LA ACTUAL GUERRA CIVIL DE IRAK.

El Oriente Medio (o “Middle East”) es la región geopolítica más convulsa y furente de nuestro mundo. Y por su cercanía, importancia económica y formar un nudo (“hub”, de los anglosajones) de comunicaciones entre tres continentes, es especialmente trascendente para nosotros. En esa región del Suroeste de Asia se dirimen varios conflictos armados y paralelos. Está la “lucha abierta” entre las ramas chií y sunní del Islam, formando los “hermanos separados enfrentados”, por la hegemonía político socio religiosa en esa religión. Que es una religión integrada verticalmente en todos los ámbitos de la vida social. Aquélla se concreta hoy en día en el Próximo Oriente (el “Near East”) en las guerras civiles de Siria e Iraq.

Existe también aquí el largo conflicto, prolongado por más de 66 años, son casi tres generaciones, entre los musulmanes, singularmente los árabes, e Israel, por un minúsculo trozo de tierra muy deseada. Lo cual sería una guerra entre estados, independientemente de su asimetría funcional y social. Que a lo largo de los años ha ido ocurriendo en fases de quietud y latencia y de actividad y virulencia, para preocupación de todos los hombres. Y que supone, para todos los vecinos de la región geopolítica, su supervivencia moral e ideológica. Y para los palestinos e israelitas, también conlleva su supervivencia física. Y que para casi todo el mundo supone la paz y la convivencia de todos en los lugares sagrados de las tres religiones monoteístas del Hombre, las más avanzadas, activas y cercanas al Dios Uno. Hacia el que la humanidad ha conseguido ascender lenta y penosamente a lo largo de nuestra historia racional. Nos ocuparemos en este ensayo del primer fenómeno militar citado, la actualidad militar de Iraq y Siria.

La Geografía de las Operaciones en Iraq.

Los terrenos de esta gran región geopolítica carecen en general de ocultamientos y cubiertas naturales, en forma de bosques, matorrales extensos y montañas. Esto hace que los únicos refugios y estancias temporales para los bandas rebeldes sean las aldeas y poblaciones. Las cuales se suelen agrupar, formando alargadas hileras, que se aprecian luminosas en la noche desde el cielo, a lo largo de los ríos que alivian su sed y sus riberas. Para su defensa y cobijo tienen que dispersarse por ellas, formando “cuadrillas de muyahidines” de no más de 35 o 40 hombres cada una. Este grupo es el mayor que puede ser conducido coherentemente por un “arráez” local, con pobre disciplina y formación militares. Por ejemplo, en enero de 2004, la inteligencia estadounidense interceptó un importante y significativo memorándum de 17 páginas, escrito por Abu Musad al-Zarqawi (el anterior jefe nacional de al-Qaida) y dirigido a Osama Ben Laden. Al-Zarqawi le expresaba su gran preocupación por su supervivencia: “En Iraq no hay montañas donde podamos refugiarnos, ni bosques en cuya espesura nos podamos esconder. Hay ojos avizores en todas partes. Nuestras espaldas están expuestas y nuestros movimientos se realizan a la vista de todos”. Además, no todas las poblaciones son defendibles de los poderosos medios militares, ni los insurrectos tienen la intención de hacerlo. Aquí no existen formas numantinas de lucha militar sin esperanza.

La geografía de Iraq cuenta con cuatro regiones principales: el desierto (al oeste del país y el noroeste del Eufrates), que ocupa gran parte de la superficie del país; la alta Mesopotamia (entre los ríos Tigris y Eufrates); las tierras altas del norte en el Kurdistán iraquí; y la baja Mesopotamia, que es una llanura de aluvión, creada con los años por el fluir de ambos ríos y que se extiende desde las proximidades de Tikrit hasta el Golfo Pérsico. Desde las altas montañas en las fronteras con Irán y Turquía, en la zona del Kurdistán, donde están las ciudades de Mosúl, Arbil, Sulaymaniya y Kirkuk, el país va siguiendo y viviendo el trazado de sus grandes ríos Tigris y Eufrates hacia su desembocadura en el mar. Y descendiendo en altura sobre el nivel de éste, desde las cumbres de más de 3000 metros, hasta llegar a su pequeña costa en el Golfo Pérsico y a las marismas salobres del sureste, que fueron escenario de enconados combates en la guerra de Irán e Iraq. Las montañas del Kurdistán son parte del inmenso sistema montañoso que, partiendo de los Alpes, se extiende hacia el este, penetra y cruza Asia occidental y central y termina en el gran macizo del Himalaya. El desierto ocupa las provincias del suroeste y centrales a lo largo de las fronteras con Arabia Saudita y Jordania, y forma parte del gran desierto de Arabia

Durante los casi 400 años de dominio turco, Iraq fue una de las regiones más atrasadas del Imperio. Lo formaban tres provincias otomanas, centradas en torno a los centros administrativos y comerciales de Mosúl, Bagdad y Basora. Las tensiones entre las tres comunidades iraquíes se refrenaban y controlaban cuando en Bagdad existía un gobierno central fuerte y respetado. A ello ayudaba la compartimentación geográfica, al estar principalmente localizados, los kurdos en el norte, los sunníes en el centro del país, con poblaciones en el centro sur, y los chiíes en el centro sur y el sur, con barrios en Bagdad. La ausencia de grandes intereses comerciales, consecuencia del subdesarrollo económico, que impulsasen los trasvases de la población rural, colaboraba a mantener firmes los límites demográficos de las distintas tribus en los espacios citados. Los cristianos, que suponían un 4% de la población, han sufrido desde 2003 un genocidio a manos de los “rebeldes musulmanes”, que jugaban al pim pam pum contra ellos. A pesar de ser nacionales oriundos mucho antes de que llegaran al país los musulmanes, los fieles del Patriarcado de la Babilonia de los Caldeos y otros, han sido atacados en sus personas, bienes y lugares de culto. Y esto los empuja a la emigración, para librarse del desamparo nacional e internacional que padecen. Nadie los defiende, ni ayuda. Y esto es de una bajeza e hipocresía internacionales que claman al Cielo literalmente. Así, los cristianos tienden a desaparecer de Iraq. Los kurdos, de religión sunní, suponen el 16% de los iraquíes, siendo de etnia árabe el otro 84% de la población. Las proporciones de sunníes y chiíes (un 32% y un 64%, respectivamente) dentro de Iraq son un tema controvertido y desconocido. Todos dan por válida la idea cualitativa (asumida también por los EEUU) de que los chiíes son el grupo mayoritario. Y que fue sometido al dominio de los sunníes en las instituciones durante el mandato del Baaz. Pero, algunos autores señalan que el porcentaje de chiíes fue engordado en los estudios demográficos iraquíes en los años 80, la época de la guerra con Irán. Cuando Saddam Hussein fue uno de los principales aliados de los EEUU en el Próximo Oriente. Y buscaba incrementar la peligrosidad e influencia de Irán entre la población chií de Iraq, justificando así el carácter autoritario de su régimen y la necesidad de contar con un ejército numeroso y bien armado.

Los Rivales enfrentados en el Suroeste de Asia.

En Bagdad, Samarra, Faluya y al-Ramadi, en la faja central de Iraq, y en Damasco, Alepo, Hama, Homs y Raqqa y las zonas montañosas fronterizas del norte de Siria se enfrentan dos enemigos desiguales y diferentes. Las tropas regulares nacionales están entrenadas para luchar contra un enemigo militar regular, dotado con un “ejército de masas”, que está “actualizado” con medios más elaborados tecnológicamente y hombres más entrenados para soportar las soledades y tensiones de los esperados campos de batalla actuales. Son las guerras a caballo entre las de II y III generación de la clasificación de los occidentales liberales. En definitiva, su “medio”, su espacio de actuación, es el enfrentamiento directo y abierto en presencia de una profusión de probables blancos enemigos dispersos. Esa “dispersión” facilita que los blancos propios no sean fácilmente detectados y adquiridos. Y la enorme capacidad de fuego pesado y personal actual, compensa el “vacío” relativo de los terrenos de combate. En efecto, desde las guerras de la antigüedad a las guerras de hace 2 décadas, hasta donde se han hecho cálculos, la dispersión del soldado ha aumentado en la proporción de 1 a 5000 en el campo de batalla o táctico convencional. El instrumento que emplean esos ejércitos es la atrición, la destrucción de los objetivos que presente el enemigo y puedan ser detectados y adquiridos en toda la profundidad de su dispositivo de marcha o de ataque. Los dos últimos escalones enemigos, modernamente cada vez más alejados o profundos, por aquello de ese “vacío” protector, que se compensa para su movilidad y flexibilidad, por la capacidad de transporte moderno, son alcanzados por la aviación de apoyo táctico de largo alcance o con la cohetería balística.

Pero, ¿qué pasa cuando se enfrentan a un rival más débil en medios y equipamientos, siempre evasivo por necesidad y método? Al que no le molesta retroceder o esconderse ante un enemigo superior. Sin que por ello se sienta indigno, perdedor de esos combates frustrados e inconclusos, o vencido. Sino que rehuye el combate que le es desfavorable, esperando una mejor oportunidad para utilizar sus parcos y eficaces medios, que tienen 40 años de diseño. Sabiendo que su enemigo mañana le seguirá presentando numerosos blancos, más o menos fáciles de burlar, hostigar, irritar y herir. Ya que los vehículos y las patrullas militares pululan por doquier, buscando una especie de “saturación de zona”. Pero, ocupado generalmente, midiendo los tiempos empleados en sus operaciones, punteando sus “check lists”, anotando el cumplimiento de sus misiones, desempeñando labores de vigilancia, escolta, acuartelamiento y marchas sucesivas, casi todas rutinarias, evidentes y demasiado masivas. Un rival elusivo que no busca tanto ganar batallas, sino molestar, erosionar y desgastar, para enervar y desmoralizar finalmente. Y que sabe que el tiempo trabaja a su favor en su propia tierra. Y que sólo tiene que resistir y esperar, con tal de que pueda mantener un volumen crítico de actividad militar enojosa sobre su enemigo. Con la que pueda confirmar ante todos, nativos y foráneos, dentro y fuera de Iraq o de Siria, su presencia en fuerza y su determinación en la lucha. Actuando como si se tratase de un gas nocivo, inodoro e incoloro, sutil y liviano por su naturaleza física, que todo lo alcanza, amenaza, penetra y daña.

La estrategia operativa de los grupos rebeldes irregulares se centra en nunca dejarse empeñar por el Ejército en combates perdidos por adelantado. Sus técnicas y tácticas son la movilidad continua y previsora; la dispersión y la infiltración en la lucha urbana, adelantándose en una defensa flexible, desgastante, con cesión de espacio; las acciones pequeñas, dispersas y más o menos simultáneas o secuenciales en un área dada; la huida escalonada; la lucha con objetivos muy limitados y en condiciones ventajosas temporales; el abandono sistemático de posiciones, obligando al enemigo a desplegarse y prepararse;

los ataques suicidas con “muyahidines explosivos de un solo uso”, para convertir un blanco de superficie (un mercado, una instalación de seguridad, una escuela moderna, un dirigente con su escolta) en zona de destrucción. Ellas pueden ganarle a los grupos rebeldes el tiempo necesario para sobrevivir bastante tiempo.

Evidentemente, todo esto puede resultar muy distinto, vergonzoso y sorprendente. ¿Cuándo? Si la mayoría de las unidades de uno de estos ejércitos nacionales, la forman “zumbados uniformados”, sin convicción, ni valor, sin espíritu de cuerpo, ni ganas de defender a su gobierno. Que sólo tienen la técnica militar y una táctica moderna no dominada. Entonces varias columnas volantes enemigas irregulares, sin seguridades a los flancos, sin ser hostigadas por la aviación militar, pueden pasearse a la máxima velocidad de recorrido por medio país y someterlo a su influencia. Que no a una ocupación, porque le faltarían bastantes miles de hombres.

(CONTINUARÁ)

Rusia, Ucrania y Occidente…II

(FINAL)

La libertad de acción que tiene Rusia es pequeña. Los rivales y sus partidarios son asustadizos y timoratos y las acciones bruscas y radicales les asustan mucho. Entonces, Rusia actúa por pequeños envites, plasmados en pasos cortos y sucesivos, que siempre consolidan. Sus planes operativos son sencillos y flexibles. Y contemplan las alternativas posibles o perjudiciales en su desarrollo. Rusia mantiene siempre la iniciativa y una actividad suficiente, sin alharacas, dirigida a la realización de sus planes. Tras la caída de Yanukovich y la entrada en las catacumbas de sus correligionarios del Partido de las Regiones de Ucrania, tras acusar a su jefe de “traidor a la Patria”, las fuerzas rusas se movieron con rapidez y precisión. Procedían de sus cuarteles de Sebastopol, donde tienen su base las 388 naves de todo tipo que integran la Flota Rusa del Mar Negro y las unidades de apoyo de paracaidistas e infantería de marina. Y se encargaron de neutralizar a las fuerzas militares y policiales ucranianas de Crimea, aislándolas en sus vivaques y cuarteles. Pronto se les sumaron fuerzas motorizadas transportadas sucesivamente por barco desde Kerch, en Rusia. Hoy, en total, hay unos 30 mil soldados rusos desplegados en Crimea, ocupando todas las posiciones defensivas sensibles de la península. Cuando se observa a un centinela aislado ruso, sin mandos muy cercanos, abrir fuego automático con su fusil sobre las cabezas de los militares ucranianos que pretendían abandonar su “jaula de oro”, confirmándoles así su “stoi” y frenándolos definitivamente, se puede deducir que aquél soldado tiene órdenes claras, simples y terminantes. Y que se siente respaldado por su mando directo. Ejemplos de lo contrario pululan por otras latitudes. A continuación, pero sin solución de continuidad, los rusos aislaron por tierra a Crimea, controlando el istmo que la une con Rusia. Crimea quedaba “protegida” de interferencias de cualquier clase para decidir en refrendo su “futuro”. Estimamos que, al menos, desde el mes de noviembre los rusos estaban elaborando y ensayando parcialmente un plan operativo para la defensa de su base de Sebastopol y sus variantes. Las maniobras rusas se cumplieron a cabalidad, con un plan horario (schedule, timetable) respetado y sin derramamientos de sangre reseñables.

El enemigo de los rusos, aquí englobamos a todos, actúa con un retraso operativo en relación a las acciones rusas. Y los efectos de sus movimientos, consultas y amenazas no interfieren, ni disuaden decisivamente las operaciones rusas. Su enemigo realiza más o menos coordinada e inevitablemente aquellos. Y cree o quiere aparentar que mantiene la iniciativa. Esta “actividad enemiga” no preocupa excesivamente a los mandos operativos o estratégicos rusos. Porque su resultado práctico no es ni apropiado, ni convergente con la rusa, para disuadirla o contrarrestarla. La actuación enemiga diplomática y militar (ucraniana) no es fundamental para los planes rusos. Y, por otra parte, si no existieran reveses y sobresaltos tácticos, contra la actuación de los rusos, sería simplemente porque ningún enemigo estaría presente o capacitado para actuar.

Con la implosión de la URSS, todas las ex repúblicas de esa Unión sufrieron un proceso centrífugo de alejamiento político e ideológico de su metrópoli aglutinadora. Durante los primeros años de su independencia, permanecieron separadas de Rusia, pero sin tampoco vincularse a ninguna otra alianza político económica supranacional. Con los años de este siglo, las sucesivas incorporaciones de las repúblicas europeas del Este a la Unión Europea y/o a su alianza militar, la OTAN, han acercado la frontera oriental de Europa al “limes” de Moscú.

La pérdida de sus “aliados controlados” del Pacto de Varsovia y del COMECON, tras la guerra fría, sólo le dejan a Rusia buscar geográficamente “nuevas influencias” hacia el Asia central, desde Siria a la India y Vietnam. Turquía es un enemigo proverbial de los rusos. China es un “socio, competidor y rival”, si vale esta definición polivalente, que hace que ninguna de las expresiones lo sea en plenitud. En el Consejo de Seguridad, China está manteniéndose “neutral” en relación a los intereses rusos, mientras que siempre, en los 3 años de guerra civil en Siria, ha votado a favor del presidente al-Assad y su régimen. En Afganistán nunca han podido asentarse. También los rusos intentan ganar y mantener en su “esfera política y comercial” a las nuevas repúblicas centroasiáticas islámicas turcomanas y a las repúblicas ex soviéticas eslavas. Hasta ahora, la Unión Aduanera creada por Rusia incluye a la Rusia Blanca o Bielorrusia y a Kazajistán. Ahora, Rusia tiene que volver por sus derechos, tradiciones e influencias en Ucrania. O se tendrá que contentar con convertirse en un “estado nación”, sin “esferas de coprosperidad” dependientes, participativas y ventajosas para todos los estados asociados.

El primer objetivo estratégico es la recuperación de Crimea en su status hasta 1954. Las sucesivas acciones operativas rusas son trascendentes y eficaces para lograrlo. Por Crimea, el Occidente liberal y mercantil no irá a una confrontación abierta. El otro objetivo, a continuación, es recuperar y/o mantener una hegemonía política social y económica en el sureste europeo. Y éste es un objetivo cualitativamente muy diferente del anterior. Que supone un gran órdago para todos los actores del drama. Éste es un objetivo de la Gran Estrategia o Estrategia Nacional de Rusia. Y aboca esencialmente al choque entre dos civilizaciones pujantes, expansivas y excluyentes, por definición y por naturaleza. Toda la credibilidad, las capacidades militares y económicas y la atracción ejemplarizante de los EEUU y de la Europa Centro Occidental desaparecerán como sus refrendos y marchamos, si no defienden, como a sí mismos, la independencia y la soberanía de Ucrania frente a acciones hostiles de terceros…

¿Es legal, ilegal u opinable?

Los opuestos a la actuación rusa, la UE, los EEUU y sus otros socios del G-7, alegan que la constitución y las leyes de Ucrania prohíben la secesión unilateral de Crimea. Esto es tan tópico, que resulta normal y repetitivo. Todo estado se quiere siempre blindar, para evitar rupturas y desgarramientos, sobre todo los de origen interno. Y al sedicioso armado se le procura privar de todos los posibles derechos como beligerante, incluso “de hecho”. Y se le califica de traidor, bandido, colaborador con el enemigo externo, vende patrias, etc.,según las épocas, las ideologías y los países. También arguyen los aliados occidentales que esa secesión iría contra las leyes internacionales. Pero esto es una opinión más.

Las “fuentes del derecho” son múltiples, diferentes y reconocidas. Entre ellas están las revoluciones, las guerras y las conquistas. Pero, sin tener que abrevar en ellas, por violentas, turbias y de resultados impredecibles, existen también acciones legales que favorecen y apoyan la actuación rusa.

Se han expuesto diversas opiniones de que al desaparecer la URSS, los tratados firmados por ella quedarían extintos en sus efectos. De ser correcta la interpretación, los territorios de Crimea que el líder soviético Nikita Jruschov traspasó en 1954 de la República de Rusia a la República de Ucrania, podrían revertir a Rusia. O sujetos, como mucho, a un nuevo tratado entre Rusia y Ucrania para reafirmar o denegar esa cesión. Hay factores más claros en el caso: La transferencia de Crimea se llevó a cabo violando los requisitos de la Constitución de la URSS. Ya que no se celebró plebiscito alguno al respecto, a pesar de que estaba prescrito hacerlo. Esto sería como la necesaria decisión de “todo el pueblo español” para autorizar cualquier separación de nuestro territorio nacional. Además, el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, declaró en una reciente entrevista al canal de televisión TVC: «Tenemos la obligación de reafirmar el status de Sebastopol como ciudad rusa. Sin Sebastopol, Rusia no podrá cubrir sus fronteras meridionales». “Al ser una base militar, Sebastopol se sustrajo en 1948 de la jurisdicción de la Provincia de Crimea y pasó directamente a la de la República Rusa”.

Por otra parte, la Convención de Viena de 1978 sobre la Sucesión de Estados en Materia de Tratados Internacionales no aclara nada al respecto. Yendo al ámbito de las relaciones bilaterales estatales, la Federación Rusa puede incorporar a la república autónoma ucraniana de Crimea como su entidad federada nº 84. El resultado del refrendo popular del domingo 16 de marzo, ratificando la anterior decisión del Parlamento de Crimea de separarse de Ucrania, tras apenas 60 años de unión territorial, sería la base legal de partida. Entonces, bastaría la firma de un tratado bilateral entre Crimea y Rusia, para dar validez y efectividad a esa unión federada.

Rusia, Ucrania y Occidente…

Desde el principio de la revolución ucraniana a finales de 2013 contra el presidente Viktor Yanukovich, las noticias sobre ésta, sus prolegómenos, su inicio y su desarrollo han ido adquiriendo mayor espacio e importancia en las “páginas, imágenes y audio de Internacional” de todos los medios de comunicación. Y no hay comentarista político que no haya escrito ya varias veces sobre este fenómeno político social y sus posibles vías de solución. Cuyos resultados, cualesquiera que sean ellas, tendrán gran trascendencia para Europa y su futuro inmediato y a medio plazo.

La gran mayoría de las informaciones no de agencias, casi siempre glosadas, y los comentarios políticos, procuran ensanchar el alcance y, a la vez, concentrar todo el espectro del fenómeno y sus derivadas. Entremezclándose los intereses, opciones, opiniones y probabilidades de acción de los distintos actores de este drama coral, en cada reseña que es producida y publicada. Que a veces son micro ensayos. Al igual que en el G-2 del Estado Mayor debe existir un mapa que proyecte y exprese la situación general, existirá otro que defina la situación del enemigo. Éste permite al mando estudiar y comprender lo que ocurre y, también, lo que traman “al otro lado de la colina”. Usemos este recurso. Concentremos nuestro pensamiento, retirando del fenómeno en marcha las adherencias de las reacciones del otro rival, que son más numerosas y, al menos teóricamente, cuenta con más actores secundarios en su elenco.

Las relaciones de Ucrania y Rusia.

