Teoría e Historia Militares y Temas de Interés Permanente en los Conflictos y Crisis Modernos. Military Theory and History and Topics of Permanent Interest in the Modern Conflicts and Crisis.
La colonización y la culturización de una enorme parte de América por España, fue un proceso político social complejo y multifacético, que tuvo lugar en los siglos XVI, XVII y XVIII, unos 250 años en total.
Un legado cultural y lingüistico.
La lengua española se convirtió en el idioma dominante en Méjico, el Perú y Argentina y se extendió por toda la América Central y del Sur. Incluyendo el trozo colindante de los EE.UU., desde Texas hasta California.
La cultura española se extendió a dichos territorios incorporados a la Corona española, influyendo en el arte, la música, la danza, la arquitectura, la literatura y la gastronomía.
FRANCISCANOS ESPAÑOLES BAUTIZAN A INDIOS MEXICANOS
La religión católica se convirtió en la religión dominante y se eliminaron las aberraciones inhumanas, como los continuos sacrificios humanos. Para los cuales se establecieron entre las tribus que seguían esos aberrantes ritos, las llamadas Guerras Floridas. Los prisioneros en ellas por los distintos combatientes, eran utilizados en sacrificio a los respectivos e insaciables dioses.
HISTORIA PREHISPÁNICA DE TLAXCALA
La Iglesia Católica, singularmente a través de los religiosos (las órdenes religiosas. mendicantes o no), tuvo un papel importante en la educación, en la defensa de los derechos y la asistencia social de los indios de los virreinatos y las capitanías generales españoles.
La Perduración de los indios.
La colonización y el mestizaje españoles fueron un ejemplo único en la historia del mundo. Ello llevó a la adopción de los apellidos españoles por parte de los indios y se mantiene hoy en día como tantas cosas vinculadas a España.
La población indígena se integró en gran parte, dando lugar al mayor fenómeno de mestizaje cultural y social en una sociedad colonial, de todos los tiempos. Esto fue posible por el ethos, las intenciones y la religión de los españoles emigrantes a América.
MUERTE DE MOCTEZUMA A MANOS DEL PUEBLO MEXICA.
El mestizaje exuberante entre españoles e indígenas dio lugar a una población mestiza transversal potente. Que fue fundamental en la formación de la identidad social de México y el Perú, como naciones más destacadas. En general, la influencia cultural de España fue mayor en los Virreinatos (lo fueron México, como el Virreinato de Nueva España y el Perú, como el Virreinato del Perú). Y, menor en las estructuras socio políticas de las Capitanías Generales (Cuba y Venezuela lo fueron).
HERNÁN CORTÉS, EL 15 DE OCTUBRE DE 1523, NOMBRADO POR CARLOS V GOBERNADOR Y CAPITÁN GENERAL DE NUEVA ESPAÑA.
Las tribus mexicanas que se aliaron con Hernán Cortés para conquistar el Imperio Azteca fueron:
Tlaxcaltecas, fueron los aliados más importantes de Cortés, proporcionándoles decenas de miles de guerreros y recursos. En Otumba, la primera victoria española después de la Noche Triste, participaron decisivamente. También, su intervención fue calificada en la toma de Tenochtitlán, la capital mexica.
Totonacas, de la región de Veracruz, se unieron a Cortés.
Texcocanos, se aliaron con Cortés después de la caída de Tenochtitlán.
Cholultecas, enfrentados a los tlaxcaltecas, se decidieron a colaborar con Cortés.
Huejotzingas, su participación en el apoyo a Cortés fue esporádico.
Zapotecas, se unieron a Cortés.
Hernán Cortés casó con princesas indias, de las distintas tribus aliadas de España, a sus distintos capitanes militares. Y, como no podía casarse con Malinche, por estar casado en España, proveyó para el sustento y status de ella y de su hijo común Martín Cortés Malitzin. Cuando sus padres se separaron, Martín viajó a España a una edad temprana, donde fue reconocido por su padre y recibió una educación de cortesano.
En la colonización anglosajona en Norteamérica, los nativos eran considerados un estorbo físico y racial para el desarrollo de la propia raza blanca inglesa. Aquellos eran llamados “hostiles” y la política aplicada hacia ellos, con el avance de los blancos hacia el Oeste, fue de una “apropiación deliberada y contenida”. Que, al cabo de un tiempo, el necesario para que los anglosajones pudiesen extenderse y empoderarse allí, los “hostiles” sobrevivientes fueron enclaustrados en reservas “elegidas”. Para que viviesen en su ambiente y en paz, pero, sin estorbar el avance ideológico y social de los blancos.
JERÓNIMO, HOMBRE MEDICINA APACHE.
Los “hostiles” de los territorios absorbidos por los colonos ingleses y sus sucesores no tenían fácil el acceso a “apellidos europeos”. Y, considerando que éstos son una parte esencial de la identidad de las personas, ése fue un gran impedimento para una absorción e inculturación de los indios en las nuevas cultura y sociedad anglosajona.
Así, los apaches empleaban: Chato (soldado), Altaha (ganadero), Mescal Toadlena (agua que fluye hacia arriba y hacia afuera), Dosela, Ethelba.
Los comanches usaron: Little Bear (oso pequeño), Running Wolf (lobo corriendo).
Los cheyenes se llamaron: Little Deer (pequeño ciervo), Redcorn (maíz rojo), Goodbear (buen oso), Thunderhawk (halcón del trueno).
Y, los navajos: Begay (hijo de), Tososie (moverse con fluidez), Yazzie (pequeño), Pesklakai (plateado).
NATCHE, JEFE GUERRERO, CON GERÓNIMO
Los sioux se llamaban: Two Bears (dos osos), Akecheta, Iron Eyes (ojos de hierro), Yellow Hawk (halcón amarillo).
Los cherokees: Anviakta (ojo de venado), Canowikakte, Sequoyah (creador del silabario cherokee), White Feather (pluma blanca).
Casualmente, Andrés Manuel López Obrador, expresidente de México, tiene españoles todos sus nombres y apellidos. Pero, no renuncia a ellos en su ataque a la historia y cultura hispanoamericana.
LÓPEZ OBRADOR SÍ PIENSA, ANTES DE METER LA PATA.
Si menosprecia y ataca a su identidad más íntima, el nombre con el que es conocido, está haciendo un flaco favor a sus descendientes, cuando se lo hace a él mismo.
LA TOMA DE TENOCHTITLÁN POR LOS ESPAÑOLES Y TLAXCALTECAS DE HERNÁN CORTÉS
La
conquista de México.
Y, el 16 de agosto de 1519, la tropa de Cortés formada por 416 hombres y algunos caballos y cañones, emprendió la marcha hacia el corazón del territorio azteca, en la meseta del Anáhuac. Hicieron una primera parada en Tlaxcala, tierra enemiga de los mexicas. Pero, también de Cortés, porque tenían dioses comunes con estos. Y, ya se sabía que los españoles tenían gran aversión a sus cultos sangrientos. El 5 de septiembre ocurrió la batalla principal entre los tlaxcaltecas y los españoles. Venciendo estos, como ocurrió en Tabasco, a unos indios que lucharon sin concierto, ni mucho ánimo. Esto decidió a los tlaxcaltecas a favor de los españoles, deseosos de contar con esos poderosos aliados para deshacerse de los opresores mexicas.
Don Pedro de Alvarado.
Al campamento de Cortés se acercaron los embajadores de Moctezuma. El “jefe de los hombres” estaba atemorizado por la victoriosa marcha de los españoles y les ofrecía hasta hacerse “vasallo de su rey”. Insistiendo en que no se acercasen a Tenochtitlán. Esto hubiera parecido un botín extraordinario a muchos. Pero, Cortés, como verdadero gran capitán, permaneció fiel a su objetivo principal inicial: la toma de México.
Cortés estuvo tres semanas en Tlaxcala. Y con su poder de seducción inimitable convirtió a los caciques de esa nación y a su pueblo, en fuerzas auxiliares, incondicionales, del caudillo. Así, continuó el avance a Tenochtitlán, acompañado de un ejército auxiliar de muchos miles de tlaxcaltecas. Sin cuya colaboración efectiva, la conquista del Anáhuac hubiera sido imposible.
