LA LUCHA CONTRA EL ESTADO ISLÁMICO DE IRAK Y SIRIA II.

(CONTINUACIÓN)

El Ataque a una Civilización universal.

Ya en el verano de 2.014, recién tomada Mosúl, el EI comenzó a destruir los templos herejes del Islam. Y presentó un vídeo, anunciador de la barbarie que sobrevendría sobre todos los territorios que enseñoriase el Califato, titulado: “La destrucción de los santuarios y estatuas infieles en Nínive (provincia)”. Donde aparecía la voladura inmisericorde de las mezquitas chiíes y sufíes de la ciudad. En todo esto los yihadistas de al-Baghdadi emulan con más eficacia, vesania, extensión y entrega a los talibanes del ciego mulá Omar. Que en 2.001 destruyeron a la dinamita, porque el fuego directo pesado no les fue eficaz por su torpeza técnica, las dos estatuas gigantes de Buda, de 37 y 55 ms. de altura, en la montaña de Bamiyan, Afganistán, que eran Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Siguiendo su desenfrenada carrera hacia el sumidero humano, los barbudos de al-Baghdadi la emprendieron a fines de febrero contra las imágenes, estatuas, bajorrelieves, bustos y monedas con efigies de las viejas culturas mesopotámicas. El Museo Arqueológico de Mosúl llevaba varios años en restauración, para superar los daños sufridos tras la primera Guerra del Golfo (con la represión de la sublevación kurda) y la insurrección contra la ocupación estadounidense. En él se atesoraban grandes colecciones de arte histórico, procedentes de los 1.800 yacimientos arqueológicos que rodean la ciudad, donde destacaban los restos obtenidos de las ciudades asirias de Nimrud y Nínive. Había en el Museo estatuas de los reyes asirios, una colección de leones o toros alados, bajorrelieves y frisos mostrando actividades de la vida cotidiana, como la caza, y una gran estatua de Lammasu, su dios protector, con cuerpo de león o toro, alas de águila y cabeza humana. En Londres ya se han detectado la llegada de un centenar de pequeñas piezas, monedas cerámicas y cristales, saqueadas en Siria por los yihadistas. Siempre existirán coleccionistas capaces de comprar el material rapiñado, justificándose en que “si no lo compro yo, lo hará otro”.

Pero, todos esos objetos fueron recogidos, preservados y atesorados desde los inicios de la historia escrita por los sucesivos habitantes de la “gran Mesopotamia” y la “gran Siria”. Que fueron islamizadas desde el principio, al conquistar los musulmanes el imperio sasánida hacia el año 644. Entre esos pobladores se incluyen a los musulmanes primitivos, los píos antecesores del Islam, los ejemplos a seguir por el Islam de pro, arraigo y ortodoxia. Que son los modelos que presumen imitar y continuar los yihadistas salafistas de todas las épocas. Y que comprenden al “grupo de los ancestros”, formado por el Profeta, sus compañeros y los 4 primeros califas sunníes, conocidos como los Rashidun o los “rectamente guiados por Dios”. ¿Cómo se atreven a intentar destruir lo que ellos preservaron? Armados con martillos y mazas de obra y de sierras radiales y vestidos de mamarrachos, trabajando con afán, todos hemos visto los vídeos distribuidos por ellos, para anunciar sus hazanas y atemorizar al personal ajeno, en las noticias de los telediarios.

PASEANDO, ¿DÓNDE ESTÁN SUS ENEMIGOS?

Los lugares más afectados, situados en los alrededores de Mosúl, fueron las ruinas de la ciudad asiria de Dur Sharrukin, Nínive, Nimrud y Hatra, la capital del reino de los partos entre el 247 y el 226 a.C. Ésta fue declarada Patrimonio de la Humanidad y está incluida desde 2.010 en el listado de sitios culturales en peligro de extinción por el Fondo del Patrimonio Mundial, debido a los saqueos y la falta de protección del gobierno iraquí. Impotente, el gobierno de Irak pidió al Consejo de Seguridad de la ONU el viernes 6 de marzo, ayuda para conservar todo este patrimonio histórico de la humanidad, atacado impunemente por el EI. Es de señalar que Nimrud está a mitad de camino entre Mosúl, abandonada también a la desesperada por los peshmergas kurdos iraquíes, cuando el EI la atacó a primeros de junio pasado y Erbil, la capital de éstos. Y en ningún momento los guerreros kurdos intentaron contraatacar a estas cuadrillas escoltadas de demoledores del EI. Se ve también que el general James Terry y su expedición estadounidense para la formación del ejército de Irak, que llegó en noviembre de 2.014, van con algún retraso en sus misiones. ¡Qué fácil se motivan, entrenan y combaten los muyahidines de al-Baghdadi! También, el legado cristiano de Mosúl fue blanco, hace meses, de los descerebrados de Allah. Que atacaron las catedrales caldea y ortodoxa siria de Mosul, dos símbolos fundamentales de la herencia cristiana asiria. Y el EISL reemplazó inmediatamente las cruces del exterior de los templos por sus banderas negras con la shahada.

En paralelo y sin solución de continuidad, los alucinados yihadistas se han lanzado también durante el mes de febrero de 2.015 sobre las bibliotecas de Mosúl, la tercera ciudad de Irak (la segunda es Basora, con casi 4 millones de habitantes) y la más importante en poder del EI. Para ellos, para libros ya tienen el Noble Corán. Y los demás textos son creaciones de la mente humana, ajenas a Allah. Primero, fue saqueada la Biblioteca Central de Mosúl, de donde sacaron de los estantes entre 2 mil y 8 mil libros (según las distintas fuentes fidedignas que nos informan) y se los llevaron en una docena de vehículos y camionetas abiertas. En las estanterías principales sólo quedaron textos islámicos. Tras el robo, los yihadistas demolieron con explosivos parte del edificio principal de este templo del saber, como para condenarlo por su actividad e inutilizarlo para ese uso infiel. Luego, asaltaron la biblioteca de la Universidad de Mosúl, donde quemaron centenares de libros profanos al uso (ciencia, filosofía, literatura), delante de sus alumnos, convocados para el aquelarre. También fueron objeto de expolio otras conocidas bibliotecas de la ciudad, como la de la Iglesia Latina o la del Monasterio de los Frailes Dominicos, cuyos libros también fueron retirados sin destruir, en vehículos. Los textos universitarios eran de uso común y estaban sobados, pero los otros escritos rapiñados son de mayor valor y están destinados al mercadeo con compradores internacionales venales. Un responsable de bibliotecas en Mosúl calculó que las pérdidas y los robos afectaron a más de 112 mil libros y manuscritos conservados en ellas.

Todos quieren ser “Estado Islámico”.

Aunque sin tener la unidad operativa de las fuerzas irregulares del EISL en los territorios de Siria e Irak, en otros países del avispero musulmán de Asia del Suroeste y del Magreb han surgido espontáneas y emotivas adhesiones regionales al primer Califato sunní del tercer milenio. Al carecer de unidad de acción militar operativa, se trata de unas “vinculaciones ideológico emotivas”, surgidas del afán de pertenecer a algo más que a una red terrorista difusa y profusa, con mandos lejanos y sin los pies en la tierra árabe inmediata y desértica, como es al-Qaida.

En Libia, desgarrada casi irreversiblemente entre los cientos de tribus locales, regionales y semi nómadas, desparramadas por sus 1.760 mil Km2. de superficie, existen 2 grandes facciones enemigas que se disputaban el favor de aquéllas y que estaban estancadas operativamente. En Tobruk, en la Cirenaica, reside el gobierno libio reconocido por la comunidad internacional y apoyado por Egipto y Arabia Saudí. Y en Trípoli, que la ocupó en agosto de 2.014, está el gobierno “rebelde” de la coalición Amanecer Libio, con fuerte presencia islamista, que niega una y otra vez tener vínculos con al-Qaida, y al que apoyan Qatar y Turquía. Y éste es el humus primigenio, el caldo de cultivo, el terreno abonado donde una y otra vez vemos que aparece y prospera el ponzoñoso virus hediondo y purulento de los yihadistas salafistas: el caos y la fractura sociales.

Así, el miércoles 18 de febrero, el EI apadrinado local ocupó la importante ciudad de Sirte, situada en el golfo de su nombre, entre Trípoli y Bengasi, la capital de la Cirenaica. Sirte es también la ciudad natal de Muammar al-Gaddafi (el Mahdi libio), cuya muerte hace 4 años inició la descomposición y el enfrentamiento total en el país. Para celebrarlo, los yihadistas, que aquí no son bombardeados por la Coalición de los 60 de Obama, realizaron un imponente desfile de triunfo y fuerza. Cientos de yihadistas y simpatizantes realizaron una exhibición de poderío por las calles de la ciudad, donde desfilaron los “batallones” de su infantería y decenas de vehículos ligeros artillados de transporte de muyaidines (tipo, furgoneta ligera abierta), que fueron acompañados y saludados entre vítores y aclamaciones por los habitantes durante su recorrido por la ciudad. El gobierno de Tobruk no reaccionó ante estos hechos y el “rebelde” se limitó a hacer avanzar hacia Sirte, sin otras intenciones, a la “brigada” de Misrata, al noroeste de Sirte. Así, el EI versión libia ha conseguido izar su bandera negra en Sirte, en Derna, un pueblo de pescadores de 50 mil habitantes de la Cirenaica, donde sus milicias tribales juraron ya lealtad a al-Baghdadi, y en otros enclaves menores del este del país, donde comenzaba a aparecer en fuerza.

En Nigeria, los jefes de lucha de Boko Haram suelen ser los jefecillos familiares o tribales, sus arráeces locales. Actúan formando un “enjambre” de pequeñas unidades que actúan simultánea o sucesivamente, coordinadas por un “jefe del combate”. Este carácter primitivo, tribal, “suelto”, hace que entre los jefes regionales existan rivalidades, que impiden una integración vertical de los terroristas. Sus tácticas y técnicas son: toda clase de emboscadas; el hostigamiento a cierta distancia de unidades en marcha y guarniciones; la liquidación de centinelas y pequeñas patrullas; el acoso a las líneas de abastecimiento y comunicación de los militares y las fuerzas locales de autodefensa; los golpes de mano contra pequeñas guarniciones; la captura de rehenes de todas clases con variados objetivos: ejecutarlos, venderlos, incorporarlos a sus filas, obtener el precio de rescate; la ejecución o la mutilación de enemigos o elementos que estorban a sus fines: periodistas, colaboradores de organizaciones extranjeras, autoridades locales, religiosos. Se aprovechan al máximo de su conocimiento de los terrenos, de su alta movilidad, del apoyo de las gentes y de su capacidad natural de lucha. Estas bandas planean siempre su retirada desde las zonas de actuación, porque, aunque son fanáticos y no les importa demasiado morir, no está en sus metas el inmolarse deliberadamente por la causa.

EL MAHDI LOCO DE NIGERIA

Shekau, llamado el Ben Laden negro, es un tipo controvertido a los ojos de los occidentales, incluido su propio nombre, Abu Baker Shekau, porque los suyos le llaman Darul Tawhid. Nació hace unos 40 años en la amplia zona comprendida entre el sur de Níger y el noreste de Nigeria. No se conoce su formación, pero sabe el Corán y habla las lenguas tribales de la zona (kanuri, fula, hausa y árabe) donde la banda terrorista opera. Usa con soltura los resortes de la propaganda y el miedo. Repite los golpes teatrales de Bin Laden (levantar el dedo en señal de amenaza hacia las cámaras, a sus cinevidentes) y monta una igual escenificación (banderas negras, kalashnikovs y coranes) en sus apariciones a los medios enemigos. Una de sus declaraciones estrella la hizo en un vídeo tomado después de matar a 180 personas en 2012: «Disfruto matando a cualquiera que Dios me ordene matar, igual que disfruto matando gallinas y carneros». Se dice que es solitario, introspectivo y cruel. Y es desconfiado hasta con sus propios hombres. Vive protegido por un grupo de fieles allegados, al estilo de Ben Laden, y permanece alejado del grueso del grupo. Siempre, en estos mandos principales más o menos perseguidos, se desarrolla inevitablemente la paranoia, la cual termina alterando sus funciones cognitivas y emocionales. Una de las cuatro esposas de Mohamed Yusuf, ejecutado en una comisaría en 2.009, que fue su antecesor y el fundador de Boko Haram, se ha vuelto a casar con Shekau según la inteligencia nigeriana. Tampoco se conoce quién le financia. No sólo es un misterio para Occidente, sino para muchos de sus conmilitones sectarios. Se le dió por muerto en 2009, 2012 , 2013 y 2.014, pero las informaciones eran incorrectas. Tiene una herida de bala, ya recuperada, en la pierna. Ahora sólo sale al exterior los días nublados, para evitar que lo localicen los drones o los satélites espías. Los EEUU ofrecen $7 millones por la información relevante que conduzca a capturarle.

En un salto cualitativo en sus actividades terroristas, Boko Haram secuestró a mediados de abril de 2.014 a 270 niñas nigerianas de una escuela de Chibok, al noroeste de Nigeria, cuyo paradero es aún ignoto. Estos rebeldes fanatizados se llaman a sí mismos “los discípulos del Profeta para la propagación del Islam y la Yihad”, que expresan “Jama’atu Ahlis-Sunnah Lidda’awati Wal Jihad”. «Boko Haram es una amenaza grave para África y para Europa. Su voluntad es desestabilizar el norte de Nigeria, los países vecinos y toda la región», declaró François Hollande en la reunión de alto nivel, celebrada en París el sábado 17 de mayo de 2.014, con motivo de la escalada terrorista. «Boko Haram ya no es un grupo local, sino que está claramente operando como un brazo de al-Qaida en el centro de África. Sin la ayuda de todos los países del oeste africano nunca podremos vencerle», declaró, a su vez, el presidente nigeriano Goodluck Jonathan. El gobierno nigeriano cuenta con 20 mil soldados, aviones y unidades de inteligencia desplegadas en el noreste del país donde Boko Haram es más activo. Pero, “esas tropas no están preparadas para enfrentarse a un grupo armado de esas características”, indicó el ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague. Nigeria y sus vecinos Camerún, Chad y Níger realizan “patrullas coordinadas” para buscar desaparecidos y rehenes y controlar el tráfico de armas, en el marco de la Comisión de la Cuenca del Lago Chad.

Tres artefactos estallaron en la ciudad de Maiduguri, al noreste de Nigeria, el sábado 7 de marzo de 2.015. Fue el peor ataque a la ciudad realizado por militantes de Boko Haram, que tratan de ocupar la población desde fines de enero. Se confirma que se han producido unos 58 muertos y 139 heridos en las explosiones que conmocionaron la ciudad. Tan cruel como al-Baghdadi, pero más histriónico y colocado que él, Abu Baker Shekau ha aprovechado esta ocasión y los méritos consiguientes, para declararse súbdito del Estado Islámico el domingo día 8 de marzo. ‘Baya’ al califa de los musulmanes, proclamó Shekau en una grabación en árabe. La ‘baya’ es el voto de lealtad y sometimiento a una autoridad religiosa y política islámica. Y varios grupos islamistas, pero menores, de todo el mundo han prestado ya su juramento de lealtad al califa del EI.

ATAQUE VESÁNICO A UN TEMPLO DEL SABER, LA UNIVERSIDAD DE GARISA, PARA MATAR CRISTIANOS

SIN CONDENAS, NI COMENTARIOS DE LOS ULEMAS Y MUFTÍES PIADOSOS…

(CONTINUARÁ)

LA LUCHA CONTRA EL ESTADO ISLÁMICO DE IRAK Y SIRIA I.

La aparición del Estado Islámico ha supuesto un cambio cualitativo en los objetivos, en las posibilidades, en la notoriedad y en la estrategia general y operativa de los yihadistas salafistas del mundo entero. Hasta entonces, la jefatura ideológica de la agrupación terrorista al-Qaida consideraba, establecía y ordenaba a sus grupos propios o de partidarios regionales, unos objetivos puntuales de ataque y destrucción de personas, cosas y lugares. Y la realización de los mismos, aislados e inconexos entre sí, operativa, temporal y localmente, marcaban los límites de la acción y la propaganda terroristas que la organización perseguía. Actuaban, efectivamente, como una red.

Pero sus “nodos” (los centros radiantes locales) eran débiles, sin trascendencia operativa y quedaban demasiado distantes entre sí. Y estaban unidos por “cuerdas”, representando sus potencialidades de comunicación, actuaciones combinadas y apoyo mutuo, que estaban deshilachadas, casi sueltas. El diseño, la funcionalidad y la dirección ausente y remota de esa Red no servían para nada más… Nunca en su historia los seguidores de Ben Laden llegaron a controlar difusamente una extensión suficiente de territorio clave. «Al-Qaida es sólo un movimiento, nosotros somos ya un estado», declaró un orgulloso muyahidín salafista del EISL. La realidad es que el Estado Islámico de Siria y el Levante se extiende difusa e intermitentemente por un territorio del tamaño de España, que va desde Alepo hasta la provincia iraquí de Diyala, al este del país, con el Eufrates como columna vertebral de sus enclaves urbanos.

CON RELOJ DE LUJO, QUE NO SE USABA EN TIEMPOS DE LOS «PÍOS ANCESTROS» DEL ISLAM

La Espada Desenvainada del Islam.

Su nombre es Ibrahim Anwad Ibrahim Ali al-Badri. Pero el tipo está en la línea de los papas y de algunos caudillos político militares del Islam, de cambiarse el nombre al ascender o subirse al cargo. Y así, se ha puesto Abu Baker al-Baghdadi. Que quiere decir, el Padre de Baker, el de Baghdad. Es un nombre vago e impreciso, siguiendo la estructura estrecha y usada en la época de las tribus árabes inflamadas de celo avasallador por el Islam. Por el que solamente se le podría reconocer en casa, a la hora de comer, si no tuviera la merecida fama de “carnicero del Islam”. Nació en una aldea cercana a la ciudad de Samarra, capital provincial al norte de Baghdad, en 1.971. Los primeros testigos señalan que era un hombre pacífico, introvertido y reservado, al que le gustaba leer, visitar la mezquita y jugar al balompié en un campo cercano a casa.

Usaba barba, se tocaba con un gorro blanco y vestía la dishdasha, la túnica iraquí masculina. Hacia los 18 años hizo el servicio militar en el ejército de Saddam Hussein. Realmente, el EISL ha alterado los comportamientos del joven, presentándolo mucho más piadoso y ocupado por los estudios coránicos, que como realmente fue. Parece que cursó estudios islámicos en la Universidad de Baghdad No hay muchos testigos presenciales localizables de su vida y su propia familia ha huido de la ciudad, aterrada de verse relacionada con un elemento semejante. Tras la invasión estadounidense de 2.003 y el inicio de la insurrección sunní contra los colaboracionistas chiíes y las milicias tribales del clérigo al-Sadr, al-Baghdadi participó en los grupos insurrectos de lo que se llamó la “guerra sectaria (2.004-2.007)”.

En el curso de una persecución contra Abu Musab al-Zarkawi, el jefe de Al-Qaida en Irak, al-Baghdadi fue detenido. Los estadounidenses lo clasificaron como un “interno civil”, es decir, vinculado a los insurrectos, pero no participante en sus operaciones. Y lo internaron en Camp Bucca, al sur de Irak, un tiempo impreciso entre 1 y 2 años, como todo el misterio o la añagaza que deliberadamente envuelve a este sujeto. Esta prisión era más cómoda y, sobre todo, más tolerante que la infamante Abu Ghraib, junto a Baghdad. Donde los estadounidenses retenían, cerca de su centro operativo de la capital, a los que más les preocupaban por sus hechos o relaciones con los insurrectos. Observados impasiblemente por sus lenitivos carceleros, los internos de Camp Bucca realizaban contactos entre sí, compartían información, leían el Koran, interpretándolo a su manera radical y sesgada, y recibían arengas yihadistas. Y hacia finales de 2.005 fue liberado.

Ibrahim Anwad entró a formar parte de al-Qaida en Irak, donde destacó en poco tiempo por sus capacidades organizativas. Pero, el 7 de junio de 2.006 al-Zarkawi murió en un ataque aéreo conjunto de la aviación de EEUU e Irak, junto a Bakuba, a unos 65 kilómetros al norte de Bagdadi, donde también murieron 7 ayudantes del jefe terrorista. En pocos meses, Ibahim Anwad se hizo con el control de la organización en Irak. Para 2.007, Abu Baker, integrando también a otros grupúsculos yihadistas en al-Qaida, asumió el mando conductor del nuevo Estado Islámico de Irak, en cuyo nombre imprimía sus estilo, capacidad e intención. Fueron tiempos difíciles, menguados y ocultos para el grupo. Los estadounidenses estaban en Irak; su estrategia antiterrorista de dispersión y aislamiento de los grupúsculos rebeldes activos, apoyada en el terreno en disputa en las fuerzas de autodefensa tribales, el llamado Sahwa o “resurgir sunní” (sunni dawn), funcionaba desde 2.007, de la mano del general David Petraeus; y los sunníes habían abandonado su política de no participar en la vida pública iraquí, dominada y sin oposición legal hasta entonces por la mayoría chií.

Perseguido implacablemente por sus amenazados enemigos de casa y de allende los mares, Abu Baker se desliza con frecuencia por la inmensa zona desértica de Siria (su desierto oriental) e Irak (la fronteriza y desértica provincia de Anbar), deteniéndose en las cercanías de las ciudades ocupadas por el EISI. Los terroristas emplean pequeños grupos dispersos y camuflados o enmascarados de vehículos, que viajan entremezclándose con el tránsito habitual de la zona. Que discurre pegado al curso del Eufrates, por las carreteras y los caminos adyacentes del desierto. Se han realizado varios intentos de eliminación física del califa, empleando los vehículos aéreos no tripulados o mediante incursiones puntuales a cargo de una sección reforzada de tropas de élites, con sus misiones de ataque, apoyo y aislamiento. Las acciones se aprobaban tras detectarse su probable presencia, gracias a chivatazos u operaciones de inteligencia. Pero, hasta ahora, sólo han llevado a causar bajas a sus oficiales de escolta o a sus correligionarios allegados, sin alcanzar al caudillo escurridizo.

A las distancias cortas, el Califa, orgulloso, reservado y despiadado, se muestra, según informaciones de testigos, déspota y aún avasallador, en el trato con terceros ajenos a sus círculos íntimos. A diferencia del anterior jefe de “al-Qaida en Irak”, Abu Baker cuida mucho su imagen personal y no permite su toma por los medios. Sus imágenes más extensas y fidedignas datan de su proclamación en Mosúl del Califato islamista. Sin embargo, las primeras fotos policiales de Ibrahim Anwad al-Badri lo muestran con barba discontinua y descuidada y algo regordete para un hombre en los “ta y tantos años” de su vida.

La Estructura del Califato.

La Administración creada por al-Baghdadi es digna de mejores destinos. Y es una pruebas de sus capacidades organizativas de dirigente político religioso del Islam. La cúpula ejecutiva de al-Imarah la forman el Califa, sus dos delegados en Iraq y Siria y el gabinete o consejo, integrado por 7 asesores. Al-Imarah quiere decir emirato o principado musulmán. Existe un órgano legislativo para asuntos militares y religiosos denominado el Consejo de la Shura, que depende de la gobernanza de al-Imarah, es decir, de sus tres mandos principales y del gabinete. Cada delegado nacional cuenta con 12 gobernadores regionales, atribuidos a poblaciones importantes o claves o a zonas determinadas de cada país citado. También, cada delegado tiene 8 secretarías u oficinas, dedicadas específicamente a las tareas o ministerios más importantes.

Así, están: Asistencia de los combatientes, para el apoyo a los muyahidines foráneos. Finanzas, que controla la venta de petróleo y derivados, rehenes y objetos confiscados y compra armas y pertrechos. Inteligencia, que recolecta información, elabora inteligencia y la distribuye a los distintos interesados. Legalidad, que se encarga de los asuntos legales, de las sentencias y del reclutamiento de muyahidines y simpatizantes. Liderazgo, que redacta las leyes y normas y establece la estrategia política. Medios, que los regula y realiza la propaganda de todo tipo. Militar, del que depende la coordinación de la defensa y extensión armada del califato. Seguridad, que lleva a cabo la vigilancia interna y ejecuta las sentencias de muerte, actuando como una especie de comisariado político o policía religiosa.