Al final de la Guerra Fría, Ucrania controlaba y desplegaba unas 1900 cabezas nucleares estratégicas y cientos de armas tácticas nucleares, que procedían del reparto del arsenal atómico de la extinta URSS. Muchas de estas armas estaban almacenadas en Crimea, en el valle del Kiziltashsky. Donde había una instalación subterránea para montar y almacenar cabezas nucleares. Pero ya en 1990, el Parlamento ucraniano (Rada) aprobó seguir una política de defensa “no nuclear”, lo que implicaba deshacerse de ese tipo de armamento. Pero la Rada no ratificó hasta el 18 de noviembre de 1994 el Tratado de No Proliferación nuclear (TNP). En la votación, los diputados aprobaron suscribir el tratado internacional por una aplastante mayoría de 301 votos a favor, 8 en contra y 13 abstenciones. Sin embargo, pusieron previamente como condición para realizar la adhesión que se diesen “garantías de seguridad” a Ucrania. La víspera de la ratificación, 14 países y la Unión Europea (otros 12) anunciaron que otorgarían a Ucrania una ayuda de unos 30000 millones de pesetas. Esta cesión se sumaría a los 62000 millones de pesetas ya concedidos, que estaban destinados a desmantelar las armas nucleares heredadas de la Unión Soviética y a abastecer las cinco centrales nucleares eléctricas de Ucrania con combustible enriquecido ruso. Finalmente, un acuerdo firmado entre Ucrania, Rusia y los EEUU, elevaba las ayudas garantizadas a 124000 millones de pesetas. Por otra parte, con el Acuerdo de Budapest de 1994, los EEUU, Gran Bretaña y Rusia acordaron defender la independencia, soberanía e integridad territorial de Ucrania a cambio de su desarme nuclear.

En seguida, los trenes de carga especial comenzaron a moverse desde Ucrania a las instalaciones de desarme y reutilización en Rusia. En total, unos cinco mil ingenios y componentes nucleares se trasladaron entre los dos países, empleando para ello un centenar de viajes de trenes completos. La operación concluyó básicamente en 1996 y Ucrania se unió así al pequeño grupo de países nucleares, que ahora incluye a Libia y Suráfrica, que renunciaron voluntariamente a sus armas nucleares. En la actualidad Ucrania tiene operativos 15 reactores nucleares, que dan electricidad al menos a la mitad del país, según de Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), y que utilizan combustible enriquecido por Rusia, el cual procede, con menor cantidad de material fisionable, de los EEUU. El corte del abastecimiento de combustible nuclear para uso en reactores comerciales es otro posible instrumento de presión sobre Ucrania en manos de Rusia actualmente. Tras los primeros movimientos rusos en Crimea, el presidente interino de Ucrania declaró que iba a desplegar a las fuerzas armadas para defender sus instalaciones nucleares. Y el Parlamento de Ucrania hizo un llamamiento a los observadores internacionales para que ayuden a proteger esos reactores.

Ucrania es por historia y por demografía parte de la Europa limitada al este por los Urales. Y Ucrania es por oportunidad política y momento histórico parte de la “Europa democrática y liberal centro occidental”. Que forma junto con los Estados Unidos, que actúa como el otro “polo vibrante” fundamental al otro lado del Atlántico, la “civilización occidental”. Un gran problema se plantea ahora, no sólo a Ucrania, sino a sus vecinos al Este y al Oeste. Y es conseguir que las fuerzas hoy antagonistas e irreconciliables, que se enfrentan en Ucrania, desgarrando su patria, se conviertan en fuerzas complementarias y necesarias entre sí. Y es una gran labor conjunta, desinteresada, con altura de miras y dirigida por estadistas, la que hay que desarrollar para conseguirlo y alejar los espantajos que se vislumbran, cada vez más amenazadores, en su horizontes socio político. De no conseguirse esa “fusión de intereses”, que ésa es la misión de la Política, la alternativa sería mala para todos, nacionales y vecinos cercanos y lejanos. Y la herida sólo se cerraría en falso y por un tiempo imprevisible.

Pero para Rusia, Ucrania es algo más que un aliado estratégico. Como lo serían el Imperio japonés, la Europa Occidental o la Gran Bretaña para los EEUU. Ucrania es parte de la esencia nacional rusa. En Ucrania nació hace muchos cientos de años, el germen fuerte y prometedor de la nación rusa, la Rus. Desde la caída de la URSS en 1989, Rusia no se enfrentó a un mayor cataclismo disruptor, potencialmente rupturista, que la Revolución Naranja de 2004 de Julia Timoshenko, ahora recién liberada tras un durísimo encierro político. Debía haberla digerido y neutralizado o asimilado, lenta y pacíficamente. Pero, hoy en día, los dirigentes tienen prisa. Siempre, la maldita prisa. Sin embargo, los ucranianos y sus aliados rusos optaron por contener y apagar esa Revolución. Fue lo más fácil, pero dejaron unas brasas potentes bajo la capa de cenizas. Y el problema latente ha resurgido ahora virulento y casi descontrolado. Y Rusia, con un conflicto encendido, está apostando fuerte y decisivamente por una resolución unilateral a su favor.

La Estrategia de Rusia.

Para el 19 o 20 de febrero último se generalizó el uso de tiradores libres de la policía y de las fuerzas de seguridad especiales de Ucrania contra los manifestantes más díscolos o destacados de las revueltas populares, especialmente en Kiev, con su centro en la plaza Madián. Epicentro, que es la palabra usada en general, quiere decir “sobre el centro”. Y señala el punto terrestre que está encima de donde se origina un temblor de tierra. El epicentro es el punto terrestre teóricamente más afectado por las fuerzas telúricas desatadas. El cariz de la revuelta armada obligó a Yanukovich a ceder mucho e importante a la oposición rampante. Antes de que los acontecimientos se volvieran más graves e irreversibles, el presidente abandonó la capital rápidamente y tras un breve peregrinaje por Ucrania, terminó refugiado en Rusia. Un parlamento dominado por la oposición, donde se incluyen grupos de violentos y exaltados visionarios, que no están controlados y permanecen callados y soterrados, tomó todo el poder y eliminó al anterior ejecutivo elegido por el pueblo. Técnicamente, se trata de un golpe de estado incruento.

(CONTINUARÁ)

ARMAS MODERNAS: EL DRONE Y EL MUJAIDIN SUICIDA III.

(FINAL) 

El taliban explosivo: de la Yihad al Jardín de las Huríes, sin escalas.

El mujaidin suicida es un arma personalmente avanzada (a ver quién tiene hoy en día el coraje moral de quitarse del medio por unos ideales y un “premio” del Otro Lado), abundantísima, cercana y barata. Posee una elevadísima “capacidad específica de combate”, (según los parámetros establecidos por el coronel Trevor Dupuy, que se refieren a valores reales de los distintos ejércitos, calculados en conflictos y guerras): ya que bastantes militares, policías y autoridades civiles del enemigo son bajas definitivas por cada baja propia. Y, hablando en términos del principio universal de la buena administración de los recursos escasos disponibles, sus acciones (como “inversiones”) tienen también un alto ROMI; o rentabilidad (militar) sobre (over) esa “inversión marginal o añadida” (marginal investment). El yihadista suicida optimiza así su asimetría con las armas y el enorme número disponible de sus enemigos. Este combatiente islamista, de “paso decidido y silencioso”, es también un arma específica de infantería ligera, Que está plenamente adaptada a las capacidades, necesidades y medios de los “ejércitos” pobres, pelagatos, inopes o tronados, que han sido y son los enemigos usuales de los EEUU desde las últimas décadas. El combatiente de un “solo uso” conoce, aprovecha su oportunidad, decide y actúa. Porque puede ser un fanático alucinado, pero no suele ser tonto. Por su carácter personal e ideológico, su acción eficaz eleva la moral, la convicción y la decisión de sus conmilitones, colaboradores y simpatizantes. El islamista suicida “aprecia” también a su modo a sus enemigos, porque son su llave infalible para “salir bajo palio de este Valle de Lágrimas”.

El combatiente explosivo es un arma común de los talibanes y, en general, de los mujaidines de la Sunna. Si la carga explosiva, sus características y el vector son los adecuados: los sofisticados sensores enemigos y los chalecos protectores sirven de poco contra ella. Y tampoco los vehículos blindados y los edificios sirven para protegerse de ella. El agente desencadenante portador puede ser hombre o mujer y adulto o niño. Puede cooperar en su ataque suicida, un matorral, un puesto de mercancías, un burro, una bicicleta o un vehículo a motor. Un “luchador suicida de un solo uso”, no es un tirador selecto: no hay que formarlo militarmente (conocimientos básicos, técnicos y tácticos). Sus otras armas complementarias, temibles y casi imbatibles son la sorpresa, la libertad de acción y la iniciativa. A veces, y creo que equivocadamente, se les ha llamado “lobos solitarios” en los medios divulgativos. Pero ese calificativo corresponde a personas más o menos aisladas, obsesionadas y perturbadas, que luchan solos en su entorno. Los suicidas de la Yihad forman parte de una red más o menos nacional o regional, integrados en una organización terrorista, y tienen sus tácticas y técnicas de funcionamiento y operatividad especiales y adaptadas.

Los objetivos preferidos por los “juramentados explosivos” son las fuerzas de seguridad enemigas, tanto “infieles” como “traidoras” y los musulmanes pertenecientes a la rama heterodoxa del Islam (los chiitas y alauitas). A las fuerzas de seguridad enemigas se acercan disfrazados de reclutas en formación, candidatos al alistamiento, personal de abastecimientos (outsourced services), compañeros, “colaboradores” de las ISAF y personajes civiles inocentes. Su blanco es humano siempre, porque al enemigo regular le duelen menos los daños materiales. Y se localizan en las aglomeraciones de las policías o los ejércitos enemigos, en los cuarteles, centros de reclutamiento y puntos de paso obligado y frecuente y con motivo motivo de paradas, despedidas, alardes y exhibiciones, de aquéllos. A los chiitas se acercan aprovechando sus inevitables concentraciones: las peregrinaciones anuales internacionales a sus lugares santos, sus lugares de paradas en las distintas etapas o los rezos de los viernes al mediodía, especialmente comunitarios, en sus mezquitas. Aunque estos últimos ataques tienen lugar más bien en los países limítrofes, Irak (mayoría chiita) y Pakistán (mayoría sunní).

El gran problema es que es muy difícil luchar (contrarrestar, detener o neutralizar) con unos enemigos más o menos aislados, determinados a morir y de otra etnia e idiosincrasia. Y con los suicidas se agudiza hasta hacerlo casi imposible de realizar “a priori”. Porque se les combate con fuerzas modernas tecnificadas y entrenadas, preparadas generalmente para las guerras de tercera generación. Y que se enfrentarían teóricamente a fuerzas similares o de segunda generación. Y sus jefes tienen casi como una premisa insoslayable, el preservar de daños físicos (lo principal), mentales y morales a los hombres que mandan. El combatiente suicida debe pasar desapercibido en el lugar elegido para el ataque: por su edad, género, aspecto, movimientos y actitud. Para poder acercarse a su objetivo y hacer explotar la carga, produciendo el mayor número posible de enemigos muertos y mutilados. Y, en general, el “jihadista explosivo” suele optimizar muy bien su “coste físico” con los daños humanos, materiales, sicológicos y políticos que infringe al enemigo traidor o infiel.

Los daños añadidos humanos y físicos a musulmanes, que se ocasionan en torno al punto de explosión, son sus “daños no buscados” o colaterales. Los yihadistas sunníes buscaron una “solución” alambicada, pero suficiente en la práctica, para soslayar el precepto coránico de “no matarás musulmanes”. Al carecer de un clero y una doctrina única, las interpretaciones del Islam y, sobre todo, sus aplicaciones para la vida cotidiana, pueden ser múltiples. En efecto, para calmar las repugnancias en producirlos, un “ideólogo” de Al-Qaida, Abu Yahya al-Libi, desarrolló una teoría “religiosa” sobre el “daño no buscado”. Según ella, se permite matar musulmanes a los militantes yihadistas, cuando es inevitable. E, incluso, cuando sea útil. Y los mujaidines expresan su deseo de que los muertos no buscados, sean también considerados por Allah como mártires de su “guerra santa”. Y creer esto, les viene muy bien a los fanáticos que dirigen y a los fanáticos vesánicos que les siguen o apoyan.

Las motivaciones de los “juramentados explosivos” son sencillas. El no poder cubrir crónicamente sus necesidades básicas naturales de sustento, familia, seguridad, refugio y cobijo, expectativas y progreso razonable es el acicate eficaz y casi suficiente para su alistamiento en general. Los premios económicos que los talibanes dan a las familias de los “mártires” están en esta línea. La motivación religiosa es el medio de persuasión y convicción. Los suicidas de la Yihad son catequizados metódica e intensamente. Y viven en un “ambiente” envolvente, donde les aclaran sus dudas y les alientan a alcanzar el Paraíso. Todo es igual al funcionamiento de una secta tóxica: que destruye la personalidad de los miembros más bajos. El carácter universal de la comunidad de musulmanes, facilita el flujo y la inserción de “voluntarios internacionalistas” combatientes suicidas de otros países.

La clave operativa de los talibanes son sus innumerables jefes locales, con sus pequeñas bandas de irregulares radicales. Ellos son los responsables de intimidar, aleccionar o catequizar, asustar, atacar y ocupar más o menos temporalmente algunos de los numerosos poblados y caseríos, a ambos lados de la frontera. El movimiento taliban sigue un ciclo continuo elemental de “enseñar, formar, apoyar y delegar” entre el pequeño “sheikh” y sus lugartenientes. De manera que consiguen una cierta rotación en el mando y en su ejercicio. Estos “maliks” locales son prácticamente inmunes al ataque de los “drones” de la ISAF, que exploran, atacan al enemigo irregular y ejecutan a sus conspicuos, se supone, mandos destacados.

Los drones no pueden abarcar tantos blancos minúsculos y elusivos, de una red enemiga que les resulta profusa, difusa y confusa. Es decir, no pueden sustituir, como se pretende por extrapolación desde unos éxitos primeros, a las patrullas terrestres activas y agresivas de exploración o combate. Que, junto a las unidades mayores y a los equipos de acción cívica, están destinadas a disputar y ganar al enemigo sus bases refugios y, después, el apoyo popular mayoritario. Como no pudieron los “bombardeos de saturación” estadounidenses cortar la Ruta Ho Chi Minh de abastecimiento al Vietcong y a las fuerzas regulares norvietnamitas en la “zona desmilitarizada” y al sur de ésta, desde Vietnam del Norte a través de Laos. Y todo fue porque a su “ordnance” aéreo, no le acompañaba una “acción terrestre” contra esa Ruta. Que fuese complementaria, sistemática y continua, no necesariamente exhaustiva, de la acción aérea de pura atrición.

Y el esperar en paz la muerte desde el cielo, no asusta, ni preocupa suficientemente a la gente mentalmente normal. Esto sólo le ocurría al imaginario jefe de la aldea gala de Asterix. Y es algo así como lo que decía Ramón Gómez de la Serna a sus conocidos y amigos menos íntimos en Buenos Aires: “Aquí estoy, esperando el cáncer”. La amenaza intimidatoria, que pueda cambiar la conducta de algún jefe enemigo, debe ser algo real (que se tiende a magnificar), suficiente, sentida e inmediata o próxima. Como las sirenas instaladas en los Stukas. Para que su preciso picado de bombardeo escalofriara en tierra a todos sus posibles blancos humanos, que no fuesen aún curtidos veteranos. O como los mujaidines explosivos, cuyo comportamiento es para su enemigo como el de un “gas”, sin volumen ni forma propios y que puede alcanzar a todos los sitios disponibles, echándole su aliento en la nuca…

ARMAS MODERNAS: EL DRONE Y EL MUJAIDIN SUICIDA II.

(CONTINUACIÓN)

Esta doctrina se extiende y afecta, a través de la OTAN, los objetivos estratégicos de sus aliados y los medios asignados y específicos para alcanzarlos. El entrenamiento con programas informáticos es un ejemplo de las nuevas prácticas de entrenamiento militar. En vez de mover soldados por los Boot Camps o los vehículos por los polígonos de maniobras de las unidades mecanizadas o motorizadas, la OTAN está desarrollando nuevas artificios online para instruir al personal. Y, aunque no pueda ser la norma de formación o de entrenamiento, el proyecto es ilustrativo de que la Alianza se adapta a los nuevos tiempos de “restricciones financieras globales” para los Ejércitos. En ese escenario de recursos decrecientes y amenazas aún poco apreciadas, los ministros de Defensa de la OTAN, reunidos a fines de febrero de 2013 en Bruselas, decidieron adoptar algunos remedios voluntaristas. “Se trata de ver si nuestras naciones renuncian a sus responsabilidades por causa de las restricciones presupuestarias o si demostramos creatividad e innovación y desarrollamos las capacidades necesarias para afrontar las amenazas de forma conjunta”, dijo Leon Panetta, secretario de Defensa estadounidense. La OTAN creará una “fuerza sui generis” de reacción rápida (hace 30 años le llamaban de “rapid deployment”), que formarán 13000 soldados de caballería e infantería mecanizada reforzados con artillería e ingenieros. Estará destinada a desplegarse en zonas de conflicto sensible para sus intereses. Olvídense del Congo, del Yemen, de Somalía o de Siria, que no lo son. Esa “gran unidad” la formarán los Ejércitos de los países aliados, que incorporarán a ella sus fuerzas tipo brigada o regimiento de forma rotatoria y por un periodo mínimo de seis meses. Los expertos de la Organización diseñarán un plan de entrenamiento para ellas, que durará hasta 2020. “Mi llamamiento a los Gobiernos aliados es que paren los recortes (en Defensa), que empleen mejor sus recursos (asignados) y, una vez se recupere la economía, que comiencen a invertir otra vez. Si los recortes continúan, tendrán un impacto negativo en nuestra capacidad para proveer defensa y protección a nuestra población”, advirtió el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, al inicio del encuentro. La reducción más drástica en temas de Defensa corresponde a Grecia, que disminuyó en 2011 un 25% su gasto militar después de haberlo rebajado en un 20% en 2010. O sea, en 2012 su presupuesto de Defensa fue el 60% del de 2009. Hay otros cuatro países menores, que también han hecho sustanciales recortes en sistemas, hombres y reequipamientos para la Defensa: Eslovenia, Bulgaria, República Checa y Eslovaquia. Por debajo de ellos, aunque también con reducciones de dos dígitos, está España, cuyo gasto militar cayó un 11% en 2011, tras dos años de reducciones muy significativas. En general, casi todos los países ahorran en sus Ejércitos, incluido Estados Unidos, que realiza el mayor gasto militar atribuido del mundo (un 4,8% de su PIB). Las partidas chinas, procedentes de una economía dirigida centralizadamente no son homogéneas o comparables, porque muchos capítulos pueden incluirse en otros ministerios y servicios. Pero las caídas totales al nivel de la Alianza se amortiguan bastante gracias a excepciones como la alemana, que ha incrementado los gastos de Defensa en los años de la crisis.

Así, el Pentágono tiene que centrarse operativamente en las tácticas y técnicas antiterroristas. Y busca reforzar su propia rama de espionaje, la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA, por sus siglas en inglés). La razón es simple y clara: como la CIA ha sido efectiva dando caza a terroristas en el extranjero, el US Army quiere ser más como ella, y menos como un ejército al uso, para adaptarse a los nuevos objetivos y estrategias nacionales. En noviembre de 2012, Panetta le pidió a Obama que le permita reclutar a 1600 nuevos espías. Eso doblaría el tamaño de la DIA. A fines de ese mes, el entonces secretario de Defensa, Leon Panetta, declaró que: “La campaña contra al-Qaida tendrá lugar fuera de zonas declaradas de combate. Y empleando tácticas que dejen poco rastro, con operaciones de precisión”. Charles “Chuck” Hagel, de 66 años de edad y condecorado como sargento de un pelotón (squad) del Ejército en Vietnam, fue nombrado el 27 de febrero nuevo secretario de Defensa. Y asumirá tanto las cuantiosas reducciones presupuestarias como la nueva “doctrina”.

Los principales Unmanned Aerial Vehicles son el Predator y el Reaper. Y cuestan más de $13 millones de dólares por unidad. El Pentágono cuenta con unos 19000 para las tareas de espionaje y combate. La CIA dispone de su propia flota, con los datos reservados. Los drones los fabrica la General Atomics. Su arma más devastadora son los misiles AGM-114 Hellfire II (algo así como el “Fuego del Infierno” potenciado, concentrado y mejorado), de la Lockheed Martin. En octubre de 2012, los EEUU encargaron 24000 misiles para su uso y el de países aliados autorizados. Existen las variantes de carga hueca anticarro (HEAT), antipersonal o HE (con diversos tipos de explosión y fragmentación, reforzada o no) y de autoguiado (“fire and forget”). Cada uno pesa unos 47 Kgs., con el 20% de carga útil (warhead), es guiado por láser con diversas técnicas y tiene un alcance de 8 Kms. El efecto de una salva de varios de ellos sobre una manzana de casas de adobe o de mampostería es demoledor. Pero les garantiza la eliminación del blanco humano seleccionado.

El equipo de la base es muy simple y altamente elaborado: el mando o timón de los drones, varias pantallas y un pedal, frente a las sillas ergonómicas de sus pilotos. Los drones tienen cámaras que transmiten sus vistas en directo a sus pilotos en tierra. Una deliberada observación precede a un ataque. El piloto del drone y el controlador de la cámara, que forman un “killer team”, observan a su “objetivo designado” durante todo el día, revisando sus actividades. El ataque se realizaría cuando, por ejemplo, su familia ha ido de compras. De hecho, todos los “equipos” hablan de una “intimidad establecida” con las familias afganas observadas durante hasta semanas. Cosa que desconocerían, por ejemplo, los soldados extranjeros de la ISAF sobre el terreno de conflicto. Tampoco parece, según los estudios médicos estadísticos realizados, que a los pilotos y observadores les afectase de forma importante los muertos causados. También rechazan que su trabajo sea como un videojuego. Aunque algunos argumentan para ello que no conocen ningún videojuego que exija observar el objetivo durante horas.

La US Air Force del Pentágono cuenta con más de 1300 pilotos de drones, trabajando en 13 bases de los EEUU. Y necesitaría de inmediato unos 300 más, al menos. La mayoría de las misiones de los militares son en Afganistán. El Pentágono calcula que para 2015, la Fuerza Aérea deberá contar con 2000. Ya entrena más pilotos para drones que para los vuelos convencionales: 350 en 2011. Y desde 2012 la formación es específica para ellos: los pilotos sólo pasan 40 horas a bordo de un Cessna, sin volar en cazas, para pasar a aprender a dirigir un drone. El jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, general Norton A. Schwartz, reconoció que los pilotos de drones podrían superar a los clásicos en los próximos años. Se cambia la aureola y la profesión de piloto de combate por las de funcionario televidente de sillón. Y cada vez más bases en los EEUU dejan de ocuparse de los vuelos tradicionales para “dirigir” Unmanned Aerial Vehicles.

