus carros cerrando un círculo, donde instalaron las tiendas, impedimentas y cabalgaduras. A la derecha del campamento temporal estaban los pantanos de la ribera del Tisza, a su frente se extendía el brezal del Sajo y su izquierda la cubrían bosques y pequeñas alturas.
Al amanecer del miércoles 10 de abril de 1241, Batu y unos 40.000 hombres se abalanzaron sobre el puente de piedra desde su lado oriental. Los húngaros lo defendieron con vigor hasta que se vieron obligados a retirarse debido a las bombas incendiarias lanzadas por las catapultas mongolas, ya que se encontraban en un frente muy estrecho.
Ahora vemos con claridad cómo los rivales van asumiendo los roles de vencedor y vencido. Y que esta situación continúa hasta el final. Éstas son algunas de las señales que anuncian y preceden los resultados finales de la dialéctica bélica.
Los mongoles cruzaron hacia la orilla occidental del Sajo, pero durante más de dos horas se vieron terriblemente presionados por las cargas húngaras, y sólo el fuego de sus arqueros les permitía restablecer brevemente su línea defensiva. Poco a poco, el ejército húngaro se desplegó para eliminar la cabeza de puente mongola sobre el Sajo.
De repente, el general Subodai, que también había cruzado al lado occidental a través de un puente improvisado, construido río abajo del Sajo, mientras los húngaros estaban distraídos por la amenaza de la cabeza de puente mongola, apareció con unos 30.000 mongoles en la retaguardia húngara.
Príncipe Batú, fundador de la Horda de Oro
Golpeados y aturdidos, pero, con redaños y experiencia para no caer en el pánico, los húngaros se retiraron en buen orden a su cercano campamento. Pero, los mongoles se lanzaron sobre él, rodeándolo Casi totalmente y cubriéndolo de bombas y flechas incendiarias, que quemaban los vagones de carga, las tiendas y espantaban a las bestias. Sembrando el caos entre sus enemigos y deshaciendo ya la autoconfianza de los húngaros.
Curiosamente (¿o no?), los mongoles seguían sin terminar o cubrir con algún destacamento, el cerco al campamento húngaro de carros por la garganta de acceso de acceso al brezal. Los caballeros húngaros con suficiente coraje moral aún, formaron un cuña para resistir la carga; era la última resistencia firme del ejército húngaro.
Pero, la mayoría de ellos se fueron retirando por la “brecha” existente en el cerco. Huyendo en pequeños grupos, hacia lo que creían que sería su salvación. Y, cayendo realmente en una trampa mortal, que se extendía por todo el recorrido de su huida hacia Pest.
A lo largo de la Historia, los presuntos rivales bélicos han ido perfeccionando sus Armas, Técnicas y Tácticas para vencer a un enemigo que se opone violentamente a la consecución de sus objetivos.
En el Principio,
Apareció el forzudo con un gran palo o garrote, que iba a por su rival vecino. En un momento dado éste, que era casi un alfeñique, se escondió en un matorral, a la vera del camino. Cuando pasó el forzudo, confiado y bien equipado, esperó que dejara su espalda libre y le asaltó sobre una “vulnerabilidad esencial” desprotegida. Y, el “mayorón” cayó exánime al suelo. La Historia no dice qué pasó con los dos personajes de la fábula.
Cuando el número de miembros de los bandos aumentó sobremanera, buscaron instintivamente agruparse. Para atacar y defenderse mucho mejor.
Primero, fue el molote más o menos grande y pronto se buscó ordenar y aprovechar al grupo. Y, nació la falange, un muro de doce, dieciséis filas de hombres armados con largas lanzas o picas, que sobrepasaban varias filas delanteras, bien entrenados en su manejo conjunto a las distancias de choque. Y, protegidos por un gran escudo y piezas metálicas o de cuero fuerte sobre el pecho, la cabeza (casco) y brazos y piernas.
En la Grecia antigua, los espartanos pulieron a tope el instrumento táctico de la falange.
Nadie estaba tan entrenado y protegido como ellos. Y, su sociedad aceptaba y honraba su ethos militari, concretado en la falange. Las madres espartanas pedían a sus hijos, hoplitas falangistas, “vuelve con el escudo o sobre el escudo”. No existía ni la intendencia, ni la sanidad, propiamente dichas. Y las madres imbuían a sus hijos la mentalidad social guerrera de su sociedad.
LA IMPRESIONANTE FALANGE
Pero, he aquí que la derecha de la falange quedaba más desprotegida que la izquierda. Por la forma en que, naturalmente, los hombres protegían su izquierda con el escudo.
Y, en Leuctra, hacia el 344 a. C., Esparta, con mayoría de fuerzas (10 mil hombres) se dispuso a aplastar a Tebas (6 mil hombres). Sin darse cuenta que su modelo de falange había cambiado.
Epaminondas y su pareja, Pelópidas, habían introducido el ”orden oblicuo” en su falange tebana. En su ala izquierda dispusieron un mayor número de fuerzas y las mejores. Entre ellas, una falange formada por parejas de homosexuales, que la llamaban la “Banda Sagrada”. Rehusando, además, su centro y su ala derecha, como es típico del orden oblicuo. Quizás pudo influir en la agudeza y finura de los jefes homosexuales tebanos, la mayor sensibilidad que se dice de los homosexuales.
En el ala derecha espartana estaba el jefe de todas sus fuerzas. Que era así el “núcleo de su resistencia”. Y, ésta fue golpeada y batida por las fuerzas tebanas de su ala izquierda. Y, apareció el “Caedes”, la matanza y el remate del vencido.
Desde lejos, los espartanos de su centro e izquierda también fueron afectados, por la derrota y la afectación de los hoplitas del área derecha. Y, comenzaron a retroceder, sin haber sido vencidos por las armas.
Un año después de Leuctra, Epaminondas recorría la península del Peloponeso, al mando de fuerzas de la recién formada Liga Arcadia. Y, aparecía frente a la ciudad de Esparta, a cuya vista, se decía, nunca habían aparecido fuerzas enemigas.
Las falanges eran demasiado grandes para poder moverse libre y rápidamente frente al enemigo. Actuaban como un “muro de contención”de Fuerza contra Fuerza, donde la sorpresa, la habilidad y la flexibilidad no podían existir. Otra característica de su rigidez técnica es que tenían que combatir en terreno llano, como poco sin ondulaciones, ni obstáculos como afloramientos rocosos o manchas de árboles y matojos, que rompían su continuidad estructural.
Roma encuentra a las falanges griegas.
Los romanos tenían una estructura militar basada en la legión, como gran unidad operativa, de unos 5 mil hombres. Las legiones estaban formadas por manípulos o, mucho después, por cohortes, pequeñas unidades tácticas capaces de moverse y maniobrar en el campo de batalla, ganando la flexibilidad, la habilidad y la sorpresa que no tenían las falanges. Y, sus centuriones, uno a la derecha y otro a la izquierda de la primera fila del manípulo, y sus oficiales eran capaces de dirigirlos así individualmente.
En la batalla de Pidna, en junio del 168 a. C. tuvo lugar una batalla entre los romanos dirigidos por Emilio Paulo y el macedonio Perseo. La falange macedonia atacó con brío a la formación romana de 2 legiones y la obligó a retroceder hacia el campamento fortificado romano. Pero, se trataba de terreno desigual y algo rocoso y la falange, al avanzar, perdió su solidez e integridad.
UN INSTANTE Y UN PUNTO DE LA BATALLA DE PIDNA.
Al observarlo, Paulo dió órdenes a los manípulos (centuriones) para que actuarán sobre la falange enemiga independientemente. Los centuriones tomaron el mando a partir de ese momento. Los manípulos avanzaron y comenzaron a aprovechar la más pequeña brecha en la formación enemiga pseudocompacta, para introducir por allí a sus hombres.
Éstos comenzaron a hacer estragos con los gladius (espadas romanas algo cortas, preparadas para el cuerpo a cuerpo), sobre los indefensos flancos de los hoplitas macedonios, armados con las largas picas.
Pronto, Emilio Paulo lanzó la segunda legión contra el centro de la línea enemiga. Ésta se estremeció y acabó por ceder. Los lanceros griegos ya sólo eran un estorbo, para luchar y para defenderse. Y, los legionarios romanos se lanzaron vigorosamente al ataque. Y, ocurrió el Caedes, la matanza, el hundimiento de la formación en una masa informe, aterrorizada y huyendo individualmente.
Cuando se puso el Sol, Paulo detuvo la explotación del éxito. En el recuento de muertos, resultaron cien romanos y veinte mil macedonios caídos definitivamente.
Los mongoles amenazan Europa Central y del Este.
A primeros del siglo XIII, los mongoles, tribus nómadas del interior de Asia, que dominaban el combate a caballo y que tenían una organización militar muy elaborada y sencilla, aparecieron por primera vez en las fronteras del este de Europa.
Su logística era simple y de abastecimiento sobre el terreno que pisaban, siguiendo en su avance las zonas de grandes pastos y llevando cada jinete varias monturas con él.
Los mongoles parten de su zona estratégica, definida por “el avance y la localización” de sus poblados nómadas, sus yurtas o casas nómadas, tiradas por bueyes, jamás observados, ni sospechados por sus enemigos, y alcanzan la zona táctica con estos. Sus operaciones no necesitan el soporte físico y anímico de la zona operativa, la transición para las fuerzas y sus apoyos, entre la zona estratégica y la zona táctica.
UNA RECREACIÓN DE SUBUDAI BAHADUR, EL MEJOR ESTRATEGA MONGOL.
Delante del frente discontinuo de las posiciones (ciudades) de sus enemigos, existe una zona amplia, desprotegida y vacía, no controlada por nadie, que los mongoles utilizan al máximo para su acercamiento operativo. Sus enemigos, las fuerzas de caballeros pesados feudales y sus infantes lanceros y arqueros, no mantienen en ellas nada que recuerde a los destacamentos avanzados, que exploren de forma móvil y repelan a las partidas avanzadas mongolas de exploración y de combate.
La preocupación mongola hacia el enemigo era generalmente estratégica, pensando en sus “flancos expuestos” al nivel de los países “ocupados”. Aquella estaba originada por su siempre exiguo número, para los objetivos encomendados o buscados.
Y, en la real no invencibilidad táctica de sus fuerzas, si daban con un enemigo organizado, hábil y, sobre todo, sereno.
Gengis Khan en el 1221, tras la conquista del Imperio musulmán de Samarcanda, situado entre los ríos Sir Daria y Amur Daria, saqueó sistemáticamente Afganistán. Y, su hijo Tilui mató a la mayor parte de los habitantes del norte de Persia. Sin posibles enemigos vivos en el flanco libre estratégico, protegían el flanco sur del Imperio mongol.
La interfase de acción es un concepto espacial que define la zona y el espacio donde desarrollamos la acción violenta sobre el enemigo y sus medios, siguiendo criterios tácticos adaptados al carácter de nuestros objetivos. El factor de acción eficaz en las interfases de acción es el sistema de armas combinadas o interarmas.
En el ataque penetrante, por ejemplo, la superficie de las interfases se limita cuantitativamente y se seleccionan éstas en la profundidad enemiga, según sus puntos críticos y aquéllos que estorben al avance de nuestras fuerzas, por ejemplo, observatorios y puntos de fuego antitanque. En la defensa, aumentamos cuantitativamente las potenciales interfases en nuestra profundidad y de una forma algo laminar.
La interfase es la que posibilita una acción táctica y la destrucción del enemigo, aplicándole una pura atrición elegida, selectiva y favorable. La ausencia de interfases, por el contrario da una cierta seguridad a cualquier fuerza, concretándose solamente en una amenaza la presencia, incluso cercana, de su enemigo.
La interfase no es sólo lineal o frontal y con la profundidad del alcance de las armas pesadas de infantería y de los tanques, sino que se prolonga superficial y espacialmente por la acción de la artillería indirecta, de los medios de destrucción superficial (artillería reactiva) y de la aviación de combate y de bombardeo. A menor interfase en una zona de operaciones, funcionará más el criterio de maniobra operativa y en una mayor interfase, buscaremos desde posiciones ventajosas y con medios eficaces y sinérgicos (combinadas o interarmas) aniquilar (incapacitar) al enemigo.
