La campaña del Khalkhin-Gol (Mongolia) de 1939. 2ª PARTE.

Zhukov detiene el expansionismo japonés hacia la URSS…

Primeros contactos, decisiones y preparativos. Evaluación de la situación.

El 5 de junio de 1939 llegó Zhukov al cuartel general del 57º cuerpo de ejército conjunto en Tamtsak-Bulak, en un saliente del este de Mongolia. La situación militar era confusa y deprimente. Los mandos soviéticos tenían un pobre conocimiento general de lo que ocurría; la comunicación vertical no existía; la exploración y la inteligencia locales eran pobres y la coordinación de las fuerzas era escasa. Sólo el comisario político del cuerpo Nikishev había visitado a las unidades de primera línea. La gran unidad no estaba en condiciones de detener a los invasores japoneses. Zhukov solicitó importantes refuerzos aéreos y terrestres inmediatos, tomó el mando del cuerpo de ejército, destituyendo a su incapaz jefe general Feklenko, y comunicó a Voroshilov que su plan era contener a los japoneses desde sus posiciones en la ribera derecha del Khalkhin-Gol y prepararse para lanzar una poderosa contraofensiva. Voroshilov estuvo de acuerdo.

La derrota de las tropas japonesas en una batalla con los ...

La concentración de fuerzas japonesas y la actividad creciente de su fuerza aérea indicaban que sus ataques últimos era algo más que incursiones más o menos profundas de hostigamiento u operaciones de exploración en fuerza. De hecho, ambos enemigos intentaron alcanzar la supremacía aérea sobre la zona de operaciones antes de lanzar sus ofensivas respectivas. Durante una quincena, casi diariamente, hasta primeros de julio, tuvieron lugar en los cielos de ambas Mongolias intensos combates entre ambas fuerzas aéreas. Cada una trajo sus mejores pilotos de caza. El 27 de mayo los japoneses bombardearon la base aérea de Tamtsak-Bulak. El Cuartel General Imperial en Tokio, que no lo había autorizado, prohibió repetir esos bombardeos. Los japoneses habían ideado la operación “Segunda Parte del Incidente de Nomonhan”. Pretendían primero rodear y derrotar a las fuerzas mongolas y rusas del lado derecho del río y luego cruzar el Khalkhin-Gol y destruir todas las reservas enemigas no adelantadas. En julio de 1939 los japoneses tenían concentrados frente a las posiciones adelantadas aliadas, 38 mil hombres, 135 carros y 225 aviones de caza y bombardeo. Zhukov contaba con 15000 tropas soviéticas y mongolas. Su baza principal en esos momentos eran sus 200 carros y 250 vehículos blindados, integrados en la 11ª brigada de carros (150 carros) y la 7ª y la 9ª brigadas blindadas del Ejército Rojo y el 8º batallón blindado mongol.

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TANQUES JAPONENES TIPO 95, EL MÁS EMPLEADO EN KHALKHIN-GOL.

Zhukov formó pronto una pobre opinión de las capacidades y la maniobrabilidad de los carros japoneses: el medio, imponente y lento tipo 89, el ligero tipo 95 y el medio tipo 97. La velocidad inicial del cañón de 57 mm. del T-97 era muy baja y sus proyectiles perforantes no solían penetrar el blindaje soviético. La producción de carros del Japón fue siempre hasta 1945 muy escasa para sus necesidades y la doctrina nipona consideraba a los carros como apoyo de fuego pesado tenso de la infantería que acompañaba. Los soviéticos aprendieron que si bien los japoneses eran buenos en los combates a corta distancia y sus oficiales inferiores estaban bien entrenados, sus mandos superiores no lo estaban y carecían de iniciativa. Sólo la fuerza aérea japonesa mantuvo una capacidad superior a la soviética al principio de la campaña. El carro medio ligero soviético era el T-26. Los carros muy ligeros soviéticos BT-5 y BT-6 poseían numerosas aperturas, por donde la infantería nipona podía introducir granadas, explosivos o cócteles Molotov. Se improvisaron rápidamente modificaciones en el combustible a emplear y cubriéndolas con tela metálica.

Los japoneses atacan varias veces y son rechazados..

El general Michitaro Komatsubara, jefe de la 23ª división, recibió la orden de realizar la primera parte de la citada operación. Se lanzaría un asalto general en todo el frente, apoyado por los carros. Mientras una fuerza de maniobra (que llamaremos A) rodearía el flanco izquierdo soviético, cruzaría el Khalkhin-Gol y ocuparía el monte Bain Sagen, que domina un gran sector de su ribera oeste. Desde allí seguirían hacia el sur, ocupando el puente de Kawatama y aislando las posiciones soviéticas avanzadas. La fuerza A la formaban 4 regimientos de la 23ª división, con un total de 10 mil hombres, 100 cañones y 60 cañones anticarros. La fuerza de maniobra B, a cargo del general Yasuoka Masoami, con otros 4 regimientos de infantería, artillería y 2 regimientos de carros, atacaría desde el sur a las fuerzas aliadas al este del río, hasta alcanzar el citado puente.

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CRUZANDO EL RIO KHALKHIN-GOL.

El día 2 de julio atacaron. La fuerza A llegó rápidamente al río y lo cruzó. El monte estaba defendido por una fracción de la 6ª división de caballería mongola (1000 hombres con apoyo artillero). Los japoneses lo ocuparon fácilmente e iniciaron su maniobra de explotación por la ribera oeste.

Zhukov, que en su EE.MM se iba formando un cuadro claro de la situación general y de la situación del enemigo, lanzó entonces una triple contraofensiva. La 11ª brigada de carros atacaría a la fuerza A desde el norte, mientras que el 24º regimiento motorizado lo haría desde el noroeste y la 7ª brigada blindada y el batallón blindado mongol lo harían desde el sur. La artillería pesada del 185º regimiento independiente de artillería les prestaría apoyo de pesado fuego, junto con la aviación. Todo el terreno era favorable al empleo de blindados, las defensas japonesas en el Bain Sagen eran aún muy precarias y sus piezas anticarros, totalmente inadecuadas. Además, los nipones fueron totalmente sorprendidos por los ataques iniciados a lo largo de la mañana del día 3. El 5 los japoneses cruzaron el Khalkhin-Gol, autorizados por Komatsubara a retirarse. Cientos de hombres se ahogaron en el precipitado cruce, con los puentes de pontones dañados o destruidos por la aviación soviética o por sus propios ingenieros, para cortar la persecución soviética. Las posiciones del Bain Sagen estaban cubiertas de miles de cadáveres de japoneses y de sus caballos, restos de cañones, de ametralladoras y toda clase de equipos. La fuerza A había desaparecido del orden de batalla del Kwantung.

La noche del día 5 atacó la fuerza B, no pudo romper las líneas soviéticas y terminó rechazada por la 9ª brigada blindada, que estaba como fuerza móvil en las posiciones del “enclave Nomonhan”, apoyada por el fuego del 185º regimiento artillería. La fuerza B perdió la mitad de sus carros.

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JAPONESES AVANZANDO EN NOMONHAN.

En los días siguientes tuvieron lugar varios intentos infructuosos de penetración en las defensas soviéticas del enclave. El más serio ocurrió entre el 23 y el 25 de julio y estuvo a cargo de las 64ª y 72ª divisiones de infantería, que atacaron desde el sur en dirección al puente de Kawatama. Los japoneses tuvieron que retroceder con más de 5 mil bajas.

La gran batalla del río Khalkhin-Gol.

A mediados de agosto el Kwantung había reunido un ejército de unos 115 mil hombres al mando del general Ogisu Ripo frente al enclave soviético. Estaba integrado por el 6º ejército, la 7ª y la 23ª divisiones de infantería, una brigada del Manchukuo (gobierno de Manchuria instalado por el Japón), 3 regimientos de caballería y 3 regimientos de artillería y contaban con 182 carros, 300 vehículos blindados y 450 aviones de todas clases. Su plan era atacar a las fuerzas soviéticas en ancho frente, a partir del día 24.

Batalla de Jaljin Gol | Historia de la Humanidad Amino

CABALLERÍA JAPONESA EN KHALKHIN GOL.

Esos japoneses mejores formaban, sin embargo, un ejército de infantería antiguo. Sus carencias significativas eran su falta de movilidad operativa, la escasez de anticarros y su ineficacia, la ausencia de una exploración táctica y la falta efectiva de carros. Sus posiciones de rechazo, una vez rebasadas por las puntas de avance de los carros y vehículos soviéticos, se convertían en un estorbo propio. Quedaban aislados, sin abastecimientos y sin cohesión táctica. No conocían la defensa circular, ni esperaban ser auxiliados a partir de su cerco. Las ondas de conmoción anímica y mental se extendían por todos los hombres de la posición. Generadas desde los “focos de irrupción” de los soviéticos, concretados emocionalmente en “sorpresas ingratas”. No entrenados, ni equipados para ello, todo su espíritu sobrio, resistente y luchador les traicionaba ante la situación inesperada y amenazadora. Surgía en ellos el pánico y, entonces, la parálisis o la huida, personal o con sus compañeros servidores de un arma. Por tanto, no tenían capacidad de contraatacar las penetraciones soviéticas, batirlas más o menos y, a su vez, aislarlas en la profundidad de la posición defensiva nipona.

Aunque su cabecera de ferrocarril próxima distaba 650 Km., Zhukov se las arregló para recibir unas 55 mil Tm. de abastecimientos, empleando hasta los tractores de la artillería. Stalin le fue enviando grupos de unidades sucesivamente. Así se formó el Primer Grupo de Ejércitos, a sus órdenes. La aviación de reconocimiento soviética y el grupo de reconocimiento del 149º regimiento motorizado realizaron una extraordinaria recolección de información sobre las posiciones japonesas, que fue convertida en inteligencia y que permitió a los soviéticos formarse una precisa idea de sus defensas. En la ribera este había 50 mil hombres desplegados. Los movimientos de sus defensores eran los rutinarios, para encubrir sus preparativos de ataque. Éste era el grupo Centro. Al oeste del río, formando concentraciones que los japoneses desconocieron, había 3 divisiones de infantería, 3 brigadas de carros, 3 brigadas mecanizadas (con unos 500 carros y 350 vehículos blindados) y 20 escuadrones de caballería en sus zonas de espera. Formaban los grupos Norte y Sur soviéticos. Cuando el ruido de sus motores era alto, la artillería o la aviación soviéticas se encargaban de enmascararlo con operaciones puntuales de castigo o de reglaje de tiros sobre las cercanas posiciones japonesas.

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LA BATALLA DE KHALKHIN-GOL, IDEALIZADA.

Zhukov se adelantó también a los japoneses: El 20 de agosto a las 0545 horas atacó. Los japoneses estaban tan confiados, que muchos oficiales se habían ido de permiso. 350 aviones soviéticos atacaron las posiciones enemigas. Que fueron seguidamente bombardeadas durante 3 horas por la artillería y los morteros orgánicos. Inmediatamente los grupos Norte y Sur buscaron los flancos expuestos de la gran posición japonesa y el grupo Centro atacó frontalmente desde la ribera este. Las primeras luchas fueron duras e indecisas. La 82ª división de infantería soviética fue rechazada y luego fijada. Hubo que rescatar al jefe de división y a su jefe de EEMM. El día 21 el grupo Sur se había deslizado por detrás de los japoneses, alcanzando un afluente del Khalkhin-Gol. El 22 el grupo Norte ocupó las alturas Palet, perdiendo 600 hombres en su limpieza, y giró al sur.

