El Mando militar, la Fricción y los Errores.

Exposición de un complejo caso real, muy ilustrativo.

Hagamos un seguimiento desde el punto de vista alemán de algunos puntos críticos de la guerra soviético alemana de 1941 a 1945. Veamos las decisiones que tomó Hitler en el campo de la política, de la estrategia de estado o estrategia total, e, incluso, de la estrategia operativa.

Aún conociendo la existencia de una decisión errónea, sesgada o incompleta, según las circunstancias, ¿podría alguien en la Wehrmatch haber evitado el error o fallo importante en las acciones alemanas?

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En la campaña de 1.941 tenemos la falta de un objetivo definido, que llevó a la dispersión del esfuerzo militar. Dada las características demográficas y geográficas de la URSS, es absurdo pretender que el objetivo principal fuese Aniquilar al Ejército Rojo antes del meridiano de Moscú. Por mucho que a los altos mandos de la Wehrmatch les apeteciese recrear una gran operación de cerco y aniquilamiento en varias batallas sucesivas.

Las acciones principales se dispersaron entre Leningrado, Kiev y Moscú, sin que existiese un único objetivo el 22 de junio de 1.941. Tanto Leningrado como Kiev fueron tratadas con importancia propia, más que como los objetivos intermedios de una campaña. Moscú, como objetivo más evidente, no fue adoptado hasta el mes de octubre, cuando las posibilidades de una captura razonable ya no existían.

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General Heinz Guderian

La diversión hacia Kiev del 2º Cuerpo Panzer de Guderian se hizo a costa del esfuerzo del Grupo de Ejércitos Centro hacia Moscú. Y obligó a sus tanques a un recorrido adicional en la campaña de más de 1000 Kms. En la práctica, para valorar la atrición sufrida por la capacidad de moviento operativo del Cuerpo de Guderian, equivalen a 2000 Km. de recorrido. Pero, todos los prisioneros logrados en Kiev no iban a provocar que Stalin se rindiera.

En septiembre de 1941, Leningrado podría haber sido tomada por el Grupo de Ejércitos Norte. La decisión de Hitler de sitiarla se tomó para evitar los riesgos de bajas por voladuras de casas, hecho que acababa de ocurrir en Kiev. Pero con ello se ató a todo un Grupo de Ejércitos a un objetivo secundario. Si se hubiese ocupado inicialmente, podría haberse realizado un esfuerzo conjunto, a pesar del retraso, con el Grupo de Ejércitos Centro para tomar Moscú. O reforzar la marcha hacia el Cáucaso del Grupo de Ejércitos Sur, al año siguiente, buscando un objetivo económico fundamental.

Se produce, más o menos ahora, un error garrafal de Hitler. Y ocurre en el plano de la gran estrategia, estrategia nacional o estrategia total.

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En 1941, más de 50 millones de eslavos, que vivían en Ucrania, Rusia Blanca o Bielorrusia y los países bálticos, esperaban a los alemanes como liberadores del insoportable yugo de los stalinistas comunistas. Entre 1931 y 1937, el Papá Stalin había masacrado calculada y deliberadamente a unos 6 millones de ucranianos, por el mero hecho de serlos. Nunca alguna “culpa” es de la totalidad de un país, de una etnia.

Ucrania era el granero de cereales de la URSS y, durante el Plan Quinquenal Industrial, los recursos ucranianos agrícolas se sustrajeron hacia los objetivos de dicho Plan. A los campesinos no les asignaban semillas y las que quedaban las tenían que emplear para comer. A los campesinos les exigían la entrega de cuotas abusivas de leche, carne y cosechas. Stalin aprobaba un genocidio supuestamente en aras de su Ideología.

Pero, tras el victorioso paso de la Wehrmatch, Himmler envió a las SS. Para hacerse cargo de los eslavos, los Untermensch, los infrahombres o subseres humanos. Para obtener mano de obra barata, esclava para el servicio del Reich.

Y, en lugar de aceptarlos y sumarse una gran retaguardia cercana y favorable, con todos los millones de hombres disponibles como aliados. Capaces de realizar labores internas de defensa del territorio y de primera protección de la inmensa línea de comunicaciones desde el Reich al Frente del Este. Y para integrarlos en cierta medida en las “fuerzas auxiliares” de la Wehrmatch, como los rumanos. Y produciendo en Ucrania bienes y servicios para los alemanes. Hitler se enajenó enseguida las voluntades de los ucranianos: empleando los vesánicos ocupantes de las SS, que mataban directamente o los desterraban a Alemania.