Desarrollo.
La velocidad de intercambio (acciones y efectos) en la interfase es cualitativamente variable y está condicionada por la transitabilidad del terreno y por el carácter de nuestra intención. En el ataque buscamos la fluidez de las acciones tácticas. En la defensa, deseamos añadir un espesamiento a las mismas, que nos ayude a romper al enemigo delante del límite anterior de la posición de defensa y en las distintas emboscadas y bolsas de fuego preparadas, tanto principales y alternativas como suplementarias, preferiblemente antes de su irrupción.
En las interfases existen ciertos puntos críticos, donde nuestra interacción táctica con el enemigo resultará especialmente eficaz. Son sus vulnerabilidades tácticas, sus vacíos de protección o de capacidad de combate o sus medios de defensa descuidados, aunque sólo lo sean durante un tiempo. La exploración de combate es imprescindible para detectarlos y es misión del jefe táctico decidir sobre cuál o cuáles actuar, buscando en la decisión táctica, la trascendencia operativa del mando superior.
La capacidad de combate se aplica sobre una interfase con una profundidad variable en función de las armas. La capacidad de combate posee un valor máximo, útil, relativamente estable para las distintas armas o sistemas de armas, que podemos medir en hombres por metro de interfase de acción.
Para el choque, por ejemplo, no es posible usar más de un hombre por 1,5 ms. de interfase de contacto. Para el fuego de tiradores, considerando una sección de 50 hombres útiles para unos 300 ms de interfase, su valor baja desde 0,6 a 0,15 hombres por m. de frente. La artillería produciría un efecto de cegamiento, de perturbación, de neutralización o de destrucción, añadido a la acción en la interfase, pero complementario de ella y nunca sustitutivo. El fuego de ametralladora no bajaría sustancialmente la proporción, ya que su fuego “equivale” al de un cierto número de infantes, según el terreno y su capacidad de adquirir blancos, en fuego rápido de 20 disparos por minuto y fusilero. Los tanques no parece que bajen tampoco ese valor por m. de interfase de acción táctica.
Sin embargo, desde las guerras de la antigüedad a las guerras de los años 80, la dispersión ha aumentado desde un valor proporcional de 1 a 5.000 en el campo de batalla o táctico. Para la defensa organizada estática moderna equivale a un batallón de 750 hombres en 3 Km2. La defensa móvil o en ambiente nuclear puede triplicar esa superficie. Esta dispersión ha vaciado el campo de batalla, cubierto ahora por el fuego directo y el fuego indirecto de apoyo, y ha permitido profundizar enormemente el terreno operativo de las grandes unidades, hasta los 50 a 75 Kms.
Una obstrucción, un desfiladero, un río en el que la interfase disminuyese o alterase, limitaría las posibilidades reales del atacante y potenciaría enormemente al defensor. Así, la batalla defensiva del rey Leónidas en el desfiladero de Las Termópilas, sería un ejemplo de contención de fuerzas abrumadoramente superiores, por la limitación absoluta de la interfase de acción entre los ejércitos persa y espartano y no poder aplicarse ésta sobre los centros críticos griegos, por ejemplo, un flanco expuesto, hasta que un pastor sirvió de guía a un contingente persa para alcanzarlo.
Toda esta complicación operativa convierte simultáneamente en improductivas o no activas, a la mayoría de las fuerzas empleadas en una acción en un momento dado.
Existiendo esa limitación práctica al uso de nuestra capacidad de combate disponible, debido a la desproporción espacio táctico/interfase en el combate, surge el tema de conseguir la aplicación máxima de nuestra fuerza.
Para lograrlo debemos de:
Aumentar todo lo posible nuestras interfases favorables con el enemigo, especialmente sobre los puntos débiles y críticos de su despliegue; rotar adecuadamente las unidades en contacto táctico; mantener un espacio de maniobra adecuado en nuestra retaguardia táctica, que permita impulsar las puntas de ataque necesarias o mantener las diferentes interfases defensivas posibles ante la irrupción o la penetración enemigas.
Y emplear a cada arma en la interfase de acción más favorable posible: Así el peso del esfuerzo lo llevará la infantería en los ataques preparados contra un enemigo alistado para el rechazo (por ejemplo, un frente antitanque), en las largas distancias de avance y en los terrenos de reducido dominio por la vista, como los bosques, las zonas urbanizadas y los terrenos quebrados, con los tanques apoyándoles por el fuego y avanzando por saltos cubiertos. Los tanques pueden ir delante en los ataques de encuentro, en los terrenos ligeramente ondulados y si el enemigo tiene un peor alistamiento de combate, pero teniendo cuidado en que la infantería cierre rápidamente las distancias. Para cortas distancias empleamos el ataque conjunto en un mismo sector; ambas armas pueden avanzar desde diferentes posiciones en un ataque convergente en los combates de encuentro y en los envolventes, siendo fundamental la sincronización de ambos. Dentro de la posición enemiga los tanques atacan las posiciones de tiro con su fuego y la infantería va limpiando las posiciones desde sus flancos.
Elaboración.
También es posible aumentar estructuralmente nuestras interfases de acción favorables con el enemigo.
Esto se logra en el ataque mediante la ruptura y la penetración en sectores favorables y siempre por el envolvimiento, la inversión de frentes y el cerco y por la persecución frontal y desbordante coordinadas. Los escalones sucesivos del atacante pueden, a su vez, crear una interfase de acción favorable contra un enemigo no suficientemente defendido, por ejemplo, posiciones de artillería o centros de comunicaciones o parques logísticos, y también mediante un ataque de flanco desde su profundidad con unidades mecanizadas o blindadas, sobre un contrataque enemigo contra su penetración.
En la defensa ocurrirá a la inversa. Se evitará la ruptura de la zona de defensa, aunque sea móvil, aumentando en su “recorrido” las posibles interfases desfavorables para el enemigo.
Esto se logra por el escalonamiento en profundidad de los medios activos de defensa y por su colocación preferente en las contrapendientes, en posiciones cubiertas, ocultas, preferiblemente de flanco, alternativas y suplementarias y recibidas por una defensa local de infantería y buscando buenos y entrecruzados sectores de tiro. También por el aumento de las interceptaciones (cortaduras reforzadas, campos minados de rápida colocación, obstáculos naturales más o menos perpendiculares a sus sectores de avance) defendidas por el fuego, que canalicen el ataque hacia zonas de fuego convergente o que lo retrasen y erosionen. Y, por último, por el empleo oportuno de contrachoques locales y contraataques de las reservas móviles o, al menos, rápidas, tácticas u operativas. Éstas constituyen la fuerza extraordinaria e inesperada que actúa sobre la vulnerabilidad enemiga, que es entonces su desorganización, dispersión y moral neutra antes de la consolidación de sus ganancias del ataque.
El factor de acción eficaz en las interfases de acción es el sistema de armas combinadas o interarmas. Cada una de ellas presenta individualmente unas “características de acción” y unas transitabilidades más convenientes, que les dan un perfil de blanco preferible y unas cualidades de despliegue táctico, de cuya combinación en el sistema surge la sinergia del conjunto.
Cerrando, por ahora, el “bucle histórico y definitorio” llaman guerras de V generación a las guerras híbridas o multifuncionales, que, realmente, siempre han existido. Con la participación mayor o menor de cada uno de los “medios de intervención” disponibles en el grupo social, para conseguir las “funciones de intervención” buscadas sobre el enemigo por el Mando.
No
por nominar hoy en día con una palabra exótica y nueva,
preferentemente extranjera, se crea así un “medio
o una función de intervención”
fresco
y prometedor.
El
problema es que el desconocimiento de la historia, aún la reciente,
empobrece los nuevos conceptos, ideas y situaciones conflictivas. Sin
ganar en aplicación,
eficiencia y capacidad cognitiva
por ello. Con
esto sólo se incide o se repite la historia anterior, para volver a
aprenderla.
Y
que, como en una hélice helicoidal, sólo se cambia el “plano
de ejecución”
temporal fenoménico. Donde se mantienen
incólumes
y ahora ocultos en parte, los distintos “parámetros
esenciales”
de los fenómenos y epifenómenos de los conflictos
y luchas.
Casi todos los “medios de intervención” del Estado, empleados para conseguir sus objetivos nacionales, ya estaban presentes en la panoplia de medios a su disposición, mucho antes de ésta nueva denominación de la Guerra Híbrida. Las “funciones de intervención” eran desarrolladas por “medios” adaptados a las posibilidades reales de su época. Y conseguían los objetivos buscados, aunque fueran muy específicos. Ahí tenemos las acciones del SAS (Special Air Service) como “fuerzas especiales de intervención puntual con objetivo limitado” en la retaguardia del enemigo. Luchando contra éste y para apoyar y colaborar con “fuerzas de resistencia al ocupante” locales. En los EE UU tenemos a los SEAL, los Rangers, la fuerza Delta y las Special Forces, entre otras. En Alemania está el grupo GSG 9. En Australia y Nueva Zelandia tienen el mismo nombre que el cuerpo británico.
Las necesidades estratégicas y tácticas de la guerra y las funciones de los “medios de intervención” son poco variables. Y su variabilidad es función de las mejoras en capacitación general, alcance, velocidad, capacidad de choque y fuego sobre el enemigo, comunicaciones entre “medios”, protección de estos, etc. Que brinden las sucesivas tecnologías aplicables a los “medios”.
Uno de los “medios de intervención” de una potencia mundial o regional para obtener sus “objetivos nacionales y estratégicos” son las “Relaciones Exteriores”. Que tiene un concepto cualitativamente más extenso que la Diplomacia. Ésta se refiere a los negocios de Estado o de gobierno que tratan 2 o más naciones (entonces, alianzas). Y la “función” diplomática es negociar por la vía política lo que le comunica su ministerio o secretaría de Estado. Pidiendo y recibiendo sucesivas instrucciones, si fuera necesario, para mantener y proseguir la negociación. Y manteniéndose en su ejecución y relaciones protocolarias o no, dentro de las cualidades de discreción, prudencia y tacto que caracterizan al oficio.
Las Relaciones Exteriores incluyen también otras relaciones y acciones más heterodoxas. Que es necesario buscar, apoyar y mantener en el exterior para conseguir nuestros objetivos nacionales. Así, una función de las relaciones externas es aflorar para ello, nuevas oportunidades y caminos o vías y “medios de intervención” más secundarios. Las Relaciones Exteriores colaboran directamente, como siempre se ha hecho, empleando los medios y la estrategia nacional vigente, con la Inteligencia, la Economía y las Fuerzas Armadas nacionales. Es decir, actuando conjuntamente en un “mix” de funciones y medios de intervención, la guerra siempre ha sido Híbrida desde la Prehistoria. Creando así nuevas oportunidades y vías, para aplicar y emplear toda la capacidad creativa y potencial del Estado, para lograr sus objetivos estratégicos y operativos.
Príncipe Klemens Wenzel Metternich (1773-1859). Como diplomático camaleónico fue más importante en sus logros, que Napoleón en sus guerras.
Un ejemplo sucinto entre miles de situaciones. El “mando central operativo de guerra combinada” (o MCOGC) puede solicitar a Relaciones Exteriores la búsqueda de disidentes o enemigos internos de un potencial país enemigo. Localizados uno o varios de éstos, se valoran sus capacidades, circunstancias, implantación y posibilidades operativas. Así, RR. EE. presentaría un informe al MCOGC en forma de “resolución fundada” implicándose. O sea, valorando esquemáticamente los casos existentes y decidiéndose por uno o dos, en función de sus cualidades y nuestra conveniencia general o puntual.