Las dos pinzas del ejército de Zhukov se cerraron el 25 al oeste de Nomonhan, atrapando en su interior a 60 mil hombres del ejército del general Ripo. Los intentos japoneses de ruptura del cerco desde el exterior fueron repelidos el 26 de agosto por la 6ª brigada de carros y la fuerza aérea soviéticas. Los soviéticos tardaron menos de una semana en liquidar las resistencias en la bolsa. El 31 de agosto todo había terminado. De los hombres atrapados en ella, unos 50 mil fueron clasificados por los japoneses como muertos, heridos y desaparecidos. Los muertos japoneses de la campaña fueron estimados tan altos como 45 mil y las bajas totales soviéticas, valoradas en 17 mil hombres. La victoriosa campaña soviética había mutilado gravemente al Kwantung.

Resultado de imagen de georgi zhukov EL MARISCAL DE LA URSS ZHUKOV, AL FINAL DE SU CARRERA MILITAR. SON DESTACABLES, LA ESTRELLA DE MARISCAL DE LA URSS Y, EN SU PECHERA IZQUIERDA, 2 ÓRDENES DE LA VICTORIA Y 4 ESTRELLAS DE HÉROE DE LA URSS.

En junio de 1940 la URSS y el Japón establecieron un alto el fuego oficial y firmaron un tratado de fronteras que estabilizó totalmente la zona. Ello liberó gran parte de las fuerzas soviéticas estacionadas allí para su empleo potencial y posterior en Europa. Los japoneses, contentos de que la URSS se distrajera en otras áreas geoestratégicas, renovaron su guerra con China, concentrando 100 mil hombres al norte de Hunan. La “opción estratégica sur” se ponía plenamente en marcha…

FINAL.

La campaña del Khalkhin-Gol (Mongolia) de 1939.

 

Zhukov detiene el expansionismo japonés hacia la URSS…

En 1939, en sus remotas fronteras orientales, la URSS sostuvo una corta y dura guerra con el Imperio japonés. En esa época la atención de Europa, el núcleo del mundo entonces, se centraba en la suerte inmediata que iban a correr Checoeslovaquia y Polonia. Además, los nombres de Manchuria o de Mongolia eran poco conocidos en Occidente. Sin embargo dicha guerra regional iba a tener una consecuencia trascendental para Europa y su destino. Gracias a la rápida y decisiva victoria de la URSS en ella, los soviéticos no tuvieron que sostener 2 años después una guerra en dos frentes convergentes y extensos, a cargo de sus dos grandes enemigos, los imperios japonés y alemán.

Ello permitió a la URSS resistir y sobrevivir a las poderosas y sucesivas embestidas estratégicas y operativas alemanas, hasta fines de 1942. A partir de Stalingrado, las tornas se volvieron. Y la vieja Rusia, que parece renacer y crecerse en la desesperación y con las dificultades terribles, comenzó una crecida militar firme, sostenida, progresiva e irresistible, aunque muy costosa, hasta Berlín. La cual anegó toda la Europa del Este por 45 años, imponiéndole a medio continente su particular sistema económico político social. Una victoria de los japoneses en aquella guerra lejana y marginal, no hubiese permitido a Zhukov, el vencedor en ella, traer gran parte de las endurecidas divisiones siberianas a fines de 1941, para apuntalar el frente de Moscú ante el ataque final y casi exhausto del Grupo de Ejércitos Centro del III Reich. Y para contraatacar ese invierno a las discontinuas e improvisadas líneas alemanas de ese frente. Contraídas en muchos casos en posiciones defensivas casi aisladas y mal equipadas. Que estaban apenas hilvanadas por el fuego pesado de apoyo.

Una zona geoestratégica caliente y lábil: Mongolia, Manchuria y norte de China.

Las relaciones chino japonesas alcanzaron un momento decisivo en 1894, cuando ambos países se enfrentaron militarmente por el dominio sobre Corea. China perdió la guerra. Por el tratado de Shimonoseki, los chinos abandonaron sus derechos sobre esa península y cedieron también al Japón la península de Liao-tung, al norte de Corea, Taiwan y las islas de los Pescadores, abonándole una indemnización de guerra de $200 millones. Posteriormente, Rusia, Alemania y Francia obligaron al Japón a renunciar a la península de Liao-tung, donde está el puerto de Dairen o Puerto Arturo, a cambio de una compensación metálica.

Tsushima, la batalla naval «más grande e importante desde Trafalgar»

LA FLOTA RUSA ES VAPULEADA POR LA JAPONESA EN LA BATALLA DE TSUSHIMA (1905).

Tras su derrota frente al Japón en la guerra de 1904-1905, Rusia le cedió sus derechos sobre los territorios del sur de Manchuria. La humillación de las fuerzas rusas en aquélla, que abortó la penetración del Imperio zarista en Manchuria, instauró un resentimiento profundo y permanente de los rusos con el Japón. Esto condicionó las relaciones de ambas potencias durante los 35 años siguientes. Finalmente, la ocupación por el Japón del resto de la Manchuria china en 1931, territorio que en 1932 se convirtió en el estado títere nipón del Manchukuo, agravó y enconó el statu quo existente. Un enfrentamiento militar entre el Imperio japonés y la URSS era ya casi inevitable a corto plazo.

Las preferencias estratégicas del militarismo imperialista nipón.

En el Cuartel General Imperial en Tokio, los altos mandos militares, partidarios del engrandecimiento del Japón a costa de terceros países, discutían intensamente acerca de la gran estrategia a seguir. No había discrepancia en los métodos, sólo en los caminos más adecuados a seguir. Eran los militares quienes entonces definían los intereses, las prioridades y las actuaciones del Imperio. Como ocurría en otros estados totalitarios del mundo, tomados por diversos elementos más o menos uniformados y estereotipados. Estereotipar es convertir, a base de repetirlas patológicamente, diversas conductas y actitudes corrientes (saludos, gestos, parafernalia) en automáticas, poco conscientes y aún alienantes. Dos grandes líneas de actuación militarista se presentaban ante el Japón imperialista.

La “opción sur” suponía atacar a las potencias occidentales, Francia, Gran Bretaña, los EEUU, Holanda, Portugal. Para ocupar sus colonias y protectorados de todo el sur de Asia y del Pacífico occidental, hasta la India. Buscando la creación de una “esfera de coprosperidad” con los países asiáticos invadidos y supuestamente descolonizados. En la que se facilitase al Imperio las materias primas de todas clases que tanto necesitaba y los mercados de importación para sus productos medianamente elaborados de esa época. Y aún estaba lejos el protagonismo del almirante Isoroku Yamamoto y sus planes aeronavales: la decisión sin retorno del Imperio de atacar directamente a los EEUU y a Pearl Harbour. Una vez que se le ordenó que acometiera esta misión preparatoria. A la que él se oponía, por conocer de sobra la capacidad y los medios de los EEUU, donde había vivido.

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La “opción oeste” suponía la ocupación de Corea y de Manchuria, y continuar con el enfrentamiento con la URSS, por Mongolia y sus tierras de la Siberia. Ésta era la opción favorecida por el Imperio desde primeros del siglo. Además, desde 1930 el Gobierno fue cayendo cada vez más en manos del Ejército Imperial. Se iniciaba el período histórico que los japoneses llamaron “kurai tanima”, el valle oscuro, que se extendió hasta 1945. Y que se caracterizó por un totalitarismo nacional, justificado por la pertenencia a un Estado basado en la gran nación-familia japonesa, tutelada por el Patriarca de origen divino, el Tenno o Emperador, y por un acendrado expansionismo colonialista. Además, los generales tenían, por formación y desempeño, una mentalidad más propicia a extenderse por el hinterland asiático. La mala actuación reciente de Rusia y de la URSS en sus inicios, daba impulsos y ciertas garantías a esta opción. Y se decidió continuarla. Si bien la mayoría de las divisiones japonesas en China eran mucho más corrientes, el ejército de Kwantung, destacado en Manchukuo, era de élite, grande y con sus “órdenes de batalla” casi al completo. Éste iniciaría las operaciones, siguiendo progresivamente las órdenes operativas del Cuartel General en Tokio.

Provocaciones y tanteos del ejército japonés en el Manchukuo.

El ejército de Kwantung seleccionó la zona del río Khalkhin-Gol, que era la frontera natural entre el Manchukuo y la República Popular de Mongolia. Ésta era la llamada Mongolia exterior, vista desde el punto de vista chino, con la Mongolia interior adosada a la Manchuria. Los soviéticos y los mongoles reconocían que la frontera política pasaba a unos 15 Km. al este del río, incorporando la villa de Nomonhan a Mongolia exterior. En la primavera de 1939 los japoneses intentaron ocupar esa zona en litigio, al este del río. El 11 de mayo unos cuantos cientos de jinetes de la etnia Bargut de la Mongolia interior, acompañados por asesores japoneses de la 23º división de infantería, cruzaron la frontera y tomaron Nomonhan. Dos días después, la caballería de la etnia Tsirik de la Mongolia exterior contraatacó. El día 14 los japoneses tuvieron que reforzar a los Barguts con el 64º regimiento de su 23º división. Los Tsiriks fueron rechazados tras el río. La fuerza aérea nipona destruyó un pequeño fuerte de troncos, a unos 8 Km. al oeste del río, que era el baluarte defensivo del área.

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TANQUES LIGEROS SOVIÉTICOS EMPLEADOS EN KHALKHIN-GOL.

Al asesor soviético Bykov no le gustaron las señales que percibía. Y pidió refuerzos, enviándose la 6ª división de caballería mongola y varios destacamentos soviéticos. Antes de que se desplegaran, los japoneses se retiraron de la ribera oeste. El 25 de mayo Bykov cruzó el Khalkhin-Gol con unos 10 mil hombres, principalmente mongoles, y ocupó la zona al este del río y recuperó Nomonhan. Tres días después 5 mil japoneses con sus tropas auxiliares mongolas atacaron a las fuerzas de Bykov. Éstas se vieron desbordadas y retrocedieron a la ribera oeste. Nuevamente los soviéticos y los mongoles, reforzados por el recién llegado 149º regimiento de infantería motorizada del Ejército Rojo, cruzaron el Khalkhin-Gol y rodearon y rechazaron a las fuerzas japonesas del coronel Yaozo Azuma, jefe del 64º regimiento, más allá de la frontera legal.

Stalin, agobiado por los problemas militares, toma una decisión acertada.

Georgi Zhukov era, a sus 43 años, el segundo comandante del distrito militar de Bielorrusia, destino que acababa de ocupar a finales de 1938. Zhukov era uno de los pocos generales de división que había sobrevivido y sin afrentas a las recientes purgas de Stalin, manteniéndose apartado de la política y no dando la menor señal de querer hacer carrera en ella. Procedente del arma de caballería, había prestado gran atención en sus destinos anteriores a los problemas de la cooperación de aquélla con los carros, a la ejecución de las maniobras y a la organización de la defensa anticarro.

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 En la primavera de 1939 los problemas militares de Stalin se amontonaban y crecían. En el horizonte cercano se iba fraguando, por la progresiva radicalización de las posiciones nacionales enfrentadas, una guerra con Finlandia. Las tensiones en Polonia crecían y aún ni se contemplaba el sorprendente Pacto de No Agresión con Alemania. El Ejército Rojo estaba en medio del desorden, la confusión y el desánimo, provocados por la purga de sus altos mandos. Como consecuencia no deseada, su doctrina militar estaba sufriendo una severa revisión retrógrada. Las ideas brillantes del mariscal Mijhail Tujachevski y otros, concretadas en la teoría muy elaborada y avanzada de la “maniobra profunda”, a cargo de sistemas poderosos de armas combinadas, aplicados en todo el sector decidido del frente enemigo, fueron vetadas y proscritas. Las grandes unidades motorizadas, destinadas a llevar a cabo dichas operaciones, fueron fragmentadas en sus unidades componentes. Y, así, siendo más manejables, se les destinó como apoyo blindado de las unidades de infantería. Y esto sólo en razón al anatema y la persecución sufridos por sus autores, mentores y simpatizantes militares. Stalin oteó en busca de un alto mando capacitado y enérgico, en el que pudiese confiar. Y escogió al comandante de Cuerpo de Ejército Zhukov, para asestar un golpe decisivo a los japoneses, que pusiese un final definitivo a su “aventurerismo imperialista” en las fronteras orientales de la URSS.