En noviembre de 2011, tras un ataque con drones en la frontera con Afganistán, donde murieron al menos 24 militares paquistaníes de un fortín de control, Pakistán cerró el paso de los convoyes logísticos de la OTAN por las rutas de Khyber y Chaman, desde la ciudad de Peshawar. Son dos rutas cruciales para que los soldados de la ISAF, que las han empleado durante los últimos 10 años de combates asimétricos, reciban combustibles, equipos, víveres y material bélico. El Ministro de Defensa paquistaní, Ahmad Mukhtar, indicó a fines de 2011 que podrían reabrirlas a la ISAF, si pagaban por ello. Y, según fuentes del Pentágono, Pakistán les obligó a desmontar también una plataforma de drones instalada en una base en el suroeste del país, operada principalmente por la CIA. Washington perdió temporalmente una de sus armas más poderosas: el permiso para poder lanzar misiles desde los aviones no tripulados contra los insurgentes en las provincias del noroeste de Pakistán, táctica que generalizaron allí desde 2008. A su vez, Panetta, señaló entonces que los EEUU están «llegando al límite de su paciencia» con Pakistán, “por su incapacidad para actuar en contra de los grupos armados en las zonas tribales”. A primeros del 2013 los drones pulverizaron al llamado mulah Nazir en la provincia paquistaní de Waziristán del Sur (en las zonas tribales). La salva de cohetes lanzados para alcanzarle, mató también a dos de sus colaboradores más cercanos, Rafey Khan y Atta Ullah, que le acompañaban en el vehículo. Ya los EEUU habían realizado anteriormente varios ataques para acabar con su vida. Este elemento pertenecía a los talibanes “neutrales” para Pakistán. Y, al menos, prestaba cobijo, ayudas y soporte logístico a los miembros de al-Qaida y a los talibanes afganos, que operaban al otro lado de la frontera. Y probablemente fue colaborador de sus “autoridades” en algunos largos períodos. Esto lo confirma el hecho de que en noviembre de 2012 Nazir fue objeto de un ataque suicida fallido en el mercado de Wana, la capital provincial.

En un informe desclasificado del Comando Central del Pentágono, publicado en diciembre de 2011, se asegura que “el catalizador del ataque fue la apertura de fuego por parte de PAKMIL (el Ejército pakistaní), pero se añade que “la cooperación y colaboración en la frontera se vio imposibilitada por un clima de desconfianza mutua”; que las órdenes dadas por la OTAN “carecían de claridad y precisión”, y que el objeto mismo de la misión era “inadecuado”. El resultado final fue que el general de los Marines James Mattis, al mando del Comando Central, ordenó una serie de cambios en los protocolos de las operaciones fronterizas. Y, ¿no sería que por rutina y falta de compromiso con las misiones, no se cumplieron bien los que había? Al final, la burocracia y sus males matarán la iniciativa y la inventiva de los soldados burocratizados. Y que, como al lebrel negro de los Han, cuando, esten bien sujetos, se les pedirá que atrapen “liebres inalcanzables”…

La desconfianza mutua existe en todos los ámbitos de cooperación entre EE UU y Pakistán. Desde que ambos países sellaran una alianza tras el 11-S para combatir a al-Qaida, el Congreso de los EEUU ha enviado $20.000 millones de “ayuda económica” a Islamabad. Los resultados reales y prácticos de esta “alianza” son magros y escasos y la lealtad de Afganistán a los intereses de los EEUU, por la que se paga esa “colaboración”, es cuestionable. Porque Pakistán mantiene su lealtad firme a los objetivos de su gran estrategia o estrategia nacional. Diversos miembros del Congreso de EE UU pidieron un cambio de enfoque en sus relaciones en esa región geoestratégica. El representante a la Cámara, Duncan Hunter, declaró que “Afganistán necesita estabilidad económica y política, para garantizar que la victoria de EEUU sea duradera. Y la relación entre EEUU y Afganistán debe ser también un punto de interés, no sólo para el futuro de Afganistán sino para el de toda la región”. Y Frank Wolf señaló: “Está claro que para lograr triunfar en Afganistán, debemos resolver primero una serie de problemas en Pakistán. Conseguir una victoria militar en Afganistán es una cosa, pero nuestro éxito general depende de más factores”.

Las autoridades de Pakistán y Yemen, aliadas de Estados Unidos contra al-Qaida, han protestado varias veces, tanto por la violación de sus soberanías con acciones de guerra, como por la muerte de gente que no tenía nada que ver con el conflicto. Y advierten que esta guerra llevada ocultamente. les desestabiliza y da argumentos a los yihadistas.

Por otro lado, el uso de los aviones no tripulados en misiones de exploración del enemigo plantea en sí mismo un problema de difícil solución para las agencias de Inteligencia estadounidenses. Se estima que sólo la CIA puede estar recibiendo más de 1800 fotografías y de 1800 horas de grabaciones de vídeo diarias de sus drones espías. Y toda esta farfolla informativa, esta plétora indebida de imágenes, sólo pueden conducir al atasco de los canales de transmisión, procesamiento y valoración de la información. Y al hastío y la desorientación de los mandos intermedios. Así, el resultado sólo puede conducir a unos análisis rutinarios y someros en enjundia y a una profusión de informes. Que se tardarían años en convertir en verdadera inteligencia o información contrastada y valorada para los diferentes mandos operativos y estratégicos. Ya no se trata de “obtener información relevante y suficiente”, sino que la información que se obtiene es indigerible e intoxica y desorienta a todos.

(CONTINUARÁ)

ARMAS MODERNAS: EL DRONE Y EL MUJAIDIN SUICIDA.

Si Plutarco viviera hoy en día, seguramente escribiría una de sus “Vidas Paralelas” (una de las dos colecciones de sus obras), dedicada a tratar y comparar los aviones no tripulados (“death from above”) y los yihadistas suicidas (“Allahu Akbar”). En efecto, ambas son armas cargantes y asiméricas (ACA), dirigidas contra el personal y los factores mentales y volitivos del enemigo. Que no son tácticamente decisivas. Y cuyos efectos militares son limitados, pero acumulativos, si la “solución de continuidad” de su empleo operativo es corta.

Los aviones no tripulados de exploración y reconocimiento y de bombardeo.

Son armas tecnológicamente avanzadas, que comenzaron a desarrollarse hace varias décadas, destinadas a eliminar a un mínimo escogido de “enemigos designados”, tanto reales como “ideológicos o potenciales”. Y a minimizar las bajas propias. Lo cual hace irrelevante su coste económico para sus ricos poseedores. Tienen un elevadísimo alcance eficaz y son de la categoría de “inteligentes”, aunque aún no se les autoriza a decidir el momento de lanzar sus misiles, una vez adquirido el objetivo. Su uso operativo estratégico podría denominarse la “Guerra de los Drones”.

Las tareas específicas que distinguían a la CIA y al Pentágono, se fueron entremezclando durante la primera década del siglo XXI. Esto se deb al fracaso operativo y estratégico de los EEUU en las largas guerras asimétricas de IV generación (léase de guerrillas y, añádase o no, según sean los hostiles, de liberación nacional) en Iraq y Afganistán. Actuaciones que sostuvieron tras sus brevísimos “conflictos armados” después del 11/09/2001 contra las ejércitos de masas (de segunda generación) de sus regímenes tiránicos y retrógrado (Afganistán). Y utilizando en ellos sus fuerzas entrenadas y muy equipadas tecnológicamente (de III generación). Cerrado en falso el frente iraquí e iniciada la retirada en Afganistán, la Casa Blanca está dotando a la CIA de más medios militares para dar caza a los terroristas salafistas. Para ello ha aumentado su flota de drones o Unmanned Aerial Vehicles (aviones sin tripulación). Y está considerando autorizar un incremento de la red de espías de que dispone el Pentágono, para ejercer un mayor control sobre los refugios de alQaida en la península Arábiga y el este y el norte de África.

Estos cambios en los objetivos estratégicos y operativos de la CIA y el Pentágono y la dotación de medios adecuada, culminaron durante el primer mandato de Barack Obama. La CIA ha tomado parte más activa en la erradicación del yihadismo internacional, y ha expandido notablemente su programa de ataques con misiles lanzados por drones. En el verano de 2011, Obama nombró al exdirector de la CIA Leon Panetta, jefe del Pentágono. Y el comandante de las misiones en Irak y Afganistán y jefe del Comando Central militar, David Petraeus, fue nombrado director de la CIA. Petraeus, antes de dimitir el 9/11/2012, por aquello de la erótica (su biógrafa) del Poder, le pidió a Obama un refuerzo de la flota de Unmanned Aerial Vehicles de la Agencia. Para poder efectuar ataques más allá de los objetivos habituales en Somalia, Yemen y Pakistán. La Agencia y el Pentágono tienen sus miras puestas en Malí y Libia, dado el incremento de la actividad en la zona de la franquiciaal-Qaida en el Magreb Islámico”, el grupo Ansar Dine y los paniaguados de la República Islámica de Anzawad, asentados al norte de Tombuctú. Los tuaregs han cambiado a su patrono Gadafi por los terroristas salafistas, a los que Gadafi acusaba de ser su oposición armada. Y que están destruyendo el patrimonio universal de Tombuctú, con el pretexto de que sus representaciones monumentales rivalizan con Allah. Y luego dicen que casi nunca se puede estar peor. Fuentes de la inteligencia norteamericana dicen que la flota de drones de la CIA no supera los 35 a fines de 2012 y Petraeus solicitó una decena más.

La CIA tiene un listado de “amenazas” a los EEUU de las que tiene autorización para matar. En septiembre de 2011 tuvo un sonado éxito al matar en Yemen al imán Anuar al-Aulaki, un estadounidense que fue un personaje notorio de alQaida. El US Army también tiene su “lista de objetivos autorizados”. Que son revisados cada semana por unos 100 analistas de seguridad de la Administración. Su función es recomendar al presidente los cambios de nombres de la lista. El procedimiento se llama oficiosamente en la Casa Blanca el “martes del terror”. La CIA y Mando Conjunto de Operaciones Especiales del Pentágono cooperan en muchos de esos ataques. El objetivo de los ataques son supuestos dirigentes y hasta simples militantes de alQaida y de grupos yihadistas asociados. Y la táctica es exterminarlos antes de que actúen. Esto es un paso más en los fundamentos de la doctrina militar de los EEUU. Condicionados desde hace décadas por el parámetro contradictorio de “no sufrir bajas en ninguna guerra o conflicto”. Aunque los miles de muertos anuales por el uso indebido de las armas de todo tipo en el país, parece que son para ello sus “daños colaterales” por garantizar su “libertad”.

La “guerra de los drones” de Obama tiene mucho de carácter “preventivo”—antes de que se haya cometido delito—y las ejecuciones son sumarias, sin fallo judicial. Y supone, por ello, atribuirse el derecho a realizar ejecuciones extrajudiciales en cualquier parte del mundo. Así, a la mano derecha de Obama en este tema, John Brennan, un veterano de la CIA con 25 años de servicio en esa Agencia gubernamental, le llaman el “Zar de los Asesinos”. Ahora, a primeros de 2013 se le nombra director de la CIA, en sustitución del malhadado Petraeus. En el anterior intento de Obama para que fuese aceptado por el Senado estadounidense, Brennan fue rechazado de plano. La razón capital oficial fue su justificación de la tortura para obtener información relevante y/o urgente de los detenidos calificados de “terroristas”. Ahora, lavada en parte su imagen ante los grupos progresistas por su oposición radical a la “prisión preventiva indefinida” en Guantánamo, “ni un preso más en Guantánamo”, ha declarado repetidamente, se le acepta para el importante cargo. Pero en la tumultuosa sesión del Senado del jueves 7 de febrero para confirmar su nombramiento, Brennan volvió a legitimar el uso de los drones para matar a miembros de al-Qaida y a estadounidenses expatriados “in fraganti” de atentar de inmediato contra los EEUU. Y confirmó que no era necesario ampliar la legislación actual, porque “estos ataques se realizan en completo cumplimiento de nuestras leyes”. Realmente, esto es discutible tanto legal como emocionalmente. En el subconsciente de la generalidad de los estadounidenses están enraizadas las ideas del “fair play” y de dar una igualdad de oportunidades al rival armado. Aunque esto sea en la práctica más un ramalazo romántico, para acallar las conciencias, que una realidad táctica. De hecho, como son unos enamorados de la tecnología, procuran aniquilar al enemigo con su fuego pesado aéreo y artillero, antes llegar a verle el ”blanco de sus ojos”. Y, por todo ello, éste es un tema que será recurrente en los foros políticos y militares estadounidenses en los próximos meses.

El programa “Muerte del Cielo” (Death from Above) se legitima solamente “por la persona del presidente”. Las ejecuciones son legales, porque el presidente así lo decide y ordena. Obama ha obtenido con los drones un arma para presentarse “duro y eficaz” en la lucha contra alQaida, sin resultar impopular con los votantes. A éstos los juguetitos mortíferos tecnológicos, singularmente los que vuelan, por aquello de los “héroes americanos individuales”, les gustan mucho. Pero, según Christopher Griffin, en un reportaje publicado por “Rolling Stone”, “la guerra secreta de Obama supone la mayor ofensiva aérea no tripulada por seres humanos, jamás realizada en la historia militar”. Y parafraseando a Churchill, añade nunca tan pocos habían matado a tantos, por control remoto”.

La Administración no admite explícitamente la existencia del programa de drones, por motivos de seguridad. Aunque la Casa Blanca declara en sus filtraciones calculadas, que las víctimas no buscadas son casi inexistentes. No todos los analistas aceptan esa precisión quirúrgica sin datos fehacientes, atribuida a estos ataques desde allende el horizonte. Un problema importante es que los drones aterrorizan a áreas enteras, con algunos de ellos planeando mucho tiempo sobre los poblados. Por otro lado, como es el caso de Pakistán, la “información básica” para la creación de inteligencia para la misión, la facilita la gente local pagada. Y que ofrece también información falsa. Más importante y discutida es la cuestión de las eufemísticamente llamadas “bajas colaterales”, como si tuviesen menos importancia al ser causadas por las imprecisiones y los errores operativos. Algunos ataques con drones han causado decenas de muertes de civiles, incluidos mujeres y niños, como el que abatió en Yemen en diciembre de 2009 a Saleh Mohammed al-Anbouri. Y sólo en Pakistán, según The Guardian, los drones habrían matado a unas 3000 personas, de las cuales un tercio eran claramente civiles, entre 2008 y 2011.

Los ataques contra los objetivos humanos se realizan con misiles lanzados desde drones. Desde 2002, EE UU ha realizado casi 450 misiones de este tipo en Pakistán, Somalia y el Yemen. El presidente Obama autoriza los ataques en Somalia y el Yemen, pero se le consulta sólo alrededor de un tercio de las misiones en Pakistán, donde los “operativos” deciden en base a órdenes generales recibidas. El Pentágono emplea también los drones en sus operaciones de exploración y de ataque en Afganistán. La CIA tiene su papel principal en Pakistán. Donde existe internamente una ambigüedad calculada de las FFAA, los servicios de inteligencia (el ISI es el más importante, con mucho) y el Gobierno en las relaciones y preferencias hacia: su aliado, los EEUU, los talibanes afganos y los talibanes paquistaníes y las tribus pashtunes de las zonas fronterizas, junto a la línea Durand, y los baluchis del sur (el Baluchistán). Un objetivo estratégico nacional para Pakistán es mantener una influencia importante, preferiblemente decisiva, en los asuntos internos afganos. Y un objetivo estratégico militar al este del país es tener vigilados, controlados y neutralizados a sus talibanes y otros grupos hostiles menores, al este del meridiano de Peshawar, y sin que actúen al este del Indo..

La doctrina estratégica nacional de George Bush estableció, pero sin ser explicada debidamente, ni aceptada tácitamente por los dos partidos, que lasasymmetrical wars(irregulares y con bajo nivel de equipamiento militar) se sostenían y eran necesarias, para alejar de los territorios estadounidense y los de sus aliados, las amenazas del terrorismo foráneo fundamentalista de cualquier origen, religión o ideología. Eso justificó las malhadadas ocupaciones post guerra de Irak y Afganistán. Pero, con unos deficits fiscal y exterior desbocados y con una Administración demócrata, es necesario para los EEUU ahorrar en recursos militares. Para dedicarlosa construir una nación aquí, en casa. Así, los EEUU bajan cualitativamente el listón del terror exterior, poniendo a al-Qaida como casi el único enemigo violento no nacional. Esared” terrorista salafista internacionalista, sin territorio propio, con sus jefes operativos conocidos, huidos y no deseados como huéspedes en ningún país normal, es un objetivo más asequible, adaptable y manejable para sus fuerzas y medios deincursión rápida puntual”.

Esto justifica el incremento del uso de los drones, satélites espías, agentes propios o locales en el terreno hostil, ataques de unidades de operaciones de élite y pequeñas fuerzas expedicionarias y de asalto anfibio de los Marines, transportadas en “buques de mando y de transporte” de proyección estratégica con su escolta naval. Los despliegues de decenas de miles de militares y su impedimenta y aparamenta durante varios años en un teatro de operaciones, son descartados indefinidamente por la nueva “doctrina” de la “defensa menguante”.

(CONTINUARÁ)

Las Amenazas Norcoreanas a la Paz II.

(CONTINUACIÓN)

Un “pronóstico científico” para el alcance del aventurerismo militar de los norcoreanos.

Entendemos que el arma nuclear no es más que una apuesta norcoreana por cubrir todas las “fisuras” ante una hipotética amenaza imperialista contra su régimen. Varias son las razones que les desaconsejen su uso preventivo o inicial. En la práctica está primero la cercanía de China, su principal apoyo y mentor, que abraza toda la frontera norte del país. Y recordemos que, a pesar de la proliferación de las armas atómicas y termonucleares durante los 40 años de la guerra fría, ningún país de los llamados socialistas o democracias populares las usó. Una razón sicológica de fondo puede ser que los marxistas leninistas buscan el paraíso en esta tierra. Que sólo les traerá una sociedad sin clases y sin estado opresor, al final de los tiempos, al cabo de muchas, muchas, muchas generaciones del “hombre nuevo”. “Largo me lo fiáis, Sancho”. Y si pierden esa oportunidad por una guerra devastadora, pues quedan listos.

A ninguna religión normal o delirante, incluso primitiva, se le ha ocurrido nunca ofrecer el paraíso aquí. Hay dos casos en los que el arma nuclear puede ser empleada sin obstáculos ideológicos. Los yihadistas islamistas ofrecen el paraíso a los mártires de la Yihad. Con lo cual les dan a sus creyentes la seguridad en el futuro y les resuelven sus problemas en este “valle de lágrimas”. Los israelitas se consideran el pueblo elegido por Yavé. Y esto no se les ha cambiado abierta y directamente por Él. Para ellos, el cristianismo es una desviación blasfema. Tienen la seguridad de las promesas de Yavé a Abraham, a Jacob y a Moisés. En esa exclusividad de los favores de Dios, se basa su nulo interés proselitista. Así, no les importa enfrentarse a un holocausto nuclear, si la existencia de su nación, siempre amenazada por sus inquietos y no democráticos vecinos, se ve “irreversiblemente amenazada”. Por ejemplo, perdiendo una guerra convencional contra ellos.

Las fuerzas armadas norcoreanas basarían sus acciones ofensivas de apertura en golpes militares flexibles, escalonados y limitados. Los probables objetivos, simultáneos o no, estarían en Corea del Sur, el Japón y las bases estadounidenses. El ataque contra los dos últimos sería mediante un número variable de cohetes de medio o largo alcance, dirigidos contra instalaciones militares, complejos industriales y energéticos, nudos de comunicaciones y aeropuertos, en una primera salva de fuegos. No enviarían comandos para esos ataques, ya que serían de un solo uso. Y tienen que dejar abierta en el alma humana la posibilidad de escape y vuelta.

La acción contra la primera, mucho más variada, estaría basada en un doble ataque con cohetería balística e incursiones terrestres. Éstas irían a cargo de comandos tipo pelotón reforzado, que realizarían ataques con objetivo limitado principalmente hasta los 75 o 100 Km. en el interior de Corea del Sur. Sus objetivos serían aeropuertos civiles y militares, edificios gubernamentales, instalaciones de policía, nudos de comunicaciones terrestres, instalaciones energéticas, depósitos logísticos y centros de comunicaciones inalámbricas. Y no necesitan para insertarse de esas lanchas a chorro, con las que se realizan sus exhibiciones vanidosas. A una velocidad de 4 o 5 Km. por hora de avance por un río, puede una patrulla silenciosa recorrer varios cientos de Km. en 4 días. Cumplidas sus misiones, los comandos infiltrados se dispersarían en unidades elementales de escuadra e intentarían regresar. Salvo algunas unidades que puedan insertarse para atacar la retaguardia operativa de las fuerzas surcoreanas y aliadas en el futuro inmediato. Tras esta ofensiva estratégica y para no exponer a sus fuerzas al fuego pesado masivo enemigo en acciones convencionales, los norcoreanos pasarían a la defensa estratégica, operativamente escalonada en profundidad, de su territorio. Ellos tienen la experiencia de la Gran Picadora de Carne estadounidense de la guerra de Corea a primeros de los 50. Los intentos militares de invasión y de ocupación de Corea del Sur no pueden ser percibidos como factibles, permanentes y ventajosos por las autoridades norcoreanas.

Los deseos universales de paz; la cercanía de China; los esfuerzos diplomáticos de numerosos países, desde Vietnam a Venezuela, pasando por Irán, Sudán, Rusia y Bolivia; las fuertes perturbaciones de los mercados y del comercio mundiales, como factor añadido a la perezosa y vacilante recuperación de las grandes economías occidentales, limitarían mucho el tiempo disponible y el alcance de las represalias de los aliados. La iniciativa, a su nivel y perspectiva, seguiría en manos del Líder Máximo de la Revolución de los Obreros y Campesinos Unidos.