Esos
disidentes o enemigos podrán ser políticos o también armados. En
el primer caso, nuestra nación les podría conceder asilo, becas,
apoyo económico y asesoramiento a sus grupos. En el segundo, en una
fase de mayor confrontación, se podrá también enviarles pertrechos
y armamentos, asesores y formadores y unidades de “operaciones
especiales” o de “voluntarios extranjeros”, para
apoyarles y/o reforzarles en sus actividades insurgentes.
A comienzos del siglo XVI las ideas “reformistas y heréticas” del sacerdote agustino Martín Lutero se propagaron por el centro y el norte de Europa, con la ayuda de la imprenta. El origen de la palabra propaganda surge durante la llamada Contra Reforma. Es una referencia a la propagación de la fe católica, con los jesuitas en la vanguardia de esa tarea de catequización. Haciendo frente a las desviaciones de la ortodoxia preexistente, enseñadas por los luteranos, hugonotes, calvinistas, erasmistas, etc.
PROPAGANDA CHINA CONTRA TAIWAN.
La propaganda, como “medio de intervención”, maneja siempre informaciones básicas, esenciales, que son sencillas y simples por definición. Esto es debido a que su “objetivo” (el “target” de los snobs) es siempre amplio y numeroso: la población de un determinado país o región, o un colectivo extenso religiosa, económica, racial o socialmente diferente. Ellos son los que hay que informar, convencer y, según los casos, proteger.
Un
“medio de intervención” contra los enemigos o para
cambiar o influir en voluntades, que era desconocido, por impensable,
hasta hace muy poco, es la Guerra Cibernética.
Los ataques cibernéticos pueden dirigirse al software o al hardware de los sistemas informáticos personales, empresariales o institucionales. El software es el “soporte lógico” de un sistema informático, que hace posible la realización de las diferentes tareas. Este “soporte lógico” incluye el sistema operativo y las aplicaciones o programas informáticos que realizan aquéllas. El hardware, por su parte, es la maquinaria o el conjunto de componentes físicos del ordenador. Así, resumiendo, el software genera instrucciones que se ejecutan por el hardware o soporte físico del sistema.
En general, los ataques se realizan al software de un sistema, buscando una “debilidad” de éste. Y mediante los códigos maliciosos, las entradas traseras, etc. Una penetración o asalto al software se previene en general con un antivirus apropiado al virus recibido. Para atacar al hardware hay que actuar sobre el “componente físico” del ordenador. Y su detección, con la miniaturización existente hoy en día, resulta muy improbable y larga en el tiempo, hasta que se detectan los estragos. La mejor forma de acceder al hardware es realizando la intrusión en las fábricas de componentes y de montajes. Pero éstas están protegidas con medidas de control de componentes y equipos externos, basadas en la nacionalidad y el productor de ellos. Salvo que el atacante y el fabricante coincidan indeseablemente contra los compradores de los productos…
Esquema algo confuso de la Ciberguerra.
La Economía es un importante y clásico “medio de intervención” del Estado y de la Nación. Significa e implica en el esfuerzo de guerra a la capacidad de obtención y producción de toda clase de bienes y servicios, intermedios y finales, que las tecnologías y procesos en vigor en cada etapa son capaces de lograr y conseguir.
Reagan y Gorbachov
También, en casos de necesidad y utilidad, una nación puede decidir asignar más recursos productivos para la producción de un determinado bien. Pero, cuanta más especialización se exija en la producción, los rendimientos, tanto netos como económicos (como coste de ellos) serán menores. En virtud de las leyes del rendimiento decreciente y de los costes crecientes que sufren estos “procesos productivos especializados reconvertidos”. Es muy fácil utilizar el cemento en producir bienes militares de defensa estática (bunkeres, líneas defensivas artilladas) y no levantar edificios con él; resulta relativamente fácil convertir las fábricas de vehículos industriales en productoras de blindados. Y es muy difícil conseguir grandes rendimientos de una lechería convertida en fábrica de armamento.
Todos estos “medios de intervención” exigen necesaria y suficientemente ser armonizados y coordinados por un “centro de gravedad” del Mando en cada teatro de operaciones. Que, en un esfuerzo centrípeto y convergente dirigiría y aplicaría los medios específicos a su disposición.
Surge, un tema menor, pero de gran importancia por las desavenencias que crea en Moscú y con las tropas en campaña. Es la presencia creciente del Grupo Wagner como apagafuegos ruso en la guerra de Ucrania.
WAGNER RECLUTA CONVICTOS RUSOS.
En el mismo se encuadran criminales convictos, mercenarios sirios y libios “entre otros elementos de mal vivir” y voluntarios rusos. En general, gozan de sueldos dispares, dependiendo de su experiencia, origen y trayectoria vital; a un convicto se le paga fundamentalmente con la libertad, más o menos adornada con limpieza de antecedentes.
Su jefe es Prigozhin, un plutócrata ruso y paniaguado de Putin. Este hombre está enfrentado con parte de los del Kremlin y con altos jefes militares por la permanencia de su “grupo armado mercenario particular” en las filas rusas en campaña.
La tolerancia implícita de los jefes militares rusos en Ucrania con los hombres del Grupo Wagner, genera un enorme malestar entre los oficiales, suboficiales y soldados allí destacados. Y rebaja enormemente su moral de combate y su “esprit de corps”.
Si Gerasimov viene con poderes plenos de jefe de la campaña y considera los anteriores argumentos, en relación a la motivación y la disposición combativa de sus fuerzas regulares rusas, tiene que recomponer la situación de las fuerzas, en relación con la presencia del Grupo Wagner en las filas rusas.
La Unidad de Acción y la Concentración de los Esfuerzos en la Campaña.
Otro de los problemas capitales que tendrá que resolver Gerasimov es la Integración estratégica y operativa de todos los Frentes activos de las fuerzas rusas en presencia.
Para establecer una “Unidad Superior del Esfuerzo”, estratégica, que sea coordinada, proporcional y sinérgica. Para optimizar en “tiempos eficaces”, según el principio “universal superior del ahorro de medios” y el “principio militar del Objetivo”, la distribución y el empleo coordinado en el tiempo de las capacidades humanas y materiales adjudicadas a los distintos Frentes.
Así, los rusos tienen diversos Frentes con diferentes importancias y presentando distintas oportunidades.
El Frente norte de Kiev está inactivo. Lukashenko es aliado debido de Putin y con sus balandronadas y maniobras provoca incertidumbres en Kiev. Brinda una oportunidad de drenar efectivos ucranianos móviles, para fijar y proteger el Frente de incursiones rápidas rusas posibles.
Aquí bastaría la presencia en Bielorrusia de una “fuerza de tareas” (tasks force) mecanizada de Rusia. Contando con tanques y vehículos de combate y transporte de infantería, con apoyo de artillería, ingenieros, defensa contra aeronaves (DCA) y aviación de apoyo a tierra y su escolta. E integrando un par de divisiones. Que se moviera por el sur de Bielorrusia merodeando.
El Frente de Crimea está activo hacia Jerson, Mariupol y Zaporiya y crea incertidumbre hacia Odesa. Permite la defensa de los 4 territorios anexionados por Putin,
El Frente del Donbass, al sureste de Ucrania, está activo en los oblast o provincias de Lugansk, al norte, junto a la frontera con Rusia, y Donetz, al sur. El Frente del Noreste, hacia Jarkov o Kharkov está en hibernación. Ambos son promisorios en teoría en esta nueva fase de la guerra.
La acción conjunta y coordinada desde ambos Frentes rusos, de “fuerzas de choque de ruptura” de la defensa Táctica ucraniana. Seguidas, tras la irrupción, por “grupos móviles blindados” con apoyo aéreo, avanzando en la retaguardia operativa ucraniana hacia una población o pequeña zona. Formando un amplio y doble movimiento envolvente en torno al enemigo. Puede crear un embolsamiento de éste o, al menos, una grave amenaza de corte de comunicaciones para las fuerzas ucranianas más activas y, por tanto, equipadas con equipos pesados, desplegadas en el este del país. Rusia cuenta con más que suficientes fuerzas móviles regulares para ello.
El Contraataque Ucraniano.
Los ucranianos pueden contraatacar empleando fuerzas blindadas con suficiente punch, como los Main Battle Tanks más modernos. Los tanques “pesados” que Zelensky reclama a los EEUU y a Europa ahora. Los Challengers (con su blindaje Chobham); Leopards 2 A5, de ingeniería alemana; Leclercs, el primer tipo construido de esta nueva generación de tanques y Abrams, los estadounidenses.
Avanzando rápidamente desde la profundidad del despliegue ucraniano, sobre un flanco de las puntas de avance rusas. Recordemos que ese territorio es terreno favorable para los blindados.
Para ello Ucrania necesitará contar con varios batallones de dichos tanques. Distribuidos por sus concentraciones más importantes, cada uno con unos 50 tanques. El distribuirlo o emplearlo por compañías aisladas es desperdiciar su especial y única velocidad de avance todoterreno y potencias de choque y de fuego, protegidas por un blindaje eficaz. Que es completamente decisoria en el combate moderno.
En toda esta filigrana teórica de maniobras y combates, ganará el más capaz, equipado, motivado y preparado.
El desnaturalizado frente aéreo ruso actual.
El objetivo del frente aéreo ruso actual es el debilitamiento de la moral ucraniana. Mediante el ataque sucesivo a las instalaciones civiles (energías, agua y comunicaciones) y a los núcleos urbanos de cierta importancia ucranianos.
Es de señalar que este objetivo bastante criminal no tiene como blancos a las fuerzas militares enemigas, sino a sus poblaciones inermes de la retaguardia. Para más INRI, comenzó a ser usado descaradamente cuando Putin y sus altos capitostes y paniaguados del Kremlin se dieron cuenta de que su “actuación militar especial” en Ucrania era un “bluff”. Y que Ucrania era un hueso duro de roer para las fuerzas rusas empleadas en ella.
MAESTRO SUN
Hace casi 2500 años, el Maestro Sun (Sun Tzu), en la Época de los Reinos Combatientes, ya avisó que “cuando el general ya es nombrado por el soberano, éste no se debe meter en sus asuntos” y “cuando los cortesanos y ministros interfieren en su mando, traen la desgracia al Reino”.
Además, este objetivo ya ha sido utilizado en otros casos y con nula eficacia, por cierto.
El Japón fue bombardeado inmisericordiemente por los EEUU, cuando ya había conseguido ocupar las islas japonesas (p.e., Okinawa) suficientemente cerca del Japón insular. Los japoneses ya preparaban a su población civil para una resistencia numantina al invasor. Creando una inmensa fortaleza natural en sus islas, donde cada una era un reducto fortificado de ella.
Fueron las dos bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, que supusieron un “ascenso a los límites superiores”, en la lucha contra las retaguardias civiles. Porque eran mucho más que un cañonazo muy grande. Las que obligaron al Japón a rendirse incondicionalmente a los estadounidenses. Porque amenazaron (aunque no tuvieran más artefactos en ese momento), con destruir la esencia e identidad nacional japonesa.
En general, el uso del “bombardeo indiscriminado de las retaguardias civiles”, lo que consigue es galvanizar a éstas en torno a su gobierno y a sus fuerzas armadas. Porque perciben del enemigo un odio demoníaco, feroz hacia ellas, que buscaría la destrucción de su identidad, cultura e idiosincrasia.
Modernamente empleó ese tipo bombardeo los EEUU en Vietnam de Norte. Ellos abandonaron en 1973 el Vietnam del Sur y en 1975 lo ocuparon, casi sin resistencias, las fuerzas comunistas.
El Apoyo Aéreo de Rusia a sus Fuerzas Terrestres.
El frente aéreo ruso en Ucrania debe ser dirigido contra las concentraciones de tropas enemigas (reservas, preparaciones para el ataque, fuerzas en marcha), sus comunicaciones terrestres y la red logística, los puestos de mando y centros de comunicaciones, las puntas de ataque de sus fuerzas, las posiciones de artillería y de lanzamiento de cohetes y drones.
La Conquista por los Mongoles entre 1219 y 1220 del Imperio Islámico de Kharizm (o Khuarezm), en el Turkestán, nos servirá de modelo para presentar sus características operativas y tácticas. La rápida derrota de los musulmanes a manos de Gengis Kan y sus hombres es un ejemplo del empleo sinérgico de la capacidad de movimiento operativo y de la capacidad de combate de un sistema militar altamente eficiente.