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EL JEFE DE CUERPO DE EJÉRCITO GEORGI ZHUKOV, EN KHALKHIN-GOL.

El 2 de junio Zhukov fue llamado a Moscú, para entrevistarse con el mariscal de la URSS Klementi Voroshilov, Comisario del Pueblo de Defensa. Éste le informó de la situación en el Lejano Oriente: “Los japoneses han atacado sorpresivamente e irrumpido en Mongolia, con la que nos une el Tratado de Defensa del 12 de mayo de 1936” y le entregó un mapa de la zona atacada, mostrando la situación al 30 de mayo. Después Zhukov se entrevistó con el adjunto en funciones del jefe del STAVKA o Estado Mayor General, general Iván Smorodinov, que le precisó: “Sea contundente”. Zhukov entendió perfectamente que su nombramiento podía lanzar o destruir su carrera militar. Debía hacer mucho más que expulsar a los japoneses de la Mongolia Exterior. Los japoneses debían ser vapuleados de tal manera, que no se atreviesen nunca más a enfrentarse con el Ejército Rojo.

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KLEMENTI VOROSHILOV

(CONTINUARÁ)

La Voluntad de Defensa de una Sociedad. 2ª Parte.

(FINAL)

Y la Estrategia, la Estrategia Operativa y la Táctica, como Niveles de su Actuación Militar.

Entre ambos niveles de la actuación militar existe un espacio de actividad eminente y esencialmente práctico, llamado nivel operativo o estrategia operativa. Su misión es optimizar los empleos de la táctica y de los medios disponibles en la campaña y en el teatro de operaciones. Para ello define y conceptualiza las batallas, las marchas, etc., en definitiva, tanto las operaciones militares como su correcta sucesión, en función de aquellos objetivos decisivos. Con ello brinda a la táctica y a la decisión a la que ésta se orienta, una trascendencia superior, que está mucho más allá de la persecución y de la explotación del éxito. Es decir, la estrategia operativa utiliza a la táctica como uno de sus instrumentos inmediatos. Integrándolos para alcanzar los objetivos últimos que se le han confiado y orientándose a ellos, participando entonces de su naturaleza estratégica.

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Así, la estrategia operativa define unos objetivos propios en el teatro o en la campaña de actuación, que son la incapacitación y la desorganización del enemigo, a través de la acción sobre sus vulnerabilidades operativas y estratégicas. La primera se orienta contra la capacidad de combate enemiga, buscando incapacitarla posicional o funcionalmente, y simultáneamente protegiendo la propia. La segunda se logra por la ocupación o la destrucción de sus vulnerabilidades críticas en la zona de operaciones.

Estas vulnerabilidades son aquellos elementos, posesiones o razones que dan sentido a la lucha que el enemigo sostiene contra nosotros. Es decir, cuya pérdida le infunde inevitablemente una sensación de desesperanza y un sentido de inutilidad en proseguir la lucha en esas circunstancias, como no sea para acumular más pérdidas.

Una vulnerabilidad crítica estratégica, manejada hábilmente por nosotros en el siglo XVI durante la conquista de América, fue la captura del gran jefe o emperador de las confederaciones indígenas en los grandes países a colonizar (Moctezuma, Atahualpa). Pero su efecto era temporal. Una vez convertido en rehén, el valor simbólico de un caudillo de este tipo caía en picado, porque la vitalidad nacional de la colectividad a la que dirigía exigía su renovación, como si hubiese muerto. Pronto se elegía a un nuevo Gran Emplumado, entre los miembros de su clan o de su sociedad guerrera.

Resultado de imagen de edificios grandes bancos EL BANCO DE ESPAÑA. EL DINERO ES UN ESTÍMULO DE LA ECONOMÍA.

En la II Guerra Mundial, la ocupación de la capital y la caída del gobierno eran vulnerabilidades críticas estratégicas, a las que se accedía a través de una estrategia operativa de guerra móvil ofensiva: campaña de primavera de 1940 en el frente occidental. Lo mismo intentó Hitler en 1941 en el frente soviético con relación a Moscú. Seguramente en esa guerra total, casi de exterminio, del frente del Este, su caída no hubiese tenido la trascendencia que se le atribuía. Pero Moscú constituía un gran “nudo” viario, un centro de comunicaciones ferroviarias vital para toda la URSS al oeste de los montes Urales y, en este sentido, sí hubiese sido una vulnerabilidad crítica permanente del nivel militar operativo.

Para lograr estos objetivos estratégicos intermedios, el nivel operativo tiene unos medios específicos operativos que son la inteligencia, el desequilibrio y la incapacitación del enemigo, el tiempo o velocidad de las operaciones y de los combates, la organización logística y su soporte físico o línea de abastecimientos y el sentido correcto del propio mando.

Estos medios los emplea para conducir y utilizar óptimamente (sin despilfarros) los medios táctico-operativos a su disposición.

Éstos son:

la transitabilidad del terreno (en toda la dimensión geográfica de la naturaleza de los terrenos, clima, estación y hora del día),

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la capacidad de combate (medios militares concretados en hombres, equipos, apoyos y vehículos de combate) y la capacidad de movimiento operativo (transportes de grande y pequeño tonelaje, los repuestos de todo tipo y combustibles y los depósitos y parques accesibles en la zona) propias disponibles,

la libertad de acción y las “interfases de acción” favorables con el enemigo (que existen y que se pueden también crear siempre, mediante la ampliación o disminución del “campo de acción” sobre aquél, como un zoom táctico operativo, o mediante su cambio a otro sector del frente o en la profundidad de la zona enemiga). Con estos 2 últimos “sistemas” podemos actuar siempre según nuestro criterio e interés y no simplemente reaccionar a las acciones del enemigo.

De esta manera los 10 “sistemas operativos” citados realizan el empleo y el funcionamiento de todos los niveles de la defensa nacional. Y van a partir de la concepción y la gran creación de objetivos, intereses y recursos disponibles, recibidas del mando y de la nación, hasta la realización práctica final. Implicando en ésta también a los necesarios y a los inevitables e impuestos por el enemigo, empleos tácticos de los medios militares, como etapas para la consecución óptima de aquellos objetivos encomendados.

Resultado de imagen de reuniones sindicales grandes  LA MORAL NACIONAL SE GESTA EN TODOS LOS SITIOS DE CONVIVENCIA SOCIAL.

Y, ¿por qué llamamos sistemas a estas funciones operativas de variada y compleja naturaleza y a los órganos o fenómenos que las dirigen, procuran y ejecutan o causan (como es el caso de la transitabilidad)? Un “sistema” es un conjunto de órganos, fenómenos o cosas que, ordenadamente relacionadas entre sí, contribuyen a determinado objeto. En un sistema complejo existirán una jerarquía, la especialización de sus órganos y unos objetivos e intenciones o resultados. Las funciones, en su conjunto y en razón de las interacciones que ocurren dentro del sistema, tienen un efecto integrador sobre él, y sinérgico con relación a los objetivos generales del mismo.

FINAL.

La Voluntad de Defensa de una Sociedad.

Y la Estrategia, la Estrategia Operativa y la Táctica, como Niveles de su Actuación Militar.

El Concepto y su Alcance.

Llamamos “voluntad de defensa” de una nación a su capacidad para propiciar, crear, desarrollar y mantener unas fuerzas de defensa, que cuenten con el apoyo necesario y sinérgico de la economía del país y de la diplomacia del estado. La voluntad de defensa es una expresión de la voluntad de ser y de la capacidad vital, incluso biológica, de una sociedad.

Este concepto supera y perfecciona a la así llamada guerra híbrida o de V generación. Que implica y supone el empleo de todos sus “medios de intervención” ortodoxos y heterodoxos por el grupo social o nación beligerante.

Resultado de imagen de GUERRA V generación ALEGORÍA IMPRECISA DE LA GUERRA DE QUINTA GENERACIÓN.

Como tal expresión, será sana, normal y suficiente, cuando las fuerzas de defensa y el apoyo diplomático y de la economía nacional que se les brinde a aquéllas, sean adecuadas y proporcionales a los objetivos políticos de la sociedad. Y también, a las posibles amenazas que tenga que soportar, tanto desde el interior de su territorio como desde el exterior, bien de su región geopolítica como de otras.

Esta capacidad y su actuación en los diferentes casos brotan de una “moral nacional” correcta.

La voluntad de defensa se plasma normalmente en las fuerzas armadas, en su calidad de instrumentos específicos de la función de defensa. Las fuerzas armadas constan de unos medios humanos, de unos medios intelectuales y anímicos y de unos medios materiales. Imbricando todo y proporcionándolo, existe el apoyo de la retaguardia, o mejor, de la sociedad.

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Los medios humanos deben poseer el entrenamiento adecuado, la disposición combativa y un cierto espíritu de cuerpo. Ellos se conforman, mediante los medios intelectuales y anímicos, que son la doctrina y su empleo, la dirección o mandos y la moral militar, en los instrumentos capaces de realizar con éxito las operaciones militares, capaces de hacerles superar el esfuerzo y el desgaste que ellas requieren y de comprometerse con las misiones encomendadas.

Los medios materiales deben ser acordes con la teoría militar de las fuerzas armadas y adecuados al nivel tecnológico necesario y a los objetivos señalados. Comprenden los sistemas de armas y todo el soporte físico directo de las mismas.

Por último, el apoyo de la sociedad proporciona, sostiene y nutre todo.

¿Cuál es la operativa de este fenómeno natural de la capacidad de defensa social?

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En una sociedad moderna, la cadena de transmisión de la voluntad popular a las fuerzas armadas, pasa por una serie de engranajes sociológicos intermedios de autoridades e instituciones. En ellos se va cristalizando y cumpliendo la voluntad popular, con todos los matices, errores y desviaciones, que se derivan del grado de imperfección del sistema institucional de la sociedad y de determinadas autoridades.

Esto implica que el ataque militar directo a la población civil, no debilita la voluntad de defensa ya concretada en las fuerzas armadas. O sea, la acción militar sobre la voluntad de defensa del enemigo debe realizarse sobre lo que es expresión de ella, sus fuerzas armadas, y no primeramente sobre la fuente de la misma.

El primer objetivo serían las fuerzas armadas enemigas. Luego estarían los órganos de gobierno, sus objetivos políticos, sus planes y sus alianzas y las industrias de guerra y auxiliares. Por último estaría la población civil enemiga.

La población civil, sin organización intrínseca, dominada por el aparato ideológico e institucional del estado, es capaz de asimilar tremendos golpes militares. Ahí tenemos los bombardeos durante años de Alemania, el Japón y Vietnam del Norte. Sólo la invasión de aquélla obligó a su rendición. Sin reaccionar por ello el pueblo contra la institución política y sin que se alterase sustancialmente la expresión nacional de la voluntad de defensa, alcanzada previamente. El caso más radical sería el de una guerra nuclear, en la que, con grandes pérdidas civiles iniciales, unas fuerzas armadas relativamente intactas, por su despliegue y protección, y bien dotadas, podrían prolongar la defensa e incluso vencer.

Esto nos permite definir al tiempo como el medio en el que actúa la voluntad de defensa, cuyo factor eficaz es la “moral nacional”.

En efecto, la voluntad de defensa se construye en el tiempo. Y para demolerla es necesario actuar sobre ella durante un tiempo. Ésta es la forma de actuar de la insurrección, en una guerra prolongada dirigida a la fuente de aquélla, el pueblo, atacando su moral nacional.

La Moral Nacional, fuente de la Voluntad de Defensa.