La Guerra Partisana en la URSS - La Segunda Guerra Mundial
Partisanos soviéticos

Y la retaguardia ex soviética se llenó de partisanos antialemanes. Que fue la única “guerrilla estratégica” de la II Guerra Mundial. Ya que dependía directamente de un estado constituido y era auxiliar operativa del Ejército Rojo. Lo cual le daba ciertas características de “beligerante de derecho”, alejándolos de los simples fuera de la ley o bandidos.

En el verano de 1943, cuando alcanzó su apogeo la guerra de guerrillas soviética, unos 250 mil partisanos fijaban al terreno a medio millón de tropas alemanas y aliadas (desde rusos, italianos, húngaros, policía de retaguardia y unidades alemanas de guarnición). Las alemanas de primera línea eran utilizadas en grandes operaciones operaciones de cerco y aniquilamiento de guerrillas. Incluso las pequeñas fuerzas de guarnición, generalmente un pelotón, con un núcleo duro de alemanes, mantenían un comportamiento proactivo: debían enviar a patrullar periódicamente a medio pelotón o a unirlo con una fuerza externa reunida para una operación más ambiciosa.

Nikolai Vatutin. Gran maestro delantero
General Nikolai Vatutin

En 1942, Hitler a pesar de estar a unos 100 Kms de Moscú, trasladó el esfuerzo estratégico de la campaña al sur, en pos de objetivos económicamente más rentables, de los que decía que sus generales no entendían. A pesar de los mayores inconvenientes que ya existían para ello, con esa decisión perdió para siempre la posibilidad de capturar Moscú o Leningrado. Posteriormente, tomó la decisión retrasada de dividir el Grupo de Ejércitos Sur en la dirección Cáucaso y en la dirección Stalingrado, no pudiendo al final alcanzar ninguno.

La aceptación de una batalla de atrición y no de maniobras (ésta era imposible) en Stalingrado, llevó a que el Ejército alemán perdiera durante ella su mayor y mejor capacidad de movimiento operativo, frente al Ejército soviético de masas, casi inagotables. Más tarde, al no permitir la retirada rápida del 6º Ejército alemán de esa ciudad, cuando los soviéticos establecieron su cerco operativo o, mejor, algo antes, condujo a dicho ejército a su pérdida por extenuación, al carecer de abastecimientos adecuados.

Erich von Manstein: de estratega favorito de Adolf Hitler a ser su peor  enemigo
Mariscal Erich von Manstein

Su aceptación, pese a todos los ascos que comentaba que le producía hablar de ello, de librar con retraso la batalla por el saliente soviético con base en Kursk. Estaba centrada en un objetivo geográfico secundario. Que podría haberse “cortado” de haber atacado los alemanes en el mes de abril de 1943.

General Markian Popov

Recién terminado el espectacular “golpe de guadaña” del mariscal Erich von Manstein al Grupo de Ejércitos o Frente Voronezh del coronel general Vatutin, que avanzaba hacia Karkhov y al Grupo móvil Popov (4 cuerpos de tanques apoyados por cuatro unidades de infantería con camiones) de incursión profunda, que iba hacia la desembocadura del Dneper. Y, pretendiendo, sin posibilidad de lograrlo, aislar las fuerzas alemanas al este de dicho río del grueso de las fuerzas del Grupo de Ejércitos Sur alemán. Aquí se mesmerizó Stalin, que ya se veía autor de un enorme embolsamiento de alemanes. Y que obligaba a Vatutin a pedir imposibles a Popov…

Aleksandr Vasilevsky (1895) – Mediatly
Mariscal de la URSS Aleksander Vasilesvky, uno de los genios estratégicos soviéticos

Kusk también enfrentó a las inapreciables puntas de avance blindadas alemanas (por más que los tanques avanzasen en rombo o en cuñas blindadas o panzerkiel) a frentes antitanques establecidos en la profundidad, formando hasta regiones fortificadas.

Esta batalla fue un equivalente para las divisiones panzer, incluso reforzadas por más batallones pesados de Tigres y por los nuevos cañones de asalto pesados Ferdinando, a lo que fue Stalingrado para las divisiones de infantería alemanas.

Un ir y admitir una paridad de bajas en la batalla, a enfrentar pura fuerza a pura fuerza. Donde la calidad alemana en preparación y doctrina se disipaba por el fuego soportado y las “cubiertas camufladas”, bien de grandes edificios de estructura de acero o de defensas fortificadas en profundidad.

Cuando un alemán valía como combatiente lo que tres o cuatro rusos, según los concienzudos estudios del coronel estadounidense Trevor N. Dupuy, a partir de los resultados de múltiples batallas de la II Guerra Mundial.

(CONTINUARÁ)