Roces entre vecinos.
El imperio de Kharizm era muy reciente. Mientras Gengis Kan conquistaba el Asia Central, hasta llegar a sus fronteras, el Sha Mohamed II extendía sus dominios hacia el sur y el este. Había heredado el territorio del Irán moderno (Persia), pero le había añadido Afganistán, casi hasta el río Indo, y había alcanzado el Sir Daria, ocupando toda la Transoxiana.
Gran Estatua Ecuestre de Gengis Kan cerca de Dadal, su lugar de nacimiento, Mongolia
Todo el enfrentamiento entre ambos imperios comenzó cuando Inalchik, el gobernador de la ciudad de Otrar, en el río Sir Daria, a unos 200 Km. del mar de Aral, detuvo una caravana de mercaderes patrocinados por el Gran Kan y ejecutó a sus jefes, acusándoles de espías. Y posiblemente tuviera razón, pero eso era muy poco diplomático y dañaba un tema muy sensible en las costumbres usuales entre estados y jerarcas. Gengis Kan envió ante el Sha una embajada, formada por un kharizmí y 2 mongoles, solicitándole un castigo para Inalchik. Mohamed ejecutó al kharizmí y devolvió los 2 mongoles a Gengis, con la cabeza totalmente rapada, un insulto personal grave para esos guerreros. La guerra era ya inevitable.
Preparativos de las fuerzas.
Gengis Kan preparó a su ejército para una marcha de más de 1.500 Km., desde sus montañas de Tien San a las fronteras de Transoxiana.
El ejército mongol de la época sumaba algo más de 100 mil hombres. Su unidad táctico-operativa básica era el tumán o división, con unos 10 mil hombres, dividido en 10 minganes o regimientos. El gran ejército se dividía en tres partes: el ejército de la izquierda o del este, el de la derecha o del oeste y el del centro. Los dos primeros tenían un número muy variable de hombres, en función de las necesidades operativas y tácticas; por ejemplo, uno podía tener doble número de hombres que otro. El ejército del centro era mucho más reducido y estaba formado por unidades de élite y por las guardias del Kan y de los distintos príncipes mongoles; en ellos su unidad básica era el mingan. Un cuerpo de ejército mongol constaba de uno o dos tumanes.
Mohamed II reunió un gran ejército, bien armado y equipado, que totalizaba entre 200 y 300 mil hombres (algunos autores hablan hasta de 400 mil hombres, a todas luces exagerando), para defender su imperio de la esperada invasión mongola por el este. Muchos de sus hombres eran también jinetes de las estepas, del Turquestán, que estaban equipados y que luchaban de una forma similar a los mongoles. El Sha estaba seguro de que sus soldados podrían detener y rechazar al invasor.
Para ello desplegó a la mayoría de las tropas a lo largo del Sir Daria, su gran barrera natural al este, y estableció una línea de comunicaciones fortificada desde el despliegue de su ejército hasta su capital, en Samarcanda. Por último, al norte del imperio y protegiéndolo, entre el mar Aral y el Sir Daria se extendía el formidable obstáculo natural del desierto de Kizil Kum, en la depresión Turania, duro y seco donde los haya.
Así, tranquilo con un buen plan, esperó defensivamente a poder derrotar a los mongoles en una gran batalla, por la pura fuerza numérica de su ejército. Pero, fue von Moltke, el viejo, jefe del EE.MM. alemán a finales del siglo XIX, el que dijo que “los planes solían durar hasta el primer contacto con el enemigo”.
Desarrollo de las operaciones.
Durante la primavera y el verano de 1219 un cuerpo de ejército mongol a las órdenes de Jochi, el mayor de los hijos de Gengis, se dedicó a asolar el territorio al oeste del gran lago Baljash, junto a Otrar, dejando un paisaje tan arrasado que era incapaz de soportar a un ejército sin abastecimientos propios.
Jebe Noyan
Según el plan de campaña elaborado por el orlok o lugarteniente del Kan, Subidai Bahadur, un cuerpo de ejército mongol se dirigió a primeros de 1220 hacia el valle del río Fergana, al sur del Sir Daria, en el flanco expuesto del despliegue turcomano, para efectuar un reconocimiento en fuerza.
Iba al mando de Jebe Noyan, uno de los mejores orloks del Kan. Parte de las fuerzas turcas, al mando de Mohamed y del príncipe Jalal-ad-Din avanzaron lentamente hacia el este, sobre el valle. Cuando las vanguardias se encontraron, Mohamed superaba ampliamente a los mongoles y ordenó formar para el combate. Cogidos en terreno estrecho, que no favorecía a su fuerza de caballería, Jebe decidió atacar igualmente. Los mongoles cargaron ferozmente contra los turcos, causándoles muchas bajas. Éstos contraatacaron, intentando envolverles y casi lo consiguen. Pero los mongoles lograron romper el contacto y se escaparon hacia el este.
Las operaciones más decisivas para la decisión de la campaña.
En febrero de 1220, los 3 ejércitos mongoles, al mando de Gengis, de Jochi y de Ogedei y Chagatai, otros dos de sus hijos, cruzaron la zona asolada previamente por Jochi y convergieron sorpresivamente en Otrar, en el flanco izquierdo de la línea defensiva del Sir Daria. Tras el asalto a la ciudad, los mongoles capturaron al gobernador Inalchik y lo ejecutaron muy cruelmente.
Los dos ejércitos mandados por Jochi y por los otros 2 hijos se dirigieron entonces al sur, siguiendo el Sir Daria, y comenzaron a hostigar durante su marcha las posiciones fortificadas de los turcos, a lo largo de su gran línea defensiva planeada. Simultáneamente el cuerpo de ejército del orlok Jebe Noyan, giraba al norte, tomaba la ciudad de Kokand, en el alto Sir Daria, y se dirigía al encuentro de los 2 ejércitos mongoles.
Todas estas operaciones ofensivas contribuyeron a fijar la atención de Mohamed en su línea defensiva fortificada del Sir Daria. En el sur, había ganado la batalla y repelido al invasor y en el norte, aunque los mongoles habían tomado Otrar, no habían penetrado en la Transoxiana. El ejército turco mantenía su alarde de invencibilidad. Mohamed acercó todas sus reservas operativas al Sir Daria. Sin embargo, aunque en ambos casos los mongoles habían sufrido muchas bajas, su proporción con ellos era muy preocupante para los turcos.
Por su parte, tras la toma de Otrar, el ejército al mando de Gengis Kan, con Subidai como su jefe de estado mayor, e integrado por 4 tumanes, se dirigió hacia el norte. Allí tomó la ciudad turcomana de Zarnuk, con el único propósito de capturar a un hombre que, según le indicaron sus informantes, conocía un camino practicable a través del Kizyl Kum, siguiendo una cadena de oasis.
Entonces, los mongoles asestaron su golpe decisivo.
La oportunidad surge del juego de actuaciones dialécticas entre las unidades enfrentadas. La oportunidad es la debilidad táctica e incluso operativa, que aflora en un sector enemigo o está a punto de hacerlo. Sobre ella podemos actuar e incluso precipitarla con nuestro sistema de armas combinadas en una “interfase de acción” especialmente favorable a nosotros. En la oportunidad subyace siempre un error enemigo. Si éste resultase insuperable para él, sería por las circunstancias imprevistas, sorpresivas que concurrieran. Las oportunidades son una característica útil y ventajosa aportada por la dialéctica de acciones en el caos de la guerra.
Los objetivos intermedios previstos en los planes no son oportunidades. Son previsiones derivadas de la planificación y de la resolución fundada del mando. Cuando comienzan los contactos con el enemigo, su logro comienza a ponerse a prueba, como decía Moltke, en el juego de la dialéctica.
Funcionamiento.
De este juego en un medio caótico, independientemente de las desviaciones mayores o menores que sufran los planes, surgirán las oportunidades y los peligros. Los peligros serían las oportunidades del enemigo sobre nosotros. Ambos son imprevistos, pero asequibles y explotables durante cierto tiempo. La razón de la imprevisibilidad en el tiempo de las oportunidades está en el número cuasi infinito de variables y de acciones individuales y colectivas que concurren a definir una “situación” y los ciclos de acción sucesivos en los que ella se va desarrollando.
La oportunidad surge en un fallo del enemigo en el empeño de sus fuerzas y medios de apoyo. Puede originarse por la diferencia de calidades entre las distintas fuerzas enemigas y en la transitabilidad o buen «on going» de un sector dado, que debilitan una defensa o el impulso de un ataque. Aparece también en el descuido del enemigo en presentar un flanco expuesto, es decir, una interfase de acción favorable real o potencial con nosotros, no debidamente cuidada por él para enfrentarse a nuestro sistema interarmas disponible. La oportunidad está en un vacío de capacidad de combate, que surge en un ciclo de acción en una unidad, en un sector del combate. Que queda desprotegido y que es desatendido durante un tiempo suficiente, que permita su detección y su explotación por el contrario.
Es necesario aprovecharla rápidamente. La propia dinámica del proceso de interactuación en el medio caótico, la oculta, la esfuma, la hace inalcanzable, tras un corto tiempo. Ello es debido a la sucesión de los ciclos de acción que modifican las circunstancias que concurren.
Desarrollo.
Para detectar las oportunidades al nivel de actividad militar que sea, es necesario la inteligencia (exploración elaborada y convertida en conocimiento útil, continuo, suficiente) y la presencia suficiente del jefe correspondiente. Para aprovecharlas es necesario una comunicación vertical simple y sencilla, apoyada por la comunicación implícita entre los jefes subalternos y movilidad, flexibilidad y capacidad de combate disponible en las unidades y mandos implicados. Si la oportunidad es trascendente, se traslada a ella por el mando el centro de gravedad táctico u operativo. Si es importante, su aprovechamiento debe contribuir concéntricamente a la creación y al desarrollo de aquél.
Las mismas características recién citadas, pero enfocadas a nosotros mismos, son las que, a su vez, nos protegerán de los peligros u oportunidades enemigas. Con ello se conseguirá evitar su aparición, compensar el peligro o mitigar su presencia y disminuir nuestro tiempo de vulnerabilidad. Si a pesar de la previsión y el cuidado, concurren en su aparición circunstancias sorpresivas o inesperadas, incluso por fallo de nuestra parte, los medios a emplear son las dos últimas acciones citadas para su detección y aprovechamiento.
¿Cuál es esa presencia suficiente del jefe? Aquélla que le permita aprovechar las oportunidades que surjan en su nivel de actividad. Todo ello está relacionado directamente con los dos estilos o formas de mando diferentes para el cumplimiento de las tareas de los distintos escalones de mando.
El mando táctico debe ejercerse Sintiendo la “interfase de acción” con el enemigo, el intercambio de acciones con él en el terreno. El límite del mando táctico está claramente en la brigada. Y, en grandes operaciones o en el ataque o en el arma blindada, probablemente alcance en mayor o menor grado a la división, cuyo jefe debe impulsar la marcha o el ataque detrás de la primera agrupación importante del grueso de la unidad.
El mando de los cuerpos de ejército es claramente un órgano de gestión operativa y debe tener una perspectiva más amplia del conjunto. Así como también un mayor alejamiento del contacto directo con el enemigo, que supere la interfase y su retaguardia inmediata. Esto le brida al mando amplitud, visión, serenidad y seguridad.
En el inmenso caos que se va creando en un combate, la previsión del mando puede imponer y perfilar su evolución en una dirección y sentido.
Al igual que el mando efectivo es capaz de “captar” y “sentir” los signos de debilidad y desánimo del enemigo. Y prepara entonces las fuerzas que usará en la persecución y los apoyo que les dará. Poniéndolos bajo el mando de un jefe enérgico, animoso, líder y lúcido.