La “moral nacional” es la convicción colectiva de estar viviendo y siguiendo las corrientes históricas correctas de paz, progreso, satisfacción propia, servicio y justicia. Dicha certeza debe ser asumida por la sociedad como un destino propio y más o menos claro de realización.

La falta de cualquiera de las características anteriores o su perversión, puede deteriorar la calidad de dicha moral nacional, que no debe pretender nunca alumbrar un mesianismo. Pero, sin ilusión y entusiasmo no se pueden emprender ni realizar empresas de provecho. El entusiasmo es una fuerza del espíritu, que vence a la entropía moral e ideológica (generada casi inevitablemente en las sociedades), iluminada por una “ilusión razonable”.

Resultado de imagen de lideres mundiales LA DOCTRINA DE XI JINPING «alumbrando» el Socialismo con Características Chinas para una Nueva Era.  FUE INCLUIDA EN LA CONSTITUCIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA CHINO.  SÓLO MAO Y DENG XIAOPING MERECIERON TAL HONOR.

Cuando los dirigentes, a su vez, toman conciencia de estar sirviendo a la corriente social justa, que su pueblo desea y pide, se establece entre ambos una comunión moral, que armoniza y potencia los sentimientos nacionales y sociales implicados. Este proceso es el origen y el creador de la moral nacional de cualquier sociedad y está a otro nivel cualitativo de los intereses puramente partidistas, étnicos y de grupos.

Se establece una creación ideológica desde el pueblo y hacia el pueblo, cuya razón es que sea a favor del pueblo. En este proceso se pueden generar también desviaciones y aún aberraciones históricas.

El proceso de creación de la moral nacional será positivo cuando los dirigentes actúen colectivamente con honradez e inspiren “caminos” correctos”, dentro de las posibles líneas de acción, bastante generales y aún ambiguas, que resuenan desde las masas populares. Esto implica y demanda un cierto dirigismo ideológico por parte de todo el sector dirigente, no sólo los políticos y funcionarios, y que es una función principal. Los abusos estarían representados por el Ministerio de Propaganda de Herr Joseph Goebbels. los comités de bolivarianos de Chávez, los comisarios políticos y la estructura del partido para la dictadura del proletariado con Stalin, etc.

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Pero los órganos naturales de formación y de transmisión de la “moral nacional” están muy lejos de las oficinas de propaganda oficiales. La razón es que ellos son también los núcleos de la actividad colectiva de la sociedad y de sus dirigentes naturales e institucionales. Es decir, lo son los hogares las escuelas, las iglesias, los partidos políticos, los sindicatos, los centros de trabajo, las asociaciones en general, etc.

Tras la batalla de Inglaterra, Churchill dijo que las generaciones futuras dirían que “aquélla fue nuestra hora más gloriosa”. Esto fue posible gracias a una inquebrantable disciplina social, que no resultaba del estudio de manuales de educación cívica, sino del seguimiento de un modelo propagado por infinidad de testimonios personales. La difusión del modelo moral del ciudadano se debió en gran medida a la labor educativa de la Iglesia anglicana.

El propio Montesquieu reconocía que las virtudes republicanas sólo existían en los relatos de la antigüedad. Así, resultaban atractivas para una minoría dirigente, pero su adopción por los ciudadanos no podía hacerse por mandato legal o constitucional. Los valores morales teóricamente propuestos, se veían como algo artificial y remoto, sin conexión real con un código moral práctico y conocido, resaltado con ejemplos vivos que pudieran seguirse.

Resultado de imagen de montesquieu EL BARÓN DE MONTESQUIEU.

Los Niveles de la Actuación Militar.

Al primer nivel de la actividad de la defensa de una sociedad organizada se le llama estrategia nacional o, también, algo anticuadamente, gran estrategia. En ella se deben considerar también los recursos económicos y diplomáticos del estado, como parte de los medios de una nación para conseguir sus grandes objetivos estratégicos en una guerra.

La estrategia militar o estrategia a secas trata, en un gran segundo nivel de actividad de la defensa nacional, de la definición de los grandes objetivos de una guerra, de un teatro de operaciones o de una campaña y de la asignación de los medios militares, generalmente escasos o muy escasos, para alcanzarlos.

La táctica se dedica a la realización óptima de los combates frente a un enemigo, que se opone por medios bélicos al logro de nuestros objetivos estratégicos.

(CONTINUARÁ)

El Combate urbano contra la Insurgencia moderna.

Introducción.

Las tropas estadounidenses y europeas están preparadas para luchar contra un enemigo militar regular, dotado de un ejército de masas. O incluso más moderno, de III generación, con medios más elaborados tecnológicamente y hombres mejor entrenados para soportar las soledades y tensiones de los esperados campos de batalla actuales. En definitiva, su “medio”, su espacio de actuación, es el enfrentamiento directo y abierto en presencia de una gran profusión de probables blancos enemigos. Su instrumento es la atrición, la destrucción de los objetivos que presente el enemigo y puedan ser detectados y adquiridos en toda la profundidad de su dispositivo de marcha o de ataque. Los dos últimos escalones enemigos, modernamente cada vez más alejados o profundos, son alcanzados por la aviación de apoyo táctico de largo alcance o con la cohetería balística o autónoma de medio alcance.

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¿Cuál es aquí el papel del hombre? Detectar y confirmar los blancos enemigos, intentar fijarlos si se trata de una patrulla o pequeña unidad de combate y llamar a su “ordnance” para que los arrase. Sólo sus unidades de élite, siempre escasas y, por tanto, excepcionales y preciosas, son formadas en la lucha cercana de infantería empleando sólo sus medios orgánicos.

En Irak y en Siria las bases islamistas están siempre en las ciudades y poblaciones más favorables a la actividad de sus distintas bandas. Y ellas están rodeadas o permeadas por fuerzas militares locales y foráneas. Ya al principio de la guerra, la inteligencia norteamericana interceptó un memorándum de 17 páginas escrito por Abu Musad al-Zarqawi, anterior jefe de Al-Qaeda en Irak, y dirigido a Osama ben Laden. En él le expresaba su preocupación por su supervivencia: “En Iraq no hay montañas donde podamos refugiarnos, ni bosques en cuya espesura nos podamos esconder. Hay ojos avizores en todas partes. Nuestras espaldas están expuestas y nuestros movimientos se realizan a la vista de todos”. Y este espacio geográfico militar es similar en Siria.

La Actuación de las Fuerzas militares contra la Insurgencia actual.

En los libros sobre la guerra de guerrillas, se trata de la táctica del cerco a las posiciones militares fijas o semipermanentes. Las guerrillas, privadas en las primeras fases de una revolución ideológica armada (Estado Islamico, al-Qaeda, Frente Moro, milicias de al-Shabab, comunistas, de lucha contra el ocupante extranjero) de suficiente capacidad militar, tienen sus pautas para atacar a dichas posiciones militares.

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En las zonas no dominadas por las guerrillas, pero limítrofes a las áreas bajo su control, es donde se desarrolla la lucha de aquéllas por desalojar al enemigo militar. Buscando también controlar esas áreas y realizar en ellas su adoctrinamiento ideológico de las poblaciones. Las bases guerrilleras sólo pueden crecer en espacio o aumentar su número, cuando el enemigo militar se retira. O cuando sus posiciones (puestos avanzados, cuarteles) son sometidas a un cerco más o menos cercano y ferreo. Que debe ser continuo en sus efectos: o sea, controlando las vías de aproximación y de salida de aquéllas. Para amenazar, hostigar, probar y atacar en su momento a las fuerzas cercadas. Y a las columnas de refuerzo y aprovisionamiento que acudan en su auxilio, mediante asaltos limitados, emboscadas y trampas y bolsas de fuego registrado.

En las regiones infestadas por las guerrillas, no necesariamente ocupadas por ellas, las posiciones militares son fortalezas protectoras, extensas y poco numerosas. Su guarnición es elevada. El conjunto militar evoca allí un bunquer ciego, torpe y poco móvil. Los militares realizan desde ellas operaciones de fuerzas especiales de exploración y contra posiciones guerrilleras y de marcha al combate sobre objetivos de zona, a cargo de columnas nutridas. Para ocuparlas y defenderlas, según las capacidades de las fuerzas militares. En esto es decisivo el compromiso y la moral de ellas.

Resultado de imagen de Bombing in Middle East BOMBARDEO DE SATURACIÓN DEL GOBIERNO SIRIO

En la guerra irregular contra las bandas del Estado Islámico, las fuerzas armadas y sus auxiliares utilizan en su estrategia operativa, algunos de los 10 principios militares de Mao Ze Dong para dirigir las tacticas de las guerrillas y de los semirregulares chinos. Aquellos fueron enunciado por Mao el 25 de diciembre de 1947 en su discurso ante el Comité Central del PCC. Veamos, en orden no necesariamente original:

1) Atacar primero a los enemigos aislados y esparcidos y después a las fuerzas enemigas más fuertes. 2) Tomar primero los pueblos pequeños y, finalmente, las poblaciones grandes. 3) No luchar poco preparados en combates, ni presentar combates en los cuales la victoria no sea segura. 4) Concentrar siempre para cada combate fuerzas absolutamente superiores a las del enemigo. 5) Aprovechar para destruir al enemigo mientras se mueve y es más vulnerable. 6) Usar los intervalos entre campañas para descansar y reagrupar y entrenar a las tropas…pero no permitir que el enemigo tenga una pausa, ni un respiro. 7) Tomar primero los pueblos pocos defendidos. Y, cuando las condiciones nos sean favorables, aquellos con defensas medianas. Y esperar a incrementar nuestras ventajas, para asaltar las ciudades mejor defendidas.

Esta estrategia operativa perfilada por Mao, empleando normas simples, didácticas y efectivas, es de un nivel militar bajo. Como corresponde a una insurrección que tenía que crecer, desarrollarse y extenderse. Y que empleaba a fuerzas campesinas iletradas y se armaba principalmente con las armas enemigas capturadas. Mao decía que él “tenía una opción de compra en los arsenales británicas”.

Resultado de imagen de ejercito iraquí chií TANQUE IRAQUÍ CON ESTANDARTE CHIITA…

Pero esta misma estrategia operativa ortodoxa del débil insurrecto contra el fuerte militar, es la que van a emplear las fuerzas aliadas aglutinadas y apoyadas por los EE UU y Rusia (en Siria), para combatir a una insurgencia islamista, atrincherada en sus bases urbanas. Y manteniendo el empleo masivo, reiterado y abrumador del fuego pesado moderno aéreo y terrestre sobre los insurrectos. Tanto en las batallas y combates que se planteen, como para el desgaste e interdicción de las posiciones islamistas, sus instalaciones y movimientos.

Buscando como objetivos estratégicos derrotar a los insurrectos y ocupar sus bases o posiciones. Que serían saneadas finalmente por una labor de policía. Bases que son los únicos objetivos duros, definidos y estáticos, que tienen los guerrilleros. A diferencia cualitativa de los objetivos difusos, elusivos, fugaces y escurridizos que ofrecen los guerrilleros en movimiento. Bases que se atacan directamente, empleando las fuerzas militares (a las que se supone mejor entrenadas y equipadas y, al menos, igual de motivadas, que los rebeldes) y su enorme potencia de fuego directo e indirecto.

El problema militar y social que hay aquí es que los grupos rebeldes árabes aliados, los peshmergas kurdos y los militares iraquíes y sus milicias leales, carecen de las virtudes militares de los ejércitos nacionales cabales. Y han adquirido hábitos no militares sobre la preservación de sus hombres en combate. Evitándoles a ultranza la mutilación y la muerte. En ello han influido decisivamente los orígenes religiosos y sociales de los distintos grupos combatientes “aliados” y sus intereses y objetivos divergentes, cuando no antagónicos, dentro de esas dos guerras civiles. Elementos y parámetros sociales contaminados, espurios y, aún extraños, ante el concepto de la Umma de fieles de un mismo dios, Allah.