Una guerra total con cruzamiento de salvas nucleares con el enemigo sería hiperasimétrica contra las élites de Corea del Norte. Que perderían todo lo que poseen y desean: la vida, el ejercicio del poder casi omnímodo y un nivel de vida superior al de sus compatriotas. De vida futura, nada. Iría contra las pulsiones naturales existentes en todos los hombres el emprenderla en esas lamentables condiciones y con esas apocalípticas perspectivas.

FIN.

La Defensa de Occidente y la Gran Estrategia de sus naciones II.

(CONTINUACIÓN)

Corrección del rumbo de la Defensa Occidental hacia una fase de expansión.

Los EEUU y los países de la vieja Europa deben recordar que la expansión y aún el sostenimiento de las civilizaciones empiezan por la llegada de los colonos, los comerciantes y los aventureros. Que asumen los primeros riesgos de interactuar con los naturales del sitio y crean los primeros lazos entre desconocidos. Para que todos empiecen a sentirse interesadamente complementarios entre sí. Y sin percibir entre ellos ninguna amenaza potencial. Y que las civilizaciones en repliegue o aún “estacionadas y cristalizadas”, crean un vacío existencial. Que atrae y favorece la penetración, el despliegue y nuevos desarrollos de las civilizaciones vecinas.

Y que no se puede sostener ninguna civilización sana, sin unas Fuerzas Armadas suficientes. Que deben asumir y enfrentarse a los retos diferentes y aún contradictorios de las tres clases de conflictos o guerras actuales: los regulares, los nucleares y los irregulares. En la intervención europea en Libia, autorizada sólo para la protección aérea de los civiles, se observó que los europeos carecemos, por ejemplo, de aviones de abastecimiento de combustible en vuelo. Y éstos tuvieron que ser facilitados por los EEUU, para llevar a cabo nuestras misiones aéreas de interdicción y de ataque a las posiciones reforzadas y a los carros libios. Las carencias significativas europeas no se corrigen en el tiempo razonable debido a los presupuestos nacionales menguantes, que tenemos que aplicar en una fase de estancamiento económico prolongado. Pero, también, debido a la propia ausencia de una política de Defensa Europea suficiente, integrada y flexible.

Sin embargo, en mayo de 2012 tuvo lugar en Chicago una cumbre de la OTAN, para definir su estrategia conjunta para Afganistán y para profundizar en la “Smart Defence”. Y, con motivo de los preparativos para aquélla, a finales de abril de 2012, el Secretario General de la OTAN, el danés Anders Fogh Basmussen declaró que: “No creo que Europa esté siendo amenazada militarmente ahora mismo, durante esta crisis”. ¿Es necesario ver las ovejas al lobo para comprar y proveer de perros y garrotes a los pastores? ¿Cuánto se tarda en crear nuevas unidades en capacidad de combate y en diseñar, fabricar y desplegar nuevos sistemas de armas?

Así, para nosotros, recortar en nuestra Defensa Nacional es dañar, herir o mutilar, según los casos, la solidez, la convicción, la credibilidad y la continuidad de la proyección interna y externa del “marchamo” España. No se trata de tener hasta una unidad de élite de “infantería sobre burros” (unos “dragones de montaña”) para poder limpiar una afrenta en Bolivia o en la República Centroafricana. Como la que hubiese necesitado Gran Bretaña, cuando quiso vengar en el siglo XIX una ofensa de los bolivianos. Que pasearon a su embajador, montado en un burro. Y se encontró que ni la Royal Navy, ni su infantería embarcada llegaban hasta tierras tan adentro. Pero sí se trata de que nuestra Defensa Inteligente (Smart Defence), preconizada ya por la OTAN, mantenga y reparta balanceada y adecuadamente sus presupuestos y medios. Para que se pueda hacer frente a las tres clases de guerras citadas en el marco de la Defensa Conjunta europea y occidental.

Las unidades modernas deben ser adecuadas para cada tipo de lucha y, al mismo tiempo, ser bivalentes o polivalentes. Por ejemplo, las pequeñas unidades de élite son aptas para su empleo en los tres tipos de guerras. Sus tareas son atacar diversas vulnerabilidades críticas del enemigo, empleando ataques con objetivos limitados en la profundidad táctica u operativa de aquél. Realizando siempre un estudio, el planteamiento y los ensayos muy rigurosos de su inserción y extracción, que son sus debilidades tácticas. Las unidades de artillería y de cohetes nucleares tácticos son útiles en las primeras fases de un conflicto nuclear. Y cuando la guerra convencional se adentra en un conflicto grave, que no se puede perder. Empleándose como parte de una estrategia operativa de respuesta flexible y por pasos sucesivos. Los modernos cohetes antimisiles del complejo sistema AEGIS y los Patriot pueden servir para colaborar a destruir los cohetes enemigos de cualquier origen y en los tres tipos de conflictos. Recordemos que Sadam Hussein provocó repetidamente a los israelíes en la Guerra del Golfo de 1991 (una guerra regular), usando sus distintos tipos de SCUD (cohetes balísticos anticuados y de trayectorias calculables) con cabezas convencionales. Y que Hamás, en el conflicto totalmente asimétrico de finales del 2012, lanzaba con gran profusión y difusión los suyos sobre el sur y centro de Israel. Llegando a alcanzar sin precisión alguna las playas de Tel Aviv y las afueras de Jerusalén, empleando los cohetes facilitados por Irán. Es decir, casi todos los tipos de unidades existentes son necesarios, incorporándolas en una combinación balanceada y suficiente, para atender a los retos de los diferentes conflictos armados.

Los drones o Unmanned Aerial Vehicles (aviones de exploración y de bombardeo no tripulados) también tienen cabida y utilidad aquí. Pero siempre operando como parte de los “conjuntos de armas combinadas”. Los aviones sin tripulación pueden sustituir ventajosamente a una “reconnaissance long range patrol” (patrulla de exploración en la zona operativa enemiga), para confirmar con las vistas la presencia de un conspicuo jefe enemigo escondido entre las paredes y los patios de su residencia refugio, situada en un país cultural y étnicamente afín a él. Una patrulla de exploración asumiría riesgos indebidos en el interior profundo del territorio hostil. E incluso podrían ejecutarlo precisa y limpiamente con los misiles AGM-114 Hellfire II. Si no fuera por eso de la seguridad completa de hacerlo (que pertenece a Dios), y a la que se tiende con el “overkilling”, “sobre liquidando” al enemigo, a pesar de los “muertos, heridos y daños materiales colaterales”, que crecen así lateral y exponencialmente. Y del casi neurótico “body count” o comprobación del cadáver o los restos, para valorar la misión. Ambas son “apariencias” (o telarañas, como se prefiera) enraizadas en la mente y know how de los mandos y doctrinas militares de los EEUU.

Por ejemplo, cuando intentaron sólo con una pura acción de atrición, destruir operativamente el transporte de larga distancia y de reparto y las estructuras de apoyo logístico (almacenes y centros de reparto hacia las distintas áreas del recorrido, tramos con firmes más estables, centros de reparación de vehículos, etc.) de la Ruta Ho Chi Minh. Empleando los “bombardeos de saturación” de los B-52 (¡un bombardero estratégico en misiones tácticas continuas!) y los ataques más precisos de sus bombarderos de apoyo a tierra. Éstos eran principalmente el cañonero AC-130, con diversas variantes, y el bombardero ligero B-576, un aparato muy mejorado, que fue diseñado a partir del británico Canberra de los años 50 del siglo XX. La Ruta permitía abaster suficientemente al Vietcong y a las fuerzas regulares norvietnamitas en la “zona desmilitarizada” entre ambas repúblicas vietnamitas y al sur de ésta. Y discurría desde Vietnam del Norte a través del este de Laos. Los bombarderos de la aviación de apoyo atacaban por la noche a los parques de descanso de los camiones y a las agrupaciones de marcha de éstos. Y, detrás, venía el inevitable e imprescindible “body count”, el recuento de los blancos alcanzados, empleando otra oleada de aviones provistos de cámaras. Buscando medir y cuantificar el éxito de las misiones del Command Hunt (o mando de destrucción para la Ruta). El problema solía ser que, al día siguiente, todo el tramo de la vía atacada aparecía impoluto, sin restos, ni residuo alguno. Los oficiales junior estadounidenses lo explicaban irónicamente, hablando de la actuación eficaz de un “gran dragón laosiano comedor de camiones deshechos” (“Great Laotian Truck Eater Dragon”). Éste se encargaba en la madrugada, de limpiar tercamente la ruta para los norvietnamitas. Para 1972, el total de vehículos enemigos destruidos en la Ruta del tío Ho, según el body count más riguroso, superaba en más de un 50% los calculados por la Inteligencia Militar en el parque total norvietnamita. Cosas de la electrónica, de la óptica y de la gran distancia al enemigo…

Y esto ha seguido ocurriendo en la “etapa” (?) de la Guerra que los teóricos estadounidenses llaman de la Información. Y, cuyo paradigma o metáfora principal, es el ordenador o computer y sus derivados. Se suponía que todo esto debería volver a dar, tras la “dispersión” creada por la introducción del motor de explosión en las operaciones, una mayor sensación de control y seguridad en el ámbito de su dirección y control. Y permitir automatizar muchas de las fases de las operaciones militares. Pero, durante la llamada Guerra de Kosovo, los serbios fueron muy capaces de embromar a los sensores ultramodernos de los aviones de la OTAN. Utilizando para ello artificios baratos y de tecnología elemental: como fueron los camuflajes diversos, los reclamos o blancos falsos y las emisiones fugaces de sus máquinas. Cuando la “niebla” (el fog) en las operaciones aéreas se disipó, quedó a las claras la inefectividad de ellas tras 78 días de bombardeos a los serbios. Y en este período, la OTAN estuvo animada con una falsa sensación de éxito. La revista “Newsweek” publicó un artículo en el año 2000, donde se presentó una investigación realizada por la US Air Force años atrás, para “medir” los resultados de los ataques aéreos allí realizados. Así, detectaron los restos de 14 carros (de los 120 inicialmente “blancos alcanzados”), de 18 vehículos de combate (más bien, de transporte blindado) de infantería, frente a los 220 “blancos alcanzados” declarados, y de 20 piezas de artillería remolcadas o autopropulsadas, mientras se confirmaron en su momento hasta 450 piezas “golpeadas”. Más cosas de la electrónica, de la óptica y de la gran distancia al enemigo…

Las Amenazas Norcoreanas a la Paz

En un súbito arrebato del “Queridísimo Gordito” (Lovely Fatty, en los ambientes) y su Consejo Nacional de Defensa, los norcoreanos acaban de declarar la guerra a Corea del Sur y a los EEUU. La declaración de guerra es un trámite protocolario que no veíamos desde hace más de medio siglo. Y que suponía acceder jurídicamente a todas las garantías y obligaciones de un existente estado de guerra entre beligerantes armados. El estallido de una guerra sin ese trámite de juego limpio entre “caballeros”, era infamante, peligroso y aún desgraciado para el beligerante que lo emplease. Y que no podía esperar compasión de su contrincante, en cuanto al empleo contra él de la “guerra total” (sin límites “racionales”, de Clausewitz).

En el período de “posguerra” que vivimos, el buenismo y los maricomplejines de las autoridades sin cuajo ni enjundia han sustituido aquélla por el “reconocimiento” de conflictos armados (guerra sin declaración). Esta definición no es más que una hipócrita declaración reservada de guerra. Y que no ha permitido, por su alejamiento de la “realidad con los pies en la tierra”, limitar en el espacio y el tiempo dichos conflictos armados. Que han proliferado abusadora y escandalosamente por varios continentes.

¿Qué pasaría si lo inesperado sucediera y una guerra estallase en el noreste de Asia?

Temiendo un colapso inminente de sus anquilosadas, ineficaces y obsoletas estructuras económicas, sociales y políticas, las autoridades del Partido de los Trabajadores de Corea (o Choson Rodongdang) y de sus Fuerzas Armadas (o Inmun Gun), pueden percibir como única salida a sus males y para lograr su supervivencia, el emprender una “guerra revolucionaria de unificación nacional”. ¿Qué posibilidades hay de que esto suceda? Examinamos seguidamente los parámetros del “problema norcoreano” y sus “vías de elaboración” de sus conflictos.

La orografía norcoreana y sus obstáculos a las maniobras de los modernos “grupos de tareas”.

Corea es una península montañosa. Una cadena central la recorre de norte a sur, con alturas máximas superando los 2000 ms., configurando, especialmente en el norte, numerosos y estrechos valles. Éstos se orientan principalmente de norte o noreste a suroeste. Las llanuras se extienden al oeste de la península, hasta las costas del Mar Amarillo. Los ríos Yalú, al oeste, y Tumen, al este, delimitan al norte del país sus fronteras con China. Los ríos Han, Hokanko, Kuiko y Rakutoco corresponden a los desagües occidental y meridional de la cordillera central. La vertiente oriental de las aguas no posee cursos de agua notables. El clima de Corea del Norte es duro y extremado. Es muy similar al de Manchuria, con la que limita al norte. El sur de la península está sometido al influjo benéfico de los monzones y es más suave y húmedo.

Corea del Norte no presenta muchos terrenos favorables para las maniobras de fuerzas mecanizadas. Éstas se ven fácilmente canalizadas por terrenos quebrados y de corto o medio dominio por la vista. Los obstáculos naturales pueden ser reforzados por abatis, cortaduras verticales, numerosos y pequeños campos de minas, etc. Son terrenos naturales para el empleo del rechazo antitanque, basados en los cohetes de carga hueca con variadas distancias eficaces de tiro, aderezado con una defensa móvil a cargo de unidades de infantería ligera y de destacamentos blindados. En apoyo, una artillería bien protegida y camuflada, con las avenidas de aproximación enemigas y los puntos importantes o singulares del terreno registrados previamente. Los flancos de las posiciones de defensa pueden apoyarse en los compartimentos del terreno que crean las líneas de alturas.

La Ideología y la Sicología Sociales de Corea del Norte.

Para prever el comportamiento aparentemente caprichoso y errático de las élites norcoreanas, es necesario conocer los parámetro ideológicos y sicológicos de una sociedad tan cerrada, catequizada y jerarquizada. El único precedente que se le acerca en el delirio de persecución, el estado totalitario férreo y la necesidad de la pureza ideológica es la Albania del camarada Enver Hoxha. Y esos parámetros se derivan de los postulados marxistas leninistas, según interpretación y aplicaciones realizadas durante el régimen estalinista en la URSS.

Al que le parezca forzado e inalcanzable, por extraño, inhumano o paradójico, el entender a nuestro amiguito Kim Jong-un, el “Sol del Siglo XXI”, el “Supremísimo”, le sugerimos que haga la prueba de entender realmente a los suicidas yihadistas islamistas. Que también están ahí, aunque más cerca de nosotros. Por último, la ideología comunista más rancia, puesta en escena por los norcoreanos, lleva al uso de expresiones y giros lingüísticos, inusuales e inexplicables en nuestras formas de expresión y pensamiento occidentales.

La dirección norcoreana aspira a la unidad absoluta de sus estrategias, su doctrina, su organización y sus planes. En la terminología norcoreana, el “monolitismo” representa una estructura político social como el granito, con absolutas homogeneidad interna y unidad de acción externa. “Estructura” carente de fisuras, a través de las cuales pueda penetrar el enemigo y dañarla. No existe una distinción significativa o radical entre la paz y la guerra en la estrategia nacional norcoreana. Ambas son “fases” de la política nacional, con diferentes participaciones del Inmun Gun. Así, las estrategias política, económica y militar son formas de la estrategia total norcoreana. Consideran, derivándolo de la estrategia soviética estalinista, que la estrategia norcoreana posee una orientación y un estilo de planteamiento y elaboración para sus planes y decisiones. Su fundamento es el “supuestamente sensato y científico” cálculo de la “correlación de fuerzas” entre los norcoreanos y sus enemigos. Esa relación de fuerzas es un deliberado y calculado cotejo de las capacidades potenciales relativas entre ambos rivales, para las distintas situaciones de conflicto. Las estrategias surcoreana o japonesa o estadounidense se describen como directamente opuestas a las virtudes norcoreanas. Recordemos que las virtudes son hitos de bondad y ejemplo permanentes, del pensamiento, de la cultura, del referente buen hacer, de una sociedad. Y valores son las cualidades apreciadas temporales o pasajeras de aquélla. Así, las determinaciones surcoreanas o estadounidenses son divagadoras y responden a espasmos aventureristas imperialistas y/o militaristas “no científicos”.

Los norcoreanos prefieren obtener sus objetivos por medios pacíficos. Pero el determinismo del materialismo dialéctico les lleva a considerar que las guerras son inevitables, mientras existan las clases sociales y las opresiones entre ellas. O, como en los últimos 60 años, estén ellos rodeado de estados capitalistas, sujetos a las fases sucesivas de crecimiento y decadencia. Las élites norcoreanas, con su sicología especial y distintiva como sustrato anímico vital y con su ideología y toda la parafernalia rimbombante donde se expresa, no se preguntan si tendrán o no un conflicto externo. Sino, ¿qué forma de conflicto es más ventajosa para nosotros para destruir al enemigo? Y, además, ¿quién puede triunfar sobre quién en cada caso? Y consideran que, de acuerdo con las premisas y el desarrollo del materialismo dialéctico, que los sucesivos enfrentamientos de los “opuestos sociales antagónicos”, que van surgiendo progresiva y sucesivamente, tal como describe el materialismo histórico, finalmente les darán la razón. Y obtendrán la victoria final sobre los estúpidos y decadentes imperialismos yanquis y japonés. Para facilitar las cosas y como aproximación somera y pálida, podemos decir que el materialismo histórico es así como una descripción marxista de los acontecimientos o historia y que el dialéctico es así como una teoría científica de la creación, desarrollo y solución de los conflictos sociales (o sea, todos).

Los norcoreanos consideran que Marx había declarado a menudo que el ataque era la mejor forma de defensa. Y de esto arguyen que el Inmun Gun debe ser conducido por un principio operativo o estratégico ofensivo. Las razones, desde el punto de vista estalinista, para esta preferencia por la ofensiva, son la iniciativa y la actividad que caracterizan al ataque. Y cuando es necesario asumir la defensiva, por aquello de la “relación de fuerzas” local o nacional o de oportunidad dialéctica, se exige la misma importancia a la actividad y a la determinación de los jefes y hombres involucrados. En todo esto subyace, a su vez, el carácter disciplinado y decidido, militante activo y comprometido, que suelen poseer y exhibir, como una “orden militar atea”, con votos a la causa del proletariado y al partido, los miembros de los Pe Ces.

Al apoderarse de la iniciativa y en su empleo vigoroso, los norcoreanos buscan controlar la actuación enemiga y aprovechar las numerosas ocasiones que surgen para imponer su voluntad al enemigo. Esto es claramente agresivo, pero, en parte, es también una reacción defensiva, ante la posibilidad de ser controlados desde fuera. Este temor a quedar dependientes y controlados es un factor muy importante en las conductas política y militar norcoreanas. Así, ese “juego dialéctico” lo están empleando en sus interminables negociaciones con los EEUU, en las rondas periódicas con los Seis, en sus esperpénticos tiras y aflojas con sus posibles enemigos y en sus cuidadosas demostraciones del poder. En el que siempre intentan adelantarse, sorprender y superar al “enemigo”. Para controlar una situación y mantenerse sin desviaciones, por ocurrencias del azar o del enemigo, es necesario pensar y formular un plan. Y éste, en aras del monolitismo citado, debe también anular las desviaciones (o iniciativas) de sus mandos inferiores. Y se considera al azar menos peligroso, que caer en una posición de pérdida de la iniciativa, de dependencia o de mera reacción a los “movimientos” iniciados por el enemigo irreconciliable. La solución para resolver un antagonismo planteado, un dilema entre opuestos, es elaborar y realizar un plan “científico”, basado en los pronósticos teóricos y en la correlación de fuerzas probables. Las acciones sucesivas a realizar, deben ser impulsadas por un ímpetu especial, derivado del convencimiento de las superioridades moral y doctrinaria del marxismo leninismo. Parece tener un significado especial en su doctrina, la expresión hasta el fin o hasta el mismísimo fin. Así, debido a la manera de pensar norcoreana acerca de ganar al enemigo o ser derrotado por el, hay una fuerte tendencia a exagerar la necesidad de su “total aniquilación”. Es decir, de rematar la “faena” hasta el final, sin permitir la recuperación de su opuesto antagónico en ese conflicto.

(CONTINUARÁ)

La Defensa de Occidente y la Gran Estrategia de sus naciones

Desde hace más de dos décadas, los EEUU han ido reduciendo sistemáticamente sus presupuestos de Defensa. Libres de la amenaza de una confrontación global con la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia, los EEUU han dedicado grandes cantidades del dinero de los contribuyentes a engrosar sus escuálidos “gastos públicos sociales”. Pero, los EEUU son algo más que un “continente en sí mismos”, sólo sujetos a la globalización mercantil. Son el principal puntal de la Defensa de Occidente. Y son uno de sus dos polos o nodos vitales, activos, ideológicos y complementarios. Y el otro son las Europas occidental y oriental, unidas ahora por sus ansias de libertad y unos sistemas sociales y económicos imperfectos, pero asumidos y en desarrollo.

Desarrollo de la situación de debilidad.

En los años de la aplicación del Plan Marshall (conocido allí como el European Recovery Program, cuyo nombre se toma del general de cinco estrellas George Marshall, jefe del Estado Mayor del US Army durante la II guerra mundial y Secretario de Estado en 1947), para la reconstrucción y el desarrollo de Europa occidental, ésta se nutrió de las ayudas e inversiones estadounidenses. Y ante su voraz enemigo “ad portam”, que podría teóricamente cruzar las llanuras alemanas en unas horas y alcanzar Hamburgo y el Benelux, los europeos occidentales no tuvieron que realizar gastos relevantes para su Defensa. Europa la confiaba a los sistemas de armas y a los soldados de los EEUU. Los cuales, cubrían y amenazaban todo el bajo vientre del Imperio de los zares rojos. Formando estacionados un cordón protector aislante, desplegado desde el Atlántico norte hasta el Pacífico y creando alianzas estratégicas desde la OTAN a la SEATO (u Organización del Tratado del SurEste Asiático). Si queremos apreciar cuánto dinero y esfuerzo se ahorraron los europeos al poder prescindir de esos gastos inevitables de pura supervivencia, podemos ver un ejemplo. El peso abrumador de los gastos militares que soportó la URSS en sus dos últimos lustros, fue la causa necesaria, aunque no suficiente, de su asfixia socio económica. Y que la llevó al inevitable derrumbe en 1989. Un jerarca soviético de segundo rango llegó a aceptar más tarde que, “no teníamos ni para comer”.

