Inteligencia militar y nacional, fallos y resultados.

Introducción y Desarrollo.

Los servicios de inteligencia de los grandes países suelen acertar muchas veces en sus opiniones y pronósticos.

Los trabajos concretos de inteligencia a los que se dedican unos pocos agentes modernos, suelen terminar con un éxito parcial o total.

Los trabajos complejos con ramificaciones y desarrollos, que esconden un futuro estimable, pero, no seguro, fallan estrepitosamente. Por esta particularidad compleja y futurible. Y, porque la capacidad de observar y medir un parámetro del alma humana es algo inaprensible, dudoso e incómodo. Seguidamente veremos varios casos concretos.

Las razones para que se produzca la divergencia de aciertos entre los casos singulares y la proyección al futuro (solución prevista) de los asuntos complejos, trascendentes al tiempo, están en parte en la dificultad de su concepción, el riesgo que se corre en aventurar y en la exposición no contrastada a los mandos. Evidentemente, existe aquí una dialéctica entre el ocultamiento realizado y el proceso cognitivo e intuitivo de su imaginación, desarrollo y proyección (solución estimada).

Sólo analistas liberados de la Escolástica y de los manuales de campo son capaces de situarse en el estado o la posición mental libre, imparcial y lúcida. Para captar situaciones enemigas anómalas, complejas y difíciles. Como se les paga por resultados y rapidez, que son variables contradictorias, el lujo de poner en “posición quietud” a un agente analista por un tiempo imprevisible, indefinido, no suele ser aceptable.

No hay que despreciar las nuevas técnicas de detección, observación y seguimiento de objetivos. Basadas en ordenadores, sensores electrónicos, Inteligencia Artificial. Pero, la presencia de agentes de campo no debe ser suprimida, sino apoyada y recrecida. Un seguimiento cibernético puede concretar para nuestro espía el área precisa de investigación y estudio.

EXPOSICIÓN DE UN AGENTE DE CAMPO

El agente de campo es un infiltrado en un medio neutro u hostil. Capaz de acercarse y penetrar en los medios gubernamentales o empresariales o sociales del rival. Y captar información relevante, importante, de manera consistente y mantenida. El agente de campo da marchamo, sello, de verosimilitud o, incluso, de realidad a la información captada del enemigo.

No es fácil captar, formar e insertar a un agente de campo propio. De ahí que, en una época de prisas, superficialidad y complejidad intelectual se haya favorecido a los medios tecnológicos frente a los agentes de campo para las labores de espionaje.

Afganistán 2021.

Todos recordamos los momentos de cambio de gobierno en Afganistán en agosto de 2021.

Los EEUU habían gastado durante casi 20 años de permanencia allí ingentes sumas de dinero en dicha permanencia, apoyos surtidos al Estado afgano y a escoger, entrenar y equipar al Ejército Nacional Afgano. Incluso, los estadounidenses presumían en sus comunicaciones públicas, especialmente del Defense Department, que aquél hacía progresos en la lucha antiterrorista contra los talibanes.

LOS MARINES CUSTODIAN EL AEROPUERTO DE KABUL

Esto resultó ser como las “aldeas Potemkin”. Que el ministro ruso de ese nombre preparó en el camino que seguiría la Zarina Catalina la Grande en un viaje. Para que sus habitantes de pacotilla se mostraran felices y lustrosos al paso de su Majestad Imperial.

En cuanto se tocó retirada para las últimas tropas estadounidenses, los soldados afganos, que resultaron también de pacotilla, comenzaron a rendir armas y a escapar de la temida ira del Talibán. Las fuerzas estadounidenses sólo fueron capaces de asegurar un perímetro defensivo del aeropuerto de Kabul. Pero, hasta allí tenían que llegar los “afganos amigos” y sus familias para embarcarse en un vuelo. Huyendo del maremoto de la barbarie de los talibanes (estudiosos del Corán).

Como se había negociado con el Talibán que aceptase el control del aeropuerto por los soldados occidentales unos pocos días, ello no fue suficiente para muchos “colaboradores” de los occidentales (traductores, chóferes, guías, limpiadores, etc) y sus familias. Muchos tuvieron que hacer un penoso viaje hasta Pakistán para ganar su libertad y su vida.

Guerra de Vietnam. Etapa estadounidense.

Los EEUU, durante la guerra del Vietnam establecieron el programa “Igloo White” dotado con 1700 millones de dólares de los de entonces, entre 1966 y 1971, para las tareas de recolección de información de la ruta de abastecimiento norvietnamita y del Vietcong en Vietnam del Sur. La ruta partía de Vietnam del Norte, internándose en Laos, cerca de la frontera común, y era la línea de toda clase de abastecimientos para las fuerzas citadas, operando en Vietnam del Sur. La ruta fue sembrada de artefactos que simulaban una planta y que eran transmisores de información para la inteligencia estadounidense. Medían 1,2 ms. y su batería les duraba 50 días. Muchas veces era empleado un objeto volador no tripulado, un dron, que recogía la información emitida del suelo y la retransmitía por televisión a un avión nodriza lejano.

UN TRECHO DE LA RUTA HO CHI MINH

Historia Desterrada: La ruta Ho Chi Minh: Eje logístico clave en la Guerra  de Vietnam

Con los datos recogidos del tránsito (tráfico es mercadeo) en las vías, los norteamericanos decidían las acciones de bombardeo de interdicción, a cargo de sus distintos ingenios aéreos, incluyendo los invisibles, inaudibles y precisos bombarderos estratégicos B-52. A primeros de 1971, los datos de las fotos aéreas tras los bombardeos, tomadas desde aviones que volaban después de las formaciones de ataque, permitían suponer a los analistas que la “guerra de camiones” estaba causando un muy severo esfuerzo a la capacidad industrial de los suministradores de Vietnam del Norte (China y la URSS).

Pero, si era cierto que se destruían tantos camiones y equipos, ¿cómo era posible que los comunistas mantuvieron la iniciativa en Vietnam el Sur? Por otro lado, ¿dónde estaban las decenas de miles de restos de camiones y demás materiales que literalmente debían plagar muchas de las vías y parques logísticos de la Ruta Ho Chi Minh?, ¿quiénes se molestaban en quitarlos?

UN TRECHO MÁS MALTRECHO DE LA RUTA HO CHI MINH

Otro asunto sonrojante fue que el total de vehículos contados por la aviación estadounidense como destruidos, superaba varias veces el total de vehículos de transporte de carga conque contaba Vietnam del Norte.

La respuesta a esta incógnita esencial la dieron pronto los jóvenes oficiales estadounidenses: los camiones los comía un monstruo llamado el “Great Laotian Truck Eater”; un horrendo carroñero que se levantaba hacia el amanecer y devoraba los vehículos destruidos por la aviación durante la noche, después de las fotografías de rigor para el “wreck count”, el recuento de desechos logrados. Porque los estadounidenses son muy escrupulosos con las estadísticas y consideran a la mentira un pecado social casi imperdonable para los funcionarios.

(continuará)