Los mexicas les indicaron la marcha vía Cholula, donde les habían montado una emboscada. Los españoles fueron recibidos muy bien aquí. Pero, doña Marina y los indios amigos descubrieron los detalles de la emboscada. Cortés atacó con su artillería las posiciones escondidas de los mexicas. Y los tlaxcaltecas penetraron en la ciudad y atacaron y limpiaron las posiciones protegidas de rechazo enemigas: situadas en las azoteas y protegidas por fosos, que impedían los movimientos de la caballería española.
Este desastre aumentó el miedo supersticioso en Moctezuma, el jefe de guerra mixteca. Que afectaría a su posterior comportamiento. Cortés continuó su marcha, apoyado por mil cargadores indios y unos pocos miles de auxiliares tlaxcaltecas.
Lago Texcoco y Tenochtitlán
El camino final para la capital era una gran calzada sobre el lago Texcoco, con agua a ambos bordes, a donde acudió Moctezuma, llevado en andas, con un gran séquito. El encuentro entre los dos grandes jefes fue verdaderamente cordial y satisfactorio. Ya nunca hubo, probablemente, alguna reunión de ambos caudillos, en que la sinceridad llenase tanto los pensamientos y sentimientos de ambos.
Moctezuma les ofreció a los españoles alojamiento en el palacio de Axapácatl. La enorme ciudad impresionó mucho a los españoles. Tenía anchas calzadas y plazas y estaba cruzada por numerosos canales, que hacían de vías de transporte. También tenía muchos mercados y templos piramidales, que rodeaban el centro de la ciudad, donde se ofrecían los sacrificios rituales.
Cortés se dio cuenta de que los españoles estaban dentro de una ciudad desconocida, llena de miles de guerreros enemigos y en medio de un territorio hostil. Y pensó que su mejor garantía era hacer prisionero al Gran Emplumado. Así, el 14 de noviembre, cuando Moctezuma lo recibió en audiencia, Cortés le dijo que se diese prisionero. El Gran Emplumado cedió y fue trasladado al palacio ocupado por los españoles.
Complejo de instalaciones del palacio Axapácatl
En medio de la gran tensión existente, Cortés asaltó el Templo Mayor de los mexicas e hizo retirar las imágenes de Tlacoc, el dios de la lluvia y del dios de la guerra y tutelar de ellos. Y las sustituyó por una imagen de la Virgen María y otra de San Cristóbal. Esto exasperó a los aztecas.
Supo entonces Cortés de la llegada a Yucatán de una gran expedición desde Cuba. Con 11 naos y 7 bergantines, al mando de Pánfilo de Narváez y con más de mil hombres. Enviada por Diego Velázquez para detener a Cortés y sus hombres.
Éste dejó a Pedro de Alvarado al mando de escasas fuerzas españolas en Tenochtitlán. Donde la situación parecía estable y atacó y venció hábilmente en un golpe de mano a las fuerzas de Narváez. Unas tropas españolas poco convencidas, interesadas y motivadas, en luchar contra Cortés. El cual, tras una arenga clara, directa y oportuna las incorporó a sus propias fuerzas expedicionarias. Y regresaron todos a Tenochtitlán, donde la situación se había invertido y amenazaba a todos los “huéspedes de Moctezuma”.
Las tropas españolas entraron ya en una ratonera táctica. Tuvo lugar entonces la sublevación latente, ya esperada y avisada por los aliados tlaxcaltecas de Cortés, de todos los mexicas en Tenochtitlán. El “Gran Emplumado” intentó en vano calmar los ánimos de los mexicas. Pero, para ellos, estando en manos del odiado enemigo, había perdido todas sus prerrogativas y respetos. Y, fue muerto, lo más probable a manos de sus propios vasallos; aunque hay fuentes que dicen que lo eliminó Cortés, porque era un lastre. Esto, sin embargo, va contra la buonomía y el estilo del caudillo español.
Y, ocurre la llamada “Noche Triste” de los españoles. La salida de Tenochtitlán y la táctica de las fuerzas españolas y de sus los aliados, acosada por la doble persecución directa y desbordante de los mexicas. Que pronto rompió toda cohesión de marcha de las fuerzas aliadas. Y, en esas luchas individuales y en pequeños grupos que ocurrieron, caen cientos de españoles y casi todos los tlaxcaltecas. Que mantuvieron la retaguardia del despliegue aliado, en su marcha retrógrada forzada.
Habían caído 600 españoles, el 90% de los tlaxcaltecas y perdieron toda la artillería. Los supervivientes se encaminaron hacia el norte del lago Texcoco y prosiguieron hacia su refugio único de Tlaxcala.
En su camino a Tlaxcala, alcanzaron el valle de Otumba, el 7 de julio de 1520, donde se libró una batalla decisiva y trascendental de la conquista de México.
Batalla de Otumba
Los
españoles habían sido derrotados, no quebrados, y se habían
rehecho. Y su situación continuaba siendo desesperada. Esto espoleó
sus ánimos y la fortuna les volvió a sonreír.
Los mexicanos peleaban en subgrupos compactos, al mando de un subjefe, situados a lo largo de una línea de lucha. En las “interfases de acción con el enemigo” los combates eran singulares. Los de la primera fila se retiraban al cansarse y eran sustituidos por los de detrás y, así, la lucha podía prolongarse durante horas. Como mucho, a veces extendían el frente lateralmente.
Los
españoles buscaban fijar el frente de ataque enemigo y atacar sus
flancos. Actuaban como en pequeños manípulos o
“grupos de armas combinadas”, al mando de un
capitán. Y compuestos por una o dos compañías o “partidas”
de infantería (50 hombres cada una, al completo de sus efectivos),
una pieza de artillería ligera, una culebrina o un falconete, más
ligero y un grupo de caballería, formado por entre 3 y 5 jinetes.
Esto les daba una gran libertad táctica.
Así, penetraban la gran formación indígena de flanco y de frente. Entonces, los indios se sentían, de súbito, conmocionados y desprotegidos. Y, el subconjunto al que pertenecían tendía a desmoronarse en pequeños grupos inconexos, que se dispersaban. Si los españoles llegaban hasta el Jefe de Armas Emplumado, que dirigía la batalla y lo apresaban o mataban, los indígenas mexicanos perdían su “moral de combate” y como su “razón de lucha”. Y, abandonaban en tropel el campo de batalla.
Juan de Salamanca arrebata el estandarte de mando al jefe azteca.
Tras varias horas de lucha en Otumba, el capitán Juan de Salamanca mató al jefe de los aztecas, el emplumado principal del combate, y tomó su estandarte. Esto provocó que los mixtecas, movidos por un resorte anímico invencible, huyeran en desbandada.
Ni que decir tiene que en Tlaxcala miraban con la mayor atención al resultado de esta importante batalla.
Esta derrota fue operativamente trascendente. Los mexicas quedaron aislados en su territorio. Los pueblos sometidos a su imperio dejaron de obedecerlos e, incluso, se unían a los españoles en mayor o menor grado. Los tlaxcaltecas revalidaron su lealtad a Cortés.
Pirámide Cacaxtla, Tlaxcala
En Tlaxcala, el ejército español se recuperó plenamente. Cortés contaba entonces con 550 soldados españoles, 12 culebrinas o falconetes y 40 caballos, porque desde Veracruz recibió refuerzos. Y tenía como apoyo decisivo a muchos miles de tlaxcaltecas, imprescindibles para la lucha urbana y en los canales, que se le presentaba.
Otra
vez, como una fuerza del Destino, de los hados o de la Historia, la
desgracia sacudió a los mexicas, en forma de una epidemia de viruela
que padecieron ese año de 1520. Y que segó las vidas de sus élites
dirigentes.
Primero, Cortés fue atacando sucesivamente y eliminando los puestos militares creados por los mexicas en todo el territorio. Con el fin de que Tenochtitlán no pudiera recibir abastecimientos y refuerzos y su cerco fuera completo y eficaz.
Para el asalto, Cortés dividió a sus fuerzas en cuatro “fuerzas de tarea” a cargo de un jefe superior.
Tres debían atacar y profundizar por las grandes calzadas que accedían a Tenochtitlán. La cuarta sería su reserva, dirigida por él mismo. Aunque el general en jefe debía haber nombrado a un lugarteniente decidido y enérgico para emplearla; comunicando con él. Para poder ocuparse Cortés del control y del mando central de la batalla, que era su oficio.
