(continuación)
La Conversión religiosa de los indios.
Veamos los datos que tenemos sobre los indios mexicanos.
Evidentemente, por bautizarlos, los indios no se incardinaban ya en la religión católica. Esa gracia de Dios que se recibía era sólo potencial y había que desarrollarla.
Cortés y los sacerdotes franciscanos que tenía, elaboraron un protocolo, unas instrucciones catequéticas, a aplicar y seguir con los indios bautizados. De entrada, era necesario que abandonaran las prácticas abominables o contra natura de los indios, por ejemplo, los sacrificios humanos a los dioses paganos. Esto era relativamente sencillo, si cambiaban de Dios, pues este Nuevo no pedía, ni quería esos sacrificios cruentos. Las verdades fundamentales de la religión (“un credo”) eran enseñadas también.

Pero, algunas costumbres podían chocar con los comportamientos católicos. Y, para eso, los franciscanos aceptaron el ir poco a poco aplicando y enseñando, no sólo la fe, sino también las costumbres, desde lo más fácil las más difíciles. Para esta gente, que nunca había conocido todos los preceptos morales europeos católicos.
El sistema socio económico en México y el Perú.
La población de estos países era indígena hasta en un 80%. La agricultura y la minería eran las principales ocupaciones. El reparto de la tierra era hecho muy puntualmente a los españoles, a los estadounidenses de la frontera vecina con México y a los mestizos.
No siempre los terratenientes en uno y otro país se ocupaban de introducir en la gestión y la explotación de los cultivos, los distintos adelantos que se iban logrando en la agricultura de otros países.

La supervivencia de los indios estaba en manos de los hacendados. Toda la estructura logística de aprovisionamiento y abastecimiento a los indígenas era de los hacendados. Dentro de la estructura habitacional de la hacienda estaba el llamado almacén de raya. Los indios trabajadores compraban en ellos sus aprovisionamientos, pero, a un precio alto; el almacén de raya se los fiaba contra su sueldo. Y, los suelos eran bajos. Este mecanismo mercantil mantenía a los indios subordinados, social y económicamente al hacendado. Prácticamente, con una economía de subsistencia o de miseria, los indios dependían permanentemente de su hacendado o ranchero.
Con la categoría de hacendado, gran terrateniente, existían en México unos 840 individuos, tras la independencia. Valórese su importancia social.
En el Perú, existiendo condiciones de dependencia y de trabajo parecidas a las mexicanas, también surgieron, ya desde la época colonial, varios sistemas de colaboración y de trabajo entre los encomenderos y propietarios españoles y los indios dependientes. Aquí existieron la encomienda y la mita.
La encomienda era una institución socio económica que obligaba a los indios a retribuir a sus encomenderos, una especie de protectores o padrinos, por sus cuidados, enseñanzas y dependencias, en trabajo o en especie.

La mita era como una requisa obligatoria que hacían las fuerzas vivas económicas, hacendados y empresarios, para obtener mano de obra barata para sus haciendas, minas, pequeñas fábricas o explotaciones y obras públicas. Estos trabajos eran a menudo forzados y los indios recibían generalmente un salario insuficiente para sus necesidades.
Era otra manera ideada para enriquecerse a costa de los nativos. Los trabajadores eran rotados en sus trabajos cada cuatrimestre o semestre, para no agotarlos innecesariamente.
Existían varios tipos de mitas, con características ya específicas de ellas.
Mita minera: el trabajo en las minas de oro y plata, singularmente en Potosí y Huancavelina.
Mita agrícola: era el trabajo en las haciendas y tierras de los terratenientes y rancheros.
Mita de obrajes: eran los trabajos en un sector secundario, en los talleres textiles y artesanales del país.
La mita ayudó por su dureza de condiciones al desgaste y a la disminución de la población indígena en el virreinato del Perú.
La Independencia de España.
Hacia 1820, con la falta de una autoridad española central fuerte y con una nación debilitada por el azote de la Guerra de Independencia, los criollos y mestizos nativos de las provincias hispanas de ultramar, comenzaron a gestar el proceso de independencia de las tierras de los Virreinatos y las Capitanías Generales españolas en América.

Aquí influyeron poderosamente las llamadas “logias masónicas nacionales”. Que ofrecieron a ese sentir aún no concreto, sin definición plena, un modo de reunirse para concretar su afán en un proceso independiente, laico, revolucionario.

El ideario base masón es la triple característica o derechos humanos de Libertad, Igualdad y Fraternidad. La religión católica militante es uno de sus mayores enemigos. Tanto Simón Bolívar, como José de San Martín fueron masones activos y frecuentaban los recintos de las logias. Bolívar llegó a la categoría/autoridad de Maestro Masón. La masonería, como tal, no se inmiscuyó en los planes y acciones independentistas de Venezuela, Colombia, Ecuador Perú y Bolivia.

LAS MANOS SE DESDIBUJAN
Fueron los indígenas los más perjudicados por la Independencia de los países de habla hispana de América.
Desaparecieron en los países separados de España, las leyes, que databan de la Reina Isabel la Católica, que protegían específicamente a los indios, en cuanto “súbditos de la Corona”.
Y también desparecieron las autoridades que los protegían, con mayor o menor desvelo e intención.
Y, aparecieron las fuerzas blancas y mestizas, en los países español hablantes, con una ideología de rasgos masones, teóricamente basada en la libertad, la igualdad y la fraternidad entre ellos mismos.
Los indígenas puros fueron considerados aparte; eran cristianos y amigos de los españoles y miembros de su cultura. Ellos militaban en abundancia en los “ejércitos realistas”, dirigidos por los españoles. Para defender la soberanía española y el “status quo” de los pueblos hispanos.
Bolívar y San Martín, como destacados líderes de la Independencia en Centro y Sur América, fueron masones. Era una ideología más o menos oculta, extranjera (Inglaterra y Francia eran sus países de origen y donde eran más fuertes) y revolucionaria.
Esto, creían los independentistas, les daba autoridad y categoría por encima de los indios. Atrasados y ya superados en sus creencias y postulados socio religiosos.
Los atrasos y las circunstancias muy posteriores tienen aquí sus inicios y semillas
FINAL.