El comandante debe ir preparando “fuerzas de disposición rápida” en las unidades a su mando. Por ejemplo, una compañía mixta en el batallón; un batallón de armas combinadas en la brigada. De tal manera que la aparición de la oportunidad, cercana y sorpresiva, le permita aprovecharse de ella. Ya que la sorpresa ayudará a que la oportunidad sea aprovechada al principio por una fuerza propia relativamente pequeña. Y que podrá ser reforzada pronto por parte del grueso.
Ejemplo de la presencia eficaz, no física, de un Alto Mando.
Erich von Manstein dirigió desde sus cuarteles en Zaporiya, Ucrania, la operación de contrataque del grupo de ejércitos Don, principalmente contra el Frente del Suroeste soviético del general Vatutin. Para mediados de marzo de 1943, los alemanes habían eliminado del orden de batalla de Vatutin a 6 cuerpos de tanques, recuperaban Kharkov y tenían un frente defensivo resistente desde Tangarov a Belgorod, apoyado en el Mius y el Donetz. También contaban en el sur de Rusia con reservas móviles suficientes para rechazar posibles rupturas operativas en la zona. Y, tras el descalabro de Stalingrado, habían recuperado la iniciativa estratégica, al menos en el teatro de operaciones sur.
HITLER, PREOCUPADO, VISITA AL MARISCAL VON MANSTEIN IN ZAPORIYA.
Un ataque contra el saliente de Kursk, terminado de perfilar por el avance de von Manstein sobre Belgorod, que se hubiese iniciado en el mes de abril, tenía entonces posibilidades de éxito por la falta de preparación soviética.
Este mismo ataque iniciado en julio de 1943 determinó que ya no tuviesen importancia más errores del alto mando alemán (Hitler): entonces, el tema de estrategia total o estrategia de estado no era ya quién ganaría la guerra, sino cuánto tardaría en hacerlo.
Fallo en la presencia eficaz del mando.
Veamos un ejemplo de una presencia inadecuada del jefe, en relación con el escalón que se supone que manda. Lo protagonizó Rommel en el norte de África en noviembre de 1941.
PUESTO AVANZADO DE MANDO DE ROMMEL EN EL DESIERTO.
Creyendo erróneamente que los blindados ingleses estaban dispersos tras algunos combates, Rommel ordenó concentrar los suyos en la frontera libio egipcia. Dedicado directamente a ello, como un jefe de regimiento más, se vio envuelto en el rechazo de un ataque británico. Incluso estuvo aislado con su vehículo de mando, por un problema mecánico, durante medio día en el frente.
Esto le privó temporalmente del control de las operaciones en Tobruk. Su toma era su principal objetivo operativo y resistir al asedio alemán era el de los ingleses. Debido a esta distracción injustificada, Rommel tuvo que abandonar el intento de tomar aquel puerto fortificado, situado en su retaguardia operativa, la cual hubiera podido consolidar para su defensa de su territorio ganado.
En menos de un mes, los avances de los tanques y la infantería ingleses forzaron a Rommel una larga retirada hacia Túnez. Tuvo que ceder casi todo el terreno que había ganado desde el mes de marzo, cuando su llegada a África, hasta que logró reponerse y pudo contraatacar, al aliviarse la presión británica.
Buques porta cohetes (missiles), tipo corbeta, fragata, destructor, crucero ligero, de la Flota rusa del Mar Negro, hundidos desde tierra por cohetes dirigidos ucranianos.
Buque insignia Flota del Mar Negro «Mosvka«, hundido principio guerra.
Grupos de tanques rusos, entremezclados con vehículos logísticos de combustible o municiones y con vehículos de combate de infantería, ¿dónde está el encolumnamiento de marcha o el despliegue de ataque o su seguridad ante el enemigo?, que merodean por la zona de combate de modo errático e inconexo.
Tanque ruso T-90.
Y
que son destruidos por los ucranianos, empleando lanzacohetes
antitanques personales y artillería con dirección de tiro muy
moderna, de fabricación estadounidense o europea. Son especialmente
buenos los cañones alemanes autopropulsados de 155 mm. Toda la
dirección de tiro es automática y los ucranianos no se
acostumbraban bien.
Aviones y helicópteros rusos son derribados por posiciones antiaéreas en tierra, fijas o móviles, inclusive de manejo personal, ucranianas.
Caza Ruso Sukhoi SU-57, no enviado a Ucrania.
Putin amenaza
continuamente a sus potenciales enemigos, resumiendo, el Occidente
liberal, con cohetes balísticos intercontinentales de
velocidades hipersónicas y portadores cada uno de
varias cabezas de combate. Que se separan en la última
fase de vuelo hacia la zona objetivo, del cohete portador.
Son los MIRV o multiple independent reentry vehicles. O cohetes de múltiples vehículos (o vectores) independientes de reentrada (a la atmósfera).
Con
todo el escacharrante e ineficaz “potencial defensivo destructivo”
(PDD) de sus armas de tecnología ultramoderna
y resultados
paupérrimos. ¿Por
qué Putin no
establece un ejército moderno, eficaz, Motivado y más pequeño? A
ejemplo del israelí y de dimensiones acordes a las propias
necesidades de Rusia.
Y,
abandona sus escalones
y sus puntas de avance y ataque
masivas. Donde su despliegue se estorba a sí mismo. Para moverse y
para atacar o retroceder con agilidad, precisión y efectividad.
Resultados.
Según
un resumen de medios
periodísticos
extranjeros prestigiosos
(The
Economist, Forbes, The Washington Post)
y del periódico El Mundo, las Bajas
Confirmadas
en este conflicto hacia
el
24 de agosto
serían:
Tanques
Ucranianos
240
Rusos
967
Aeronaves
Ucranianas
74
Rusas
213
Buques de diversos tipos
Ucranianas
19
Rusas
11
Ese
número de
tanques rusos serían el equipamiento de cuatro divisiones de tanques
o cinco o seis divisiones mecanizadas o motorizadas, según
nomenclatura, con su orden de batalla al completo. Otrosí, en su
guerra de Afganistán
la URSS
perdió 147 tanques. Y, además, los
tanques rusos
perdidos
hasta ahora es una cifra superior a los tanques en activo de
Alemania,
Francia y ReinoUnido,
juntas.
Si
Rusia
no puede con Ucrania,
mucho más débil militarmente, ¿cómo se va a enfrentar con una
cierta probabilidad de éxito con los EEUU
o el Reino Unido o Francia?
Antecedentes promisorios.
Mijail Tujachevski
Rusia, antes la URSS, era en los años 22 a 37 del siglo pasado, una potencia avanzada en filosofía o “teoría moderna del arte y la ciencia” militar. Allí brillaron con luz propia el Mariscal Mijail Tujachevski, el Teniente General Vladimir R. Triandafillov y el Brigadier Georgy S. Isserson… con sus equipos de auxiliares y colaboradores. Todos estudiosos y adelantados de la teoría de la Maniobra Profunda en la retaguardia táctica, operativa y, aún, estratégica enemigas, de los ejércitos modernos.
Georgy S. Isserson
Que
yo considero que estaba más sólidamente
razonada y argumentada que la teoría de la guerra mecanizada
alemana. Que era más bien “práctica”.
Alemania,
con unos mandos y oficiales excelentes, cuadros (sin par en el mundo)
y soldados, de lo mejor del mundo; y, de momento, en 1939, todos muy
entrenados y motivados.
Por cierto, le llaman Blitzkrieg o guerra relámpago a la forma de lucha alemana. Nombre dado por un periodista. Y la gente se cree que es por la rapidez de sus maniobras.
Vladimir R. Triandafillov
Pero, los especialistas le llamaban guerra relámpago, por los continuos cambios de dirección de los movimientos tácticos de las fuerzas principales. Siguiendo los puntos o posiciones más débiles o menos protegidos del enemigo. Cambios que trazaban los recorridos del rayo en la superficie del área de combate.
Sólo
Triandafillov
murió en paz y reconocido, en el año 1931. Isserson
estuvo en la cárcel cuando la Gran Purga y no se le reconocieron sus
méritos o aportaciones. Tujachevsky
fue fusilado en la gran purga de 1937 del Ejército Rojo de Obreros y
Campesinos. Para eliminar los cuadros militares que podrían
hacer sombra al poder del Partido, la excusa (o a Stalin).
Esto esterilizó la creatividad y la frescura de los mandos militares sobrevivientes. Aumentó la vigilancia y la delación entre los iguales. Las ideas y los conceptos militares de los depurados adquirían su infamia y vituperio; esto resultó fatal para la URSS y sus militares a 4 años de una invasión exterior. Los jefes y oficiales sólo se preocupaban de cumplir las órdenes sin errores; para no ser víctimas de depuraciones o ceses o traslados; lo cual lleva en la guerra a no hacer nada eficaz, contundente o decisivo.
Y llevó a asumir por el Ejército las viejas doctrinas de la Guerra Civil rusa contra los ejércitos blancos. Cuando la mecanización de las fuerzas era aún un desideratum, la logística roja usaba para sobrevivir el despojo del territorio hollado, aunque fuera propio, el mando único del jefe militar era compartido con el comisario político en la unidad y los ejércitos rojos eran hordas.
Y,
así enfrentó la URSS,
sin altos mandos, oficiales y suboficiales formados y sin doctrina
adecuada, la invasión alemana del 22 de junio de 1941.
¿Estamos ahora en una Etapa o Fase de Decadencia parecida en el Ejército ruso de Putin, que cuenta con más de un millón de personas armadas enroladas?
El
golpe de vista y la intuición deben ser
desarrollados para que, siguiendo una serie de técnicas
aceptadas, sean los que rijan en último término el gobierno
y la dirección de las operaciones que se desarrollen.
El estudio y el razonamiento llevan a conocer las mejores técnicas y sus formas de aplicación. Una vez aprendidas por la experiencia y la reflexión, éstas deben dejar paso al gobierno de la intuición. Ésta rige con sentido holístico, global, en una elaboración interna del espíritu, que establece un ritmo, una proporción y una adecuación a la situación dada. Que resulta mucho más eficaz y rápida que el continuo recurso al análisis, a la retroalimentación y a la lista de control de las actividades o “check list”.
Aníbal Barca
Las posibilidades, consejos, técnicas, variedades que se suceden en una situación dada y cambiante, crecen en forma exponencial. El tenerlas a la vista deliberadamente en todo momento, resulta poco menos que imposible. Y puede ser fuente de errores, ya que harían falta además la retroalimentación y la verificación. Tampoco sería muy útil siempre, porque la deliberación resulta lenta y las posibilidades, las técnicas y los consejos son a veces contradictorios, a la luz de todas las condiciones que definen una situación.
Alexander Vasilevsky
Así, una vez formado, el oficial debe confiar en su sentido militar, que no es más que la intuición específica, para actuar en toda ocasión. Es de señalar que la emotividad excesiva, especialmente el miedo y el odio (negativos) bloquean la gestión intuitiva y la agilidad de la mente, descendiendo el nivel de su efectividad al del razonamiento falible. La serenidad y la disciplina serán los mejores ayudantes de la intuición.
Paul von Lettow-Vorbeck
Decía un sabio anónimo que el razonamiento era una forma de equivocarse con convicción. La causa o razón no es más que “no tenemos a mano todos los condicionantes o parámetros que definen una situación compleja”.
La
aplicación práctica.
La búsqueda de una solución para el problema operativo o táctico que se plantea el mando pasa por un proceso mental de investigación, información y deliberación. Los resultados de los procesos de exploración y de inteligencia deben, también, informar y arraigarse en la mente del jefe. Según la psicología occidental, tras todo este proceso mental deberá surgir la intuición.
Erich von Manstein
En
dicho proceso no queda del todo claro el nexo entre la deliberación
y la solución, ya que ésta puede ser ocupada por numerosas
“variantes” del caso, con diversas posibilidades de realidad o
certeza. La solución no surge por un proceso de acumulación de
datos y su rumiar.
Sino por un “salto cualitativo”, tras el que se contempla claramente el concepto esencial de la situación o su aprehensión conceptual plena.
Napoleón Bonaparte.