Como armas esenciales Cortés contaba con 11 fustas, que formarían cada una un grupo naval táctico. Integrado también por multitud de canoas con tlaxcaltecas, empuñando sus arcos, lanzas, mazas y escudos. Un grupo táctico de estos rompía la concentración mexica de fuerzas lacustres en un canal o pequeña laguna.
Cuatemoc, el último emperador azteca
En un momento dado, Cuatemoc, el nuevo Gran Emplumado azteca, escapó con su familia por los canales y fue interceptado por un grupo naval táctico hispano tlaxcalteca. Cuatemoc declaró quién era al jefe español y que les sería más útil vivo, que muerto. Los españoles lo apresaron junto a su familia y dispersaron las canoas mexicas que lo acompañaban.
La lucha urbana se desarrolló por grupos de casas y grandes edificaciones. Las fuerzas terrestres solo contaban con una culebrina. Los españoles intentaron ir avanzando sus “fuerzas de tareas”, siguiendo una gran calzada y atendiendo a las vías laterales. Se fue desarrollando con lanzamientos iniciales de lanzas, flechas, virotes y arcabuzazos. Y, luego, entrando a los edificios por las azoteas y descendiendo a los pisos, en luchas prácticamente cuerpo a cuerpo.
Hacia mediados de agosto, unos días después de la captura de su Gran Emplumado, la resistencia mexica decayó. Según cronistas, el sitio propiamente dicho duró 75 días. La conquista militar de México había concluido.
Los tlaxcaltecas, según un historiador de su etnia, perdieron a unos 30 mil guerreros. Los españoles tuvieron una cifra menor, no aclarada; seguramente algunos cientos de bajas. Los mexicas tuvieron bastantes decenas de miles de muertos, incluyendo mujeres y niños.
No se trata aquí de enumerar y describir todos los beneficios recibidos por los amerindios durante su contacto e inculturación de la civilización hispanoamericana. Veamos una relación de las universidades fundadas en América y la fecha de su institución.
Universidad de San Pablo, de México, en 1551; de San Marcos, en Lima, en 1553; de Sto. Domingo, en Sto. Domingo, en 1538; de Sto. Domingo, de Bogotá, en 1580; de San Fulgencio, de Quito, en 1586; de Santa Catalina, en Mérida (Yucatán), en 1622; Universidad Javeriana, de Bogotá, en 1622; de San Ignacio, de Córdoba (Argentina), en 1622; de San Gregorio, Quito, en 1622; de San Ignacio, en Cuzco, en 1623; de San Javier, en Charcas (Bolivia), en 1624; de San Miguel, en Santiago de Chile, en 1625; de San Borja, Guatemala, en 1625; de San Ildefonso, en Puebla, México, en 1625; Universidad de Ntra. Sra. del Rosario, de Bogotá, en 1651.
Hasta
el último tercio del siglo XVIII existen eventos que prueban que en
las colonias americanas de España, existía una unidad de
intereses sociales y culturales. Que mantenían
razonablemente unidas las distintas regiones hispanoamericanas
en los virreinatos de Nueva España y del Perú.
En 1762, aprovechando que Carlos III había establecido conFrancia un Pacto de Familia, los británicos invadieron La Habana, ocupando rápidamente una amplia franja costera cubana, a la derecha e izquierda de la capital. Los cubanos criollos y mulatos se unieron a las fuerzas españolas, en la resistencia armada contra el invasor. Y, luego, la población civil participó en una resistencia de desgaste y oportunidad: atacando al arma blanca a británicos aislados; invitándoles a comer ciertas frutas autóctonas y a beber ron…
Pepe Antonio, jefe de milicias hispanocubanas contra el desembarco inglés en 1761.
A primeros del siglo XIX, ya se había fraguado en la América hispana, en grados variables según los países, una clase social “media ilustrada”. Que se basaba en las ideas de libertad, igualdad e independencia proclamadas, primero por la revolución estadounidense, a la que España ayudó, y, luego, por la revolución francesa. Eran las revoluciones de la burguesía como clase social de vanguardia. Y, bajo esta primera capa ideológica enarbolada, también estaba la disposición de hacer valer sus derechos como clase social emprendedora. Basados en el libre comercio y la revolución industrial de finales del siglo XVIII, que aportaban nuevas mercancías para el comercio y el intercambio internacional.
Por otro lado, la falta de dirección central administrativa y real, provocada por Napoleón con el secuestro de la familia real y la invasión de España, permitió que las burguesías criollas territoriales intentaran ocupar el vacío de poder creado. Y se alzaran en armas contra los gobiernos locales españoles en una lucha por su independencia.
BURGUESÍAS CRIOLLAS
Ya, la aparición de los anhelos por esos derechos y nuevos destinos históricos, creó una falla profunda en las sociedades hispanas locales. Que eran incapaces por ideología, intereses e instrumentos políticos adecuados, de retener unidos los distintos grupos rebeldes criollos. Y formar así una Unión de Naciones hispanas. Que tuviera una plena capacidad operativa propia, ensamblada por un espíritu y una integración socio política, al más alto nivel de intereses y ventajas.
Creando una gran Federación de Estados de Sudamérica o una Comunidad de Naciones Hispanoamericanas, según los polos políticos de independencia y de asociación de intereses generales.
El
origen de la conquista de México.
En 1511, Diego Colón, que tenía su capital en La Española, propuso conquistar y colonizar la vecina isla de Cuba. Para ello se designó una corta fuerza militar al mando de Diego Velázquez, con experiencia en la guerra, pues había servido 17 años con las tropas de Europa. La expedición, al mando del lugarteniente de aquél, Pánfilo de Narváez, recorrió la larga isla de este a oeste. Sin encontrar resistencia reseñable entre los indios taínos cubanos, que eran de carácter pacífico, como los de La Española.
Tras la conquista, Velázquez fue nombrado gobernador de Cuba. Y se ocupó en promover la prosperidad y la población de la isla. Esos asuntos del gobierno no le impidieron atender a los descubrimientos que otros hacían por el continente. Y se interesó por esas aventuras de gloria y riqueza.
Una primera exploración enviada por Velázquez, mandada por Hernández de Córdoba, fue a dar a la península de Yucatán. Donde, el cultivo de la tierra por los naturales, su espíritu guerrero y la calidad de construcción de sus edificios, indicaba una civilización muy superior a lo que los españoles se habían encontrado hasta entonces en América.
Diego Velázquez solicitó autorización a los monjes jerónimos, que gobernaban Santo Domingo y al rey de España, para proseguir con la conquista y la colonización de esas tierras recién descubiertas. Y fue buscando a un lugarteniente con capacidades para realizarlas y participar en los importantes gastos de la expedición. Y, tras algunas demoras y consultas, encontró a Hernán Cortés. A quien Velázquez le anunció su intención de nombrarle capitán general de la armada expedicionaria.
Cortés invirtió todo el efectivo que poseía e hipotecó sus posesiones en Cuba para comprar barcos y reclutar hombres. Ayudando a los más pobres y ofreciendo un reparto generoso de las riquezas que anticipaba lograr. Aquí se apreciaron las dotes de mando, por el ejemplo y la actividad, de Cortés. Muchos le imitaron, usando su peculio personal e hipotecando bienes, para poder equiparse y enrolarse en la expedición.
Esto inquietó mucho a Velázquez, que era un mando corriente, un buen administrador. Pero, que carecía de las cualidades de arrastre de hombres de Cortés. E intentó impedir la salida de la expedición de conquista.
Pero, ya era tarde. La armada partió el 18 de noviembre de 1518 de Santiago de Cuba. Las 11 pequeñas naves llevaban 518 infantes, 32 ballesteros, 13 arcabuceros, 16 jinetes y 110 marineros. También portaban 32 caballos, 10 cañones de bronce y 4 falconetes. Cortés era ya un caudillo rebelde, que no dejaba detrás más que enemigos rabiosos y acreedores.
El piloto Antón de Alaminos, experimentado en esos mares, condujo la flota hasta el río Tabasco. Allí les recibieron una multitud de indios hostiles y fue preciso usar las armas para avanzar. Siguió una dura lucha, donde la artillería y las largas espadas castellanas tuvieron el papel principal. Cortés, a caballo y con un selecto grupo de jinetes a caballo, que no podían ser muchos, decidió la batalla, con su ataque impetuoso a los indios.
