Las Maniobras intimidatorias de Marruecos contra la ciudad española de Ceuta.

Introducción.
Los días 30 y 31 de julio de este año se produjo una invasión masiva desde Marruecos en la ciudad de Ceuta. Donde entraron avasalladoramente entre 70 y 90 mil personas, según las fuentes. El periódico ABC habla de más de 80 mil y El País y la Cadena SER, de más de 70 mil personas. El Gobierno español cifró, por su parte, en torno a los 50 mil el número de los invasores y declara que ya más de la mitad ha regresado voluntariamente a Marruecos.

LA CIUDAD DE CEUTA

Desarrollo.
Coincidiendo con esos dos días, buques de guerra de la Marina Real de Marruecos entraron sin previo aviso, ni autorización alguna en las aguas que España considera de su soberanía junto a Ceuta. Así, al menos, una fragata, identificada como la Mohamed VI, el buque insignia de la Marina Real, y varias patrulleras de escolta y apoyo, realizaron incursiones deliberadas y reiteradas en las aguas de soberanía española.

FRAGATA MOHAMED VI


No fueron sus maniobras del tipo de tránsito, ni de persecución a narcolanchas. Sino que los buques de guerra realizaron «intrusiones y movimientos» en aguas españolas y salían de ellas. El País califica todo ello como “una vulneración intencionada y repetida” de la frontera naval de nuestra soberanía. El presidente del Gobierno de España Don Pedro Sánchez calificó de «invasión y acción violenta» lo ocurrido, en un primer momento. Más tarde, cuando hablaba del tema, decía que Marruecos era un aliado y que colaboraba con España.

Las maniobras marroquíes se prolongaron durante los primeros días de agosto. Y, en este caso llegaron a estar cerca de provocar una colisión con barcos españoles.

FRAGATA ESPAÑOLA ÁLVARO DE BAZÁN DE LA CLASE F-110


Tras la visita de los Reyes de España a Ceuta y Melilla durante los días 13 y 14 de octubre, se produjo una nueva incursión de una patrullera marroquí en la bahía sur de Ceuta. Donde permaneció durante unas 7 horas, hasta que llegó al sitio una patrullera de la Guardia Civil y salió rápidamente de las aguas españolas.
No existe ningún comunicado marroquí publicado, que explique el origen y el desarrollo de dichas maniobras navales de su flota. Las fuentes citadas por El País no confirman que estuvieran coordinadas con la invasión terrestre a Ceuta por ciudadanos marroquíes. Que estaban entreverados con militares y agentes de inteligencia de Marruecos, que fueron detectados por las Agencias españolas y neutralizados. Aunque se señala la coincidencia temporal de ambos movimientos, teóricamente agresivos.

PATRULLERA DE ALTA MAR DE LA GUARDIA CIVIL


Una explicación plausible puede ser que las maniobras de la Flota marroquí tuvieron como misión la defensa potencial del flujo terrestre de personas invasoras, complementándolo con la presencia activa de barcos de dicha Flota en el escenario.

Posibilidades creativas y eficaces para la resolución de los conflictos impuestos a España.
Para ello se trasladaría a las aguas atlánticas cercanas al rival, un grupo de acción naval español formado por una o dos fragatas y la correspondiente escolta o apoyo de varias patrulleras modernas.
Llegado el caso, a una intrusión marroquí se respondería con una maniobra presencial de parte de ese grupo naval español. Actuando en la costa de Casablanca, Tanger, Kenitra o Agadir. No se considera crear una perturbación en Rabat, porque se trataría de una acción cualitativamente más provocadora y contundente.
Así, estaríamos actuando y presentando una acción imprevista, insólita en la retaguardia profunda marroquí, con una amenaza eficaz e inesperada sobre ella. Y, sin que implique agresión o ataque.

Capitán Basil Henry Liddell Hart.


A diferencia de las acciones directamente defensivas y pasivas que España despliega y actúa, a rebufo de los ataques de guerra híbrida decididos por Marruecos, estas “acciones indirectas” suponen ganar la iniciativa y aumentar la libertad de acción de nuestra Armada.
Nuestro grupo de acción naval estaría actuando según la teoría de la aproximación indirecta de Basil Liddell Hart. Evitando las posiciones fuertes y el enfrentamiento directo con el hipotético rival y sus “fortalezas”.
Avanzamos por el mar siguiendo un vacío de fuerzas hostiles, por lo que no habría un enemigo a batir. Además, éste se sentirá amedrentado, sorprendido e indeciso, ante la maniobra desarticuladora e insólita nuestra.

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