Estos “saltos” se producen en una elaboración mental inconsciente, dentro de una mente entrenada para captar dichos conceptos esenciales. Que pueden ser absolutos o referidos a la mente en sí, como relativos, referidos a situaciones o hechos externos a ella, como parcelas del conocimiento. Tras esas “informaciones” recibidas se debe realizar una verificación por parte de la mente analítica o deliberante, que revalide la bondad y conveniencia de una o dos soluciones “especiales” (mejor que “ideales”) que se ofrecerán.
Georgios Grivas
Esta aparente incoherencia entre la Solución que postulamos y la expresión ramificada que obtenemos, surge como consecuencia de la indeterminación natural que existe en la definición y la consideración de todas las variables que actúan en cualquier fenómeno o situación. El coraje mental será entonces el mejor auxiliar de la sabiduría, para superar las “dudas” que surjan sobre la ejecución y sus posibilidades y asirse a las oportunidades creativas.
Daniel Morgan
Y mucho más en una acción militar, apreciada desde hace mucho tiempo como envuelta en el “humo o niebla de la guerra” y afectada de la fricción y de los errores de las personas y de las unidades actuantes. Parte de ese “humo” se genera precisamente en nuestro conocimiento siempre incompleto, erróneo y aproximado de lo que piensa, busca y realiza el enemigo “al otro lado de la colina” que nos separa.
Algunos
practicantes de la teoría.
Todos
los ejemplos que presentamos se caracterizan por haber superado
reiteradamente a sus enemigos en sus
enfrentamientos.
Y, manteniendo una creatividad y una frescura llamativas
en su empleo del arte ciencia de la guerra.
Aunque,
a veces, una estrategia operativa de martilleo,
por parte de un enemigo con más medios y recursos, les haya
finalmente privado del triunfo a algunos.
LA TOMA DE TENOCHTITLÁN POR LOS ESPAÑOLES Y TLAXCALTECAS DE HERNÁN CORTÉS
La
conquista de México.
Y, el 16 de agosto de 1519, la tropa de Cortés formada por 416 hombres y algunos caballos y cañones, emprendió la marcha hacia el corazón del territorio azteca, en la meseta del Anáhuac. Hicieron una primera parada en Tlaxcala, tierra enemiga de los mexicas. Pero, también de Cortés, porque tenían dioses comunes con estos. Y, ya se sabía que los españoles tenían gran aversión a sus cultos sangrientos. El 5 de septiembre ocurrió la batalla principal entre los tlaxcaltecas y los españoles. Venciendo estos, como ocurrió en Tabasco, a unos indios que lucharon sin concierto, ni mucho ánimo. Esto decidió a los tlaxcaltecas a favor de los españoles, deseosos de contar con esos poderosos aliados para deshacerse de los opresores mexicas.
Don Pedro de Alvarado.
Al campamento de Cortés se acercaron los embajadores de Moctezuma. El “jefe de los hombres” estaba atemorizado por la victoriosa marcha de los españoles y les ofrecía hasta hacerse “vasallo de su rey”. Insistiendo en que no se acercasen a Tenochtitlán. Esto hubiera parecido un botín extraordinario a muchos. Pero, Cortés, como verdadero gran capitán, permaneció fiel a su objetivo principal inicial: la toma de México.
Cortés estuvo tres semanas en Tlaxcala. Y con su poder de seducción inimitable convirtió a los caciques de esa nación y a su pueblo, en fuerzas auxiliares, incondicionales, del caudillo. Así, continuó el avance a Tenochtitlán, acompañado de un ejército auxiliar de muchos miles de tlaxcaltecas. Sin cuya colaboración efectiva, la conquista del Anáhuac hubiera sido imposible.
Los mexicas les indicaron la marcha vía Cholula, donde les habían montado una emboscada. Los españoles fueron recibidos muy bien aquí. Pero, doña Marina y los indios amigos descubrieron los detalles de la emboscada. Cortés atacó con su artillería las posiciones escondidas de los mexicas. Y los tlaxcaltecas penetraron en la ciudad y atacaron y limpiaron las posiciones protegidas de rechazo enemigas: situadas en las azoteas y protegidas por fosos, que impedían los movimientos de la caballería española.
Este desastre aumentó el miedo supersticioso en Moctezuma, el jefe de guerra mixteca. Que afectaría a su posterior comportamiento. Cortés continuó su marcha, apoyado por mil cargadores indios y unos pocos miles de auxiliares tlaxcaltecas.
Lago Texcoco y Tenochtitlán
El camino final para la capital era una gran calzada sobre el lago Texcoco, con agua a ambos bordes, a donde acudió Moctezuma, llevado en andas, con un gran séquito. El encuentro entre los dos grandes jefes fue verdaderamente cordial y satisfactorio. Ya nunca hubo, probablemente, alguna reunión de ambos caudillos, en que la sinceridad llenase tanto los pensamientos y sentimientos de ambos.
Moctezuma les ofreció a los españoles alojamiento en el palacio de Axapácatl. La enorme ciudad impresionó mucho a los españoles. Tenía anchas calzadas y plazas y estaba cruzada por numerosos canales, que hacían de vías de transporte. También tenía muchos mercados y templos piramidales, que rodeaban el centro de la ciudad, donde se ofrecían los sacrificios rituales.
Cortés se dio cuenta de que los españoles estaban dentro de una ciudad desconocida, llena de miles de guerreros enemigos y en medio de un territorio hostil. Y pensó que su mejor garantía era hacer prisionero al Gran Emplumado. Así, el 14 de noviembre, cuando Moctezuma lo recibió en audiencia, Cortés le dijo que se diese prisionero. El Gran Emplumado cedió y fue trasladado al palacio ocupado por los españoles.
Complejo de instalaciones del palacio Axapácatl
En medio de la gran tensión existente, Cortés asaltó el Templo Mayor de los mexicas e hizo retirar las imágenes de Tlacoc, el dios de la lluvia y del dios de la guerra y tutelar de ellos. Y las sustituyó por una imagen de la Virgen María y otra de San Cristóbal. Esto exasperó a los aztecas.
Supo entonces Cortés de la llegada a Yucatán de una gran expedición desde Cuba. Con 11 naos y 7 bergantines, al mando de Pánfilo de Narváez y con más de mil hombres. Enviada por Diego Velázquez para detener a Cortés y sus hombres.
Éste dejó a Pedro de Alvarado al mando de escasas fuerzas españolas en Tenochtitlán. Donde la situación parecía estable y atacó y venció hábilmente en un golpe de mano a las fuerzas de Narváez. Unas tropas españolas poco convencidas, interesadas y motivadas, en luchar contra Cortés. El cual, tras una arenga clara, directa y oportuna las incorporó a sus propias fuerzas expedicionarias. Y regresaron todos a Tenochtitlán, donde la situación se había invertido y amenazaba a todos los “huéspedes de Moctezuma”.
Las tropas españolas entraron ya en una ratonera táctica. Tuvo lugar entonces la sublevación latente, ya esperada y avisada por los aliados tlaxcaltecas de Cortés, de todos los mexicas en Tenochtitlán. El “Gran Emplumado” intentó en vano calmar los ánimos de los mexicas. Pero, para ellos, estando en manos del odiado enemigo, había perdido todas sus prerrogativas y respetos. Y, fue muerto, lo más probable a manos de sus propios vasallos; aunque hay fuentes que dicen que lo eliminó Cortés, porque era un lastre. Esto, sin embargo, va contra la buonomía y el estilo del caudillo español.
Y, ocurre la llamada “Noche Triste” de los españoles. La salida de Tenochtitlán y la táctica de las fuerzas españolas y de sus los aliados, acosada por la doble persecución directa y desbordante de los mexicas. Que pronto rompió toda cohesión de marcha de las fuerzas aliadas. Y, en esas luchas individuales y en pequeños grupos que ocurrieron, caen cientos de españoles y casi todos los tlaxcaltecas. Que mantuvieron la retaguardia del despliegue aliado, en su marcha retrógrada forzada.
Habían caído 600 españoles, el 90% de los tlaxcaltecas y perdieron toda la artillería. Los supervivientes se encaminaron hacia el norte del lago Texcoco y prosiguieron hacia su refugio único de Tlaxcala.
En su camino a Tlaxcala, alcanzaron el valle de Otumba, el 7 de julio de 1520, donde se libró una batalla decisiva y trascendental de la conquista de México.
Batalla de Otumba
Los
españoles habían sido derrotados, no quebrados, y se habían
rehecho. Y su situación continuaba siendo desesperada. Esto espoleó
sus ánimos y la fortuna les volvió a sonreír.
Los mexicanos peleaban en subgrupos compactos, al mando de un subjefe, situados a lo largo de una línea de lucha. En las “interfases de acción con el enemigo” los combates eran singulares. Los de la primera fila se retiraban al cansarse y eran sustituidos por los de detrás y, así, la lucha podía prolongarse durante horas. Como mucho, a veces extendían el frente lateralmente.
Los
españoles buscaban fijar el frente de ataque enemigo y atacar sus
flancos. Actuaban como en pequeños manípulos o
“grupos de armas combinadas”, al mando de un
capitán. Y compuestos por una o dos compañías o “partidas”
de infantería (50 hombres cada una, al completo de sus efectivos),
una pieza de artillería ligera, una culebrina o un falconete, más
ligero y un grupo de caballería, formado por entre 3 y 5 jinetes.
Esto les daba una gran libertad táctica.
Así, penetraban la gran formación indígena de flanco y de frente. Entonces, los indios se sentían, de súbito, conmocionados y desprotegidos. Y, el subconjunto al que pertenecían tendía a desmoronarse en pequeños grupos inconexos, que se dispersaban. Si los españoles llegaban hasta el Jefe de Armas Emplumado, que dirigía la batalla y lo apresaban o mataban, los indígenas mexicanos perdían su “moral de combate” y como su “razón de lucha”. Y, abandonaban en tropel el campo de batalla.
Juan de Salamanca arrebata el estandarte de mando al jefe azteca.
Tras varias horas de lucha en Otumba, el capitán Juan de Salamanca mató al jefe de los aztecas, el emplumado principal del combate, y tomó su estandarte. Esto provocó que los mixtecas, movidos por un resorte anímico invencible, huyeran en desbandada.
Ni que decir tiene que en Tlaxcala miraban con la mayor atención al resultado de esta importante batalla.
Esta derrota fue operativamente trascendente. Los mexicas quedaron aislados en su territorio. Los pueblos sometidos a su imperio dejaron de obedecerlos e, incluso, se unían a los españoles en mayor o menor grado. Los tlaxcaltecas revalidaron su lealtad a Cortés.
Pirámide Cacaxtla, Tlaxcala
En Tlaxcala, el ejército español se recuperó plenamente. Cortés contaba entonces con 550 soldados españoles, 12 culebrinas o falconetes y 40 caballos, porque desde Veracruz recibió refuerzos. Y tenía como apoyo decisivo a muchos miles de tlaxcaltecas, imprescindibles para la lucha urbana y en los canales, que se le presentaba.
Otra
vez, como una fuerza del Destino, de los hados o de la Historia, la
desgracia sacudió a los mexicas, en forma de una epidemia de viruela
que padecieron ese año de 1520. Y que segó las vidas de sus élites
dirigentes.
Primero, Cortés fue atacando sucesivamente y eliminando los puestos militares creados por los mexicas en todo el territorio. Con el fin de que Tenochtitlán no pudiera recibir abastecimientos y refuerzos y su cerco fuera completo y eficaz.
Para el asalto, Cortés dividió a sus fuerzas en cuatro “fuerzas de tarea” a cargo de un jefe superior.
Tres debían atacar y profundizar por las grandes calzadas que accedían a Tenochtitlán. La cuarta sería su reserva, dirigida por él mismo. Aunque el general en jefe debía haber nombrado a un lugarteniente decidido y enérgico para emplearla; comunicando con él. Para poder ocuparse Cortés del control y del mando central de la batalla, que era su oficio.