A final de marzo, los caciques locales ofrecieron al capitán general víveres, joyas y telas y 20 mujeres esclavas. Una de ellas, de nombre Malinche en su lengua, era la que tras su bautizo fue llamada doña Marina. Hablaba el maya y el azteca y se convirtió pronto en una leal, inteligente y utilísima consejera de Cortés. Allí supieron los españoles de la existencia, hacia el oeste, de un país llamado México, de donde procedían los objetos preciosos.
Doña Malinche y Cortés
El 2 de abril llegó la flota a san Juan de Ulloa. Allí, se acercaron en canoas hasta las naves los embajadores de Moctezuma, jefe supremo militar, político y religioso de los mexicas. Que los españoles consideraron un “emperador”. Cortés usó con ellos su afabilidad y empatía y les mostró el uso de sus medios militares. Los embajadores retornaron pronto a Tenochtitlán, su capital.
Un tal Tendile regresó con un rico presente de joyas y Cortés le comunicó que deseaba visitar a Moctezuma. Éste volvió para ver a su emperador, pero, regresó con otro regalo y rechazando esa visita de Cortés.
GUERREROS AZTECAS.
Poco después, recibió Cortés a 5 indígenas de Cempoala, que le contaron que su pueblo era enemigo mortal de los mexicas. Y que, conociendo las victorias de los españoles, querían ser aliados de ellos para liberarse de la opresión azteca.
Hernán Cortés se fue formando una idea clara de la relación de los mexicas con otros pueblos de la meseta del Anáhuac. A mediados del siglo XV, los mexicas se reforzaron con el establecimiento de una confederación de las tres ciudades principales: Tenochtitlán, Telzcoco y Tlacopan. La superioridad militar y política le dio a los aztecas una autoridad social grande en las tierras mexicas, desde el Atlántico hasta el Pacífico. La confederación estableció puestos militares esparcidos por el enorme territorio controlado. Pero, que contenía pueblos insumisos, no integrados, especialmente en Tlaxcala, de entrenados y valientes guerreros.
Cortés pronto pensó en que podía emplear a su favor: la amistad con los pueblos insumisos y el aura sobrenatural, supersticiosa, que envolvía a su pequeña fuerza. Para apoderarse de los tesoros de ese inmenso territorio continental.
Para ello, necesitaba que sus hombres participaran en esa decisión. Los partidarios de Velázquez que estaban en la expedición, pensaban que Cortés no tenía poderes para colonizar esas tierras. Sino para rescatar sus tesoros de los indios, a cambio de quincallería. Y que debían volver a Cuba con las riquezas ya adquiridas.
Construcción de la Villa Rica de la Vera Cruz
Otra mayor parte de los hombres opinaba que no era el momento de echarse atrás; de que todo acabara entregando a Velázquez los tesoros logrados. Y, estos acordaron con Cortés fundar una villa en su campamento de chozas, la Villa Rica de la Vera Cruz, por haber desembarcado allí un viernes santo, dotada de una estructura administrativa suficiente. La ciudad fue trasladada poco después un poco más al norte, a una amplia ensenada.
Y,
Cortés se proclamó con su beneplácito, capitán general de
las tierras, dependiendo directamente del Rey. Puesto que
Velázquez no tenía mando sobre ellas. Esto aplacó los resabios de
los favorables a Velázquez y evitó un conflicto armado en la escasa
tropa.
Las fuerzas españolas se pusieron en movimiento hacia el norte, siguiendo el litoral, a la vista de los barcos. En Quiahuiztla tuvieron más pruebas de la hostilidad de los otros pueblos hacia los aztecas. Llegaron, entonces, malas noticias desde Cuba. Velázquez había conseguido de Carlos I de España (13/11/1518) el cargo de adelantado del Yucatán, para descubrir y poblar esas tierras. Cortés envió a la corte a dos de sus capitanes mejor comunicadores, con lo mejor del botín obtenido y solicitando el nombramiento para él.
Fue entonces cuando Cortés tomó la decisión de “quemar sus naves”. Colocando en “terreno mortal” a sus hombres, como diría el maestro Sun. Para que entendieran que sólo hacia adelante había vida y, por consiguiente, riquezas para ellos. Realmente, Cortés mandó barrenar a los navíos cerca de la costa. Y, de paso, mandó ahorcar a algunos partidarios de Velázquez que se habían soliviantado mucho.
Algo parecido ocurrió mucho después, a fines de 1942, en la batalla por Stalingrado. Donde los soviéticos siempre recibían refuerzos y medios desde el lado izquierdo del Volga, en ferries. A las tropas del ejercito del general Chuikov, que la defendían del 8º ejército alemán, la gran unidad más poderosa entonces de la Wehrmacht, les decían “no hay tierra para nosotros al otro lado del Volga”.
LA TOMA DE TENOCHTITLÁN POR LOS ESPAÑOLES Y TLAXCALTECAS DE HERNÁN CORTÉS
Introducción.
Los actuales estudios históricos con motivo de este medio milenio desde la toma de Tenoctitlán, presentados principalmente en Hispanoamérica, arrojan nuevos datos sobre aquellos trascendentales hechos.
Hay pinturas y tapices antiguos que presentan a bergantines españoles luchando en el lago de Tenochtitlán. ¿Cómo aparecen barcos de ese porte y calado en la batalla por la capital azteca?
Los bergantines son veleros de 150 tm de desplazamiento, capaces de realizar grandes travesías marítimas. Tenían una sola cubierta y dos mástiles con sus extensas velas, que le daban un buen equilibrio en el mar y buenas características de navegación. Llevaban hasta 24 cañones entre ambas bandas y una tripulación de 100 hombres.
Las fustas son barcos de unos 15 ms. de eslora y 3 de manga. Llevan una vela central y 6 remos individuales a cada lado. A proa y a popa tienen unas posiciones de combate más altas, donde van 5 o 6 infantes. A proa pueden llevar un cañón ligero o culebrina.
También nos decían que Cortés quemó las naves que le trajeron desde Cuba a México. Y, esto es casi un dogma, un axioma de guerra y, además, argumentado seriamente, con razones de moral y firmeza... del jefe español.
Parece
ser que Cortés encalló sus naves en Yucatán,
tiempo después del desembarco. Y que sus restos y
aparejos fueron usados por Cortés para crear sus 12 fustas, barcos
con el calado y el largo adecuados, empleadas en Tenochtitlán.
A
donde fueron llevadas desmontadas desde Yucatán
por 1500 indios porteadores. De
los 13 cañones ligeros con los que contaba Cortés entonces,
una docena fueron destinados a armar sus fustas.
Hernán
Cortés, el mando conductor de la conquista española.
¿Hablamos de la personalidad de Hernán Cortés? Sí y no. Desde luego, es un personaje muy controvertido. Sobre todo si lo analizamos y presentamos con los criterios de épocas diferentes a la suya. Y, más en estos tiempos posmodernos, en los que celebramos el 450º aniversario de su conquista de México. Que él, sus hombres y aliados y sus sucesores convirtieron en la Nueva España de América, que perduró durante 3 siglos.
HERNÁN CORTÉS, IDEALIZADO
Según quién lo analice y encuadre, bien los populistas, indigenistas o revisionistas históricos es un tipo deleznable. Al que le atribuyen todos los males sufridos. Incluyendo los apellidos españoles, de los que no reniegan aquellos y que les dan identidad legal y social a todos ellos. Bien, los españoles nacionales, que incidirán especialmente en las gestas que España realizó en las Américas del Norte y Central.
O bien, los historiadores serios, hispanistas o no, destacando, para mí, como ejemplo de dos épocas diferentes, Hugh Thomas y William Prescott. Ambos con un ingente trabajo de investigación extensa y rigurosa. A la que sólo puedo admirar, reconocer y utilizar.
Yo intentaré presentar a Cortés no por los datos y los lugares comunes a los que todos podemos acceder. Sino, por sus hechos, su trayectoria y sus frutos. Y, la trascendencia que tuvieron. Esto no lo puede olvidar u ocultar nadie, salvo con intenciones deliberadas y partidistas.
Cortés es un hombre en el que destacan más las capacidades intelectuales y sociales, que las puramente militares. Tiene una gran elocuencia, que alimenta su capacidad persuasiva. Fue capaz de influir muchas veces en el ánimo y la conducta de sus jefes y soldados. Convenciéndolos de seguir el camino lleno de vicisitudes y reveses que él les señalaba. Del que sólo Cortés vislumbra y comprende el final o la meta. Es un personaje proclive y perfeccionado en la acción.