Y, ¿con cuántos guerrilleros cuenta el EISL? La CIA valoró hace unos meses que contaba con algo más de 30 mil muyahidines, de los cuales un quinto serían extranjeros. Es la fuente más seria y capacitada para realizar una estimación tan difícil. Algunos han sido pulverizados por la aviación de la Coalición; otros, pocos, de los aventureros foráneos, alucinados y embrutecidos, han regresado a sus países para hacer allí la yihad; y algunos miles habrán incrementado sus filas desde el verano a acá. En la peor de las posibilidades para la libertad y las personas, las fuerzas del EI no superarían los 45 mil armados útiles. Y de ellos unos 8 u 9 mil son extranjeros, catequizados en sus lugares de origen y mesmerizados desde lejos por los hechos y la propaganda del EI.

Yihadistas en Siria.

La profunda crisis de la sociedad civil siria y el desgobierno producidos por una guerra civil “in crescendo”, que ya se prolonga por 4 años, causando unos 200 mil muertos, han permitido a los grupos yihadistas del Próximo Oriente asentarse en Siria. Sus zonas de refugio y sus áreas de influencia no son individualmente grandes, ni continuas. Ellas están más bien desperdigadas y cercanas entre sí. Y ninguna de ellas resistiría un acoso militar serio. Las zonas ocupadas forman como “manchas” amorfas y fluentes en evolución, de las que se repliegan si la presión militar enemiga es fuerte y continua. Para instalarse en posiciones alternativas lo más cercanas posible, que les permitan mantener una mínima conexión operativa con las otras posiciones regionales.

En Siria han proliferado los “conjuntos de partidarios” o bandas de al-Qaida. Las razones de que no se hayan articulado en un único grupo terrorista sirio son varias. Una es la lejanía y la falta de control y ascendencia del “central core” de al-Qaida. Ésta es la cruz de esa descentralización operativa de la que suele presumir la Red y con la que amenaza alcanzar a sus enemigos por medio planeta. Los partidos comunistas, especialistas comprobados en la toma del poder, siempre exhibieron una unidad ideológica, operativa y militar monolítica, propia de monjes guerreros entusiasmados, en sus luchas llamadas de “liberación nacional” por tres continentes. Otra razón es que estos “hermanos separados” se odian entre sí. El igualitarismo, derivado de la fraternidad en las doctrinas salafistas sunníes, origina pronto entre los “iguales”, una infección purulenta y contagiosa de envidia, desafecto y rencor. Y viceversa, la existencia de una jerarquía capaz, justa, respetada y aceptada en una organización, favorece la emulación y el ascenso de muchos de los más capaces. Una razón que pesa es también la ambición, la osadía, la agresividad desbordante y la carencia de escrúpulos de sus jefes de armas y sheiks locales. Su primer enemigo acérrimo no es el ejército, ni el ESL o las milicias de autodefensa de kurdos, alauitas, cristianos o drusos, según las regiones. Sus más odiados y temidos enemigos son los mandos de los otros grupos yihadistas de Siria. Porque son los más afines, con los que rivalizan por el mando, con los que tendrían que competir por la dirección del yihadismo en el país.

Tocando ya las estrategias de los 2 grupos yihadistas de Siria, el Frente al-Nusrah para la Liberación de los Pueblos de Oriente busca sólo establecer un “emirato islámico radical” en Siria. El EISIL, nacido en las luchas de guerrillas de Irak después del 2.003, quiere crear un califato salafista más extenso y permanente. E instalarlo, de momento, en Siria e Irak. Aunque ya ha hecho ataques de castigo a los chiítas libaneses, en respuesta al apoyo de Hezbolá a al-Assad. El primero responde y va en paralelo a la estrategia de al-Qaida de favorecer la creación y el funcionamiento de “núcleos delegados” nacionales o regionales. Que desde su lejanía física y con la laxitud estructural de la Red, puedan ser controlados por ella, en cuanto a órdenes, estrategias y operaciones y el uso de la “marca al-Qaida”. Pero, el EISIL busca una independencia funcional y, quizás también ideológica, con el “central core” de la Red. Ya que el Estado Islámico actuaría como un “mando conductor operativo” en una zona supranacional, que podría incluir a todo el suroeste de Asia. Así, una jefatura superior, administradora y ausente le sobra al EISIL.

Ayman al-Zawahiri confirmó en 2.013 la vinculación del Frente Al Nusrah de Abu Mohammed al-Golani con al-Qaida y negó toda relación con el EISIL. Y tuvo que intervenir en varias ocasiones para desautorizar a al-Baghdadi. «El EISIL debe ser abolido, mientras que el Estado Islámico de Irak debe seguir funcionando», declaró rotundo al-Zawahiri en noviembre de 2013. «Al-Baghdadi cometió un error al establecer el EISIL sin pedirnos permiso o informarnos», y, continuó, el sirio al-Golani también «se ha equivocado al anunciar su rechazo del EISIL, sin nuestro permiso». Al-Zawahiri ordenó entonces que el Estado Islámico de Irak circunscriba sus operaciones a aquel país, mientras que el Frente al-Nusrah sea «una rama independiente de al-Qaida que informa ante el mando general (una especie de delegado regional)». Además, recriminó a ambos “grupos hermanos” por sus actos de violencia contra otros musulmanes. En respuesta, y pese a que el grupo original “al-Qaida en Irak” de Musab al-Zarkawi sí había jurado fidelidad al-Zawahiri, al-Baghdadi se declaró en rebeldía hacia él. Produciéndose una importante crisis de liderazgo en la Red, que intentaron reparar alejándose de al-Baghdadi. Esto debilitó la lucha contra al-Assad, a medida que los grupos yihadistas se extendían en Siria y el ejército se concentraba hacia las grandes poblaciones. Y durante los enfrentamientos de primeros de 2.014 entre los rebeldes, al-Golani ofreció a una mediación a los grupos, que no fructificó, para dar prioridad a plantar cara contra al-Assad. Por esta época se consumó la ruptura entre los 2 grupos yihadistas, tras una serie de conversaciones de acercamiento entre delegados de ambas ramas, celebradas en el Kurdistán sirio. En una de ellas Abu Baker se presentó formando parte del grupo negociador, pero sin llegar a desvelar su identidad a sus interlocutores del Frente al-Nusrah.

Contradicciones del EISL.

Como no tienen arraigo suficiente entre la población iraquí o siria, el abandonar sus posiciones temporales no les supone dejar desamparados a sus habitantes frente al enemigo armado. Los habitantes de las áreas ocupadas no están ganados para la guerra santa. Esos pobladores son atemorizados, amenazados y, al menos, neutralizados, para que den cobijo, manutención y apoyo a las bandas yihadistas y no las estorben, ni importunen en sus actividades. Sólo los que cooperaron con los “enemigos de la Yihad” pueden estar en peligro ante ellas. Cuando ocupan una población, sobre todo en la periferia del Estado Islámico, los yihadistas siempre preparan sus vías de evacuación hacia las afueras de ella, y de retirada, desde éstas a los puntos de encuentro establecidos cercanos. Para desde ellos dirigirse a posiciones de recibimiento y/o de ocupación regionales.

Cuando son liberados de la presencia yihadista, muchos habitantes, especialmente en los pueblos pequeños, procuran huir temporalmente y refugiarse en las poblaciones cercanas mayores. La razón es que al despotismo imperioso, desconsiderado y percutiente de los yihadistas, se unen los fuegos pesados de sus enemigos, empleados durante la captura de la población. Tanto los militares como los grupos rebeldes mayores (fundamentalmente los peshmergas) prefieren evitar sus bajas y apresurar el desalojo de los yihadistas, usando la aviación y la artillería, si disponen de ella. Incluso, los cohetes de vuelo libre y carga hueca anticarros RPG-7V (una artillería de los pobres) lanzados en salvas dobles o triples, causan un efecto demoledor en los edificios de mampostería o de adobe. Esto ya serviría para hacer replegarse hacia el interior a las fuerzas yihadistas de seguridad de sus posiciones adelantadas, situadas en los límites de la población o en puntos adyacentes. Y ya por fin, los militares sirios suelen retirarse en poco tiempo, para realizar otras misiones de ataque; de ahí, el carácter continuo, fluido y hasta reversible de las operaciones. Entonces, pueden regresar los yihadistas y depurar responsabilidades. Por eso, muchos civiles piensan: “una vez y no más”.

La decisión, la agresividad y el desprecio a la muerte de los yihadistas les ha dado ventajas militares sobre los opositores laicos rebeldes. Y su actividad y protagonismo es creciente en el panorama de la oposición militar siria. En varias provincias sirias, como Raqqa o Deir al Zor, han desplazado al Ejército Libre de Siria y se han “asentado” como la única fuerza operativa rebelde. En diciembre de 2013, el Estado Islámico de Iraq y Siria asaltó la sede del Consejo Supremo Militar de la oposición política moderada laica, en la fronteriza ciudad turca de Bab al Hawa y saqueó los arsenales y depósitos. Y los combates entre rebeldes han sido continuos en las regiones montañosas kurdas durante 2.014. Todo ello llevó a los EEUU y Gran Bretaña a suspender progresivamente toda clase de ayuda militar a los rebeldes sirios. Por miedo a que parte de los medios y suministros proporcionados y de los refuerzos al ELS, en forma de comandos sunníes entrenados en Jordania, lleven al encumbramiento de los enemigos de Occidente.

Al-Baghdadi estableció inmediatamente la Sharia, como ley civil y penal del califato. Inmediatamente, todas las mujeres, incluso los maniquíes de las tiendas, fueron obligadas a cubrirse sus rostros, para no tentar a los hombres con sugerencias pecaminosas. Sus tribunales islámicos aplican la pena de muerte a diferentes prácticas consideradas criminales, como la violación de mujeres musulmanas, la homosexualidad, el adulterios y la blasfemia y en algunos casos de robos. Los infieles o herejes (cristianos, yazidíes, chiíes, mandeos, etc.) que no se convierten al Islam sunní (a los cristianos se pensó al principio hacerles pagar alguna exacción para el EISL), son perseguidos violentamente. Así, sucesivamente, sus casas son marcadas, sus bienes, incautados, sus mujeres, violadas y sus niños, asesinados. Los perseguidos sufren ejecuciones sumarias y son tomados como rehenes, para recaudar rescates. Se han denunciado decapitaciones de personas que se niegan a la conversión, incluyendo a mujeres y niños, y la exposición de sus cadáveres en las plazas públicas. Esto desencadenó un genocidio religioso especialmente en las áreas iraquíes del encanallado califato, que ha provocado una huida masivo de personas de las minorías hacia los países vecinos, Turquía, Jordania y El Líbano, generando un grave problema de refugiados en ellos.

En su afán por conseguir la adhesión de nuevos seguidores, el EISL mira a Occidente. Sus objetivos preferentes son los jóvenes ilusionados, desmotivados anímica e ideológicamente, no educados en las virtudes de la civilización europea. Y mimados y sobrealimentados en nuestros países mercantilistas y materialistas, que han convertido todos los deseos en necesidades a satisfacer por los mercados. Así, el EISL difundió a fines de mayo de 2.914 la primera edición de un semanario en inglés, el «Islamic State Report» (Informe del Estado Islámico) y un vídeo en alemán, pero subtitulado en inglés. En éste un yihadista occidental, alaba a Baghdadi, el líder del EISL, anuncia como «buenas nuevas… el regreso de la Sharia y el Estado Islámico» y pide abiertamente a sus simpatizantes que acudan, «y se unan a las filas» del EISL. El semanario «Islamic State Report» pretende dar una idea del creciente grado de institucionalización que está adquiriendo el Estado Islámico en sus posiciones. La publicación recoge una entrevista con el responsable de la formación de los nuevos clérigos de ese territorio, el jeque Abu Hawraa al-Jazaairi. Que indica que ya han educado a decenas de ellos en un nuevo centro educacional y que han prohibido la presencia en las mezquitas de aquellos que no cursen en él. La revista «Islamic State Report» publicó hace meses un reportaje irónico y sensacionalista: «De patrulla con la Oficina de Protección al Consumidor». Y Abu Salih al-Ansari, el responsable de la unidad especializada en comprobar que no se vendan alimentos en mal estado, o que no se ajusten a las directrices islamistas del ISIS, avisa que se ha habilitado un teléfono para atender las quejas del público… Continuamente se dan imágenes en las redes sociales de la vida diaria en el califato y se difunden vídeos con ejecuciones de rehenes, como respuesta a lo que ellos consideran las agresiones de los cruzados. También, el EI hace llamadas a sus simpatizantes por el mundo para perpetrar acciones individuales y aisladas en la retaguardia enemiga. A raíz de la ofensiva aérea de la Coalición, hicieron un llamamiento para atentar contra la vida de ciudadanos de los países que forman parte de ella. Se calcula que en marzo de 2.015 ya hay en Twitter más de 40 mil cuentas operativas de yihadistas, con afanes propagandísticos y proselitistas.

(CONTINUARÁ)

LAS GUERRAS CIVILES DEL ORIENTE MEDIO III.

(CONTINUACIÓN)

El imposible Entramado de los Rebeldes de Siria.

El Ejército Libre Sirio (ELS) es un conglomerado de fuerzas dispares y dispersas. Que provienen de la deserción intermitente de grupos de miembros de las distintas armas del ENS. El ELS está formado casi totalmente por sunníes y su misión es puramente militar. El ELS no tiene una estructura orgánica estable y consolidada. Su orden de batalla lo constituyen las “brigadas” regionales. Que operan tácticamente buscando objetivos limitados: de hostigamiento; emboscadas; ocupaciones de zonas o posiciones, pero con un ánimo creciente de empeñarse en ellas más tiempo; o golpes de mano contra las fuerzas de seguridad y autoridades locales importantes. No tienen generalmente la intención de defender rígidamente los objetivos que ocupan en sus acciones de todo tipo. Y se refugian, desdobladas más o menos, en las cercanas cadenas montañosas. O, formando “pequeñas unidades” integradas, en los barrios de las ciudades donde han operado: Homs, Hama, Alepo, Damasco y otras poblaciones menores, buscando entremezclarse y protegerse en ellas. Los hombres del ejército rebelde sirio poseen una cierta unidad de doctrina, de reglamentos y de armamentos. Pero, al aumentar últimamente el número de combatientes en sus filas, ha perdido bastante de esa unidad de mando superior y formación militar. Su gran debilidad operativa sigue siendo su penuria de vehículos blindados, de artillería y de los anticarros orgánicos de las compañías y los batallones específicos de la lucha anticarro. Y la carencia de una red logística estable, suficiente y provista regularmente.

A finales de 2012, se constituyó en Turquía el Consejo Supremo Militar del ELS, en un intento de unificar sus mandos y sus “brigadas”. Pero, esto está muy lejos de conseguirse. De hecho, existe una abierta y profunda discordia en la cúpula militar, procedente de los intereses opuestos que han aflorado entre Arabia Saudita y Qatar, los dos grandes y activos “aliados exteriores” de la rebelión siria. Arabia Saudí apoya a los jefes civiles de la Coalición Nacional Siria, el máximo órgano político de la rebelión. El general Idriss, jefe del Estado Mayor del ELS, y sus compañeros, se han alineado con Qatar e incluyen a los jefes y oficiales afines y a las fuerzas bajo su mando. Idriss fue nombrado en diciembre de 2012 por unos 500 jefes de campo rebeldes, consensuando un mando operativo único sobre el terreno. Para confundirlo y complicarlo todo, los comandantes de las 5 “regiones militares rebeldes” en las que dividieron a Siria, no están integrados en el Consejo Supremo Militar. Por fin, a fines de febrero de este año, se declaró un cisma en el ELS. El Consejo Supremo aprobó el domingo 16 la destitución del general Salim Idriss, justificándola en “la ineficiencia (del ELS) de los últimos meses”. En respuesta, el miércoles 19 de febrero el general publicó un comunicado, en unión de otros 15 jefes militares rebeldes, solicitando la renovación del Consejo Supremo. A su vez, los jefes de las regiones militares enviaron otro comunicado colectivo, declarando “inválida e ilegítima” esa destitución del general de división Salim Idriss. Y rubricándolo, el jueves 20, el coronel Fateh Hassoun, jefe del Frente del Centro, acusó al órgano político, la CNS, y demás políticos en el exilio, de “querer dirigir la revolución desde el extranjero”.

Si los rebeldes semi regulares sirios han conseguido algunos éxitos puntuales o mantener una defensa más o menos móvil con cesión de espacio algún tiempo, en Alepo, en Damasco, en Homs, en Hama, es porque los soldados avanzan junto con sus carros. Como se haría en un ataque convencional a las distancias próximas de asalto, en terreno no quebrado o reforzado. Los carros carecen de suficientes vistas y el enemigo irregular puede batirles de flanco, de revés (apareciendo a su retaguardia por un sótano o bajo los restos de un vehículo inutilizado), y en su parte superior con lanzagranadas de carga hueca, disparados preferiblemente por parejas de tiradores. Con enemigos resueltos, formados y entrenados en lucha urbana, se podría así producir un “tiro al carro”, de consecuencias desastrosas para una sección de carros que se internase sin protección. En zona urbana, el asalto militar se efectuaría avanzando la infantería por las casas y sus paredes y patios, con los carros en subordinación de guerra a media distancia, siempre protegidos por aquélla y apoyándola con su fuego pesado directo. El avance, siguiendo una calle o faja, lo realizarían dos equipos de asalto o choque, que se turnarían y una reserva y durante él se debe mantener la seguridad en todas direcciones. Un batallón reforzado con blindados impulsaría el ataque militar siguiendo un sector de varias calles.

Se cuentan por cientos los grupos armados que intentan o dicen luchar contra el Ejército Nacional Sirio (ENS). Los semi regulares armados insurrectos, aglutinados en el ELS y en algunas milicias o bandas étnicas, partidistas o religiosas, cobran día a día más protagonismo militar. Éste se manifiesta en acciones más numerosas, más simultáneas y más persistentes que hace un par de años, y que se extienden ya por toda la geografía siria. Sus acciones se concretan en las poblaciones de los cauces del Orontes y del alto Eufrates y de las montañas del norte. E incluso actúan en la zona alauita de Latakia, donde desde el inicio de la primavera de 2014, libran la denominada “batalla por el botín”. Los rebeldes carecen de capacidad de combate y de movimiento para enfrentarse al ENS en descampado. Sin la ayuda, entonces, de las “fortificaciones” que brindan las edificaciones y las “vistas cortas” de las urbanizaciones y centros fabriles, debido a la multiplicidad de las “alturas ocultantes relativas”.

También existe una profusión de grupos armados locales o semi regionales. Integrados por civiles de todas las profesiones y orígenes: guías turísticos, agricultores policías, conductores de vehículos, funcionarios, buscavidas, barberos, desertores, etc. Forman unas “milicias” que carecen de formación militar y que están armadas heterogéneamente. Estas bandas se originan en un grupo armado familiar, que se va extendiendo al clan regional y al que se incorporan vecinos e, incluso, desertores de bajo rango. Pueden servir para misiones de presencia, semi “policía” civil, patrullajes lejos del enemigo. Son incapaces de coordinarse para enfrentarse al ENS o para conseguir un resultado operativo. Casi cada localidad y cada zona tienen su unidad de defensa. Usan nombres rimbombantes, compensando su escasa influencia y capacidad militar: Sólo en la provincia de Idlib pululan y avanzan en el “vacío táctico” y se retiran ante el ENS en fuerza, más de un centenar de grupos armados diferentes. La carencia de una “estructura militar” en las filas rebeldes, les lleva a los extremos de la violencia, a su aumento desproporcionado y sin límites. No olvidemos que es una guerra civil inter étnica y religiosa. Aquí “la cosa pública” está enraizada y afianzada en las tribus y las religiones, que encarnan a dos de las virtudes humanas más estables, antiguas y universales. Y, por ello, más definitorias de las identidades humanas, que se ven aquí no sólo amenazadas, sino maltratadas y hasta mutiladas.

Las bandas más pequeñas y/o las peor organizadas, que son la gran mayoría, aunque pertenezcan a las grandes facciones rebeldes, no pueden aspirar a enfrentarse abiertamente con los militares. Sus acciones ofensivas consisten en hostigar, secuestrar, torturar y mutilar, poner bombas y detonarlas de lejos, hacer sabotajes, dañar a las pequeñas unidades enemigas y herir o matar a autoridades, militares y policías aislados. Decidiendo el momento oportuno de actuar sobre la debilidad, el descuido y la negligencia del enemigo y teniendo siempre unas probabilidades altas de huir y de disiparse. Se protegen entreverándose con la población civil más o menos sumisa y siempre empleando cierta coacción. Porque nadie acepta de buen grado la presencia de hombres armados violentos desorganizados, que son perseguidos por fuerzas enemigas superiores y con alto poder de fuego pesado. Se defienden los grupos pequeños rebeldes de los ataques militares improvisados o deliberados, intentando eludirlos y escabullirse de la zona amenazada. Ésta nunca, hasta ahora, es ocupada permanentemente por los militares, sino que éstos se trasladan a otros puntos calientes regionales o nacionales para continuar su ataque a las bandas. Aquéllos se refugian temporalmente o se establecen en las cercanías: otro barrio, otra pequeña población de la comarca o provincia.

En Siria proliferaron los “conjuntos de partidarios” o bandas de al-Qaida. Las razones de que no se hayan articulado en un único grupo terrorista sirio son varias. Una es la lejanía y la falta de control y ascendencia del mando ideológico de al-Qaida. Esta última es el opuesto antagónico de esa descentralización operativa de la que suele presumir y con la que amenaza alcanzar a sus enemigos por medio mundo. Otra razón es que estos “hermanos en religión” se odian entre sí. El igualitarismo, derivado de la fraternidad en las “doctrinas salafistas sunníes”, origina pronto entre los “iguales”, una infección purulenta y contagiosa de envidia, desafecto y rencor. Una razón es también que la ambición, la osadía, la agresividad y la carencia de escrúpulos de sus jefes de armas y jeques, sólo son igualadas por su escasa formación, un pobre conocimiento interpretativo del Corán y de la Sunna y su escaso conocimiento militar. Su primer enemigo acérrimo no es el ejército, ni el ESL o las milicias de autodefensa de kurdos, alauitas o cristianos. Sus más odiados y temidos enemigos son los mandos de los otros grupos yihadistas de Siria. Porque son los más afines, con los que rivalizan por el mando, con los que tendrían que competir por la dirección del movimiento yihadista en Siria.

El Frente al-Nusrah quiere establecer un “emirato islámico radical” en Siria. El Estado Islámico de Siria y Levante (Iraq…), nacido en las luchas de guerrillas de Iraq contra la ocupación estadounidense, quería crear un califato salafista más extenso. E instalarlo, de momento, en Siria e Iraq. Aunque ya ha hecho ataques de castigo a los chiítas libaneses, en respuesta al apoyo de Hezbolá a al-Assad. El primero está sintonizado con la gran estrategia de al-Qaida de favorecer la creación y el funcionamiento de “núcleos delegados” nacionales o regionales. Que desde su lejanía física y con la laxitud estructural de esa “Central del Terror”, puedan ser controlados por ella, en cuanto a órdenes, estrategias y operaciones y el uso de la “marca al-Qaida”. Pero, el EISL buscaba una independencia funcional y, quizás también ideológica, con el “central core” de la Red. Ya que actuaría como un “mando conductor operativo” en una zona supranacional, que podría incluir a todo el suroeste de Asia. Por ello, una jefatura superior administradora y ausente le sobraría enseguida al EISIL. Así, Ayman al-Zawahiri tuvo que intervenir y confirmar varias veces la vinculación del Frente Al Nusrah con al-Qaida y negar toda relación normal con el EISL. «El EISL debe ser abolido, mientras que el Estado Islámico de Iraq (EII) debe seguir funcionando», declaró en noviembre de 2013. Al-Zawahiri ordenó que el Estado Islámico de Iraq (EII) circunscriba sus operaciones a este país, mientras que el Frente Al Nusrah sea «una rama independiente de al-Qaida que informa ante el mando general». Significativamente, el Frente al-Nusrah (el ortodoxo, para al-Qaida) empezó a actuar en Siria hace años, cometiendo los “grandes atentados indiscriminados y aislados” con grandes bombas en la capital y otras ciudades, al principio de la guerra.

