La Voluntad de Defensa de una Sociedad. 2ª Parte.

(FINAL)

Y la Estrategia, la Estrategia Operativa y la Táctica, como Niveles de su Actuación Militar.

Entre ambos niveles de la actuación militar existe un espacio de actividad eminente y esencialmente práctico, llamado nivel operativo o estrategia operativa. Su misión es optimizar los empleos de la táctica y de los medios disponibles en la campaña y en el teatro de operaciones. Para ello define y conceptualiza las batallas, las marchas, etc., en definitiva, tanto las operaciones militares como su correcta sucesión, en función de aquellos objetivos decisivos. Con ello brinda a la táctica y a la decisión a la que ésta se orienta, una trascendencia superior, que está mucho más allá de la persecución y de la explotación del éxito. Es decir, la estrategia operativa utiliza a la táctica como uno de sus instrumentos inmediatos. Integrándolos para alcanzar los objetivos últimos que se le han confiado y orientándose a ellos, participando entonces de su naturaleza estratégica.

Resultado de imagen de refinería de petróleo REFINERÍA DE PETRÓLEOS: SÍMBOLO DE LA PUJANZA ECONÓMICA DE UNA SOCIEDAD MODERNA.

Así, la estrategia operativa define unos objetivos propios en el teatro o en la campaña de actuación, que son la incapacitación y la desorganización del enemigo, a través de la acción sobre sus vulnerabilidades operativas y estratégicas. La primera se orienta contra la capacidad de combate enemiga, buscando incapacitarla posicional o funcionalmente, y simultáneamente protegiendo la propia. La segunda se logra por la ocupación o la destrucción de sus vulnerabilidades críticas en la zona de operaciones.

Estas vulnerabilidades son aquellos elementos, posesiones o razones que dan sentido a la lucha que el enemigo sostiene contra nosotros. Es decir, cuya pérdida le infunde inevitablemente una sensación de desesperanza y un sentido de inutilidad en proseguir la lucha en esas circunstancias, como no sea para acumular más pérdidas.

Una vulnerabilidad crítica estratégica, manejada hábilmente por nosotros en el siglo XVI durante la conquista de América, fue la captura del gran jefe o emperador de las confederaciones indígenas en los grandes países a colonizar (Moctezuma, Atahualpa). Pero su efecto era temporal. Una vez convertido en rehén, el valor simbólico de un caudillo de este tipo caía en picado, porque la vitalidad nacional de la colectividad a la que dirigía exigía su renovación, como si hubiese muerto. Pronto se elegía a un nuevo Gran Emplumado, entre los miembros de su clan o de su sociedad guerrera.

Resultado de imagen de edificios grandes bancos EL BANCO DE ESPAÑA. EL DINERO ES UN ESTÍMULO DE LA ECONOMÍA.

En la II Guerra Mundial, la ocupación de la capital y la caída del gobierno eran vulnerabilidades críticas estratégicas, a las que se accedía a través de una estrategia operativa de guerra móvil ofensiva: campaña de primavera de 1940 en el frente occidental. Lo mismo intentó Hitler en 1941 en el frente soviético con relación a Moscú. Seguramente en esa guerra total, casi de exterminio, del frente del Este, su caída no hubiese tenido la trascendencia que se le atribuía. Pero Moscú constituía un gran “nudo” viario, un centro de comunicaciones ferroviarias vital para toda la URSS al oeste de los montes Urales y, en este sentido, sí hubiese sido una vulnerabilidad crítica permanente del nivel militar operativo.

Para lograr estos objetivos estratégicos intermedios, el nivel operativo tiene unos medios específicos operativos que son la inteligencia, el desequilibrio y la incapacitación del enemigo, el tiempo o velocidad de las operaciones y de los combates, la organización logística y su soporte físico o línea de abastecimientos y el sentido correcto del propio mando.

Estos medios los emplea para conducir y utilizar óptimamente (sin despilfarros) los medios táctico-operativos a su disposición.

Éstos son:

la transitabilidad del terreno (en toda la dimensión geográfica de la naturaleza de los terrenos, clima, estación y hora del día),

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la capacidad de combate (medios militares concretados en hombres, equipos, apoyos y vehículos de combate) y la capacidad de movimiento operativo (transportes de grande y pequeño tonelaje, los repuestos de todo tipo y combustibles y los depósitos y parques accesibles en la zona) propias disponibles,

la libertad de acción y las “interfases de acción” favorables con el enemigo (que existen y que se pueden también crear siempre, mediante la ampliación o disminución del “campo de acción” sobre aquél, como un zoom táctico operativo, o mediante su cambio a otro sector del frente o en la profundidad de la zona enemiga). Con estos 2 últimos “sistemas” podemos actuar siempre según nuestro criterio e interés y no simplemente reaccionar a las acciones del enemigo.

De esta manera los 10 “sistemas operativos” citados realizan el empleo y el funcionamiento de todos los niveles de la defensa nacional. Y van a partir de la concepción y la gran creación de objetivos, intereses y recursos disponibles, recibidas del mando y de la nación, hasta la realización práctica final. Implicando en ésta también a los necesarios y a los inevitables e impuestos por el enemigo, empleos tácticos de los medios militares, como etapas para la consecución óptima de aquellos objetivos encomendados.

Resultado de imagen de reuniones sindicales grandes  LA MORAL NACIONAL SE GESTA EN TODOS LOS SITIOS DE CONVIVENCIA SOCIAL.

Y, ¿por qué llamamos sistemas a estas funciones operativas de variada y compleja naturaleza y a los órganos o fenómenos que las dirigen, procuran y ejecutan o causan (como es el caso de la transitabilidad)? Un “sistema” es un conjunto de órganos, fenómenos o cosas que, ordenadamente relacionadas entre sí, contribuyen a determinado objeto. En un sistema complejo existirán una jerarquía, la especialización de sus órganos y unos objetivos e intenciones o resultados. Las funciones, en su conjunto y en razón de las interacciones que ocurren dentro del sistema, tienen un efecto integrador sobre él, y sinérgico con relación a los objetivos generales del mismo.

FINAL.

La Voluntad de Defensa de una Sociedad.

Y la Estrategia, la Estrategia Operativa y la Táctica, como Niveles de su Actuación Militar.

El Concepto y su Alcance.

Llamamos “voluntad de defensa” de una nación a su capacidad para propiciar, crear, desarrollar y mantener unas fuerzas de defensa, que cuenten con el apoyo necesario y sinérgico de la economía del país y de la diplomacia del estado. La voluntad de defensa es una expresión de la voluntad de ser y de la capacidad vital, incluso biológica, de una sociedad.

Este concepto supera y perfecciona a la así llamada guerra híbrida o de V generación. Que implica y supone el empleo de todos sus “medios de intervención” ortodoxos y heterodoxos por el grupo social o nación beligerante.

Resultado de imagen de GUERRA V generación ALEGORÍA IMPRECISA DE LA GUERRA DE QUINTA GENERACIÓN.

Como tal expresión, será sana, normal y suficiente, cuando las fuerzas de defensa y el apoyo diplomático y de la economía nacional que se les brinde a aquéllas, sean adecuadas y proporcionales a los objetivos políticos de la sociedad. Y también, a las posibles amenazas que tenga que soportar, tanto desde el interior de su territorio como desde el exterior, bien de su región geopolítica como de otras.

Esta capacidad y su actuación en los diferentes casos brotan de una “moral nacional” correcta.

La voluntad de defensa se plasma normalmente en las fuerzas armadas, en su calidad de instrumentos específicos de la función de defensa. Las fuerzas armadas constan de unos medios humanos, de unos medios intelectuales y anímicos y de unos medios materiales. Imbricando todo y proporcionándolo, existe el apoyo de la retaguardia, o mejor, de la sociedad.

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Los medios humanos deben poseer el entrenamiento adecuado, la disposición combativa y un cierto espíritu de cuerpo. Ellos se conforman, mediante los medios intelectuales y anímicos, que son la doctrina y su empleo, la dirección o mandos y la moral militar, en los instrumentos capaces de realizar con éxito las operaciones militares, capaces de hacerles superar el esfuerzo y el desgaste que ellas requieren y de comprometerse con las misiones encomendadas.

Los medios materiales deben ser acordes con la teoría militar de las fuerzas armadas y adecuados al nivel tecnológico necesario y a los objetivos señalados. Comprenden los sistemas de armas y todo el soporte físico directo de las mismas.

Por último, el apoyo de la sociedad proporciona, sostiene y nutre todo.

¿Cuál es la operativa de este fenómeno natural de la capacidad de defensa social?

Resultado de imagen de misiles nucleares COHETES INTERCONTINENTALES  CHINOS DF-41.

En una sociedad moderna, la cadena de transmisión de la voluntad popular a las fuerzas armadas, pasa por una serie de engranajes sociológicos intermedios de autoridades e instituciones. En ellos se va cristalizando y cumpliendo la voluntad popular, con todos los matices, errores y desviaciones, que se derivan del grado de imperfección del sistema institucional de la sociedad y de determinadas autoridades.

Esto implica que el ataque militar directo a la población civil, no debilita la voluntad de defensa ya concretada en las fuerzas armadas. O sea, la acción militar sobre la voluntad de defensa del enemigo debe realizarse sobre lo que es expresión de ella, sus fuerzas armadas, y no primeramente sobre la fuente de la misma.

El primer objetivo serían las fuerzas armadas enemigas. Luego estarían los órganos de gobierno, sus objetivos políticos, sus planes y sus alianzas y las industrias de guerra y auxiliares. Por último estaría la población civil enemiga.

La población civil, sin organización intrínseca, dominada por el aparato ideológico e institucional del estado, es capaz de asimilar tremendos golpes militares. Ahí tenemos los bombardeos durante años de Alemania, el Japón y Vietnam del Norte. Sólo la invasión de aquélla obligó a su rendición. Sin reaccionar por ello el pueblo contra la institución política y sin que se alterase sustancialmente la expresión nacional de la voluntad de defensa, alcanzada previamente. El caso más radical sería el de una guerra nuclear, en la que, con grandes pérdidas civiles iniciales, unas fuerzas armadas relativamente intactas, por su despliegue y protección, y bien dotadas, podrían prolongar la defensa e incluso vencer.

Esto nos permite definir al tiempo como el medio en el que actúa la voluntad de defensa, cuyo factor eficaz es la “moral nacional”.

En efecto, la voluntad de defensa se construye en el tiempo. Y para demolerla es necesario actuar sobre ella durante un tiempo. Ésta es la forma de actuar de la insurrección, en una guerra prolongada dirigida a la fuente de aquélla, el pueblo, atacando su moral nacional.

La Moral Nacional, fuente de la Voluntad de Defensa.

La “moral nacional” es la convicción colectiva de estar viviendo y siguiendo las corrientes históricas correctas de paz, progreso, satisfacción propia, servicio y justicia. Dicha certeza debe ser asumida por la sociedad como un destino propio y más o menos claro de realización.

La falta de cualquiera de las características anteriores o su perversión, puede deteriorar la calidad de dicha moral nacional, que no debe pretender nunca alumbrar un mesianismo. Pero, sin ilusión y entusiasmo no se pueden emprender ni realizar empresas de provecho. El entusiasmo es una fuerza del espíritu, que vence a la entropía moral e ideológica (generada casi inevitablemente en las sociedades), iluminada por una “ilusión razonable”.

Resultado de imagen de lideres mundiales LA DOCTRINA DE XI JINPING «alumbrando» el Socialismo con Características Chinas para una Nueva Era.  FUE INCLUIDA EN LA CONSTITUCIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA CHINO.  SÓLO MAO Y DENG XIAOPING MERECIERON TAL HONOR.

Cuando los dirigentes, a su vez, toman conciencia de estar sirviendo a la corriente social justa, que su pueblo desea y pide, se establece entre ambos una comunión moral, que armoniza y potencia los sentimientos nacionales y sociales implicados. Este proceso es el origen y el creador de la moral nacional de cualquier sociedad y está a otro nivel cualitativo de los intereses puramente partidistas, étnicos y de grupos.

Se establece una creación ideológica desde el pueblo y hacia el pueblo, cuya razón es que sea a favor del pueblo. En este proceso se pueden generar también desviaciones y aún aberraciones históricas.

El proceso de creación de la moral nacional será positivo cuando los dirigentes actúen colectivamente con honradez e inspiren “caminos” correctos”, dentro de las posibles líneas de acción, bastante generales y aún ambiguas, que resuenan desde las masas populares. Esto implica y demanda un cierto dirigismo ideológico por parte de todo el sector dirigente, no sólo los políticos y funcionarios, y que es una función principal. Los abusos estarían representados por el Ministerio de Propaganda de Herr Joseph Goebbels. los comités de bolivarianos de Chávez, los comisarios políticos y la estructura del partido para la dictadura del proletariado con Stalin, etc.

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Pero los órganos naturales de formación y de transmisión de la “moral nacional” están muy lejos de las oficinas de propaganda oficiales. La razón es que ellos son también los núcleos de la actividad colectiva de la sociedad y de sus dirigentes naturales e institucionales. Es decir, lo son los hogares las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los sindicatos, los centros de trabajo, las asociaciones en general, etc.

Tras la batalla de Inglaterra, Churchill dijo que las generaciones futuras dirían que “aquélla fue nuestra hora más gloriosa”. Esto fue posible gracias a una inquebrantable disciplina social, que no resultaba del estudio de manuales de educación cívica, sino del seguimiento de un modelo propagado por infinidad de testimonios personales. La difusión del modelo moral del ciudadano se debió en gran medida a la labor educativa de la Iglesia anglicana.

El propio Montesquieu reconocía que las virtudes republicanas sólo existían en los relatos de la antigüedad. Así, resultaban atractivas para una minoría dirigente, pero su adopción por los ciudadanos no podía hacerse por mandato legal o constitucional. Los valores morales teóricamente propuestos, se veían como algo artificial y remoto, sin conexión real con un código moral práctico y conocido, resaltado con ejemplos vivos que pudieran seguirse.

Resultado de imagen de montesquieu EL BARÓN DE MONTESQUIEU.

Los Niveles de la Actuación Militar.

Al primer nivel de la actividad de la defensa de una sociedad organizada se le llama estrategia nacional o, también, algo anticuadamente, gran estrategia. En ella se deben considerar también los recursos económicos y diplomáticos del estado, como parte de los medios de una nación para conseguir sus grandes objetivos estratégicos en una guerra.

La estrategia militar o estrategia a secas trata, en un gran segundo nivel de actividad de la defensa nacional, de la definición de los grandes objetivos de una guerra, de un teatro de operaciones o de una campaña y de la asignación de los medios militares, generalmente escasos o muy escasos, para alcanzarlos.

La táctica se dedica a la realización óptima de los combates frente a un enemigo, que se opone por medios bélicos al logro de nuestros objetivos estratégicos.

(CONTINUARÁ)

Reflexiones sobre España y Cataluña. 2ª Parte.

(Continuación)

Las situaciones de tensiones y de enfrentamiento sociales.

Hay una profunda fractura social en Cataluña, donde los dos “grupos enfrentados” forman las dos mitades antagónicas de su sociedad. Por la fuerza, no se puede imponer ninguna de las dos partes ideológicas a la otra, porque las posiciones están ancladas y sujetas. Así, un enfrentamiento violento sólo llevaría, por la fricción y el desgaste generados, a que las bajas de ambos bandos sean casi similares. No es posible aquí conseguir el “caedes” romano, en el que el “vencido” era pasado al “filo de la espada”, mientras que el “vencedor” sólo sufría ligeras bajas.

Resultado de imagen de familia pujol LA FAMILIA IMPULSORA DE UNA CATALANIDAD ESPURIA, DEFENSORA DE LA BURGUESÍA PLUTÓCRATA Y LEJOS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA Y CATALUÑA.

Y no se trata tampoco de distinguir entre “buenos” y “malos”. Porque los intereses y las ideas que los sustentan, se dividen simplemente en “favorables” y “desfavorables” para las dos causas socio políticas.

Los intereses, las actitudes y las ideas divergentes, cuando no opuestas, alimentan y sostienen dichas posiciones. Y un primer gran error vergonzante de las autoridades es haber permitido que se generase y degenerase esta situación. En gran parte, cediendo funciones sociales esenciales del Estado o dineros presupuestarios cuantiosos, para obtener los votos de los separatistas, que eran autonomistas y moderados al principio, apoyando a los gobiernos de España, del PSOE y del PP.

Los enfrentamientos civiles en Cataluña, surgidos entre grupos de activistas de ambos signos político sociales, son variados y de diferente gravedad: colocación y retirada de los lacitos amarillos o de carteles anunciadores de eventos; ocupación por “grupos percutientes” de los CDR, ARRAN u otros partidistas, de los locales donde se iban a celebrar actos de otros grupos o conferencias de personas no afines; roces irritantes entre grupos de manifestantes de signo opuesto. En la situación de enfrentamiento irritado actual es sólo cuestión de tiempo y de la repetición de estos actos, que se instale la violencia en los mismos. Esta degeneración social es consecuencia de la ineficiencia del Poder Central y del abandono de sus funciones de gobernar. Dejando en manos de los jueces, la defensa a destiempo de una legalidad autonómica y penal conculcadas por los secesionistas arribistas.

Cuando, a mediados de 1996, Umberto Bossi, líder y senador entonces de la Liga Norte, un partido radical de derecha creado en torno al mantra “Roma nos roba”, anunció para el 15 de setiembre la secesión de la Padania, una aberración político social desplegada en el valle del río Po, de Italia, recibió el siguiente aviso del presidente Oscar Luiggi Scalfaro: “Sr. Bossi, si sigue por ese camino, se dará de frente con el Ejército Italiano”.

La Liga Norte frenó en seco sus pretenciones delirantes. Y su trayectoria vital discurrió hasta hace poco, emergiéndose o sumergiéndose por el panorama político italiano, y con meandros. No hizo falta tomar entonces medidas excepcionales, ni duras, contra la Liga Norte o sus mandos conductores.

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Porque, cuando a las instituciones y a sus protagonistas se les respeta, esto, “per se”, cuida y defiende la viña del Señor. Y, viceversa, cuando se te han subido a las barbas, ya puedes amenazar, amagar, driblar, fintar, cabrearte, dar un puñetazo en la mesa o lloriquear. Que no te servirá de nada. Porque, los atributos de tu autoridad y las causas y razones de la soberanía nacional, que dices defender, ya los has perdido. Y, los supuestos infractores ya las han despreciado, arrinconado y sustituido por otras. Que les resultan más cercanas y convenientes para ellos.

La necesaria reconstrucción nacional.

Tras la ilegalización de la secesión, dentro del marco jurídico existente en España, hay distintas tareas a realizar por todo el aparato del Estado.

Neutralizar a los activistas callejeros, anónimos o no, situados en el límite difuso de la violencia. Para que no acosen, perturben el orden social y vial y no obstaculicen las actividades políticas de otras formaciones. Es una labor de orden público inmediato.

Erradicar de la sociedad catalana los pensamientos y las creencias tendenciosas y tergiversadas antiespañolas o que fomenten y alienten la división social y el odio y la eliminación de los rivales políticos. Es una tarea multidisciplinar y compleja, con componentes educativos, psicológicos y sociales a realizar en el medio y largo plazos.

Cambiar las conductas políticas disolventes. Cesando y sustituyendo a las autoridades autonómicas que incumplan las leyes de un Estado de Derecho, reconocido internacionalmente. Es una tarea de regeneración institucional y legal de las instituciones autonómicas y locales a medio plazo. Y que exige la anuencia, la decisión y el apoyo de una mayoría de partidos y ciudadanos

Si esto no se hace, los separatistas recalcitrantes se agazaparán y acudirán de nuevo a otras elecciones autonómicas. Y podemos llegar a tener un Parlament y un Govern cualitativamente iguales a los disueltos por los jueces.

Lo que está en juego es la ruptura de una de las naciones más viejas de Europa. Y que surgió y se mantiene cuando sus componentes sociales territoriales comprueban y aceptan la apuesta de vivir en común todos, para superar las debilidades y limitaciones de dichos territorios aislados. Nación española de la que forman parte los catalanes desde su inicio y establecimiento. Y los secesionistas no ofrecen al pueblo catalán por esa ruptura, una contraprestración clara de derechos, libertades y progreso para él. Una prueba del aventurerismo pequeño burgués de las tesis separatistas es el alejamiento de sus ideas excluyentes de la práctica totalidad de las instituciones y naciones europeas.

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Los mandos secesionistas manejan los argumentos demagógicos, las medias verdades y las interpretaciones históricas sesgadas como nadie, para atraer y mantener a su electorado potencial. Porque, la verdad es relativa y es un medio más para ellos, en aras de la libertad del pueblo catalán. Y alimentan sus afanes separatistas con odios variopintos hacia la Nación donde se hicieron grandes los pueblos hispanos. Es el paradójico y vesánico rencor, por otra parte, muy recurrente, contra aquél que te ha ayudado mucho y con el que has compartido tu vida.

Su argumentario político se basa en la explotación de las pasiones humanas, que son insaciables, por definición epistemológica. La codicia de tener más que el otro, sin considerar la intercomunicación de los beneficios en las sociedades modernas democráticas. El egoismo del abandono de la solidaridad nacional, sin admitir que en todas las naciones hay zonas más atrasadas y deprimidas que otras. La mentira de la manipulación y tergiversación de la historia recorrida común; como instrumento de justificación de sus acciones imperiosas y disolventes. La envidia, como expresión de las propias carencias anímicas; representada y satisfecha de momento, en la utópica nación independiente catalana, llena de ventajas y bendecida por la diosa Fortuna. Derramando sobre ella su cuerno inagotable de placer, dinero y bondades personales y sociales. La vanidad de los mandos separatistas, que se satisface cuando piensan en la admiración que creen despertar en los demás.

Las virtudes sociales, enseñadas y aprendidas en gran parte por el ejemplo observado y recibido, son los únicos y verdaderos frenos contra las tentaciones que surgen de las pasiones desbocadas del alma de los hombres.

Reflexiones sobre España y Cataluña.

Introducción.

La nación es una y única por esencia. Y surge del compromiso de los ciudadanos de vivir en comunidad. Y se mantiene y conserva en la defensa de esa unión, que se ama, contra sus enemigos de dentro y de fuera. Una nación es dotada de una auto conciencia socio política. Y colaboran a crearla y vertebrarla la historia, la tradición y las costumbres, y la lengua y el sentido moral propios. Y contribuyen en segundo lugar a ello la etnia y el territorio propios, que no siempre existen, especialmente la primera. Así, el territorio de un país no es una nación. Ni lo es la población inarticulada de un territorio bajo un único gobierno.

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Aunque el territorio que ocupa es necesario para darle a una nación la posibilidad de mantener una estructura socio administrativa, que garantice el ejercicio de su soberanía. A pesar de los tiempos “civilizados” actuales, todos conocemos las viscicitudes y los malestares que sufre el pueblo kurdo, privado de un territorio nacional propio y “repartido” entre Turquía, Siria, Irak e Irán. Uno de los problemas esenciales de los kurdos es que forman parte de países despóticos e, incluso, étnicamente excluyentes. Así, en esos países, son considerados como ciudadanos de segunda, diferentes, e, incluso, potencialmente peligrosos, al ser siempre minorías nacionales. Pero, dotadas de una fuerte identidad socio cultural, que impide su absorción o dilución por el resto de las poblaciones nacionales a las que pertenecen.

En una nación caben varias etnias no antagonistas. Porque su base es la convivencia, el respeto y los derechos y deberes para todos. Y con tal de que amen ese “conjunto armónico” de personas y sus destinos de bienestar, paz y progreso en común.

Cuando la nación es amada por sus componentes y existe en ellos el deseo de servirla y defenderla en comunidad, aparece el concepto de la patria. Ambas ideas están interrelacionadas esencialmente. Y, la ausencia del patriotismo o la vergüenza de profesarlo por miembros de una “comunidad socio política”, lleva a la indefensión y a la desmembración de su nación, en mayor o menor grado. Formándose entonces grupos de individuos asociadoscon ideas e intereses disolventes del conjunto naional.

Resultado de imagen de fuerzas armadas símbolo patriotismo GARANTES DE LA UNIDAD Y SÍMBOLO DEL PATRIOTISMO.