Pero Europa también aportaba un contrapunto ideológico, un equilibrio psicológico y un magma socio cultural a ese “mutuo intercambio” transversal en Occidente. Que le daban a los EEUU continuidad, sentido y pertenencia a una tradición y una idiosincracia activa, emprendedora, expansiva, cristiana y milenaria. Que estaban enraizadas en los griegos, los romanos, la Revelación cristiana y las identidades y bagajes de los pueblos occidentalizados sucesivamente.

Esto contribuye a crear y adaptar continuamente la identidad colectiva de los EEUU y su razón de ser como “primus inter pares” de esa civilización actual. Y esta “doble ósmosis” de pensamientos, vivencias e identidades crea la moderna sociedad occidental, tal como la conocemos. Que, con todos sus fallos, errores y defectos sigue siendo la “identidad social” más adelantada social, política y económicamente. Y la que más derechos individuales y colectivos reconoce a sus ciudadanos y habitantes.

Ahora a los EEUU les pesa la púrpura y el mando en Occidente. Y, en la fase de repliegue de uno de sus ciclos vitales, han olvidado en parte su pertenencia a la civilización occidental “dependiente del comercio internacional”. Pero este mundo multipolar no es más seguro que aquél de los dos bloques antagónicos irreconciliables socio liberal y comunista, que desapareció hace casi tres lustros. Veamos varios ejemplos de “nodos” destacados en la actual “red multipolar” de naciones y sus asociaciones y alianzas. Una China expansionista, gobernada por un Partido único, que busca alianzas regionales, de momento solamente con intereses comerciales hacia los materiales escasos y estratégicos, con los países emergentes de todos los continentes. E intenta crear su “esfera de influencia y coprosperidad” de gran metrópoli en el Pacífico occidental. Una Rusia llena de contradicciones, una gran potencia que siempre ha reaccionado y se ha crecido ante los peligros y las dificultades vitales, con un protagonismo y una ambición crecientes. Los continentes suramericano y africano, en los que casi sólo la falta de unas élites dirigentes y eficaces, que son el antídoto contra la corrupción y la falta de inversiones estables, estorban y detienen una exuberante y sostenida expansión económica y social durante décadas. Un Oriente Próximo y un norte de África en plena ebullición social, que están guiados por una religión expansiva, global y excluyente en sus interpretaciones más vindicativas, más que por unos “brotes verdes” democráticos, que no tienen tradición en sus idiosincracias sociales.

Una Europa estacionada y burocratizada, muy adelantada tecnológicamente y desarrollada. Pero que está desganada ideológicamente y sin “ilusiones razonables”. Que la motiven e impulsen a la fase de motivación y expansión sociales de un nuevo ciclo. Y sin haber acometido a su tiempo, aún, la dificilísima integración de sus instituciones supranacionales. A la que se oponen pasivamente todas las burocracias nacionales y europeas, por su propio peso inerte existencial, y en razón a las complicaciones estructurales presentes y futuras y a las zonas de poder en juego. Porque sólo cuando la pertenencia a un ente social superior produzca beneficios sociales, políticos y económicos tangibles, será cuando los pueblos, las regiones y muchos de sus gobernantes aprecien, se interesen y prefieran la Europa Unida a una unión mercantilizada y amorfa de naciones europeas.

(CONTINUARÁ)

LAS ÚLTIMAS DESVENTURAS BRITÁNICAS EN AFGANISTÁN II

(CONTINUACIÓN)

De cómo una defensa pasiva es inoperante y vergonzosa en la guerra contrainsurgencia

El ataque taliban del viernes 14 de setiembre de 2012 contra la Base Bastion.

La base británica ha sido atacada en diversas ocasiones a lo largo sus años de existencia. La ocasión más mediática ha sido la que tratamos. En el ataque resultaron muertos dos marines (del adjunto Campo Leatherneck). Y otras nueve personas –ocho militares y un contratista civil– resultaron heridas. Fueron destruidos 6 aparatos McDonnell Douglas AV-8B Harrier II del Cuerpo de Marines y otros dos quedaron muy dañados. En cuanto a las instalaciones logísticas, fueron destruidas tres estaciones de abastecimiento de combustibles y dañados 6 hangares de aviación no reforzados estructuralmente.

La defensa eficaz de los acuartelamientos, reductos y campamentos frente al ataque y el hostigamiento de irregulares rebeldes se basa en tres cualidades operativas: la iniciativa, la movilidad y la acción ofensiva. Ellas, a su vez, están directamente condicionadas por la mentalidad y la disposición combativa de los militares (que dependen fundamentalmente de ellos) y por sus medios disponibles en la zona de operaciones (que dependen de los políticos y los administradores públicos). El centro de gravedad de la defensa activa de las posiciones militares fijas reside en la observación y el control de las vías de aproximación, incluso campo a través. Que en zona rural puede ser un campo semi inundado de arroz o las matas aisladas y sucesivas; en terreno rugoso, una línea de alturas un poco por debajo de la cresta militar; en zona urbana, las calles que hacia a ellas se orientan,ya desde cierta distancia y en una carretera, una simple cuneta. Todo ello adobado y complicado por el clima y la hora del día. Las posiciones de observación y de lucha militares pueden constar desde la pareja de francotiradores hasta una sección reforzada, según las características del terreno y las intenciones y capacidades del enemigo. Aquéllas son al margen de la defensa perimetral y de las patrullas que la recorren, que constituyen parte de la defensa estática.

El enemigo suele explorar, al menos al principio y también en condiciones fluidas de lucha, por observación. Es importante localizar y eliminar estas posiciones de exploración. La observación paciente propia es el modo, teniendo en cuenta que si la exigencia es intensa, cada 30 minutos debe ser sustituido el observador, porque mira, pero ya no ve. Si existen medios adicionales para ello y como complemento, es muy necesario emplear el patrullaje contra los merodeadores nativos armados o no, en forma de exploraciones y ataques con objetivos limitados. La clave operativa ofensiva es el patrullaje enérgico, continuo, impredecible, ávido del combate con los insurgentes o de conseguir información. Que constituya un “enjambre” más profesional, más activo, más letal que los insurgentes. Integrado por unidades raramente mayores de una sección. Cuyas armas sean el sigilo, la discreción, la movilidad, con la noche como colaboradora y refugio. La iniciativa, manifestada en la guerra irregular en multitud de pequeñas grandes acciones, está siempre habitual y consistentemente del lado ganador final. No se puede permitir que el enemigo la tome, la use o la retenga. La iniciativa va unida a la imaginación creativa, enmarcadas e iluminadas por los conocimientos profesionales y la experiencia. Juntas, reforzando a un carácter emprendedor, pueden aquí ser decisivas y eficaces militarmente.

El procedimiento standard para atacar una posición militar es: Bombardean de madrugada con fuego pesado de lanzacohetes fijos y luego se acercan para emplear los morteros. Esto es válido y útil contra posiciones o reductos pequeños o débiles. Cuando tratan de mantener la sorpresa, la iniciativa y la confusión, alargar el tiempo de reacción de los militares y conseguir una superioridad muy local y temporal, prescinden de su magro apoyo de fuego pesado. Por ejemplo, para romper un perímetro defensivo y dirigirse y atacar los hangares y aparcamientos de grandes aeronaves muy evidentes. El asalto lo realizan varias escuadras y/o pelotones independientes que convergen, avanzando y disparando ráfagas de AK y ametralladora RPD o PK y, desde algo más atrás, los lanzagranadas RPG y RL. Sólo disparan sobre blancos comprobados o desde arriba y desde abajo. Una característica típica de los talibanes es que no se empeñan en la defensa de sus posiciones. Una vez conseguido el hostigamiento del enemigo y extendidos el daño, la mutilación y el estupor sobre los militares, aquéllos se retirarán. No son tan tontos como para esperar impávidos el fuego pesado, preciso y arrasador regular. Ni para presumir de bravura, frente a enemigos con armas de alcance y características superiores y capaces de convertir un blanco de superficie en zona de destrucción. Estos gestos de valor se los dejan para los soldados regulares. También están el tiempo y su corolario, la oportunidad. Los talibanes manejan muy bien los tiempos tácticos y operativos. Son maestros de la paciencia, la espera, la repetición de los ensayos, simples y sencillos. Para los ataques importantes llegan a utilizar maquetas a escala del objetivo. Y, para penetrar en una base y atacar las pesadas y evidentes aeronaves de guerra, sólo necesitan representar parte del perímetro, la localización direccional del objetivo y su identificación, así como también las posiciones de rechazo del punto de irrupción.

Ninguna de las leyes de la guerra definidas en las convenciones de Ginebra y de La Haya favorecen la lucha de los talibanes. La condición de beligerantes de derecho la otorga el cumplimiento de las mismas. Para ello las bandas deberían ir uniformadas, exhibiendo las armas, mandadas por un jefe y actuando en nombre de un estado que retuviese la soberanía de, al menos, una parte de su territorio. En los otros casos, se aplican las legislaciones nacionales. Que suelen ser especialmente duras en los casos de sedición armada, calificando de asesinos, terroristas o bandidos sin entrañas, a los insurrectos. Si bien es cierto que, en general, es conveniente suavizar el tratamiento dado a los partisanos, para no exacerbar las posturas y recrecer los desmanes y las pérdidas.

Bastantes horas antes de las 12 de la noche del jueves 13 de setiembre, las fuerzas talibanes comenzaron a acercarse desde varias direcciones a la zona aérea del Complejo. Para mantener una baja huella táctica, siguieron técnicas de arrastre en su avance a la zona de seguridad del área. Y hasta allí llegaron, sin ser detectados, unos 45 a 50 insurgentes que, en tres puntas de avance convergentes atacaron a medianoche, apoyados por sus armas orgánicas de pesadas de pelotón. A no ser detectados hasta el inicio del ataque, les ayudó también la escasa disponibilidad combativa de los hombres y la rutina tediosa e improductiva de las guardias y patrullas, que crean la defensa pasiva de un gran cuartel protector. Unos 15 talibanes de dos de los grupos, lograron vulnerar el perímetro de Camp Bastion y atacar eficazmente la zona aérea. Finalmente el grupo atacante fue eliminado (muertos, heridos y prisioneros).

Fue un ataque «significativo», declaró el Ministerio de Defensa británico, ya que los insurgentes nunca deberían haber llegado tan lejos. Se trató, reconoció la ISAF, de un ataque «bien coordinado». Organizados en tres grupos, los talibanes lograron vulnerar el perímetro de la base. «Estaban bien equipados y entrenados. Vestían uniformes del Ejército de EEUU e iban armados con rifles automáticos, lanzagranadas y chalecos explosivos», continuó la ISAF en su comunicado. Esta misión aseguró que durante el ataque, las tropas internacionales mataron a 14 insurgentes e hirieron a otro, que se encuentra detenido. Los corresponsales británicos en Afganistán aseguraron que Camp Bastion tiene una visibilidad excelente desde todas partes y está sumamente fortificada. El corresponsal de defensa del periódico Daily Telegraph, quien ha estado más de una docena de veces en Camp Bastion, escribió el domingo 14: «A pesar de estar en el centro de la provincia más peligrosa de Afganistán, siempre me sentí completamente seguro, sin duda, de un ataque del Talibán. Y honestamente creía que había más posibilidades de morir atropellado por un vehículo militar que asesinado por insurgentes». Las fuerzas de la coalición, explican los corresponsales, se preguntan cómo el Talibán fue capaz de dar este ataque por sorpresa a un campo fortificado y aislado. Y un portavoz, Adam Wojack, dijo que el ataque del viernes «era una señal para la coalición de que hay que prestar mucha atención al estado de ánimo popular, local e internacional».

El lunes 10 de setiembre Zabihullah Mujahid, un portavoz insurgente, declaró a Reuters que los talibanes estaban intentando usar todos sus recursos para matar al príncipe Henry (también “Harry the Nude”), tercero en la sucesión al trono británico. Tras los hechos, otro portavoz talibán subrayó que atacaron en «venganza» por la película amateur estadounidense que ofende a Mahoma. Y que eligieron atentar contra Camp Bastion, porque el príncipe Harry (“Quique”) se encontraba allí, actuando como copiloto artillero en el Grupo Conjunto Aéreo.

LAS ÚLTIMAS DESVENTURAS BRITÁNICAS EN AFGANISTÁN.

De cómo una defensa pasiva es inoperante y vergonzosa en la guerra contrainsurgencia

Veamos la “trayectoria vital” de los británicos en el conflicto actual. Del fervor guerrero de estos “soldados europeos tecnológicamente modernos”, dan fe las operaciones llevadas a cabo durante años en la provincia de Helmand. Tras la guerra de 2001, que terminó con el régimen medieval teocrático radical intransigente de los talibanes, junto a la ciudad de Lashkar Gal, capital de Helmand, se instalaron hasta unos 8 mil soldados británicos. Que fueron relevados sucesivamente por sus reemplazos en los “tours of duty”. Este potente contingente de soldados profesionales experimentados fue incapaz en casi 7 años de combatir, sustituir el cultivo del opio en Helmand y pacificar la provincia, para la implantación efectiva en ella del gobierno de Kabul. Para resolver este nudo gordiano operativo de la ISAF, cortándolo de un tajo, se decidió…

La última gran ofensiva contra los talibanes en Helmand: la batalla de Marjah.

La Operación Moshtarak (Juntos, en dari, una de las lenguas afganas) comenzó el viernes 12 de febrero de 2010. Para la operación se reunieron unos 15 mil soldados aliados (de la ISAF y afganos). El contingente EEUU lo formaban unos 4 mil marines y 800 soldados del US Army. Los afganos eran 2 mil hombres, que acompañaban a los estadounidenses en los ataques y ocupaciones. Los británicos ascendieron a 4 mil hombres y hubo contingentes de Canadá, Dinamarca y Estonia.

Los objetivos estratégicos operativos de la Operación Juntos eran bastantes. El primero fue asestar un golpe rápido y contundente a los talibanes, adelantándose a sus habituales operaciones de la primavera. Y mostrarles quiénes habían tomado la iniciativa. Como corolario, estaba el intentar de nuevo pacificar la zona e instaurar definitivamente el gobierno de Kabul en ella. Dentro de la estrategia de contrainsurgencia, se quería limpiar de talibanes la zona y proteger a sus habitantes de su influencia. Se suponía que la trascendencia del éxito de las operaciones sería indefinida. Ya que el Gobierno no puede solicitar la lealtad del pueblo, si éste no es defendido eficaz y permanentemente de las represalias futuras de los talibanes.

Se trataba también de erradicar la producción de droga del distrito de Marjah. Según la Agencia de la ONU para la Lucha contra la Droga y el Crimen Organizado, el 42% del opio mundial se produce en la provincia de Helmand. Y la zona de Marjah es uno de los centros principales del cultivo de la amapola y de su procesamiento químico. Los británicos fueron anteriormente los encargados de lograr estos objetivos. Pero sus esfuerzos fueron insuficientes e ineficaces para lograrlos. A pesar de la presencia, a 40 Km de la villa de Marjah, de más de ocho mil soldados británicos.

Otro objetivo operativo fue el de dar cancha a los soldados del Ejército afgano. Aumentando su autoestima y su experiencia, probando sus capacidades operativas y organizativas y contrastando sus lealtades con su Gobierno. Ellos tenían que ir demostrando que los esfuerzos y los dineros gastados en la formación de sus fuerzas nacionales, no se habían dilapidado miserablemente. Por último, se quería que Marjah fuese un “centro de prueba y verificación” de las distintas técnicas de pacificación y de desarrollo civil, de aplicación inmediata y futura en el resto del país. En una guerra contra rebeldes nacionales armados, estas operaciones civiles y de reconstrucción son el otro “brazo”, complementario y necesario, de las actuaciones militares con éxito sobre aquéllos.

La batalla se desarrolló avanzando y bombardeando o cañoneando las posiciones sospechosas. Las tropas aliadas ocupaban y consolidaban los avances logrados así. El cerco externo y el control de las posibles vías de escape de los guerrilleros estuvieron a cargo de los británicos y de las fuerzas auxiliares de Canadá, Dinamarca y Estonia. Que también defendieron las vías de comunicación aliadas. Los talibanes, una infantería ligera irregular, sin aviación, con una logística pedestre e insuficiente y sin artillería, fueron batidos y desalojados de sus posiciones de combate en torno a Marjah, dispersándose finalmente, en gran parte, a las provincias limítrofes. La operación se completó en un mes. Y Marjah quedó ocupada por los marines y las fuerzas del Ejército afgano.

Quedaba por delante toda una labor de ganarse el respeto, la confianza y la lealtad de los lugareños. Y de que comenzaran a aceptar al gobierno central. También era necesario ofrecerles un futuro de paz, seguridad y prosperidad. Sustituyendo sus medios de vida actuales, basados en el cultivo de la adormidera y en el transporte de droga, por otros que les resultasen razonablemente rentables. Y que no les trasladasen simplemente a una agricultura de subsistencia sin esperanza. Los marines son excelentes fuerzas de acción. Pero en las vulgares y pacientes tareas de ocupación y de civilización de un territorio más o menos hostil y extraño, son mediocres, lejanos y desmotivados.

En la provincia de Kandahar, el feudo del mulá Omar y primera cantera nacional de los talibanes, había entonces casi 3000 tropas canadienses, junto a fuerzas estadounidenses y británicas. Era uno de los primeros “frentes” de lucha contra la insurgencia del país, junto con Helmand y las provincias fronterizas del este. Como continuación de la limpieza en Marjah y a rebufo de su éxito militar, los aliados decidieron lanzar durante la primavera y el verano de 2010, la “Operación Kandahar”, con casi los mismos objetivos operativos que la primera. Se pretendía hacer un uso intensivo de las operaciones de búsqueda y destrucción del enemigo, para fraccionarlo y dispersarlo. Que irían a cargo de las unidades de élite de los ejércitos, formando patrullas de exploración, de combate y mixta, apoyadas por soldados afganos y empleando los apoyos de la aviación táctica, de la artillería y las capacidades exploratorias y de fuego preciso de los “drones”. Se llegó a hablar de la Batalla de Kandahar. Pero, a las pocas semanas de iniciada, su momentum fue languideciendo. Y perdiendo iniciativa, creatividad, voluntad y fuerza. Y se dejó de hablar de ella. Por esa época, los periodistas destacados (esto es mejor que “empotrados”) en unidades y poblaciones en Afganistán nos avisaron que los “brotes verdes” de la insurgencia estaban apareciendo, como renuevos vigorosos y firmes, en torno a Marjah y a Nad Ali.

En Afganistán están presentes fuerzas militares de unos 46 países. Algunas están dedicadas a misiones de apoyo, de guarnición y de retaguardia. Al ser una gran coalición, sin subordinarle a ella ninguno de los intereses que a cada país les dictan sus necesidades y sus compromisos políticos, las coincidencias entre los aliados son parciales, tienen soluciones de continuidad y son lábiles en el tiempo. Esta fragilidad intrínseca de la coalición, nace de que casi todos los aliados no practican políticas de estado, sino temporales o, peor aún, electorales. Y esto se debe en gran parte a que no se tiene una percepción clara del problema afgano, ni de su cercanía, directa o indirecta, inmediata o lejana, a los intereses nacionales de defensa respectivos.

El Complejo británico Bastion en la provincia de Helmand.

Helmand es una de las 32 provincias de Afganistán. Se extiende por 58.583 km² al suroeste del país y tiene una población del orden del millón y medio de habitantes, de las etnias pashtún y baluchi. La capital es Laskar Gah. En su distrito de Washer, al noroeste de la capital, está instalado el Campamento Bastion, que es la principal base militar británica en Afganistán. Puede albergar entre 20 y 30 mil personas en la totalidad de sus instalaciones, en su mayoría británicos y estadounidenses, dependiendo de las armas a las que pertenezcan y de sus misiones, equipos y abastecimientos. Ocupa una extensión total de 52 Km2 y la relación de su largo con su ancho es de 2 a 1, unos 10 Km. por 5 Km. Fue diseñada para llegar a ser el centro de las operaciones logísticas de la ISAF en Helmand. Además, es el mayor campamento militar británico construido en el exterior de su país desde la II Guerra Mundial. Levantado desde primeros de 2006 por los británicos, el Complejo está situado en una zona desértica y alejada de las poblaciones y dotada de largas vistas en todas direcciones.

El Campamento está dividido estructuralmente en diferentes “secciones”. Bastion 1 y 2 son las primeras levantadas. Bastion 2 contiene también el Camp Barber (USA) y el Camp Viking (Danés). Bastion 0 fue añadido hacia 2010 y alberga las instalaciones de los contratistas externos. El Bastion 3 se emplea para el entrenamiento específico de contrainsurgencia. El Complejo también incluye el Campo Leatherneck (del USMC) y el Campo Shorabak, del Ejército Nacional Afgano. El aeródromo de Camp Bastion, que cuenta con dos pistas de operaciones, atiende unos 600 vuelos de aeronaves todos los días, en operaciones de combate, logísticas y médicas. En el helipuerto adjunto están desplegados los Westland WAH-6 Apache de ataque múltiple y los Boeing CH-47 Chinook de transportes mixtos. En estos momentos el Complejo puede manejar y atender a casi todas las aeronaves militares y civiles en activo. El Complejo alberga también un gran hospital militar de campaña. Y grandes áreas de la gran base están protegidas por un muro de hormigón de nueve metros de alto, que se extiende por un perímetro de más de 40km, intercalado con torres de vigilancia especial, con soldados e instrumentos de alta tecnología.

(CONTINUARÁ)

La Guerra Civil de Siria III.

(CONTINUACIÓN)

Los Participantes y los Países involucrados en la Guerra Civil de Siria.

Los Países vecinos de Siria y las Potencias extranjeras interesados en la Guerra Civil de Siria.

El Estado de Israel.