 Resultado de imagen de shia tanks against isis ARTILLE-RIA  MECANIZADA IRAQUÍ EXHIBE SUS INSIGNIAS CHIÍES…

Siguen para ello esa estrategia operativa de ir muy poco a poco, ocupando primero las posiciones islamistas más débiles que rodean y defienden a las más grandes. Arrasando con el fuego pesado desde la distancia las posiciones islamistas descubiertas, que están entreveradas con las casas y refugios de los civiles. Porque la guerra la sostienen, tanto los estadounidenses como los rusos y todos sus aliados, en los terrenos urbanos de lucha que son las poblaciones ocupadas islamistas de Irak y Siria. Y la prolongación de la guerra, el mayor tiempo que emplearán para conseguir sus objetivos militares, preservando a sus hombres en el combate, lo pagarán los civiles. Con su sangre, con la destrucción de sus medios materiales y edificios y con masivos desplazamientos, buscando ya sólo salvar la vida y sin saber quién les acogerá y ayudará.

Veamos un ejemplo histórico de la actuación de fuerzas contrainsurgentes, en condiciones desfavorables para ellas. Las fuerzas antipartisanas alemanas en la URSS intentaron siempre no ser forzadas por los guerrilleros a la pasividad de la guarnición o la escolta. En su manual de “Guerra contra las Bandas” establecían que “la iniciativa debe ser siempre nuestra. Incluso si el comandante solamente tiene una pequeña fuerza a su disposición, no debe mostrar fallos en su resolución. Si es posible, cada acción de las bandas debe ser contestada”.

Resultado de imagen de german anti partisan operations PARTISANOS SOVIÉTICOS.

Los alemanes no sólo estaban obstaculizados en sus operaciones contra guerrilleras por una habitual inferioridad de hombres. Sino, también, por la heterogénea calidad de las que disponían. Sus tropas antipartisanas consistían en una siempre variable combinación de fuerzas de diversos orígenes y calidades: tropas de fronteras y tropas de seguridad y policía alemanas; tropas de seguridad de sus aliados en el frente del Este, especialmente italianos y rumanos; y una mezcla variopinta de fuerzas “rusas” aliadas de seguridad y de autodefensa, a veces, inseguras. El núcleo duro de las unidades eran los alemanes. En los puestos no se solían poner tropas homogéneas. En ellos las calidades se entreveraban, para que la presencia del fuerte animase al más flojo o novato, y le alejase los pensamientos de debilidad o deserción.

Resultado de imagen de german anti partisan operations BLINDADOS LIGEROS DANDO APOYO DE FUEGO EN UNA OPERACIÓN ANTI PARTISANA EN RUSIA.

Ante la imposibilidad de guarnecer su retaguardia en todo el territorio conquistado a la URSS, al oeste de una línea imaginaria trazada entre Leningrado y Stalingrado, los alemanes tenían que seleccionar muy bien los puntos de guarnición. Éstos pocas veces contaban con más de una sección de fuerzas contraguerrilleras. Además, se consideraba que con 4 o 5 hombres, el puesto podía ser defendido por un tiempo. Mientras, los otros, en 1 o 2 patrullas, salían a perseguir a los partisanos en las aldeas cercanas, a vigilar la vital línea de comunicaciones o a apoyar a otros puestos. Cuando se creaban nuevas unidades o si había un “sobrante” temporal de fuerzas antipartisanas, se formaban patrullas de exploración y combate, algo así como unas fuerzas de reconocimiento en fuerza, para localizar y hostigar a los guerrilleros. Cuando era necesario realizar una acción ofensiva mayor, ante una amenaza guerrillera o la localización de una concentración importante, incluso se traían temporalmente tropas de primera línea (de la zona operativa) para el ataque y destrucción de aquélla, generalmente buscando su cerco y aniquilamiento.

Es cierto que los resultados alemanes fueron limitados. Y también es cierto que el principal objetivo operativo de sus fuerzas antipartisanas se cumplió. Se mantuvieron razonablemente abiertas las líneas de abastecimientos desde Alemania, Polonia y Rumania hasta las retaguardias de las fuerzas alemanas y de sus aliados en el Este. Y el flujo de hombres, armamentos, equipos, repuestos y mercancías que recibieron fue constante, para permitir el gigantesco esfuerzo de guerra contra los casi inagotables recursos de la URSS. Millones de prisioneros soviéticos fueron enviados al Reich y hacia allí retornaron incontables unidades y hombres de la Wehrmatch, en sus continuas rotaciones.

LOS FACTORES TÁCTICOS Y LA SORPRESA MILITAR.

LOS FACTORES TÁCTICOS METT-TC DE LA MISIÓN RECIBIDA DEL MANDO CONDUCTOR.

La Misión (M) condiciona el empleo de la sorpresa, en cuanto define el “ambiente táctico”, por encima del componente meramente espacial, en que ésta se puede aplicar y donde se desenvolverá. El cumplimiento de la misión recibida determinará decisivamente las posibilidades de concepción y aplicación de la sorpresa. Al definir y expresar aquélla, el objeto de las acciones múltiples y convergentes de los esfuerzos y medios asignados por el mando superior a un jefe táctico. La detección por la exploración o las unidades de acción avanzadas de una posibleinterfase de acciónfavorable sobre el enemigo, no faculta per se al mando a apartarse del cumplimiento de la misión del jefe superior.

El Enemigo (E) es el objetivo esencial y principal de un mando. Y la sorpresa es un factor multiplicador esencial de sus potencialidades y medios, para cumplir la misión recibida y coadyuvar a ello. La sorpresa debe entonces buscar: la dislocación espacial o funcional del enemigo; o la merma económica de sus capacidades; o un cumplimiento más rápido y eficaz de la misión encomendada; o una ventaja posicional del propio despliegue, para maniobras propias inmediatas; o el ataque decisivo o el contraataque a las vulnerabilidades críticas o secundarias del enemigo, según el plan del mando superior.

El Terreno (T) y, por extensión, el espacio es el soporte esencial del “ámbito táctico” de la acción militar. Ésta lo debe emplear siempre en provecho propio, tanto en el ataque como en la defensa. En las maniobras rápidas, características de las sorpresas, se preferirá usar el terreno favorable a las armas empleadas, para que favorezca el ritmo o tempo y el impulso o momento de ellas.

Así, los tanques (cuyo modo de lucha es el ataque) se emplearán favorablemente en terrenos ligeramente ondulados y con gran dominio por las vistas, sin cortaduras, ni corrientes de agua o afloramientos rocosos importantes. Sin embargo, la sorpresa cabal puede necesitar el empleo de tanques en terreno difícil, no imposible, para ellos, con tal de que aquél no sea esperado por el enemigo. Incluso, empleando en la punta de avance menos unidades blindadas de las habituales, que, con la sorpresa, harían sentir con su presencia igual potencia de fuego y de choque.

Los terrenos dotados de cubiertas y/o ocultamientos y la noche y los fenómenos o meteoros atmosféricos (lluvia, nieve, granizo), que restan visibilidad y disposición combativa en los defensores, favorecen el movimiento al combate de los medios de la sorpresa. También permiten su ocultamiento temporal en zonas decididas de descanso y de partida. Los trozos de terrenos incómodos y/o desagradables facilitan el acercamiento final de los medios de la sorpresa: cunetas, bordes de las vías junto a las aceras, paredes verticales que sean practicables, sembrados, matorrales, humedales. A cambio de molestias y de tiempo en el avance, ganaremos en el empleo eficaz de la sorpresa.

En la defensa, se hará uso del terrano quebrado, con alturas ocultantes relativas y cubiertas para las pequeñas unidades (zonas urbanas y fabriles); apoyándose en parte en la pendiente posterior y en obstáculos naturales (ríos, manchas de árboles, etc.) paralelos al trazado de la posición defensiva; que dificulten o desvelen los grandes movimientos enemigos, rompiendo su impulso, y faciliten el rechazo desde posiciones propias favorables. El contraataque desde la profundidad de la zona táctica propia sobre el revés o el flanco de las puntas de avance enemigas, preferiblemente después de su empeño, será un empleo de la sorpresa muy eficaz. Las trampas de fuego (fire bags), los campos de minas dispersos y pequeños, los golpes de fuego desde los puntos de defensa y nidos de resistencia, retenidos hasta las distancias próximas con el enemigo, son sorpresas defensivas, pero más esperadas por el enemigo.

Basándose en las características del terreno y fijándose en las particularidades de alguna parte del ámbito táctico (enemigo, misión, terreno, oportunidad) se planeará y decidirá la sorpresa. Y se implementará su montaje despliegue, soporte y desarrollo, siguiendo un flujo suficiente, protegido y continuo.

Las Tropas (T) necesarias para ejecutar y cumplir la sopresa concebida y decidida, deben ser apropiadas para la misión por sus características. La sorpresa es una acción ofensiva sobre el enemigo, desarrollada inesperada, rápida y desconsideradamente, en general. El equipo de los hombres y el apoyo aéreo y artillero deben ser los necesarios y suficientes, conforme al plan decidido. Además de su entrenamiento general, los hombres deben recibir el entrenamiento específico, en función de las características de la misión y las acciones a desarrollar. Las características de obediencia e iniciativa, paciencia, resistencia y sobriedad, cualidades físicas, entrega y espíritu de grupo, compromiso con la misión tienen que ser las mejores en los hombres. Ya que ellos serán una parte importante de las acciones. Y actuarán como jefes y responsables de ellos mismos y de sus compañeros de misión, en determinados momentos.

Es importante un entrenamiento completo en tiempo real de la misión. Hay aparatos que fallan a las X horas de uso. La tensión sobre los hombres y sus esfuerzos sostenidos afectan a su confort y a su eficacia y rapidez de actuación. Con repercusiones en su disposición combativa, su alerta y la precisión de respuestas.

Muchas veces el fuego pesado se empleará para ocultar al enemigo nuestra sorpresa. La coordinación de distintas armas en una misma misión o sector, es un punto crítico de ésta. Por ejemplo, unidades de infantería, reforzadas por pelotones de ingenieros y apoyadas por unas secciones de tanques, cruzando un bosque no cerrado para alcanzar sorpresivamente una posición enemiga en la profundidad de su despliegue. Al actuar en un mismo sector de avance o ataque, la coordinación entre las pequeñas unidades debe ser ensayada y confirmada.

El Tiempo (T) de la misión es un factor decisivo de su éxito. Por un lado, debe ser el oportuno. Por otro, el tiempo debe ser suficiente y uniformemente acelerado en los “ciclos de acción” sucesivos del desarrollo de la misión. Para que la concentración, la secuencia o la simultaneidad de empleos y la contundencia de las acciones demuelan el objetivo humano al que se apliquen, una vez coneguida la sorpresa.

Es necesario considerar siempre que todas las acciones necesitan para ocurrir un tiempo planificado estimado más un tiempo complementario corrector. Éste dependerá del grado de complejidad de la misión: unidades, apoyo logístico, acciones demostrativas coadyuvantes, distancias a recorrer, dificultades de traslación, presencia e intención del enemigo, simultaneidad o secuencia de empleo, coordinación. Y se origina en los fallos que surgen en las actividades humanas cualesquiera y en los errores pequeños y medianos que se cometen por los jefes y hombres. Un error grave supondría que la sorpresa estuvo mal calculada o ejecutada y es un error operativo grave.

Los Civiles (C) no deben ser dañados en una misión sorpresiva. Incluso cuando el enemigo se mezcle y proteja en un ámbito civil, es posible definir y concretar un objetivo puramente militar. Para aislarlo, atacarlo y extirparlo con precisión y limpieza militares. Aquí es necesario el empleo de las armas orgánicas de la unidad terrestre atacante, que limitan los daños no deseados y concretan sus efectos en los blancos seleccionados.