Y, ya extrapolando intelectualmente ahora, es el impulsor de sus hombres, en medio de contrariedades y dificultades casi continuas. Siguiendo una corriente históricamente inexorable, aunque Cortés ya no estuviese presente:
hacia metas socio políticas nuevas y florecientes, en un parto singular y único de la Humanidad; buscando una tierra nueva, unas gentes nuevas, que produjesen con su raza hispana un mestizaje internacional único de la Historia.
Los
mixtecas se establecen en México.
Los mexicas llegan a México desde el norte hacia el comienzo del siglo XIII. Primero se asentaron en diversos puntos del valle de México, como pueblo nómada que eran. Y, en abril de 1325 se establecieron, por fin, en la orilla suroeste del lago principal del valle, el Texcoco. Donde, según los augurios de sus sacerdotes o chamanes, divisaron a una espléndida águila real posada en un nopal, que llevaba en sus garras a una serpiente. Allí comenzaron a asentar los cimientos de su futura ciudad, clavando estacas en los lugares menos hondos. Pues, esos terrenos lacustres estaban medio hundidos.
ESCUDO REPÚBLICA DE MÉXICO
Pronto,
fueron aliándose con otros estados vecinos. Y, ganaron territorio
también a costa de la derrota de algún enemigo, como suele ocurrir
en las guerras entre los pequeños estados.
La forma de gobierno de los aztecas era la monarquía casi absoluta y de carácter electivo. El candidato solía proceder de una misma familia y era elegido por un colegio de electores formado por cuatro nobles principales aztecas y, honoríficamente, algún rey aliado, como el de Tlazcoco. Y, debería ser un destacado guerrero; aunque el último, Moctezuma, procedía del sacerdocio. Esta formación suya, sin duda influyó negativamente en sus dudas y pensamientos acerca de esa llegada a sus tierras de unos hombres diferentes y extraños, supuestos ancestros aztecas, en actitud beligerante.
La
profesión de las armas atraía especialmente la instrucción y los
honores públicos. Como no podía ser menos en un estado belicoso y
expansivo, que sojuzgaba a los súbditos y aliados. El dios tutelar
de los mexicas era su dios de la guerra.
Para excitar la ambición, la competición y la emulación en sus súbditos, los reyes mexicas establecieron varias órdenes militares, cada una de las cuales tenía sus trajes e insignias propios y sus privilegios. A los que no podían aspirar aquellos guerreros que no hubiesen hecho alguna proeza, al menos, sencilla.
MOCTEZUMA
Los
aztecas
y mixtecas
contaban con un variado panteón de dioses. Donde reflejaban sus
necesidades internas y sus temores anímicos. El
más importantes y significativo era su dios
de la guerra, Hietzicoalt,
y su culto. Violentos
como eran los aztecas, presionando centrífugamente en sus fronteras,
su dios Hietzicoalt
reclamaba sangre humana de sus enemigos vencidos y capturados. Para
quedar satisfecho y ser benévolo con su pueblo.
En el año de 1487, los mexicas inauguraron la pirámide principal de Tenochtitlán. Para celebrarlo se sacrificaron a 80400 personas en un solo día. Fue el holocausto mayor en menos tiempo, conocido por la Humanidad.
PENACHO DE MOCTEZUMA
Curiosamente,
Heitzicoalt
también formaba parte del panteón
de otras tribus
que vivían por el centro de México.
Esto
creaba un problema logístico para todas las tribus. Para satisfacer
esta “necesidad
ritual”
todas las tribus acudían periódicamente a luchar en las “guerras
floridas”.
Y, ¿eran realmente guerras?
No, eran exterminios calculados y tolerados. Así, a cada bando se le daban todas las oportunidades para prepararse bien para las batallas. No se contemplaba desplegar correctamente las fuerzas propias, para imponer la voluntad sobre el enemigo, en una dialéctica de las armas. Ni tampoco, según el principio universal de la economía de medios, buscaban conseguir la victoria con el menor gasto en hombres, medios y tiempo.
¿Qué buscaban estas “tribus ingenuas y naturales”? Conseguir el mayor número de enemigos prisioneros en combate, para ser ofrendados a Hietzicoalt en lo alto de sus altares piramidales. Esto hubiera sido blasfemo, impío, anatema, haram, infiel, kafir para cualquiera de las religiones monoteistas del mundo.
La civilización y el imperio mixteca, en la Edad de Piedra, se mantenía cohesionado por el terror y la fuerza sobre sus súbditos y vasallos, que lo rodeaban en su periferia. Y ésta fue su debilidad intrínseca esencial. Que facilitó la acción Híbrida y calculada de Cortés. Los mixtecas habían alcanzado su “punto de culminación”en su vivencia imperial. Y el evento externo de la aparición agresiva de los españoles, los hizo entrar abruptamente en la fase de declive de su “trayectoria vital social”.
TENOCHTITLÁN
Va a preñarse a partir de ahora un paso esencial de lo mixteca a lo cristiano. Y un enriquecimiento cualitativo fundamental en los parámetros de civilización de los pueblos indígenas de Mesoamérica. La Historia de la conquista de México concluye con la toma de Tenochtitlán por los españoles y sus aliados indígenas mexicanos.
La
colonización española de México.
España
realizó un inmenso y prolongado trabajo de inculturación
de los amerindios
asentados en sus tierras de dominio.
Cortés no podía casarse con la india Malinche, doña Marina, por estar casado previamente con Catalina Suárez. Y casó a doña Marina con un lugarteniente y atendió y protegió a su hijo Martín Cortés, fruto de su unión con ésta. También fue procurando que sus jefes o capitanes se fuesen casando con diversas princesas indias.
En cuanto a la catequesis de su religión, los españoles y los frailes franciscanos que los acompañaban en el siglo XVI, fueron aplicando una didáctica práctica, realizable y exitosa. Se les fue tolerando a los indios una conversión de costumbres atractiva, positiva y sucesiva. Era una especie de sincretismo práctico tolerable y extinguible, armonizado con una catequesis progresiva de la religión católica. Se trataba de, defendiendo y respetando el dogma, es decir, las verdades de la fe, ir realizando poco a poco, pero firmemente, la conversión religiosa y social de las costumbres y los hechos de los nativos.
Los virreinatos españoles de América fueron el de Nueva España, establecido en 1535, con capital en México y jurisdicción por todo el territorio de América del Norte y Central, y el de Perú, establecido en 1542, con capital en Lima, extendiéndose por toda América del Sur, excepto Venezuela y la Colombia centroamericana (hoy, Panamá). Al Nuevo Mundo se le aplicaban las leyes de Castilla. Y, legalmente, tanto la Península Ibérica como América estuvieron en igualdad de categoría. Los habitantes de América eran vasallos del Rey de España y, por depender del rey, no podían ser esclavizados, ni abusados contra las leyes.
A las distintas regiones americanas les unía el lazo dinástico, fuente de derechos, y una serie de organismos administrativos y funcionales, que tenían jurisdicción propia y simultánea en la Metrópoli y en las regiones de América. Esto llevó, salvando las particularidades americanas y su idiosincrasia, a una estrecha unión entre los territorios españoles. Aunque no se puede pensar en una fusión moderna, dotada de los medios actuales.
Además de las 2 instituciones que controlaban las leyes americanas (el Consejo de Indias, desde 1524) y el comercio internacional (la Casa de Contratación, desde 1503), la Administración española se desempeñaba desde América.
(FINAL del Estudio sobre Francia, Gran Bretaña, Portugal, España y China imperial en América)
Ya
a finales del siglo XVIII, las preocupaciones económicas y sociales
aseguraron la unidad del Brasil. Los “señores de
plantaciones y/o ingenios” dominaban la economía. La
población se concentraba en el rosario de ciudades costeras,
separadas entre sí por distancias menores que en la España
americana. Las élites eran más homogéneas ideológicamente que las
españolas. Y esto se debió a que Portugal nunca permitió
la creación de universidades en la colonia. En las
universidades españolas repartidas por toda América se graduaron
150 mil estudiantes en los últimos 100 años de dominio español.