Como armas esenciales Cortés contaba con 11 fustas, que formarían cada una un grupo naval táctico. Integrado también por multitud de canoas con tlaxcaltecas, empuñando sus arcos, lanzas, mazas y escudos. Un grupo táctico de estos rompía la concentración mexica de fuerzas lacustres en un canal o pequeña laguna.
Cuatemoc, el último emperador azteca
En un momento dado, Cuatemoc, el nuevo Gran Emplumado azteca, escapó con su familia por los canales y fue interceptado por un grupo naval táctico hispano tlaxcalteca. Cuatemoc declaró quién era al jefe español y que les sería más útil vivo, que muerto. Los españoles lo apresaron junto a su familia y dispersaron las canoas mexicas que lo acompañaban.
La lucha urbana se desarrolló por grupos de casas y grandes edificaciones. Las fuerzas terrestres solo contaban con una culebrina. Los españoles intentaron ir avanzando sus “fuerzas de tareas”, siguiendo una gran calzada y atendiendo a las vías laterales. Se fue desarrollando con lanzamientos iniciales de lanzas, flechas, virotes y arcabuzazos. Y, luego, entrando a los edificios por las azoteas y descendiendo a los pisos, en luchas prácticamente cuerpo a cuerpo.
Hacia mediados de agosto, unos días después de la captura de su Gran Emplumado, la resistencia mexica decayó. Según cronistas, el sitio propiamente dicho duró 75 días. La conquista militar de México había concluido.
Los tlaxcaltecas, según un historiador de su etnia, perdieron a unos 30 mil guerreros. Los españoles tuvieron una cifra menor, no aclarada; seguramente algunos cientos de bajas. Los mexicas tuvieron bastantes decenas de miles de muertos, incluyendo mujeres y niños.
No se trata aquí de enumerar y describir todos los beneficios recibidos por los amerindios durante su contacto e inculturación de la civilización hispanoamericana. Veamos una relación de las universidades fundadas en América y la fecha de su institución.
Universidad de San Pablo, de México, en 1551; de San Marcos, en Lima, en 1553; de Sto. Domingo, en Sto. Domingo, en 1538; de Sto. Domingo, de Bogotá, en 1580; de San Fulgencio, de Quito, en 1586; de Santa Catalina, en Mérida (Yucatán), en 1622; Universidad Javeriana, de Bogotá, en 1622; de San Ignacio, de Córdoba (Argentina), en 1622; de San Gregorio, Quito, en 1622; de San Ignacio, en Cuzco, en 1623; de San Javier, en Charcas (Bolivia), en 1624; de San Miguel, en Santiago de Chile, en 1625; de San Borja, Guatemala, en 1625; de San Ildefonso, en Puebla, México, en 1625; Universidad de Ntra. Sra. del Rosario, de Bogotá, en 1651.
Hasta
el último tercio del siglo XVIII existen eventos que prueban que en
las colonias americanas de España, existía una unidad de
intereses sociales y culturales. Que mantenían
razonablemente unidas las distintas regiones hispanoamericanas
en los virreinatos de Nueva España y del Perú.
En 1762, aprovechando que Carlos III había establecido conFrancia un Pacto de Familia, los británicos invadieron La Habana, ocupando rápidamente una amplia franja costera cubana, a la derecha e izquierda de la capital. Los cubanos criollos y mulatos se unieron a las fuerzas españolas, en la resistencia armada contra el invasor. Y, luego, la población civil participó en una resistencia de desgaste y oportunidad: atacando al arma blanca a británicos aislados; invitándoles a comer ciertas frutas autóctonas y a beber ron…
Pepe Antonio, jefe de milicias hispanocubanas contra el desembarco inglés en 1761.
A primeros del siglo XIX, ya se había fraguado en la América hispana, en grados variables según los países, una clase social “media ilustrada”. Que se basaba en las ideas de libertad, igualdad e independencia proclamadas, primero por la revolución estadounidense, a la que España ayudó, y, luego, por la revolución francesa. Eran las revoluciones de la burguesía como clase social de vanguardia. Y, bajo esta primera capa ideológica enarbolada, también estaba la disposición de hacer valer sus derechos como clase social emprendedora. Basados en el libre comercio y la revolución industrial de finales del siglo XVIII, que aportaban nuevas mercancías para el comercio y el intercambio internacional.
Por otro lado, la falta de dirección central administrativa y real, provocada por Napoleón con el secuestro de la familia real y la invasión de España, permitió que las burguesías criollas territoriales intentaran ocupar el vacío de poder creado. Y se alzaran en armas contra los gobiernos locales españoles en una lucha por su independencia.
BURGUESÍAS CRIOLLAS
Ya, la aparición de los anhelos por esos derechos y nuevos destinos históricos, creó una falla profunda en las sociedades hispanas locales. Que eran incapaces por ideología, intereses e instrumentos políticos adecuados, de retener unidos los distintos grupos rebeldes criollos. Y formar así una Unión de Naciones hispanas. Que tuviera una plena capacidad operativa propia, ensamblada por un espíritu y una integración socio política, al más alto nivel de intereses y ventajas.
Creando una gran Federación de Estados de Sudamérica o una Comunidad de Naciones Hispanoamericanas, según los polos políticos de independencia y de asociación de intereses generales.
El
origen de la conquista de México.
En 1511, Diego Colón, que tenía su capital en La Española, propuso conquistar y colonizar la vecina isla de Cuba. Para ello se designó una corta fuerza militar al mando de Diego Velázquez, con experiencia en la guerra, pues había servido 17 años con las tropas de Europa. La expedición, al mando del lugarteniente de aquél, Pánfilo de Narváez, recorrió la larga isla de este a oeste. Sin encontrar resistencia reseñable entre los indios taínos cubanos, que eran de carácter pacífico, como los de La Española.
Tras la conquista, Velázquez fue nombrado gobernador de Cuba. Y se ocupó en promover la prosperidad y la población de la isla. Esos asuntos del gobierno no le impidieron atender a los descubrimientos que otros hacían por el continente. Y se interesó por esas aventuras de gloria y riqueza.
Una primera exploración enviada por Velázquez, mandada por Hernández de Córdoba, fue a dar a la península de Yucatán. Donde, el cultivo de la tierra por los naturales, su espíritu guerrero y la calidad de construcción de sus edificios, indicaba una civilización muy superior a lo que los españoles se habían encontrado hasta entonces en América.
Diego Velázquez solicitó autorización a los monjes jerónimos, que gobernaban Santo Domingo y al rey de España, para proseguir con la conquista y la colonización de esas tierras recién descubiertas. Y fue buscando a un lugarteniente con capacidades para realizarlas y participar en los importantes gastos de la expedición. Y, tras algunas demoras y consultas, encontró a Hernán Cortés. A quien Velázquez le anunció su intención de nombrarle capitán general de la armada expedicionaria.
Cortés invirtió todo el efectivo que poseía e hipotecó sus posesiones en Cuba para comprar barcos y reclutar hombres. Ayudando a los más pobres y ofreciendo un reparto generoso de las riquezas que anticipaba lograr. Aquí se apreciaron las dotes de mando, por el ejemplo y la actividad, de Cortés. Muchos le imitaron, usando su peculio personal e hipotecando bienes, para poder equiparse y enrolarse en la expedición.
Esto inquietó mucho a Velázquez, que era un mando corriente, un buen administrador. Pero, que carecía de las cualidades de arrastre de hombres de Cortés. E intentó impedir la salida de la expedición de conquista.
Pero, ya era tarde. La armada partió el 18 de noviembre de 1518 de Santiago de Cuba. Las 11 pequeñas naves llevaban 518 infantes, 32 ballesteros, 13 arcabuceros, 16 jinetes y 110 marineros. También portaban 32 caballos, 10 cañones de bronce y 4 falconetes. Cortés era ya un caudillo rebelde, que no dejaba detrás más que enemigos rabiosos y acreedores.
El piloto Antón de Alaminos, experimentado en esos mares, condujo la flota hasta el río Tabasco. Allí les recibieron una multitud de indios hostiles y fue preciso usar las armas para avanzar. Siguió una dura lucha, donde la artillería y las largas espadas castellanas tuvieron el papel principal. Cortés, a caballo y con un selecto grupo de jinetes a caballo, que no podían ser muchos, decidió la batalla, con su ataque impetuoso a los indios.
A final de marzo, los caciques locales ofrecieron al capitán general víveres, joyas y telas y 20 mujeres esclavas. Una de ellas, de nombre Malinche en su lengua, era la que tras su bautizo fue llamada doña Marina. Hablaba el maya y el azteca y se convirtió pronto en una leal, inteligente y utilísima consejera de Cortés. Allí supieron los españoles de la existencia, hacia el oeste, de un país llamado México, de donde procedían los objetos preciosos.
Doña Malinche y Cortés
El 2 de abril llegó la flota a san Juan de Ulloa. Allí, se acercaron en canoas hasta las naves los embajadores de Moctezuma, jefe supremo militar, político y religioso de los mexicas. Que los españoles consideraron un “emperador”. Cortés usó con ellos su afabilidad y empatía y les mostró el uso de sus medios militares. Los embajadores retornaron pronto a Tenochtitlán, su capital.
Un tal Tendile regresó con un rico presente de joyas y Cortés le comunicó que deseaba visitar a Moctezuma. Éste volvió para ver a su emperador, pero, regresó con otro regalo y rechazando esa visita de Cortés.
GUERREROS AZTECAS.
Poco después, recibió Cortés a 5 indígenas de Cempoala, que le contaron que su pueblo era enemigo mortal de los mexicas. Y que, conociendo las victorias de los españoles, querían ser aliados de ellos para liberarse de la opresión azteca.
Hernán Cortés se fue formando una idea clara de la relación de los mexicas con otros pueblos de la meseta del Anáhuac. A mediados del siglo XV, los mexicas se reforzaron con el establecimiento de una confederación de las tres ciudades principales: Tenochtitlán, Telzcoco y Tlacopan. La superioridad militar y política le dio a los aztecas una autoridad social grande en las tierras mexicas, desde el Atlántico hasta el Pacífico. La confederación estableció puestos militares esparcidos por el enorme territorio controlado. Pero, que contenía pueblos insumisos, no integrados, especialmente en Tlaxcala, de entrenados y valientes guerreros.
Cortés pronto pensó en que podía emplear a su favor: la amistad con los pueblos insumisos y el aura sobrenatural, supersticiosa, que envolvía a su pequeña fuerza. Para apoderarse de los tesoros de ese inmenso territorio continental.
Para ello, necesitaba que sus hombres participaran en esa decisión. Los partidarios de Velázquez que estaban en la expedición, pensaban que Cortés no tenía poderes para colonizar esas tierras. Sino para rescatar sus tesoros de los indios, a cambio de quincallería. Y que debían volver a Cuba con las riquezas ya adquiridas.
Construcción de la Villa Rica de la Vera Cruz
Otra mayor parte de los hombres opinaba que no era el momento de echarse atrás; de que todo acabara entregando a Velázquez los tesoros logrados. Y, estos acordaron con Cortés fundar una villa en su campamento de chozas, la Villa Rica de la Vera Cruz, por haber desembarcado allí un viernes santo, dotada de una estructura administrativa suficiente. La ciudad fue trasladada poco después un poco más al norte, a una amplia ensenada.
Y,
Cortés se proclamó con su beneplácito, capitán general de
las tierras, dependiendo directamente del Rey. Puesto que
Velázquez no tenía mando sobre ellas. Esto aplacó los resabios de
los favorables a Velázquez y evitó un conflicto armado en la escasa
tropa.
Las fuerzas españolas se pusieron en movimiento hacia el norte, siguiendo el litoral, a la vista de los barcos. En Quiahuiztla tuvieron más pruebas de la hostilidad de los otros pueblos hacia los aztecas. Llegaron, entonces, malas noticias desde Cuba. Velázquez había conseguido de Carlos I de España (13/11/1518) el cargo de adelantado del Yucatán, para descubrir y poblar esas tierras. Cortés envió a la corte a dos de sus capitanes mejor comunicadores, con lo mejor del botín obtenido y solicitando el nombramiento para él.