Israel no ve hasta el medio plazo la expresión de un nuevo peligro para su seguridad y no necesariamente mayor, con la floración de las semillas islamistas y de una seudo independencia democrática en Siria. Porque Siria ha participado activa y fructíferamente en todas las guerras contra Israel desde 1948. La dialéctica bélica con los Assad se prolongaba por más de 4 décadas. Y está enconada gravemente con la ocupación por Israel en la guerra de 1967 de los Altos sirios del Golán. Buscando estratégicamente, mediante un enorme obstáculo natural reforzado, proteger las llanuras de Galilea e impedir el desparrame (teórico) de las unidades motorizadas sirias por ellas, camino de Jerusalén. Y viceversa, los altos del Golán son territorios sirios, no hablemos ya de los límites de la Gran Siria de la dinastía Epifanes, heredera en el reparto del Imperio de Alejandro. Y abren la puerta de su país a las fuerzas de defensa mecanizadas israelíes, atacando en una penetración profunda a Kuneitra y a Damasco, sobre un terreno favorable para el empleo de los medios acorazados.

El único parámetro nuevo sería la posible presencia en esas fronteras de Israel de comandos “suicidas” o “desesperados armados sin retorno” de al-Qaida. Pero Israel ya ha demostrado que la infiltración de pequeñas unidades por sus fronteras, incluso con entrenamiento de ingenieros, es una posibilidad que tiene controlada con sus medios desplegados humanos, eléctricos, visuales, destructores y electromagnéticos. Y al-Qaida, aunque actúa espasmódica y dolorosamente, lo hace buscando una trascendencia estratégica en sus acciones sucesivas. Por ejemplo, aumentando la confusión, el desorden y el odio entre comunidades opuestas en un país o región, como Irak o Siria. Es decir, quiere también optimizar el gasto de sus magros recursos destructivos.

La República de Turquía, herencia ideológica de Mustafá Kemal.

Los turcos están intentando aumentar su protagonismo y su influencia en el Próximo Oriente. Buscando convertirse en una gran potencia regional. A ello les llevan los sucesivos inconvenientes planteados durante lustros a su incorporación de derecho a Europa. Y, les empuja definitivamente el gobierno de Erdogan. Que juega sus bazas a largo plazo, por aproximaciones sucesivas, en envites cortos, intentando islamizar la república de Ataturk, sin que los militares, garantes constitucionales de ella, se le encabriten y lo derriben. Sus renovadas preferencias estratégicas les llevan a mirar por bastante tiempo al Este. Turquía, con casi 80 millones de habitantes, puede intentar hacer un papel moderador sunní hacia la República de Irán. El gran problema operativo para Turquía es que fue la potencia dominante de la zona hasta hace menos de un siglo. El Imperio otomano extendido duró desde el siglo XV al inicio del XX. Y los turcos no son étnicamente árabes y su cultura es diferente.

El ministro de relaciones exteriores turco, Ahmet Davutglu, declaró categóricamente que “intervenir en el norte de Siria es un derecho natural de Turquía”. Y Erdogan remachó que “los que ataquen a Turquía, sentirán en su nuca su aliento”. Aquélla no permitirá que grupos terroristas como al-Qaida o el PKK se establezcan allí. Pero Turquía sabe que el Kurdistán es largo en Kms. Y que sus rebeldes kurdos actúan desde el Kurdistán iraquí, con bases seguras en los montes Candil. Donde tienen cobertura en su contrapendiente sur y abastecimientos de sus habitantes iraquíes.

La República Islámica de Irán.

Al extremo este del Próximo Oriente está la teocracia intransigente antioccidental chiita de los ayatollahs amomiados. Éstos, cuando quieren resultados importantes y rápidos contra sus vecinos, emplean a comandos o a unidades de la Guardia Republicana, imbricada en el régimen. Éste está enraizado en un complejo de consejos y asambleas, ideados, creados y organizados para asegurar, mantener y perpetuar su funcionamiento socio religioso. Pero que es incapaz de desarrollar moderna y económicamente a un país con los recursos y la exuberancia demográfica de los iraníes. Irán es una isla chií en un Mar sunní. Que lo abraza, desde el oeste al este, por todo el sur, desde Turquía a Pakistán, pasando por Afganistán, Arabia, Jordania, Palestina. Sus “cayos adyacentes” son El Líbano, Siria, Irak y Bahrein; teniendo más pujanza Irak y El Líbano. La pérdida del régimen de los Assad no sólo les restará un aliado, sino que entorpecerá mucho toda la logística del apoyo a Hezbolá y a Hamas, en la franja de Gaza.

La República Popular China.

Es otro de los países intervinientes en Siria, al ser una potencia principal en el escenario de un mundo global y multipolar. De hecho, las posibles actuaciones de las naciones occidentales en ese conflicto están frustradas y limitadas por el sistemático veto de China a su aprobación en el Consejo de Seguridad de la ONU. Los comunistas chinos se consideran un poco al margen de la lucha por la influencia directa en el Oriente Medio musulmán. De la que el conflicto sirio es un episodio más, surgido en lo que es un resurgimiento del islamismo militante en esa zona geoestratégica.

Las preferencias estratégicas chinas se dirigen hacia el subcontinente indio y las naciones de su influencia. Donde un rival a su medida tiene una estructura política más avanzada que la suya, aún a pesar de todas sus contradicciones, discriminaciones y carencias. Y posee una pujanza demográfica que les supera. Aunque últimamente los chinos comienzan a darse cuenta de lo irracional de sus métodos seudos científicos del control de la natalidad. Aplicados en aras de un progreso material futurible, del que sólo disfrutan en diversos grados en el presente los miembros del partido y sus familias, los técnicos que lo diseñan, impulsan y desarrollan, los jefes y oficiales de las fuerzas armadas y una minoría de emprendedores y hombres de negocio, que han prosperado a la sombra de un clientelismo institucional inveterado de las citadas élites públicas. Otra preferencia estratégica de Beijing es extender su influencia y ampliar los lazos económicos y diplomáticos con las naciones en desarrollo, especialmente las que tengan “recursos naturales y cultivos primarios”, que sean necesarios para la producción manufacturera, la alimentación y el desarrollo general de las naciones. Ella les ha llevado hasta mucho más allá de sus fronteras geográficas o estratégico militares.

Así, los chinos no actuarían directamente, ni por intermedio de terceros países, en Siria. Sino lo harán colaborando en cierta medida con los intereses y las proposiciones diplomáticas internacionales de los rusos. Reforzando así una postura política común de contrapeso y neutralización de la influencia de Occidente en la zona. Y a cambio de una cierta reciprocidad rusa a favor de los intereses chinos, en otros países en los que no choquen las influencias de ambos.

Rusia.

La nueva Rusia de Putin, tras el paréntesis difícil e indiferenciado de Boris Yeltsin, está despertando de una transición traumática a la democracia formalista, no reflejada aún en sus estructuras de poder y de administración. En ellas se está transmutando todo el aparato supervisor y burocrático de la URSS, creado a lo largo de 70 años de férrea dictadura del PC. Por lo que no es casual el origen profesional de Vladimir Putin.

El mantenimiento de la base de Tartus al este del Mediterráneo, le supone para Rusia su única instalación naval real legal en un mar en el que históricamente ha estado ausente. En Latakia se podría instalar “provisionalmente” (en lenguaje diplomático puede indicar indefinidamente) la República alauita de Latakia, bajo el Protectorado de Rusia. La pérdida de sus “aliados controlados” del Pacto de Varsovia y del COMECON, sólo le dejan a Rusia aspirar a nuevas influencias captables en Eurasia hacia el Asia central, desde Siria a la India y Vietnam. Turquía ha sido un enemigo proverbial. China es un socio, competidor y rival, si vale esta definición polivalente, que hace que ninguna de las expresiones lo sea en plenitud. En Afganistán nunca han podido asentarse.

Los Estados Unidos anglosajones

, para diferenciarlos de los Estados Unidos mejicanos, que también están en América del Norte, son una potencia en repliegue en toda la zona de influencia musulmana del Próximo Oriente. Ni están, ni se les espera significativamente en este conflicto. Su preocupación evidente son los arsenales de armas químicas del ENS. Pero, los agentes químicos nunca han sido empleados modernamente en operaciones fuera de los frentes fijos, estables y fortificados, o contra ataque masivos frontales, sin vehículos con protección NBQ, los cuales invitaban a su empleo productivo. Éste se concreta hoy en día en reducir el ritmo de realización (el “tempo”) de las operaciones militares móviles del enemigo. Como lo harían un campo de minas o un obstáculo reforzado. El empleo de los agresivos químicos en “interfases de acción” tácticas muy fluidas, de unidades y pequeñas unidades militares con “grupos” de rebeldes, no es práctico. Y los miedos de que estas armas caigan en mano de terroristas antioccidentales no son muy fundados. Tras la caída de la URSS y la aparición de una Federación Rusa articulada pasó un tiempo, en que se pensó que ocurriría una gran diseminación de las armas NBQ en grupos terroristas y/o separatistas y estados díscolos. Y esto no ocurrió. Los estadounidenses actúan en Siria sirviéndose de sus agencias secretas y de inteligencia y dando al ELS apoyos selectivos de comunicaciones y gestiones.

La Europa de los Mercaderes huidizos, formalistas y meticulosos.

La vieja Europa está representada apropiadamente por la cuestionable Alta Representante de la Unión europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Catherine Margaret Ashton, baronesa Ashton de Upholland. Y sigue (por pasos contados y seguros, propios de una burocracia supranacional, autoprotegida y cristalizada, guiada por una multitud de leyes, reglamentos y protocolos internos), una “actuación” en el conflicto sirio que resulta previsible, lenta, indecisa y poco brillante. Y que no tiene nada que envidiar a la de las ineficaces Naciones Unidas.

La Guerra Civil de Siria II.

(CONTINUACIÓN)

Los participantes, los países vecinos y las potencias involucradas en la Guerra Civil de Siria.

Otras Etnias y Religiones de Siria.

Los cristianos suman cerca de 2,5 millones de sirios. Forman una minoría pacífica y laboriosa por sus características social y religiosa. El régimen laico les ha protegido y sus miembros trabajan en el Ejército y la Administración. Los cristianos se instalan en la franja urbanizada del este del cauce del Orontes y ven con creciente preocupación el protagonismo del islam militante. Esto les ha llevado a formar milicias de autodefensa del territorio en algunas ciudades donde la guerra ha aparecido.

Los drusos, que viven en Israel, El Líbano y Siria, son apenas un 3% de la población siria y estaban integrados en la sociedad laica monopolista del Baaz. Pero su descontento por la situación de fractura y miedos sociales está creciendo. Se asientan al sur de Damasco y al este de Derá, junto a la frontera jordana. Practican una religión sui generis, que mezcla el Islam con el sincretismo. No tienen mezquitas, ni edificios privados de culto y carecen de liturgia. Desde el siglo XIX, en pleno dominio de la Sublime Puerta, sus relaciones con los cristianos son muy malas. Han llevado a cabo, por cuenta de los turcos, diversas matanzas contra ellos, que hoy se calificarían de “étnicas y religiosas”. En la guerra civil de El Líbano de 1975 intervinieron a favor de Siria y contra los cristianos y la OLP de Arafat.

Los Rebeldes Armados.

El Ejército Libre Sirio (ELS).

Se cuentan por cientos los grupos armados que intentan o dicen luchar contra el Ejército Nacional Sirio (ENS). Los semi regulares armados insurrectos, aglutinados en el ELS, y las milicias o bandas étnicas, partidistas o religiosas adyacentes, cobran día a día más protagonismo militar. Éste se manifiesta en acciones más numerosas, más simultáneas y más persistentes que hace unos meses, y que se extienden ya por casi toda la geografía siria, a excepción de la zona alauita de Latakia. Sus acciones se concretan en las poblaciones de los cauces del Orontes y del alto Eufrates, que cruza el desierto sirio del este, y en las fronteras con las otras naciones árabes regionales. Los rebeldes carecen aún de capacidad de defensa para enfrentarse al ENS en descampado. Sin la ayuda de las “fortificaciones” que brindan las edificaciones y las vistas cortas, que producen las luchas en las urbanizaciones y centros fabriles, debido a la multiplicidad de “alturas ocultantes relativas”. El ELS está formado casi totalmente por sunníes y su misión es puramente militar.

EL ELS es un conglomerado de fuerzas dispersas y dispares. Que provienen de la deserción intermitente de grupos de miembros de las distintas armas del ENS. El conjunto del ESL está lejos de constituir una estructura orgánica estable y consolidada. Su orden de batalla lo constituyen las “brigadas” regionales. Que operan tácticamente buscando objetivos limitados: de hostigamiento; emboscadas; ocupaciones de zonas o posiciones, pero con un ánimo creciente de empeñarse en ellas más tiempo; o golpes de mano contra las fuerzas de seguridad y autoridades locales importantes. No mantienen, ni tienen intención de defender rígidamente los objetivos que son ocupados en sus acciones de todo tipo. Y se refugian, desdobladas más o menos, en las cercanas cadenas montañosas. O, formando pequeñas unidades aún integradas, en los barrios de las ciudades donde han operado Homs, Hama, Aleppo, Damasco y otras poblaciones, buscando entremezclarse y protegerse en ellas.

Este ejército rebelde sirio, está mucho mejor capacitado y entrenado que las “brigadas” o grupos locales y regionales rebeldes. Al menos, sus hombres poseen una unidad de doctrina, de reglamentos y de armamentos. Pero, al aumentar últimamente el número de combatientes en sus filas, ha perdido bastante de esa unidad de mando superior y formación militar. Tienen en abundancia las variadas armas de personal, incluyendo las de la familia RPG y mejorados de cohetes HEAT de carga hueca y vuelo libre y algún armamento pesado de infantería (morteros y ametralladoras) y cañones antiaéreos de tiro rápido ligeros. Su gran debilidad es su penuria de vehículos blindados, de artillería y de los anticarros orgánicos de las compañías y los batallones específicos de la lucha anticarro. Y la carencia de una red logística estable, suficiente y provista regularmente.

Si los rebeldes han conseguido algunos éxitos puntuales o mantener una defensa más o menos móvil con cesión de espacio algún tiempo, en Alepo, en Damasco, en Homs, en Hama, es porque los soldados avanzan junto con sus carros. Como se haría en un ataque convencional a las distancias próximas de asalto, en terreno no quebrado o reforzado. Los carros carecen de suficientes vistas y el enemigo irregular puede batirles de flanco, de revés (apareciendo a su retaguardia por un sótano o bajo los restos de un vehículo inutilizado), y en su parte superior con lanzagranadas de carga hueca, disparados preferiblemente por parejas de tiradores. Con enemigos resueltos, formados y entrenados en lucha urbana se podría así producir un “tiro al carro”, de consecuencias desastrosas para una sección de carros que se internase sin protección. En zona urbana, el asalto se efectuaría avanzando la infantería por las casas y sus paredes y patios, con los carros en subordinación de guerra a media distancia, siempre protegidos por aquélla y apoyándola con su fuego directo. El avance por una calle o faja lo realizarían dos equipos de asalto o choque, que se turnarían y una reserva y debe mantener la seguridad en todas direcciones. Un batallón reforzado con blindados impulsaría el ataque por un sector de varias calles.

La Lucha Urbana del ELS en la Guerra Civil de Siria.

No es fácil utilizar y defender unas zonas de rechazo urbanas. Su empleo implica unas elevadas exigencias a los combatientes rebeldes: Una motivación suficiente, que les anime a tomar la vía de las armas y a arriesgar su vida por su causa, que les aplaque y racionalice el miedo inevitable a la lucha a las distancias cercanas con un enemigo superior, hasta que la veteranía les brinde nuevos impulsos. Un buen entrenamiento en la lucha de infantería, que les dé oficio y confianza. Una lograda cooperación entre las pequeñas unidades que las guarnecen, que les garantice una cohesión sin fisuras en su tenue y magro despliegue y que permita y facilite la conducción y la realización de sus planes. Unos nervios templados por todo lo anterior, que les acostumbre a luchar en solitario o en grupos pequeños, resistiéndose a huir ante la implacable amenaza del fuego pesado militar. Por todo ello, entre las pocas decenas de miles de rebeldes armados, no más del 20 % de ellos pueden en estos momentos utilizar esta forma de lucha defensiva.

Los rebeldes urbanos se protegen extendiendo sus posiciones defensivas más allá de lo necesario en una defensa convencional, cubriendo así una mayor superficie ocupada. Sus “fortalezas” son difusas, ocultas y aún imperceptibles para los extraños. Hay que entrar en las casas para detectar paredes perforadas y encontrar pasadizos bajo un mueble o una alfombra. La propia destrucción que genera el amplio soporte no preciso del fuego pesado, refuerza las posiciones de combate rebeldes, rodeándolas de cascotes que dividen y dificultan los accesos del enemigo, salvo cuando son alcanzadas por un impacto directo. En la zona de defensa establecen algunos puntos de retardo, más o menos reforzados. Éstos protegen las posiciones más críticas de la zona, incorporan a la defensa los edificios con estructura de acero, especialmente resistentes, y forman trampas de fuego para el enemigo que irrumpe. Los nidos de resistencia tienen aquí más importancia, dado que la ocupación de la zona de defensa es más tenue, las posiciones no pueden fortificarse demasiado, las vistas son más cortas y existen numerosas vías de aproximación. Dependen de los puntos de retardo y a ellos se repliegan si son invadidos o destruidos. Existen numerosas posiciones alternativas o de recambio, más de lo habitual en esta forma de lucha. Esto permite engañar al enemigo militar sobre el límite anterior de la posición de defensa, su verdadera extensión, los límites de los sectores que la forman, el interés del mando rebelde de la zona en cuanto a su defensa y dispersar el fuego pesado del atacante.

Sus posiciones no son complejas. Necesitan unos sectores de tiro entrecruzados, una protección inmediata contra la irrupción enemiga en masa o de comandos o de escuadras de tiradores libres, unas cubiertas contra el fuego pesado normal y un ocultamiento suficiente que las encubra de las vistas desde las posiciones enemigas probables sucesivas y sus avenidas de aproximación. Procuran alcanzar desde el frente, a enemigos individuales y pequeños grupos y atacar de flanco o de revés a las unidades enemigas que se internan en su zona defensiva. Y que ya están desdobladas en secciones o pelotones, acompañadas por vehículos blindados casi sin visión táctica. En esas posiciones lanzan algún cohete RPG-7V o varias ráfagas cortas, siempre apuntando, de la ametralladora ligera RPK o la obsoleta RPD. En los bordes de las zonas urbanas no establecen esas posiciones fijas. Aquéllos son ocupados por avanzadas de combate cuya misión es recibir a los posibles exploradores u observadores civiles, prevenir sorpresas y engañar sobre el trazado de la zona defensiva. Los ocupantes de las avanzadas de combate, distribuidos en parejas de centinelas y alguna patrulla móvil muy pequeña, se repliegan en su momento hacia los puntos de retardo más interiores.

Las Bandas armadas rebeldes, el Consejo Nacional Sirio y los Opositores conciliadores en la Guerra Civil de Siria.

En paralelo y parasitando en parte a las unidades del ELS existe una plétora indebida de grupos armados locales o semi regionales de civiles de todas las profesiones y orígenes: guías turísticos, agricultores policías, conductores de vehículos, funcionarios, barberos, etc. Formando unas “milicias” que carecen de cualquier entrenamiento que merezca este nombre. Su fuego de infantería no lo hacen al bulto, lo hacen al horizonte. Lo cual las hace útiles para misiones de presencia, semi “policía” civil, patrullajes lejos del enemigo y para recargar y tensar indebidamente las líneas de suministro de armas, equipos y avituallamientos del ELS. Casi cada localidad y cada zona tienen su unidad “recrecida”. Los Halcones de Sbam, el Frente de los Rebeldes Sirios, la Brigada de los Mártires, la 77, etc. Sólo en la provincia de Idlib pululan y avanzan en el vacío táctico y se retiran ante el ENS en fuerza, más de 80 grupos armados diferentes. Incapaces de coordinarse tácticamente para enfrentarse a aquél o para conseguir un resultado de trascendencia operativa. Estas bandas se originan en un grupo armado familiar, que se va extendiendo al clan regional y al que se incorporan vecinos e, incluso, desertores de bajo rango.

Se ha acusado también a los opositores al régimen de la ejecución in situ de miembros del ENS o civiles de las shabiba de al-Assad. ¿Cómo ocurre esto? En las lábiles y tenues delimitaciones de las zonas urbanas en poder de uno y otro bando, a veces los atacantes forman un entrante en la zona rebelde. Éste es fácil de cortar, por no tener consistencia la penetración. Las shabiba y a veces ni los militares no establecen su seguridad circular, la exploración de combate, la resistencia a las “sorpresas” ingratas del enemigo o la continuidad táctica con su grueso. Concretada la amenaza de los rebeldes, un pequeño número de milicianos o soldados no consigue retroceder ni infiltrarse a su retaguardia y son capturados. Nunca son más de una escuadra o un pelotón. La carencia de una verdadera estructura militar en las filas rebeldes, les lleva a los extremos de la violencia, según Clausewitz, a su aumento desproporcionado y sin límites. No olvidemos que es una guerra civil inter étnica y religiosa. Aquí “la cosa pública” está enraizada y afianzada en las tribus y las religiones, dos de las virtudes humanas más estables, antiguas y universales. Y, por ello, más definitorias de las identidades humanas.

Al-Qaida actúa en Siria a través de su franquicia del Frente al-Musrah por la Liberación de los Pueblos de Oriente. Pero su nombre es de longitud inversamente proporcional a su capacidad real operativa. Son responsables de los grandes atentados indiscriminados y aislados con bombas en la capital y otras ciudades. Esto introduce un factor de inestabilidad social en los verdaderos parámetros de esta guerra. Que es de mayor efecto e importancia de lo que le correspondería por el número y eficacia bélica de estos radicales socio religiosos islamistas. Son “vampiros cojoneros”, son “asesinos vesánicos” de árabes, porque Occidente tiene más medios para su defensa interna. En la rebelión de 2003 en Irak, al-Qaida poseía líneas de abastecimientos y reclutamiento desde Siria, que actualmente son utilizadas en el otro sentido. Y desde Turquía también reciben “muhaydines internacionalistas”, entusiasmados para un viaje al Jardín de las Huríes.