Brasil no produjo jamás un universitario. Cuando se solicitó la
creación de una Facultad de Medicina, en Río de Janeiro, se comentó
“ahora piden una Facultad de Medicina y, luego, querrán una de
Derecho. Y, después, pedirán la independencia”.
En 1808, cuando Napoleón invadía Portugal, el príncipe regente Juan se refugió en Brasil. Llevándose consigo hasta 15 mil personas de la corte y la administración general. La presencia del rey sirvió como legitimidad dinástica, política y social para mantener unida la colonia. La clase alta brasileña aceptó también la autoridad central de Río de Janeiro por el miedo a una revuelta catastrófica de esclavos en Brasil. Tras la derrota total de Napoleón, Juan VI creó el reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve. Juan fue requerido a volver a Lisboa en 1820 y tuvo que aceptar una constitución liberal en Portugal. La administración de Brasil quedó en manos de su hijo Pedro y éste declaró la independencia de Portugal en 1822. Estableciendo una monarquía constitucional con él como rey.
JUAN VI DE PORTUGAL
Brasil tenía unas estructuras sociales anquilosadas y estériles, que mantenían una pirámide social muy amplia en la base y un vértice superior pequeño, casi inaccesible y controlador. No había en la colonia espacio, ni oportunidad para que surgieran grupos de pensadores honestos y libres en una burguesía liberal y económica. Que fueran el fermento de cambio de la sociedad brasileña hacia su madurez, su empoderamiento y su expansión, como guías del pueblo. Que, si la Historia acercaba la oportunidad, lo condujeran a la independencia.
PEDRO I DE PORTUGAL Y BRASIL.
América
y España.
También tenemos otra posibilidad a considerar. Que los amerindios hubiesen mantenido una soberanía diferente y variada, dispersa y dividida. Que contara, en un principio, con 2, 3, 4 grandes potencias o imperios supraétnicos, como los aztecas, los mayas y los incas.
DIOS DE LA GUERRA MEXICA.
Los aztecas y mixtecas contaban con un variado panteón de dioses. Donde reflejaban sus necesidades internas y sus temores anímicos. Uno de los más importantes y significativos era su dios de la guerra, Huitzilopochtli, y su culto. Violentos como eran los aztecas, presionando centrífugamente en sus fronteras, su dios Huitzilopochtlireclamaba sangre humana de sus enemigos vencidos y capturados. Para quedar satisfecho y ser benévolo con su pueblo.
Curiosamente, Huitzilopochtli también formaba parte del panteón de otras tribus que vivían por el centro de México. Esto creaba un problema logístico para todas las tribus. Para satisfacer esta “necesidad ritual” todas las tribus acudían periódicamente a luchar en las “guerras floridas”. Y, ¿eran realmente guerras?
No, eran exterminios calculados y tolerados, que el presidente mexicano López Obrador no estudió o prefiere olvidar. Así, a cada bando se le daban todas las oportunidades para prepararse bien para las batallas. Ni se contemplaba desplegar correctamente las fuerzas propias, para imponer la voluntad sobre el enemigo, en esta dialéctica de voluntades empleando las armas. Ni tampoco, según el principio universal de la economía de medios, buscaban conseguir la victoria con el menor gasto en hombres, medios y tiempo.
¿Qué buscaban estas “tribus ingenuas y naturales”? Conseguir el mayor número de enemigos prisioneros en combate, para ser ofrendados a Huitzilopochtli en lo alto de sus altares piramidales. Esto hubiera sido blasfemo, impío, haram, infiel, kafir para cualquiera de las religiones monoteistas existentes.
España realizó un inmenso y prolongado trabajo de inculturación de los amerindios asentados en sus tierras de dominio.
HERNÁN CORTÉS
Cortés no podía casarse con la india Malinche, doña Marina, por estar casado previamente con Catalina Suárez. Y casó a doña Marina con un lugarteniente y atendió a su hijo Martín Cortés, fruto de su unión con ésta. También fue procurando que sus jefes o capitanes se fuesen casando con diversas princesas indias. En cuanto a la catequesis de su religión, los españoles y los frailes franciscanos que los acompañaban en el siglo XVI, fueron aplicando una didáctica práctica, realizable y exitosa. Se les fue tolerando a los indios una conversión de costumbres atractiva, positiva y sucesiva. Era una especie de sincretismo tolerable y extinguible armonizado con una catequesis progresiva de la religión católica. Se trataba de, defendiendo y respetando el dogma, es decir, las verdades de la fe, ir realizando poco a poco, pero firmemente, la conversión religiosa y social de las costumbres y los hechos de los nativos.
MOSAICO CON LOS 12 APÓSTOLES DE MÉXICO
Los virreinatos españoles de América fueron el de Nueva España, establecido en 1535, con capital en México y jurisdicción por todo el territorio de América del Norte y Central, y el de Perú, establecido en 1542, con capital en Lima, extendiéndose por toda América del Sur, excepto Venezuela y la Colombia centroamericana (hoy, Panamá). Al Nuevo Mundo se le aplicaban las leyes de Castilla. Y, legalmente, tanto la Península Ibérica como América estuvieron en igualdad de categoría. Los habitantes de América eran vasallos del Rey de España y, por depender del rey, no podían ser esclavizados, ni abusados contra las leyes.
A las distintas regiones americanas les unía el lazo dinástico, fuente de derechos, y una serie de organismos administrativos y funcionales, que tenían jurisdicción propia y simultánea en la Metrópoli y en las regiones de América. Esto llevó, salvando las particularidades americanas y su idiosincrasia, a una estrecha unión entre los territorios españoles. Aunque no se puede pensar en una fusión moderna, dotada de los medios de comunicaciones de todo tipo actuales. Además de las 2 instituciones que controlaban las leyes americanas (el Consejo de Indias, desde 1524) y el comercio internacional (la Casa de Contratación, desde 1503), la Administración española se desempeñaba desde América.
CASA DE LA CONTRATACIÓN DE SEVILLA, 1503 A 1790.
No
se trata aquí de enumerar y describir todos los beneficios recibidos
por los amerindios durante su contacto
e inculturación
de la civilización hispanoamericana. Veamos
la relación una relación de las universidades fundadas en América
y la fecha de su institución.
Universidad de San Pablo, de México, en 1551; de San Marcos, en Lima, en 1553; de Sto. Domingo, en Sto. Domingo, en 1538; de Sto. Domingo, de Bogotá, en 1580; de San Fulgencio, de Quito, en 1586; de Santa Catalina, en Mérida (Yucatán), en 1622; Universidad Javeriana, de Bogotá, en 1622; de San Ignacio, de Córdoba (Argentina), en 1622; de San Gregorio, Quito, en 1622; de San Ignacio, en Cuzco, en 1623; de San Javier, en Charcas (Bolivia), en 1624; de San Miguel, en Santiago de Chile, en 1625; de San Borja, Guatemala, en 1625; de San Ildefonso, en Puebla, México, en 1625; Universidad de Ntra. Sra. del Rosario, de Bogotá, en 1651.
UNIVERSIDAD DE SAN MARCOS, EN LIMA
Hasta
el último tercio del siglo XVIII existen eventos que prueban que en
las colonias americanas de España, existía una unidad de
intereses sociales y culturales, que mantenían
razonablemente unidas las distintas regiones hispanoamericanas
en los virreinatos de Nueva España y del Perú.
En 1762, aprovechando que Carlos III había establecido con Francia un Pacto de Familia, los británicos invadieron La Habana, ocupando rápidamente una amplia franja costera cubana, a la derecha e izquierda de la capital. Los cubanos criollos y mulatos se unieron a las fuerzas españolas, en la resistencia armada contra el invasor. Y, luego, la población civil participó en una resistencia de desgaste y oportunidad: atacando al arma blanca a británicos aislados; invitándoles a comer ciertas frutas autóctonas y a beber ron…
GEORGE KEPPELL, CONDE DE ALBEMARLE
La
flota británica estaba formada por 53 buques de guerra
de diversos puentes y 200 transportes de tropas. Sus
fuerzas eran 8000 marinos, 12000 soldados de desembarco
y 2000 esclavos negros de las Antillas, encargados de las tareas de
peonaje y servicio. El almirante George Pockock
comandaba la flota combinada y George Keppell, conde
de Albemarle, era el jefe de la expedición y de las fuerzas
terrestres.