Los grupos yihadistas salafistas han fracasado en incorporarse activa y firmemente a un grupo social amplio, que dé cobertura e impulso permanente a su “movimiento socio religioso”. Su “catequesis de la violencia” les permite a ellos prepararse anímicamente para la muerte gloriosa y en paz, e, incluso para al suicidio, en la realización de sus acciones puntuales. Pero esa prédica no es un arma para la conversión de grupos sociales. Y hay una razón para ello: su “credo” radical carece de posibilidades de aceptación, triunfo y permanencia entre las masas, fuera de los avatares de una guerra. Los grupos yihadistas actúan con una brutalidad innecesaria e indiscriminada, que los descalifica ante el Islam, el Corán y la Sunna o tradición islámica, recogida en los hadises o “comentarios y hechos” escritos de Mahoma. Esta falta de legitimidad religiosa, provoca la ausencia de ulemas y muftíes a su lado. Su supuesta “ideología islámica” se basa en unos pocos versículos favorables del Corán (éste tiene unos 6200) y en algunos hechos históricos favorables y no en la totalidad del mensaje del Islam. Así, al-Qaida introduce un “factor de fractura social” junto a los verdaderos parámetros de la guerra de Siria.

La profunda crisis de la sociedad civil siria y el desgobierno producidos por una guerra civil “in crescendo”, que ya se prolonga por tres años, causando unos 140 mil muertos, han permitido a los grupos yihadistas afincarse en Siria. Sus zonas de refugio o sus áreas de influencia no son grandes, ni continuas. Ellas están más bien desperdigadas, cercanas entre sí , pero desunidas. Y ninguna de ellas resistiría el acoso serio del ENS o de las principales fuerzas rebeldes: el ELS, el reciente “Frente Islámico” que es especificamente anti al-Qaida, el novísimo Ejército de los Muyahidines sirios o las fuerzas kurdas que defienden su zona fronteriza con Turquía. Las zonas ocupadas forman como “manchas” amorfas y fluentes en evolución, de las que se repliegan si la presión militar enemiga es fuerte y continua. Para instalarse en posiciones alternativas lo más cercanas posible, que les permitan mantener una mínima conexión operativa con las otras posiciones temporales regionales. En estos momentos, las zonas de influencia de los yihadistas están en la cuenca del Eufrates y en las montañas del norte e intentan crearlas en la amplia cuenca del Orontes, con incursiones en la Latakia..

La decisión, la agresividad y el desprecio a la muerte de los yihadistas les ha dado ventajas militares sobre los opositores laicos rebeldes. Y su actividad y protagonismo es creciente en el panorama de la oposición militar siria. En varias provincias sirias, como Raqqa o Deir al Zor, han desplazado al ELS y se han “asentado” como la única fuerza operativa rebelde. En diciembre de 2013, el Estado Islámico de Siria e Iraq asaltó la sede del Consejo Supremo Militar, en la fronteriza ciudad turca de Bab al Hawa y saqueó arsenales y depósitos. Y los combates entre rebeldes han sido continuos en las regiones montañosas kurdas durante el primer cuatrimestre de 2014. Todo ello llevó a los EEUU y Gran Bretaña a suspender progresivamente toda clase de ayuda militar a los rebeldes sirios. Por miedo a que parte de los medios y suministros proporcionados y de los refuerzos al ELS, en forma de comandos sunníes entrenados en Jordania, lleven finalmente al encumbramiento de los enemigos de Occidente.

En su afán por conseguir la adhesión de nuevos seguidores, el EISL mira a Occidente. Sus objetivos preferentes son los jóvenes ilusionados, desmotivados anímica e ideológicamente, no educados en las virtudes de la civilización europea y mimados y sobrealimentados por nuestros países mercantilizados, que han convertido todos los deseos en necesidades a satisfacer por los mercados. Así, el EISL difundió a fines de mayo la primera edición de un semanario en inglés, el «Islamic State Report» (Informe del Estado Islámico) y un vídeo en alemán, pero subtitulado en inglés. En éste un yihadista occidental, alaba a al-Baghdadi y anuncia como «buenas nuevas… el regreso de la Sharia y el Estado Islámico» y pide abiertamente a sus simpatizantes que acudan, «y se unan a las filas del EISL”. El semanario «Islamic State Report» pretende dar una idea del creciente grado de institucionalización que está adquiriendo el control que mantiene el Estado Islámico en Raqqa. La publicación recoge una entrevista con el responsable de la formación de los nuevos clérigos de ese territorio, el jeque Abu Hawraa al-Jazaairi. Que explica que ya han educado a decenas de ellos en un nuevo centro educacional y que han prohibido la presencia en las mezquitas de aquellos que no cursen en él. La revista «Islamic State Report» en un segundo reportaje resulta ya irónica y sensacionalista: «De patrulla con la Oficina de Protección al Consumidor», lo titula. Y Abu Salih al-Ansari, el responsable de la unidad especializada en comprobar que no se vendan alimentos en mal estado, o que no se ajusten a las directrices islamistas del EISL, avisa en él que se ha habilitado un teléfono para atender las quejas del público…

(CONTINUARÁ)

La Lucha Terrestre en la Franja de Gaza en 2014 (SEGUNDA PARTE).

(FINAL)

Las posiciones de combate de la infantería son sencillas. Tienen sectores de tiro entrecruzados, una protección inmediata contra la irrupción enemiga (en masa o de comandos), unas cubiertas contra el fuego pesado normal y un ocultamiento suficiente, que las encubra de las vistas desde las posiciones enemigas probables sucesivas y sus vías de aproximación. Los obstáculos y las minas, falsos en bastantes casos y siempre a distancia para no delatarlas, sirven para romper el ataque del Tsahal y para brindarles blancos más estáticos, por ejemplo para los morteros, que deberán tener registrado su fuego en los distintos puntos de su contorno. La destrucción que genera el soporte no preciso del fuego pesado del Tsahal, refuerza las posiciones de combate rebeldes, rodeándolas de cascotes que dividen y dificultan los accesos israelíes, salvo cuando son alcanzadas por un impacto directo. Para operar esta estructura defensiva los milicianos tienen preparados numerosos y estrechos túneles, trincheras de arrastre y boquetes en tapias y paredes interiores de los edificios. De tal manera que, ocultos de las vistas, les permitan ocupar las posiciones de combate y de observación deseadas, defenderlas más o menos tiempo o no, trasladarse entre ellas y reforzar las más amenazadas o presionadas por los israelíes.

Los patios de las casas palestinas, muy común en las construcciones árabes, les sirven para colocar los morteros, que constituyen su único “fuego pesado” de combate, protegidos por una posición de infantería. El mortero habitual es el ruso de 82 mm. M-1937. Unas posiciones semejantes, muchas veces excavadas varios ms. y protegidas por el entorno de las casas y los patios interiores y las azoteas, rodeadas de habitantes inocentes e inermes, son las que utilizan para lanzar sus cohetes de vuelo libre, los Kassam I y II propios y los iraníes, sobre las poblaciones israelíes cercanas al norte y al este de la franja de Gaza, pudiendo ya atacar a Jerusalén y Tel Aviv, las capitales socio religioso administrativas de Israel y el puerto de Haifa. Los cohetes iraníes son más modernos y precisos y tienen un mayor alcance (hasta unos 80 Km). Los reciben desmontados desde Egipto, a través de una red de túneles ad hoc, paralela a los pasos fronterizos oficiales.

El momento crucial para la defensa local ocurrirá cuando el jefe del sector decida evacuarlo, tras haber detenido a las fuerzas terrestres del Tsahal por algún tiempo. Pero, sin exponerse a una lucha a las distancias cortas con fuerzas mejor entrenadas y equipadas, a ser desbordado o a perder su libertad de acción. Esto va ligado inexorablemente a la cesión de espacio a los israelíes. Para ello se sustraen los yihadistas, en un momento oportuno, a la presión directa del enemigo y aparentando seguir su presencia. Los milicianos de Hamás tienen suficientes túneles de salida dirigidos hacia edificios no muy cercanos (muchas veces oficiales e incluso respetables (mezquitas), oficinas, empresas, algunas viviendas) o cauces secos (wadis), matorrales, poco evidentes, en el escaso despoblado de Gaza. Desde donde se puedan dispersar por la superficie, en muy pequeños grupos, hacia posiciones amigas de acogida, en otra de las zonas de defensa, en los primeros momentos. La protección de la evacuación es vital y las dos entradas de estos túneles, en ambos sentidos, están cubiertas siempre por nidos de resistencia, que llevan a cabo una defensa rígida.

Los túneles, como vemos, forman toda una red extensa y subterránea, en un plano inferior y paralelo a la zona de Gaza. Que les sirve a los palestinos para moverse subrepticiamente; para refugiarse momentánea o duraderamente (los jefes, jefecillos y «buscados» por los israelíes); para mecadear en Egipto con contrabandistas de todas las clases; para infiltrarse a corta distancia en Israel en destacamentos de asalto…

Conclusiones tácticas y operativas para esta lucha urbana.

La estructura “militar” de Hamás se asienta socialmente en los clanes locales palestinos, donde se reclutan a los miembros de las brigadas de Ezzedin al-Kassam. Su unidad táctica superior suele ser un “batallón” reforzado de alrededor de medio millar de hombres, por darle un “nombre” práctico. En sus unidades escogidas, Hamás sí procura que la formación, el entrenamiento y el equipamiento de los infantes sean homogéneos. Están también las posiciones de la Yihad Islámica, juntas, pero no revueltas a las de Hamás. El mutuo apoyo de los sectores de la defensa durante un ataque israelí, es así difícil y precario. Es más complicado aún realizar contraataques, que no contrachoques sectoriales, sobre las penetraciones terrestres israelíes contra la franja de Gaza. Estos contrachoques contra las puntas de avance del Tsahal, que se adelanten a las otras, creando así entrantes vulnerables en las zonas palestinas, son muy sencillos y tienen pocas posibilidades de recuperar la situación anterior. Los milicianos de Hamás van a procurar alcanzar desde el frente, con tiradores aislados o en parejas, preferiblemente armados con el fusil de precisión SVD, a enemigos individuales y a pequeños grupos de soldados del Tsahal. Y también atacar de flanco o de revés a las unidades enemigas que se internan en su zona defensiva, que ya están desdobladas en pelotones o escuadras con uno o dos vehículos blindados de apoyo de fuego. Las comunicaciones preparadas de los guerrilleros, formando túneles entre barrios o grupos de casas, trincheras de arrastre, aberturas entre casas y pisos, les permiten aparecer, siempre en pequeño número, del orden de un pelotón y siguiendo una dirección dada, detrás o al lado de las unidades israelíes. Aprovechando mientras se detienen, se reagrupan, piden o reciben instrucciones, o deciden por dónde avanzar. Y erosionarlas, causándoles algunas bajas. Por ejemplo, desde un sótano o un piso, por un hueco irregular en una tapia, debajo de un vehículo aparcado o destruido, desde unos matorrales, un depósito de deshechos o una cuneta, donde emerge un estrecho túnel con la boca cubierta y disimulada. Desde esas posiciones ocultas lanzan algún cohete RPG-7V o varias ráfagas cortas, siempre apuntando, de la ametralladora ligera RPK de cargador largo o de la obsoleta, pero omnipresente entre las guerrillas, RPD de cinta. Los fuegos de armas ligeras de infantería al amplio horizonte, sin apuntar o desde la cadera, son inofensivos.

Hamás va a buscar en esta guerra la grave erosión enemiga. Israel es muy sensible a la pérdida de hombres, en los numerosos microcombates aislados que ocurrirán durante la irrupción y el avance israelíes. Pero no podrá dar una trascendencia táctica, ni mucho menos operativa, a su esfuerzo militar. Como segundo objetivo, desearía resistir el embate de Israel durante algunas semanas. Esto aumentaría su prestigio entre los árabes y con Irán e incrementaría ante el mundo la percepción de la capacidad de combate de su “fortaleza” urbana de Gaza.

Las fuerzas terrestres del Tsahal atacarán siguiendo 2 o 3 direcciones diferentes y convergentes sobre la franja de Gaza, desde el norte, el centro y el sur. Buscando así dispersar el fuego de rechazo palestino, perturbar la conducción de la defensa por sus mandos y romper la coherencia y consistencia del conjunto de la gran posición urbana. En un primer asalto, lo más inesperado posible, sobre el borde de las poblaciones y barrios, conseguirían unas posiciones de partida y de apoyo ya en su interior. Para continuar luego su difícil “trabajo de avance y limpieza” sistemático. Cuando la población es algo más grande, uno de los objetivos operativos del Tsahal será dividir en dos o más partes aquélla. Buscando fracturar la zona de defensa e impedir la colaboración y el apoyo mutuos de los puntos de retardo, facilitando el avance de sus infantes y la liquidación de los elementos hostiles de la población.

Hay dos brigadas de infantería israelíes imprescindibles en una operación terrestre: la Givati y la Golani. La primera cuenta con unidades entrenadas (tipo compañía reforzada) para el ataque con objetivo limitado en zonas urbanas. La Golani es famosa por su lucha contra los tanques sirios en la guerra del Yom Kipur de 1973, formando parte de una fuerza táctica de armas combinadas del Tsahal. Allí bloqueó el paso de aquéllos a través de los Altos del Golán, lo que hubiera supuesto la irrupción blindada enemiga en las llanuras de Galilea, un terreno favorable a la lucha de carros. La Golani cuenta con 4 o 5 batallones bien entrenados para la guerra urbana. Israel tiene varios campos de entrenamiento muy similares a las poblaciones palestinas, tanto de la franja de Gaza como de la Cisjordania.

Los objetivos de la operación terrestre son: La destrucción de las posiciones de fuego pesado palestino, especialmente las de su artillería reactiva, que se protegen operativamente con su inmensa dispersión por la totalidad de la franja. Y que actúa por áreas definidas, cuyas piezas o lanzaderas allí localizadas abren fuego sobre las zonas y poblaciones israelíes, cuando se les ordena y según sus alcances. También quieren destruir los túneles de aproximación y entrada a Israel de los comandos y agentes yihadistas. Para ello sólo tienen que actuar en los primeros cientos de ms. dentro de la franja. Ya que estos túneles, al igual que los de Raffah en la frontera sur, usados para la entrada de material de guerra, burlando el bloqueo de Israel, son siempre repuestos por los laboriosos guerrilleros en su “colmena”. Otro objetivo es la destrucción del “aparato ideológico, de mando y burocrático de Hamás”, que tiene “varios niveles de intensidad” posible y “cientos de blancos definidos o identificados”, clasificados en instalaciones y edificios, individuos y grupos, armamento instalado y depósitos, mercancías sensibles…

Israel, por su parte, se conformaría en esta ocasión con obtener este objetivo militar de desgastar suficientemente la capacidad de combate de Hamás. Para conseguir el objetivo estratégico nacional de un período de paz, que nunca será de muchos años, para los habitantes del sur y centro de Israel.

La Lucha Terrestre en la Franja de Gaza en 2014.

El Escenario geográfico y socio militar de los radicales islamistas.

La llamada franja de Gaza es un estrecho, llano y pequeño corredor costero junto al mar Mediterráneo, situado al sur de Israel. En sus aproximadamente 363 Km2 de superficie viven hacinadas más de un millón y medio de personas. El 99% de los habitantes son musulmanes y los cristianos suman entre 15 y 20 mil almas. La franja alcanza una concentración demográfica del orden de las 4150 personas por Km2, que es de las más elevadas del mundo. Su forma es la de un rectángulo alargado, de unos 45 Km de longitud, que mide 12 Km en su parte más ancha. Al sur está su frontera con Egipto de unos 11 Km., en torno a la estratégica ciudad de Rafah. Al este y al norte se extiende por unos 51 Km. la frontera de Gaza con Israel. La población más importante de la franja es la que le da el nombre, Gaza, situada en su tercio norte. Las otras villas destacadas de la franja constituyen realmente “repartos”, “barrios periféricos” o “poblados satélites del “ecumene” de Gaza. Entre las no citadas aún destacaremos a Beit Hanoun (en el extremo norte), Beit Layla, Jeque Zaid, Dayral Balah (al centro), Yabalia y Kan Yunis (al sur, pero no en la frontera con Egipto).

La tasa de paro de la población está entre el 35-40%. Esto la hace muy dependiente de las ayudas externas. Y, además, excita sus reivindicaciones identitarias y sociales y define como “único” responsable de sus males al enemigo más visible, diferente social y culturalmente, y cercano, Israel. La búsqueda de una solución rápida y utópica para esta población pasa, entonces, necesariamente por una derrota suficiente de Israel, la potencia opresora e imperialista. Esto hace que su población sea muy proclive a abrazar doctrinas y partidos “militantes islamistas radicales” (los MIR). Ellos les permiten vislumbrar y valorar una solución, siquiera en un futuro indefinido e impreciso. Y, al menos, les dan la esperanza que todos necesitan. La Yihad Islámica y Hamás son las dos principales organizaciones islamistas con implantación en Gaza.

Ideología de los Palestinos islamistas radicales.

Hamás, como organización socio político religiosa totalitaria, ejerce un poder extenso en todas las áreas de convivencia civil de los habitantes de Gaza. Este poder está condicionado también por el carácter de la lucha en unas condiciones de aislamiento, cerco y penuria. Esto le permite a Hamás invocar en su “defensa general”, la opresión de que es objeto, bien real, sentida y/o magnificada, toda la población palestina de Gaza. Sin que en la práctica se distinga bien el sufrimiento tremendo de los palestinos, del victimismo esgrimido por Hamás o la Yihad Islámica. Entre 100 y 200 mil son los militantes activos reales de ambas organizaciones radicales. Además,están los simpatizantes y colaboradores de ellas, con distintos grados de implicación en los servicios y de tiempo dedicado al apoyo de Hamás y de la Yihad Islámica.

Hamás se mesmeriza, se tensa y se crece ante las perspectivas de un enfrentamiento más o menos próximo con Israel. A un pueblo no se le puede tener permanentemente en armas, ni, mucho menos, en alistamiento de combate. Pero, la razón de ser de Hamás es recuperar e imitar doctrinal, social y militarmente los tiempos épicos y gloriosos del primer siglo del Islam, que coincide aproximadamente con nuestro siglo VII y con la primera parte del VIII. Fue la época, tras la muerte de Mahoma, prolongada en el tiempo más allá de los 4 primeros califas, desde Abu Baker a Alí, llamados por los sunníes los Rashidun, los “rectamente guiados (por Dios)”.

Porque sus ideólogos radicales totalitarios han decidido que, cuando el Islam practicaba la Yihad armada y era riguroso en la fe y sus costumbres, el Islam convencía, arrollaba, se extendía prodigiosamente por tres continentes y era casi invencible… Y creen que reproduciendo las “condiciones básicas” de aquel contexto social, de aquella civilización en auge, los musulmanes actuales volverán a ser grandes, temidos, respetados y aceptados. No hay nada más ni nada menos.

Comprobamos que cada pocos años ocurre o provocan un “casus belli”, digno de su nombre y con sus perniciosos efectos para las poblaciones correspondientes. Así, no hay muchas posibilidades de poder dialogar verdaderamente con esto, de alcanzar puntos de encuentro y de llegar a acuerdos de paz consistentes y aceptables para todos.

Consideraciones operativas de la Defensa de Gaza frente a Israel.

La defensa terrestre de Gaza es muy difícil de sostener en el tiempo. La franja carece de espacio geográfico para poder establecer una defensa flexible, móvil y escalonada en profundidad. Esto es necesario para darle potencia, solidez, continuidad y apoyo a la lucha de rechazo. Además, el abastecimiento externo de armas, municiones y equipo militar a Hamás estaría estrangulado por Israel. Que puede bombardear con precisión la zona de túneles de comunicación en torno a Rafah, que cruzan más o menos subrepticia y toleradamente la frontera. Sólo entre 2005 y 2009 se construyeron 970 túneles nuevos. Para garantizar el sellado de ella, el Tsahal podría establecer “cerrojos”, situados transversalmente en la franja y ocupados con infantería mecanizada reforzada. Ellos impedirían el tránsito de equipamiento militar desde Egipto. Las armas y equipos de Irán tienen su hub o centro logístico de partida en el Yemen. Desde aquí se transportan por el mar Rojo hasta el norte de Sudán, desde donde parten en caravanas de camiones. Cruzan a Egipto hacia la mitad de su frontera sur y se dirigen a Rafah. Los israelíes realizan esporádicamente bombardeos sobre esta “ruta del mal”, concentrándose en los depósitos intermedios de la ruta y en los vehículos de carga. En febrero de 2009 los israelíes bombardearon en dos ocasiones la “ruta”, destruyendo 31 camiones de 2 caravanas y matando a 88 individuos del “personal logístico”. Episodios similares se registraron en abril de 2011. Y en octubre de 2012 una explosión imprevista destruyó una fábrica de armas junto a Jartum, la capital. La persecución naval de este flujo contrabandista, a través de vuelos de aviones no tripulados de detección y exploración sobre el mar Rojo, corre a cargo de los EE.UU. Y es la escasa y reticente colaboración de los tres países implicados, Yemen, Sudán y Egipto, la que no permite hacer excesivamente oneroso para los intermediarios y con poco rendimiento para el usuario final, ese tránsito de armas pesadas de artillería reactiva.

No es fácil utilizar y defender unas zonas de rechazo urbanas. Su empleo implica unas elevadas exigencias a los combatientes islamistas: A toda la tensión “profesional”, de combatiente, que soportan estos irregulares, se une la tensión creada por una lucha civil feroz. Que ellos mantienen, por voluntad suya, entremezclados en sus “posiciones de combate, de fuego y alternativas”, con las familias inermes palestinas y sus hogares, resultando todos igualmente amenazados y agredidos. Por todo ello, entre las decenas de miles de rebeldes armados, de las Brigadas de Ezzedin al-Qassam (rama militar de Hamas) y de las Brigadas de al-Quds (brazo armado de la Yihad Islamica palestina), no más del 20 % de ellos pueden en estos momentos utilizar eficazmente esta forma de lucha defensiva.

Cada poblado o aldea, incluyendo Gaza, la capital de la franja, constituyen zonas semiautónomas de defensa. En ellas establecen puntos de retardo, más o menos reforzados. Éstos protegen las posiciones más críticas de esa zona, incorporan al rechazo los edificios con estructura de acero, especialmente resistentes, y forman trampas de fuego para el enemigo que irrumpe. Aunque pocos edificios de esa clase existen en el estrujado y maltratado Hamastán. Los puntos de retardo de Hamás son difusos, ocultos e imperceptibles para los extraños. Existen numerosas posiciones alternativas o de recambio. Esto permite engañar al Tsahal sobre el límite anterior de la posición de defensa, su verdadera extensión, los límites de los sectores que la forman, el interés del mando rebelde de la zona en cuanto a su defensa y dispersar el fuego pesado aéreo y terrestre del atacante.

(CONTINUARÁ)

LA ACTUAL GUERRA CIVIL DE IRAK II.

(CONTINUACIÓN)

La Estrategia rebelde en el Conflicto civil de IraK.

En Iraq, la estrategia de los sunníes no pretendía ganar una guerra civil al régimen democrático imperfecto de al-Maliki, de la mayoría chiíta. Tampoco podría, expulsarlos del país por agotamiento, al hacer aflorar y destacar su incapacidad militar y política para acabar con los rebeldes armados. Así ocurrió en muchas “guerras de liberación nacional” en los países coloniales a mediados del siglo XX. A muchos de los movimientos guerrilleros populares les bastó con resistir durante algunos años las campañas y embestidas de los militares extranjeros. Y resistiendo, cansaron a los pueblos enemigos de las metrópolis de sostener una guerra lejana, poco asumida y dañina. Y enervaron a sus fuerzas armadas, que fueron muchas veces incomprendidas y hasta infravaloradas en sus propios lares y solares. Los sunníes luchan en Iraq por garantizar regionalmente el poder de sus tribus, basado en sus jefes aceptados, en sus “asambleas de iguales” entre los destacados de aquéllas y en el “código de honor”, que regula, con sabiduría secular, su comportamiento y sus derechos y deberes individuales y colectivos.