Es de señalar que el fuego pesado indiscriminado aéreo y de artillería es un arma de resultados despiadados y desparramados para el empleo en medios urbanos. Su objetivo no es cegar, perturbar o neutralizar al enemigo. El fuego pesado excesivo e insistente busca destruirlo. Que es el objetivo más incierto y menos económico de todos. Tanto los soviéticos como los occidentales lo han empleado con profusión en las guerras civiles del Asia del suroeste. Su uso tiene como objeto destruir de lejos y previamente al asalto, las posiciones enemigas en los poblados. Evitando en lo posible que las fuerzas propias luchen a las distancias próximas con los rebeldes islamistas.

LA TRANSITABILIDAD EN LAS OPERACIONES MILITARES

Introducción.

La “transitabilidad es la dimensión geográfica, tanto superficial como espacial, donde tienen lugar las operaciones militares.

Está enmarcada principalmente por la capacidad superficial de un terreno para sostener y permitir el tránsito de determinados medios o capacidades militares. Se completa modernamente en una dimensión espacial, por el alcance de los medios de fuego lejano y por las aeronaves de todo tipo.

La transitabilidad tiene funciones o condicionantes independientes y absolutas, como son el tiempo de paso por un punto, el tiempo de recorrido entre dos puntos y la no simultaneidad superficial de los medios militares.

La transitabilidad posee también funciones relativas, dependientes de la geografía en general. Están condicionadas por la red viaria, ferroviaria y fluvial (geografía urbana) y por el clima, la hidrología, la orografía, la estación del año, la meteorología e incluso la hora del día (geografía física). Éstas funciones varían con las distintas superficies nacionales y regionales.

La transitabilidad determina la facilidad o la dificultad física para la rapidez de la maniobra y, en consecuencia, condiciona básicamente el tiempo total de las operaciones, a través de la fase de ejecución de los “ciclos de acción” sucesivos. Estos pueden descomponerse en observación, evaluación, decisión y ejecución.

Las redes de transporte y la transitabilidad.

Las redes viarias y ferroviarias son el soporte físico más idóneo para conseguir bajos tiempos de ejecución en las operaciones. Sus características de transitabilidad son su disponibilidad en la zona de operaciones, la resistencia de su firme, las condiciones de saturación del tránsito y los estrechamientos o puntos críticos en las vías y los cortes de continuidad.

En efecto, el tiempo de paso de un móvil por un punto dado es cuasi instantáneo: a 40 Km./hora recorre más de 11 ms por seg. Pero, cuando se trata de una columna de más de mil vehículos de todas clases, p. e., una división blindada occidental, recorriendo una distancia de 200 Km. en formación de marcha y a lo largo de una sola vía rápida moderna, el tiempo de paso de esa unidad por un punto tiende a confundirse e igualarse con su tiempo de recorrido en esa marcha y se acercará a las 8 o 9 horas. Cuando ambos tiempos se asemejan en la práctica, podemos decir que una vía está saturada.

Convoy Indio Del Ejército De Camiones Foto de archivo editorial - Imagen de  indio, himalaya: 38314978

Otra característica de las redes terrestres como limitadoras del tiempo o ritmo de avance son los estrechamientos en la misma como son los puertos de montaña, poblaciones pequeñas y medianas y los puentes sobre obstáculos. Al prolongar el tiempo de paso (son elementos casi puntuales en el mapa), alargan el tiempo de recorrido en vías saturadas o exclusivas.

También es limitadora del ritmo o tempo, la resistencia de dichas vías a soportar grandes pesos. Las carreteras que soportan pesos de 40 Tm en vehículos de varios ejes están limitadas a la red principal de carreteras de los países desarrollados. La razón es que la presión que ejerce un eje sobre el pavimento es función del cubo del peso sobre el mismo. Así, cualquier crecimiento del peso soportado tiene un efecto exponencial en el suelo y los costes de construcción y de mantenimiento de las carreteras se disparan. La disponibilidad viaria para lograr un buen ritmo de avance es problemática, ya que fuera de los países citados es muy común, incluso, la ausencia de carreteras. Más que de transitabilidad, se podría hablar de intransitabilidad, como parámetro de la maniobra, contra el que esforzarse físicamente para moverse militarmente.

Large group of German troops advancing up a hill on the Eastern Front. :  GermanWW2photos

                SIN ATAQUES DE LA ARTILLERÍA O LA AVIACIÓN…

Podemos pensar, en principio, en usar la dimensión superficial o incluso la espacial para mejorar la transitabilidad de la zona, en los diferentes casos en que las condiciones mejores previamente citadas ya no existen. La primera nos lleva a una formación mecanizada a campo través y debidamente apoyada logísticamente, que sería el ideal imaginativo de los estrategas y tácticos más avanzados durante la década de los años treinta del pasado siglo. Pero hay problemas.

NDP 2020: Mobile column to cover record 200km route and reach more  heartland areas, Singapore News & Top Stories - The Straits Times

Por un lado, el mejor vehículo todo terreno o de orugas se mueve mejor en una carretera que por el campo, por “fácil” que sea el recorrido. Para un peso en carga útil dada, los vehículos de orugas tienen más tara que los vehículos favorables a los firmes estables o de ruedas. Para pesos totales dados, los vehículos tanto de orugas como de ruedas que avanzan a campo través, tienen más desgastes, más averías y consumen más combustible, que los que circulan por carreteras. Ello plantea un doble inconveniente económico y logístico de muy difícil solución.

Movement of military vehicles through SoCal is routine and not related to  coronavirus, officials say | KTLA

Por eso, lo ideal es operar por vías de firmes estables: usando la gran capacidad del ferrocarril en las marchas hasta poco más allá del centenar de Kms del frente o del enemigo y la red de carreteras hasta donde permita la situación operativa y la necesidad de desplegarse desde la marcha. Y combatir a campo través, aprovechando las enfiladas de tiro, las cubiertas y los ocultamientos, las características tácticas del terreno.

La dimensión espacial también encierra una imposibilidad, parecida a la saturación de las vías terrestres, que prohibe la llegada simultánea a un punto de numerosos vehículos aéreos. Bien las naves aéreas vuelan en fila, llegando a la misma hora, pero extendidas lateralmente o bien van en hilera para descargar o arribar sucesivamente en un “solo” punto extenso o gordo de operaciones. Los helicópteros dan resultados más concentrados que los de los aviones, pero éstos tienen más capacidad de carga para los hombres, sus armas y los medios.

Las características de los terrenos y la transitabilidad.

Los canales y las corrientes de agua, como cortes de la continuidad del tránsito, constituyen otro condicionante relativo de la transitabilidad de una zona.

Por un lado, constituyen un limitador del impulso de maniobra casi inevitable. En efecto, en casi cualquier dirección que se siga un recorrido operativo durante los suficientes Kms, se termina afrontando el cruce de una corriente de agua natural o artificial. Ya hemos visto los puentes que los superan, como parte de una red viaria, pero no siempre existirán o estarán a mano. Dados los actuales medios anfibios y de compuertas de vadeo, el principal obstáculo al tránsito lo ofrecerán las márgenes de dichas corrientes. Habrá que considerar, entonces, la pendiente de ambas orillas y las características de resistencia, adherencia, consistencia, etc. de ellas y de sus terrenos de aproximación inmediata.

Driving "Wave" on the shore of the enemy. Part one

Sin embargo, los ríos y canales son también un medio de inserción dentro de un territorio de una patrulla de combate tipo sección. A una velocidad de 4 o 5 Kms/hora de avance por el agua, puede la patrulla recorrer varios cientos de Kms en 3 o 4 días.

British Troops Show Off Amphibious Skills In River Crossing

Los efectos del clima, de la estación, de la hora se superpondrán a los condicionantes ya citados, agudizándolos o mitigándolos, a nuestro favor o en contra. Recordemos que la Naturaleza es neutral y cortejable.

La orografía merece un tratamiento específico, por su especial influjo directo en la transitabilidad. La orografía afecta a la transitabilidad al dificultar el desarrollo del trazado vial y al aumentar la pendiente a superar en todas las marchas. El cruce transversal de líneas de altura puede llegar a ser impracticable, excepto por los desfiladeros y los puertos de montaña, generándose auténticos embotellamientos, que colapsan el impulso de la maniobra e impiden los despliegues o desdoblamientos de las unidades que los cruzan. La lucha en las alturas tiene un centro de gravedad genérico en el control de dichos pasos.

Disminuyendo ya en gradiente de altura, existe un factor menos evidente, pero más frecuente y muy importante, que es la “caída” (como pequeño desnivel). Llamamos caída a las variaciones de altura desde unos metros hasta algunas decenas de metros con relación al entorno inmediato. Se presenta en el campo a través, en terrenos de más o menos ondulación y en terrenos quebrados e incluso en tramos de las carreteras que por ellos transcurren. Tiene también una expresión en las zonas urbanas, tanto residenciales como industriales, porque los edificios, casas e instalaciones y conducciones también conforman “alturas ocultantes relativas”. Éstas generan protección y peligro, en definitiva, oportunidades y riesgos, y son otra expresión de la “caída”. Una puntada o detalle: un desnivel de poco más de 2 ms permite ocultar el casco de un tanque o de un vehículo de combate de infantería en un terreno suavemente ondulado, de pleno dominio por la vista.

The Destructive Age of Urban Warfare; or, How to Kill a City and How to  Protect It - Modern War Institute

Las zonas urbanizadas o industriales conforman líneas de “caída” muy numerosas, paralelas y transversales, que se entrecruzan. Ellas canalizan todo el esfuerzo bélico en dichas zonas, generando innumerables “interfases de acción” táctica con el enemigo, que están determinadas frecuentemente por condiciones de sorpresa. Estas zonas, en definitiva, paralizan el impulso de las unidades y generan en ellas «atrición» (en medios militares) y «desgaste» (en logística), desproporcionados a los resultados puramente militares obtenibles con su ocupación a viva fuerza.

The City Is Not Neutral: Why Urban Warfare Is So Hard - Modern War Institute

                                            UNA RÁPIDA EMBOSCADA…

Para la lucha de invierno, pueden consultar nuestro artículo «La Talvisota o la guerra de invierno ruso finlandesa de 1939».

                                      TOMANDO UN DESCANSO…

El bosque sería una variante especial de este caso de lucha. Que ofrece insuperables obstáculos antitanques, ocultamiento y algo de protección o cubierta, hasta las distancias de la lucha de infantería.

La Geografía y la Guerra: unos Apuntes II.

(CONTINUACIÓN)

Existe una importante división entre los terrenos abiertos (de cultivo y pastizales) y los de difícil transitabilidad (bosques, pantanos, zonas quebradas y urbanizadas) que condicionan seriamente las formas de lucha, basándose en las probables distancias de combate y de fuego de las fuerzas opuestas. Las armas medias y pesadas de fuego directo tienen un alcance efectivo considerablemente mayor que el que les permite la lucha a las distancias cercanas. Además, esas condiciones afectan directamente a las velocidades de avance, al control de las unidades subordinadas por los mandos y a las bajas. Así, las fuerzas del grupo de ejércitos (Frente) 1º de Bielorrusia del mariscal Georgi Zhukov cruzaron en el mes de enero de 1.945 más de 450 Km., desde Varsovia hasta la línea de los ríos Oder-Niesse, enfrentándose en terreno favorable para las fuerzas motorizadas a una Wehrmacht que ya se desintegraba exhausta. Y que se defendía en frentes discontinuos, formados por unidades de infantería apoyadas insuficientemente por la artillería, los medios antitanques y la aviación, tanto de caza como de apoyo a tierra. En los que era fácil insertar sin ruptura previa a un grupo móvil soviético, que atacaría por su retaguardia o de flanco a un sector de la defensa alemana, para ayudar decisivamente a desmoronarlo y batirlo. Ya que las fuerzas mecanizadas alemanas, capaces de realizar el contraataque operativo desde la distancia contra esos grupos móviles de incursión, eran a veces insuficientes para esas misiones. Sin embargo, ganar la batalla de Berlín, una inmensa zona urbanizada extensa, guarnecida y fortificada, donde participó también el 1er. Frente de Ucrania del mariscal Koniev y que duró desde el 16 de abril al 8 de mayo. le costó a los soviéticos más de 300 mil bajas e ingentes pérdidas materiales.