La flota se acercó a Cuba por el norte, saliendo a la vista de la ciudad de Matanzas, a 100 Km. de La Habana, el día 5 de junio, tomando completamente por sorpresa a las autoridades, que no conocían la existencia del estado de guerra entre ambas potencias. Anclados en la bahía de bolsa de La Habana había 14 buques de guerra y las fuerzas de tierra españolas incluían a 2800 soldados, 5000 milicianos, 250 trabajadores del arsenal y 600 esclavos negros. La Junta de Autoridades acordó ocupar la fortaleza de La Cabaña, en construcción, junto al castillo del Morro, del otro lado de la ciudad, en la bahía; enviar fuerzas de rechazo a Cojímar y movilizar a las milicias de morenos y campesinos del interior de la provincia.
Las fuerzas enviadas a Cojímar y Bacuranao se retiraron ante el desembarco de tropas británicas protegido por 13 buques de guerra, que le brindaba un fuerte fuego pesado de apoyo. Sin embargo, el alcalde de Guanabacoa, el criollo José Antonio Gómez Pérez de Billones, se puso al frente de las milicias y pudo lanzar la primera “carga al degüello” de la historia de Cuba contra los británicos. Las fuerzas de Pepe Antonio mantuvieron sistemáticamente ataques de hostigamiento y pequeñas emboscadas contra los británicos, impidiéndoles su abastecimiento en el interior de Cuba, que estos consideraron “terreno hostil”. Estas resistencias interiores que sufrían unas tropas sin conocimiento, ni dominio del terreno, fuera del que ocupaban, llevaron a que las tropas británicas desembarcadas no avanzaran sobre La Habana. Pero, que podían haberla ocupado en unos días de avance sin resistencias o con más decisión por los mandos y motivación de las tropas, como reconocieron poco después aquellos.
UNA CARGA AL DEGÜELLO DE LA CABALLERÍA CUBANA, CIRCA 1870
Todo se redujo al ataque artillero sobre el castillo del Morro, que se rindió a fines de julio de 1762. Cuando la explosión de unas minas en el baluarte de Quesada, abrieron un boquete que permitió la entrada de los infantes británicos. El 12 de agosto, tras unos bombardeos preparatorios del inminente ataque en fuerza, capituló La Habana.
FORTALEZA DE SAN CARLOS DE LA CABAÑA ABRAZANDO EL MORRO.
Apenas 11 meses después, La Habana y la franja de tierra de Cuba ocupada por los británicos en esta guerra fueron devueltas a España, a cambio de parte de La Florida.
A primeros del siglo XIX, ya se había fraguado en la América hispana, en grados variables según los países, una clase social “media ilustrada”. Que se basaba en las ideas de libertad, igualdad e independencia proclamadas, primero por la revolución estadounidense, a la que España ayudó, y, luego, por la revolución francesa. Eran las revoluciones de la burguesía como clase social de vanguardia. Y, bajo esta primera capa ideológica enarbolada, también estaba la disposición de hacer valer sus derechos como clase social emprendedora. Basados en el libre comercio y la revolución industrial de finales del siglo XVIII, que aportaba nuevas mercancías para el comercio y el intercambio internacional.
Por otro lado, la falta de dirección central administrativa y real, provocada por Napoleón con el secuestro de la familia real y la invasión de España, permitió que las burguesías criollas territoriales intentaran ocupar el vacío de poder creado. Y se alzaran en armas contra los gobiernos locales españoles en una lucha por su independencia.
Ya, la aparición de los anhelos por esos derechos y nuevos destinos históricos, creó una falla profunda en las sociedades hispanas locales. Que eran incapaces por ideología, intereses e instrumentos políticos adecuados, de retener unidos los distintos grupos rebeldes criollos.
Y formar así una Unión de Naciones hispanas. Que tuviera una plena capacidad operativa propia, ensamblada por un espíritu y una integración socio política, al más alto nivel de intereses y ventajas. Creando una gran Federación de Estados de Sudamérica o una Comunidad de Naciones Hispanoamericanas, según los polos políticos de independencia y de asociación de intereses generales.
La creación de múltiples naciones hispanas fue inevitable.
Francia, Gran Bretaña, Portugal, España y China imperial
Introducción.
Haremos un recorrido por la Historia de América, en paralelo con la de los países que podrían fusionarla con su civilización. Cogiendo giros del modelo de ensayo “what if” o “qué hubiera sido si”. Partiendo de lo que ocurrió o pudo ocurrir en cada caso.
Para
ver cuál fue el resultado más completo y satisfactorio posible.
La
América francesa.
Francia
fue
una
de las potencias europeas que acudió al reclamo de las tierras y
posibles riquezas de las Indias Occidentales o las Américas. Sus
principales conquistas y colonias fueron en la
del
Norte.
En 1524, los franceses llegaron por primera vez a Norteamérica, buscando una vía marítima a China. El fracaso de esta expedición no fue óbice para que Francia no insistiera en hacerse con el control de parte del Nuevo Mundo. Los territorios explorados y ocupados por Francia en Norteamérica se conocerían como el virreinato de Nueva Francia. Que estaba dividido en 5 grandes “regiones o tierras”, entre las que se encontraban los territorios de 10 de los actuales estados de los EE. UU.
GUERRA COLONIAL FRANCO BRITÁNICA DE 1756 A 1760
La llamada guerra franco india de 1754 a 1760, fue el último capítulo o remate de los conflictos coloniales americanos entre Francia, Gran Bretaña y sus respectivos aliados indios locales, que transcurrieron desde finales del siglo XVII hasta mediados del siglo siguiente. Esta guerra resultó decisiva para los británicos y sus aliados. Que ocuparon aquí casi todas las regiones en disputa, desde los Grandes Lagos hasta el valle del río Ohio. El enfrentamiento entre las colonias europeas y los indios rivales fue muy duro y contaba con sus características propias de geografía agreste, competencia por las tierras, grandes migraciones, características singulares de las formas de lucha (el ataque y la defensa), largas distancias y, como casi siempre en todo conflicto, recursos escasos para sostenerlo.
Esta
guerra irradió sus causas y efectos a Europa
y a los otros puestos
comerciales y colonias de Francia y Gran Bretaña en África e India,
llamándose entonces la guerra
de los siete años de 1756 a 1763.
El
Tratado
de París de 1763
reconoció el dominio británico a escala casi mundial.
La
herencia
cultural franco
americana étnica y cultural ha desaparecido de casi todos los
territorios franceses originales. Sólo en Maine
y Lousiana
se mantienen vestigios de ella.
Una Emigración desde Asia.
Podemos considerar también la llegada de los asiáticos del Este, singularmente del Imperio del Medio, los chinos Han, a América. Estos lo harían varios miles de años después de los primeros amerindios y no habrían seguido la ruta del rosario de islas del norte del Pacífico. Y enviarían en su avance un número de barcos dado en unas flotas de exploración y reconocimiento. Y, luego, de conquista, asentamiento y colonización, al otro lado del Pacífico.
VIAJES REALIZADOS POR LA FLOTA DEL TESORO, AL FINAL DE LA DINASTÍA MING.
Existió
una llamada Flota
del Tesoro
china, a
finales de la dinastía Ming. En efecto, el almirante Zeng He, que
fue el más importante navegante chino, realizó los viajes del
tesoro
entre 1405 y 1433. El nombre proviene de los 62
grandes barcos, los baosuchuanes,
que
se integraban en una abigarrada flota de más de 300 buques, de
guerra, de transporte y
auxiliares. Según los datos conocidos, dicha flota realizó hasta 7
viajes, con un
número distinto
de
navíos, en dirección a la India y África. Pero, no hay ninguna
prueba, ni cita, de su navegación en dirección a América, cruzando
el inmenso Pacífico. En
el último viaje, con el cambio de dinastía imperial, el almirante
recibió orden de regresar a China, donde se iba a proceder al
desmantelamiento de esa “flota estratégica” del
imperio.
Es de señalar ahora el problema resuelto en 1565 por el fraile Andrés de Urbaneta en la navegación por el Pacífico. El viaje desde Acapulco a las Filipinas se cumplía en una singladura de 2 meses, impulsado por los vientos alisios y realizando una parada técnica en las Marianas, para abastecerse. Pero, el tornaviaje era infernal. Sólo navegar por el laberinto de las Islas Filipinas exigía un mes de travesía y un navegante experto. El hallazgo de Urbaneta fue remontar hasta la corriente de Kuroshivo y, luego, descender hasta la Alta California. A la altura del cabo Mendocino, ya se navegaba costeando. Se doblaba, entonces, el cabo San Lucas y se seguía por el mar de Cortés hasta Acapulco. Así, el tornaviaje duraba sólo 6 meses y, en el plazo de un año, se realizaba el viaje de ida y vuelta por el inmenso y proceloso océano español.