La estructura de tribus, clanes regionales y locales y familias, que estructura y soporta a las sociedades árabes, da el valor y sentido prácticos a las lealtades y los intereses, siempre relativos y aún oportunistas, de los árabes. Por último, es posible que las sociedades musulmanas modernas envidien en parte el “desarrollo económico occidental”. Pero también desprecian sinceramente la pérdida de las virtudes humanas que las sociedades cristianas occidentales han sufrido innecesariamente, en el logro de aquél. Los sunníes pelean por arrancarle a la mayoría chiíta los derechos y concesiones, que se les niegan demasiado tozudamente dentro de las reglas de la imperfecta y reciente democracia inorgánica existente en Iraq. Las elecciones últimas consagraron el derecho “democrático” de la mayoría chií sobre ellos. Y el “resurgir sunní” del general Petreaus, está ya sin “estímulos”, ni funciones reales. Sólo fue una táctica político militar efímera, buscando ahorrar vidas de los “grunts” (sus “quintos” o soldaditos valientes). Más que buscando, al menos parcialmente, una solución estratégica nacional para el enfrentamiento secular de los chiíes y sunníes iraquíes. Intentando así fraguar así una integración nacional superior, que superara de divisiones tribales y regionales. Que podría lograrse mejorando las condiciones sociales y económicas de la vida en comunidades sociales primitivas perfeccionables, las tribus y clanes de siempre.

Los sunníes han dejado ya gran libertad de acción al Estado Islámico de Irak, la fracción nacional de al-Qaida, con tal de que respeten su hegemonía social en sus zonas tribales. Entonces, les facilitan refugio, abastecimiento y ocultamiento temporales a sus “grupos de acción” en sus operaciones. Éste fue el caso de la concentración previa de las compañías y batallones del Estado Islámico a finales de 2013. Que fue el inicio de su campaña de hostigamiento y de ocupación temporal de al-Ramadi y Faluya. Y que, a lo largo de los primeros meses de 2014, fue languideciendo hasta disiparse sin resultados operativos. Faluya, donde los “marines” protagonizaron una gran batalla (en los términos de esa guerra contra la insurgencia), de la que sacaron importantes experiencias para la siempre difícil lucha urbana, está indefinidamente en poder de la insurgencia sunní.

El EISL mantiene un “dominio difuso” sobre ella, pese al asedio y los bombardeos constantes de las tropas iraquíes. Pero ya hemos dicho que la lucha urbana es una asignatura muy difícil y está pendiente de aprobar por el ejército iraquí. En ella la soledad del combatiente se acentúa, la muerte le respira encima, los demonios de la incertidumbre, la falta angustiosa de confort, el fuego pesado, incluso impreciso, del enemigo y el miedo cerbal lo acechan. Y sus mandos son demasiado flojitos, para transmitirle entusiasmo y darle las necesaria cercanía y profesionalidad, que les den confianza en ellos. Así, es difícil que la infantería regular penetre en una población con defensores motivados ideológicamente y decididos a defenderse.

A primeros de junio de 2014, el EISL lanzó otra ofensiva operativa en Iraq. Después de asaltar la ciudad de Samarra, irrumpieron en Mosúl y lanzaron una “acción de área” en las provincias norteñas de Salahadin y Diyala. El ataque contra Samarra 500 muyahidines, apoyados por camiones con ametralladoras pesadas y excavadoras, para desmantelar las barricadas erigidas por el ejército en torno a la ciudad. Samarra es una ciudad de especial significación para el propio al-Baghdadi, que nació aquí. Las fuerzas de seguridad iraquíes repelieron la nueva ofensiva en la que los terroristas recurrieron a sus “juramentados suicidas”, cinco de los cuales fueron abatidos. Otros dos «kamikazes» hicieron detonar un vehículo cargado de explosivos en la aldea de Al-Mouwaffaqiyah, al este de Mosúl, matando a media docena de personas. Decenas de personas han muerto en esas luchas. El asalto del ISIL a Mosúl se suma a los ocurridos sucesivamente en varias ciudades de las provincias de Ninive, Salahadin, donde está Samarra, y Diyala. Confirmando con todo ello la capacidad y la agresividad cada día más significativas del grupo fundamentalista salafista y la ascendencia de su líder, Abu Bakr al Baghdadi. Los especialistas coinciden en que la expansión del territorio que controla el ISIS tanto en Irak como en Siria son un reflejo de la intención de al-Baghdadi por desplazar al egipcio Ayman al-Zawahiri como sucesor de Osama Bin Laden.

«Desde al menos 10 años, al-Zawahiri se oculta en la región fronteriza de Afganistán y Paquistán sin hacer gran cosa, a parte de publicar comunicados y vídeos. Mientras que al-Baghdadi ha ocupado ciudades y moviliza a un número enorme de personas. Mata sin piedad en Irak y Siria. Cualquier que ame la acción se unirá a al-Baghdadi», dijo un antiguo responsable del servicio secreto del Reino Unido a la agencia AFP. Por su parte, el King’s College de Londres estima que el 80% de los yihadistas occidentales que acuden a Siria se unen al ISIL y no al Frente al-Nusra, que se mantiene a las órdenes ideologicas de al-Zawahiri. La realidad es que, además de contar con unos 10 mil combatientes en Siria y un número desconocido en Irak, el Estado islámico de Siria y el Levante se extiende intermitentemente por un territorio que se extiende desde Alepo hasta la provincia iraquí de Diyala, al este del país. Nunca en su historia los seguidores de Bin Laden llegaron a “controlar difusamente” tal extensión de territorio clave. «Al-Qaida es sólo un movimiento, nosotros somos ya un estado», declaró un orgulloso muyahidín salafista del EISL.

Dejando al margen las “operaciones temporales de acción, propaganda y prestigio”, al-Qaida tiene pocas probabilidades de asentarse y llegar a controlar firme e indefinidamente una zona más o menos grande en Iraq. Porque, las milicias sunníes rechazarían sus intentos de crear “bases estables”. Necesarias para realizar operaciones consistentes y conexas, buscando algún objetivo militar o social definido y trascendente. Al-Qaida les hace a los sunníes iraquíes gran parte del “trabajo de campo” difícil, sucio, despreciable y comprometido. Y su existencia y su amenaza es una baza a jugar por los sunníes. Siempre pueden acordar con el gobierno chií ejercer más o menos el control de al-Qaida en algunas áreas tribales. Ésta era la función para la que los reconvirtió el general Petraeus desde 2007 en “fuerzas de autodefensa” regionales, en las milicias Sahwa (del “resurgir sunní”). Táctica oportunista que siguió sin contar con el gobierno y pagando los estadounidenses las soldadas de esas milicias tribales. Con ello, como único enemigo antioccidental visible en el país, quedó “al-Qaida en Iraq”, transformado luego en el Estado Islámico de Iraq. Sus objetivos de los “ataques puntuales con explosivos” son las mezquitas, los mercados, las peregrinaciones, las concentraciones de civiles y militares y policías iraquíes y los tránsitos frecuentes o en masa de los chiítas. En muchos de estos sitios siempre hay miembros de una misma familia. Al-Qaida emplea la violencia incontrolada y llevada a sus extremos innecesarios, impúdicos y vesánicos, no dudando, sino buscando, además, sacrificar a sus “muyahidines suicidas”. Que nunca tendrán “expectativas de vida y de ascenso” dentro de la organización terrorista. El “EISL” traiciona hasta a sus “militantes más eficaces”, según demuestra “la correlación de los daños causados y la pérdida sufrida”.

En una “operación temporal de acción, propaganda y prestigio” el EISL ha tomado al asalto y sin encontrar apenas resistencia la ciudad de Mosúl durante la madrugada del lunes 9 de junio. Es indudablemente un golpe certero y maestro de al-Bagdadi. Veamos el por qué lo planeó y lo pudo conseguir fácilmente. Mosul es la segunda ciudad en importancia de Irak y es la segunda localidad del país que es ocupada, siquiera temporalmente por el EISL. El efecto de atracción y prestigio para el EISL y el golpe de descrédito para los gobiernos regionales y central de Irak son sorpresivos y grandes. La permanente disputa por la administración de la ciudad, a 350 kilómetros al norte de Bagdad, entre las autoridades iraquíes y las del Gobierno Regional Kurdo (KRG, sus siglas inglesas) influyó en la falta de defensas adecuadas de la segunda mayor ciudad de Iraq. La toma de Mosul ha sacado a relucir la esterilidad y la incapacidad para gobernar la urbe, generadas por el enfrentamiento entre el gobierno autónomo kurdo de Erbil y la autoridad central de Bagdad. Los kurdos aguardan desde 2007 un referendo que apruebe la absorción de esta ciudad por parte del KRG. Ahora, Erbil ha reconocido que el ejército del KRG, los “peshmerga” kurdos, no han intervenido para defender su ciudad del ataque sorpresivo del EISL. Y los policías y soldados nacionales que quedaban como guarnición estatal, abandonaron simplemente la ciudad a medida que avanzaban los “barbudos de Allah”. «Una petición para que los “peshmergas” colaborasen en la defensa de Mosul la tenía que haber hecho el gobierno federal», argumentó Jabar Yawar, jefe del Estado Mayor de los “peshmergas”. «Si nuestras fuerzas hubiesen estado allí, todas las explosiones y asesinatos de inocentes no hubiesen ocurrido», concluyó, pero “a posteriori” de los hechos. Los ardores guerreros no se cuentan, ni se blasona de ellos tras una retirada, convertida en fuga de autoridades civiles y militares. Se expresan eficazmente ante el enemigo, inerme por todos sus flancos, aniquilándolo por su osadía de atacar la capital.

«La ciudad de Mosul, provincia de Nínive, está fuera del control del Estado», confirmó una fuente del Ministerio del Interior iraquí. Para entonces, el EISL, que irrumpió con cientos de guerrilleros exaltados, portando armas ligeras, granadas RPG y ametralladoras de pelotón y sección, con sus banderas negras con la Shahada ondeando al viento, ya había ocupado la sede del gobierno central, otros edificios gubernamentales y varias sedes de medios de comunicación locales en Mosúl. La guerrilla islamista salafusta liberó del penal local de Badush a 1400 presos. Este ataque supera al dado por el EISL, en julio de 2013, a la cárcel de Abu Ghraib, al oeste de Bagdad. En aquella ocasión sacaron del penal a entre 500 y mil convictos. El EISL nutre también sus filas de fugados. Athil al-Nujaifi, gobernador de Nínive, escapó también en la madrugada. Según su oficina de prensa, el gobernador se encuentra en un lugar seguro y supervisando la situación. «Insto a los hombres de Mosul a mantenerse firmes en sus áreas para defenderlas contra los extranjeros, y a formar comités populares en sus distritos para cooperar en la defensa», declaró Nujaifi el lunes en un mensaje publicado en Internet. Ya se sabe, si no estás en Internet no eres nadie; si estás o no en tu puesto de defensa da igual. “El primero que va a portar armas para defender Mosul y sus habitantes soy yo,” dijo también el gobernador, al-Nuyeifi, desde lejos, como buen capitán araña.

(CONTINUARÁ)

LA ACTUAL GUERRA CIVIL DE IRAK.

El Oriente Medio (o “Middle East”) es la región geopolítica más convulsa y furente de nuestro mundo. Y por su cercanía, importancia económica y formar un nudo (“hub”, de los anglosajones) de comunicaciones entre tres continentes, es especialmente trascendente para nosotros. En esa región del Suroeste de Asia se dirimen varios conflictos armados y paralelos. Está la “lucha abierta” entre las ramas chií y sunní del Islam, formando los “hermanos separados enfrentados”, por la hegemonía político socio religiosa en esa religión. Que es una religión integrada verticalmente en todos los ámbitos de la vida social. Aquélla se concreta hoy en día en el Próximo Oriente (el “Near East”) en las guerras civiles de Siria e Iraq.

Existe también aquí el largo conflicto, prolongado por más de 66 años, son casi tres generaciones, entre los musulmanes, singularmente los árabes, e Israel, por un minúsculo trozo de tierra muy deseada. Lo cual sería una guerra entre estados, independientemente de su asimetría funcional y social. Que a lo largo de los años ha ido ocurriendo en fases de quietud y latencia y de actividad y virulencia, para preocupación de todos los hombres. Y que supone, para todos los vecinos de la región geopolítica, su supervivencia moral e ideológica. Y para los palestinos e israelitas, también conlleva su supervivencia física. Y que para casi todo el mundo supone la paz y la convivencia de todos en los lugares sagrados de las tres religiones monoteístas del Hombre, las más avanzadas, activas y cercanas al Dios Uno. Hacia el que la humanidad ha conseguido ascender lenta y penosamente a lo largo de nuestra historia racional. Nos ocuparemos en este ensayo del primer fenómeno militar citado, la actualidad militar de Iraq y Siria.

La Geografía de las Operaciones en Iraq.

Los terrenos de esta gran región geopolítica carecen en general de ocultamientos y cubiertas naturales, en forma de bosques, matorrales extensos y montañas. Esto hace que los únicos refugios y estancias temporales para los bandas rebeldes sean las aldeas y poblaciones. Las cuales se suelen agrupar, formando alargadas hileras, que se aprecian luminosas en la noche desde el cielo, a lo largo de los ríos que alivian su sed y sus riberas. Para su defensa y cobijo tienen que dispersarse por ellas, formando “cuadrillas de muyahidines” de no más de 35 o 40 hombres cada una. Este grupo es el mayor que puede ser conducido coherentemente por un “arráez” local, con pobre disciplina y formación militares. Por ejemplo, en enero de 2004, la inteligencia estadounidense interceptó un importante y significativo memorándum de 17 páginas, escrito por Abu Musad al-Zarqawi (el anterior jefe nacional de al-Qaida) y dirigido a Osama Ben Laden. Al-Zarqawi le expresaba su gran preocupación por su supervivencia: “En Iraq no hay montañas donde podamos refugiarnos, ni bosques en cuya espesura nos podamos esconder. Hay ojos avizores en todas partes. Nuestras espaldas están expuestas y nuestros movimientos se realizan a la vista de todos”. Además, no todas las poblaciones son defendibles de los poderosos medios militares, ni los insurrectos tienen la intención de hacerlo. Aquí no existen formas numantinas de lucha militar sin esperanza.

La geografía de Iraq cuenta con cuatro regiones principales: el desierto (al oeste del país y el noroeste del Eufrates), que ocupa gran parte de la superficie del país; la alta Mesopotamia (entre los ríos Tigris y Eufrates); las tierras altas del norte en el Kurdistán iraquí; y la baja Mesopotamia, que es una llanura de aluvión, creada con los años por el fluir de ambos ríos y que se extiende desde las proximidades de Tikrit hasta el Golfo Pérsico. Desde las altas montañas en las fronteras con Irán y Turquía, en la zona del Kurdistán, donde están las ciudades de Mosúl, Arbil, Sulaymaniya y Kirkuk, el país va siguiendo y viviendo el trazado de sus grandes ríos Tigris y Eufrates hacia su desembocadura en el mar. Y descendiendo en altura sobre el nivel de éste, desde las cumbres de más de 3000 metros, hasta llegar a su pequeña costa en el Golfo Pérsico y a las marismas salobres del sureste, que fueron escenario de enconados combates en la guerra de Irán e Iraq. Las montañas del Kurdistán son parte del inmenso sistema montañoso que, partiendo de los Alpes, se extiende hacia el este, penetra y cruza Asia occidental y central y termina en el gran macizo del Himalaya. El desierto ocupa las provincias del suroeste y centrales a lo largo de las fronteras con Arabia Saudita y Jordania, y forma parte del gran desierto de Arabia

Durante los casi 400 años de dominio turco, Iraq fue una de las regiones más atrasadas del Imperio. Lo formaban tres provincias otomanas, centradas en torno a los centros administrativos y comerciales de Mosúl, Bagdad y Basora. Las tensiones entre las tres comunidades iraquíes se refrenaban y controlaban cuando en Bagdad existía un gobierno central fuerte y respetado. A ello ayudaba la compartimentación geográfica, al estar principalmente localizados, los kurdos en el norte, los sunníes en el centro del país, con poblaciones en el centro sur, y los chiíes en el centro sur y el sur, con barrios en Bagdad. La ausencia de grandes intereses comerciales, consecuencia del subdesarrollo económico, que impulsasen los trasvases de la población rural, colaboraba a mantener firmes los límites demográficos de las distintas tribus en los espacios citados. Los cristianos, que suponían un 4% de la población, han sufrido desde 2003 un genocidio a manos de los “rebeldes musulmanes”, que jugaban al pim pam pum contra ellos. A pesar de ser nacionales oriundos mucho antes de que llegaran al país los musulmanes, los fieles del Patriarcado de la Babilonia de los Caldeos y otros, han sido atacados en sus personas, bienes y lugares de culto. Y esto los empuja a la emigración, para librarse del desamparo nacional e internacional que padecen. Nadie los defiende, ni ayuda. Y esto es de una bajeza e hipocresía internacionales que claman al Cielo literalmente. Así, los cristianos tienden a desaparecer de Iraq. Los kurdos, de religión sunní, suponen el 16% de los iraquíes, siendo de etnia árabe el otro 84% de la población. Las proporciones de sunníes y chiíes (un 32% y un 64%, respectivamente) dentro de Iraq son un tema controvertido y desconocido. Todos dan por válida la idea cualitativa (asumida también por los EEUU) de que los chiíes son el grupo mayoritario. Y que fue sometido al dominio de los sunníes en las instituciones durante el mandato del Baaz. Pero, algunos autores señalan que el porcentaje de chiíes fue engordado en los estudios demográficos iraquíes en los años 80, la época de la guerra con Irán. Cuando Saddam Hussein fue uno de los principales aliados de los EEUU en el Próximo Oriente. Y buscaba incrementar la peligrosidad e influencia de Irán entre la población chií de Iraq, justificando así el carácter autoritario de su régimen y la necesidad de contar con un ejército numeroso y bien armado.

Los Rivales enfrentados en el Suroeste de Asia.

En Bagdad, Samarra, Faluya y al-Ramadi, en la faja central de Iraq, y en Damasco, Alepo, Hama, Homs y Raqqa y las zonas montañosas fronterizas del norte de Siria se enfrentan dos enemigos desiguales y diferentes. Las tropas regulares nacionales están entrenadas para luchar contra un enemigo militar regular, dotado con un “ejército de masas”, que está “actualizado” con medios más elaborados tecnológicamente y hombres más entrenados para soportar las soledades y tensiones de los esperados campos de batalla actuales. Son las guerras a caballo entre las de II y III generación de la clasificación de los occidentales liberales. En definitiva, su “medio”, su espacio de actuación, es el enfrentamiento directo y abierto en presencia de una profusión de probables blancos enemigos dispersos. Esa “dispersión” facilita que los blancos propios no sean fácilmente detectados y adquiridos. Y la enorme capacidad de fuego pesado y personal actual, compensa el “vacío” relativo de los terrenos de combate. En efecto, desde las guerras de la antigüedad a las guerras de hace 2 décadas, hasta donde se han hecho cálculos, la dispersión del soldado ha aumentado en la proporción de 1 a 5000 en el campo de batalla o táctico convencional. El instrumento que emplean esos ejércitos es la atrición, la destrucción de los objetivos que presente el enemigo y puedan ser detectados y adquiridos en toda la profundidad de su dispositivo de marcha o de ataque. Los dos últimos escalones enemigos, modernamente cada vez más alejados o profundos, por aquello de ese “vacío” protector, que se compensa para su movilidad y flexibilidad, por la capacidad de transporte moderno, son alcanzados por la aviación de apoyo táctico de largo alcance o con la cohetería balística.

Pero, ¿qué pasa cuando se enfrentan a un rival más débil en medios y equipamientos, siempre evasivo por necesidad y método? Al que no le molesta retroceder o esconderse ante un enemigo superior. Sin que por ello se sienta indigno, perdedor de esos combates frustrados e inconclusos, o vencido. Sino que rehuye el combate que le es desfavorable, esperando una mejor oportunidad para utilizar sus parcos y eficaces medios, que tienen 40 años de diseño. Sabiendo que su enemigo mañana le seguirá presentando numerosos blancos, más o menos fáciles de burlar, hostigar, irritar y herir. Ya que los vehículos y las patrullas militares pululan por doquier, buscando una especie de “saturación de zona”. Pero, ocupado generalmente, midiendo los tiempos empleados en sus operaciones, punteando sus “check lists”, anotando el cumplimiento de sus misiones, desempeñando labores de vigilancia, escolta, acuartelamiento y marchas sucesivas, casi todas rutinarias, evidentes y demasiado masivas. Un rival elusivo que no busca tanto ganar batallas, sino molestar, erosionar y desgastar, para enervar y desmoralizar finalmente. Y que sabe que el tiempo trabaja a su favor en su propia tierra. Y que sólo tiene que resistir y esperar, con tal de que pueda mantener un volumen crítico de actividad militar enojosa sobre su enemigo. Con la que pueda confirmar ante todos, nativos y foráneos, dentro y fuera de Iraq o de Siria, su presencia en fuerza y su determinación en la lucha. Actuando como si se tratase de un gas nocivo, inodoro e incoloro, sutil y liviano por su naturaleza física, que todo lo alcanza, amenaza, penetra y daña.

La estrategia operativa de los grupos rebeldes irregulares se centra en nunca dejarse empeñar por el Ejército en combates perdidos por adelantado. Sus técnicas y tácticas son la movilidad continua y previsora; la dispersión y la infiltración en la lucha urbana, adelantándose en una defensa flexible, desgastante, con cesión de espacio; las acciones pequeñas, dispersas y más o menos simultáneas o secuenciales en un área dada; la huida escalonada; la lucha con objetivos muy limitados y en condiciones ventajosas temporales; el abandono sistemático de posiciones, obligando al enemigo a desplegarse y prepararse;

los ataques suicidas con “muyahidines explosivos de un solo uso”, para convertir un blanco de superficie (un mercado, una instalación de seguridad, una escuela moderna, un dirigente con su escolta) en zona de destrucción. Ellas pueden ganarle a los grupos rebeldes el tiempo necesario para sobrevivir bastante tiempo.

Evidentemente, todo esto puede resultar muy distinto, vergonzoso y sorprendente. ¿Cuándo? Si la mayoría de las unidades de uno de estos ejércitos nacionales, la forman “zumbados uniformados”, sin convicción, ni valor, sin espíritu de cuerpo, ni ganas de defender a su gobierno. Que sólo tienen la técnica militar y una táctica moderna no dominada. Entonces varias columnas volantes enemigas irregulares, sin seguridades a los flancos, sin ser hostigadas por la aviación militar, pueden pasearse a la máxima velocidad de recorrido por medio país y someterlo a su influencia. Que no a una ocupación, porque le faltarían bastantes miles de hombres.

(CONTINUARÁ)

PREFERENCIAS ESTRATÉGICAS DE LOS YIHADISTAS II.

(CONTINUACIÓN)

8) Las comunicaciones estratégicas de las guerrillas son precarias o ausentes, insuficientes, descuidadas y vulnerables en los grupos yihadistas. Y todo se debe a su constitución en red, desparramada, confusa y difusa que les caracteriza. Y no se trata de los mensajes, recados o alertas, que siempre pueden ser remitidos y recibidos, que sólo tienen trascendencia táctica. Y no es consecuencia de la alternancia de los despliegues y concentraciones en las acciones militares. Dichas comunicaciones son: Con las bases, para su descanso, refugio, reorganización, adoctrinamiento, información, apoyo logístico y su protección imprescindible contra el agostador “vagabundeo” estéril. Con las bandas afines o asociadas, para el apoyo en general, la información y su concentración operativa para las distintas tareas. Con el pueblo, para su descanso, refugio temporal, soporte y medios varios, información y la acción ideológica religiosa, para facilitar la necesaria extensión territorial y humana posterior.

9) Uno de sus objetivos estratégicos es golpear a cualquier gobierno, de cualquier origen y sociedad, con tal de que los “objetivos posibles” les sean asequibles. Puesto que el califato radical y agresivo del Dar el–Islam de los inicios del Califato sunní, no existe hoy en día y no se pueden integrar en él para su “defensa”.