Fue entonces cuando Cortés tomó la decisión de “quemar sus naves”. Colocando en “terreno mortal” a sus hombres, como diría el maestro Sun. Para que entendieran que sólo hacia adelante había vida y, por consiguiente, riquezas para ellos. Realmente, Cortés mandó barrenar a los navíos cerca de la costa. Y, de paso, mandó ahorcar a algunos partidarios de Velázquez que se habían soliviantado mucho.
Algo parecido ocurrió mucho después, a fines de 1942, en la batalla por Stalingrado. Donde los soviéticos siempre recibían refuerzos y medios desde el lado izquierdo del Volga, en ferries. A las tropas del ejercito del general Chuikov, que la defendían del 8º ejército alemán, la gran unidad más poderosa entonces de la Wehrmacht, les decían “no hay tierra para nosotros al otro lado del Volga”.
LA TOMA DE TENOCHTITLÁN POR LOS ESPAÑOLES Y TLAXCALTECAS DE HERNÁN CORTÉS
Introducción.
Los actuales estudios históricos con motivo de este medio milenio desde la toma de Tenoctitlán, presentados principalmente en Hispanoamérica, arrojan nuevos datos sobre aquellos trascendentales hechos.
Hay pinturas y tapices antiguos que presentan a bergantines españoles luchando en el lago de Tenochtitlán. ¿Cómo aparecen barcos de ese porte y calado en la batalla por la capital azteca?
Los bergantines son veleros de 150 tm de desplazamiento, capaces de realizar grandes travesías marítimas. Tenían una sola cubierta y dos mástiles con sus extensas velas, que le daban un buen equilibrio en el mar y buenas características de navegación. Llevaban hasta 24 cañones entre ambas bandas y una tripulación de 100 hombres.
Las fustas son barcos de unos 15 ms. de eslora y 3 de manga. Llevan una vela central y 6 remos individuales a cada lado. A proa y a popa tienen unas posiciones de combate más altas, donde van 5 o 6 infantes. A proa pueden llevar un cañón ligero o culebrina.
También nos decían que Cortés quemó las naves que le trajeron desde Cuba a México. Y, esto es casi un dogma, un axioma de guerra y, además, argumentado seriamente, con razones de moral y firmeza... del jefe español.
Parece
ser que Cortés encalló sus naves en Yucatán,
tiempo después del desembarco. Y que sus restos y
aparejos fueron usados por Cortés para crear sus 12 fustas, barcos
con el calado y el largo adecuados, empleadas en Tenochtitlán.
A
donde fueron llevadas desmontadas desde Yucatán
por 1500 indios porteadores. De
los 13 cañones ligeros con los que contaba Cortés entonces,
una docena fueron destinados a armar sus fustas.
Hernán
Cortés, el mando conductor de la conquista española.
¿Hablamos de la personalidad de Hernán Cortés? Sí y no. Desde luego, es un personaje muy controvertido. Sobre todo si lo analizamos y presentamos con los criterios de épocas diferentes a la suya. Y, más en estos tiempos posmodernos, en los que celebramos el 450º aniversario de su conquista de México. Que él, sus hombres y aliados y sus sucesores convirtieron en la Nueva España de América, que perduró durante 3 siglos.
HERNÁN CORTÉS, IDEALIZADO
Según quién lo analice y encuadre, bien los populistas, indigenistas o revisionistas históricos es un tipo deleznable. Al que le atribuyen todos los males sufridos. Incluyendo los apellidos españoles, de los que no reniegan aquellos y que les dan identidad legal y social a todos ellos. Bien, los españoles nacionales, que incidirán especialmente en las gestas que España realizó en las Américas del Norte y Central.
O bien, los historiadores serios, hispanistas o no, destacando, para mí, como ejemplo de dos épocas diferentes, Hugh Thomas y William Prescott. Ambos con un ingente trabajo de investigación extensa y rigurosa. A la que sólo puedo admirar, reconocer y utilizar.
Yo intentaré presentar a Cortés no por los datos y los lugares comunes a los que todos podemos acceder. Sino, por sus hechos, su trayectoria y sus frutos. Y, la trascendencia que tuvieron. Esto no lo puede olvidar u ocultar nadie, salvo con intenciones deliberadas y partidistas.
Cortés es un hombre en el que destacan más las capacidades intelectuales y sociales, que las puramente militares. Tiene una gran elocuencia, que alimenta su capacidad persuasiva. Fue capaz de influir muchas veces en el ánimo y la conducta de sus jefes y soldados. Convenciéndolos de seguir el camino lleno de vicisitudes y reveses que él les señalaba. Del que sólo Cortés vislumbra y comprende el final o la meta. Es un personaje proclive y perfeccionado en la acción.
Y, ya extrapolando intelectualmente ahora, es el impulsor de sus hombres, en medio de contrariedades y dificultades casi continuas. Siguiendo una corriente históricamente inexorable, aunque Cortés ya no estuviese presente:
hacia metas socio políticas nuevas y florecientes, en un parto singular y único de la Humanidad; buscando una tierra nueva, unas gentes nuevas, que produjesen con su raza hispana un mestizaje internacional único de la Historia.
Los
mixtecas se establecen en México.
Los mexicas llegan a México desde el norte hacia el comienzo del siglo XIII. Primero se asentaron en diversos puntos del valle de México, como pueblo nómada que eran. Y, en abril de 1325 se establecieron, por fin, en la orilla suroeste del lago principal del valle, el Texcoco. Donde, según los augurios de sus sacerdotes o chamanes, divisaron a una espléndida águila real posada en un nopal, que llevaba en sus garras a una serpiente. Allí comenzaron a asentar los cimientos de su futura ciudad, clavando estacas en los lugares menos hondos. Pues, esos terrenos lacustres estaban medio hundidos.
ESCUDO REPÚBLICA DE MÉXICO
Pronto,
fueron aliándose con otros estados vecinos. Y, ganaron territorio
también a costa de la derrota de algún enemigo, como suele ocurrir
en las guerras entre los pequeños estados.
La forma de gobierno de los aztecas era la monarquía casi absoluta y de carácter electivo. El candidato solía proceder de una misma familia y era elegido por un colegio de electores formado por cuatro nobles principales aztecas y, honoríficamente, algún rey aliado, como el de Tlazcoco. Y, debería ser un destacado guerrero; aunque el último, Moctezuma, procedía del sacerdocio. Esta formación suya, sin duda influyó negativamente en sus dudas y pensamientos acerca de esa llegada a sus tierras de unos hombres diferentes y extraños, supuestos ancestros aztecas, en actitud beligerante.
La
profesión de las armas atraía especialmente la instrucción y los
honores públicos. Como no podía ser menos en un estado belicoso y
expansivo, que sojuzgaba a los súbditos y aliados. El dios tutelar
de los mexicas era su dios de la guerra.
Para excitar la ambición, la competición y la emulación en sus súbditos, los reyes mexicas establecieron varias órdenes militares, cada una de las cuales tenía sus trajes e insignias propios y sus privilegios. A los que no podían aspirar aquellos guerreros que no hubiesen hecho alguna proeza, al menos, sencilla.
MOCTEZUMA
Los
aztecas
y mixtecas
contaban con un variado panteón de dioses. Donde reflejaban sus
necesidades internas y sus temores anímicos. El
más importantes y significativo era su dios
de la guerra, Hietzicoalt,
y su culto. Violentos
como eran los aztecas, presionando centrífugamente en sus fronteras,
su dios Hietzicoalt
reclamaba sangre humana de sus enemigos vencidos y capturados. Para
quedar satisfecho y ser benévolo con su pueblo.
En el año de 1487, los mexicas inauguraron la pirámide principal de Tenochtitlán. Para celebrarlo se sacrificaron a 80400 personas en un solo día. Fue el holocausto mayor en menos tiempo, conocido por la Humanidad.
PENACHO DE MOCTEZUMA
Curiosamente,
Heitzicoalt
también formaba parte del panteón
de otras tribus
que vivían por el centro de México.
Esto
creaba un problema logístico para todas las tribus. Para satisfacer
esta “necesidad
ritual”
todas las tribus acudían periódicamente a luchar en las “guerras
floridas”.
Y, ¿eran realmente guerras?
No, eran exterminios calculados y tolerados. Así, a cada bando se le daban todas las oportunidades para prepararse bien para las batallas. No se contemplaba desplegar correctamente las fuerzas propias, para imponer la voluntad sobre el enemigo, en una dialéctica de las armas. Ni tampoco, según el principio universal de la economía de medios, buscaban conseguir la victoria con el menor gasto en hombres, medios y tiempo.
¿Qué buscaban estas “tribus ingenuas y naturales”? Conseguir el mayor número de enemigos prisioneros en combate, para ser ofrendados a Hietzicoalt en lo alto de sus altares piramidales. Esto hubiera sido blasfemo, impío, anatema, haram, infiel, kafir para cualquiera de las religiones monoteistas del mundo.
La civilización y el imperio mixteca, en la Edad de Piedra, se mantenía cohesionado por el terror y la fuerza sobre sus súbditos y vasallos, que lo rodeaban en su periferia. Y ésta fue su debilidad intrínseca esencial. Que facilitó la acción Híbrida y calculada de Cortés. Los mixtecas habían alcanzado su “punto de culminación”en su vivencia imperial. Y el evento externo de la aparición agresiva de los españoles, los hizo entrar abruptamente en la fase de declive de su “trayectoria vital social”.
TENOCHTITLÁN
Va a preñarse a partir de ahora un paso esencial de lo mixteca a lo cristiano. Y un enriquecimiento cualitativo fundamental en los parámetros de civilización de los pueblos indígenas de Mesoamérica. La Historia de la conquista de México concluye con la toma de Tenochtitlán por los españoles y sus aliados indígenas mexicanos.
La
colonización española de México.
España
realizó un inmenso y prolongado trabajo de inculturación
de los amerindios
asentados en sus tierras de dominio.
Cortés no podía casarse con la india Malinche, doña Marina, por estar casado previamente con Catalina Suárez. Y casó a doña Marina con un lugarteniente y atendió y protegió a su hijo Martín Cortés, fruto de su unión con ésta. También fue procurando que sus jefes o capitanes se fuesen casando con diversas princesas indias.
En cuanto a la catequesis de su religión, los españoles y los frailes franciscanos que los acompañaban en el siglo XVI, fueron aplicando una didáctica práctica, realizable y exitosa. Se les fue tolerando a los indios una conversión de costumbres atractiva, positiva y sucesiva. Era una especie de sincretismo práctico tolerable y extinguible, armonizado con una catequesis progresiva de la religión católica. Se trataba de, defendiendo y respetando el dogma, es decir, las verdades de la fe, ir realizando poco a poco, pero firmemente, la conversión religiosa y social de las costumbres y los hechos de los nativos.
Los virreinatos españoles de América fueron el de Nueva España, establecido en 1535, con capital en México y jurisdicción por todo el territorio de América del Norte y Central, y el de Perú, establecido en 1542, con capital en Lima, extendiéndose por toda América del Sur, excepto Venezuela y la Colombia centroamericana (hoy, Panamá). Al Nuevo Mundo se le aplicaban las leyes de Castilla. Y, legalmente, tanto la Península Ibérica como América estuvieron en igualdad de categoría. Los habitantes de América eran vasallos del Rey de España y, por depender del rey, no podían ser esclavizados, ni abusados contra las leyes.
A las distintas regiones americanas les unía el lazo dinástico, fuente de derechos, y una serie de organismos administrativos y funcionales, que tenían jurisdicción propia y simultánea en la Metrópoli y en las regiones de América. Esto llevó, salvando las particularidades americanas y su idiosincrasia, a una estrecha unión entre los territorios españoles. Aunque no se puede pensar en una fusión moderna, dotada de los medios actuales.
Además de las 2 instituciones que controlaban las leyes americanas (el Consejo de Indias, desde 1524) y el comercio internacional (la Casa de Contratación, desde 1503), la Administración española se desempeñaba desde América.