FRAY ANDRÉS DE URDANETA.
Durante 250 años, el galeón de Manila mantuvo abierta la ruta entre 2 extremos del Imperio de España. A pesar de los peligros que asechaban a un barco solitario, lleno de riquezas, se perdieron sólo unos 30 galeones, de cerca de 280 que llegaron a navegar. Algunos naufragaron por la sobrecarga, derivada de la codicia de armadores y tripulantes. Y cuatro fueron capturados por los piratas, que los asechaban en las llegadas y salidas de los puertos españoles. También, un número no precisado de galeones regresaron a Acapulco con marineros enfermos, dándose el caso de un galeón recogido con toda la tripulación fallecida. Así, se establececió un hospital en Acapulco para atender a dichos enfermos.
EL TORNAVIAJE DE MANILA A ACAPULCO DE URDANETA.
Esto nos lleva a suponer una emigración asiática hacia México, que no sería ya tan bienvenida y provechosa. Hacia 1576, se produjo en el virreinato de Nueva España una “catástrofe demográfica”, que los españoles denominaron la “gran peste” y los amerindios llamaron “huey cocoliztli” o “gran enfermedad”. Según la encuesta ordenada por el Virrey, el número de fallecidos fue de varios millones de españoles y nativos. El único dato contrastable disponible cifra en 5 millones los muertos de toda clase y condición; el problema es que se refiere a personas censadas en el Virreinato.
Destacamos que la búsqueda de la culpa (señalando a España desde la leyenda negra), y no de las causas, no permitió hasta la segunda mitad del siglo XX, que se considerase el importante papel de las epidemias víricas en los despoblamientos coloniales grandes.
LA HUEY COCOLIZTLI DE 1576
El influjo deliberado o indirecto de la leyenda ideológica antiespañola forzó que el acervo científico de la época considerase que esa gran epidemia tenía que provenir del mundo hispano europeo. La historiografía perturbada definía que la enfermedad procedía de los españoles. Pero, los síntomas y descripciones de una docena de testimonios de fines del siglo XVI, no casaban con la hipótesis hecha de que el agente fue una fiebre tifoidea exantemática.
No se intentó identificar cuál fue la primera epidemia asiática en América. Existen opiniones modernas de que lo que ocurrió fue una infección más grave, provocada por algún virus del grupo de las fiebres hemorrágicas. Esto cuestiona directamente el carácter “excluyente” de la infección hispana presupuesta. Así, los prejuicios políticos o hegemónicos, infectando la historiografía, fueron la mayor dificultad para el estudio científico de las causas de esta macroepidemia.
Las
colonias británicas en Norte y Centro América.
Los británicos llegaron un poco más tarde que España y Francia a explorar y colonizar las Américas. Su primera colonia fue la de Jamestown, en Virginia, establecida en 1607. Éste sería el origen de las 13 colonias de América del Norte, que serían el núcleo fundacional de los EE. UU., de las colonias en Canadá y de la colonización británica de algunas islas caribeñas, singularmente Jamaica y Barbados. Cuyas cosechas agrícolas de caña de azúcar y tabaco las hicieron, al principio, mucho más lucrativas para la Corona que los asentamientos continentales.
Las
13 colonias eran de sur a norte: Georgia, las dos Carolinas,
Virginia, Maryland, Delaware, New Jersey, Pensilvania, New York,
Connecticut, Rhode Island, New Hampshire y Massachusetts. Tras las
guerras entre Gran Bretaña y Holanda, la primera ocupó New
Amsterdam, que después se llamaría New York. Poco a poco, los
colonos británicos del Este de Norteamérica, se extendieron hacia
el oeste, cruzando los montes Apalaches, buscando tierras para la
agricultura.
Las
universidades coloniales británicas (Colonial Colleges,
usando la nomenclatura de Inglaterra) fueron 9 en total. Destacaron
especialmente el New College (actual, Harvard) , fundado en 1636;
el Collegiate School (actualmente, Yale), en 1701; el
College of New Jersey (actual, Universidad de Princenton), en 1746;
el King’s College (actual, de Columbia), en 1754 y el
College de Philadelphia (actual, de Pensilvania), fundada en 1755.
Cómo se las gastaban ideológica y jurídicamente los británicos con los indios del este de Norteamérica, lo podemos ver en el documentario de John Winthrop, primer gobernador de la colonia de Massachusetts: “en cuanto a los nativos, casi todos han muerto de viruela, de modo que el Señor (the Lord) ha validado nuestro derecho a lo que poseemos”. Esto expresa, como principio legitimador de la colonización británica de América del Norte, la muerte por enfermedad de los amerindios.
Por
fin, estas colonias norteamericanas, en manos de colonos ya nacidos
allí, ganaron su Independencia de Gran Bretaña en la guerra de 1776
a 1783, en la que fueron apoyados por España y Francia, en justa
reciprocidad por la consuetudinaria actitud británica con ellas.
Independencia consagrada por el Tratado de Versalles de 1783. Esta
separación fue una fractura traumática, enconada y sangrienta de la
sociedad británica colonial. A lo que contribuyeron personajes tan
conspicuos y violentos como el teniente coronel de caballería
“Bloody” Banastre Tarleton, “the Butcher”. A pesar de su
eficaz y resolutiva fuerza de armas combinadas de
infantería ligera, artillería ligera y jinetes, fue derrotado
sorpresiva y completamente, contra todo pronóstico, por el mayor
general Daniel Morgan, en la batalla de Cowpens en las tierras altas
de Carolina del Sur, a primeros de 1781.
El
Brasil colonizado por Portugal.
Por el Tratado de Tordesillas, del 7 de junio de 1494, firmado por los Reyes Católicos de España y el rey Juan II de Portugal, se atribuyeron las tierras de Brasil a la Corona portuguesa. El 2 de mayo de 1500, Pedro Alvares Cabral descubrió y exploró parte del territorio de Brasil, Posteriormente, una flota de 13 barcos y más de mil hombres “tomó posesión” de estas tierras para la Corona portuguesa, iniciándose las expediciones de conquista y colonización. Los portugueses llamaron Brasil al gran saliente de América en el Atlántico que les correspondía. Porque en él abundaba el palo brasil, una madera tintórea.
Pedro Alvares Cabral
Dado el interés que franceses y holandeses comenzaron a mostrar por la riqueza del palo brasil, Portugal armó una potente flota al mando de Martín Alfonso de Sousa para fundar poblaciones e ir colonizando ese enorme espacio, siguiendo el modelo español organizativo. En 1534, éste se concretó en un conjunto de 13 capitanías costeras, colindantes y de unos 250 Km de ancho. Que fueron otorgadas a nobles portugueses de forma vitalicia. Estos se comprometían a evangelizar a los indios, traer colonos y desarrollar económicamente sus territorios. Un par de décadas después, el Rey recuperó la unidad política del Brasil, aunque la gestión económica quedó en las manos privadas.
Martín Alfonso de Sousa
Pronto se introdujo la caña de azúcar, que se constituyó en la principal fuente de riqueza del país. Basada en grandes latifundios, cultivos extensivos, ingenios o centrales azucareras y mano de obra indígena o esclava negra. Era como un feudalismo moderno y económico. Surgieron los bandeirantes, grupos de mestizos que capturaban indios para venderlos como esclavos. Pero, estos no abastecían la mano de obra necesaria. Y se empezó a traer esclavos negros desde África. Calculándose que llegaron al Brasil colonial más de 6 millones de esclavos. Una cifra muy superior a los esclavos traídos a América por los franceses, británicos, holandeses y españoles juntos. A toda la América española llegaron 1,3 millones de esclavos.
PARTIDA DE BANDEIRANTES.
En el siglo XVIII, el país fue dividido en capitanías generales, con un rol similar, dependientes del Virrey, sito en Río de Janeiro. La actividad judicial contaba con las Audiencias de Río de Janeiro y Bahía, al norte. Aunque las grandes causas tenían apelación en el Tribunal Superior de Lisboa.