(detalle) de La Rendición de Ulm, 20 de octubre de 1805 - Napoleón y los  generales austriacos, 1815                        NAPOLEÓN RECIBE LA RENDICIÓN AUSTRIACA EN ULM.

Se llama terreno clave a aquél que contiene ciertos rasgos o características, cuya posesión da a una fuerza militar una ventaja significativa sobre su oponente. Ya hemos dicho lo importante que son las vías de comunicaciones, más que alguna zona prominente de un terreno, para las operaciones de las grandes unidades. Los nudos o cruces de aquéllas son especialmente valiosos. De ahí el interés de controlarlas y de negarlas al enemigo. Por su parte, las ciudades cercanas son interesantes como bases logísticas (nudos de transporte y depósitos adecuados de todo tipo de materiales). Está lejana la época en que los ejércitos se apreciaban y medían, viéndose quizás por primera vez, mientras se desplegaban a la vista de su enemigo o, al menos, de sus jefes a caballo en una cierta altura. Procurando ambos contendientes en su maniobra, situarse en la parte más alta de un terreno suavemente pendiente (si era muy descarada, el otro no atacaría) o de espaldas al sol. E inducir al otro a atacarle, si su movimiento de acercamiento a la zona no lo había hecho ya. Además, las posiciones en las alturas relativas permitían observar con más tiempo la llegada a pie del grueso de los enemigos, observar su despliegue de marcha y el orden y la disciplina de sus unidades en la maniobras de aproximación y de desdoblamiento, de lo cual sacaban los jefes unas impresiones de valoración finales. Esos serían las características de los terrenos claves en la lucha inmediata. Hoy en día, las posiciones de combate en las crestas y en la pendiente anterior siempre atraerán un fuego enemigo directo e indirecto preciso y corregible fácilmente. Y no digamos si están mal camufladas o están en terrenos nevados. Estas localizaciones son aptas para los observatorios de las armas y para cortas fracciones de seguridad, con tareas de avanzadas de combate, prontas a replegarse tras las posiciones más o menos preparadas en la vertiente posterior.

Las tácticas y las técnicas de lucha según los terrenos.

Los ejércitos europeos y estadounidenses consideran terrenos de combate habituales a las colinas y las llanuras. Las montañas, los desiertos y los terrenos árticos son considerados medios extremos de lucha, que requieren el empleo de unidades especializadas con entrenamiento, tácticas, técnicas e incluso medios especiales. En las montañas, con abruptas pendientes, los vehículos son confinados a las pocas, estrechas y tortuosas carreteras existentes. Y la marcha a pie de las tropas, fuera de ellas, es muy lenta y dificultosa. Evidentemente, el despliegue de combate es difícil y pobre hacia cualquier dirección. Los puertos o pasos y los desfiladeros son aquí puntos críticos de la lucha. Una fuerza pequeña, aguerrida y equipada puede bloquear y retrasar a tropas mucho más numerosas, y defenderse de ellas. En los Balcanes, al final de la última guerra mundial, las pequeñas bandas de guerrilleros yugoslavos de Tito consiguieron retrasar la retirada hacia sus metrópolis, atravesando los Alpes Dináricos, de las fuerzas alemanas e italianas acantonadas allí. Por otra parte, la doctrina de los marines estadounidenses llama “envolvimiento vertical”, al descenso masivo de helicópteros de ataque y de transporte en la guerra de montaña, apoyando la maniobra terrestre. Esto es hasta el presente más bien una planificación optimista que un análisis histórico. La vulnerabilidad de los helicópteros en vuelos a baja altura y a sus velocidades de aproximación y de ataque lo hace costoso y de difícil realización frente a una defensa contra aeronaves enemiga eficaz y surtida de sistemas diferentes para esta lucha.

MOUT & CQB - Combate en población - Squad ALPHA

      PELOTÓN DE INFANTERÍA INICIA SU AVANCE EN POBLACIÓN.

De la guerra en los desiertos se ha hecho a veces un paralelismo con la guerra naval, imaginando a las unidades mecanizadas maniobrando sin limitaciones en todas direcciones. La historia de las campañas en los desiertos del norte de África en la II Guerra Mundial brinda un panorama muy diferente. Los desiertos rara vez permiten ese movimiento tan libre y rápido fuera de las vías más o menos establecidas. Además, la arena suelta y las pendientes abruptas aumentan las dificultades de transitabilidad. Por su parte, la erosión tiende a producir laderas y orillas de cauces (wadis) más angulosas y pronunciadas, formando así cortes transversales no esperados. La enorme fluidez de aquellas operaciones norteafricanas se debió más a que se trataba de pequeños ejércitos maniobrando en gigantescas zonas de terreno, que a las facilidades que les daba éste para su movimiento.

Para la lucha convencional en los terrenos helados puede tomarse como ejemplo la guerra de invierno o Talvisota finlandesa de 1939-1940, que hemos tratado extensamente en otro artículo publicado en este blog militar.

La Infantería de Marina de España recibirá 34 nuevos vehículos anfibios de  combateLOS VEHÍCULOS DE COMBATE DE INFANTERÍA DAN APOYO DE FUEGO DIRECTO PESADO A LA INFANTERÍA EN LA LUCHA URBANA.

El ataque a las poblaciones dispuestas a defenderse es una de las operaciones más onerosas, duras y peliagudas que se pueden emprender. La acción es de atrición y desgaste, lenta, sin lucimiento, enervante de la moral y de las fuerzas físicas y anímicas de los hombres y traicionera como pocas, con tal de que el enemigo sea capaz y esté decidido. El terreno urbano es uno de los más favorables para la defensa. Las zonas urbanizadas de cierta extensión brindan a la defensa unas propiedades singulares de protección y ocultamiento y dificultades para la rápida movilidad en fuerza de ambos enemigos. La falta de vistas adecuadas dificulta la observación, la cohesión de las unidades atacantes y su cooperación. La eficacia exige entonces ceder la iniciativa en las “interfases de acción” con el enemigo a los jefes subalternos u oficiales y suboficiales. Por realizarse a las distancias cercanas, la lucha en las localidades y zonas fabriles y logísticas es una tarea de la infantería. Los infantes contarán con el apoyo de los ingenieros, la artillería y aún de los tanques durante su ataque sistemático a un enemigo resuelto en pleno alistamiento de combate. La “interfase de acción” es nuestro concepto espacial que define la zona y el espacio inmediatos donde desarrollamos la acción violenta sobre el enemigo y sus medios, siguiendo criterios y formas de lucha adaptados al carácter de nuestros objetivos y a las características de la lucha. En poblaciones pequeñas y aún medianas y con un enemigo con defectuosa o incompleta disponibilidad combativa, es muy posible poder dar un golpe de mano, desbaratar su defensa y ocuparlas. Avanzando rápidamente desde la profundidad propia, una fuerza combinada de infantería mecanizada o motorizada y tanques, con éstos formando el primer escalón de aproximación. Una condición necesaria para ese éxito es una buena exploración táctica previa, que no haya sido rechazada o perturbada por las fracciones de seguridad enemigas.

                                    NO FUE GUERRA DE MOVIMIENTOS.

También puede ser especialmente favorable un ataque simultáneo desde direcciones opuestas contra algún estrechamiento, preferiblemente central, en las ciudades alargadas, independientemente de su extensión total. Que permitan así poner el pie firmemente en ellas desde dentro, romper la cohesión del despliegue de su defensa, dislocar sus comunicaciones y dispersar su fuego pesado de rechazo. Por ejemplo, el eje Casa de Campo- Palacio Real- Mayor- Alcalá o Carrera de San Jerónimo- El Retiro- O’Donnell sería un eje útil para este tipo de ataques en Madrid. La conducción de las fuerzas atacantes convergentes debe estar muy coordinada para que tenga éxito la operación. El sector ocupado por los atacantes debe ser ensanchado rápidamente, mediante acciones muy enérgicas, hasta garantizarle un ancho operativo, variable según los casos. Otras veces, el ataque a las poblaciones no importantes ocupadas por el enemigo puede evitarse. Una maniobra hábil de una fuerza interarmas (enlazada tácticamente con su grueso), al interior de la zona operativa enemiga y a suficiente profundidad, que bloquee o amenace gravemente la línea de abastecimientos de la población, puede volver irrelevante su defensa para los planes enemigos. El principal peligro que presentan las localidades en estos casos, es que desde ellas se puedan lanzar contraataques de flanco o de revés contra los atacantes que las rodean o superan.

FRIEDRICH PAULUS "El MARISCAL que SUCUMBIÓ en STALINGRADO" - Generales en  la Segunda Guerra Mundial - YouTube

EL PRIMER MARISCAL ALEMÁN QUE CAPITULA SU EJÉRCITO.

A finales de agosto de 1942 los alemanes comenzaron a operar contra Stalingrado. Dos meses después, las posiciones soviéticas en la ciudad se reducían a unas pocas zonas aisladas, llenas de cascotes y deshechos, de no más de 275 m. de profundidad, abrazadas a la ribera derecha del Volga. Estas islas de resistencia, forjadas en el horno de las privaciones y de la resistencia a numerosos ataques alemanes, se convirtieron en irreductibles. Dos fueron sus secretos estructurales: los alemanes jamás consiguieron aislar la ciudad de la otra ribera del río, que garantizaba la continuidad de la defensa hacia una retaguardia inalcanzable para aquéllos. Y la defensa rígida en las zonas citadas se ancló en edificios de estructura de hierro, cubiertos con planchas metálicas, y con una capacidad de resistencia casi indefinida. El elevador de granos junto a la estación de trenes, al sur (demasiado estrecho y aislado para resistir indefinidamente), y las varias fábricas Octubre Rojo (de armas ligeras), Barricada (de tubos de artillería de gran calibre) y Dzerzhinski (de tractores, reconvertida para fabricar los T-34 modelo 1941), de sur a norte, son los ejemplos. El 6º ejército alemán, la “gran unidad” de su clase mayor de toda la Wehrmatch, va a desperdiciar en Stalingrado sus ventajas operativas de movimiento con flexibilidad y agilidad. Que le permitían mantener la libertad de acción y la iniciativa en sus acciones ofensivas, como principios estratégicos decisivos. Y ello a cambio de utilizar sólo tácticamente sus capacidades de fuego y de combate en las distancias próximas, para reducir a un enemigo dispuesto ya férreamente a no ceder más terreno, a resistir hasta la muerte en la defensa de la ciudad. “No hay tierra para nosotros más allá del Volga”, fue su tétrico y decidido lema. Un enemigo cuyos jefes y altos mandos estaban animados sólo con la esperanza de que su Stavka o Estado Mayor Central tuviese tiempo de reunir y desplegar las reservas suficientes, para arrollar los flancos insuficientemente protegidos del despliegue estratégico alemán, en torno al 6º ejército, a cargo del 3º y 4º ejércitos rumanos. Así, el 6º ejército se agotó inútilmente, sin resultados decisivos. La campaña terminó el 2 de febrero de 1943, con la rendición por el mariscal von Paulus de los restos de su ejército, convertido en una masa enorme de hombres armados sin capacidad operativa, sin ilusión, sin motivación… Se habían empleado a fondo en una geografía inadecuada y adversa.

(FINAL).

La Geografía y la Guerra: unos Apuntes I.