No es de extrañar que sean las Fuerzas de Defensa de una nación, como instituciones y en sus miembros, las que enarbolen, enseñen y profesen el patriotismo, como una de sus virtudes esenciales. Porque sólo se puede morir por lo que se ama. Las Fuerzas de Defensa de una nación son el conjunto especializado de los “nacionales o patriotas” para la Defensa beligerante y cabal de su “nación patria”.

El devenir histórico común de unidad, progreso y paz.

En los siglos XIV y XV, el castellano se convierte en la lengua del Estado, entrando en pugna con el latín culto, al que desplaza. El “dialecto toledano” aportará las normas lingüísticas al castellano. La prosa castellana se extiende y se va puliendo en la extensa literatura de la Alta Edad Media. El avance de la Reconquista por todo el territorio andaluz, con sus 4 reinos de cultura y religión islámica, regido por los “altibajos en el impulso centrífugo” de los cristianos, va incorporando numerosos vocablos de raíz árabe al castellano. Siguiendo un proceso de enriquecimiento y definición idiomáticos, progresivo y extenso, similar al ya visto en etapas anteriores. Aparece la Gramática de Antonio Nebrija, que define el nuevo idioma español.

Durante el siglo XVI, el castellano, que pasa a ser el español, se convierte en lengua universal. El español va tomando el papel de lengua literaria de toda la nación española. Aragón, Valencia, Mallorca, Cataluña y Navarra (incorporada a Castilla en 1512), mantendrán unas variables autonomías administrativas, ligadas a la Corona de España. La presencia española en Europa, por su carácter de gran potencia mundial, y su expansión por las Américas, llevan a la incorporación al español de numerosos vocablos europeos e indígenas. En esta época final, el español adquiere lo esencial de su actual estructura.

Reconstrucción del primer estandarte de España. /Hugo Vázquez Bravo y Ramón Vega Piniella. Reconstrucción de la primera Bandera de España, enarbolada por Gonzalo Fernández de Córdoba en Nápoles por Hugo Vázquez Bravo y Ramón Vega Piniella. En El Comercio de Gijón.

En esta Nación multiétnica y policultural que eclosionaba con una inmensa fuerza vital, se hicieron grandes todos los pueblos hispánicos. En el siglo XVI todos los habitantes querían pertenecer y seguir las sendas de las Españas. Nación que surgió en el deseo de los subditos reales de convivir en ella. Y que se mantenía con su compromiso de defenderla en su concepto e integridad.

No fueron fáciles para Cataluña y España los tiempos de Felipe IV y el Conde Duque de Olivares, Gaspar de Guzmán, ministro valido del rey desde 1621. Éste se había propuesto reformar e impulsar la idea de España en todo el Reino y recrear el Imperio de Felipe II. España tenía una ingente y larga tarea delante. Pero las capacidades y los medios no estuvieron a la altura requerida.

Felipe IV era una persona abúlica y pusilánime. El programa chocó con una burocracia conformista y lenta, llamada a realizarlo, y con las oligarquías nacionales, llamadas a secundarlo. España tenía guerras y conflictos armados por toda Europa Occidental: en Alemania, Francia, los Países Bajos o Flandes, Italia y al este y oeste de España. Los soldados, no siempre con buenos mandos, no peleaban bien. La guerra de los Treinta Años continuaba y en Francia, el cardenal Richelieu surgía como enemigo inteligente, correoso y sagaz de España.

Las rebeliones de 1640 en Cataluña y Portugal (en diciembre, el alzamiento de sus oligarquías llevó a su separación final de España) fueron desastrosas para los planes de Olivares. La revuelta y secesión catalana o “guerra de los campesinos” se prolongó hasta 1652. Se gestó en las reformas del Conde Duque, para repartir y homologar los esfuerzos de las regiones peninsulares en pro del interés común. Hasta entonces, Castilla había pagado de manera desproporcionada los gastos de los compromisos externos de los Habsburgos. La razón inmediata del rechazo a esos planes fue que la oligarquía catalana los vió como una amenaza a sus libertades históricas. Que en realidad eran unos privilegios administrativos del medioevo, centrados en que prohibían a las tropas catalanas servir fuera del Principado.

Resultado de imagen de 1640 rebelión Cataluña Inicio de la Revuelta de los Segadores el día del Corpus.

Los roces entre la población y las exiguas fuerzas acuarteladas en Barcelona llevaron al levantamiento del 7 de junio (día del Corpus Christi), que se generalizó y extendió por toda Cataluña. Esto derivó en una revolución de los pobres y campesinos contra los nobles y los ricos u oligarquía catalana. Pronto, ésta recuperó parte del control y pidió ayuda y protección a Francia. Richelieu no perdió la oportunidad de debilitar a España y apoyó a los sediciosos.

Pero, los franceses, con su protectorado, se hicieron inmediatamente más onerosos y rapaces para los catalanes que España. Por ejemplo, inundando la región de productos franceses muy competidores. Así, la oligarquía catalana, que sin unos objetivos claros y meditados, se propuso dañar al Imperio español, perjudicó, con su insensata actuación y sin la menor consideración, al pueblo catalán y a su Principado. El enfriamiento del choque con Francia y el final de la guerra de los Treinta Años, permitió enviar un ejército hispano que ocupó fácilmente Barcelona, en 1651.

En la Guerra de Sucesión de España de 1714, Cataluña luchando junto a España, apoyó al candidato Habsburgo, que era la línea dinástica de sucesión. Si reinaba el borbón, de la dinastía real francesa, se aceptaba e imponía una nueva dinastía para el trono real español. Ésta nos uniría a Francia por “pactos de familia” temporales, los cuales no siempre serían favorables o neutrales para la nación española. Recuerdo el caso del Carlos III, con ministros muy útiles para el Reino y con un comportamiento personal que, por discreto, fue bueno. El cual, antes, cuando era rey de Nápoles, fue humillado por la Royal Navy. Y que inmediatamente de ascender al trono, estableció un pacto de familia con Francia, que nos llevó en 1763 a una innecesaria y mala guerra con Inglaterra.

Ganada la guerra civil por el borbón, cuyas tropas tenían acceso por nuestras fronteras terrestres, Cataluña fue ocupada por sus tropas. Pero, nuevamente, Cataluña recibió el trato que su importancia merecía en la nación española. Y, pronto, los Decretos de Nueva Planta y otras disposiciones administrativas fueron favoreciéndola en el devenir de los pueblos hispanos.

Resultado de imagen de 1714 Cataluña lucha contra Borbones Cataluña lucha en 1714 por la continuidad dinástica de España.

Los Padres de la Patria no son sus dueños.

El creérselo es una percepción común en los déspotas y “liberadores nacionales” modernos. Tiene su origen en la conducta de los sátrapas y monarcas absolutos antiguos. Y se refuerza aún más cuando, como en el Islam, la religión consolida y sustenta también al poder político que ejercen.

La corrupción dinástica de la familia Pujol, aceptada implícitamente por sus adláteres y comparsas, por ser la impulsora visible de la “soberanía catalana”, es una de las hiedras parásitas que se han enseñoreado de los dineros públicos catalanes.

Las comisiones de más aún del famoso 3% señaladas por Pascual Maragall, recolectadas metódicamente por Convergencia y Unión, el partido de los burgueses catalanes, han llegado a enfangar al Palacio del Liceo. Partido que se disolvió en 2016, con sus sedes embargadas, y reconvirtió en el PdeCat.

Y una institución provincial de condición estatal, como es la diputación de Barcelona, destinada a ayudar en su gestión a los pequeños municipios, desvió unos 12 millones de euros, asignados por el presupuesto público, a los fieles del PdeCat. De los cuales, los últimos 2 millones iban destinados a los objetivos de la cooperación y el desarrollo (operación Estela de la Policía Nacional, el 25 de mayo).

La corrupción es universal. No depende de los países, ni de las clases sociales, ni del dinero que tengas. Ya Juvenal decía que “todos vivimos en un estado de pobreza ambiciosa”. La corrupción actús como un gas incoloro e inodoro, insperado, que todo lo alcanza, lo penetra y lo puede afectar. Tiene múltiples facetas o campos de actuación. La corrupción es una enfermedad social crónica e irradicable en su totalidad. Con la que hay que aprender a convivir.

Y lo que hay que hacer es controlarla y limitarla, para que solamente estorbe levemente el comportamiento siempre imperfecto de la sociedad. Eso es el Bien.

(CONTINUARÁ)

LA POLÍTICA NACIONAL ESPAÑOLA.

UN INSTRUMENTO ESTÉRIL E INEFICAZ

Introducción.

La dispersión e ineficacia que demuestran las autoridades en la compleja labor de aunar las voluntades populares y en implementar políticas claras de refuerzo de la unidad nacional y de control de las trasnochadas y fallidas ideas de disolución y sustitución de aquélla, tienen varias causas originales.

Una nación no se congrega y galvaniza, se reune y avanza con normas, leyes y reglamentos. Llamados a encorsertar jurídicamente la cosa pública. Una nación no se gobierna en épocas de peligros e incipientes decadencias solamente con las ideas y políticas económicas y contables. Que sólo sirven para crear y conservar la riqueza material. Pero que ni siquiera hoy en día pueden evitar la dureza y la crueldad de las fases de crisis y decadencia de los ciclos económicos sucesivos. Que literalmente pueden triturar la colaboración entre los estratos sociales y ahondar sus diferencias. Y esas políticas son aburridas, melindrosas y meaqueditas. Porque la actuación del dinero, que es su esencia, tiene esas cualidades naturales.

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Esto crea y define una política raquítica, defensiva y sin horizontes dignos de los mejores esfuerzos. Y, también, seria y cumplidora del deber. Como serias y cumplidoras fueron las presencias de Cervera, cuando le hundieron su flota en Santiago de Cuba y de Montojo, cuando le ocurrió lo mismo en Manila a su flota española del Pacífico.

La falta de virtudes en el ejercicio y el ejemplo del poder y de los gobernantes, han drenado y agostado a la derecha cabal del país, como instrumento político nacional.

Los intentos de secesión político social.

En el caso secesionista que tenemos frente al rostro y a estas alturas de su proceso de ruptura con la nación española, se nos presentan varias incógnitas sobre lo que tendríamos que hacer o ir haciendo. ¿Una acción eficaz preventiva sería útil o contraproducente? La parsimonia e inanidad, apoyada en el cumplimiento de las normas, que exhiben las autoridades nacionales, ¿nos permitirán, al menos, tomar a cambio futuras decisiones ventajosas?

El mismísimo presidente ya le ha dicho a su partido, que ya no hay crisis económica que arreglar. Y las encuestas van descontándoles votantes, que no parecen querer premiarles indefinidamente los resultados pasados. La memoria que alimenta el agradecimiento colectivo es frágil, interesada y voluble.

Entonces, los españoles tienen que ser convencidos por las ideas y actudes del PP, que deben votar también al partido cuando las cosas van económicamente bien. Pero eso será si perciben un PP radicalmente distinto al que ha gobernado hasta ahora. Capaz de ilusionarles y de impulsarles creíblemente, en unidad y cooperación, hacia el futuro social inmediato en paz y prosperidad.

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Que no se diga solamente que en estos momentos, amparándose, apoyándose Y cubriéndose en la ley y sus posibilidades, el gobierno está tomando ya medidas legales contra los secesionistas. Porque quienes están aplicando la ley son los tribunales y fiscales, como corresponde al poder judicial. Y el gobierno, como poder ejecutivo, ejecuta muy poquito, en procurar su cumplimiento y dispersar las acciones hostiles contra la ley. También el 1 de noviembre del 2014 realizaron los secesionistas catalanes acciones contra la unidad de España y la soberanía de los españoles, que fueron de igual cualidad separatista e ilegal que las de ahora. Y la actitud y la actuación de la administración contra la consulta popular catalana de ese día, fue deplorable, escasa e ineficaz. La lenidad, la tolerancia y la dilación frente a los rebeldes, por parte de los ejecutivos nacionales, les hace estos también responsables parciales y cooperadores necesarios, no suficientes, en los delitos de lesas “nación, patria y soberanía” de aquellos malvados.

La prudencia, el aplomo y la postura caracterizando la cosa pública.

El refrán “meaquedito, caga poquito”, indica que a los cuitadillos no les pidas largos, grandes o importantes haceres. A los que miran con fruición los metros y los detalles del patio, no los lleves a recorrer muchos kilómetros de viaje.

El meaqueditismo tiene a la prudencia y a la paciencia como escudo protector y supuesto estandarte de valentía. Pero pocas veces un meaquedito se lanzará o tomará la iniciativa, porque querrá cubrir todas las apuestas o posibilidades. El riesgo necesario y presente para casi todas las acciones y empresas es su aversión esencial. Y su incapacidad íntima es la ausencia de carisma y liderazgo, fundamental para los conductores o líderes en los tiempos de crisis que vivimos. Pero esto, por vergüenza, nunca lo aceptará, ni hablará de ello. El meaquedito está cómodo en el embridaje de una sociedad bien controlada por leyes y reglamentos. Que le facilita el andar por carriles seguros hacia metas definidas.

La vocación profesional pública de los meaqueditos no es la de político, aunque muchas veces lo sean. Sus aspiraciones temperamentales son la de funcionarios sin mayores responsabilidades, buenos cumplidores de lo escrito y de lo mandado por los superiores. Para defender su posición y usar sus argumentos, el meaquedito suele ser un buen hablador o locutor. Él sabe que todas las posiciones son, al menos, medianamente defendibles. Y, usando de la palabra, como su instrumento en la dialéctica de voluntades con sus competidores, puede imponérseles. En los avatares de una sociedad tan reglada y definida, que no admite salidas de tono, golpes en la mesa, acelerones o brusquedades.

La Nación social y política.

Una nación es una sociedad de individuos dotada de una auto conciencia socio política. Colaboran a crearla y vertebrarla la historia, la tradición y las costumbres, y la lengua y el sentido moral propios. Y contribuyen en segundo lugar a ello la etnia y el territorio propios, que no siempre existen, especialmente la primera. Así, el territorio de un país no es una nación. Ni lo es la población inarticulada de un territorio bajo un único gobierno. Cuando la nación es amada por sus componentes y existe en ellos el deseo de servirla y defenderla en comunidad, aparece el concepto de la patria. Ambas ideas están interrelacionadas esencialmente. Y, la ausencia del patriotismo o la vergüenza de profesarlo por miembros de una “comunidad socio política”, lleva a la indefensión y a la desmembración de su nación, en mayor o menor grado, formando “grupos de individuos asociados”. No es de extrañar que sean las Fuerzas de Defensa de una nación, como instituciones y en sus miembros, las que enarbolen, enseñen y profesen el patriotismo como una de sus virtudes esenciales. Las Fuerzas de Defensa de una nación son el conjunto especializado de los “nacionales o patriotas” para la Defensa beligerante y cabal de su “nación patria”.

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Nuestras fortalezas ideológicas y sociales.

Los ataques de agentes ideológicos externos, lejos de apiñarnos en torno a la patria amenazada, nos enfrentan y, hasta, nos dividen más. Porque nuestra Política es mediocre, envidiosa y cortoplacista en objetivos. Y nuestra sociedad invertebrada es una sumatoria de seres y grupos aislados, sin un norte común y pesarosos del bien ajeno muchos de ellos.

Nuestra civilización mayoritaria convive con otras en el mismo suelo. Pero eso no quiere decir que no podamos tener unas virtudes sociales comunes. Las virtudes son los valores permanentes e indefinidos de un grupo humano. Y, junto con las creencias que se profesan, son los parámetros definitorios de una sociedad. Así, su observancia y respeto unánimes fomentan en gran parte la creación y la integración del grupo social. De todas las decadencias y problemas sociales solamente se puede salir fortaleciéndonos los valores y virtudes.

Éstas últimas son las “bondades y cualidades” humanas de referencia, apreciadas y valoradas permanentemente por las sociedades y los grupos humanos. Las virtudes humanas son muy estables en el tiempo. Los valores son las “cualidades y bondades” humanas, estimadas de forma temporal y/o local por algunas sociedades o grupos humanos. Y, principalmente, en virtud de su idiosincrasia, condiciones de vida y presiones recibidas desde el exterior. Los valores culturales y sociales suelen ir evolucionando con las contingencias, los desplazamientos y las fortunas de las sociedades humanas. Por ejemplo, para los blancos de Suráfrica, la beligerancia activa fue un valor cultural y social necesario e imprescindible durante décadas. Para mantener su independencia y su dominio, frente a la mayoría negra en la que estaban embebidos.

Las virtudes son aportadas principalmente por las religiones más elaboradas, y por los discursos de Cicerón y los Diálogos de Platón, dentro de nuestra extensa cultura occidental. Podemos citar las principales y evidentes, que están embebidas y asumidas en el alma humana, sin buscar ser exhaustivos, sino demostrativos:

Aprecio de la familia, el clan, la tribu, la nación, la amistad y los forasteros amables y curiosos que llegan a nuestro entorno. Es el “entorno vital” que nos sustenta y es soportado por todos, nuestro “humus social” fértil, rico en capacidades y matices  e imprescindible.

Necesidad de punición de las conductas que se aparten suficientemente de las normas sociales. Para evitar la venganza libre, excesiva o desordenada, disuadir a los posibles contraventores, satisfacer en justicia las injurias y los daños y reformar las conductas erradas. Cuando esta “virtud” es complaciente o deficiente, se abre inevitablemente el camino a la injuria personal o colectiva y a la necesidad imperiosa y vital de tomar venganza. Venganza que, por tender a los máximos (como diría Karl von Clausewitz) y estar alimentada por la injusticia y la cólera, se apoyará y seguirá la Ley del Talión.

Necesidad de la educación, como marchamo del buen hacer y de la ciudadanía sociales. Y de la formación, como conjunto de los conocimientos y habilidades profesionales, necesarios para el servicio a la familia y a la sociedad, con el ejercicio de un medio de vida digno y suficiente.

Aprecio del respeto y del culto a la divinidad, como reconocimiento y veneración del Ser Necesario que nos crea, nos sostiene y, en algunos casos, nos ayuda directamente. Esto se concreta, según la educación, la cultura y el ambiente social vividos, en distintos credos y religiones.

Valoración de los distintos deberes a cumplir como contrapartida necesaria, vital y social de los varios derechos a recibir. Valoración de la sobriedad, el esfuerzo, el ahorro, el compromiso, y el trabajo como factores y parámetros necesarios para la consecución progresiva y justa de los objetivos personales y colectivos humanos.

Y son nuestros valores y virtudes reconocidos, retomados y reafirmados, los que verdaderamente nos darán la fuerza y la ilusión para superar los tiempos de decadencia.

Y no olvidemos la función esencial de mando, gestión, impulso y ejemplo de las autoridades y los dirigentes sociales de todo tipo, presentes en los hogares las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los sindicatos, los centros de trabajo, las asociaciones en general, etc. Éstos son los núcleos de la actividad colectiva de la sociedad. En los tiempos difíciles, elos deben actuar mucho más desde el ejemplo. Los valores y las virtudes no pueden verse como algo artificial y remoto, sin conexión real con un código práctico, vivido y conocido. Tienen que ser percibidos y aceptados por los ciudadanos, para que puedan seguirlos. Y no pueden ser imposiciones de normas, códigos y reglamentos fríos, dictados desde una supuesta cúspide moral e intelectual de la sociedad.

Nuestros mandos gestionan, pero el impulso que recibimos de ellos es débil e ineficaz; mandan débilmente, decidiendo para ello todo lo colectivamente que pueden; y su ejemplo no es apreciado, ni tomado como merecedor de la emulación y el seguimiento. Sin biología no hay familia, ni mucho menos existirá sociedad. ¿Son fértiles y sólidas las familias de los jefes sociales?

Líderes ejemplares que se apartaron de sus posiciones públicas.

Hablaremos de líderes de la derecha, retirados de la vida pública por desavenencias ideológicas con sus compañeros. O por apreciar que no existían entonces las condiciones sociopolíticas que les permitieran llevar a cabo sus creencias e ideales. En la izquierda española creemos que a sus mandos solamente la enfermedad crónica o grave y la edad ineludible les han apartado de los deberes de su cargo.

Sólo recordamos el caso de Gerardo Iglesias, que fue elegido secretario general del PCE en noviembre de 1982, defendiendo entonces las ideas renovadoras de los camaradas recién purgados. Por ello, se enfrentó a los llamados eurocomunistas de Carrillo, buscando la integración de los distintos grupos comunistas existentes. Participó en la creación de Izquierda Unida en 1986, siendo elegido su Coordinador General. En 1988, renunció a todos sus cargos en el XII congreso del PCE, siendo sustituído progresivamente en ellos por Anguita. Iglesias, que estaba en excedencia, se incorporó posteriormente a su puesto de minero.

Esta selección, sacada de lo que podemos detectar y vislumbrar, es un ejemplo y resumen. Representa lo que sería un afloramiento rocoso, la parte no sumergida del iceberg, de todas las innumerables personas que en política se esfuerzan por mantener y mostrar una posición coherente con un ideario ejemplar y cabal.

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Jaime Mayor Oreja es quizás el paradigma de todos los mandos que en la derecha se han retirado de la palestra pública. Su categoría se la dan sus características: conocimientos, bagaje ejemplar y moral, posiciones ocupadas en la vida pública, relaciones y edad. Mayor Oreja tiene una sólida formación política de raíces cristianas. Siempre señaló y condenó la estrategia disolvente, secesionista y comunista de ETA. Que actuaba, según él, acomodándose tácticamente a los cambios de poder en Madrid y usando diversas actitudes e imágenes.

Sin enfrentarse nunca al poder del PP, ha mantenido una clara y seria trayectoria política. Condenando, así, por ejemplo, el aborto, como “algo propio de los bolcheviques”, y la eutanasia, que “es una vieja receta de los totalitarismos que asolaron Europa en la primera mitad del siglo XX”. Nunca condenó al franquismo en su totalidad y con motivo de la ley de la Memoria Histórica, en la crisis de 2008, alertó de los riesgos que ya amenazaban la concordia y la unidad de España. Su ideología inspiró el ideario de María San Gil, compañera del PP vasco.

Alejo Vidal Quadras fue presidente del PP de Cataluña desde 1991. En los comicios autonómicos de 1995 su formación obtuvo 17 diputados y la mayor cifra de sufragios populares hasta hoy. Por el pacto del Majestic (el hotel del Paseo de Gracia, en Barcelona) entre Convergencia y Unión y el PP, que permitió la investidura de Aznar como Presidente del Gobierno de España (en la 6ª legislatura de la democracia actual, 1996 a 2000), fue inmolado por el PP de sus cargos en Cataluña. Vidal Quadras fue reubicado como eurodiputado del PP. Y fue vicepresidente del Parlamento Europeo. Actualmente milita en el pequeño partido regeneracionista VOX.

María San Gil inicia su actividad política en 1991 en el PP guipuzcoano. Cuando comía con Gregorio Ordóñez, primer teniente de alcalde de San Sebastían, el 23 de enero de 1995, presenció el asesinato de éste por un comando de ETA en un restaurante de esa capital. A fines de 2004 era presidenta del PP en el País Vasco.

En mayo de 2008, tras la crisis interna del PP al perder las elecciones generales, presenta su dimisión como presidenta y diputada del PP en el País Vasco. Los motivos fueron las fuertes discrepancias con el fondo y las formas del PP de Mariano Rajoy.

José Antonio Ortega Lara era un funcionario de prisiones en el centro penitenciario de Logroño. A primeros de 1996 fue secuestrado en su casa de Burgos por ETA. Y permaneció así, en condiciones deplorables, por más de 500 días. Hasta que fue liberado in extremis por la Guardia Civil. Se jubiló anticipadamente a finales de 1997, iniciando una carrera política en el PP.

Siempre mantuvo una línea de defensa de los valores democráticos de la familia, de la unidad de España y de su fortaleza y de lucha contra los terroristas de ETA. En la crisis del PP de la primavera de 2008, anunció su baja del partido por sus diferencias ideológicas con él. En 2014 se unió al partido VOX.

¿QUÉ OCURRIRÁ TRAS EL ESTADO ISLÁMICO DE IRAK Y SIRIA…?

INTRODUCCIÓN.