Todos los grupos opositores no armados, se crean en torno a “figuras” de nombre y probidad reconocidos en el país. Suelen ser profesores, magistrados, hombres de negocios y administradores públicos, no relacionados con el régimen, al menos, en los últimos tiempos. Con ello buscan ganar en respetabilidad y conocimiento populares. El CNS es una agrupación variopinta de la oposición y que, como único representante visible de ella, recibe el apoyo de algunas monarquías árabes y de países occidentales. El problema principal del CNS es la creciente influencia y participación que tienen los HM en él. Esto produce un malestar importante en el resto de los grupos opositores sirios. Lo cual le resta al CNS la representatividad contrastada y el respeto general a sus decisiones y proclamas. Y, aunque sus portavoces aseguran que su inspiración es nacionalista y que desaprueban la “visión del Califato” de los radicales sunníes, lo curioso es que éstos de Siria son los HM. En un alarde de “pequeño bonapartismo voluntarista”, muchos de los grupos armados, especialmente los más polarizados étnica o religiosamente, rechazan la influencia y la guía políticas de los que llaman “exiliados, capitanes araña o políticos de salón”. Existen también varios “grupos conciliadores”, partidarios de llegar a un acuerdo político con el régimen y detener la lucha fratricida. Algunos residen en Siria, tolerados por las autoridades, por lo que levantan suspicacias entre otros opositores. Los políticos de estos grupos tienen unas aspiraciones muy superiores a su influencia en un país en guerra.

(CONTINUARÁ)

La Guerra Civil de Siria.

Los participantes, los países vecinos y las potencias involucradas en la Guerra Civil de Siria.

Esta guerra civil no declarada y, por tanto, conflicto armado, se caracteriza por la existencia de un equilibrio imperfecto y tenso entre pariguales. Los equilibrios imperfectos tienden siempre a la estabilidad indefinida. En Siria, los rebeldes y el régimen han alcanzado un grado de fiera enemistad violenta, que sus existencias se excluyen irreversiblemente. En el exterior, las potencias concurrentes y los vecinos de Siria van esperando o buscando el acomodo y el logro de sus estrategias nacionales y de sus cuotas de poder y de influencias en el Próximo Oriente o el Asia Suroccidental. De momento, los avances son pequeños, imperceptibles. Es el tiempo callado de la acumulación de la “energía humana”. El régimen ya no conseguirá eliminar a los rebeldes, ni éstos tienen aún la capacidad militar para derribarlo. Ningún otro país ejerce el suficiente envite, ni tiene la libertad de acción necesaria que le permita imponer sus criterios. Por lo que los cambios se producen o se producirán por pasos sucesivos muy cortos. Llegará el momento de la eclosión de aquélla y lo hará inesperada y rápidamente, concretándose en un status quo bastante inesperado.

El Desarrollo acelerado de la Guerra Civil de Siria.

Desde las manifestaciones pacíficas multitudinarias por casi todo el país que se realizaban hace apenas unos meses, la revuelta social ha dado un importante paso cualitativo en su desarrollo y extensión. Se ha radicalizado y ha “tomado las armas” contra el régimen. Extendiendo sus “ondas de conmoción social” por todo el país, a todos los participantes, por los países vecinos y hasta las potencias extranjeras. Lejos están ya las manifestaciones de los jóvenes opositores, que no veían a la violencia como una opción aceptable de liberación nacional. Sin embargo, algunos analistas defienden que las ejecuciones ilegales de soldados, policías y civiles afectos al régimen comenzaron casi desde el inicio de las protestas generalizadas. Y otros atribuye esa radicalización de posturas a la represión selectiva y progresiva del régimen.

A esto se une la islamización creciente de la oposición armada. Al principio las manifestaciones partían desde mezquitas o locales céntricos. Y luego, se comenzó a dar culto a los “mártires” y a emplear la retórica islamistas en las comunicaciones y declaraciones y en la denominación de los grupos irregulares. Del grito en los primeros videos colgados en la Red o enviados al exterior del país, “el pueblo quiere la caída del régimen”, han pasado a “el pueblo quiere la proclamación de la Yihad por los ulemas y muftíes”. Este levantamiento no es laico. Es un levantamiento protagonizado por musulmanes más o menos practicantes del Islam. Laico es el régimen corrupto y rapaz de los Assad, donde las confesiones no islámicas eran respetadas y acogidas. Y que ha perdido la capacidad de defender y de representar al pueblo. Ésta es la justificación social de mantener y respetar a una dictadura exclusivista, casi siempre dinástica, a cambio de sus privilegios de clase opresora.

El gobierno de los Assad y su aparamenta política han dejado de formar hace mucho tiempo un régimen socialista y nacional. Ya que no representan, ni defienden, ni integran los intereses particulares y colectivos de su nación. Ahora sólo abanderan y protegen a los miembros de la amplia oligarquía socio religiosa, que acapara y distribuye en distintos grados el poder institucional, social y económico de Siria. El régimen sirio está cristalizado, sin fluidez, tanto social, como ideológica y administrativamente. Y se está convirtiendo en la cáscara de un “fruto socio político”, agostado, estéril y vacío.

Para los esquemas de los televidentes foráneos, tranquilos en sus casas a muchos Km. de los hechos violentos, los combates son feroces. Pero ello reside en que al enemigo que pretende matarte o mutilarte desde posiciones cubiertas y reforzadas, pues se le ablanda por el fuego directo pesado, se le corta la retirada ocupando un cruce de calles más allá y se le asalta su posición defensiva desde el techo o desde el suelo, por saltos asegurados sucesivos, si es que ha conseguido aguantar tanto (muy extraño). Desgraciadamente aquí no valen los recursos románticos de “disparen Uds. primero, señores rebeldes”. Para conseguir la decisión y llegar al fin, lo mejor suele ser enseñar los dientes desde el principio y actuar con determinación. Aunque ni los militares ni los rebeldes tengan la doctrina o la experiencia de la lucha urbana.

Los Participantes Sirios de la Guerra Civil.

Los Alauitas: el Sostén social del Régimen. Su Futuro.

De los 24 millones de sirios, los alauitas son apenas un 13-15% del total. Pero, de ellos se nutren el Partido Baaz, su régimen dinástico laico y los puestos claves de la Administración, de las Fuerzas Armadas (que incorporan a toda la población en el servicio militar), de las unidades militares (hay varias unidades de “Fuerzas Especiales”, formadas exclusivamente por voluntarios alauitas, que recibieron el nombre conjunto de “Fuerza de Despliegue Rápido”) y específicas de inteligencia (“mujabarat”) y de unas milicias recién formadas, diferentes a las burocratizadas y poco efectivas del Baaz, los “shabiba” o “grupos de tareas” más o menos coordinados, formados por auténticos matones regionales. Que se encargan de la última explotación socio política, tras las incursiones militares victoriosas de limpieza de rebeldes irregulares.

Los alauitas sirios nada tienen que ver con los chiítas iraníes o libaneses. Los alauíes tienen una religión “ad hoc”, formada por una mezcla de dogmas, rituales y virtudes del chiísmo y el cristianismo. Aderezada con retazos del platonismo, el zoroastrismo y los antiguos cultos persas, helenos y fenicios. No edifican, ni usan las mezquitas. Realizan sus “ritos colectivos” en las casas particulares, empleando en ellos el pan y el vino, en una sacralización de éstos, que copia sin efectos la “Transustanciación católica”. No cumplen el ayuno del Ramadán (el “Roza”) , ni efectúan la peregrinación colectiva a La Meca (el “Hajj”). Pero respetan la “ashura chií” o “martirio” del Imam Hussein en Kerbala, Irak, y celebran el “Nouruz” o año nuevo chiíta y las Navidades cristianas. Toda esta mezcolanza de características peculiares en su identidad étnico religiosa, está contenida en un libro semi secreto, el “Kitab al-Majmu”, transmitido entre sus eruditos a lo largo de las generaciones. Así, algunos ulemas y muftíes sunníes consideran a los alauitas sirios como la “herejía dentro de la herejía chiíta”. Y los alauitas, aislados en un mar de enemigos potenciales, se han servido de la discreción y el secretismo para perdurar y prosperar en su país, sin llamar la atención o ser molestados por sus vecinos ajenos.

Los alauitas se concentran al oeste de una delgada cadena de alturas, la Ansariyya, que se prolonga en dirección norte sur. Muy poco al este de esta sucesión de alturas, el Orontes, que alimenta la irrigación de diferentes cultivos desde la depresión natural del Gab, permite los emplazamientos urbanos, principalmente Hama y Homs. Aquí existe una estrecha y próspera llanura costera, donde está la base naval del puerto de Tartus, la única que los rusos poseen en el Mediterráno. El centro administrativo y comercial de la zona es la ciudad costera de Latakia, que da nombre a la “gran región alauita”. Acostumbrados a dirigir y ordenar, los alauitas cuentan con un buen plantel de mandos en todos los niveles de autoridad.

Latakia es étnica y religiosamente más homogénea que sus vecinos Israel, Palestina o El Líbano. Es decir, es la base geográfica de una etnia. Todos hablan árabe y el credo es el alauita. La gran Latakia ha sido conquistada sucesivamente por hititas, fenicios, asirios, babilonios, persas, egipcios, griegos, romanos, distintas realezas musulmanas centradas en los califatos y emiratos de Arabia Saudita, Egipto, Siria, Irak e Irán, los cruzados de Occidente, los otomanos y finalmente los franceses. Estos últimos recibieron apoyo de la población local, hostil a los otomanos. Lo cual hizo que París alistara un alto porcentaje de alauitas en sus tropas locales coloniales. Francia, además, permitió que entre 1920 y 1937 Latakia tuviese varios status políticos. Incluso fue un Estado independiente a finales de los años 20. París también permitió que El Líbano se separase de Siria, para darle una república propia a los cristianos árabes. Pero, en 1937 reintegró Latakia a Siria y permitió que la costa que está a su norte, la zona de HatayAlejandreta, formara un Estado aparte. Que en 1939 la Turquía laica anexó, expulsando a gran parte de su población, mayoritariamente alauita. Los alauitas se opusieron a todo ello y hasta los años 50 no aceptaron ser parte de Siria. El alauita Zaki al-Arzusi, al fracasar en una rebelión separatista en Hatay, cofundó el Baaz. Este partido tomó Damasco en 1963 y luego llevó a los alauitas al poder en 1970 con el golpe de los Assad.

Latakia sirvió como una de las bases sociales del golpe de estado que impuso el régimen del Baaz. Aquí podría instalarse “provisionalmente” (en diplomacia puede indicar “indefinidamente”) un protectorado ruso de la República de Latakia, como refugio de una parte de los sirios. También una “presión excesiva” de los victoriosos fundamentalistas sunníes sobre los alauitas, podría animar futuros separatismos armados en Latakia, si ésta se sintiese amenazada. Cuando las cosas se ponían mal para los alauitas, ellos se refugiaban en la Ansariyya. Y seguían un juego militar con arabescos de torna y fluye entre las llanuras y las sierras. Apto para defenderse y contraatacar oportunamente, en una lucha de infantería ligera, a toda clase de invasores regulares poderosos, singularmente los que maniobraban con unidades de línea pesadas y cerradas.

Los Sunníes.

Los sunníes son un 75% de la población siria. La organización paramilitar de los HM fue masacrada por Papá Hafez cuando su revuelta de 1982. Pero su ideología permanece y sus redes sociales, superpuestas a la organización tribal, funcionan. Aquélla les da una determinación para la actuación, que es propia de los grupos ideologizados activos. Los HM son como una “cofradía” legal, con las debidas distancias, del Islam. Y con el Zakat (la limosna canónica del Islam) mantienen servicios de atención social de todas clases (escuelas elementales y madrasas, dispensarios, hospitales, ayudas a personas y familias). Éstos cohesionan a la comunidad sunní en una “unidad de acción general” motivada, eficaz y resistente. Que es de muy difícil repetición o réplica por los laicos, los ateos y otros enemigos potenciales. Los HM de los otros países del Próximo Oriente están ayudando financieramente a los grupos afines sunníes sirios. Y hay “voluntarios irregulares sunníes” de Irak, sin soldadas desde la retirada de los EEUU, que están cruzando la frontera siria y su desierto del este, para unirse a la lucha armada.

Los Kurdos.

Ocupan casi toda la frontera norte con Turquía, al este de Alepo, en una franja de unos 50 mil Km2 y son el 10% de los sirios. El Kurdistán o tierra de los kurdos es una región montañosa del Asia occidental y de tamaño igual que España. Se extiende por el norte, desde el sureste de la península turca, Armenia y Azerbayán hasta Irán, limitándola al sur la Mesopotamia. Los kurdos han luchado y luchan con los distintos países en que se asientan, Turquía, Irán, Irak, Siria, por vertebrar aisladamente un estado nacional kurdo, carente de territorio propio.

En general, las minorías no se ven defendidas, ni representadas por el opositor Consejo Nacional Sirio (CNS), que está en desarrollo y vertebración. Así, los kurdos han creado su Consejo político Nacional Kurdo. Aunque su Partido de la Unidad Democrática, afín con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (el PKK, que opera en el sureste de Turquía y es considerado terrorista), actúa independientemente de él.

(CONTINUARÁ)

LA GUERRA QUÍMICA

SUS INSTRUMENTOS Y EL CONTEXTO HISTÓRICO. SUS POSIBILIDADES REALES EN LA GUERRA MODERNA Y COMO ARMA DE TERRORISTAS Y DE SICARIOS.

La guerra química es el empleo como armas militares de los productos químicos capaces de dañar, herir o matar a los seres vivos. Los productos químicos para la Guerra Química son denominados también “agentes químicos militares” y se les suele clasificar en tipos o categorías, según el efecto que producen en las víctimas. Muchas veces estos agentes agresivos son llamados genéricamente “gases venenosos”. Aunque realmente pueden encontrarse y actuar en los tres estados de la Materia: sólido, líquido y gaseoso.

Cuadro 1. Clasificación y algunos ejemplos de los productos usados como agentes de la guerra química.

Tipo o categoría Ejemplos: Nombre militar usual y el código militar.

Nerviosos tabun (GA), sarin (GB), soman (GD), VX, VR-55

Respiratorios arsina (SA), cianuro de hidrógeno (AC), cloruro de cianógeno (CK)

Asfixiantes fósgeno (CG), difosgeno (DP), cloro

Vesicantes gas mostaza o iperita (HD), lewisita (L), mezcla física de ambos (HL)

Vomitivos adamsita (DM)

Lacrimógenos CN, CS

Herbicidas agente azul, agente naranja

Incapacitantes BZ

Denominación, clasificación, breve historia de su uso y características militares de los agentes de la Guerra Química.

La nomenclatura química universal busca describir en el nombre de un producto a la totalidad de sus radicales activos y submoléculas que lo componen, sin lugar a dudas en cuanto a su calidad, número y posición en la molécula designada. Esto hace que su uso sea difícil para los no especialistas, principalmente en el caso de los productos orgánicos o derivados del carbono. Anualmente se sintetizan o “crean” varias decenas de miles de nuevos compuestos, orgánicos en su inmensa mayoría. Por ello, los agentes químicos militares son habitualmente nombrados mediante códigos o símbolos simples, dentro de una nomenclatura sui generis, apropiada, “ligera” y comúnmente aceptada.

Los agentes nerviosos impiden al sistema nervioso funcionar adecuadamente, al inhibir la actuación de las enzimas responsables de la degradación del exceso de la acetilcolina (que es a la vez un transmisor nervioso vital) en las dendritas y los axones. Éstos son, respectivamente, las entradas y las salidas de los impulsos nerviosos hacia los núcleos de las neuronas. La acetilcolina se acumula en demasía en esas terminaciones nerviosas citadas y las funciones normales de ellas resultan imposibles, llevando finalmente a la parálisis general y a la muerte por ahogamiento seco. Los primeros síntomas de su acción son espasmos musculares, miosis o señalamiento de las pupilas, nariz mocosa y babeos. Los agentes de este tipo son todos de la familia de los organofosfatados u organofosforosos (la diferencia la marca la valencia o “capacidad” química con la que actúa el fósforo unido a la molécula). En 1932 se observó por primera vez su toxicidad y se empezaron a utilizar como pesticidas, para el control de plagas. Esta utilización comercial continúa hoy en día. Durante la II Guerra Mundial, los alemanes sintetizaron y fabricaron en grandes cantidades los tres agentes primero indicados en el cuadro, aunque nunca los utilizaron militarmente. Esto llevó al desarrollo de nuevos productos de la familia, por parte de los norteamericanos, que obtuvieron en 1958 el VX, y de los soviéticos, que sintetizaron pronto un compuesto muy similar, el VR-55.

Los agentes respiratorios evitan que el cuerpo pueda utilizar el oxígeno en sus combustiones intracelulares. Esto hace que cese la respiración celular (que es la verdadera) y, por tanto, su producción de energía vital, lo cual conducirá a la muerte. Las características de su actuación hacen que sean unos de los venenos más rápidos conocidos. El uso del arsénico y del cianuro como venenos asesinos tiene una larga historia en la criminología. Su empleo como «agente militar» en la guerra química fue sopesado durante la Guerra Civil norteamericana (1861 a 1865) y por los británicos durante la Guerra de Crimea contra los rusos (1853-1856). Su uso en el campo de batalla fue perfeccionado durante la I Guerra Mundial. El cianuro de hidrógeno fue el agente químico de selección de los alemanes en sus campos de concentración durante la II Guerra Mundial.

Los agentes asfixiantes concentran sus daños en los ojos y en todo el tracto respiratorio (nariz, garganta, bronquios, pulmones). Producen la tumefacción (hinchazón patológica) de los tejidos afectados, lo cual hace que la respiración sea progresivamente dificultosa y lleva a un ahogamiento en seco de la víctima. Durante la I Guerra Mundial, con el inicio de la Guerra Química moderna, se hizo un uso extensivo de estos agentes, que por ser gaseosos son de difícil control y de resultados variables. Esto llevó a su sustitución militar por los agentes vesicantes.

Los agentes vesicantes producen heridas en contacto con los tejidos, semejantes a las causadas por las quemaduras. El primer agente de este tipo utilizado fue la iperita o gas mostaza, que debe éste último nombre a que su olor recuerda al de la especie sazonadora. Aunque se le conoce como gas mostaza, su empleo militar es en forma líquida o en aerosoles (pequeñas gotitas arrastradas por un gas inerte). Una mezcla de iperita con lewisita produce un agente llamado HL, que posee un mayor intervalo de temperaturas activas, sin congelarse cuando la iperita lo hace. Los agentes vesicantes poseen una gran persistencia en las zonas afectadas, normalmente de semanas, aunque se ha registrado su presencia incluso meses y años después de su uso, evidentemente cuando no se han empleado medidas de descontaminación en aquéllas. Estos agentes pueden causar la muerte por ahogamiento, al acumularse líquidos en los pulmones, derivados de los humores segregados por las heridas vesicantes producidas en el aparato respiratorio. La iperita fue utilizada extensamente en la I Guerra Mundial, buscando su capacidad para estorbar las necesarias operaciones militares habituales. Esto produjo un gran interés por estos tóxicos y para 1930 los británicos, los norteamericanos, los japoneses, los españoles, los italianos, los franceses y los soviéticos poseían fábricas para su producción con capacidades muy dispares. En el período de entreguerras, estos agentes fueron empleados por los italianos en Etiopía y por los franceses y los españoles en las rebeliones marroquíes. Aunque durante la II Guerra Mundial estos agentes fueron mantenidos en grandes cantidades en los arsenales químicos militares, su uso en una «guerra química» fue prácticamente nulo, salvo un caso de empleo masivo en China por los japoneses. Esos usos contra fuerzas masivas enemigas de calidad militar muy inferior, recuerdan los de Saddam Hussein contra sus kurdos del norte y contra las fanatizadas hordas de “muyahidin” iraníes, los basijs. Y así enviaban los ayatolás a estos “sans-culottes” religiosos para librarse de su ya incontrolable e incómoda presencia en los años 80 del siglo pasado. Y que llevaron a la inclusión de su empleo en batalla en la doctrina militar iraquí. Casualmente su posesión fue uno de los argumentos de los norteamericanos contra su régimen en 2003. Pero, ¿tenía Saddam los vectores, los medios eficaces de dispersión de los agentes para una verdadera guerra química?

Los agentes vomitivos son desarrollados por los británicos durante la I Guerra Mundial. Se trata de diversos compuestos de arsénico, que producen unas nauseas extremas, conduciendo a vómitos continuos e incontrolables. Durante la Guerra Civil rusa, en 1919, los británicos emplearon agentes vomitivos contra el Ejército Rojo en el norte de Rusia. Desde 1920 no existen registros de su empleo militar en una guerra química. Como su toxicidad oscila entre baja y moderada, su interés real es policial: para el control de motines y alharacas públicas y la suavización de criminales armados situados en posiciones protegidas, antes de su asalto por las fuerzas del orden. Recordemos que los policías, a diferencia de los militares, no están obligados a morir en su oficio, y de ahí su doctrina y su tendencia de actuar en sus operaciones con abrumadora superioridad de medios. Durante los años 30 del pasado siglo fueron utilizados así, pero luego las naciones occidentales han prohibido su uso contra los civiles en cualquier circunstancia.

Los agentes lacrimógenos irritan la piel y causan una gran profusión de lágrimas en los afectados. Sus efectos son inmediatos, pero transitorios y no son letales, salvo si se emplean en lugares cerrados, donde pueden alcanzar la concentración crítica letal. Esto los hace útiles en empleos de policía y de entrenamientos, donde las incapacitaciones prolongadas de sus víctimas son inaceptables. El agente CN fue sintetizado en Alemania en 1871 y propuesto como agente por los EEUU en 1917. Era ya demasiado tarde para emplearlo en la I Guerra Mundial, aunque desde entonces se ha utilizado ampliamente en los empleos dichos, incluyendo en algunos sprays portátiles para protección personal.

Los agentes herbicidas destruyen la vegetación y son comercialmente importantes para el control de las malas hierbas. Su empleo con intereses militares en una verdadera guerra química prolongada busca limitar o destruir las cosechas enemigas y desfoliar las plantas de zonas selváticas, para impedir la ocultación en ellas de las fuerzas enemigas, especialmente los rebeldes irregulares. Durante la Guerra de Vietnam, los norteamericanos usaron el agente Azul para impedir la formación del grano en los campos de arroz supuestamente enemigos. El agente Naranja, que es una mezcla de dos herbicidas con efectos sinérgicos, el 2.4-D y el 2.4.5-T, fue empleado en dicha guerra para desfoliar bosques enteros. El producto final resultó contaminado por una dioxina (tremendo veneno!), que se origina como subproducto durante la fabricación de los 2 componentes. A esta dioxina se le atribuyen los efectos indeseados y no previstos sobre los propios norteamericanos manipuladores y los habitantes de las zonas castigadas con el agente.