10) Tienen un afán arraigado, aguzado y consistente de hacer publicidad de sus acciones con éxito. Con el que Occidente colabora insensible y gustoso de extender y defender la libre información. Logrando con todo ello la magnificación y la exaltación de unos resultados dolorosos e inconexos. Que les brindan un protagonismo social y religioso muy superior a la trascendencia operativa de ellos. Esto no es más que la extensión del terror y de sus consecuencias políticas e ideológicas, mediante las “ondas de conmoción” que transmiten sin filtrar nuestras modernas comunicaciones a todos los pueblos, especialmente a nosotros, los europeos. Pero, todas las posiciones y actitudes sicológicas e ideológicas son también objetivos a defender y a conquistar por Occidente, en esta guerra de baja intensidad por la extensión de un dominio radical, anticuado, excluyente e impuesto.

Los “lobos solitarios” y la libertad de expresión ilimitable en Occidente.

Los lobos solitarios terroristas suicidas surgen por la conjunción de varias deficiencias, desdichas e ideología humanas. Casi todos son jóvenes llenos de idealismo (sacrificio por su grupo familiar y social y búsqueda de un futuro prometedor) y de intereses vitales, que están en plena ebullición de realizaciones. Su situación social y cultural suele ser deficiente e imprecisa. Sufren una marginación real y/o magnificada por la imaginación. Casi todos nosotros, puestos a ello, podemos esgrimir un montón de insuficiencias o carencias personales y colectivas, sicológicas y materiales, no resueltas. Y, como no nos las resuelven los demás, decir que estamos excluidos de la sociedad, es una acogedora huida de la realidad y un íntimo y verdadero dudar de nuestras propias capacidades (esto, jamás lo aceptarán), para culpar a los demás de nuestras desventuras. Además, la búsqueda de las carencias nos llevaría siempre a empantanarnos en añorar y conseguir los “deseos” omnipresentes e inextinguibles. Y esta “búsqueda negativa” nos puede impedir volcarnos en salir adelante, teniendo metas asequibles y progresivas, desarrollarnos como personas interior y exteriormente y estimar al prójimo con lealtad y confianza. Con lo que superaremos aquellas “carencias”, por la orientación, la intención y el esfuerzo que damos a nuestras ideas y realizaciones.

En aquel terreno abonado y germinal se pueden sembrar fácilmente las ideas sesgadas de una interpretación religiosa asequible, vindicativa, que brinda un propósito y una misión en la vida y que premia a sus “muhaydines” caídos en combate, especialmente a los mártires o testigos, con un premio sensible, claro, seguro, vistoso (esta cualidad de pura vanidad es muy atractiva), y cómodo (no es necesario dedicar a ello una vida de esfuerzo, entrega y renunciación). Las organizaciones yihadistas suelen también facilitar jugosos premios a las familias de sus “mártires”, con lo que éstos tienen también asegurado el bienestar relativo de su familia más directa por bastante tiempo. El resultado es que a los “perdedores”, “extraviados”, “desarraigados”, “agraviados”, “sin empatía hacia el prójimo”, no les cuesta demasiado tomar la decisión de convertirse en un mártir de la Yihad. Y el caso es que la propagación, la explicación y la impregnación, que diría Lorenz, de aquellas ideas venenosas y adictivas, se realizan con la mayor facilidad en nuestras sociedades modernas. Todos lo sabemos. Y éste es el centro de gravedad de la lucha contra los lobos solitarios. Cazarlos preventiva y aisladamente es muy difícil, porque no dejan apenas rastros. Hay que luchar contra los inductores necesarios de sus ideas (desde personas, compañeros, medios de comunicación, viajes a sus centros extranjeros). Para ello es necesario adecuar las legislaciones, como se ha hecho contra los maltratadores o los delitos financieros alambicados, apoyados por la comunicación inmediata y en línea. Sin perjudicar con ello la detección y el seguimiento debidos de maestros, discípulos, comunicaciones de todo tipo y sus antros. Y de esto, como de casi todo, tenemos experiencia sobrada. En julio de 1884, el entonces gobierno liberal de Sagasta, implantó la primera ley española contra los atentados con explosivos, protagonizados generalmente por los anarquistas. En ella se castigaba acertadamente, no sólo a los autores materiales de las tropelías, sino también a sus inductores.

La adaptación ideológica de la Yihad a los tiempos actuales.

El Islam tiene que asumir que la Yihad, como esfuerzo de sangre en el camino de Allah, fue necesaria para la instauración y la defensa de la primitiva comunidad de creyentes. Estableciendo el Profeta el estado islámico a partir de la destrucción violenta de la jahiliyya. Esta era la “barbarie existente anterior al Islam árabe”. Y que aún pudo ser útil la Yihad para su rápida extensión por el mundo, debido al estado existente de cultura y desarrollo de las civilizaciones medievales. Pero que su oportunidad histórica no existe actualmente. Y entonces debe ser reemplazado por “otro tipo de esfuerzo en el camino de Allah”. Es el esfuerzo de desarrollo personal interior (ascético), buscando la purificación y la superación de los creyentes. Este concepto existe en la Sunna y podría ser impulsado por los ulemas y los muftíes piadosos.

Desde el surgimiento de las principales escuelas teológicas sunnies, cobró también fuerza el principio del esfuerzo de reflexión personal, el ichtihad, en el Islam. El ichtihad va a permitir el desarrollo de la cultura árabe, tanto en lo tocante a los aspectos civiles (ciencias, comercio, literatura, arte) como al enriquecimiento de su “teología”; es la base de jurisconsultos como al-Chafii. El ichtihad es fuente de lucidez, creatividad, enriquecimiento, progreso y paz en “el camino del esfuerzo personal y colectivo hacia Allah” (que es realmente el núcleo religioso y la razón del Islam), cuando ya la Umma se ha extendido y multiplicado enormemente por el mundo. Hacia el siglo XI (siglo V de la hégira o marcha a Medina), los doctores de la Ley cierran la puerta al ichtihad. El Islam carece de teólogos propiamente dichos, porque Allah es inasequible e inmarcesible para el Hombre. El enfoque metodológico islámico se altera. Y a partir de entonces, se imita, se repite, se abusa de los compendios.

Las necesidades de renovación, compromiso y acción del Islam.

Ante ese terrorismo propio, el mundo islámico se paraliza y no sabe qué decir o hacer. El Terrorismo se lleva a cabo mediante acciones de guerra contra objetivos generales, inocentes e indiscriminados. Y su finalidad es coaccionar a los colectivos humanos, propios o enemigos, buscando resultados políticos y sociales. Es decir, sus “actos electorales” son los ataques violentos. Y los votos contabilizados son el miedo y la parálisis social, que extienden como la pólvora entre los hombres. Afirman los portavoces e intelectuales musulmanes que el Islam es paz y tolerancia. Pero esto no es totalmente cierto, como vemos por los hechos y las omisiones en su condena y ostracismo. La inmensa mayoría de los musulmanes se distancian de los atentados por “oportunismo” pasivo, no como actuación proactiva. Para proteger al Islam, preocupados por el creciente rechazo que sufre en Occidente.

Y no se trata de que reaccionen los intelectuales laicos musulmanes. Éstos no son operativos de la manera que conocemos en Occidente, como nuestros “políticos profesionales”. Ya que para un buen musulmán la política, la sociedad y la religión forman una trinidad única, excluyente e inseparable, establecida por Allah. Además, el fracaso social y político de los intelectuales laicos árabes quedó refrendado con el de las élites nacionalistas, izquierdistas y europeizadas, que impulsaron la independencia de las distintas naciones árabes tras la II Guerra Mundial. Y que crearon regímenes laicos, “socialistas”, apoyados en el clientelismo y la represión interna y separados por su ideología e intereses de sus respectivas sociedades musulmanas.

Pero, ¿cuándo intervienen en el debate de este tema los ulemas o los muftíes, con mayor ascendencia y el respeto de todos? Casi nunca. No se ha dado en el Islam una reflexión profunda sobre la oportunidad política y religiosa de la violencia. ¿Alguien conoce a pacifistas islámicos activos? Algunas actuaciones de los jefes espirituales del Islam son asequibles y serían apreciadas por todos. Los ulemas podrían declarar que los intereses del Islam y de la Umma tienen a España y al resto de Europa como buenos amigos, como parte de Dar el-Ahd. Que son los países donde la Umma no domina políticamente, pero que está en paz con sus habitantes y puede realizar sus actuaciones y ritos. Los ulemas podrían utilizar la institución del takfir contra los más recalcitrantes, peligrosos y criminales terroristas. Los que actúen desviados perversamente (con malicia o tras ser reconvenidos por aquéllos sin resultados) en nombre del Islam. Y no lo han hecho históricamente por el miedo paralizante a caer en una espiral destructiva y disolvente de reconvenciones mutuas y múltiples dentro de la Umma. Recordemos que la unidad monolítica religiosa no existe en el Islam, en el que el pueblo, además, tiene acceso libre a su “sumisión a Allah”, con sólo recitar la Profesión de Fe. Que equivaldría, en cierta forma y medida, al bautismo cristiano.

PREFERENCIAS ESTRATÉGICAS DE LOS YIHADISTAS.

Los insurgentes radicales fundamentalistas islámicos o yihadistas se dedicaron entre los años 60 y 80 a atacar a los que calificaban de “gobiernos musulmanes” corruptos y falsos o socialistas u occidentalizados y liberales. La fortuna fue poca para todo su esfuerzo empeñado. Por un lado, la retirada de los soviéticos de Afganistán. Pero, contando con el soporte logístico occidental y la imprescindible actuación militar de grupos pashtunes y de otras etnias afganos, dirigidos por los “señores de la guerra”. Es decir, los maliks destacados y carismáticos de los clanes y tribus regionales. Entre ellos el más célebre fue Ahmad Sah Masud, el León del valle del Panjshir. Y, por otro, consiguieron la toma del poder en Sudán, inspirados por al-Turabi, un “capitán araña”, al conseguir hacerse fuertes en su Ejército. Esto es aún un caso único en el mundo sunní. La propaganda no figuraba entre sus prioridades y la huella informativa que dejaron en el mundo occidental fue mísera. Pocos se enteraron de que existían y de ésos son menos los que recuerdan sus andanzas de entonces. A partir de los 90, el objetivo yihadista se vuelve contra el Occidente infiel. Considerando al Gran Satán, personificado en los Estados Unidos de Norteamérica y a sus correligionarios democráticos occidentales, como los primeros perturbadores y corruptores de los pueblos islámicos.

La Yihad permitió la rápida propagación del Islam.

Tres fueron las causas que estimularon a unas tribus árabes a emprender el camino de la conquista de amplios y lejanos pueblos y tierras, extraños a la Península Arábiga. La primera fue la razón religiosa. Como en toda comunidad religiosa primitiva, la Umma fue el centro de los mandatos y las bendiciones de Allah. Viviéndose colectivamente y con entusiasmo, el cumplimiento de una doctrina monoteísta y sencilla. Esta religión exigía, además, un proselitismo militante y coactivo, continuo y expansivo, dirigido hacia los infieles y los hostiles fronterizos. La obligación de la Yihad era similar a los otros cinco preceptos básicos del Islam. El Corán, entregado a Mahoma en el nacimiento del Islam, tiene numerosos versículos o aleyas que demandan de los fieles la lucha armada.

Por el lado de los intereses mundanos, la extensión de las conquistas árabes, en su avance incontenible durante más de un siglo, trajo el control sobre los bienes y haciendas de los nuevos y numerosos súbditos y el poder político y militar sobre ellos. El dominio musulmán se establecía por la presencia de un gobernador con su guarnición militar, en cada ciudad importante o región conquistada. La relación de los nuevos súbditos con el régimen islámico se establecía y regulaba por el pago al gobernador de los tributos periódicos. Debidos al vasallaje impuesto y por profesar, de momento, una religión diferente. Este flujo de dinero importante y constante comenzó a llegar a los conquistadores, que establecieron diversos mecanismos bastante inteligentes para su reparto. La tercera razón, asequible a los nobles, jefes y más destacados musulmanes, fue el reparto de las cuotas de poder que engendraban el dominio, la defensa y la gobernanza de los nuevos territorios de dar-el-Islam. Que son las tierras del dominio del Islam, las tierras dadas por Allah a sus fieles, las tierras que deben mantener o recuperar, si les son arrebatadas temporalmente. Así, fueron proliferando los emires, sheikhs y caides, ocupando y conformando la estructura política árabe de los territorios islamizados.

Las tribus árabes originales del Islam recibían una parte de los tributos y de los saqueos de la conquista, aunque no participasen en algunas expediciones militares. Otra parte era entregada a los participantes de la Yihad contra algún pueblo o región limítrofe del califato. Una parte importante era entregada a las autoridades de la Umma, centradas en el califato de Damasco o de Bagdad, y representadas regionalmente por sus emires o caides, para sufragar los gastos de la gobernabilidad y el mantenimiento del estado teocrático. De ésta, se derivaba una parte destinada a sufragar, equipar y formar las nuevas Yihads hacia los territorios fronterizos a dar-el-Islam, que iban apareciendo. Por último estaba el Zakat o la limosna canónica, entregada a los ulemas y muftíes. Que tenía como finalidad resolver y compensar a los musulmanes por las penalidades y los azares de la vida, con la aportación de su comunidad. Y que se repartía a los pobres, los impedidos y los enfermos, los huérfanos y las viudas de la Umma. Esto cerraba el proceso de reparto de la riqueza y el poder. Que soldaba y aseguraba mundanamente las aspiraciones religiosas de los creyentes de la nueva fe.

Contradicciones estratégicas de los yihadistas en la guerra irregular.

Las principales características de la guerra irregular son su prolongación en el tiempo, consecuencia de su baja intensidad militar, y que es civil y política. Lo que implican un gran desgarro social y actos inevitables de gran crueldad. Por el “ascenso a los extremos” de la guerra, que decía Clausewitz, sin las salvaguardias de las leyes y costumbres aceptadas que se pierden en ese “caos nacido de sí mismo”. Para alcanzar el poder o sus objetivos estratégicos, la guerrilla tiene tres objetivos en su estrategia total: la aniquilación militar del enemigo, que puede ser simplemente aflorar su incapacidad para resolver el problema de las bandas en un tiempo aceptable para la retaguardia popular enemiga; la destrucción de la infraestructura militar y económica que lo soporta y la captación del pueblo o de su base religiosa, étnica y/o social a sus ideas. En esta dialéctica de voluntades, ideologías y esfuerzos los aspectos estratégicos de las bandas irregulares de cualquier ideología son tres: las bases guerrilleras, su correlación de fuerzas con el enemigo regular y las comunicaciones en general.

Las deficiencias y miserias de los yihadistas, en relación con la estrategia y la estrategia operativa son:

1) Los yihadistas han fracasado en incorporarse activa y firmemente a un grupo social amplio, que dé cobertura e impulso permanente a su “movimiento socio religioso imperialista”. Los activistas más alienados se van aislando poco a poco (al menos, emocional e ideológicamente) de la sociedad en la que “viven”. Y lo hacen en aras de sus métodos violentos, a los que sacrifican todo por conseguir la eficacia en la acción. Siguen para prepararse un proceso de segregación, purificación (en sus improvisados ritos no ortodoxos ayunan, emplean agua de lugares sagrados y banderolas verdes o negras con inscripciones de las aleyas que les favorecen), consagración y radicalización. Esta “catequesis de la violencia” les permite llegar anímicamente a la muerte gloriosa y en paz, e, incluso al suicidio, en la realización de sus acciones puntuales.

2) Los grupos yihadistas actúan con una brutalidad innecesaria e indiscriminada, que los descalifica ante su religión y los aparta incuestionablemente de los musulmanes de ley y, aún, de los normales. Veamos algunas aleyas o versículos de al-Corán:

Sura (capítulo), 4 aleya 33 “…Oh, creyentes… no os matéis a vosotros mismos (no os matéis entre vosotros, es otra descripción)…”.

2, 10 “Cuando se les dice: No cometáis desórdenes (voz con la que se definen los crímenes) en la tierra, ellos responden: “Lejos de eso, introducimos en ella el buen orden (el bien)”.

2, 11 “¡Ay!, cometen desórdenes, pero no lo comprenden”.

28, 77 “Al igual que Allah hace el Bien, haced también vosotros el bien y no fomentéis la corrupción (el Mal)” (asesinato de inocentes y de las gentes que os acoge –las tierras de Dar al-Ahd-, borracheras, drogas, daños innecesarios de las cosas).

Y estas aleyas morales, simplemente las desprecian y desacatan, sin que Allah las hubiese cambiado para ellos nunca. 2, 100 “Nosotros no abrogamos ningún versículo de este Libro, ni haremos borrar uno solo de tu memoria, sin reemplazarlo por otro igual o mejor”.

3) Hay una ausencia absoluta de ulemas y muftíes venerables y piadosos a su lado.

4) Los terroristas islámicos están en muchos lugares profundamente divididos ideológica, institucional y estratégicamente. Aunque las bandas rivales puedan ocasionalmente brindarse apoyo, refugio, información o suministros. Las razones son que los jefes de bandas principales suelen querer ser siempre “emires o jeques e intérpretes del Islam.” La franja de Gaza es dominada desde hace años por Hamas, grupo radical fundamentalista palestino de orientación sunní, en rivalidad directa y violenta con el gobierno palestino de al-Fatah en la Cisjordania. En Gaza, dos organizaciones sucursales de al-Qaida, Ansar al-Sunna y Ansar al-Islam, unos grupúsculos irrisorios, se enfrentan también violentamente a Hamas por aumentar su influencia sobre los habitantes. Los talibanes pakistaníes, principalmente el grupo Tehkrit e-Taliban y los independentistas cachemires, realizan periódicamente atentados contra la minoría chií del país. En Irak, al-Qaida se dedica a atacar a los chiíes que acuden en peregrinación desde país y de Irán a los actos anuales de esta religión en sus lugares sagrados de Samarra, Nayaf y Kerbala. También lo hacían los radicales sunníes iraquíes (antiguos funcionarios del Baas y ex miembros de las fuerzas armadas, generalmente depurados sin procesos ni juicios, y grupos regionales tribales). Que estaban en rebeldía contra los gobiernos de mayoría chií antes del llamado “despertar sunní”, promovido por el general David Petraeus, que los transformó en “milicias nacionales de autodefensa del territorio”. La falta de “soldadas” estadounidenses para comprar y mantener sus lealtades, tras la “marcha retrógrada de Iraq de las fuerzas militares de los EEUU hacia la victoria final” y las discrepancias y, aún, los agravios entre ambas ramas del Islam, han hecho reverdecer los conflictos violentos en Iraq. Donde, ya en 1919, Arnold Wilson, el administrador civil británico en Bagdad, declaraba que “la unión de las citadas ex-provincias turcas (Bagdad, Basora y Mosúl) para formar una nación, era una receta para el desastre, porque implicaba que se obligaría a tres grupos étnico-religiosos muy distintos a trabajar juntos, siendo bien sabido que se odiaban mutuamente”.

5) Y el Delirium Tremens de su Acción Ideológica. Algunos de los más alocados guerrilleros islámicos fueron los argelinos de los años 90. Sin ser ni siquiera estudiosos del Islam y con intereses muy terrenales, se excomulgaban (de la Umma) unos grupos a otros en su desatino vesánico. El takfir o anatema se deriva de kfur o impiedad. Que se relaciona directamente con el “caos religioso” o jahiliyya anterior al Islam. Por el takfir se declara impío a alguien que es o pretende ser musulmán y se le destierra, al menos moralmente, de la Umma.

6) Por todo lo citado, las bandas guerrilleras islamistas carecen de bases permanentes o semipermanentes. Cualquier base localizada constituye un objetivo convencional para los militares. Que pueden hacer caer sobre ellas toda su capacidad de combate regular. Pero también es cierto que las bandas que no son aniquiladas pueden emigrar y radicarse en otra zona más o menos aislada e inaccesible. Aunque tienen por delante toda la labor inmensa de empezar a crear otras bases. Las bases las forman los territorios controlados por la guerrilla y, a veces, por ejemplo en poblaciones ocupadas, esto no es evidente, porque las bandas están veladas. Son también las áreas donde las guerrillas practican y ponen en práctica sus ideas religiosas y fines políticos. En ellas, las bandas organizarían a sus potenciales seguidores musulmanes, que así se convertirían (más o menos voluntariamente) en el soporte popular indispensable de las guerrillas.

7) Tienen una gran descentralización operativa. Esto lo consiguen en parte por la universalidad de la Umma. Que trasciende y supera la idea de nación o raza y les da la “assabiya” o pertenencia grupal e identidad personal, a través de una religión totalizadora. Pero que les impide también conseguir objetivos estratégicos consistentes. Aunque sus acciones puntuales sean importantes, odiosas, dolorosas, temibles. Y son así por la brutalidad, el desamparo, la mutilación y la efusión de sangre que sufren sus víctimas; y que asumen y temen todas las personas que se sienten amenazadas (el impacto es subjetivo); y no por la escasísima probabilidad que existe de sufrirlas. Su actuación irregular eficaz y trascendente podría empezar con acciones móviles de hostigamiento general en la retaguardia enemiga, a cargo de las bandas suficientemente asentadas en un territorio. Buscando el desgaste y la desmoralización de las fuerzas enemigas, su dispersión por el territorio amenazado y paralizarlas en la defensa más o menos estática.

(CONTINUARÁ)

La Guerra Civil de Siria II.

(CONTINUACIÓN)

Los participantes, los países vecinos y las potencias involucradas en la Guerra Civil de Siria.

Otras Etnias y Religiones de Siria.

Los cristianos suman cerca de 2,5 millones de sirios. Forman una minoría pacífica y laboriosa por sus características social y religiosa. El régimen laico les ha protegido y sus miembros trabajan en el Ejército y la Administración. Los cristianos se instalan en la franja urbanizada del este del cauce del Orontes y ven con creciente preocupación el protagonismo del islam militante. Esto les ha llevado a formar milicias de autodefensa del territorio en algunas ciudades donde la guerra ha aparecido.

Los drusos, que viven en Israel, El Líbano y Siria, son apenas un 3% de la población siria y estaban integrados en la sociedad laica monopolista del Baaz. Pero su descontento por la situación de fractura y miedos sociales está creciendo. Se asientan al sur de Damasco y al este de Derá, junto a la frontera jordana. Practican una religión sui generis, que mezcla el Islam con el sincretismo. No tienen mezquitas, ni edificios privados de culto y carecen de liturgia. Desde el siglo XIX, en pleno dominio de la Sublime Puerta, sus relaciones con los cristianos son muy malas. Han llevado a cabo, por cuenta de los turcos, diversas matanzas contra ellos, que hoy se calificarían de “étnicas y religiosas”. En la guerra civil de El Líbano de 1975 intervinieron a favor de Siria y contra los cristianos y la OLP de Arafat.

Los Rebeldes Armados.

El Ejército Libre Sirio (ELS).

Se cuentan por cientos los grupos armados que intentan o dicen luchar contra el Ejército Nacional Sirio (ENS). Los semi regulares armados insurrectos, aglutinados en el ELS, y las milicias o bandas étnicas, partidistas o religiosas adyacentes, cobran día a día más protagonismo militar. Éste se manifiesta en acciones más numerosas, más simultáneas y más persistentes que hace unos meses, y que se extienden ya por casi toda la geografía siria, a excepción de la zona alauita de Latakia. Sus acciones se concretan en las poblaciones de los cauces del Orontes y del alto Eufrates, que cruza el desierto sirio del este, y en las fronteras con las otras naciones árabes regionales. Los rebeldes carecen aún de capacidad de defensa para enfrentarse al ENS en descampado. Sin la ayuda de las “fortificaciones” que brindan las edificaciones y las vistas cortas, que producen las luchas en las urbanizaciones y centros fabriles, debido a la multiplicidad de “alturas ocultantes relativas”. El ELS está formado casi totalmente por sunníes y su misión es puramente militar.

EL ELS es un conglomerado de fuerzas dispersas y dispares. Que provienen de la deserción intermitente de grupos de miembros de las distintas armas del ENS. El conjunto del ESL está lejos de constituir una estructura orgánica estable y consolidada. Su orden de batalla lo constituyen las “brigadas” regionales. Que operan tácticamente buscando objetivos limitados: de hostigamiento; emboscadas; ocupaciones de zonas o posiciones, pero con un ánimo creciente de empeñarse en ellas más tiempo; o golpes de mano contra las fuerzas de seguridad y autoridades locales importantes. No mantienen, ni tienen intención de defender rígidamente los objetivos que son ocupados en sus acciones de todo tipo. Y se refugian, desdobladas más o menos, en las cercanas cadenas montañosas. O, formando pequeñas unidades aún integradas, en los barrios de las ciudades donde han operado Homs, Hama, Aleppo, Damasco y otras poblaciones, buscando entremezclarse y protegerse en ellas.