Tras el aniquilamiento de las bases guerrilleras del Estado Islámico (la dispersión y la pérdida de la voluntad de defensa, no la desaparición física) en Irak y pronto en Siria, el panorama político social que se presenta en el Suroeste de Asia es desolador, encrespado y sombrío.

Los posibles “aliados” de las potencias globales o regionales, que existen en el maremagnum geopolítico de Asia del Suroeste son complicados y enredados internamente y están muy necesitados de “ayudas” para su recuperación y para su mantenimiento durante bastante tiempo. Son “aliados” vacíos, gravosos, parásitos y sin enjundia.

Aquí se podría parafrasear al embajador español Agustín de Foxá, conde de Foxá, cuando, en cierta ocasión, durante la II guerra Mundial, asistía a un convite en Roma. Durante el mismo, el conde Ciano, yerno del Duce y ministro de Relaciones Exteriores italiano, con la aviesa intención de pisar y reírse de los españoles, le preguntó: “Por cierto, Foxá, ¿cuándo piensa España incorporarse, por fin, a la lucha internacional contra el bolchevismo, que estamos sosteniendo las potencias del Eje?” Don Agustín le respondió: “Conde Ciano, ¿cree Ud. que el Reich puede permitirse tener (mantener) otro aliado?…” Al día siguiente, se le indicó a Foxá que abandonase Italia.

Esos posibles “aliados” fallidos permiten establecer “bases militares permanentes” a unas potencias regionales con ambiciones de expansión (Irán, Rusia). Pero que no les sirven como bases militares de partida para desplegarse por ningún otro país a la redonda. También se pueden establecer en ellos “bases temporales” para el apoyo de fuego pesado en sus operaciones a sus aliados y para desasnarlos o entrenarlos (Estados Unidos). Pero que tampoco tienen ninguna trascedencia operativa fuera de sus fronteras porosas.

No hay aquí, en estos países desgarrados, fuerza, vigor y solidez como naciones.

Los actores nacionales.

Las contradicciones irreconciliables, que definían las relaciones de poder y creencias entre las etnias y los países del Suroeste de Asia antes de la última aparición de los yihadistas salafistas en los años 90, no están resueltas. Antes bien, el recurso a la violencia armada total para aniquilar al Estado Islámico, ha enconado algunas diferencias antagónicas. Y ha alentado los afanes separatistas de algunos actores de esta tragedia sin par: sunníes y kurdos sirios e iraquíes. Argumentando la discriminación político social que sufren en ambos estados, los méritos de guerra y los derechos a tener un estado nacional, basado en la soberanía sobre un territorio suficiente y defendible. Aunque dicha violencia total haya sido aplicada en las acciones coordinadas de unas coaliciones nacionales más o menos voluntarias e integradas.

El régimen alauí de al-Assad ha roto sus lazos políticos y sociales con su pueblo. Y ha perdido la legitimidad que otorgan los países musulmanes, como parte temporal de la Umma, a sus déspotas y gobernantes más o menos absolutos. Que surge de un equilibrio de cuidado, protección y bienestar del pueblo por parte de los gobernantes, con el acatamiento y el apoyo necesario (esfuerzo, impuestos, levas) que les brindan sus súbditos. Porque ha machacado y destrozado a su pueblo con el fuego pesado indiscriminado en los combates en terrenos urbanos. Que estaban atestados de innumerables civiles, aterrorizados, reducidos a la miseria y sin salida, muchas veces, de los cercos de las poblaciones. Y que tanto el Ejército Nacional de Siria como sus aliados foráneos emplearon sistemáticamente como arma de guerra: para ahorrar bajas propias y por la carencia de fuerzas propias entrenadas en el ataque a las poblaciones, se pulverizaban a las distancias lejanas y medias de combate las posiciones reales, alternativas o ficticias de los rebeldes y el habitat urbano que las cubría y envolvía. Los civiles y sus propiedades afectados eran “daños colaterales”, que asumían sin gran pesar, sobre todo las fuerzas aliadas extranjeras.

La política vacilante y huidiza de los EEUU en Oriente Medio y concretamente en Siria, creó un “vacío de poder” real, en forma de apoyo y patronazgo, que el presidente Putin se propuso ocupar. Esta vez, el autócrata ruso esperó, para asegurarse que los EEUU no estaban allí, ni se les esperaba. Con su intervención militar en Siria, Rusia buscaba acreditarse un papel mediador y relevante en el dámero maldito de las potencias regionales del Suroeste de Asia. También aquella intervención le iba a asegurar un patrocinio aumentado sobre Siria, con la elevación a “permanente” de sus bases naval (en Tartus, Latakia, en el Mediterráneo oriental) y terrestres en el país. Y ni la vida, ni las posesiones, ni los sufrimientos personales y familiares de los sirios le importaban. Si se convertían en un obstáculo a su estrategia político militar en defensa de Bashar al-Assad.

Resultado de imagen de putin ¿LO QUIERE MÁS QUE A LOS SIRIOS?

Los turcos están intentando aumentar su protagonismo y su influencia en esta zona geopolítica. Buscando convertirse en una gran potencia regional. A ello les llevan los sucesivos inconvenientes planteados por la Unión Europea durante lustros por la Unión Europea a su incorporación de derecho a Europa. Y, les empuja definitivamente el gobierno de Erdogan. Que juega sus bazas a largo plazo, por aproximaciones sucesivas, en envites cortos, intentando islamizar la república de Ataturk, sin que los militares, garantes constitucionales de ella, se le encabriten y lo derriben.

Sus renovadas preferencias estratégicas les llevan a mirar por bastante tiempo al Este. Turquía, con casi 80 millones de habitantes, puede intentar hacer un papel moderador sunní hacia la República de Irán. El gran problema operativo para Turquía es que fue la potencia dominante de la zona hasta hace menos de un siglo. El Imperio otomano extendido duró desde el siglo XV al inicio del XX. Y los turcos no son étnicamente árabes y su cultura es diferente.

Resultado de imagen de atatürk DIÓ DESTINO Y ORGULLO A SU PUEBLO, DERROTADO EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL. ADONDE LE LLEVARON LOS ERRORES DEL SULTANATO OSMANLÍ (CALIFATO).

El ministro de relaciones exteriores turco, Ahmet Davutglu, declaró categóricamente que “intervenir en el norte de Siria es un derecho natural de Turquía”. Y Erdogan remachó que “los que ataquen a Turquía, sentirán en su nuca su aliento”. Los turcos no permitirán que grupos terroristas como al-Qaeda o el PKK (reconocidos por la ONU) se establezcan allí. Pero Turquía sabe que el Kurdistán es largo en Kms. Y que sus rebeldes kurdos actúan desde el Kurdistán iraquí, con bases seguras en los montes Candil. Donde tienen cobertura en su contrapendiente sur y abastecimientos de sus habitantes kurdo iraquíes.

Las armas son instrumentos de mal agüero”; “No fomentéis el asesinato”; “La peor política consiste en atacar las ciudades”, son consejos del maestro Sun en los Trece Capítulos del Art de lac Guerra, del siglo IV a. C.

Los hermanos separados enfrentados.

Sigue planteado, si no se ha exacerbado más, el conflicto dentro del Islam entre chiíes y sunníes. Conflicto que es, en sí mismo, una aberración ideológica, una contradicción antagónica, desgarradora y esencial. Si ha habido una Revelación de Allah, destinada a todos los hombres, ésta debe ser clara y sencilla. Para que los hombres comunes y normales la entiendan y la acepten. Y esto fue más necesario tras la Hégira, en los inicios “iletrados, nómadas y pobres del siglo VII”. Porque Allah ama mucho al hombre común, ya que lo ha creado y crea en tan gran número.

El Corán, fuente religiosa común de los chiíes y sunníes, no es muy revelador acerca de las “disputas internas armadas” (DIA) dentro de la comunidad universal de creyentes o Umma. En la época del Profeta este problema ni se contemplaba. Y si aquéllas hubiesen existido, al juntarse con el acoso externo que sufrían los musulmanes, probablemente llevasen juntos a la dispersión y a la desaparición del grupo de los fieles. En la Sura (capítulo) 49, aleya (versículo) 9 se les ordena: “Cuando se hacen la guerra dos naciones de creyentes, procurad reconciliarlas… Los creyentes son tus hermanos (la máxima relación de consanguinidad). Arreglad, pues, las diferencias de vuestros hermanos y temed a Dios, a fin de que tenga piedad de vosotros.” Y en 4, 33: “Oh, creyentes,… no os matéis entre vosotros…(o, no os matéis a vosotros mismos)”. El inicio del versículo va dirigido contra la codicia y la apropiación ilícita. Y el Legislador ha podido extenderlo al asesinato (muerte del inocente) y sus variantes (por ejemplo, el suicidio).

Un problema fundamental para un acercamiento fraternal de los “hermanos separados enfrentados” lo constituyen los conceptos del legítimo origen del mando, del control y desarrollo del “dogma y la moral”. Y de las inmensas estructuras económico político religiosas, con vida e intereses propios, creadas por ambas expresiones del Islam, casi desde el inicio del mismo.

Otro grave origen de agravios y distanciamientos irreconciliables, sobre todo a nivel nacional, son las formas de luchas violentas entre ambas creencias. Cuando se atacan entre sí, se procura hacer el mayor daño posible, llegando hasta la intimidad del parentesco. Y así se buscan los objetivos en las mezquitas, mercados, peregrinaciones, concentraciones y en los tránsitos frecuentes o en masa de las gentes. Sitios siempre donde están varios miembros de una misma familia. Es la violencia incontrolada y llevada a sus extremos innecesarios, impúdicos, vesánicos y paradójicos (¿no profesan la misma religión?). Entre los clanes y tribus, hablando sólo étnicamente, esta ola de asesinatos, atropellos y daños en los bienes, genera siempre una cadena intergeneracional de vindicaciones ineludibles para los ataques, las represalias y los agravios de sangre sufridos. Este nudo gordiano esencial e indestructible, por lo que parece, sólo se puede cortar con la espada de la generosidad, del altruismo (buscando no lo que nos “falta”, sino mirando adelante) y del perdón, que debería ser más asequible entre hermanos de confesión.

Resultado de imagen de qassem soleimani con ali jamenei ALÍ JAMENEI LE LLAMÓ: «MARTIR VIVIENTE» DE LA REVOLUCIÓN IRANÍ.

Al extremo este de Asia del Suroeste está la teocracia chií de los ayatollahs. Éstos, cuando quieren resultados importantes y rápidos contra sus vecinos, emplean a comandos o a unidades de la Guardia Republicana, que pueden entrenar, equipar y apoyar a sus aliados de Siria y de Iraq. Y que son capaces de luchar a las distancias próximas y de asalto, como una infantería ligera especialmente entrenada. La Guardia Republicana está imbricada en el régimen, formando el brazo armado incondicional y eficaz de la República Islámica de Irán, actuando como los Inmortales de los Shas de Persia. El régimen está enraizado en un complejo de consejos y asambleas, ideados, creados y organizados para asegurar, mantener y perpetuar su funcionamiento oligarca socio religioso. Pero es incapaz, hasta ahora, de desarrollar moderna y económicamente a un país con los recursos y la exuberancia demográfica de los iraníes. Irán se galvaniza mejor, como casi todas las dictaduras absolutas, frente a los problemas exteriores, que para el trabajo diario, paciente y eficaz del desarrollo político, social y económico de un país. Que exige un ambiente de paz y serenidad que las tensiones sociales enajenan.

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Irán es una Gran Isla chií en un enorme Mar sunní. Que lo abraza, desde el oeste al este, por todo el sur, desde Turquía a Pakistán, pasando por Afganistán, Arabia, Jordania, Palestina. Sus “islas y cayos adyacentes” son El Líbano, Siria, Iraq y Bahrein; teniendo más pujanza Irak y El Líbano. Los resultados de la llamada “primavera árabe” no han sido favorables a los chiíes, que se mantienen inmersos en el “océano hostil” sunní.

Y la pérdida del régimen de los Assad de Siria no sólo les restará un aliado de conveniencia, que no de religión. Ya que los alauís sirios son considerados por los sunníes, “la herejía dentro de la herejía (chií)”. Sino que entorpecerá mucho toda la logística del inmenso y estratégico apoyo a Hezbolá y a Hamas, en la franja de Gaza. Esto se ve confirmado por la entrada en la guerra siria de las milicias regulares de Hezbolá y de voluntarios fatimíes afganos a favor del gobierno. Buscando recuperar el progresivo desgaste social del régimen, consiguiendo victorias militares.

Epílogo.

Las espadas seguirán en alto. El Estado Islámico es una infección contagiosa y grave, que afectó a una situación enrevesada y hasta explosiva, de una región geopolítica con demasiados intereses y problemas por resolver. La difícil y poco agradecida Asia del Suroeste. Como hemos descrito anteriormente.

Egipto será un competidor sunní potente de Turquía y de sus pretensiones. Y Arabia Saudí y los países de la gran meseta árabe lo apoyarán. Irán habrá mantenido a flote a los países con influencia chií, que ya existían. Y por el horizonte aparece Trump y sus golpes de timón. Que son más temibles por lo impredecibles que por lo rápidos. Putin quedará encajonado en la región en un país destrozado y derrotado socialmente. Se ha abrazado últimamente a Turquía; pero, ya no le servirá de nada. Cuando se extinga verdaderamente la guerra civil en Siria, entre Rusia y Turquía existirán desavenencias, porque no habrá qué repartir. Y las antiguas repúblicas soviéticas centroasiáticas, que forman una cadena ininterrumpida entre el mar Caspio y el mar Negro, son de etnia turcomana. Aunque Putin desea hacerlas socias de su «proyecto» de Unión Comercial.

LA PSICOLOGÍA DE LOS TERRORISTAS ISLAMISTAS. SEGUNDA PARTE.

(CONTINUACIÓN)

 

La evolución personal.

La primera generación de emigrantes y parte de la segunda la formaron individuos dóciles, laboriosos y sufridos. Que consiguieron el respeto de sus vecinos franceses (cada vez tenían menos) y una prosperidad relativa. Practicaban tibiamente el Islam, agobiados como estaban en los afanes de este mundo. Y por su lejanía a dar-el-Islam, las tierras de dominio político de su religión. Ellos deseaban y procuraron para sus descendientes, un futuro sin tantas dificultades y penurias como tenían sus vidas.

Pero los descendientes recibieron lo peor de las dos civilizaciones separadas, para formar su “identidad personal”. Por una parte, recibieron “de nacimiento” la pertenencia a una cultura minoritaria y poco conocida en el país, el Islam. Con lo que su “exhibición” entre sus vecinos diferentes, no era atractiva, ni honrosa. Lo cual era una fuente de frustración, resquemor y venganza (relativos) personal y colectiva.

De la cultura anfitriona, esencialmente europea y occidental, recibieron una cultura laica, cuando no era laicista. Que minusvaloraba la religión y pretendía que se practicase privadamente. Cuando todas las religiones, y más el Islam, tienen un componente social principal. Encerrada en las mezquitas, panteones y sacristías, las religiones se sofocan y mueren. Tampoco los educaron en las virtudes de la civilización occidental: Valoración de los distintos deberes a cumplir, como contrapartida necesaria, vital y social de los varios derechos a recibir. Aprecio de la sobriedad, el esfuerzo, el ahorro, el compromiso, la demora de la recompensa, el estudio o la formación, la posible frustración y el trabajo, como factores y parámetros necesarios para la consecución progresiva y justa de los objetivos personales y colectivos humanos. En definitiva, formarlos en la afabilidad, la comunicación social y la resilencia, para poder superar los sucesivos avatares de la vida.

Y una gran mayoría carecieron de creencias y virtudes sólidas, provechosas e identificativas. Que les ayudasen significativamente, desde su origen mixto, a crear su necesaria identidad personal satisfactoria y respetada.

Se podría pensar que la insuficiencia de esa “aportación social” en la formación de la identidad individual, no justifica la aparición de una conducta asocial o enfermiza en ellos. Pero no tratamos de decir eso. Estamos exponiendo diferentes facetas del fenómeno, acercando las piezas para componer ese rompecabezas psicológico, intentando formar una matriz con los distintos factores que concurren. Para expresar un “panorama multicolor”, que nos permita recoger en él los parámetros de la situación. El fallo del humus social, del sustrato primigenio del individuo amplificará sus carencias y fallos. Y no le aportará base y riqueza para la creación de su resilencia (elaboración y superación de la adversidad, saliendo experimentado y fortalecido) y de sus parámetros de referencia para su equilibrio personal y social.

Las dispersas y compartimentadas agencias de inteligencia francesas, a pesar del mando único antiterrorista, calculan que en el país hay unos 8250 potenciales muyahidines. Que se asientan principalmente en la zona de París, la Provenza, los Alpes y la Costa Azul (centrados en Marsella y Niza). Pero, dada la masa de creyentes existentes, calculo que su número no bajaría de las 20 a 25 mil personas. Es de señalar que en un grupo social, los individuos capaces de actuar violentamente, sin que les afecte en su eficacia una emoción turbadora, son menos del 4%. Y esto no quiere decir que todos los así “dotados” vayan a ejercer en su vida la violencia contra su prójimo. En el colectivo musulmán francés serían más de 150 mil personas, de las que un 30-40% tendrían la edad idónea para realizar esa actividad.

El Islam militante, de ideología salafista yihadista, les ofrece a estos “desorientados” sociales una salida, una identidad musulmana, la incorporación a una religión simple, practicada en comunidad (la Umma). Y les da una misión y un propósito: la Yihad. Y los hace “grandones”, pero sólo ante ellos mismos, que se lo creen. A cambio del suicidio o la prisión, les ofrece la deseada identidad. La que nunca elaboraron bien. La identidad que no hemos sabido ayudar a darles, siendo partes de nuestras naciones centenarias.

La conversión en “atacante” suicida o no, se manifiesta y confirma cuando el individuo busca su separación de los “infieles” y su ideario se focaliza en las ramas radicales del Islam y en la Yihad. Algunos especialistas se asombran de que la transustanciación de la persona en un energúmeno se realice rápidamente. Sin necesidad de que sus conmilitones colaboren en el proceso, ni de que éste sea largo en el tiempo. Recordemos los famosos casos de “lavado de cerebro” contra religiosos y disidentes políticos. Pero, la mutación en “violento vesánico” del joven musulmán afgano de 17 años, refugiado en Alemania y acogido por una familia de Würzburg, una pequeña ciudad de Baviera, fue cuasi instantánea. El joven recibió la noticia de la muerte violenta de un amigo en Afganistán. Y reaccionó armándose con un hacha y un cuchillo y atacando a los pasajeros de un tren regional en las proximidades de su ciudad, el lunes 18 de julio pasado. Resultaron tres heridos graves y uno leve y el agresor fue abatido. Lo que es cierto es que ese joven ya había forjado su destino potencial, por su labilidad mental, la carencia de virtudes sociales, incluida la lejanía del Islam del Pueblo, y su desarraigo. Y la muerte del amigo fue sólo el “OK, adelante”. Porque la naturaleza no da saltos en el vacío.

La Degradación de la Violencia en las Sociedades.

La vulgarización de la violencia contra los demás es un fenómeno recurrente en las distintas civilizaciones y épocas. No en vano dice el adagio romano que “el hombre es un lobo para el hombre”. Dejando aparte los casos de marginados y perseguidos sociales, las sociedades desarrolladas modernas están perturbadas por una neurosis extendida. Que se concreta y produce en las neurosis personales. Esta afección no nos vuelve violentos directamente. Pero nos hace inestables y más proclives a ceder ante las tensiones externas e internas. La neurosis ataca nuestra resilencia.

Y una vía de escape ante esas “encerronas psicológicas” que padecemos, es la violencia ejercida contra los que consideramos culpables de nuestros “males” percibidos, que a veces es toda una vecindad. Y la gama de posibles actos violentas tiene una extensa gradación. Pero, esos “cofres de angustia” sufridos, se resuelven superándolos, no manteniendo un ciclo de acción y reacción.

El carácter depravado y siniestro del terrorismo islamista.

Este fenómeno tiene unos resultados específicos de muerte, desolación y desamparo. Distintos totalmente, en amplitud y potencia, con los que puede producir un asesino en serie. Y que se extienden, desde el “foco de acción” terrorista, formando ondas de conmoción concéntricas, por toda la sociedad atacada. No se trata solamente de los delirios asesinos de unos descarriados iluminados. No es cosa de los fallos de la sociedad multicultural en integrarse en una nación de razas, que estén hermanadas en las virtudes nacionales de la democracia y la libertad. Ni los producen “per se” los “ataques exteriores” que fomentan y reclaman los yihadistas, cuando comprenden que su estructura socio política es la de un califado acosado, fallido (y encanallado).

Ésta es una manifestación concreta y clara del “mysterium iniquitatis” en la Historia. Que, como tal, no suele presentarse. Ya que su repugnante naturaleza puede, en esos casos singulares, ser captada y comprendida por muchas personas. No es la tentación de un “bien temporal ilusorio” para los yihadistas. Es la aparición sin velos del Mal.

Algunas Soluciones en el tiempo.

La lucha contra los terroristas islamistas tiene distintos campos de actividad. Porque su manifestación es múltiple y sinérgica. Y así de integrada y eficaz deben ser las variadas respuestas.

La destrucción de las “bases” islamistas.

Sus “bases” son las localizaciones geográficas controladas indefinidamente por los yihadistas salafistas. Ellos se apoyan físicamente en las bases para reformar, consolidar, entrenar y aumentar sus fuerzas. Desde ellas, actuando como su principal “base de partida”, lanzan incursiones y sus ataques con objetivo limitado sobre su enemigo, buscando hostigarlo o expulsarlo del territorio inmediato que ocupa. La creación de esos núcleos permanentes yihadistas depende de la medida en que sea derrotado y expulsado de ellos, con consistencia y duración, el enemigo militar. Desde las bases se lleva a cabo la captación de simpatizantes y militantes del grupo revolucionario, que no se efectúa apenas entre los pobladores, sino que, en su mayor parte, vienen ya motivados y decididos desde fuera. Y esto es así aunque una parte de su esfuerzo en el área de acción y propaganda se realice produciendo vídeos, entrevistas, gacetas y papeles por medios audiovisuales inalámbricos variados: la edición, la producción y la emisión se localiza en sus bases. En las bases, la acción socio política salafista es tan intensa o más que la formación y el entrenamiento militar de los “muyaidines de Allah”. Ella es necesaria para establecer y asegurar la motivación y la lealtad de los combatientes a la causa yihadista en el medio hostil que les rodea y acosa.

Las bases son formas socio militares con “estructura regular” de los yihadistas. Ellas presentan continuos y numerosos objetivos a la acción de los medios pesados de sus enemigos, la aviación y la artillería. Unos son “blancos de oportunidad”, como los movimientos de todas clases de los terroristas y el descubrimiento de nuevas posiciones, y otros son blancos “duros”, conocidos o explorables: infraestructuras viarias, almacenes, refugios, centros de reunión o de mando y de comunicaciones, posiciones de combate, de fuego de apoyo y de defensa contra aeronaves, observatorios, transporte de bienes, destiladoras de petróleo crudo, etc.

Y esas bases yihadistas son el único blanco sustancial, quieto y definido que ofrecen las bandas terroristas. Donde hacerles sentir toda la superior y disponible potencia del fuego militar; donde se les puede aislar por sectores, para batirles por partes, sin que éstas puedan colaborar en el plan de defensa decidido, ni huir, si el cerco del poblado es firme. Y donde podrían actuar, con otro espíritu y otras motivaciones que no brindan los entrenamientos, las milicias de peshmergas, chiíes y sunníes y los ejércitos nacionales de Irak, Libia, Nigeria, Siria y Somalia.

El fracaso doctrinal de los terroristas yihadistas.