Los agentes incapacitantes buscarían que los enemigos expuestos a ellos dejen de combatir, pero sin causarles daños, heridas o muertes. Esto lo lograrían provocándoles efectos psicológicos o mentales que alteren temporalmente sus percepciones o sus juicios, de tal manera que sean incapaces de cumplir sus deberes militares. Hasta ahora no se ha encontrado un agente químico que cumpla militar y satisfactoriamente estos efectos, actuando en una guerra química «más limpia». Los EEUU han probado dentro de esta categoría al agente alucinógeno BZ y lo fabricaron durante un tiempo. Los resultados prácticos obtenidos con él resultaron variables e impredecibles, lo cual disminuyó su valor militar.

(continuará)

LA GUERRA DE REDES III.

(continuación)

Estasfortalezasson difusas, ocultas y aún imperceptibles para los extraños. En muy pocas horas se ocupan y se refuerzan las obras previas. Sus vías de comunicación necesitan más tiempo de trabajo, pero también son menos evidentes. Hay que entrar en las casas para detectar paredes perforadas y encontrar pasadizos bajo un mueble o una alfombra. Sus posiciones no son complejas. Necesitan unos sectores de tiro entrecruzados, una protección inmediata contra la irrupción enemiga en masa o de comandos, unas cubiertas contra el fuego pesado normal y un ocultamiento suficiente que las encubra de las vistas desde las posiciones enemigas probables sucesivas y sus avenidas de aproximación. Los obstáculos y las minas, incluso falsos en cierto porcentaje y siempre a distancia para no delatarlas, servirán para romper el ataque enemigo y para brindarles blancos más estáticos, por ejemplo para los morteros, que deberán tener registrado su fuego. La propia destrucción que genera el amplio soporte no preciso por el fuego pesado enemigo, refuerza las posiciones de combate irregulares, rodeándolas de cascotes que dividen y dificultan los accesos del enemigo, salvo cuando son alcanzadas por un impacto directo. Para operar esta estructura los insurrectos tienen preparados numerosos y estrechos túneles, trincheras de arrastre y boquetes en tapias y paredes interiores de los edificios. De tal manera que, ocultos de las vistas, les permitan ocupar las posiciones de combate y de observación deseadas, defenderlas más o menos tiempo o no, trasladarse entre ellas y reforzar las más amenazadas o presionadas.

Generalmente procuran alcanzar desde el frente, con tiradores aislados o en parejas, armados con fusiles de precisión tipo SVD o M-14, a enemigos individuales y pequeños grupos y atacar de flanco o de revés a las unidades enemigas que se internan en su zona defensiva, que ya están disgregadas en pelotones o escuadras con uno o dos vehículos blindados. Aquellas comunicaciones preparadas les permiten aparecer, siempre en pequeño número, detrás o al lado de esas unidades, mientras se detienen, se reagrupan, piden o reciben instrucciones, o deciden por dónde avanzar, y erosionarlas, causándoles algunas bajas. Por ejemplo, desde un sótano o un piso, por un hueco irregular en una tapia, debajo de un vehículo aparcado o destruido, donde emerge un estrecho túnel con la boca cubierta y disimulada. Desde esas posiciones lanzan algún cohete RPG-7V o varias ráfagas cortas, siempre apuntando, de la ametralladora ligera RPK o la obsoleta RPD. Los patios interiores de las casas les sirven para colocar los morteros, que constituyen su únicofuego pesado, protegidos desde una posición de infantería. Los disparan con los ángulos máximos sobre las concentraciones militares abundantes, recrecidas y siempre excesivas. El mortero habitual es el ruso de 82 mm. moderno M-1937. Aquí que el atacante presente tres veces más hombres (en medios la proporción debe ser de 20 a 1) no le favorece ni le facilita la labor, sino que le brinda al acosado defensor más blancos para poder emplear su exiguo poder de fuego. Sobre todo porque, en un momento dado, es pequeña la proporción de atacantes que están poniendo en apuros a los defensores.

A veces los irregulares poseen una defensa antiaérea de corto alcance. Desde otros patios y azoteas, siempre protegidos por un nido de resistencia cercano, se disponen varios equipos de portadores lanzadores de cohetes ligeros antiaéreos. Su localización en el despliegue se hace en función de las direcciones más probables de aproximación de las aeronaves militares y las más peligrosas para la defensa. Si son suficientes y hábiles en disparar, se emplean dos lanzadores cercanos, pero no contiguos, que forman el equipo, y que disparan sucesiva y rápidamente (los SAM-18 vuelan a 2 Mach) contra una aeronave o hacia una formación enemiga en aproximación inmediata al blanco. Un cohete típico sería el tierra-aire 7, llamadogrialen español ystrela(flecha) en ruso no cirílico. Tuvo sucesivas mejoras y hoy está sustituido en los arsenales militares por el tierra-aire 18 citado, que tiene una altura útil de ataque de 3,5 Km. (el doble), y unas guías, un propulsor, una cabeza explosiva y un detector de señuelos mejorados todos. El tirador se limita a dirigir el tubo lanzador ya cargado hacia su objetivo, esperar que el cohete le confirme la adquisición del blanco y pulsar de nuevo el disparador. Y a esconderse.

El momento crucial para la defensa resulta cuando el jefe de la zona decide evacuarla, tras haber detenido al enemigo algún tiempo. Procurando causarle las pérdidas más elevadas posibles, pero sin exponerse excesivamente a una lucha a las distancias cortas, a ser desbordado ni a perder su libertad de acción. Esto va ligado inexorablemente a la cesión de espacio a los militares. Para ello se sustrae en momento oportuno al ataque directo de su enemigo, no a su bombardeo o cañoneo extensivo, impreciso. Los rebeldes deben tener suficientes túneles de salida dirigidos hacia edificios no muy cercanos (muchas veces oficiales e incluso respetables (mezquitas), oficinas, empresas, algunas viviendas) o cauces secos (wadis), matorrales, poco evidentes, en el despoblado. Desde donde se puedan dispersar por la superficie en muy pequeños grupos, preferiblemente hacia posiciones amigas de acogida, en los primeros momentos. La protección de la evacuación es vital y las dos entradas de estos túneles están cubiertas siempre por nidos de resistencia, que llevan a cabo una defensa rígida.

Toda esta cohesión, disciplina, formación, entrenamiento y conducción firme y eficaz de las unidades irregulares clásicas, están lejanos de los de una estructura de redes militar laxa o de la enjambrazón de grupos independientes sobre un enemigo o defendiéndose de él.

La operatividad eficaz de las unidades y pequeñas unidades militares.

En la guerra de redes se tiende a una subdivisión demasiado extensa de las unidades militares. Apareciendo así elgrupúsculoo elnudo, como unidad táctica independiente eficaz (UTIE). Con ellos se buscarían extender el frente sobre un enemigo más torpe o pasivo, perturbar a su mando y alterar su plan de fuegos. Pero esto no es práctico en el nivel operativo de la guerra.

Las subunidades relacionadas tácticamente necesitan mantener: una faja de avance o, al menos, las menores, una dirección; unos fuegos protegidos y ocultos de apoyo (defensa antitanque y antiaérea y neutralización y cegamiento del enemigo); la cercanía operativa y permanente de unos vehículos logísticos, siquiera para sanidad y reponer municiones; una profundidad del despliegue, con una cierta reserva; y su protección hacia los flancos expuestos y retaguardia. Todo ello supone una mínimaentidad táctica cohesionada y mandada, para mantener su seguridad y resistencia a las sorpresas, su eficacia combativa, su despliegue y su capacidad de movimiento táctico.

Y que tiene que compartir con otras iguales, una parte del cumplimiento del objetivo de su mando superior. Y tener una misión de combate dirigida sobre el enemigo, como parte del centro de gravedad de los esfuerzos de lamayor unidadde aquél. Para evitar que esas unidades tipo grupúsculo o nudo vaguen por el campo operativo sin un propósito claro, sinérgico, eficaz y trascendente operativamente.

Todo ello resta capacidad y posibilidades de empleo a las redes y a los racimos de múltiplesmicro unidades independienteso UTIEs, dentro del espectro de lassituaciones de eficaciaque plantean y ofrecen.

Veamos un ejemplo de empleo eficaz de las unidades convencionales modernas. Frente a una posición de infantería más o menos preparada, con medios antitanques adelantados, una típica zona defensiva, podemos emplear en la ruptura o en su destrucción, si no es franqueable, a la infantería desmontada, seguida por saltos cubiertos por tanques para la protección y el apoyo de fuego directo de ella. El antitanque defensor buscará un blanco puntual, relativamente grande y protegido, preferiblemente desde posiciones cubiertas o, al menos, bien camufladas y enfiladas, y actuará por baterías, con las piezas dispersas para que un mismo fuego pesado nos los incapacite. Las armas pesadas de infantería (ametralladoras en trípodes) neutralizan,barriendo y buscando, una zona más o menos estrecha del frente, ocupada por un blanco disperso, pequeño y blando, un pelotón de tiradores.

Los tanques atacantes batirán con proyectiles H.E. y H.E.S.H. las posiciones pesadas de infantería y las escuadras de su infantería atacarán con sus ametralladoras ligeras a los servidores de las piezas antitanques, estorbándoles adquirir un blanco puntual con tiro filante. Toda esta labor de destrucción y neutralización se va extendiendo, una vez lograda la irrupción, como los movimientos de una oruga, en la profundidad de la zona táctica del sector de ataque de la unidad interarmas. Otras partes de la posición enemiga que pudiesen colaborar en el rechazo son cegadas por el humo y neutralizadas por el fuego indirecto.

Además, los observadores de artillería y de aviación adelantados irán definiendo a estas armas de apoyo los nuevos objetivos que el propio ataque vaya descubriendo en la profundidad y en los flancos (exploración de combate) en el sector de avance. El criterio del centro de gravedad del fuego de apoyo será el de, al menos, neutralizar todos los objetivos que se opongan al avance hacia la posición enemiga, a la irrupción y a la lucha en el interior de la posición de defensa en el sector asignado, facilitando así el fuego directo y el choque de los atacantes terrestres. Y ello, mediante golpes concentrados y puntuales de su fuego.

Con ello, la acción efectiva en el medio dado, característica esencial de lasinterfases de acción, se optimiza al nivel de los grupos de acción tácticos o sistemas interarmas, cuya complementariedad hemos resaltado. En terrenos de tipo quebrado, muy ondulado, boscoso o urbanizado (viviendas y fábricas), no necesariamente montañosos, de escaso dominio por la vista y con abundantes alturas ocultantes relativas”, las interfases de acción reducen su sector.

El elemento de acción eficaz sigue siendo el sistema interarmas dimensionado adecuadamente. La acción se realiza por compañías, secciones o pelotones reforzados interarmas, con el apoyo de fuego pesado, incluso proporcionado por el batallón (morteros). Salvo en los trozos más llanos y de escasas obstrucciones a la vista, la transitabilidad, que limita físicamente lasinterfases de acciónposibles, impide la lucha empleando medios concentrados más allá de la compañía. El papel del batallón será entonces el de reforzar los esfuerzos y canalizar los apoyos.

En estos casos son críticas en la acción las vías terrestres de comunicación existentes, sobre todo las más o menos perpendiculares al frente. El bloqueo de dichas vías afecta enormemente al tempo, a la velocidad total de la operación, por la dificultad del terreno más o menos pendiente u obstruido que las rodea (bosques, quebradas, construcciones, vados con terrenos lábiles o no reforzados). El avance se ralentiza o se tiene que dispersar por las rutas disponibles paralelamente a las afectadas, obligando a entrar en otros terrenos difíciles limítrofes.

El plan de contingencias de las unidades debe contemplar esencialmente el superar cuatro tipos de situaciones no previstas, que se interponen en el cumplimiento de la misión y que pueden llegar a comprometerla.

Éstas serían:

a) Posible acción directa del enemigo, en uso de la iniciativa o pretendiendo recupe-rarla. Podría ser un bombardeo de interdicción, un contrataque. La solución es neutralizar tácticamente su acción, sin comprometer la misión.

b) Posible encuentro con el enemigo. Se trataría de patrullas y centinelas, de avan-zadas de combate y destacamentos avanzados y patrullas de exploración. Es necesario someterlos o rechazarlos y cambiar rápidamente de posiciones e incluso de dirección temporalmente, para no comprometer la misión.

c) Posible obstáculo imprevisto. Serían una zanja, una pendiente de suelo más difícil, la voladura de un puente, una riada, una tormenta, que afecten la transitabilidad del terreno. Se trataría de superarlo lo más rápidamente posible, manteniendo la seguridad y aún extendiendo la exploración.

d) Posible acción defensiva/pasiva del enemigo. Son los casos de entrar en una emboscada, en un campo de minas, en una cortadura reforzada defendida por el fuego, en los fuegos de rechazo de una posición de defensa, en un obstáculo antitanque. Se debe superar lo más pronto posible, como el obstáculo natural, evitando además ser canalizado por el enemigo en una dirección deseada por él, como alternativa, favorable a un contraataque o a una zona batida por la artillería o con fuegos convergentes.

En líneas generales, dentro del plan del jefe, debe estar previsto siempre:

1) El superar o repeler al enemigo y/o al obstáculo, que estorben y que se presentarán sin poder ser previstos, evitando facilitar información propia al enemigo.

2) Medios perdidos o destacados para superar, neutralizar o repeler son medios privados al cumplimiento de la misión. El enemigo sobreviviente puede facilitar información comprometedora, que tardará un plazo en ser inteligencia eficaz.

3) Es necesario continuar la ejecución de la misión, con los medios necesarios para cumplirla. Es un factor multiplicador de la eficacia, tras el revuelo y las pérdidas del incidente, el mantener un alto “momento” de ejecución: el producto de la capacidad de combate por su velocidad media de movimiento en un período, con una dirección y un sentido dados.

El ejemplo de la preparación y la actuación del 3er. Ejército norteamericano del general Patton contraatacando la penetración alemana en las Ardenas, es significativo de las dificultades (su “incidente” fue un cambio súbito de misión y de dirección y sentido de actuación) y de las posibilidades de ese “momento” de ejecución.

Todo esto no se improvisa. Resulta en la práctica solamente como fruto del entrenamiento frecuente y del trabajo de organización y de coordinación del EE. MM. y de todos los mandos. Recordemos los dichos, “se actúa como se entrena” y “el hombre es un animal de costumbres”.

En la práctica el grado de eficacia general conseguida, estará condicionado por la idiosincrasia de la nación, el carácter más o menos gregario o independiente de sus gentes, su doctrina y tradición militares, los presupuestos de defensa, lamoral nacional, que alimenta y sostiene su “voluntad de defensa”, la situación política nacional e internacional, la integración de instituciones y organismos nacionales en el ámbito regional o internacional, etc.

EL INICIO DE LA GUERRA CIVIL EN SIRIA II.

(continuación)

De los “Hermanos Musulmanes” como “organización” política moderna hay profusión de información vigente disponible, que es continuamente actualizada. Pero los Hermanos Musulmanes (HM) son diferentes a una “asociación política”, a nuestro uso y entendimiento occidentales. Su función es eminentemente social en un amplio y profundo sentido. Como lo es el Islam como religión. Que está basado en cinco pilares, representados por una “mano abierta”. A los que se añade la yihad, como esfuerzo colectivo de sangre en el sendero de Al-lah, en la defensa y extensión de las tierras de dar-el-Islam. El Islam se expresa por acciones sacralizadas (ritos), necesarias para que se imbuya y florezca en el alma personal y colectiva de los creyentes. Y estas “acciones y actuaciones rituales”, desde el Salat (sus rezos diarios, que reunen a todo el grupo presente), pasando por el Roza o ayuno en el mes de Ramadán y el Hajj o peregrinación multitudinaria a la Meca, al Zakat o caridad (expresado como limosna canónica para la Umma, administrada por los ulemas, imanes o sheiks), son colectivas y altamente integradoras de la comunidad local o regional musulmana. Los HM son como una “cofradía” legal, con las debidas distancias, del Islam. Y con el Zakat mantienen servicios de atención social de todas clases (escuelas y madrasas, dispensarios, hospitales, ayudas a personas y familias). Éstos amachambran a la comunidad en una “unidad de acción general” eficaz y resistente. Que es de muy difícil repetición o réplica por los laicos, los ateos y otros enemigos potenciales.

El 4 de febrero de 1982, tras un tiempo de oposición pacífica activa, los HM sunníes sirios, intentaron una sublevación armada en la ciudad de Hama contra Hafez al-Assad. Su hermano Rifaat al-Assad dirigió la represión militar. Rodeados, aislados, sin armamento pesado, ni suministros, los HM alzados fueron aplastados para el 28 de febrero. Se calcula en más de 20 mil los muertos rebeldes ocurridos en los combates y en la persecución y limpieza posteriores. Los valores consultados oscilan entre 10 mil y 40 mil, lo cual indica que no están verificados, ni son fiables, por proceder de fuentes antagonistas o de autores veleidosos.

Era la época en que estas asonadas no constituían parte de una acción social extensa, profunda y decidida. Sino más bien un “foco militar” activo. Que buscaba atraer, tras sus primeros éxitos armados, a amplios sectores de la población sunní siria. Entonces, se trataba de sediciosos sin fondo popular suficiente. Ni siquiera se sublevaron todos los HM. Y que, por tanto, podían y debían ser sometidos o barridos por las autoridades establecidas, como rebeldes irredentos vitandos.

El gobierno dinástico de los Assad y su aparamenta política han dejado de formar hace mucho tiempo un régimen socialista y nacional. Ya que no representan, ni defienden, ni integran los intereses particulares y colectivos de su nación. Ahora sólo abanderan y protegen a los miembros de la amplia oligarquía socio religiosa, que acapara y distribuye en distintos grados el poder institucional, social y económico de Siria. El régimen sirio está cristalizado, sin fluidez, tanto social, como ideológica y administrativamente. Y se está convirtiendo en la cáscara de un “fruto socio político”, agostado, estéril y vacío.

Un Panorama de Estrategia nacional y militar de la Guerra civil en Siria.

Estratégicamente y a medio plazo, el régimen de los Assad y su osamenta institucional del partido laico Baaz y sus paniaguados de la Guardia Republicana y de la Fuerza Aérea, los jefes y muchos oficiales del Ejército y de los altos cargos de la Administración, está acabado.

Son demasiados sus desmanes, las fracturas sociales y el tiempo de molturación aplicado y causados a su pueblo heterogéneo, como para que el proceso revolucionario incoado (de abrupto cambio de régimen y de estructuras políticas) tenga una marcha atrás asumible y permanente en Siria.

Operativamente y a medio plazo también, el Ejercito sirio respaldado, “vigilado y animado” por la Guardia Republicana y la Seguridad Militar, tienen una amplia capacidad de movimiento operativo, una consistente red logística de almacenes, depósitos, transporte de larga distancia y de reparto y un sistema informático que permite el control y la dirección de la misma, un flujo seguro de reposición de armamentos y equipos y una capacidad de combate sencillamente apabullante, contra sus enemigos armados semirregulares e irregulares.

En este nivel de actividad, es de destacar la ausencia de la Fuerza Aérea siria, en los combates, hostigamientos y escaramuzas que se producen. Es un arma técnica, minoritaria y leal a los al-Assad, de donde procedía papá Hafez. Que actuaría como apoyo aéreo, interdicción de los movimientos rebeldes y bombardeo de sus lábiles y poco definidas retaguardias de apoyo y bases de todo tipo. No tiene aparatos específicos de contrainsurgencia, que permiten, volando a menos velocidad, fijar el blanco y concentrar en él el fuego, minimizando su acción sobre no beligerantes, como la familia Bronco y sus derivados e incluso el viejo Mig-17. Entonces, su empleo en una sublevación contra rebeldes pobremente armados y con frentes difusos y entreverados con poblaciones y barrios de ciudades, podría dar lugar, aunque más remotamente que en el caso libio, a la decisión de una intervención militar extranjera de implicaciones variables contra el régimen. La intervención, en este caso, con el espinoso y difícil planteamiento político y geoestratégico que implican: la renuencia a ella de China y de Rusia; la cercanía fronteriza de El Líbano e Irán, los aliados naturales e incómodos del régimen alauí (chií) y la considerable mayor población de Siria, en comparación con Libia, se ve frenada por la falta de dirección y de coraje moral y de definición ideológica y política de las llamadas “potencias” occidentales. La artillería, que es menos visible y espectacular para el público presente y ausente, sí es empleada libremente por el Ejército sirio, incluyendo las bocas pesadas orgánicas de la infantería. Es de destacar que en la guerra del Frente del Este, la artillería de campaña, pesada y reactiva causó hasta un 45% de las bajas totales de ambos bandos, frente a un 5% atribuido a la artillería de asalto y a otro 5%, de la aviación. Y un 35% de aquéllas se atribuyeron a las armas pesadas orgánicas de las dos infanterías. Y esto, a pesar de que otras tareas de la artillería también eran el desorganizar los movimientos enemigos, destruir equipos y fortificaciones y el hostigamiento.

Tácticamente, el régimen sirio apoyado por el ENS está en condiciones de derrotar indefinida pero no perennemente a todos sus opositores armados. Cualquier fuerza rebelde que se le enfrente directamente o que intente defender sus posiciones en una defensa rígida sin cesión de espacio será aniquilada. La única oportunidad que tienen los opositores en armas es precisamente no dejarse empeñar por el Ejército en un combate perdido por adelantado. Sus técnicas y tácticas deben ser la movilidad continua y previsora; la dispersión y la infiltración, de momento, en la lucha urbana; las acciones pequeñas, dispersas y más o menos simultáneas o secuenciales en un área; la huida escalonada; la lucha con objetivos muy limitados y en condiciones ventajosas temporales; el abandono sistemático de posiciones, obligando al enemigo a desplegarse y prepararse. Ellas pueden ganarle a las fuerzas rebeldes armadas el tiempo necesario para sobrevivir. Y llegar a vislumbrar el triunfo ante el brutal desgaste político y social, nacional e internacional, que sufrirá el régimen de Bachar al-Assad, en proporción exponencial al tiempo de represión que ejerza.