Este ejército rebelde sirio, está mucho mejor capacitado y entrenado que las “brigadas” o grupos locales y regionales rebeldes. Al menos, sus hombres poseen una unidad de doctrina, de reglamentos y de armamentos. Pero, al aumentar últimamente el número de combatientes en sus filas, ha perdido bastante de esa unidad de mando superior y formación militar. Tienen en abundancia las variadas armas de personal, incluyendo las de la familia RPG y mejorados de cohetes HEAT de carga hueca y vuelo libre y algún armamento pesado de infantería (morteros y ametralladoras) y cañones antiaéreos de tiro rápido ligeros. Su gran debilidad es su penuria de vehículos blindados, de artillería y de los anticarros orgánicos de las compañías y los batallones específicos de la lucha anticarro. Y la carencia de una red logística estable, suficiente y provista regularmente.

Si los rebeldes han conseguido algunos éxitos puntuales o mantener una defensa más o menos móvil con cesión de espacio algún tiempo, en Alepo, en Damasco, en Homs, en Hama, es porque los soldados avanzan junto con sus carros. Como se haría en un ataque convencional a las distancias próximas de asalto, en terreno no quebrado o reforzado. Los carros carecen de suficientes vistas y el enemigo irregular puede batirles de flanco, de revés (apareciendo a su retaguardia por un sótano o bajo los restos de un vehículo inutilizado), y en su parte superior con lanzagranadas de carga hueca, disparados preferiblemente por parejas de tiradores. Con enemigos resueltos, formados y entrenados en lucha urbana se podría así producir un “tiro al carro”, de consecuencias desastrosas para una sección de carros que se internase sin protección. En zona urbana, el asalto se efectuaría avanzando la infantería por las casas y sus paredes y patios, con los carros en subordinación de guerra a media distancia, siempre protegidos por aquélla y apoyándola con su fuego directo. El avance por una calle o faja lo realizarían dos equipos de asalto o choque, que se turnarían y una reserva y debe mantener la seguridad en todas direcciones. Un batallón reforzado con blindados impulsaría el ataque por un sector de varias calles.

La Lucha Urbana del ELS en la Guerra Civil de Siria.

No es fácil utilizar y defender unas zonas de rechazo urbanas. Su empleo implica unas elevadas exigencias a los combatientes rebeldes: Una motivación suficiente, que les anime a tomar la vía de las armas y a arriesgar su vida por su causa, que les aplaque y racionalice el miedo inevitable a la lucha a las distancias cercanas con un enemigo superior, hasta que la veteranía les brinde nuevos impulsos. Un buen entrenamiento en la lucha de infantería, que les dé oficio y confianza. Una lograda cooperación entre las pequeñas unidades que las guarnecen, que les garantice una cohesión sin fisuras en su tenue y magro despliegue y que permita y facilite la conducción y la realización de sus planes. Unos nervios templados por todo lo anterior, que les acostumbre a luchar en solitario o en grupos pequeños, resistiéndose a huir ante la implacable amenaza del fuego pesado militar. Por todo ello, entre las pocas decenas de miles de rebeldes armados, no más del 20 % de ellos pueden en estos momentos utilizar esta forma de lucha defensiva.

Los rebeldes urbanos se protegen extendiendo sus posiciones defensivas más allá de lo necesario en una defensa convencional, cubriendo así una mayor superficie ocupada. Sus “fortalezas” son difusas, ocultas y aún imperceptibles para los extraños. Hay que entrar en las casas para detectar paredes perforadas y encontrar pasadizos bajo un mueble o una alfombra. La propia destrucción que genera el amplio soporte no preciso del fuego pesado, refuerza las posiciones de combate rebeldes, rodeándolas de cascotes que dividen y dificultan los accesos del enemigo, salvo cuando son alcanzadas por un impacto directo. En la zona de defensa establecen algunos puntos de retardo, más o menos reforzados. Éstos protegen las posiciones más críticas de la zona, incorporan a la defensa los edificios con estructura de acero, especialmente resistentes, y forman trampas de fuego para el enemigo que irrumpe. Los nidos de resistencia tienen aquí más importancia, dado que la ocupación de la zona de defensa es más tenue, las posiciones no pueden fortificarse demasiado, las vistas son más cortas y existen numerosas vías de aproximación. Dependen de los puntos de retardo y a ellos se repliegan si son invadidos o destruidos. Existen numerosas posiciones alternativas o de recambio, más de lo habitual en esta forma de lucha. Esto permite engañar al enemigo militar sobre el límite anterior de la posición de defensa, su verdadera extensión, los límites de los sectores que la forman, el interés del mando rebelde de la zona en cuanto a su defensa y dispersar el fuego pesado del atacante.

Sus posiciones no son complejas. Necesitan unos sectores de tiro entrecruzados, una protección inmediata contra la irrupción enemiga en masa o de comandos o de escuadras de tiradores libres, unas cubiertas contra el fuego pesado normal y un ocultamiento suficiente que las encubra de las vistas desde las posiciones enemigas probables sucesivas y sus avenidas de aproximación. Procuran alcanzar desde el frente, a enemigos individuales y pequeños grupos y atacar de flanco o de revés a las unidades enemigas que se internan en su zona defensiva. Y que ya están desdobladas en secciones o pelotones, acompañadas por vehículos blindados casi sin visión táctica. En esas posiciones lanzan algún cohete RPG-7V o varias ráfagas cortas, siempre apuntando, de la ametralladora ligera RPK o la obsoleta RPD. En los bordes de las zonas urbanas no establecen esas posiciones fijas. Aquéllos son ocupados por avanzadas de combate cuya misión es recibir a los posibles exploradores u observadores civiles, prevenir sorpresas y engañar sobre el trazado de la zona defensiva. Los ocupantes de las avanzadas de combate, distribuidos en parejas de centinelas y alguna patrulla móvil muy pequeña, se repliegan en su momento hacia los puntos de retardo más interiores.

Las Bandas armadas rebeldes, el Consejo Nacional Sirio y los Opositores conciliadores en la Guerra Civil de Siria.

En paralelo y parasitando en parte a las unidades del ELS existe una plétora indebida de grupos armados locales o semi regionales de civiles de todas las profesiones y orígenes: guías turísticos, agricultores policías, conductores de vehículos, funcionarios, barberos, etc. Formando unas “milicias” que carecen de cualquier entrenamiento que merezca este nombre. Su fuego de infantería no lo hacen al bulto, lo hacen al horizonte. Lo cual las hace útiles para misiones de presencia, semi “policía” civil, patrullajes lejos del enemigo y para recargar y tensar indebidamente las líneas de suministro de armas, equipos y avituallamientos del ELS. Casi cada localidad y cada zona tienen su unidad “recrecida”. Los Halcones de Sbam, el Frente de los Rebeldes Sirios, la Brigada de los Mártires, la 77, etc. Sólo en la provincia de Idlib pululan y avanzan en el vacío táctico y se retiran ante el ENS en fuerza, más de 80 grupos armados diferentes. Incapaces de coordinarse tácticamente para enfrentarse a aquél o para conseguir un resultado de trascendencia operativa. Estas bandas se originan en un grupo armado familiar, que se va extendiendo al clan regional y al que se incorporan vecinos e, incluso, desertores de bajo rango.

Se ha acusado también a los opositores al régimen de la ejecución in situ de miembros del ENS o civiles de las shabiba de al-Assad. ¿Cómo ocurre esto? En las lábiles y tenues delimitaciones de las zonas urbanas en poder de uno y otro bando, a veces los atacantes forman un entrante en la zona rebelde. Éste es fácil de cortar, por no tener consistencia la penetración. Las shabiba y a veces ni los militares no establecen su seguridad circular, la exploración de combate, la resistencia a las “sorpresas” ingratas del enemigo o la continuidad táctica con su grueso. Concretada la amenaza de los rebeldes, un pequeño número de milicianos o soldados no consigue retroceder ni infiltrarse a su retaguardia y son capturados. Nunca son más de una escuadra o un pelotón. La carencia de una verdadera estructura militar en las filas rebeldes, les lleva a los extremos de la violencia, según Clausewitz, a su aumento desproporcionado y sin límites. No olvidemos que es una guerra civil inter étnica y religiosa. Aquí “la cosa pública” está enraizada y afianzada en las tribus y las religiones, dos de las virtudes humanas más estables, antiguas y universales. Y, por ello, más definitorias de las identidades humanas.

Al-Qaida actúa en Siria a través de su franquicia del Frente al-Musrah por la Liberación de los Pueblos de Oriente. Pero su nombre es de longitud inversamente proporcional a su capacidad real operativa. Son responsables de los grandes atentados indiscriminados y aislados con bombas en la capital y otras ciudades. Esto introduce un factor de inestabilidad social en los verdaderos parámetros de esta guerra. Que es de mayor efecto e importancia de lo que le correspondería por el número y eficacia bélica de estos radicales socio religiosos islamistas. Son “vampiros cojoneros”, son “asesinos vesánicos” de árabes, porque Occidente tiene más medios para su defensa interna. En la rebelión de 2003 en Irak, al-Qaida poseía líneas de abastecimientos y reclutamiento desde Siria, que actualmente son utilizadas en el otro sentido. Y desde Turquía también reciben “muhaydines internacionalistas”, entusiasmados para un viaje al Jardín de las Huríes.

Todos los grupos opositores no armados, se crean en torno a “figuras” de nombre y probidad reconocidos en el país. Suelen ser profesores, magistrados, hombres de negocios y administradores públicos, no relacionados con el régimen, al menos, en los últimos tiempos. Con ello buscan ganar en respetabilidad y conocimiento populares. El CNS es una agrupación variopinta de la oposición y que, como único representante visible de ella, recibe el apoyo de algunas monarquías árabes y de países occidentales. El problema principal del CNS es la creciente influencia y participación que tienen los HM en él. Esto produce un malestar importante en el resto de los grupos opositores sirios. Lo cual le resta al CNS la representatividad contrastada y el respeto general a sus decisiones y proclamas. Y, aunque sus portavoces aseguran que su inspiración es nacionalista y que desaprueban la “visión del Califato” de los radicales sunníes, lo curioso es que éstos de Siria son los HM. En un alarde de “pequeño bonapartismo voluntarista”, muchos de los grupos armados, especialmente los más polarizados étnica o religiosamente, rechazan la influencia y la guía políticas de los que llaman “exiliados, capitanes araña o políticos de salón”. Existen también varios “grupos conciliadores”, partidarios de llegar a un acuerdo político con el régimen y detener la lucha fratricida. Algunos residen en Siria, tolerados por las autoridades, por lo que levantan suspicacias entre otros opositores. Los políticos de estos grupos tienen unas aspiraciones muy superiores a su influencia en un país en guerra.

(CONTINUARÁ)

La Guerra Civil de Siria.

Los participantes, los países vecinos y las potencias involucradas en la Guerra Civil de Siria.

Esta guerra civil no declarada y, por tanto, conflicto armado, se caracteriza por la existencia de un equilibrio imperfecto y tenso entre pariguales. Los equilibrios imperfectos tienden siempre a la estabilidad indefinida. En Siria, los rebeldes y el régimen han alcanzado un grado de fiera enemistad violenta, que sus existencias se excluyen irreversiblemente. En el exterior, las potencias concurrentes y los vecinos de Siria van esperando o buscando el acomodo y el logro de sus estrategias nacionales y de sus cuotas de poder y de influencias en el Próximo Oriente o el Asia Suroccidental. De momento, los avances son pequeños, imperceptibles. Es el tiempo callado de la acumulación de la “energía humana”. El régimen ya no conseguirá eliminar a los rebeldes, ni éstos tienen aún la capacidad militar para derribarlo. Ningún otro país ejerce el suficiente envite, ni tiene la libertad de acción necesaria que le permita imponer sus criterios. Por lo que los cambios se producen o se producirán por pasos sucesivos muy cortos. Llegará el momento de la eclosión de aquélla y lo hará inesperada y rápidamente, concretándose en un status quo bastante inesperado.

El Desarrollo acelerado de la Guerra Civil de Siria.

Desde las manifestaciones pacíficas multitudinarias por casi todo el país que se realizaban hace apenas unos meses, la revuelta social ha dado un importante paso cualitativo en su desarrollo y extensión. Se ha radicalizado y ha “tomado las armas” contra el régimen. Extendiendo sus “ondas de conmoción social” por todo el país, a todos los participantes, por los países vecinos y hasta las potencias extranjeras. Lejos están ya las manifestaciones de los jóvenes opositores, que no veían a la violencia como una opción aceptable de liberación nacional. Sin embargo, algunos analistas defienden que las ejecuciones ilegales de soldados, policías y civiles afectos al régimen comenzaron casi desde el inicio de las protestas generalizadas. Y otros atribuye esa radicalización de posturas a la represión selectiva y progresiva del régimen.

A esto se une la islamización creciente de la oposición armada. Al principio las manifestaciones partían desde mezquitas o locales céntricos. Y luego, se comenzó a dar culto a los “mártires” y a emplear la retórica islamistas en las comunicaciones y declaraciones y en la denominación de los grupos irregulares. Del grito en los primeros videos colgados en la Red o enviados al exterior del país, “el pueblo quiere la caída del régimen”, han pasado a “el pueblo quiere la proclamación de la Yihad por los ulemas y muftíes”. Este levantamiento no es laico. Es un levantamiento protagonizado por musulmanes más o menos practicantes del Islam. Laico es el régimen corrupto y rapaz de los Assad, donde las confesiones no islámicas eran respetadas y acogidas. Y que ha perdido la capacidad de defender y de representar al pueblo. Ésta es la justificación social de mantener y respetar a una dictadura exclusivista, casi siempre dinástica, a cambio de sus privilegios de clase opresora.

El gobierno de los Assad y su aparamenta política han dejado de formar hace mucho tiempo un régimen socialista y nacional. Ya que no representan, ni defienden, ni integran los intereses particulares y colectivos de su nación. Ahora sólo abanderan y protegen a los miembros de la amplia oligarquía socio religiosa, que acapara y distribuye en distintos grados el poder institucional, social y económico de Siria. El régimen sirio está cristalizado, sin fluidez, tanto social, como ideológica y administrativamente. Y se está convirtiendo en la cáscara de un “fruto socio político”, agostado, estéril y vacío.

Para los esquemas de los televidentes foráneos, tranquilos en sus casas a muchos Km. de los hechos violentos, los combates son feroces. Pero ello reside en que al enemigo que pretende matarte o mutilarte desde posiciones cubiertas y reforzadas, pues se le ablanda por el fuego directo pesado, se le corta la retirada ocupando un cruce de calles más allá y se le asalta su posición defensiva desde el techo o desde el suelo, por saltos asegurados sucesivos, si es que ha conseguido aguantar tanto (muy extraño). Desgraciadamente aquí no valen los recursos románticos de “disparen Uds. primero, señores rebeldes”. Para conseguir la decisión y llegar al fin, lo mejor suele ser enseñar los dientes desde el principio y actuar con determinación. Aunque ni los militares ni los rebeldes tengan la doctrina o la experiencia de la lucha urbana.

Los Participantes Sirios de la Guerra Civil.

Los Alauitas: el Sostén social del Régimen. Su Futuro.

De los 24 millones de sirios, los alauitas son apenas un 13-15% del total. Pero, de ellos se nutren el Partido Baaz, su régimen dinástico laico y los puestos claves de la Administración, de las Fuerzas Armadas (que incorporan a toda la población en el servicio militar), de las unidades militares (hay varias unidades de “Fuerzas Especiales”, formadas exclusivamente por voluntarios alauitas, que recibieron el nombre conjunto de “Fuerza de Despliegue Rápido”) y específicas de inteligencia (“mujabarat”) y de unas milicias recién formadas, diferentes a las burocratizadas y poco efectivas del Baaz, los “shabiba” o “grupos de tareas” más o menos coordinados, formados por auténticos matones regionales. Que se encargan de la última explotación socio política, tras las incursiones militares victoriosas de limpieza de rebeldes irregulares.

Los alauitas sirios nada tienen que ver con los chiítas iraníes o libaneses. Los alauíes tienen una religión “ad hoc”, formada por una mezcla de dogmas, rituales y virtudes del chiísmo y el cristianismo. Aderezada con retazos del platonismo, el zoroastrismo y los antiguos cultos persas, helenos y fenicios. No edifican, ni usan las mezquitas. Realizan sus “ritos colectivos” en las casas particulares, empleando en ellos el pan y el vino, en una sacralización de éstos, que copia sin efectos la “Transustanciación católica”. No cumplen el ayuno del Ramadán (el “Roza”) , ni efectúan la peregrinación colectiva a La Meca (el “Hajj”). Pero respetan la “ashura chií” o “martirio” del Imam Hussein en Kerbala, Irak, y celebran el “Nouruz” o año nuevo chiíta y las Navidades cristianas. Toda esta mezcolanza de características peculiares en su identidad étnico religiosa, está contenida en un libro semi secreto, el “Kitab al-Majmu”, transmitido entre sus eruditos a lo largo de las generaciones. Así, algunos ulemas y muftíes sunníes consideran a los alauitas sirios como la “herejía dentro de la herejía chiíta”. Y los alauitas, aislados en un mar de enemigos potenciales, se han servido de la discreción y el secretismo para perdurar y prosperar en su país, sin llamar la atención o ser molestados por sus vecinos ajenos.

Los alauitas se concentran al oeste de una delgada cadena de alturas, la Ansariyya, que se prolonga en dirección norte sur. Muy poco al este de esta sucesión de alturas, el Orontes, que alimenta la irrigación de diferentes cultivos desde la depresión natural del Gab, permite los emplazamientos urbanos, principalmente Hama y Homs. Aquí existe una estrecha y próspera llanura costera, donde está la base naval del puerto de Tartus, la única que los rusos poseen en el Mediterráno. El centro administrativo y comercial de la zona es la ciudad costera de Latakia, que da nombre a la “gran región alauita”. Acostumbrados a dirigir y ordenar, los alauitas cuentan con un buen plantel de mandos en todos los niveles de autoridad.

Latakia es étnica y religiosamente más homogénea que sus vecinos Israel, Palestina o El Líbano. Es decir, es la base geográfica de una etnia. Todos hablan árabe y el credo es el alauita. La gran Latakia ha sido conquistada sucesivamente por hititas, fenicios, asirios, babilonios, persas, egipcios, griegos, romanos, distintas realezas musulmanas centradas en los califatos y emiratos de Arabia Saudita, Egipto, Siria, Irak e Irán, los cruzados de Occidente, los otomanos y finalmente los franceses. Estos últimos recibieron apoyo de la población local, hostil a los otomanos. Lo cual hizo que París alistara un alto porcentaje de alauitas en sus tropas locales coloniales. Francia, además, permitió que entre 1920 y 1937 Latakia tuviese varios status políticos. Incluso fue un Estado independiente a finales de los años 20. París también permitió que El Líbano se separase de Siria, para darle una república propia a los cristianos árabes. Pero, en 1937 reintegró Latakia a Siria y permitió que la costa que está a su norte, la zona de HatayAlejandreta, formara un Estado aparte. Que en 1939 la Turquía laica anexó, expulsando a gran parte de su población, mayoritariamente alauita. Los alauitas se opusieron a todo ello y hasta los años 50 no aceptaron ser parte de Siria. El alauita Zaki al-Arzusi, al fracasar en una rebelión separatista en Hatay, cofundó el Baaz. Este partido tomó Damasco en 1963 y luego llevó a los alauitas al poder en 1970 con el golpe de los Assad.

Latakia sirvió como una de las bases sociales del golpe de estado que impuso el régimen del Baaz. Aquí podría instalarse “provisionalmente” (en diplomacia puede indicar “indefinidamente”) un protectorado ruso de la República de Latakia, como refugio de una parte de los sirios. También una “presión excesiva” de los victoriosos fundamentalistas sunníes sobre los alauitas, podría animar futuros separatismos armados en Latakia, si ésta se sintiese amenazada. Cuando las cosas se ponían mal para los alauitas, ellos se refugiaban en la Ansariyya. Y seguían un juego militar con arabescos de torna y fluye entre las llanuras y las sierras. Apto para defenderse y contraatacar oportunamente, en una lucha de infantería ligera, a toda clase de invasores regulares poderosos, singularmente los que maniobraban con unidades de línea pesadas y cerradas.

Los Sunníes.

Los sunníes son un 75% de la población siria. La organización paramilitar de los HM fue masacrada por Papá Hafez cuando su revuelta de 1982. Pero su ideología permanece y sus redes sociales, superpuestas a la organización tribal, funcionan. Aquélla les da una determinación para la actuación, que es propia de los grupos ideologizados activos. Los HM son como una “cofradía” legal, con las debidas distancias, del Islam. Y con el Zakat (la limosna canónica del Islam) mantienen servicios de atención social de todas clases (escuelas elementales y madrasas, dispensarios, hospitales, ayudas a personas y familias). Éstos cohesionan a la comunidad sunní en una “unidad de acción general” motivada, eficaz y resistente. Que es de muy difícil repetición o réplica por los laicos, los ateos y otros enemigos potenciales. Los HM de los otros países del Próximo Oriente están ayudando financieramente a los grupos afines sunníes sirios. Y hay “voluntarios irregulares sunníes” de Irak, sin soldadas desde la retirada de los EEUU, que están cruzando la frontera siria y su desierto del este, para unirse a la lucha armada.

Los Kurdos.

Ocupan casi toda la frontera norte con Turquía, al este de Alepo, en una franja de unos 50 mil Km2 y son el 10% de los sirios. El Kurdistán o tierra de los kurdos es una región montañosa del Asia occidental y de tamaño igual que España. Se extiende por el norte, desde el sureste de la península turca, Armenia y Azerbayán hasta Irán, limitándola al sur la Mesopotamia. Los kurdos han luchado y luchan con los distintos países en que se asientan, Turquía, Irán, Irak, Siria, por vertebrar aisladamente un estado nacional kurdo, carente de territorio propio.

En general, las minorías no se ven defendidas, ni representadas por el opositor Consejo Nacional Sirio (CNS), que está en desarrollo y vertebración. Así, los kurdos han creado su Consejo político Nacional Kurdo. Aunque su Partido de la Unidad Democrática, afín con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (el PKK, que opera en el sureste de Turquía y es considerado terrorista), actúa independientemente de él.

(CONTINUARÁ)

LA GUERRA QUÍMICA II.

(CONTINUACIÓN)

Empleo militar actual de los agentes de la guerra química.

Tradicionalmente se han elegido para este uso los productos tóxicos, con preferencia por los más letales. Sus empleos modernos buscan más la habilidad de estos agentes para atascar la realización de las distintas operaciones militares modernas móviles. En efecto, las medidas defensivas contra estos agresores suponen el uso de equipos personales engorrosos de llevar, de abrigos y refugios colectivos bien sellados, complicando la construcción de las fortificaciones fijas y de campaña, y de unos medios laboriosos para la detección de su presencia y para la descontaminación completa de la zona afectada por su empleo. Según esto, un adversario sin escrúpulos podría conseguir una cierta ventaja táctica amenazando con su empleo, especialmente si lo hace contra un enemigo decidido a no usarlos o que careciera de ellos para su empleo útil en combate. Este adversario ocasionaría a la fuerza amenazada serios problemas logísticos, tácticos y operativos, al adoptar las incómodas y onerosas medidas preventivas indicadas, que nunca serían absolutas en tiempo, lugar y fuerzas. Con ello, aquél mantendría aún su ventaja de decidir usarlos en una ocasión propicia.

Desarrollos actuales de los agentes químicos y sus perspectivas.