Los grupos yihadistas salafistas han fracasado en incorporarse activa y firmemente a un grupo social amplio, que dé cobertura e impulso permanente a su “movimiento socio religioso imperialista”. Su “catequesis de la violencia” les permite a ellos prepararse anímicamente para la muerte gloriosa y en paz, e, incluso para al suicidio, en la realización de sus acciones militares. Pero esa prédica vesánica no es un arma para la conversión de grupos sociales. Y hay una razón fundamental para ello: su “credo” radical carece de posibilidades de aceptación, triunfo y permanencia entre las masas, fuera de las necesidades en los avatares temporales de una guerra. Los grupos yihadistas actúan con una brutalidad innecesaria e indiscriminada, que los descalifica ante el Islam, el Corán y la Sunna o tradición islámica, recogida en los hadices o “comentarios y hechos” escritos de Mahoma. Esta falta de legitimidad religiosa, provoca la ausencia de ulemas y muftíes venerables, respetados y piadosos a su lado. Su supuesta “ideología islámica original” se basa en unos pocos versículos favorables del Corán (éste tiene unos 4.200) y en algunos hechos históricos favorables y no en la integridad y la intención del mensaje del Islam. Este alejamiento socio emocional de las masas locales hace indefectiblemente que el apoyo de los vecinos a los grupos terroristas sea involuntario, no atractivo, siempre interesado y desmotivado.

La localización de potenciales yihadistas en las tierras de dar-el-Amn.

Existen problemas en la localización y neutralización de los musulmanes residentes en nuestras países durante su proceso de radicalización violenta. Podemos identificar a potenciales yihadistas con cierta seguridad y tras un trabajo especializado y metódico. Pero no podemos detenerlos mientras no delincan: intentar armarse y entrenarse; conspirar con otros en sus actuaciones; crear estructuras de bandas para delinquir; propagar la exaltación y el uso de la violencia como arma ideológica; reclutamiento de militantes para su radicalización ideológica y armada; recolectar fondos para las organizaciones con ánimo de delinquir; colaborar en los movimientos de militantes y posibles militantes en sus viajes hacia la Yihad interior (países del Suroeste de Asia) o la exterior (países enemigos occidentales: los “cruzados”).

En cuanto a las labores de inteligencia, existe una gran dificultad en la penetración de las redes islamistas por agentes propios o colaboradores. En general, los muyahidines, los simpatizantes y colaboradores: suelen hablar árabe; no son de razas europeas, ni hispanoamericanas; los civiles musulmanes no colaboran en las tareas de espionaje y exploración contra las organizaciones armadas islamistas.

La redención de los yihadistas y de los individuos activistas y frustrados.

Cuando el individuo ha dado el paso psicológico y volitiva (la “decisión”): ya ha roto los suficientes lazos con su entorno vital, incluso el familiar; y su mente está engolfada y dirigida a su nueva “situación” y a la identidad ofrecida y asumida. Así, es casi irrecuperable para él, para su familia, para la sociedad.

Si el individuo es uno más de los “desorientados”, confusos emocionalmente y no integrados; que están asediados anímicamente por los resquemores producidos por los “agravios” sufridos o creídos como tales: es posible recobrarlo, es relativamente sencillo hacerlo y es enormemente laborioso conseguirlo.

El enorme trabajo necesario, prolongado en el tiempo, hace que no se pueda rehabilitar a todos. Es necesario luchar contra las desigualdades que hemos citado. El buscarles trabajos temporales es más rápido. El darles educación y una formación laboral es más lento. Pero es imprescindible a medio y largo plazo. Apartarles de los “suburbios podridos” y de la nefasta influencia de ambiente, amigos y familiares es muy complicado y largo. Porque de los “trozos” sacados de ellos, han creado la pobre y única identidad que tienen. Que les lleva al fallo personal y social y a la frustración.

La Comunidad integrada en sus miembros cabales.

Y ahora viene el resultado de que se integran en la nación. Hoy en día etnia no es sinónimo de nación. Muchas naciones de la Tierra son realmente “crisoles de razas”. Lo son los Estados Unidos de Norteamérica, las naciones hispanoamericanas, las grandes naciones africanas… Donde conviven en suficiente paz y armonía etnias y culturas diferentes. Que estén conformadas por creencias no excluyentes y virtudes y valores nacionales.

Una nación es una sociedad de individuos, dotada de una auto conciencia socio política. Colaboran a crearla y vertebrarla la historia, la tradición y las costumbres, y la lengua y el sentido moral propios. Y contribuyen en segundo lugar a ello las etnias y el territorio propios, que no siempre existen, especialmente las primeras. Así, el territorio de un país no es una nación. Ni lo es la población inarticulada de un territorio, bajo un único gobierno.

Cuando la nación es amada por sus componentes y existe en ellos el deseo de servirla y defenderla en comunidad, aparece el concepto de la patria. Ésa es la patria que amamos y defendemos. Ambas ideas están interrelacionadas esencialmente. Y, la ausencia del patriotismo o la vergüenza de profesarlo por miembros de una “comunidad socio política”, lleva a la indefensión y a la desmembración de su nación, en mayor o menor grado, formando “grupos de individuos asociados”.

Así, no es de extrañar que sean las Fuerzas de Defensa de una nación, como instituciones y en sus miembros, las que enarbolen, enseñen y profesen el patriotismo como una de sus virtudes esenciales. Las Fuerzas de Defensa de una nación son el conjunto especializado de los “nacionales o patriotas” para la Defensa beligerante y cabal de su “nación patria”.

FINAL.

 

LA PSICOLOGÍA DE LOS TERRORISTAS ISLAMISTAS.

Introducción e Índice temático.

La civilización y sus estructuras vital y social en sus interacciones con los individuos y su psicología.

El fallo de los yihadistas en integrarse en un «grupo con creencias y virtudes (los valores permanentes) compartidos». Que le den identidad, sentido y pertenencia a sus vidas.

¿Por qué se comportan así? ¿Cómo tratar a los recuperables? ¿Cómo combatir a los vitandos o recalcitrantes?

Antecedentes.

Estas “piezas” nuestras rescatan y actualizan un personaje siniestro que padecieron hace muchas décadas los aventureros, colonizadores y autoridades europeas en los países del Islam. Era cuando “el flujo y el reflujo” de las corrientes de la Historia entre la civilización europea y la islámica, fronterizas desde el siglo VIII, fue favorable a Occidente. Y distintos países del Oeste, Francia, Gran Bretaña, Rusia e incluso los EE. UU. (cuando a partir de 1898, tras la guerra con España y su ocupación del archipiélago de las Filipinas, se encontraron con los “moros”), dieron el salto geográfico, a veces incluso allende los mares. Y penetraron y se asentaron con más o menos oportunidad y derecho (aparte del “más fuerte”, vigente hasta finales de la Edad Moderna) en muchos países del Islam. Fue la era del imperialismo.

El “juramentado” era generalmente un hombre fornido y poco reflexivo. Que contaba entre sus parámetros mentales a las creecias islámicas básicas: los 5 “pilares del Islam”, a los que se añadía la Yihad contra el infiel o el kfar o apóstata. Estos hombres simples, fuertes y moldeables eran adoctrinados por el imán de la aldea o población y sus acólitos y por sus compañeros. Que los convencían que estaban destinado por al-Allah al Paraíso, “por seguir el sendero de Allah”, que para ellos era hacer la guerra al “extranjero infiel” y a los “apóstatas locales”, que colaboraban con él en la gobernanza del país. Este hombre o un pequeño grupo de ellos era lanzado literalmente contra el objetivo designado: autoridades civiles o militares, una reunión de civiles o militares en un cuartelillo, en una iglesia o en la plaza o el mercado, etc.

Resultado de imagen de juramentados filipinas EL MACHETE DE UN «JURAMENTADO» MORO.

Los juramentados, que tomaban su denominación vulgar, del último rito que realizaban antes de marchar a “su” combate, eran luchadores de un solo uso. No era necesario instruirles en las tácticas y técnicas del combate de infantería. No se esperaba que volviesen de su misión. Sólo debían dominar el uso de la cimitarra, alfanje o yagatán, común en su zona. Aparte de sus convicciones tan firmes como escasas, los juramentados eran drogados para aumentar su resistencia física y para poder asesinar con eficacia. Era común que recibiesen varios impactos de bala o heridas de armas blancas, antes de perder los ánimos, aflojarse y caer. Sólo la bayoneta bien clavada en pleno dorso, pecho, diafragma o abdomen, y las balas de gran calibre o expansivas tipo “dum dum”, por su “stopping power” o poder de detención y dirigidas al sistema nervioso, encéfalo, espina dorsal, conseguían despachar para el Jardín de las Huríes al juramentado herido.

Resultado de imagen de juramentados filipinas MOROS FILIPINOS DE FINALES SIGLO XIX.

También existieron formas elaboradas e institucionalizadas de los suicidas asesinos en nombre de Allah. A fines del siglo XI, Hassan-i-Sabbah fundó entre los ismaelitas chiítas y en el noreste de Persia, la secta de los “asesinos”. Estos buscaban matar en secreto a sus enemigos. Esta muerte con alevosía que realizaban, dió el nombre de “asesinos” a todos los que la practicasen en el futuro. Aunque el asesinato es realmente la muerte del inocente. Los “asesinos· actuaron en Persia, Mesopotamia y Siria y la montaña de Alamut fue su primer centro y refugio seguro. Hicieron un amplio uso del hachís para animarse en sus acciones. Desaparecieron en 1256, cuando los mongoles invaden Persia y fueron metódica y aisladamente destruyendo los distintos reductos montañosos donde se refugiaban los “asesinos”. La fortaleza de Alamut, su central operativa, que fue rendida sin resistencia por los “asesinos”, fue destruida hasta los cimientos, para que no pudiese ser usada de nuevo.

Concepto y estructura de las motivaciones externas (ambiente y grupo social) de la conducta. La identidad de los individuos.

El Origen y el Significado Sociocultural de las Civilizaciones.

La civilización es literalmente el arte de vivir en los grandes poblados o cívitas. Que eran originalmente los primeros poblados o asentamientos humanos. Donde el hombre primero se asentó y dejó de vagar como necesidad imperiosa y vital. Y pudo llegar a generar “beneficios sobrantes”, en forma de cereales, ganados y todos sus derivados. Que servirían como reservas y para el comercio con sus vecinos. Y que le brindaban seguridad, comodidad y supervivencia. Esto le permitió empezar a comportarse socialmente como persona. Estableciendo lazos firmes y extensos con sus semejantes cercanos, los allegados más allá de sus familias, su prójimo vital.

El resultado de toda esta actividad social fueron las primeras civilizaciones locales, estrechas, vulnerables y balbuceantes. Que comprendían: el desarrollo de los derechos y los deberes de los hombres como individuos y con sus colectividades; la aritmética, para medir y contratar las producciones y sus repartos; el lenguaje y su escritura, para comunicarse entre sí y con los poblados cercanos, dejando registro, al menos, de lo considerado importante, etc. Los inventos civilizadores, como los ladrillos, los regadíos, los abonos orgánicos, el arado, la escritura, etc., surgen en estas localizaciones humanas. Y no hubiesen sido necesarios, ni posibles, sin los poblados estables. Surgen en cuanto su desarrollo alcanza un “nivel de iniciación”, necesario para que broten y florezca la civilización. Nivel que supone e implica una perspectiva de futuro y de progreso relativos, la necesidad de vencer los obstáculos naturales a ellos, una coherencia social interna suficiente y la ausencia temporal de enemigos externos, demasiado poderosos, rapaces y excluyentes.

Las civilizaciones poseen un carácter bivalente, necesario y complementario en sus relaciones sociales globales. Esta doble cualidad es centrífuga, expansiva y dominadora hacia su exterior. Dentro de sus fronteras la civilización es centrípeta, emprendedora y desarrolladora. En ambos casos, es creadora, innovadora y civilizadora o transmisora de sus creencias y valores compartidos. Por eso destacan en ambas actividades diferentes y opuestas, pero no antagónicas. El equilibrio entre ambas tendencias, que canalizan sus mejores esfuerzos y medios, es imprescindible para su desarrollo e impulso continuos, protegidos y beneficiosos. Las civilizaciones meramente avasalladoras y expoliadoras, que caducan como todas, no dejan huellas permanentes y fructíferas a su paso por los países conquistados.

Las civilizaciones que consiguen conjugar ambas pulsiones vitales, sus diástoles y sus sístoles eferentes e impulsoras, consiguen perdurar más en el tiempo. Pero también impregnan de su estilo, su lengua y su cultura a los territorios sojuzgados sucesivamente. Con ello transmiten su esencia a la posteridad, mucho después de su decadencia, a través de los pueblos civilizados con su cultura, sus leyes y su idioma y sus trayectorias históricas. Ahí tenemos el caso de Roma, rapaz e imperialista como cualquier otra potencia. Que sólo con los fríos y el mal tiempo recluía a sus legiones en los cuarteles de invierno. Dispuestas durante la república y el imperio a salir de conquista, represión de las revueltas o aseguramiento de sus fronteras, en sus campañas militares anuales, en cuanto el buen tiempo lo permitiese. Pero que fue capaz también de transmitir su cultura, sus leyes, llegadas hasta hoy como el Derecho Romano, su latín vulgar y su sistema administrativo, a todas las regiones “extra Italia” que poco a poco se incorporaban a su imperio o “res publica”. Esta impregnación cultural, que diría Lorenz, fue sancionada, integrada y consagrada con la generosa, oportuna y prudente concesión de su ciudadanía a muchas de aquellas ciudades y regiones. El “ius civitatis” se otorgaba por conquista, dependiendo del grado de anexión, lealtad y asimilación de los pueblos sometidos. Cuando se convertían en provincias romanas, se les concedían los mismos derechos que a la metrópoli. Fue el caso de Hispania. Pero hasta que no alcanzaban ese honor y cualidad, los pueblos dominados tenían que pagar su tributo de conquista (ius belli) y carecían de muchos derechos. Palestina, por ejemplo, no llegó nunca a tener la condición de provincia.

Mecanismo socio ideológico del flujo y reflujo del devenir de las Civilizaciones.

En las sucesivas crecientes y resacas entre las civilizaciones occidentales y musulmanas, sólo una vez coincidieron los períodos de pujante civilización de ambas. Que ocurrieron: en los aproximadamente 125 años, entre las mitades de los siglos XV y XVI. Esta exuberancia doble en civilizaciones enfrentadas se plasmó en un largo período de invasiones, reconquistas, hostigamientos y enfrentamientos abiertos en Europa, el norte de África y todo el Mediterráneo.

Los hechos observables que definen la decadencia temporal de una civilización cuajada son: la energía vital nacional, que alimenta la “moral nacional” y una sana “voluntad de defensa”, se disipa; las artes y las letras se vuelven formalistas y estériles; los emplazamientos, colonias o socios periféricos se abandonan y la política exterior se vuelve cobarde, balbuceante y precavida. Este retroceso de una civilización crea un vacío existencial, que atrae y da impulso externamente a la otra. Formando un vaivén natural y cósmico, porque la Naturaleza reniega y huye de los “vacíos”.

Las rutas comerciales, los contactos habituales entre ambas civilizaciones son sus auténticas líneas de aprovisionamientos y comunicaciones exteriores. Y, cuando estas arterias son descuidadas en la periferia de la zona de influencia de una civilización, los expertos civiles, religiosos y militares de la otra acuden a repararla, ocuparla y vitalizarla. La “aspiración” absorbente, creada por la decadencia de la otra, creada por su “vacío” vital, atrae una corriente ajena de ideas, métodos, palabras, inventos y estilos. Aparecen primero en la zona debilitada y permeable ajena, los viajeros, agentes comerciales y secretos, representaciones culturales, misioneros, profesores y diplomáticos de la civilización pujante. Así, muchas veces la actuación militar no busca más que la confirmación política de una superioridad existente y manifiesta. Que emerge y aflora irresistible desde muchos campos de la actividad humana. Y las ganancias territoriales se consolidan con la llegada de los funcionarios y administradores y las profesiones de crecimiento y desarrollo, arquitectos, ingenieros, agrimensores, artistas y un enjambre de buscavidas, arribistas y aventureros. De este flujo humano, especialmente de los últimos citados, porque su futuro inmediato es una página por escribir, surgen siempre personajes decisivos para la nueva implantación.

Se podría pensar entonces que la sociedad y su civilización estabilizadas serían el culmen y el desideratum en su desarrollo. Ya que así serían seguras, beneficiosas y atractivas. Pues, no. Para una civilización, la penuria de desarrollo es un signo ya de decadencia. Si no fluye, se adapta, emprende y avanza, se irá estancando, perdiendo la vitalidad y pudriendo. Esto ocurre en períodos medidos en muchos años, que escapan a la percepción del hombre efímero. Y sería tal como le ocurriría a una corriente fresca de agua, cuyo discurrir quedase represado.

La Interacción entre los Individuos y su Sociedad.

La identidad de un hombre es su “tarjeta natural” de distinción y de afirmación personales. Y ésta se refiere siempre a una comparación en esencia y en accidentes con “algo” similar. Es decir, el hombre es y se siente y se distingue, como tal y en plenitud, en un “conjunto” social. Al que pertenece y que le acepta como miembro y partícipe plenos.

La persona consuma su identidad en su “grupo” social. Y existen unos “lazos o nexos”, que traban, integran, nutren y mantienen funcionando la “unión” social sana, activa y resistente. Y éstos son siempre los mutuos derechos y deberes de ambas “partes personal y colectiva”.

Que deben ser respetados y recíprocos, en equilibrio y paridad de uso y derecho, cumplidos y defendidos por el individuo y su grupo existencial.

Las experiencias como factores configuradores y actualizadores de los individuos.

Cuando un grupo social se asienta en el territorio de otro, se produce inevitablemente una interacción socio cultural entre ellos. Cuyos resultados serán función de sus características socioculturales y de la dialéctica que se plantee entre ambos actores. Así, por ejemplo, tenemos el caso más antiguo de las invasiones violentas. Impuestas por un grupo sobre su “anfitrión”, empleando una dialéctica de confrontación por las armas.

En el año 376 d.C., los godos cruzaron los “limes” del este del Imperio romano y se refugiaron en sus territorios orientales. Venían empujados por unos guerreros aún más fieros que ellos: los jinetes de las estepas asiáticas, los nómadas de las yurgas y el arco compuesto, los hunos y tambien “otros”, algunos pueblos turcomanos del Asia central. Apenas dos años después, el 9 de agosto, los godos derrotaron a las legiones del emperador Valente, que los querían expulsar de la Tracia, territorio que abarcaba aproximadamente la Bulgaria de hoy. En Adrianópolis murieron unos 20 mil de los 30 mil infantes romanos, incluyendo a Valente. Fue la mayor derrota de Roma desde hacia 369 años. Y los godos se asentaron definitivamente en esos territorios. Apenas 98 años después, en el 476, el ejército romano de Rómulo Augústulo fue aplastado por los ostrogodos. Que establecieron su reino en Italia, el sur de la Galia y aproximadamente Yugoeslavia. Esto trajo la caída inexorable del imperio romano y la expansión de las tribus godas por sus tierras occidentales, hacia Hispania, la Galia e Italia.

Ya modernamente se producen enormes movimientos migratorios, especialmente en África, en Asia del Suroeste y hacia Europa. Que están alentados y facilitados por el desarrollo de las comunicaciones de personas y bienes y por la revolución en las inalámbricas de información. Estas migraciones no suponen en su empeño el empleo colectivo de la violencia contra los anfitriones de paso o del final. Así, tanto en Francia como en Gran Bretaña, después de la II guerra mundial y tras el proceso de descolonización de los pueblos, se produjeron inmigraciones masivas de personas procedentes de sus antiguas colonias africanas y asiáticas, que se asentaron en esos países. Y que buscaban un nivel de vida mejor que el de sus países, incluyendo una educación de primera para sus hijos, una seguridad y paz sociales y un futuro asequible de mejora y prosperidad.

En Francia están asentados más de 4,5 millones de musulmanes, especialmente de origen argelino, marroquí y tunecino. Las metrópolis europeas practicaron un “multiculturalismo asimétrico”, para aceptar en su sociedad e integrar posteriormente a sus emigrantes. Pero, los movimientos sociales no se pueden dirigir y regular con el compás y la escuadra. Los grupos sociales emigrantes se fueron estableciendo en la periferia de las ciudades de acogida. Donde la habitabilidad era más barata. Se formaban así barrios, distritos o repartos, habitados principalmente por grupos arracimados de esas culturas foráneas. Que servían para su apoyo y protección y también para su aislamiento y compartimentación. El primer ministro Valls declaró que en Francia existen más de 450 de estos “suburbios apartados” y no integrados. Usando una denominación más amplia y laxa, el país cuenta con unas 750 Zonas Urbanas Sensibles.

(CONTINUARÁ)

INVASIONES DE EUROPA.

En el año 376, los godos cruzaron los limes del este del Imperio romano y se refugiaron en sus territorios orientales. Venían empujados por unos guerreros aún más fieros que ellos: los jinetes de las estepas asiáticas, los nómadas de las yurgas y el arco compuesto, los hunos y tambien los otros, algunos pueblos turcomanos del Asia central. Apenas dos años después, el 9 de agosto, los godos derrotaron a las legiones del emperador Valente, que los querían expulsar de la Tracia, territorio que abarcaba aproximadamente la Bulgaria de hoy. En Adrianópolis murieron unos 20 mil de los 30 mil infantes romanos, incluyendo a Valente. Fue la mayor derrota de Roma desde hacia 369 años. Y los godos se asentaron definitivamente en esos territorios.

LAS LEGIONES, ACOSADAS EN ADRIANÓPOLIS…

Apenas 98 años después, enel 476, el ejército romano de Rómulo Augústulo fue aplastado por los ostrogodos. Que establecieron su reino en Italia, el sur de la Galia y aproximadamente Yugoeslavia. El bárbaro le perdonó la vida a Rómulo Augústulo, tanta era la incapacidad que transmitía. Lo de Augústulo era el peyorativo “pequeño augusto”. Esto trajo la caída inexorable del imperio romano y la expansión de las tribus godas por sus tierras occidentales, hacia Hispania, la Galia e Italia.

Hoy, otro ejército de fieras empuja hacia nuestras tierras, desde el Oriente Medio, a unas tribus árabes de “refugiados”. Al ser perseguidos y acosados por las guerras civiles en los países donde viven, nuestras leyes le dan ese generoso “status político”. Que fue pensado en su origen para proteger y acoger a individuos y grupos selectos de los países del mundo con dictaduras, que llamasen a nuestras puertas. Pero ocurre que estos emigrantes no están tan amenazados, ni desesperados como para buscar acogimiento y protección en los países musulmanes limítrofes con los suyos: Arabia Saudí, Irán, los países del Golfo Pérsico.


En 2015, Europa recibió generosamente a un millón doscientas cincuenta mil refugiados, según los datos aportados por ACNUR y otras fuentes generalmente bien informados. Los últimos países europeos que han tenido que establecer unas mínimas condiciones de entrada para canalizar y represar este flujo anegante de personas anónimas, deseosas de entrar en íntimo contacto con nosotros, han sido Suecia y Dinamarca. El protocolo de Dublín, que determina que un refugiado debe ser registrado administrativamente en el país de la Unión Europea donde primero entre y solicite este “status”, está siendo de nuevo respetado en parte, para asegurar y preservar el espacio Schengen intraeuropeo. Una de los derechos fundamentales de esa Unión.


Esta recepción masiva, desbordante y recrecida de “refugiados políticos”, fue vendida a los europeos con el sentimentalismo, con un sin fin de imágenes de cadáveres desperdigados por algunas playas, de nuestras costas mediterráneos. Y no es que nuestros políticos pensaran más que nosotros en la solidaridad humana. Sino en la salvaguardia de las normas supranacionales de asilo, que ellos habían aprobado. Y que en la primera prueba que sufrían, saltaban por inaplicables por los aires. Ya hacia el siglo V de nuestra era, se hablaba de los cristópteros. Aquellos pícaros de la Alta Edad Media que vivían abusando de la cáritas, que caracteriza al cristianismo en su acción social.

En este año de la Misericordia para los católicos, algunos clérigos europeos han pedido la recepción generosa y casi indiscriminada de los emigrantes del Este. Pero el mensaje evangélico debe ser tomado y asumido en su totalidad. Y no como hacen los yihadistas salafistas con el Corán, esgrimiendo, solamente y con gran vehemencia, las aleyas o versículos que les son favorables. Así, también fue dicho: “No déis vuestras perlas a los cerdos, no sea que, pisoteándolas, se revuelvan contra vosotros y os destrocen”. Por mucho estilo literario oriental y vetusto empleado, la frase de Mateo 7, 6, parece un versículo apropiado para citarlo ahora. Y, en cuanto a los clérigos mudos, que no han leído un libro desde su ordenación: “el insensato (o necio) busca en vano la sabiduría” Proverbios, 14, 7.