En una ocasión, el mariscal Montgomery atribuyó la victoria operativa o táctica a la adecuada y favorable combinación de “transporte, administración y geografía”. Este comentario puede ser muy discutible sacado de su contexto: “Monty” mandaba un grupo de ejércitos. Pero define bien los problemas que el “mando gerencial” enfrenta, en la gestión de sus múltiples recursos militares y logísticos, para el logro de sus objetivos estratégicos y de campaña. Una vez tomada la decisión política y de la estrategia nacional de emprender una guerra y de cómo desarrollarla, los problemas de su realización son influenciados intensamente por la geografía.

Introducción.

Y el principal tema estratégico de decisión es entonces dónde y cómo empeñar las fuerzas y los medios disponibles. Por lo tanto, nos van interesar aquí las combinaciones de las tácticas y de los terrenos en las distintas formas de lucha y en las variadas condiciones geográficas del medio de actuación.

El mapa geográfico militar es uno de los instrumentos más poderosos para la inteligencia, la decisión y los mandos. Desde los EEMM a los cuarteles de compañía, los mapas son un medio de reunir, guardar y exhibir la información táctica y logística, para calcular los movimientos propios y de los enemigos, y conocer las direcciones de acción de los contendientes. Emil Ludwig escribió sobre Napoleón: “Tanto en las paradas prolongadas, como en los altos de las marchas, el mapa estaba siempre a su alcance, en la tienda o en el carro, en el campamento o junto al fuego. Cruzando todos los países y durante toda su vida, el mapa iba con él. Lleno de pinchos de colores, enmarcado por un par de sólidas brújulas e iluminado en las noches por 20 o 30 velas. Éste era el altar de sus oraciones. Y éste era el verdadero hogar del hombre que no tenía hogar”. Este cuadro literario, ilustrativo y brillante se perfecciona y concreta hoy en día en los mapas de “situación general” y de “situación del enemigo” de las secciones G-1 y G-2 de los EEMM y las S-1 y S-2 de las planas mayores.

La necesidad de cada mando de conocer los terrenos es función del alcance de su decisión en el espacio y el tiempo. Por encima de la división, la preocupación y el interés residen en las líneas de comunicaciones de las zonas de actividad. Estos mandos no luchan tácticamente, sino que dirigen y mueven unidades y grandes unidades hacia y desde la gran zona de operaciones decidida. Su tiempo de actuación es de horas e incluso de días o semanas. Esto es debido a los tiempos requeridos para mover las divisiones, los cuerpos y los ejércitos a sus destinos operativos, y que alcancen su disponibilidad combativa. Y para aproximar y posicionar los medios de reequipamiento, de abastecimiento y de transporte a corta distancia suficientes para ellos.

La difícil guerra urbana…

Las decisiones tácticas a nivel de división e inferiores requieren una información geográfica más detallada, actualizada y oportuna. Aquéllas pueden tener un impacto sobre la rápida evolución de la operación o del combate, en cuestión de minutos o incluso segundos (los fuegos directos medios y pesados). Los mapas deben estar aquí tachonados y enriquecidos de detalles tácticos importantes. Es necesario conocer: los sectores de tiro, preferentemente rasantes, de las armas de tiro tenso; las facilidades de despliegue de los vehículos a oruga fuera de las vías de firmes más o menos estables; las posibilidades para el rechazo y el ataque en todas sus modalidades de los terrenos de operaciones; los cursos de agua naturales y artificiales que cortan más o menos perpendicularmente las direcciones de avance propias y ajenas; los cruces (puentes de diferentes anchos y características) y los vados para practicarlos, y la resistencia de los terrenos de aproximación a ellos; las posibles zonas de aterrizaje de los helicópteros y los hitos y características singulares de los terrenos que delimitan sus corredores de aproximación y de ataque; los posibles observatorios con largas vistas para la artillería propia y las zonas para su despliegue oculto y desenfiladas de los fuegos directos enemigos; las posibles vías de aproximación a las zonas deseadas, ocultas de las vistas desde los lados enemigos, y sus alturas dominantes; las zonas de operaciones donde crearemos los centros de gravedad antitanque y de ingenieros, y el material de éstos que necesitarán para sus misiones las restantes unidades apoyadas por ellos, en función de sus terrenos, etc. ¿Quién completa y enriquece los mapas físicos de la escala adecuada con los datos y las valoraciones necesarias, para darle trascendencia operativa? La inteligencia propia en sus distintos niveles de actuación. Que se elabora por las unidades específicas, en base a la información recibida de la exploración y el reconocimiento de los batallones y compañías con esa tarea, de la exploración aérea de los satélites y de la aviación tripulada y no tripulada y de la exploración de combate de todas las unidades.

Las Relaciones entre la Geografía y la Defensa.

Muchas de las experiencias sobre las condiciones ambientales extremas, que han excitado la curiosidad y el interés de los científicos, fueron emprendidas inicialmente con propósitos militares. Así, en muchos casos, las operaciones de guerra permitieron descubrir y conocer distintos fenómenos naturales, que nos han llevado a entender mejor el mundo en el que vivimos. En 1.944 los pilotos de los bombarderos estadounidenses que atacaban el Japón, descubrieron una fuerte (de más de 325 Km. por hora) corriente de aire, que circulaba a unos 900 ms. de altura y en dirección oeste, hacia los 40º de latitud norte. Los aviones, principalmente las Superfortalezas B-29, destinadas en exclusiva en el teatro de guerra del Pacífico, y sus cazas de escolta, utilizaron entonces esta corriente para regresar a sus bases continentales en China, y empleando mucho menos combustible en su recorrido total. Ello permitía aumentar la carga útil de bombas o la autonomía de vuelo. Señalaremos que los costosos esfuerzos para capturar Iwo Jima (recientemente se han rodado 2 películas sobre el tema, desde los puntos de vista de ambos enemigos) se debían a la necesidad operativa de poseer una base aérea más cercana al Japón metropolitano, que supusiera una ayuda al vuelo de los bombarderos estratégicos. Éstos gastaban demasiado combustible en vencer los vientos frontales que enfrentaban en su viaje en dirección oeste. Así, lo que se denominó la “corriente en chorro”, supuso un paso importante en el conocimiento de la circulación en la alta atmósfera.

El desarrollo de los cohetes balísticos estratégicos intercontinentales desde la década de los 60 del siglo XX, que podían viajar sobre los mares y las tierras del mundo, llevó a la necesidad de determinar sus mejores rutas. Éstas siguen grandes semicircunferencias sobre el planeta, que puede ser definido entonces como un esferoide (no es perfecto, el pobre) isotrópico. Luego se diseñaron los cohetes llamados “de crucero”. Éstos siguen libremente trayectorias variables sobre la superficie terrestre, contorneando sus resaltes a muy baja altura, para evitar detecciones (radares, satélites, observadores) de todo tipo. Para programarlos era necesario conocer muy bien la cartografía universal. Todo esto hizo que el Departamento de Defensa estadounidense se convirtiera durante unos cuantos años en uno de los principales empleadores de los cartógrafos occidentales.

La guerra en el Norte de África

Rommel, en su vehículo de mando.

Durante los años 30 del pasado siglo, R. A. Bagnold, un geógrafo de Cambridge, junto a otros colegas y colaboradores, viajaron por el desierto de Libia. Allí exploraron y estudiaron distintas variedades de terrenos típicos, formados por las movedizas dunas de arena o alterados por los vientos y las cortinas de arena. Incluso diseñaron una llamada brújula solar. Estos conocimientos resultaron fundamentales cuando, al inicio de la II Guerra Mundial, Barnold colaboró en la creación y el asesoramiento del Long Range Desert Group. Era un “grupo de tareas” motorizado británico destinado a realizar incursiones profundas en el desierto enemigo, donde se internaba por tierra. Estaba constituido por comandos semiautónomos, montados en vehículos todoterreno tipo jeep y en camiones ligeros Ford o Chevrolet, bien dotados de armamento medio y escasamente blindados, que podían ser reabastecidos puntualmente por aviones de la RAF. Sus tareas de lucha eran penetrar profundamente tras las lábiles líneas alemanas, para erosionar sus comunicaciones interiores y destruir sus vehículos y los aviones en tierra. Los “comandos” del desierto eran integrados según su misión específica, que podían ser de combate, de exploración o mixta, la presencia enemiga en fuerza y la distancia previsible de recorrido para su cumplimiento y regreso. Rommel, nombrado mariscal tras la toma de Tobruk, declaró en su momento: “El LRDG nos ha causado más daño que ninguna otra unidad británica de igual fuerza”.

Características militares de los Terrenos.

Se llaman “corredores” a las fajas de terrenos favorables al movimiento de fuerzas militares, y que están limitadas a los lados por terrenos de difícil transitabilidad. El concepto explica que es una franja de terreno favorable y protegida. El término “compartimento” o “sección o corte” transversal define un terreno, que es más o menos perpendicular a las deseadas direcciones de movimientos de las fuerzas y desfavorables para ellos. Así, unas mismas cualidades pueden formar bien cortes transversales del terreno o corredores, dependiendo de la dirección prevista de las operaciones. Aunque ambos tipos tienden a ser descritos en términos de terreno y/o de sus características de drenaje (pantanos, humedales, marismas), el caso de las fajas de vegetación espesa o arbolada pueden suponer los mismos fenómenos sobre la movilidad de las tropas. En 1.941, el avance de los alemanes en dirección Moscú (línea Brest, Minsk, Esmolensko, Viazma y Moscú), cruzando la gran llanura norte de Europa durante la “Operación Barbarroja”, encontró sucesivamente compartimentos o cortes transversales formados por líneas de bosques salvajes. Las áreas boscosas en Bielorrusia y en esa parte occidental de Rusia se disponen en bandas orientadas en dirección norte-sur, siguiendo la trayectoria de los ríos y en áreas mal drenadas. Entre esos cinturones boscosos se extendían amplias zonas de terrenos suavemente ondulados y bien drenados, que formaban enormes terrenos agrícolas abiertos. El avance hacia el este del grupo de ejércitos Centro suponía rápidos avances en esas áreas libres, seguidos de lentos y duros cruces con los medios mecanizados y motorizados por los espacios boscosos. Las fuerzas soviéticas se apoyaban en estas zonas favorables a la defensa, para establecer frentes de rechazo al enemigo en sucesivos escalones operativos en profundidad. Que tenían, en su caso, el carácter de una defensa rígida sin cesión de espacio. Y las ciudades citadas tomaban el carácter de fortalezas o grandes centros fortificados de esa defensa a ultranza.

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Pantanos del Pripet…

A su vez, los pantanos del río Pripet, de extensión muy variable según la pluviosidad de cada año, que se extendían entre las fajas de avance de los grupos de ejércitos Centro y Sur alemanes en la citada operación inicial de invasión, formaban un “corredor boscoso” protegido para las unidades de caballería soviéticas en la deseable “dirección este oeste” y para ambos sentidos de marcha. Era una zona de muy difícil transitabilidad y con grandes posibilidades de ocultamiento, de más de 200 Km. de largo por más de 50 Km. de ancho, que los alemanes no conocían, ni exploraban u ocupaban, donde no distraían sus recursos cada vez más limitados, por el alargamiento de sus líneas de abastecimiento y por las bajas sufridas en las operaciones de marcha y de combate. Los regimientos de caballería soviéticos se podían así trasladar por ellos, y surgir en los flancos expuestos o en las retaguardias de las agrupaciones de marcha y de las columnas de avance o de reaprovisionamiento alemanas, realizando ataques de objetivo limitado. En efecto, las distancias a sus bases de partida iniciales en Polonia y la existencia de unas pocas fuerzas motorizadas y mecanizadas de vanguardia con una enorme “masa de apoyo” de infantería y de fuerzas hipomóviles, prolongaba las operaciones alemanas y extendía sus necesidades y sus desgastes inevitables.

(CONTINUARÁ)