Hoy en día, las grandes potencias militares que cuentan con tecnologías adecuadas para ello, apenas intentan buscar o desarrollar nuevos agentes para la guerra química. Desde mediados de los años 60 del pasado siglo, todo el esfuerzo de investigación, pruebas y desarrollo se concentra en emplear más adecuada y eficazmente a los agentes conocidos. Un medio de acrecentar la efectividad de un agente es agregarle un producto espesante que le “soporte y fije” durante su empleo. Esto hace que la zona atacada sea más difícil de limpiar y que el agente activo adherido al “polímero orgánico” pesado, neutro y poroso, se evapore mucho más lentamente, prolongando el tiempo eficaz de ataque.

Un segundo desarrollo de la tendencia citada es la utilización de un sistema químico binario. Éste emplearía idealmente a dos productos de muy baja toxicidad aislados, los cuales, una vez en contacto íntimo, producirían el agente químico deseado. En general, el sistema binario tiene la ventaja inicial de permitir unos mejores almacenamiento, transporte y manipulación que los agentes químicos. Hasta hoy en día, esa reacción resulta más o menos incompleta, porque no se logra que la totalidad de los dos productos componentes reaccionen. Desde que comienzan a “emparejarse”, el agente formado va estorbando o impidiendo con su presencia inevitable y creciente, el contacto químico, íntimo, de las moléculas restantes de los reactivos. Por otro lado, al menos uno de los productos empleados suele ser tóxico y agresivo, pero bastante menos que el agente buscado.

Un tercer camino para emplear los agentes más eficazmente es protegerlos de las acciones defensivas contra ellos, incorporándoles un producto químico que actúe sobre ellas y las degrade. Por ejemplo, ante una máscara protectora individual se emplearía un producto penetrante y agresivo contra su filtro. Esto permitiría al agente químico circular incólume a través de ella y agredir al individuo supuestamente protegido. Los efectos psicológicos consiguientes de estupor y desamparo acrecentarían los daños sobre el individuo y su pequeña unidad militar en la guerra química.

El control de los agentes químicos en el contexto internacional. Problemas que plantean ciertas potencias medianas no democráticas.

En 1925 en la convención de Ginebra se promulgó un protocolo en el cual se prohibía la primera utilización (pero no la réplica o respuesta del atacado) de esos agentes en cualquier conflicto. Poco a poco, hasta 120 naciones han ido ratificando este acuerdo, incluyendo la URSS y los EEUU (en 1975). Algunas naciones consideran no incluidos en el protocolo a los agentes desfoliantes y a los lacrimógenos. Otras opinan que sí lo están y piensan que los EEUU violaron su espíritu durante la guerra del Vietnam. Los desacuerdos, lejos de aclararse, continúan, ya que, por ejemplo, las discusiones alcanzan a los productos recientes que atacan a los filtros de las máscaras individuales y que son inocuos para las personas, pero que inutilizan sus equipos protectores. Todo esto va haciendo progresivamente más difícil que los políticos y legisladores, aherrojados en la retórica, la semántica y sus encontrados y aún confusos intereses, puedan precisar unas sencillas y eficaces normas mínimas de utilización, vigilancia y control de los productos potencialmente agresivos.

Por su parte, las grandes naciones con tecnologías adecuadas para su producción y empleo han establecido por su cuenta diversos acuerdos destinados a limitar el almacenamiento de los agentes, como expresión de una capacidad permanente de su empleo. Además, se establecen inspecciones in situ de las posibles fábricas y de los lugares sospechosos de albergarlos e, incluso, de esconderlos. Es necesario, sin embargo, completarlos con unos procedimientos de verificación convincentes y prácticos y con la aplicación del castigo que se estipule en ellos para los violadores de las limitaciones firmadas.

Esto plantea, por lógica extensión, el problema de las potencias medias que puedan desarrollar o adquirir (las que posean o generen grandes cantidades de divisas) aquellas tecnologías necesarias. Si existe actualmente una relación directa entre la calidad de la militarización de una sociedad (doctrina moderna, medios, entrenamiento y disposición para utilizarlos) y el grado de desarrollo de los derechos públicos y privados en ella, los ejércitos de masas, menos eficaces y más vulnerables hoy en día, pueden florecer en las naciones en desarrollo y en ciertas aristocracias (gobierno de las personas más notables del estado, no necesariamente los mejores) bastante desarrolladas. La limitación de la información sensible o disidente, permitirá a los dirigentes aflorar y conducir en esas sociedades no democráticas una moral nacional y una voluntad de defensa operativas y sanas. Estos factores sociales eficaces de la estrategia de estado, serán capaces de generar y sostener una guerra, incluso preventiva, en determinados casos: hambrunas, cambios climáticos, reivindicaciones territoriales y étnicas, explosión de población y defensa y exaltación de creencias y religiones.

Por su parte, las naciones más poderosas e industrializadas de este tipo, que contando con las características vitales anteriores, consiguiesen dar un salto cualitativo en su desarrollo y modelar un ejército con doctrina y medios modernos, instrumento de sus élites u oligarquías y respaldado por esa nación conducida, presentarían un especial peligro militar en el panorama internacional futuro. Para estas naciones, en sus fases políticas más enfervecidas, los agentes químicos podrían considerarse fácilmente como las bombas nucleares de los pobres y oprimidos. Y se considerarían con derecho a poseerlas y a usarlas, al igual que otras naciones, en sus períodos de desarrollo social equivalentes, las pudieron investigar, sintetizar, fabricar e incluso emplear. Y estoy pensando en conflictos regionales, como se ve al enunciar sus causas desencadenantes, y, en un recuento meramente indicativo, en Pakistán, Corea del Norte, Irán, Turquía y Egipto y, cómo no, en el Iraq de Saddam Hussein, que perduró unido, funcionando y pacificado durante casi 24 años, hasta hace bien poco, abril del 2003.

Su proliferación no militar y su empleo en actividades especiales y terroristas. Otros medios para asesinar más eficaces, seguros en su empleo y discretos.

Los venenos químicos no resultan en la práctica tan repulsivos y temidos como los agentes biológicos. Por ello, en muy posible su empleo aislado y puntual por asesinos profesionales y por terroristas sin escrúpulos muy fanatizados, cuyo objetivo vital es extender el terror indiscriminado por las poblaciones civiles inermes enemigas. Los productos químicos nos acompañan en la vida, muchos resultan venenosos, y forman parte imprescindible de nuestros esfuerzos continuos por mejorar la duración y la calidad de vida de la humanidad. Y mal usados hacen daño y provocan dolor en sus víctimas o en sus manipuladores profanos imprudentes (no hay más que ver cómo se protegen con trajes y máscaras más impresionantes que las espaciales, los profesionales que los estudian, fabrican, distribuyen y utilizan).

Tenemos bastante próximo el caso del disidente ruso Alexander Litvinenko, del que primero se dijo que había sido envenenado con una sal de talio contenida en un insecticida, y luego se confirmó que el veneno fue Polonio 210, un isótopo radioactivo de ese metal venenoso de la familia del calcio y el radio. El rastro radioactivo y poco ponzoñoso del ataque se extendió por media Europa occidental, levantando toda clase de informaciones y comentarios en los medios de comunicación del mundo. ¿Sabían que el Polonio 210 está muy presente en el tabaco que se fuma, porque la planta lo concentra relativamente en su metabolismo, tomándolo del suelo? No se pudo hacer más evidente y chapuceramente esa ejecución. Empleando la terminología leninista, podríamos decir que se trata de una “provocación” de los servicios enemigos. Y es que ni los sicarios, aunque sean “oficiales”, son ya lo que fueron. ¡Cómo se degrada la educación a todos los niveles! Conozco directamente el caso de un señor de media edad, que fue muerto en la Plaza Mayor de Madrid en unas Navidades de hace unos años, de un certero y medido golpe en la base del cráneo. Con la aglomeración existente a su alrededor, nadie se enteró y, durante bastante rato, los curiosos pensaron que le había dado una lipotimia, un ictus, un ataque al corazón. No había sangre ni signos de violencia llamativos y evidentes en él o en su inmediato entorno. Hasta que llegaron las asistencias sanitarias, que comprobaron la verdad. El hombre no tenía enemigos y surgieron como explicación 2 hipótesis nunca confirmadas: una equivocación del sicario o un improbable arreglo de cuentas pasional. El caso está archivado y nunca llegó a los medios.

LA GUERRA QUÍMICA

SUS INSTRUMENTOS Y EL CONTEXTO HISTÓRICO. SUS POSIBILIDADES REALES EN LA GUERRA MODERNA Y COMO ARMA DE TERRORISTAS Y DE SICARIOS.

La guerra química es el empleo como armas militares de los productos químicos capaces de dañar, herir o matar a los seres vivos. Los productos químicos para la Guerra Química son denominados también “agentes químicos militares” y se les suele clasificar en tipos o categorías, según el efecto que producen en las víctimas. Muchas veces estos agentes agresivos son llamados genéricamente “gases venenosos”. Aunque realmente pueden encontrarse y actuar en los tres estados de la Materia: sólido, líquido y gaseoso.

Cuadro 1. Clasificación y algunos ejemplos de los productos usados como agentes de la guerra química.

Tipo o categoría Ejemplos: Nombre militar usual y el código militar.

Nerviosos tabun (GA), sarin (GB), soman (GD), VX, VR-55

Respiratorios arsina (SA), cianuro de hidrógeno (AC), cloruro de cianógeno (CK)

Asfixiantes fósgeno (CG), difosgeno (DP), cloro

Vesicantes gas mostaza o iperita (HD), lewisita (L), mezcla física de ambos (HL)

Vomitivos adamsita (DM)

Lacrimógenos CN, CS

Herbicidas agente azul, agente naranja

Incapacitantes BZ

Denominación, clasificación, breve historia de su uso y características militares de los agentes de la Guerra Química.

La nomenclatura química universal busca describir en el nombre de un producto a la totalidad de sus radicales activos y submoléculas que lo componen, sin lugar a dudas en cuanto a su calidad, número y posición en la molécula designada. Esto hace que su uso sea difícil para los no especialistas, principalmente en el caso de los productos orgánicos o derivados del carbono. Anualmente se sintetizan o “crean” varias decenas de miles de nuevos compuestos, orgánicos en su inmensa mayoría. Por ello, los agentes químicos militares son habitualmente nombrados mediante códigos o símbolos simples, dentro de una nomenclatura sui generis, apropiada, “ligera” y comúnmente aceptada.

Los agentes nerviosos impiden al sistema nervioso funcionar adecuadamente, al inhibir la actuación de las enzimas responsables de la degradación del exceso de la acetilcolina (que es a la vez un transmisor nervioso vital) en las dendritas y los axones. Éstos son, respectivamente, las entradas y las salidas de los impulsos nerviosos hacia los núcleos de las neuronas. La acetilcolina se acumula en demasía en esas terminaciones nerviosas citadas y las funciones normales de ellas resultan imposibles, llevando finalmente a la parálisis general y a la muerte por ahogamiento seco. Los primeros síntomas de su acción son espasmos musculares, miosis o señalamiento de las pupilas, nariz mocosa y babeos. Los agentes de este tipo son todos de la familia de los organofosfatados u organofosforosos (la diferencia la marca la valencia o “capacidad” química con la que actúa el fósforo unido a la molécula). En 1932 se observó por primera vez su toxicidad y se empezaron a utilizar como pesticidas, para el control de plagas. Esta utilización comercial continúa hoy en día. Durante la II Guerra Mundial, los alemanes sintetizaron y fabricaron en grandes cantidades los tres agentes primero indicados en el cuadro, aunque nunca los utilizaron militarmente. Esto llevó al desarrollo de nuevos productos de la familia, por parte de los norteamericanos, que obtuvieron en 1958 el VX, y de los soviéticos, que sintetizaron pronto un compuesto muy similar, el VR-55.

Los agentes respiratorios evitan que el cuerpo pueda utilizar el oxígeno en sus combustiones intracelulares. Esto hace que cese la respiración celular (que es la verdadera) y, por tanto, su producción de energía vital, lo cual conducirá a la muerte. Las características de su actuación hacen que sean unos de los venenos más rápidos conocidos. El uso del arsénico y del cianuro como venenos asesinos tiene una larga historia en la criminología. Su empleo como «agente militar» en la guerra química fue sopesado durante la Guerra Civil norteamericana (1861 a 1865) y por los británicos durante la Guerra de Crimea contra los rusos (1853-1856). Su uso en el campo de batalla fue perfeccionado durante la I Guerra Mundial. El cianuro de hidrógeno fue el agente químico de selección de los alemanes en sus campos de concentración durante la II Guerra Mundial.

Los agentes asfixiantes concentran sus daños en los ojos y en todo el tracto respiratorio (nariz, garganta, bronquios, pulmones). Producen la tumefacción (hinchazón patológica) de los tejidos afectados, lo cual hace que la respiración sea progresivamente dificultosa y lleva a un ahogamiento en seco de la víctima. Durante la I Guerra Mundial, con el inicio de la Guerra Química moderna, se hizo un uso extensivo de estos agentes, que por ser gaseosos son de difícil control y de resultados variables. Esto llevó a su sustitución militar por los agentes vesicantes.

Los agentes vesicantes producen heridas en contacto con los tejidos, semejantes a las causadas por las quemaduras. El primer agente de este tipo utilizado fue la iperita o gas mostaza, que debe éste último nombre a que su olor recuerda al de la especie sazonadora. Aunque se le conoce como gas mostaza, su empleo militar es en forma líquida o en aerosoles (pequeñas gotitas arrastradas por un gas inerte). Una mezcla de iperita con lewisita produce un agente llamado HL, que posee un mayor intervalo de temperaturas activas, sin congelarse cuando la iperita lo hace. Los agentes vesicantes poseen una gran persistencia en las zonas afectadas, normalmente de semanas, aunque se ha registrado su presencia incluso meses y años después de su uso, evidentemente cuando no se han empleado medidas de descontaminación en aquéllas. Estos agentes pueden causar la muerte por ahogamiento, al acumularse líquidos en los pulmones, derivados de los humores segregados por las heridas vesicantes producidas en el aparato respiratorio. La iperita fue utilizada extensamente en la I Guerra Mundial, buscando su capacidad para estorbar las necesarias operaciones militares habituales. Esto produjo un gran interés por estos tóxicos y para 1930 los británicos, los norteamericanos, los japoneses, los españoles, los italianos, los franceses y los soviéticos poseían fábricas para su producción con capacidades muy dispares. En el período de entreguerras, estos agentes fueron empleados por los italianos en Etiopía y por los franceses y los españoles en las rebeliones marroquíes. Aunque durante la II Guerra Mundial estos agentes fueron mantenidos en grandes cantidades en los arsenales químicos militares, su uso en una «guerra química» fue prácticamente nulo, salvo un caso de empleo masivo en China por los japoneses. Esos usos contra fuerzas masivas enemigas de calidad militar muy inferior, recuerdan los de Saddam Hussein contra sus kurdos del norte y contra las fanatizadas hordas de “muyahidin” iraníes, los basijs. Y así enviaban los ayatolás a estos “sans-culottes” religiosos para librarse de su ya incontrolable e incómoda presencia en los años 80 del siglo pasado. Y que llevaron a la inclusión de su empleo en batalla en la doctrina militar iraquí. Casualmente su posesión fue uno de los argumentos de los norteamericanos contra su régimen en 2003. Pero, ¿tenía Saddam los vectores, los medios eficaces de dispersión de los agentes para una verdadera guerra química?

Los agentes vomitivos son desarrollados por los británicos durante la I Guerra Mundial. Se trata de diversos compuestos de arsénico, que producen unas nauseas extremas, conduciendo a vómitos continuos e incontrolables. Durante la Guerra Civil rusa, en 1919, los británicos emplearon agentes vomitivos contra el Ejército Rojo en el norte de Rusia. Desde 1920 no existen registros de su empleo militar en una guerra química. Como su toxicidad oscila entre baja y moderada, su interés real es policial: para el control de motines y alharacas públicas y la suavización de criminales armados situados en posiciones protegidas, antes de su asalto por las fuerzas del orden. Recordemos que los policías, a diferencia de los militares, no están obligados a morir en su oficio, y de ahí su doctrina y su tendencia de actuar en sus operaciones con abrumadora superioridad de medios. Durante los años 30 del pasado siglo fueron utilizados así, pero luego las naciones occidentales han prohibido su uso contra los civiles en cualquier circunstancia.

Los agentes lacrimógenos irritan la piel y causan una gran profusión de lágrimas en los afectados. Sus efectos son inmediatos, pero transitorios y no son letales, salvo si se emplean en lugares cerrados, donde pueden alcanzar la concentración crítica letal. Esto los hace útiles en empleos de policía y de entrenamientos, donde las incapacitaciones prolongadas de sus víctimas son inaceptables. El agente CN fue sintetizado en Alemania en 1871 y propuesto como agente por los EEUU en 1917. Era ya demasiado tarde para emplearlo en la I Guerra Mundial, aunque desde entonces se ha utilizado ampliamente en los empleos dichos, incluyendo en algunos sprays portátiles para protección personal.

Los agentes herbicidas destruyen la vegetación y son comercialmente importantes para el control de las malas hierbas. Su empleo con intereses militares en una verdadera guerra química prolongada busca limitar o destruir las cosechas enemigas y desfoliar las plantas de zonas selváticas, para impedir la ocultación en ellas de las fuerzas enemigas, especialmente los rebeldes irregulares. Durante la Guerra de Vietnam, los norteamericanos usaron el agente Azul para impedir la formación del grano en los campos de arroz supuestamente enemigos. El agente Naranja, que es una mezcla de dos herbicidas con efectos sinérgicos, el 2.4-D y el 2.4.5-T, fue empleado en dicha guerra para desfoliar bosques enteros. El producto final resultó contaminado por una dioxina (tremendo veneno!), que se origina como subproducto durante la fabricación de los 2 componentes. A esta dioxina se le atribuyen los efectos indeseados y no previstos sobre los propios norteamericanos manipuladores y los habitantes de las zonas castigadas con el agente.

Los agentes incapacitantes buscarían que los enemigos expuestos a ellos dejen de combatir, pero sin causarles daños, heridas o muertes. Esto lo lograrían provocándoles efectos psicológicos o mentales que alteren temporalmente sus percepciones o sus juicios, de tal manera que sean incapaces de cumplir sus deberes militares. Hasta ahora no se ha encontrado un agente químico que cumpla militar y satisfactoriamente estos efectos, actuando en una guerra química «más limpia». Los EEUU han probado dentro de esta categoría al agente alucinógeno BZ y lo fabricaron durante un tiempo. Los resultados prácticos obtenidos con él resultaron variables e impredecibles, lo cual disminuyó su valor militar.

(continuará)

LA GUERRA DE REDES III.

(continuación)

Estasfortalezasson difusas, ocultas y aún imperceptibles para los extraños. En muy pocas horas se ocupan y se refuerzan las obras previas. Sus vías de comunicación necesitan más tiempo de trabajo, pero también son menos evidentes. Hay que entrar en las casas para detectar paredes perforadas y encontrar pasadizos bajo un mueble o una alfombra. Sus posiciones no son complejas. Necesitan unos sectores de tiro entrecruzados, una protección inmediata contra la irrupción enemiga en masa o de comandos, unas cubiertas contra el fuego pesado normal y un ocultamiento suficiente que las encubra de las vistas desde las posiciones enemigas probables sucesivas y sus avenidas de aproximación. Los obstáculos y las minas, incluso falsos en cierto porcentaje y siempre a distancia para no delatarlas, servirán para romper el ataque enemigo y para brindarles blancos más estáticos, por ejemplo para los morteros, que deberán tener registrado su fuego. La propia destrucción que genera el amplio soporte no preciso por el fuego pesado enemigo, refuerza las posiciones de combate irregulares, rodeándolas de cascotes que dividen y dificultan los accesos del enemigo, salvo cuando son alcanzadas por un impacto directo. Para operar esta estructura los insurrectos tienen preparados numerosos y estrechos túneles, trincheras de arrastre y boquetes en tapias y paredes interiores de los edificios. De tal manera que, ocultos de las vistas, les permitan ocupar las posiciones de combate y de observación deseadas, defenderlas más o menos tiempo o no, trasladarse entre ellas y reforzar las más amenazadas o presionadas.

Generalmente procuran alcanzar desde el frente, con tiradores aislados o en parejas, armados con fusiles de precisión tipo SVD o M-14, a enemigos individuales y pequeños grupos y atacar de flanco o de revés a las unidades enemigas que se internan en su zona defensiva, que ya están disgregadas en pelotones o escuadras con uno o dos vehículos blindados. Aquellas comunicaciones preparadas les permiten aparecer, siempre en pequeño número, detrás o al lado de esas unidades, mientras se detienen, se reagrupan, piden o reciben instrucciones, o deciden por dónde avanzar, y erosionarlas, causándoles algunas bajas. Por ejemplo, desde un sótano o un piso, por un hueco irregular en una tapia, debajo de un vehículo aparcado o destruido, donde emerge un estrecho túnel con la boca cubierta y disimulada. Desde esas posiciones lanzan algún cohete RPG-7V o varias ráfagas cortas, siempre apuntando, de la ametralladora ligera RPK o la obsoleta RPD. Los patios interiores de las casas les sirven para colocar los morteros, que constituyen su únicofuego pesado, protegidos desde una posición de infantería. Los disparan con los ángulos máximos sobre las concentraciones militares abundantes, recrecidas y siempre excesivas. El mortero habitual es el ruso de 82 mm. moderno M-1937. Aquí que el atacante presente tres veces más hombres (en medios la proporción debe ser de 20 a 1) no le favorece ni le facilita la labor, sino que le brinda al acosado defensor más blancos para poder emplear su exiguo poder de fuego. Sobre todo porque, en un momento dado, es pequeña la proporción de atacantes que están poniendo en apuros a los defensores.

A veces los irregulares poseen una defensa antiaérea de corto alcance. Desde otros patios y azoteas, siempre protegidos por un nido de resistencia cercano, se disponen varios equipos de portadores lanzadores de cohetes ligeros antiaéreos. Su localización en el despliegue se hace en función de las direcciones más probables de aproximación de las aeronaves militares y las más peligrosas para la defensa. Si son suficientes y hábiles en disparar, se emplean dos lanzadores cercanos, pero no contiguos, que forman el equipo, y que disparan sucesiva y rápidamente (los SAM-18 vuelan a 2 Mach) contra una aeronave o hacia una formación enemiga en aproximación inmediata al blanco. Un cohete típico sería el tierra-aire 7, llamadogrialen español ystrela(flecha) en ruso no cirílico. Tuvo sucesivas mejoras y hoy está sustituido en los arsenales militares por el tierra-aire 18 citado, que tiene una altura útil de ataque de 3,5 Km. (el doble), y unas guías, un propulsor, una cabeza explosiva y un detector de señuelos mejorados todos. El tirador se limita a dirigir el tubo lanzador ya cargado hacia su objetivo, esperar que el cohete le confirme la adquisición del blanco y pulsar de nuevo el disparador. Y a esconderse.

El momento crucial para la defensa resulta cuando el jefe de la zona decide evacuarla, tras haber detenido al enemigo algún tiempo. Procurando causarle las pérdidas más elevadas posibles, pero sin exponerse excesivamente a una lucha a las distancias cortas, a ser desbordado ni a perder su libertad de acción. Esto va ligado inexorablemente a la cesión de espacio a los militares. Para ello se sustrae en momento oportuno al ataque directo de su enemigo, no a su bombardeo o cañoneo extensivo, impreciso. Los rebeldes deben tener suficientes túneles de salida dirigidos hacia edificios no muy cercanos (muchas veces oficiales e incluso respetables (mezquitas), oficinas, empresas, algunas viviendas) o cauces secos (wadis), matorrales, poco evidentes, en el despoblado. Desde donde se puedan dispersar por la superficie en muy pequeños grupos, preferiblemente hacia posiciones amigas de acogida, en los primeros momentos. La protección de la evacuación es vital y las dos entradas de estos túneles están cubiertas siempre por nidos de resistencia, que llevan a cabo una defensa rígida.

Toda esta cohesión, disciplina, formación, entrenamiento y conducción firme y eficaz de las unidades irregulares clásicas, están lejanos de los de una estructura de redes militar laxa o de la enjambrazón de grupos independientes sobre un enemigo o defendiéndose de él.

La operatividad eficaz de las unidades y pequeñas unidades militares.