Veamos lo que acaba de decir un comentarista indio a fines de 2015: “Tenemos (en la India) unos 13 millones de musulmanes. Han llegado a la India hace diez siglos. Desde entonces, ninguno se ha convertido al hinduismo”. La mayoría de los musulmanes indios viven ahora en Pakistán y Bangladesh (ex-Pakistán del Este). Hay que recordar que el panteón hindú es politeísta. Pero lo dicho es una aseveración y una evidencia de terceros, de que los musulmanes son, en general, refractarios a las conversiones a otras religiones. Y esta apostasía está castigada con la muerte en el Islam.

Curiosamente, Abu Baker al-Bagdadi nos amenazó hace unos meses, diciendo: “Europa será invadida por una ola de emigrantes…” No quiso aclarar más. Formaba parte de su puesta en escena histriónica e indefinida. ¿Hablaba de los emigrantes políticos, empujados por sus muyahidines, que buscan refugio aquí? ¿Era de los yihadistas europeos alucinados por el Estado Islámico, que retornaban a sus países? Para actuar como «escuadras de juramentados» sobre los casi infinitos que ofrecen las sociedades modernas y libres al capricho vesánico de unas fieras irrecuperables: centros comerciales, escuelas, institutos, universidades, iglesias infieles, tiendas, parques públicos, etc.

Estos «refugiados comunes», como siglos antes hicieron los godos, buscan la comodidad, la feracidad y el solaz de nuestras tierras. Y ellos buscan implícitamente enseñorearse de ellas, en un tiempo. Porque su civilización es diferente radicalmente a la nuestra. Y porque anhelan nuestras tierras, mercados y graneros. Y no desean en modo alguno asumir nuestras creencias y nuestros valores permanentes. Que son los que conforman nuestra civilización occidental cristiana.

LA YIHAD MODERNA, HISTORIA, IDEOLOGÍA, POSIBILIDADES…TERCERA PARTE

(CONTINUACIÓN)

«La ciudad de Mosul, provincia de Nínive, está fuera del control del Estado», confirmó una fuente del Ministerio del Interior Irakuí. Para entonces, el EISL, que irrumpió con cientos de guerrilleros exaltados, portando armas ligeras, granadas RPG y ametralladoras de pelotón y sección, con sus “banderas negras con la Shahada” ondeando al viento, ya había ocupado la sede del gobierno central, otros edificios gubernamentales y varias sedes de medios de comunicación locales en Mosúl. La guerrilla islamista salafista liberó del penal local de Badush a 1400 presos, que se incorporaron a sus filas en parte. Este ataque supera al dado, en julio de 2013, a la cárcel infamante de Abu Ghraib, al oeste de Bagdad. En aquella ocasión escaparon del penal entre 500 y mil convictos islamistas radicales, que se incorporaron en parte al Frente al-Nusrah sirio, más activo entonces. Athil al-Nujaifi, gobernador de Nínive, escapó también en la madrugada. «Insto a los hombres de Mosúl a mantenerse firmes en sus áreas para defenderlas contra los extranjeros, y a formar comités populares en sus distritos para cooperar en la defensa», declaró al-Nujaifi el lunes en un mensaje publicado en Internet. Ya se sabe, si no estás en Internet no eres nadie; si estás o no en tu puesto de defensa da igual. “El primero que va a portar armas para defender Mosúl y sus habitantes soy yo,” dijo también el gobernador, al-Nuyeifi, desde lejos.

Otras ciudades como Kirkuk y Samarra, con santuarios chiíes, están ya amenazadas por el EISL. Los avances de los yihadistas se están produciendo a las velocidades de marcha de sus columnas, según la transitabilidad de los terrenos y la capacidad de las vías recorridas. Porque, antes de que lleguen a la distancia eficaz de influencia, de constituir una amenaza real sobre su objetivo, los funcionarios del gobierno y las fuerzas de seguridad abandonan sus puestos administrativos y de defensa en aquél. Realizando una marcha retrógrada improvisada y a prisa hacia el aniquilamiento de los rebeldes. Los yihadistas están realizando incursiones en la retaguardia profunda de sus enemigos, a cargo de agrupaciones de marcha de infantería ligera sobre camiones medios artillados (ametralladoras pesadas) y con escasos anticarros y morteros medios. Estos grupos móviles carecen de cualquier de cualquier apoyo externo a ellos, ni de conexión táctica a ningún grueso o masa de apoyo, y sus flancos son sectores expuestos. Esto es una de las delicias tácticas para cualquier ejército moderno medianamente experimentado y motivado.

Los grupos rebeldes pueden ser cercados funcionalmente y atacados desde sectores convergentes por los batallones de un par de brigadas de infantería mecanizada, reforzados cada uno por varias secciones o una compañía de sus batallones de carros. Y así, batidos y deshechos sucesivamente. Si no ha ocurrido así, es que no existía allí tal ejército. Lo que tenían los Irakuíes era un proyecto, una apariencia, una entelequia, una imagen virtual y escandalosa de ello. Sabemos que la sorpresa es a veces inevitable: porque es hija del ingenio propio, de la oportunidad neutral y de la incertidumbre y de la rutina enemigas. Pero un ejército cabal es capaz de superar las crisis, de rehacerse y de vapulear al osado irregular rebelde, que se le enfrenta a campo abierto. Si no ocurre así es porque el ejército Irakuí no existe como expresión cabal y cuajada de la voluntad de defensa de la sociedad y del gobierno Irakuíes.

Nuri al-Maliki ha desencantado a los propios, a los que sólo ha adulado y comprado con temporales prebendas políticas, que no podrían durar indefinidamente a costa del resto de la población. Y ha desencantado a los extraños, exasperando sus ánimos hasta la rebelión armada de una parte de ellos, que se sintió animada por la mayor actividad de los jefes locales de al-Qaida. Aunque el diseño y la planificación de estas operaciones de acción y prestigio en Irak fueron obra de Abu Omar al-Shisheni, un jefe del EISL de las montañas kurdas de Siria. Al-Qaida juega en Irak a enfrentar a todos contra todos, porque la sangre Irakuí le importa un bledo. Ya que las fronteras nacionales son para ella una abominación, que atenta contra la comunidad universal del Islam, plasmada políticamente en el califato. Creando así un “totun revolutum” de sufrimiento, desconcierto y sangre, donde medrar e imponer ese califato delirante.

Al-Qaida les hace a los sunníes Irakuíes gran parte del “trabajo de campo” difícil, sucio, despreciable y comprometido. Y su existencia y su amenaza es una baza a jugar por los sunníes. Siempre pueden acordar con el gobierno chií ejercer más o menos el control de al-Qaida en algunas áreas tribales. Ésta era la función para la que los reconvirtió el general Petraeus desde 2007 en “fuerzas de autodefensa” regionales, en las milicias Sahwa (del “resurgir sunní”). Táctica oportunista que siguió sin contar con el gobierno y pagando los estadounidenses las soldadas de esas milicias tribales. Con ello, como único enemigo antioccidental visible en el país, quedó “al-Qaida en Irak”, transformado luego en el Estado Islámico de Irak. Sus objetivos de los “ataques puntuales con explosivos” son las mezquitas, los mercados, las peregrinaciones, las concentraciones de civiles y militares y policías Irakuíes y los tránsitos frecuentes o en masa de los chiítas. En muchos de estos sitios siempre hay miembros de una misma familia. Al-Qaida emplea la violencia incontrolada y llevada a sus extremos innecesarios, impúdicos y vesánicos.

La Yihad en la guerra de Siria.

En Siria proliferaron los “conjuntos de partidarios” o bandas de al-Qaida. Las razones de que no se hayan articulado en un único grupo terrorista sirio son varias. Una es la lejanía y la falta de control y ascendencia del mando ideológico de al-Qaida. Esta última es el opuesto antagónico de esa descentralización operativa de la que suele presumir y con la que amenaza alcanzar a sus enemigos por medio mundo. Otra razón es que estos “hermanos en religión” se odian entre sí. El igualitarismo, derivado de la fraternidad en las “doctrinas salafistas sunníes”, origina pronto entre los “iguales”, una infección purulenta y contagiosa de envidia, desafecto y rencor. Su primer enemigo acérrimo no es el ejército, ni el ESL o las milicias de autodefensa de kurdos, alauitas o cristianos. Sus más odiados y temidos enemigos son los mandos de los otros grupos yihadistas de Siria. Porque son los más afines, con los que rivalizan por el mando, con los que tendrían que competir por la dirección del movimiento yihadista en Siria.

El Frente al-Nusrah quiere establecer un “emirato islámico radical” en Siria. El Estado Islámico de Siria y Levante busca crear un califato salafista más extenso. E instalarlo, de momento, en Siria e Irak. Aunque ya ha hecho ataques de castigo a los chiítas libaneses, en respuesta al apoyo de Hezbolá a al-Assad. El primero está sintonizado con la gran estrategia de al-Qaida de favorecer la creación y el funcionamiento de “núcleos delegados” nacionales o regionales. Que desde su lejanía física y con la laxitud estructural de esa “Central del Terror”, puedan ser controlados por ella, en cuanto a órdenes, estrategias y operaciones y el uso de la “marca al-Qaida”. Pero, el EISL buscaba una independencia funcional y, quizás también ideológica, con el “central core” de la Red. Ya que actuaría como un “mando conductor operativo” en una zona supranacional, que podría incluir a todo el suroeste de Asia. Por ello, una jefatura superior administradora y ausente le sobraría enseguida al EISIL. Así, Ayman al-Zawahiri tuvo que intervenir y confirmar varias veces la vinculación del Frente Al Nusrah con al-Qaida y negar toda relación normal con el EISL. «El EISL debe ser abolido, mientras que el Estado Islámico de Irak (EII) debe seguir funcionando», declaró en noviembre de 2013. Al-Zawahiri ordenó que el Estado Islámico de Irak (EII) circunscriba sus operaciones a este país, mientras que el Frente Al Nusrah es «una rama independiente de al-Qaida que informa ante el mando general». Por cierto, el Frente al-Nusrah empezó a actuar en Siria hace años, cometiendo los “grandes atentados indiscriminados y aislados” con grandes bombas en la capital y otras ciudades, al principio de la guerra.

Los grupos yihadistas salafistas han fracasado en incorporarse activa y firmemente a un grupo social amplio, que dé cobertura e impulso permanente a su “movimiento socio religioso”. Su “catequesis de la violencia” les permite a ellos prepararse anímicamente para la muerte gloriosa y en paz, e, incluso para al suicidio, en la realización de sus acciones puntuales. Pero esa prédica no es un arma para la conversión de grupos sociales. Y hay una razón para ello: su “credo” radical carece de posibilidades de aceptación, triunfo y permanencia entre las masas, fuera de los avatares de una guerra. Los grupos yihadistas actúan con una brutalidad innecesaria e indiscriminada, que los descalifica ante el Islam, el Corán y la Sunna o tradición islámica. Su supuesta “ideología islámica” se basa en unos pocos versículos favorables del Corán (éste tiene unos 4200) y en algunos hechos históricos favorables y no en la totalidad del mensaje del Islam. Así, al-Qaida introduce un “factor de fractura social” junto a los verdaderos parámetros de la guerra de Siria.

La profunda crisis de la sociedad civil siria y el desgobierno producidos por una guerra civil “in crescendo”, que ya se prolonga por tres años, causando unos 140 mil muertos, han permitido a los grupos yihadistas afincarse en Siria. Sus zonas de refugio o sus áreas de influencia no son grandes, ni continuas. Ellas están más bien desperdigadas, cercanas entre sí, pero desunidas. Y ninguna de ellas resistiría el acoso serio del ENS o de las principales fuerzas rebeldes: el ELS, el reciente “Frente Islámico” que es especificamente anti al-Qaida, el novísimo Ejército de los Muyahidines sirios o las fuerzas kurdas que defienden su zona fronteriza con Turquía. Las zonas ocupadas forman como “manchas” amorfas y fluentes en evolución, de las que se repliegan si la presión militar enemiga es fuerte y continua. Para instalarse en posiciones alternativas lo más cercanas posible, que les permitan mantener una mínima conexión operativa con las otras posiciones temporales regionales. En estos momentos, las zonas de influencia de los yihadistas están en la cuenca del Eufrates y en las montañas del norte e intentan crearlas en la amplia cuenca del Orontes, con incursiones en la Latakia..

La decisión, la agresividad y el desprecio a la muerte de los yihadistas les ha dado ventajas militares sobre los opositores laicos rebeldes. Y su actividad y protagonismo es creciente en el panorama de la oposición militar siria. En varias provincias sirias, como Raqqa o Deir al Zor, han desplazado al ELS y se han “asentado” como la única fuerza operativa rebelde. En diciembre de 2013, el Estado Islámico de Siria e Irak asaltó la sede del Consejo Supremo Militar, en la fronteriza ciudad turca de Bab al Hawa y saqueó arsenales y depósitos. Y los combates entre rebeldes han sido continuos en las regiones montañosas kurdas durante el primer cuatrimestre de 2014. Todo ello llevó a los EEUU y Gran Bretaña a suspender progresivamente toda clase de ayuda militar a los rebeldes sirios.

En su afán por conseguir la adhesión de nuevos seguidores, el EISL mira a Occidente. Sus objetivos preferentes son los jóvenes ilusionados, desmotivados anímica e ideológicamente, no educados en las virtudes de la civilización europea y mimados y sobrealimentados por nuestros países mercantilizados, que han convertido todos los deseos en necesidades a satisfacer por los mercados. Así, el EISL difundió a fines de mayo la primera edición de un semanario en inglés, el «Islamic State Report» (Informe del Estado Islámico) y un vídeo en alemán, pero subtitulado en inglés. En éste un yihadista occidental, alaba a al-Baghdadi y anuncia como «buenas nuevas… el regreso de la Sharia y el Estado Islámico» y pide abiertamente a sus simpatizantes que acudan, «y se unan a las filas del EISL”. El semanario «Islamic State Report» pretende dar una idea del creciente grado de institucionalización que está adquiriendo el control que mantiene el Estado Islámico en Raqqa. La publicación recoge una entrevista con el responsable de la formación de los nuevos clérigos de ese territorio, el jeque Abu Hawraa al-Jazaairi. Que explica que ya han educado a decenas de ellos en un nuevo centro educacional y que han prohibido la presencia en las mezquitas de aquellos que no cursen en él. La revista «Islamic State Report» en un segundo reportaje resulta ya irónica y sensacionalista: «De patrulla con la Oficina de Protección al Consumidor», lo titula. Y Abu Salih al-Ansari, el responsable de la unidad especializada en comprobar que no se vendan alimentos en mal estado, o que no se ajusten a las directrices islamistas del EISL, avisa en él que se ha habilitado un teléfono para atender las quejas del público…

El Acoso a la Frontera sur de Europa.

Algo debemos de tener los europeos, para que “vecinos y lejanos” de distintas etnias e ideologías, tanto deseen compartir su vida con la nuestra. Los islamistas yihadistas salafistas intentan penetrarnos por el sur. Parece que en este caso van en busca de su “al-Andalus”, una mezcla lograda de quimera, verborrea, borrachera de hierbas autóctonas y delirio. Y de vengar tácticamente alguna “afrenta” al Islam, casi siempre tergiversada o inventada, pero creída ciegamente por sus seguidores rasos. En una zona del Sahara y del Sahel continua, difusa y extensa, que comprende el este de Mauritania, el norte de Malí y del Alto Volta, el oeste de Níger y las zonas montañosas del sur de Argelia, se extiende el habitat de los yihadistas occidentales africanos. Una de las razones de la atracción de esa “zona santuario” para los grupos yihadistas semi nómadas y desarraigados de los pueblos de esos países, es la debilidad endémica de los ejércitos maliense, mauritano, alto voltano y de Níger.

La protección geográfica se la brindan los macizos montañosos de esa zona, que están adaptados al escondrijo y el refugio de pequeñas bandas aisladas. Allí tenemos la Meseta del Djado en el norte de Níger, llegando hasta la frontera con Libia; las alturas de Air (Azbine) situadas en el centro interior de Níger; el Adrar de los Iforas o montes de Kidal que se extienden en el noreste de Malí; y, acercándose desde el norte a los otros tres, el macizo elongado de Tass Ouan-Ahaggar (o Hoggar) del centro-sur de Argelia. En estos momentos, en Malí hay estacionadas fuerzas multinacionales de la Unión Africana y de Francia, que rozan los 10 mil efectivos. Y que han expulsado a los guerrilleros regionales de al-Qaida del Magreb Islámico de sus posiciones en el centro del país (el sur del Azawad) y que contienen su regreso a los montes de Kidal. La zona de Malí está, pues, defendida y estable gracias a la fuerte presencia militar.

La Amenaza de los Yihadistas nigerianos.

Nigeria tiene una superficie de casi 925 mil Km2. Está situada en el golfo de Guinea, en el África Centro Occidental. El delta del río Níger define toda su costa, llena de manglares, playas arenosas y lagunas interiores. La economía del país depende fundamentalmente de la explotación de los recursos petrolíferos del delta y de las aguas someras junto al litoral (off-shore). Tras la zona costera aparece un gran cinturón de bosques tropicales. El clima de Nigeria es tropical. Pero las lluvias se concentran en el sur con una estación veraniega lluviosa, y su cuantía va disminuyendo hacia el norte, donde son escasas y gana terreno el desierto. Su frontera norte es parte del borde semidesértico del Sahara (Sahel). El interior está formado por sabanas y zonas boscosas intercaladas, cubriendo las mesetas del centro del país, la mayor es la Bauchi, y sus estribaciones. Las sabanas son zonas de altas hierbas, intercaladas con matorrales de matas espinosas y árboles dispersos por ella, como las acacias.

La población asciende a unos 140 millones de habitantes, que se concentran en el sur y el oeste del país. El «Foro Ciudadano para la Reforma Constitucional” considera que Nigeria es un ejemplo de una sociedad muy heterogénea y dividida, a veces enfrentada. En efecto, el país está integrado por unos 470 grupos étnicos, que se diferencian por el idioma, la historia, la religión, la cultura y su tamaño, poder e influencia. Al fundar el estado de Nigeria, se estableció un sistema federal de gobierno para encarrilar esta diversidad, integrado por 36 estados, a los que últimamente se le agregó el Territorio de Abuya, la nueva capital nacional. Pero los graves enfrentamientos que se han venido produciendo hasta nuestros días, demuestran que falta mucho para dar con fórmulas políticas adecuadas, que hagan viable la convivencia pacífica entre las diversas comunidades. La mala administración pública y la inestabilidad política propias han hecho desaprovechar varias veces las riquezas generadas por el petroleo, desde la gran subida de precios de finales de 1973. Y el funcionamiento de un estado imperfecto ha generado una alta deuda pública, un incremento del paro y la extensión de la pobreza. Casi la mitad de la población nigeriana se dedica a la agricultura, que es de subsistencia, lo que hace que el país sea autosuficiente en la producción de alimentos. Las exportaciones agrícolas principales son el cacao y el caucho del sur. La escasa ganadería se localiza al norte del país. Las principales industrias nigerianas son el refino del petróleo, la química (principalmente los abonos y el cemento que son muy costosos de transportar lejos del centro productor), las industrias agroalimentarias y las textiles, el acero y el montaje de vehículos industriales y particulares.

En Nigeria existen cuatro grandes etnias, que suponen mas de dos tercios de la población total: la hausa (21%), la yoruba (21%), la ibo (20%) y la fulbé o fulani (9%), situadas principal y respectivamente al norte, suroeste, sureste y noreste del país. El norte del país es mayoritariamente musulmán; el sureste es principalmente cristiano y en el suroeste conviven ambas religiones con los cultos tradicionales animistas. El 50% de los nigerianos son musulmanes, el 40 % cristianos y el 10% restante practica las religiones animistas como el yuyu, ancestro del vudú. Hacia el siglo XVIII los musulmanes fulbé, invaden el país por el norte. No consiguen someter a los yorubas, pero periódicamente los diezman con incursiones a sus tribus para secuestrar esclavos. Son los señores musulmanes del norte. Los ibos, que entonces eran el 70% de la población del sureste, proclamaron el 30 de mayo de 1967 (29 de mayo, en varias fuentes) la República de Biafra como nación independiente, considerándose preteridos dentro de Nigeria. Aunque Biafra gozo de las simpatías de muchos europeos, sus posibilidades de mantener la secesión eran pocas. Y la guerra acabó el 15 de enero de 1970 con la rendición final de las fuerzas de Biafra en Umuhaia, la última ciudad controlada por su ejército.

La base social de estos insurrectos del siglo XXI es étnica, local y tribal y su ideología es religiosa, de carácter salafista. Sus formas de lucha son irregulares, operando localmente y, a veces, coordinados regionalmente. Sus enemigos son los de otra religión, de otra etnia. Y esto exacerba los sentimientos y demuele las salvaguardias que la “guerra entre clanes y tribus vecinas” mantiene como auto protección sabia y natural. Además, muchos de estos movimientos irregulares radicales están integrados también por muyahidines extranjeros (comprobado en Irak y en Siria), cuyos enemigos son todos los que no profesan sus ideas, que están presentes en las zonas de operaciones. Los dos parámetros de nueva aparición citados hacen que el respeto a las mujeres y niños, a los mayores, a los árboles frutales y a las cosechas no recogidas de los enemigos, desaparezcan. Y se los ataque y destruya, incluso con preferencia, para aumentar el dolor por los daños recibidos. Las tareas de estos rebeldes islamistas son la extensión por todo el norte y el noreste del país del Islam, en su versión más delirante, depravada, cruel y sanguinaria. Su estrategia operativa actual, donde casi carecen de oposición o de defensa armada contra sus actos, es el ataque sucesivo y progresivo a los poblados negros cristianos. Buscando con la extensión del terror aplicado por todas las regiones, en forma de inmensas ondas de conmoción, que alcanzan hasta el mismísimo presidente Barak Obama, la erradicación de los cristianos de sus poblaciones y la asimilación por la fuerza al Islam, de los que claudiquen en la defensa de su identidad social.

(CONTINUARÁ)

La Defensa Flexible y Móvil de las “Posiciones Ideológicas” II.

(CONTINUACIÓN)

Los Vínculos humanos crean y fortalecen las Naciones.

Las relaciones internas de los grupos humanos se caracterizan por incorporar a ellas ciertos ritos, preceptos, actitudes y prohibiciones. Su asunción y su expresión repetitiva forma parte de la inculturación, la afirmación y la cohesión sociales de esos “grupos”. Siempre existirá un “código de costumbres y honor”, no necesariamente escrito, aunque será claro y definido en sus términos. Que establece al individuo ciertos derechos y exige de él ciertos deberes sociales, hacia la familia, los amigos y otros grupos humanos superiores. En toda sociedad existen unos “valores protectores”. Éstos podrían ser la hospitalidad, la lealtad, la amistad, la justicia de ultrajes y daños, un culto divino, el honor individual y colectivo. Cada uno de ellos protege y engrandece en alguna medida al “conjunto” humano”. Las relaciones interpersonales, en los ámbitos de la familia, el grupo y la región, se proyectan por la oportunidad, la cercanía, el intercambio de bienes y las relaciones. Y se arraigan y afirman con la lealtad, el respeto a las normas aceptadas y el tiempo de trato. Siempre un exceso de reglamentación, buscando el aseguramiento de las responsabilidades objetivas y la eliminación de los “errores e incertidumbres”, termina siendo dañino para todas las “agrupaciones”. Porque son los “antónimos ideológicos” de las responsabilidades sociales compartidas. La “plétora indebida” de reglas super elaboradas y ultra racionales enerva y debilita el sentido de la responsabilidad y el coraje moral (necesario para asumirla y ejercerla) individuales. Y los reflejos y las actitudes de responsabilidad colectiva se diluyen y se pierden.

Sus verdaderos “motor y combustible” serán la “ilusión razonable, adecuada, oportuna y alcanzable” y el “entusiasmo” de esas sociedades. Sin ilusión y entusiasmo no se pueden emprender ni realizar con consistencia empresas humanas de provecho. El entusiasmo es una fuerza del espíritu, iluminada por la ilusión razonable. Que vence a la “entropía moral e ideológica” generada inevitablemente con el tiempo en las sociedades. Esta entropía social es el conjunto del decaimiento y la molicie síquicos y espirituales. Que son generados por la desilusión y el desencanto personales y colectivos de los miembros del grupo.

De las crisis sociales sólo se puede salir fortaleciéndose en los valores y virtudes. Los valores y virtudes reconocidos, retomados y reafirmados son los que pueden dar la fuerza y la ilusión para superar los tiempos de decadencia o de peligro. Muchas veces estas denominaciones se aplican indistintamente. Aquéllas son las “bondades y cualidades” humanas de referencia, permanentemente apreciadas y valoradas por las sociedades humanas. Las virtudes son muy estables en el tiempo. Los valores son las “cualidades y bondades” humanas, estimadas de forma temporal y/o local por algunas sociedades. Y, principalmente, en virtud de su idiosincrasia, condiciones de vida y presiones recibidas desde el exterior. Los valores culturales y sociales suelen ir evolucionando con las contingencias, los desplazamientos y las fortunas de las sociedades humanas.

Las virtudes son aportadas principalmente por las religiones elaboradas, y por los discursos de Cicerón y los Diálogos de Platón, dentro de nuestra extensa ideología occidental. Citamos sólo algunas, que están embebidas y asumidas en el alma humana:

Aprecio de la familia, el grupo social, la amistad y los forasteros amables y curiosos que llegan a nuestro entorno. Es el entorno vital que nos sustenta, el “humus social” fértil e imprescindible. Necesidad de punición de las conductas que se aparten suficientemente de las normas sociales. Para evitar la venganza libre, excesiva o desordenada, disuadir a los posibles contraventores, satisfacer en justicia las injurias y los daños, ponderando los daños y sus castigos y reformar las conductas erradas. Cuando esta “virtud” es complaciente o muy deficiente, se abre el camino a la injuria personal o colectiva y a la necesidad imperiosa y vital de tomar venganza. Venganza que, por tender a los máximos de von Clausewitz y estar alimentada por la injusticia y la cólera, se apoyará y seguirá la ley del talión. Aprecio del respeto y del culto a la divinidad, como reconocimiento y veneración del Ser Necesario que nos crea, nos sostiene y, en algunos casos, nos ayuda directamente. Y que se concreta según la ideología y el ambiente social vividos.

Necesidad de la educación, como marchamo del buen hacer y de la ciudadanía sociales. Y de la formación como conjunto de los conocimientos y habilidades profesionales, necesarios para el servicio a la familia y a la sociedad, con el ejercicio de un medio de vida digno y suficiente. Valoración de los distintos deberes a cumplir como contrapartida necesaria, vital y social, de los varios derechos a recibir. Valoración de la sobriedad, el esfuerzo, el ahorro, el compromiso, el estudio o formación y el trabajo como factores necesarios para la consecución progresiva y justa de los objetivos personales y colectivos.

No olvidemos la función esencial de “mando, gestión, impulso y ejemplo” de los dirigentes sociales de todo tipo, presentes en los hogares las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los cuarteles, los sindicatos, los centros de trabajo, las asociaciones en general, etc. Éstos son los núcleos de la actividad colectiva de la sociedad, donde se crean los “vínculos humanos” recíprocos de la sociedad superior. Donde se asentarán y florecerán después “la ilusión y el entusiasmo” imprescindibles. En la decadencia, aquéllos deben acentuar más el ejemplo. Porque, los valores y las virtudes no pueden verse como algo artificial y remoto, sin conexión real con un código práctico y vivido. Y no son aceptables como imposiciones de “normas y reglamentos fríos”, dictados desde una “supuesta cúspide moral e intelectual” de la sociedad. Los jefes y mandos son los “ejemplos vivos de la sociedad” y de su “discurso práctico” harán sus lecturas todos sus miembros.

La Voluntad de Defensa como factor de la Estrategia Nacional.

La voluntad de defensa de una nación es su capacidad para propiciar, crear, desarrollar y mantener unas fuerzas de defensa, que cuenten con el apoyo necesario de la economía del país y de la diplomacia del estado. La voluntad de defensa es una expresión de la voluntad de ser y de la capacidad vital, incluso biológica, de una sociedad. Como tal expresión, será sana, normal y suficiente, cuando las fuerzas de defensa y el apoyo diplomático y de la economía nacional que se les brinde a aquéllas, sean proporcionales y adecuadas a los objetivos políticos de la sociedad. Y también, a las posibles amenazas que soporte, tanto desde el interior de su territorio como desde el exterior, bien de su región geopolítica como de otras. Esta capacidad vital y su actuación en los diferentes casos brotan de una moral nacional correcta.

La voluntad de defensa se plasma normalmente en las fuerzas armadas, en su calidad de instrumentos específicos de la función de defensa. Las fuerzas armadas constan de unos medios humanos, de unos medios intelectuales y anímicos y de unos medios materiales. Imbricando todo y proporcionándolo, está el apoyo de la sociedad. En una sociedad moderna, la cadena de transmisión de la voluntad popular a las fuerzas armadas, pasa por una serie de engranajes sociológicos intermedios de autoridades e instituciones. En ellos se va cristalizando y cumpliendo la voluntad popular, con todos los matices, errores y desviaciones, que se derivan del grado de imperfección del sistema institucional de la sociedad y de determinadas autoridades.

Esto implica que el ataque militar directo a la población civil, no debilita la voluntad de defensa ya concretada en las fuerzas armadas. O sea, la acción militar sobre la voluntad de defensa del enemigo debe realizarse sobre lo que es expresión de ella, sus fuerzas armadas, y no primeramente sobre la fuente de la misma. El primer objetivo serían las fuerzas armadas enemigas. Luego estarían los órganos de gobierno, sus objetivos políticos, sus planes y sus alianzas y las industrias de guerra y auxiliares. Por último estaría la población civil enemiga. La población civil, sin organización independiente, dominada por el aparato ideológico e institucional del estado, es capaz de soportar y asimilar golpes militares o bloqueos duraderos. Ahí tenemos los bombardeos históricos durante años de Alemania y del Vietnam del Norte. Y el caso de Irak, sometido a una especie de guerra de sitio, tras la primera Guerra del Golfo de 1991. Sin reaccionar por ello el pueblo contra la institución política y sin que se altere sustancialmente la expresión nacional de la voluntad de defensa, alcanzada previamente. El caso más radical sería el de una guerra nuclear, en la que, con grandes pérdidas civiles iniciales, unas fuerzas armadas relativamente intactas por su despliegue y protección y bien dotadas, podrían prolongar la defensa e incluso vencer.

Esto nos permite definir al tiempo como el medio en el que actúa la voluntad de defensa, cuyo factor eficaz es la moral nacional. En efecto, la voluntad de defensa se construye en el tiempo. Y para demolerla es necesario actuar sobre ella durante un tiempo. Ésta es la forma de actuar de la insurrección, la guerra prolongada dirigida a la fuente de aquélla, el pueblo, atacando su moral nacional. La moral nacional es la convicción colectiva de estar viviendo y siguiendo las corrientes históricas correctas de paz, progreso, servicio y justicia. Dicha certeza debe ser asumida por la sociedad como un destino propio y más o menos claro de realizar. La falta de cualquiera de las características anteriores o su perversión, puede deteriorar la calidad de dicha moral nacional, que no debe pretender alumbrar un mesianismo. Pero, sin ilusión y entusiasmo no se pueden emprender ni realizar empresas personales o colectivas de provecho. El entusiasmo es una fuerza del espíritu, que está orientada e iluminada por una “ilusión razonable”. Esta fuerza espiritual vence a la “entropía moral e ideológica”, que se genera inevitablemente en las sociedades,.

Cuando los dirigentes, a su vez, toman conciencia de estar sirviendo a la corriente social justa, que su pueblo desea y pide, se establece entre ambos una comunión moral, que armoniza y potencia los sentimientos nacionales y sociales implicados. Este proceso es el origen y el creador de la moral nacional de cualquier sociedad y está a otro nivel cualitativo de los intereses puramente partidistas, étnicos y de grupos. Se establece una creación ideológica desde el pueblo y hacia el pueblo, cuya razón es que sea a favor del pueblo. En este proceso se pueden generar también desviaciones y aún aberraciones históricas. El proceso de creación de la moral nacional será positivo cuando los dirigentes actúen colectivamente con honradez e inspiren “caminos” correctos, dentro de las posibles líneas de acción, bastante generales y aún ambiguas, que resuenan desde las masas populares. Las élites son las adelantadas de los pensamientos e inquietudes de los ciudadanos, elaborándolos conceptualmente y plasmándolos en posibilidades y vías a recorrer. Esto implica y demanda un cierto dirigismo ideológico por parte del sector dirigente, pero que es su función principal. Pero los órganos naturales de formación y de transmisión de la moral nacional están muy lejos de las oficinas de propaganda oficiales. La razón es que ellos son también los núcleos de la actividad colectiva de la sociedad y de sus dirigentes naturales e institucionales. Es decir, lo son los hogares las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los sindicatos, los centros de trabajo, las asociaciones en general, etc. Es en el día a día de los hombres viviendo en comunidad, donde se fragua y se practica lo que queremos y vamos a ser como sociedad viva.

El Mecanismo del Flujo y Reflujo de las Civilizaciones.

Las rutas comerciales, los contactos habituales entre ambas civilizaciones son sus auténticas líneas de aprovisionamientos y comunicaciones exteriores. Y, cuando estas arterias son descuidadas en la periferia de la zona de influencia de una civilización, los expertos civiles, religiosos y militares de la otra acuden a repararla, ocuparla y vitalizarla. La “aspiración” absorbente, creada por la decadencia de la otra, creada por su “vacío existencial”, atrae una corriente ajena de ideas, métodos, palabras, inventos y estilos. Aparecen primero en la zona debilitada y permeable ajena, los viajeros, agentes comerciales y secretos, representaciones culturales, misioneros, profesores y diplomáticos. Así, muchas veces la actuación militar no es más que la confirmación política de una superioridad existente y manifiesta, que emerge y aflora irresistible desde muchos otros campos de la actividad humana. Y las ganancias territoriales se consolidan con la llegada de los funcionarios y administradores y las profesiones de crecimiento y desarrollo, arquitectos, ingenieros, agrimensores, artistas y un enjambre de buscavidas, arribistas y aventureros. De este flujo humano, especialmente de los últimos citados, porque su futuro inmediato es una página por escribir, surgen siempre personajes decisivos para la nueva implantación.

En los siglos XV y XVI España estaba en ebullición vital. Ocurría a la vista un amplio fenómeno social y étnico, de difícil contención por ello. Por una “suerte privilegiada” de circunstancias históricas y sociales, conjuntadas con el Destino o la Providencia, como se prefiera, avanzábamos a “hombros de gigantes” Se había completado la unidad política y pronto le seguiría la religiosa, y nuestros impulsos creativos nacionales alcanzaban a Europa y América. Aquel fenómeno va a crear, primero, una succión y, luego, una absorción inevitables de las fuerzas sociales periféricas y limítrofes, integrándolas en España. Todos quieren ser de la nación en auge, todos quieren participar del éxito y la prosperidad relativa. A todos les animan los triunfos y las energías de España y nadie quiere ser extraño o estar al margen de este proceso vital nacional. Aunque, paradójica y lamentablemente, su propia “actitud” de colaborar y participar, provoque en algunos, también y siempre españoles, “resentimiento y envidia”, que son ocultados de momento. Y el idioma integrador, portador y transmisor de todos los afanes espirituales y materiales de aquella nación en marcha era el Español, no los viceidiomas periféricos regionales.

Se podría pensar entonces que la sociedad y su civilización estabilizadas serían el culmen y el desideratum en su desarrollo. Ya que así serían seguras, beneficiosas y atractivas. Pues, no. Para una civilización, la penuria de desarrollo, la languidez en su esfuerzo vital es un signo ya de decadencia. Si no fluye, se adapta, emprende y avanza, se irá estancando, perdiendo la pervivencia y pudriendo. Tal como le ocurriría a una corriente fresca de agua, cuyo discurrir quedase represado. Esto ocurre en períodos medidos en muchos años, que escapan a la percepción del hombre efímero.

Los hechos observables que definen la decadencia temporal de una civilización cuajada son: la energía vital nacional, que alimenta la “moral nacional” y una sana “voluntad de defensa”, se disipa; las artes y las letras se vuelven formalistas y estériles; los emplazamientos, colonias o socios periféricos se abandonan y la política exterior se vuelve cobarde, delicada, balbuceante y precavida. Este retroceso de una civilización crea un vacío existencial, que atrae y da impulso externamente a la otra vecina. Formando un “vaivén natural cósmico”, porque la Naturaleza reniega y huye de los “vacíos”.

Se está dando en España un fenómeno social disolvente. Varias Comunidades Autónomas desean buscar un futuro social separadas de España. Y en un grado final incompatible con cualquier clase de “unidad nacional” de los estados desarrollados. Los separatismos funcionan por sentimientos, no tanto por razones más o menos evidentes. Por eso tienen que exacerbar y hacer proliferar sus símbolos: un idioma más o menos rico, himnos, banderines pintorescos, nombres de muertos, de hazañas personales o de batallas perdidas, actos colectivos enardecedores. Por eso coaccionan, cuando no atacan o hieren, a los que no piensan como ellos. Sus pequeños triunfos van alimentando todo el ciclo expansivo de su exclusión de la nación española. Sus ideas van siendo asumidas por un número creciente de personas en su comunidad. Desde el que se alegra o sonríe suavemente con una acción separatista. Pasando por las múltiples variedades de la colaboración con ellos, con dinero, influencias, enseñanza, cobijo y sostén, etc. Llegando hasta los activistas más militantes, tanto los políticos como los de acción social o revolucionaria. No es necesario que sean muchos, pero sí muy activos, para que triunfen. Porque el 70% que forma la masa social políticamente inerte, laboriosa y silente, será arrastrado por ellos, con tal de que alcancen un 15% de la población a segregar. Los partidos comunistas nos han dado antaño abundantes ejemplos de la eficacia política rapaz de un colectivo corto, militante, disciplinado, entrenado y motivado.

Y, también, hay una gran esperanza. La actividad humana útil y creadora reside en el cumplimiento por todos los miembros de un colectivo de los quehaceres cotidianos, con constancia, esfuerzo y aprecio. Esa “actitud y actuación permanente” de muchos hombres orientados en un sentido y dirección, es capaz de regenerar, levantar y animar a cualquier grupo enclenque o enfermo. Es la levadura del espíritu que panifica la masa amorfa desorientada. No olvidemos el axioma: “El hombre pone el esfuerzo y la Providencia o el Destino pone la Fuerza”. Y, recordemos también que Dios no ama al perezoso. No hay nada más, ni nada menos…

La Defensa Flexible y Móvil de las “Posiciones Ideológicas”

Una nación es una sociedad de individuos dotada de una auto conciencia socio política. Colaboran a crearla y vertebrarla la historia, la tradición y las costumbres, y la lengua y el sentido moral propios. Y contribuyen en segundo lugar a ello la etnia y el territorio propios, que no siempre existen, especialmente la primera. Así, el territorio de un país no es una nación. Ni lo es la población inarticulada de un territorio bajo un único gobierno. Cuando la nación es amada por sus componentes y existe en ellos el deseo de servirla y defenderla en comunidad, aparece el concepto de la patria. Ambas ideas están interrelacionadas esencialmente. Y, la ausencia del patriotismo o la vergüenza de profesarlo por miembros de una “comunidad socio política”, lleva a la indefensión y a la desmembración de su nación, en mayor o menor grado, formando “grupos de individuos asociados”. No es de extrañar que sean las Fuerzas de Defensa de una nación, como instituciones y en sus miembros, las que enarbolen, enseñen y profesen el patriotismo como una de sus virtudes esenciales. Las Fuerzas de Defensa de una nación son el conjunto especializado de los “nacionales o patriotas” para la Defensa beligerante y cabal de su “nación patria”.

La Civilización.

Tras la estructuración suficiente y permanente de un “grupo humano” en sociedad, surge en él su civilización. Que es un signo de identidad, volitivo y de actividad humana del grupo. Porque, en definitiva, la civilización es una forma representativa, plástica, específica y adaptable del vivir los hombres en sociedad. La civilización es el conjunto articulado, elaborado y armónico de lenguaje, filosofía y pensamientos, artes y ciencias, sentido ético, tradiciones y costumbres, que iluminan, cohesionan, modelan e impulsan a una nación como “grupo humano diferenciado”. Surge en cuanto el desarrollo humano alcanza un “nivel de iniciación”, necesario para que brote y florezca. Nivel que supone e implica una perspectiva de futuro y de progreso relativos, la necesidad de vencer los obstáculos naturales a ellos, una coherencia social interna suficiente y la ausencia temporal de enemigos externos, demasiado poderosos, rapaces y excluyentes. La civilización sería la “cultura puesta en actuación”, poseyendo aquélla un mayor contenido anímico y volitivo de ideología, expansión y trascendencia..

La civilización contiene el conjunto de conocimientos de todo tipo que posee, anima y desarrolla una sociedad humana o una época de ella. De alguna manera es lo que el hombre aprende, perfecciona e impulsa con el ejercicio de sus facultades intelectuales y volitivas. Esto la diferencia de la raza, anclada en la herencia biológica, que es el trabajo de la naturaleza. A éste coadyuva el cuidado del hombre por su persona física. Y a él lo degradan los vicios mayores de todo tipo, los esfuerzos físicos insanos y persistentes y el desprecio al cuerpo como sede del ánima, que la mayoría de las religiones serias y sanas prohíben. Ese impulso de la naturaleza tanteando, con su ritmo particular, y decidiendo vías a recorrer es el camino natural seguido por el hombre en su andadura biológica.

Las primeras estructuras sociales con estabilidad y proyección.

La estructura del grupo tribal se asienta sobre la biología y la ideología. El linaje es la base biológica que une a los conjuntos de familias que tienen o reconocen tener un origen ancestro común. Así, el parentesco directo es el nexo antropológico de reconocimiento entre los miembros y de unión social entre ellos. La civilización como expresión amplia de las creencias, ideas, tradiciones, normas, lengua y formas de vida es el otro marchamo identificativo de cada tribu. Ambos parámetros sociales forman la base identitaria del “individuo en la comunidad”. Y sobre ella se desarrollan los derechos y deberes personales y colectivos, en un equilibrio provechoso. Que ha sido fraguado y pulido por generaciones. El colectivo da sentido vital y de pertenencia al individuo. Y le brinda independencia, flexibilidad y apoyos múltiples. El individuo y las parejas cohesionan y protegen al colectivo. Esto genera dos corolarios sociales. Existe un gran sentido igualitario entre los miembros de pleno derecho de las tribus. Y los jefes deben aportar carisma o ejemplo a imitar, respaldo de grupos, habilidades negociadoras y capacidades militares. Y no necesariamente blandiendo un sable, sino dirigiendo e impulsando hacia la victoria. Y sus decisiones más importantes deben ser aprobadas o revalidadas por las reuniones de los “importantes” de los colectivos

La estructura social de las tribus es preindustrial. Y, cuando ella subsista, las escasas posibilidades de vida llevan a que todos los miembros sean productores: pastores o agricultores. Y a que todos los varones sean también siempre guerreros. Cuanto más rudo, estéril e ingrato sea un territorio o hábitat tribal, más se desarrollan en sus miembros las cualidades de pertenencia, exclusión de extraños y defensa activa de los magros recursos disponibles. Todo ello parece que engendra y prepara para la confrontación y la liquidación de los competidores y enemigos. Pero no es así. Las tribus regionales y fronterizas han ido desarrollando un modo social, por tanto, encarnado y asumido en su cultura, de canalizar las enemistades y divergencias hacia un menor daño posible. Tres son los mecanismos reivindicativos que surgen para mediar, suavizar o paliar las afrentas y disputas y realizando siempre la justicia. El primero es el “precio de sangre”. Consiste en que un grupo afín o una selección de familias, asume y hace frente a la “ofensa” realizada por un miembro de ese colectivo. La ofensa se paga, por ejemplo, con la entrega de camellos o medidas de cereales. Luego está la venganza, cuando se comete un delito o un miembro de un clan es afrentado gravemente. Esto genera una espiral, desarrollada en ciclos sucesivos, de violencia y desmanes. Acciones que el honor del grupo obliga a buscar. Y, muchas veces, un “consejo de mediadores”, aceptado por las partes, puede arbitrar con éxito para cortar esa cadena indeseable. Por último, está la guerra limitada. Que establece una acción militar colectiva entre clanes o tribus enfrentados y tiene un carácter intermitente y extensivo. La falta de recursos es una fuente de graves enfrentamientos entre los colectivos afianzados. Y su arraigo puede llegar a ser como el de las vendettas. Los orígenes son el nomadismo, los pastos, las sequías, el hambre, las aguadas, la presión demográfica excluyente y la falta de capital o el subdesarrollo. Pero, también pueden ser el reparto de roles políticos y sociales en países en precaria situación social y económica. O de los rendimientos económicos que generen la explotación y venta de sus principales fuentes productoras, que generalmente son monocultivos o mono producciones de la minería. Pero, en su origen tribal, es siempre una guerra limitada en el daño inútil: los niños, las mujeres, los animales, los árboles frutales, incluso las cosechas que no se pueden llevar, son respetados. La premisa es más o menos no excitar y justificar en el contrario una sed de venganza total y vesánica. Clausewitz ya advirtió en su Primer Libro que la guerra tendía a los extremos de la violencia y no sólo a imponer la voluntad al enemigo. Una de las cosas que trajo la civilización moderna, que implica vivir y desarrollarse en las ciudades, es la desaparición de las “normas de contención y respeto” de la lucha en y entre las tribus. Y lo vemos en Somalía, en Irak, en El Líbano, en Malí, donde las emigraciones internas a las ciudades no rompió la cohesión interna, la influencia y el poder de las tribus. Pero que degradó a sus miembros migrados y les privó de las ventajas de su civilización. Otro de los vicios que han adquirido los miembros “urbanitas” de las tribus es la codicia desmedida. Y con ella, su corolario y su modo fácil de satisfacerla, la corrupción rampante y generalizada, que va asociada al clientelismo, extendiéndose así por toda la colectividad infestada. La igualdad social en las tribus, su “republicanismo ideológico”, expresada en las asambleas de miembros cualificados, garantizaba el uso y disfrute razonable de los recursos por todos los miembros. Y el apoyo de su colectivo suplía los casos de orfandad, enfermedad, etc., de los miembros en desgracia.

Las tribus funcionaban o pueden funcionar social y políticamente como una “nación en ciernes” en situaciones de aislamiento, pobreza estructural, autoridad central precaria. Pero tenderán a debilitarse cuando los beneficios de las estructuras étnicas y tribales, regionales y locales sean superados por los aportados por el sheik o emir dominador o el estado central déspota o democrático. Y cuando éstos tengan los medios de coacción, el respeto y la ascendencia populares, para mantener unidas y cohesionadas a las tribus. Y siguiendo aquéllos una política general común, favorable a la mayoría de los ciudadanos. Donde no tenga lugar la “acepción de clanes”. Que es el cáncer que ha corroído a las uniones tribales estatales, por ejemplo, en Somalía. Donde, además, ha faltado la figura suficientemente ejemplar, apreciada y apoyada, como para conseguir imponer una política nacional común y la paz social.

La estructura social estatal surge cuando una tribu puede imponerse a las otras existentes. Empleando siempre para ello un grado variable de coacción o violencia. Se necesita que surjan unas características o funciones, que permitan desarrollar los nuevos lazos intraestatales y debilitar los tribales y regionales antagónicos. Aquéllas podrían ser el Islam (como religión sencilla y muy socializada); la educación generalizada, que genere un cambio de mentalidad y modifique la cultura, sin crear traumas sociales, y especializada, como medio de vida y progreso; la inversión en infraestructuras y capitales; el establecimiento de un sistema político, que pueda guiar y realizar todo el proceso, apoyándose en un funcionariado civil y militar, suficiente y razonablemente probo. Buscando el desarrollo económico progresivo y repartiendo razonablemente los productos obtenidos. Y mostrando así unas posibilidades suficientes de seguridad, justicia, bienestar, prosperidad y paz para todos. Es decir, se trata de resaltar las ventajas del desarrollo integral y superior, estatal sobre el atasco del juego social de tribus y clanes, como “estructura social anterior superable”.