En la guerra de redes se tiende a una subdivisión demasiado extensa de las unidades militares. Apareciendo así elgrupúsculoo elnudo, como unidad táctica independiente eficaz (UTIE). Con ellos se buscarían extender el frente sobre un enemigo más torpe o pasivo, perturbar a su mando y alterar su plan de fuegos. Pero esto no es práctico en el nivel operativo de la guerra.

Las subunidades relacionadas tácticamente necesitan mantener: una faja de avance o, al menos, las menores, una dirección; unos fuegos protegidos y ocultos de apoyo (defensa antitanque y antiaérea y neutralización y cegamiento del enemigo); la cercanía operativa y permanente de unos vehículos logísticos, siquiera para sanidad y reponer municiones; una profundidad del despliegue, con una cierta reserva; y su protección hacia los flancos expuestos y retaguardia. Todo ello supone una mínimaentidad táctica cohesionada y mandada, para mantener su seguridad y resistencia a las sorpresas, su eficacia combativa, su despliegue y su capacidad de movimiento táctico.

Y que tiene que compartir con otras iguales, una parte del cumplimiento del objetivo de su mando superior. Y tener una misión de combate dirigida sobre el enemigo, como parte del centro de gravedad de los esfuerzos de lamayor unidadde aquél. Para evitar que esas unidades tipo grupúsculo o nudo vaguen por el campo operativo sin un propósito claro, sinérgico, eficaz y trascendente operativamente.

Todo ello resta capacidad y posibilidades de empleo a las redes y a los racimos de múltiplesmicro unidades independienteso UTIEs, dentro del espectro de lassituaciones de eficaciaque plantean y ofrecen.

Veamos un ejemplo de empleo eficaz de las unidades convencionales modernas. Frente a una posición de infantería más o menos preparada, con medios antitanques adelantados, una típica zona defensiva, podemos emplear en la ruptura o en su destrucción, si no es franqueable, a la infantería desmontada, seguida por saltos cubiertos por tanques para la protección y el apoyo de fuego directo de ella. El antitanque defensor buscará un blanco puntual, relativamente grande y protegido, preferiblemente desde posiciones cubiertas o, al menos, bien camufladas y enfiladas, y actuará por baterías, con las piezas dispersas para que un mismo fuego pesado nos los incapacite. Las armas pesadas de infantería (ametralladoras en trípodes) neutralizan,barriendo y buscando, una zona más o menos estrecha del frente, ocupada por un blanco disperso, pequeño y blando, un pelotón de tiradores.

Los tanques atacantes batirán con proyectiles H.E. y H.E.S.H. las posiciones pesadas de infantería y las escuadras de su infantería atacarán con sus ametralladoras ligeras a los servidores de las piezas antitanques, estorbándoles adquirir un blanco puntual con tiro filante. Toda esta labor de destrucción y neutralización se va extendiendo, una vez lograda la irrupción, como los movimientos de una oruga, en la profundidad de la zona táctica del sector de ataque de la unidad interarmas. Otras partes de la posición enemiga que pudiesen colaborar en el rechazo son cegadas por el humo y neutralizadas por el fuego indirecto.

Además, los observadores de artillería y de aviación adelantados irán definiendo a estas armas de apoyo los nuevos objetivos que el propio ataque vaya descubriendo en la profundidad y en los flancos (exploración de combate) en el sector de avance. El criterio del centro de gravedad del fuego de apoyo será el de, al menos, neutralizar todos los objetivos que se opongan al avance hacia la posición enemiga, a la irrupción y a la lucha en el interior de la posición de defensa en el sector asignado, facilitando así el fuego directo y el choque de los atacantes terrestres. Y ello, mediante golpes concentrados y puntuales de su fuego.

Con ello, la acción efectiva en el medio dado, característica esencial de lasinterfases de acción, se optimiza al nivel de los grupos de acción tácticos o sistemas interarmas, cuya complementariedad hemos resaltado. En terrenos de tipo quebrado, muy ondulado, boscoso o urbanizado (viviendas y fábricas), no necesariamente montañosos, de escaso dominio por la vista y con abundantes alturas ocultantes relativas”, las interfases de acción reducen su sector.

El elemento de acción eficaz sigue siendo el sistema interarmas dimensionado adecuadamente. La acción se realiza por compañías, secciones o pelotones reforzados interarmas, con el apoyo de fuego pesado, incluso proporcionado por el batallón (morteros). Salvo en los trozos más llanos y de escasas obstrucciones a la vista, la transitabilidad, que limita físicamente lasinterfases de acciónposibles, impide la lucha empleando medios concentrados más allá de la compañía. El papel del batallón será entonces el de reforzar los esfuerzos y canalizar los apoyos.

En estos casos son críticas en la acción las vías terrestres de comunicación existentes, sobre todo las más o menos perpendiculares al frente. El bloqueo de dichas vías afecta enormemente al tempo, a la velocidad total de la operación, por la dificultad del terreno más o menos pendiente u obstruido que las rodea (bosques, quebradas, construcciones, vados con terrenos lábiles o no reforzados). El avance se ralentiza o se tiene que dispersar por las rutas disponibles paralelamente a las afectadas, obligando a entrar en otros terrenos difíciles limítrofes.

El plan de contingencias de las unidades debe contemplar esencialmente el superar cuatro tipos de situaciones no previstas, que se interponen en el cumplimiento de la misión y que pueden llegar a comprometerla.

Éstas serían:

a) Posible acción directa del enemigo, en uso de la iniciativa o pretendiendo recupe-rarla. Podría ser un bombardeo de interdicción, un contrataque. La solución es neutralizar tácticamente su acción, sin comprometer la misión.

b) Posible encuentro con el enemigo. Se trataría de patrullas y centinelas, de avan-zadas de combate y destacamentos avanzados y patrullas de exploración. Es necesario someterlos o rechazarlos y cambiar rápidamente de posiciones e incluso de dirección temporalmente, para no comprometer la misión.

c) Posible obstáculo imprevisto. Serían una zanja, una pendiente de suelo más difícil, la voladura de un puente, una riada, una tormenta, que afecten la transitabilidad del terreno. Se trataría de superarlo lo más rápidamente posible, manteniendo la seguridad y aún extendiendo la exploración.

d) Posible acción defensiva/pasiva del enemigo. Son los casos de entrar en una emboscada, en un campo de minas, en una cortadura reforzada defendida por el fuego, en los fuegos de rechazo de una posición de defensa, en un obstáculo antitanque. Se debe superar lo más pronto posible, como el obstáculo natural, evitando además ser canalizado por el enemigo en una dirección deseada por él, como alternativa, favorable a un contraataque o a una zona batida por la artillería o con fuegos convergentes.

En líneas generales, dentro del plan del jefe, debe estar previsto siempre:

1) El superar o repeler al enemigo y/o al obstáculo, que estorben y que se presentarán sin poder ser previstos, evitando facilitar información propia al enemigo.

2) Medios perdidos o destacados para superar, neutralizar o repeler son medios privados al cumplimiento de la misión. El enemigo sobreviviente puede facilitar información comprometedora, que tardará un plazo en ser inteligencia eficaz.

3) Es necesario continuar la ejecución de la misión, con los medios necesarios para cumplirla. Es un factor multiplicador de la eficacia, tras el revuelo y las pérdidas del incidente, el mantener un alto “momento” de ejecución: el producto de la capacidad de combate por su velocidad media de movimiento en un período, con una dirección y un sentido dados.

El ejemplo de la preparación y la actuación del 3er. Ejército norteamericano del general Patton contraatacando la penetración alemana en las Ardenas, es significativo de las dificultades (su “incidente” fue un cambio súbito de misión y de dirección y sentido de actuación) y de las posibilidades de ese “momento” de ejecución.

Todo esto no se improvisa. Resulta en la práctica solamente como fruto del entrenamiento frecuente y del trabajo de organización y de coordinación del EE. MM. y de todos los mandos. Recordemos los dichos, “se actúa como se entrena” y “el hombre es un animal de costumbres”.

En la práctica el grado de eficacia general conseguida, estará condicionado por la idiosincrasia de la nación, el carácter más o menos gregario o independiente de sus gentes, su doctrina y tradición militares, los presupuestos de defensa, lamoral nacional, que alimenta y sostiene su “voluntad de defensa”, la situación política nacional e internacional, la integración de instituciones y organismos nacionales en el ámbito regional o internacional, etc.

EL INICIO DE LA GUERRA CIVIL EN SIRIA II.

(continuación)

De los “Hermanos Musulmanes” como “organización” política moderna hay profusión de información vigente disponible, que es continuamente actualizada. Pero los Hermanos Musulmanes (HM) son diferentes a una “asociación política”, a nuestro uso y entendimiento occidentales. Su función es eminentemente social en un amplio y profundo sentido. Como lo es el Islam como religión. Que está basado en cinco pilares, representados por una “mano abierta”. A los que se añade la yihad, como esfuerzo colectivo de sangre en el sendero de Al-lah, en la defensa y extensión de las tierras de dar-el-Islam. El Islam se expresa por acciones sacralizadas (ritos), necesarias para que se imbuya y florezca en el alma personal y colectiva de los creyentes. Y estas “acciones y actuaciones rituales”, desde el Salat (sus rezos diarios, que reunen a todo el grupo presente), pasando por el Roza o ayuno en el mes de Ramadán y el Hajj o peregrinación multitudinaria a la Meca, al Zakat o caridad (expresado como limosna canónica para la Umma, administrada por los ulemas, imanes o sheiks), son colectivas y altamente integradoras de la comunidad local o regional musulmana. Los HM son como una “cofradía” legal, con las debidas distancias, del Islam. Y con el Zakat mantienen servicios de atención social de todas clases (escuelas y madrasas, dispensarios, hospitales, ayudas a personas y familias). Éstos amachambran a la comunidad en una “unidad de acción general” eficaz y resistente. Que es de muy difícil repetición o réplica por los laicos, los ateos y otros enemigos potenciales.

El 4 de febrero de 1982, tras un tiempo de oposición pacífica activa, los HM sunníes sirios, intentaron una sublevación armada en la ciudad de Hama contra Hafez al-Assad. Su hermano Rifaat al-Assad dirigió la represión militar. Rodeados, aislados, sin armamento pesado, ni suministros, los HM alzados fueron aplastados para el 28 de febrero. Se calcula en más de 20 mil los muertos rebeldes ocurridos en los combates y en la persecución y limpieza posteriores. Los valores consultados oscilan entre 10 mil y 40 mil, lo cual indica que no están verificados, ni son fiables, por proceder de fuentes antagonistas o de autores veleidosos.

Era la época en que estas asonadas no constituían parte de una acción social extensa, profunda y decidida. Sino más bien un “foco militar” activo. Que buscaba atraer, tras sus primeros éxitos armados, a amplios sectores de la población sunní siria. Entonces, se trataba de sediciosos sin fondo popular suficiente. Ni siquiera se sublevaron todos los HM. Y que, por tanto, podían y debían ser sometidos o barridos por las autoridades establecidas, como rebeldes irredentos vitandos.

El gobierno dinástico de los Assad y su aparamenta política han dejado de formar hace mucho tiempo un régimen socialista y nacional. Ya que no representan, ni defienden, ni integran los intereses particulares y colectivos de su nación. Ahora sólo abanderan y protegen a los miembros de la amplia oligarquía socio religiosa, que acapara y distribuye en distintos grados el poder institucional, social y económico de Siria. El régimen sirio está cristalizado, sin fluidez, tanto social, como ideológica y administrativamente. Y se está convirtiendo en la cáscara de un “fruto socio político”, agostado, estéril y vacío.

Un Panorama de Estrategia nacional y militar de la Guerra civil en Siria.

Estratégicamente y a medio plazo, el régimen de los Assad y su osamenta institucional del partido laico Baaz y sus paniaguados de la Guardia Republicana y de la Fuerza Aérea, los jefes y muchos oficiales del Ejército y de los altos cargos de la Administración, está acabado.

Son demasiados sus desmanes, las fracturas sociales y el tiempo de molturación aplicado y causados a su pueblo heterogéneo, como para que el proceso revolucionario incoado (de abrupto cambio de régimen y de estructuras políticas) tenga una marcha atrás asumible y permanente en Siria.

Operativamente y a medio plazo también, el Ejercito sirio respaldado, “vigilado y animado” por la Guardia Republicana y la Seguridad Militar, tienen una amplia capacidad de movimiento operativo, una consistente red logística de almacenes, depósitos, transporte de larga distancia y de reparto y un sistema informático que permite el control y la dirección de la misma, un flujo seguro de reposición de armamentos y equipos y una capacidad de combate sencillamente apabullante, contra sus enemigos armados semirregulares e irregulares.

En este nivel de actividad, es de destacar la ausencia de la Fuerza Aérea siria, en los combates, hostigamientos y escaramuzas que se producen. Es un arma técnica, minoritaria y leal a los al-Assad, de donde procedía papá Hafez. Que actuaría como apoyo aéreo, interdicción de los movimientos rebeldes y bombardeo de sus lábiles y poco definidas retaguardias de apoyo y bases de todo tipo. No tiene aparatos específicos de contrainsurgencia, que permiten, volando a menos velocidad, fijar el blanco y concentrar en él el fuego, minimizando su acción sobre no beligerantes, como la familia Bronco y sus derivados e incluso el viejo Mig-17. Entonces, su empleo en una sublevación contra rebeldes pobremente armados y con frentes difusos y entreverados con poblaciones y barrios de ciudades, podría dar lugar, aunque más remotamente que en el caso libio, a la decisión de una intervención militar extranjera de implicaciones variables contra el régimen. La intervención, en este caso, con el espinoso y difícil planteamiento político y geoestratégico que implican: la renuencia a ella de China y de Rusia; la cercanía fronteriza de El Líbano e Irán, los aliados naturales e incómodos del régimen alauí (chií) y la considerable mayor población de Siria, en comparación con Libia, se ve frenada por la falta de dirección y de coraje moral y de definición ideológica y política de las llamadas “potencias” occidentales. La artillería, que es menos visible y espectacular para el público presente y ausente, sí es empleada libremente por el Ejército sirio, incluyendo las bocas pesadas orgánicas de la infantería. Es de destacar que en la guerra del Frente del Este, la artillería de campaña, pesada y reactiva causó hasta un 45% de las bajas totales de ambos bandos, frente a un 5% atribuido a la artillería de asalto y a otro 5%, de la aviación. Y un 35% de aquéllas se atribuyeron a las armas pesadas orgánicas de las dos infanterías. Y esto, a pesar de que otras tareas de la artillería también eran el desorganizar los movimientos enemigos, destruir equipos y fortificaciones y el hostigamiento.

Tácticamente, el régimen sirio apoyado por el ENS está en condiciones de derrotar indefinida pero no perennemente a todos sus opositores armados. Cualquier fuerza rebelde que se le enfrente directamente o que intente defender sus posiciones en una defensa rígida sin cesión de espacio será aniquilada. La única oportunidad que tienen los opositores en armas es precisamente no dejarse empeñar por el Ejército en un combate perdido por adelantado. Sus técnicas y tácticas deben ser la movilidad continua y previsora; la dispersión y la infiltración, de momento, en la lucha urbana; las acciones pequeñas, dispersas y más o menos simultáneas o secuenciales en un área; la huida escalonada; la lucha con objetivos muy limitados y en condiciones ventajosas temporales; el abandono sistemático de posiciones, obligando al enemigo a desplegarse y prepararse. Ellas pueden ganarle a las fuerzas rebeldes armadas el tiempo necesario para sobrevivir. Y llegar a vislumbrar el triunfo ante el brutal desgaste político y social, nacional e internacional, que sufrirá el régimen de Bachar al-Assad, en proporción exponencial al tiempo de represión que ejerza.

LA RETIRADA DE LOS EEUU DE IRAK II.

(continuación)

O Una Estratégica Marcha Retrógrada hacia la Victoria final.

Uno de los problemas estratégicos estadounidenses es su repugnancia civil y militar a pagar el “precio de sangre” necesario para actuar militarmente, con contundencia, decisión y eficacia en los niveles de sección, pelotón, equipo o team y hombre, en una guerra irregular. Precio de sangre que es inevitable en cualquier guerra. Y que es menor de lo que la “percepción sesgada por el temor” vaticina y amenaza. Porque tratándose de una “guerra de guerrillas” (le llaman ahora pomposamente de “cuarta generación” o asimétrica), contra rebeldes armados, el “precio de sangre” nunca será tan alto como en una guerra de tercera generación, contra un ejército moderno, tecnificado y mecanizado, que maneje bien la estrategia operativa. Un corolario de esa repugnancia es su aversión al riesgo militar. Lo que deja en manos de las unidades de élite, en operaciones de “muerde y huye” sobre objetivos concretos y puntuales y en acciones de destrucción o de captura y extracción de rehenes, las acciones de contra insurgencia militares. Y es lo que explica el uso extensivo y frecuente, para la exploración, el seguimiento de objetivos y la acción violenta sobre éstos, de los “drones” o aviones no tripulados, cada vez más mortíferos, protegidos, capaces y de mayor alcance útil. Lo que le viene de perlas a su conglomerado industrial militar nacional. Drones, como el RQ-70 Sentinel, de la Lockheed Martin, que se les caen cuando falla su electrónica o cuando ésta es atacada con contramedidas y pulsiones electromagnéticas (contra estas últimas, ni el flamante Eurofighter está preparado) o interferencias inesperadas.

Tampoco los estadounidenses tuvieron un compromiso permanente e indefinido, el marchamo del buen aliado, con el régimen político iraquí. Que es conglomerado de intereses religiosos, tribales y personales, aglutinado por el poder que hoy detentan y se reparten. Tampoco se puede “impregnar” en su totalidad y sin más, una democracia inorgánica occidental en un país musulmán con una estructura social antigua y firme. Sin principios y formas liberales en su idiosincrasia (esto no se adquiere con unas inyecciones de “liberalismo forte”), los dirigentes y jefes populares utilizarán los nuevos mecanismos de poder que se les ofrezcan para aumentar su influencia y beneficio, en una sociedad supuestamente moderna y libre. Aquí, el principio de fondo es que una democracia islámica, basada en la Umma, el Corán, la sunna del Profeta y la Sharia, no es igual a una democracia liberal. Un corolario importante de esto es la falta de cercanía y de compromiso de los EEUU con el pueblo iraquí. Que percibe a losextranjeros infieles armadosen su territorio, como algo temporal, relativo, ajeno, dañino y superpuesto a sus intereses y necesidades cotidianas, familiares, tribales, culturales y religiosas, por este orden.

¿Por qué no han intentado interpretar y encausar unademocracia islámica, basada en elIslam popular, las distintas etnias y la cultura enraizada en los clanes y las tribus regionales? Porque quieren resultados a corto. Y el ritmo atemporal y firme de la vida de las tribus, los desconcierta y enerva. Les falta el celo por la labor anónima, firme y prolongada. De servicio a los demás, esos que siempre distinguen entre el mercenario advenedizo y el amigo. Tareas abnegadas, tanto militares como socio económicas, que sólo pueden ser promovidas y animadas por el que posee una sanamoral nacional. Capaz ésta de desarrollar, desde su fortaleza interior, aquéllaamistad cívicade la que hablaba Aristóteles en su Ética. Al menos, con sus adelantos, dineros y medios académicos, podían haber estudiado y señalado uncamino sociológicoa seguir por el pueblo. Y, aunque no hubiesen llegado a recoger fruto alguno, se hubiesen podido marchar con dignidad y el respeto ajeno, dejando una impronta de amigo confiable. Han hurgado en las heridas sociales, han lastimado más y han curado poco. Por fin, se van, dejando a los iraquíes frente a un destino difícil, que ellos han ayudado a pergeñar.

Los objetivos de la estrategia nacional estadounidenses son ahora más políticos que militares en el Asia Central islámica. “Esta ha sido una década difícil para nuestro país. …(ahora) podemos alegrarnos de saber que la presión de las guerras está cediendo”, decía Obama. Se admite que los estadounidenses no son capaces de “dejar un Afganistán o un Irak perfecto”. Tampoco la democracia occidental es perfecta. Pero es comparativamente el menos injusto de los sistemas políticos conocidos. Y, debidamente regulado por el juego de los poderes públicos y la probidad de sus agentes, fue el que permitió el advenimiento de las clases medias, numerosas, educadas, laboriosas y progresistas. Que son el “humus primigenio” de las sociedades adelantadas modernas, que desarrollan y utilizan todos sus recursos y materiales en la seguridad, la prosperidad y el desarrollo humanos.

Un problema no menor de la gran estrategia de los estadounidenses es que carecen de un “liderazgo socio militar proyectado”, de una figura dirigente que les ofrezca iniciativa, esfuerzo, sudor y lágrimas para defender por unos años decisivos, una causa que sea aceptada por la mayoría del pueblo estadounidense. Se actuó en Irak para derrocar al régimen tiránico de Saddam y para traer una verdadera democracia inorgánica al país. Esto último no está conseguido, ni garantizado. Y la doctrina Bush estableció, quizás sin ser explicada ni aceptada, que esas “asymmetrical wars” (irregulares y con bajo nivel de equipamiento militar) se sostenían y eran necesarias, para alejar de los territorios estadounidense y de sus aliados, las amenazas del terrorismo foráneo fundamentalista de cualquier origen, religión o ideología.

Los Resultados y los Designios para Irak.

Con unos deficits fiscal y exterior desbocados, es necesario para los EEUU ahorrar en recursos militares, para dedicarlos “a construir una nación aquí, en casa”. Así, bajan cualitativamente el listón del terror exterior, poniendo a la Red (al-Qaida) como único enemigo violento no nacional. La “red” terrorista islamista internacionalista, sin territorio propio, con sus jefes operativos conocidos, huidos y no deseados como huéspedes en ningún país normal, es un objetivo más asequible, adaptable y manejable para sus fuerzas y medios de incursión rápida puntual.

La mayoría chií de Irak basculará ahora sus intereses socio religiosos hacia su correligionario el Irán teocrático, heredero de la “revolución permanente” jomeini. Un Irán que, aunque su estructura de poder esté anquilosada y aún fracturada entre aperturistas y tradicionalistas, se cohesiona internamente siempre ante las amenazas de intervención exteriores. Irán a podido esperar la caída del fruto maduro iraquí en sus manos. Irán es ahora el ganador de toda la aventura estadounidense, que conmocionó y dio la vuelta a toda la región geostratégica del Oriente Próximo y Medio. E Irán ha asistido a todo el doloroso proceso sin apenas desgaste físico o moral. Y, con sus 74 millones de habitantes, es un referente a respetar en el Oriente Medio musulmán.. Irak e Irán tienen al oeste a su vecina Siria, cuya estructura gubernamental de poder, singularmente las élites político militares (papá Hafez al-Assad era general y jefe de la aviación, un arma técnica) proceden de la rama alauita de los chiíies. Pero ninguna de las dos naciones va a apostar por el oftalmólogo Bashar al-Assad, porque no tiene futuro creíble y su capital social está dilapidado ya.

En la lucha por el control de los movimientos rebeldes nacionales de la Primavera Árabe, los chiíes han conseguido ya una alianza implícita de sus países, a la que se uniría El Líbano de Hezbolá, patrocinado por Irán y la Siria alauita. Los sunníes del resto de los países árabes aún tienen que hacer muchos esfuerzos, para lograr una unificación de los intereses políticos globales. Por más que la Arabia Saudí los apoye y aliente en algunos casos.

Queda un problema social fundamental por resolver en Irak. Conseguir que los sunníes no se sientan ahora nuevamente desplazados y perjudicados. Y empujados o tentados, según la intensidad de esos sentimientos, ha reanudar su rebelión armada. Y esto puede ocurrir por la falta de las generosas pagas estadounidenses y por la conculcación de sus derechos. Cosa ésta que, el régimen mayoritario chií puede, con mezquindad y estrechez de miras, llevar a cabo. Un fomento de la rebelión que también están intentado los grupos más radicales y al-Qaida. Aplicándose en la cadena intermitente de atentados en el país contra personas e intereses gubernamentales y tribus chíies. Esto llevaría a una fractura grave del país. Que está muy alejada de las amplias y prometedoras posibilidades de una cierta unidad nacional, que brindaría el establecimiento de un país federado, integrado por las tres grandes etnias o sociedades religiosas. Y tomando como primer ejemplo, la estructura administrativa creada por los kurdos al norte del país durante estos últimos años.