Origen y Significado Sociocultural de las Civilizaciones.

La civilización es literalmente el arte de vivir en los grandes poblados o cívitas. Que eran originalmente los primeros poblados o asentamientos humanos. Donde el hombre primero se asentó y dejó de vagar como necesidad imperiosa y vital. Y pudo llegar a generar beneficios sobrantes, en forma de cereales, ganados y todos sus derivados y algunas herramientas y utensilios, como reservas y para el comercio con sus vecinos. Y que le brindaban seguridad, comodidad y supervivencia. Esto le permitió empezar a comportarse socialmente como persona. Y abandonar la simple y agotadora recolección de frutos silvestres. Estableciendo lazos firmes y extensos con sus semejantes cercanos, los allegados más allá de sus familias, su prójimo o próximo vital. El resultado de toda esta actividad social fueron las primeras civilizaciones locales, estrechas, vulnerables y balbuceantes. Que comprendían: el desarrollo de los derechos y los deberes de los hombres como individuos y con sus colectividades; la aritmética, para medir y contratar las producciones y sus repartos; el lenguaje y su escritura, para comunicarse entre sí y con los poblados cercanos, dejando registro, al menos, de lo considerado importante, etc. Los inventos civilizadores, como los ladrillos, los regadíos, los abonos orgánicos, el arado, la escritura, etc., surgen en estas localizaciones humanas. Y no hubiesen sido necesarios, ni posibles, sin los poblados estables o cívitas.

Las civilizaciones poseen un carácter bivalente, necesario y complementario en sus relaciones sociales globales. Esta doble cualidad es centrífuga, expansiva y dominadora hacia su exterior. Dentro de sus fronteras la civilización es centrípeta, emprendedora y desarrolladora. En ambos casos, es creadora, innovadora y formadora. Por eso destacan en ambas actividades, que son diferentes y opuestas, pero no antagónicas. El equilibrio entre ambas tendencias, que canalizan sus mejores esfuerzos y medios, es imprescindible para su desarrollo e impulso continuos, protegidos y beneficiosos. Las civilizaciones meramente avasalladoras y expoliadoras, que caducan como todas, no dejan huellas permanentes y fructíferas a su paso por los países conquistados. Como ejemplos de agostamiento prematuro de su civilización y de sobra conocidos estarían los mongoles, sobresalientes, no comprendidos y adelantados en el arte ciencia de la guerra y los defensores del Reich de los Mil Años. Las civilizaciones que consiguen conjugar ambas pulsiones vitales, sus diástoles absorbentes y sus sístoles eferentes e impulsoras, consiguen perdurar más en el tiempo. Y también impregnan de su estilo, su lengua y su cultura a los territorios sojuzgados sucesivamente. Con ello transmiten su esencia a la posteridad, mucho después de su decadencia, a través de los pueblos civilizados con su cultura, sus leyes y su idioma y sus trayectorias históricas. Ahí tenemos el caso de Roma, rapaz e imperialista como cualquier otra potencia. Que sólo con los fríos y el mal tiempo recluía a sus legiones en los cuarteles de invierno. Dispuestas durante la república y el imperio a salir de conquista, represión de las revueltas o aseguramiento de sus fronteras, en sus campañas militares anuales, en cuanto el buen tiempo lo permitiese. Pero que fue capaz también de transmitir su cultura, sus leyes, llegadas hasta hoy como el Derecho Romano, su latín vulgar y su sistema administrativo, a todas las regiones “extra Italia” que poco a poco se incorporaban a su imperio o “res publica”. Esta impregnación cultural, que diría Lorenz, fue sancionada, integrada y consagrada con la generosa, oportuna y prudente concesión de su ciudadanía a muchas de aquellas ciudades y regiones. El “ius civitatis” se otorgaba por conquista, dependiendo del grado de anexión, lealtad y asimilación de los pueblos sometidos. Cuando se convertían en provincias romanas, se les concedían los mismos derechos que a la metrópoli. Fue el caso de Hispania. Pero hasta que no alcanzaban ese honor y cualidad, los pueblos dominados tenían que pagar su tributo de conquista (ius belli) y carecían de muchos derechos. Palestina, por ejemplo, no llegó nunca a tener la condición de provincia romana.

La convivencia entre civilizaciones limítrofes es difícil. Su carácter singular, exclusivista y expansivo hace que el contacto directo entre ellas, sea fuente de roces y choques y de amenazas de ellos. No hay más que recordar los escasos 45 años de convivencia entre la civilización occidental y la soviética. No llegaron a las manos físicas, pero los ingentes gastos de Defensa, plasmados en armas sucesivamente superadas y obsoletas, fueron los mejores signos de su rivalidad extrema. Así, los choques armados no surgieron sobre los países europeos de ambos bloques socio económico políticos, porque el ascenso apocalíptico a Armagedón, una Etscheidungschlacht o batalla decisiva clausewitziana, era en estos casos muy probable. La civilización soviética se basó en razones supuestamente científicas de exclusión y lucha entre clases antagónicas. Dirigida indefinidamente por una dictadura personalizada del partido. Esta organización era la única militante, la única a la que se le concedía, dentro de parámetros fijos, la interpretación de la realidad y de las necesidades del proletariado. Pero en aquellas razones, los pueblos no encontraron suficientes causas y emociones para que el “hombre nuevo” socialistoide se comprometiese de “por vida” y en aras a un futuro mejor y más justo, con esos ideales civilizadores atemporales. Y, por qué no decirlo, apartados de los parámetros humanos reales.

Todas las religiones trascendentes o terrenales (el marxismo leninismo, por ejemplo) son excluyentes entre sí. La moral puede ser objeto de controversia y evolución a lo largo del tiempo. Pero el dogma, la fe, es la marca distintiva identitaria de una religión. Y cambiarlo o desautorizarlo supone perder esencia y dejar de ser ella, medidos por la importancia de lo que desaparezca. La cultura también supone diferencia o exclusión, porque es el marchamo y la impronta distintiva identitaria de una sociedad o nación. Lo cual no implica choque o agresión entre las diferentes culturas, con los parámetros actuales mundiales de respeto mutuo y convivencia. La cultura, a la que se suele incorporar también una religión, es el armazón ideológico social de la colectividad integrada. La cultura forma el sustento en origen de la identidad individual de la nación. En ella están las virtudes inmanentes de esa sociedad. Que son definidas como los parámetros permanentes que rigen los derechos y deberes de sus miembros y sus normas generales de conducta hacia propios y extraños y con la divinidad.

(CONTINUARÁ)

LAS REVUELTAS ARMADAS VIOLENTAS DEL 22 DE MARZO Y DÍAS SIGUIENTES.

Todos conocemos los desmanes, las algaradas y los actos violentos protagonizados por los llamados del “22 de Marzo”. Realizados a rebufo de una manifestación nacional autorizada y pacífica, celebrada ese día. También sabemos de las distintas recidivas de sus intervenciones. Que los “éxitos” de sus acciones iniciales impulsaron y produjeron. Los del 22-M se sumaron con sus actuaciones violentas durante la última semana de marzo, a la huelga de estudiantes en algunos campus universitarios.

Con motivo de los hechos, un miembro del Poder Judicial (el CGPJ) declaró que, “los derechos personales están por encima de la seguridad”. El ministro Jorge Fernández replicó que “no existen derechos absolutos”. Una delegada del gobierno dice que no tiene potestad para restringir calles y plazas a las manifestaciones y concentraciones autorizadas. Una alcaldesa declara que hay un “abuso de uso” por ellas de ciertos sitios en su ciudad y pidió soluciones. Y la vicepresidenta del Gobierno, tras la reunión del consejo de ministros del 27 de marzo, zanjó que no se limitarían los espacios públicos a los manifestantes. Pero, los violentos perderían su interés en actuar, si no se les permitiese recorrer o concentrarse en los “puntos singulares públicos” de cada población. Porque, ¿quieren manifestarse o buscan fastidiar y violentar todo lo posible al público? Y así estamos metidos en medio de un “pandemonio exculpatorio” de asertos, réplicas y contrarréplicas y declaraciones de que la Policía será inflexible en la represión de la violencia callejera. Todos los cuales nos hacen a la ciudadanía feliz, segura y satisfecha con los gobernantes y funcionarios en general.

Curzio Malaparte, en su “Técnica del Golpe de Estado”, dedica un capítulo a la posguerra de 1918 en Italia. En él expone cómo los “camisas negras” de Mussolini abortaron y erradicaron el movimiento golpista marxista leninista, que amenazaba entonces con tragarse Italia. Lo lograron con decisión, coraje, oportunidad y contundencia. Fueron métodos expeditivos, necesarios y hábiles, para usar en tiempos muy difíciles. Todos también sabemos y criticamos casi siempre las aparentes pasividad y permisividad, la falta de decisión, la dispersión de responsabilidades ejecutivas, normativas y legislativas, el exceso de normas y precauciones, con las que aparentemente actúan los legisladores, algunos jueces y ciertos “mandos” académicos y ejecutivos en la resolución y liquidación de esas “actitudes y acciones violentas desestabilizadoras”. Y la solución del problema, mientras esté en sus brotes verdes, aún no enraizados en un grupo social y sintiéndose fuertes los violentos antisociales, puede ser rápida y fácil. Y tiene que estar hacia el medio del “espectro de actuaciones polarizadas” que hemos bosquejado.

Conteniendo a los vándalos.

Las normas de enfrentamiento, tanto policiales como militares, ahorman y conducen los modos proporcionales y progresivos con los que las fuerzas deben emplear sus medios, técnicas y tácticas en el desempeño de sus tareas y misiones de policía y de defensa. Esto es plausible y define las conductas y aclara la conducción y sus procedimientos. El problema surge cuando a las reglas de enfrentamiento se las “adultera con políticas, intenciones y puntos de vista insuficientes o no apropiados”. Que se suelen basar y asegurar en leyes y reglamentos miopes, insuficientes o no apropiados. Porque no contemplan también la naturaleza del enfrentamiento violento y armado, como criterio indispensable para su definición y expresión legal y normativa. Arma es todo instrumento destinado a ofender o defenderse. Y violento es aquél que obra con ímpetu e intensidad en sus acciones.

Por el modo actual de hablar de ellas, esas “normas” contaminadas parecen definir y exigir, en una primera revisión, un comportamiento de juego limpio (“fair play”), directo y abierto. Esto sugiere esquemáticamente una “línea de batalla” consistente en una pared de lanzas largas, proyectadas desde varias filas, hacia el enemigo. Hacia ella avanzaría la otra “pared” rival, buscando el choque. La decisión se lograría en combates singulares o reducidos, sostenidos por puro músculo, coraje y resistencia, hasta que las filas interiores de una de esas “vallas humanas” se desmoralizasen y cedieran. No hemos usado en la alegoría el lanzamiento previo al choque de piedras, palos, cohetes, mobiliario urbano privado y público, bengalas y cascotes o de pelotas de goma, gases, granadas aturdidoras y agua a presión, para no introducir el factor de acción indiscriminada, desproporcionada y/o generando daños colaterales.

Las reglas perturbadas ansían la supuesta igualdad de enfrentamiento entre una “masa a X empuje a” y la “masa b X empuje b”. Ni siquiera contemplan explícitamente que alguien más débil, pero mejor preparado en general, espere oculto a su enemigo, lo deje pasar de largo y le aseste un garrotazo de flanco o de revés. Eso sería, según criterios aherrojados de intencionalidad criminal. que actuar, nada menos, con premeditación y alevosía. Y, ¡ay!, si el alfeñique golpea suave o insuficientemente, por aquello de la bonhomía o buscando la amenaza disuasoria o la acción proporcional. Porque sólo conseguiría encender la ira de su Goliat de turno, que se lo merendará sin titubeos, ni contemplaciones.

La razón puede permitir analizar y definir a fondo un problema, un fenómeno, una situación. Pero, para ello es necesario introducir y considerar en el proceso todos los parámetros y circunstancias concurrentes. Si esto fallase, se podría decir con bastante frecuencia, que “la razón es un medio apropiado para equivocarse con convicción”. No se puede atar en corto o con demasiadas salvaguardias a unos mandos policiales, mientras se les pide que controlen a unos revoltosos violentos sin reglas democráticas o de misericordia. Primero, porque ellos conocen estas “debilidades de las fuerzas del orden y explotan sin piedad esas vulnerabilidades. Y porque sería como, recordando al maestro Sun (o Sun Tzu), “sujetar al Lebrel Negro de los Han. Y, a continuación, darle la orden de que atrape a liebres inalcanzables. ¿Dónde está la diferencia?” Queriendo ser justas, modernas y objetivas, esas normasadulteradas resultan más inhumanas y siempre de peores pronósticos. Y sólo son legales, pero no son naturales, ni eficientes, ni reales, ni útiles para conducir o analizar situaciones prácticas de lucha armada.

Un comentario atribuido a Napoleón valora que “la importancia entre la moral y el material de guerra existe una proporción de tres a uno”. Hay que obtener la victoria a expensas de la disposición y las características mentales del adversario. La dialéctica entre dos “voluntades” que se enfrentan violentamente, se resuelve por la creación en una de las “mentes” enfrentadas de la convicción de su derrota. La capacidad de fuerza bruta de un hombre es apenas una pequeña fracción de un “caballo de fuerza”. Una característica singular de los hombres es su inteligencia y su aplicación en la vida. En una acción violenta, la sorpresa aplicada por un contrincante, una característica inteligente de la lucha, compensaría su menor “capacidad de lucha”. Y la igualaría o la haría superior a la de su enemigo más belicoso, entrenado y armado. Y la sorpresa, la movilidad y otros “parámetros inteligentes” de la lucha, posibles hasta en la defensa, siempre ahorran “sangre” entre los contendientes. Porque “la victoria la decide no el número de los muertos o descalabrados enemigos, sino el de los espantados”. Los simples ataques frontales, a veces necesarios por distintas limitaciones, son el recurso a mano de los generales poco “humanos y capaces”.

La intencionalidad de los actos violentos.

Los criterios justicieros que apreciamos en legisladores y jueces deberían darnos tranquilidad y esperanzas sobre la intencionalidad de los violentos. Cuando un energúmeno patea con toda fuerza el casco (con la cabeza dentro) de un policía abatido, lo que parece intentar es practicar el balompié. Como jugaban los indígenas de Centroamérica, usando pelotas de cuero. Cuando un desequilibrado social arroja un cascote, un petardo, una bengala sobre los policías, lo que parece querer es practicar el volleyball, emular a Urdangarín y hacer carrera rápido en la vida. Cuando un sicópata social machaca gratuitamente una cristalera o la puerta de una entidad o la valla de una parada de autobús empleando un garrote o un cascote, no parece buscar destruirla “per se”, asustar localmente a los vecinos y viandantes y sembrar la alarma social. No, lo que hace son pruebas de resistencias de materiales en función de las distintas fuerzas aplicadas sobre ellos en una o varias veces.

No es necesario profundizar mucho para conocer las intenciones vesánicas y utópicas que animan a esta violencia estructurada. Sus lecturas, sus consignas, sus manifestaciones por todos los medios, sus reuniones ideológicas y prácticas y parte de sus apoyos políticos dan buena noticia de lo que buscan. Ellos se creen una vanguardia armada de la subversión. Son, además, bastante cobardes. De uno en uno y de igual a igual, no se atreverían con los miembros de las fuerzas de seguridad policiales. De ahí que los violentos necesiten el soporte y la integración en un colectivo de sus iguales, para llevar a cabo sus decididos y organizados “ataques violentos armados”. Seguramente uno de ellos se envalentonase y se atreviese contra un juez o un legislador o un docente progresista. Que de entrada quedaría conmocionado y anonado al verle irrumpir sin ser invitado en el interior de su casa familiar. Porque el violento sabe que ellos han perdido el instinto de defensa.

Buscan los violentos alterar y corromper la paz ciudadana estable. Que, como está basada en el sentir y desear de la inmensa mayoría de los ciudadanos, plasmados en sus fuerzas de seguridad, resiste bastante bien los empujes y asaltos en general. Pero sus actos puntuales son exitosos. Y los que se lamen las heridas físicas y morales y tienen que explicar una y otra vez sus acciones son los “buenos”. Que los políticos analizan hasta la extenuación, buscando los resquicios y fallos que toda “acción colectiva coercitiva” tiene siempre. Es el fenómeno omnipresente de la fricción de Clausewitz. Para erosionar luego al supuesto contrincante político. Sin considerar que la seguridad interna y externa es un asunto de Estado, donde no puede haber rivales políticos a derribar o marginar, salvo los enemigos del Estado…

Consideraciones para un Ejercicio de Campo.

Es necesario emplear el “fuego a distancia” sobre las concentraciones y despliegues de los violentos, antes de llegar al choque con ellos. Así se consigue alterar y debilitar sus planes y despliegues. E impedir que lleguen con plena potencia de lucha a la distancia de choque con los policías. También, la superior calidad del fuego policial merma la determinación y la motivación de los violentos, para llegar a la lucha personal o en grupúsculos. El fuego policial comprende las pelotas de goma, los chorros de agua a presión, los gases lacrimógenos y estornudatorios (de los tipos de irritantes leves temporales) y las granadas aturdidoras, proyectados por distintos medios de alcance e intensidad, según todas las circunstancias concurrentes en cada caso.

La policía actuará en número suficiente y proporcional a la intensidad de la amenaza en cada punto de conflicto. En caso de dudas, las fuerzas presentes mantendrán formas de “lucha de rechazo”. Y existirán varias “fuerzas móviles nómadas” para acudir a reforzarlas en tiempo razonable. El vuelo sobrevolador de un helicóptero es muy disuasorio para violentos armados no experimentados. Recordemos el efecto de conmoción y desamparo creado por el sonido chillante de las sirenas de los Stukas. Cuando picaban sobre un blanco inglés o francés, en mayo de 1940, durante su guerra de maniobras en el Oeste europeo.

Los despliegues policiales deben ser suficientemente profundos, para garantizar que las varias “puntas de avance” dirigidas simultáneamente sobre los violentos, tengan la necesaria capacidad para el choque y su mantenimiento, hasta que penetren en el dispositivo violento y/o lo hagan retroceder. Las “puntas de avance” se dirigirán operativamente con un criterio de “convergencia funcional”, buscando crear un “centro de gravedad de la acción policial” sobre los violentos. Si uno o varios policías quedan aislados y son amenazados en su integridad (recalcitrantemente y con malicia, porque ven su apurada situación), podrán hacer uso de sus armas personales. Primero dispararán al aire y luego, al suelo y/o a las piernas de sus atacantes.

Tras el rechazo de los grupos violentos debe realizarse su persecución caliente. Que estaría a cargo de “funcionarios no empleados” en esa lucha y bajo el mando de un jefe policial experimentado, capaz y decidido. Podría tratarse de la reserva táctica no empeñada. Son los momentos de capturarlos, fuera de sus escondrijos y apoyos, estando ya batidos, mansitos e “in fraganti”. Y sin esfuerzo apenas para los policías. Es el “caedes” romano, que siempre es imprescindible para dar la razón y el sentido a los choques previos. La persecución desbordante puede iniciarse por sectores, cuando aún parte de los violentos estén actuando en otros paralelos. Esto terminará por desmoronar su resistencia en todo el frente y en profundidad.

Adaptándose a las circunstancias, esta “persecución” policial debe estar operativamente escalonada en profundidad. Actuará, así, un segundo destacamento, en contacto pero no subordinado tácticamente al primero. El nuevo destacamento se formará con parte de las fuerzas que participaron en el despliegue de contención y rechazo de los violentos armados. Este segundo destacamento tendla tarea de la “limpieza policial” de las vías. Sus misiones serán: colaborar con el primer destacamento en terminar de someter a violentos aislados no neutralizados; recoger y trasladar a los furgones habilitados en retaguardia a los detenidos y toda su “impedimenta violenta acompañante”; levantar “actas policiales” de ello, incluyendo la toma de imágenes y sonidos y declaraciones de policías y testigos, para tipificar los delitos.

Ya advirtió el maestro Lao (Lao Tzu) en el Tao Te Ching: …la excelencia de un gobierno radica en la justicia y el servicio al bien común…esto conduce a la Virtud (el Te o fuerza natural).

La Defensa de Occidente y la Gran Estrategia de sus naciones II.

(CONTINUACIÓN)

Corrección del rumbo de la Defensa Occidental hacia una fase de expansión.

Los EEUU y los países de la vieja Europa deben recordar que la expansión y aún el sostenimiento de las civilizaciones empiezan por la llegada de los colonos, los comerciantes y los aventureros. Que asumen los primeros riesgos de interactuar con los naturales del sitio y crean los primeros lazos entre desconocidos. Para que todos empiecen a sentirse interesadamente complementarios entre sí. Y sin percibir entre ellos ninguna amenaza potencial. Y que las civilizaciones en repliegue o aún “estacionadas y cristalizadas”, crean un vacío existencial. Que atrae y favorece la penetración, el despliegue y nuevos desarrollos de las civilizaciones vecinas.

Y que no se puede sostener ninguna civilización sana, sin unas Fuerzas Armadas suficientes. Que deben asumir y enfrentarse a los retos diferentes y aún contradictorios de las tres clases de conflictos o guerras actuales: los regulares, los nucleares y los irregulares. En la intervención europea en Libia, autorizada sólo para la protección aérea de los civiles, se observó que los europeos carecemos, por ejemplo, de aviones de abastecimiento de combustible en vuelo. Y éstos tuvieron que ser facilitados por los EEUU, para llevar a cabo nuestras misiones aéreas de interdicción y de ataque a las posiciones reforzadas y a los carros libios. Las carencias significativas europeas no se corrigen en el tiempo razonable debido a los presupuestos nacionales menguantes, que tenemos que aplicar en una fase de estancamiento económico prolongado. Pero, también, debido a la propia ausencia de una política de Defensa Europea suficiente, integrada y flexible.

Sin embargo, en mayo de 2012 tuvo lugar en Chicago una cumbre de la OTAN, para definir su estrategia conjunta para Afganistán y para profundizar en la “Smart Defence”. Y, con motivo de los preparativos para aquélla, a finales de abril de 2012, el Secretario General de la OTAN, el danés Anders Fogh Basmussen declaró que: “No creo que Europa esté siendo amenazada militarmente ahora mismo, durante esta crisis”. ¿Es necesario ver las ovejas al lobo para comprar y proveer de perros y garrotes a los pastores? ¿Cuánto se tarda en crear nuevas unidades en capacidad de combate y en diseñar, fabricar y desplegar nuevos sistemas de armas?

Así, para nosotros, recortar en nuestra Defensa Nacional es dañar, herir o mutilar, según los casos, la solidez, la convicción, la credibilidad y la continuidad de la proyección interna y externa del “marchamo” España. No se trata de tener hasta una unidad de élite de “infantería sobre burros” (unos “dragones de montaña”) para poder limpiar una afrenta en Bolivia o en la República Centroafricana. Como la que hubiese necesitado Gran Bretaña, cuando quiso vengar en el siglo XIX una ofensa de los bolivianos. Que pasearon a su embajador, montado en un burro. Y se encontró que ni la Royal Navy, ni su infantería embarcada llegaban hasta tierras tan adentro. Pero sí se trata de que nuestra Defensa Inteligente (Smart Defence), preconizada ya por la OTAN, mantenga y reparta balanceada y adecuadamente sus presupuestos y medios. Para que se pueda hacer frente a las tres clases de guerras citadas en el marco de la Defensa Conjunta europea y occidental.

Las unidades modernas deben ser adecuadas para cada tipo de lucha y, al mismo tiempo, ser bivalentes o polivalentes. Por ejemplo, las pequeñas unidades de élite son aptas para su empleo en los tres tipos de guerras. Sus tareas son atacar diversas vulnerabilidades críticas del enemigo, empleando ataques con objetivos limitados en la profundidad táctica u operativa de aquél. Realizando siempre un estudio, el planteamiento y los ensayos muy rigurosos de su inserción y extracción, que son sus debilidades tácticas. Las unidades de artillería y de cohetes nucleares tácticos son útiles en las primeras fases de un conflicto nuclear. Y cuando la guerra convencional se adentra en un conflicto grave, que no se puede perder. Empleándose como parte de una estrategia operativa de respuesta flexible y por pasos sucesivos. Los modernos cohetes antimisiles del complejo sistema AEGIS y los Patriot pueden servir para colaborar a destruir los cohetes enemigos de cualquier origen y en los tres tipos de conflictos. Recordemos que Sadam Hussein provocó repetidamente a los israelíes en la Guerra del Golfo de 1991 (una guerra regular), usando sus distintos tipos de SCUD (cohetes balísticos anticuados y de trayectorias calculables) con cabezas convencionales. Y que Hamás, en el conflicto totalmente asimétrico de finales del 2012, lanzaba con gran profusión y difusión los suyos sobre el sur y centro de Israel. Llegando a alcanzar sin precisión alguna las playas de Tel Aviv y las afueras de Jerusalén, empleando los cohetes facilitados por Irán. Es decir, casi todos los tipos de unidades existentes son necesarios, incorporándolas en una combinación balanceada y suficiente, para atender a los retos de los diferentes conflictos armados.

Los drones o Unmanned Aerial Vehicles (aviones de exploración y de bombardeo no tripulados) también tienen cabida y utilidad aquí. Pero siempre operando como parte de los “conjuntos de armas combinadas”. Los aviones sin tripulación pueden sustituir ventajosamente a una “reconnaissance long range patrol” (patrulla de exploración en la zona operativa enemiga), para confirmar con las vistas la presencia de un conspicuo jefe enemigo escondido entre las paredes y los patios de su residencia refugio, situada en un país cultural y étnicamente afín a él. Una patrulla de exploración asumiría riesgos indebidos en el interior profundo del territorio hostil. E incluso podrían ejecutarlo precisa y limpiamente con los misiles AGM-114 Hellfire II. Si no fuera por eso de la seguridad completa de hacerlo (que pertenece a Dios), y a la que se tiende con el “overkilling”, “sobre liquidando” al enemigo, a pesar de los “muertos, heridos y daños materiales colaterales”, que crecen así lateral y exponencialmente. Y del casi neurótico “body count” o comprobación del cadáver o los restos, para valorar la misión. Ambas son “apariencias” (o telarañas, como se prefiera) enraizadas en la mente y know how de los mandos y doctrinas militares de los EEUU.

Por ejemplo, cuando intentaron sólo con una pura acción de atrición, destruir operativamente el transporte de larga distancia y de reparto y las estructuras de apoyo logístico (almacenes y centros de reparto hacia las distintas áreas del recorrido, tramos con firmes más estables, centros de reparación de vehículos, etc.) de la Ruta Ho Chi Minh. Empleando los “bombardeos de saturación” de los B-52 (¡un bombardero estratégico en misiones tácticas continuas!) y los ataques más precisos de sus bombarderos de apoyo a tierra. Éstos eran principalmente el cañonero AC-130, con diversas variantes, y el bombardero ligero B-576, un aparato muy mejorado, que fue diseñado a partir del británico Canberra de los años 50 del siglo XX. La Ruta permitía abaster suficientemente al Vietcong y a las fuerzas regulares norvietnamitas en la “zona desmilitarizada” entre ambas repúblicas vietnamitas y al sur de ésta. Y discurría desde Vietnam del Norte a través del este de Laos. Los bombarderos de la aviación de apoyo atacaban por la noche a los parques de descanso de los camiones y a las agrupaciones de marcha de éstos. Y, detrás, venía el inevitable e imprescindible “body count”, el recuento de los blancos alcanzados, empleando otra oleada de aviones provistos de cámaras. Buscando medir y cuantificar el éxito de las misiones del Command Hunt (o mando de destrucción para la Ruta). El problema solía ser que, al día siguiente, todo el tramo de la vía atacada aparecía impoluto, sin restos, ni residuo alguno. Los oficiales junior estadounidenses lo explicaban irónicamente, hablando de la actuación eficaz de un “gran dragón laosiano comedor de camiones deshechos” (“Great Laotian Truck Eater Dragon”). Éste se encargaba en la madrugada, de limpiar tercamente la ruta para los norvietnamitas. Para 1972, el total de vehículos enemigos destruidos en la Ruta del tío Ho, según el body count más riguroso, superaba en más de un 50% los calculados por la Inteligencia Militar en el parque total norvietnamita. Cosas de la electrónica, de la óptica y de la gran distancia al enemigo…

Y esto ha seguido ocurriendo en la “etapa” (?) de la Guerra que los teóricos estadounidenses llaman de la Información. Y, cuyo paradigma o metáfora principal, es el ordenador o computer y sus derivados. Se suponía que todo esto debería volver a dar, tras la “dispersión” creada por la introducción del motor de explosión en las operaciones, una mayor sensación de control y seguridad en el ámbito de su dirección y control. Y permitir automatizar muchas de las fases de las operaciones militares. Pero, durante la llamada Guerra de Kosovo, los serbios fueron muy capaces de embromar a los sensores ultramodernos de los aviones de la OTAN. Utilizando para ello artificios baratos y de tecnología elemental: como fueron los camuflajes diversos, los reclamos o blancos falsos y las emisiones fugaces de sus máquinas. Cuando la “niebla” (el fog) en las operaciones aéreas se disipó, quedó a las claras la inefectividad de ellas tras 78 días de bombardeos a los serbios. Y en este período, la OTAN estuvo animada con una falsa sensación de éxito. La revista “Newsweek” publicó un artículo en el año 2000, donde se presentó una investigación realizada por la US Air Force años atrás, para “medir” los resultados de los ataques aéreos allí realizados. Así, detectaron los restos de 14 carros (de los 120 inicialmente “blancos alcanzados”), de 18 vehículos de combate (más bien, de transporte blindado) de infantería, frente a los 220 “blancos alcanzados” declarados, y de 20 piezas de artillería remolcadas o autopropulsadas, mientras se confirmaron en su momento hasta 450 piezas “golpeadas”. Más cosas de la electrónica, de la óptica y de la gran distancia al enemigo…

La Defensa de Occidente y la Gran Estrategia de sus naciones

Desde hace más de dos décadas, los EEUU han ido reduciendo sistemáticamente sus presupuestos de Defensa. Libres de la amenaza de una confrontación global con la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia, los EEUU han dedicado grandes cantidades del dinero de los contribuyentes a engrosar sus escuálidos “gastos públicos sociales”. Pero, los EEUU son algo más que un “continente en sí mismos”, sólo sujetos a la globalización mercantil. Son el principal puntal de la Defensa de Occidente. Y son uno de sus dos polos o nodos vitales, activos, ideológicos y complementarios. Y el otro son las Europas occidental y oriental, unidas ahora por sus ansias de libertad y unos sistemas sociales y económicos imperfectos, pero asumidos y en desarrollo.

Desarrollo de la situación de debilidad.

En los años de la aplicación del Plan Marshall (conocido allí como el European Recovery Program, cuyo nombre se toma del general de cinco estrellas George Marshall, jefe del Estado Mayor del US Army durante la II guerra mundial y Secretario de Estado en 1947), para la reconstrucción y el desarrollo de Europa occidental, ésta se nutrió de las ayudas e inversiones estadounidenses. Y ante su voraz enemigo “ad portam”, que podría teóricamente cruzar las llanuras alemanas en unas horas y alcanzar Hamburgo y el Benelux, los europeos occidentales no tuvieron que realizar gastos relevantes para su Defensa. Europa la confiaba a los sistemas de armas y a los soldados de los EEUU. Los cuales, cubrían y amenazaban todo el bajo vientre del Imperio de los zares rojos. Formando estacionados un cordón protector aislante, desplegado desde el Atlántico norte hasta el Pacífico y creando alianzas estratégicas desde la OTAN a la SEATO (u Organización del Tratado del SurEste Asiático). Si queremos apreciar cuánto dinero y esfuerzo se ahorraron los europeos al poder prescindir de esos gastos inevitables de pura supervivencia, podemos ver un ejemplo. El peso abrumador de los gastos militares que soportó la URSS en sus dos últimos lustros, fue la causa necesaria, aunque no suficiente, de su asfixia socio económica. Y que la llevó al inevitable derrumbe en 1989. Un jerarca soviético de segundo rango llegó a aceptar más tarde que, “no teníamos ni para comer”.

Pero Europa también aportaba un contrapunto ideológico, un equilibrio psicológico y un magma socio cultural a ese “mutuo intercambio” transversal en Occidente. Que le daban a los EEUU continuidad, sentido y pertenencia a una tradición y una idiosincracia activa, emprendedora, expansiva, cristiana y milenaria. Que estaban enraizadas en los griegos, los romanos, la Revelación cristiana y las identidades y bagajes de los pueblos occidentalizados sucesivamente.

Esto contribuye a crear y adaptar continuamente la identidad colectiva de los EEUU y su razón de ser como “primus inter pares” de esa civilización actual. Y esta “doble ósmosis” de pensamientos, vivencias e identidades crea la moderna sociedad occidental, tal como la conocemos. Que, con todos sus fallos, errores y defectos sigue siendo la “identidad social” más adelantada social, política y económicamente. Y la que más derechos individuales y colectivos reconoce a sus ciudadanos y habitantes.

Ahora a los EEUU les pesa la púrpura y el mando en Occidente. Y, en la fase de repliegue de uno de sus ciclos vitales, han olvidado en parte su pertenencia a la civilización occidental “dependiente del comercio internacional”. Pero este mundo multipolar no es más seguro que aquél de los dos bloques antagónicos irreconciliables socio liberal y comunista, que desapareció hace casi tres lustros. Veamos varios ejemplos de “nodos” destacados en la actual “red multipolar” de naciones y sus asociaciones y alianzas. Una China expansionista, gobernada por un Partido único, que busca alianzas regionales, de momento solamente con intereses comerciales hacia los materiales escasos y estratégicos, con los países emergentes de todos los continentes. E intenta crear su “esfera de influencia y coprosperidad” de gran metrópoli en el Pacífico occidental. Una Rusia llena de contradicciones, una gran potencia que siempre ha reaccionado y se ha crecido ante los peligros y las dificultades vitales, con un protagonismo y una ambición crecientes. Los continentes suramericano y africano, en los que casi sólo la falta de unas élites dirigentes y eficaces, que son el antídoto contra la corrupción y la falta de inversiones estables, estorban y detienen una exuberante y sostenida expansión económica y social durante décadas. Un Oriente Próximo y un norte de África en plena ebullición social, que están guiados por una religión expansiva, global y excluyente en sus interpretaciones más vindicativas, más que por unos “brotes verdes” democráticos, que no tienen tradición en sus idiosincracias sociales.

Una Europa estacionada y burocratizada, muy adelantada tecnológicamente y desarrollada. Pero que está desganada ideológicamente y sin “ilusiones razonables”. Que la motiven e impulsen a la fase de motivación y expansión sociales de un nuevo ciclo. Y sin haber acometido a su tiempo, aún, la dificilísima integración de sus instituciones supranacionales. A la que se oponen pasivamente todas las burocracias nacionales y europeas, por su propio peso inerte existencial, y en razón a las complicaciones estructurales presentes y futuras y a las zonas de poder en juego. Porque sólo cuando la pertenencia a un ente social superior produzca beneficios sociales, políticos y económicos tangibles, será cuando los pueblos, las regiones y muchos de sus gobernantes aprecien, se interesen y prefieran la Europa Unida a una unión mercantilizada y amorfa de naciones europeas.

(CONTINUARÁ)

LA PERSECUCIÓN DE LOS CRISTIANOS MODERNOS III.

(CONTINUACIÓN)

De la Legítima Defensa de los Cristianos de todos los Tiempos, Dogmas y Lugares. Una declaración arzobispal que hace pensar que no todo está perdido.

Predicaba Juan el Bautista en el Jordán un bautismo con agua, de penitencia, preparando el camino de las almas hacia el Señor, que llegaba a redimirlas. “Le preguntaban unos soldados, ¿y nosotros qué hemos de hacer? Les contestó: “No extorsionéis a nadie, ni denunciéis falsamente y contentaos con vuestra paga” Lucas 3, 14. El Bautista (que tanto fustigó en público a Herodes solamente por estar en concubinato con Herodías, la mujer de su hermano, extremo que le llevó a ser degollado) no le pidió a las tropas que dejaran las armas y se dispersaran o se dedicaran a acciones humanitarias. Les dijo que se comportaran con honradez en su oficio de dislocar legalmente la capacidad de combate de los enemigos de la patria. Ello en una tierra hambrienta de paz, que hervía de indignación contra los romanos, por su impiedad y paganismo, donde los zelotes o rebeldes armados (Barrabás podría ser uno de ellos) eran héroes del pueblo. Yavé o el Dios Uno y Trino de los cristianos más bien prohibieron la muerte del inocente, o sea, el asesinato, la muerte injusta. Alguien alteró el sentido del “No matarás al inocente”

El 6 de julio de 1415, Juan Hus, de 46 años, sacerdote reformista y héroe nacional checo fue muerto en la hoguera por herejía. Sus seguidores, el pueblo llano de Bohemia, sojuzgada por el Imperio alemán, se organizaron rápidamente como los cristianos primitivos. Llenos de entusiasmo fresco y novedoso, celebraban sus sencillos ritos con cánticos en sus campos, dirigidos por sacerdotes casados, que oficiaban en su idioma vernáculo y les daban la comunión bajo las dos especies. Y un ejército de campesinos de Centro Europa llevó a cabo una auténtica revolución en el “arte ciencia” de la guerra. Revolución que desarrolló un sistema defensivo ofensivo cabal. Y que se adelantó en dos siglos al vigente en su época. Presentando adaptaciones e innovaciones que no fueron comprendidas por los militares hasta 4 siglos después. Así, las realizaciones de Jan Ziska y sus carros baluartes se mantuvieron vigentes, incomprendidas y temidas por sus enemigos. Era una época oscurecida por la brujería y la permanencia anquilosada de la ignorancia y la repetición. Y las técnicas y tácticas de Ziska se basaban en un conocimiento y una experiencia previos, la experimentación, la retroalimentación y el análisis de resultados y la adaptación de los magros medios disponibles.

Tras las primeras derrotas imperiales, cuando los alemanes divisaban el avance lejano de los carros husitas, formando sus lineas de marcha, entonando los hombres a viva voz sus cánticos religiosos y con los estandartes de combate del Santo Cáliz desplegados al viento, sus ánimos se llenaban de inquietud y de dudas. El himno husita más característico era el Kdoz jsu bozi bojovnici o “Los que son combatientes de Dios”. Por más que sus jefes les recriminasen una y otra vez que, si no habían logrado antes la victoria sobre los husitas, había sido porque no habían luchado con suficiente celo, interés y esfuerzo por la verdadera fe y el emperador. Lo cual sólo les servía a los alemanes para que en la siguiente batalla se rompiesen la crisma contra la defensa husita con intención, devoción, dedicación y convicción.

Veamos el caso de Lepanto. El expansionismo y el poderío de la Sublime Puerta eran evidentes: por el mar era un vecino incómodo y rapiñador del Mediterráneo occidental cristiano, con enclaves en Túnez y Argelia; por tierra ocupaba los Balcanes y amenazaba con engullirse parte del antiguo Imperio Romano Germánico de Occidente. El único hombre que vio clara la situación creada por el peligro turco desde el primer momento fue el papa San Pío V. Hasta Felipe II tardó mucho en convencerse de la necesidad de afrontar el peligro de frente y de asestar a los turcos un golpe importante. Las capitulaciones para constituir la Liga Santa, en la que sólo participaban los Estados Pontificios, España y Venecia (Francia se desmarcó muy terrenalmente, por su odio a nosotros), se demorarían hasta el 25 de mayo de 1571, debido a la disparidad de intereses y proyectos. El 29 de agosto de 1571, el obispo Odescalco, legado pontificio, llegó a Mesina, y dio la bendición apostólica y concedió indulgencias de cruzada y jubileo extraordinario a toda los hombres de la armada, en nombre de San Pío V. El 15 de septiembre, Don Juan de Austria ordenó la salida de la flota aliada y el 26 ésta fondeó en Corfú; una flotilla salió a explorar la zona.

El caso es que Lepanto quedaba a la entrada del golfo de Corinto, en pleno territorio de dominio otomano. Mahoma II (Memet, en turco, el de la nariz aguileña) sujeta a Morea (el Peloponeso) y conquista Albania, Servia y Bosnia, las dos orillas del golfo, entre 1460 y 1476. Allí los fuimos a buscar. El Papa había promovido un “ataque preventivo”, ante la convicción moral de la continuidad de las intenciones turcas. El domingo 7 de octubre por la tarde, el Papa departía con un grupo de cardenales en su despacho. De pronto, suavemente arrebatado, salió al balcón. Allí recibió la visión intelectual del triunfo cristiano de ese día. Que, en agradecimiento, quedó dedicado desde entonces a celebrar a Ntra. Sra. del Rosario. A Ella se encomendaron los cristianos de la época, con su rezo continuo por toda Europa, solicitándole el triunfo sobre el pertinaz peligro otomano.

La “voluntad de defensa” de una “sociedad o grupo” humano es su capacidad para propiciar, crear, desarrollar y mantener unas fuerzas de defensa, que cuenten con el apoyo necesario de su economía y de su “diplomacia”. La voluntad de defensa es una expresión de “la voluntad de ser y de la capacidad vital, incluso biológica”, de una sociedad. Como tal expresión, será sana, normal y suficiente, cuando las fuerzas de defensa y los apoyos “diplomático” y de la economía que se les brinde a aquéllas, sean proporcionales y adecuadas a los objetivos socio políticos de esa sociedad. Y también, a las posibles amenazas que soporte ese “grupo” humano, tanto desde el interior de su territorio como desde el exterior, bien de su región geopolítica o de otras. Esta capacidad y su actuación en los diferentes casos brotan de una “moral nacional” correcta (sana y eficaz).

La moral nacional es la convicción colectiva del “grupo” social, de estar viviendo y siguiendo las corrientes históricas correctas de paz, progreso, servicio y justicia. Dicha certeza debe ser asumida por la sociedad como un destino propio y más o menos claro de realización. La falta de cualquiera de las características anteriores o su perversión, puede deteriorar la calidad de dicha moral nacional, que no debe pretender alumbrar un “mesianismo”. Pero, sin ilusión y entusiasmo no se pueden emprender ni realizar empresas de provecho. El entusiasmo es una “fuerza del espíritu”, que vence a la entropía moral e ideológica, que se genera inevitablemente en las sociedades, iluminado por la “ilusión razonable”. Cuando los dirigentes, a su vez, toman conciencia de estar sirviendo a la corriente social justa, que su pueblo desea y pide, se establece entre ambos una “comunión moral”. Ésta armoniza y potencia los sentimientos nacionales y sociales implicados. Este proceso es el origen de la “moral nacional” de cualquier sociedad. La cual se realiza en todos los centros de la extensa actividad social: desde las familias a los sindicatos y desde los partidos políticos a las iglesias. Y está a otro nivel cualitativo de los intereses puramente partidistas y étnicos de “grupúsculos” en esa sociedad. Se establece una creación ideológica desde el pueblo y hacia el pueblo, cuya función es que sea a favor del pueblo. Cuando este proceso está perturbado o corrompido, por la intervención de los totalitarismos, los radicalismos y los absolutismos, se pueden generar también desviaciones y aún aberraciones históricas, que no son necesario mencionar al final.

Por último, es de destacar que históricamente no ha existido ninguna sociedad que estuviera dispuesta a ser perseguida y exterminada metódicamente, sin haber reaccionado contundente y debidamente a esa amenaza real y permanente. Ya que, biológicamente Dios colocó en la naturaleza humana sus instintos de supervivencia, de búsqueda de la felicidad y de la vida natural. Superponer a ellos una idea más o menos elaborada de “buenismo”, no una realidad de vivencia, es enmendar y corregir a Dios desde una ideología razonada y elaborada por unos hombres. Y no desde el plano en que Él actuó: la Vida humana, con toda su dignidad y trascendencia. “Si la teoría no se ajusta a la Práctica, peor para la teoría”.

Los cristianos deberán defenderse con las armas”, declaró por primera vez el arzobispo católico de Abuya, la capital de Nigeria desde 1991, monseñor John Onaiyeka, en la web del “Vatican Insider”, en la primera decena de junio pasado. Esta declaración sin precedentes la ha provocado la repetición, desde hace tres años y a niveles endémicos, de los ataque violentos e indiscriminados (sin un objetivo claro, definido y armado) a los cristianos negros en los 9 estados del norte del país, donde impera la sharia, como inspiradora de sus sistemas jurídicos federales. Y esto no es más que puro terrorismo: porque es el empleo de la fuerza desalmada, injusta y desproporcionada contra civiles pacíficos indefensos, con el fin de obtener un objetivo político o político religioso. Que, en definitiva, es aplastarlos con la plena imposición de la sharia y convertirlos en su propio país en ciudadanos de segunda o tercera, o expulsarlos de sus territorios natales. Monseñor Onaiyeka declaró que “los cristianos deben constituir “grupos armados de autodefensa en las iglesias y dentro de la ley”. Que serían algo así como “milicias del territorio”. Para el prelado católico, la campaña islamista de terror, “busca un objetivo político: la instauración plena de la sharia y la creación de un estado islamista (en el norte de Nigeria)”. Y se reafirma en su permanencia allí: “es nuestra casa, no pensamos huir” y “los cristianos se van a defender”. Acusando al Estado central de “estar ausente en la defensa de los millones cristianos nigerianos del norte en el calvario diario que sufren”.

Poco después, ahora a mediados de junio pasado, un islamista suicida se inmoló en Kaduna, capital del estado federal de Nigeria de ese nombre, en uno de los centros de la Iglesia Evangélica del África del Oeste, provocando la muerte de más de 12 personas. Diez minutos más tarde, a unos 60 Km. de distancia, dos bombas estallaban en dos iglesias de la población de Zaria. Ya el pasado domingo de Resurrección, en Kaduna, donde ejercer la fe cristiana es una “actuación peligrosa”, al menos 38 personas perdieron la vida y muchas decenas resultaron heridas en diversos grados, cuando un coche bomba explotó en la sede de la Iglesia Evangélica de las Asambleas de Dios, en medio de los oficios religiosos de tan señalada fiesta.

Ciertamente, el “islamismo radical intransigente salafista” (el IRIS verdirrojo) avanza sus tentáculos por toda esta ancha franja del África negra. Al grupo Boko Haram de Nigeria, se unen el “Ansar al-Dine”, en Mali. Donde también actúa al-Qaida del Magreb Islámico, que, junto a los tuaregs del norte de Mali, antiguos conmilitones del coronel Gaddafi, que les dotó de sustanciosos arsenales, acaban de proclamar en esta zona el nuevo “Estado Islámico de Azawad”, de mayor tamaño que Francia, el mayor estado europeo. Así, el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (de los tuareg) le rapiñó, de un golpe (en 72 horas) casi incruento, los dos tercios de su territorio a Mali. Y más al este, en Somalía, aguardan su oportunidad las “milicias de al-Shabab”, los antiguos “tribunales islámicos” reconvertidos, asociadas a al-Qaida del Yemen (o de la Península Arábica) Islámico. Para cerrar geográficamente la “vesánica faja africana” que encorrea “la agonía de los cristianos modernos”, tenemos los dos ataques armados en Kenia a fines de junio de 2012. Ocurrieron en la ciudad de Garissa, a unos 150 Km. de la frontera con Somalía, lejos del tristemente conocido campo de refugiados somalíes de Dadaab, a sólo 50 Km. de la frontera y que es visitado y hostigado regularmente por las milicias de al-Shabab y sus franquiciados regionales (oportunistas semibandoleros e irregulares islamistas minúsculos). En los ataques a dos iglesias cristianas (una, católica) participaron 2 y 5 personas, armadas con fusiles AK y granadas y produjeron 17 muertos y 45 heridos. Es toda una “multinacional africana del terror”, uno de cuyos objetivos estratégicos implícitos es “la eliminación física o la conversión forzosa de los infieles al Islam” salafista o antikafireens.